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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La relación médico-paciente. Un ideal para el siglo XXI]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[It is necessary to restore respect for the patient, each suffering human being. The physician is a servant to others. Let us return to being physicians, and back to the Hippocratic Oath: in purity and holiness I will keep my life and my art. Being a doctor is much more than having scientific knowledge, a scientist lacking humanity can easily become an illustrated barbarian. A humane and scientific exercise of the medical profession is possible we must strive for, and make our dearest effort to establish. It is mandatory to be a good doctor and a doctor that does good.(MÉD.UIS.2012;25(1):63-9)]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="Verdana">     <p align="center"><font size="4"><b>La relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente. Un ideal para el siglo    <br> XXI</b></font></p>      <p align="right"><i>Pablo Arango Restrepo *</i></p>	      <p align="justify">*MD Ortopedista. MsC y PhD en Bio&eacute;tica. Profesor de Ortopedia y Bio&eacute;tica. Facultad de Medicina. Universidad de La Sabana. Bogot&aacute; D.C. Colombia.    <br> Correspondencia: Dr. Pablo Arango. Carrera 16 No. 84 A- 09 cons. 401, Bogot&aacute;, Colombia. e-mail: <a href="mailto:pablo.arango@unisabana.edu.co">pablo.arango@unisabana.edu.co</a>.    <br> Art&iacute;culo recibido el 30 de agosto de 2011 y aceptado para publicaci&oacute;n el 25 de febrero de 2012.</p>     <p align="right"><i>&quot;Hemos ca&iacute;do tan bajo, que atreverse a    <br> proclamar lo obvio se ha convertido    <br> en el deber primordial de todo    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> hombre inteligente&quot;.    <br> George Orwell</i></p> <hr>     <p align="left"><font size="3"><b>RESUMEN</b></font></p>     <p align="justify">Es necesario recuperar el respeto por el paciente, por la persona humana doliente. El m&eacute;dico es un servidor de los dem&aacute;s. Volvamos a ser m&eacute;dicos, volvamos al Juramento Hipocr&aacute;tico: <i>en pureza y santidad mantendr&eacute; mi vida y mi arte.</i> Ser m&eacute;dico es mucho m&aacute;s que tener conocimientos cient&iacute;ficos, un cient&iacute;fico sin humanidad puede ser f&aacute;cilmente un b&aacute;rbaro ilustrado. Es posible un ejercicio cient&iacute;fico y human&iacute;stico de la medicina, debemos buscarlo y ayudar a establecerlo. Hay que ser un buen m&eacute;dico y un m&eacute;dico bueno. (M&Eacute;D. UIS.2012;25(1):63-9)</p> 	     <p align="left"><b>Palabras Clave:</b> Relaci&oacute;n m&eacute;dico paciente. Etica cl&iacute;nica. Cuidado centrado en el paciente.</p>      <p align="left"><font size="3"><b>ABSTRACT</b></font></p>     <p align="left"><font size="3"><b>The doctor-patient relationship. An ideal for the XXI century</b></font></p>	     <p align="justify">It is necessary to restore respect for the patient, each suffering human being. The physician is a servant to others. Let us return to being physicians, and back to the Hippocratic Oath: <i>in purity and holiness I will keep my life and my art.</i> Being a doctor is much more than having scientific knowledge, a scientist lacking humanity can easily become an illustrated barbarian. A humane and scientific exercise of the medical profession is possible we must strive for, and make our dearest effort to establish. It is mandatory to be a good doctor and a doctor that does good.(M&Eacute;D.UIS.2012;25(1):63-9)</p> 	     <p align="left"><b>Keywords:</b> Doctor patient relation. Clinical ethics. Patient centered care</p>  <hr>      <p align="center"><font size="3"><b><u>INTRODUCCI&Oacute;N</u></b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">A lo largo de estos a&ntilde;os de ejercicio profesional he podido encontrar m&eacute;dicos muy variados: hay algunos con una enorme cantidad de conocimientos cient&iacute;ficos, que est&aacute;n al d&iacute;a en informaci&oacute;n, con una gran dedicaci&oacute;n a la ciencia, pero poco amables, de pocas palabras y algunos hura&ntilde;os a los que el paciente les estorba. Tambi&eacute;n hay m&eacute;dicos muy conversadores, amables, amigables, que se saben ganar la confianza de los pacientes y de la gente, pero no tienen mayores conocimientos ni est&aacute;n actualizados, pese a esto tienen un relativo &eacute;xito en su ejercicio profesional. Cuando les he preguntado a alumnos de medicina que si ellos se enfermaran a cual m&eacute;dico consultar&iacute;an, se ha creado un poco de desconcierto, y despu&eacute;s se ha llegado al consenso de que hay que saber compaginar las caracter&iacute;sticas positivas de los dos. Es decir hay que ser un Buen M&eacute;dico y un M&eacute;dico Bueno. Hay que saber conjugar la ciencia y sabidur&iacute;a con las caracter&iacute;sticas humanas propias de una persona con una vocaci&oacute;n de servicio: amabilidad, af&aacute;n de servicio y preocupaci&oacute;n por los dem&aacute;s.</p>      <p align="LEFT"><font size="3">LAS QUEJAS CONTRA LOS M&Eacute;DICOS Y LA CR&Iacute;TICA SON EN EL MUNDO ENTERO</font></p>      <p align="justify">Los m&eacute;dicos muchas veces est&aacute;n desmotivados y en vez de emprender una cruzada por la dignificaci&oacute;n de la profesi&oacute;n m&eacute;dica, la practican de cualquier manera. Hoy en d&iacute;a muchos hablan mal de la Ley 100, pero las cosas estaban mal desde antes. Reci&eacute;n termin&eacute; mi especializaci&oacute;n en Ortopedia en el a&ntilde;o de 1982 (11 a&ntilde;os antes de la Ley 100), me invitaron a dar una conferencia de dolor lumbar a una entidad de salud a unos 40 m&eacute;dicos. Prepar&eacute; con mucha ilusi&oacute;n la conferencia, en esa &eacute;poca hab&iacute;a que fotografiar radiograf&iacute;as, hacer las diapositivas, etc. Llegu&eacute; puntualmente a las ocho de la ma&ntilde;ana que era la hora convenida y el director m&eacute;dico del dispensario me pregunt&oacute; si tendr&iacute;a alg&uacute;n inconveniente en comenzar la conferencia a las 8:30, y mientras nos tom&aacute;bamos un caf&eacute; me explic&oacute; el porqu&eacute; de esa solicitud: &quot;me dijo que si los m&eacute;dicos que hab&iacute;an comenzado consultas a las 7 a.m atend&iacute;an a los pacientes citados entre las 7 y 12 m, antes de las 8:30 a.m., asistir&iacute;an a la conferencias si no hab&iacute;an otros inconvenientes. Esto desde luego no es una conducta &eacute;tica ni antes ni despu&eacute;s de la Ley 100.</p>      <p align="justify">Muchas de las quejas contra los m&eacute;dicos son razonables<sup>1-3</sup>, es un problema real de trato no adecuado a un enfermo que hay que procurar corregir, no es f&aacute;cil, es complejo, pero lo que no se puede aceptar es que un m&eacute;dico por sentirse mal remunerado o estar desmotivado haga su trabajo mal y no cumpla con sus obligaciones. Es importante trabajar bien, hay que ser honestos con los pacientes y tratar de brindarles lo mejor. Por un lado, porque son personas dolientes que buscan nuestra ayuda y por otro, porque son inocentes en el &quot;pleito&quot; que pueda haber entre el m&eacute;dico y la empresa para la que trabaja.</p>      <p align="center"><font size="3"><b><u>LA MEDICINA</u></b></font></p>      <p align="justify">Antes de Hip&oacute;crates, las enfermedades eran atribuidas a la acci&oacute;n de los esp&iacute;ritus por lo que la Medicina y el m&eacute;dico eran algo sagrado que buscaba neutralizar los esp&iacute;ritus malos. Es con &eacute;l que nace la medicina cient&iacute;fica, sus herramientas eran francamente escasas pero hab&iacute;a una buena dosis de humanidad, adem&aacute;s los m&eacute;dicos eran estudiosos de la filosof&iacute;a y las humanidades, pudiendo comprender y ayudar mejor a los dolientes. Dem&oacute;crito dec&iacute;a que &quot;<i>como m&eacute;dico pod&iacute;a curar las enfermedades del cuerpo y como fil&oacute;sofo pod&iacute;a curar las del alma, que suelen ser m&aacute;s da&ntilde;inas y frecuentes que aquellas&quot;</i><sup>4</sup>. En la actualidad la Medicina es algo mucho m&aacute;s cient&iacute;fica y desafortunadamente se ha despersonalizado mucho.</p>      <p align="justify">Seg&uacute;n el Diccionario de la lengua Espa&ntilde;ola &quot;La Medicina es la ciencia y el arte de precaver y curar las enfermedades del cuerpo humano&quot;<sup>5</sup>. En cuanto ciencia es el &quot;conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observaci&oacute;n y el razonamiento, sistem&aacute;ticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales&quot;<sup>6</sup> y en cuanto arte es &quot;la virtud, disposici&oacute;n y habilidad para hacer alguna cosa&quot;<sup>7</sup>.</p>      <p align="justify">La Medicina en cuanto ciencia exige conocimientos y estudio, adem&aacute;s tener experiencia, capacidad de escuchar al paciente, de sospechar que problema tenga el paciente, aplicar el pensamiento inductivo y deductivo para ir descartando enfermedades e ir acerc&aacute;ndose al diagn&oacute;stico. Es necesaria una mente &aacute;gil para diagnosticar.</p>      <p align="justify">Las definiciones de la medicina mencionadas, y otra como la del Medical Dictionary-Dorland que dice &quot;el arte y la ciencia del diagn&oacute;stico y el tratamiento de la enfermedad y la conservaci&oacute;n de la salud&quot;<sup>8</sup>, la de quien la define como &quot;medicina es el conjunto de conceptos, procedimientos y recursos materiales, con los que se busca prevenir y curar las enfermedades&quot;<sup>9</sup> o la que trae un documento importante del Hastings Center fruto del trabajo de un centenar de personas que analizaron cual ser&iacute;a el futuro de la medicina en el presente siglo que dicen &quot;los fines de la medicina, (…), deben ser algo m&aacute;s que la curaci&oacute;n de la enfermedad y el alargamiento de la vida. Han de poner un &eacute;nfasis especial en aspectos como la prevenci&oacute;n de las enfermedades, la paliaci&oacute;n del dolor y el sufrimiento, han de situar al mismo nivel el curar y el cuidar, y advertir contra la tentaci&oacute;n de prolongar la vida indebidamente&quot;<sup>10</sup>, olvidan un aspecto importante de la Medicina y es que sus pacientes son algo m&aacute;s que un cuerpo enfermo; son personas que les gusta les traten como tales, tienen sentimientos, angustias y dolores no solo f&iacute;sicos sino del alma. Un paciente que entra angustiado a un consultorio y le toman su presi&oacute;n arterial la van a encontrar alta, y si el m&eacute;dico habla con el paciente, lo escucha, lo tranquiliza, lo examina y le vuelve a tomar su presi&oacute;n la va a encontrar posiblemente m&aacute;s baja.</p>      <p align="justify">Mos&eacute; ben Maim&oacute;n, m&eacute;dico y fil&oacute;sofo jud&iacute;o-espa&ntilde;ol, conocido como Maimonides afirmaba que la Medicina es algo m&aacute;s que un arte o una ciencia, &quot;es una misi&oacute;n totalmente personal&quot;<sup>11</sup>. El Dr. Fernando S&aacute;nchez Torres dice que &quot;la medicina viene a ser la ciencia y el arte hermanados para aliviar el sufrimiento humano, que de seguro no es meramente corporal, sin que sea ella la que lo hace, sino un intermediario, un instrumento suyo que se llama M&eacute;dico&quot;<sup>12</sup>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Desde un punto de vista humano todas las profesiones y trabajos honrados son igualmente nobles; todas las personas tenemos igual dignidad y merecemos respeto (dignidad metaf&iacute;sica), porque hay otra dignidad social en la que los padres merecen el respeto de sus hijos, los profesores de sus alumnos, las autoridades de los ciudadanos; no es lo mismo ofender a un compa&ntilde;ero de trabajo que al rector de la universidad. La medicina y los m&eacute;dicos tienen igual dignidad que otros profesionales, pero, desde un punto de vista m&aacute;s antropol&oacute;gico la medicina es la m&aacute;s noble porque su materia prima es el ser humano doliente. El profesor Ram&oacute;n C&oacute;rdoba Palacio, ilustre colega de la ciudad de Medell&iacute;n, citando a La&iacute;n Entralgo, dice acertadamente que &quot;desde este punto de vista el ejercicio de la medicina exige una &laquo;vocaci&oacute;n de superior categor&iacute;a&raquo;, implica una vocaci&oacute;n de servicio al ser humano, al hombre como persona, al hombre como ser individual y tambi&eacute;n como ser sociable y en sociedad, espec&iacute;ficamente en el &aacute;rea de la salud&quot;<sup>13</sup>. Algunas veces no es f&aacute;cil encontrar un m&eacute;dico con dotes humanas, que sea un Buen m&eacute;dico y un M&eacute;dico bueno, y traigo a prop&oacute;sito la frase de Karl Jaspers, m&eacute;dico y fil&oacute;sofo que dice &quot;cuanto mayor el conocimiento y la pericia cient&iacute;fica, cuanto m&aacute;s eficiente la aparatolog&iacute;a para el diagn&oacute;stico y la terapia, m&aacute;s dif&iacute;cil resulta encontrar un buen m&eacute;dico, tan s&oacute;lo uno&quot;<sup>14</sup>.</p>      <p align="center"><font size="3"><b><U>LA RELACI&Oacute;N M&Eacute;DICO PACIENTE</U></b></font></p>      <p align="justify">Constituye el centro de la actividad del m&eacute;dico, la raz&oacute;n de ser de la medicina es ayudar al paciente, y toda esa relaci&oacute;n se conoce tambi&eacute;n como el acto m&eacute;dico. En la relaci&oacute;n m&eacute;dico paciente hay tres elementos importantes para considerar:</p>  <ul>     <li>El m&eacute;dico</li>     <li>El paciente</li>     <li>La relaci&oacute;n entre ellos</li>     </ul>     <p align="center"><font size="3"><b><U>EL M&Eacute;DICO</U></b></font></p>      <p align="justify">Por el tipo de misi&oacute;n que desempe&ntilde;an los m&eacute;dicos, han sido vistos como hombres con poderes y facultades que muy pocos tienen. Dado esto, han sido respetados y apreciados y tenidos en gran estima en la sociedad a&uacute;n cuando eran esclavos. La Biblia aconseja &quot;Honra al m&eacute;dico antes de que lo necesites, porque tambi&eacute;n a &eacute;l lo cre&oacute; el Se&ntilde;or&quot;. Ecl 38, 1.</p>      <p align="justify">Hay m&eacute;dicos por vocaci&oacute;n y tambi&eacute;n los hay por equivocaci&oacute;n; estos son personas con el t&iacute;tulo de m&eacute;dico, pero con una serie de intereses realmente ajenos a la medicina, y que no son capaces de ver al paciente como a un ser doliente que requiere de sus servicios. Es oportuna la frase de Paracelso (1493- 1541) &quot;el m&eacute;dico debe poseer la virtud de saber bien lo que se hace, pero ante todo, lo debe hacer con amor. El arte y la ciencia deben nacer del amor; de otra manera no llegar&aacute;n a lograr la perfecci&oacute;n&quot;<sup>15</sup>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">A diferencia de los estudiantes de otras carreras, muchos de los estudiantes de medicina escogen su carrera temprano en su bachillerato, y cuando se les pregunta la raz&oacute;n por la que quieren estudiar medicina muchos dicen que para servir a los dem&aacute;s. Esto desde luego es muestra clara de que la vocaci&oacute;n m&eacute;dica es diferente. Desafortunadamente muchos estudiantes que ingresan a la facultad de medicina sufren una transformaci&oacute;n y se vuelven personas sin respeto y aprecio por los pacientes, donde juega un papel importante los modelos de comportamiento que han visto entre sus profesores<sup>16,17</sup>. Los m&eacute;dicos debemos estar siempre agradecidos con nuestros profesores como lo se&ntilde;ala el Juramento hipocr&aacute;tico, pero tambi&eacute;n con nuestros pacientes; todos hemos tenido una curva de aprendizaje, es decir hemos cometido errores, la curva de aprendizaje del m&eacute;dico es la curva de sufrimiento del paciente (H. Wagner), le hemos ocasionado molestias o da&ntilde;os.</p>      <p align="justify">La medicina no lograr&aacute; erradicar la enfermedad, lograr&aacute; cambiar perfiles epidemiol&oacute;gicos, lograr&aacute; vencer muchos tipos de c&aacute;ncer, pero no va a lograr evitar el envejecimiento ni la muerte. Podr&aacute; calmar muchos dolores f&iacute;sicos, pero los dolores del alma requieren terap&eacute;uticas diferentes, que solo el amor y el respeto pueden dar. La medicina ha progresado mucho especialmente en el &uacute;ltimo medio siglo, pero no lograr&aacute; hacer que el paciente sea inmortal y que no sufra, recordemos que ya a finales del siglo XIX, los m&eacute;dicos franceses B&eacute;rard y Gubler resum&iacute;an el papel de la medicina: &quot;<i>curar pocas veces, aliviar a menudo, consolar siempre&quot;</i><sup>18</sup>. Y Gregorio Mara&ntilde;on famoso m&eacute;dico y humanista espa&ntilde;ol dice &quot;en varias ocasiones hice notar a los que trabajan a mi lado que un sistema diagn&oacute;stico puro, deducido exclusivamente de datos anal&iacute;ticos, deshumanizado, independiente de la observaci&oacute;n directa y entra&ntilde;able del enfermo, lleva impl&iacute;cito el error fundamental de olvidar la personalidad, que tanta importancia tiene en las etiolog&iacute;as y para estipular el pron&oacute;stico del enfermo y ense&ntilde;arnos a nosotros, m&eacute;dicos, lo que podemos hacer para aliviar sus sufrimientos&quot;<sup>19</sup>.</p>      <p align="justify">El arte m&eacute;dico consiste precisamente en descubrir al due&ntilde;o de la enfermedad, m&aacute;s que a la enfermedad misma. Todos hemos o&iacute;do y repetido muchas veces la frase del Dr. Mara&ntilde;&oacute;n: &quot;no hay enfermedades sino enfermos&quot;. William Osler dec&iacute;a lo mismo de otra manera, &quot;no hay que saber que enfermedades tiene este paciente, sino que paciente tiene esta enfermedad&quot;<sup>20</sup>.</p>      <p align="justify">Maurice Levine, m&eacute;dico norteamericano dice: &quot;estoy profundamente conmovido por el hecho que mi profesi&oacute;n es la que tiene los m&aacute;s altos ideales humanos y las mayores aspiraciones de servicio. S&eacute; que los m&eacute;dicos no son perfectos y no necesitan serlo, pero respeto profundamente el esfuerzo que hacen los m&eacute;dicos honestos para cumplir bien su labor y ejercer su profesi&oacute;n dignamente. S&eacute; que me falta mucho para ser perfecto, pero voy a tratar sinceramente de desempe&ntilde;ar mi trabajo en forma realmente decente. Con toda seguridad seguir&eacute; los consejos del Juramento Hipocr&aacute;tico&quot;<sup>21</sup>.</p>      <p align="justify">Algunos piensan que los m&eacute;dicos van a ser sustituidos alg&uacute;n d&iacute;a por computadores especializados porque la tecnolog&iacute;a hoy en d&iacute;a hace algunas de las labores que hac&iacute;a el m&eacute;dico. Pero por sofisticada que sea la m&aacute;quina, no podr&aacute; penetrar el interior del enfermo que con su mirada o su llanto nos dice que su dolencia es algo m&aacute;s que un problema org&aacute;nico. Muchos pacientes que van a la consulta no esperan realmente una f&oacute;rmula y unos medicamentos sino que alguien los escuche y les diga que no se preocupen. Para conocer el interior de las personas son importantes las humanidades, la literatura, la psicolog&iacute;a, obras como las de Dostoievski y Tolstoi que retrata el interior de las personas, por lo que debieran ser le&iacute;das por los m&eacute;dicos. Saramago comentaba que mucha gente le preguntaba si hac&iacute;a deporte, y que ser&iacute;a mejor preguntarle a la gente si le&iacute;a buena literatura. La cultura human&iacute;stica es la que nos forma el esp&iacute;ritu. Es necesario complementar la formaci&oacute;n cient&iacute;fica que se recibe en las facultades de medicina con la formaci&oacute;n human&iacute;stica, los libros de bioqu&iacute;mica o de patolog&iacute;a no nos ayudan a comprender qui&eacute;n es el paciente, nos dice c&oacute;mo funciona su cuerpo, pero somos m&aacute;s que cuerpo, por eso el Proverbio &aacute;rabe &quot;Quien no comprende una mirada, tampoco comprender&aacute; una larga explicaci&oacute;n&quot; tiene aplicaci&oacute;n aqu&iacute;.</p>      <p align="justify">Sin este sentir es imposible desarrollar el acto m&eacute;dico. En muchas facultades de Medicina se da al futuro m&eacute;dico una formaci&oacute;n cient&iacute;fica y fr&iacute;a cuando el ejercicio de la Medicina debe ser humano y c&aacute;lido. Los j&oacute;venes de la generaci&oacute;n actual no leen, algunos comentan de manera un poco burlona que esperan a que los libros aparezcan en video, tienen vac&iacute;os human&iacute;sticos muy grandes: la literatura y el arte nos permiten conocer qui&eacute;n es el ser humano, sus fortalezas y debilidades, sus intereses, sus ilusiones.</p>      <p align="justify">El m&eacute;dico debe ser &eacute;tico, la &eacute;tica es una caracter&iacute;stica que nos distingue de los animales, el ser humano es el &uacute;nico que se pregunta en un momento dado de su actuar, si lo que est&aacute; haciendo est&aacute; bien o est&aacute; mal: esta preocupaci&oacute;n por el bien o por el mal es la &eacute;tica. Nadie puede abdicar de la obligaci&oacute;n de ser &eacute;tico. Es bueno ser importante, pero es m&aacute;s importante ser bueno. Parte de esa bondad es lo que se conoce como humanizaci&oacute;n, todos nos quejamos del trato poco humanizado que recibimos, la falta de humanizaci&oacute;n es muchas veces por no detenernos a pensar en el paciente, en quien es, usando un lenguaje coloquial dir&iacute;amos ponernos dentro de sus zapatos. Dice Escall&oacute;n-Lloreda, &quot;hemos aprendido a manejar con habilidad equipos sofisticados, leer una resonancia magn&eacute;tica, pero hemos olvidado la interpretaci&oacute;n del sentimiento triste de una esposa acongojada por el sufrimiento de la persona que la ha acompa&ntilde;ado por m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os. Los m&eacute;dicos humanitarios se ven cada vez menos&quot;<sup>22</sup>.</p>      <p align="justify">El primer principio de la &eacute;tica es el respeto, que significa sencillamente no hacer a los dem&aacute;s lo que yo no quiero que hagan conmigo. Adem&aacute;s, el m&eacute;dico debe trabajar bien, con competencia profesional, sentido de responsabilidad y con lealtad hacia los colegas.</p>      <p align="center"><font size="3"><b><U>EL PACIENTE</U></b></font></p>      <p align="justify">Es el otro protagonista de la relaci&oacute;n que estamos estudiando. El uso del t&eacute;rmino usuario o cliente, tiene un significado muy mercantil que es usado por muchos economistas y administradores que no comprenden cual es la realidad salud-enfermedad y m&eacute;dico-paciente. Usuario es el que utiliza y el enfermo no va a usar un servicio de salud, va a pedir ayuda. La palabra que se debe usar es enfermo, aunque bien entendido tambi&eacute;n es correcto usar la palabra paciente; paciente es la persona que tiene confianza en su m&eacute;dico. La palabra paciente proviene de dos etimolog&iacute;as diferentes: ser paciente (tener paciencia) y padecer (sufrir); no es peyorativo para nadie ser paciente o estar enfermo. Ambos significados se pueden aplicar a la persona que tiene una enfermedad.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Desde el punto de vista filos&oacute;fico (m&aacute;s concretamente antropol&oacute;gico: estudio de la persona humana) se pueden se&ntilde;alar tres enfoques diferentes de la persona o del paciente: el materialista, el biologista y el personalista. Para el materialista, tambi&eacute;n llamado mecanicista, el paciente es solo una m&aacute;quina que funciona en un lugar y en un tiempo determinado, que sigue las leyes f&iacute;sicas y qu&iacute;micas, pero no hay nada m&aacute;s de importancia que sea digno de tenerse en cuenta, no han podido ver ni medir ni pesar el alma y por lo tanto esta no existe. La vida para ellos es un par&eacute;ntesis entre la nada y la nada.</p>      <p align="justify">Para los biologistas, el ser humano es un saco de &oacute;rganos que se explora con Rayos X, ex&aacute;menes bioqu&iacute;micos, ultrasonido y otros aparatos que se ayudan de computadoras. A este conjunto de &oacute;rganos se le extirpan las piezas gastadas y se le cambian por otras, como se hace con cualquier aparato mec&aacute;nico. Para las personas que siguen esta corriente, el hombre es solo un mico que tuvo suerte en la evoluci&oacute;n. F&eacute;lix Mart&iacute;-Ib&aacute;&ntilde;ez, dice al respecto que &quot;con ello se est&aacute; cayendo en un horrendo vacio, donde el m&eacute;dico est&aacute; capacitado para atender la enfermedad, pero no al hombre que la padece. El que se comporta as&iacute; no podr&aacute; comprender, y mucho menos compartir la angustia del que se siente y se sabe enfermo. Tampoco podr&aacute; comprender que en algunos casos alivia m&aacute;s el consuelo moral que una receta o el bistur&iacute;&quot;<sup>22</sup>.</p>      <p align="justify">La postura personalista es de un gran respeto al hombre por ser una persona humana &uacute;nica e irrepetible, que posee una dignidad que todos deben respetar. La persona es el ser m&aacute;s importante que existe en el universo. La persona es el ser de mayor valor de todo cuanto nos rodea. La persona es el protagonista de la cultura y de la historia, dice el Profesor Joaquim Clotet<sup>23</sup>.</p>      <p align="justify">Por esto, toda persona sin distinci&oacute;n de raza, sexo ni cociente intelectual, tiene dignidad y es digna de respeto, a&uacute;n cuando los dem&aacute;s no se la reconocieran. Esta es la base y el fundamento de los derechos humanos, los cuales no emanan de ning&uacute;n consenso. Es por esto que ni siquiera alg&uacute;n Estado los puede conceder o usurpar.</p>      <p align="justify">La dignidad se predica de la naturaleza humana concreta, incluso depauperada: es digno un enfermo, un drogadicto, un preso, un feto, un enfermo terminal, un retrasado mental, porque la salud, la cultura, la inteligencia, o la culpabilidad de un delincuente, son accidentes, y lo esencial que es la naturaleza humana conserva su valor supremo. A un retrasado mental no lo nombraremos profesor, o presidente de un pa&iacute;s, pero s&iacute; lo respetamos y le reconocemos sus derechos a la vida, la integridad y educaci&oacute;n, acorde a su situaci&oacute;n. A un preso lo encerramos, pero sin humillar la dignidad que en &eacute;l encontramos.</p>      <p align="justify">Debemos ver a los enfermos como seres humanos por encima de cualquier otra consideraci&oacute;n. &quot;&#91;...&#93; un individuo humano no es nunca, ni siquiera en el m&aacute;s profundo estado de inconsciencia, puro organismo&quot;, ense&ntilde;a La&iacute;n Entralgo<sup>24</sup>.</p>      <p align="justify">La raz&oacute;n de ser de la medicina es el paciente, pero desafortunadamente el paciente &quot;<i>se convierte en un n&uacute;mero m&aacute;s, en un diagn&oacute;stico m&aacute;s, en una enfermedad m&aacute;s. Triste realidad la del ser humano, que acude en busca de c&aacute;lida ayuda humana y encuentra un frio grupo muy cient&iacute;fico que hace un diagn&oacute;stico y formula un tratamiento a un desconocido ente biol&oacute;gico&quot;</i><sup>25</sup>.</p>      <p align="justify">Los pacientes agradecen los gestos humanos y de amabilidad de sus m&eacute;dicos. En una obra maestra de la literatura, que no dudo en recomendar a todo estudiante de medicina, Maxence Van Der Meersch relata como "Evelyne les esperaba. Al reunirse con ella, Domberl&eacute; le dio una palmadita en el hombro y pronunci&oacute; algunas palabras de aliento y de confianza, unas palabras sencillas, buenas, casi paternales. Evelyne al marcharse, se sinti&oacute; confortada. Uno de los mayores bienes que puede hacer un m&eacute;dico es pronunciar una palabra cari&ntilde;osa. No existe otra profesi&oacute;n en que a uno le ofrezcan de ese modo el coraz&oacute;n del hombre"<sup>26</sup>.</p>      <p align="justify">Todos los pacientes son distintos, hay unos que se angustian demasiado por su enfermedad y los llamamos hipocondr&iacute;acos, hay otros que no se preocupan. Unos con grandes temores y otros tranquilos; unos habladores y otros callados; unos impertinentes, otros sordos, otros que no recuerdan nada. Todos son nuestros pacientes. Cada uno es cada uno con su &quot;cadaunada&quot;. Todos merecen nuestro respeto.</p>      <p align="justify">Lo que no entienden los pol&iacute;ticos, los economistas es que cuando se socializa la medicina, cuando se reforma la ley, no se puede cambiar la condici&oacute;n humana del paciente aunque se le denomine usuario. El paciente sigue siendo un ser humano con temores, angustia y dolor al que estamos obligados a ayudarle. Lo que el paciente busca cuando acude donde el m&eacute;dico no es solo que le quite un dolor, consulta porque siente su vida, su existencia amenazada por algo.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La relaci&oacute;n entre el m&eacute;dico y el paciente tambi&eacute;n ha sido tema de m&uacute;ltiples an&aacute;lisis y se plantean diferentes modelos: paternalista, autonomista y personalista.</p>      <p align="justify">La relaci&oacute;n paternalista se le atribuye a Hip&oacute;crates, pero no ha sido &eacute;l quien la defiende ni la promueve. Es m&aacute;s un tipo de relaci&oacute;n ligada a la situaci&oacute;n cultural antigua, en la que la mayor&iacute;a de la gente era iletrada, analfabeta, y uno de los pocos personajes &quot;sabios&quot; era el m&eacute;dico. Se dice que en el paternalismo la relaci&oacute;n m&eacute;dico paciente era una relaci&oacute;n vertical, en la que exist&iacute;a una hipertrofia de los derechos del m&eacute;dico y en la que el paciente era un &quot;incompetente mental&quot;. El m&eacute;dico actuaba como actuaba un padre con su hijo menor de edad, buscaba lo mejor para el paciente sin pedir su consentimiento. Era una relaci&oacute;n de confianza del paciente en su m&eacute;dico. Este modelo hizo crisis por atropellos por parte de algunos m&eacute;dicos, por abusos, porque los pacientes cada d&iacute;a fueron conociendo sus derechos y deseaban participar de una manera m&aacute;s activa en todo el proceso salud-enfermedad. Fruto de los abusos de los m&eacute;dicos fueron las demandas ante los tribunales y las sentencias de los jueces contra ellos.</p>      <p align="justify">De este modelo, se pas&oacute; de una manera un poco vertiginosa al modelo de autonom&iacute;a es tambi&eacute;n una relaci&oacute;n cultural, nace en el siglo XX motivada por una serie de abusos por parte de los m&eacute;dicos sobre los pacientes tanto en el ejercicio de la medicina privada, como los abusos en la experimentaci&oacute;n con seres humanos en el r&eacute;gimen Nazi. Los legisladores defienden a los pacientes, le piden a los m&eacute;dicos que antes de hacer algo con ellos, antes de tomar una decisi&oacute;n consulten la voluntad del enfermo. Es un nuevo tipo de relaci&oacute;n, ya no vertical sino horizontal, el paciente y el m&eacute;dico deben tener un trato de igual a igual, en algunos sitios llega a presentarse una hipertrofia de los derechos del paciente, es algo similar a lo que ocurre con los derechos del consumidor: el cliente siempre tiene la raz&oacute;n. En este tipo de relaci&oacute;n el paciente le exige resultados a su m&eacute;dico y puede convertirse en su enemigo, lo que ha motivado la llamada medicina defensiva.</p>      <p align="justify">Evidentemente las dos posturas planteadas son inaceptables, son posiciones extremas, planteadas por el autor de una forma exagerada. Como en muchos asuntos, el t&eacute;rmino medio ser&iacute;a el correcto. El personalismo, o paternalismo sano o d&eacute;bil es, en mi opini&oacute;n la postura adecuada, puesto que est&aacute; basada en el respeto mutuo. L&oacute;gicamente, el grado de autonom&iacute;a del paciente debe variar seg&uacute;n sus capacidades de tomar una decisi&oacute;n correcta: si es un paciente que llega inconsciente a un servicio de urgencias, hay que tratarlo de manera inmediata sin preguntarle a nadie. Si el paciente es un colega que llega a nuestro consultorio, podemos explicarle su patolog&iacute;a o proponerle un tratamiento m&eacute;dico o quir&uacute;rgico con detalle porque sabemos que nos comprende. Es la prudencia del m&eacute;dico la que le debe decir hasta donde hay que entrar en detalles con el paciente sobre un tratamiento, pero siempre hay que explicar. Dado esto, son necesarias ciertas habilidades comunicativas para hacerlo bien, con un lenguaje adecuado, puesto que hay m&eacute;dicos que no se han enterado que el p&uacute;blico en general no entiende el lenguaje m&eacute;dico y menos si le explican las cosas a la carrera.</p>      <p align="justify">La relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente, el acto m&eacute;dico, debe ser el encuentro de dos confianzas: la del m&eacute;dico que ve que su paciente quiere curarse y la del paciente que sabe que el m&eacute;dico es la persona m&aacute;s id&oacute;nea para ayudarle. El enfermo, que ha tomado conciencia de su estado de salud y que reconoce su incompetencia en el campo de la enfermedad que lo amenaza, toma la iniciativa de dirigirse a otro, esto es, al m&eacute;dico quien con su preparaci&oacute;n y experiencia en el ejercicio de su profesi&oacute;n, es capaz de ayudarlo.</p>      <p align="justify">El m&eacute;dico que acepta ayudarlo es tambi&eacute;n actor, pero no como quien act&uacute;a sobre un objeto, sino de quien colabora con un sujeto principal para alcanzar un prop&oacute;sito determinado. Se trata de un pacto entre personas en el que una es la responsable principal de la iniciativa y la otra es m&aacute;s competente en la forma de resolver el problema. Es un pacto o contrato que se puede rescindir si una de las partes considera que la otra ya no es capaz de llevar a cabo la acci&oacute;n terap&eacute;utica.</p>      <p align="justify">El acto m&eacute;dico no est&aacute;, ni puede estar, exento de este juicio moral o &eacute;tico, ya que por su misma naturaleza es un acto esencialmente humano, es decir un acto libre y que por sus repercusiones compromete, o puede comprometer, profundamente la existencia del paciente. Los actos libres son propios de los seres humanos y por ser libres somos responsables de ellos, es decir nos pueden pedir cuentas de lo que hicimos.</p>      <p align="justify">Se ha presentado la relaci&oacute;n m&eacute;dico paciente como el encuentro de dos confianzas o tambi&eacute;n como el encuentro de una conciencia y una confianza. &quot;<i>sin el surgimiento de una mutua confianza entre los protagonistas del acto m&eacute;dico, es decir, entre el paciente y el profesional, es imposible el ejercicio de la medicina&quot;</i>;<sup>27</sup>. Una buena relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente beneficia al m&eacute;dico porque se realiza como persona y como profesional; al paciente que se siente ayudado y se va a aliviar m&aacute;s r&aacute;pido; a la sociedad porque la salud de la poblaci&oacute;n es bienestar; a la instituci&oacute;n que cumple con un imperativo &eacute;tico que es trabajar bien, e incluso a las compa&ntilde;&iacute;as de seguro les evita gastos innecesarios.</p>      <p align="justify">Llamar consulta a un encuentro de 15 minutos es una mentira que lleva consigo una posibilidad de error mayor que tarde o temprano la empresa ha de cubrir. Si un m&eacute;dico no hace un buen interrogatorio y un buen examen f&iacute;sico, tiene grandes posibilidades de equivocarse y termina pidiendo ex&aacute;menes innecesarios, formulando lo que no debe. La calidad nunca es un accidente, es siempre resultado de una alta atenci&oacute;n, esfuerzo sincero, direcci&oacute;n inteligente y h&aacute;bil ejecuci&oacute;n; representa la sabia elecci&oacute;n entre muchas alternativas.</p>      <p align="center"><font size="3"><b><u>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</u></b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">1. Tarkan L. Arrogant, abusive and disruptive – and a Doctor. The New York Times, December 2 of 2008. Disponible en: <a href="http://www.nytimes.com." target="_blank">http://www.nytimes.com</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0121-0319201200010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">2. Ortega G, Peralta M, Camacho F, Pardo F, Posada E. Doctores: &iquest;por qu&eacute; se quejan sus pacientes? Archivo inactivo del Tribunal de &Eacute;tica M&eacute;dica de Bogot&aacute;. Cfr. Tribunal de &Eacute;tica M&eacute;dica de Bogot&aacute;. 2002&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0121-0319201200010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">3. Hurwitz B, Vass A. What is a good doctor and how can you make one?. BMJ. 2002; 325(7366):667-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0121-0319201200010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">4. S&aacute;nchez T. Temas de &Eacute;tica M&eacute;dica. Giro editores 1995. p.115.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0121-0319201200010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">5. DRAE, voz medicina. Disponible en: <a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=medicina" target="_blank">http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&amp;LEMA=medicina</a>, consultada 22 febrero de 2012&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0121-0319201200010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">6. DRAE, voz ciencia. Disponible en: <a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=medicina" target="_blank">http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&amp;LEMA=medicina</a>, consultada 22 febrero de 2012&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0121-0319201200010000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">7. DRAE voz arte. Disponible en: <a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=medicina" target="_blank">http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&amp;LEMA=medicina</a>, consultada 22 de febrero de 2012&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0121-0319201200010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">8. Medical Dictionary-Dorland voz medicina. Disponible en: <a href="http:// www.thefreedictionary.com/medicine" target="_blank">http://www.thefreedictionary.com/medicine</a>,  consultada 22 de febrero de 2012 (traducci&oacute;n del autor).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0121-0319201200010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">9. Leon BR, Berendson, SM. Medicina te&oacute;rica. Definici&oacute;n de la medicina y su relaci&oacute;n con la biolog&iacute;a. Rev Med Hered. 1996;7:1-3&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0121-0319201200010000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">10. Los fines de la medicina. El establecimiento de unas prioridades nuevas. Un proyecto internacional del Hastings Center. Cuadernos de la Fundaci&oacute;n V&iacute;ctor Gr&iacute;fols i Lucas, 2004. Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0121-0319201200010000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">11. S&aacute;nchez T. Temas de &Eacute;tica M&eacute;dica. Giro editores; 1995. p.108.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0121-0319201200010000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">12. S&aacute;nchez T. Temas de &Eacute;tica M&eacute;dica. Giro Editores; 1995.p.108&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0121-0319201200010000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">13. La&iacute;n P. Antropolog&iacute;a M&eacute;dica para Cl&iacute;nicos. Salvat; 1984. Citado por C&oacute;rdoba Palacio, R. Elementos para el Juicio Bio&eacute;tico. Universidad Pontificia bolivariana, Medell&iacute;n. 2005. p.100&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0121-0319201200010000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">14. Jaspers K. La pr&aacute;ctica m&eacute;dica en la era tecnol&oacute;gica. Barcelona: Gedisa, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0121-0319201200010000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">15. Gaviria Neira CA. Pr&aacute;ctica M&eacute;dica en Colombia. Paradigma Bio&eacute;tico por Excelencia. Bogot&aacute;: P&aacute;gina Maestra editores; 1998. p.16.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0121-0319201200010000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">16. Paice E, Heard S, Moss F. How important are roll models in making good doctors? BMJ. 2002 September 28;325(7366):707-10.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0121-0319201200010000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">17. Commentary. Role models can help make good doctors. BMJ. 2002 September 28;325(7366):0&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0121-0319201200010000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">18. C&oacute;rdoba R. Elementos para el juicio bio&eacute;tico. Serie bio&eacute;tica I. Universidad Pontificia Bolivariana, 2005, p. 95&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0121-0319201200010000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">19. Mara&ntilde;&oacute;n G. La medicina y nuestro tiempo. Madrid. Espasa Calpe, 1954&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0121-0319201200010000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">20. Kahn M. What would Osler do? Learning from&quot;difficult&quot; patients. NEJM. 2009; 361:5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0121-0319201200010000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
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