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<journal-title><![CDATA[Revista colombiana de Gastroenterología]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Enfermedad de Crohn. Enfoque diagnóstico y terapéutico de las primeras visitas]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Diagnostic and Therapeutic Approaches for First Visits of Patients with Crohn’s Disease]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Clínica Las Américas Instituto de Coloproctología ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Crohn’s disease (CD) is the fundamental protagonist of so-called Inflammatory Bowel Disease (IBD). This is a term by which several entities are known. Its origin is multifactorial. It is characterized by chronic and recurrent inflammation with different degrees of involvement of the gastrointestinal tract, but also with potential commitment of other organs. In the last decade there has been a renewed interest in these entities due to a boom in innovative medicines. Despite these medications, CD and IBD remain incurable. The increasing incidence of CD in our country requires us both scientifically and morally to develop basic, practical guidelines with checklists adapted to our environment for the diagnosis and management of CD through the first consultations of patients.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Enfermedad de Crohn]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <FONT FACE="Verdana" SIZE=4>    <p align="center"><b>Enfermedad de Crohn. Enfoque diagn&oacute;stico y terap&eacute;utico de las primeras visitas</b></p></FONT> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <p align="center">Juan Ricardo M&aacute;rquez Vel&aacute;squez, MD. (1)</p>     <p>(1) Coloproct&oacute;logo Instituto de Coloproctolog&iacute;a ICO S.A.S.   Cl&iacute;nica Las Am&eacute;ricas. Medell&iacute;n, Colombia. E-mail: <a href="juanmarquezv@gmail.com">juanmarquezv@gmail.com</a></p>     <p>Fecha recibido:    12-02-14    Fecha aceptado:  05-11-14</p>     <p><b>Resumen</b></p>     <p>La enfermedad de Crohn (EC) es protagonista fundamental de   la llamada enfermedad inflamatoria intestinal (EEI), t&eacute;rmino con el que se   conocen varias entidades cuyo origen es multifactorial y se caracterizan por un   fen&oacute;meno inflamatorio, cr&oacute;nico, recurrente con diferentes grados de afectaci&oacute;n   sobre el tubo digestivo; pero adem&aacute;s con compromiso potencial de otros &oacute;rganos. </p>     <p>En la &uacute;ltima d&eacute;cada ha habido un renovado inter&eacute;s en dichas   entidades, debido a un auge en medicamentos novedosos, a pesar de lo cual estas   siguen siendo incurables. Lo anterior asociado a una incidencia creciente de   dicha patolog&iacute;a en nuestro pa&iacute;s nos obliga tanto cient&iacute;fica como moralmente a   elaborar unos lineamientos b&aacute;sicos, pr&aacute;cticos con listas de chequeo adaptadas a   nuestro medio para el enfoque diagn&oacute;stico y seguimiento a trav&eacute;s de las   primeras consultas del paciente con EC.</p>     <p><b>Palabras clave</b></p>     <p>Enfermedad de Crohn, enfermedad inflamatoria intestinal,   lista de chequeo, vacunaci&oacute;n, tuberculosis.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p>La enfermedad de Crohn (EC) hace parte de la llamada   enfermedad inflamatoria intestinal (EII) la cual es una respuesta inmune   desproporcionada de la mucosa intestinal frente a un est&iacute;mulo medioambiental   causado por enteropat&oacute;genos en un individuo gen&eacute;tica e inmunol&oacute;gicamente susceptible,   que conlleva a una respuesta inflamatoria incontrolada de la mucosa intestinal,   la cual es cr&oacute;nica, progresiva y destructiva.</p>     <p>Se caracteriza por el compromiso transmural y fistulizante,   que puede afectar todo el tracto digestivo y la regi&oacute;n perineal. Su s&iacute;ntoma   principal es la diarrea con o sin sangre, pero asociado a manifestaciones   heterog&eacute;neas con periodos de exacerbaci&oacute;n y remisi&oacute;n, que incluyen dolor   abdominal, p&eacute;rdida de peso, anemia, fiebre, anorexia, astenia y, en algunos   casos, complicaciones serias como obstrucci&oacute;n intestinal, f&iacute;stulas de   predominio perianal en 15%, que generalmente son complejas y suelen no   cicatrizar, rectovaginales en 10% y abscesos (1, 2); adem&aacute;s, manifestaciones   extraintestinales, las cuales son m&aacute;s frecuentes en la presentaci&oacute;n de EC   col&oacute;nico (3). </p>     <p>Definitivamente con el desarrollo y modernizaci&oacute;n de una   sociedad, la EII debuta inicialmente con un aumento de la colitis ulcerativa   (CU) estabiliz&aacute;ndose en un cierto n&uacute;mero de afectados y despu&eacute;s de un intervalo   variable de unos 10 a&ntilde;os aparece la EC, incrementando su n&uacute;mero, incluso en   valores mayores que la CU (4). Es por esto que en la actualidad, en pa&iacute;ses   desarrollados, la EII ocupa uno de los primeros lugares dentro de la patolog&iacute;a   gastrointestinal en incidencia y prevalencia con cifras y rangos variables de   4-7/ 100.000 habitantes/a&ntilde;o y 120-200/100.000 pacientes de (CU),   respectivamente y de 8-12/100.000 habitantes/a&ntilde;o y 50-200/100.000 pacientes en   EC, respectivamente; con un total aproximado de 1,4 millones de personas en EUA   y 2,2 millones en Europa sufriendo de estas enfermedades (3-6). </p>     <p>Es probable que el aumento de incidencia de estas   enfermedades se deba a un conjunto de factores medioambientales y econ&oacute;micos   que incluyen: mejor&iacute;a en las condiciones sanitarias, dieta (no solo m&aacute;s rica en   grasa y carbohidratos, sino m&aacute;s baja en fibra junto a adiciones de qu&iacute;micos y   mejor&iacute;a en los sistemas de conservaci&oacute;n de esta), disminuci&oacute;n de las   infecciones en la infancia debido a uso masivo de antibi&oacute;ticos de amplio   espectro, polivacunaciones, mejor&iacute;a de los sistemas de saneamiento ambiental   (acueducto, alcantarillado, etc.), y otros muchos cambios, incluidos la   disminuci&oacute;n en el tama&ntilde;o del n&uacute;cleo familiar, el sedentarismo, la obesidad y la   contaminaci&oacute;n medioambiental (4).</p>     <p>Existen datos preocupantes que fueron los que me motivaron a   escribir este art&iacute;culo. En el estudio IMPACT (7) (Estudio descriptivo   colaborativo entre 24 pa&iacute;ses dentro de la Uni&oacute;n Europea en donde 4.900   pacientes con EII participaron a trav&eacute;s de encuestas) se determin&oacute; que la   mayor&iacute;a de los pacientes fue diagnosticado a tiempo (1-3 a&ntilde;os), pero 18% esper&oacute;   m&aacute;s de 5 a&ntilde;os, una mayor&iacute;a importante, y 64% necesit&oacute; atenci&oacute;n m&eacute;dica de   emergencia antes de su diagn&oacute;stico. La tasa de hospitalizaci&oacute;n es   extremadamente alta, 85% en los &uacute;ltimos 5 a&ntilde;os, la mitad de las personas con   EII tienen la enfermedad activa al momento de responder la encuesta. El 74% ha   pedido licencias en sus trabajos durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o a causa de la EII, de   las cuales, 26% de ellas dur&oacute; m&aacute;s de 25 d&iacute;as (7).</p>     <p>Colombia no es ajena a este hecho; de acuerdo a un estudio   retrospectivo entre 1968 y 1990 en 2 centros hospitalarios en Bogot&aacute; (8), de   manera descriptiva se sugiri&oacute; que exist&iacute;a una relaci&oacute;n de 9 casos de CU por   cada caso de EC. Casi veinte a&ntilde;os m&aacute;s tarde en un estudio observacional   descriptivo realizado en el Hospital Pablo Tob&oacute;n Uribe de Medell&iacute;n esta   relaci&oacute;n se ha estrechado a 4,9 casos de CU por cada paciente con EC (9); lo   cual quiere decir que aunque ambas patolog&iacute;as han aumentado en incidencia, la   EC ha crecido proporcionalmente m&aacute;s y ha ido cerrando la brecha. </p>     <p>Basado en la literatura y las diferentes gu&iacute;as existentes   propondr&eacute; un derrotero claro, pr&aacute;ctico, ajustado a nuestro medio y necesidades,   con los pasos b&aacute;sicos para el enfoque diagn&oacute;stico y seguimiento de las primeras   consultas del paciente con EC junto al abordaje terap&eacute;utico, sin profundizar en   los diferentes aspectos ya que no es el objetivo de este art&iacute;culo. Al final el   lector encontrar&aacute; una lista de chequeo, la cual, y si as&iacute; lo considera, podr&aacute;   ser libremente incorporada a su formato de historia cl&iacute;nica. </p>     <p><b>LA PRIMERA EVALUACI&Oacute;N</b></p>     <p>La primera consulta de un paciente con sospecha de padecer   una EII o con el diagn&oacute;stico ya confirmado de una EC es un momento especial   pero tambi&eacute;n un reto tanto para el cl&iacute;nico como para el paciente, porque aparte   de iniciar la construcci&oacute;n de una empat&iacute;a, ingrediente fundamental en cualquier   relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente, en este &aacute;mbito es a&uacute;n m&aacute;s importante por las   implicaciones que conlleva tener un diagn&oacute;stico como este. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Puede llegar remitido con o sin un diagn&oacute;stico hecho,   frecuentemente con una historia cl&iacute;nica t&oacute;rpida, con su enfermedad activa,   desconociendo por completo lo que tiene, solo con una serie de s&iacute;ntomas y sin   saber claramente cu&aacute;ndo iniciaron. Pero con frecuencia es una persona que   conoce su diagn&oacute;stico (o cree conocerlo a trav&eacute;s de diferentes fuentes la m&aacute;s   socorrida en la actualidad: el internet), se le han practicado infinidad de   ex&aacute;menes, ha sido polimedicado, con varias hospitalizaciones y hasta cirug&iacute;as   pero, peor a&uacute;n, manejado por m&uacute;ltiples m&eacute;dicos, sin un derrotero terap&eacute;utico   claro ni objetivos definidos; al final con un pron&oacute;stico incierto pero   ciertamente sombr&iacute;o. Independientemente del tipo de paciente que est&eacute; sentado   frente a nosotros, el com&uacute;n denominador cuando llega a esa “tan esperada”   primera consulta con el especialista es bajo una gran dosis de incertidumbre,   con altas expectativas pero ciertamente con gran terror. </p>     <p>La empat&iacute;a del m&eacute;dico con el paciente y la familia es   fundamental. La prisa del profesional y los cortos tiempos impuestos por las   entidades de salud pueden llevar al traste con la construcci&oacute;n de una adecuada   relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente, lo que dificulta el posterior examen f&iacute;sico y el   tratamiento, m&aacute;s a&uacute;n si es quir&uacute;rgico donde la confianza en el m&eacute;dico juega un   factor fundamental en la aceptaci&oacute;n, recuperaci&oacute;n y reintegraci&oacute;n a su vida   cotidiana. </p>     <p>El especialista debe intentar confirmar en esta primera   consulta el diagn&oacute;stico de la enfermedad, el grado de actividad inflamatoria,   obtener informaci&oacute;n clara sobre ex&aacute;menes y manejos terap&eacute;uticos del pasado, con   el objetivo de dise&ntilde;ar un cronograma terap&eacute;utico para finalmente ofrecerle al   paciente informaci&oacute;n objetiva sobre su tratamiento y pron&oacute;stico con metas   precisas a corto, mediano y largo plazo (10) (<a href="#tabla1">tabla 1</a>). </p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v29n4/v29n4a10t1.jpg" width="580" height="949"><a name="tabla1"></a></p>     <p><b>PASO 1</b></p>     <p><b>Obtenci&oacute;n de antecedentes cl&iacute;nicos</b></p>     <p>Datos importantes que se deben siempre preguntar son: sexo,   raza, edad de inicio de la enfermedad, localizaci&oacute;n, extensi&oacute;n y duraci&oacute;n de   esta, manifestaciones cl&iacute;nicas predominantes, historia familiar de EII,   historial de vacunaciones, antecedentes gineco-obst&eacute;tricos (fecha &uacute;ltima   menstruaci&oacute;n), tipo de tratamiento que recibe en la actualidad, complicaciones   con este, etc. </p>     <p>Pudiera ser importante utilizar un cuestionario de calidad   de vida relacionada a la salud (HRQOL por su sigla en ingl&eacute;s) validado para   obtener la informaci&oacute;n sobre la calidad de vida actual, la historia laboral,   familiar y socioecon&oacute;mica de una manera objetiva pero siempre DESPU&Eacute;S de   establecer totalmente el diagn&oacute;stico, puesto que dicho &iacute;ndice est&aacute; dise&ntilde;ado   espec&iacute;ficamente para la EII, no ser&iacute;a v&aacute;lido en ning&uacute;n otro caso.</p>     <p>La forma corta del cuestionario de enfermedad inflamatoria   intestinal (IBDQ) est&aacute; compuesta de 10 preguntas y b&aacute;sicamente se usa para determinar   el impacto de la enfermedad en la calidad de vida del paciente (23). Con este   sencillo y corto ejercicio podemos r&aacute;pidamente estratificar la severidad,   agresividad y el pron&oacute;stico de la enfermedad del paciente en cuesti&oacute;n ya que   todos los puntaje se reportan en una escala de 7 puntos (1 = HRQOL mala, 7 =   HRQOL &oacute;ptima) (30) (<a href="#tabla2">tabla 2</a>). </p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v29n4/v29n4a10t2.jpg" width="580" height="209"><a name="tabla2"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Existen datos en la historia cl&iacute;nica de un paciente que   desde el principio lo colocan en un estado de alto riesgo y mal pron&oacute;stico con   la probable necesidad de instaurar tempranamente tratamiento con biol&oacute;gicos,   tales como: edad menor de 40 a&ntilde;os al inicio de la enfermedad, fumador,   enfermedad perianal o gastroduodenal, compromiso intestinal extenso (&gt;100   cm), enfermedad fistulizante, ulceraci&oacute;n endosc&oacute;pica profunda, uso de   esteroides, hospitalizaciones y cirug&iacute;as, p&eacute;rdida de peso, manifestaciones   extraintestinales como sacroile&iacute;tis, espondilitis anquilosante, pioderma   gangrenoso y uve&iacute;tis. </p>     <p><b>PASO 2 </b></p>     <p><b>Evaluaci&oacute;n de actividad inflamatoria</b></p>     <p>A todo paciente lo debemos estadiar de acuerdo a la   presentaci&oacute;n de la enfermedad, su localizaci&oacute;n y el tipo de compromiso de esta   (inflamatorio, estenosante, fistulizante) siendo la ileocolonoscopia con   biopsias el examen basal sobre el cual gira el diagn&oacute;stico y posterior manejo. </p>     <p>El riesgo de presentar enfermedad fistulizante es de 20 a   40%. El curso cl&iacute;nico de las f&iacute;stulas es variable y depende de su localizaci&oacute;n   y complejidad siendo las perianales las m&aacute;s dif&iacute;ciles para cicatrizar (11). </p>     <p>Los s&iacute;ntomas, ex&aacute;menes de laboratorio (incluida la medici&oacute;n   de marcadores inflamatorios), serolog&iacute;as y estudios imagenol&oacute;gicos nos ayudan a   establecer el grado y la extensi&oacute;n del compromiso inflamatorio, aunque   lastimosamente no existe el examen “gold standard” (12). </p>     <p>Las manifestaciones extraintestinales son m&aacute;s frecuentes en   EC especialmente cuando afecta el colon (11), ocurriendo en 21-36% de pacientes   con EII, las cuales se pueden dividir en 3 grupos:</p>     <p>1. Trastornos que afectan la piel (pioderma gangrenoso y   eritema nodoso), ojos (uve&iacute;tis, iritis, epiescleritis y escleritis),   articulaciones (son las manifestaciones extraintestinalesm&aacute;sfrecuentes e incluyen trastornos   reum&aacute;ticos tales comoartropat&iacute;a perif&eacute;rica y axial, espondilitis anquilosante   y del metabolismo &oacute;seo) y boca. Usualmente ocurren en pacientes con EC col&oacute;nico   y la actividad de su enfermedad intestinal es paralela a la extraintestinal. </p>     <p>2. Complicaciones secundarias (c&aacute;lculos renales, uropat&iacute;a   obstructiva, malabsorci&oacute;n y colelitiasis) a la EII o extensi&oacute;n de esta; m&aacute;s   com&uacute;nmente en pacientes con EC que CU. </p>     <p>3. Otros trastornos que no pueden ser caracterizados en   ninguno de los grupos anteriores (osteoporosis, enfermedades hep&aacute;ticas,   amiloidosis, complicaciones vasculares, hematol&oacute;gicas, pulmonares, card&iacute;acas y   neurol&oacute;gicas). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>&Iacute;ndices de gravedad </b></p>     <p>Para el primer criterio cl&iacute;nico nos basamos en la   clasificaci&oacute;n de Montreal (13) la cual se divide en edad de inicio de la   enfermedad (Age), localizaci&oacute;n de los segmentos intestinales comprometidos   (Location), finalmente comportamiento y severidad inflamatoria (Behaivor). </p>     <p><b>Clasificaci&oacute;n de Montreal</b></p> <table border=0 cellspacing=0 cellpadding=0>   <tr>     <td width=251 valign=top>    <p>Edad de diagn&oacute;stico (A)</p></td>     <td width=338 valign=top>    <p>Localizaci&oacute;n (L)</p></td>     <td width=308 valign=top>    <p>Comportamiento (B)</p></td>   </tr>   <tr>     <td width=251 valign=top>    <p>A1: Menor de 16 a&ntilde;os</p></td>     <td width=338 valign=top>    <p>L1: &Iacute;leon</p></td>     <td width=308 valign=top>    <p>B1: No estenosante, ni penetrante (inflamatorio)</p></td>   </tr>   <tr>     <td width=251 valign=top>    <p>A2: Entre 17 y 40 a&ntilde;os</p></td>     <td width=338 valign=top>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>L2: Colon</p></td>     <td width=308 valign=top>    <p>B2: Estenosante</p></td>   </tr>   <tr>     <td width=251 valign=top>    <p>A3: Mayor de 40 a&ntilde;os</p></td>     <td width=338 valign=top>    <p>L3: &Iacute;leon y colon</p></td>     <td width=308 valign=top>    <p>B3: Penetrante (fistulizante)</p></td>   </tr>   <tr>     <td width=251 valign=top>&nbsp;</td>     <td width=338 valign=top>    <p>L4: Digestivo superior aislado</p></td>     <td width=308 valign=top>    <p>P: Enfermedad perineal</p></td>   </tr> </table>     <p><b>&Iacute;ndice de actividad de la EC </b></p>     <p>Menciono m&aacute;s como un dato de inter&eacute;s, el &iacute;ndice de actividad   de la EC (CDAI por sus siglas en ingl&eacute;s) (14), ya que es usado en estudios   cl&iacute;nicos y raramente en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica cotidiana; pero es el sistema de   puntuaci&oacute;n en el cual se basan todos los art&iacute;culos cient&iacute;ficos para elaborar   sus conclusiones y recomendaciones. Se ha dise&ntilde;ado para medir la eficacia de la   terapia m&eacute;dica, seguimiento cl&iacute;nico y evaluaci&oacute;n de la gravedad de la   enfermedad. </p>     <p>El c&aacute;lculo del &iacute;ndice (se puede conseguir en l&iacute;nea una   calculadora del CDAI en <a href="www.ibdjohn.com/cdai/">www.ibdjohn.com/cdai/</a>) puede clasificar la actividad   seg&uacute;n el valor obtenido, como se enumera a continuaci&oacute;n:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>1. Respuesta: Disminuci&oacute;n 100 puntos en el CDAI</p>     <p>2. Remisi&oacute;n: CDAI &lt;150 puntos</p>     <p>3. Actividad leve: CDAI 151-219 puntos</p>     <p>4. Actividad moderada: CDAI 220-450 puntos</p>     <p>5. Actividad grave: CDAI &gt;450.</p>     <p><b>&Iacute;ndice de Harvey-Bradshaw (IHB) </b></p>     <p>Tambi&eacute;n conocido como el &iacute;ndice simplificado o el CDAI   modificado. El &iacute;ndice de Harvey-Bradshaw es el m&aacute;s pr&aacute;ctico y f&aacute;cil de usar. Es   de frecuente uso en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica. Se basa en variables subjetivas y   cl&iacute;nicas. Solo se utilizan 5 variables del CDAI, excluyendo el uso de   antidiarreico, hematocrito y variaci&oacute;n del peso. Eval&uacute;a los par&aacute;metros en las   24 horas precedentes, es f&aacute;cil/r&aacute;pido y permite el control ambulatorio, pero   esto lo hace menos seguro pues puede cambiar de un d&iacute;a a otro. Muestra una   excelente correlaci&oacute;n con el CDAI. Ser&iacute;a &uacute;til en el uso cl&iacute;nico y en estudios   cl&iacute;nicos, como lo demostr&oacute; su aplicaci&oacute;n en PRECISE 1 y 2. Tiene las mismas   desventajas y limitaciones del CDAI (32). </p> <table border=0 cellspacing=0 cellpadding=0>   <tr>     <td width=615 valign=top>    <p><b>1. Bienestar general</b></p></td>   </tr>   <tr>     <td width=615 valign=top>    <p>0 = en general bueno </p>           <p>1 = leve compromiso </p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p>2 = moderado</p>           <p>3 = malo </p>           <p>4 = terrible</p></td>   </tr>   <tr>     <td width=615 valign=top>    <p><b>2. Dolor abdominal</b></p></td>   </tr>   <tr>     <td width=615 valign=top>    <p>0= ausente</p>           <p>1= leve</p>           <p>2= moderado</p>           <p>3= severo</p></td>   </tr>   <tr>     <td width=615 valign=top>    <p><b>3. N&uacute;mero de deposiciones blandas o l&iacute;quidas por d&iacute;a</b></p></td>   </tr>   <tr>     <td width=615 valign=top>    <p>(1 por cada deposici&oacute;n)</p></td>   </tr>   <tr>     <td width=615 valign=top>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>4. Masa abdominal</b></p></td>   </tr>   <tr>     <td width=615 valign=top>    <p>0= ausente</p>           <p>1= cuestionable</p>           <p>2= definida</p></td>   </tr>   <tr>     <td width=615 valign=top>    <p><b>5. Complicaciones (1 punto por &iacute;tem)</b></p></td>   </tr>   <tr>     <td width=615 valign=top>    <p>Artralgia, uve&iacute;tis, eritema nodoso, &uacute;lceras aftoides </p>           <p>Pioderma gangrenoso, fisura anal, f&iacute;stula nueva, abscesos</p></td>   </tr>   <tr>     <td width=615 valign=top>    <p><b>PUNTAJE TOTAL (Sumatoria de preguntas 1-5) IHB: </b></p></td>   </tr>   <tr>     <td width=615 valign=top>    <p>Remisi&oacute;n &lt;5</p>           <p>Enfermedad leve 5-7</p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Enfermedad moderada 8-16</p>           <p>Enfermedad grave &gt;16</p></td>   </tr> </table>     <p>Adaptada de Harvey RF, Bradshaw JM. 1980 (32).</p>     <p><b>Marcadores bioqu&iacute;micos (biomarcadores)</b></p>     <p>La prote&iacute;na C reactiva (PCR) es un reactante de fase aguda   muy sensible aument&aacute;ndose en caso de inflamaci&oacute;n, infecci&oacute;n o lesi&oacute;n tisular.   En EC es un marcador acertado, se eleva cuando hay inflamaci&oacute;n activa y se   correlaciona bien con el CDAI (15). Una PCR baja puede indicar que la EC est&aacute;   en fase de inactividad o quiescente aunque esto es parcialmente cierto ya que   hasta 50% de pacientes con EC activa no muestran elevaci&oacute;n de esta, a pesar de   tener una inflamaci&oacute;n activa documentada.</p>     <p>La calprotectina fecal es una prote&iacute;na ubicada en el citosol   de los neutr&oacute;filos y macr&oacute;fagos que se libera en situaciones de da&ntilde;o celular,   siendo detectada en las heces en un lapso de hasta una semana a temperatura   ambiente. Es un marcador que se correlaciona muy bien con los &iacute;ndices de   actividad cl&iacute;nica, endosc&oacute;pica e histol&oacute;gica de la enfermedad y tiene la   capacidad de evaluar la eficacia al tratamiento instaurado as&iacute; como discriminar   la actividad inflamatoria entre ausente (&lt;50 ug/g), moderada (50-150 ug/g),   grave (&gt;150 ug/g). En caso de encontrar niveles &gt;250 ug/g indica que la   enfermedad aparte de haberse activado se est&aacute; asociando a una inflamaci&oacute;n grave   de la mucosa (16, 28). </p>     <p>De todas maneras la ileocolonoscopia es el examen de   elecci&oacute;n para determinar el grado de inflamaci&oacute;n mucosa. </p>     <p><b>Serolog&iacute;a</b></p>     <p>Una serie de marcadores, p&eacute;ptidos antimicrobianos y   anticuerpos se han estudiado para poder determinar y diferenciar entre CUI o EC   as&iacute; como definir su pron&oacute;stico, pero ninguno es lo suficientemente sensible ni   espec&iacute;fico para ser usado por s&iacute; solo. Los anticuerpos anti-Saccharomyces   cerevisiae (ASCA) tienen una sensibilidad de 60% para EC pero pueden estar   positivos hasta en 15% en caso de CUI; mientras que los anticuerpos   anticitoplasma antineutrof&iacute;lico perinuclear (pANCA) tienen una sensibilidad   entre 40% y 60% para CUI. </p>     <p>Para las dos combinaciones ANCA&#8722;/ASCAS+ y   ANCA+/ASCAS&#8722;, se establece una sensibilidad de 50% y una especificidad de   92-97% para EC y para CUI una sensibilidad de 45% y una especificidad de 81-98%   (27). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El fijador del nucle&oacute;tido de la oligomerizaci&oacute;n del dominio   2 (NOD2) se ha asociado a EC en personas j&oacute;venes, con enfermedad extensa y   fibroestenosante, lo mismo que el ASCA se asocia a enfermedad agresiva y a   necesidad de cirug&iacute;a. El Anti-OmpC se asocia a fibroestenosis, enfermedad   perforada y a cirug&iacute;a del intestino delgado (10). </p>     <p><b>PASO 3 </b></p>     <p><b>Historia de vacunaci&oacute;n y administraci&oacute;n de vacunas   requeridas</b></p>     <p>El uso de medicaci&oacute;n tal como esteroides, inmunosupresores y   biol&oacute;gicos favorecen la aparici&oacute;n de infecciones oportunistas y g&eacute;rmenes que   pueden ser prevenibles con vacunaci&oacute;n. </p>     <p>Las vacunas de virus vivos est&aacute;n contraindicadas en   pacientes que tengan alguna condici&oacute;n que los defina como inmunosuprimidos: </p>     <p>1. Tratamiento con glucocorticoides (prednisona o   equivalente &gt;20 mg/d&iacute;a o 2 mg/kg/d&iacute;a durante &gt;2 semanas y/o entre los 3   meses despu&eacute;s de haberlos suspendido. </p>     <p>2. Tratamiento actual con dosis efectivas de 6-MP/AZA o   entre los 3 meses despu&eacute;s de haberlos suspendido. </p>     <p>3. Tratamiento con metotrexate o entre los 3 meses despu&eacute;s   de haberlo suspendido. </p>     <p>4. Tratamiento con inhibidores del factor de necrosis   tumoral o entre los 3 meses despu&eacute;s de haberlos suspendido. </p>     <p>5. Malnutrici&oacute;n proteico-cal&oacute;rica grave. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por lo tanto, una historia de vacunaci&oacute;n se debe elaborar en   la primera consulta y en el momento oportuno revisar los t&iacute;tulos de anticuerpos   para parotiditis, sarampi&oacute;n y rub&eacute;ola (MMR) varicela, hepatitis A y B (31). </p>     <p><b>Enfoque de acuerdo a resultado serol&oacute;gico de hepatitis B</b></p> <table border=0 cellspacing=0 cellpadding=0>   <tr>     <td width=130 valign=top>    <p>Transaminasas</p></td>     <td width=95 valign=top>    <p>AgHBs</p></td>     <td width=83 valign=top>    <p>AntiHBc</p></td>     <td width=106 valign=top>    <p>AntiHBs</p></td>     <td width=260 valign=top>    <p>Conducta</p></td>   </tr>   <tr>     <td width=130 valign=top>    <p>Normal</p></td>     <td width=95 align="center" valign=top>    <p>-</p></td>     <td width=83 align="center" valign=top>    <p>-</p></td>     <td width=106 align="center" valign=top>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>-</p></td>     <td width=260 valign=top>    <p>Vacunar</p></td>   </tr>   <tr>     <td width=130 valign=top>    <p>Normal</p></td>     <td width=95 align="center" valign=top>    <p>-</p></td>     <td width=83 align="center" valign=top>    <p>+</p></td>     <td width=106 align="center" valign=top>    <p>+</p></td>     <td width=260 valign=top>    <p>Inmune por infecci&oacute;n natural</p></td>   </tr>   <tr>     <td width=130 valign=top>    <p>Normal</p></td>     <td width=95 align="center" valign=top>    <p>-</p></td>     <td width=83 align="center" valign=top>    <p>+</p></td>     <td width=106 align="center" valign=top>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>-</p></td>     <td width=260 valign=top>    <p>Infecci&oacute;n oculta</p>           <p>Riesgo 5-10%</p></td>   </tr>   <tr>     <td width=130 valign=top>    <p>Normal</p></td>     <td width=95 align="center" valign=top>    <p>-</p></td>     <td width=83 align="center" valign=top>    <p>-</p></td>     <td width=106 align="center" valign=top>    <p>+</p></td>     <td width=260 valign=top>    <p>Vacunado</p></td>   </tr>   <tr>     <td width=130 valign=top>    <p>Normal</p></td>     <td width=95 align="center" valign=top>    <p>+</p></td>     <td width=83 align="center" valign=top>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>+</p></td>     <td width=106 align="center" valign=top>    <p>-</p></td>     <td width=260 valign=top>    <p>Portador cr&oacute;nico*</p></td>   </tr>   <tr>     <td width=130 valign=top>    <p>Anormal</p></td>     <td width=95 align="center" valign=top>    <p>+</p></td>     <td width=83 align="center" valign=top>    <p>+</p></td>     <td width=106 align="center" valign=top>    <p>-</p></td>     <td width=260 valign=top>    <p>Hepatitis cr&oacute;nica*</p></td>   </tr> </table>     <p>*Valoraci&oacute;n por hepatolog&iacute;a vs. infectolog&iacute;a.</p>     <p>De acuerdo al Comit&eacute; asesor para las pr&aacute;cticas de   inmunizaci&oacute;n (ACIP) (17), a los pacientes con EC, y una vez se les documente la   exposici&oacute;n y los niveles serol&oacute;gicos, se les debe administrar vacunas con una   de las siguientes caracter&iacute;sticas: inactivadas o polisacar&iacute;dicas o toxoides,   las cuales se pueden aplicar sin problemas de seguridad aunque su respuesta   inmune es menor que en la poblaci&oacute;n general. Las vacunas indicadas para este   grupo de pacientes se enumeran en la <a href="#tabla3">tabla 3</a> pero el esquema recomendado para   el adulto se esboza en la <a href="#tabla4">tabla 4</a>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v29n4/v29n4a10t3.jpg" width="580" height="424"><a name="tabla3"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v29n4/v29n4a10t4.jpg" width="580" height="243"><a name="tabla4"></a></p>     <p>Las vacunas contraindicadas son las hechas con   miroorganismos vivos atenuados dentro de las cuales se incluyen: </p>     <p>- Triple v&iacute;rica                     </p>     <p>- Varicela                           </p>     <p>- Rotavirus                         </p>     <p>- C&oacute;lera oral</p>     <p>- Fiebre amarilla </p>     <p>- Fiebre tifoidea oral (Ty21a) </p>     <p>- Antipoliomielitis oral.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si no se va a iniciar la terapia biol&oacute;gica o inmunosupresora   antes de un mes se pueden aplicar las vacunas de virus vivos atenuados (MMR,   varicela y herpes zoster). Los infantes de madres con EII que recibieron   biol&oacute;gicos durante el embarazo, tendr&aacute;n niveles de estos hasta 6 meses despu&eacute;s   del parto; la &uacute;nica vacuna con virus vivo que se recibe en este periodo es el   rotavirus y por ende est&aacute; contraindicada (25). Para la aplicaci&oacute;n de vacunas   atenuadas se requiere que hayan trascurrido m&iacute;nimo 3 meses desde la   finalizaci&oacute;n del medicamento inmunosupresor. </p>     <p><b>PASO 4</b></p>     <p><b>Preparaci&oacute;n para la terapia</b></p>     <p>El objetivo final de la terapia contra la EII es un   tratamiento antiinflamatorio e inmunosupresor dirigido a la respuesta inmune   que causa el da&ntilde;o tisular. La azatioprina (AZA) se debe administrar en dosis de   2,5 mg/kg con monitor&iacute;a a los 8 d&iacute;as del cuadro hem&aacute;tico particularmente el   volumen corpuscular medio (VCM) ya que en nuestro medio no disponemos de la   TioPurina Metil Transferasa (TPMT) y continuar con esta monitor&iacute;a a los 15   d&iacute;as, al mes y luego cada 3 meses.</p>     <p>Se debe tener cuidado con el c&aacute;ncer de piel no melanoma y   displasia cervical asociada al papiloma virus humano (PVH), especialmente en   aquellos pacientes recibiendo azatioprina, por lo tanto, se recomienda el uso   cotidiano de bloqueadores solares y revisiones anuales por dermatolog&iacute;a y   ginecolog&iacute;a (10). </p>     <p>Los ex&aacute;menes deben incluir medici&oacute;n de niveles de hierro,   vitamina B12 y vitamina D. Aquellos pacientes que recibieron de manera cr&oacute;nica   esteroides (m&aacute;s de 6 semanas as&iacute; no sean continuas de prednisolona a dosis   mayores de 7,5 mg empiezan a tener osteopenia) se les debe hacer una   densitometr&iacute;a &oacute;sea y considerar el uso de suplementos de calcio y vitamina D.</p>     <p>A todo paciente al que se le planea iniciar terapia   biol&oacute;gica se le deben tomar radiograf&iacute;as de t&oacute;rax y PPD (en nuestro medio) vs.   Quantiferon® ya que existe un riesgo entre 4-90 veces de   reactivaci&oacute;n de TBC con este tipo de medicamentos. Estas pruebas disminuyen la   aparici&oacute;n de esta entidad 90% de las veces al poder detectarla precozmente es   sus estados latente vs. activa (24). A continuaci&oacute;n se muestran dos esquemas   pr&aacute;cticos tanto para la interpretaci&oacute;n de la prueba (PPD) como para el   tratamiento de acuerdo al resultado de esta (<a href="#tabla5">tablas 5</a> y <a href="#tabla6">6</a>) (31). </p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v29n4/v29n4a10t5.jpg" width="430" height="250"><a name="tabla5"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v29n4/v29n4a10t6.jpg" width="430" height="138"><a name="tabla6"></a></p>     <p>La terapia con bloqueadores del factor de necrosis tumoral   se puede iniciar al mes despu&eacute;s de haber comenzado la profilaxis con cualquiera   de los esquemas propuestos anteriormente. De todas maneras, cualquier paciente   que reciba esta terapia tiene mayor susceptibilidad de infectarse y enfermarse   de TBC en cualquiera de sus formas (pulmonar, extrapulmonar, at&iacute;pica, miliar,   etc.), independiente de su estado serol&oacute;gico previo y es por esto que se debe   poner especial cuidado en el seguimiento tanto durante como hasta 6 meses   despu&eacute;s de haber suspendido estos medicamentos. Finalmente, pacientes que en el   pasado hayan padecido de TBC o cuyos s&iacute;ntomas junto con las pruebas anteriormente   mencionadas la sugieran es mandatorio que sean previamente evaluados por   neumolog&iacute;a vs. infectolog&iacute;a y solo se les puede iniciar dicha terapia despu&eacute;s   de un concepto favorable por uno de estos especialistas. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hay ciertos par&aacute;metros y precauciones que se deben seguir en   pacientes que reciban inmunomoduladores o terapia inmunosupresora. Existe una   serie de contraindicaciones absolutas y relativas para el uso de agentes   biol&oacute;gicos (29) (<a href="#tabla7">tabla 7</a>).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v29n4/v29n4a10t7.jpg" width="430" height="642"><a name="tabla7"></a></p>     <p>Aunque no hace parte de la evaluaci&oacute;n en consulta del paciente   deseo esbozar a continuaci&oacute;n de manera breve los criterios diagn&oacute;sticos   histol&oacute;gicos e imagenol&oacute;gicos para que el cl&iacute;nico tenga claro lo que debe   analizar cuando eval&uacute;e los ex&aacute;menes con los que debe llegar el paciente o, en   su defecto, solicitarlos. </p>     <p><b>CARACTER&Iacute;STICAS ENDOSC&Oacute;PICAS</b></p>     <p>Siempre que se sospeche el diagn&oacute;stico de EC, se debe hacer   una colonoscopia con intubaci&oacute;n ileal (18), debido a la alta frecuencia de su   compromiso. Endosc&oacute;picamente se encuentra mucosa asim&eacute;trica con dos tipos de   &uacute;lceras: lineales, serpentiginosas, profundas con afectaci&oacute;n transmural,   discontinuas espaciadas por mucosa normal (18) y el segundo patr&oacute;n son   ulceraciones aftoides de 1 a 2 mm de di&aacute;metro que aparecen sobre los fol&iacute;culos   linfoides. El compromiso es segmentario pudiendo acompa&ntilde;arse con estenosis   (19), pero siempre recordar que esta enfermedad puede afectar cualquier   segmento del tubo digestivo.</p>     <p>Antes del uso de la videoc&aacute;psula endosc&oacute;pica (VCE) debe   realizarse una ileocolonoscopia, al igual que im&aacute;genes radiol&oacute;gicas multicortes   seccionales del intestino delgado. La VCE debe ser reservada para los casos en   los cuales la ileocolonoscopiam&aacute;slas im&aacute;genes radiol&oacute;gicas del intestino delgado no sean   concluyentes, pero la sospecha de EC es alta (18). Una VCE normal tiene un alto   valor predictivo negativo para el diagn&oacute;stico de EC del intestino delgado   activa.</p>     <p><b>CARACTER&Iacute;STICAS HISTOPATOL&Oacute;GICAS</b></p>     <p>La forma m&aacute;s temprana de una lesi&oacute;n por EC es la   infiltraci&oacute;n focal de la cripta por neutr&oacute;filos epiteliales. Se encuentra   distorsi&oacute;n e inflamaci&oacute;n discontinua de la arquitectura cr&iacute;ptica, criptitis   focal y granulomas epitelioides no caseificantes que pueden afectar todas las   capas intestinales, n&oacute;dulos linf&aacute;ticos, mesenterio, peritoneo o hasta el   h&iacute;gado. La EC se caracteriza principalmente por &uacute;lceras “saltonas” espaciadas   entre s&iacute; por mucosa normal, claramente demarcadas con compromiso transmural que   afecta toda la pared intestinal volvi&eacute;ndola gruesa y fibr&oacute;tica con   estrechamiento de la luz. Tambi&eacute;n afecta la grasa mesent&eacute;rica engros&aacute;ndola la   cual da la impresi&oacute;n de querer atrapar y rodear el asa, fen&oacute;meno llamado como   “grasa reptante”. Es dif&iacute;cil la diferenciaci&oacute;n histol&oacute;gica entre la CU y la EC,   e incluso, en algunas ocasiones (hasta en 15% de las veces), nunca es posible   diferenciarlas (20) denomin&aacute;ndose con colitis no clasificada y solo cuando se   extrae y analiza el esp&eacute;cimen quir&uacute;rgico sin poder llegarse a una conclusi&oacute;n   definitiva se denominar&aacute; colitis indeterminada.</p>     <p><b>CARACTER&Iacute;STICAS IMAGENOL&Oacute;GICAS</b></p>     <p>La disponibilidad de modalidades de im&aacute;genes multiplanares   como la resonancia magn&eacute;tica e im&aacute;genes por tomograf&iacute;a permiten no solo una   evaluaci&oacute;n completa de la pared intestinal (especialmente del intestino   delgado) sino tambi&eacute;n de estructuras extraluminales. El aporte de estas   im&aacute;genes es esencial para el diagn&oacute;stico inicial, el seguimiento y la detecci&oacute;n   de complicaciones como la presencia de estenosis, f&iacute;stulas, y sospecha de   abscesos (21, 22). Su selecci&oacute;n por parte del cl&iacute;nico depender&aacute; de la   experiencia y la disponibilidad local. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La ecograf&iacute;a transabdominal tiene varias ventajas para la   evaluaci&oacute;n de la EII, entre estas est&aacute;n su disponibilidad r&aacute;pida, no utilizar   radiaci&oacute;n ionizante, permitir una evaluaci&oacute;n directa de la morfolog&iacute;a   (engrosamiento de la pared) y signos cl&iacute;nicos como es el dolor localizado. En   manos expertas, la sensibilidad del ultrasonido en EC ha sido reportada tan   alta como hasta de 80-90% para compromiso del intestino delgado o para   diagn&oacute;stico de estenosis (21).</p>     <p>La resonancia magn&eacute;tica y la tomograf&iacute;a computarizada (TC)   complementan las im&aacute;genes convencionales como el tr&aacute;nsito intestinal, mientras   que la &uacute;ltima da una visi&oacute;n m&aacute;s detallada de la mucosa intestinal, las im&aacute;genes   multicorte permiten la evaluaci&oacute;n completa de la pared intestinal y de las   estructuras extraluminales por lo cual han ido reemplazando a estas. La TC es   usada para detectar complicaciones (abscesos, estenosis) por fuera de la pared   intestinal especialmente en la EC; y muestra una especificidad superior a 90%   para detectar zonas de inflamaci&oacute;n mientras que la sensibilidad var&iacute;a entre   70-80% ya que alteraciones muy peque&ntilde;as de la mucosa no son detectadas (22). </p>     <p>La resonancia tiene un rendimiento diagn&oacute;stico similar a TC   con la ventaja de no utilizar radiaci&oacute;n ionizante en la evaluaci&oacute;n de zonas de   estenosis, y determinar el grado de compromiso de la enfermedad (22).</p>     <p>En resumen, estas modalidades de im&aacute;genes son promisorias   para el diagn&oacute;stico inicial que involucre el intestino delgado, detectar el   compromiso extraluminal como n&oacute;dulos linf&aacute;ticos y grasa mesent&eacute;rica,   identificar el grado y extensi&oacute;n de la inflamaci&oacute;n del colon y la detecci&oacute;n de   complicaciones.</p>     <p><b>TRATAMIENTO</b></p>     <p>El objetivo del tratamiento es controlar s&iacute;ntomas al inducir   remisi&oacute;n pero a&uacute;n m&aacute;s importante es garantizar ese estado de remisi&oacute;n cl&iacute;nica   lo cual significa la ausencia total de s&iacute;ntomas, libre de esteroides,   biomarcadores negativos, cicatrizaci&oacute;n mucosa y sin lesiones extraluminales.   Todo lo anterior con el prop&oacute;sito final de inducir a trav&eacute;s de la terapia un   estado de remisi&oacute;n profunda sostenida y as&iacute; mejorar la calidad y cantidad de   vida al disminuir o evitar complicaciones a corto, mediano y largo plazo   (ausentismo laboral, hospitalizaciones, cirug&iacute;as, c&aacute;ncer colorrectal, etc.). </p>     <p>La terapia actual se debe estructurar de acuerdo a la presentaci&oacute;n   cl&iacute;nica de la enfermedad, la extensi&oacute;n y gravedad de esta, respuestas   anteriores a tratamientos y existencia de complicaciones.</p>     <p>Existen unas consideraciones muy importantes para tener en   cuenta desde que se inicia la terapia convencional y siempre tenerlas presentes   revis&aacute;ndolas a medida que se avanza en el tratamiento:</p>     <p>1. Desde el principio identificar a los pacientes de mal   pron&oacute;stico (<a href="#tabla8">tabla 8</a>)</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v29n4/v29n4a10t8.jpg" width="430" height="577"><a name="tabla8"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>2. Iniciar tempranamente los inmunomoduladores,   optimiz&aacute;ndolos a la dosis m&aacute;xima est&aacute;ndar (2,5 mg/kg Aza o 1,5 mg/kg de 6-MP)   sin prolongar su uso si no se logra la remisi&oacute;n completa en el tiempo   establecido (10 a 12 semanas).</p>     <p>3. Reevaluar al paciente en los periodos requeridos de   acuerdo a medicaci&oacute;n que est&eacute;n recibiendo:</p>     <p>a. Prednisona: 2 a 4 semanas</p>     <p>b. Azatioprina: 10 a 12 semanas</p>     <p>c. Salicilatos: 12 semanas.</p>     <p>4. Evitar el uso de esteroides (nunca subestimar la   toxicidad de estos) 2 o m&aacute;s veces en el mismo a&ntilde;o.</p>     <p>5. Cumplir con los paradigmas del control de la EII:</p>     <p>a. Remisi&oacute;n cl&iacute;nica </p>     <p>b. Libre de esteroides </p>     <p>c. Biomarcadores negativos </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>d. Cicatrizaci&oacute;n mucosa </p>     <p>e. Ausencia de lesiones extraluminales.</p>     <p><b>CONCLUSI&Oacute;N</b></p>     <p>La EC, aunque es la menos frecuente dentro de la EII en   nuestro medio es la que epidemiol&oacute;gicamente tiene mayores tasas de crecimiento   con cifras altas de morbilidad y de costos socioecon&oacute;micos; por lo tanto, estas   circunstancias nos obligan moral y acad&eacute;micamente a unir esfuerzos para que con   un objetivo mancomunado tengamos unos derroteros claros con listas de chequeo   pr&aacute;cticas para un diagn&oacute;stico m&aacute;s temprano, con un mejor enfoque terap&eacute;utico lo   cual redundar&aacute; en menores tasas de morbimortalidad y de costos, lo cual es un   aporte importante al desarrollo y bienestar de nuestra especialidad, de la   sociedad y de nuestros pacientes que son en &uacute;ltimas, nuestra raz&oacute;n de ser. Ver <a href="#anexo1">Anexo 1</a>.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v29n4/v29n4a10a1.jpg" width="576" height="742"><a name="anexo1" id="anexo1"></a></p>     <p><b>Agradecimiento</b></p>     <p>Agradezco de manera especial al doctor Fernando Gomoll&oacute;n,   presidente del Grupo Espa&ntilde;ol de Trabajo para Enfermedad de Crohn y Colitis   Ulcerosa (GETECCU), la gentileza en la revisi&oacute;n y sus valiosas sugerencias para   la elaboraci&oacute;n del presente art&iacute;culo con est&aacute;ndares internacionales.</p>     <p><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p>1. Sands, B. Histopathology in inflammatory   bowel disease. Gastroenterology 2000; 118: S68-S82.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0120-9957201400040001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>2. Sicilia B, Vicente R, Gomollon F. Enfermedad de Crohn y   colitis ulcerosa: discusi&oacute;n de la epidemiologia cl&iacute;nica. Acta Gastroenterol   Latinoam 2009; 39: 135-145.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0120-9957201400040001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>3. Cosnes J, Gower-Rousseau C, Seksik P, et   al. Epidemiology and natural history of inflammatory bowel diseases.   Gastroenterology 2011; 140: 1785-1794.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0120-9957201400040001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>4. Shanahan F, Bernstein CN. The evolving epidemiology of   inflammatory bowel disease. Curr Opin Gastroenterol 2009; 25: 1-5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0120-9957201400040001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>5. Moum B, Ekbom A. Epidemiology of   inflammatory bowel disease – methodological considerations. Digest Liver   Dis 2002; 34: 364-369.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0120-9957201400040001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>6. Loftus CG, Loftus EV Jr., Harmsen WS, et   al. Update on the incidence and prevalence of Crohn’s disease and   ulcerative colitis in Olmsted County, Minnesota, 1940-2000. Inflamm Bowel Dis   2007; 13: 254-61.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000221&pid=S0120-9957201400040001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>7. Wilson B, et al. Presentado en el 7th Congress of ECCO,   Feb 16-18, 2012 Barcelona, Spain. Poster 406.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000223&pid=S0120-9957201400040001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>8. Arguello M, Archila PE, Sierra F, et al. Enfermedad   inflamatoria intestinal. Rev Col Gastroenterol 1991; 6(4): 237-272.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000225&pid=S0120-9957201400040001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>9. Juliao F, Ruiz MH, Florez JF, et al. Fenotipo e historia   natural de la enfermedad inflamatoria intestinal en un centro de referencia en   Medell&iacute;n-Colombia. Rev Col Gastroenterol 2010; 25(3): 240-251.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000227&pid=S0120-9957201400040001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>10. Di Palma JA, Farraye FA. Crohn’s disease: the first   visit. Gastroenterology and Hepatology 2011; 7(3): 163-169.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000229&pid=S0120-9957201400040001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>11. Vatn M H. Natural history and   complications of IBD. Curr Gastroenterol Rep 2009; 11(6): 481-7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000231&pid=S0120-9957201400040001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>12. Lichtenstein GR, Hanauer SB, Sandborn   WJ, et al. Practice parameters committee of the American college of   gastroenterology . Management of crohn´s disease in adults. Am J Gastroenterol   2009; 104: 465-483.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000233&pid=S0120-9957201400040001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>13. Silverberg MS, Satsangi J, Ahmad T, et al. Toward an   integrated clinical, molecular and serological classification of inflammatory   bowel disease: report of a working party of the 2005 Montreal World Congress of   Gastroenterology. Can J Gastroenterol 2005; 19(Suppl. A): 5-36.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000235&pid=S0120-9957201400040001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>14. Sandborn WJ, Feagan BG, Hanauer SB,   Lochs H, Lofberg R, Modigliani R, Present DH, Rutgeerts P, Scholmerich J,   Stange EF, Sutherland LR. Review of Activity Indices and Efficacy   Endpoints for Clinical Trials of Medical Therapy in Adults with Crohn´s   Disease. Gastroenterology 2002; 122: 512-530.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000237&pid=S0120-9957201400040001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>15. Vermeire S. Serologic markers in the   diagnosis and management of IBD. Gastroenterol Hepatol. 2007; 3:424-426.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000239&pid=S0120-9957201400040001000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>16. Schoepner AM, Beglinger C, Starumann A,   et al. Fecal calprotectine correlates more closely with the Simple   Endoscopic Score for Crohn´s disease (SES-CD) than CRP, blood leukocytes and   the CDAI. Am J Gastroenterol 2010; 105: 162-169.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000241&pid=S0120-9957201400040001000016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>17. Advisory Committe on Inmunization   Practices. Recommended adult inmunization Schedule 2010. Ann Intern Med   2010; 152: 36-39.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000243&pid=S0120-9957201400040001000017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>18. Bourreille A, et al. Role of small -bowel endoscopy in   IBD: international OMED -ECCO consensus. Endoscopy 2009; 41: 618 -637.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000245&pid=S0120-9957201400040001000018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>19. Nikolaus S, Schreiber S. Diagnostics of   inflammatory Bowel Disease. Gastroenterology 2007; 133: 1670.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000247&pid=S0120-9957201400040001000019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>20. Jenkins D, Balsitis M, Gallivan S, et   al. Guidelines for the initial biopsy diagnosis of suspected chronic   idiopathic inflammatory bowel disease. The British Society of Gastroenterology   initiative. J Clin Pathol 1997; 50: 93-105.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000249&pid=S0120-9957201400040001000020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>21. Horsthuis K, Bipat S, Bennink R, Stoker   J. Inflammatory Bowel Disease with US, MR, SCintigraphy, and CT: Metaanalysis   of Prospectives Studies. Radiology 2008; 24 (1): 64-79&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000251&pid=S0120-9957201400040001000021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Fiorino G, Bonifacio C, Peyrin-Biroulet L, Minuti F, et   al. Prospective comparison of computed tomography enterography and magnetic   resonance enterography for assessment of disease activity and complications in   ileocolonic Crohn’s disease. Inflamm Bowel Dis 2011; 17(5): 1073-80.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000252&pid=S0120-9957201400040001000022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>23. Jowet SL, Seal CJ, Barton JR, et al. The   short inflammatory bowel disease questionnaire is reliable and responsive to   clinically important change in ulcerative colitis. Am J Gastroenterol 2001; 96:   2921-2928.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000254&pid=S0120-9957201400040001000023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>24. Wasan SK, Baker SE, Skolnik PR, et al. 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