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<journal-title><![CDATA[Revista colombiana de Gastroenterología]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Asociación Colombiana de Gastroenterología  ]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Neoplasias hepáticas malignas: Hepatocarcinoma: papel de la biopsia hepática, estudios de inmunohistoquímica y otros aspectos importantes]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Malignant Hepatic Neoplasms: Hepatocellular carcinoma: the roles of liver biopsies and immunohistochemical studies and other important issues]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Universitario Fundación Santa Fe de Bogotá Sección Anatomía Patológica ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[We continue with our review of liver tumors in which we will refer to the most common primary malignant liver tumors. As mentioned previously, hepatobiliary malignancies are a spectrum of invasive tumors whose names depend on their origins. According to the International Agency for Research on Cancer (IARC), malignant liver tumors are the second leading cause of death worldwide with approximately 745,000 deaths/year. (1) As in the previous article, the aim here will be to identify the most relevant aspects of these neoplasms. In particular we will look at morphological findings that generate major diagnostic problems and at the usefulness of immunohistochemical studies and their differential diagnoses. Hepatic carcinoma, the most frequent malignant epithelial tumor of the liver is the focus of the first part of this review. We will look at some of its variants and its precursor lesions, and at the controversial role of liver biopsies for diagnosis]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Tumores hepáticos malignos]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[hepatocarcinoma]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[carcinoma hepatocelular]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[nódulos displásicos]]></kwd>
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<kwd lng="en"><![CDATA[percutaneous liver biopsy]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <FONT FACE="Verdana" SIZE=4>    <p align="center"><b>Neoplasias hep&aacute;ticas malignas: 1ª. parte. </b></p>     <p align="center"><b>Hepatocarcinoma: papel de la biopsia hep&aacute;tica, estudios de inmunohistoqu&iacute;mica y otros aspectos importantes</b></p> </FONT> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <p align="center">Roc&iacute;o del Pilar L&oacute;pez Panqueva MD. (1)</p>     <p>(1) M&eacute;dica pat&oacute;loga. Hospital Universitario Fundaci&oacute;n Santa   Fe de Bogot&aacute;, Secci&oacute;n Anatom&iacute;a Patol&oacute;gica. Profesora, Facultad de Medicina,   Universidad de los Andes. Bogot&aacute;, Colombia.</p>     <p>Fecha recibido:    08-05-15  Fecha aceptado:  22-05-15</p>     <p><b>Resumen</b></p>     <p>Continuamos con la revisi&oacute;n de los tumores hep&aacute;ticos. Nos   referiremos a los tumores hep&aacute;ticos primarios malignos m&aacute;s frecuentes. Tal como   lo mencionamos anteriormente, los tumores malignos hepatobiliares son un   espectro de tumores invasivos que reciben su nombre dependiendo de su c&eacute;lula de   origen. De acuerdo con la Agencia Internacional para el Estudio del C&aacute;ncer   (IARC), los tumores hep&aacute;ticos malignos constituyen la segunda causa de muerte   en el mundo, con aproximadamente 745 000 muertes/a&ntilde;o (1).</p>     <p>Al igual que en el art&iacute;culo anterior, el objetivo es   identificar aquellos aspectos m&aacute;s relevantes de estas neoplasias, en especial   los hallazgos morfol&oacute;gicos que generan mayor problema diagn&oacute;stico en la   utilidad de los estudios de inmunohistoqu&iacute;mica y sus diagn&oacute;sticos   diferenciales.</p>     <p>La primera parte de esta revisi&oacute;n se centrar&aacute; en el   hepatocarcinoma, el m&aacute;s frecuente de los tumores hep&aacute;ticos epiteliales malignos,   algunas de sus variantes y sus lesiones precursoras. Tambi&eacute;n en el   controvertido papel de la biopsia hep&aacute;tica para su diagn&oacute;stico.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Palabras clave</b></p>     <p>Tumores hep&aacute;ticos malignos, hepatocarcinoma, carcinoma   hepatocelular, n&oacute;dulos displ&aacute;sicos, hepatocarcinoma fibrolamelar, biopsia   hep&aacute;tica percut&aacute;nea, biopsia por aspiraci&oacute;n, inmunohistoqu&iacute;mica.</p>     <p><b>CARCINOMA HEPATOCELULAR O HEPATOCARCINOMA: ASPECTOS GENERALES</b></p>     <p>El carcinoma hepatocelular (CHC) o hepatocarcinoma (HCC) es   el tumor primario hep&aacute;tico maligno m&aacute;s frecuente en el mundo. El 85% se   desarrolla en el contexto de la enfermedad hep&aacute;tica cr&oacute;nica y cirrosis de   cualquier etiolog&iacute;a, especialmente la asociada con infecci&oacute;n por los virus de   la hepatitis B y C (VHB y VHC). Solamente un 15% se presenta en h&iacute;gados no   cirr&oacute;ticos. Es de pobre pron&oacute;stico y constituye la segunda causa de muerte   relacionada con c&aacute;ncer en hombres y la sexta en mujeres (2).</p>     <p>Tiene una incidencia muy variable seg&uacute;n la edad y zona   geogr&aacute;fica: es m&aacute;s frecuente en poblaci&oacute;n mayor de los 65 a&ntilde;os de edad. El 80%   de todos los HCC ocurre en los pa&iacute;ses en v&iacute;a de desarrollo, con una alta   incidencia en Asia y en el &Aacute;frica Subsahariana, donde puede llegar a 80/100 000   habitantes/a&ntilde;o en mujeres y m&aacute;s de 110/100 000 habitantes/a&ntilde;o en hombres; la   mitad de las muertes ocurre en China. En &aacute;reas de baja incidencia, como son los   pa&iacute;ses desarrollados, incluidos Estados Unidos, Europa, Australia y Nueva   Zelandia, es de 6,8/100 000 en hombres y de 2,2/100 000 en mujeres (3).</p>     <p>Colombia es un pa&iacute;s de baja prevalencia. En Globocan 2012,   los datos de la Agencia Internacional para el Estudio del C&aacute;ncer (IARC)   muestran que en nuestro pa&iacute;s la incidencia de "c&aacute;ncer hep&aacute;tico", sin   especificar el subtipo tumoral, es de 2,8 y 3,2/100 000 habitantes; la   mortalidad femenina ajustada a la edad es de 3,5-4,0/100 000 habitantes, y la   masculina es un poco mayor, siendo de 4,1-4,5/100 000 habitantes. Adem&aacute;s   establecen que el n&uacute;mero estimado de nuevos casos para el a&ntilde;o 2015 ser&aacute; de 1462   (1).</p>     <p>El HCC se desarrolla especialmente en el contexto de la   enfermedad hep&aacute;tica cr&oacute;nica y cirrosis. Numerosos factores de riesgo han sido   identificados; sin embargo, son el VHB, el VHC y el alcohol los de mayor   prevalencia en el mundo. El desarrollo del HCC es similar al de otros tumores   s&oacute;lidos, y especialmente en h&iacute;gados cirr&oacute;ticos existe la presencia de n&oacute;dulos   hiperpl&aacute;sicos, con progresi&oacute;n a n&oacute;dulos con cambio displ&aacute;sico de bajo grado,   luego de alto grado, hasta HCC tempranos y HCC con mayor grado de   desdiferenciaci&oacute;n (3). Estos cambios dependen de una compleja interacci&oacute;n entre   el hu&eacute;sped, la enfermedad de base y los factores ambientales. La modificaci&oacute;n   de estos es lo que podr&aacute; lograr disminuir la tasa mundial de mortalidad. El   estr&eacute;s oxidativo desempe&ntilde;a tambi&eacute;n un papel importante tanto en la   carcinog&eacute;nesis como en la recurrencia tumoral. Lo apoya el hecho de encontrar   niveles s&eacute;ricos derivados de metabolitos de ox&iacute;geno reactivos (d-ROM), los   cuales son predictores independientes de recurrencia del HCC (p = 0,0185) (4).</p>     <p>Estas variaciones en la incidencia global reflejan la   variaci&oacute;n en los factores de riesgo, dado que son los pa&iacute;ses de alta incidencia   donde la prevalencia de infecciones virales como VHB y VHC es muy alta y son   los responsables del 75%-80% del total de los casos. Cabe se&ntilde;alar que el VHB   causa el 60% de los casos en pa&iacute;ses en v&iacute;a de desarrollo y solo el 23% en los   pa&iacute;ses desarrollados (3). Aproximadamente el 85% de los casos ocurre en   pacientes con cirrosis de cualquier etiolog&iacute;a. En Estados Unidos la hepatitis C   es una de sus principales causas, aunque el aumento de la prevalencia del   s&iacute;ndrome metab&oacute;lico, la diabetes mellitus, la obesidad y la esteatohepatitis   alcoh&oacute;lica y no alcoh&oacute;lica contribuyen ahora al aumento de la incidencia de   estas otras etiolog&iacute;as (5).</p>     <p>Estas variaciones parecen estar relacionadas con las   diversas etiolog&iacute;as y los diferentes factores de riesgo, principalmente   asociados con inflamaci&oacute;n del par&eacute;nquima y con la infecci&oacute;n por VHB y VHC. El   papel de otros factores tanto gen&eacute;ticos como epigen&eacute;ticos, de la activaci&oacute;n de   oncogenes o, por el contrario, la inactivaci&oacute;n de genes supresores tumorales   est&aacute; siendo muy estudiado. Un ejemplo de esto es la desregulaci&oacute;n de la v&iacute;a   Wnt/&#946;-catenina asociada con el desarrollo de HCC   en Europa y un poco menos en Asia. En Colombia, un estudio realizado por el   Grupo de Gastrohepatolog&iacute;a de la Universidad de Antioquia demostr&oacute; que la   se&ntilde;alizaci&oacute;n de la Wnt/&#946;-catenina se activa en el 42,6% de las   muestras de HCC principalmente asociado de la infecci&oacute;n por VHB, uno de los   factores de riesgo m&aacute;s importantes de HCC en nuestro pa&iacute;s (6). Las aflatoxinas   en la dieta tienen un papel relevante en la carcinog&eacute;nesis del HCC en algunas   poblaciones de &Aacute;frica Subsahariana, China y Asia; sin embargo, esto no se ha   demostrado en Colombia, donde el estudio de Navas y colaboradores encontr&oacute; solo   un 10,5% de mutaciones del cod&oacute;n 249 (mutaci&oacute;n "hotspot" aflatoxina com&uacute;n) del   gen p53, el cual es un gen supresor tumoral (7, 8).</p>     <p>Es interesante ver c&oacute;mo el cambio del estilo de vida y la   modificaci&oacute;n de los factores ambientales en los pa&iacute;ses occidentales, m&aacute;s el   aumento de las tasas de vacunaci&oacute;n neonatal contra la hepatitis B y la   disminuci&oacute;n de la exposici&oacute;n a las aflatoxinas de la dieta en los pa&iacute;ses en   desarrollo est&aacute;n cambiando la evoluci&oacute;n de la epidemiolog&iacute;a de este tumor (2).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las gu&iacute;as sugeridas por las Asociaciones Americana (AASLD) y   Europea (EASL) para el estudio de las enfermedades hep&aacute;ticas han formulado   algunas estrategias a seguir, dado que el tratamiento depende de un diagn&oacute;stico   temprano del HCC, especialmente en aquellos pacientes de alto riesgo. Estas   gu&iacute;as se basan en el tama&ntilde;o de los n&oacute;dulos hep&aacute;ticos y en su identificaci&oacute;n con   im&aacute;genes (9, 10).</p>     <p><b>&iquest;Cu&aacute;ndo,   entonces, debemos realizar una biopsia?</b></p>     <p>El diagn&oacute;stico histol&oacute;gico no es necesario cuando el   diagn&oacute;stico de HCC por im&aacute;genes es claro. Esto es considerado como grado de   recomendaci&oacute;n A, con un nivel de evidencia 1a. El diagn&oacute;stico histol&oacute;gico por   biopsia est&aacute; indicado cuando los hallazgos de imagen son at&iacute;picos, lo que   constituye un grado de recomendaci&oacute;n C con un nivel de evidencia 3b (9).</p>     <p>En lesiones indeterminadas se recomienda el seguimiento con   im&aacute;genes o realizar una biopsia de acuerdo con el nivel de sospecha de   malignidad. Algunos estudios han demostrado la utilidad de combinar el estudio   radiol&oacute;gico y la biopsia, lo que mejora la sensibilidad sin perjudicar la   especificidad o el valor predictivo positivo o negativo para el diagn&oacute;stico de   HCC en pacientes con cirrosis y n&oacute;dulos de 20 mm o m&aacute;s peque&ntilde;as. Aun cuando el   diagn&oacute;stico m&aacute;s frecuente es el HCC, por estudio histopatol&oacute;gico tambi&eacute;n se han   diagnosticado colangiocarcinomas intrahep&aacute;ticos o lesiones benignas, met&aacute;stasis   que aunque son inusuales en h&iacute;gados cirr&oacute;ticos, han sido encontradas; de igual   manera est&aacute;n descritas met&aacute;stasis de tumores neuroendocrinos, carcinomas de   colon y de gl&aacute;ndula mamaria, entre muchos otros (11).</p>     <p>Dada la heterogeneidad cl&iacute;nica, patol&oacute;gica y molecular del   CHC, hay varias modalidades terap&eacute;uticas disponibles que pueden ser curativas,   como son la resecci&oacute;n quir&uacute;rgica o el trasplante hep&aacute;tico, o paliativas, como   la ablaci&oacute;n local, las terapias dirigidas por cat&eacute;ter o la terapia sist&eacute;mica.</p>     <p><b>&iquest;Por   qu&eacute; no hacer estudio histopatol&oacute;gico?</b></p>     <p>Al respecto existe mucha controversia, en especial porque   las im&aacute;genes diagn&oacute;sticas han demostrado tener una alta precisi&oacute;n, con   excelente sensibilidad y especificidad en el diagn&oacute;stico de las masas hep&aacute;ticas   (12). La tasa global de complicaciones de una biopsia es del 29%, el 90% de las   cuales son complicaciones menores e incluyen dolor e hipotensi&oacute;n transitoria.   Tambi&eacute;n hay complicaciones mayores como hemorragia intrahep&aacute;tica o   intraperitoneal, hemot&oacute;rax, neumot&oacute;rax, lesi&oacute;n de &oacute;rganos vecinos y f&iacute;stulas   arteriovenosas. El riesgo de siembra en el trayecto de la aguja, la   diseminaci&oacute;n hemat&oacute;gena intraprocedimiento y de recurrencia postrasplante   tienen una tasa de prevalencia de 0,003%-5%. Se informa que la tasa de   mortalidad despu&eacute;s de la biopsia hep&aacute;tica est&aacute; entre el 0% y el 0,18%,   atribuible a hemorragia significativa y peritonitis (13).</p>     <p>En consecuencia nos planteamos: &iquest;cu&aacute;l es el reto diagn&oacute;stico   en un paciente cirr&oacute;tico? &iquest;Cu&aacute;ndo un paciente se beneficia de un estudio   histopatol&oacute;gico?</p>     <p>En la actualidad muy frecuentemente se realiza en aquellos   pacientes que muestran im&aacute;genes at&iacute;picas y que no permiten diferenciar un HCC.   Por tanto, solo un juicioso criterio cl&iacute;nico y la individualizaci&oacute;n de cada uno   determinar&aacute; la exacta indicaci&oacute;n y beneficio de la biopsia.</p>     <p>Son 4 los mayores retos del diagn&oacute;stico de una masa   hep&aacute;tica, a saber (14, 15):</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>- Lograr diferenciarlo de una lesi&oacute;n nodular hepatocelular   benigna, sea un n&oacute;dulo regenerativo grande, un n&oacute;dulo displ&aacute;sico, hiperplasia   nodular focal, adenoma hepatocelular o simplemente hepatocitos reactivos.</p>     <p>- Diferenciar el HCC del colangiocarcinoma intrahep&aacute;tico o   de los tumores metast&aacute;sicos.</p>     <p>- Determinar la histog&eacute;nesis de un tumor maligno.</p>     <p>- Establecer el sitio de origen primario de un tumor   hep&aacute;tico metast&aacute;sico.</p>     <p><b>&iquest;Cu&aacute;l m&eacute;todo es mejor y por qu&eacute;? &iquest;La citolog&iacute;a o biopsia por   aspiraci&oacute;n con aguja fina o la biopsia percut&aacute;nea?</b></p>     <p>La biopsia por aspiraci&oacute;n con aguja fina (BAAF) guiada por   im&aacute;genes es segura, m&iacute;nimamente invasiva, &uacute;til en pacientes con comorbilidades   importantes y enfermedad avanzada. Tiene buena sensibilidad (91,5%) y precisi&oacute;n   global de diagn&oacute;stico (92,4%), con excelente especificidad (100%) y valor   predictivo positivo (100%), con aceptable valor predictivo negativo (59,1%).   Adem&aacute;s tiene una buena correlaci&oacute;n de malignidad/citolog&iacute;a por aspiraci&oacute;n y los   niveles de alfafetoprote&iacute;na (AFP) &#8805;400 µg/L (14). Si se utiliza citolog&iacute;a   en base l&iacute;quida y/o bloque celular o combinaci&oacute;n con biopsia, pueden realizarse   f&aacute;cilmente estudios adicionales de histoqu&iacute;mica, como el ret&iacute;culo, o de   inmunofenotipo, los cuales resultan muy &uacute;tiles en el diagn&oacute;stico de HCC (16,   17).</p>     <p>La principal complicaci&oacute;n es el sangrado; ocurre m&aacute;s en el   HCC de localizaci&oacute;n superficial, en tumores grandes y cirrosis grave. Las   met&aacute;stasis de implantaci&oacute;n forman un n&oacute;dulo subcut&aacute;neo en el sitio o trayecto   de la biopsia previa, aunque tienen poco efecto en el pron&oacute;stico y pueden ser   tratadas con resecci&oacute;n o radioterapia.</p>     <p>El papel de la BAAF ha cambiado en la &uacute;ltima d&eacute;cada a pesar   de que usualmente el material citol&oacute;gico es escaso, hemorr&aacute;gico y se centra m&aacute;s   en la morfolog&iacute;a celular, siendo los cambios arquitecturales sutiles o muy   dif&iacute;ciles de identificar. Este m&eacute;todo tiene pocos riesgos, m&iacute;nima morbilidad,   es econ&oacute;mico y proporciona un r&aacute;pido resultado. Los resultados &oacute;ptimos dependen   m&aacute;s de un trabajo en equipo radi&oacute;logo-citopat&oacute;logo, ambos expertos y con   entrenamiento especializado. Es ideal contar con un servicio de citopatolog&iacute;a   en el mismo lugar donde se realiza el procedimiento o in situ, posibilidad de   realizar estudios de inmunohistoqu&iacute;mica y una adecuada correlaci&oacute;n   clinicopatol&oacute;gica; es adem&aacute;s una metodolog&iacute;a segura, r&aacute;pida y econ&oacute;mica. Estos   beneficios hacen que la BAAF muy probablemente sea incorporado r&aacute;pidamente como   un punto de partida hacia la medicina personalizada en el diagn&oacute;stico de las   masas hep&aacute;ticas, adem&aacute;s de estar recomendada en las gu&iacute;as de la AASLD (12).</p>     <p>Los pat&oacute;logos preferimos la biopsia Trucut o percut&aacute;nea ya   que se obtiene mayor cantidad de tejido donde no solo se puede analizar la   morfolog&iacute;a celular, sino que las alteraciones arquitecturales son m&aacute;s evidentes   y pueden realizarse con mayor precisi&oacute;n t&eacute;cnicas de histoqu&iacute;mica e   inmunohistoqu&iacute;mica, estudios moleculares, en algunos casos indispensables para   el diagn&oacute;stico, y a la luz de las nuevas terapias dirigidas est&aacute; demostrando su   gran utilidad pron&oacute;stica y predictiva.</p>     <p>En t&eacute;rminos generales, se requiere de la confirmaci&oacute;n de un   tumor maligno para el inicio de cualquier terapia, sea curativa o paliativa.   Varios estudios muestran falsos positivos hasta en el 20% de los casos (7%-31%)   cuando solo se utilizan estudios no invasivos. La recomendaci&oacute;n de estudio   histopatol&oacute;gico se dirige a los casos que muestren caracter&iacute;sticas radiol&oacute;gicas   at&iacute;picas en al menos dos estudios consecutivos. Esta evaluaci&oacute;n puede   diferenciar entre lesiones premalignas, como son los n&oacute;dulos displ&aacute;sicos de   c&eacute;lula grande y de c&eacute;lula peque&ntilde;a, y el HCC precoz, adem&aacute;s de las variantes   at&iacute;picas de HCC que deben ser reconocidas  morfol&oacute;gicamente ya que confieren un   importante valor pron&oacute;stico, as&iacute; como un manejo terap&eacute;utico diferente (18-20).   Algunos grupos han demostrado que la biopsia preoperatoria no influye   negativamente el curso oncol&oacute;gico de los pacientes que van a ser llevados a un   trasplante hep&aacute;tico y esto es importante para apoyar su uso y no restringirla   en situaciones dudosas (21).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>ASPECTOS PATOL&Oacute;GICOS DE IMPORTANCIA</b></p>     <p>La clasificaci&oacute;n basada en la imagen macrosc&oacute;pica ha sido   descrita por numerosos autores desde hace m&aacute;s de 1 siglo. Generalmente requiere   el examen de todo el tumor y por s&iacute; sola no aporta informaci&oacute;n &uacute;til pron&oacute;stica   y predictiva ni tampoco proporciona claves para explicar su patog&eacute;nesis.</p>     <p>En la <a href="#tabla1">tabla 1</a> se resume las clasificaciones macrosc&oacute;picas   existentes. Los tumores peque&ntilde;os, encapsulados o los pedunculados, sin   evidencia de invasi&oacute;n vascular y aquellos no asociados con cirrosis tienen   mejor pron&oacute;stico. Los tumores grandes, con necrosis, invasi&oacute;n vascular o de la   v&iacute;a biliar empobrecen el pron&oacute;stico. En las  <a href="#figura1">figuras 1</a>, <a href="#figura2">2</a> y <a href="#figura3">3</a> se muestran las   im&aacute;genes macrosc&oacute;picas de un HCC precoz (menor de 2 cm), nodular con masa &uacute;nica   y patr&oacute;n difuso e infiltrativo.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v30n2/v30n2a14t1.jpg" width="430" height="263"><a name="tabla1"></a></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v30n2/v30n2a14f1.jpg" width="430" height="390"><a name="figura1"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v30n2/v30n2a14f2.jpg" width="430" height="350"><a name="figura2"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v30n2/v30n2a14f3.jpg" width="580" height="248"><a name="figura3"></a></p>     <p>En el estudio citol&oacute;gico (BAAF) las principales   caracter&iacute;sticas son la presencia de c&eacute;lulas poligonales de amplio citoplasma   eosinof&iacute;lico, n&uacute;cleos vesiculosos o hipercrom&aacute;ticos, variables seg&uacute;n el grado   de diferenciaci&oacute;n, nucl&eacute;olo prominente, y dispuestas en agrupaciones   tridimensionales. Pueden observarse la disposici&oacute;n trabecular o pseudoglandular   o la presencia de pigmento biliar. Las agrupaciones son cohesivas con   proyecciones arborescentes y cordones gruesos de c&eacute;lulas tumorales. Pueden   estar rodeadas perif&eacute;ricamente por c&eacute;lulas endoteliales (<a href="#figura4">figura 4</a>).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v30n2/v30n2a14f4.jpg" width="580" height="180"><a name="figura4"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Plantean un problema en el diagn&oacute;stico diferencial con   lesiones hepatocelulares bien diferenciadas, y los tumores metast&aacute;sicos con el   HCC pobremente diferenciado. La presencia de necrosis puede sugerir un absceso   o la atipia reactiva de los hepatocitos vecinos a las lesiones metast&aacute;sicas   puede confundirse con el HCC. La ayuda de m&eacute;todos de inmunohistoqu&iacute;mica es &uacute;til   e indispensable (22, 23). Sin embargo, usualmente su uso est&aacute; limitado por la   ausencia de material suficiente en los aspirados citol&oacute;gicos.</p>     <p>En el estudio histopatol&oacute;gico de las biopsias o resecciones,   las c&eacute;lulas tumorales del HCC semejan a las c&eacute;lulas hep&aacute;ticas normales. La   atipia celular depender&aacute; del grado de diferenciaci&oacute;n del tumor. Los hepatocitos   tumorales se disponen en trab&eacute;culas o hileras de m&aacute;s de dos c&eacute;lulas, sus   n&uacute;cleos var&iacute;an de tama&ntilde;o y forma, con hipercromasia e irregularidad de la   membrana, lo que aumenta la relaci&oacute;n n&uacute;cleo-citoplasma con nucl&eacute;olo prominente   y eosinofilia citoplasm&aacute;tica. Los HCC pueden contener los productos celulares   normales del h&iacute;gado como glicoprote&iacute;nas o bilis, u otros como grasa, cuerpos de   Mallory (<a href="#figura5">figura 5</a>), gl&oacute;bulos de alfa-1-antitripsina, fibrin&oacute;geno u otras   prote&iacute;nas celulares. Frecuentemente se observan canal&iacute;culos biliares que rodean   a las c&eacute;lulas tumorales o con tapones biliares en canal&iacute;culos dilatados. Esta   condici&oacute;n es muy &uacute;til en el diagn&oacute;stico diferencial de tumores pobremente   diferenciados o en los metast&aacute;sicos. La trama reticular se pierde en los HCC   (<a href="#figura6">figura 6</a>) (24, 25).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v30n2/v30n2a14f5.jpg" width="430" height="402"><a name="figura5"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v30n2/v30n2a14f6.jpg" width="430" height="401"><a name="figura6"></a></p>     <p>Son varios los patrones arquitecturales que pueden ser   observados en un hepatocarcinoma. En la <a href="#tabla2">tabla 2</a> se resumen las principales   caracter&iacute;sticas de los patrones m&aacute;s observados. La graduaci&oacute;n microsc&oacute;pica est&aacute;   basada en las alteraciones nucleares. En 1954, Edmondson y Steiner propusieron   una escala de I a IV, donde se tiene en cuenta el tama&ntilde;o e irregularidad nuclear,   la hipercromasia, la relaci&oacute;n n&uacute;cleo-citoplasma, asociado con la diferenciaci&oacute;n   tumoral (<a href="#figura7">figura 7</a>). El grado I resulta imposible de diferenciar citol&oacute;gicamente   de un adenoma hepatocelular; por tanto, el diagn&oacute;stico se hace basado en los   cambios de arquitectura, el patr&oacute;n de crecimiento, la invasi&oacute;n vascular o la   met&aacute;stasis.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v30n2/v30n2a14t2.jpg" width="430" height="496"><a name="tabla2"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v30n2/v30n2a14f7.jpg" width="580" height="330"><a name="figura7"></a></p>     <p>La necrosis e invasi&oacute;n vascular son frecuentes. Esta &uacute;ltima   es observada en las resecciones y explantes por trasplante, aunque es inusual   de encontrar en las biopsias. Las met&aacute;stasis intrahep&aacute;ticas ocurren en el 60%   de los tumores menores de 5 cm y en m&aacute;s del 95% en las de mayor tama&ntilde;o. La   invasi&oacute;n del ducto biliar es rara y ocurre en menos del 5% de los casos.</p>     <p>La clasificaci&oacute;n TNM y su estadificaci&oacute;n debe ser codificada   seg&uacute;n las recomendaciones del Comit&eacute; Conjunto para el Estudio del C&aacute;ncer y la   Uni&oacute;n Internacional para el Control del C&aacute;ncer (AJCC/UICC) y el Colegio   Americano de Patolog&iacute;a (CAP) (<a href="#tabla3">tablas 3</a> y <a href="#tabla4">4</a>).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v30n2/v30n2a14t3.jpg" width="430" height="446"><a name="tabla3"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v30n2/v30n2a14t4.jpg" width="430" height="228"><a name="tabla4"></a></p>     <p><b>VARIANTES DEL HCC</b></p>     <p>Se reconocen algunas variantes morfol&oacute;gicas del HCC como son   el carcinoma escirroso, sarcomatoide, de c&eacute;lula clara, inflamatorio,   linfoepitelioma "like" o medular, con diferenciaci&oacute;n de tipo biliar. Usualmente   estas acompa&ntilde;an la forma cl&aacute;sica, con presentaci&oacute;n de focos de estas variantes   o combinaciones de ellas. Tambi&eacute;n se observan tumores mixtos como   hepatocolangiocarcinoma.</p>     <p>Algunas como la variante de c&eacute;lula clara, en la cual el   aspecto de las c&eacute;lulas tumorales con citoplasma amplio claro y transparente es   dado por el abundante contenido de gluc&oacute;geno, pueden causar problemas en el   diagn&oacute;stico ya que esta semeja un carcinoma adrenal cortical, un carcinoma   renal de c&eacute;lula clara metast&aacute;sico o un carcinoma neuroendocrino.</p>     <p>Tambi&eacute;n se observa el HCC escirroso con abundante estroma   fibroso que semeja sarcomas, colangiocarcinoma o un adenocarcinoma metast&aacute;sico.   En estos casos, resulta de gran utilidad el uso de los estudios de   inmunohistoqu&iacute;mica.</p>     <p><b>HEPATOCARCINOMA FIBROLAMELAR</b></p>     <p>Corresponde a un subgrupo de HCC. Difiere de los   anteriormente descritos ya que presenta unas caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas y   pron&oacute;sticas muy diferentes. Por lo general ocurre en los adultos j&oacute;venes y   adolescentes, con una media de 23 a&ntilde;os de edad, igual hombres que mujeres y no   tiene asociaci&oacute;n con enfermedad cr&oacute;nica del h&iacute;gado, cirrosis, ni se conoce otro   factor de riesgo asociado. Adem&aacute;s, su crecimiento es lento en comparaci&oacute;n con   otros tipos y tiene un mejor pron&oacute;stico con un 50%-70% de supervivencia a los 5   a&ntilde;os. En esta variante, las c&eacute;lulas tienen abundante citoplasma eosin&oacute;filo y   granular, n&uacute;cleos redondeados, frecuentemente con inclusiones y nucl&eacute;olo   prominente; lo m&aacute;s caracter&iacute;stico es la disposici&oacute;n del col&aacute;geno, el cual es   abundante y forma l&aacute;minas paralelas, "lamelar", entre las trab&eacute;culas o los   nidos de las c&eacute;lulas hepatocitarias tumorales (<a href="#figura8">figura 8</a>).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v30n2/v30n2a14f8.jpg" width="580" height="244"><a name="figura8"></a></p>     <p>Los principales diagn&oacute;sticos diferenciales de las masas en   el h&iacute;gado no cirr&oacute;tico en personas j&oacute;venes incluyen las descritas en nuestro   anterior art&iacute;culo, como son el adenoma, la hiperplasia nodular focal y la   hiperplasia nodular regenerativa. Las variantes escirrosa y el carcinoma   esclerosante asociado con hipercalcemia tambi&eacute;n debe ser planteado en el   diferencial del HCC variante fibrolamelar (24). Recientemente hemos descrito   una variante inusual de HCC mixto con componente cl&aacute;sico y fibrolamelar (26).</p>     <p>Es en estos casos donde el estudio histopatol&oacute;gico resulta   fundamental para determinar la histog&eacute;nesis de una lesi&oacute;n nodular hep&aacute;tica. Se   prefiere la biopsia o la resecci&oacute;n completa de la lesi&oacute;n ya que la BAAF el   componente fibrolamelar no se desprende f&aacute;cilmente en las citopunciones y es   poco celular, por lo cual se dificulta el diagn&oacute;stico o no es definitivo (24).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>LESIONES PRECURSORAS: N&Oacute;DULOS DISPL&Aacute;SICOS</b></p>     <p>N&oacute;dulo displ&aacute;sico (ND) es el t&eacute;rmino usado para identificar   una lesi&oacute;n benigna que se puede confundir con HCC. Abarca las lesiones   anteriormente descritas, como son la hiperplasia adenomatosa, los n&oacute;dulos   macrorregenerativos o cualquier n&oacute;dulo en un h&iacute;gado cirr&oacute;tico, que son   macrosc&oacute;picamente diferentes en su forma, color y tama&ntilde;o de los n&oacute;dulos   cirr&oacute;ticos circundantes y que son detectados por estudios de im&aacute;genes. Aqu&iacute; es   donde el examen histol&oacute;gico es necesario. Se clasifican como de bajo grado o de   alto grado con base en las caracter&iacute;sticas morfol&oacute;gicas.</p>     <p>Las de bajo grado son ND que contienen &aacute;reas portales dentro   de los n&oacute;dulos y se componen de c&eacute;lulas hep&aacute;ticas que son muy semejantes a las   normales con relaci&oacute;n n&uacute;cleo-citoplasma normal o ligeramente aumentada, m&iacute;nima   atipia nuclear y sin mitosis.</p>     <p>Las de alto grado son ND que se caracterizan por el cambio   de c&eacute;lulas peque&ntilde;as. Son consideradas como lesiones preneopl&aacute;sicas en las   cuales los hepatocitos son considerablemente m&aacute;s peque&ntilde;os que las c&eacute;lulas   normales y aparecen como una zona de aglomeraci&oacute;n nuclear, con aumento de la   densidad nuclear, o pueden estar dispuestas aisladamente. El citoplasma es m&aacute;s   bas&oacute;filo que en los hepatocitos normales, aunque no hay atipia nuclear   significativa, ni tampoco invasi&oacute;n al estroma (<a href="#figura9">figura 9</a>). Pueden tener   disposici&oacute;n pseudoglandular o dar la apariencia de un n&oacute;dulo dentro de otro   n&oacute;dulo. En algunos casos puede ser extremadamente dif&iacute;cil o imposible   diferenciar entre un ND de alto grado y un HCC, especialmente en biopsias con   aguja (21, 22).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v30n2/v30n2a14f9.jpg" width="430" height="399"><a name="figura9"></a></p>     <p>Un estudio que puede ayudar es el ret&iacute;culo. Su trama est&aacute;   preservada o solo muy focalmente est&aacute; ausente. La CK7 muestra reactividad en   ductos proliferados en la periferia del n&oacute;dulo en m&aacute;s del 95% de los casos de   ND de alto grado, mientras que en el HCC esta reacci&oacute;n ductular est&aacute; ausente o   es focal con la tinci&oacute;n CK7.</p>     <p><b>ESTUDIOS DE INMUNOHISTOQU&Iacute;MICA &Uacute;TILES EN EL DIAGN&Oacute;STICO DE   HCC</b></p>     <p>Existen m&uacute;ltiples marcadores de inmunohistoqu&iacute;mica que   pueden ser &uacute;tiles en casos seleccionados de dif&iacute;cil interpretaci&oacute;n para   confirmar el diagn&oacute;stico de HCC. Enumeraremos solo los m&aacute;s utilizados (27-32) y   en la <a href="#tabla5">tabla 5</a> se muestran los puntos clave a tener en cuenta.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v30n2/v30n2a14t5.jpg" width="430" height="215"><a name="tabla5"></a></p>     <p>- El ant&iacute;geno carcinoembrionario policlonal (pCEA) es &uacute;til   para demostrar canal&iacute;culos biliares, tanto en h&iacute;gado normal como en HCC.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>- El HepPar-1 o Hepatocyte es un anticuerpo monoclonal que   reacciona con un ep&iacute;tope de las mitocondrias del h&iacute;gado, produce una tinci&oacute;n   positiva en aproximadamente el 90% de los casos de HCC, aun cuando no es   exclusivo de tumores hepatocelulares, y debe ser interpretado en un contexto   cl&iacute;nico y morfol&oacute;gico adecuado (<a href="#figura10">figura 10</a>).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v30n2/v30n2a14f10.jpg" width="430" height="380"><a name="figura10"></a></p>     <p>- La alfa-fetoprote&iacute;na (AFP) frecuentemente est&aacute; elevada en   el suero de los pacientes con HCC. Incluso cuando el tumor es negativo por   inmunotinci&oacute;n, se ha encontrado tinci&oacute;n en parches en m&aacute;s del 50% de los HCC.</p>     <p>- El CD34 es un marcador de c&eacute;lulas endoteliales, aunque en   el h&iacute;gado el endotelio sinusoidal especializado normalmente no expresa este   marcador. En el HCC existe el fen&oacute;meno conocido como capitalizaci&oacute;n sinusoidal   y las c&eacute;lulas que rodean las trab&eacute;culas de HCC son generalmente positivas para   CD34, mientras que lesiones hepatocelulares benignas tienen t&iacute;picamente CD34   positivo solo en las zonas perif&eacute;ricas o cerca de los septos fibrosos. La   reactividad difusa en los sinusoides para CD34 puede ser &uacute;til para distinguir   un n&oacute;dulo cirr&oacute;tico de un HCC bien diferenciado (<a href="#figura11">figura 11</a>).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v30n2/v30n2a14f11.jpg" width="430" height="412"><a name="figura11"></a></p>     <p>- La prote&iacute;na HSP70 es una prote&iacute;na que desempe&ntilde;a un papel   importante en la regulaci&oacute;n celular y la progresi&oacute;n del ciclo, se expresa en   m&aacute;s del 80% de los HCC tempranos. </p>     <p>- La glutamina-sintetasa (GS) es el resultado de la   translocaci&oacute;n nuclear de la &#946;-catenina y se correlaciona con su   activaci&oacute;n en los HCC. La expresi&oacute;n difusa se encuentra hasta en el 70% de los   HCC y adem&aacute;s tempranamente en los ND de alto grado, aunque es focal y en menos   del 15% de los casos.</p>     <p>- El glipican-3 (GPC-3) es una oncoprote&iacute;na que se   identifica en la mayor&iacute;a de los HCC. Es un buen marcador de diferenciaci&oacute;n   hepatocelular en neoplasias hep&aacute;ticas primarias malignas, no se expresa en el   tejido normal, ni en las neoplasias benignas hepatocelulares, ni tampoco en las   lesiones pseudotumorales, y existe inmunotinci&oacute;n solo focalmente en algunos ND   y en el tejido de hepatitis con marcada actividad inflamatoria (<a href="#figura12">figura 12</a>).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v30n2/v30n2a14f12.jpg" width="430" height="391"><a name="figura12"></a></p>     <p>- La arginasa-1 (Arg-1) es un marcador muy sensible de   hepatocitos benignos y malignos que puede ser una herramienta diagn&oacute;stica &uacute;til   en la pr&aacute;ctica. La patolog&iacute;a hep&aacute;tica tumoral se detecta en el 96% casos de HCC   y en el 0% de los casos de tumores metast&aacute;sicos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>- Las citoqueratinas de bajo peso molecular como la CAM5.2 y   las citoqueratinas 8 y 18 muestran reactividad mientras que usualmente las   citoqueratinas 7, 20 y AE1/AE3 son negativas en el HCC cl&aacute;sico. Solo la   variante fibrolamelar muestra expresi&oacute;n para la CK7 (<a href="#figura13">figura 13</a>).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v30n2/v30n2a14f13.jpg" width="430" height="370"><a name="figura13"></a></p>     <p>- El receptor del factor de crecimiento epid&eacute;rmico (EGFR) ha   mostrado utilidad como biomarcador predictivo de respuesta a los antagonistas   EGFR en el carcinoma fibrolamelar.</p>     <p>Los diagn&oacute;sticos diferenciales se plantean usualmente entre   carcinoma hepatocelular bien diferenciado versus adenoma, carcinoma   hepatocelular versus colangiocarcinoma y carcinoma hepatocelular versus tumores   metast&aacute;sicos. Es precisamente en estos casos donde los estudios de   inmunohistoqu&iacute;mica son &uacute;tiles. Obviamente la interpretaci&oacute;n debe realizarse en   conjunto con la historia cl&iacute;nica, las im&aacute;genes, el patr&oacute;n morfol&oacute;gico, la   combinaci&oacute;n de histoqu&iacute;mica para ret&iacute;culo y dos o m&aacute;s de los estudios de   inmunohistoqu&iacute;mica.</p>     <p><b>CONCLUSI&Oacute;N</b></p>     <p>Los tumores malignos m&aacute;s frecuentes en el h&iacute;gado son los   tumores metast&aacute;sicos o secundarios y en segundo lugar el hepatocarcinoma como   tumor primario, especialmente en pacientes cirr&oacute;ticos de cualquier etiolog&iacute;a. A   la luz de la medicina actual, cada vez con mejores t&eacute;cnicas de imagen y el auge   de las terapias dirigidas a la necesidad del paciente, decidir hacer una   biopsia tal vez sea una necesidad &eacute;tica, que beneficie y ayude a optimizar la   interpretaci&oacute;n de los resultados, definir subgrupos de pacientes que puedan   beneficiarse de una u otra terapia, evitar as&iacute; la posibilidad de efectos   secundarios y disminuir los costos al sistema de salud. En este escenario   resulta un gran reto cl&iacute;nico, que puede ser para el pat&oacute;logo muy sencillo o,   por el contrario, ser uno de los espec&iacute;menes m&aacute;s desafiantes en la patolog&iacute;a   quir&uacute;rgica, incluso para los pat&oacute;logos m&aacute;s especializados. Requiere un estudio   detallado y muy cuidadoso de la citolog&iacute;a y arquitectura tumoral con   coloraciones de rutina de hematoxilina &amp; eosina, frecuentemente acompa&ntilde;ado   de estudios adicionales de histoqu&iacute;mica, como el ret&iacute;culo, un panel de estudios   de inmunohistoqu&iacute;mica y obviamente el conocimiento de la historia cl&iacute;nica, de   los estudios imagenol&oacute;gicos y de la epidemiologia.</p>     <p><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p>1. Ferlay J, Soerjomataram I, Dikshit R, Eser S, Mathers C,   Rebelo M, et al. Cancer incidence and mortality worldwide: sources, methods and   major patterns in GLOBOCAN 2012. Int J Cancer. 2015;136:E359-86.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0120-9957201500020001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>2. Wallace MC, Preen D, Jeffrey GP, Adams LA. The Evolving   epidemiology of hepatocellular carcinoma: a global perspective. Expert Rev   Gastroenterol Hepatol. 2015;1:1-15.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0120-9957201500020001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>3. Jemal A, Bray F, Center MM, et al. Global cancer   statistics. CA Cancer J Clin. 2011;61:69.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0120-9957201500020001400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>4. Suzuki Y, Imai K, Takai K, et al. Hepatocellular   carcinoma patients with increased oxidative stress levels are prone to   recurrence after curative treatment: a prospective case series study using the   d-ROM test. J Cancer Res Clin Oncol. 2013;139(5):845-52.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0120-9957201500020001400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>5. Yazici C, Niemeyer DJ, Iannitti DA, Russo MW.   Hepatocellular carcinoma and cholangiocarcinoma: an update. Expert Review of   Gastroenterology &amp; Hepatology. 2014;8(1):63-82.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0120-9957201500020001400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>6. Suarez I, Uribe D, Jaramillo CM, Osorio G, P&eacute;rez JC,   L&oacute;pez R, et al. Wnt/&#946;-catenin signaling pathway in   hepatocellular carcinomas cases from Colombia. Ann Hepathol. 2015;14(1):54-64.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0120-9957201500020001400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>7. Kew MC. Aflatoxins as a cause of hepatocellular   carcinoma. J Gastrointestin Liver Dis. 2013;22(3):305-10.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0120-9957201500020001400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>8. Navas MC, Su&aacute;rez I, Carre&ntilde;o A, Uribe D, R&iacute;os WA,   Cort&eacute;s-Mancera F, et al. Hepatitis B and hepatitis C infection biomarkers and   TP53 mutations in hepatocellular carcinomas from Colombia. 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J Clin Exp Hepatol. 2014;4:S67-73.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0120-9957201500020001400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>11. Darnell A, Forner A, Rimola J, Reig M, Garc&iacute;a-Criado &Aacute;,   Ayuso C, et al. Liver imaging reporting and data system with MR imaging:   evaluation in nodules 20 mm or smaller detected in cirrhosis at screening US.   Radiology. 2015;141132.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0120-9957201500020001400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>12. Wee A. Fine needle aspiration biopsy of   hepatocellular carcinoma and hepatocellular nodular lesions: role,   controversies and approach to diagnosis. Cytopathology. 2011;22(5):287-305.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0120-9957201500020001400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>13. Molla N, AlMenieir N, Simoneau E, Aljiffry M, Valenti D,   Metrakos P, et al. The role of interventional radiology in the management of   hepatocellular carcinoma. Current Oncology. 2014;21(3):480-92.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0120-9957201500020001400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>14. Wang P, Meng ZQ, Chen Z, et al. Diagnostic   value and complications of fine needle aspiration for primary liver cancer and   its influence on the treatment outcome. A study based on 3011 patients in   China. Eur J Surg Oncol. 2008;34:541-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0120-9957201500020001400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>15. Stigliano R, Marelli L, Yu D, et al. Seeding following   percutaneous diagnostic and therapeutic approaches for hepatocellular   carcinoma. What is the risk and the outcome? Seeding risk for percutaneous   approach of HCC. Cancer Treat Rev. 2007;33:437-47.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0120-9957201500020001400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>16. Kuo FY, Chen WJ, Lu SN, Wang JH, Eng   HL. Fine needle aspiration cytodiagnosis of liver tumors. Acta Cytol.   2004;48(2):142-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0120-9957201500020001400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>17. Castro-Villab&oacute;n D, Avello Y, Ruiz N, Rodr&iacute;guez-Urrego   PA. Implementation of routine thromboplastin-plasma cell block technique in the   evaluation of non-gynecologic specimens: A methodologic comparison with   conventional cytology. J Microscopy Ultrastructure. 2014;2(3):177-81.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0120-9957201500020001400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>18. Jain D. Tissue diagnosis of   hepatocellular carcinoma. J Clin Exp Hepatol. 2014;4(Suppl 3):S67-73.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0120-9957201500020001400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>19. Compagnon P, Grandadam S, Lorho R, et al. Liver   transplantation for hepatocellular carcinoma without preoperative tumor biopsy.   Transplantation. 2008;86:1068-76.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0120-9957201500020001400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>20. International Consensus Group for   Hepatocellular Neoplasia. International consensus on the pathologic   diagnosis of early hepatocellular carcinoma: a report of the International   Consensus Group for Hepatocellular Neoplasia. Hepatology. 2009;49:658-64.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0120-9957201500020001400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>21. Fuks D, Cauchy F, Fusco G, Paradis V,   Durand F, Belghiti J. Preoperative tumour biopsy does not affect the oncologic   course of patients with transplantable HCC. J Hepatol.   2014;61(3):589-93.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0120-9957201500020001400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>22. Barbhuiya M, Bhunia S, Kakkar M,   Shrivastava B, Tiwari PK, Gupta S. Fine needle aspiration cytology of lesions   of liver and gallbladder: An analysis of 400 consecutive aspirations. J   Cytol. 2014;31(1):20-4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0120-9957201500020001400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>23. Saleh HA, Aulicino M, Zaidi SY, Khan   AZ, Masood S. Discriminating hepatocellular carcinoma from metastatic carcinoma   on fine-needle aspiration biopsy of the liver: the utility of   immunocytochemical panel. Diagn Cytopathol. 2009;37(3):184-90.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0120-9957201500020001400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>24. Goodman ZD. Neoplasms of the liver. Modern Pathology.   2007;20:S49-60.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0120-9957201500020001400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>25. Ferrell L. Liver pathology: cirrhosis,   hepatitis, and primary liver tumors. Update and diagnostic problems. Mod   Pathol. 2000;13(6):679-704.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0120-9957201500020001400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>26. Castro-Villab&oacute;n D, Barrera-Herrera LE, Rodr&iacute;guez-Urrego   PA, Hudacko R, Vera A, &Aacute;lvarez J, et al. Hepatocellular carcinoma with both   fibrolamellar and classical components: an unusual morphological pattern. Case   Rep Pathol. 2015;2015;609780.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0120-9957201500020001400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>27. Shafizadeh N, Kakar S. Diagnosis of   well-differentiated hepatocellular lesions: role of immunohistochemistry and   other ancillary techniques. Adv Anat Pathol. 2011;18:438-45.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0120-9957201500020001400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>28. Geller SA, Dhall D, Alsabeh R.   Application of immunohistochemistry to liver and gastrointestinal neoplasms   liver, stomach, colon, and pancreas. Arch Pathol Lab Med.   2008;132:490-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0120-9957201500020001400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>29. Krings G, Ramanchandran R, Jain D, Wu   TT, Yeh MM, Torbenson M, et al. Immunohistochemical pitfalls and the   importance of glypican 3 and arginase in the diagnosis of scirrhous   hepatocellular carcinoma. Modern Pathology. 2013;26:782-91.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0120-9957201500020001400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>30. Kandil SK, Cooper K. Glypican-3: a   novel diagnostic marker for hepatocellular carcinoma and more. Adv Anat   Pathol. 2009;16:125-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0120-9957201500020001400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>31. Yan BC, Gong C, Song J, Krausz T,   Tretiakova M, et al. Arginase-1: a new immunohistochemical marker of   hepatocytes and hepatocellular neoplasms. Am J Surg Pathol. 2010;34(8):1147-54.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0120-9957201500020001400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>32. Lagana SM, Salomao M, Bao F, Moreira   RK, Lefkowitch JH, Remotti HE. Utility of an immunohistochemical panel   consisting of glypican-3, heat-shock protein-70, and glutamine synthetase in   the distinction of low-grade hepatocellular carcinoma from hepatocellular   adenoma. Appl Immunohistochem Mol Morphol. 2013;21(2):170-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0120-9957201500020001400032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p></FONT>      ]]></body><back>
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