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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center" ><font size="4"><b>PERFILES DE LA HISTORIA EN COLOMBIA, ENTREVISTAS CON JAIME  JARAMILLO URIBE Y FERN&Aacute;N GONZ&Aacute;LEZ</b></font></p>      <p><b>Franz hensel    <br> </b>Estudiante de Historia y de la Maestr&iacute;a en Antropolog&iacute;a en la Universidad de  los Andes &#40;Bogot&aacute;&#41;. El autor agradece a Ofelia Casallas por la ayuda brindada.  Estas entrevistas fueron realizadas entre diciembre de 2002 y enero de 2003. Las  dos entrevistas fueron elaboradas a partir un n&uacute;cleo de tres preguntas comunes.  La primera gira en torno a la definici&oacute;n que cada uno de los entrevistados hace  de la historia. La segunda apunta a los principales momentos/corrientes  historiogr&aacute;ficos que han existido en Colombia. La pregunta de cierre, retomando  lo enunciado en el primer punto y lo caracterizado en el segundo, gira en torno  a las ventajas, dificultades, vac&iacute;os y posibilidades de la historia en Colombia.</p> <hr size="1">       <p>El siguiente texto presenta dos entrevistas realizadas a los  maestros Jaime Jaramillo Uribe y Fern&aacute;n Gonz&aacute;lez. Estas entrevistas pretenden  constituirse en un documento, un documento para aquellos que hasta ahora est&aacute;n  conociendo qu&eacute; es aquello que se llama &quot;historia&quot; y, m&aacute;s a&uacute;n, c&oacute;mo es que esa  historia ha sido contada ac&aacute;, en Colombia. Y para aquellos que consideran que ya  han recorrido buena parte de su carrera hist&oacute;rica, siempre es &uacute;til un buen  recuento, una mirada atr&aacute;s. Para unos y otros, nunca sobra recordar que siempre  es bueno saber, por lo menos, de d&oacute;nde venimos, para d&oacute;nde vamos y, sobre todo,  hacia d&oacute;nde no queremos ir<sup><a   name="s1"  href="#1">1</a></sup>.</p>      <p>Esta compilaci&oacute;n es el compendio de dos miradas de largo  alcance, algo informales, pero no por ello menos s&oacute;lidas y necesarias. Miradas a  la forma en la que, como sociedad, hemos contado nuestra historia, a sus  principales protagonistas, a sus defectos, a sus posibilidades y, b&aacute;sicamente, a  los espacios que a&uacute;n faltan por investigar. En otras palabras, este documento es  un agradecimiento a todos aquellos que han hecho &quot;algo&quot; por la historia de  Colombia, pero tambi&eacute;n una solicitud frontal, abierta, para ampliar todo lo  hecho, para ahondar la discusi&oacute;n.</p>      <p>    <br> <b>Jaime Jaramillo Uribe</b></p>      <p><i><b>&iquest;En t&eacute;rminos muy generales, como podr&iacute;a ser definida la  historia?</b></i></p>      <p>Por historia, yo entiendo la reconstrucci&oacute;n sistem&aacute;tica del  pasado o de una comunidad, un pueblo o una naci&oacute;n. Por ejemplo, en el caso  nuestro, entiendo por historia de Colombia la reconstrucci&oacute;n de la vida social,  pol&iacute;tica y econ&oacute;mica del pa&iacute;s en t&eacute;rminos muy gen&eacute;ricos y amplios, desde sus  or&iacute;genes, pasando por sus diferentes etapas m&aacute;s o menos significativas. La  historia hay que dividirla en etapas, en periodos. Ahora, la historia total es  la reconstrucci&oacute;n de esas diferentes etapas, no como etapas aisladas, sino como  etapas de un proceso, en tanto hay conexi&oacute;n y relaciones entre unas etapas y  otras.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La labor del historiador es reconstruir la constituci&oacute;n, en el  caso nuestro, de un pa&iacute;s y de una naci&oacute;n a trav&eacute;s de sus diferentes etapas, y  hacerlo bas&aacute;ndose en los documentos y testimonios que esa misma historia ha  dejado. En este caso, hablamos de las fuentes de la historia, que son varias,  muchas. El historiador tiene que basarse, para reconstruir el pasado de una  naci&oacute;n, de una sociedad, en fuentes muy diversas. Una de esas fuentes son los  documentos escritos; pero esa no es la &uacute;nica fuente del historiador. En el caso  nuestro, es la fuente tal vez m&aacute;s importante, pero hay otras fuentes; todos los  testimonios que la vida de un pueblo ha dejado son posibles fuentes. Por  ejemplo, los instrumentos de trabajo, las tecnolog&iacute;as, las formas de la  vivienda, la vivienda personal, la vivienda p&uacute;blica, etc. Las fuentes son  diversas; la m&aacute;s importante, la que suele ser la central en las investigaciones  hist&oacute;ricas, es la fuente escrita, lo que llamamos &quot;los documentos&quot;, que est&aacute;n  depositados en los archivos. Esa es la m&aacute;s importante, pero el historiador puede  y debe, seg&uacute;n sus necesidades, utilizar otras fuentes.</p>      <p><i><b>Entendiendo por historia esta reconstrucci&oacute;n del pasado,  &iquest;c&oacute;mo se ha reconstruido ese pasado en la historiograf&iacute;a colombiana?</b></i></p>      <p>En la historiograf&iacute;a colombiana podr&iacute;amos considerar una  hip&oacute;tesis. Las primeras historias que se hicieron aqu&iacute; fueron las que hicieron  los llamados &quot;cronistas de Indias&quot;: Juan de Castellanos, Aguados, Sim&oacute;n,  Piedrahita, Zamora, etc. Ahora bien, esos historiadores se basaron en diferentes  fuentes. Hubo unos que hicieron las primeras cr&oacute;nicas y a ellas se refieren los  que les sucedieron. Aguado, posiblemente, se bas&oacute; en ciertos testimonios de  Jim&eacute;ne<sup><a   name="s2"  href="#2">2</a></sup> de Quesada, por ejemplo, y en testimonios que le dieron ciertos  funcionarios y algunos espa&ntilde;oles. Los otros cronistas despu&eacute;s se fueron basando  en lo que dijeron cronistas anteriores. Despu&eacute;s de las primeras historias de  Aguado, Castellanos y Sim&oacute;n, aparecen ciertos libros, como El Carnero, de  Rodr&iacute;guez Frene, que tambi&eacute;n es, en cierto sentido, una obra hist&oacute;rica y puede  servir como testimonio y como fuente para reconstruir la historia colombiana en  algunos aspectos. Pero los cronistas, los llamados &quot;cronistas de Indias&quot; como  fuentes de la historia, hay que manejarlos con criterio riguroso y con sentido  cr&iacute;tico. El historiador tiene que hacer un an&aacute;lisis cr&iacute;tico, tiene que saber qu&eacute;  tanta confianza le puede dar a esas cr&oacute;nicas.</p>      <p>As&iacute;, primero tenemos los Cronistas de Indias. Despu&eacute;s,  terminada la &eacute;poca colonial, tenemos los primeros intentos de historia  republicana. Uno de esos primeros intentos fue la Historia del Descubrimiento,  de Joaqu&iacute;n Acosta. Si mal no recuerdo, se escribi&oacute; y se public&oacute; alrededor de  1840. En cierto sentido, Joaqu&iacute;n Acosta es el primer historiador ya republicano,  es el primer intento de hacer historia nacional. Acosta la hizo de la &eacute;poca del  descubrimiento. Por esa misma &eacute;poca, se produce otra de las historias cl&aacute;sicas y  germinales de Colombia, que es la Historia Eclesi&aacute;stica y Civil del Nuevo Reino  de Granada, de Groot. Groot y Acosta son muy importantes, porque son los dos  primeros historiadores colombianos que, en una forma sistem&aacute;tica, se basan en  las fuentes directas y en las fuentes escritas, en lo que llamamos los  documentos.</p>      <p>De ese periodo &#91;mediados del siglo XIX&#93; es tambi&eacute;n la historia  de Jos&eacute; Antonio Plaza, que es tambi&eacute;n un momento importante en la  historiograf&iacute;a. La historia de Plaza, de 1848, se llama Memorias para la  Historia de la Nueva Granada. Este es uno de los primeros intentos de hacer una  historia general de Colombia, desde el Descubrimiento, pasando por toda la  Colonia, hasta la &eacute;poca de la Independencia. La historia de Plaza es una  historia muy caracter&iacute;stica de esta primera generaci&oacute;n de historiadores, m&aacute;s o  menos autodidactas y espont&aacute;neos. Pero es una historia, a mi modo de ver, muy  valiosa, pues cuenta con caracter&iacute;sticas que para su &eacute;poca eran realmente  sorprendentes. Es una historia que todav&iacute;a puede servir como punto de referencia  y como fuente para ciertas cosas. En la segunda mitad del siglo XIX se escriben  algunas obras valiosas de historia. Entre otras, el Estudio sobre las minas de  oro y plata de Colombia&#94; de Vicente Restrepo. O el bello libro de Rufino y &Aacute;ngel  Cuervo, Don Rufino Cuervo y Noticias de su &eacute;poca. O la obra de Cl&iacute;maco Calder&oacute;n,  La Hacienda P&uacute;blica de la &Eacute;poca Colonial. Sin embargo, fueron casos aislados  producidos por escritores de talento, aunque sin formaci&oacute;n especializada como  historiadores.</p>      <p>La historiograf&iacute;a tradicional, la que solemos llamar  &quot;historiograf&iacute;a acad&eacute;mica&quot;, tiene un nuevo impulso y comienza un nuevo ciclo a  partir de la fundaci&oacute;n de la Academia Colombiana de Historia. La actividad m&aacute;s  intensa de la Academia Colombiana de Historia corresponde al siglo XX, en los  a&ntilde;os posteriores a 1910. Entre esa fecha y la &eacute;poca presente, la Academia ha  hecho su papel. Est&aacute; formada, y ha sido formada, por amateurs, por aficionados:  doctores, abogados, m&eacute;dicos, a los que les gusta la historia y tienen inter&eacute;s en  ella, muchas veces por motivos de familia, porque les interesa hacer la historia  de sus antepasados. En la Academia tambi&eacute;n ha habido personas interesadas en  problemas que no tienen esa caracter&iacute;stica; pero ha sido una obra hecha por  personas sin promoci&oacute;n adecuada, ni formaci&oacute;n profesional para ejercer ese  oficio y para hacer esas obras.</p>      <p>Las obras son muy desiguales: hay obras muy buenas desde el  punto de vista metodol&oacute;gico y de la escritura; hay obras valiosas que, incluso,  se pueden aprovechar para estudios hist&oacute;ricos posteriores. Esa historia  generalmente es ante todo una historia de la Independencia.</p>      <p><i><b>Lo que se ha denominado la historia partidista, &iquest;influy&oacute; en  esa producci&oacute;n de la Academia?</b></i></p>      <p>En general, toda esa historiograf&iacute;a llamada &quot;acad&eacute;mica&quot; o  &quot;tradicional&quot; tiene en alguna forma un car&aacute;cter partidista. Es escrita por  personas de mentalidad liberal o de mentalidad conservadora. En muchas  ocasiones, tiene un car&aacute;cter partidista, est&aacute; influida y muy determinada por  posiciones partidistas. Sin embargo, eso no se puede decir de la totalidad de la  producci&oacute;n de la Academia. En algunos casos ese criterio predomina, pero en  otros no.</p>      <p><i><b>&iquest;Luego de la emergencia de esa historiograf&iacute;a acad&eacute;mica,  vendr&iacute;a lo que se conoce como la &quot;Nueva Historia&quot;de Colombia?</b></i></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Podr&iacute;amos decir que antes hay un periodo de transici&oacute;n. Ese  periodo de transici&oacute;n se puede fijar m&aacute;s o menos en una forma relativa en 1940,  cuando aparecen ciertas obras que han sido mencionadas frecuentemente cuando se  habla de este problema. Obras como la de Luis Eduardo Nieto Arteta, Econom&iacute;a y  Cultura en la Historia de Colombia; como la de Luis Ospina V&aacute;squez, Industria&#93;  Protecci&oacute;n en Colombia; o trabajos como los de Indalecio Li&eacute;vano Aguirre y  Guillermo Hern&aacute;ndez Rodr&iacute;guez.</p>      <p><i><b>&iquest;En esta transici&oacute;n, m&aacute;s que todo se manejan temas de tipo  econ&oacute;mico?</b></i></p>      <p>No del todo. Como historia estrictamente econ&oacute;mica, el libro  de ese momento es el de Luis Ospina. El t&iacute;tulo mismo indica cu&aacute;l es su tema: es  pr&aacute;cticamente una historia econ&oacute;mica, un intento de hacer una historia econ&oacute;mica  del pa&iacute;s. El libro de Hern&aacute;ndez Rodr&iacute;guez es un poco historia social, historia  econ&oacute;mica, historia pol&iacute;tica, una cosa que mira hacia esos distintos aspectos.  El libro de Nieto es en parte historia econ&oacute;mica, en parte historia pol&iacute;tica.</p>      <p><i><b>&iquest;Hasta cu&aacute;ndo va esta etapa de transici&oacute;n?</b></i></p>      <p>Lo que podr&iacute;amos denominar un &quot;nuevo periodo&quot; comienza con las  primeras c&aacute;tedras universitarias de historia que se dieron en la Universidad  Nacional. La historia primero estuvo adscrita a la facultad de Filosof&iacute;a de la  Universidad Nacional y luego se traslad&oacute; a la Facultad de Ciencias Humanas. Es  en los a&ntilde;os cercanos a 1960, cuando se crea el primer Departamento de Historia  de cualquier Universidad en el pa&iacute;s, que empieza un periodo distinto al de  transici&oacute;n.</p>      <p><i><b>&iquest;En las escuelas normales hab&iacute;a cierta formaci&oacute;n hist&oacute;rica?</b></i></p>      <p>En la Escuela Normal Superior, la Normal de Socarras, escuela  fundada en 1936 y que dur&oacute; hasta 1950, hab&iacute;a cuatro grandes sectores:  Matem&aacute;ticas y F&iacute;sica, Literatura y Lenguas, Ciencias Sociales y Ciencias  Naturales. En el sector de Ciencias Sociales hubo varias c&aacute;tedras de historia,  sociolog&iacute;a, econom&iacute;a e historia universal. Pero no hab&iacute;a el prop&oacute;sito de formar  historiadores espec&iacute;ficamente, de hacer de la historia una carrera. Eso solo se  produce cuando en la Universidad Nacional, en 1960, se crea un Departamento de  Historia.</p>      <p>M&aacute;s adelante, a medida que la historia va tomando cuerpo en  esa facultad, fundamos el Departamento y luego fundamos el Anuario Colombiano de  Historia Social y de la Cultura, y empezamos a orientarnos hacia la funci&oacute;n de  historiadores profesionales. Nos basamos muy de cerca, entre otras cosas, en la  escuela francesa de Annales, la escuela en la que, en cierto sentido, yo me  form&eacute;. Siguiendo ese rumbo, la disciplina empez&oacute; a tomar cuerpo y ya sali&oacute; de  ese grupo —vamos en los a&ntilde;os 60, 65 a 70- la primera generaci&oacute;n de historiadores  profesionales del pa&iacute;s. Grupo en que est&aacute;n Germ&aacute;n Colmenares, Jorge Orlando  Mel&oacute;, Hermes Tovar, Jorge Palacio Preciado, Carmen Ortega, Germ&aacute;n Rubiano y  otros. Esos fueron los primeros graduados, que no fueron graduados todav&iacute;a como  historiadores sino como Licenciados en Filosof&iacute;a y Letras con intensificaci&oacute;n en  Historia. La carrera de historiador es una etapa posterior, una etapa que se  establece con posteridad a 1970, fecha en la que se crea una Licenciatura en  Historia, luego se da paso a un Magister y por &uacute;ltimo se da el paso a un  Doctorado en Historia, cosa ya muy reciente.</p>      <p>El primer desarrollo de la historia como disciplina fue en la  Universidad Nacional, en parte, porque eso estaba en el ambiente acad&eacute;mico.  Luego es que se forma el Departamentos de Historia en la Javeriana y,  posteriormente, en los Andes. En ese proceso, las dos universidades pioneras,  con excepci&oacute;n de Bogot&aacute;, fueron Antioquia y el Valle, porque al Valle se  trasladan, por ejemplo, Colmenares y Jorge Orlando Mel&oacute;, y luego se encontraron  all&aacute; otros investigadores, como Ren&aacute;n Silva. En fin, la cosa ya empieza a tener  un cuerpo muy considerable en varias universidades de provincia, pero las que  asumieron la tarea con mas consistencia fueron el Valle y Antioquia.</p>      <p><i><b>&iquest;Qu&eacute; temas fueron privilegiados en ese momento?</b></i></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por varias razones, se le dio una cierta primac&iacute;a a la  historia econ&oacute;mica y social. Muchos aspectos de la historia, como la historia de  la cultura, han tenido menos desarrollo. Eso se expresa muy bien en las obras de  Colmenares y en la obra de Hermes Tovar. Menos importancia toma la historia  pol&iacute;tica, hay una cierta postergaci&oacute;n para elaborar este tipo de historia en  tanto historia del Estado y de las instituciones.</p>      <p><i><b>&iquest;Cu&aacute;les son los principales campos en los que todav&iacute;a no  hay mucha investigaci&oacute;n hist&oacute;rica?</b></i></p>      <p>Probablemente, el campo que se ha desarrollado m&aacute;s es la  historia econ&oacute;mica. Hay todav&iacute;a mucho por hacer en el campo de la historia  social. Por ejemplo, para mencionar un tema: una historia del desarrollo y  formaci&oacute;n de las clases sociales modernas en Colombia est&aacute; por hacer. Otro campo  en el que hay mucho por hacer, y se ha postergado un poco, es el &aacute;mbito de la  historia de la cultura.</p>      <p><i><b>&iquest;Historia de la cultura entendida c&oacute;mo?</b></i></p>      <p>Usted sabe que la &quot;cultura&quot; abarca un campo muy amplio: el  arte es historia de la cultura, la historia del arte es historia de la cultura,  la historia de la literatura es historia de la cultura, la historia de la m&uacute;sica  es historia de la cultura. Lo que antiguamente se llamaba &quot;historia de las  costumbres&quot; es historia de la cultura. La historia social tiene campos muy  amplios y este es un campo en que todav&iacute;a hay mucho por hacer.</p>      <p><i><b>Finalmente, &iquest;para usted, cu&aacute;l ha sido el papel de los  historiadores extranjeros que escriben sobre Colombia?</b></i></p>      <p>Yo creo que han jugado un papel muy importante, especialmente  los norteamericanos. La contribuci&oacute;n de los norteamericanos al desarrollo de la  historia colombiana y al conocimiento de la historia de Colombia en sus diversos  aspectos &#40;pol&iacute;tico, cultural, econ&oacute;mico&#41; es considerable. Hay que mencionar la  obra de Frank Safford, David Bushnell y una amplia generaci&oacute;n de historiadores  j&oacute;venes que sucedieron a esta primera generaci&oacute;n. En la historiograf&iacute;a  norteamericana se destacan los temas econ&oacute;micos, sociales, pol&iacute;ticos y, aun, las  biograf&iacute;as, especialmente sobre Bol&iacute;var, Santander y algunos otros pol&iacute;ticos de  los siglos XIX y XX. Piense usted, por ejemplo, en los estudios que hay sobre la  coyuntura pol&iacute;tica del 9 de abril, los estudios pol&iacute;ticos que hay en torno a la  personalidad de Gait&aacute;n y su rol en la pol&iacute;tica moderna de Colombia. En todos  esos temas la contribuci&oacute;n norteamericana ha sido y es muy amplia e importante.  Luego, las contribuciones de Inglaterra y Francia han sido importantes. Por  ejemplo, Malcom Deas ha tenido un papel muy destacado no s&oacute;lo en la  historiograf&iacute;a, sino en la labor de promoci&oacute;n y difusi&oacute;n de las relaciones  anglocolombianas.</p>      <p>    <br> <b>Fern&aacute;n Gonz&aacute;lez</b></p>      <p><i><b>Para usted, en t&eacute;rminos generales, &iquest;qu&eacute; es historia?</b></i></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para m&iacute;, la historia siempre ha sido un di&aacute;logo entre pasado y  presente. No es, y nunca fue para m&iacute;, una reconstrucci&oacute;n del pasado &quot;tal y como  fue&quot;, concepci&oacute;n &eacute;sta m&aacute;s o menos positivista. M&aacute;s bien, la historia puede  plantearse como una construcci&oacute;n. Las preguntas y los datos que el historiador  se plantea son formulados por el mismo historiador, depende mucho de su  formaci&oacute;n y de sus intereses previos. No hay una historia hecha, unos  acontecimientos que el investigador simplemente &quot;descubre&quot;. El historiador,  pr&aacute;cticamente, fabrica los mismos hechos con base en la informaci&oacute;n de los  archivos y, en general, de toda fuente primaria. Es siempre, de todos modos, una  elaboraci&oacute;n, un discurso. Un discurso con sentido sobre el pasado. La historia  pone los datos dentro de una relaci&oacute;n con sentido. Desde su propia vida, desde  sus intereses, desde su formaci&oacute;n anterior, uno se hace determinadas preguntas  que son distintas para cada &eacute;poca y, pr&aacute;cticamente, para cada historiador.</p>      <p>Pero de todas maneras, a pesar de esa especie de subjetividad  en la historia, es posible construir un di&aacute;logo entre tendencias, un acumulado.  Se puede construir una escuela, una tradici&oacute;n acad&eacute;mica. A pesar de que cada uno  elabora la historia a partir de sus propias preguntas, sin embargo hay  posibilidades de comunicaci&oacute;n; la historia no es, ni mucho menos, una  experiencia incomunicable, ni cada uno tiene una &quot;realidad propia&quot;. Siempre hay  un referente, algo que es una informaci&oacute;n externa a los datos que termina por  privilegiar ciertos temas. Esto es lo que llamar&iacute;amos una &quot;tradici&oacute;n hist&oacute;rica&quot;  que termina haciendo determinadas preguntas a determinadas fuentes.</p>     <p>Lo que hace el historiador es organizar la informaci&oacute;n con un  sentido propio. Lo que se busca es cu&aacute;l interpretaci&oacute;n da mejor el sentido de  los datos que uno maneja. Siempre es posible y deseable reelaborar las  interpretaciones que uno hace. Los datos pueden ser los mismos, pero las  interpretaciones distintas. Uno mismo, a lo largo de su vida, se termina  haciendo preguntas distintas, incluso sobre los mismos datos. El inter&eacute;s de cada  uno juega mucho.</p>      <p><i><b>Pasando un poco a lo que podr&iacute;amos llamar la historia de la  historia en Colombia, para usted &iquest;cu&aacute;les han sido los principales momentos  historiogr&aacute;ficos en Colombia?</b></i></p>      <p>No es tan f&aacute;cil. En principio, podr&iacute;a decirse que hay una  mirada tradicional. En el siglo XIX, por ejemplo, puede se&ntilde;alarse una mirada muy  basada en Jos&eacute; Manuel Restrepo y en Groot, que m&aacute;s o menos son los primeros  historiadores que se plantean el tema de la historia de la Colonia, de la  Revoluci&oacute;n, la Independencia y la historia de los primeros a&ntilde;os de la Rep&uacute;blica.  Ellos dos son los primeros que reconstruyen sus datos, seg&uacute;n su propia  experiencia. Sobre todo Restrepo, que es part&iacute;cipe de los acontecimientos que &eacute;l  mismo narra. Yo creo que Restrepo y Groot son los primeros que empiezan a  trabajar la historia en Colombia, pues no veo yo mucho desarrollo de la historia  en el XIX. Hay testimonios, hay pol&eacute;micas, hay gente que recoge sus memorias en  una guerra civil. Pero son muy contados los personajes como Brice&ntilde;o, por  ejemplo, que tiene un libro importante sobre los comuneros, que puede  considerarse como un ensayo en cierto sentido hist&oacute;rico.</p>      <p>Por otro lado, est&aacute;n los an&aacute;lisis del bipartidismo, m&aacute;s como  instrumentos de lucha pol&iacute;tica que como estudios hist&oacute;ricos: el mismo Ospina  Rodr&iacute;guez, por ejemplo. Pero uno no encuentra estudios de corte disciplinar  hist&oacute;rico. En este periodo, hay una tendencia a las memorias, pero no a los  estudios t&eacute;cnicamente hist&oacute;ricos.</p>      <p>Pr&aacute;cticamente, eso empieza hacia 1910, luego de la guerra de  los Mil d&iacute;as. Todas las guerras producen documentos: documentos a favor o en  contra de alguien. Yo creo que esa historiograf&iacute;a empieza en el siglo XX.  Especialmente con un Henao y Arrubla, que por medio de un concurso a ra&iacute;z de los  primeros cien a&ntilde;os de la Independencia escribe su famoso libro, que es un  resumen muy conservador de la historia. Est&aacute; tambi&eacute;n la obra de Gustavo  Arboleda.</p>      <p>Pero todo eso empieza m&aacute;s en el siglo XX, con una tendencia a  hacer una historia un poco m&aacute;s estricta, eso con todos sus bemoles. Es una  historia muy tradicional, en el sentido de historia de acontecimiento: proceres,  independencia, guerras civiles, constituciones. Es una historia muy  constitucional, muy de periodos presidenciales, sin que algunos de esos trabajos  de historia constitucional dejen de ser significativos. B&aacute;sicamente, yo creo que  lo m&aacute;s representativo de ese periodo s&iacute; es el trabajo de Henao y Arrubla, quien  inicialmente se basa mucho en Restrepo y en Groot, aunque luego reconstruye todo  el siglo XIX. De la historia de Henao y Arrubla, yo creo que no es tan mala como  se dice. El es muy conservador y muy tradicional, pero yo creo que de todas  maneras tiene cosas muy valiosas. La historia de Henao y Arrubla es una obra de  conjunto, de mentalidad conservadora, pero sin duda es mejor que muchas cosas  que se escribieron despu&eacute;s. Esta obra marc&oacute; muchos trabajos posteriores, buena  parte de la historiograf&iacute;a tradicional se construy&oacute; en torno a Henao y Arrubla;  adem&aacute;s, durante mucho tiempo, los textos de historia de los colegios fueron  escritos bas&aacute;ndose en esta obra.</p>      <p><i><b>Al respecto, es significativo que hasta la obra de  Bushnell, The Making of Modern Colombia. A Nation in Spite of Itself<sup>2</sup>, la &uacute;nica obra de &quot;s&iacute;ntesis&quot; sobre Colombia fuese la Historia de  Colombia de Jes&uacute;s Mar&iacute;a Henao y Arrubla, traducida por Fred BJppj en  1938.</b></i></p>      <p>Sobre historia de Colombia s&iacute; hay una tendencia de algunas  tesis a trabajar sobre Colombia, pero sin duda el trabajo de Bushnell es  pionero, empezando por su trabajo sobre el r&eacute;gimen de Santander desarrollado en  los a&ntilde;os 60, que fue de las primeras cosas escritas por norteamericanos sobre  Colombia. Sin embargo, aunque no de s&iacute;ntesis como el trabajo de Bushnell que  usted menciona, s&iacute; hubo algunas cosas sobre Colombia no muy conocidas en Estados  Unidos, como el trabajo de Harrison sobre el tabaco en el siglo XIX, algunos  trabajos sobre las carreteras en Colombia y luego ya los trabajos m&aacute;s conocidos,  como el de Frank Safford. Luego, ya viene la otra generaci&oacute;n, en la que se  encuentran, entre otros, Catherine Legrand, Mary Roldan y Michael LaRosa.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i><b>&iacute;bamos en la historia tradicional de Henao y Arrubla...</b></i></p>      <p>Bueno, yo creo que hacia el final de los 50 y 60 empiezan a  aparecer las tendencias revisionistas de la historia, con una tendencia mucho  m&aacute;s social, en contraste con la tendencia un poco m&aacute;s &quot;acartonada&quot; de la  historia. Sin embargo, aunque es una ruptura fundamental, todav&iacute;a es pobre. El  ejemplo de ello es Li&eacute;vano Aguirre, quien est&aacute; muy marcado por su experiencia  pol&iacute;tica. De ah&iacute;, construye una historia muy centrada en una lucha de la  oligarqu&iacute;a contra el pueblo, mirando toda la historia a trav&eacute;s de esas  categor&iacute;as, para muchos inspirada en la contraposici&oacute;n entre el Movimiento  Revolucionario Liberal &#91;el ala disidente del partido liberal&#93; y el liberalismo  oficial. Esta historia todav&iacute;a tiene muchas debilidades, digamos &quot;t&eacute;cnicas&quot; -no  tiene citas-. No obstante, tiene la ventaja de llamar la atenci&oacute;n sobre los  aspectos sociales y econ&oacute;micos de la historia. De igual forma, en Los Grandes  Conflictos tambi&eacute;n rompe con la tendencia &quot;anti-nu&ntilde;ista&quot; del partido liberal de  ver a N&uacute;&ntilde;ez como el traidor, siendo &eacute;sta una historia muy ideologizada: el  &quot;malo&quot;, el &quot;bueno&quot;, como muy maniquea. Ii&eacute;vano nos muestra la faceta de N&uacute;&ntilde;ez  como otro tipo de pol&iacute;tica m&aacute;s intervencionista, m&aacute;s moderna; en fin, nos  muestra otra cara de la moneda. En Los Grandes Conflictos, en el libro sobre  N&uacute;&ntilde;ez y en sus trabajos sobre Mosquera, Ii&eacute;vano muestra otra mirada, y por lo  menos hace sospechar que detr&aacute;s de la historia pol&iacute;tica hab&iacute;a una historia  social y econ&oacute;mica. Sin embargo, la historia de Li&eacute;vano es tambi&eacute;n un poco  maniquea, pues intentaba mostrar un pueblo contra la oligarqu&iacute;a: Bol&iacute;var el  pueblo, Santander la oligarqu&iacute;a; Mosquera y Obando, pueblo, radicales la  oligarqu&iacute;a, etc. De todas maneras, sacudi&oacute; bastante lo que era la mirada  tradicional de la historia.</p>      <p>Pero incluso en ese momento ya empiezan a aparecer los  primeros trabajos de Jaime jaramillo Uribe. Estos trabajos son m&aacute;s o menos  contempor&aacute;neos a la &uacute;ltima parte de los trabajos de Li&eacute;vano Aguirre. Los  trabajos de Jaime empiezan a producir categor&iacute;as muy estrictas de an&aacute;lisis,  fruto de una mayor formaci&oacute;n en el campo hist&oacute;rico. Aunque tambi&eacute;n ya hay  algunos trabajos que se aproximan a eso, como los de Paul Rivet, en  antropolog&iacute;a; todo lo que es la Escuela Normal de Socarras, los trabajos de  Antonio Garc&iacute;a y los trabajos de Gerardo Molina. En ese momento, ya empezaba a  aparecer una tendencia un poco mejor formada. De todas formas, yo creo que en  donde arranca la historiograf&iacute;a reciente es con Jaime Jaramillo Uribe: &eacute;l es el  padre de la historiograf&iacute;a moderna colombiana. Jaime ya viene con una formaci&oacute;n  hist&oacute;rica muy grande, una tradici&oacute;n filos&oacute;fica y sociol&oacute;gica muy buena, no  simplemente es el historiador que colecciona los datos. Tiene una concepci&oacute;n  detr&aacute;s de eso, una concepci&oacute;n filos&oacute;fica, una base sociol&oacute;gica, pues trabaja a  Weber y a Durkheim, tiene un trasfondo te&oacute;rico, de formaci&oacute;n antropol&oacute;gica y  filos&oacute;fica que muy pocos de los que lo siguieron la tuvieron despu&eacute;s. Jaime  tiene una visi&oacute;n mucho m&aacute;s compleja, es casi como el patriarca de la nueva  tendencia de la historia en Colombia.</p>      <p>Los trabajos de Jaime son pr&aacute;cticamente pioneros en todo, &eacute;l  empieza a meterse con la historia demogr&aacute;fica, con las din&aacute;micas de poblamiento,  con el proceso de mestizaje y su importancia en la historia de Colombia, con el  problema de la esclavitud, con la ruptura del pensamiento liberal, con la  importancia de todo el pensamiento rom&aacute;ntico para el liberalismo del siglo XIX,  con el tema de la historia regional. Yo creo que aunque Jaime no trabaj&oacute;  directamente la historia pol&iacute;tica, s&iacute; abri&oacute; la tendencia a su estudio como un  algo m&aacute;s complejo que los periodos presidenciales; por ejemplo, abri&oacute; el estudio  de la historia del pensamiento pol&iacute;tico colombiano.</p>      <p>Yo creo que hay tambi&eacute;n otros antecesores, como Juan Friede,  un ruso exiliado que empez&oacute; a introducir toda la historia indigenista y la  problem&aacute;tica de Bartolom&eacute; de las Casas. Virginia Guti&eacute;rrez de Pineda, con sus  obras La Familia en Colombia: trasfondo hist&oacute;rico y Familia y Cultura en  Colombia, en la d&eacute;cada del 60, empieza a se&ntilde;alar los problemas del mestizaje. En  general, empieza a brindar un punto de vista hist&oacute;rico-cultural sobre la  familia, no desarrollado hasta el momento. Virginia estaba muy influenciada por  Paul Rivet y por el legado de algunos personajes del republicanismo espa&ntilde;ol. A  prop&oacute;sito, aunque las migraciones intelectuales en Colombia no fueron muy  frecuentes, s&iacute; arrojaron a algunos personajes importantes para las ciencias  sociales. Por ejemplo, un autor fruto del republicanismo espa&ntilde;ol fue Jos&eacute; Mar&iacute;a  Ots Capdequi, uno de los grandes historiadores de las instituciones coloniales.</p>      <p>Los trabajos de Friede, Guti&eacute;rrez, Capdequi, entre otros,  giran en su mayor&iacute;a en torno a la Conquista y a los a&ntilde;os de la Colonia. Los  trabajos de Ots Capdequi, entre otros, fueron creando la base para entender lo  que luego se llam&oacute; la &quot;Nueva Historia&quot;. La generaci&oacute;n de la Nueva Historia es ya  una nueva generaci&oacute;n, pr&aacute;cticamente medio reciente, digamos que es mi  generaci&oacute;n: Germ&aacute;n Colmenares, Jorge Orlando Mel&oacute;, Alvaro Tirado, Jorge  Villegas, Marco Palacios. Este grupo se empieza a caracterizar como el de la  &quot;Nueva Historia&quot;, aunque no sea exclusivamente hist&oacute;rico. Llegan personajes como  Chucho Bejarano que trabaja historia econ&oacute;mica, que no era historiador sino  economista; Salom&oacute;n Kalmanovitz tambi&eacute;n va por esa l&iacute;nea; Osear Rodr&iacute;guez, por  otro lado, s&iacute; es historiador econ&oacute;mico. De lo que recuerdo, yo creo que esa  ser&iacute;a m&aacute;s o menos la &quot;nueva generaci&oacute;n&quot;, muy influenciada por la historiograf&iacute;a  francesa, pr&aacute;cticamente por la escuela de los Anuales, con Fernando Braudel a la  cabeza. Esto se ve muy claro en Germ&aacute;n Colmenares, por ejemplo, cuyo trabajo  tiene rasgos muy similares al de Francois Chevalier sobre la historia mexicana.  Va muy por el estilo. Yo creo que ah&iacute; m&aacute;s o menos se fue llegando a nuevos  acercamientos. Germ&aacute;n trabaj&oacute; mucho la perspectiva econ&oacute;mica, primero desde la  zona digamos &quot;cundiboyacense&quot;, luego desde Popay&aacute;n y Cali; m&aacute;s tarde, se empez&oacute;  a meter cada vez m&aacute;s con los problemas de poblamiento, con algunas cosas de  historia de las ideas, tambi&eacute;n con las haciendas de los jesuitas y tiene  trabajos sobre la revoluci&oacute;n del 48. Germ&aacute;n inspir&oacute; mucho tambi&eacute;n mis primeros  trabajos sobre Iglesia y Estado por su trabajo sobre la revoluci&oacute;n del 48 como  revoluci&oacute;n social e ideol&oacute;gica.</p>      <p><i><b>Y sobre la &uacute;ltima generaci&oacute;n, &iquest;qu&eacute; se podr&iacute;a decir?</b></i></p>      <p>La cantidad de trabajos no permiten una mirada concluyente.  Hay mucha tendencia a la historia regional. La gente de Antioquia, del Valle del  Cauca y de la Costa Atl&aacute;ntica tienen trabajos importantes. Los trabajos de Amado  Berr&iacute;o y Mart&iacute;nez Garnica en Bucaramanga son igualmente significativos.  Destacados los trabajos de Mar&iacute;a Teresa Uribe que, aunque no es propiamente  historiadora, s&iacute; hace mucho trabajo hist&oacute;rico. En el Valle del Cauca est&aacute;n todos  los trabajos que empez&oacute; Colmenares y que contin&uacute;an investigadoras como Zamira  D&iacute;az. Podr&iacute;a decirse que hay un gran &eacute;nfasis en la historia regional un poco  focalizados en Antioquia, pero lo que se echa de menos es una visi&oacute;n de mayor  s&iacute;ntesis. Claro que todos esos trabajos son muy promisorios. Aqu&iacute; en Bogot&aacute;  est&aacute;n los trabajos sobre historia de la ciencia, los trabajos de Mauricio Nieto  y de Diana Obreg&oacute;n, por ejemplo; adem&aacute;s hay muchas cosas de mentalidades. De  historia social est&aacute;n, por ejemplo, los trabajos de Archila, y sobre violencia  hay una gran producci&oacute;n historiogr&aacute;fica.</p>      <p>Yo creo que la historia de Planeta recogi&oacute; bastante la nueva  historiograf&iacute;a, con un sitio m&aacute;s bien fuerte para la historia pol&iacute;tica, en ese  sentido m&aacute;s compleja que la llamada &quot;Nueva Historia&quot; inicial, pues &eacute;sta en gran  parte prescindi&oacute; de la pol&iacute;tica, se convirti&oacute; en una historia pr&aacute;cticamente  econ&oacute;mica. La historia pol&iacute;tica qued&oacute; un poco reducida a las academias,  estereotipada como el estudio los proceres. Pr&aacute;cticamente, se olvid&oacute; de la  historia pol&iacute;tica entendida tambi&eacute;n como historia social y cultural, como  s&iacute;ntesis de todas las tendencias hist&oacute;ricas.</p>      <p><i><b>No deja de ser interesante que todo este movimiento se haya  desarrollado al margen de la A.cademia de Historia.</b></i></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La Academia de Historia tiene cosas de muy diferente estilo.  Pero creo que hay trabajos importantes. El problema es que es una historia  bastante evidencial, centrada s&oacute;lo en los acontecimientos, en datos emp&iacute;ricos;  y, adem&aacute;s de eso, escrita muchas veces por los descendientes de los mismos  proceres estudiados, podr&iacute;a decirse que pr&aacute;cticamente hab&iacute;a &quot;due&ntilde;os&quot; de los  personajes. Adem&aacute;s, los archivos estaban, hasta hace muy poco tiempo, muy mal  organizados, muy despelotados. Que haya copia del Archivo Restrepo en el Archivo  General de la Naci&oacute;n, que haya una sistematizaci&oacute;n del Archivo es un avance  realmente significativo. Por ejemplo, Safford dec&iacute;a que ac&aacute; uno terminaba  estudiando lo que se encontraba, no lo que buscaba.</p>      <p>Yo creo que la historiograf&iacute;a anglosajona ayud&oacute; tambi&eacute;n  bastante.</p>      <p><i><b>&iquest;Y Deas, por ejemplo?</b></i></p>      <p>Malcom es muy bueno haciendo preguntas, creo que no tan bueno  contest&aacute;ndolas. Deas, adem&aacute;s, impuls&oacute; el estudio de muchas personas: Eduardo  Posada Carb&oacute;, Gustavo Bell, Margarita Garrido. Malcom es un personaje cr&iacute;tico  que hace preguntas muy agudas. No tiene una historia de envergadura: son  peque&ntilde;os escritos, ensayos muy interesantes que abren caminos y, si se quiere,  posibilidades de b&uacute;squeda: identifica los detalles, encuentra los puntos d&eacute;biles  del argumento del otro, y eso tambi&eacute;n es &uacute;til en historia.</p>      <p>Para m&iacute;, el historiador extranjero que abri&oacute; m&aacute;s camino fue  Frank Safford. Bushnell, Ferguson, Harrison empezaron a hablar de Colombia en  Estados Unidos. Pero la influencia, aqu&iacute;, fueron los trabajos de Safford que  abren un camino en historia social, enfocados m&aacute;s hacia la historia pol&iacute;tica. El  trabajo de Safford influy&oacute; mucho en algunas de mis cosas, algunas cosas de  Helguera tambi&eacute;n, pero como misi&oacute;n, los primeros trabajos de Safford fueron  centrales.</p>      <p><i><b>Lo que uno puede llamar &quot;historia&quot;, en tanto  historia-disciplina, es bastante joven aqu&iacute; en Colombia.&iquest;Cu&aacute;les han sido los  principales vac&iacute;os?</b></i></p>      <p>El principal vac&iacute;o yo creo que es la historia pol&iacute;tica. La  historia pol&iacute;tica es la pobre del paseo siempre. No tengo nada contra la  historia de las mentalidades, la historia social y la historia regional. Yo  recuerdo una cosa que me dec&iacute;a mi profesor Tulio Halperin en mi doctorado en  historia. Tulio me dec&iacute;a: el problema es que ustedes todav&iacute;a no tienen un  balance general de la historia colombiana; no tienen una reconstrucci&oacute;n  principal de los hechos. Me dec&iacute;a que hacer la historia de las mentalidades en  Colombia no era lo prioritario. En Colombia, lo prioritario era la  reconstrucci&oacute;n de las tendencias hist&oacute;ricas m&aacute;s grandes, digamos, la parte m&aacute;s  general.</p>      <p><i><b>&iquest;El marco?</b></i></p>      <p>S&iacute;, el marco, el mapa general. Pero no existe un mapa general.  Y todav&iacute;a hay algunas lecturas muy ideol&oacute;gicas de muchos periodos: los radicales  contra N&uacute;&ntilde;ez, N&uacute;&ntilde;ez contra los radicales, fruto de una mirada liberal. No existe  una historia del partido conservador; existe algo de las ideas liberales, por  ejemplo el trabajo de Molina. Hay antolog&iacute;as y cosas de esas, pero no existe una  historia del pensamiento conservador. Incluso, El pensamiento colombiano en el  siglo XIX de Jaime Jaramillo trabaja a Caro y N&uacute;&ntilde;ez, trabaja lo de Amado Samper  y un poco Madiedo y Ezequiel Rojas. Pero, b&aacute;sicamente, uno pregunta: &iquest;por qu&eacute; no  se ha estudiado detenidamente a Mariano Ospina Rodr&iacute;guez?, &iquest;por qu&eacute; no ha  estudiado a Laureano G&oacute;mez con cuidado? Bueno, en lo que toca al pensamiento  liberal, L&oacute;pez se ha estudiado por Alvaro Tirado y Magdala Vel&aacute;squez. Pero no  existe un acumulado. En el pensamiento conservador hay algunos trabajos, como el  de Catalina Reyes sobre Ospina P&eacute;rez, pero no hay un trabajo de la historia del  partido conservador o de las historias de las ideas conservadoras. Los trabajos  sobre Iglesia y Estado, eso pr&aacute;cticamente lo empec&eacute; yo, pero no ha habido  trabajos que hayan seguido explorando cuidadosamente esta l&iacute;nea.</p>      <p><i><b>Para usted, &iquest;qu&eacute;periodos est&aacute;n en mora de ser estudiados?</b></i></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pues yo creo que del periodo de la Independencia, como cosa  extra&ntilde;a, a pesar de toda la mitolog&iacute;a al respecto, no hay una obra de conjunto  ciertamente profunda y compleja. Lo m&aacute;s moderno que se ha escrito sobre este  periodo son, por ejemplo, los trabajos de William McGreevey, los de Ocampo y los  de los disc&iacute;pulos de Francois Xavier-Guerra. No hay una buena historia de la  Independencia.</p>      <p>Despu&eacute;s, la historia est&aacute; muy centrada en los problemas  Bol&iacute;var-Santander, en la arquitectura de la Gran Colombia, y luego hay un gran  vac&iacute;o en los finales de los a&ntilde;os 20 y 30. S&oacute;lo se empieza a trabajar hasta 1848,  que es el &quot;boom&quot;, la revoluci&oacute;n liberal, en la que parece que todo hubiera  comenzado ah&iacute;. Los trabajos de Colmenares sobre la revoluci&oacute;n liberal, los de  Jaime Jarami&uuml;o sobre esa generaci&oacute;n rom&aacute;ntica, los de Molina sobre las ideas  liberales en ese momento y algunos trabajos de mi parte, dan cuenta de ese  periodo. Luego de ese &quot;boom&quot;, y como el periodo que le antecede, en el periodo  radical hay grandes vac&iacute;os. Son veinte a&ntilde;os en los que no hay pr&aacute;cticamente  nada. Es notable que los buenos estudios sobre el periodo radical son escritos  en los Estados Unidos.</p>      <p>La guerra de los Mil d&iacute;as est&aacute; m&aacute;s o menos bien cubierta.  Sobre los partidos, en especial el conservador, no hay pr&aacute;cticamente nada, sobre  violencia hay algunos trabajos sobre violencia regional. Pero la visi&oacute;n a&uacute;n es  muy maniquea en lo que respecta a las relaciones con el r&eacute;gimen conservador, el  papel de la Iglesia y el papel del conservatismo en ese periodo. Todav&iacute;a falta  una buena historia de conjunto. Hay cosas muy buenas en las regiones &#40;Tolima,  Antioquia, etc.&#41;, pero todav&iacute;a falta una visi&oacute;n de conjunto, una visi&oacute;n m&aacute;s  compleja y articuladora. Lo m&aacute;s detallado sobre ese periodo es la obra Orden y  Violencia, de P&eacute;caut. Tambi&eacute;n hay cosas en el periodo en el que se inscribe  Gait&aacute;n, pero Gait&aacute;n mismo no ha sido muy estudiado. Ocasionalmente, aparecen  algunos buenos trabajos, como el de Herbert Braun, pero falta todav&iacute;a mucho por  hacer. En la misma historia de la violencia reciente hay muchos vac&iacute;os todav&iacute;a.  Sin embargo, hay cosas interesantes que uno encuentra en una mirada m&aacute;s  hist&oacute;rica a la violencia, por ejemplo los trabajos de Gonzalo S&aacute;nchez, los  trabajos nuestros, los de Carlos Miguel Ortiz y el mismo trabajo de Mary Roldan.</p>      <p>La ventaja de un pa&iacute;s como el nuestro es que est&aacute; casi todo  por hacer. Hay muchos caminos trazados para recorrer, pero yo creo que hay mucha  gente que se mete con cosas muy sofisticadas, cuando falta todav&iacute;a el piso  elemental sobre el que se construye la historia. Lo que veo es una gran  sofisticaci&oacute;n hist&oacute;rica, pero poco trabajo concreto sobre periodos concretos.</p>      <p>No hay una buena historia de la educaci&oacute;n, a pesar de que hay  tendencias que pueden inscribirse en este campo. Se dedicaron mucho a estudiar  los marcos te&oacute;ricos de la educaci&oacute;n, insertando a Foucault; pero el trabajo  concreto sobre la historia de la educaci&oacute;n es muy poco. Esto es, ha sido una  historia de la educaci&oacute;n un poco &quot;en s&iacute; misma&quot;, se examinan muy bien los marcos  de la escuela de Montesori, las Lancastarianas, etc., pero se deja de lado un  poco el contexto, sin historia de las ideas: sin historia de las mentalidades,  se olvidan preguntas como &iquest;qu&eacute; ideas estaban detr&aacute;s de eso? &iquest;Qu&eacute; pol&iacute;ticas lo  sosten&iacute;an? Pr&aacute;cticamente, la educaci&oacute;n era el campo de batalla entre los  partidos y de &eacute;stos con la Iglesia. Estas son entradas muy diferentes al tema  educativo. Pues nada de eso aparece, porque es una historia de la educaci&oacute;n en  s&iacute; misma, se vac&iacute;a de lo social, lo econ&oacute;mico y lo pol&iacute;tico.</p>  <hr size="1">      <p><b>Comentarios</b></p>      <p><sup><a   href="#s1"   name="1">1</a></sup> Parafraseando a Javier Muguerza, en &quot;La raz&oacute;n con  min&uacute;scula &#40;o por qu&eacute; somos postmodernos&#41;&quot;, en Historia, Lenguaje j Sociedad.  Barcelona, Cr&iacute;tica, 1989, pp. 424-430.</p>       ]]></body>
</article>
