<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0121-0807</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista de la Universidad Industrial de Santander. Salud]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev. Univ. Ind. Santander. Salud]]></abbrev-journal-title>
<issn>0121-0807</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Industrial de Santander]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0121-08072015000100001</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Editorial]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fernández Niño]]></surname>
<given-names><![CDATA[Julian A.]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Instituto Nacional de Salud Pública Centro de Información para Decisiones en Salud Pública ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Cuernavaca ]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<volume>47</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>5</fpage>
<lpage>6</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0121-08072015000100001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0121-08072015000100001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0121-08072015000100001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="Verdana">     <p align="left"><font size="4"><b><i>Editorial</i></b></font></p> 	 <hr>      <p align="center"><font size="3"><b>Investigar en los tiempos de la c&oacute;lera</b></font></p>      <p align="justify">El conflicto social armado en Colombia ajusta ya m&aacute;s de 40 a&ntilde;os. Se ha reconocido, aunque es dif&iacute;cil de evaluarlo sistem&aacute;ticamente, que su existencia adem&aacute;s del obvio, y profundo impacto sobre las vidas y el bienestar de millones de personas, ha tenido tambi&eacute;n graves consecuencias sobre el desarrollo econ&oacute;mico de la naci&oacute;n. De hecho, con frecuencia se resalta que el conflicto es una explicaci&oacute;n al rezago econ&oacute;mico de ampl&iacute;as zonas rurales, ya que imposibilita el crecimiento del comercio y la industria, al tiempo que reduce la inversi&oacute;n externa. Adem&aacute;s, se sabe que la violencia afecta de modos diversos el capital social cognitivo y estructural, y con ello la eficacia colectiva, teniendo graves consecuencias para la relaci&oacute;n del Estado con las comunidades, as&iacute; como socialmente al interior de estas &uacute;ltimas.</p>      <p align="justify">Sin embargo, mucho menos se ha discutido el potencial impacto sobre el desarrollo cient&iacute;fico y cultural que tendr&iacute;a el conflicto en Colombia. Podemos tal vez con diversas fuentes, obtener algunas pistas, aunque no se haya realizado a&uacute;n una verdadera evaluaci&oacute;n sistem&aacute;tica y no haya quiz&aacute;s un buen punto de comparaci&oacute;n, por el hecho mismo de la larga duraci&oacute;n del conflicto, como tambi&eacute;n porque pr&aacute;cticamente todo el territorio nacional, ha estado afectado por el conflicto.</p>      <p align="justify">Sabemos por ejemplo, que la violencia rural ha limitado la exploraci&oacute;n de la fauna y flora, y as&iacute; el descubrimiento de nuevas especies, y que en algunas zonas el conflicto ha restringido el desarrollo de tecnolog&iacute;as para la explotaci&oacute;n de recursos naturales. Muchos m&aacute;s ejemplos podr&iacute;an pensarse. Pero en t&eacute;rminos generales, podr&iacute;amos arriesgarnos a decir, que en las zonas m&aacute;s violentas, suelen hacer agendas pol&iacute;ticas donde lo cient&iacute;fico y lo cultural, est&aacute; profundamente desplazado de las prioridades. Aunque por otro lado, habr&iacute;a que considerar que las zonas violentas, son por causa y consecuencia, tambi&eacute;n las zonas de mayor rezago socioecon&oacute;mico, de manera que separar el efecto de la violencia, no es algo sencillo.</p>      <p align="justify">En el &aacute;rea de la investigaci&oacute;n en salud, tampoco hay una sistematizaci&oacute;n de los efectos del conflicto, pero es reconocido por los investigadores, que es una limitaci&oacute;n para la realizaci&oacute;n de trabajos de campo, la obtenci&oacute;n de financiamiento, la articulaci&oacute;n de redes de investigadores y en general la factibilidad de los proyectos de investigaci&oacute;n. Generando todo lo anterior, un efecto perverso al excluir estas regiones, ya que coincide, como ya mencionamos, que las zonas m&aacute;s violentas, tendr&iacute;an a su vez, las mayores necesidades de esa investigaci&oacute;n operativa enfocada a las necesidades b&aacute;sicas insatisfechas que Colciencias se ha dado a la tarea de promover.</p>      <p align="justify">Habr&iacute;a que comenzar por separar tres categor&iacute;as distintas: i) Investigaci&oacute;n del conflicto, ii ) Investigaci&oacute;n en el conflicto. iii) Investigaci&oacute;n para el conflicto. Y s&iacute; somos optimistas, con el actual e intrincado proceso de paz, tendr&iacute;amos que hablar de una cuarta: la investigaci&oacute;n para el posconflicto.</p>      <p align="justify">De la primera hay una fuerte tradici&oacute;n en el pa&iacute;s, la llamada &quot;violentolog&iacute;a&quot; tuvo y tiene notables representantes de las ciencias sociales, tambi&eacute;n en salud p&uacute;blica, donde la violencia es considerada un problema muy relevante; el primero del pa&iacute;s. S&oacute;lo dir&eacute; que es probable que en el futuro, haga falta m&aacute;s &quot;pazologos&quot; especialistas en la transici&oacute;n a la reconciliaci&oacute;n nacional. En todo caso, este tipo de investigaci&oacute;n seguir&aacute; siendo relevante, y es sin duda, de los amargos, pero valiosos frutos acad&eacute;micos que nos dejar&aacute; la guerra.</p>      <p align="justify">La tarea entonces estar&iacute;a en las &uacute;ltimas tres. La segunda, la investigaci&oacute;n en el conflicto, se preocupar&iacute;a por los retos para los proyectos de investigaci&oacute;n en el marco de conflictos armados, de manera que la experiencia en Colombia pudiera ser referente para otros pa&iacute;ses con conflictos de largo plazo, en donde existe la necesidad de no excluir a las zonas m&aacute;s violentas de la investigaci&oacute;n. Para esto se deben realizar adaptaciones a los dise&ntilde;os de estudio y trabajos de campo, para cumplir los objetivos sin arriesgar a los investigadores ni a las comunidades de estudio.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La tercera, la investigaci&oacute;n para el conflicto, surgir&iacute;a de la necesidad de evaluar estrategias de intervenci&oacute;n y tecnolog&iacute;as, en el marco de conflictos armados. La mayor parte de la evidencia de la efectividad de programas proviene de contextos sin conflictos, y es probable que las condiciones de violencia, sean factores que modifiquen el &eacute;xito de los programas, de manera, que hacer &quot;experimentos naturales&quot;, estudios de efectividad y documentaci&oacute;n de experiencias, de pol&iacute;ticas y programas, en conflicto, podr&iacute;a servir tambi&eacute;n de modelo para experiencias internacionales en contextos similares, pero incluso para adaptar las intervenciones al pa&iacute;s, en las zonas m&aacute;s afectadas por la violencia.</p>      <p align="justify">Por &uacute;ltimo, todos anhelamos el d&iacute;a, en que las anteriores sean necesarias, y que una investigaci&oacute;n para (o en) el posconflicto, nos permita pensar en la investigaci&oacute;n salud p&uacute;blica, en un contexto de reconciliaci&oacute;n nacional, que no ser&aacute; f&aacute;cil, donde los sistemas sociales vibrar&aacute;n, y donde la salud p&uacute;blica tendr&aacute; que reubicarse. Ser&iacute;a otro pa&iacute;s, y el discurso acad&eacute;mico, las preocupaciones de la investigaci&oacute;n, y los retos que tendr&iacute;amos todos, ya no ser&iacute;an los mismos.</p>      <p align="justify">Pero ya veremos, cuantos d&eacute;cadas m&aacute;s durar&aacute; la c&oacute;lera que se desat&oacute; en los a&ntilde;os cincuenta.</p>      <p align="right"><b>Julian A. Fern&aacute;ndez Ni&ntilde;o</b>    <br> Centro de Informaci&oacute;n para Decisiones en Salud P&uacute;blica,    <br> Instituto Nacional de Salud P&uacute;blica.    <br> Cuernavaca, M&eacute;xico</p>  <hr>  </font>      ]]></body>
</article>
