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<journal-id>0120-9957</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista colombiana de Gastroenterología]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Col Gastroenterol]]></abbrev-journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Asociación Colombiana de Gastroenterología  ]]></publisher-name>
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<article-id>S0120-99572015000200009</article-id>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Ecoendoscopia en la evaluación de las lesiones subepiteliales duodenales]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Endoscopic Ultrasound for Evaluating Subepithelial Duodenal Lesions]]></article-title>
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<surname><![CDATA[Gómez Zuleta]]></surname>
<given-names><![CDATA[Martín Alonso]]></given-names>
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<institution><![CDATA[,Universidad Nacional de Colombia Unidad de Gastroenterología y Endoscopia ]]></institution>
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<country>Colombia</country>
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<fpage>205</fpage>
<lpage>210</lpage>
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<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0120-99572015000200009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0120-99572015000200009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0120-99572015000200009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Las lesiones o tumores subepiteliales (TSE) son raros. Se considera que en 1 de cada 300 endoscopias puede encontrarse un TSE, lo que corresponde al 0,36% de las endoscopias. De estos, solo el 10% se ubican en el duodeno, lo que proporciona una idea de lo infrecuente que es este hallazgo. Al realizar la endoscopia y detectar un TSE en el duodeno, inicialmente se describirá su tamaño, forma, color, movilidad, pulsación y finalmente la consistencia, la cual puede evaluarse con la pinza de biopsia cerrada. Esto permitirá detectar si es quístico, firme o si tiene el “signo de la almohada”, que es altamente sugestivo de lipoma. En caso contrario, está indicada la realización de una ecoendoscopia, especialmente si el tumor es mayor de 1 cm.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Subepithelial lesions (SE) are rare. They are found in only one out of every 300 endoscopies (0.36%). Of these, only 10% are located in the duodenum. When endoscopy does detect a subepithelial lesion in the duodenum it is important to make an initial description of its size, shape, color, mobility, and consistency to touch. Next, a closed biopsy sample must be taken with pincers and analyzed to detect whether it is a cyst and whether it has a pillow sign which is highly suggestive of lipoma. When the lesion is neither a cyst nor a lipoma, endoscopic ultrasound is indicated, especially if the lesion is larger than one centimeter.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Subepitelial]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[duodeno]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[ecoendoscopia]]></kwd>
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<kwd lng="en"><![CDATA[neuroendocrine]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <FONT FACE="Verdana" SIZE=4>    <p align="center"><b>Ecoendoscopia en la evaluaci&oacute;n de las lesiones   subepiteliales duodenales</b></p></FONT> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <p align="center">Mart&iacute;n Alonso G&oacute;mez Zuleta MD. (1)</p>     <p>(1) Profesor asociado de Gastroenterolog&iacute;a, Universidad   Nacional de Colombia. UGEC (Unidad de Gastroenterolog&iacute;a y Endoscopia), Hospital   El Tunal. Bogot&aacute;, Colombia.</p>     <p>Fecha recibido:    27-10-14  Fecha aceptado:  06-04-15</p>     <p><b>Resumen</b></p>     <p>Las lesiones o tumores subepiteliales (TSE) son raros. Se   considera que en 1 de cada 300 endoscopias puede encontrarse un TSE, lo que   corresponde al 0,36% de las endoscopias. De estos, solo el 10% se ubican en el   duodeno, lo que proporciona una idea de lo infrecuente que es este hallazgo. Al   realizar la endoscopia y detectar un TSE en el duodeno, inicialmente se   describir&aacute; su tama&ntilde;o, forma, color, movilidad, pulsaci&oacute;n y finalmente la   consistencia, la cual puede evaluarse con la pinza de biopsia cerrada. Esto   permitir&aacute; detectar si es qu&iacute;stico, firme o si tiene el "signo de la almohada",   que es altamente sugestivo de lipoma. En caso contrario, est&aacute; indicada la   realizaci&oacute;n de una ecoendoscopia, especialmente si el tumor es mayor de 1 cm.</p>     <p><b>Palabras claves</b></p>     <p>Subepitelial, duodeno, ecoendoscopia, GIST, neuroendocrino.</p>     <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las tumores subepiteliales (TSE) del tracto digestivo   superior son poco frecuentes. Se considera que en solo 1 de cada 300   endoscopias puede encontrarse una TSE, lo que corresponde al 0,36% de las   endoscopias (1). Estudios recientes han mostrado que el hallazgo de estos   tumores es un indicador de calidad para la detecci&oacute;n temprana del c&aacute;ncer   g&aacute;strico (2). La evidencia que hay en la literatura sobre los TSE es muy pobre   y la mayor&iacute;a se basa en serie de casos o la opini&oacute;n de expertos. Una serie   reciente reuni&oacute; 129 lesiones subepiteliales, de las cuales 98 se ubicaron en el   est&oacute;mago, 14 en el es&oacute;fago y solo 11 en el duodeno (8,5%) (3). En general se   considera que la mayor&iacute;a de los TSE son asintom&aacute;ticos, y el 60% se ubica en el   est&oacute;mago; el 30%, en el es&oacute;fago; y 10%, en el duodeno (4-6).</p>     <p><b>&iquest;C&Oacute;MO   ENFOCAR ESTOS TUMORES?</b></p>     <p>Cuando se realiza una endoscopia y se detecta un TSE en el   duodeno, en ese mismo momento puede iniciarse su evaluaci&oacute;n. Inicialmente se   describir&aacute; su tama&ntilde;o, forma, color, movilidad, pulsaci&oacute;n y finalmente la   consistencia, la que es posible evaluar con la pinza de biopsia cerrada. Esto   permitir&aacute; detectar si es qu&iacute;stica, firme o si tiene el "signo de la almohada",   que es altamente sugestivo de lipoma. Si la lesi&oacute;n tiene ligera irregularidad   de la mucosa y una depresi&oacute;n central, es sugestiva de un p&aacute;ncreas ect&oacute;pico.   Usualmente los quistes o v&aacute;rices tienen una mucosa lisa y sim&eacute;trica y los   tumores del estroma gastrointestinal (GIST) pueden presentar una ligera   ulceraci&oacute;n y son firmes y m&oacute;viles (7).</p>     <p>El siguiente paso que debe llevarse a cabo es la evaluaci&oacute;n   de la lesi&oacute;n con una t&eacute;cnica de imagen, para lo cual la endosonograf&iacute;a o el   ultrasonido endosc&oacute;pico (USE) es la t&eacute;cnica de elecci&oacute;n que ha desplazado a las   otras t&eacute;cnicas. Este examen est&aacute; indicado solo si la lesi&oacute;n mide m&aacute;s de 1 cm;   si no, se recomienda control endosc&oacute;pico en 1 a&ntilde;o (8). La precisi&oacute;n del USE   para diferenciar una compresi&oacute;n extraluminal de un tumor subepitelial es   superior al 95%, mucho mejor que otras t&eacute;cnicas de imagen como la ecograf&iacute;a   convencional o la tomograf&iacute;a axial computarizada (TAC), las cuales ya ni se   mencionan en la literatura actual (9, 10).</p>     <p>Nosotros proponemos evaluar las lesiones duodenales desde el   punto de vista ecoendosc&oacute;pico, de la siguiente manera: ubique la lesi&oacute;n en la   ecocapa correspondiente y luego eval&uacute;e si es hipoecoica, isoecoica o hiperecoica.</p>     <p><b>Ecocapa 2</b></p>     <p>Corresponde a la parte m&aacute;s profunda de la mucosa o a la   l&aacute;mina propia y a la muscular mucosa. Las lesiones que se originan en esta capa   son poco frecuentes y generalmente hipoecoicas.</p>     <p>- <b>Lesiones hipoecoicas</b></p>     <p>La mayor&iacute;a de los tumores que se originan en esta capa es   muscular, usualmente leiomiomas, aunque con mayor frecuencia se ubican en la   capa muscular propia (4.a capa).</p>     <p>En esta capa tambi&eacute;n podemos encontrar los tumores   neuroendocrinos (TNE), que usualmente crecen en la 2.a capa y se extiende a la   ecocapa 3. En estos tumores caracter&iacute;sticamente podemos ver en la mucosa un   aspecto eritematoso o reticular.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>- <b>Lesiones anecoicas</b></p>     <p>Ocasionalmente podemos observar que en esta capa se originan   quistes de inclusi&oacute;n o de retenci&oacute;n.</p>     <p><b>Ecocapa 3</b></p>     <p>Esta capa es una banda de tejido que se ve hiperecog&eacute;nica a   la endosonograf&iacute;a y de la cual se pueden originar numerosos tumores.</p>     <p>- <b>Lesiones hiperecog&eacute;nicas</b></p>     <p>La lesi&oacute;n que m&aacute;s frecuentemente encontramos en esta capa es   el lipoma (<a href="#figura1">figura 1</a>) y se caracteriza por ser una lesi&oacute;n hiperecoica homog&eacute;nea   que usualmente tiene el llamado "signo de la almohada" cuando la presionamos   con la pinza de endoscopia. Los hamartomas de las gl&aacute;ndulas de Brunner tambi&eacute;n   son lesiones hiperecoicas de la 3.a capa, aunque a diferencia de los lipomas   pueden encontrarse tambi&eacute;n en la 2.a capa, son homog&eacute;neos y en su interior   puede observarse una imagen anecoica correspondiente a un ducto dilatado.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v30n2/v30n2a09f1.jpg" width="430" height="428"><a name="figura1"></a></p>     <p>Los neurofibromas suelen ser hiperecog&eacute;nicos y se originan   en la submucosa o en la muscular propia.</p>     <p>- <b>Lesiones hipoecoicas</b></p>     <p>Una lesi&oacute;n hipoecoica en esta capa puede corresponder a un   p&aacute;ncreas ect&oacute;pico o aberrante. Usualmente estas lesiones son heterog&eacute;neas y   ocasionalmente se puede observar una estructura ductal anecoica en el centro   que puede corresponder a un conducto. En la endoscopia se observa una lesi&oacute;n   con el centro deprimido y aunque pueden estar en el duodeno, la mayor&iacute;a se   localiza en el antro.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Tambi&eacute;n podemos encontrar lesiones hipoecoicas que   corresponden a TNE, aunque no son TSE propiamente dichos puesto que su   naturaleza no es mesenquimal sino neuroendocrina. Suelen ser peque&ntilde;os (menores   de 1 cm), hipoecog&eacute;nicos (aunque m&aacute;s ecog&eacute;nicos que la muscular) y se asientan   en la mucosa profunda (capa 2), por lo que su estudio histol&oacute;gico suele ser   posible mediante biopsias.</p>     <p>Los linfomas g&aacute;stricos tambi&eacute;n se pueden presentar como   lesiones hipo o hiperecoicas que dependen de la submucosa. Otras lesiones menos   frecuentes que son hipoecoicas y que dependen de la 4.a capa son los   neurofibromas y las y met&aacute;stasis, que son muy raras en el duodeno.</p>     <p>- <b>Lesiones anecoicas</b></p>     <p>Cuando observamos lesiones anecoicas en esta capa, debemos   pensar en estructuras vasculares o quistes. Para diferenciarlos, se les coloca   la se&ntilde;al del eco-Doppler, que ayuda a evaluar si hay flujo. Los quistes que se   observan dentro de la pared del tracto gastrointestinal son generalmente   benignos y pueden ser quistes de inclusi&oacute;n, duplicaci&oacute;n o retenci&oacute;n.</p>     <p><b>Ecocapa 4</b></p>     <p>Esta capa corresponde a la muscular propia, por lo que la   mayor&iacute;a de los tumores en esta capa son de origen muscular.</p>     <p>- <b>Lesiones hiperecoicas</b></p>     <p>Son lesiones muy raras pero pueden corresponder a linfomas,   tumores neurog&eacute;nicos o met&aacute;stasis.</p>     <p>- <b>Lesiones hipoecoicas</b></p>     <p>La mayor&iacute;a de los tumores de esta capa corresponde a GIST.   Aunque estos son m&aacute;s frecuentes en el est&oacute;mago, tambi&eacute;n pueden presentarse en   el duodeno (<a href="#figura2">figuras 2</a> y <a href="#figura3">3</a>). Otras lesiones que pueden tener esta apariencia son   las met&aacute;stasis (pulm&oacute;n o seno) y el tumor del glomus y los schwannomas. Los   linfomas tambi&eacute;n pueden afectar esta capa pero generalmente asociado con el   compromiso de las capas m&aacute;s superficiales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v30n2/v30n2a09f2.jpg" width="430" height="417"><a name="figura2"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v30n2/v30n2a09f3.jpg" width="430" height="406"><a name="figura3"></a></p>     <p>Debido a que la correlaci&oacute;n de la imagen ecoendosc&oacute;pica con   el resultado histol&oacute;gico final no es &oacute;ptima (11), en nuestra unidad utilizamos   una descripci&oacute;n alfanum&eacute;rica para colocar el diagnostico cuando evaluamos las   lesiones subepiteliales. La primera letra corresponde a la "C", que indica la   capa seguida de un numero de acuerdo con la ubicaci&oacute;n de la lesi&oacute;n (1 a 5).   Luego ponemos la letra "E", que corresponde a la ecogenicidad que tiene la   lesi&oacute;n (0: anecoica; 1: hipoecoica; 2: isoecoica; 3: hiperecoica), de tal forma   que si en el diagn&oacute;stico colocamos "C4E1", se tratar&aacute; de una lesi&oacute;n de la capa   muscular que es hipoecoica, y en el diagn&oacute;stico diferencial puede haber GIST,   leiomiomas o incluso el schwannoma.</p>     <p>La historia natural de los TSE depende del tipo histol&oacute;gico.   Si se trata de una lesi&oacute;n sugestiva de ser benigna como el lipoma, los   hamartomas de Brunner o el p&aacute;ncreas ect&oacute;pico, usualmente tienden a no   modificarse en el tiempo y no requieren seguimiento; no obstante, si se trata   de tumores con potencial maligno, como el GIST, hay que seguirlos. Un estudio   sigui&oacute; a 49 pacientes con GIST menores de 3 cm durante un promedio de 30 meses   y encontr&oacute; que solo 5 pacientes mostraron un incremento del 25% en el tama&ntilde;o,   por lo cual los GIST fueron resecados (11). De otro lado, los TNE tienden a   crecer y hacer met&aacute;stasis, por lo que todos deben ser resecados   independientemente de su tama&ntilde;o. Un estudio japon&eacute;s evalu&oacute; los tumores que ya   ten&iacute;an met&aacute;stasis y encontr&oacute; que en promedio med&iacute;an solo   14,5 mm (12).</p>     <p><b>&iquest;CU&Aacute;NDO   REALIZAR LA PUNCI&Oacute;N DEL TSE?</b></p>     <p>No hay un consenso en la literatura de cu&aacute;ndo realizar la   punci&oacute;n del TSE y menos del duodeno. Aunque el riesgo de la misma es bajo, la   producci&oacute;n o el rendimiento no es &oacute;ptimo, sobre todo con las lesiones peque&ntilde;as.   No existe un estudio espec&iacute;fico de punci&oacute;n en lesiones duodenales; sin embargo,   un trabajo de Brugge y colaboradores (13) mostr&oacute; que el rendimiento de la   ecoendoscopia sin la punci&oacute;n en lesiones menores de 2 cm es de solo el 45%   cuando se compar&oacute; con la histolog&iacute;a como patr&oacute;n de oro.</p>     <p>En general se considera que la punci&oacute;n pudiera estar   indicada en lesiones de la capa muscular propia, especialmente si son   hipoecoicas y aquellas de tama&ntilde;o mayor de 2 cm, ya que se ha visto que lesiones   de otras capas y que no son hipoecoicas es poco probable que sean malignas; sin   embargo, en otro art&iacute;culo del mismo autor se demostr&oacute; que la producci&oacute;n de la   punci&oacute;n del GIST del duodeno es muy mala si se compara con los del est&oacute;mago   (14).</p>     <p>El rendimiento de la punci&oacute;n en las lesiones subepiteliales   var&iacute;a de un 43,3% a un 78,4% (15, 16). La producci&oacute;n de biopsia sobre biopsia   en lesiones subepiteliales es del 17%-38% (17). En la serie ya mencionada de   Buscaglia y colaboradores (3) sobre 129 lesiones subepiteliales, se compar&oacute; el   rendimiento de las biopsia jumbo con la punci&oacute;n, encontrando que &eacute;sta ten&iacute;a en   general un rendimiento similar (58,9% versus 45,1 %), pero era mejor para la   biopsia jumbo cuando la lesi&oacute;n estaba en la 3.a capa (65,1% versus 35,5 %) y   peor cuando estaba en la 4.a capa (40,0% versus 57,1%). Infortunadamente el   34,9% de los pacientes tuvo sangrado significativo con la biopsia. Este trabajo   sugiere que para las lesiones de la 3.a capa deber&iacute;amos utilizar biopsia jumbo   y para las de la 4.a capa, punci&oacute;n con aguja fina. Otro trabajo reciente del   grupo de Costama&ntilde;a (18) realiz&oacute; punci&oacute;n con aguja fina y un nuevo ecoendoscopio   frontal en 121 pacientes con lesiones subepiteliales (13, en el es&oacute;fago; 96, en   el est&oacute;mago; 10, en duodeno; y 2, en recto), que mostr&oacute; un excelente   rendimiento de la punci&oacute;n incluso en lesiones del duodeno, con una sensibilidad   de 93,4% (113/121) y una especificidad del 100%. Lo anterior sugiere que la punci&oacute;n   en las lesiones duodenales podr&iacute;a mejorarse con este equipo, ya que permite una   aproximaci&oacute;n m&aacute;s adecuada que con los equipos convencionales.</p>     <p>La punci&oacute;n es muy segura y tiene un bajo riesgo. Se   recomienda el uso de antibi&oacute;ticos profil&aacute;cticos solo en las lesiones qu&iacute;sticas.   El paciente debe estar en observaci&oacute;n por lo menos 1 hora despu&eacute;s del   procedimiento. Un estudio reuni&oacute; 1135 pacientes que fueron puncionados por TSE   en 219 hospitales. Las lesiones estaban ubicadas as&iacute;: 73,5%, en el est&oacute;mago;   13,4%, en el es&oacute;fago; 8,2%, en el duodeno; y 4,9%, en otros sitios. De las 93   lesiones duodenales, 6 eran GIST. Este trabajo mostr&oacute; que solo 5 pacientes   (0,44%) presentaron sangrado severo que requiri&oacute; transfusi&oacute;n o tratamiento   endosc&oacute;pico; uno de ellos era por una lesi&oacute;n duodenal. No se presentaron   perforaciones y &uacute;nicamente 1 paciente (0,09%) muri&oacute; en los primeros 30 d&iacute;as de   la punci&oacute;n, aunque no asociado con sangrado o perforaci&oacute;n (19).</p>     <p><b>&iquest;CU&Aacute;NDO, EN QUI&Eacute;N Y C&Oacute;MO DEBEN TRATARSE LOS TSE?</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El tratamiento de los TSE depende de la sospecha de   malignidad o de si las lesiones son sintom&aacute;ticas. Se considera que las lesiones   duodenales benignas, tales como el lipoma, el p&aacute;ncreas ect&oacute;pico y los   hamartomas de Brunner, no requieren tratamiento si no est&aacute;n produciendo s&iacute;ntomas   como sangrado u obstrucci&oacute;n. Por el contrario, las lesiones con   potencial maligno, como el TNE, los linfomas o el GIST, requieren tratamiento.   Los pacientes con TNE duodenales menores de 1 cm pueden ser tratados con   resecci&oacute;n endosc&oacute;pica (20, 21) con gran efectividad y seguridad, la cual puede   llevarse a cabo con una asa o con la colocaci&oacute;n de una banda. Los tumores que   se encuentran entre 1 y 2 cm podr&iacute;an resecarse con t&eacute;cnicas quir&uacute;rgicas   avanzadas de resecci&oacute;n en cu&ntilde;a que limitan la extensi&oacute;n de la cirug&iacute;a o con   disecci&oacute;n de la submucosa, dependiendo de la experiencia del centro encargado   (22). Las lesiones mayores de 2 cm deben ser manejadas de forma quir&uacute;rgica con   linfadenectom&iacute;a. La t&eacute;cnica depender&aacute; de la ubicaci&oacute;n y de la experiencia (23).</p>     <p>Los GIST menores de 2 cm y asintom&aacute;ticos podr&iacute;an observarse   cada 6 a 12 meses con endoscopia, y cada a&ntilde;o con ecoendoscopia (24), o podr&iacute;an   puncionarse para establecer su riesgo de malignidad si se evidencian   irregularidad o espacios qu&iacute;sticos en su interior. De acuerdo con el resultado   de la patolog&iacute;a, deben vigilarse o someterse a cirug&iacute;a. Los GIST mayores de 2 cm   deber&iacute;an ser llevados a cirug&iacute;a por el riesgo de malignidad (25).</p>     <p><b>&iquest;CU&Aacute;L   ES EL SEGUIMIENTO DE LOS TSE?</b></p>     <p>Las lesiones sospechosas de GIST menores de 2 cm y asintom&aacute;ticas   deben someterse a seguimiento cada a&ntilde;o con ecoendoscopia y cada 6 meses con   endoscopia. Si las lesiones tienen bordes irregulares o espacios qu&iacute;sticos en   su interior, deben puncionarse para establecer su pron&oacute;stico (24). Todos los   TNE del duodeno se resecarse y las lesiones benignas no ameritan seguimiento   porque es improbable que cambien.</p>     <p>La decisi&oacute;n del manejo quir&uacute;rgico o endosc&oacute;pico en los TSE   depende del tipo de lesi&oacute;n y su tama&ntilde;o. Si la lesi&oacute;n es un TNE, debe resecarse   endosc&oacute;picamente cuando sea menor de 1 cm; si est&aacute; entre 1 y 2 cm, puede   realizarse una disecci&oacute;n submucosa, si es factible (26), o una resecci&oacute;n   laparosc&oacute;pica en cu&ntilde;a (22). Las lesiones mayores de 2 cm deben resecarse por   cirug&iacute;a con linfadenectom&iacute;a (23).</p>     <p>De otro lado, si los GIST son menores de 2 cm, podr&iacute;an   observarse o puncionarse para conocer el &iacute;ndice de proliferaci&oacute;n Ki-67 y   establecer el pron&oacute;stico. Sin embargo, las lesiones mayores de 2 cm deben   someterse a cirug&iacute;a dado el riesgo de malignidad (24). Cada d&iacute;a se reportan m&aacute;s   series de casos de lesiones tipo GIST que han sido resecadas de forma endosc&oacute;pica   a pesar de que la lesi&oacute;n est&aacute; ubicada en la 4.a capa o muscular propia, lo que   en el futuro puede ser una muy buena opci&oacute;n de tratamiento (27).</p>     <p>En resumen, si nos enfrentamos a una lesi&oacute;n subepitelial y   es menor de 1 cm, no amerita ecoendoscopia sino control endosc&oacute;pico en 1 a&ntilde;o.   Si la lesi&oacute;n es mayor, es obligatorio realizar una endosonograf&iacute;a. Si la lesi&oacute;n   es peque&ntilde;a y depende de la ecocapa 1, 2 o 3, se puede observar en 1 a&ntilde;o. Si la   lesi&oacute;n es grande (2-3 cm), especialmente si es hipoecoica o se ubica en la 4.a   capa, es ideal hacer una punci&oacute;n guiada por ecoendoscopia. Si se establece que   se trata de una lesi&oacute;n benigna, puede realizarse un control a los 6 meses sin   punci&oacute;n; si no ha crecido, no necesitar&iacute;a m&aacute;s control, aunque si es maligna o   tiene alg&uacute;n potencial maligno se recomienda tratamiento. Si la lesi&oacute;n es mayor   de 3 cm, debe resecarse de forma endosc&oacute;pica o quir&uacute;rgica sin necesidad de   punci&oacute;n.</p>     <p><b>REFERENCIAS </b></p>     <!-- ref --><p>1. Sonnenberg A, Amorosi SL, Lacey MJ, et al. Patterns of   endoscopy in the United States: analysis of data from the Centers for Medicare   and Medicaid Services and the National Endoscopic Database. Gastrointest   Endosc. 2008;67(3):489-96.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000061&pid=S0120-9957201500020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>2. Park CH, Kim B, Chung H, Lee H, Park JC,   Shin SK, et al. Endoscopic quality indicators for   esophagogastroduodenoscopy in gastric cancer screening. Dig   Dis Sci. 2015;60(1):38-46.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000063&pid=S0120-9957201500020000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>3. Buscaglia J, Nagula S, Jayaraman V,   Robbins D, et al. Diagnostic yield and safety of jumbo biopsy forceps in   patients with subepithelial lesions of the upper and lower GI tract.   Gastrointest Endosc. 2012;75:1147-52.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S0120-9957201500020000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>4. Papanikolaou IS, Triantafyllou K,   Kourikou A, et al. Endoscopic ultrasonography for gastric submucosal   lesions. World J Gastrointest Endosc. 2011;3(5):86-94.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S0120-9957201500020000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>5. Muenst S, Thies S, Went P, et al. Frequency,   phenotype, and genotype of minute gastrointestinal stromal tumors in the   stomach: an autopsy study. Hum Pathol. 2011;42(12):1849-54.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S0120-9957201500020000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>6. Jenssen C, Dietrich CF. Endoscopic ultrasound in   subepithelial tumors of the gastrointestinal tract. En: Dietrich CF, editor.   Endoscopic ultrasound: an introductory manual and atlas. New York: Thieme;   2006. p. 121-54.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0120-9957201500020000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>7. Souquet JC, Bobichon R. Role of   endoscopic ultrasound in the management of submucosal tumours in the esophagus   and stomach. Acta Endoscop. 1996;26:307-12.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0120-9957201500020000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>8. Hwang JH, Saunders MD, Rulyak SJ, et al. A prospective study comparing endoscopy and EUS in the evaluation of GI   subepithelial masses. Gastrointest Endosc. 2005;62(2):202-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0120-9957201500020000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>9. Boyce GA, Sivak Jr. MV, Rosch T, et al. Evaluation of   submucosal upper gastrointestinal tract lesions by endoscopic ultrasound. Gastrointest   Endosc. 1991;37:449-54.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0120-9957201500020000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>10. Caletti G, Zani L, Bolondi L, et al. Endoscopic   ultrasonography in the diagnosis of gastric submucosal tumor. Gastrointest   Endosc. 1989;35:413-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0120-9957201500020000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>11. Bruno M, Carucci P, Repici A, Pellicano R, Mezzabotta L,   Goss M, et al. The natural history of gastrointestinal subepithelial tumors   arising from muscularis propria: an endoscopic ultrasound survey. J Clin   Gastroenterol. 2009;43(9):821-5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0120-9957201500020000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>12. Soga J. Early-stage carcinoids of the   gastrointestinal tract: an analysis of 1914 reported cases. Cancer.   2005;103:1587-95.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0120-9957201500020000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>13. Karaca C, Turner BG, Cizginer S,   Forcione D, Brugge W. Accuracy of EUS in the evaluation of small gastric   subepithelial lesions. Gastrointest Endosc. 2010;71(4):722-7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0120-9957201500020000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>14. Sepe PS, Moparty B, Pitman MB, Saltzman   JR, Brugge WR. EUS-guided FNA for the diagnosis of GI stromal cell   tumors: sensitivity and cytologic yield. Gastrointest Endosc.   2009;70(2):254-61.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0120-9957201500020000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>15. Mekky MA, Yamao K, Sawaki A, et al. Diagnostic utility   of EUS-guided FNA in patients with gastric submucosal tumors. Gastrointest   Endosc. 2010;71:913-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0120-9957201500020000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>16. Hoda KM, Rodriquez SA, Faigel DO. EUS-guided sampling of   suspected GI stromal tumors. Gastrointest Endosc. 2009;69:1218-23.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0120-9957201500020000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>17. Sepe PS, Moparty B, Pitman MB, et al. EUS-guided   FNA for the diagnosis of GI stromal cell tumors: sensitivity and cytologic   yield. Gastrointest Endosc. 2009;70:254-61.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0120-9957201500020000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>18. Larghi A, Fuccio L, Chiarello G, Attili F, Vanella G,   Paliani GB, et al. Fine-needle tissue acquisition from subepithelial lesions   using a forward-viewing linear echoendoscope: Endoscopy. 2014;46(1):39-45.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0120-9957201500020000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>19. Hamada T, Yasunaga H, Nakai Y, Isayama H, Horiguchi H,   Matsuda S, et al. Rarity of severe bleeding and perforation in endoscopic   ultrasound-guided fine needle aspiration for submucosal tumors. Dig Dis Sci.   2013;58(9):2634-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0120-9957201500020000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>20. Waisberg J, Joppert-Netto G, Vasconcellos C, Sartini GH,   Miranda LS, Franco MI. Carcinoid tumor of the duodenum: a rare tumor at an   unusual site. Case series from a single institution. Arq Gastroenterol.   2013;50(1):3-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0120-9957201500020000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>21. Tai WP, Yue H. Endoscopic mucosa   resection of a duodenum carcinoid tumor of 1.2 cm diameter: a case report. Med   Oncol. 2009;26:319-21.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0120-9957201500020000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>22. Tsujimoto H, Ichikura T, Nagao S, Sato   T, Ono S, Aiko S, et al. Minimally invasive surgery for resection of   duodenal carcinoid tumors: endoscopic full-thickness resection under   laparoscopic observation. Surg Endosc. 2010;24:471-5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0120-9957201500020000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>23. Zyromski NJ, Kendrick ML, Nagorney DM,   Grant CS, Donohue JH, Farnell MB, et al. Duodenal carcinoid tumors: how   aggressive should we be? J Gastrointest Surg. 2001;5:588-93.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0120-9957201500020000900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>24. Iorio N, Sawaya RA, Friedenberg FK. Review article: the   biology, diagnosis and management of gastrointestinal stromal tumours. Aliment   Pharmacol Ther. 2014;39(12):1376-86.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0120-9957201500020000900024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>25. Chok AY, Koh YX, Ow MY, Allen JC Jr,   Goh BK. A systematic review and meta-analysis comparing   pancreaticoduodenectomy versus limited resection for duodenal gastrointestinal   stromal tumors. Ann Surg Oncol. 2014;21(11)3429-38.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0120-9957201500020000900025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>26. Matsumoto S, Miyatani H, Yoshida Y,   Nokubi M. Duodenal carcinoid tumors: 5 cases treated by endoscopic submucosal   dissection. Gastrointest Endosc. 2011;74:1152-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0120-9957201500020000900026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>27. Huang ZG, Zhang XS, Huang SL, Yuan XG. Endoscopy   dissection of small stromal tumors emerged from the muscularis propria in the   upper gastrointestinal tract: Preliminary study. World J Gastrointest Endosc.   2012;4(12):565-70.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0120-9957201500020000900027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p></FONT>      ]]></body><back>
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<label>1</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
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<surname><![CDATA[Sonnenberg]]></surname>
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<surname><![CDATA[Amorosi]]></surname>
<given-names><![CDATA[SL]]></given-names>
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<surname><![CDATA[Lacey]]></surname>
<given-names><![CDATA[MJ]]></given-names>
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<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Patterns of endoscopy in the United States: analysis of data from the Centers for Medicare and Medicaid Services and the National Endoscopic Database]]></article-title>
<source><![CDATA[Gastrointest Endosc]]></source>
<year>2008</year>
<volume>67</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>489-96</page-range></nlm-citation>
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<surname><![CDATA[Park]]></surname>
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<surname><![CDATA[Kim]]></surname>
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<surname><![CDATA[Chung]]></surname>
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