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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[PAULA DE EGUILUZ Y EL ARTE DEL BIEN QUERER, APUNTES PARA EL ESTUDIO DE LA SENSUALIDAD Y DEL CIMARRONAJE FEMENINO EN EL CARIBE SIGLO XVII]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[PAULA DE EGUILUZ AND THE ART OF LOVING WELL. NOTES FOR THE STUDY OF FEMALE FUGITIVE SLAVES IN THE CARIBBEAN IN THE 17TH CENTURY]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Paula de Eguiluz, like many other women o in the Caribbean, was obliged by the Inquisition to narrate her body, her emotions, her affections and her sexuality. Her testimonies manifest an untiring search for affection and reiterate the use of love magic so that others would be well loved. In the eyes of the inquisitors, women like Paula were "witches" and "sorcerers". The declarations transcribed during the hearings that the Inquisition carried out against her shed light on two moments of her life. The first occurred in 1624 when she first appeared before the Tribunal of the Holy Office in the city of Cartagena de Indias. Paula was 33 years old and had recently been deported from Cuba. Accused of witchcraft, she was sentenced to wear a reconciliation habit, to 200 lashes, and to work in the city hospital. The second period developed 8 years later, in 1632, when the second process against her began. Paula was then 41 years old. During her eight years in Cartagena, she sold her knowledge of how to trap lovers and how to be well loved. Her clients were white women and free mulattas of the city who paid up to 50 pesos for her work. I wish to invite the reader to listen to Paula de Eguiluz say words that, although fragmented by the interpretation of the scribe, speak more of the condition of female slaves in the Caribbean in the 17th century than any of the stories of Sabbaths of witches that flew on broomsticks and devoured children that predominated in the minds of the judges. The fragments of her discourse will be interpreted from the perspective of the fugitive slaves, which means that knowledge of love and desire as well as the art of sensuality will become territories of freedom and autonomy for enslaved women.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center" ><b><font size="4">PAULA DE EGUILUZ Y EL ARTE DEL BIEN QUERER, APUNTES PARA EL ESTUDIO DE LA SENSUALIDAD Y DEL CIMARRONAJE FEMENINO EN EL CARIBE SIGLO XVII <a   name="s*" href="#*"><sup>*</sup></a></font></b></p>     <p><b>Adriana Maya</b>    <br> Profesora Asociada del Departamento de  				Historia, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los  				Andes. Grupo de Estudios Afrocolombianos Coloniales y  				Contempor&aacute;neos. Grupos y Centros de COLCIENCIAS. </p> <hr size="1">     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>Paula de Eguiluz, como muchas otras mujeres de ascendencia  				africana nacidas en el Caribe, fue obligada por el poder  				inquisitorial a narrar su cuerpo, sus emociones, sus afectos y  				su sexualidad. Sus testimonios manifiestan una b&uacute;squeda  				incansable de afecto y reiteran el uso de la magia amorosa para  				que a otras las quisieran bien. Para los inquisidores mujeres  				como Paula eran &quot;brujas&quot; y &quot;hechiceras&quot;. Las declaraciones  				transcritas durante las audiencias que la Inquisici&oacute;n realiz&oacute; en  				su contra dan a conocer dos momentos de su vida. El primero se  				desarroll&oacute; en 1624 cuando compareci&oacute; por primera vez ante el  				Tribunal del Santo Oficio en la ciudad de Cartagena de Indias.  				Paula ten&iacute;a 33 a&ntilde;os y estaba reci&eacute;n deportada de Cuba. Acusada  				de brujer&iacute;a fue sentenciada a llevar h&aacute;bito de reconciliada, a  				200 azotes y a trabajar en el hospital de la ciudad. El segundo  				per&iacute;odo se desarroll&oacute; 8 a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 1632, cuando se  				inici&oacute; el segundo proceso en su contra. Paula ten&iacute;a 41 a&ntilde;os de  				edad. Durante los ocho a&ntilde;os de vida cartagenera, vendi&oacute; sus  				saberes para ligar amantes y para hacerse bien querer. Sus  				clientas eran las mujeres blancas y mulatas libres de esa ciudad  				que le pagaban hasta 50 pesos por sus trabajos. Deseo invitar  				al/a lector/a para que escuche a Paula de Eguiluz, decir  				palabras que aunque fragmentadas por la interpretaci&oacute;n del  				escribano, hablan m&aacute;s de la condici&oacute;n femenina esclava en el  				Caribe en el siglo XVII, que de los aquelarres de brujas  				voladoras y chupadoras de ni&ntilde;os que habitaban sobre todo en la  				mente de los jueces. Los fragmentos de su discurso ser&aacute;n  				interpretados desde una perspectiva del cimarronaje, la cual  				pretende que los saberes sobre el amor y el deseo al mismo  				tiempo que el arte de la sensualidad se convirtieron en  				territorios de libertad y autonom&iacute;a para las mujeres  				esclavizadas.</p>     <p><b>PALABRAS CLAVES</b>    <br> cimarronaje, inquisici&oacute;n, hechicer&iacute;a, identidad, caribe,  				mujeres, sensualidad.</p> 				<hr size="1"> 				    <p align="center" ><font size="3"><b>PAULA DE EGUILUZ AND THE ART OF LOVING WELL. NOTES FOR THE STUDY OF FEMALE FUGITIVE SLAVES IN THE CARIBBEAN IN THE 17TH CENTURY</b></font></p>     <p><b>ABSTRACT</b> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Paula de Eguiluz, like many other women of African ancestry  				born in the Caribbean, was obliged by the Inquisition to narrate  				her body, her emotions, her affections and her sexuality. Her  				testimonies manifest an untiring search for affection and  				reiterate the use of love magic so that others would be well  				loved. In the eyes of the inquisitors, women like Paula were  				&quot;witches&quot; and &quot;sorcerers&quot;. The declarations transcribed during  				the hearings that the Inquisition carried out against her shed  				light on two moments of her life. The first occurred in 1624  				when she first appeared before the Tribunal of the Holy Office  				in the city of Cartagena de Indias. Paula was 33 years old and  				had recently been deported from Cuba. Accused of witchcraft, she  				was sentenced to wear a reconciliation habit, to 200 lashes, and  				to work in the city hospital. The second period developed 8  				years later, in 1632, when the second process against her began.  				Paula was then 41 years old. During her eight years in  				Cartagena, she sold her knowledge of how to trap lovers and how  				to be well loved. Her clients were white women and free mulattas  				of the city who paid up to 50 pesos for her work. I wish to  				invite the reader to listen to Paula de Eguiluz say words that,  				although fragmented by the interpretation of the scribe, speak  				more of the condition of female slaves in the Caribbean in the  				17th century than any of the stories of Sabbaths of witches that  				flew on broomsticks and devoured children that predominated in  				the minds of the judges. The fragments of her discourse will be  				interpreted from the perspective of the fugitive slaves, which  				means that knowledge of love and desire as well as the art of  				sensuality will become territories of freedom and autonomy for  				enslaved women.</p>     <p><b>KEY WORDS</b>    <br> fugitive slaves, inquisition, sorcery, identity, caribbean,  				women, sensuality.</p> 				<hr size="1">     <p><b>Introducci&oacute;n</b></p>     <p>Paula de Eguiluz, como muchas otras mujeres de ascendencia  				africana nacidas en el Caribe, fue obligada por el poder  				inquisitorial a narrar su cuerpo, sus emociones, sus afectos y  				su sexualidad. Sus testimonios manifiestan una b&uacute;squeda  				incansable de afecto y reiteran el uso de la magia amorosa para  				que a otras las quisieran bien. Para los inquisidores, mujeres  				como Paula eran &quot;brujas&quot; y &quot;hechiceras&quot;.</p>     <p>Las declaraciones transcritas durante las audiencias que la  				Inquisici&oacute;n realiz&oacute; en su contra dan a conocer dos momentos de  				su vida. El primero se desarroll&oacute; en 1624 cuando compareci&oacute; por  				primera vez ante el Tribunal del Santo Oficio en la ciudad de  				Cartagena de Indias. Paula ten&iacute;a 33 a&ntilde;os y estaba reci&eacute;n  				deportada de Cuba. Acusada de brujer&iacute;a, fue sentenciada a llevar  				h&aacute;bito de reconciliada<a   name="s1" href="#1"><sup>1</sup></a>, a 200 azotes y a  				trabajar en el hospital de la ciudad<a   name="s2" href="#2"><sup>2</sup></a>. El  				segundo per&iacute;odo se desarroll&oacute; 8 a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 1632, cuando  				se inici&oacute; el segundo proceso en su contra. Paula ten&iacute;a 41 a&ntilde;os  				de edad. Durante los ocho a&ntilde;os de vida cartagenera, vendi&oacute; sus  				saberes para ligar amantes y para hacerse bien querer. Sus  				clientas eran las mujeres blancas y mulatas libres<a   name="s3" href="#3"><sup>3</sup></a>  				de esa ciudad que le pagaban hasta 50 pesos por sus trabajos<a   name="s4" href="#4"><sup>4</sup></a>.</p>     <p>Deseo invitar al/a lector/a para que escuche a Paula de Eguiluz  				decir palabras que, aunque fragmentadas por la interpretaci&oacute;n  				del escribano<a   name="s5" href="#5"><sup>5</sup></a>, hablan m&aacute;s de la condici&oacute;n  				femenina esclava en el Caribe en el siglo XVII que de los  				aquelarres de brujas voladoras y chupadoras de ni&ntilde;os, que  				habitaban sobre todo en la mente de los jueces. Los fragmentos  				de su discurso ser&aacute;n interpretados desde una perspectiva del  				cimarronaje<a   name="s6" href="#6"><sup>6</sup></a>, la cual pretende que los  				saberes sobre el amor y el deseo se convirtieron, al mismo  				tiempo que el arte de la sensualidad, en territorios de libertad  				y autonom&iacute;a para las mujeres esclavizadas<a   name="s7" href="#7"><sup>7</sup></a>.</p>     <p>    <br> <b>Paula de Eguiluz, una Afrocaribe&ntilde;a singular</b></p>     <p>Seg&uacute;n los registros de la Inquisici&oacute;n de Cartagena, Paula  				&quot;negra criolla&quot;<a   name="s8" href="#8"><sup>8</sup></a> naci&oacute; en Santo Domingo, en  				donde vivi&oacute; hasta la edad de trece a&ntilde;os. Su madre, Guiomar  				Bi&aacute;fara, proced&iacute;a de los &quot;r&iacute;os de Guinea&quot;<a   name="s9" href="#9"><sup>9</sup></a>.  				De su padre, nada dicen los legajos. No obstante, gracias a las  				declaraciones de Paula, se sabe que ten&iacute;a dos hermanas que  				tambi&eacute;n viv&iacute;an en Santo Domingo: Ana, que era libre, y Juana,  				esclava de Antonio de Jaques. A la edad de trece a&ntilde;os, Paula fue  				dada en pago de una deuda a Juan Nieto Criollo, quien luego la  				vendi&oacute; a Ynigo de Otaco; este &uacute;ltimo la llev&oacute; a vivir a Puerto  				Rico. All&iacute; estuvo durante cuatro a&ntilde;os, hasta que la mujer de  				Otaco no soport&oacute; los celos hacia la jovencita y logr&oacute; enviarla a  				la ciudad de la Habana para deshacerse de su presencia. En aquel  				lugar la compr&oacute; Joan de Eguiluz, quien entonces se desempe&ntilde;aba  				como alcalde de las Minas del Cobre en las inmediaciones de la  				ciudad de Santiago. De &eacute;l tuvo tres hijos<a   name="s10" href="#10"><sup>10</sup></a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Seg&uacute;n sus testimonios, Paula ten&iacute;a por oficio el arte del bien  				querer. &Eacute;ste consist&iacute;a en la preparaci&oacute;n de p&oacute;cimas, ba&ntilde;os,  				ung&uuml;entos y amuletos para ligar a los amantes o a los maridos  				infieles. No obstante la sutileza de estas combinaciones, su  				suministro resultaba insuficiente si no estaba acompa&ntilde;ado por  				las oraciones y los conjuros apropiados. As&iacute; pues, el arte de  				Paula conjugaba el conocimiento del poder m&aacute;gico de la palabra<a   name="s11" href="#11"><sup>11</sup></a>  				y el saber pr&aacute;ctico necesario para la elaboraci&oacute;n de medicinas  				destinadas a curar los males del alma.</p>     <p>Sin embargo, el Tribunal de la Inquisici&oacute;n catalogaba este tipo  				de saberes como brujer&iacute;a. Para los jueces, este delito contra la  				fe, supon&iacute;a pactos con el demonio. En la secci&oacute;n 16 de la  				primera parte del Manual de los Inquisidores, dedicado los  				&quot;invocadores del diablo&quot;, se precisa: &quot;Pertenece al cap&iacute;tulo de  				la demonolatr&iacute;a, la sospecha de herej&iacute;a que pesa sobre quien  				administra &#91;…&#93; filtros de amor, en efecto, es frecuente, que  				esos filtros sean preparados por los demon&oacute;latras quienes hasta  				hacen votos de castidad en honor al diablo&quot;<a   name="s12" href="#12"><sup>12</sup></a>.</p>     <p>Seg&uacute;n los jueces, este tipo de costumbres y alianzas eran  				recurrentes en la gente africana entregada a la idolatr&iacute;a. De  				acuerdo al jesuita Alonso de Sandoval (S.J), la idolatr&iacute;a era un  				conjunto de creencias y pr&aacute;cticas destinadas a adorar al demonio<a   name="s13" href="#13"><sup>13</sup></a>.  				Contrariamente a este punto de vista, el an&aacute;lisis que realizar&eacute;  				pretende que:</p> <ul>la idolatr&iacute;a &#91;…&#93; es &#91;…&#93; una gesti&oacute;n intelectual, en el  				sentido que pone en juego la memoria, la interpretaci&oacute;n y la  				previsi&oacute;n. De ah&iacute; que sea un saber que sirve para pensar el  				cuerpo, el tiempo, el espacio, el poder, las relaciones  				dom&eacute;sticas y la sociabilidad &#91;…&#93;. Pero la idolatr&iacute;a no ser&iacute;a  				todo eso sino fuera tambi&eacute;n una pr&aacute;ctica, un repertorio de  				acciones, de conductas, hasta de astucias que pretenden cambiar  				o transformar la realidad as&iacute; percibida; una pr&aacute;ctica orientada  				hacia la eficacia, hacia la obtenci&oacute;n de resultados tangibles e  				inmediatos: la muerte, la curaci&oacute;n, la fortuna…Una pr&aacute;ctica  				capaz de anticipar el futuro seg&uacute;n combinaciones y signos  				repertoriados<a   name="s14" href="#14"><sup>14</sup></a>.    </ul>     <p>Los Procesos de Fe realizados en la Inquisici&oacute;n de Cartagena  				de Indias contra Paula de Eguiluz atesoran noticias valiosas  				sobre las pr&aacute;cticas, los gestos, las palabras y los objetos que  				compon&iacute;an su arte &quot;id&oacute;latra&quot;. Esta documentaci&oacute;n permite  				reconstruir fragmentos de historias de vida de la gente africana  				y afroamericana. Este ejercicio inscrito en la perspectiva de la  				historia social y cultural se enriquece con la aplicaci&oacute;n del  				m&eacute;todo etnohist&oacute;rico, sin perder de vista la perspectiva  				comparativa con Africa. El resultado es la posibilidad de  				formular hip&oacute;tesis acerca de la vida material y cotidiana de los  				esclavizados y los libres<a   name="s15" href="#15"><sup>15</sup></a> en las  				sociedades esclavistas caribe&ntilde;as.</p>     <p>Si tenemos en cuenta las anotaciones anteriores, la  				definici&oacute;n de Serge Gruzinski adquiere gran relevancia para  				nuestro prop&oacute;sito, pues permite sugerir que las fuentes  				inquisitoriales son convenientes para referir la dimensi&oacute;n  				intelectual y pr&aacute;ctica de la idolatr&iacute;a afrocaribe&ntilde;a del siglo  				XVII. P&oacute;cimas, ung&uuml;entos, amuletos, oraciones y conjuros  				pretend&iacute;an ser eficaces en la curaci&oacute;n y en el &eacute;xito amoroso. El  				estudio de su circulaci&oacute;n y venta permitir&iacute;a delinear algunas  				caracter&iacute;sticas de la sociabilidad de las mujeres afrocaribe&ntilde;as  				dentro de la sociedad de castas habanera y cartagenera en la  				primera mitad del siglo XVII. Atenta a esta b&uacute;squeda comparto la  				idea propuesta por el autor antes citado, cuando afirma que &quot;la  				idolatr&iacute;a no es un territorio aparte separado de lo pol&iacute;tico, de  				lo econ&oacute;mico, de lo religioso o de lo cultural&quot;<a   name="s16" href="#16"><sup>16</sup></a>.</p>     <p>Teniendo en cuenta los supuestos anteriores, la hip&oacute;tesis que  				orienta esta reflexi&oacute;n pretende que la hechicer&iacute;a y brujer&iacute;a de  				que fue acusada Paula de Eguiluz era una forma de gesti&oacute;n  				intelectual de lo real compuesta por pr&aacute;cticas adivinatorias  				africanas, invocaciones salom&oacute;nicas y saberes bot&aacute;nicos del  				Nuevo Mundo. Estos conocimientos y destrezas eran canjeados  				entre mujeres europeas, africanas, afroamericanas y gente  				ind&iacute;gena. Seg&uacute;n los documentos, las mujeres afroamericanas como  				Paula ten&iacute;an gran reputaci&oacute;n en estas artes. A tal punto que sus  				declaraciones descubren la existencia de redes de aprendizaje,  				intercambio de saberes y de venta de servicios de magia amorosa.  				Desde esta perspectiva, el arte del bien querer puede ser  				considerado como un oficio del cual lograron subsistir mujeres  				que, como Paula, vivieron en calidad de &quot;esclavas&quot; en  &aacute;mbitos  				urbanos<a   name="s17" href="#17"><sup>17</sup></a>. El mal de amores aquejada a las  				mujeres espa&ntilde;olas, y las africanas y sus hijas parecen haber  				jugado un papel destacado en mitigar sus penas. Estas m&eacute;dicas  				del alma, entre las cuales Paula sobresale, cobraban pesos de  				oro por cada trabajo realizado. El an&aacute;lisis de este tipo de  				transacciones permite indagar acerca de formas de movilidad  				social de las afrocaribe&ntilde;as &quot;esclavas&quot; y &quot;libres&quot; en el seno de  				la sociedad esclavista.</p>     <p>Es muy dif&iacute;cil explorar una historia del cimarronaje femenino  				mediante el estudio de los v&iacute;nculos afectivos y sexuales que se  				tejieron hace mas de cuatro siglos. No obstante, considero  				pertinente una lectura etnogr&aacute;fica del archivo inquisitorial,  				pues tal lectura permite discernir las pr&aacute;cticas y los objetos  				destinados a curar los males del alma. La perspectiva  				descriptiva nos ayudar&aacute; a elaborar un incipiente inventario de  				cada uno de los legados que conformaron el arte del bien querer.  				Este inventario es solo una ventana entreabierta a un universo  				de investigaci&oacute;n mucho mas complejo. No obstante la dificultad  				que representa la reconstrucci&oacute;n hist&oacute;rica del cimarronaje  				femenino en las Am&eacute;ricas, los expedientes inquisitoriales  				merecen ser explorados buscando las t&aacute;cticas de resistencia y  				adaptaci&oacute;n puestas en marcha por algunas mujeres esclavizadas en  				el Caribe colonial<a   name="s18" href="#18"><sup>18</sup></a>.</p>     <p>Tambi&eacute;n deseo llamar la atenci&oacute;n sobre la sensualidad que de  				estas pr&aacute;cticas se desprende, como presunci&oacute;n fundamental de la  				formaci&oacute;n de una identidad femenina cimarrona afrocaribe&ntilde;a.  				Dejar de lado este asunto significar&iacute;a olvidar el lugar del  				cuerpo y de la pasi&oacute;n en la construcci&oacute;n de territorios posibles  				*desde donde enso&ntilde;ar la libertad. Una enso&ntilde;aci&oacute;n ef&iacute;mera,  				quiz&aacute;s, pero de gran importancia para las mujeres afroamericanas  				que transitaron mundos de cautiverio en medio del cosmopolitismo  				de los grandes puertos coloniales como Cartagena de Indias.</p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <b>Amor y esclavitud. el amor de Paula por Joan de Eguiluz,  				su amo    <br> </b><i>Minas del Cobre-Cartagena de Indias, 1623-1624</i></p>     <p>    <br> <b>La acusaci&oacute;n</b></p>     <p>Seg&uacute;n el fiscal<a   name="s19" href="#19"><sup>19</sup></a> del Santo Oficio,  				Paula era una esclava consentida por su amo. Iba vestida de  				manera decente y asist&iacute;a a misa con tanta asiduidad que era  				considerada buena cristiana. Esto dur&oacute; hasta el a&ntilde;o de 1624,  				cuando el obispado de la Catedral de La Habana decidi&oacute;  				embarcarla hacia Cartagena para que fuera juzgada por bruja,  				herbolaria y mora que no ten&iacute;a temor de Dios<a   name="s20" href="#20"><sup>20</sup></a>.  				El 13 de mayo de ese a&ntilde;o, el se&ntilde;or can&oacute;nigo Joan de Lizano,  				comisario<a   name="s21" href="#21"><sup>21</sup></a> del Santo Oficio en las Minas  				del Cobre, dijo:</p> <ul>&#91;...&#93;que atento a que por mandamiento del dicho sancto officio  				tiene presa a Paula criolla esclava del alcalde mayor Joan de  				Eguiluz &#91;...&#93;conviene que la susodicha luego se enbarque en una  				fragata que esta de partida en el puerto de santiago de cuba  				nonbrada la concepcion &#91;...&#93; para que baya a la ciudad de  				Cartagena y se entregue en la ynquisicion a el alcalde de  				ella&#91;...&#93;<a   name="s22" href="#22"><sup>22</sup></a>.    </ul>     <p>Tan pronto Paula de Eguiluz desembarc&oacute; en Cartagena fue llevada  				a las c&aacute;rceles del Santo Oficio. Varios testigos de la ciudad de  				La Habana y de Santiago, donde ella hab&iacute;a residido, dieron  				testimonio en su contra. La acusaron de chupar el ombligo de una  				criatura, poseer el don de la ubicuidad gracias al pacto con el  				demonio, exhumar fragmentos de huesos de muerto en el coro de la  				iglesia mayor con el fin de preparar una p&oacute;cima destinada a  				curar a su amo de fiebres, ser bruja, herbolaria y mora que no  				iba a misa, haber cometido pecado de incesto y haber hecho uso  				de la yerba curia y de hacer amuletos para el bien querer<a   name="s23" href="#23"><sup>23</sup></a>.  				As&iacute; se inici&oacute; su primer proceso de fe. Estando recluida en las  				c&aacute;rceles secretas del Santo Oficio, fue llamada por los jueces  				para &quot;descargar su conciencia&quot;. En esta primera audiencia se  				esperaba que los reos confesaran de manera voluntaria.</p>     <p>Sin embargo, durante las cuatro audiencias iniciales, Paula  				declar&oacute; no saber nada de lo que le preguntaban. Seg&uacute;n el derecho  				aplicado por los inquisidores exist&iacute;an diez casos de sospecha  				fuerte o vehemente de herej&iacute;a, y el primero de ellos se refer&iacute;a  				al silencio de los acusados<a   name="s24" href="#24"><sup>24</sup></a>. Por esta  				raz&oacute;n, en la ma&ntilde;ana del d&iacute;a 11 de julio de 1624 el fiscal del  				Santo Oficio de Cartagena lanz&oacute; la acusaci&oacute;n contra &quot;Paula de  				Eguiluz natural de la ciudad de sancto domingo de la ysla  				espa&ntilde;ola y al presente esclava de Joan de Eguiluz alcalde mayor  				en las minas del Cobre que son junto a la ciudad de Santiago de  				Cuba&quot;<a   name="s25" href="#25"><sup>25</sup></a>.</p>     <p>Despu&eacute;s de o&iacute;r las inculpaciones  				de los testigos, la acusada reiter&oacute; que no sab&iacute;a nada de lo que  				le preguntaban. A lo largo de varias audiencias, Paula insisti&oacute;  				en que &quot;&#91;...&#93; ella no era bruja ni tiene hechizado a su amo sino  				que como ven que quiere a esta mucho le levantan este testimonio  				&#91;…&#93; y que todo era falsedad y se lo levantan que todos la  				quieren mal porque su hamo la quiere bien y la ven bien vestida  				&#91;…&#93;&quot;<a   name="s26" href="#26"><sup>26</sup></a>.</p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <b>Seda, oro y plata en el guardarropa de Paula</b></p>     <p>En efecto, el inventario realizado en el aposento de Paula  				por los familiares<a   name="s27" href="#27"><sup>27</sup></a> de la Inquisici&oacute;n en  				Cuba, el cual ten&iacute;a por objeto llevar a cabo el secuestro de sus  				bienes<a   name="s28" href="#28"><sup>28</sup></a>, da cuenta de un ropero poco  				usual entre las mujeres de su condici&oacute;n. Veamos c&oacute;mo qued&oacute;  				registrada la relaci&oacute;n de sus pertenencias.</p> <ul>En las minas de  				santiago del prado a trece dias del mes de mayo de mill y  				seiscientos y veinte y quatro a&ntilde;os el se&ntilde;or canonigo joan de  				lizano luyando comisario del sancto officio de la ynquisicion en  				presencia de mi el pressente notario fue al aposento donde bive  				Paula negra esclava del alcalde mayor joan de Eguiluz y en  				virtud del mandamiento retro escrito la prendio por el sancto  				officio y la encargo andres de estrada y andres de chinchilla  				que trahen oficio de familiares que binieron con su merced los  				quales le tubieron a su cargo y lo firmo el dicho se&ntilde;or  				comisario=el canonigo joan de lizano. E luego yncontinente se  				pusieron por ynventario los vienes que ubo en el dicho aposento  				y paresieron ser de la dicha Paula criolla en la manera  				siguiente. Primeramente abrio la dicha Paula una caxa en que  				estava lo siguiente. &#91;al margen &quot;diosele para su vestuario&quot;&#93; Una  				saia negra de gorgoran bieja=otra saya de perpetuan azul con  				doce pasam amarillos= otra saia de perpetuan colorado con cinco  				passamanos de plata falca=otra saya de perpetuan verde mas con  				once pasamanos de seda=otra saya de perpetuan verde escuro  				apresillada de coro=&#91;al margen &quot;diossele&quot;&#93;otra saia de perpetuan  				leonado llana otra saya de perpetuan morado aforada en tafetan  				amarillo picada=otra saya de damasco acul con once pasamanos de  				seda verde y blanca=otra saya de raco amarillo picada con  				guarnesiones de plata fina=un cuerpo de rraco acul guarnesido  				con trencilla de oro ya usado=otro cuerpo de muger de damasco  				verde y colorado con sus votones de plata otro cuerpo de muger  				de tela amarilla y blanca guarnesido con trencillas de plata un  				fustan de ruan bordado de pita ya ussado= otro de hilo aujado ya  				usado &#91;al margen&quot; diosele&quot;&#93; otro fustan labrado de anir  				ussado=&#91;al margen &quot;diosele&quot;&#93; otro fustan de motilla blanca usada  				otro de ruan blanco llano con sus puntos abajo ya usado=&#91;al  				margen&quot;diosele&quot;&#93; una camissa de ruan labrada de anir mangas y  				pecho ya usado=otra camisa de ruan labrada de pita mangas y  				pecho ya usada=otra camisa de la misma forma que la de  				arriba=&#91;al margen &quot;diosele&quot;&#93;otra camisa labradas las mangas y  				pecho de hilo auijado=&#91;al margen &quot;diosele&quot;&#93;otra camissa de  				olanda alta ya usada bordada de ceda asul=otra camisa de ruan  				labrada de pita pecho y mangas= otra camissa de olanda labrada  				de pita mangas y pecho=&#91;al margen &quot; diossele&quot;&#93;quatro faxas las  				dos de grana y dos blancas=tres tocadores uno de pita y otro de  				olan y otro de olanda labrado de seda=una toca de olan con  				puntas blancas=&#91;al margen &quot;diosele&quot;&#93;un sinto de san agustin con  				hierro de plata un coquito engastado en plata con el dicho cinto  				de arriba &#91;...&#93;<a   name="s29" href="#29"><sup>29</sup></a>.    </ul>     <p>Por lo menos seis sayas bordadas con hilos de oro o plata y  				algunas adornadas con seda, dos corpi&ntilde;os, uno con botones y el  				otro con trencillas de plata, una camisa de Holanda bordada en  				seda y un cintur&oacute;n con hebilla de plata. Su situaci&oacute;n de  				&quot;esclava de las minas del rey&quot;<a   name="s30" href="#30"><sup>30</sup></a>  				explicar&iacute;a en parte la calidad de sus prendas de vestir. Pero,  				por otra parte, quedar&iacute;a la asociaci&oacute;n enunciada en su  				declaraci&oacute;n, entre el afecto de su amo y el ir bien vestida.  				Esta relaci&oacute;n invita a reflexionar sobre el impacto que pudieron  				tener los v&iacute;nculos afectivos y sexuales entre amos y  				esclavizadas en la condici&oacute;n femenina esclava en el Caribe  				colonial. Esta condici&oacute;n abarcar&iacute;a tanto los aspectos materiales  				como espirituales de la existencia.</p>     <p>Despu&eacute;s de la acusaci&oacute;n contra Paula, el Tribunal nombr&oacute; un  				abogado para su defensa. En las primeras declaraciones, Paula  				habl&oacute; de sus afectos por Joan de Eguiluz, su amo:</p> <ul>dixo que se a acordado que abra como dos a&ntilde;os que estando en las  				dichas minas del cobre y su se&ntilde;or ausente con deseo de verle  				estando sola en su casa una noche expresando las palabras de  				manera que las pudiera oyr cualquiera que estubiera en el  				aposento dixo por dos o tres vezes a quien me dijera quando avia  				de venir mi se&ntilde;or aunque me lo dixeera el diablo al fin de las  				cuales dichas vezez oyo una voz que le dixo yo te lo dire y  				levantose mucho viento en el aposento&#91;...&#93;<a   name="s31" href="#31"><sup>31</sup></a>.    </ul>     <p><b>    <br> Posteriormente, en otra audiencia, cont&oacute; que:</b></p> <ul>&#91;...&#93; recorriendo su memoria se acuerda una que aviendo re&ntilde;ido  				con el sargento garebay por aver este castigado una negrilla y  				teniendo pesadumbre y enojo de las palabras que el dicho garebay  				le avia dicho estando a solas oyo como las mas vezes al demonio  				que la dixo quieres algo y respondiolo no quiero nada vete de oy  				diablo dejame torno a dezir el demonio mira si quieres algo  				mexor es que te bayas por oy conmigo y aparesiendosele luego en  				forma de mujer con una saya de mui larga que le arrastrava pidio  				a esta que le diesse el alma &#91;...&#93;<a   name="s32" href="#32"><sup>32</sup></a>.    </ul>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <b>Y tambi&eacute;n aclar&oacute;:</b></p> <ul>&#91;...&#93; que el demonio le decia cuando se le aparecia en figura de  				la dicha muger que para que queria otra muger sino a ella lo  				qual le entiende lo decia por ser esta como siempre ha sido mui  				devota de la madre de dios &#91;...&#93; y de la virgen del rosario  				&#91;...&#93; Asi mesmo la mando como dicho tiene que no quisiesse a  				aquel que no la queria ni se acordava de ella<a   name="s33" href="#33"><sup>33</sup></a>.    </ul>     <p>A los 33 a&ntilde;os, Paula de Eguiluz, esclava de Joan de Eguiluz,  				expres&oacute; ante el Tribunal del Santo Oficio el mal de amor que le  				caus&oacute; su ausencia aquella noche all&aacute; en las Minas del Cobre.  				Pero, paralelo a este discurso amoroso, se hallaba otro que,  				desde el punto de vista de los inquisidores, la hac&iacute;an  				fuertemente sospechosa de herej&iacute;a. Paula ret&oacute; el destino  				deseando pronosticar el porvenir para saber &quot;cu&aacute;ndo habr&iacute;a de  				llegar su se&ntilde;or&quot;. El acto de pretender adelantarse al tiempo  				para pronosticar las cosas por venir estaba codificado en el  				Manual de los Inquisidores bajo el t&iacute;tulo de &quot;adivinos o  				videntes herejizantes&quot;, quienes por predecir el futuro o por  				penetrar en los secretos del coraz&oacute;n otorgaban al diablo el  				culto de la &quot;latria&quot; o de la &quot;dulia&quot;. En el lenguaje teol&oacute;gico,  				se distingu&iacute;an estas dos actitudes de la siguiente manera: la  				&quot;latria&quot; es un culto de adoraci&oacute;n que se hace de manera  				exclusiva a la divinidad. La segunda es un culto de veneraci&oacute;n a  				los santos<a   name="s34" href="#34"><sup>34</sup></a>.</p>     <p>Como podemos apreciar, las declaraciones de Paula conten&iacute;an  				estas dos variantes, representadas en las figuras del diablo y  				la virgen del rosario. Por otra parte, en su testimonio afloraba  				una apreciaci&oacute;n errada de la virgen. El sentido de sus palabras  				hace de la virgen una representaci&oacute;n femenina del demonio. Esta  				interpretaci&oacute;n equivocada de la madre de dios tambi&eacute;n estaba  				sancionada en los libros can&oacute;nigos. Sin embargo, el mayor  				agravante contra Paula era el haber realizado invocaciones al  				diablo para predecir el futuro. Este hecho permit&iacute;a que sus  				acciones fueran catalogadas como her&eacute;ticas<a   name="s35" href="#35"><sup>35</sup></a>.</p>     <p>    <br> <b><i>El arte del bien querer</i>: un saber para emancipar al cuerpo  				cautivo</b></p>     <p>El arte del bien querer practicado por mujeres como Paula de  				Eguiluz fue un arte insubordinado porque atentaba contra los  				preceptos de la moralidad conyugal cat&oacute;lica. La magia amorosa y  				sus filtros de amor propend&iacute;a por una sexualidad que contradice  				el orden de la &eacute;tica mon&oacute;gama y reproductiva propia del  				catolicismo. La magia practicada por Paula exaltaba el goce y la  				sensualidad. En este sentido, los saberes y pr&aacute;cticas  				relacionados con la sexualidad y la reproducci&oacute;n tambi&eacute;n fueron  				un asunto inquisitorial. Al respecto, Jaime Borja anota: </p> <ul>Seg&uacute;n el cristianismo, la sexualidad s&oacute;lo pod&iacute;a vivirse dentro  				del matrimonio. Instaurarlo con las caracter&iacute;sticas occidentales  				–monog&aacute;mico, sagrado e indisoluble- se convirti&oacute; en una de las  				obsesiones corrientes durante el per&iacute;odo (colonial). La  				expansi&oacute;n del matrimonio cristiano entre indios y negros  				acarreaba varios problemas: se trataba de establecer una  				instituci&oacute;n que, adem&aacute;s de ser extra&ntilde;a para ellos, ten&iacute;a sobre  				s&iacute; el armaz&oacute;n de la organizaci&oacute;n social. Esta necesidad estaba  				basada en la imagen de los excesos sexuales de indios y negros,  				porque sus formas de ritualizar los casamientos eran para los  				espa&ntilde;oles tan s&oacute;lo &quot;crueldad y brutalidad (que) excede a todas  				las criaturas racionales&quot;, por lo tanto, se acrecentaba la  				extrema necesidad de controlar, creando una teolog&iacute;a particular  				sobre el matrimonio<a   name="s36" href="#36"><sup>36</sup></a>.    </ul>     <p>Desde una perspectiva afroamericanista, el estudio del arte del  				bien querer permite explorar la manera como el nuevo cuerpo y la  				nueva alma, sujetos a la voluntad de un amo, fueron pensados por  				los esclavizados. El caso de Paula de Eguiluz es de gran  				trascendencia, pues permite escudri&ntilde;ar sobre el papel de la  				sexualidad en los procesos de repersonalizaci&oacute;n y  				resocializaci&oacute;n de la gente africana y de sus descendientes en  				Am&eacute;rica<a   name="s37" href="#37"><sup>37</sup></a>. Y de manera particular, porque  				abre una perspectiva en la cual el Caribe urbano y portuario es  				el escenario.</p>     <p>Otros expedientes inquisitoriales nos han permitido ver c&oacute;mo el  				&aacute;mbito rural de las minas sirvi&oacute; de panorama para la  				reconstrucci&oacute;n de la sexualidad y la expresi&oacute;n del goce. Tal es  				el caso de las minas situadas en la regi&oacute;n de Zaragoza  				(Antioquia). En los primeros decenios del siglo XVII, mujeres  				africanas, como Guiomar Bran y Leonor Zape, tuvieron encuentros  				con sus amantes. As&iacute; lo narr&oacute; Guiomar, quien tambi&eacute;n fue acusada  				de brujer&iacute;a: &quot;Durante las audiencias del Santo Oficio, Guiomar  				explica que &#91;…&#93; luego del baile se juntaban brujos y brujas cada  				cual con su amigo o amiga y se conoc&iacute;an carnalmente &#91;…&#93;&quot;<a   name="s38" href="#38"><sup>38</sup></a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La lectura de los expedientes inquisitoriales permite discernir  				una diferencia esencial entre la resocializaci&oacute;n de las  				esclavizadas en las minas y procesos similares en los centros  				urbanos y portuarios. En las zonas mineras no se observa el  				fen&oacute;meno de mercantilizaci&oacute;n de los saberes acerca del amor y la  				sexualidad como s&iacute; se destaca en los puertos. La venta de  				servicios de magia amorosa parece tener mayor acogida en estos  				grandes centros urbanos coloniales. Ellos parecen haber ofrecido  				un terreno abonado, pues, a diferencia de las zonas mineras,  				reun&iacute;an gente de origen cultural muy diverso. Tal fue el caso de  				La Habana y Cartagena de Indias en el siglo XVII.    <br>    <br>Pero la venta de servicios ligados al arte del bien querer no  				s&oacute;lo fue &uacute;til para mejorar la calidad de vida de las mujeres  				cautivas caribe&ntilde;as. Las declaraciones de Paula muestran c&oacute;mo  				sirvi&oacute; para construir una autonom&iacute;a cuyo territorio era su  				propio cuerpo. El tono de sus testimonios deja algunas veces  				vislumbrar a la &quot;esclava&quot; que, de repente, se metamorfoseaba en  				la se&ntilde;ora de una comarca que reinaba s&oacute;lo mientras duraba el  				instante fugaz del sue&ntilde;o y de la pasi&oacute;n.</p>     <p>Siguiendo a Gruzinski,  				podr&iacute;a sugerir que la gesti&oacute;n intelectual de lo real en el  				Caribe, parece haberse constituido sobre una inteligencia de los  				sentidos y de la corporalidad. Esta hip&oacute;tesis adquiere mayor  				relevancia si se tiene en cuenta que, seg&uacute;n la legislaci&oacute;n  				colonial, el esclavo era un objeto, una mercanc&iacute;a o un bien  				mueble. Partiendo de esta consideraci&oacute;n jur&iacute;dica, la magia  				amorosa era una forma de resistencia al cautiverio, pues  				convert&iacute;a al cuerpo y a las pasiones en fort&iacute;n y estandartes de  				la reconstrucci&oacute;n de la sexualidad y, por ende, del ser  				&quot;persona&quot;, aun viviendo en calidad de &quot;esclavas&quot;. Esta  				particular forma de cimarronaje part&iacute;a de la convicci&oacute;n de tener  				el control de su propia sexualidad, al mismo tiempo que  				pretend&iacute;a gobernar la de otras personas. El asunto del cuerpo  				desde una perspectiva del cimarronaje afroamericano se vuelve  				m&aacute;s complejo si tenemos en cuenta que en las sociedades  				africanas de la costa occidental, de donde proced&iacute;a la madre de  				Paula, y probablemente muchas mujeres entre las cuales creci&oacute; en  				su deambular caribe&ntilde;o, el cuerpo es el intermediario por  				excelencia entre el ser humano y lo sagrado, y entre el ser  				humano y los dem&aacute;s seres de la naturaleza<a   name="s39" href="#39"><sup>39</sup></a>.</p>     <p>La exploraci&oacute;n de esta hip&oacute;tesis ayudar&iacute;a a conocer mejor el  				lugar de los afectos y del deseo en el proceso de reconstrucci&oacute;n  				social y pol&iacute;tico de los descendientes de la gente africana en  				el Caribe insular y continental. Si bien los c&oacute;digos negros e  				inquisitoriales pretendieron regular la insurrecci&oacute;n mediante el  				castigo f&iacute;sico y la represi&oacute;n moral, parece ser que no lograron  				controlar el br&iacute;o de las emociones que resid&iacute;a en el alma de los  				cautivos. Quiz&aacute;s por esta raz&oacute;n, la magia amorosa fue perseguida  				por los inquisidores en todos los Tribunales americanos. Solange  				Alberro, historiadora estudiosa de la Inquisici&oacute;n en M&eacute;xico,  				sostiene que &quot;la magia y la hechicer&iacute;a colonial est&aacute;n  				desprovistas del boato dram&aacute;tico que acompa&ntilde;a sus  				manifestaciones en la Europa de la misma &eacute;poca&#91;…&#93;. Sin embargo  				&#91;…&#93; la hechicer&iacute;a es una de estas frecuentes modalidades; el  				n&uacute;mero de documentos que se refieren a ella es muy elevado&quot;<a   name="s40" href="#40"><sup>40</sup></a>.</p>     <p>Al parecer el &aacute;mbito de la intimidad se constituy&oacute; en un espacio  				al margen de la normatividad cat&oacute;lica esclavista. Paula cultiv&oacute;  				estos espacios no s&oacute;lo con su amo, Joan de Eguiluz, sino con  				otros amantes.</p>     <p>    <br> <b>Paula y el <i>diablillo</i> de las juntas</b></p>     <p>Paula recre&oacute; su sexualidad en el marco de las juntas o  				reuniones de brujos y brujas – como dec&iacute;an los inquisidores- que  				se realizaban en el Bayamo, a catorce leguas de las minas. En  				este mundo al margen de la moralidad cat&oacute;lica y del cautiverio,  				los hombres negros y las mujeres negras y blancas se reun&iacute;an  				para holgarse.</p>     <p>Igual que Guiomar Bran y Leonor Zape de las minas  				de Zaragoza en el Nuevo Reino<a   name="s41" href="#41"><sup>41</sup></a>, Paula  				cont&oacute; que se reun&iacute;a con otras personas africanas y  				afroamericanas para renegar de la fe de sus amos y para  				comprometerse a hacerles da&ntilde;o en su persona y en sus bienes. Pero adem&aacute;s del reniego, del baile y la comida, Paula asist&iacute;a a  				las juntas para conocerse carnalmente con un diablillo que le  				hab&iacute;a sido dado por compa&ntilde;ero el d&iacute;a de su iniciaci&oacute;n en este  				mundo de resistencia al cautiverio. Cuenta que un d&iacute;a *&eacute;ste la  				llev&oacute; &quot;por sus pies al Hatillo como a un quarto de legua de su  				casa a donde vio esta que estava en un trono alto sentado un  				demonio en figura de hombre muy galan y que mas abajo en el  				suelo puesto otro demonio en figura de cabron y a el rededor de  				ellos vio como seis mugeres y otros tantos honbres que andavan  				baylando cada uno con su candela encendida en la mano &#91;...&#93;&quot;.  				Dijo tambi&eacute;n &quot;que en la primera noche se junto cada uno con su  				bruxa para conocerla carnalmente&quot;<a   name="s42" href="#42"><sup>42</sup></a>. En  				esta audiencia Paula dijo no conocer a nadie y sostuvo &quot;que de  				las mugeres unas eran negras y otras blancas&quot;<a   name="s43" href="#43"><sup>43</sup></a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pero sus amor&iacute;os con el diablillo compa&ntilde;ero no s&oacute;lo ten&iacute;an lugar  				en las juntas, pues Paula dice que dos d&iacute;as despu&eacute;s de haber  				participado por la primera vez en aquella asamblea &quot;torno a  				aparecersele el diablillo en figura de dicho hombre y torno a  				pedirle su cuerpo&quot;<a   name="s44" href="#44"><sup>44</sup></a>.</p>     <p>Paula se quej&oacute; en  				las audiencias que, despu&eacute;s de estar con &eacute;l, quedaba maltratada  				y adolorida y sin haber tenido gusto.</p>     <p>    <br> <b>El arte del bien querer: &#191;un aprendizaje afroamericano?</b></p>     <p>En el arte del bien querer convergen antiguas tradiciones  				cultivadas en Europa, Africa y Am&eacute;rica. Pr&aacute;cticas yorubas<a   name="s45" href="#45"><sup>45</sup></a>,  				magia salomonis y yerbas del Nuevo Mundo dieron origen a una  				magia amorosa practicada por las mujeres afroamericanas del  				Caribe. Poco se han explorado las formas de transmisi&oacute;n de estos  				saberes. Seg&uacute;n los papeles de la Inquisici&oacute;n, parecer&iacute;a que los  				&aacute;mbitos de intercambio de f&oacute;rmulas y pr&aacute;cticas involucraba a  				personas originarias de estos tres continentes. En medio del ir  				y venir de recetas emerge la figura de Paula-aprendiz. No deja  				de sorprender su avidez de conocimiento y su apertura de  				esp&iacute;ritu para incorporar las ense&ntilde;anzas de mujeres  				afroamericanas, espa&ntilde;olas y de gente ind&iacute;gena. A partir del  				expediente de Paula de Eguiluz, parece indudable que tanto los  				ind&iacute;genas como las mujeres espa&ntilde;olas practicaban la &quot;idolatr&iacute;a&quot;  				y hac&iacute;an parte de complejas redes de intercambio de saberes. Sin  				embargo, &#191;mediante qu&eacute; mecanismos una mujer como Paula, criada  				entre gente de origen africano en las Antillas, pod&iacute;a incorporar  				las ense&ntilde;anzas del indio Domingo? &#191;Acaso era suficiente  				compartir una visi&oacute;n de lo real, en la cual era posible  				manipular el mundo material y el mundo del m&aacute;s all&aacute; para obtener  				beneficios espec&iacute;ficos, como la curaci&oacute;n, la muerte, la riqueza,  				o el amor?</p>     <p>    <br> <b>El indio Domingo y los untos con agua de yerbas</b></p>     <p>Aparte de su amo y del diablillo de las juntas, Paula tuvo  				otros amantes. Ella afirm&oacute; ante los inquisidores que &quot;saldria  				alguna ves como lo hasia muchas noches a buscar quien la queria  				vien para sus deshonestidades y tratos yllicitos&quot;<a   name="s46" href="#46"><sup>46</sup></a>.  				En particular, se refiri&oacute; a un hombre para quien se hizo untos  				con el agua de yerba del tost&oacute;n, cuyas propiedades y usos se los  				hab&iacute;a ense&ntilde;ado el indio Domingo en la pascua de reyes. As&iacute; lo  				narro:</p> <ul>&#91;...&#93;que la pascoa de los rreyes que paso hico un a&ntilde;o que  				aviendo la dicho domingo yndio que murio de rrepente que tomase  				esta la yerva del tost&oacute;n la qual le dio el dicho yndio y quemada  				la echase en un calavacillo junto con un poco de agua y que  				cuando quessiese yrse a ver con el hombre que queria bien para  				que la quissiese mucho con unas plumas se unstase con el agua de  				dicho calavasillo por los pechos tablas de los bracos espaldas  				por donde la avia de abrazar el dicho hombre y que asi mismo se  				untase la cara y que antes que se secasse la dicha agua  				procurase abracarle lo qual hico esta por muchas vezes quando se  				yva a ver con el dicho hombre y por la dicha pascoa de rreyes  				hico lo propio yendo esta a su casa y viniendo el a la de esta  				untandose quando lo veia benir porque no se le secasse y la  				hallasse mojada con la dicha agua &#91;...&#93;<a   name="s47" href="#47"><sup>47</sup></a>.    </ul>     <p>El destello de sus palabras irradia un resplandor especial que  				ilumina su cuerpo femenino en cautiverio. Estas confesiones  				exhiben la sensualidad afrocaribe&ntilde;a como un territorio insumiso  				a la moralidad cat&oacute;lica. En pleno siglo contrarresformista, esta  				mezcla de saberes ind&iacute;genas puestos en pr&aacute;ctica por mujeres de  				ascendencia africana debi&oacute; resultar explosiva ante los ojos del  				clero espa&ntilde;ol. Los inquisidores persegu&iacute;an la magia amorosa  				porque, seg&uacute;n ellos, incitaba a la lasciva, a la concupiscencia  				y a la promiscuidad. A prop&oacute;sito de la magia amorosa y sexual en  				M&eacute;xico colonial, Ruth Behar se&ntilde;ala:</p> <ul>Independientemente de que el discurso de la brujer&iacute;a y de la  				magia sexual tuvieran lugar entre las mujeres que se transmit&iacute;an  				remedio o entre embrujados y brujas, la Iglesia se entromet&iacute;a  				para enterarse. Era la Iglesia la que propiciaba esta clase de  				discursos al requerir confesi&oacute;n y al hacer p&uacute;blicos los edictos  				de fe en que la superstici&oacute;n, la brujer&iacute;a y la magia eran  				denunciados como pecados. Tambi&eacute;n se hab&iacute;a insinuado en el  				terreno familiar y sexual, al controlar los ritos del matrimonio  				y definir los pecados sexuales y familiares<a   name="s48" href="#48"><sup>48</sup></a>.    ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p><b>Amuletos Africanos para ligar el amor ajeno    <br> </b>Cartagena de Indias, a&ntilde;o de 1632</p>     <p>Paula tambi&eacute;n fue acusada de fabricar y llevar amuletos para el  				bien querer. Este aprendizaje lo hab&iacute;a realizado con las mujeres  				afroamericanas que viv&iacute;an en la ciudad de La Habana. En sus  				declaraciones Paula cuenta que:</p> <ul>&#91;...&#93; Luisa de Soto ense&ntilde;o a esta como dicho tiene y le dixo que  				se avia de lavar con el agua de la yerba curia para que los  				hombres la quisiessen vien despues de averse labado dio quenta a  				melchora morena libre que bive en la havana en la calle de  				justiniano y la dixo que la dicha luisa de soto le avia dicho y  				la dicha melchora morena pregunto a esta si avia votado el agua  				con los palillos de la dicha yerva despues de haverse lavado y  				rrespondiendola que ssi la dixo que los palillos no la avia de  				botas sino traerlos consigo metidos en una bolcilla para el  				dicho efecto de que los honbres la quisiessen lo qual hiso esta  				y poniendolos en una bolcilla de tela blanca los traxo consigo  				al cuello &#91;...&#93;<a   name="s49" href="#49"><sup>49</sup></a>.    </ul>     <p>M&aacute;s tarde Paula explic&oacute; c&oacute;mo el amuleto de amor para ligar a los  				amantes se fue perfeccionando con los consejos que le dio Mar&iacute;a  				&quot;esclava&quot; de Do&ntilde;a Isabel, que vive en la ciudad de La Habana en  				la Calle de la Feria:</p> <ul>&#91;...&#93; estando en conversacion con esta y tratando de hombres y  				sus amistades la dixo que esta traya en una bolsa la yerva curia  				para que la quisissen vien a lo qual la pregunto la dicha Mar&iacute;a  				que si la traya con rrais y rrespondio esta que si le dixo la  				dicha maria que cortase un poquito de la dicha rais la qual  				pussiese en una bolsilla junta con unos pocos de cavellos de  				hombre a quien quisiesse vien y esta lo hico tomando unos pocos  				de cavellos de pedro moco espa&ntilde;ol de la contaduria &#91;...&#93;<a   name="s50" href="#50"><sup>50</sup></a>.    </ul>     <p>En el debate afroamericanista existe un gran vac&iacute;o respecto a la  				demograf&iacute;a de la trata en el continente. Como afirma Paul  				Lovejoy, &quot;pese a los an&aacute;lisis y revisiones permanentes, no se  				conocen con suficiente certeza los or&iacute;genes regionales de los  				esclavos para per&iacute;odos concretos y seg&uacute;n la edad y el sexo&quot;<a   name="s51" href="#51"><sup>51</sup></a>.  				Esta carencia se convierte en un obst&aacute;culo cuando se trata de  				identificar las influencias africanas precisas en pr&aacute;cticas como  				la descrita anteriormente<a   name="s52" href="#52"><sup>52</sup></a>. Las escuelas  				sobre asuntos afrocubanos y afrobrasileros han insistido en la  				yorubanizaci&oacute;n del &aacute;rea otrora esclavista del Caribe insular<a   name="s53" href="#53"><sup>53</sup></a>.</p>     <p>El inter&eacute;s en el debate sobre las zonas de procedencia y las  				cifras no debe desestimarse, puesto que su afinamiento  				permitir&iacute;a precisar lo que distingue la especificidad africana  				de una tradici&oacute;n –en este caso las tradiciones yorubas acerca de  				la magia- de la incorporaci&oacute;n de nuevos elementos provenientes  				de otras tradiciones. En el caso que nos ocupa, no ser&iacute;a  				arriesgado establecer una relaci&oacute;n entre las culturas yorubas,  				la realidad demogr&aacute;fica cubana del siglo XVII y los legados  				africanos Ew&eacute; y Fon en el arte del bien querer.</p>     <p>Los estudios demogr&aacute;ficos demuestran que efectivamente el Caribe  				insular y, en particular la isla de Cuba, fue una gran receptora  				de poblaciones Ew&eacute;, Aja y Fon durante el siglo XVII<a   name="s54" href="#54"><sup>54</sup></a>,  				es decir, los grupos conocidos en las fuentes espa&ntilde;olas como  				Araras y Jeje-Nago para el caso del Brasil<a   name="s55" href="#55"><sup>55</sup></a>.  				Esta particularidad de la demograf&iacute;a de la trata nos permite  				restringir el &aacute;rea geogr&aacute;fica africana de donde probablemente  				llegaron legados de tradiciones m&aacute;gicas al Caribe durante el  				periodo mencionado. De manera espec&iacute;fica nos estar&iacute;amos  				refiriendo a la regi&oacute;n del Golfo de Guinea y, de manera  				especial, al &aacute;rea que hoy comprende las rep&uacute;blicas de Togo y  				Ben&iacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El segundo proceso que se realiz&oacute; en contra de Paula de Eguiluz  				nos aporta nuevos elementos acerca de este asunto. Entre 1624 y  				1632, Paula vivi&oacute; en el Hospital de la ciudad de Cartagena  				purgando la pena que le hab&iacute;a sido impuesta. A pesar de que  				algunos afirmaron que viv&iacute;a como buena cristiana, en el a&ntilde;o de  				1632 se abri&oacute; el segundo proceso de fe en su contra. Durante  				esos ocho a&ntilde;os, Paula no se resign&oacute; a llevar el h&aacute;bito de  				reconciliada y a trabajar en el hospicio, sino que tambi&eacute;n se  				emple&oacute; en la venta de favores relacionados con la magia amorosa.  				Sus clientas fueron las mujeres espa&ntilde;olas de la ciudad. En este  				periodo, Paula se dedic&oacute; sobre todo a la elaboraci&oacute;n de amuletos  				para ligar a los maridos infieles de sus clientas. Paula hab&iacute;a  				obtenido este saber de Mar&iacute;a y Melchora, mujeres afroamericanas  				que frecuent&oacute; en Cuba.</p>     <p>    <br> <b>El 5 de julio de 1632…</b></p> <ul>&#91;...&#93; Do&ntilde;a ana de la fuente muger de don francisco de la  				guerra vesino de Tolu &#91;...&#93; dijo &#91;...&#93; que avra un a&ntilde;o poco mas  				o menos que estando aflihida por un disguso con su marido llamo  				a Bartola negra su esclaba y le dixo que lo que hab&iacute;a hecho por  				ella no avia tenido effecto porque parecia que cada dia estaba  				el dicho su marido peor con esta la qual se ofrecio de llamar a  				Paula de Eguiluz &#91;...&#93;<a   name="s56" href="#56"><sup>56</sup></a>.    </ul>     <p><b>Paula acudi&oacute; al llamado de Do&ntilde;a Ana y le solicit&oacute;:</b></p> <ul>&#91;...&#93; dos camissas una de esta confesante y otra de su marido  				conque los dos hubieron dormido juntos y unas calcetas y  				escarpines del dicho su marido y unos cavellos del susodicho y  				pelos de su barba y de la cabessa de esta y unos horines de  				entrambos todo lo qual confiessa esta declarante se lo dio a la  				dicha Paula de eguiluz &#91;...&#93;<a   name="s57" href="#57"><sup>57</sup></a>.    </ul>     <p><b>Luego Paula le trajo...</b></p> <ul>&#91;...&#93;una bolcita de tafetan carmesi y dentro de ella una  				cossa redonda como rreal de a ocho de color canela y unas raices  				mui delgadas y fruticas que esta no conocio&#91;...&#93;<a   name="s58" href="#58"><sup>58</sup></a>.    </ul>     <p>Paula dijo a Ana de la Fuente que todo esto era para que su  				marido no tuviera mala condici&oacute;n y la quisiese mucho, pero la  				clienta afirm&oacute; a los inquisidores que siempre estuvo  				insatisfecha con los resultados y que todo lo ten&iacute;a por embuste,  				y que Paula s&oacute;lo lo hab&iacute;a hecho por sacarle dinero porque le  				ped&iacute;a unas veces seis pesos y otras doce, y de esta manera le  				hab&iacute;a dado m&aacute;s de cincuenta<a   name="s59" href="#59"><sup>59</sup></a>.</p>     <p>Tanto en la zona del Golfo de Guinea como en la Cuenca  				congolesa, alguien que quiera conseguir una mujer o un hombre  				buscar&aacute; al especialista en la elaboraci&oacute;n de filtros de amor y  				le llevar&aacute; algunos cabellos de la persona de quien se quiere  				enamorar. El especialista lo mezclar&aacute; con otros productos y  				entregar&aacute; a su cliente el filtro con las instrucciones para su  				utilizaci&oacute;n. Seg&uacute;n las tradiciones de numerosos pueblos del  				Africa occidental, cabellos, u&ntilde;as y pelos p&uacute;bicos, al hacer  				parte del cuerpo de una persona, simbolizan a la persona entera.  				La posesi&oacute;n de una mecha de la persona amada permite poseerla  				enteramente<a   name="s60" href="#60"><sup>60</sup></a>. Seg&uacute;n Fa&iuml;k-Nzuji, en todo  				el continente, partes del cuerpo son extra&iacute;das de un cuerpo  				viviente o de un cad&aacute;ver para ser introducidas como  				&quot;ingredientes&quot; en la fabricaci&oacute;n de medicinas, filtros u otros  				objetos que tienen funci&oacute;n simb&oacute;lica&quot;<a   name="s61" href="#61"><sup>61</sup></a>,  				como ser&iacute;a el caso de los amuletos utilizados por Paula.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <br> <b>Nudos de la magia salomonis para ligar al marido de do&ntilde;a ana</b></p>     <p>Pero a pesar de que do&ntilde;a Ana afirm&oacute; ante los inquisidores  				que todo era un fraude, cuenta que &quot;se acuerda que teniendo  				selos del dicho su marido comunicandolo con la dicha Paula de  				eguilus le pidio a esta una cinta de los calcones del ducho  				marido y esta se la dio como de una bara de largo &#91;...&#93; y al  				cavo del quarto dia la traxo llena de nudoz y clavada con ciete  				alfileres y un cordon de algodon con muchos nudos del tama&ntilde;o de  				un palmo y ato un cavo con otro y le dixo que trayendolo esta y  				luego dixo que metiendolo en un papel y pendiendo en una caxa  				quedaria ligado su marido para no tratar con otra muger&quot;<a   name="s62" href="#62"><sup>62</sup></a>.</p>     <p>Esta pr&aacute;ctica era utilizada en Canarias durante el siglo XVI. En  				un libro de magia del siglo XVI, en el cual se resumen algunos  				puntos de la magia salomonis, aparece una receta para ligar a  				cualquier persona. Las primeras l&iacute;neas dicen as&iacute;:    <br>    <br>Para ligar cualquyer persona, toma filo de alanbre que aya un  				palmo y faz en el nueve nudos y quando los dyeres dyr&aacute;s ansy:  				enlego a fulana o fulano en forno o molino o en monte o en rr&iacute;o  				o en tyenda o en cama o en cualquier cosa que quisyeres, en el  				nombre de Lucifer y de Satan&aacute;s y de Barab&aacute;s y de Galias y de  				Barachim y de Gayf&aacute;z y de quantos demonios nel mundo son enlugar  				y nel mar y en la tierra y allende la mar y aquende la mar &#91;…&#93;  				aynsi sea ligado fulano o fulana que no pueda ser desligado de  				onbre ny de muger del mundo fasta que yo mismo los deslygue y  				dyras a cada nudo que dyeres nueve vezes estas palabras sobre  				dichas, y despues metelos embueltos en una hoja de plomo y muy  				byen zerrado, tapalo con una poca de pez y despues metelo en una  				nuez y nun cuerno de cabr&oacute;n<a   name="s63" href="#63"><sup>63</sup></a>.</p>     <p>Estos fragmentos parecen hacer parte de uno de los libros de  				magia m&aacute;s importantes conocidos por Occidente desde la  				antig&uuml;edad, atribuido al rey Salom&oacute;n. Se trata de la obra  				intitulada la Clav&iacute;cula (*t&iacute;tulo en cursiva). Sin embargo,  				muchas otras obras atribuidas a Salom&oacute;n circularon en Europa  				durante la Edad Media y la &eacute;poca de los &quot;descubrimientos&quot;<a   name="s64" href="#64"><sup>64</sup></a>.  				Si bien el testimonio transcrito por el escribano en la  				audiencia de Paula nos deja inciertos acerca del n&uacute;mero de nudos  				que se hallan en la cinta que entreg&oacute; a do&ntilde;a Ana, lo m&aacute;s  				sorprendente es que la estructura de esta modalidad para ligar  				al marido infiel sigue las indicaciones que aparecen en el  				manuscrito de Canarias. Lo cual nos permite afirmar que Paula  				tambi&eacute;n hab&iacute;a incorporado en su arte del bien querer legados de  				tradiciones antiguas que circulaban en Europa, en otra zona  				portuaria de gran importancia en esta &eacute;poca, como fueron las  				islas Canarias.</p>     <p>    <br> <b>Conclusi&oacute;n</b></p>     <p>El contrapunteo entre los sentimientos y pr&aacute;cticas de Paula  				y la presunci&oacute;n de herej&iacute;a de los jueces permiten colegir que  				Paula no s&oacute;lo iba bien vestida por ser &quot;una esclava consentida&quot;  				por su amo. Es probable que ella vendiera sus servicios desde  				que viv&iacute;a en la las Minas del Cobre, en la casa de Joan de  				Eguiluz. O incluso en la ciudad de La Habana, en donde  				frecuentaba a sus amigas &quot;negras esclavas&quot;. Desafortunadamente,  				los expedientes no son expl&iacute;citos respecto al destino del lucro  				derivado de su ocupaci&oacute;n en el arte del bien querer. Pero lo que  				s&iacute; queda claro es que sus afirmaciones aluden a la censura que  				los espa&ntilde;oles impon&iacute;an a cualquier pretensi&oacute;n afectiva o  				material de las &quot;negras criollas&quot; esclavizadas. No hay que  				olvidar que Paula se defendi&oacute; en su primera audiencia afirmando  				que todo era un falso testimonio que encerraba una venganza.  				Seg&uacute;n ella, nadie toleraba que el amor de su amo le  				proporcionar&aacute; un bienestar que, seg&uacute;n la sociedad, no merec&iacute;a.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La venta de sus saberes m&aacute;gicos le permiti&oacute; cierta movilidad en  				el seno de la sociedad de castas. Es dif&iacute;cil definir los  				contornos de esta movilidad dada la fragmentaci&oacute;n cronol&oacute;gica y  				tem&aacute;tica de las fuentes. Sin embargo, parece indudable que las  				&quot;negras criollas&quot; que habitaban en grandes ciudades portuarias  				ten&iacute;an espacios de vida cuyas fronteras eran m&aacute;s flexibles que  				las que delimitaban los territorios de la cotidianidad de las  				africanas bozales<a   name="s65" href="#65"><sup>65</sup></a>. Este es el caso de  				Guiomar Bran y Leonor Zape, dos mujeres africanas que trabajaron  				en calidad de esclavas en las minas de oro de Zaragoza (nordeste  				de Antioquia), en los primeros decenios del siglo XVII. Acusadas  				de brujer&iacute;a, comparecieron ante el Tribunal de la Inquisici&oacute;n de  				Cartagena. Sus testimonios sugieren que a diferencia de los  				&aacute;mbitos urbanos surgidos en el contexto de la plantaci&oacute;n ca&ntilde;era  				o portuaria, las minas habr&iacute;an sido espacios m&aacute;s hostiles para  				las mujeres esclavizadas. La mala alimentaci&oacute;n, el trabajo duro  				y las enfermedades no daban tregua. La lucha por la  				resocializaci&oacute;n estaba acorralada por la hambruna y la muerte<a   name="s66" href="#66"><sup>66</sup></a>.  				Adem&aacute;s, a diferencia del Caribe insular y continental, en las  				minas continentales no exist&iacute;a el mismo grado de interacci&oacute;n  				entre la gente africana y europea. Este hecho es importante,  				puesto que la clientela de las m&eacute;dicas del alma estaba  				constituida especialmente por mujeres espa&ntilde;olas.</p>     <p>Paula de Eguiluz fue una mujer singular. Su vida de &quot;esclava&quot; la  				llev&oacute; desde Santo Domingo hacia Puerto Rico, Cuba y luego hacia  				el Caribe de Tierra Firme en Cartagena de Indias. En ella brill&oacute;  				el inter&eacute;s por conseguir la sabidur&iacute;a para mantener el don del  				amor. El arte del bien querer le permiti&oacute; acceder a formas  				peculiares de movilidad dentro de los m&aacute;rgenes del cautiverio.  				En sus fronteras aprendi&oacute; las artes de tres mundos: de Africa,  				la fabricaci&oacute;n de amuletos; de America, las propiedades y usos  				de las plantas; de Europa, las herencias salom&oacute;nicas. Los  				relatos sobre su vida amorosa y sexual nos dejan sin duda muchas  				preguntas. El legado americano sobre el uso de plantas y ba&ntilde;os,  				entregado a Paula por Domingo indio nos abre horizontes de  				investigaci&oacute;n hasta el meoneto casi inexplorados. La mayor parte  				de la literatura hist&oacute;rica y antropol&oacute;gica ha consagrado sus  				esfuerzos al estudio de las interacciones entre europeos e  				ind&iacute;genas o entre europeos y africanos, pero muy poco sabemos  				del universo de intercambios entre ind&iacute;genas y africanos en el  				Nuevo Mundo en tiempos coloniales. En segundo lugar, se halla la  				herencia africana. La fabricaci&oacute;n y perfeccionamiento de  				amuletos para ligar fue recibida por Paula de las afroamericanas  				habaneras, que conoc&iacute;an la pr&aacute;ctica orientada a cargar la  				materia con el fin de liberar o contener su energ&iacute;a para  				manipularla. Este tipo de acci&oacute;n m&aacute;gica es com&uacute;n a&uacute;n hoy a todos  				los pueblos del Africa occidental. Tambi&eacute;n permanece en el  				Caribe insular, continental y, por supuesto, en Brasil. Ser&iacute;a de  				gran utilidad adelantar pesquisas sobre este tipo de legados en  				la regi&oacute;n de la Am&eacute;rica meridional. Del mismo modo, es necesario  				contemplar pesquisas que nos conduzcan a explorar las  				interacciones de los europeos con la gente africana en las  				ciudades portuarias europeas o en las islas que jugaron un papel  				destacado en la trata atl&aacute;ntica. Quiz&aacute;s conoceremos mejor el  				tipo de legados africano y europeo y las transformaciones que  				ellos hab&iacute;an sufrido antes de llegar a Am&eacute;rica en los barcos  				negreros o en las embarcaciones que transportaban a los colonos  				espa&ntilde;oles.</p>     <p>Hoy, como en tiempos coloniales, los saberes ancestrales de la  				magia amorosa afrocaribe&ntilde;a son consultados para mantener vivas  				las llamas del amor y de la sensualidad, dos cualidades  				espirituales de la gente caribe&ntilde;a de las islas y del continente.  				Es quiz&aacute;s tiempo de desfolclorizar estos temas y de despojarlos  				de los estereotipos que los han reducido a los extremos de la  				lascivia y la vulgaridad. La sexualidad y los afectos tambi&eacute;n  				tienen una historia y hoy, despu&eacute;s de 150 a&ntilde;os de la abolici&oacute;n,  				se requiere comenzar a invalidar los clich&eacute;s que entorpecen la  				mejor comprensi&oacute;n de la herencia afroamericana, la cual tambi&eacute;n  				hace parte constitutiva de nuestra identidad.</p> 		<hr  SIZE="1"> 		    <p><b>Comentarios</b></p>     <p><a  href="#s*" name="*"><sup>*</sup></a>Los datos para la elaboraci&oacute;n de este  				art&iacute;culo hacen parte de mi tesis doctoral titulada &quot;Brujer&iacute;a&quot; y  				reconstrucci&oacute;n de identidades entre los africanos y sus  				descendientes en la Nueva Granada, siglo XVII, Par&iacute;s,  				Universidad de Par&iacute;s 1 (Sorbona, 1999). Bajo la direcci&oacute;n de  				Jean-Pierre CHRETIEN. La investigaci&oacute;n fue realizada gracias al  				apoyo de COLCIENCIAS-Universidad de los Andes.</p>     <p><a  href="#s1" name="1"><sup>1</sup></a>H&aacute;bito de reconciliada: el h&aacute;bito era un  				uniforme que distingu&iacute;a a los miembros de cualquier organizaci&oacute;n  				civil , militar o eclesi&aacute;stica. En los expedientes, esta palabra  				se utilizaba mucho como equivalente de &quot;sambenito&quot;, que era una  				capa o escapulario que se pon&iacute;a a los penitentes reconciliados  				por el Tribunal de la Inquisici&oacute;n. Todo reo que comparec&iacute;a en un  				auto de fe deb&iacute;a llevar un sambenito, en el cual se  				representaba, por medio de las insignias, el delito por el cual  				hab&iacute;a sido juzgado. Estos dibujos, seg&uacute;n el caso, evocaban  				espantosas llamas o demonios empujando al reo hacia el infierno.  				El uso prolongado de este atuendo era una de las condenas m&aacute;s  				frecuentes y que mayor impacto moral ten&iacute;a, puesto que quien lo  				llevaba se expon&iacute;a al escarmiento, la vejaci&oacute;n o el insulto de  				sus cong&eacute;neres. La Inquisici&oacute;n dispon&iacute;a tambi&eacute;n que, despu&eacute;s de  				cumplida la sentencia, no se destruyera el sambenito, sino que  				fuese colgado en la iglesia parroquial para la perpetua memoria  				de la verg&uuml;enza en que hab&iacute;a incurrido el que lo llevaba y para  				advertencia de sus descendientes y del pueblo en general. Ver  				SPLENDIANI, Ana Mar&iacute;a, S&Aacute;NCHEZ, Enrique, LUQUE DE SALAZAR, Emma  				Cecilia, Cincuenta a&ntilde;os de Inquisici&oacute;n en el Tribunal de  				Cartagena de Indias, 1610-1660. Glosario, Indice onom&aacute;stico,  				Indice topon&iacute;mico, Indice de reos, Bogot&aacute;, Centro Editorial  				Javeriano CEJA, 1997, pp. 45-46, 53.</p>     <p><a  href="#s2" name="2"><sup>2</sup></a>Archivo Hist&oacute;rico Nacional de Madrid, en  				adelante citado como A. H. M, Secci&oacute;n Inquisici&oacute;n, Fondo  				Procesos de Fe de Cartagena, rollo microfilmado N&deg; 2, Libro  				1620, Expediente 10, Folio 89r.</p>     <p><a  href="#s3" name="3"><sup>3</sup></a>Mulatas libres: seg&uacute;n las categor&iacute;as de la  				sociedad de castas colonial, eran mulatas las descendientes de  				madres africanas y padres europeos. El caso inverso fue menos  				frecuente. Tambi&eacute;n podr&iacute;an ser mulatas las hijas de &quot;negras  				criollas&quot; y padres europeos. Con la palabra &quot;libre&quot; se connota  				aquellas personas que hab&iacute;an logrado conquistar la libertad bien  				fuera mediante la compra de cartas de libertad o ahorro, o  				porque sus amos hab&iacute;an acordado darles la libertad sin mediaci&oacute;n  				de dinero, lo cual se conoc&iacute;a con la expresi&oacute;n de &quot;libertad por  				gracia&quot;.</p>     <p><a  href="#s4" name="4"><sup>4</sup></a>A.H.M., Secci&oacute;n Inquisici&oacute;n, fondo Procesos  				de Fe de Cartagena, rollo 2, libro 1620, a&ntilde;o de 1632, folios  				9r-v.</p>     <p><a  href="#s5" name="5"><sup>5</sup></a>FARGE, Arlette, Le goût de l&#39;Archive,  				Par&iacute;s, Seuil, 1989, p. 40.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a  href="#s6" name="6"><sup>6</sup></a>Cimarronaje: en los estudios  				afroamericanos, el cimarronaje se refiere a m&uacute;ltiples y diversas  				formas de resistencia al cautiverio ejercidas por la gente  				africana y sus descendientes en Am&eacute;rica.</p>     <p><a  href="#s7" name="7"><sup>7</sup></a>Otra perspectiva del cuerpo como territorio  				de resistencia a la esclavitud y el cautiverio se halla en la  				monograf&iacute;a de grado de Jessica Spicker. En este trabajo, la  				autora analiza el aborto y el infanticidio practicado por las  				esclavizadas en la Nueva Granada como una forma de resistencia a  				la procreaci&oacute;n que destinaba sus hijos al cautiverio. Seg&uacute;n las  				leyes coloniales, la prole de las mujeres esclavizadas heredaba  				de su madre la condici&oacute;n de esclavo. Ver SPICKER, Jessica, Mujer  				esclava: demograf&iacute;a y familia criolla en la Nueva Granada,  				1750-1810, Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, 1996. Tesis de  				grado para optar por el t&iacute;tulo de Antrop&oacute;loga bajo la direcci&oacute;n  				de Luz Adriana Maya Restrepo.</p>     <p><a  href="#s8" name="8"><sup>8</sup></a>Negra criolla: esta expresi&oacute;n utilizada en  				el contexto colonial esclavista espa&ntilde;ol designaba a los/as  				descendientes de los/as africanos nacidos/as en las colonias  				americanas. El t&eacute;rmino criollo/a parece tener en estos casos una  				acepci&oacute;n de gentilicio. Sin embargo, la lectura de Alonso de  				Sandoval (S.J), quien en 1627 public&oacute; su tratado sobre la  				esclavitud en Cartagena, aporta nuevos elementos para la mejor  				comprensi&oacute;n de estos vocablos. El jesuita se&ntilde;ala que a  				principios del siglo XVII ya exist&iacute;an &quot;criollos&quot; en los puertos  				de embarque africanos. Este dato pondr&iacute;a en duda la acepci&oacute;n de  				gentilicio antes mencionada, pues para el jesuita eran criollos  				en Africa aquellos africanos/as que participan de la cultura de  				los portugueses, en especial, quienes sab&iacute;an expresarse en  				portugu&eacute;s y estaban bautizados. Si tenemos en cuenta estas dos  				acepciones, negro/a criollo/a en Am&eacute;rica podr&iacute;a ser aquella  				persona que aun siendo hijo/a de africanos pose&iacute;a destrezas  				culturales europeas tanto como africanas. Sin embargo,  				resultar&iacute;a arriesgado afirmar de manera categ&oacute;rica que todos/as  				las personas denominadas &quot;criollas/os&quot; en los documentos  				coloniales hab&iacute;an nacido en Am&eacute;rica.</p>     <p><a  href="#s9" name="9"><sup>9</sup></a>R&iacute;os de Guinea: seg&uacute;n los estudios sobre la  				demograf&iacute;a de la trata por Cartagena, los r&iacute;os de Guinea  				comprend&iacute;an la regi&oacute;n que hoy se extiende entre las actuales  				rep&uacute;blicas de Senegal y Sierra Leona. Esta regi&oacute;n est&aacute; ba&ntilde;ada  				por varios r&iacute;os de gran importancia, como son: el r&iacute;o Senegal,  				el r&iacute;o Gambia, el r&iacute;o Casamanza y el r&iacute;o Cacheo. Desde el punto  				de vista geogr&aacute;fico, est&aacute; compuesta por dos important&iacute;simas sub-regiones  				conocidas como Senegamabia y Alta Guinea. Ver CURTIN, Philip,  				The Atlantic Slave Trade. A Census, Wisconsin, The University of  				Wisconsin Press, 1969.</p>     <p><a  href="#s10" name="10"><sup>10</sup></a>A.H.M., Secci&oacute;n Inquisici&oacute;n, fondo:  				Procesos de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, a&ntilde;o de  				1624, folios: 41r-v. &quot;&#91;...&#93; fuele dicho que de su genealogia y  				haciendo la dixo que como dicho tiene nasio en la ciudad de de  				sancto domingo en cassa de diego de legisamo de quien era  				esclava su madre Guiomar negra negra de casta biafara y que no  				save quien fue su padre ni tiene noticia de sus abuelos paternos  				ni maternos ni de los demas transversales y colaterales y solo  				conoce a dos hermanos que tiene en la dicha ciudad de sancto  				domingo llamadas ana y juana que la ana es libre y la juana  				esclava de antonio de jaques en la dicha ciudad de sancto  				domingo a donde esta estubo hasta hedad de trece a&ntilde;os que por  				deudas que el dicho su hamo devia juan nieto criollo de la dicha  				ciudad se hisso pagado en esta y otras de la deuda que a el se  				le devia el qual la vendio despues a ynigo de otaco que la llevo  				a puerto rico a donde en su poder estubo quatro a&ntilde;os al cavo de  				lo qua les su muger no gusto de que estuviesse esta en cassa por  				tener celos de ella e hisso que el dicho su marido la enbiasse a  				la havana a donde la conpro joan de Eguiluz el amo que oy tiene  				en cuyo servizio a estado todo el demas tienpo hasta que fue  				pressa por este sancto officio &#91;...&#93;&quot;.</p>     <p><a  href="#s11" name="11"><sup>11</sup></a>HAMPATE-BA, A., &quot;La tradition vivante&quot;,  				en Historia General de &Aacute;frica, tomo I, Metodolog&iacute;a e Historia  				Africana, Madrid, Editorial Tecnos-UNESCO, 1982, pp. 190. </p>     <p><a  href="#s12" name="12"><sup>12</sup></a>EYMERICH, Nicolau, PE&Ntilde;A, Francisco, Le  				Manuel des Inquisiteurs, Par&iacute;s, La Haye, Mouton Editeur, 1973,  				pp. 71. Introduction, traduction et notes de Louis Sala-Moulins.  				La primera edici&oacute;n de esta obra fue publicada en el &uacute;ltimo  				cuarto del siglo XIV. Nicolau Eymerich naci&oacute; en 1320 en Gerona,  				reino de Catalu&ntilde;a-Arag&oacute;n. A la edad de catorce a&ntilde;os entr&oacute; a la  				Orden de los Dominicos. En 1357 se convirti&oacute; en Inquisidor  				General de Calu&ntilde;a, Aragon, Valencia y Mayorca. </p>     <p><a  href="#s13" name="13"><sup>13</sup></a>En el Libro II de su obra titulada De  				Instauranda Aethiopum Salute, el jesuita describe con detalle la  				&quot;falsa religi&oacute;n de los Et&iacute;opes&quot;. Ver DE SANDOVAL, Alonso, De  				Instauranda Aethiopum Salute, Sevilla, Francisco de Lyra Editor,  				1627.</p>     <p><a  href="#s14" name="14"><sup>14</sup></a>GRUZINSKI, Serge, La colonisation de  				l&#39;imaginaire. Soci&eacute;t&eacute;s indig&egrave;nes et occidentalisation dans le  				Mexique espagnol XVII-XVIII&egrave;me si&egrave;cles, Par&iacute;s, Gallimard, 1988,  				p. 221-222. Traducci&oacute;n personal.</p>     <p><a  href="#s15" name="15"><sup>15</sup></a>Libre: persona que hab&iacute;a logrado acceder  				a la libertad dentro de la sociedad esclavista colonial. Las  				modalidades eran variadas. Entre las m&aacute;s frecuentes se halla la  				&quot;automanumisi&oacute;n&quot;, es decir, la compra de la libertad por parte  				de los propios/as esclavizados/as. Esta estrategia era  				contemplaba en los C&oacute;digos siempre y cuando el cautivo pudiera  				reunir el dinero equivalente a su precio y tuviera el  				consentimiento de su amo/a para realizar la transacci&oacute;n. La otra  				modalidad, como ya se dijo, era la &quot;libertad por gracia&quot;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a  href="#s16" name="16"><sup>16</sup></a>GRUZINSKI, Serge, op. cit., p. 221.</p>     <p><a  href="#s17" name="17"><sup>17</sup></a>Para profundizar acerca de las  				estrategias de resistencia, adaptaci&oacute;n y sobrevivencia de la  				gente de ascendencia africana en el Per&uacute; colonial, ver AGUIRRE,  				Carlos, &quot;Agentes de su propia emancipaci&oacute;n: Manumisi&oacute;n de  				esclavos en Lima, Per&uacute; (1821-1854)&quot;, en Am&eacute;rica Negra, No. 4,  				Bogot&aacute;-Colombia, Pontifica Universidad Javeriana, diciembre de  				1992, pp. 101-139.</p>     <p><a  href="#s18" name="18"><sup>18</sup></a>Trabajos hist&oacute;ricos recientes demuestran  				que los documentos de la Inquisici&oacute;n son una fuente privilegiada  				para el estudio de la sexualidad en la Colonia. Ver GIRALDO,  				Carolina, &quot;Homoerotismo femenino en la Nueva Granada,  				1745-1822&quot;, en En otras palabras, No. 9, Bogot&aacute;,  				agosto-diciembre 2001, pp. 23-44.</p>     <p><a  href="#s19" name="19"><sup>19</sup></a>Fiscal: era el funcionario de la  				Inquisici&oacute;n que ten&iacute;a la funci&oacute;n de presentar la acusaci&oacute;n  				contra un sospechoso despu&eacute;s de haber reunido las pruebas  				suficientes y necesarias. En Am&eacute;rica, era un funcionario enviado  				siempre desde Espa&ntilde;a y no pod&iacute;a tener lazos de parentesco en las  				colonias. Era el cargo m&aacute;s importante despu&eacute;s del de Inquisidor  				y sustitu&iacute;a a &eacute;ste en su ausencia. En este caso, era llamado  				fiscal-inquisidor y no se tomaba en cuenta la incompatibilidad  				de las funciones de acusador y juez que ejerc&iacute;a  				contempor&aacute;neamente; cf. SPLENDIANI, Ana Mar&iacute;a, S&Aacute;NCHEZ, Enrique,  				LUQUE DE SALAZAR, Emma Cecilia, op. cit., p. 45.</p>     <p><a  href="#s20" name="20"><sup>20</sup></a>A.H.M., Secci&oacute;n Inquisici&oacute;n, fondo:  				Procesos de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, a&ntilde;o de  				1624, folio 20r.</p>     <p><a  href="#s21" name="21"><sup>21</sup></a>Comisario: funcionario de la Inquisici&oacute;n  				que representaba al inquisidor en los centros poblados de  				provincia. A pesar de ser el primer encargado de las  				investigaciones, su poder era limitado. Cuando recib&iacute;a una  				delaci&oacute;n, o el mismo descubr&iacute;a a un sospechoso, no pod&iacute;a abrir  				la investigaci&oacute;n oficial sin antes avisar al inquisidor y  				obtener su autorizaci&oacute;n; cf. SPLENDIANI, Ana Mar&iacute;a, S&Aacute;NCHEZ, Enrique y LUQUE DE SALAZAR, Emma  				Cecilia, op. cit., p. 41.</p>     <p><a  href="#s22" name="22"><sup>22</sup></a>A.H.M., Secci&oacute;n Inquisici&oacute;n, fondo:  				Procesos de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, a&ntilde;o de  				1624, folio 35r.</p>     <p><a  href="#s23" name="23"><sup>23</sup></a>A.H.M. Secci&oacute;n Inquisici&oacute;n. Fondo:  				Procesos de Fe de Cartagena, Rollo 2, Leg. 1620, No. 10, a&ntilde;o de  				1624, Folios 45v-47v.</p>     <p><a  href="#s24" name="24"><sup>24</sup></a>EYMERICH, Nicolau, PE&Ntilde;A, Francisco, op.  				cit., p. 92.</p>     <p><a  href="#s25" name="25"><sup>25</sup></a>A.H.M., Secci&oacute;n Inquisici&oacute;n, fondo:  				Procesos de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, a&ntilde;o de  				1624, folio 44r.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a  href="#s26" name="26"><sup>26</sup></a>A.H.M., Secci&oacute;n Inquisici&oacute;n, fondo:  				Procesos de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, a&ntilde;o de  				1624, folio 49v y 68v.</p>     <p><a  href="#s27" name="27"><sup>27</sup></a>Familiar de la Inquisici&oacute;n: funcionario  				local del Santo Oficio que colaboraba con el Tribunal. Aunque no  				gozaba de un salario, el cargo implicaba muchos beneficios,  				tales como no pagar impuestos, poder llevar armas y sobre todo  				el prestigio de pertenecer a la Inquisici&oacute;n. La tarea m&aacute;s  				importante del familiar era en efecto espiar y denunciar. En  				Am&eacute;rica se encomendaba este oficio a los comerciantes y a los  				letrados, que eran muy pocos; cf. SPLENDIANI, Ana Mar&iacute;a,  				S&Aacute;NCHEZ, Enrique, LUQUE DE SALAZAR, Emma Cecilia, op. cit., p.  				45.</p>     <p><a  href="#s28" name="28"><sup>28</sup></a>Secuestro de bienes: se refiere al  				embargo que de los bienes del reo se hac&iacute;a en el momento mismo  				en que se llevaba a &eacute;ste al Tribunal y que se manten&iacute;a hasta que  				se dictase la sentencia definitiva. De estos bienes secuestrados  				, una parte se entregaba a los familiares. En caso de probarse  				durante le proceso la culpabilidad del reo, sus bienes eran  				confiscados definitivamente; cf. SPLENDIANI, Ana Mar&iacute;a, S&Aacute;NCHEZ,  				Enrique, LUQUE DE SALAZAR, Emma Cecilia, op. cit., p. 54.</p>     <p><a  href="#s29" name="29"><sup>29</sup></a>A.H.M., Secci&oacute;n Inquisici&oacute;n, fondo:  				Procesos de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, a&ntilde;o de  				1624, folios 33r-v. El subrayado es m&iacute;o.</p>     <p><a  href="#s30" name="30"><sup>30</sup></a>A.H.M., Secci&oacute;n Inquisici&oacute;n, fondo:  				Procesos de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, a&ntilde;o de  				1624, folio 2v. &quot;Paula negra esclaba de joan de eguiluz alcalde  				maior de las minas de el cobre de su magestad en la governacion  				de Cuba&#91;…&#93;&quot;. El subrayado es m&iacute;o.</p>     <p><a  href="#s31" name="31"><sup>31</sup></a>A.H.M., Secci&oacute;n Inquisici&oacute;n, fondo:  				Procesos de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, a&ntilde;o de  				1624, folio 50v.. El subrayado es m&iacute;o.</p>     <p><a  href="#s32" name="32"><sup>32</sup></a>A.H.M., Secci&oacute;n Inquisici&oacute;n, fondo:  				Procesos de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, a&ntilde;o de  				1624, folio 55v.</p>     <p><a  href="#s33" name="33"><sup>33</sup></a>A.H.M., Secci&oacute;n Inquisici&oacute;n, fondo:  				Procesos de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, a&ntilde;o de  				1624, folios 56r-v y 69v.</p>     <p><a  href="#s34" name="34"><sup>34</sup></a>EYMERICH, Nicolau, PE&Ntilde;A, Francisco, op.  				cit., p.66.</p>     <p><a  href="#s35" name="35"><sup>35</sup></a>Ibid., p. 49.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a  href="#s36" name="36"><sup>36</sup></a>BORJA, Jaime (ed.), Inquisici&oacute;n, muerte y  				sexualidad en la Nueva Granada, Bogot&aacute;, Ariel-CEJA, 1996, pp.  				189-190.</p>     <p><a  href="#s37" name="37"><sup>37</sup></a>MAYA, Adriana, &quot;Propuesta de estudio para  				una formaci&oacute;n afroamerican&iacute;sta&quot;, en Am&eacute;rica Negra, Bogot&aacute;, No.7,  				Pontificia Universidad Javeriana, 1994, pp. 139-158.</p>     <p><a  href="#s38" name="38"><sup>38</sup></a>A.H.M., Libro I, 1614-1637, folio 219v.  				Ver MAYA, Adriana, &quot;Las Brujas de Zaragoza: Resistencia y  				Cimarronaje en las minas de Antioquia, Colombia, 1619-1622&quot;, en  				Am&eacute;rica Negra, Bogot&aacute;, N&deg; 4, Universidad Javeriana, 1992, pp.  				95-96.</p>     <p><a  href="#s39" name="39"><sup>39</sup></a>FA&Iuml;K-NZUJI, Cl&eacute;mentine, La puissance du  				sacr&eacute;. L&#39;homme, la nature et l&#39;art Afrique Noire, Par&iacute;s,  				Maisonneuve et Larose, 1993, pp. 22.</p>     <p><a  href="#s40" name="40"><sup>40</sup></a>ALBERRO, Solange, Inquisici&oacute;n y sociedad  				en M&eacute;xico, 1571-1700, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica,  				Secci&oacute;n de Obras de Historia, 1988, pp. 464.</p>     <p><a  href="#s41" name="41"><sup>41</sup></a>Ver MAYA, Adriana, &quot;Las Brujas de  				Zaragoza...&quot;, op. cit., pp. 85-98.</p>     <p><a  href="#s42" name="42"><sup>42</sup></a>A.H.M., Secci&oacute;n Inquisici&oacute;n, fondo:  				Procesos de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, a&ntilde;o de  				1624, folio 73v.</p>     <p><a  href="#s43" name="43"><sup>43</sup></a>A.H.M., Secci&oacute;n Inquisici&oacute;n, fondo:  				Procesos de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, a&ntilde;o de  				1624, folio 74v.</p>     <p><a  href="#s44" name="44"><sup>44</sup></a>A.H.M., Secci&oacute;n Inquisici&oacute;n, fondo:  				Procesos de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, a&ntilde;o de  				1624, folio 74v-r.</p>     <p><a  href="#s45" name="45"><sup>45</sup></a>Desde la primera mitad del siglo XVII, el  				tr&aacute;fico negrero hab&iacute;a inundado el Caribe con gente Arar&aacute; o Arda.  				Durante el siglo XVII, los curanderos Arar&aacute; viv&iacute;an de sus  				saberes bot&aacute;nicos. Ver MAYA, Adriana, &quot;Bot&aacute;nica y medicina  				africanas en la Nueva Granada, siglo XVII&quot;, en Historia Cr&iacute;tica,  				No. 19, Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, enero-junio 2002, pp.  				27- 49.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a  href="#s46" name="46"><sup>46</sup></a>A.H.M., Secci&oacute;n Inquisici&oacute;n, fondo:  				Procesos de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, a&ntilde;o de  				1624, folio 49v.</p>     <p><a  href="#s47" name="47"><sup>47</sup></a>A.H.M., Secci&oacute;n Inquisici&oacute;n, fondo:  				Procesos de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, a&ntilde;o de  				1624, folio 54r-v.</p>     <p><a  href="#s48" name="48"><sup>48</sup></a>BEHAR, Ruth, &quot;Brujer&iacute;a sexual,  				colonialismo y poderes femeninos: opiniones del santo oficio de  				la Inquisici&oacute;n de M&eacute;xico&quot;, en Sexualidad y matrimonio en la  				Am&eacute;rica Hisp&aacute;nica, siglos XVI-XVIII (Asunci&oacute;n Lanvrin,  				coordinadora), M&eacute;xico, D.F, Consejo Nacional para la Cultura y  				las Artes/Grijalbo, 1991, pp. 200.</p>     <p><a  href="#s49" name="49"><sup>49</sup></a>A.H.M., Secci&oacute;n Inquisici&oacute;n, fondo:  				Procesos de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, a&ntilde;o de  				1624, folio 40v.</p>     <p><a  href="#s50" name="50"><sup>50</sup></a>A.H.M., Secci&oacute;n Inquisici&oacute;n, fondo:  				Procesos de Fe de Cartagena, rollo 2, Leg. 1620, No. 10, a&ntilde;o de  				1624, folio 43v.</p>     <p><a  href="#s51" name="51"><sup>51</sup></a>LOVEJOY, Paul, &quot;La condici&oacute;n de los  				esclavos en las Am&eacute;ricas&quot;, en De la cadena al v&iacute;nculo. Una  				visi&oacute;n de la trata de esclavos, Par&iacute;s, Ediciones UNESCO/Memoria  				de los pueblos, 2001, p. 180.</p>     <p><a  href="#s52" name="52"><sup>52</sup></a>DEL CASTILLO MATHIEU, Nicol&aacute;s, Esclavos  				negros en Cartagena y sus aportes l&eacute;xicos, Bogot&aacute;, Publicaciones  				del Instituto Caro y Cuervo, tomo LXII, 1982.</p>     <p><a  href="#s53" name="53"><sup>53</sup></a>A prop&oacute;sito de este tema, para el caso  				cubano ver: ORTIZ, Fernando, &quot;Las rebeliones de los  				afrocubanos&quot;, en Revista Bimestre Cubana, IV, 2, La Habana,  				1910, pp. 97-112. Ver tambi&eacute;n &quot;Hampa afro-cubana : Los negros  				esclavos. Estudio sociol&oacute;gico y de Derecho P&uacute;blico&quot;, en Revista  				Bimestre Cubana, La Habana, 1916. Consultar: Los negros  				esclavos, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1996.</p>     <p><a  href="#s54" name="54"><sup>54</sup></a>CURTIN, Philip, The Atlantic Slave Trade.  				A Census, Wisconsin, The University of Wisconsin Press, 1969.  				Ver tambi&eacute;n: INIKORI, J. E., Introduction, in Forced Migration:  				the Impact of the Export Slave Trade on African Societies,  				Londres, 1981; &quot;Mesuring the Atlantic Slave Trade: a Rejoinder&quot;,  				en Journal of Africain History, XVII, iv, 1976, pp. 607-627;  				&quot;The Origin of the Diaspora: the Slave Trade from Africa&quot;, en  				Tarikh, V, iv, 1978.</p>     <p><a  href="#s55" name="55"><sup>55</sup></a>DE MELLO E SOUZA, Laura, O diabo e a  				terra de Santa Cruz, Sao Paulo, Companhia das letras, 1995.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a  href="#s56" name="56"><sup>56</sup></a>Segundo Proceso contra Paula de Eguiluz,  				1632, A.H.N., Secci&oacute;n Inquisici&oacute;n, fondo: Procesos de Fe de  				Cartagena, Rollo 2, Libro 1620, Expediente 10, Segunda parte,  				Folio 8v.</p>     <p><a  href="#s57" name="57"><sup>57</sup></a>Ibid.</p>     <p><a  href="#s58" name="58"><sup>58</sup></a>Ibid.</p>     <p><a  href="#s59" name="59"><sup>59</sup></a>A.H.M., Secci&oacute;n Inquisici&oacute;n, fondo:  				Procesos de Fe de Cartagena, rollo 2, libro 1620, expediente 10,  				a&ntilde;o de 1632, folio 9r-v. Segundo Proceso contra Paula de  				Eguiluz.</p>     <p><a  href="#s60" name="60"><sup>60</sup></a>FA&Iuml;K-NZUJI, Cl&eacute;mentine, op. cit., pp. 45.  				Traducci&oacute;n personal.</p>     <p><a  href="#s61" name="61"><sup>61</sup></a>Ibid., p. 46. Traducci&oacute;n personal.</p>     <p><a  href="#s62" name="62"><sup>62</sup></a>A.H.M., Secci&oacute;n Inquisici&oacute;n, fondo:  				Procesos de Fe de Cartagena, rollo 2, libro 1620, expediente 10,  				a&ntilde;o de 1632, folio 11v-12v. Segundo Proceso contra Paula de  				Eguiluz.</p>     <p><a  href="#s63" name="63"><sup>63</sup></a>LAMB, &Uacute;rsula, &quot;La Inquisici&oacute;n en Canarias  				y un libro de magia del siglo XVI&quot;, en Separata de la Revista El  				Museo Canario, N&uacute;meros 85-88, Las Palmas de Gran Canaria, 1963,  				pp. 142.</p>     <p><a  href="#s64" name="64"><sup>64</sup></a>McGREGOR MATHERS, S.L., The key of  				Salomon, Londres, 1899. Ver tambi&eacute;n: GRAESSE, Johann Georg  				Theodor, Biblioteca magica et pneumatica, Leipzig, 1843.</p>     <p><a  href="#s65" name="65"><sup>65</sup></a>Bozales: este t&eacute;rmino fue utilizado por  				los europeos para nombrar en Am&eacute;rica a las personas africanas  				llegadas directamente de Africa. Adem&aacute;s de esta peculiaridad  				respecto a su procedencia, tambi&eacute;n indica que no hablaban  				lenguas europeas ni eran practicantes del catolicismo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a  href="#s66" name="66"><sup>66</sup></a>Ver MAYA RESTREPO, Luz Adriana, &quot;Las  				brujas de Zaragoza…&quot;, op. cit., pp. 85-101.</p> 				 		  </font>      ]]></body>
</article>
