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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Infección por Helicobacter pylori: Asociaciones causales y casuales]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Universitario san Ignacio Departamento de Medicina Interna ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <FONT FACE="Verdana" SIZE=4>    <p align="center"><b>Infecci&oacute;n por Helicobacter pylori. Asociaciones causales y casuales</b></p></FONT> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <p align="center">Alberto Rodr&iacute;guez Var&oacute;n MD. (1)</p>     <p>(1) Profesor Titular de Medicina Interna y   Gastroenterolog&iacute;a. Director Departamento de Medicina Interna. Pontificia   Universidad Javeriana, Hospital Universitario San Ignacio. Bogot&aacute;, Colombia.</p>     <p>Fecha recibido:     21-08-14     Fecha aceptado:   26-08-14</p>     <p>El Helicobacter pylori es la infecci&oacute;n bacteriana cr&oacute;nica m&aacute;s   prevalente en todo el mundo. Existe evidencia que sugiere que la infecci&oacute;n por H.   pylori podr&iacute;a estar presente en los seres humanos desde hace miles de a&ntilde;os, y   hay espec&iacute;menes de patolog&iacute;a de finales del siglo XIX en los que   retrospectivamente se ha identificado la bacteria. Sin embargo, despu&eacute;s de las   publicaciones de Marshall y Warren hechas en 1982, en las que describieron,   tipificaron y cultivaron la bacteria, se inici&oacute; una intensa actividad de   investigaci&oacute;n para establecer las implicaciones fisiopatol&oacute;gicas y terap&eacute;uticas   de esta "nueva infecci&oacute;n". R&aacute;pidamente se acept&oacute; la plausibilidad biol&oacute;gica, y   se describieron los mecanismos por los cuales el H. pylori pod&iacute;a colonizar la   mucosa g&aacute;strica de individuos sanos y desencadenar una respuesta inflamatoria,   que actualmente se reconoce como la etiolog&iacute;a m&aacute;s frecuente de la gastritis   cr&oacute;nica.</p>     <p> Casi simult&aacute;neamente se estableci&oacute; la asociaci&oacute;n entre la   infecci&oacute;n por H. pylori y varias enfermedades gastrointestinales; al principio   no era f&aacute;cil establecer una relaci&oacute;n causal de estas asociaciones dado que no   cumpl&iacute;an los postulados de Koch para establecer causalidad. La controversia   generada entre la comunidad m&eacute;dica respecto a las implicaciones etiol&oacute;gicas de   la infecci&oacute;n por H. pylori se comenz&oacute; a dilucidar cuando se presentaron los   primeros trabajos en los que se demostraba el efecto ben&eacute;fico de la   erradicaci&oacute;n de la infecci&oacute;n, que modificaba el curso cl&iacute;nico de enfermedades   como la &uacute;lcera p&eacute;ptica, a la vez que disminu&iacute;a dram&aacute;ticamente su recidiva, as&iacute;   como la reversi&oacute;n de algunos de los cambios inflamatorios de la gastritis   cr&oacute;nica y la remisi&oacute;n, con curaci&oacute;n, de un importante porcentaje de pacientes   con linfoma MALT. Esta evidencia logr&oacute; uno de los cambios m&aacute;s importantes en el   enfoque etiol&oacute;gico, diagn&oacute;stico y terap&eacute;utico de estas enfermedades, y as&iacute; el   paradigma del &aacute;cido como pilar etiol&oacute;gico de la enfermedad ulcerosa p&eacute;ptica fue   reemplazado por la infecci&oacute;n por H. pylori como su principal etiolog&iacute;a.</p>     <p>Al aceptar que el H. pylori es la causa m&aacute;s frecuente de gastritis   cr&oacute;nica y que la secuencia de carcinog&eacute;nesis descrita por Pelayo Correa se   inicia con una gastritis cr&oacute;nica, era inevitable relacionar el c&aacute;ncer g&aacute;strico   con la infecci&oacute;n por H. pylori. M&uacute;ltiples estudios han demostrado que la   erradicaci&oacute;n de la infecci&oacute;n puede estabilizar y disminuir el riesgo de   progresi&oacute;n de algunas de las lesiones precursoras de malignidad, y por lo   tanto, reducir la incidencia de c&aacute;ncer g&aacute;strico, por lo que actualmente la   infecci&oacute;n por H. pylori se clasifica como un carcin&oacute;geno tipo I.</p>     <p>La evidencia acumulada, no solo de los estudios que muestran   asociaci&oacute;n sino fundamentalmente de los que manifiestan el beneficio de las   intervenciones permite afirmar que la infecci&oacute;n por H. pylori es la etiolog&iacute;a   mas importante de la gastritis cr&oacute;nica, de la enfermedad ulcerosa p&eacute;ptica, del linfoma   MALT y del adenocarcinoma g&aacute;strico y que su erradicaci&oacute;n modifica la historia   natural de estas enfermedades.</p>     <p>Dado que el H. pylori es la infecci&oacute;n cr&oacute;nica m&aacute;s prevalente   en humanos, se ha buscado su asociaci&oacute;n con otras enfermedades extrag&aacute;stricas   usualmente clasificadas como multifactoriales y en las que una infecci&oacute;n   cr&oacute;nica, con la correspondiente respuesta inflamatoria asociada, pudiera ser   parte de su etiolog&iacute;a.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La mayor&iacute;a de estas asociaciones se deriva de estudios que   informan asociaciones con un indicador muy &uacute;til, el riesgo relativo (RR), pero   que debe ser interpretado cuidadosamente, teniendo en cuenta no solo su   significado sino la interpretaci&oacute;n correcta en t&eacute;rminos   de causalidad, as&iacute; como la significancia cl&iacute;nica. Cuando el riesgo relativo es superior a 2.0 usualmente estamos ante una   clara asociaci&oacute;n pero las cifras inferiores a 2.0, y especialmente cuanto m&aacute;s   cercanas est&eacute;n a 1.0 deben ser interpretadas con cautela, ya que no solo   significan una asociaci&oacute;n d&eacute;bil sino que pueden estar en parte explicadas por   variabilidad aleatoria o errores de muestreo. </p>     <p>Puesto que la infecci&oacute;n por H. pylori es tan prevalente, es   muy posible que estad&iacute;sticamente se encuentre asociada con muchas entidades.   Sin embargo, debe tenerse en cuenta que las asociaciones no siempre significan   causalidad; puede tratarse de asociaciones espurias, o de marcadores de riesgo   no causales; adicionalmente, no todo lo que es estad&iacute;sticamente significativo   es cl&iacute;nicamente significativo, por lo que los cl&iacute;nicos deben hacer una adecuada   interpretaci&oacute;n de los resultados estad&iacute;sticos antes de tomar decisiones   que modifiquen el manejo de los pacientes.</p>     <p>Son varias las asociaciones descritas entre la infecci&oacute;n por   H. pylori y enfermedades extrag&aacute;stricas y en este punto vuelve a ser importante   revisar la evidencia del impacto de la erradicaci&oacute;n en la historia natural de   estas entidades.</p>     <p>Al revisar algunas de las asociaciones extrag&aacute;stricas   descritas, encontramos que en pacientes con anemia ferrop&eacute;nica de causa no   aclarada, cuando se han descartado las causas m&aacute;s frecuentes de ferropenia, la   erradicaci&oacute;n del H. pylori, combinada con la administraci&oacute;n de suplemento de   hierro es m&aacute;s efectiva que la monoterapia con suplencia de hierro, por lo que   actualmente la mayor&iacute;a de los consensos y gu&iacute;as de pr&aacute;ctica cl&iacute;nica recomiendan   la terapia de erradicaci&oacute;n en pacientes con anemia ferrop&eacute;nica de causa no   clara. </p>     <p>De la misma forma, diversos estudios han demostrado un   efecto ben&eacute;fico de la erradicaci&oacute;n del H. pylori en pacientes con p&uacute;rpura trombocitop&eacute;nica idiop&aacute;tica, un metan&aacute;lisis y dos   revisiones sistem&aacute;ticas demuestran un incremento significativo en el n&uacute;mero de   plaquetas en los pacientes que recibieron erradicaci&oacute;n del H. pylori en comparaci&oacute;n   con el grupo control.</p>     <p>La infecci&oacute;n por H. pylorise ha asociado con malabsorci&oacute;n de   varios micronutrientes, especialmente con d&eacute;ficit de vitamina B12. La relaci&oacute;n   entre H. pylori y vitamina B12 no ha sido completamente aclarada, sin embargo,   hay una revisi&oacute;n sistem&aacute;tica que mostr&oacute; niveles de vitamina B12 menores en   pacientes infectados y un aumento estad&iacute;sticamente significativo de los niveles   de cobalamina despu&eacute;s de la erradicaci&oacute;n del H. pylori. Estos hallazgos   apoyar&iacute;an la b&uacute;squeda y erradicaci&oacute;n del H. pylori en pacientes con d&eacute;ficit de   vitamina B12, pero es necesario encontrar m&aacute;s evidencia para hacer una   recomendaci&oacute;n definitiva.</p>     <p>Existen m&uacute;ltiples asociaciones propuestas entre las que vale   la pena mencionar dermatosis inflamatorias cr&oacute;nicas como la ros&aacute;cea, la   urticaria cr&oacute;nica y hasta enfermedad coronaria. Los resultados de los estudios   que sugieren estas posibles asociaciones son controversiales, y b&aacute;sicamente no   se ha podido demostrar un claro beneficio de la erradicaci&oacute;n de la infecci&oacute;n en   la evoluci&oacute;n de estas entidades por lo que podemos concluir que aunque sean   estad&iacute;sticamente significativas no son cl&iacute;nicamente relevantes y no existe   ninguna evidencia que soporte intervenciones como la erradicaci&oacute;n del H. pylori. </p>     <p>Finalmente, vale la pena insistir en que cuando un "factor   de riesgo" es muy prevalente, como ocurre con la infecci&oacute;n por H. pylori, es   posible que se encuentren m&uacute;ltiples asociaciones con diversas enfermedades. Y   aunque estas asociaciones sean estad&iacute;sticamente significativas esto no indica   en todos los casos que sean verdaderas, o que tengan significaci&oacute;n cl&iacute;nica, y   por lo tanto, el efecto de intervenciones como la erradicaci&oacute;n ser&iacute;a   cl&iacute;nicamente irrelevante y no pertinente. </p>     <p>Los cl&iacute;nicos debemos analizar cuidadosa y   cr&iacute;ticamente la informaci&oacute;n, para poder tomar decisiones que sean cl&iacute;nicamente   relevantes y pertinentes en el manejo de nuestros pacientes.</p>     <p><b>LECTURAS RECOMENDADAS</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>1. Arnold DM, Bernotas A, Nazi I, Stasi R, Kuwana M, Liu Y,   et al. Platelet count response to H. pylori treatment in patients with immune   thrombocytopenic purpura with and without H. pylori infection: a systematic   review. Haematologica 2009; 94: 850-6.</p>     <p>2. Bamford JT, Tilden RL, Blankush JL,   Gangeness DE. Effect of treatment of Helicobacter pylori infection on   rosacea. Arch Dermatol 1999; 135: 659-63.</p>     <p>3. Chen LT, Lin JT, Tai JJ, et al. Long-term   results of anti-Helicobacter pylori therapy in early-stage gastric high-grade   transformed MALT lymphoma. J Natl Cancer Inst 2005; 97: 1345-53.</p>     <p>4. Erel F, Sener O, Erdfil A, Karaayvaz M, Gur G, Caliskaner   Z, et al. Impact of Helicobacter pylori and Giardia lamblia infections on   chronic urticarial. Int J Dermatol 2000; 39: 446-52.</p>     <p>5. Franchini M, Cruciani M, Mengoli C,   Pizzolo G, Veneri D. Effect of Helicobacter pylori eradication on platelet   count in idiopathic thrombocytopenic purpura: a systematic review and   meta-analysis. J Antimicrob Chemother 2007; 60: 237-46.</p>     <p>6. Gaig P, Garc&iacute;a-Ortega P, Enrique E, Papo   M, Quer JC, Richard C. Efficacy of the eradication of Helicobacter pylori   infection in patients with chronic urticarial. A placebo-controlled   double blind study. Allergol Inmunopathol 2002; 30: 255-8.</p>     <p>7. Goodwin CS, Worsley BW. Microbiology of Helicobacter   pylori. Gastroenterol Clin North Am 1993; 22: 5-19.</p>     <p>8. Huang X,Qu X, Yan W, Huang Y, Cai M, Hu B, et al. Iron deficiency anemia can be improved after eradication of Helicobacter   pylori. Postgrad Med J 2010; 86: 272-8.</p>     <p>9. Leung WK, Lin SR, Ching JY, et al. Factors   predicting progression of gastric intestinal metaplasia: results of a   randomized trial on Helicobacter pylori eradication. Gut 2004; 53: 1244-9.</p>     <p>10. Marshall BJ, Warren JR. Unidentified   curved bacilli in the stomach of patients with gastritis and peptic ulceration. Lancet 1984; 1: 1311. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>11. Marshall BJ. History of the discovery of C. pylori. En   Blaser MJ (Ed.). Campylobacter Pylori in Gastritis and Peptic Ulcer Disease.   Igaku-Shoin: New York; 1989. p. 7. </p>     <p>12. Muhsen K, Cohen D. Helicobacter pylori   infection and iron stores: a systematic review and meta-analysis. Helicobacter   2008; 13: 323-40.</p>     <p>13. Piazuelo MB, Epplein M, Correa P.   Gastric cancer: an infectious disease. Infect Dis Clin North Am 2010; 24:   853-69.</p></FONT>      ]]></body>
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