<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0121-0807</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista de la Universidad Industrial de Santander. Salud]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev. Univ. Ind. Santander. Salud]]></abbrev-journal-title>
<issn>0121-0807</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Industrial de Santander]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0121-08072010000300001</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL DIA PANAMERICANO DE MÉDICO]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[PRADILLA ARDILA]]></surname>
<given-names><![CDATA[GUSTAVO]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<volume>42</volume>
<numero>3</numero>
<fpage>188</fpage>
<lpage>190</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0121-08072010000300001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0121-08072010000300001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0121-08072010000300001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="Verdana">     <p align="left"><font size="4"><b>Editorial</b></font></p> 	 <hr>      <p align="center"><img src="img/revistas/suis/v42n3/v42n3a01f1.jpg"></p>      <p align="center"><font size="3"><b>EL DIA PANAMERICANO DE M&Eacute;DICO</b></font> </p>      <p align="justify">El 3 de diciembre se celebra en el continente americano un &eacute;xito mundial de la ciencia latinoamericana, cuando un modesto y paciente m&eacute;dico cubano hizo un descubrimiento que permiti&oacute; erradicar una mortal enfermedad que todav&iacute;a nos acecha en estos tr&oacute;picos patrios.</p>      <p align="justify">Corr&iacute;a el a&ntilde;o de 1.900 y las tropas norteamericanas estacionadas en Cuba, luego de la Guerra Hispano-Norteamericana, enfrentaron un enemigo peor que lo espa&ntilde;oles: la fiebre amarilla. Esta afecci&oacute;n no ten&iacute;a cura y mataba a miles de personas en Norte, Centro y Suram&eacute;rica.</p>      <p align="justify">Por muchos a&ntilde;os se especul&oacute; sobre el origen de esta afecci&oacute;n que para algunos era Am&eacute;rica y para otros el &Aacute;frica pero recientemente, con el empleo de t&eacute;cnicas moleculares, se comprob&oacute; su proveniencia africana. Hoy se sabe que es ocasionada por un virus (arbovirus) y transmitida por un mosquito cuyas larvas viajaron en los barriles de agua de los barcos y se establecieron en las Am&eacute;ricas extendi&eacute;ndose en el continente hasta en sitios como Boston y caus&oacute; epidemias en el siglo XIX en los Estados Unidos con 75.000 muertes en un a&ntilde;o. Se manifiesta en dos formas: la selv&aacute;tica (transmitida por diversas especies de Haemagogus) y la urbana (por A&euml;des aegipty).</p>      <p align="justify">Sin embargo en el siglo XIX ning&uacute;n microscopio pod&iacute;a detectar los virus&#33;</p>      <p align="justify">En la historia de la medicina se le ha acreditado al Dr. Walter Reed, cuyo nombre distingue a un famoso hospital del gobierno norteamericano donde se atiende oficialmente a su presidente, con la teor&iacute;a original de la transmisi&oacute;n de la fiebre amarilla por los mosquitos. La verdad es que Reed solo confirm&oacute; la teor&iacute;a. Carlos Juan Finlay y Barr&eacute;s, un paciente M&eacute;dico Cubano, fue el de la idea original.    <br> En su tiempo la profesi&oacute;n m&eacute;dica mundial cre&iacute;a que &eacute;sta enfermedad era transmitida a trav&eacute;s del aire o producida por una sustancia p&uacute;trida de organismos marinos muertos. La noci&oacute;n popular era que la enfermedad se contagiaba de las ropas de las v&iacute;ctimas, la sangre o el v&oacute;mito. En 1.879 el Dr. Finlay sospech&oacute; que esta teor&iacute;a era incorrecta y comenz&oacute; su investigaci&oacute;n que dur&oacute; dos a&ntilde;os, concluyendo que era transmitida por los mosquitos. Durante los siguiente veintidos a&ntilde;os los cient&iacute;ficos americano, incluyendo al Dr. Reed, repetidamente refutaron los intentos del Dr. Finlay de convencerlos de su teor&iacute;a. Durante ese tiempo la fiebre amarilla mat&oacute; m&aacute;s soldados norteamericanos que la Guerra Espa&ntilde;ola- Norteamericana y 52.000 trabajadores franceses murieron de ella intentando construir el Canal de Panam&aacute;.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El 18 de febrero de 1.881 en la Conferencia Internacional de Sanidad, celebrada en Washington, Carlos Finlay propuso la teor&iacute;a avanzada para su &eacute;poca de que la fiebre amarilla era transmitida por la picadura de una especia de mosquito A&euml;des pero fue ridiculizado por sus colegas m&eacute;dicos e incluso se le puso el sobrenombre de &laquo;El hombre mosquito&raquo;. Su pionera concepci&oacute;n fue ignorada por veinte a&ntilde;os. Finlay perspicazmente se hab&iacute;a percatado de la presencia del mosquito A&euml;des aegipty (conocido en ese tiempo como Culex fasciatus) en las casas durante las epidemias y hab&iacute;a notado la coincidencia de la simultaneidad de la fiebre amarilla y el mosquito.</p>      <p align="justify">Su teor&iacute;a di&oacute; paso a uno de los m&aacute;s grandes triunfos de la higiene moderna con la conquista de la erradicaci&oacute;n de la fiebre amarilla lograda por el Consejo de la Fiebre Amarrilla del Ej&eacute;rcito Norteamericano. Con el &aacute;nimo de proteger a las tropas norteamericanas y resolver este grave problema sanitario, el Ministro de Salud de los EE.UU. George Sternberg organiz&oacute; un equipo cient&iacute;fico liderado por Walter Reed, Mayor y Profesor de la Escuela de Medicina del Ej&eacute;rcito, experto en Bacteriolog&iacute;a y Patolog&iacute;a, quien a&ntilde;os antes hab&iacute;a investigado la fiebre tifoidea, para que encontrara la causa de la fiebre amarilla. Est&eacute; equipo estaba conformado adem&aacute;s por los M&eacute;dicos Jesse William Lazear, Aristides Agramonte y James Carroll quienes se reunieron en junio de 1900 en un campo militar situado en las afueras de La Habana.</p>      <p align="justify">Inicialmente trataron, infructuosamente, de buscar una bacteria como la causa de esta afecci&oacute;n y posteriormente exploraron la teor&iacute;a de que los mosquitos eran el vector y se usaron a s&iacute; mismos como sujetos de prueba, dado que no se ten&iacute;a un modelo animal para esta mortal enfermedad. Lazear, Carroll y un voluntario llamado James Dean capturaron mosquitos que hab&iacute;an estado en contacto con pacientes hospitalizados por fiebre amarilla y se hicieron picar de los mosquitos en sus brazos. Agramonte no particip&oacute; porque cre&iacute;a que era inmune. Carroll contrajo la enfermedad y se recuper&oacute; lo mismo que Dean. Lazear muri&oacute; de esta patolog&iacute;a el 28 de septiembre de 1.900 pero ir&oacute;nicamente aparentemente se enferm&oacute;, no como resultado del experimento del grupo, sino por una picadura ulterior de un mosquito. Posteriormente se hicieron m&aacute;s pruebas en un n&uacute;mero mayor de voluntarios y se acept&oacute; por la comunidad cient&iacute;fica la teor&iacute;a del mosquito como vector.</p>      <p align="justify">Al destruir los mosquitos La Habana se vio libre de la fiebre amarilla por primera vez en 150 a&ntilde;os, con cifras de 200.000 muertes en Cuba durante la Colonia, siendo el &uacute;ltimo caso reportado en ese pa&iacute;s en el a&ntilde;o de 1908. La construcci&oacute;n del Canal de Panam&aacute; fue posible empleando el mismo m&eacute;todo. Antes de esto, el istmo era un &aacute;rea no habitada por la raza blanca y se conoc&iacute;a como el &laquo;Cementerio de los hombres blancos&raquo;.</p>      <p align="justify">En el a&ntilde;o 1.927, tres M&eacute;dicos Nigerianos, Adrian Stokes, Johannes H. Bauer y N. Paulson Hudson, confirmaron que el agente de la fiebre amarilla era un virus filtrable y en 1.937 Max Theiler, un microbi&oacute;logo Sudafricano trabajando en la Fundaci&oacute;n Rockefeller desarroll&oacute; una vacuna efectiva.</p>      <p align="justify">En palabras de A. McGehee Harvey, Profesor Emeritus de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, el trabajo de la comisi&oacute;n fue &laquo;uno de los m&aacute;s grandes logros de la ciencia m&eacute;dica&raquo;.</p>      <p align="justify">En 1.901 los cient&iacute;ficos norteamericanos, siguiendo la conducta de sus colegas de M&eacute;xico, Cuba y Europa finalmente aceptaron la teor&iacute;a del Dr. Finlay. Cu&aacute;ntas vidas se hubieran salvado si se hubiese escuchado tempranamente a este cient&iacute;fico cubano?.</p>      <p align="justify">Con la aplicaci&oacute;n de la vacuna, eficaz y segura, la fiebre amarilla qued&oacute; circunscrita a las regiones selv&aacute;ticas pero en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas ha vuelto a emerger y seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud anualmente se presentan 200.000 casos de fiebre amarilla con 30.000 muertos, el 90&#37; de los casos en &Aacute;frica. En Colombia su comportamiento ha sido endemo-epid&eacute;mico con tendencia al ascenso desde el a&ntilde;o 2.000 hasta constituirse en un problema de salud p&uacute;blica en el 2003, cuando se diagnosticaron 104 casos de fiebre amarilla selv&aacute;tica.</p>      <p align="justify">Carlos Finlay continu&oacute; su ejercicio profesional y a los setenta a&ntilde;os de edad desarroll&oacute; una gran labor como higienista social al fundar, organizar y dirigir el naciente sistema sanitario estatal cubano y se retin&oacute; a los 76 a&ntilde;os de edad, muriendo en 1.915.</p>      <p align="justify">En 1.933 en Dallas, Texas, el mundo rindi&oacute; un homenaje al Dr. Juan Carlos Finlay y Barres, cuando los l&iacute;deres de la medicina del hemisferio occidental reunidos en un Congreso, declararon el 3 de diciembre, d&iacute;a de su nacimiento, como el &laquo;D&iacute;a de la Medicina Americana&raquo;. Por ello en esa fecha en Colombia y en el continente americano celebramos los M&eacute;dicos nuestro d&iacute;a y honramos la ilustre memoria del sabio colega cubano que con su sagaz observaci&oacute;n, su investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y su tenacidad descubri&oacute; la transmisi&oacute;n de la temible y mort&iacute;fera fiebre amarilla, permitiendo su erradicaci&oacute;n.</p>  <hr>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left"><b>GUSTAVO PRADILLA ARDILA, MD.</b>    <br> Profesor Titular Laureado,    <br> Escuela de Medicina    <br> Facultad de Salud    <br> Universidad Industrial de Santander.</p>  </font>       ]]></body>
</article>
