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<publisher-name><![CDATA[Departamento de Historia, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[ESTADOS UNIDOS Y EL MEDIO ORIENTE: MODERACIÓN, RIVAL Y HEGEMONÍA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article, which divides the history of the U.S. presence in the región into different periods - moderation, rivalry, and hegemony- refers to the superpower&#39;s interests, triumphs, failures, and mistakes. Taking the complexity of the región into account, it shows how diverse motives such as oil interests, rivalry with the Soviet Union, and support for Israel have led to escalation. The author concludes that since the U.S. role in the región is indisputable, it is not only necessary to take said superpower&#39;s traditional concerns into account, but other realities as well.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center" ><font size="4"><b>ESTADOS UNIDOS Y EL MEDIO ORIENTE: MODERACI&Oacute;N, RIVAL Y HEGEMON&Iacute;A</b> </font></p>  <b>Luis E. Bosemberg</b>    <br> Profesor asociado del Departamento de Historia de la Universidad de  los Andes.  <hr  size="1">      <p><b>RESUMEN</b>    <br>      <br> El art&iacute;culo, mostrando una periodizaci&oacute;n de la presencia norteamericana  -moderaci&oacute;n, rivalidad y hegemon&iacute;a - hace alusi&oacute;n a los intereses, triunfos,  fracasos y errores de la superpotencia. Teniendo en cuenta la complejidad de la  regi&oacute;n, se plantea que motivaciones diversas condujeron a una escalada, tales  como el petr&oacute;leo, la rivalidad con la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y el apoyo a Israel. Se  concluye que como el papel de los norteamericanos en la regi&oacute;n es indiscutido  hay tener en cuenta no solamente las preocupaciones tradicionales de la  superpotencia sino tambi&eacute;n otras realidades.</p>      <p><b>PALABRAS CLAVES</b>    <br> Estados Unidos, medio oriente, relaciones internacionales, irak,  israel,palestinos, nacionalismo &aacute;rabe, petr&oacute;leo, guerras del golfo p&eacute;rsico.</p> <hr size="1">      <p align="center" ><font size="3"><b>THE UNITED STATES AND THE MIDDLE EAST: MODERATION, RIVALRY, AND HEGEMONY</b></font></p>      <p><b>ABSTRACT</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     <br> This article, which divides the history of the U.S. presence in the regi&oacute;n into  different periods — moderation, rivalry, and hegemony— refers to the  superpower&#39;s interests, triumphs, failures, and mistakes. Taking the complexity  of the regi&oacute;n into account, it shows how diverse motives such as oil interests,  rivalry with the Soviet Union, and support for Israel have led to escalation.  The author concludes that since the U.S. role in the regi&oacute;n is indisputable, it  is not only necessary to take said superpower&#39;s traditional concerns into  account, but other realities as well.</p>     <p><b>KEY WORDS</b>    <br> United States, middle east, international relations, iraq, israel, palestinians,  arab nationalism, oil, persian gulf wars.</p>  <hr size="1">       <p>El presente art&iacute;culo hace un an&aacute;lisis hist&oacute;rico de las relaciones  internacional es entre los Estados Unidos y el Medio Oriente<sup><a    name="s1" href="#1">1</a></sup>,  una regi&oacute;n que despierta intereses estrat&eacute;gicos &uacute;nicos, posee recursos  energ&eacute;ticos y es una verdadera encrucijada de tres continentes con sus rutas y  puertos; una regi&oacute;n atractiva para fuerzas diversas y por consiguiente una de  las regiones m&aacute;s problem&aacute;ticas del globo. Es tambi&eacute;n una regi&oacute;n plural,  inestable y llena de conflictos internos, lo que intensifica y complica a&uacute;n m&aacute;s  sus relaciones internacionales.</p>     <p>Veremos a unos Estados Unidos que iniciaron una t&iacute;mida presencia a finales del  siglo XVIII y paulatinamente se convirtieron, en el transcurso de unos 200 a&ntilde;os,  en la potencia hegem&oacute;nica de la regi&oacute;n. Se trata de ver cu&aacute;les son sus intereses  y desaf&iacute;os, sus acciones y tambi&eacute;n su impacto; un camino en donde se mezclan  errores, triunfos, fracasos, paradojas. </p>     <p>No se puede observar a los Estados Unidos desde la &oacute;ptica de la inocencia,  como si hubiesen sido &quot;arrastrados&quot;, algo as&iacute; como un &quot;no quer&iacute;an pero los  toc&oacute;&quot;. La complejidad de las relaciones internacionales tampoco permite una  tesis de la conspiraci&oacute;n de los &quot;agentes o marionetas del imperialismo&quot; o &quot;la  conspiraci&oacute;n imperialista&quot;, como todav&iacute;a la manejan ciertos c&iacute;rculos en la  regi&oacute;n. No se puede afirmar que &quot;los conflictos forzaron la intervenci&oacute;n&quot;, como  si los hechos del Medio Oriente fuesen el origen de las acciones emprendidas por  Washington. O que Estados Unidos tan s&oacute;lo quiere el bien de la regi&oacute;n<sup><a    name="s2" href="#2">2</a></sup>.  Los norteamericanos no son v&iacute;ctimas inocentes de los sucesos que en el Medio  Oriente se han revertido contra ellos. Tampoco se trata de se&ntilde;alar una maldad  intr&iacute;nseca norteamericana. Ni de mirar a unos norteamericanos como los &uacute;nicos  que hacen y deshacen en la regi&oacute;n. Por supuesto que hay ganadores y perdedores,  aquellos que se beneficiaron y aquellos que no. Hay una din&aacute;mica entre diversas  partes.</p>     <p>En un contexto general, la presencia estadounidense en el Medio Oriente se  enmarca dentro de la intensa competencia por la regi&oacute;n que llevan a cabo las  potencias desde hace m&aacute;s de 200 a&ntilde;os. Se remonta a la segunda mitad del siglo  XVIII cuando se celebraron los primeros intercambios comerciales y a la primera  mitad del siglo XIX cuando llegaron misioneros a la regi&oacute;n. Los diversos grupos  religiosos fundaron escuelas, imprimieron libros y contribuyeron al auge  cultural nacionalista de la &eacute;poca<sup><a    name="s3" href="#3">3</a></sup>.  La rivalidad con otras potencias era cultural-religiosa, en un momento en que la  pol&iacute;tica exterior norteamericana estaba presente en otras geograf&iacute;as. No hab&iacute;a  grandes intereses comerciales o pol&iacute;ticos, como ya los hab&iacute;a en otros  continentes. De esta primera &eacute;poca, vale la pena resaltar que en la inmediata  primera posguerra los catorce puntos del presidente Wilson, que abogaban por la  autodeterminaci&oacute;n, fueron bien vistos por los nacionalistas &aacute;rabes. Los primeros  intereses econ&oacute;micos y privados datan de las d&eacute;cadas de los 1920 y 1930 cuando  se fundaron las primeras compa&ntilde;&iacute;as petroleras. Durante el per&iacute;odo de  entreguerras, los norteamericanos no tuvieron grandes intereses vitales y  estrat&eacute;gicos en el Medio Oriente, no ten&iacute;an clientes regionales, ni bases  militares. As&iacute;, hasta la d&eacute;cada de los cuarenta la presencia estadounidense tan  s&oacute;lo se hab&iacute;a manifestado en el &aacute;mbito cultural, ideol&oacute;gico y comercial.</p>     <p>Pero las cosas comenzaron a cambiar despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial. De  ahora en adelante, los norteamericanos tendr&iacute;an varios objetivos. El primero,  consisti&oacute; en &quot;contener al comunismo&quot;; la posici&oacute;n geogr&aacute;fica de la regi&oacute;n, es  decir, la cercan&iacute;a a la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, la hac&iacute;a indispensable en el conflicto  este-oeste. El segundo, muy ligado al primero, radic&oacute; en presionar o intervenir  los nacionalismos regionales<sup><a    name="s4" href="#4">4</a></sup>.  El tercero, adquirir el crudo y, por consiguiente, garantizar su  aprovisionamiento; para ello, hab&iacute;a que conservar la estabilidad de los pa&iacute;ses  productores en el Golfo P&eacute;rsico. El cuarto, &uacute;ltimo en orden aunque no en  importancia, la defensa de Israel.</p>     <p>Hagamos un recorrido hist&oacute;rico y  deteng&aacute;monos, en un primer momento, en la &eacute;poca de la Guerra Fr&iacute;a y las  relaciones de Washington con los nacionalismos regionales. Varias son las  rupturas con respecto a los siglos anteriores: la primera consisti&oacute; en una  creciente presencia pol&iacute;tica y militar de Washington, posibilitada por la  paulatina debilidad y retirada de los imperios occidentales, la Gran Breta&ntilde;a y  Francia; una presencia que inclu&iacute;a, adem&aacute;s, legados brit&aacute;nicos<sup><a    name="s5" href="#5">5</a></sup>.  Reflejando esa situaci&oacute;n, durante la Segunda Guerra Mundial, tropas americanas,  en su lucha contra la Alemania nacionalsocialista, se hicieron presentes en el  Golfo invadiendo Ir&aacute;n para asegurar abastecimientos a la URSS. A finales de la  guerra, Washington inici&oacute; una pol&iacute;tica de cooperaci&oacute;n con Arabia Saudita: por un  lado, estaba el petr&oacute;leo de por medio y, por el otro, los norteamericanos  heredaban aliados de los brit&aacute;nicos –comenzaron a proteger a los saud&iacute;es. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Segunda ruptura: al mismo tiempo, el Medio Oriente se convirti&oacute; en una de las  regiones en donde temores y planes contrapuestos de las dos superpotencias  hallaron manifestaciones concretas. En ese sentido, durante m&aacute;s de 40 a&ntilde;os  Estados Unidos y la URSS se enfrentaron indirectamente, evitando una guerra  directa, buscando aliados, cooperando en diversos programas de desarrollo,  vendiendo armas e intentando persuadir a diversos pa&iacute;ses de la validez de su  sistema<sup><a    name="s6" href="#6">6</a></sup>.  En Ir&aacute;n, por ejemplo, a finales de la Segunda Guerra Mundial, las dos  superpotencias dieron rienda libre a sus rivalidades para asegurar su  predominio. En nombre del &quot;mundo libre&quot;, el presidente Truman logr&oacute; la retirada  de tropas sovi&eacute;ticas de ese pa&iacute;s<sup><a    name="s7" href="#7">7</a></sup>.  Washington plane&oacute; alianzas militares como correlato de la OTAN: el Pacto de  Bagdad, firmado en 1955 por Turqu&iacute;a, Irak, Ir&aacute;n y Pakist&aacute;n, y cuyo eje central  lo constitu&iacute;a la Gran Breta&ntilde;a, fue un verdadero &quot;cord&oacute;n sanitario&quot; que rodeaba a  la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica por su costado suroeste. Los compromisos militares americanos  en otras partes del mundo, empero, todav&iacute;a imposibilitan su presencia directa.</p>     <p>Una tercera ruptura residi&oacute; en que la decadencia de los imperios occidentales  fue desafiada por corrientes nacionalistas en los pa&iacute;ses &aacute;rabes y en Ir&aacute;n, que  abogaban por una independencia real y una modernizaci&oacute;n. Pero los Estados Unidos  no participaban de estas propuestas. Vieron con malos ojos el triunfo de los  nacionalistas a los que consideraban como pro-sovi&eacute;ticos e izquierdistas. El  Egipto de Nasser es un gran ejemplo de ello. Para su triunfante revoluci&oacute;n, los  problemas en el &aacute;mbito internacional poco ten&iacute;an que ver con una supuesta  &quot;amenaza sovi&eacute;tica&quot;; se relacionaban, m&aacute;s bien, con una amenaza israelita y con  rivalidades regionales. La propuesta nasserista, entre otras, consist&iacute;a en la  no-alineaci&oacute;n, ni este ni oeste. Nasser cre&iacute;a que, de esa forma, se lograr&iacute;a una  verdadera independencia. Pero las presiones estadounidenses para que Egipto  formase parte del Pacto de Bagdad tuvo como respuesta egipcia la compra de armas  a Checoslovaquia y reconocer a la China, queriendo mostrar as&iacute; su autonom&iacute;a  –algo que los norteamericanos interpretaron como una clara alianza  comunista-egipcia. Al final de cuentas, el Pacto de Bagdad gener&oacute; m&aacute;s  desasosiego que seguridad cuando Mosc&uacute; logr&oacute; saltarse el cord&oacute;n sanitario al  vender armas a Egipto y &eacute;ste termin&oacute; dependiendo de aquel.</p>     <p>La pol&iacute;tica norteamericana se podr&iacute;a denominar de contraposici&oacute;n: como cre&iacute;an  que los sovi&eacute;ticos se estaban tomando la regi&oacute;n y quer&iacute;an, a su vez, evitar un  enfrentamiento directo, presionaron o intervinieron a los nacionalistas, a  quienes consideraban como una avanzada sovi&eacute;tica y apoyaban a las monarqu&iacute;as  –con la firme convicci&oacute;n de que as&iacute; se contrapon&iacute;an a los designios de los  sovi&eacute;ticos. Se trataba de un equilibrio de poder: se fortalec&iacute;a a uno en la  creencia de que as&iacute; se contrarrestaba al otro.</p>     <p>Un buen ejemplo lo constituy&oacute; la  primera guerra civil libanesa &#40;1958&#41; que, en su naturaleza, fue un conflicto  interno entre &aacute;rabes nacionalistas y conservadores cristianos. Los primeros se  identificaban con el nacionalismo &aacute;rabe, como el expresado por Nasser. En el  mismo a&ntilde;o en que estall&oacute; la guerra, Washington proclam&oacute; la Doctrina Eisenhower  que brindaba apoyo en nombre del &quot;mundo libre&quot; a pa&iacute;ses que estuvieran  &quot;amenazados&quot; por el comunismo. Los conservadores se acogieron a dicha doctrina  aduciendo la tesis de la &quot;amenaza&quot;. Para protegerlos, se produjo una invasi&oacute;n  militar estadounidense, basada en la idea de que los comunistas estaban a punto  de tomarse el poder. La guerra termin&oacute; con un arreglo entre las partes –un  presidente neutral que satisfac&iacute;a a ambos bandos; y con la retirada de tropas de  los Estados Unidos, &eacute;stos proclamaron que su intervenci&oacute;n fue una ganancia para  el &quot;mundo libre&quot;. Seg&uacute;n los norteamericanos, el comunismo no se tom&oacute; el L&iacute;bano.  Se hab&iacute;a mantenido as&iacute; el equilibrio.</p>     <p>Identificando a los nacionalistas &aacute;rabes como agentes de Mosc&uacute;, Washington  conden&oacute; el triunfo de la revoluci&oacute;n en Irak &#40;1958&#41; y la llegada al poder de los  nacionalistas en Siria &#40;1963&#41;, lo que produjo que &eacute;stos se acercaran al bloque  oriental. En el Ir&aacute;n mon&aacute;rquico, los nacionalistas, con Mosadeq a la cabeza,  lograron nacionalizar el petr&oacute;leo, lo que despert&oacute; la furia de sus  expropietarios –los ingleses. La tensi&oacute;n termin&oacute; cuando Mosadeq, quien al ser  aislado internacionalmente por norteamericanos y brit&aacute;nicos, hab&iacute;a intentado  acercarse a los sovi&eacute;ticos, fue derrocado por una intervenci&oacute;n de la CIA en 1953<sup><a    name="s8" href="#8">8</a></sup>.  Para Washington, la monarqu&iacute;a iran&iacute; fue salvada del comunismo. Kennedy continu&oacute;  en la l&iacute;nea de la contraposici&oacute;n, rechazando la hostilidad egipcia hacia Arabia  Saudita y Jordania, ambas monarqu&iacute;as fundadas por los brit&aacute;nicos. En esta &eacute;poca,  se estableci&oacute; la sexta flota en el Mediterr&aacute;neo para contraponerse a la armada  sovi&eacute;tica.</p>     <p>La guerra &aacute;rabe-israelita de 1967 coincidi&oacute; con los intereses  norteamericanos. La aplastante derrota inflingida a Egipto y a Siria fue una  victoria americana-israelita contra el nacionalismo &aacute;rabe<sup><a    name="s9" href="#9">9</a></sup>.  Reagan, de una manera m&aacute;s enf&aacute;tica, cre&iacute;a en la &quot;amenaza comunista&quot;, y en Israel  como su aliado estrat&eacute;gico –ignorando as&iacute; las realidades locales y pagando por  ello un precio elevado. Apoy&oacute; la invasi&oacute;n israelita al L&iacute;bano en 1982, creyendo  que as&iacute; derrotaba al &quot;eje sovi&eacute;tico-sirio-chiita-druzo-palestino&quot;. Pero se  entrometi&oacute; en la compleja segunda guerra civil libanesa. Milicias chiitas, que  consideraron a los norteamericanos como un ej&eacute;rcito m&aacute;s que apoyaba a sus  enemigos cristianos, hicieron detonar una bomba en el cuartel norteamericano  causando la muerte de 241 Marines. La consiguiente retirada y el desprestigio  gringo fueron terribles. Todo esto les abr&iacute;a m&aacute;s oportunidades a los sovi&eacute;ticos.  Al intentar debilitar a los sirios y a sus aliados chiitas y drusos, Estados  Unidos los hizo m&aacute;s dependientes de Mosc&uacute;.</p>     <p>Con la ca&iacute;da de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, el Medio Oriente dej&oacute; de ser escenario de  la rivalidad este-oeste. Los antiguos aliados nacionalistas de los sovi&eacute;ticos  –Irak, Siria, Yemen, Libia y los grupos palestinos radicales-, debilitados por  sus propias incapacidades, golpeados por Israel y limitados por la diplomacia  americana, se quedaron sin armas y sin el apoyo diplom&aacute;tico sovi&eacute;tico<sup><a    name="s10" href="#10">10</a></sup>.  Adem&aacute;s, ya el Medio Oriente estaba saturado con un nacionalismo que no lograba  metas, conspiraba y ten&iacute;a enemigos internos y externos. El nacionalismo &aacute;rabe,  pues, ven&iacute;a perdiendo fuerza y con la derrota del Irak a manos norteamericanas  en la segunda guerra del Golfo &#40;1991&#41;<sup><a    name="s11" href="#11">11</a></sup>,  guerra que fue posible gracias a la desaparici&oacute;n de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica,  fracasaba el &uacute;ltimo intento de liderazgo nacionalista en la regi&oacute;n.</p>     <p>En s&iacute;ntesis,  en la medida en que &quot;conten&iacute;a&quot; al comunismo, objetivo principal norteamericano,  Washington, que intentaba legitimarse con propuestas ideol&oacute;gicas &#40;democracia,  defensa del mundo libre&#41; y rechazaba las preocupaciones nacionalistas, termin&oacute;  por convertirse en enemigo de millones de egipcios, iraqu&iacute;es, sirios, libaneses,  y en el firme aliado de las monarqu&iacute;as conservadoras y de Israel, como veremos  m&aacute;s adelante. Parad&oacute;jicamente, las acciones norteamericanas fortalecieron a  nacionalistas y a rusos: hicieron posible que el campo nacionalista con el apoyo  sovi&eacute;tico fuese un desaf&iacute;o serio para los EEUU. Sin embargo, la ca&iacute;da de la URSS  y de los nacionalismos fue una gran ventaja para Estados Unidos.</p>     <p>La relaci&oacute;n de los Estados Unidos con Israel, otra herencia brit&aacute;nica, ha  sido bastante estrecha: su defensa ha sido un objetivo constante. Y en el  conflicto &aacute;rabe-israelita, aunque Washington oficialmente exprese su  imparcialidad, ha favorecido claramente a Tel-Aviv. Comenzando con el apoyo a la  fundaci&oacute;n de Israel en 1948, las decisiones norteamericanas con respecto al  Medio Oriente, de una u otra manera, han tenido en cuenta al Estado jud&iacute;o<sup><a    name="s12" href="#12">12</a></sup>,  aunque durante las d&eacute;cadas de los 50 y 60 la pol&iacute;tica de Washington hacia  Tel-Aviv todav&iacute;a no estaba tan definida. En 1956, Israel, junto con la Gran  Breta&ntilde;a y Francia, invadi&oacute; Egipto con el objetivo de derrocar a Nasser. Pero las  presiones de las dos superpotencias condujeron a la retirada de los tres  invasores<sup><a    name="s13" href="#13">13</a></sup>.  Fue la aplastante victoria israelita contra los nacionalistas &aacute;rabes en 1967 la  que revel&oacute; los beneficios que podr&iacute;a aportar Israel: el Estado jud&iacute;o se  convert&iacute;a en una ventaja estrat&eacute;gica para los intereses estadounidenses pues era  la potencia militar de la regi&oacute;n; su aviaci&oacute;n era una formidable arma de  disuasi&oacute;n contra la flota sovi&eacute;tica en el Mediterr&aacute;neo<sup><a    name="s14" href="#14">14</a></sup>;  era un pa&iacute;s estable y compart&iacute;a enemigos con los norteamericanos: ambos eran  anticomunistas, estaban en contra de los reg&iacute;menes apoyados por la Uni&oacute;n  Sovi&eacute;tica –los nacionalistas &aacute;rabes. Israel habr&iacute;a de convertirse en una  avanzada occidental, y deber&iacute;a mantener la pol&iacute;tica de contraposici&oacute;n. Adem&aacute;s,  le ahorraba una presencia directa a los EEUU<sup><a    name="s15" href="#15">15</a></sup>.  El problema consist&iacute;a en que una actitud muy favorable a Tel-Aviv pondr&iacute;a en  peligro la adquisici&oacute;n del crudo.</p>     <p>Por un lado, en m&uacute;ltiples ocasiones, y generalmente como parte de alguna  negociaci&oacute;n de paz, los EEUU, con sus ayudas directas econ&oacute;micas, programas  militares, venta de armas y apoyo diplom&aacute;tico, han fortalecido a Israel de tal  manera que pudiese resistir presiones diversas. Entre 1949 y 1983 le hab&iacute;an  donado US 25 mil millones; desde 1984 recibe US 3 mil millones anuales<sup><a    name="s16" href="#16">16</a></sup>,  una cantidad que lo posiciona en el primer lugar de las ayudas directas  norteamericana<sup><a    name="s17" href="#17">17</a></sup>.  Pero, por el otro, la iniciativa mostrada por los &aacute;rabes en la guerra de 1973<sup><a    name="s18" href="#18">18</a></sup>,  la dependencia de Occidente con respecto al petr&oacute;leo y la posibilidad de un  enfrentamiento entre las superpotencias condujo a la dupla Nixon-Kissinger a  apaciguar a los &aacute;rabes. Se buscaron soluciones, por ejemplo, se logr&oacute; un retiro  parcial israelita de una franja de la Pen&iacute;nsula del Sina&iacute;, pero a cambio Israel  logr&oacute; que Nixon lo abasteciera con armas sofisticadas, quintuplicando la ayuda<sup><a    name="s19" href="#19">19</a></sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ford y Carter continuaron con esta pol&iacute;tica de apaciguamiento. El primero  lleg&oacute; a rebajar la ayuda de US 1,5 mil millones a mil millones, enfatiz&oacute; la  soluci&oacute;n a la cuesti&oacute;n palestina, rechaz&oacute; la anexi&oacute;n de Jerusal&eacute;n y aprob&oacute; una  resoluci&oacute;n del Consejo de Seguridad que criticaba la fundaci&oacute;n de colonias<sup><a    name="s20" href="#20">20</a></sup>.  Carter reafirm&oacute; la idea del retiro de las zonas invadidas y de los derechos de  los palestinos. Pero los acuerdos de Camp David y el tratado egipcio-israelita  de 1979, mediados por &eacute;l, no reflejaron sus propuestas pues no hubo un  compromiso por parte de Israel para que desistiera de la construcci&oacute;n de  colonias, no se logr&oacute; que Tel-Aviv reconociera los derechos nacionales de los  palestinos, ni se estableci&oacute; una soberan&iacute;a palestina en Cisjordania y Gaza;  Carter le garantiz&oacute; a Israel, adem&aacute;s, el aprovisionamiento de petr&oacute;leo y le  construy&oacute; aeropuertos militares que hab&iacute;an sido desplazados del Sina&iacute;<sup><a    name="s21" href="#21">21</a></sup>,  lo que desacredit&oacute; la posici&oacute;n norteamericana como un mediador equidistante.</p>     <p>Reagan inst&oacute; al retiro de las zonas invadidas, apel&oacute; al congelamiento en la  construcci&oacute;n de colonias y apoy&oacute; una autonom&iacute;a palestina en el marco de una  federaci&oacute;n con Jordania, pero no pas&oacute; a plantear grandes detalles. Sin embargo,  estableci&oacute; un comit&eacute; conjunto militar norteamericano-israelita y almacen&oacute; equipo  militar en Israel, sin extraer, como lo expres&oacute; en aquel momento el rey Hussein,  ninguna concesi&oacute;n a los israelitas<sup><a    name="s22" href="#22">22</a></sup>.  Bush padre hizo un alto en este recorrido. La ruptura radicaba en la firmeza con  que &eacute;ste se propon&iacute;a solucionar el conflicto. Bush y Baker eran unos petroleros  tejanos que sent&iacute;an que el mundo &aacute;rabe petrolero era m&aacute;s importante que Israel y  que igualmente era un buen mercado de bienes y servicios<sup><a    name="s23" href="#23">23</a></sup>.  Adem&aacute;s, durante la segunda guerra del Golfo, Israel se hab&iacute;a convertido  claramente en una desventaja estrat&eacute;gica. Hussein lo sab&iacute;a y por eso atac&oacute; a  Israel para transformar el conflicto de &aacute;rabes contra &aacute;rabes en &aacute;rabes contra  israel&iacute;es, y para alejar a estos &uacute;ltimos de los estadounidenses<sup><a    name="s24" href="#24">24</a></sup>.  En la posguerra, presionando fuertemente a Israel para que asistiese, la  diplomacia norteamericana logr&oacute; que se reunieran en Madrid pr&aacute;cticamente todos  los involucrados. La conferencia despert&oacute; grandes expectativas y los  estadounidenses, de esta manera, gozaron de una cierta popularidad<sup><a    name="s25" href="#25">25</a></sup>.</p>     <p>Pero Clinton se pronunci&oacute; expl&iacute;citamente a favor de Tel-Aviv, como lo hab&iacute;a  hecho Reagan en la d&eacute;cada anterior. El proceso de paz que aquel inici&oacute; en 1993  ten&iacute;a como tel&oacute;n de fondo dos hechos que fortalecieron al Estado jud&iacute;o: por una  parte, la ca&iacute;da de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, que debilit&oacute; a los &aacute;rabes nacionalistas  anti-israelitas, y por otra, la aplastante derrota iraqu&iacute; en la segunda guerra  del Golfo. Washington prometi&oacute; transferencia de tecnolog&iacute;a militar sofisticada,  mientras que para construir en las zonas palestinas, como parte del proceso de  paz, prefiri&oacute; conseguir fondos de origen distinto al norteamericano; en otras  palabras, jug&oacute; el papel de protagonista y no de mediador<sup><a    name="s26" href="#26">26</a></sup>.  Los textos oficiales norteamericanos se refer&iacute;an a Cisjordania y Jerusal&eacute;n  oriental como &quot;zonas en disputa&quot; y no &quot;ocupadas&quot;, como se hab&iacute;a hecho en los  &uacute;ltimos 26 a&ntilde;os. Con el apoyo estadounidense, Israel pact&oacute; por separado con la  OLP y Jordania, y logr&oacute; aislar a Siria, rompiendo as&iacute; el frente &aacute;rabe.</p>     <p>A Bush hijo no le interes&oacute; la cuesti&oacute;n palestina en el primer a&ntilde;o y medio de su  administraci&oacute;n. Pero la invasi&oacute;n a Irak, que no fue bien vista por la Liga  &Aacute;rabe, condujo a atenuar su posici&oacute;n inicial. En el momento de escribir estas  l&iacute;neas, planteaba un nuevo plan de paz, junto con la ONU, Rusia y la Uni&oacute;n  Europea, que se encuentra en los lineamientos que Estados Unidos ha defendido  desde 1967<sup><a    name="s27" href="#27">27</a></sup>:  la llamada Hoja de Ruta plantea &quot;...el final de la ocupaci&oacute;n que comenz&oacute; en 1967,  basado en &#91;...&#93; la Resoluci&oacute;n 242 del Consejo de Seguridad &#91;...&#93; e insta al  reconocimiento de Israel &#91;...&#93; en el contexto de una paz comprensiva&quot;<sup><a    name="s28" href="#28">28</a></sup>.  En s&iacute;ntesis, ning&uacute;n otro pa&iacute;s de la comunidad internacional ha mostrado una tal  continuidad en defender a Israel. Aunque oficialmente mediadores en la  estructura de negociaci&oacute;n, los resultados muestran que lo han fortalecido. Se  podr&iacute;a interpretar que hist&oacute;ricamente los norteamericanos han considerado  secundaria la cuesti&oacute;n palestina pues ha primado la protecci&oacute;n del Estado jud&iacute;o,  la estabilidad basada en disuasi&oacute;n israel&iacute;.</p>     <p>Podr&iacute;amos preguntarnos, al final de cuentas, si esta relaci&oacute;n ha beneficiado o  no a los norteamericanos. Si bien Tel-Aviv ha sido, por un lado, un baluarte  fuerte y estable contra el nacionalismo y el comunismo, por el otro, la actitud  norteamericana frente al Estado jud&iacute;o ha sembrado desconfianza en la regi&oacute;n e  incitado al radicalismo &#40;recordemos tambi&eacute;n la relaci&oacute;n con los nacionalismos&#41;.  Agreguemos, por dar otro ejemplo, que el hecho de que los norteamericanos  bloqueen resoluciones en el Consejo de Seguridad que critican a Israel, mientras  que atacaron a Irak en 1991 basados en una resoluci&oacute;n de la ONU, tambi&eacute;n suscita  cr&iacute;ticas en la regi&oacute;n. Pero, a pesar de ese apoyo constante, las relaciones con  muchos &aacute;rabes han continuado y la consecuci&oacute;n del crudo ha sido siempre  asegurada.</p>     <p>La regi&oacute;n del Golfo P&eacute;rsico, que inicialmente fue una zona de influencia de la  Gran Breta&ntilde;a, se convirti&oacute; en un &aacute;rea fundamental para los EEUU: hab&iacute;a que  garantizar el aprovisionamiento del crudo. Para ello hab&iacute;a que conservar la  independencia y estabilidad de los pa&iacute;ses productores: inicialmente,  intervinieron indirectamente y militarizaron poco a poco para, finalmente,  ejercer un dominio directo y militar<sup><a    name="s29" href="#29">29</a></sup>.  Ya nos referimos a la intervenci&oacute;n secreta de la CIA en 1953 porque cre&iacute;a que el  comunismo se estaba tomando la monarqu&iacute;a iran&iacute;. No s&oacute;lo la intervenci&oacute;n har&iacute;a  parte de la memoria colectiva iran&iacute;, desprestigiando a los EEUU, sino que adem&aacute;s  &eacute;stos consiguieron la explotaci&oacute;n del 40&#37; del crudo de aquel pa&iacute;s.</p>     <p>La retirada militar y definitiva de la Gran Breta&ntilde;a en 1971 produjo una gran  pregunta: &iquest;qui&eacute;n garantizar&iacute;a la consecuci&oacute;n del petr&oacute;leo? Estados Unidos, el  candidato ideal, ten&iacute;a varios problemas: el gran fracaso de la costosa guerra  del Vietnam, el despegue de Europa, el despertar de China, adem&aacute;s de problemas  financieros. La respuesta fue la Doctrina Nixon, es decir, firmes aliados  salvaguardar&iacute;an el Golfo -el este del Medio Oriente -, mientras que, como ya  vimos, en ese momento Israel se estaba convirtiendo en la ventaja estrat&eacute;gica en  el oeste. As&iacute; se evitar&iacute;a una intervenci&oacute;n directa y presiones econ&oacute;micas y  pol&iacute;ticas. El Ir&aacute;n mon&aacute;rquico y Arabia Saudita habr&iacute;an de jugar ese papel,  aunque el primero, debido a sus recursos militares y humanos, y al no estar  articulado a las pol&iacute;ticas &aacute;rabes, jugar&iacute;a un papel m&aacute;s importante. As&iacute; surgi&oacute;  la teor&iacute;a de los gendarmes que tendr&iacute;a validez en el transcurso de las  siguientes dos d&eacute;cadas. La idea consist&iacute;a en armarlos formando un frente militar  que intimidar&iacute;a a la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y a su aliado Irak. A mediados de la d&eacute;cada  de los 70 Ir&aacute;n absorb&iacute;a la mitad de la venta de armas norteamericanas en el  exterior. Entre 1973 y 1980 Ir&aacute;n y Arabia Saudita compraron armas por un valor  de 30 mil millones de d&oacute;lares<sup><a    name="s30" href="#30">30</a></sup>.</p>     <p>La situaci&oacute;n se torn&oacute; tensa. La pol&iacute;tica de gendarmes comenz&oacute; a cojear con la  ca&iacute;da del Ir&aacute;n mon&aacute;rquico &#40;1979&#41;: el nuevo Ir&aacute;n fundamentalista desafiaba la  legitimidad de las monarqu&iacute;as, como Arabia Saudita. A esto se sum&oacute; la invasi&oacute;n  rusa a Afganist&aacute;n en diciembre del mismo a&ntilde;o. Carter cre&iacute;a que los sovi&eacute;ticos  iban tras del crudo. La respuesta fue la Doctrina Carter que especificaba que el  Golfo representaba un inter&eacute;s vital para los Estados Unidos. Era una clara  advertencia a la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. En 1980 Carter tuvo acceso a Masira, una isla  cercana al Golfo que le pertenec&iacute;a a Om&aacute;n y a bases de apoyo en Somalia, Mombasa  y Egipto. Pero todav&iacute;a exist&iacute;an limitantes para sostener tales pretensiones: no  hab&iacute;a bases en el Golfo ni reclutamiento obligatorio en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Adem&aacute;s  de esto, las monarqu&iacute;as a&uacute;n no ve&iacute;an con buenos ojos la presencia militar  directa estadounidense pues, por un lado, consideraban que la amenaza proven&iacute;a  de Israel y no de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y, por el otro, tem&iacute;an que ello condujese a  enfrentamientos internos. De todas maneras, los saud&iacute;es continuaban comprando  armas a EEUU y ayuda profesional militar, al mismo tiempo que los fondos  norteamericanos no eran suficientes para una presencia directa -5,5 mil millones  de d&oacute;lares entre 1981 y 1982<sup><a    name="s31" href="#31">31</a></sup>.  La respuesta a la invasi&oacute;n sovi&eacute;tica a Afganist&aacute;n tambi&eacute;n fue indirecta. Junto  con los saud&iacute;es y los pakistan&iacute;es, financiaron a guerrillas isl&aacute;micas.</p>     <p>Ante la desaparici&oacute;n del gendarme Ir&aacute;n, Irak se perfil&oacute; como el sucesor de esa  pol&iacute;tica. La primera guerra del Golfo cre&oacute; la oportunidad: el objetivo com&uacute;n  iraqu&iacute;-norteamericano consist&iacute;a en detener la triunfante revoluci&oacute;n isl&aacute;mica en  Ir&aacute;n. Los Estados Unidos y sus aliados &aacute;rabes armaron a Hussein y Reagan se  involucr&oacute; por primera vez de forma directa enviando m&aacute;s buques de guerra y  mejorando las defensas a&eacute;reas de Arabia Saudita. As&iacute; se incrementaban los  riesgos de involucrar directamente la armada norteamericana. Ya vimos c&oacute;mo los  Estados Unidos condenaron el triunfo de la revoluci&oacute;n en Irak y lo consideraron,  en el marco de la Guerra Fr&iacute;a, enemigo de los norteamericanos, pues el giro de  &eacute;stos apoyando a Irak causar&iacute;a sospechas en la regi&oacute;n.</p>     <p>A finales de la d&eacute;cada de los ochenta la administraci&oacute;n Reagan consideraba a  Irak su aliado regional, como anteriormente hab&iacute;a sido Ir&aacute;n -continuando as&iacute; la  pol&iacute;tica de los gendarmes prooccidentales. Lo consideraba moderado, basti&oacute;n de  estabilidad regional, le continuaba vendiendo tecnolog&iacute;a sofisticada y le  otorgaba cr&eacute;ditos del Export-Import Bank. El gendarme parec&iacute;a un buen aliado.  Sobre el r&eacute;gimen represivo y la violaci&oacute;n de derechos humanos, los  norteamericanos callaban.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La d&eacute;cada de los noventa trajo consigo una serie de rupturas. La segunda guerra  del Golfo mostraba que la Doctrina Nixon hab&iacute;a fracasado y, por tanto, que hab&iacute;a  que cambiar de pol&iacute;tica. Por una parte, los Estados Unidos entendieron que  Hussein ya no era el aliado de los ochenta sino un nuevo rival en los noventa:  diez a&ntilde;os de intereses comunes desaparecieron de la noche a la ma&ntilde;ana<sup><a    name="s32" href="#32">32</a></sup>.  Por otra parte, la guerra fue un &eacute;xito: acab&oacute; con el s&iacute;ndrome de Vietnam pues  desapareci&oacute; el temor a fracasar en una acci&oacute;n militar directa e Irak fue  aniquilado. Asimismo, las guerrillas isl&aacute;micas que se hab&iacute;an financiado en  Afganist&aacute;n para luchar contra los sovi&eacute;ticos en la d&eacute;cada de los ochenta, ahora  esparcidas por el mundo isl&aacute;mico, como veremos m&aacute;s adelante, se tornaron  antioccidentales. Dos gendarmes m&aacute;s dejaban de serlo: a la p&eacute;rdida del Ir&aacute;n  mon&aacute;rquico se sumaban Irak y las guerrillas fundamentalistas.</p>     <p>Al mismo tiempo, la desaparici&oacute;n de la URSS daba la oportunidad para un  control m&aacute;s directo y sin muchas restricciones. La nueva pol&iacute;tica la expres&oacute; en  1993 Martin Indyk, funcionario del Consejo Nacional de Seguridad de la  administraci&oacute;n Clinton: &quot;...no aceptamos el argumento de que debemos continuar el  juego del viejo equilibrio de poder fortaleciendo a uno para contrarrestar al  otro...&quot;. Se trata de &quot;...preservar el equilibrio de poder a nuestro favor en la  ancha regi&oacute;n del Medio Oriente&quot;<sup><a    name="s33" href="#33">33</a></sup>.  Toda una &eacute;poca, la contraposici&oacute;n indirecta, estaba tocando a su fin: ahora se  intervendr&iacute;a directamente.</p>     <p>Las tres guerras siguientes, la segunda y tercera del Golfo, junto con la de  Afganist&aacute;n &#40;2001&#41;, se entienden a partir de este contexto: afirmaban la  supremac&iacute;a regional &#40;y global&#41; haciendo gala de una gran demostraci&oacute;n de fuerza  militar; fueron t&iacute;picas de posguerra fr&iacute;a y se decidieron con firmeza desde un  principio; fueron totalmente asim&eacute;tricas: la superpotencia militar se enfrentaba  a pa&iacute;ses tercermundistas –un pa&iacute;s que gasta el 45&#37; de la inversi&oacute;n militar  mundial atac&oacute; a dos que gastaban much&iacute;simo menos<sup><a    name="s34" href="#34">34</a></sup>y,  por ello, fueron victorias f&aacute;ciles; dejaron problemas sin resolver y demostraron  que no bastaba la mera intervenci&oacute;n militar para estabilizar y solucionar.  Tambi&eacute;n causaron una profunda desaz&oacute;n en la regi&oacute;n; muchos vieron en estas  grandes intervenciones al colonialismo occidental que data del siglo XIX: la  defensa de los intereses occidentales. Tal parece que se quiere reordenar  geopol&iacute;ticamente la regi&oacute;n. Las tensiones con Siria e Irak van en ese sentido:  alegando que son amenazas mundiales, ahora podr&iacute;an ser atacados directamente.</p>     <p>Por primera vez desde la retirada brit&aacute;nica en 1971, el Golfo comenz&oacute; a ser  vigilado directamente por una potencia occidental. Esto condujo al  fortalecimiento de las alianzas regionales y a una presencia militar directa en  el Golfo –bases en Arabia Saudita, el estacionamiento de aviones de guerra en  Kuwait y patrullaje con una de sus flotas-; los americanos se posicionaron en la  regi&oacute;n como nunca antes lo hab&iacute;an hecho. La seguridad de las monarqu&iacute;as depend&iacute;a  ahora de la presencia directa estadounidense, al mismo tiempo que compraban m&aacute;s  armas. La nueva situaci&oacute;n se justificaba con la pol&iacute;tica de la &quot;doble  contenci&oacute;n&quot; y la doctrina de los &quot;Estados p&iacute;caros&quot; &#40;rogue states&#41; formulada por  Clinton y que intimidaba a Irak y a Ir&aacute;n. Se hab&iacute;a alcanzado la hegemon&iacute;a  regional. Ya no se trabajaba con gendarmes.</p>     <p>Pero si la segunda guerra del Golfo  y la desaparici&oacute;n de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica dieron la posibilidad de una hegemon&iacute;a  directa, el 11 de septiembre fortaleci&oacute; a los &quot;halcones&quot; de la pol&iacute;tica  exterior, a una nueva elite, oligarca, plutocr&aacute;tica y militarista que encontr&oacute;  la justificaci&oacute;n para llevar a cabo planes agresivos: la llamada &quot;lucha contra  el terrorismo&quot; y la &quot;guerra preventiva&quot;. Se trataba, adem&aacute;s, de una realidad  &quot;...en su mayor parte centrada en el propio Estados Unidos: su aflicci&oacute;n, su ira,  sus tensiones s&iacute;quicas y sus ideas acerca de s&iacute; mismos&quot;<sup><a    name="s35" href="#35">35</a></sup>,  que aprovechaba los sentimientos de vulnerabilidad y de temor de vastos sectores  de la poblaci&oacute;n<sup><a    name="s36" href="#36">36</a></sup>.  Probablemente la avanzada hegem&oacute;nica deb&iacute;a mostrar que los Estados Unidos no son  vulnerables; que se necesitan acciones exitosas, tales como invadir un pa&iacute;s  d&eacute;bil.</p>     <p>Un &uacute;ltimo tema que vale la pena analizar es la relaci&oacute;n de los Estados Unidos  con el islam y el fundamentalismo isl&aacute;mico, relaci&oacute;n que ha sido muy diversa,  pues diversos son el islam y el fundamentalismo y, por lo tanto, diversos y  contradictorios sus efectos. Miremos de cerca tan s&oacute;lo dos casos. Al hacer de  Arabia Saudita su aliado regional, los estadounidenses fortalecieron la causa  religiosa de este pa&iacute;s. Los saud&iacute;es representan una versi&oacute;n rigurosa del islam  denominada wajjabismo que ellos no escatimaban en propagar gracias a su riqueza  petrolera<sup><a    name="s37" href="#37">37</a></sup>.  En la d&eacute;cada de los setenta Washington y Riad ten&iacute;an intereses comunes: la lucha  contra las diversas izquierdas, comunismo, nacionalismo, nasserismo, en una  &eacute;poca en que el nacionalismo se hab&iacute;a debilitado con el fracaso del Egipto  nasserista y los norteamericanos hac&iacute;an todo lo posible por excluir a los  sovi&eacute;ticos de la regi&oacute;n. Con la invasi&oacute;n rusa a Afganist&aacute;n y el triunfo de la  revoluci&oacute;n fundamentalista en Ir&aacute;n la convergencia de intereses se cristaliza.  Ambos ven a Ir&aacute;n y a los sovi&eacute;ticos como su enemigo. Para los saud&iacute;es es Ir&aacute;n,  entre otras, su rival religioso, ya que representa un rigorismo distinto de  origen chiita. Para los norteamericanos, un factor desestabilizador que hab&iacute;a  derrocado a su gendarme de una d&eacute;cada. En la guerra de Afganist&aacute;n, durante la  d&eacute;cada de los ochenta, el objetivo norteamericano consist&iacute;a en expulsar a los  sovi&eacute;ticos, se luchaba contra &quot;el imperio del mal&quot; de forma indirecta -la  pol&iacute;tica de los gendarmes- y las petromonarqu&iacute;as pagaban la factura. Para los  saud&iacute;es, se trataba, de nuevo, de extender su liderazgo regional -entre otras se  rodeaba a Ir&aacute;n. Estas relaciones desde arriba reforzaban un islam estatal, el  saudita, pero estaban abocadas a eliminar a otra versi&oacute;n del islam -la iran&iacute;.</p>     <p>Pero tambi&eacute;n se reforz&oacute; el islam desde abajo. El resultado de esta alianza,  hoy por hoy, est&aacute; personificado en Bin Laden. Durante la d&eacute;cada de los ochenta,  saud&iacute;es, norteamericanos y pakistan&iacute;es apoyaron a miles de guerrilleros venidos  de muchos pa&iacute;ses isl&aacute;micos, verdaderas brigadas internacionales, para luchar  contra la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica en Afganist&aacute;n. Pero en los noventa, fortalecidos y  convencidos de que ellos hab&iacute;an derrotado a la URSS e inclusive producido su  ca&iacute;da, creyeron que hab&iacute;a llegado la hora de derrotar a la otra superpotencia  ingerente en el Medio Oriente. Una vez retirada la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica de Afganist&aacute;n  se dispersaron por varias regiones del mundo, reforzando el fundamentalismo  desde abajo. El 11 de septiembre marcar&iacute;a un punto &aacute;lgido en este aspecto. El  fundamentalismo internacionalizado y desde abajo asestaba un golpe al que fuera  uno de sus mayores apoyos.</p>     <p>Se podr&iacute;an citar, cortamente, dos casos m&aacute;s. En el marco del conflicto  &aacute;rabe-israelita, el apoyo norteamericano a Israel es uno de los factores que ha  incitado a la violencia fundamentalista desde abajo. El gran apoyo al Ir&aacute;n  mon&aacute;rquico contribuy&oacute; al auge fundamentalista en ese pa&iacute;s y, en parte, a la  ca&iacute;da de la monarqu&iacute;a. Valdr&iacute;a la pena agregar que los movimientos  fundamentalistas desde abajo tienen como tel&oacute;n de fondo no solamente problemas  sociales, atraso, reg&iacute;menes autoritarios, sino tambi&eacute;n pol&iacute;ticas de ajuste  estructural incentivadas por los Estados Unidos y que, por ejemplo, han  deteriorado econom&iacute;as tradicionales causando migraciones a las ciudades y  convirtiendo a los reci&eacute;n llegados en caldo de cultivo para la rebeli&oacute;n.</p>     <p>    <br> <b>A manera de conclusi&oacute;n    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     <br> </b>Para terminar, veamos unas temporalidades. En l&iacute;neas generales, se pueden  distinguir tres grandes fases: una primera, de t&iacute;mida presencia, desde el siglo  XVIII hasta la primera mitad del siglo XX; una segunda, de la d&eacute;cada de los 1940  hasta finales de los 1980, en la que se desarrolla una pol&iacute;tica que busca  contraponerse indirectamente a su rival sovi&eacute;tico y que retom&oacute; varios legados  brit&aacute;nicos. Y una tercera, desde la ca&iacute;da de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y la segunda  guerra del Golfo, que incluye una presencia directa con control militar y una  pol&iacute;tica ofensiva que ha tenido tres puntos &aacute;lgidos: la segunda y tercera  guerras del Golfo o la destrucci&oacute;n de Irak, y la invasi&oacute;n a Afganist&aacute;n.</p>     <p>Tambi&eacute;n se puede constatar una escalada. En la primera fase, ya dijimos, su  presencia fue t&iacute;mida; en la segunda, rivalizaron con los sovi&eacute;ticos y sus  aliados y, hasta un cierto momento, compartieron intereses con los brit&aacute;nicos;  en la tercera, ya se es hegem&oacute;n –la superpotencia militar. El este de la regi&oacute;n  es un ejemplo mucho m&aacute;s definido de escalada, pues de la presencia indirecta se  pas&oacute; a una directa. En el oeste, en el marco del conflicto &aacute;rabe-israelita y  despu&eacute;s de una relaci&oacute;n no muy definida, a partir de la guerra de 1967 el apoyo  a Tel-Aviv ha sido irrestricto a pesar de presiones diversas sobre el Estado  jud&iacute;o, como, por ejemplo, durante la guerra de 1956 o con las presiones de Bush  padre para asistir a la conferencia de paz de Madrid en 1991.</p>     <p>La pol&iacute;tica  exterior ha estado enfocada a una serie de procesos tan diversos que por  consiguiente sus resultados han sido muy dispares. Se han cosechado triunfos, ha  habido fracasos, se han cometido errores. En cuanto a triunfos: ya en los siglos XIX y la primera parte del XX, gozaron de una imagen positiva distinta a la que  ten&iacute;an los europeos colonialistas, a quienes los meso-orientales consideraban  imperialistas; la proclamaci&oacute;n de los 14 puntos del presidente Wilson en la  primera posguerra, la intervenci&oacute;n a favor del Egipto nasserista en la guerra de  1956 –cuando presionaron a Israel para que se retirase- y la conferencia de paz  de Madrid en 1991 le dio prestigio a EEUU. Un balance de los hechos m&aacute;s  recientes muestra que la URSS desapareci&oacute;, Israel no s&oacute;lo ha sobrevivido sino  que es la potencia regional por excelencia, el nacionalismo &aacute;rabe fue derrotado  y una buena parte del petr&oacute;leo se halla en manos de sus aliados o, como en el  caso iraqu&iacute;, est&aacute; directamente controlado por los Estados Unidos<sup><a    name="s38" href="#38">38</a></sup>.  Su posici&oacute;n hegem&oacute;nica, hoy por hoy, es &uacute;nica.</p>     <p>Pero fracasos y errores, que han contribuido al desprestigio y al surgimiento  de movimientos antiamericanos y fundamentalistas, no han estado ausentes. El  apoyo a los fundamentalistas en Afganist&aacute;n en contra de los sovi&eacute;ticos termin&oacute;  en una invasi&oacute;n a dicho pa&iacute;s y en el 11 de septiembre. Igualmente, el apoyo a  Irak termin&oacute; en una intervenci&oacute;n directa que, al escribir estas l&iacute;neas, no  estaba produciendo los resultados esperados: Irak est&aacute; ingobernable. Apoyaron al  Ir&aacute;n monarquista, derrocando al primer ministro nacionalista que hab&iacute;a sido  elegido democr&aacute;ticamente y no tuvieron en cuenta resistencias populares  fundamentalistas que, en &uacute;ltimas, condujeron a la ca&iacute;da del rey. La pol&iacute;tica de  los gendarmes fue, en buena parte, un fracaso. Dos de ellos se convirtieron en  sus ac&eacute;rrimos enemigos: Irak y las guerrillas isl&aacute;micas internacionales. Israel,  en parte, ha sido un &eacute;xito.</p>     <p>En lo que respecta a la cuesti&oacute;n palestina, el excesivo apoyo a Israel condujo a  la desconfianza por parte de vastos sectores en la regi&oacute;n. Los norteamericanos  no han entendido, o no quieren entender, que para los &aacute;rabes la cuesti&oacute;n  palestina es la disputa m&aacute;s importante con Occidente, puesto que la falta de  soluci&oacute;n al problema nacional palestino denigra la soberan&iacute;a y el destino de los  &aacute;rabes; no han entendido lo que ha significado Israel y la suerte de los  palestinos para la regi&oacute;n. Puesto que Tel-Aviv ha sido el aliado m&aacute;s seguro, se  han aferrado a &eacute;l. Esta pol&iacute;tica, sin embargo, no ha afectado lo que se  consideran los intereses vitales de los norteamericanos.</p>     <p>Con el nacionalismo &aacute;rabe y persa hubo serios diferendos: las alianzas  estrat&eacute;gicas de los nacionalistas con la URSS, adem&aacute;s de la cuesti&oacute;n palestina  que era fundamental en el programa nacionalista y el siempre creciente apoyo a  Israel. Poco les importaba si estos nacionalismos proclamaban la neutralidad y  si hac&iacute;an parte de una historia regional, si eran la reacci&oacute;n contra el  colonialismo y luchaban por la independencia, o que para ellos el peligro no era  la URSS sino Israel. Apoyando a Hussein fortalecieron a un nacionalismo que  cuando se les sali&oacute; de las manos tuvieron que destruirlo. &iquest;A qui&eacute;n han  beneficiado? Pues a las monarqu&iacute;as, a Israel, pero inclusive a los  fundamentalismos. No se han beneficiado ni los palestinos, ni los nacionalismos.</p>     <p>Desde los inicios de la Guerra Fr&iacute;a hasta la tercera guerra del Golfo en  numerosas ocasiones han legitimado sus acciones en nombre de la democracia, la  justicia y la libertad. Pero ha reinado la inconsistencia, pues si bien se han  aliado con democracias &#40;Israel&#41;, igualmente han protegido monarqu&iacute;as. Tal parece  que no importa el r&eacute;gimen. Sobre el r&eacute;gimen represivo y la violaci&oacute;n de derechos  humanos en Irak, los norteamericanos callaron cuando fue su aliado en la d&eacute;cada  de los ochenta. As&iacute; mismo, sobre la falta de democracia en Arabia. Por  consiguiente, su credibilidad no es muy s&oacute;lida.</p>     <p>&iquest;El imperio benevolente? &iquest;El imperio de los derechos del hombre? Seg&uacute;n ellos, la  regi&oacute;n se beneficiar&aacute; con sus acciones. &quot;Liberar&quot; a Irak es tan s&oacute;lo el  comienzo. Pero, &iquest;se puede verdaderamente democratizar? &iquest;Imponer democracia desde  arriba es v&aacute;lido? Se trata de una moral totalitaria que justifica la guerra para  &quot;mejorar&quot; las sociedades. &iquest;Una ingenier&iacute;a social? Como est&aacute;n las cosas, la falta  de democracia le conviene a una peque&ntilde;a elite gobernante en la regi&oacute;n que toma  decisiones &uacute;tiles para los norteamericanos, tales como compra de armas y  mantener el precio de petr&oacute;leo barato, sin tener que rendirle cuentas a  parlamentos o a un gobierno elegido que pudiese tener ideas de otros or&iacute;genes.</p>     <p>En la actualidad, el caso iraqu&iacute; es muy diciente. Todo parece indicar que lo  que se va a imponer es una democracia restringida. Al escribir estas l&iacute;neas, los  norteamericanos hab&iacute;an rechazado la propuesta de varios sectores iraqu&iacute;es de  elegir una asamblea so pretexto de que de esta manera podr&iacute;an acceder al poder  los baazistas y los chiitas. &iquest;Qu&eacute; har&iacute;an los norteamericanos si los chiitas, a  quienes consideran aliados de Ir&aacute;n y que son el 60&#37; de la poblaci&oacute;n, ganasen las  prometidas elecciones? Los norteamericanos han manifestado que no tolerar&aacute;n la  injerencia de terceros, por ejemplo, la de Ir&aacute;n, a quien consideran teocr&aacute;tico y  autoritario. Pero al mismo tiempo invitaron a oficiales turcos a Kirkuk. Y hasta  el momento sabemos que se ha comenzado a desarmar a guerrillas kurdas en el  norte del Irak. &iquest;A solicitud de los turcos?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La pol&iacute;tica norteamericana tan s&oacute;lo ha tenido en cuenta el petr&oacute;leo, a  Israel, el anticomunismo, los nacionalismos, el terrorismo, el fundamentalismo.  Por supuesto, esos han sido los problemas de inter&eacute;s nacional, pero otros  problemas cruciales de la regi&oacute;n no ha sido tenidos en cuenta, tales como  pobreza, reg&iacute;menes autoritarios, falta de espacios pol&iacute;ticos, corrupci&oacute;n,  injusticias sociales, desigualdades socioecon&oacute;micas, conflictos de diversa  &iacute;ndole, etc.</p>     <p>La pregunta es, entonces, &iquest;cu&aacute;l es papel de una potencia hegem&oacute;nica? Partamos de  la idea de que los grandes conflictos del Medio Oriente tan s&oacute;lo se pueden  solucionar, para bien o para mal, por medio de los EEUU. Y agreguemos que habr&iacute;a  que comprender la regi&oacute;n no s&oacute;lo a partir de los intereses nacionales, sino a  partir de la pluralidad y las tradiciones, esperanzas y temores de sociedades  cuyas aspiraciones y valores deben ser reconocidas como tales,  independientemente de las necesidades norteamericanas<sup><a    name="s39" href="#39">39</a></sup>.</p>     <p>Los EUA deben llevar una pol&iacute;tica exterior m&aacute;s equilibrada. Deben presionar a  Israel a una paz m&aacute;s justa. As&iacute;, pueden disminuir presiones violentas de  fundamentalistas. Esto a su vez disminuir&iacute;a presiones internas a sus aliados.  Invitar a otras potencias, como se est&aacute; haciendo en este momento con la Hoja de  Ruta, es una buena jugada. Eso les dar&aacute; a los norteamericanos prestigio pues los  resultados seguramente no van a ser tan estrechos como hasta la actualidad. Se  necesitan pol&iacute;ticas m&aacute;s equilibradas, menos dadas a la confrontaci&oacute;n. Patrocinar  el di&aacute;logo reduce temores y antagonismos. Compromisos multilaterales, como un  sistema de seguridad colectiva con todos los pa&iacute;ses, son necesarios pues dan m&aacute;s  seguridad, ya que la &quot;doble contenci&oacute;n&quot; de Clinton o las amenazas a Siria e Ir&aacute;n  de Bush hijo tienden a marginar actores. Un mundo m&aacute;s equilibrado consistir&iacute;a en  que todos destruyeran sus armas de destrucci&oacute;n masiva, nucleares y biol&oacute;gicas, y  no s&oacute;lo las se&ntilde;aladas por Washington.</p>     <p>&iquest;Se trata de una oportunidad hist&oacute;rica para remodelar la regi&oacute;n? Se debe  tener en cuenta que entre los Estados Unidos y el Medio Oriente no existe un  choque frontal entre civilizaciones. Como dir&iacute;a Kepel, en el Medio Oriente  &quot;Estados Unidos fascina, la gente intenta sumergirse en su civilizaci&oacute;n, su  cultura, sus formas de consumo, pero intenta negociar una identidad particular  en este marco&quot;<sup><a    name="s40" href="#40">40</a></sup>.  En ese sentido, no todo est&aacute; perdido para los Estados Unidos; ya vimos en qu&eacute;  momentos han gozado de popularidad: despu&eacute;s de la Primera Guerra Mundial,  durante la guerra de 1956 y con el proceso de paz en 1991. Los radicales podr&aacute;n  ser disminuidos con reformas sociales y con la soluci&oacute;n al problema palestino.  La pax americana es el comienzo de una nueva vida para la regi&oacute;n. &iquest;Habr&aacute;n  aprendido los norteamericanos alguna lecci&oacute;n en relacionarse con el Medio  Oriente? &iquest;Qu&eacute; van a hacer para que sus nuevos aliados iraqu&iacute;es, o los que  liberaron del yugo de Hussein, no se tornen contra ellos, como lo hicieron los  fundamentalistas o el mismo Hussein?</p>  <hr  size="1">     <p><b>Comentarios</b></p>     <p><sup><a   href="#s1"  name="1">1</a></sup>El t&eacute;rmino lo utilizamos de manera estrecha: se trata del suroeste  asi&aacute;tico, que incluye a los pa&iacute;ses &aacute;rabes, junto con Egipto, Ir&aacute;n y Afganist&aacute;n.</p>     <p><sup><a   href="#s2"  name="2">2</a></sup>Para conocer una visi&oacute;n conservadora que intenta mostrar c&oacute;mo &quot;las  acciones norteamericanas siempre tendieron a favorecer a la mayor&iacute;a de los  &aacute;rabes y al islam&quot; y c&oacute;mo &quot;Washington fue forzado a participar en la regi&oacute;n a  causa de los conflictos regionales&quot;, ver &quot;The Truth about U.S. Middle Eastern  Policy&quot;, en RUBIN, Barry, The Tragedy of the Middle East, Nueva York y  Cambridge, Cambridge University Press, 2002, pp. 227-257. Se trata de una  versi&oacute;n que al intentar contrarrestar los enfoques de la izquierda y de los  fundamentalistas, plantea, como ellos, una posici&oacute;n maniquea.</p>     <p><sup><a   href="#s3"  name="3">3</a></sup>CLEVELAND, William L., A History of the Modern Middle East, Boulder,  San Francisco, Westview Press, 1994, pp. 122 y ss.; POLK, William R., The Arab  World Today, Londres, Harvard University Press, 1991, pp. 383-384.</p>     <p><sup><a   href="#s4"  name="4">4</a></sup>Se entiende por nacionalismos regionales tanto aquellas revoluciones  &aacute;rabes que llegaron al poder en las d&eacute;cadas de los 50 y 60: Egipto &#40;1951&#41;, Irak  &#40;1958&#41;, Argelia &#40;1962&#41;, Siria &#40;1963&#41;, Yemen &#40;1967&#41;, Libia &#40;1969&#41;, como tambi&eacute;n  diversos grupos –los movimientos palestinos, libaneses e iran&iacute;es, etc. Se le  puede tambi&eacute;n considerar como movimientos de izquierda, ya que su programa  conten&iacute;a reivindicaciones sociales, planteaban la apropiaci&oacute;n de los recursos  naturales, consideraban caducas a las monarqu&iacute;as y, al final de cuentas, muchos  de ellos intentaron o terminaron en alg&uacute;n tipo de alianza estrat&eacute;gica con la  Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica.</p>     <p><sup><a   href="#s5"  name="5">5</a></sup>Tengamos en cuenta que durante el per&iacute;odo de entreguerras, la Gran  Breta&ntilde;a era la potencia en la regi&oacute;n: protegi&oacute; a los jud&iacute;os y patrocin&oacute; la  fundaci&oacute;n de monarqu&iacute;as como Arabia Saudita, Jordania e Irak. Su hegemon&iacute;a en el  Golfo P&eacute;rsico era indiscutida.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a   href="#s6"  name="6">6</a></sup>Algunos se&ntilde;alan que la llegada norteamericana se debi&oacute; a una reacci&oacute;n  ante la avanzada sovi&eacute;tica. Estos autores, siguiendo todav&iacute;a an&aacute;lisis t&iacute;picos de  la &eacute;poca de la Guerra Fr&iacute;a, culpan a los sovi&eacute;ticos de las acciones  norteamericanas; ver, por ejemplo, LEWIS, Bernard, La formation du Moyen-Orient  moderne, Par&iacute;s, Aubier, 1995, p. 225. Mejor dicho, los estadounidenses  simplemente &quot;se defienden&quot;; est&aacute;n en su leg&iacute;tima defensa de hacerlo; en el  fondo, la gran causa consisti&oacute; en la &quot;amenaza sovi&eacute;tica&quot;. En ese mismo orden de  ideas, se formula la tesis contraria: la culpa es del &quot;imperialismo yanqui&quot;;  varias teor&iacute;as del imperialismo de tipo marxista est&aacute;n as&iacute; formuladas. La teor&iacute;a  de la &quot;amenaza&quot; sovi&eacute;tica y del &quot;imperialismo&quot; hay que reformularla, m&aacute;s bien,  como la tesis de la mutua amenaza.</p>     <p><sup><a   href="#s7"  name="7">7</a></sup>Sovi&eacute;ticos, estadounidenses y brit&aacute;nicos hab&iacute;an invadido a Ir&aacute;n para  asegurarse de abastecer a la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, con el compromiso de retirarse una  vez terminase el conflicto. Pero la URSS buscaba aliados en sus fronteras para  evitar una invasi&oacute;n, como la alemana de 1941, y por eso apoy&oacute; a grupos  secesionistas en Ir&aacute;n, al mismo tiempo que incumpli&oacute; con el compromiso de  retirarse.    <br>     <br> <sup><a   href="#s8"  name="8">8</a></sup>Para m&aacute;s detalles, ver MUNSON, Henry Jr., Islam and Revolution in the  Middle East, Londres y New Haven, Yale University Press, 1988, pp. 49-53; HIRO,  Dilip, Iran under the Ayatollahs, Londres y Boston, Routledge &amp; Kegan Paul,  1985, pp. 30-37; GASIOROWSKI, Mark, &quot;R&eacute;v&eacute;lations sur le coup d&#39;&eacute;tat de 1953:  Quand la CIA complotait en Iran&quot;, en Le Monde Diplomatique, octubre 2000, p. 11.</p>     <p><sup><a   href="#s9"  name="9">9</a></sup>En junio de 1967 y en una semana, Israel aniquil&oacute; fuerzas &aacute;rabes  nacionalistas, como a Egipto y Siria, que manten&iacute;an buenas relaciones con la  Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. Adem&aacute;s, pr&aacute;cticamente triplic&oacute; su territorio conquistando  tierras egipcias, jordanas y sirias: la Pen&iacute;nsula del Sina&iacute;, Cisjordania y  Jerusal&eacute;n oriental, y los Altos del Gol&aacute;n, respectivamente.</p>     <p><sup><a   href="#s10"  name="10">10</a></sup>HUDSON, Michael C., &quot;To Play the Hegemon: Fifty Years of US Policy  toward the Middle East&quot;, en Middle East Journal, vol. 50, No. 3, verano 1996,  pp. 229-343.</p>     <p><sup><a href="#s11" name="11">11</a></sup>En el texto nos vamos a referir a tres guerras del Golfo: la  primera fue el enfrentamiento entre Ir&aacute;n e Irak &#40;1980-1988&#41;; la segunda, la  guerra contra Irak en 1991; y la tercera, la conquista de Irak en 2003.</p>     <p><sup><a   href="#s12"  name="12">12</a></sup>Son varios los grupos que internamente influyen en la toma de  decisiones gubernamentales a favor de Israel, no solamente el lobby jud&iacute;o; ver  CHOMSKI, Noam, The Fateful Triangle: The United States, Israel &amp; the  Palestinians, Boston, South End Press, 1983, pp. 13-23.</p>     <p><sup><a   href="#s13"  name="13">13</a></sup>En la guerra de 1956 los norteamericanos no estuvieron a favor del  uso de la fuerza y la invasi&oacute;n, planeada en secreto por los tres agresores,  despert&oacute; la ira del presidente Eisenhower. Adem&aacute;s, los sovi&eacute;ticos, que en ese  momento estaban reprimiendo una revuelta popular en Hungr&iacute;a, amenazaron con  atacar a los brit&aacute;nicos si no se retiraban de Egipto. Esta fecha, junto con la  retirada del Golfo en 1971, se&ntilde;al&oacute; el fin de la hegemon&iacute;a brit&aacute;nica. La acci&oacute;n  de Eisenhower le dio un gran prestigio a Estados Unidos en la regi&oacute;n, puesto que  el nacionalismo de Nasser era bien visto por millones de &aacute;rabes. Sobre las  consecuencias de la guerra, v&eacute;ase KHALIDI, Rashid, &quot;Consequences of the Suez  Crisis in the Arab World&quot;, en HOURANI, Albert et. al., The Modern Middle East: A  Reader, Londres y Nueva York, I.B. Tauris &amp; Co Ltd, 1993, pp. 535-550.</p>      <p><sup><a   href="#s14"  name="14">14</a></sup>SAID, Edward, &quot;U.S. Policy and the Conflict of Powers in the Middle  East&quot;, en The Politics of Dispossession: The Struggle for Palestinian  Self-Determination, 1969-1994, Nueva York, Vintage Books, 1995, pp. 214-215.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a   href="#s15"  name="15">15</a></sup>Algunos autores agregan que existe una identidad entre los dos  pa&iacute;ses debido a que ambos son democr&aacute;ticos, pero valdr&iacute;a la pena se&ntilde;alar que los  norteamericanos hist&oacute;ricamente tambi&eacute;n han apoyado reg&iacute;menes autoritarios, entre  otros, en el Medio Oriente.</p>     <p><sup><a   href="#s16"  name="16">16</a></sup>EL-TAWIL, Hosam T., &quot;The United States and the Arab World after the  Gulf Crisis&quot;, en TSCHIRGI, Dan &#40;comp.&#41;, The Arab World Today, Londres y Boulder,  Lynne Rienner Publishers, 1994, p. 229.</p>     <p><sup><a   href="#s17"  name="17">17</a></sup>Si a Colombia le estuvieran donando esa cantidad, teniendo en cuenta  el n&uacute;mero de sus habitantes, equivaldr&iacute;a a unos US 22 mil millones anuales.    <br>     <br> <sup><a   href="#s18"  name="18">18</a></sup>En 1973, y por iniciativa propia, Egipto y Siria iniciaron una  guerra contra Israel, lo que caus&oacute; una gran sorpresa teniendo en cuenta que en  1967 los &aacute;rabes ya hab&iacute;an sido derrotados. La guerra ocasion&oacute; tambi&eacute;n una fuerte  tensi&oacute;n entre las superpotencias.</p>     <p><sup><a   href="#s19"  name="19">19</a></sup>TAYLOR, Alan R., &quot;The United States and the Middle East&quot;, en ISMAEL,  Tareq Y., International Relations of the Contemporary Middle East: A Study in  World Politics, Siracuse, Siracuse University Press, 1986, pp. 149-150.</p>     <p><sup><a   href="#s20"  name="20">20</a></sup>Despu&eacute;s de la guerra de 1967, en la que Israel captur&oacute; Jerusal&eacute;n  oriental, la ciudad fue anexada y convertida en la capital. Israel ya hab&iacute;a  conquistado la parte occidental en la guerra de 1948. Tambi&eacute;n, despu&eacute;s de esa  fecha, inicialmente por iniciativas populares y despu&eacute;s por el Estado  directamente, se comenzaron a construir asentamientos o colonias jud&iacute;as en las  zonas invadidas. V&eacute;ase tambi&eacute;n la nota de pie n&uacute;mero 9.    <br>     <br> <sup><a   href="#s21"  name="21">21</a></sup>TAYLOR, Alan R., &quot;The United States and the Middle East&quot;, en ISMAEL,  Tareq, op. cit., pp. 150-155.</p>     <p><sup><a   href="#s22"  name="22">22</a></sup>Ibid., p. 158.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a   href="#s23"  name="23">23</a></sup>CORM, Georges, Le Proche-Orient &eacute;clat&eacute; - II: mirages de paix et  blocages identitaires 1990-1996, Par&iacute;s, La D&eacute;couverte, 1997, p. 73.</p>     <p><sup><a   href="#s24"  name="24">24</a></sup>En la segunda guerra del Golfo &#40;1991&#41;, la coalici&oacute;n internacional  liderada por Estados Unidos cont&oacute; con la participaci&oacute;n de varios pa&iacute;ses &aacute;rabes.</p>     <p><sup><a   href="#s25"  name="25">25</a></sup>GERGES, Fawas A., &quot;A View from the Middle East&quot;, en Foreign Policy,  invierno 1997-98, pp. 57-62.</p>     <p><sup><a   href="#s26"  name="26">26</a></sup>V&eacute;ase un ejemplo muy detallado de la posici&oacute;n norteamericana cercana  a los intereses de Israel durante las conversaciones de paz en Camp David en el  a&ntilde;o 2000, en ENDERLIN, Charles, Le r&ecirc;ve bris&eacute;: Histoire de l&#39;&eacute;chec du processus  de paix au Proche-Orient &#40;1995-2002&#41;, Par&iacute;s, Fayard, 2002.</p>     <p><sup><a   href="#s27"  name="27">27</a></sup>Las propuestas de diversos presidentes nombradas en el texto hacen  parte de la famosa Resoluci&oacute;n 242 aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU  - que fue otra de las consecuencias de la guerra de 1967 y que reconoc&iacute;a la  formula de tierra por paz, es decir, instaba a la retirada de las zonas  invadidas y al reconocimiento mutuo de las partes en conflicto.    <br>     <br> <sup><a   href="#s28"  name="28">28</a></sup>V&eacute;ase la Hoja de Ruta en  <a target=_blank href="http://www.un.org">www.un.org</a> &#40;consultado en mayo 2003&#41;.</p>     <p><sup><a   href="#s29"  name="29">29</a></sup>Un an&aacute;lisis sobre esta regi&oacute;n puede verse en MOOSAVI, Seyed  Sadrodin, &quot;US Policy in the Persian Golf and the Emerging World Order&quot;, en  International Studies, 31, 3, 1994, pp. 320-335.</p>     <p><sup><a   href="#s30"  name="30">30</a></sup>SHLAIM, Avi, War and Peace in the Middle East: A Concise History,  Nueva York y Londres, 1995, p. 65.</p>     <p><sup><a   href="#s31"  name="31">31</a></sup>KHADDURI, Majid, The Gulf War: The Origins and Implications of the  Irak-Iran Conflict, Nueva York y Oxford, Oxford University Press, 1988, pp.  143-145.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a   href="#s32"  name="32">32</a></sup>Estados Unidos atac&oacute; a Irak en 1991 porque la invasi&oacute;n a Kuwait  hac&iacute;a temer que aquel se apoderase de Arabia Saudita lo que hubiese significado  que dispondr&iacute;a del 40&#37; de las reservas mundiales –estaba en juego el crudo y su  aliado regional y que el orden impuesto por los ingleses fuese transformado.</p>     <p><sup><a   href="#s33"  name="33">33</a></sup>LAW, John, &quot;Martin Indyk Lays Out the Clinton Approach&quot;, en Middle  East International, No. 452, junio 11, 1993 &#40;traducci&oacute;n del autor&#41;.</p>     <p><sup><a   href="#s34"  name="34">34</a></sup>Cifra de inicios de esta d&eacute;cada. Por supuesto que la hegemon&iacute;a est&aacute;  relacionada con otros contextos. Jap&oacute;n tiene problemas econ&oacute;micos y  demogr&aacute;ficos, Europa est&aacute; unificada econ&oacute;micamente pero sufre de fricciones  pol&iacute;ticas internas, adem&aacute;s de debilidad demogr&aacute;fica, y la China presenta  problemas pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos y sus ambiciones regionales son modestas. Los  norteamericanos poseen la hegemon&iacute;a militar, tecnol&oacute;gica y cultural, se  encuentran en una verdadera expansi&oacute;n demogr&aacute;fica, al contrario de Europa  occidental y del Jap&oacute;n, adem&aacute;s de estar absorbiendo aproximadamente un mill&oacute;n de  emigrantes por a&ntilde;o, que incluye un n&uacute;mero considerable de cient&iacute;ficos y sectores  cultos, y su econom&iacute;a, aunque en recesi&oacute;n, posee un dinamismo que no tienen sus  rivales; v&eacute;ase DUJARRIC, Robert, &quot;L&#39;Am&eacute;rique, forc&eacute;ment imp&eacute;riale&quot;, en Le Monde,  23 de mayo, 2003.</p>     <p><sup><a   href="#s35"  name="35">35</a></sup>SAID, Edward, &quot;Estados Unidos y Palestina, hoy&quot;, en Nuevas cr&oacute;nicas  palestinas: el fin del proceso de paz &#40;1995-2002&#41;, Barcelona, Mondadori, 2002,  p. 267.</p>     <p><sup><a   href="#s36"  name="36">36</a></sup>Quisiera relatar dos testimonios que me parecen significativos. Una  se&ntilde;ora que habita en Denver, Colorado, es decir, a varios miles de kil&oacute;metros de  Nueva York, me cont&oacute; lo que hizo el 11 de septiembre: Al enterarse de la noticia  sali&oacute; apresuradamente de su casa, se dirigi&oacute; a la escuela donde estudiaban sus  hijos y los trajo de regreso a casa. Un grupo de trabajadores de la misma &aacute;rea y  que sab&iacute;a de la existencia de descendiente de &aacute;rabes en el lugar, se armaron de  bates de b&eacute;isbol, se montaron en sus carros y se dirigieron a castigar al  susodicho. Afortunadamente, a medio camino recapacitaron e interrumpieron su  prop&oacute;sito.</p>     <p><sup><a   href="#s37"  name="37">37</a></sup>V&eacute;anse m&aacute;s detalles al respecto en &quot;La victoria del petro-islam y la  expansi&oacute;n wahhabita&quot;, en KEPEL, Gilles, La yihad: expansi&oacute;n y declive del  islamismo, Barcelona, Pen&iacute;nsula, 2000, pp. 100-112.</p>     <p><sup><a   href="#s38"  name="38">38</a></sup>Para un balance general de la pol&iacute;tica exterior, v&eacute;ase HUDSON,  Michael C., &quot;To Play the Hegemon: Fifty Years of US Policy towards the Middle  East&quot;, en Middle East Journal, v. 50, N. 3, verano 1996, pp. 329-343.</p>      <p><sup><a   href="#s39"  name="39">39</a></sup>Valga la pena se&ntilde;alar que el desconocimiento es mutuo. Los &aacute;rabes  tampoco son los grandes conocedores de los Estados Unidos. Said desarrolla esta  tesis en &quot;Ignorant Armies Clash by Night&quot;, en SAID, Politics of Dispossession,  op. cit., pp. 287-294.</p>     <p><sup><a   href="#s40"  name="40">40</a></sup>KEPEL, Gilles, Cr&oacute;nica de una guerra de Oriente, Barcelona,  Pen&iacute;nsula, 2002, pp. 20, 70.</p>     </font>      ]]></body>
</article>
