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<publisher-name><![CDATA[Departamento de Historia, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[SIMÓN BOLÍVAR EN LA LITERATURA HISTÓRICA NORTEAMERICANA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Although historians in the United States have not in recent years paid much attention to the independence of South America, those specializing in Latin America history have inevitably written on the life and works of Simón Bolívar. However, their original research contributions to Bolivarian historiography have been few. The biographies of Bolívar by United States authors have been mainly popularizations or even works for juvenile readers. Other writings on the period, including studies of his rivals and collaborators, have only in small measure made up for the lack.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center" ><font size="4"><b>SIM&Oacute;N BOL&Iacute;VAR EN LA LITERATURA HIST&Oacute;RICA NORTEAMERICANA<sup><a    name="s*"  href="#*">*</a></sup></b></font></p>     <p ><b>David Bushnell</b>    <br> Profesor em&eacute;rito de la Universidad de la Florida.</p> <hr size="1">      <p ><b>RESUMEN</b></p>     <p >Aun cuando la independencia sudamericana no es actualmente un tema  que llama mucho la atenci&oacute;n de los historiadores norteamericanos, los que se  especializan en Am&eacute;rica Latina han tratado forzosamente la vida y obra de Sim&oacute;n  Bol&iacute;var. El es de lejos la figura latinoamericana m&aacute;s mencionada  en los textos de ense&ntilde;anza universitaria, y la imagen que de &eacute;l  se presenta es generalmente positiva. Sin embargo, son escasos los  aportes originales hechos por investigadores de Estados Unidos a la  historiograf&iacute;a bolivariana. Las biograf&iacute;as del Libertador por autores  norteamericanos han sido casi todas obras de divulgaci&oacute;n o hasta para  lectores juveniles. Otros escritos sobre el per&iacute;odo, inclusive  biograf&iacute;as de sus rivales y colaboradores, han compensado s&oacute;lo en alguna  peque&ntilde;a parte esta deficiencia.</p>     <p ><b>PALABRAS CLAVES:    <br> </b>independencia sudamericana, sim&oacute;n bol&iacute;var, historiograf&iacute;a  bolivariana, ense&ntilde;anza universitaria.</p> <hr size="1">     <p align="center" ><font size="3"><b>SIM&Oacute;N BOL&Iacute;VAR IN AMERICAN HISTORICAL LITERATURE</b></font></p>     <p ><b>ABSTRACS</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p >Although historians in the United States have not in recent years  paid much attention to the independence of South America, those  specializing in Latin America history have inevitably written on the  life and works of Sim&oacute;n Bol&iacute;var. However, their original research  contributions to Bolivarian historiography have been few. The biographies  of Bol&iacute;var by United States authors have been mainly popularizations or even  works for juvenile readers. Other writings on the period, including studies  of his rivals and collaborators, have only in small measure made up for  the lack.</p>     <p ><b>KEY WORDS:</b>    <br> south american independence, sim&oacute;n bol&iacute;var, bolivarian historiography,  university teaching.</p>      <p>Art&iacute;culo recibido en septiembre 2003; aprobado en noviembre 2003.</p> <hr size="1">     <p >El tema de la independencia hispanoamericana y con &eacute;l la  consideraci&oacute;n de la vida y obra del Libertador Sim&oacute;n Bol&iacute;var ha llamado  necesariamente la atenci&oacute;n de los historiadores latinoamericanistas en  Estados Unidos, pero la atenci&oacute;n ha sido desigual a trav&eacute;s de las  a&ntilde;os y hasta con tendencia a la baja. Ocupaba, eso s&iacute;, un puesto de obvia  importancia a principios del siglo pasado para los pioneros  norteamericanos de tan novedosa especializaci&oacute;n: si de antemano no se  sab&iacute;a casi nada de los pa&iacute;ses vecinos, parec&iacute;a l&oacute;gico empezar rastreando sus  or&iacute;genes coloniales y el proceso mismo de la transformaci&oacute;n de colonias  en rep&uacute;blicas. En a&ntilde;os recientes, sin embargo, se ha dado un auge de los  estudios de historia socioecon&oacute;mica y cultural, y esto al  parecer ha incidido negativamente en el estudio de la &eacute;poca de la  independencia, de acuerdo con el criterio algo equivocado de que la emancipaci&oacute;n  no conllev&oacute; hondas transformaciones sino en las relaciones pol&iacute;ticas. Es dable  suponer tambi&eacute;n que ha entrado en juego alguna reacci&oacute;n frente a la  aparente sobrevaloraci&oacute;n del tema tanto por parte de los pioneros  norteamericanos como por la historiograf&iacute;a tradicionalista de los pa&iacute;ses  latinoamericanos.    <br>     <br> Un caso excepcional ha sido la atenci&oacute;n constante que han dedicado  los estudiosos norteamericanos a la independencia mexicana, lo que se explica  f&aacute;cilmente por la cercan&iacute;a geogr&aacute;fica y todo el c&uacute;mulo de lazos concretos entre  Estados Unidos y M&eacute;xico y por haber sido en M&eacute;xico quiz&aacute;s m&aacute;s obvio que  en otra parte el subfondo socioecon&oacute;mico de la lucha. Las figuras  principales de la independencia en M&eacute;xico –Hidalgo, Morelos, Iturbide– han  recibido el homenaje de estudios biogr&aacute;ficos por miembros prestantes  de nuestro gremio de historiadores, mientras que otras obras han  versado sobre facetas de la independencia mexicana en su conjunto. Incluso  han aparecido compilaciones de estudios de diversos historiadores sobre el  tema; y no existe casi nada similar sobre la epopeya bolivariana, por  m&aacute;s que al Libertador se le reconoce como h&eacute;roe m&aacute;ximo de toda la  independencia hispanoamericana. Es bien llamativo el hecho de que de las seis  ponencias de historiadores norteamericanos presentadas en el congreso  que organiz&oacute; la Academia Nacional de la Historia de Venezuela con motivo del  bicentenario del Libertador en 1983, dos versaron sobre M&eacute;xico y dos m&aacute;s sobre  otras colonias pertenecientes al Virreinato de la Nueva Espa&ntilde;a, o sea Cuba y  Centroam&eacute;rica; s&oacute;lo dos tuvieron que ver espec&iacute;ficamente con Venezuela, y una  de &eacute;stas abarcaba los antecedentes coloniales y la postindependencia  hasta 1850 adem&aacute;s del mismo movimiento emancipador<sup><a    name="s1"  href="#1">1</a></sup>.    <br>     <br> Pues bien, ya fueran sus estudios sobre M&eacute;xico o sobre la Am&eacute;rica Latina en  general, los denominados &quot;pioneros&quot; de la historia latinoamericana en  Estados Unidos hicieron su entrada en el &aacute;mbito universitario a fines del  siglo 19 y comienzos del 20, coincidiendo as&iacute; con el lanzamiento de una pol&iacute;tica  hemisf&eacute;rica de su pa&iacute;s mucho m&aacute;s activista e incluso de un abierto  intervencionismo en la cuenca del Caribe. No se trata de que estos historiadores  hayan sido necesariamente voceros conscientes ni inconscientes del imperialismo,  pero el creciente inter&eacute;s pol&iacute;tico y comercial en los pa&iacute;ses vecinos result&oacute; un  factor favorable en cuanto atra&iacute;a estudiantes para sus clases y lectores  de sus escritos. Y uno de ellos fue probablemente el especialista m&aacute;s  importante que ha tenido jam&aacute;s Estados Unidos en el tema de la  independencia hispanoamericana. Se trata de William Spence Robertson, bien  conocido en Venezuela como bi&oacute;grafo del Precursor Miranda pero autor  de otros varios libros sobre la &eacute;poca de emancipaci&oacute;n. Como es costumbre entre  bi&oacute;grafos, tiende a tomar partido –aunque no de manera incondicional- a favor de  su biografiado, pero demuestra una admirable circunspecci&oacute;n al tocar sus  relaciones con el Libertador. Se abstiene de atribuirle motivos siniestros en lo  referente a la prisi&oacute;n de Miranda. Es m&aacute;s, en una obra anterior, que es una  historia general de la independencia en forma de cap&iacute;tulos dedicados cada uno a  un pr&oacute;cer hispanoamericano diferente, Sim&oacute;n Bol&iacute;var figura por cuenta propia y  se le declara sin reservas &quot;la personalidad m&aacute;xima de la edad heroica de  Sudam&eacute;rica&quot;. En este caso el autor s&iacute; expresa un juicio algo negativo con  respecto a su papel en la prisi&oacute;n de Miranda y acepta sin serio  cuestionamiento la llamada &quot;Carta de Lafond&quot; en que se fundamenta la  interpretaci&oacute;n de acad&eacute;micos argentinos con respecto a la Entrevista de  Guayaquil; mas as&iacute; y todo su an&aacute;lisis de las discrepancias con San Mart&iacute;n es  bastante equilibrado<sup><a    name="s2"  href="#2">2</a></sup>.    <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Aun antes del profesor Robertson, otro miembro de la generaci&oacute;n  pionera, Frederick L. Paxson, hab&iacute;a escrito una historia general de la  independencia &#40;o por lo menos de la de Sudam&eacute;rica Espa&ntilde;ola&#41;<sup><a    name="s3"  href="#3">3</a></sup>.  Forzosamente trata de Bol&iacute;var pero muy a la ligera, porque la tem&aacute;tica  que realmente le interesaba al autor era la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica del  reconocimiento de nuevas naciones; por lo tanto, hay &eacute;nfasis primordial  sobre la pol&iacute;tica de canciller&iacute;as extranjeras. Algo m&aacute;s interesante en  el campo de las relaciones internacionales, y con enfoque espec&iacute;fico  sobre Bol&iacute;var, es el art&iacute;culo que public&oacute; William R. Shepherd en el  primer volumen, aparecido en 1918, de la Hispanic American Historical Review,  que sigue siendo &oacute;rgano principal de los especialistas norteamericanos en  historia de Am&eacute;rica Latina. Titulado sencillamente &quot;Bol&iacute;var and the United  States&quot;, fue un intento de respuesta al antinorteamericanismo de su  propia &eacute;poca, haciendo ver que el Libertador fue gran admirador de su  pa&iacute;s. No le result&oacute; dif&iacute;cil reunir citas sueltas de Bol&iacute;var en apoyo de la  tesis, pero le cost&oacute; un mayor esfuerzo soslayar otros comentarios no tan  favorables. En el caso del m&aacute;s acerbo y m&aacute;s conocido de todos, la advertencia de  que los Estados Unidos parec&iacute;an destinados a &quot;plagar la Am&eacute;rica de miserias a  nombre de la libertad&quot;, su m&eacute;todo es ingenioso aun cuando no necesariamente  convincente, pues sugiere que sustrayendo una peque&ntilde;a coma de la forma en que  generalmente se reproduce la cita se convierte en una denuncia de todas las  rep&uacute;blicas americanas y no s&oacute;lo los Estados Unidos<sup><a    name="s4"  href="#4">4</a></sup>.    <br>     <br> Ya en 1914, el mismo Shepherd hab&iacute;a publicado una descripci&oacute;n general  geogr&aacute;fico- hist&oacute;rica titulada escuetamente Central and South America, que  mereci&oacute; reeditarse despu&eacute;s en Madrid en traducci&oacute;n castellana<sup><a    name="s5"  href="#5">5</a></sup>.  Sin embargo, el primer texto verdadero de historia latinoamericana para  la ense&ntilde;anza universitaria apareci&oacute; en 1919, escrito por William W. Sweet y  salpicado, forzoso es decirlo, de peque&ntilde;os errores. Es un texto bastante somero,  pero trata con relativa extensi&oacute;n a Sim&oacute;n Bol&iacute;var, en comparaci&oacute;n con  otros actores hist&oacute;ricos hispanoamericanos. Y aunque no deja de criticar  ciertos aspectos de su pol&iacute;tica y de sus rasgos personales –ve con malos ojos,  por ejemplo, el haber vivido con concubina, detalle &eacute;ste que hoy d&iacute;a llamar&iacute;a  mucho menos la atenci&oacute;n–, al fin asevera resueltamente que Sim&oacute;n Bol&iacute;var super&oacute;  en logros y talentos a todos los dem&aacute;s libertadores<sup><a    name="s6"  href="#6">6</a></sup>.    <br>     <br> El texto de Sweet sent&oacute; unas pautas que seguir&iacute;an casi todos los  textos posteriores en cuanto le dedica mayor atenci&oacute;n al Libertador  que a otras figuras sobresalientes de la regi&oacute;n, por lo menos hasta  despu&eacute;s de la entrada en escena de Fidel Castro, y tambi&eacute;n en cuanto a la  apreciaci&oacute;n general de su obra. Hasta el a&ntilde;o 2000 inclusive, se  hab&iacute;an acumulado otros 26 textos generales de historia latinoamericana, la mayor  cantidad de ellos aparecida entre los a&ntilde;os 1930 –cuando la Pol&iacute;tica del Buen  Vecino del segundo presidente Roosevelt dio gran impulso a los estudios  latinoamericanistas- y los a&ntilde;os 1970; desde entonces, un n&uacute;mero m&aacute;s  reducido de textos ha tendido a acaparar el mercado universitario. Y de acuerdo  con una burda cuantificaci&oacute;n de la atenci&oacute;n que se le dedica al Libertador en la  historia del continente, que constituye el <a href="#t1">Anexo 1</a>, en s&oacute;lo dos textos es m&aacute;s  extensa la discusi&oacute;n de la carrera pol&iacute;tico-militar del libertador  argentino San Mart&iacute;n que la de Bol&iacute;var; m&aacute;s com&uacute;nmente el argentino ni se  le acerca. Por otra parte, aun cuando de 1968 para ac&aacute; el l&iacute;der cubano es la  figura m&aacute;s mencionada –por la percepci&oacute;n de su relevancia contempor&aacute;nea aun  m&aacute;s que por una valoraci&oacute;n de su importancia a largo plazo–, en  algunos casos Bol&iacute;var le lleva la delantera incluso a Castro. El amplio margen a  favor de Bol&iacute;var que arroja el pen&uacute;ltimo de los textos, aparecido en 1999, se  debe sin duda entre otros factores al disminu&iacute;do perfil actual de la Revoluci&oacute;n  cubana, desde una perspectiva estadounidense.    <br>     <br> Sea como fuere la extensi&oacute;n con que se trata al Libertador, la visi&oacute;n que  ofrecen los textos es sin excepci&oacute;n positiva, a pesar de las reservas expresas o  impl&iacute;citas que en la mayor&iacute;a de las casos se notan con respecto a  ciertas acciones o actitudes del h&eacute;roe. Un ejemplo bastante obvio de las  reservas mencionadas lo ofrece la Entrevista de Guayaquil, que m&aacute;s de la mitad  de los autores –comenzando con Sweet– interpretan de acuerdo con la l&iacute;nea de la  historiograf&iacute;a tradicional argentina que nos presenta a un Bol&iacute;var  renuente a ofrecer colaboraci&oacute;n desinteresada e irrestricta a su  contraparte argentino. El texto de Hubert Herring, de lejos el m&aacute;s  difundido durante el tercer cuarto del siglo, se documenta  fundamentalmente en la vida de San Mart&iacute;n por el hombre de letras  argentino Ricardo Rojas, que lleva el t&iacute;tulo bien diciente El santo  de la espada, y aun reproduce un largo extracto &#40;sacado curiosamente  de una biograf&iacute;a de Bol&iacute;var&#41; de la tan debatida &quot;Carta de Lafond&quot; que  se ha atribu&iacute;do al libertador argentino<sup><a    name="s7"  href="#7">7</a></sup>. Mas como se desprende del  <a href="#t2">Anexo 2</a>, que esquematiza el tratamiento de unos cuantos puntos controvertidos a  trav&eacute;s de los a&ntilde;os, la cr&iacute;tica a Bol&iacute;var por su actitud aparente frente a San  Mart&iacute;n se ha vuelto menos notable, entre otros motivos porque el episodio  mismo llama cada vez menos la atenci&oacute;n de los estudiosos.    <br>     <br> Se ha criticado tambi&eacute;n, como arriba queda mencionado, el papel de  Bol&iacute;var en el encarcelamiento de Miranda, aunque generalmente sin llegar al  extremo de insinuar &#40;como Salvador de Madariaga<sup><a    name="s8"  href="#8">8</a></sup>&#41; que &eacute;l entreg&oacute; al  Precursor a los espa&ntilde;oles precisamente a cambio de un salvoconducto para salir  del pa&iacute;s y en el supuesto de que as&iacute; no se le confiscar&iacute;an sus propiedades. El  texto de Donald Dozer que lo inculpa simplemente de haber &quot;traicionado&quot; a  Miranda es m&aacute;s o menos representativo de los que tocan el episodio<sup><a    name="s9"  href="#9">9</a></sup>.  Otro tema recurrente, que se presta a interpretaciones dudosas m&aacute;s bien que de  inculpaciones, es la actitud de Bol&iacute;var para con Estados Unidos  y lo que posteriormente se llam&oacute; el panamericanismo. Una mayor&iacute;a  de los textos que expresan un concepto en la materia lo hacen  aparecer a &eacute;l lisa y llanamente como precursor del movimiento  panamericano, principalmente a base de su iniciativa del Congreso de  Panam&aacute; y pasando por alto su oposici&oacute;n a que se invitara a los Estados  Unidos &#40;o a Hait&iacute; y el Brasil&#41; a un c&oacute;nclave que en su concepto deb&iacute;a ser  esencialmente de los pueblos de Am&eacute;rica Espa&ntilde;ola. Entre la selecta minor&iacute;a  de escritores de textos que le atribuye a Bol&iacute;var una  pol&iacute;tica de unidad estrictamente hispanoamericana se halla el pionero  Robertson, autor de un texto general publicado en 1922 que es el primero  que trata del asunto<sup><a    name="s10"  href="#10">10</a></sup>; pero a este respecto no sent&oacute; pauta. Es  interesante constatar que dos textos de los m&aacute;s usados en a&ntilde;os recientes, el de  Benjamin Keen y Mark Wasserman &#40;en las &uacute;ltimas ediciones sin  Wasserman como co- autor&#41; y el de Bradford Burns, sencillamente hacen caso  omiso de la cuesti&oacute;n<sup><a    name="s11"  href="#11">11</a></sup>.    <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Es generalmente somero en los textos el an&aacute;lisis de la constituci&oacute;n  vitalicia y de la dictadura final del Libertador, y con mayor frecuencia en  tono negativo que positivo. Una excepci&oacute;n llamativa es el texto de Dana  Munro, un connotado especialista en relaciones interamericanas e  historia de Centroam&eacute;rica, cuya primera edici&oacute;n apareci&oacute; en 1942. El  libro no es de los m&aacute;s detallados pero se extiende m&aacute;s de lo  acostumbrado sobre la constituci&oacute;n para Bolivia y aun reconociendo que no se  ajustaba al republicansimo ideal, subraya el enfoque realista del Libertador  dadas las condiciones imperantes en la Am&eacute;rica Latina de su &eacute;poca<sup><a    name="s12"  href="#12">12</a></sup>.  M&aacute;s brilla en fin casi por su ausencia en los textos norteamericanos el an&aacute;lisis  de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y social del Libertador, materia que o se pasa por alto  o es tratada con superficialidad. Suele haber a lo sumo una breve menci&oacute;n de sus  propuestas de abolici&oacute;n de la esclavitud y de distribuci&oacute;n de tierras  entre los soldados revolucionarios, como en el texto muy difundido de Keen,  que sin embargo unas p&aacute;ginas despu&eacute;s se refiere al &quot;prejuicio racial obsesivo&quot;  de Bol&iacute;var a base de un concepto aislado que profiriera sobre el general  mexicano Vicente Guerrero<sup><a    name="s13"  href="#13">13</a></sup>. La falta de un enfoque m&aacute;s serio en esta  &aacute;rea por parte de los autores norteamericanos refleja al  parecer un conocimiento inadecuado de corrientes actuales de la  historiograf&iacute;a latinoamericana, ya sea para incorporar o para rebatir los  planteamientos de estudiosos revisionistas.    <br>     <br> Tambi&eacute;n pareciera quiz&aacute;s que este examen de la historiograf&iacute;a  norteamericana se haya centrado demasiado en los libros de texto; pero no s&oacute;lo  son ellos en fin de cuentas la fuente m&aacute;s le&iacute;da, sino que hay una  sorprendente escasez de obras dedicadas espec&iacute;ficamente al Libertador. O  mejor dicho, existe un n&uacute;mero no desde&ntilde;able de biograf&iacute;as de Bol&iacute;var por autores  norteamericanos, pero por regla general no son trabajos de investigaci&oacute;n  cient&iacute;fica por historiadores de formaci&oacute;n profesional, y muchas de ellas son  francamente para lectores juveniles. Esto no quiere decir, por supuesto, que  siempre carezcan de m&eacute;rito intr&iacute;nseco. Por ejemplo, la obra Birth of a world:  Bol&iacute;var in terms of his peoples del notable hispanista Waldo Frank, aparecida en  1951 y de la que existen dos versiones en traducci&oacute;n castellana, se fundament&oacute;  en la consulta de una gama amplia de las fuentes impresas y cont&oacute; con el  asesoramiento de varios especialistas latinoamericanos<sup><a    name="s14"  href="#14">14</a></sup>. No tuvo la  misma aceptaci&oacute;n en c&iacute;rculos acad&eacute;micos que la obra de Gerhard Masur –alem&aacute;n  refugiado del nazismo quien se radic&oacute; en Estados Unidos despu&eacute;s de una estad&iacute;a  en Colombia– cuya primera edici&oacute;n sali&oacute; de la imprenta en 1948 y que se ha  convertido en la biograf&iacute;a en ingl&eacute;s m&aacute;s utilizada por los estudiosos<sup><a    name="s15"  href="#15">15</a></sup>.  Sin embargo, el libro de Frank fue de lectura m&aacute;s amena y ofreci&oacute; una  visi&oacute;n generalmente acertada de la vida del Libertador, siendo una de las  mejores biograf&iacute;as escritas con el prop&oacute;sito de divulgaci&oacute;n popular. En  particular, la de Frank fue una obra mejor ejecutada que la anterior  biograf&iacute;a popular Bol&iacute;var, the passionate warrior, del periodista  venezolano-estadounidense T.R.Ybarra<sup><a    name="s16"  href="#16">16</a></sup> y que la obra Sim&oacute;n  Bol&iacute;var, man of glory de Daniel Clinton, quien us&oacute; el seud&oacute;nimo Thomas Rourke<sup><a    name="s17"  href="#17">17</a></sup>.  Plagado de errores, el libro de Clinton/Rourke es muy inferior a su  mejor conocida biograf&iacute;a de Juan Vicente G&oacute;mez. Excesivamente  apolog&eacute;tico adem&aacute;s de muy sucinto, pero de ampl&iacute;sima distribuci&oacute;n,  fue el resumen de la vida de Bol&iacute;var por Daniel del R&iacute;o, una figura principal  por muchos a&ntilde;os de la Bolivarian Society of the United States<sup><a    name="s18"  href="#18">18</a></sup>. Por  otro lado, entre las biograf&iacute;as para j&oacute;venes se destaca claramente la de  Donald E. Worcester, quien s&iacute; era historiador universitario  especializado en Am&eacute;rica Latina aunque no precisamente en el per&iacute;odo de  la independencia<sup><a    name="s19"  href="#19">19</a></sup>. La obra de Worcester no lleva citas de fuentes  &#40;aparte de una bibliograf&iacute;a de s&oacute;lo seis t&iacute;tulos&#41; ni otro despliegue de  erudici&oacute;n, pero es bien escrita y en su interpretaci&oacute;n bastante aceptable.    <br>     <br> Cabe agregar que la obra de Masur no ha sido la &uacute;nica biograf&iacute;a de  Bol&iacute;var de autor europeo editado en Estados Unidos. Le hab&iacute;an  antecedido entre otras la del ingl&eacute;s Hildegarde Angell, publicada en 1930 y  quiz&aacute;s la mejor de las disponibles en ingl&eacute;s para su &eacute;poca<sup><a    name="s20"  href="#20">20</a></sup>. Hubo  adem&aacute;s una edici&oacute;n neoyorquina de la de J.B.Trend, otro ingl&eacute;s de cuya obra se  incluyen dos extractos en la serie Bol&iacute;var y Europa que edit&oacute; en Caracas la  Comisi&oacute;n Ejecutiva del Bicentenario de Sim&oacute;n Bol&iacute;var<sup><a    name="s21"  href="#21">21</a></sup>. Tampoco ha  sido el profesor Worcester el &uacute;nico miembro del gremio profesional de  historiadores universitarios en Estados Unidos que publicara un tomo  sobre el Libertador. Tanto John Johnson como yo hicimos hace cuatro  d&eacute;cadas unas compilaciones de escritos varios del mismo Libertador o  concernientes a su obra para el uso de clases universitarias, y por cierto  Johnson, quien no ocultaba su propia deuda para con el libro de Masur, redact&oacute;  una larga introducci&oacute;n que equivale casi a biograf&iacute;a breve y que ofrece al  comienzo un esbozo bien equilibrado de los rasgos personales del  Libertador<sup><a    name="s22"  href="#22">22</a></sup>. En fechas m&aacute;s recientes han aparecido otras dos  biograf&iacute;as de Bol&iacute;var por historiadores norteamericanos, constituyendo  en ambos casos obras b&aacute;sicamente de divulgaci&oacute;n. Una de &eacute;stas es otro  aporte m&iacute;o a la bibliograf&iacute;a bolivariana, formando parte de una serie de  biograf&iacute;as cortas para la ense&ntilde;anza universitaria en cursos de historia tanto  universal como de Am&eacute;rica Latina<sup><a    name="s23"  href="#23">23</a></sup>. La otra es una obra un  poco m&aacute;s larga que escribi&oacute; hace varios a&ntilde;os la profesora Jane Lucas De  Grummond, una especialista en historia de Venezuela y del Caribe, pero  ampliamente revisada despu&eacute;s de su muerte por Richard Slatta<sup><a    name="s24"  href="#24">24</a></sup>. La  m&iacute;a pone mayor &eacute;nfasis quiz&aacute;s en la acci&oacute;n gubernamental del Libertador  y la de De Grummond y Slatta en aspectos militares y personales.    <br>     <br> Otros dos historiadores contempor&aacute;neos, Richard Graham y Jan  Kinsbruner, han escrito obras generales sobre la independencia  hispanoamericana, as&iacute; como hab&iacute;a hecho Robertson a principios del siglo XX<sup><a    name="s25"  href="#25">25</a></sup>.  A diferencia de &eacute;l, no utilizan una organizaci&oacute;n biogr&aacute;fica y tampoco son  obras tan completas como la del historiador ingl&eacute;s John Lynch, que  sigue siendo la principal de su g&eacute;nero en idioma ingl&eacute;s<sup><a    name="s26"  href="#26">26</a></sup>.  El profesor Graham, siendo brasile&ntilde;ista, es el &uacute;nico que intenta  combinar en un solo esquema interpretativo las independencias de la  Am&eacute;rica Espa&ntilde;ola y la Portuguesa; otra originalidad suya es la  divisi&oacute;n expl&iacute;cita del movimiento, a la altura de 1815  aproximadamente, en dos guerras distintas, la primera fallida y la segunda  coronada con &eacute;xito, lo que concuerda bastante bien con el proceso en Venezuela y  Nueva Granada. Sin embargo, es una obra demasiado breve &#40;de unas 179 p&aacute;ginas en  la segunda edici&oacute;n&#41; como para profundizar en el papel concreto de Bol&iacute;var y  no deja de cometer algunos peque&ntilde;os errores, llegando incluso a  aseverar que Manuela S&aacute;enz entraba &quot;frecuentemente&quot; al mismo  campo de batalla al lado del Libertador<sup><a    name="s27"  href="#27">27</a></sup>. Kinsbruner,  por su parte, comete el error de llamarle a Bol&iacute;var &quot;liberal  doctrinario&quot; en la primera edici&oacute;n de su libro aunque no en las posteriores,  donde aparece como &quot;liberal decimon&oacute;nico&quot; a la vez que  &quot;republicano autocr&aacute;tico&quot;<sup><a    name="s28"  href="#28">28</a></sup>. Con mayor exactitud en sus  detalles bolivarianos y de un alcance geogr&aacute;fico aun m&aacute;s ambicioso que el de  Graham, Lester Langley a mediados de la d&eacute;cada pasada  analiz&oacute; el proceso independentista a nivel hemisf&eacute;rico. Al igual que  Sim&oacute;n Bol&iacute;var, subraya las diferencias entre los contornos  angloamericano e hispanoamericano y aunque no profundiza en la acci&oacute;n  del Libertador, y dedica tal vez atenci&oacute;n excesiva a la cuesti&oacute;n  racial, se&ntilde;ala debidamente la complejidad de sus ideas no s&oacute;lo a ese  respecto sino en su calidad de forjador de naciones<sup><a    name="s29"  href="#29">29</a></sup>.    <br>     <br> Algunas otras obras generales se han escrito en Estados  Unidos sobre aspectos diplom&aacute;ticos de la independencia. El tema por  lo com&uacute;n no ha captado la atenci&oacute;n de historiadores recientes, pero ya  en 1929 J. Fred Rippy, a quien podemos clasificar como miembro de la segunda  generaci&oacute;n de latinoamericanistas profesionales, public&oacute; una obra cl&aacute;sica sobre  la rivalidad anglo-norteamericana por influencia pol&iacute;tica y comercial entre las  nuevas naciones hispanoamericanas, en la que naturalmente se refiri&oacute; a  la anglofilia de Bol&iacute;var y al impacto negativo que tuvo sobre su imagen en  Estados Unidos<sup><a    name="s30"  href="#30">30</a></sup>. El mismo Rippy redact&oacute; despu&eacute;s un art&iacute;culo  sobre las opiniones de diplom&aacute;ticos de su pa&iacute;s con respecto al  Libertador. Apareci&oacute; el escrito en 1935<sup><a    name="s31"  href="#31">31</a></sup>, o sea en plena &eacute;poca de la  Pol&iacute;tica de Buena Vecindad, que alentaba en especial el estudio de las  relaciones interamericanas. En el solo lustro de 1937 a 1941 se editaron dos  estudios fundamentales sobre Estados Unidos y la independencia de  Hispanoam&eacute;rica por los distinguidos latinoamericanistas Charles Griffin y  Arthur P. Whitaker<sup><a    name="s32"  href="#32">32</a></sup>. Mas &eacute;stos no se ocuparon con mucha  detenci&oacute;n del Libertador. El libro de Griffin dedica algunas p&aacute;ginas a la  disputa de Bol&iacute;var con Baptis Irvine en Angostura y por lo dem&aacute;s ofrece unas  menciones sueltas del Libertador. Y puesto que abarca el per&iacute;odo s&oacute;lo hasta el  reconocimiento de la Gran Colombia no toca siquiera el Congreso de Panam&aacute;.  Whitaker llega un poco m&aacute;s all&aacute;, pero por concentrarse expresamente en la  pol&iacute;tica norteamericana dedica poca atenci&oacute;n a la de Bol&iacute;var. Y por la misma  &eacute;poca, la historia durante muchos a&ntilde;os cl&aacute;sica de las relaciones entre Estados  Unidos y Am&eacute;rica Latina por Samuel Flagg Bemis especialista en historia  diplom&aacute;tica norteamericana m&aacute;s bien que la de Am&eacute;rica Latina y cuya  interpretaci&oacute;n est&aacute; impregnada de un menosprecio hacia los pa&iacute;ses vecinos– hizo  una sola menci&oacute;n, tangencial, de Bol&iacute;var<sup><a    name="s33"  href="#33">33</a></sup>.    <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Whitaker, aunque lleg&oacute; a ser identificado como especialista en  historia argentina, nunca abandon&oacute; su inter&eacute;s en la de las relaciones  interamericanas y en un breve volumen de ensayos aparecido en 1954  traz&oacute; con mayor precisi&oacute;n la actitud del Libertador. El libro llev&oacute; el  t&iacute;tulo sugestivo The Western Hemisphere idea: its rise and decline<sup><a    name="s34"  href="#34">34</a></sup>  y tuvo gran influencia en los medios universitarios norteamericanos. Con  respecto a Bol&iacute;var, dej&oacute; muy en claro que su pensamiento, sin haber sido  invariable a trav&eacute;s del tiempo, distaba mucho de la concepci&oacute;n  norteamericana de un excepcionalismo hemisf&eacute;rico cuya expresi&oacute;n pol&iacute;tica  natural ten&iacute;a que ser bajo el liderazgo de Estados Unidos. Pero ni Whitaker ni  otros estudiosos m&aacute;s recientes han formulado un an&aacute;lisis global de la  actitud del Libertador frente a su naci&oacute;n, tal como intent&oacute; Shepherd  en el ensayo ya mencionado. M&aacute;s bien la &uacute;ltima obra aparecida en  Estados Unidos referente a la pol&iacute;tica internacional de Sim&oacute;n Bol&iacute;var  tiene que ver con sus prop&oacute;sitos sudamericanos y en especial sus ideas con  respecto al imperio del Brasil. El autor, Thomas Millington, es  profesor no de historia sino de ciencias pol&iacute;ticas, pero el trabajo  es historiogr&aacute;fico y aunque el autor confiesa no haber pasado mucho  tiempo en los archivos ha revisado toda la gama de fuentes primarias  impresas, para llegar a una interpretaci&oacute;n algo tendenciosa que se  plasma en el mismo subt&iacute;tulo de la obra, Colombia&#39;s military  and Brazil&#39;s monarchy: undermining the republican foundations of  South American independence<sup><a    name="s35"  href="#35">35</a></sup> o sea &quot;Los militares de  Colombia y la monarqu&iacute;a del Brasil: socavando las bases republicanas de la  independencia sudamericana&quot;. Para Millington, la meta fundamental de  Bol&iacute;var fue la creaci&oacute;n de una serie de gobiernos seudomon&aacute;rquicos en los  Andes, y por esto sus reservas iniciales para con el imperio brasile&ntilde;o –por los  v&iacute;nculos diplom&aacute;ticos y din&aacute;sticos entre el emperador y la Santa Alianza  europea– poco a poco cedieron el paso a la idea de una posible colaboraci&oacute;n  antirepublicana.    <br>     <br> Art&iacute;culos sueltos se han publicado tambi&eacute;n sobre episodios concretos  de las relaciones norteamericanas con los revolucionarios de Costa Firme  &#40;vgr., la misi&oacute;n Irvine<sup><a    name="s36"  href="#36">36</a></sup>&#41; en que Bol&iacute;var de alguna manera estaba  involucrado. Existen igualmente dos excelentes res&uacute;menes de las relaciones  hist&oacute;ricas de Venezuela con Estados Unidos, por Benjamin Frankel  &#40;escrito inicialmente como tesis doctoral en la Universidad de California&#41; y por  la profesora Judith Ewell, autora de otras obras importantes sobre historia  venezolana<sup><a    name="s37"  href="#37">37</a></sup>. Los dos libros incorporan adelantos de la  investigaci&oacute;n de estudiosos venezolanos adem&aacute;s de norteamericanos y se  refieren naturalmente, aunque someramente, a acciones de Bol&iacute;var. Mucho m&aacute;s  extensa es la consideraci&oacute;n de la pol&iacute;tica de Bol&iacute;var en la obra Colombia and  the United States de E. Taylor Parks, pero por su fecha de publicaci&oacute;n &#40;1935&#41; no  incorpora adelantos recientes y exhibe lamentablemente las limitaciones de la  historia diplom&aacute;tica del tipo m&aacute;s tradicional<sup><a    name="s38"  href="#38">38</a></sup>.    <br>     <br> Bol&iacute;var figura necesariamente en las historias generales escritas en Estados  Unidos sobre pa&iacute;ses bolivarianos, pero &eacute;stas tampoco son muchas. En lo que a  Venezuela se refiere, la principal es de John Lombardi, quien comparte con Ewell  la primac&iacute;a entre venezolanistas norteamericanos. Su enfoque es primordialmente  socioecon&oacute;mico, pero destaca incluso la importancia del Libertador como ejemplar  del romanticismo y su aporte literario personal<sup><a    name="s39"  href="#39">39</a></sup>. Sobre Colombia  hay dos, una de mi autor&iacute;a y otra que acaba de publicarse por Frank  Safford en colaboraci&oacute;n con Marco Palacios pero cuya parte referente  a la &eacute;poca de la independencia es de Safford. Por el enfoque geogr&aacute;fico y  por nuestra com&uacute;n experiencia previa como investigadores de la pol&iacute;tica  neogranadina, en ambos libros la cobertura de la historia de Bol&iacute;var se centra  m&aacute;s en su papel de gobernante grancolombiano que en el de general victorioso.  Por consiguiente, se trata sobre todo de la historia de un fracaso final,  achacado en parte a errores que cometiera el mismo Libertador pero  fundamentalmente a la ingobernabilidad de la uni&oacute;n<sup><a    name="s40"  href="#40">40</a></sup>.    <br>     <br> Tanto Safford como yo nos ocupamos de la pol&iacute;tica social y econ&oacute;mica del  Libertador, y quiz&aacute;s por el sencillo hecho de haber tratado m&aacute;s a fondo su  &uacute;ltimo gobierno &#40;y siempre con la salvedad de lo referente a la esclavitud&#41;  francamente sin detectar en ella los alcances revolucionarios que hacen resaltar  algunas interpretaciones revisionistas. La esclavitud es en todo caso la  cuesti&oacute;n social de la &eacute;poca que m&aacute;s ha llamado la atenci&oacute;n de los  investigadores norteamericanos. Fue tema del art&iacute;culo de Harold A. Bierck,  &quot;Las pugnas por la abolici&oacute;n de la esclavitud en la Gran Colombia&quot;, que a pesar  del t&iacute;tulo se remonta al acuerdo entre Bol&iacute;var y el presidente haitiano P&eacute;tion  como punto de partida<sup><a    name="s41"  href="#41">41</a></sup>. El profesor Lombardi es tambi&eacute;n autor  de una monograf&iacute;a que abarca hasta la extinci&oacute;n final de la  instituci&oacute;n en Venezuela<sup><a    name="s42"  href="#42">42</a></sup>. Estos dos trabajos no aportan  verdaderamente nuevos puntos de vista sobre la pol&iacute;tica del Libertador  pero s&iacute; datos concretos adicionales, sobre todo en cuanto al  funcionamiento de las juntas de manumisi&oacute;n. Y una visi&oacute;n global de  toda la pol&iacute;tica econ&oacute;mica del Libertador &quot;en la teor&iacute;a y en la pr&aacute;ctica&quot; fue  esbozada por Jos&eacute; Le&oacute;n Helguera, historiador norteamericano de ascendencia  mexicano-austriaca, en un art&iacute;culo del Bolet&iacute;n Hist&oacute;rico que hace a&ntilde;os  publicaba en Caracas la Fundaci&oacute;n John Boulton<sup><a    name="s43"  href="#43">43</a></sup>. No pretendi&oacute;  ser sino &quot;una exploraci&oacute;n preliminar&quot;, pero constitu&iacute;a una exploraci&oacute;n de temas  que por aquella &eacute;poca todav&iacute;a no se hab&iacute;an estudiado de manera sistem&aacute;tica.    <br>     <br> Al igual que los trabajos de Bierck y Lombardi, el ensayo de Helguera  significaba por otra parte una respuesta positiva al llamado que en 1949 hiciera  Charles Griffin en un art&iacute;culo muchas veces citado y cuyo contenido &eacute;l  elabor&oacute; despu&eacute;s en un ciclo de conferencias dictadas en Caracas, para  que se investigaran m&aacute;s a fondo los aspectos sociales y econ&oacute;micos de  la emancipaci&oacute;n. El enfoque de Griffin era continental, mas como era  natural hizo varias referencias concretas a la pol&iacute;tica de Bol&iacute;var, de quien  puntualiz&oacute; que entre los prohombres de la &eacute;poca era &quot;quien siente las mayores  preocupaciones sociales&quot;. Semejantes &quot;preocupaciones&quot; resultaban en alguna  parte de la necesidad de vencer &quot;la hostilidad de los pardos&quot; dando mayor  &quot;contenido social a la revoluci&oacute;n&quot;, pero reflejaban igualmente en concepto  del autor unas convicciones ideol&oacute;gicas de estirpe liberal<sup><a    name="s44"  href="#44">44</a></sup>.  Lamentablemente, el mismo Griffin no continu&oacute; sus indagaciones en este campo.    <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Historiadores norteamericanos no han elaborado art&iacute;culos o monograf&iacute;as  sobre otros aspectos tem&aacute;ticos de la vida del Libertador, salvo unas muy pocas  excepciones, como la descripci&oacute;n cuidadosa de la anexi&oacute;n de Guayaquil por  William Gray<sup><a    name="s45"  href="#45">45</a></sup> y un esbozo bastante general de su pol&iacute;tica  eclesi&aacute;stica por Mary Watters<sup><a    name="s46"  href="#46">46</a></sup>, autora tambi&eacute;n de una historia de  las relaciones entre estado e iglesia en Venezuela. Cabe a&ntilde;adir, sin  embargo, que varios especialistas han investigado la acci&oacute;n de colaboradores o  rivales de Bol&iacute;var y por lo tanto se han expresado sobre la acci&oacute;n de &eacute;l. El  mejor ejemplo sigue siendo la vida de Miranda por Robertson, pero otros son  la vida de Pedro Gual por Bierck; el trabajo m&iacute;o sobre la  administraci&oacute;n del vicepresidente Santander; de John P. Hoover sobre el mariscal  Sucre; de Jane Lucas de Grummond sobre el corsario de origen norteamericano  Renato Beluche; y de Stephen Stoan sobre Pablo Morillo<sup><a    name="s47"  href="#47">47</a></sup>. Stoan, por  una solidaridad de autor con su objeto de estudio –el m&aacute;ximo jefe realista– nos  da una interpretaci&oacute;n peyorativa del Libertador, casi a la manera de los  legionarios europeos desafectos cuyo testimonio influy&oacute; obviamente en su  an&aacute;lisis. Adem&aacute;s, debo confesar que en el libro referido y en otros  varios trabajos concernientes a la Gran Colombia he profesado un verdadero  respeto por Santander, pero siempre me he esforzado por conciliarlo con una  admiraci&oacute;n sincera por el Libertador. Es m&aacute;s, si alguien dudara de mi fervor  bolivariano, lo puedo comprobar f&aacute;cilmente en base a la carta que conservo  en mi archivo personal, del mism&iacute;simo don Salvador de Miranda, quien  me increpa el no haber tomado suficientemente en serio sus propias  cr&iacute;ticas al Libertador<sup><a    name="s48"  href="#48">48</a></sup>.    <br>     <br> En fin, y a pesar del tono negativo del libro de Stoan o de mis  propias veleidades santanderistas, el saldo general de la historiograf&iacute;a  norteamericana con respecto a Bol&iacute;var es claramente favorable. As&iacute; y todo, lo  que se ha escrito en Estados Unidos no guarda ni de lejos relaci&oacute;n, en t&eacute;rminos  cuantitativos, con la importancia primordial que se le atribuye a &eacute;l en los  mismos textos norteamericanos &#40;e igualmente, vale decirlo, en nuestras obras de  referencia y nomenclatura de pueblos&#41;. He aqu&iacute;, pues, un reto al que  ojal&aacute; responda positivamente la pr&oacute;xima generaci&oacute;n de historiadores del pa&iacute;s.    <br>     <br>     <p align=center><a name=t1><img src="img/revistas/rhc/n27/27a14t1.jpg"></a></p>     <p align=center><a name=t2><img src="img/revistas/rhc/n27/27a14t2.jpg"></a></p> <hr size="1">     <p><b>Comentarios</b></p>     <p ><sup><a  href="#s*"   name="*">*</a> </sup>Este art&iacute;culo es la versi&oacute;n ligeramente  revisada de una ponencia presentada al simposio historiogr&aacute;fico realizado  en la Universidad de los Andes de M&eacute;rida, Venezuela, en septiembre de 2002.</p>     <p ><sup><a  href="#s1"   name="1">1</a></sup> ACADEMIA NACIONAL DE LA HISTORIA DE  VENEZUELA, Congreso Bicentenario de Sim&oacute;n Bol&iacute;var, 4 tomos, Caracas,  1986. La &uacute;ltima de las ponencias a que se hace referencia es la de  John V. Lombardi, &quot;Bases de orden social: propiedad, sociedad,  autoridad en el siglo de transici&oacute;n en Venezuela, 1780-1850&quot;, que se publica en el tomo III, pp. 61-83.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ><sup><a  href="#s2"   name="2">2</a></sup>  ROBERTSON, William Spence, The life of Miranda, 2 tomos, Chapel Hill, University  of North Carolina Press, 1929, tomo 2, pp. 181-185; y Rise of the  Spanish-American Republics as told in the lives of their liberators,  Nueva York, D. Appleton, 1918, pp. 77, 239-243, 248.</p>     <p ><sup><a  href="#s3"   name="3">3</a></sup>  PAXSON, Frederick L., The independence of the South-American Republics,  Filadelfia: Ferris &amp; Leach, 1903.</p>     <p ><sup><a  href="#s4"   name="4">4</a></sup>  SHEPHERD, William R., &quot;Bol&iacute;var and the United States&quot;, en Hispanic  American Historical Review, Durham, vol. 1, n&uacute;m. 3, 1918, p. 279.</p>     <p ><sup><a  href="#s5"   name="5">5</a></sup> SHEPHERD, William R., Latin America, Nueva  York, H. Holt, 1914. La versi&oacute;n espa&ntilde;ola se titul&oacute; Am&eacute;rica Latina y es de  Editorial Am&eacute;rica, Madrid, 1917.</p>     <p ><sup><a  href="#s6"   name="6">6</a></sup>  SWEET, William W., A history of Latin America, Nueva York, Abingdon Press, 1919,  en especial p. 195.</p>     <p ><sup><a  href="#s7"   name="7">7</a></sup>  HERRING, Hubert, A history of Latin America from the beginnings to the  present, 3a ed., Nueva York, Alfred A. Knopf, 1972, pp. 271-273.</p>     <p ><sup><a  href="#s8"   name="8">8</a></sup> MADARIAGA, Salvador de, Bol&iacute;var, 2a ed., 2  vols., M&eacute;xico, 1953, tomo I, pp. 356-371.</p>     <p ><sup><a  href="#s9"   name="9">9</a></sup>  DOZER, Donald M., Latin America: an interpretive history, ed. revisada, Tempe,  Arizona State University Press, 1979, p. 194.</p>     <p ><sup><a  href="#s10"   name="10">10</a></sup>  ROBERTSON, William S., History of the Latin-American nations, Nueva York, D.  Appleton, 1922, p. 540.</p>     <p ><sup><a  href="#s11"   name="11">11</a></sup>  KEEN, Benjamin, WASSERMAN, Mark, A short history of Latin America,  Boston, Houghton Mifflin, 1980; BURNS, E. Bradford, Latin America: a concise  interpretive history, Englewood Cliffs, Prentice-Hall, 1972. El texto de  Keen y Wasserman en su cuarta edici&oacute;n &#40;1992&#41; ostenta s&oacute;lo la autor&iacute;a de Keen y  en la sexta &#40;2000&#41; aparece con Keith Haynes como co-autor, pero la  editorial sigue siendo Houghton Mifflin y los pasajes referentes a la  independencia casi no se han modificado.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ><sup><a  href="#s12"   name="12">12</a></sup>  MUNRO, Dana G., The Latin American Republics: a history, Nueva York, D.  Appleton-Century, 1942, pp. 182-185. Sin embargo, la filiaci&oacute;n panamericanista del  autor lo induce a clasificar a Bol&iacute;var como precursor del actual sistema  interamericano.</p>     <p ><sup><a  href="#s13"   name="13">13</a></sup>  KEEN, A history of Latin America, Boston, Houghton Mifflin, 1992, p. 243. En la versi&oacute;n anterior del mismo texto, escrito en colaboraci&oacute;n  con Mark Wasserman y citado arriba, la misma frase aparece en la p. 235.</p>     <p ><sup><a  href="#s14"   name="14">14</a></sup>  FRANK, Waldo, Birth of a world: Bol&iacute;var in terms of his peoples, Boston,  Houghton Mifflin, 1951. En espa&ntilde;ol se titula El nacimiento de un mundo:  Bol&iacute;var dentro del marco de sus propios pueblos y se edit&oacute; tanto en Madrid  &#40;Editorial Aguilar, 1956&#41; como en La Habana &#40;Editorial de Ciencias Sociales,  1978&#41;.</p>     <p ><sup><a  href="#s15"   name="15">15</a></sup>  MASUR, Gerhard, Sim&oacute;n Bol&iacute;var, Albuquerque, University of New Mexico  Press, 1948. La segunda edici&oacute;n, tambi&eacute;n por la University of New  Mexico Press, se hizo en 1960.</p>     <p ><sup><a  href="#s16"   name="16">16</a></sup>  YBARRA, T.R., Bol&iacute;var, the passionate warrior, Nueva York, I. Washburn, 1929.</p>     <p ><sup><a  href="#s17"   name="17">17</a></sup>  CLINTON, Daniel J. &#40;Thomas Rourke&#41;, Sim&oacute;n Bol&iacute;var, man of glory, Nueva York, W.  Morrow, 1939.</p>     <p ><sup><a  href="#s18"   name="18">18</a></sup>  DEL RIO, Daniel A., Sim&oacute;n Bol&iacute;var, Nueva York, Bolivarian Society of the United  States, 1965.</p>     <p ><sup><a  href="#s19"   name="19">19</a></sup>  WORCESTER, Donald E., Bol&iacute;var, Boston, Little, Brown, &amp; Co., 1977.</p>     <p ><sup><a  href="#s20"   name="20">20</a></sup> ANGELL, Hildegarde, Sim&oacute;n Bol&iacute;var, South  American Liberator, Nueva York, W.W.Norton, 1930.</p>     <p ><sup><a  href="#s21"   name="21">21</a></sup> TREND, John B., Bol&iacute;var and the independence  of Spanish America, Nueva York, Harper and Row, 1968. La primera edici&oacute;n se  public&oacute; en Londres &#40;Hodder &amp; Stoughton, 1946&#41; y de ella se tomaron los  documentos 441a y 441b de Bol&iacute;var y Europa en las cr&oacute;nicas, el  pensamiento pol&iacute;tico y la historiograf&iacute;a, 3 tomos, Caracas, Comit&eacute;  Ejecutivo del Bicentenario de Sim&oacute;n Bol&iacute;var, 1988-1995, tomo II, pp. 178-197.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ><sup><a  href="#s22"   name="22">22</a> </sup> JOHNSON, John J., Sim&oacute;n Bol&iacute;var and Spanish American independence: 1783-1830,  Princeton, D. Van Nostrand, 1968; BUSHNELL, David, Sim&oacute;n Bol&iacute;var: man and image,  Nueva York, Alfred A. Knopf, 1970.</p>     <p ><sup><a  href="#s23"   name="23">23</a></sup>  Sim&oacute;n Bol&iacute;var: liberation and disappointment, Nueva York, Longman, 2003.  De hecho, &eacute;sta es una versi&oacute;n revisada de una breve biograf&iacute;a publicada antes en  castellano, Sim&oacute;n Bol&iacute;var: hombre de Caracas, proyecto de Am&eacute;rica, Buenos Aires,  Editorial Biblos, 2002.</p>     <p ><sup><a  href="#s24"   name="24">24</a></sup>  Sim&oacute;n Bol&iacute;var&#39;s quest for glory, College Station, Texas A and M University  Press, 2003.</p>     <p ><sup><a  href="#s25"   name="25">25</a></sup>  GRAHAM, Richard, Independence in Latin America: a comparative approach,  2a ed., Nueva York, McGraw Hill, 1994; KINSBRUNER, Jay, The  Spanish-American independence movement, Nueva York, Krieger Publishing  Co., 1973. En ediciones posteriores, la obra de Kinsbruner se  titula Independence in Spanish America: civil wars,  revolutions, and underdevelopment, Albuquerque, University of New Mexico Press,  1994, y 2a ed. revisada, 2000.</p>     <p ><sup><a  href="#s26"   name="26">26</a></sup>  LYNCH, John, The Spanish-American revolutions, 1808-1826, 1a ed., Nueva  York, Norton, 1973. De amplia difusi&oacute;n tambi&eacute;n es la traducci&oacute;n  castellana, Las revoluciones hispanoamericanas 1808-1826, Barcelona, Ariel,  1976.</p>     <p ><sup><a  href="#s27"   name="27">27</a></sup>  GRAHAM, op. cit., p. 114.</p>     <p ><sup><a  href="#s28"   name="28">28</a></sup>  KINSBRUNER, op. cit., 1a ed., p. 80, y 2a ed., pp. 113 y 115.</p>     <p ><sup><a  href="#s29"   name="29">29</a></sup>  LANGLEY, Lester D., The Americas in the age of revolution, New Haven, Yale  University Press, 1996.</p>     <p ><sup><a  href="#s30"   name="30">30</a></sup>  RIPPY, J. Fred, Rivalry of the United States and Great Britain over Latin  America &#40;1808-1930&#41;, Baltimore, Johns Hopkins Press, 1929, pp. 152-150, 171-174,  181-188, 194-199, 208-215.</p>     <p ><sup><a  href="#s31"   name="31">31</a></sup>  RIPPY, &quot;Bol&iacute;var as viewed by contemporary diplomats of the United  States&quot;, en Hispanic American Historical Review&quot;, vol. 15, n&uacute;m. 3, 1935, pp.  287-297.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ><sup><a  href="#s32"   name="32">32</a></sup>  GRIFFIN, Charles C., The United States and the disruption of the Spanish Empire  1810-1822: a study of the relations of the United States with Spain and with the  rebel colonies, Nueva York, Columbia University Press, 1937; WHITAKER, Arthur  P., The United States and the independence of Latin America, Baltimore, Johns  Hopkins University Press, 1943.</p>     <p ><sup><a  href="#s33"   name="33">33</a></sup>  BEMIS, Samuel F., The Latin American policy of the United States: an historical  interpretation, Nueva York, Harcourt Brace, 1943, p. 39.</p>     <p ><sup><a  href="#s34"   name="34">34</a></sup>  Ithaca, Cornell University Press, 1954.</p>     <p ><sup><a  href="#s35"   name="35">35</a></sup>  Westport, Greenwood Press, 1996.</p>     <p ><sup><a  href="#s36"   name="36">36</a></sup>  Por ejemplo, los dos art&iacute;culos de HANKE, Lewis, &quot;Baptis Irvine&#39;s reports on  Sim&oacute;n Bol&iacute;var&quot;, en Hispanic American Historical Review, vol. 16, n&uacute;m. 3, 1936,  pp. 360-373, y &quot;Sim&oacute;n Bol&iacute;var and neutral rights&quot;, en ibidem, vol. 21, n&uacute;m.  2, 1941, pp. 258-291; y VIVIAN, James F., &quot;The Orinoco River and  Angostura, Venezuela, in the summer of 1819: the narrative of a Maryland naval  captain&quot;, en The Americas, Washington, vol. 24, n&uacute;m. 2, 1967, pp. 160-183.</p>     <p ><sup><a  href="#s37"   name="37">37</a></sup> FRANKEL, Benjamin A., Venezuela y los  Estados Unidos &#40;1810-1888&#41;, Caracas, Fundaci&oacute;n John Boulton, 1977; EWELL, Judith E., Venezuela and  the United States: from Monroe&#39;s doctrine to petroleum&#39;s empire, Athens,  University of Georgia Press, 1996.</p>     <p ><sup><a  href="#s38"   name="38">38</a></sup>  PARKS, E. Taylor, Colombia and the United States 1765-1934, Durham, Duke  University Press, 1935.</p>     <p ><sup><a  href="#s39"   name="39">39</a></sup>  LOMBARDI, John V., Venezuela: the search for order, the dream of  progress, Nueva York, Oxford University Press, 1982, en especial pp. 255-257.</p>     <p ><sup><a  href="#s40"   name="40">40</a> </sup>BUSHNELL &#40;para la versi&oacute;n castellana&#41;,  Colombia: una naci&oacute;n a pesar de s&iacute; misma, de los tiempos  precolombinos hasta nuestros d&iacute;as. Bogot&aacute;, Planeta Colombiana, 1996;  SAFFORD, Frank, PALACIOS, Marco, Colombia: fragmented land, divided society,  Nueva York, Oxford University Press, 2002, en especial pp. 118-131.</p>     <p ><sup><a  href="#s41"   name="41">41</a></sup> BIERCK, Harold A., &quot;Las pugnas por la  abolici&oacute;n de la esclavitud en la Gran Colombia&quot;, en BEJARANO, Jes&uacute;s, comp. El  siglo xix en Colombia visto por historiadores norteamericanos, Bogot&aacute;, Editorial  La Carreta, 1977, pp. 309-343. La versi&oacute;n original en ingl&eacute;s apareci&oacute; en 1953.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ><sup><a  href="#s42"   name="42">42</a></sup>  LOMBARDI, The decline and abolition of Negro slavery in Venezuela 1820-1854,  Westport, Greenwood Press, 1971.</p>     <p ><sup><a  href="#s43"   name="43">43</a></sup> HELGUERA, J. Le&oacute;n, &quot;Bol&iacute;var: una  interpretaci&oacute;n de su pol&iacute;tica econ&oacute;mica en la teor&iacute;a y en la pr&aacute;ctica&quot;, Bolet&iacute;n  Hist&oacute;rico, Caracas, n&uacute;m. 17, 1968, pp. 167-183.</p>     <p ><sup><a  href="#s44"   name="44">44</a></sup> GRIFFIN, Los temas sociales y econ&oacute;micos en  la &eacute;poca de la independencia, Caracas, Fundaci&oacute;n John Boulton y Fundaci&oacute;n  Eugenio Mendoza, 1962, pp.24, 48, 59, 66, 73. El art&iacute;culo antecedente, &quot;Economic  and social aspects of the era of Spanish-American independence&quot;, se public&oacute; en  la Hispanic American Historical Review, vol. 29, n&uacute;m. 2, 1949, pp. 170-187.</p>     <p ><sup><a  href="#s45"   name="45">45</a></sup>  GRAY, William H, &quot;Bol&iacute;var&#39;s conquest of Guayaquil&quot;, en Hispanic American  Historical Review, vol. 27, n&uacute;m. 4, 1947, pp. 603-622.</p>     <p ><sup><a  href="#s46"   name="46">46</a></sup>  WATTERS, Mary W., &quot;Bol&iacute;var and the church&quot;, en Catholic Historical  Review, Washington, vol. 21, 1934, pp. 299-313.</p>     <p ><sup><a  href="#s47"   name="47">47</a></sup> ROBERTSON, op. cit; BIERCK, Vida  p&uacute;blica de don Pedro Gual, Caracas, Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional,  1947; BUSHNELL, El r&eacute;gimen de Santander en la Gran Colombia, 2a ed. castellana,  Bogot&aacute;, El Ancora Editores, 1985; HOOVER, John P., Sucre, soldado y  revolucionario, Cuman&aacute;, Editorial de la Universidad de Oriente, 1975;  DE GRUMMOND, Jane Lucas, Renato Beluche: smuggler, privateer and patriot  1780-1960, Baton Rouge, Louisiana State University Press, 1983; STOAN, Stephen,  Pablo Morillo and Venezuela, 1815-1820, Columbus, Ohio State University Press,  1974.</p>     <p ><sup><a  href="#s48"   name="48">48</a></sup> Carta de Salvador de Miranda a David  Bushnell, Oxford, 18 de octubre 1970, en archivo personal del autor.</p>  </font>      ]]></body>
</article>
