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<journal-title><![CDATA[Revista colombiana de Gastroenterología]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Asociación Colombiana de Gastroenterología  ]]></publisher-name>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Although surgical treatment has traditionally been the first treatment considered for patients with HCC, the advent of new non-surgical techniques has led to a rethinking of its use. Today, successful surgery basically depends on proper selection of the patient. Surgical treatment of HCC varies for tumors in patients with non-cirrhotic and cirrhotic livers which must be taken into account when deciding on the type of treatment]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[CHC temprano]]></kwd>
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<kwd lng="en"><![CDATA[Early hepatocellular carcinoma]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <FONT FACE="Verdana" SIZE=4>    <p align="center"><b>Tratamiento quir&uacute;rgico</b></p>     <p align="center"><b>Surgical treatment</b></p></FONT> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <p align="center">Gilberto Mej&iacute;a MD (1), Jairo Rivera MD. (2)</p>     <p>(1) Cirujano hepatobiliar y de trasplante hep&aacute;tico. Jefe de la Unidad de Trasplantes de la Fundaci&oacute;n Cardioinfantil, Instituto de Cardiolog&iacute;a, Bogot&aacute;, Colombia.</p>     <p>(2) Cirujano hepatobiliar y de trasplante hep&aacute;tico pedi&aacute;trico. Unidad de Trasplantes de la Fundaci&oacute;n Cardioinfantil, Instituto de Cardiolog&iacute;a, Bogot&aacute;, Colombia.</p>     <p>Fecha recibido: 03-10-13   Fecha aceptado: 16-10-13</p>     <p><b>Resumen</b></p>     <p>El tratamiento quir&uacute;rgico ha sido tradicionalmente el primer tratamiento en mente cuando se enfrenta a un paciente con CHC; sin embargo, el advenimiento de nuevas t&eacute;cnicas no quir&uacute;rgicas ha replanteado su uso, y en la actualidad el &eacute;xito en el tratamiento depende b&aacute;sicamente de una adecuada selecci&oacute;n del paciente para este tipo de terapia. El tratamiento quir&uacute;rgico del CHC var&iacute;a cuando se trata de un tumor en un paciente con h&iacute;gado cirr&oacute;tico y no cirr&oacute;tico, y esto debe tenerse en cuenta al momento de decidir el tipo de tratamiento.</p>     <p><b>Palabras clave</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>CHC temprano, paciente cirr&oacute;tico, paciente no cirr&oacute;tico. </p>     <p><b>Abstract</b></p>     <p>Although surgical treatment has traditionally been the first treatment considered for patients with HCC, the advent of new non-surgical techniques has led to a rethinking of its use. Today, successful surgery basically depends on proper selection of the patient. Surgical treatment of HCC varies for tumors in patients with non-cirrhotic and cirrhotic livers which must be taken into account when deciding on the type of treatment. </p>     <p><b>Keywords</b></p>     <p>Early hepatocellular carcinoma, Cirrhotic patient, Non- cirrhotic patient.</p>     <p><b>TRATAMIENTO QUIR&Uacute;RGICO DEL CHC TEMPRANO EN PACIENTE CIRR&Oacute;TICO</b></p>     <p><b>Trasplante hep&aacute;tico</b></p>     <p>El trasplante se considera la mejor opci&oacute;n para todos los pacientes, ya que en la actualidad ofrece la mayor supervivencia (80% a cinco a&ntilde;os), mientras que con la resecci&oacute;n quir&uacute;rgica la supervivencia a cinco a&ntilde;os oscila entre el 50 y 70%. Entre los factores relacionados con el tumor que influyen en la supervivencia encontramos el tama&ntilde;o tumoral mayor de 3 cm, los tumores m&uacute;ltiples, la invasi&oacute;n vascular, tanto macrosc&oacute;pica como microsc&oacute;pica, y los niveles de AFP aumentados (mayor a 400) (2, 3). </p>     <p>En pacientes cirr&oacute;ticos con CHC temprano, definido como aquel que cumple los criterios de Mil&aacute;n (tumor &uacute;nico de hasta 5 cm o hasta tres tumores de un di&aacute;metro m&aacute;ximo de 3 cm el de mayor tama&ntilde;o), la hepatectom&iacute;a total con el trasplante hep&aacute;tico representa la mejor opci&oacute;n terap&eacute;utica, dado que permite obtener m&aacute;rgenes quir&uacute;rgicos amplios y suficientes, con una baja tasa de recurrencia tumoral y una supervivencia muy similar a la de los pacientes trasplantados por causas diferentes al CHC, as&iacute; como la restituci&oacute;n de la funci&oacute;n hep&aacute;tica por la sustituci&oacute;n del h&iacute;gado enfermo por un h&iacute;gado nuevo (3). </p>     <p>En una metaan&aacute;lisis de Dhir y colaboradores, que incluy&oacute; a 1.763 pacientes con cirrosis compensada y que cumpl&iacute;an los criterios de Mil&aacute;n, sin invasi&oacute;n vascular macrosc&oacute;pica ni enfermedad extrahep&aacute;tica, la supervivencia a cinco a&ntilde;os para el trasplante fue del 63%, comparada con el 53% para los casos de resecci&oacute;n. Se encontr&oacute;, adem&aacute;s, que el trasplante se asocia con mejor pron&oacute;stico, mientras que se cumplan los criterios de Mil&aacute;n, en caso de pacientes en Child B o C e hipertensi&oacute;n portal. Dentro de los mayores predictores de exclusi&oacute;n en lista de espera, se identific&oacute; una lesi&oacute;n mayor a 3 cm, el antecedente de resecci&oacute;n quir&uacute;rgica del CHC y el hallazgo inicial de dos o tres tumores (4). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los criterios de selecci&oacute;n para trasplante hep&aacute;tico por CHC mundialmente aceptados son los criterios de Mil&aacute;n, que hist&oacute;ricamente han demostrado una supervivencia con trasplante del 74% a cinco a&ntilde;os. Otros grupos, como el de la Universidad de California, San Francisco (UCSF), han extendido los criterios de Mil&aacute;n y creado sus propios criterios de selecci&oacute;n al reportar sobrevidas con trasplante de hasta el 76% a cinco a&ntilde;os. Al exceder los l&iacute;mites propuestos por estos criterios (Mil&aacute;n/UCSF), la sobrevida cae hasta un 39%. Los predictores de mal pron&oacute;stico para los pacientes que est&aacute;n dentro de los criterios de UCSF incluyen: tumor mayor a 8 cm, invasi&oacute;n vascular, AFP mayor a 400 y grado 3 histol&oacute;gico. Llama la atenci&oacute;n que el n&uacute;mero de n&oacute;dulos no fue factor pron&oacute;stico. A pesar de que el trasplante es considerado como la piedra angular del tratamiento para el h&iacute;gado cirr&oacute;tico con CHC, las listas de espera son grandes y el problema se agrava por la escasez de donantes, lo que se traduce en una tasa de exclusi&oacute;n de la lista de espera entre el 15 y 33%. Por eso, una alternativa es utilizar la resecci&oacute;n como terapia puente para el trasplante, dependiendo del grado histol&oacute;gico y la invasi&oacute;n vascular (5) (<a href="#tabla1">tabla 1</a>).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v28s1/v28s1a07t1.jpg"><a name="tabla1"></a></p>     <p>En Estados Unidos, los pacientes con CHC que son trasplantados tienen sobrevida a cinco a&ntilde;os entre el 60 y 80%, y a diez a&ntilde;os entre el 50 y 60%, comparados con sobrevida a diez a&ntilde;os del 20 al 25% en los pacientes manejados con resecci&oacute;n. El trasplante se puede ofrecer luego de lograr una disminuci&oacute;n del estadiaje inicial con terapias neoadyuvantes y de ablaci&oacute;n local. Las terapias TACE y radiofrecuencia (RFA) previenen la progresi&oacute;n del CHC en lista de espera, con una tasa de &eacute;xito del 23,6% si el trasplante se hace dentro de los seis meses siguientes (9). Las terapias puente al trasplante hep&aacute;tico evitan la progresi&oacute;n del CHC y la tasa de exclusi&oacute;n de la lista de espera; incrementan la sobrevida, permiten la reclasificaci&oacute;n a estadios menos avanzados y evitan o demoran el trasplante en quienes responden favorablemente a su combinaci&oacute;n. Solo son &uacute;tiles si el trasplante se demora m&aacute;s de seis meses (9).</p>     <p><b>RESECCI&Oacute;N QUIR&Uacute;RGICA</b></p>     <p>La resecci&oacute;n se propone en la actualidad como uno de los tratamientos de primera l&iacute;nea para los CHC menores a 3 cm. Para poder resecar un CHC, se recomienda tener en cuenta el tama&ntilde;o del tumor, la hipertensi&oacute;n portal y los niveles de bilirrubinas (<a href="#tabla2">tabla 2</a>). Los estudios prospectivos son dif&iacute;ciles de realizar y se han limitado a pacientes en Child A con tumores perif&eacute;ricos. El grupo de Miami prefiere la resecci&oacute;n en caso de que la funci&oacute;n hep&aacute;tica est&eacute; conservada, siempre y cuando se cumplan los criterios de Mil&aacute;n y el MELD sea menor o igual a 10 (1,3). La mortalidad postoperatoria y la tasa de complicaciones son similares. </p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v28s1/v28s1a07t2.jpg" width="430" height="158"><a name="tabla2"></a></p>     <p>En t&eacute;rminos de recurrencia y supervivencia, se considera como mejor opci&oacute;n terap&eacute;utica el trasplante hep&aacute;tico, excepto en tumores &uacute;nicos de un tama&ntilde;o menor a 3 cm, donde los resultados de la resecci&oacute;n quir&uacute;rgica son comparables, aunque a este respecto hay controversia; por ejemplo, en el estudio de Adam y colaboradores en 198 pacientes con CHC menores a 3 cm (a 97 se les hizo resecci&oacute;n y a 101, trasplante), en el que se demostr&oacute; similar sobrevida, pero mayor recurrencia en los pacientes llevados a resecci&oacute;n. La ablaci&oacute;n por radiofrecuencia en tumores de este tama&ntilde;o es una alternativa que puede ser curativa. Se debe considerar hacer resecci&oacute;n en pacientes Child A o B cuando la expectativa de espera en lista para trasplante supere los seis meses (3).</p>     <p>En consenso de expertos de la Asociaci&oacute;n Hepato-pancreatobiliar Americana (AHPBA) sobre el tratamiento quir&uacute;rgico del CHC, se lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que para la resecci&oacute;n hep&aacute;tica no hay restricci&oacute;n por tama&ntilde;o, n&uacute;mero o invasi&oacute;n macrovascular, y tiene la ventaja de que no est&aacute; sujeta a tiempo de espera y la patolog&iacute;a se puede evaluar de manera completa posterior a la resecci&oacute;n. Se obtienen mejores resultados en casos de tumores &uacute;nicos, peque&ntilde;os, intrahep&aacute;ticos, sin invasi&oacute;n vascular, preferiblemente en pacientes no cirr&oacute;ticos o cirr&oacute;ticos Child A. En paciente con cirrosis e hipertensi&oacute;n portal, hay riesgo de hemorragia, deterioro de la capacidad de regeneraci&oacute;n hep&aacute;tica, necesidad de transfusi&oacute;n y falla hep&aacute;tica; sin embargo, la mortalidad es menor al 5% con sobrevida a cinco a&ntilde;os entre el 25 y 50%, la cual se reduce en caso de AFP mayor a 1.000, invasi&oacute;n vascular y mayor tama&ntilde;o. Las resecciones anat&oacute;micas dan mejor sobrevida si se deja un margen entre 1 y 2 cm. La resecci&oacute;n hep&aacute;tica laparosc&oacute;pica se realiza en tumores &uacute;nicos y peque&ntilde;os (9). </p>     <p>Para definir el tipo de tratamiento quir&uacute;rgico se tienen en cuenta el tama&ntilde;o del tumor, la enfermedad hep&aacute;tica de base (fibrosis 1 a 4), la hipertensi&oacute;n portal y esteatosis o esteatohepatitis (NAFLD, NASH o s&iacute;ndrome metab&oacute;lico). Para la evaluaci&oacute;n de la funci&oacute;n hep&aacute;tica, con el fin de prevenir la falla hep&aacute;tica postoperatoria, se tiene en cuenta la clasificaci&oacute;n del Child-Pugh y la evaluaci&oacute;n de pruebas funcionales hep&aacute;ticas, como el verde de indocianina (VI); se contraindica la resecci&oacute;n en los pacientes Child C y se restringe en aquellos Child B. Con el VI se puede predecir la mortalidad posquir&uacute;rgica (6).</p>     <p>Como parte de la planeaci&oacute;n de la resecci&oacute;n hep&aacute;tica, se debe realizar una evaluaci&oacute;n morfol&oacute;gica, buscando un l&iacute;mite seguro que permita dejar una reserva hep&aacute;tica del 25 al 30% en pacientes con h&iacute;gado sano, o entre 40 y 50% en pacientes con h&iacute;gado cirr&oacute;tico, preferiblemente evitando resecar m&aacute;s de dos segmentos hep&aacute;ticos en este &uacute;ltimo grupo de pacientes. Para ello, hay que calcular una volumetr&iacute;a con TAC o RM y realizar una prueba funcional, con verde de indocianina. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La evaluaci&oacute;n hemodin&aacute;mica permite determinar la presencia de hipertensi&oacute;n portal, la cual es una contraindicaci&oacute;n relativa si esta es leve o moderada, o absoluta, en caso de ser grave. La evaluaci&oacute;n histol&oacute;gica incluye una biopsia del h&iacute;gado no tumoral, buscando cambios de enfermedad hep&aacute;tica cr&oacute;nica y/o cirrosis. Estas &uacute;ltimas, adem&aacute;s de la esteatosis (NAFLD mayor a 2), las hepatitis virales y la ALT elevada, se asocian con una mayor incidencia de complicaciones postoperatorias (<a href="#tabla3">tabla 3</a>). Las contraindicaciones para la resecci&oacute;n hep&aacute;tica est&aacute;n resumidas en la <a href="#tabla4">tabla 4</a>. La ruptura espont&aacute;nea y la extensi&oacute;n peritumoral tambi&eacute;n pueden ser consideradas contraindicaciones, exceptuando los casos en que con la resecci&oacute;n se dejen m&aacute;rgenes negativos. La trombosis en la vena porta o en la cava es considerada de mal pron&oacute;stico (<a href="#tabla5">tabla 5</a>) (6).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v28s1/v28s1a07t3.jpg"><a name="tabla3"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v28s1/v28s1a07t4.jpg"><a name="tabla4"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v28s1/v28s1a07t5.jpg"><a name="tabla5"></a></p>     <p><b>TRATAMIENTO QUIR&Uacute;RGICO DEL CHC AVANZADO EN PACIENTE CIRR&Oacute;TICO</b></p>     <p>Para los pacientes que cursan con CHC por fuera de los criterios de Mil&aacute;n, la tasa de recurrencia es alta y el trasplante de salvamento se realiza solo si la recurrencia es intrahep&aacute;tica. Si cumplen los criterios de UCSF, los pacientes tienen buena sobrevida y se puede considerar la opci&oacute;n de donante vivo. Si el CHC es avanzado y el paciente tiene una buena funci&oacute;n hep&aacute;tica, la sobrevida a cinco a&ntilde;os con la resecci&oacute;n es del 32%. La indicaci&oacute;n de la resecci&oacute;n en estos casos es cuando el tiempo de espera en lista es prolongado y no hay opci&oacute;n de donante vivo mientras que el trasplante se utiliza para tratar la recurrencia (10). </p>     <p>En el caso de los pacientes por fuera de criterios de Mil&aacute;n que son llevados a trasplante, hay reportes de supervivencia a cinco a&ntilde;os de hasta un 60%. Sin embargo, la escasez de &oacute;rganos no permite incluir a estos pacientes para trasplante por el alto riesgo de progresi&oacute;n de la enfermedad; adem&aacute;s, la tasa de exclusi&oacute;n de lista de espera es del 30%. En este escenario, se puede considerar el uso de donantes marginales, y aunque las terapias regionales no muestran beneficio en la sobrevida, s&iacute; disminuyen esta tasa de exclusi&oacute;n. El 60% de los trasplantes de salvamento se realizan de donantes a coraz&oacute;n parado. </p>     <p>Una alternativa para el trasplante hep&aacute;tico en CHC es la utilizaci&oacute;n de un injerto parcial (h&iacute;gado izquierdo o derecho) proveniente de un donante vivo, en especial si las listas de espera son largas o en pa&iacute;ses donde por razones pol&iacute;ticas o de creencias no se contempla el trasplante con donantes cadav&eacute;ricos. La sobrevida a cinco a&ntilde;os reportada en grupos de alta experiencia en este procedimiento en los pacientes que cumplen los criterios de Mil&aacute;n es del 80%, mientras que en aquellos pacientes fuera de criterios es de hasta el 66,4% (7). La opci&oacute;n de donante vivo se puede evaluar si el tiempo de espera es mayor a siete meses. Esta sobrevida es reportada principalmente por los grupos asi&aacute;ticos; es dif&iacute;cilmente reproducible en nuestro medio y, en general, en los grupos de Occidente.</p>     <p>Por otra parte, solo el 33% de los tumores mayores a 7 cm no tienen invasi&oacute;n vascular y su tama&ntilde;o no contraindica la resecci&oacute;n, a diferencia de los tumores mayores a 11 cm, por la mayor probabilidad de cursar con enfermedad avanzada. La sobrevida a cinco a&ntilde;os con resecci&oacute;n es del 35% y la recurrencia en este periodo es del 70%. El grado histol&oacute;gico y el tama&ntilde;o del tumor, en especial si es mayor a 7 cm, son factores pron&oacute;sticos de sobrevida (10). </p>     <p><b>TRATAMIENTO QUIR&Uacute;RGICO DEL CHC EN PACIENTE NO CIRR&Oacute;TICO</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para los casos de CHC en paciente con h&iacute;gado sano, usualmente las masas son mayores a 10 cm y sin invasi&oacute;n vascular, para los cuales la sobrevida a cinco a&ntilde;os est&aacute; entre el 60 y 65% cuando se realiza resecci&oacute;n; en estos casos, el trasplante no es el tratamiento de elecci&oacute;n. En caso de recurrencia, puede tratarse al paciente con una nueva resecci&oacute;n, o trasplante hep&aacute;tico en caso de que la resecci&oacute;n no sea posible, siempre y cuando no haya enfermedad extrahep&aacute;tica, ni invasi&oacute;n a ganglios linf&aacute;ticos, ni invasi&oacute;n portal, sin importar el tama&ntilde;o del tumor (6).</p>     <p>Tanto para el CHC en h&iacute;gado cirr&oacute;tico como en no cirr&oacute;tico, la resecci&oacute;n por los planos anat&oacute;micos es la ideal, ya que da una mejor sobrevida, sin aumentar morbilidad. El beneficio se evidencia en tumores de 2 a 5 cm o tumores centrales, dejando idealmente al menos 2 cm de margen. La TAC de tres fases permite una adecuada planeaci&oacute;n preoperatoria, aunque algunos centros prefieren la utilizaci&oacute;n de la resonancia magn&eacute;tica con contraste en tres fases. En la evaluaci&oacute;n prequir&uacute;rgica tambi&eacute;n puede ser &uacute;til el fibroscan en pacientes con enfermedad hep&aacute;tica cr&oacute;nica. En los pacientes cirr&oacute;ticos, la mortalidad de la resecci&oacute;n var&iacute;a entre el 5 al 8%, con una morbilidad de entre el 20 y 55% dada por complicaciones como ascitis, derrame pleural, falla hep&aacute;tica e infecci&oacute;n (6). </p>     <p>En caso de CHC en h&iacute;gado normal para resecci&oacute;n, se requiere tambi&eacute;n volumetr&iacute;a hep&aacute;tica, embolizaci&oacute;n portal, resecciones anat&oacute;micas, ultrasonido intraquir&uacute;rgicos, aniobra Pringle y aspirador ultras&oacute;nico quir&uacute;rgico (CUSA). Con un volumen hep&aacute;tico residual de hasta el 20%, la mortalidad es del 0 a 6,4%, la sobrevida a 1 y 5 a&ntilde;os es del 62-97% y del 25-81%, respectivamente, con una tasa de recurrencia entre el 49 y 84% a un a&ntilde;o y 24 y 59% a cinco a&ntilde;os. La recurrencia principalmente compromete el h&iacute;gado entre un 30 y 73% de los pacientes. En caso de diagn&oacute;stico temprano, se puede realizar una nueva resecci&oacute;n y obtener buenos resultados a largo plazo en el 30% de los pacientes, o se puede ofrecer la opci&oacute;n de trasplante. </p>     <p>En caso de recurrencia temprana, es decir, en el primer a&ntilde;o, se asocia con mal pron&oacute;stico. Dentro de los factores de mal pron&oacute;stico, tanto para h&iacute;gado cirr&oacute;tico como no cirr&oacute;tico, se encuentran la evidencia de n&oacute;dulos sat&eacute;lites con invasi&oacute;n macro- o microvascular, la resecci&oacute;n R1 (compromiso microsc&oacute;pico de los bordes de resecci&oacute;n), el sangrado intraoperatorio y la transfusi&oacute;n intraoperatoria por el efecto inmunomodulador, los m&aacute;rgenes de resecci&oacute;n menores a 1 cm, los tumores pobremente diferenciados, la infecci&oacute;n por virus B y C, la AFP mayor a 400 y el no uso de TACE (quimioembolizaci&oacute;n transarterial) como puente al tratamiento final. Sin embargo, al parecer el tama&ntilde;o tumoral no tuvo impacto en el pron&oacute;stico (<a href="#tabla5">tabla 5</a>). </p>     <p>En pacientes con promedio de edad de 30 a&ntilde;os que presentan CHC avanzados, de gran tama&ntilde;o (de 8 a 14 cm), sin comorbilidades, incluyendo la variante fibrolamelar, la supervivencia a tres a&ntilde;os con resecci&oacute;n es alrededor del 60%. En los casos en los que realizaron resecciones mayores, con reserva hep&aacute;tica adecuada y una resecci&oacute;n completa R0, se evidenci&oacute; un impacto positivo en la supervivencia y la recurrencia (8).</p>     <p>El trasplante puede ser una opci&oacute;n como rescate para tumores irresecables. Estos pacientes tambi&eacute;n presentan una mayor opci&oacute;n de invasi&oacute;n vascular, la cual representa el principal factor de recurrencia y mayor probabilidad de invasi&oacute;n de linf&aacute;ticos, que se asocian con recurrencia antes de 12 meses. Sin embargo, el tama&ntilde;o, m&aacute;s de cuatro tumores y la invasi&oacute;n microvascular no fueron factores determinantes en la sobrevida. Para estos pacientes, la sobrevida a cinco a&ntilde;os es del 49%, con recurrencia del 49% en tumores de 11 cm (8).</p>     <p><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p>1. Turcotte S, Dematteo RP. Resection versus transplantation for early hepatocellular carcinoma: more art than science. Ann Surg. 2012;256:892-3.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000050&pid=S0120-9957201300050000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>2. Itoh S, et al. Zero mortality in more than 300 hepatic resections: validity of preoperative volumetric analysis. Surg Today. 2012;42(5):435-40.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000052&pid=S0120-9957201300050000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>3. Adam R, Bhangui P, Vibert E, et al. Resection or transplantation for early hepatocellular carcinoma in a cirrhotic liver: does size define the best oncological strategy? Ann Surg. 2012;256:883-91.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000054&pid=S0120-9957201300050000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>4. Dhir M, Lyden E, Smith L, et al. Comparison of outcomes of transplantation and resection in patients with early hepatocellular carcinoma: a meta-analysis. HPB (Oxford). 2012;14:635-45.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000056&pid=S0120-9957201300050000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>5. Piardi T, Gheza F, Ellero B, et al. Number and tumor size are not sufficient criteria to select patients for liver transplantation for hepatocellular carcinoma. Ann Surg Oncol. 2012;19:2020-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000058&pid=S0120-9957201300050000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>6. Cauchy F, Fuks D, Belghiti J. CHC: current surgical treatment concepts. Langenbecks Arch Surg. 2012;397:681-95.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000060&pid=S0120-9957201300050000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>7. Taketomi A, Shirabe K, Toshima T, et al. The long-term outcomes of patients with hepatocellular carcinoma after living donor liver transplantation: a comparison of right and left lobe grafts. Surg Today. 2012;42:559-64.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000062&pid=S0120-9957201300050000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>8. De Lope CR, Tremosini S, Forner A, et al. Management of CHC. J Hepatol. 2012;56(Suppl&nbsp;1):S75-87.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000064&pid=S0120-9957201300050000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>9. Jarnagin W, Chapman WC, Curley S, et al. Surgical treatment of hepatocellular carcinoma: expert consensus statement. HPB (Oxford). 2010;12:302-10.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0120-9957201300050000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>10. Facciuto ME, Koneru B, Rocca JP, et al. Surgical treatment of hepatocellular carcinoma beyond Milan criteria. Results of liver resection salvage transplantation, and primary liver transplantation. Ann Surg Oncol. 2008;15:1383-91.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0120-9957201300050000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p></FONT>      ]]></body><back>
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