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<publisher-name><![CDATA[Universidad de Antioquia]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El error en la práctica médica: una presencia ineludible]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Human error in medical practice: an unavoidable presence]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad de Antioquia Facultad de Medicina ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Making mistakes is a human characteristic and a mechanism to learn, but at the same time it may become a threat to human beings in some scenarios. Aviation and Medicine are good examples of this. Some data are presented about the frequency of error in Medicine, its ubiquity and the circumstances that favor it. A reflection is done about how the error is being managed and why it is not more often discussed. It is proposed that the first step in learning from an error is to accept it as an unavoidable presence.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[EDUCACIÓN MÉDICA]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right" ><font size="2"><b>ARTICULO DE REFLEXI&Oacute;N</b></font></p>       <p ><b><font size="4">El error en la pr&aacute;ctica         m&eacute;dica: una presencia ineludible</font></b></p>       <p ><b><font size="3">Human error in medical       practice: an unavoidable presence</font></b></p>       <p >&nbsp;</p>       <p ><font size="2">Gladis Adriana V&eacute;lez &Aacute;lvarez<sup>1</sup></font></p>       <p ><font size="2">1.  Especialista         en Ginecolog&iacute;a         y Obstetricia, Profesora Auxiliar Facultad de Medicina, Universidad de     Antioquia, Medell&iacute;n, Colombia</font></p>       <p ><font size="2">Integrante Centro Asociado al       CLAP&#8211;OPS/OMS Universidad de Antioquia    <br>     Direcci&oacute;n: Calle 33 AA 81&#8211;66 Apto 401. E&#8211;mail: <a href="mailto:gadrianav@epm.net.co"> gadrianav@epm.net.co</a></font></p>       <p >&nbsp;</p>     <p >&nbsp;</p>   <hr size="1" noshade>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p ><b><font size="2">RESUMEN</font></b></p>       <p ><font size="2">EL ERRAR, QUE       ES UNA CARACTER&Iacute;STICA HUMANA y un mecanismo de aprendizaje, se convierte       en una amenaza para el hombre mismo en algunos escenarios como la aviaci&oacute;n       y la medicina. Se presentan algunos datos acerca de la frecuencia del error       en medicina, su ubicuidad y las circunstancias que lo favorecen, y se hace       una reflexi&oacute;n acerca de c&oacute;mo se ha enfrentado el error y de por qu&eacute; no       se habla abiertamente del mismo. Se propone que el primer paso para aprender       del error es aceptarlo como una presencia ineludible.</font></p>       <p ><font size="2"><b>PALABRAS CLAVE: </b>EDUCACI&Oacute;N M&Eacute;DICA,   ERRORES M&Eacute;DICOS,   MALA PRAXIS,   NEGLIGENCIA</font></p>   <hr size="1" noshade>       <p ><b><font size="3">SUMMARY</font></b></p>       <p ><font size="2">Making mistakes       is a human characteristic and a mechanism to learn, but at the same time       it may become a threat to human beings in some scenarios. Aviation and       Medicine are good examples of this. Some data are presented about the frequency       of error in Medicine, its ubiquity and the circumstances that favor it.       A reflection is done about how the error is being managed and why it is       not more often discussed. It is proposed that the first step in learning       from an error is to accept it as an unavoidable presence.</font></p>       <p ><font size="2"><b>KEY WORDS: </b>MALPRACTICE,   MEDICAL EDUCATION,   MEDICAL ERRORS,   NEGLIGENCE</font></p>   <hr size="1" noshade>       <p >&nbsp;</p>       <p align="right" ><em>'En alg&uacute;n momento tendremos que dejar salir nuestras equivocaciones    del  cl&oacute;set. Necesitamos       darnos permiso a nosotros mismos de reconocer nuestros       errores y sus consecuencias. Necesitamos encontrar  una manera sana de       enfrentar nuestra respuesta emocional a  nuestros errores. Nuestra       profesi&oacute;n ya es suficientemente dif&iacute;cil  sin tener que cargar       el yugo de la perfecci&oacute;n'    <br>   </em>Hilfiker, David. <sup>1</sup></p>       <p >&nbsp;</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p ><b><font size="3">MOTIVACI&Oacute;N</font></b></p>       <p ><font size="2">LOS RESULTADOS DE  LA VIGILANCIA EPIDEMIOL&Oacute;GICA de la mortalidad materna       en el departamento de Antioquia durante el a&ntilde;o 2004 mostraron que en el       72% de los casos hubo factores relacionados con deficiencias en la calidad       de la atenci&oacute;n de las pacientes.<sup>2</sup> Estas deficiencias tuvieron       que ver con la evaluaci&oacute;n o el tratamiento inadecuados       de las pacientes, la toma inoportuna de decisiones, la subvaloraci&oacute;n de       los cuadros cl&iacute;nicos y las remisiones tard&iacute;as, es decir, con problemas       relacionados directamente con el accionar m&eacute;dico.</font></p>       <p ><font size="2">Dicho resultado motiv&oacute; esta       revisi&oacute;n acerca del error en la pr&aacute;ctica m&eacute;dica y con este art&iacute;culo espero       aportar elementos de reflexi&oacute;n acerca de un tema no solamente poco explorado,       sino pr&aacute;cticamente vetado en Colombia: el error m&eacute;dico.</font></p>       <p >&nbsp;</p>     <p ><b><font size="3">&iquest;QU&Eacute; ES UN ERROR?</font></b></p>       <p ><font size="2">DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LAS       DEFINICIONES hay diferentes perspectivas: para algunos, un       error m&eacute;dico es una acci&oacute;n equivocada o err&oacute;nea, bien sea de omisi&oacute;n o       de acci&oacute;n, pero no intencional, realizada durante el diagn&oacute;stico o el tratamiento       de un paciente, que puede llevar a causarle da&ntilde;o o la muerte, o una acci&oacute;n       que no tiene el resultado esperado. Por el contrario, para Reason<sup>3</sup> la       intencionalidad es necesaria para poder hablar de error y en ese sentido       lo define como una falla en una secuencia de       actividades f&iacute;sicas o mentales para lograr un objetivo, siempre y cuando       esta falla no se pueda atribuir al azar. De esta forma se definen dos tipos       de error: de planeaci&oacute;n y de ejecuci&oacute;n.<sup>3</sup> El evento adverso es       el da&ntilde;o causado por el error. La mayor&iacute;a de los errores       m&eacute;dicos no tienen repercusiones en el paciente, bien sea porque los sistemas       de salud bloquean el error antes de que cause el da&ntilde;o o porque las mismas       defensas del paciente lo hacen.</font></p>       <p ><font size="2">El error en la pr&aacute;ctica       m&eacute;dica no es un fen&oacute;meno nuevo: en el libro <em>El Signo de los tres</em> se       lee: 'Algunos de       los escritos hipocr&aacute;ticos tienen, en conjunto, un tono defensivo que sugiere       que ya en el siglo V a. C. los m&eacute;dicos eran atacados  	  por su falibilidad.<sup>1</sup> El hecho de que esta       batalla no haya terminado se debe presumiblemente a que las relaciones       entre el m&eacute;dico y el paciente, caracterizadas por la incapacidad de &eacute;ste       para comprobar o controlar el saber y el poder del primero, no han cambiado,       en algunos aspectos, desde los tiempos de Hip&oacute;crates'.<sup>4</sup> En       1886 Hamilton describi&oacute; c&oacute;mo unos a&ntilde;os atr&aacute;s       un hombre joven y saludable muri&oacute; en la silla de un dentista en Nueva York bajo       los efectos del &oacute;xido nitroso. En 1964 Schimel report&oacute; que       el 20% de los pacientes admitidos a un hospital de tercer nivel sufrieron       eventos adversos, de los cuales el 20% fueron graves.<sup>5</sup></font></p>       <p ><font size="2">Se podr&iacute;a pensar que       este es un problema de un pa&iacute;s del tercer mundo como Colombia, pero no       es as&iacute;. En un estudio de mortalidad materna en hospitales de tercer nivel       de Estados Unidos, en el 86% de las muertes evitables se encontraron fallas       en la atenci&oacute;n m&eacute;dica <sup>6</sup> y en un estudio realizado en el Reino       Unido sobre muertes maternas debidas a preeclampsia se encontr&oacute; una atenci&oacute;n no &oacute;ptima       en el 80% de los casos.<sup>7</sup></font></p>       <p ><font size="2">Las cifras que se citan       son variables de acuerdo con los estudios, pero todas concuerdan en algo:       el problema tiene unas dimensiones insospechadas. El Instituto de Medicina       de los Estados Unidos estima que los errores m&eacute;dicos ocasionan entre 44.000       y 98.000 muertes anuales y que constituyen la octava causa de muerte en       forma global. Solamente los errores en la formulaci&oacute;n de medicamentos causan       m&aacute;s muertes anuales que los accidentes de trabajo: 7.000 frente a 6.000.       Los costos econ&oacute;micos, incluyendo las incapacidades y sobrecostos en       gastos m&eacute;dicos, se han calculado en 17 a 29 millardos de       d&oacute;lares anuales.<sup>8</sup></font></p>       <p ><font size="2">Uno de los estudios       m&aacute;s importantes en este tema fue el realizado por la Universidad de Harvard en       el a&ntilde;o 1984 en la ciudad de Nueva York. Revisaron       31.429 historias cl&iacute;nicas, y encontraron un porcentaje de eventos adversos       del 3.7%, de los cuales el 27.6% se debieron a negligencia, definida como       un cuidado por debajo del est&aacute;ndar esperado para esa comunidad m&eacute;dica en       ese momento. En n&uacute;meros absolutos, eso signific&oacute; para la ciudad de Nueva York,       98.609 eventos adversos de los cuales 13.459 (14%) fueron mortales. Seg&uacute;n       los c&aacute;lculos de los autores, si estas cifras fuesen las t&iacute;picas para Estados       Unidos, hubiera significado 180.000 personas muertas ese a&ntilde;o, lo que equivale       a que tres jumbos se estrellen cada dos d&iacute;as       durante un a&ntilde;o y mueran todos sus ocupantes.<sup>9</sup></font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p ><font size="2">En Colombia,  la Academia Nacional de Medicina realiz&oacute; en       el a&ntilde;o 2002 un foro en el cual hizo un llamado vehemente acerca de los       problemas de calidad que afronta el sistema de salud y que se han profundizado       a partir de la implementaci&oacute;n de la ley 100. Uno de los trabajos presentados       en el foro mostr&oacute; los resultados de un estudio de calidad en hospitales       de segundo y tercer niveles en la ciudad de Cali. El porcentaje de pacientes       con alg&uacute;n evento adverso entre el ingreso y el alta fue del 33.5%.<sup>10</sup> Esta       cifra es muy superior a la informada en el estudio de Harvard, hecho que       se pudiera explicar porque, aunque en el an&aacute;lisis ajustaron de       acuerdo con la morbilidad coexistente, incluyeron como eventos adversos       complicaciones que pueden deberse m&aacute;s a la enfermedad misma que a la acci&oacute;n       m&eacute;dica, por ejemplo la anemia o un hematoma de la herida quir&uacute;rgica despu&eacute;s       de una ces&aacute;rea.</font></p>       <p >&nbsp;</p>     <p ><b><font size="3">&iquest;POR QU&Eacute; NO SE HABLA DEL ERROR       EN MEDICINA?</font></b></p>       <p ><font size="2">ES UN HECHO CONOCIDO que los m&eacute;dicos tienen una gran dificultad para afrontar el error cuando este       ocurre. Por ejemplo, en unas entrevistas realizadas por el Grupo de estudio       del error humano de la Universidad de Texas encontraron que m&aacute;s del 50%       de los m&eacute;dicos entrevistados manifestaron su dificultad para hablar del       error cuando eran conscientes del mismo. El 76% adujo temor a afectar su       reputaci&oacute;n personal, el 71% temor a las demandas y el 68% a las altas expectativas       que ten&iacute;an de ellos la familia o la sociedad. <sup>11</sup></font></p>       <p ><font size="2">Si bien la mayor&iacute;a de       los m&eacute;dicos se sienten afectados emocionalmente cuando cometen errores       serios que da&ntilde;an o matan a sus pacientes, rara vez existe la posibilidad       de analizar las circunstancias de la equivocaci&oacute;n y mucho menos el soporte       emocional para hacerlo. Generalmente se vive un proceso solitario donde       se mezclan sentimientos de culpa, temor, rabia y humillaci&oacute;n que impiden       aprender realmente de lo ocurrido.</font></p>       <p ><font size="2">Desde un punto de vista       emocional el m&eacute;dico que ha cometido un error necesitar&iacute;a el apoyo y la       comprensi&oacute;n de sus colegas y su paciente, pero ambos le son negados por       el concepto imperante de la infalibilidad y por el miedo: miedo a las cr&iacute;ticas       de los colegas, a la reacci&oacute;n del paciente y a la acci&oacute;n legal.</font></p>       <p ><font size="2">Un aspecto que probablemente       influye en que no se analice rutinariamente el error es el desconocimiento       de la magnitud real del problema. En primer lugar porque la mayor&iacute;a de       los errores no causan da&ntilde;o, y en segundo lugar porque ocurren simult&aacute;neamente       en sitios apartados dando la apariencia de ser un problema solo ocasional.       Pero tal vez la circunstancia que m&aacute;s influye en el no reconocimiento del       error tiene que ver con la formaci&oacute;n del personal de la salud. Los esfuerzos       para aprender del error en medicina se han dirigido a buscar la perfecci&oacute;n:       si los m&eacute;dicos y enfermeras son entrenados y motivados suficientemente       entonces no cometer&aacute;n errores. Esto se traduce en enfermer&iacute;a en una r&iacute;gida       adherencia a los protocolos y en medicina en la competencia por el conocimiento.</font></p>       <p ><font size="2">En los programas de       medicina y de especializaci&oacute;n el mensaje es el mismo: las equivocaciones       son inaceptables, lo cual se traduce en una necesidad de ser infalibles.       El modelo se transmite de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n, pues los docentes de       los nuevos m&eacute;dicos son especialistas connotados en sus respectivas &aacute;reas,       unas verdaderas 'autoridades', y se supone que las autoridades       no se equivocan. Esto ha generado un ambiente donde los errores no se admiten,       se encubren       o por lo menos no se discuten abiertamente.<sup>12</sup> Esto es parad&oacute;jico, pues si bien todo el mundo est&aacute; de acuerdo en que en medicina       la perfecci&oacute;n ser&iacute;a el ideal, en la pr&aacute;ctica, t&aacute;citamente, se admite que       es un imposible. Esta falta de reconocimiento de la existencia inevitable       del error impide empezar a abordar el tema.</font></p>       <p >&nbsp;</p>     <p ><b><font size="3">&iquest;POR QU&Eacute; NOS EQUIVOCAMOS?</font></b></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p ><font size="2">EN  LA       MEDIDA EN QUE AUMENTAN LAS FUENTES COGNITIVAS necesarias para resolver       un problema, aumenta tambi&eacute;n la probabilidad de una equivocaci&oacute;n. Dadas la complejidad de la       pr&aacute;ctica m&eacute;dica y la multiplicidad de intervenciones que cada paciente       recibe, no es sorprendente esta alta frecuencia de errores. Esta influencia       de la complejidad en la ocurrencia del error, se manifiesta en tasas m&aacute;s       altas de error con consecuencias adversas para los pacientes en las unidades       de cuidados intensivos, los quir&oacute;fanos y los servicios de urgencias.<sup>8</sup></font></p>       <p ><font size="2">Desde el punto de vista       de la teor&iacute;a cognitiva, existen b&aacute;sicamente dos tipos de memoria en los       cuales almacenamos los conocimientos necesarios para la resoluci&oacute;n  	  de problemas.<sup>13</sup> La memoria de largo       plazo que es ilimitada, r&aacute;pida y puede procesar simult&aacute;neamente, sin bloquearse,       varias fuentes de informaci&oacute;n. La mayor parte del conocimiento aqu&iacute; es       subconsciente y las acciones se realizan de forma autom&aacute;tica. Cuando estamos       utilizando este tipo de memoria los errores se cometen b&aacute;sicamente porque       algo o alguien distrae nuestra atenci&oacute;n, son los       llamados 'lapsus'.</font></p>       <p ><font size="2">La otra memoria es la       de trabajo, que es consciente, lenta y solamente puede procesar una informaci&oacute;n       al tiempo, pues se bloquea si se intenta analizar varios problemas simult&aacute;neamente.</font></p>       <p ><font size="2">A partir de estos dos       tipos de memoria construimos los esquemas para la resoluci&oacute;n de problemas       que mantenemos 'listos para usar', cuando nos enfrentamos a una situaci&oacute;n       similar. En la selecci&oacute;n de los esquemas influyen factores como qu&eacute; tan       frecuentemente se utilizan o qu&eacute; tantos esquemas y excepciones tiene en       su haber el individuo. El error puede aparecer, por ejemplo, porque escogemos       un esquema que nos es familiar debido a que lo hemos utilizado recientemente       pero no es el adecuado. Cuando nos enfrentamos a problemas nuevos para       los cuales no tenemos esquemas previos, debemos echar mano de la memoria       de trabajo, y el error aparece porque hacemos una lectura equivocada del       problema, o porque nos enfocamos en un aspecto que no es el relevante u       ocurre lo que se denomina confirmaci&oacute;n del sesgo o fijaci&oacute;n cognitiva,       que consiste en que cuando obtenemos informaci&oacute;n que contradice nuestro       razonamiento, la descartamos o la reinterpretamos para acomodarla en favor       del an&aacute;lisis inicial.<sup>13</sup></font></p>       <p ><font size="2">El error resulta de       las limitaciones fisiol&oacute;gicas y sicol&oacute;gicas de los seres humanos. Ambos       tipos de memoria se ven afectados por factores internos del individuo y       externos o ambientales. Por ejemplo, ambientes no adecuados de trabajo       o circunstancias personales adversas pueden incrementar mucho la probabilidad       del error. Se reconocen como causa de error: la fatiga, la carga laboral,       el temor, la sobrecarga cognitiva, las deficiencias en la comunicaci&oacute;n       interpersonal y el procesamiento imperfecto de la informaci&oacute;n. </font></p>       <p ><font size="2">La teor&iacute;a cognitiva       ha estudiado ampliamente esto. Sin embargo, sus conclusiones contrastan       con la percepci&oacute;n que tienen los mismos m&eacute;dicos acerca del efecto de estos       factores sobre su trabajo. En una de las entrevistas realizadas por el       Grupo de la Universidad de Texas, entre 47 y 70% de los m&eacute;dicos entrevistados       afirmaron que su desempe&ntilde;o era tan eficiente cuando estaban cansados como       cuando no lo estaban, y el 67% afirm&oacute; que un verdadero profesional es capaz       de dejar sus problemas personales por fuera de su sitio de trabajo.<sup>11</sup> En       Colombia no se necesitan entrevistas: las jornadas laborales de 24 y a       veces hasta de 36 horas de turno a las que       se someten los m&eacute;dicos, dan cuenta del desconocimiento del efecto de la       fatiga en su capacidad de trabajo. Este menosprecio del efecto del estr&eacute;s       y la fatiga aumenta la probabilidad del error.</font></p>       <p >&nbsp;</p>     <p ><b><font size="3">&iquest;C&Oacute;MO APRENDER DEL ERROR?</font></b></p>       <p ><font size="2">LOS SISTEMAS QUE SE SUSTENTAN  en el desempe&ntilde;o humano sin errores est&aacute;n       condenados al fracaso. Los estudios acerca del error humano refutan esta       perspectiva.</font></p>       <p ><font size="2">Si bien generalmente       hay un individuo que aparece como responsable del error, &eacute;ste no es m&aacute;s       que el &uacute;ltimo eslab&oacute;n de una cadena de eventos. Siempre el individuo est&aacute; inmerso       en un sistema que favoreci&oacute; o no impidi&oacute; que el error se presentara. El       concepto actual acerca de la seguridad de los pacientes pone en primer       lugar los factores de dise&ntilde;o del sistema, organizacionales y operacionales,       m&aacute;s que los del individuo.<sup>14</sup></font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p ><font size="2">Desde 1940 existe lo       que se ha denominado la 'Ingenier&iacute;a de los factores humanos' que       estudia las causas y efectos del error humano.<sup>13</sup> Esta se ha       aplicado en la aviaci&oacute;n, las plantas nucleares, en  la       NASA, las industrias de  software y muy recientemente       en la medicina.</font></p>       <p ><font size="2">La aviaci&oacute;n se ha convertido       en un buen ejemplo para la medicina de c&oacute;mo una actividad altamente peligrosa       se puede convertir en una de las m&aacute;s seguras. Se ha utilizado el modelo       de la aviaci&oacute;n porque ambas actividades comparten algunas caracter&iacute;sticas:       el 70% de los accidentes a&eacute;reos son causados por errores humanos, los pilotos       y los m&eacute;dicos trabajan en ambientes similares: operan en medio de alta       tecnolog&iacute;a, son personal muy calificado y se deben desempe&ntilde;ar en condiciones       extremas de estr&eacute;s. El riesgo var&iacute;a desde bajo hasta muy alto y la seguridad       es crucial para ambos. Por supuesto, los pilotos est&aacute;n altamente motivados,       pues sus vidas tambi&eacute;n est&aacute;n en peligro.</font></p>       <p ><font size="2">No siempre la aviaci&oacute;n       fue segura. Ha tenido que recorrer un largo camino para lograr los est&aacute;ndares       actuales. Se han dise&ntilde;ado varios sistemas para evaluar y mejorar la seguridad.       El primero de ellos es el informe confidencial de cada uno de los miembros       de la tripulaci&oacute;n acerca de su percepci&oacute;n de la seguridad, del trabajo       en equipo, el liderazgo y el error. El segundo consiste en un reporte no       punitivo de incidentes, que se hace de rutina pero en forma voluntaria,       en el cual se analizan las condiciones que llevaron al error y el efecto       que produjo, lo que permite tomar acciones correctivas inmediatas y la       retroalimentaci&oacute;n a otras tripulaciones. El tercer sistema se ha desarrollado       en la Universidad de Texas durante los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os y consiste en       el llamado proyecto LOSA  (Line Operations Safety Audit). En &eacute;ste, observadores       expertos viajan en vuelos de rutina para identificar los riesgos y errores       y su posible manejo, as&iacute; como los comportamientos identificados como cr&iacute;ticos       en la prevenci&oacute;n de accidentes. As&iacute; han recolectado datos de m&aacute;s de 3.500       vuelos. Este sistema ha confirmado que el error y las amenazas a la seguridad       son ubicuos en la aviaci&oacute;n, con un promedio de dos amenazas y dos errores       por vuelo.<sup>15</sup></font></p>       <p ><font size="2">Entre las estrategias       utilizadas en la aviaci&oacute;n para disminuir el error est&aacute;n: listas de verificaci&oacute;n       y chequeo, procesos altamente automatizados y evaluaciones peri&oacute;dicas de       las tripulaciones no solo en el aspecto t&eacute;cnico sino en &aacute;reas que tienen       que ver con la capacidad de liderazgo, la habilidad para tomar decisiones,       reconocer el error y cambiar de ideas. Otra estrategia consiste en la utilizaci&oacute;n       de simuladores que ponen a las tripulaciones en situaciones de peligro       y permiten retroalimentarlas en cuanto al manejo de las mismas. Las dos       lecciones m&aacute;s importantes aprendidas en este proceso son: que el entrenamiento       tiene que ser continuado porque en ausencia de este reforzamiento las actitudes       decaen en la pr&aacute;ctica, y segundo, que tiene que estar ligado a las condiciones       reales de la pr&aacute;ctica.</font></p>       <p ><font size="2">El medio cl&iacute;nico es       m&aacute;s complejo: son varias especialidades interactuando, los seres humanos       son m&aacute;s complejos e impredecibles que los aviones y existen barreras culturales       y legales para develar el error.</font></p>       <p ><font size="2">Sin embargo, algunas       especialidades han recorrido un camino importante: el grupo de los anestesi&oacute;logos       en Estados Unidos fue uno de los primeros en reconocer la importancia de       dise&ntilde;ar estrategias para disminuir el error. La conformaci&oacute;n en 1984 por       parte de  la Sociedad Americana de Anestesia       de  la Fundaci&oacute;n       para  la Seguridad de los pacientes fue un elemento clave. Luego siguieron       la publicaci&oacute;n de trabajos acerca de eventos adversos, la evaluaci&oacute;n acerca       del efecto de la fatiga, el entrenamiento en simuladores y el desarrollo       de estrategias para disminuir el error como disminuir la confianza en la       memoria, mejorar el acceso a la informaci&oacute;n y definir tareas estandarizadas.       Como resultado, la mortalidad por complicaciones anest&eacute;sicas pas&oacute; de 1       en 10.000 en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 80, a 1 en 200.000 en la de los 90. </font></p>       <p ><font size="2">El primer paso en la       prevenci&oacute;n del error es aceptar su presencia, y el segundo, la definici&oacute;n       del problema. Se requieren su identificaci&oacute;n rutinaria y eficiente as&iacute; como       la investigaci&oacute;n de todos aquellos que causen da&ntilde;o al paciente. Solamente       cuando se acepte que el error es una circunstancia inevitable pero que       se puede disminuir, se podr&aacute; pasar de una actitud punitiva a una proactiva       en la que se busquen los factores subyacentes en el sistema que lo facilitaron.</font></p>       <p ><font size="2">Hay tareas que se pueden       facilitar si no se conf&iacute;a exclusivamente en la memoria. Se pueden utilizar       listas de chequeo, protocolos y programas de computador. La estandarizaci&oacute;n       de algunos procesos puede hacerlos m&aacute;s eficientes y seguros. Desde el punto       de vista administrativo se deben considerar los esquemas de trabajo, la       divisi&oacute;n de responsabilidades y la asignaci&oacute;n de tareas, pues cuando estos       no son los adecuados se generan precursores del error como la fatiga y       el estr&eacute;s. La creaci&oacute;n de un ambiente adecuado de trabajo es una manera       muy efectiva de prevenir el error.<sup>5</sup></font></p>       <p >&nbsp;</p>     <p ><b><font size="3">&iquest;C&Oacute;MO ANALIZAR EL ERROR?</font></b></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p ><font size="2">EL GRUPO DE TRABAJO de la Universidad de Texas ha propuesto       un modelo para el an&aacute;lisis del error       que incluye los factores del individuo (personal de salud), del equipo       de trabajo, organizacionales, ambientales y las caracter&iacute;sticas del paciente.       El modelo est&aacute; explicado ampliamente y se puede consultar en la p&aacute;gina       web del BMJ.<sup>16</sup> Por ejemplo, si una enfermera olvida informarle       al m&eacute;dico una situaci&oacute;n importante acerca de la evoluci&oacute;n de un paciente       y esto repercute en la salud del mismo, la respuesta inmediata puede ser       un llamado de atenci&oacute;n para esta enfermera. Si el evento se analiza teniendo       en cuenta todos los factores, es probable que se encuentre que ese d&iacute;a       se incapacit&oacute; otra enfermera, que no exist&iacute;a en la cl&iacute;nica un sistema que       permitiera enfrentar esta contingencia y que la enfermera en cuesti&oacute;n debi&oacute; asumir       una carga extra de trabajo, lo que favoreci&oacute; el error.</font></p>       <p ><font size="2">Si bien la controversia       apenas empieza y ya hay grupos en Estados Unidos que est&aacute;n en contra de       estrategias como el reporte obligatorio de incidentes que existe en algunos       estados, es indiscutible que el tema no puede continuar siendo discutido       a media voz y detr&aacute;s de las puertas; es necesario abrir los espacios y       nuestras mentes si queremos avanzar en la mejor&iacute;a de la seguridad de nuestros       pacientes.</font></p>       <p >&nbsp;</p>     <p ><b><font size="3">REFLEXI&Oacute;N FINAL</font></b></p>       <p ><font size="2">'LA MEJOR&Iacute;A EN LA SEGURIDAD de los pacientes solamente       se dar&aacute; cuando los l&iacute;deres de las organizaciones de la salud y los profesionales       acepten la noci&oacute;n de que el error es un acompa&ntilde;ante inevitable de la condici&oacute;n       humana, aun entre los profesionales m&aacute;s conscientes y calificados'.<sup>13</sup></font></p>       <p ><font size="2">No hay duda de que la       mejor&iacute;a de los sistemas redundar&aacute; en beneficio de los pacientes. Sin embargo,       es necesario estar atentos y no caer en la trampa de dejar todo en manos       de la automatizaci&oacute;n. Ya existe una industria que mueve miles de millones       de d&oacute;lares que ofrece software para la supervisi&oacute;n de todos los procesos       en el interior de los hospitales, con el sofisma de que as&iacute; se resolver&aacute; el       problema de la seguridad de los pacientes. El acto m&eacute;dico es y continuar&aacute; siendo       fundamentalmente un encuentro entre seres humanos y son los valores que       est&aacute;n en juego all&iacute; los que determinan su curso. Su &eacute;xito depende de algo       m&aacute;s que del conocimiento. Depende tambi&eacute;n de la relaci&oacute;n que se tenga con       ese conocimiento. No siempre los m&eacute;dicos que mejores calificaciones obtienen       son los mejores en el ejercicio pr&aacute;ctico de la profesi&oacute;n: en Florida los       m&eacute;dicos de familia que se hab&iacute;an certificado ten&iacute;an dos veces m&aacute;s riesgo       de ser demandados que los que no y los puntajes en las pruebas sicom&eacute;tricas se       correlacionaron de una forma inversa con la empat&iacute;a, la responsabilidad       y la tolerancia. <sup>17</sup> Por ello siempre ser&aacute; necesaria la reflexi&oacute;n de  	  cada uno de nosotros acerca       de nuestro ejercicio profesional, de c&oacute;mo nos estamos acercando al otro       y qu&eacute; tanto escuchamos a nuestros pacientes y colegas. Para Suros,       maestro de la semiolog&iacute;a, la mayor&iacute;a de los errores m&eacute;dicos no se cometen       por falta de conocimiento sino todo lo contrario, porque se conf&iacute;a demasiado       en lo que supuestamente se sabe. El permitirnos dudar y equivocarnos abre       nuevos interrogantes y es esa pregunta permanente la que permite avanzar       en el conocimiento.</font></p>       <p >&nbsp;</p>     <p ><b><font size="3">REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</font></b></p>       <!-- ref --><p ><font size="2">1. HILFIKER       D. Facing our mistakes. <i>N Engl J Med</i> 1984; 310:118&#8211;122.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0121-0793200600010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ><font size="2">2. Centro asociado al       CLAP&#8211; OPS/OMS Universidad de Antioquia. Vigilancia epidemiol&oacute;gica de la       mortalidad materna y perinatal en el departamento de Antioquia. Informe t&eacute;cnico. 2004. Medell&iacute;n.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S0121-0793200600010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ><font size="2">3. REASON       JT. Human Error. 1&ordf; ed. New Cork: Cambridge University Press; c1990; p.       302.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0121-0793200600010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ><font size="2">4. ECO H, SEBEOK TA.       El signo de los tres. 1&ordf; ed. Espa&ntilde;a: Editorial Lumen; 1989; p. 322.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0121-0793200600010000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ><font size="2">5. LEAPE LL.       Error in medicine. <i>JAMA </i>1994; 272: 1.851&#8211;1.857.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0121-0793200600010000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ><font size="2">6. KILPATRICK       SJ, CRABTREE KE, KEMP A, S&Eacute;LLER S. Preventability of maternal deaths: comparison       between Zambian and American referral hospitals. <i>Obstetr Ginecol</i> 2002; 100: 321&#8211;326.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0121-0793200600010000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ><font size="2">7. COURT C.       High levels of substandar care in maternal deaths. <i>BMJ</i> 1996; 312: 1.499.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0121-0793200600010000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ><font size="2">8. KOHN LT, CORRIGAN JM, DONALDSON MS, editors. To err is Human. Building a safer health system. Washington, D.C. National Academy Press; 2000. p.         287.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0121-0793200600010000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ><font size="2">9. BRENNAN       TA, LEAPE LL, LAIRD NM, HERBERT L, LOCALIO       R, LAWTHERS A, et al. Incidence of adverse events and negligence in hospitalized       patients. 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Bogot&aacute;, mayo 2002.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0121-0793200600010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ><font size="2">11. SEXTON       JB, THOMAS EJ, HELMREICH RL. Error, stress, and teamwork in medicine and       aviation: cross sectional surveys. <i>BMJ</i> 2000; 320: 745&#8211;749.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0121-0793200600010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ><font size="2">12. MCINTYRE       N, POPPER KB. The critical attitude in medicine: the need for a new ethics. <i>BMJ</i> 1989; 287: 1.919&#8211;1.923.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0121-0793200600010000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ><font size="2">13. SPATH       PI, ed. Error reduction in health care: a systems approach to improving       patient safety. New York: Health forum, Inc. An American Association Company. 2000. p. 278.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0121-0793200600010000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ><font size="2">14. World       Health Organization 2004. World Alliance       for Patient Safety: forward programme 2004.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0121-0793200600010000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ><font size="2">15. HELMREICH       RL. On error management: lessons from aviation. <i>BMJ</i> 2000; 320: 781&#8211;785.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0121-0793200600010000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ><font size="2">16. HELMREICH       RL, MUSSON DM. The University of Texas Threat and error management model:  	  components and examples. Visitado 2005 Nov 14.  	  Disponible en URL: <a href="http://www.bmj.com/misc/bmj.320.7237.781/sld001.htm" target="_blank">http//www.bmj.com/misc/bmj.320.7237.781/</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0121-0793200600010000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ><font size="2">17. EPSTEIN       RM, HUNDERT EM. Defining and assessing professional competence. <i>JAMA</i> 2002; 287: 226&#8211;233. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0121-0793200600010000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p >&nbsp;</p>       <p >&nbsp;</p>       <p ><font size="2">Recibido: febrero 02 de 2006</font></p>       <p ><font size="2"> Aceptado: febrero 07 de 2006</font></p>      ]]></body><back>
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