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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="verdana">     <p><font size="4"><b>Presentaci&oacute;n del dossier sobre historia ambiental latinoamericana</b></font></p>     <p>Claudia Leal Le&oacute;n</p>     <p>Ph.D. en geograf&iacute;a, Universidad de California en Berkeley y profesora asistente del Departamento de Historia de la Universidad de los Andes.</p> <hr size="1">      <p>Este n&uacute;mero de Historia Cr&iacute;tica est&aacute; dedicado en buena medida a la historia ambiental, como se aprecia en los cuatro art&iacute;culos que integran el dossier, las dos rese&ntilde;as y algunos de los anuncios de notilibros. A pesar de que este campo de la historia tiene una trayectoria de m&aacute;s de tres d&eacute;cadas, sigue siendo t&eacute;rra inc&oacute;gnita para muchos historiadores, especialmente en nuestro medio. Historia Cr&iacute;tica ha querido sumarse a los esfuerzos recientes por desarrollar este campo en nuestro pa&iacute;s. </p>      <p>La historia ambiental es hija de la preocupaci&oacute;n por el deterioro ambiental y los conflictos sociales alrededor de los recursos naturales que tuvieron lugar en las d&eacute;cadas de los setenta y ochenta del siglo XX. Investigadores tanto en Estados Unidos como en Europa y Asia comenzaron a publicar historias que documentaban las ra&iacute;ces de problemas ambientales de muy variada &iacute;ndole<a href="#1" name="p1"><sup>1</sup></a>. Muchos de estos primeros estudios buscaban denunciar las tristes consecuencias de nuestra prepotencia frente a la naturaleza: desertificaci&oacute;n, deforestaci&oacute;n, poluci&oacute;n y otros males de este corte. Para ello era frecuente hablar de una naturaleza pr&iacute;stina y en equilibrio que resultaba ultrajada por el mundo moderno. Varios cr&iacute;ticos han se&ntilde;alado que esa idea no s&oacute;lo es err&oacute;nea, puesto que la naturaleza es cambiante y ha sido profundamente alterada por las sociedades a trav&eacute;s de los siglos, sino que ha sido utilizada como medida objetiva -o "natural"- para condenar las actuaciones humanas. Es decir, hemos creado una concepci&oacute;n de la naturaleza para revestir de objetivad nuestras cr&iacute;ticas a la forma como se ha transformado el medio natural. Las cr&iacute;ticas son v&aacute;lidas, pero son nuestros valores y no "la voz de la naturaleza" los que emiten tales juicios<a href="#2" name="p2"><sup>2</sup></a>. </p>      <p>La historia ambiental no ha abandonado su inter&eacute;s por la degradaci&oacute;n de la naturaleza, que hace parte del enfoque m&aacute;s frecuente dentro de esta subdisciplina: aquel conformado por estudios que reconstruyen las formas en que las sociedades han transformado el ambiente. Pero este campo de la historia tambi&eacute;n incluye otros enfoques, como aquel que involucra a la naturaleza como un agente de la historia humana, tarea que genera aprehensiones dado el fuerte determinismo ambiental del siglo XIX y principios del siglo XX. El estudio de las ideas sobre la naturaleza ha sido otra &aacute;rea de gran inter&eacute;s, como lo evidencia la discusi&oacute;n mencionada en el p&aacute;rrafo anterior. La historia ambiental no ha sido el m&aacute;s pol&iacute;tico de los campos de la historia; sin embargo, este aspecto ha tomado fuerza generando puntos de encuentro con la ecolog&iacute;a pol&iacute;tica. Tal es el caso de los trabajos que exploran los intereses que han mediado el uso de los recursos naturales y las disputas que all&iacute; se han originado, as&iacute; como tambi&eacute;n el papel que han tenido el Estado y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en transformar el ambiente y regular el acceso a los recursos. Vale la pena mencionar que la historia ambiental ha dado cuenta de ambientes tan variados como bosques, r&iacute;os, agroecosistemas y ciudades. </p>      <p>La historia ambiental se ha desarrollado m&aacute;s lentamente en Am&eacute;rica Latina que en otras regiones del mundo. A finales de la d&eacute;cada de los ochenta y principios de los noventa algunos investigadores latinoamericanos produjeron de manera aislada libros pioneros, que m&aacute;s que estudios de caso son reflexiones de car&aacute;cter general sobre los efectos ambientales de modelos de desarrollo o ambiciosas visiones nacionales<a href="#3" name="p3"><sup>3</sup></a>. Por esos mismos a&ntilde;os, a pesar de que la historia ambiental producida en Estados Unidos se ha centrado en ese pa&iacute;s, algunos pocos estudios se enfocaron en Am&eacute;rica Latina<a href="#4" name="p4"><sup>4</sup></a>. En a&ntilde;os recientes ha aumentado el n&uacute;mero de investigaciones, hechas en ambos hemisferios, lo que permite hablar de los comienzos de una historia ambiental de Am&eacute;rica Latina<a href="#5" name="p5"><sup>5</sup></a>. Los trabajos presentados en este dossier son ejemplo de estos nuevos desarrollos. Tres de ellos (Ju&aacute;rez, Sutter y Leal) fueron presentados en un simposio sobre el tema llevado a cabo en La Habana en octubre de 2004. Esta reuni&oacute;n, como una realizada en Santiago de Chile en 2003 y otra programada para el a&ntilde;o 2006 en Sevilla, representan esfuerzos por generar un di&aacute;logo interamericano e institucionalizar este campo de la historia en la regi&oacute;n. </p>      <p>Los esfuerzos por conformar este campo de la historia en Colombia recibieron un gran impulso con la reuni&oacute;n que Germ&aacute;n Palacio, profesor de la Universidad Nacional de Colombia, organiz&oacute; en Bogot&aacute; en 2001, como culminaci&oacute;n de un ambicioso proyecto de investigaci&oacute;n, que gener&oacute; la publicaci&oacute;n de dos compilaciones (La naturaleza en disputa y Repensando la naturaleza). Los escritos sobre historia ambiental en Colombia muestran el desarrollo y creciente inter&eacute;s en este campo, aunque los resultados son a&uacute;n incipientes. Alberto Fl&oacute;rez (2000) intent&oacute; hacer una introducci&oacute;n general a este tipo de historia, mientras que otros han publicado libros y monograf&iacute;as sobre temas espec&iacute;ficos. Entre ellos se encuentran el ensayo de Palacio sobre los bosquesinos amaz&oacute;nicos (2004), el estudio de profesores de la Universidad Distrital sobre Bogot&aacute; (2005), el trabajo de Ulloa sobre la relaci&oacute;n entre el movimiento ind&iacute;gena y el ambientalismo (2004), el dossier del n&uacute;mero 22 de la revista N&oacute;madas editado por Gallini (2005) y el trabajo de Leal y Restrepo rese&ntilde;ado en esta revista (2003)<a href="#6" name="p6"><sup>6</sup></a>. </p>      <p>El creciente inter&eacute;s sobre el tema en Am&eacute;rica Latina, y en particular en Colombia, ha servido para volver la mirada hacia algunos trabajos de vieja data hechos desde la geograf&iacute;a hist&oacute;rica, la ecolog&iacute;a cultural, la sociolog&iacute;a rural y la historia agraria. Los trabajos de la llamada Escuela de Geograf&iacute;a de Berkeley son unos de los mejores antecedentes de la historia ambiental en Colombia. James Parsons (1949), Robert West (1957) y Le Roy Gordon (1957) realizaron estudios de la zona de colonizaci&oacute;n antioque&ntilde;a, el Pac&iacute;fico colombiano y el Sin&uacute;, en los que examinaron la manera como las respectivas culturas dieron forma humana a los paisajes de esas regiones<a href="#7" name="p7"><sup>7</sup></a>. Los estudios de las formas en que diferentes grupos humanos, generalmente ind&iacute;genas, han manejado el medio en el que viven, tambi&eacute;n constituyen antecedentes de la historia ambiental en Am&eacute;rica Latina; pero entre &eacute;stos s&oacute;lo unos pocos tienen perspectiva hist&oacute;rica. El trabajo sociol&oacute;gico de Orlando Fals Borda sobre la costa Caribe, que integra la geograf&iacute;a de esta regi&oacute;n dentro del an&aacute;lisis, es excepcional dentro de las ciencias sociales en nuestro pa&iacute;s<a href="#8" name="p8"><sup>8</sup></a>. A pesar de que la mayor&iacute;a de los estudios agrarios han desarrollado poco la dimensi&oacute;n ambiental, entre ellos se pueden encontrar algunas semillas. El reconocido texto de Marco Palacios (1983) sobre el caf&eacute; en Colombia es un buen ejemplo. Palacios anota que la calidad de los suelos y las condiciones clim&aacute;ticas fueron importantes para el desarrollo de las regiones cafeteras y explica c&oacute;mo, adem&aacute;s de tener caf&eacute;, las haciendas contaban con cultivos de pancoger, pastizales y terrenos boscosos, lo que da algunas pistas sobre el manejo del ambiente asociado a las econom&iacute;as cafeteras. Aunque Palacios insin&uacute;a que la naturaleza juega un papel relevante en el desarrollo colombiano, no profundiza en esta tesis.<a href="#9" name="p9"><sup>9</sup></a></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este n&uacute;mero de Historia Cr&iacute;tica busca presentar la historia ambiental a quienes no est&aacute;n familiarizados con ella, adem&aacute;s de dar a conocer cuatro nuevos estudios de caso a quienes ya lo est&aacute;n. Los cuatro art&iacute;culos del dossier giran en torno a dos temas: las relaciones entre las ciudades y el campo y entre la ciencia y la naturaleza. En el primer grupo se ubican los trabajos de Ju&aacute;rez y Leal. Ju&aacute;rez explora los efectos del uso del aguarr&aacute;s en el alumbrado p&uacute;blico de las ciudades de Puebla y Tlaxcala sobre los bosques de con&iacute;feras de sus alrededores. En la segunda mitad del siglo XIX, el aguarr&aacute;s, derivado de la resina de pinos, sustituy&oacute; a la manteca que se utilizaba como combustible para los faroles que alumbraban las ciudades en las noches. La utilizaci&oacute;n de la resina no s&oacute;lo abarat&oacute; el costo del alumbrado, sino que gener&oacute; el deterioro de los bosques. El art&iacute;culo de Leal explora la relaci&oacute;n entre la ciudad y el campo desde una perspectiva muy distinta: examina c&oacute;mo una econom&iacute;a que se basa en la extracci&oacute;n de un recurso de la selva -la tagua- y en una marcada divisi&oacute;n racial del trabajo, condicion&oacute; la transformaci&oacute;n del puerto de Tumaco en ciudad. Leal destaca la forma en que las divisiones raciales de Tumaco se hacen evidentes en la ideolog&iacute;a elitista que relaciona a los grupos negros con la selva, es decir, que relaciona raza con naturaleza. </p>      <p>Estos dos estudios ponen de manifiesto los m&uacute;ltiples hilos que unen la historia de las ciudades con aspectos ambientales de sus regiones. El texto de Ju&aacute;rez se enmarca dentro de la preocupaci&oacute;n por los efectos de los procesos de modernizaci&oacute;n urbana sobre las &aacute;reas que circundan las ciudades. Estos centros han implicado la transformaci&oacute;n de sus zonas aleda&ntilde;as, e incluso de &aacute;reas muy lejanas, a trav&eacute;s de la demanda de productos como madera, comida y agua. Pero la relaci&oacute;n tambi&eacute;n ha estado marcada por aquello que sale de la ciudad hacia el campo: tal es el caso de la poluci&oacute;n bien ilustrado por la historia del r&iacute;o Bogot&aacute;. Pueblos y &aacute;reas metropolitanas han asimismo determinado cambios en el uso del suelo a trav&eacute;s de la valorizaci&oacute;n de la tierra y la demanda por nuevos bienes y servicios, como pueden ser las &aacute;reas de recreo. Por otra parte, Leal enfatiza c&oacute;mo las econom&iacute;as regionales que dan vida a las ciudades pueden estar fuertemente influenciadas por fen&oacute;menos naturales como la distribuci&oacute;n de una especie de palma. Ella muestra, adem&aacute;s, c&oacute;mo los citadinos han concebido sus ambientes en oposici&oacute;n a la naturaleza, ocultando as&iacute; los estrechos v&iacute;nculos entre el mundo natural y el social. </p>      <p>En el segundo grupo de art&iacute;culos, que explora la relaci&oacute;n entre la ciencia y la naturaleza, se encuentran los trabajos de Sutter y de Nieto, Casta&ntilde;o y Ojeda. Sutter examina las implicaciones de la lucha contra la malaria y la fiebre amarilla durante la construcci&oacute;n del canal de Panam&aacute;. El control de estas enfermedades se bas&oacute; en las teor&iacute;as desarrolladas a finales del siglo XIX sobre el papel de los zancudos en su transmisi&oacute;n. Estas teor&iacute;as facilitaron el &eacute;xito de la empresa de sanidad y de este modo apoyaron la idea dominante de la conquista de los tr&oacute;picos enfermizos por parte de los Estados Unidos. Pero la lucha contra las enfermedades tropicales tambi&eacute;n contradijo el discurso dominante al se&ntilde;alar que el car&aacute;cter enfermizo del ambiente se deb&iacute;a en gran medida a las mismas obras de construcci&oacute;n del canal, que creaban los espacios propicios para la cr&iacute;a de zancudos. La cuidadosa mirada a la naturaleza por parte de los entom&oacute;logos sirvi&oacute; tanto para legitimar como para socavar el discurso imperialista sobre los tr&oacute;picos. Nieto, Casta&ntilde;o y Ojeda, por su parte, se enfocan en el debate alrededor de la influencia del clima sobre los seres humanos que se desarroll&oacute; entre los criollos ilustrados de la Nueva Granada en 1808. Los autores se interesan en la ret&oacute;rica, es decir, en la manera como ambas partes construyen un discurso cient&iacute;fico que sirve para legitimar el poder de la &eacute;lite ilustrada. Las referencias a autores europeos, el uso de ciertos instrumentos y la menci&oacute;n de los elementos naturales mismos son de suma importancia para construir una autoridad que determine qui&eacute;n conoce y debe controlar al territorio y sus pobladores. </p>      <p>Ambos art&iacute;culos tratan sobre la relaci&oacute;n entre la ciencia y el poder; pero mientras Nieto, Casta&ntilde;o y Ojeda se concentran en el armaz&oacute;n mismo de la ciencia, Sutter se preocupa por destacar el objeto cient&iacute;fico: las enfermedades y sus vectores. Sutter demuestra c&oacute;mo la cuidadosa observaci&oacute;n del ambiente del istmo imprime matices importantes al discurso imperial. Nieto, Casta&ntilde;o y Ojeda no dan la misma relevancia al papel de los elementos del clima dentro de su argumento. Estas diferencias de grado sirven para entender la relaci&oacute;n entre dos campos de la historia: la historia de la ciencia, en la que se ubican Nieto, Casta&ntilde;o y Ojeda, y la historia ambiental, donde se ubica Sutter. La historia de ciencias como la geograf&iacute;a, la biolog&iacute;a y la agronom&iacute;a tienen mucho que decir sobre la naturaleza misma y sobre las implicaciones de nuestra manera de entenderla. Los argumentos con que se construye la historia de la ciencia pueden poner mayor o menor atenci&oacute;n a las transformaciones del paisaje o a las concepciones de la naturaleza y as&iacute; acercarse m&aacute;s o menos a las preocupaciones que caracterizan a la historia ambiental. </p>      <p>Lo mismo sucede con trabajos sobre la historia de las ideas, campo que abarca formas de pensar que no son consideradas cient&iacute;ficas. El art&iacute;culo de Villamil, publicado en el espacio estudiantil de este n&uacute;mero, trata sobre la influencia del romanticismo de Herder sobre el pensamiento argentino del siglo XIX y toca un tema de inter&eacute;s para la historia ambiental. Herder y los miembros del grupo que en 1837 se constituy&oacute; con el nombre de La Joven Argentina otorgaron un papel destacado a las condiciones geogr&aacute;ficas en el proceso hist&oacute;rico y en las manifestaciones culturales de los pueblos. Entre los miembros del grupo es tal vez Domingo Faustino Sarmiento quien, en su Facundo, mejor expresa aquel pensamiento que encuentra en la geograf&iacute;a argentina -especialmente en las pampas- la clave para entender el car&aacute;cter del pueblo. Villamil toca el tema, pero no se concentra en &eacute;l, pues su enfoque es m&aacute;s amplio. El tratamiento que Herder y estos pol&iacute;ticos e intelectuales argentinos dan a la geograf&iacute;a es un tema que bien podr&iacute;a ser el eje de otro ensayo. </p>      <p>Los cuatro art&iacute;culos reunidos en el dossier muestran gran variedad en cuanto al origen de los autores, las regiones y ambientes que estudian, el tipo de fuentes que utilizan y las subdisciplinas dentro de las que se enmarcan. Un estadounidense, un mexicano y varios colombianos, con los pies en la historia ambiental, la historia de la ciencia y la geograf&iacute;a hist&oacute;rica, examinan prensa, archivos y documentos cient&iacute;ficos, y as&iacute; presentan un panorama incompleto, pero diciente del desarrollo de la historia ambiental en nuestro medio. Con la publicaci&oacute;n de estos textos, m&aacute;s que buscar nuevos conversos para nutrir esta incipiente rama de la historia, queremos recalcar que la historia humana es tambi&eacute;n la historia de la creaci&oacute;n de ambientes humanizados, que &eacute;stos a su vez han afectado el desarrollo de las sociedades y que las maneras como entendemos el medio natural y nuestro lugar en &eacute;l dicen mucho sobre nuestra visi&oacute;n del mundo. Los art&iacute;culos aqu&iacute; reunidos pueden dar luces sobre las posibles dimensiones ambientales de trabajos que a&uacute;n no exploran esa rica perspectiva. No se trata entonces de crear un nicho aislado, sino de establecer puentes con otros tipos de historia y llamar la atenci&oacute;n sobre una ceguera persistente en las ciencias humanas. </p> <hr size="1">       <p><a name="1" href="#p1"><sup>1</sup></a> Para una visi&oacute;n bastante completa del desarrollo de la historia ambiental puede consultarse: McNEILL, John, "Observations of the Nature and Culture of Environmental History", en Eistory and Tkorj, Vol. 42, No. 4, diciembre 2003, pp. 5-43.     <br>         <br>     <a name="2" href="#p2"><sup>2</sup></a> Una buena fuente sobre este tipo de reflexiones es CRONON, William (Ed.), Uncommon Ground, Rethinking the Human Place in Nature, New York, WW Norton &amp; Co, 1995.     <br>         ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     <a name="3" href="#p3"><sup>3</sup></a> ORTIZ, Fernando, Tierra Profanada: historia ambiental de M&eacute;xico, M&eacute;xico, Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, Secretar&iacute;a de Desarrollo Urbano y Ecolog&iacute;a, 1987; BRAILOVSKY, Antonio y FOGUELMAN, Dina, Memoria verde: historia ecol&oacute;gica de la Argentina, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1991; CASTRO HERRERA, Guillermo, Los trabajos de ajuste y combate: Naturaleza y sociedad en la historia de Am&eacute;rica Latina, La Habana, Casa de las Am&eacute;ricas, 1995.     <br>         <br>     <a name="4" href="#p4"><sup>4</sup></a> MELVILLE, Elinor, A Plague of Sheep: Environmental Consequences of the Conquest in Mexico, Cambridge, Cambridge Universky Press, 1994 (publicado en espa&ntilde;ol: Plaga de ovejas: consecuencias ambientales de la conquista de M&eacute;xico, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1999); DE&Aacute;N, Warren, With Broadax and Firebrand, The Destruction of the Brazilian Atlantic Forest,Y&gt;tiMty,\Jmtmty o&iacute; California Press, 1995.     <br>         <br>     <a name="5" href="#p5"><sup>5</sup></a> Ver las siguientes recopilaciones: GARC&Iacute;A MART&Iacute;NEZ, Bernardo, Estudios sobre historia y ambiente en Am&eacute;rica, Vol I: Argentina, Solivia M&eacute;xico y Paraguay, M&eacute;xico, El Colegio de M&eacute;xico, 1999; GARC&Iacute;A MART&Iacute;NEZ, Bernardo y PRIETO, Mar&iacute;a del Rosario (Comps.), Estudios sobre historia y ambiente en America, Vol II: Norteam&eacute;rica, Sudam&eacute;ricay El Pac&iacute;fico, M&eacute;xico, Instituto Panamericano de Geograf&iacute;a e Historia - El Colegio de M&eacute;xico, 2002; BRANNSTROM, Christian (Ed.), Territories, Commodities, and Knowledges. &lt;&gt; Latin American Environmental History of the Nineteenth and Twentieth Centuries, London, Institute of Lat&iacute;n American Studies, 2004.     <br>         <br>     <a name="6" href="#p6"><sup>6</sup></a> PALACIO, Germ&aacute;n, La naturaleza en disputa, Bogot&aacute;, Universidad Nacional, 2001; PALACIO, Germ&aacute;n y ULLOA, Astnd (Eds.), Repensando la naturaleza. Bogot&aacute;, Universidad Nacional de Colombia, Instituto Colombiano de Antropolog&iacute;a e Historia, 2002; FL&Oacute;REZ, Alberto, Ambiente y desarrollo, El campo de la historia ambiental, perspectivas para su desarrollo en Colombia, Bogot&aacute;, Universidad Javenana, 2000; PALACIO, Germ&aacute;n, Civilizando la tierra caliente, La supervivencia de los bosquecinos amaz&oacute;nicos, 1850-1930, Bogot&aacute;, Asociaci&oacute;n Colombiana de Universidades, 2004; PRECIADO, Jair, LEAL, Robert y ALMANZA, Cecilia, Historia ambiental de Bogot&aacute;, siglo XX: elementos hist&oacute;ricos para la formulaci&oacute;n del medio ambiente urbano, Bogot&aacute;, Universidad Distrital, 2005; ULLOA, Astnd, La construcci&oacute;n del nativo ecol&oacute;gico, Complejidades, paradojas y dilemas de la relaci&oacute;n entre los movimientos ind&iacute;genas y ambientales en Colombia, Bogot&aacute;, Instituto Colombiano de Antropolog&iacute;a e Historia, Colciencias 2004; Dossier: "Medio ambiente: historia y pol&iacute;tica", en Revista N&oacute;madas, No. 22, Bogot&aacute;, Instituto de Estudios Sociales Contempor&aacute;neos de la Universidad Central - CLACSO Libros, abril 2005, pp. 12-197; LEAL, Claudia y RESTREPO, Eduardo, Unos bosques sembrados de aserr&iacute;os. Historia de la extracci&oacute;n maderera en el Pac&iacute;fico colombiano, Medell&iacute;n, Universidad de Antioquia - Universidad Nacional sede Medell&iacute;n - Instituto Colombiano de Antropolog&iacute;a e Historia, 2003.     <br>         <br>     <a name="7" href="#p7"><sup>7</sup></a> PARSONS, James, La colonizaci&oacute;n antioque&ntilde;a en el occidente colombiano [1949], Bogot&aacute;, Banco de la Rep&uacute;blica - El Ancora Editores, 1997; WEST, Robert, Las tierras bajas delPac&iacute;fico colombiano [1957], Bogot&aacute;, Instituto Colombiano de Antropolog&iacute;a e Historia, 2000; GORDON, B. Le Roy, El Sin&uacute;: geograf&iacute;a humana y ecolog&iacute;a [1957], Bogot&aacute;, Carlos Valencia Editores, 1983.     <br>         ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     <a name="8" href="#p8"><sup>8</sup></a> FALS BORDA, Orlando, Historia doble de la costa, Bogo&aacute;, Carlos Valencia Editores, 1979, especialmente Mompox y Loba.     <br>         <br>     <a name="9" href="#p9"><sup>9</sup></a> PALACIOS, Marco El caf&eacute; en Colombia, 1850-1970, Una historia econ&oacute;mica, social y pol&iacute;tica, Bogot&aacute;, Editorial Presencia, 1979. </p> </font>      ]]></body>
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