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<journal-title><![CDATA[Historia Crítica]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Departamento de Historia, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La educación militar en Colombia entre 1886 y 1907]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Military Education in Colombia between 1886 and 1907]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In historiography of the Colombian military, the process known as the Military Reform and the professionalization of the national army is said to have begun in 1907. With this in mind, the article investigates a fundamental issue: military education, or the drilling of the troops and the training of the officers in the military schools between 1886 and 1907. Its aim is to understand how the army attempted to achieve this goal. There were both advances and steps backward toward such goals during these years.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="verdana">     <p><b>    <center><font size="4">La educaci&oacute;n militar en Colombia entre 1886 y 1907<a href="#**" name="p**"><sup>**</sup></a></font></center></b></p>     <p><b>    <center>   <font size="3">Military Education in Colombia between 1886 and 1907<a href="#**" name="p**"><sup>**</sup></a></font></center></b></p>     <p>Mayra Fernanda Rey Esteban<sup>*</sup></p>     <p><sup>* </sup>Historiadora de la Universidad Industrial de Santander (Bucaramanga, Colombia) y estudiante   de la Maestr&iacute;a en Historia de la Universidad de Chile (Santiago de Chile, Chile). Su &aacute;rea de inter&eacute;s   es la Historia militar colombiana. Es autora de &quot;La formaci&oacute;n del Ej&eacute;rcito Nacional (1886-   1899). Memorias. Revista anual de la Escuela de Historia 1 (diciembre 2003): 263-294.  <a href="mailto:mfernanda_rey@yahoo.es">mfernanda_rey@yahoo.es</a></p>     <p>Art&iacute;culo recibido: 15 de noviembre de 2006; aprobado: 15 de enero de 2007; modificado: 7 de noviembre de 2007. <hr size="1">     <p><i><b>Resumen</b></i></p>     <p>La historiograf&iacute;a militar colombiana considera el a&ntilde;o de 1907 como el inicio de un proceso   conocido como la Reforma Militar y de la profesionalizaci&oacute;n del Ej&eacute;rcito Nacional.   Teniendo en cuenta lo anterior, se indag&oacute; en un punto b&aacute;sico: la educaci&oacute;n militar, es decir,   la instrucci&oacute;n impartida a la tropa y la capacitaci&oacute;n de los oficiales en las escuelas militares   durante los a&ntilde;os de 1886 a 1907. Este art&iacute;culo tiene por objeto conocer el rumbo que sigui&oacute;   el Ej&eacute;rcito en la b&uacute;squeda de ese cometido. Los avances y los retrocesos en esta preparaci&oacute;n se dieron durante los a&ntilde;os mencionados.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Palabras clave: </b><i>Ej&eacute;rcito, educaci&oacute;n militar, escuelas militares, misi&oacute;n militar chilena, Regeneraci&oacute;n, Colombia.</i></p> <hr size"1">     <p><i><b>Abstract</b></i></p>     <p>In historiography of the Colombian military, the process known as the Military Reform   and the professionalization of the national army is said to have begun in 1907. With this   in mind, the article investigates a fundamental issue: military education, or the drilling of   the troops and the training of the officers in the military schools between 1886 and 1907.   Its aim is to understand how the army attempted to achieve this goal. There were both advances and steps backward toward such goals during these years.</p>     <p><b>Keywords: </b><i>Army, military education, military academies, Chilean military mission, Regeneration, Colombia.</i></p> <hr size="1">     <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p>Entre 1863 y 1885, el pa&iacute;s estuvo bajo el influjo de la Carta Constitucional de 1863   firmada en Rionegro y qued&oacute; dividido en nueve estados<a href="#1" name="p1"><sup>1</sup></a>. federales (Antioquia, Bol&iacute;var,   Boyac&aacute;, Cauca, Cundinamarca, Magdalena, Panam&aacute;, Santander y Tolima). Cada   estado ten&iacute;a la libertad de redactar su propia constituci&oacute;n, manejar sus finanzas,   comerciar libremente con armas y p&oacute;lvora, y erigir y armar sus propios ej&eacute;rcitos, es   decir, establecer su propio monopolio fiscal y de la fuerza. Como resultado de esta   descentralizaci&oacute;n, tuvo lugar la creaci&oacute;n de nueve ej&eacute;rcitos o fuerzas armadas a disposici&oacute;n   del respectivo estado. El enfrentamiento armado como soluci&oacute;n recurrente   a los conflictos tanto entre los estados como al interior de los mismos cre&oacute; unas   condiciones ca&oacute;ticas, sumiendo al pa&iacute;s en la precariedad. Como no exist&iacute;an reglas   generales bajo las cuales se rigieran las medidas que tomaron los estados, cada uno   adecu&oacute; la ley a su conveniencia. Las discrepancias regulares se presentaron en torno   a la tributaci&oacute;n: &quot;el montaje de aduanillas, peajes y pontazgos, entre los estados&quot;<a href="#2" name="p2"><sup>2</sup></a> dificult&oacute; la formaci&oacute;n de un mercado interno. La imposibilidad de resolver estas   discrepancias y concertar con la oposici&oacute;n conservadora, o con los otros estados,   tuvo como consecuencia el estallido de conflictos regionales, que en su mayor&iacute;a se   convirtieron en conflictos nacionales<a href="#3" name="p3"><sup>3</sup></a>.</p>     <p>Por su parte, el Ej&eacute;rcito de la Uni&oacute;n qued&oacute; reducido a un exiguo grupo armado   denominado &quot;Guardia Colombiana&quot;, cuya misi&oacute;n principal era intervenir en el   momento en que se encendieran las hostilidades entre los estados. En realidad, la injerencia de la Guardia era limitada, ya que contaba con un pie de fuerza de 600   hombres en promedio, cifra menor comparada con la del ej&eacute;rcito del Estado Soberano   de Santander que cont&oacute; con presupuesto para alistar y poner a su servicio   un promedio de mil hombres en tiempo de paz y el que fuere necesario en tiempo   de guerra<a href="#4" name="p4"><sup>4</sup></a>. As&iacute;, la capacidad operacional de la Guardia frente a una confrontaci&oacute;n   armada entre dos o m&aacute;s estados era m&iacute;nima. Si a esto sumamos que los encargados   de proveer a la Guardia Colombiana de contingentes de hombres eran los mismos   estados y que &eacute;stos, a su vez, pod&iacute;an armarse f&aacute;cilmente y disponer de sus rubros   para la compra de armamento, indumentaria y parque<a href="#5" name="p5"><sup>5</sup></a>,   es entendible que la Guardia   Colombiana, en el plano de mantener el orden interno del territorio nacional, no   tuviera efecto.</p>     <p> Ahora bien, la falta de inter&eacute;s hacia la existencia y permanencia de un ej&eacute;rcito de la   Uni&oacute;n, es decir, de un ej&eacute;rcito al mando de la presidencia central, fue expresa durante   el per&iacute;odo federal. Recibi&oacute; el repudio y el olvido de los sectores liberales en el   Gobierno, debido a que la supresi&oacute;n del ej&eacute;rcito permanente era uno de los puntos   primordiales del programa liberal<a href="#6" name="p6"><sup>6</sup></a>.   Por esto se entiende que la Guardia no tuviera un   mayor porcentaje en pie de fuerza, indumentaria y parque. Para defender la soberan&iacute;a   nacional y el territorio de cualquiera agresi&oacute;n externa, la escasa actividad b&eacute;lica   que existi&oacute; entre los pa&iacute;ses del norte de Sudam&eacute;rica pudo ser la causa de la poca   relevancia de la Guardia Colombiana. Aunque Colombia tuvo en algunas ocasiones   problemas fronterizos con el Per&uacute;, &eacute;stos nunca llegaron a tomar mayores proporciones   (s&oacute;lo hasta la guerra contra el Per&uacute; en 1932). Colombia, Venezuela y Ecuador   no participaron en una guerra internacional en la segunda mitad del siglo XIX<a href="#7" name="p7"><sup>7</sup></a>, caso   contrario a lo sucedido en pa&iacute;ses como Chile, Argentina, Bolivia, Paraguay y Per&uacute;<a href="#8" name="p8"><sup>8</sup></a>.</p>     <p>Colombia no tuvo la oportunidad de medir sus fuerzas con las de otros pa&iacute;ses, renovarlas   y equiparlas. No necesit&oacute; un ej&eacute;rcito para defender su soberan&iacute;a frente a una   agresi&oacute;n externa. No hubo l&iacute;os fronterizos ni disputas por v&iacute;as de comunicaci&oacute;n de   gran magnitud que dieran lugar a una confrontaci&oacute;n armada, que hubiera significado   y producido para el Ej&eacute;rcito su consolidaci&oacute;n como una instituci&oacute;n preponderante en un Estado<a href="#9" name="p9"><sup>9</sup></a>. No se consider&oacute; necesario. Y como lo que no se utiliza tiende a obviarse, el Ej&eacute;rcito empez&oacute; un camino en el cual qued&oacute; convertido en milicias que se organizaban y armaban determinadas por la casu&iacute;stica de los conflictos internos. Cada estado intent&oacute; en el plano legislativo conformar un ej&eacute;rcito en pleno<a href="#10" name="p10"><sup>10</sup></a> para defender su autonom&iacute;a, manteniendo y controlando el orden p&uacute;blico. Pero en la pr&aacute;ctica, estos ej&eacute;rcitos se organizaban y armaban en momentos de dificultad; en tiempos de paz quedaban reducidos a milicias que guardaban la seguridad del estado al que pertenec&iacute;an.</p>     <p> En 1886 se sancion&oacute; una nueva Constituci&oacute;n, que naci&oacute; en el seno de la Regeneraci&oacute;n   conservadora. Este proyecto de gobierno centraliz&oacute; los dos &aacute;mbitos de dominio   indispensables de un Estado-Naci&oacute;n: el monopolio fiscal y el de la fuerza<a href="#11" name="p11"><sup>11</sup></a>. De esa manera se dispuso que la Naci&oacute;n deber&iacute;a tener para su defensa un ej&eacute;rcito   permanente unificado al servicio del poder regenerador. Requisito indiscutible para   poder poseer el monopolio de la fuerza, con lo cual el gobierno Regenerador no   tendr&iacute;a oposici&oacute;n b&eacute;lica. Se dejaban atr&aacute;s todas las formas de ej&eacute;rcito o milicias   que pudiesen existir al servicio y bajo el mando de los antiguos estados soberanos,   ahora departamentos, perdiendo as&iacute; la autonom&iacute;a que hab&iacute;an obtenido de poseer   fuerza armada a su servicio en la Constituci&oacute;n de los Estados Unidos de Colombia   de 1863.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Dentro de los aspectos m&aacute;s relevantes en cuanto a la creaci&oacute;n del ej&eacute;rcito (organizaci&oacute;n,   composici&oacute;n, presupuesto), este art&iacute;culo pretende profundizar en s&oacute;lo un   aspecto de la formaci&oacute;n del Ej&eacute;rcito colombiano: la educaci&oacute;n militar. El estudio   del desarrollo de la educaci&oacute;n en el Ej&eacute;rcito en el per&iacute;odo comprendido entre 1886   y 1904 nos permitir&aacute; conocer que tan avanzado estaba este proceso en los a&ntilde;os precedentes   a 1907, a&ntilde;o en que algunos autores han se&ntilde;alado como el inicio de la profesionalizaci&oacute;n del Ej&eacute;rcito colombiano<a href="#12" name="p12"><sup>12</sup></a>. Dicho proceso de profesionalizaci&oacute;n se   fundamenta en la formaci&oacute;n que reciben los cuerpos de oficiales, es decir, en la educaci&oacute;n   militar. En la primera parte del art&iacute;culo se analiza la educaci&oacute;n que recibieron   oficiales y soldados durante el per&iacute;odo comprendido entre 1886 y 1898, dando una   mirada a la instrucci&oacute;n de tropa y a la educaci&oacute;n para los oficiales. En la segunda   parte, se indaga en la b&uacute;squeda de un modelo militar digno de ser incorporado al Ej&eacute;rcito colombiano, y con el cual se lograr&iacute;a contar con un ej&eacute;rcito profesional.</p>     <p><b>1. La educaci&oacute;n en el Ej&eacute;rcito entre 1886 y 1898</b></p>     <p> La creaci&oacute;n y el fortalecimiento de la carrera militar es pieza fundamental en el   proceso de la profesionalizaci&oacute;n militar. La existencia de las academias militares,   instituciones educativas donde se incorporaban los cadetes, se encontraban alejadas   de la poblaci&oacute;n civil y esto &quot;acelera la asimilaci&oacute;n de los valores militares y provee   una base funcional [&hellip;] para la implantaci&oacute;n del nuevo papel&quot;<a href="#13" name="p13"><sup>13</sup></a>. Esta asimilaci&oacute;n en   la formaci&oacute;n de un cuerpo de oficiales y de tropa era una preocupaci&oacute;n constante en el Ministerio de Guerra:</p>     <p>    <center>&quot;... a pesar de lo previsto en el C&oacute;digo respectivo, se ha establecido   el absurdo sistema de ascensos y provisi&oacute;n de puestos en el ej&eacute;rcito   por recomendaci&oacute;n de personas de influencia o sin ella, y por petici&oacute;n   directa de los aspirantes; y es preciso acabar con esta corruptela que,   matando todo est&iacute;mulo en los oficiales de valer, aplebeyar&iacute;a la carrera a   un grado que no es posible fijar. Los ascensos deben ser severamente   reglamentados por la ley, cerrando el camino a toda pretensi&oacute;n indebida,   a toda aspiraci&oacute;n que no traiga patente de leg&iacute;tima. Los ascensos   y grados no deben concederse m&aacute;s que al m&eacute;rito, a la capacidad, a la   idoneidad de los candidatos: la Escuela Militar ayudar&aacute; de modo eficaz   a ponerle t&eacute;rmino a los ascensos de puro favor&quot;<a href="#14" name="p14"><sup>14</sup></a>.</center></p>     <p>Por ello es importante conocer la formaci&oacute;n educativa que lograban los cadetes en   una instituci&oacute;n cerrada denominada Escuela Militar. De igual forma es necesario   tambi&eacute;n conocer la instrucci&oacute;n que recib&iacute;an los soldados, ya que como lo veremos,   los alumnos que se incorporaron como cadetes fueron extra&iacute;dos de la tropa que conformaba los diferentes batallones distribuidos en el territorio colombiano.</p>     <p><b>1.1. Instrucci&oacute;n para la tropa</b></p>     <p> El C&oacute;digo Militar de 1881 dispuso que en todos los cuerpos del Ej&eacute;rcito hubiera una   escuela primaria por cada sesenta individuos de tropa, recibiendo todos la misma   instrucci&oacute;n dada en las escuelas elementales<a href="#15" name="p15"><sup>15</sup></a>. Los gobiernos de la Regeneraci&oacute;n   devolvieron a la Iglesia el privilegio de manejar la ense&ntilde;anza p&uacute;blica, privilegio que   hab&iacute;a perdido durante los precedentes gobiernos liberales, ratificando, as&iacute;, la orientaci&oacute;n   cat&oacute;lica en la educaci&oacute;n.</p>     <p> Con el fin de sacar de la ignorancia a los individuos de tropa que compon&iacute;an el Ej&eacute;rcito,   se le encarg&oacute; a la Iglesia su educaci&oacute;n. Esta funci&oacute;n se encomend&oacute; a la Capellan&iacute;a   General del Ej&eacute;rcito, el que defini&oacute; despu&eacute;s de inspeccionar los cuerpos militares   acantonados en Honda, San Juan de C&oacute;rdoba, Santa Marta, Barranquilla, Cartagena   y Panam&aacute;, que la instrucci&oacute;n civil deb&iacute;a quedar en manos de los capellanes pues ellos &quot;al tener a su cuidado la moral y la religi&oacute;n [&hellip;] pueden lograr positivos adelantos [&hellip;] y mucho m&aacute;s si se atiende a que la instrucci&oacute;n civil es enteramente rudimentaria, y que apenas hay tiempo para darla por lo recargado del servicio y la escasa guarnici&oacute;n que hay en cada lugar&quot;<a href="#16" name="p16"><sup>16</sup></a>. En ciudades como Honda con una poblaci&oacute;n de 6.000 habitantes, la instrucci&oacute;n civil estaba a cargo de un solo cura, quien adem&aacute;s deb&iacute;a atender el servicio religioso de su poblaci&oacute;n y de las poblaciones cercanas. Fue necesario solicitar el nombramiento como Capell&aacute;n de la Fuerza al cura de Honda y, a la vez, solicitar por parte de la Di&oacute;cesis el nombramiento de un cura que ayudara al cumplimiento de las funciones espirituales en las poblaciones cercanas<a href="#17" name="p17"><sup>17</sup></a>.</p>     <p>La Capellan&iacute;a del Ej&eacute;rcito qued&oacute; encargada de impartir la instrucci&oacute;n civil a los   soldados, junto con las respectivas clases de religi&oacute;n y moral. Los capellanes ten&iacute;an   como labor inspeccionar la ense&ntilde;anza religiosa impartida en los cuarteles y ordenar   la asistencia de los soldados a misa en los d&iacute;as festivos. Si para el soldado era muy   importante recibir la instrucci&oacute;n de la religi&oacute;n cat&oacute;lica, todav&iacute;a m&aacute;s relevante era   contar con la presencia de los sacerdotes en las monta&ntilde;as y dem&aacute;s parajes de la Rep&uacute;blica.   De hecho, sin el auxilio espiritual de la religi&oacute;n que actuaba como calmante   de las inconformidades y dem&aacute;s dificultades a las que estaban expuestos los soldados, &quot;[&hellip;] la deserci&oacute;n hubiera disminuido en gran parte al ej&eacute;rcito&quot;<a href="#18" name="p18"><sup>18</sup></a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El fortalecimiento de las materias de religi&oacute;n y moral, encargadas a los capellanes del   ej&eacute;rcito, fue el primer paso en la educaci&oacute;n de la tropa. La ense&ntilde;anza de las oraciones   y de los ejercicios religiosos hicieron parte de la instrucci&oacute;n impartida. El siguiente   paso fue la ense&ntilde;anza de las materias que se dictaban en las escuelas elementales   de la Rep&uacute;blica. La instrucci&oacute;n civil del Ej&eacute;rcito se dio acorde a los conocimientos   previos que tuvieran los integrantes de la tropa. Es decir, cada batall&oacute;n podr&iacute;a tener   diferencias frente a otros batallones en las ense&ntilde;anzas que se dictaran en el interior   de la tropa, dividi&eacute;ndose en secciones que depend&iacute;an de sus capacidades. Por ejemplo,   en el Cuadro No. <a href="#tab1">1</a> se observan las diferencias entre dos batallones acantonados en Boyac&aacute;.</p>     <p>    <center><a name="tab1"><img src="img/revistas/rhc/n35/n35a09tab1.gif"></a></center></p>     <p>Aunque del  se infiere que la tropa que compon&iacute;a el Batall&oacute;n Sucre No. 10 pose&iacute;a   bajas aptitudes y conocimientos acad&eacute;micos en relaci&oacute;n con el Batall&oacute;n Granaderos   No. 8, exist&iacute;an otros batallones en los que el conocimiento era en muchas ocasiones   menor. En el Batall&oacute;n Canal No. 25 acantonado en Cundinamarca, el informe del Institutor da muy buenas luces acerca de la situaci&oacute;n de la tropa en 1898:</p>     <p>    <center>&quot;[...] di principio por hacer un examen general en las materias siguientes:   Lectura: Solo encontr&eacute; 27 individuos que le&iacute;an en impreso medianamente,   y muy mal en manuscrito.   Escritura: Los mismos 27 individuos todos escrib&iacute;an en mal&iacute;sima forma   y enredamiento muy despaciosamente, y de los cuales, 11 s&oacute;lo sab&iacute;an   dibujar su nombre y apellido.   Aritm&eacute;tica: del examen de esta materia result&oacute; que 4 individuos ten&iacute;an   algunas nociones de las dos primeras operaciones. En Gram&aacute;tica, Geograf&iacute;a, Religi&oacute;n y Urbanidad, los hall&oacute; en absoluta   ignorancia.   En Doctrina cristiana la generalidad conoce medianamente el   catecismo&quot;<a href="#19" name="p19"><sup>19</sup></a>.</center></p>     <p>Diversas circunstancias imped&iacute;an la completa dedicaci&oacute;n de la tropa a las labores de   aprendizaje: las salidas de las compa&ntilde;&iacute;as en comisi&oacute;n, la falta de memoria, la poca   disposici&oacute;n, y quiz&aacute;s la m&aacute;s importante de todas era la falta de &uacute;tiles necesarios   para la ense&ntilde;anza, &quot;lo que me oblig&oacute; a hacer uso indebidamente de las paredes del   edificio del cuartel y hasta del enladrillado, para con carbones suplir en algo la falta de tableros, pizarras, cartillas, tizas y l&aacute;pices de pizarra&quot;<a href="#20" name="p20"><sup>20</sup></a>. Estos ejemplos de c&oacute;mo se llevaba la instrucci&oacute;n civil en el ej&eacute;rcito resultan esclarecedores acerca de qu&eacute; tan acertada era la instrucci&oacute;n y en qu&eacute; nivel acad&eacute;mico se encontraba la tropa que compon&iacute;a el Ej&eacute;rcito, en referencia a que de estos soldados es que se va a abastecer la Escuela Militar, donde el nivel educativo pretendi&oacute; ser bastante superior.</p>     <p><b>1.2. Educaci&oacute;n para los oficiales</b></p>     <p> Capacitar el cuerpo de oficiales del Ej&eacute;rcito fue uno de los prop&oacute;sitos m&aacute;s ambicionados   por las reformas militares de los gobiernos de la Regeneraci&oacute;n. Un ej&eacute;rcito   respetable y civilizado era aquel compuesto por oficiales instruidos y educados, formados   en una escuela militar, con conocimientos del arte y la t&aacute;ctica de la guerra. Ya   en los a&ntilde;os 1848, 1861 y 1883, los experimentos por instaurar la ense&ntilde;anza militar   hab&iacute;an fracasado completamente<a href="#21" name="p21"><sup>21</sup></a>. M&aacute;s adelante, en 1888, por medio del Decreto   No. 103<a href="#22" name="p22"><sup>22</sup></a> se dispuso el establecimiento de una Escuela Militar de Cadetes en Bogot&aacute;   destinada a la formaci&oacute;n de oficiales subalternos que llenar&iacute;an las vacantes ocasionadas   en el Ej&eacute;rcito. Se estipul&oacute; que la escuela iniciar&iacute;a funciones el 1 de febrero de 1889   con un promedio de 20 a 30 cadetes, con edades no menores de 17 a&ntilde;os ni mayores   de 20. La iniciaci&oacute;n de clases tuvo lugar el 14 de marzo de 1889 con 22 alumnos.</p>     <p> El Director de la Escuela Militar present&oacute; en junio de 1889 un  trimestral<a href="#23" name="p23"><sup>23</sup></a>. que mostr&oacute; el aprovechamiento y la conducta de los cadetes. Al sacar un promedio   entre todos los estudiantes, los resultados eran desfavorables y mostraban el bajo   nivel acad&eacute;mico con que contaban los cadetes. Por ejemplo, en una nota que iba de 0 a 5, obtuvieron en Geograf&iacute;a Militar: 2.6, en Dibujo: 2.5, en Maniobras: 2.3 y en Promedio Trimestral: 3. Estos promedios muestran como conclusi&oacute;n que uno de los condicionamientos para ingresar a la Escuela no se hab&iacute;a cumplido, es decir, &quot;sostener con lucimiento examen previo sobre las siguientes materias: Lectura, Escritura, Aritm&eacute;tica, Gram&aacute;tica Castellana, Geograf&iacute;a, nociones de Historia y traducci&oacute;n del ingl&eacute;s o del franc&eacute;s&quot;<a href="#24" name="p24"><sup>24</sup></a>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A&uacute;n con estos bajos resultados, la Escuela sigui&oacute; funcionando hasta el 30 de diciembre   de 1890. Tomas Rueda Vargas<a href="#25" name="p25"><sup>25</sup></a> mencionaba: &quot;En la memoria de guerra de 1890, habla   largamente el general Leonardo Canal sobre la necesidad de formar oficiales cient&iacute;ficos, y   relata el estado precario en que se halla la Escuela militar&quot;<a href="#26" name="p26"><sup>26</sup></a>. Buscando mejorar el estado   precario de la Escuela, fue necesaria su renovaci&oacute;n. El 29 de noviembre se decret&oacute; que   se establecer&iacute;a una Escuela Militar subordinada al Ministerio de Guerra<a href="#27" name="p27"><sup>27</sup></a>. En esta oportunidad,   los condicionamientos fueron m&aacute;s espec&iacute;ficos<a href="#28" name="p28"><sup>28</sup></a> respecto de la selecci&oacute;n de los   alumnos que iban a ingresar a la Escuela, debiendo cumplir con los siguientes requisitos:</p>     <p>    <center>     &quot;- Tener de 16 a 21 a&ntilde;os de edad (probado con partida de bautizo).   - No padecer enfermedad contagiosa, ni tener defecto f&iacute;sico que lo inhabilitar&aacute;   para la carrera de las armas (probado con certificado expedido por el   m&eacute;dico de la Escuela).   - Tener buena conducta.   - Saber castellano, aritm&eacute;tica, geograf&iacute;a e historia patria (probado con examen   sostenido ante el consejo de la Escuela).   - Cumplir con la obligaci&oacute;n de prestar su servicio en el Ej&eacute;rcito de la Rep&uacute;blica   durante cinco a&ntilde;os, en el grado que le correspondiera a la salida de la   Escuela (alumnos becados)&quot;.<a href="#29" name="p29"><sup>29</sup></a>. </center></p>     <p>Con estos requerimientos se esperaba que el filtro que tuvieran que pasar los alumnos   decantara m&aacute;s la selecci&oacute;n y que los que finalmente ingresaran a la Escuela   fueran id&oacute;neos y pudieran cumplir cabalmente los programas educativos y militares.   Adem&aacute;s, se obligaba a permanecer en el servicio activo del Ej&eacute;rcito, buscando la continuidad de los cadetes egresados en la Instituci&oacute;n militar.</p>     <p>La Escuela iniciar&iacute;a el 15 de enero y el a&ntilde;o escolar durar&iacute;a hasta el 30 de noviembre.   Adem&aacute;s, durante las vacaciones los cadetes seguir&iacute;an recibiendo instrucci&oacute;n pr&aacute;ctica   fuera de la ciudad, campamentos o marchas. La educaci&oacute;n que recibir&iacute;an los cadetes   estaba repartida en cuatro a&ntilde;os, y constaba de materias tales como t&aacute;ctica de infanter&iacute;a   y artiller&iacute;a; geometr&iacute;a y trigonometr&iacute;a planas; franc&eacute;s; esgrima y tiro; se&ntilde;ales   militares; bal&iacute;stica y geograf&iacute;a militar y estad&iacute;stica; derecho internacional; derecho   militar; ciencia y arte de la guerra. En cuanto a la clase de religi&oacute;n y moral, s&oacute;lo estaba   incluida en el primer a&ntilde;o del plan de estudios, pero era obligatoria durante todos   los a&ntilde;os, y el Director ten&iacute;a como funci&oacute;n constre&ntilde;ir a todos los alumnos a cumplir   con sus deberes religiosos<a href="#30" name="p30"><sup>30</sup></a>.</p>     <p>Sin a&uacute;n haber iniciado funciones la Escuela, el 9 de marzo de 1891 se reform&oacute; el   Decreto del 29 de noviembre de 1890, con el cual se reorganiz&oacute; la Escuela Militar,   cuya direcci&oacute;n qued&oacute; a cargo del coronel norteamericano Henry Lemly. Durante   el primer a&ntilde;o, 50 alumnos ser&iacute;an becados, y la Naci&oacute;n costear&iacute;a directamente los   gastos de 32 de los alumnos. La permanencia de los 18 alumnos restantes en la Escuela   ser&iacute;a costeada por los cuatro batallones acantonados en Bogot&aacute;, a raz&oacute;n de un   alumno por cada compa&ntilde;&iacute;a; estas compa&ntilde;&iacute;as deb&iacute;an constar de 60 soldados, incluido   el alumno becado.</p>     <p> Despu&eacute;s de haberse comprometido con la Escuela Militar, los alumnos becados   iniciaron sus estudios. Contrario a lo prescrito como Plan de Estudios, los alumnos   no iniciaron su primer a&ntilde;o en la Escuela Militar con materias tales como t&aacute;ctica   de infanter&iacute;a; polic&iacute;a y disciplina militares; esgrima; franc&eacute;s; &aacute;lgebra y contabilidad;   geometr&iacute;a y trigonometr&iacute;a planas. De hecho, el primer a&ntilde;o en la Escuela se convirti&oacute;   en un a&ntilde;o preparatorio constituido por las asignaturas de castellano, aritm&eacute;tica, geograf&iacute;a   e historia patria, con la finalidad de reforzar los conocimientos acad&eacute;micos<a href="#31" name="p31"><sup>31</sup></a>. Al a&ntilde;o siguiente, en 1892, los alumnos de primer a&ntilde;o asistieron a clases de &aacute;lgebra,   geometr&iacute;a y trigonometr&iacute;a, franc&eacute;s y esgrima, y los de segundo a&ntilde;o tomaron clases   de geometr&iacute;a anal&iacute;tica, geometr&iacute;a pr&aacute;ctica, franc&eacute;s e ingl&eacute;s. Tales materias distaban   bastante de las originalmente planteadas por el Plan de Estudios de la Escuela Militar,   clara consecuencia de las pocas aptitudes acad&eacute;micas con las que contaban los   alumnos al ingresar a esta Escuela de formaci&oacute;n militar<a href="#32" name="p32"><sup>32</sup></a>. Al final, los bajos resultados   en el aprovechamiento de los cadetes y las dificultades econ&oacute;micas del Gobierno,   llevaron al cierre de la Escuela Militar al culminar el a&ntilde;o de 1892.</p>     <p>Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, y teniendo como experiencia los intentos fallidos de 1889 y   1891, el Gobierno no desisti&oacute; en su deseo de poseer un cuerpo de oficiales instruido. Por ello, mediante la Ley 127 del 18 de noviembre de 1896 se abri&oacute; nuevamente la Escuela Militar, reestructur&aacute;ndola y dejando la organizaci&oacute;n a cargo de una misi&oacute;n militar francesa compuesta por los capitanes &quot;Emile Drouhard del 8 batall&oacute;n de artiller&iacute;a a pie, experto en fortificaciones de costa; Paul V&iacute;ctor Sabarthez del 5 regimiento de ingenieros, quien hab&iacute;a cooperado valiosamente a la construcci&oacute;n del ferrocarril de Sud&aacute;n; y Charles Edour Leveque de infanter&iacute;a, y quien hab&iacute;a sido inspector de estudios de la Escuela Polit&eacute;cnica&quot;<a href="#33" name="p33"><sup>33</sup></a>. Esta Escuela Militar dependi&oacute; directamente del Ministerio de Guerra e inici&oacute; labores el 1 de febrero de 1898.</p>     <p>Con el objetivo de fortalecer la planta de profesores, los nombramientos para estos   cargos deb&iacute;an recaer en aqu&eacute;llos que hubiesen hechos sus estudios en las escuelas de   guerra de alguno de los Estados europeos. Igualmente, por lo menos doce oficiales   del Ej&eacute;rcito permanente ser&iacute;an enviados a las escuelas de guerra europeas para que   hicieran sus estudios te&oacute;ricos y pr&aacute;cticos, con la condici&oacute;n de volver e impartir la   instrucci&oacute;n pr&aacute;ctica en el Ej&eacute;rcito colombiano.   La misi&oacute;n de la Escuela era formar oficiales instruidos en la ciencia y en el arte de la   guerra, que luego de la finalizaci&oacute;n de sus estudios llenar&iacute;an las vacantes que existieran   en el Ej&eacute;rcito Nacional. El Ej&eacute;rcito permanente proveer&iacute;a de dos alumnos, en raz&oacute;n   por cada compa&ntilde;&iacute;a de batall&oacute;n<a href="#34" name="p34"><sup>34</sup></a>. Los individuos que desearan ingresar deb&iacute;an pasar   un &quot;proceso de selecci&oacute;n&quot; y cumplir ciertos &quot;requisitos&quot;, clara referencia a que deb&iacute;an   ser de buena conducta y aptos acad&eacute;micamente<a href="#35" name="p35"><sup>35</sup></a>. Al incorporarse los alumnos eran   considerados cadetes o soldados, logrando ascender seg&uacute;n sus m&eacute;ritos y de acuerdo   con el reglamento. En el caso de que el alumno terminara sus estudios en la Escuela y   no tuviese el grado de oficial, adquir&iacute;a instant&aacute;neamente el grado de subteniente.</p>     <p> El plan de estudios adoptado para la Escuela Militar fue mucho m&aacute;s ambicioso en   el plano acad&eacute;mico y pr&aacute;ctico<a href="#36" name="p36"><sup>36</sup></a>, y tuvo algunos cambios con respecto al Plan de Estudios de la Escuela Militar de 1891, entre ellos, la suma de un quinto a&ntilde;o. El a&ntilde;o   escolar const&oacute; de diez meses, que iban desde el inicio de febrero hasta el final de   noviembre. Al terminar cada a&ntilde;o escolar, durante las vacaciones los alumnos eran   trasladados a un campo cercano a la ciudad, &quot;donde llevaban una vida de campamento   bajo toldas de campa&ntilde;a, dedic&aacute;ndose exclusivamente a la pr&aacute;ctica de castramentaci&oacute;n<a href="#37" name="p37"><sup>37</sup></a>, de tiro de infanter&iacute;a y artiller&iacute;a, de la organizaci&oacute;n de las guardias, del   levantamiento de planos, reconocimientos militares y de todas las dem&aacute;s ense&ntilde;anzas   te&oacute;ricas, durante un mes&quot;<a href="#38" name="p38"><sup>38</sup></a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Al t&eacute;rmino de los respectivos estudios, el alumno quedaba obligado a prestar sus   servicios en el Ej&eacute;rcito de la Rep&uacute;blica durante cinco a&ntilde;os, en el grado que le correspondiese.   Pero esto, evidentemente no sucedi&oacute; ya que la Escuela no alcanz&oacute; a   culminar el primer a&ntilde;o de estudios. Los cinco a&ntilde;os de estudios en la Escuela Militar   necesarios para formar un oficial con el grado de subteniente no fueron culminados   por ninguno de los cadetes que hab&iacute;an ingresado. Fue &eacute;ste otro intento fallido por   establecer una Escuela Militar. El 30 de septiembre de 1898, tan solo siete meses   despu&eacute;s de haber iniciado las clases, se dispuso cerrar temporalmente la Escuela, clausur&aacute;ndola por el resto del a&ntilde;o. Esta decisi&oacute;n se tom&oacute; considerando lo siguiente:</p>     <p>    <center>&quot;En el informe pedido al director de la Escuela Militar consta que diez   y nueve de los alumnos no pueden hacer los cursos prescritos para el   presente a&ntilde;o, porque carecen de los conocimientos preliminares indispensables   [...] y que de los veintis&eacute;is alumnos restantes, aunque son m&aacute;s   id&oacute;neos que los otros para los estudios reglamentarios, hay varios que   no tienen la instrucci&oacute;n necesaria para hacerlos satisfactoriamente&quot;<a href="#39" name="p39"><sup>39</sup></a>.</center></p>     <p>Quiz&aacute;s, en comparaci&oacute;n con las anteriores escuelas, la &uacute;ltima tentativa frustrada del   siglo XIX para establecer y poner en pleno funcionamiento una escuela militar fue   m&aacute;s corta y menos productiva. Al parecer los ejemplos reiterativos de las pasadas experiencias,   en las que era claro que el potencial con el que contaban los alumnos no   era el adecuado, no fueron tomados en cuenta en la selecci&oacute;n del nuevo contingente   de cadetes. En consecuencia, el impacto en los s de oficiales del Ej&eacute;rcito no   puede ser calculado, pues no hubo ascensos a subteniente otorgados al t&eacute;rmino de   los cinco a&ntilde;os de estudios en una escuela militar. Cabe anotar tambi&eacute;n que el cierre   de la Escuela Militar al poco tiempo de su organizaci&oacute;n no se debi&oacute; a las confrontaciones   armadas que se iniciaron en 1895 y en 1899, ya que el cierre hab&iacute;a sucedido tiempo antes por los m&iacute;nimos resultados obtenidos por los cadetes<a href="#40" name="p40"><sup>40</sup></a>.</p>     <p>En s&iacute;ntesis, todas estas escuelas que se sucedieron no son diferentes la una de la otra.   Aunque por las leyes emitidas parecer&iacute;an ser instituciones nuevas, lo que se puede   apreciar es que eran s&oacute;lo la continuidad de la Instituci&oacute;n, con sus mismas falencias   ya mencionadas. Incluso, hay tambi&eacute;n una continuidad en la composici&oacute;n de las listas   de seleccionados, en ocasiones cadetes repet&iacute;an su participaci&oacute;n en ellas<a href="#41" name="p41"><sup>41</sup></a>. Con la   clausura de funciones de la Escuela Militar, los cadetes alumnos se reincorporaban al   batall&oacute;n al que pertenec&iacute;an antes de su selecci&oacute;n, o en algunos casos fueron ascendidos   al grado de Subteniente sin haber cumplido con una formaci&oacute;n completa, pues   ninguno curs&oacute; m&aacute;s de dos a&ntilde;os de estudios<a href="#42" name="p42"><sup>42</sup></a>. S&oacute;lo hasta 1907 se hicieron nuevos intentos   por establecer una instituci&oacute;n para la formaci&oacute;n de los oficiales del Ej&eacute;rcito.</p>     <p><b>2. &iquest;Hacia una profesionalizaci&oacute;n militar del Ej&eacute;rcito?</b></p>     <p>El 7 de agosto de 1904 lleg&oacute; a la Presidencia de la Rep&uacute;blica el General Rafael Reyes.   Recibi&oacute; un pa&iacute;s asolado por una guerra civil de tres a&ntilde;os (Guerra de los Mil d&iacute;as), y a   su vez, desmembrado por la p&eacute;rdida del departamento de Panam&aacute;. Estos dos sucesos   delinearon el camino a seguir por el gobierno de Reyes durante los cinco a&ntilde;os en que   estuvo en el poder. En su discurso de posesi&oacute;n, el general manifest&oacute; la necesidad evidente de dejar atr&aacute;s la &eacute;poca de guerras civiles, y para lograrlo, cre&iacute;a imperativo que</p>     <p>    <center>&quot;[&hellip;] dejemos a un lado para siempre las armas destructoras, olvidemos   los grados militares alcanzados en aquellas luchas, y empu&ntilde;emos instrumentos   del trabajo que honra y dignifica para la fecunda labor de la industria   y en la construcci&oacute;n de las v&iacute;as de comunicaci&oacute;n, cuya falta es el   testimonio m&aacute;s patente de nuestro atraso econ&oacute;mico e industrial&quot;<a href="#43" name="p43"><sup>43</sup></a>.</center></p>     <p>De este fragmento se intuye el porvenir que le esperaba al Ej&eacute;rcito, por lo menos en   el transcurso de los primeros tres a&ntilde;os de su mandato. En consecuencia, la llegada de un militar de los honores de Rafael Reyes -vencedor de Enciso<a href="#44" name="p44"><sup>44</sup></a>- al solio presidencial no signific&oacute; para el Ej&eacute;rcito un realce en sus funciones, por el contrario, el gobierno de Reyes desmont&oacute; el voluminoso Ej&eacute;rcito heredado de la contienda de los Mil D&iacute;as; destin&oacute; los cuerpos que quedaron despu&eacute;s de la reducci&oacute;n al trabajo en obras de construcci&oacute;n de v&iacute;as y edificios, y disminuy&oacute; notablemente el presupuesto asignado al Ministerio de Guerra<a href="#45" name="p45"><sup>45</sup></a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Aunque &eacute;stas fueron las disposiciones inmediatas con respecto al Ej&eacute;rcito, el Gobierno   siempre tuvo presente la necesidad de un ej&eacute;rcito profesional defensor de la soberan&iacute;a   nacional. Era evidente que la p&eacute;rdida de Panam&aacute; hab&iacute;a sido una afrenta a la   unidad de la Naci&oacute;n y era imperativo impedir una nueva secesi&oacute;n o falta a la soberan&iacute;a   colombiana. El fortalecimiento de los s de oficiales a trav&eacute;s de su formaci&oacute;n en   una escuela militar era uno de los pasos a seguir en busca del a&ntilde;orado ej&eacute;rcito profesional.   Rafael Reyes en el mensaje presidencial dirigido al Congreso en 1904 manifest&oacute; la   necesidad urgente de levantar el nombre de la profesi&oacute;n militar, &quot;y hacer de ella, como   es en todos los pa&iacute;ses, escuela de honor y de fortaleza moral y f&iacute;sica en que se forme   el car&aacute;cter nacional&quot;<a href="#46" name="p46"><sup>46</sup></a>.</p>     <p> El viernes 14, un grupo de trabajadores que hab&iacute;a estado reunido la   noche anterior en Zarzal con dirigentes revolucionarios declar&oacute; un paro en toda la empresa.   Buscaron la intervenci&oacute;n del Inspector del Trabajo de Tulu&aacute;, doctor Eutiquio Mart&iacute;nez   para informar a la Ministra, Maria Elena de Crovo, quien mediante resoluci&oacute;n 004730 de   17 de noviembre, decidi&oacute; declarar la ilegalidad del movimiento, reconociendo a la empresa   Riopaila el derecho de despedir a todos aquellos trabajadores que persistieran en el paro   por cualquier causa, medida que cobijaba a los directivos con fuero sindical.</p>     <p>Entre tanto, el Gobierno otorg&oacute; becas militares para realizar estudios en la Compa&ntilde;&iacute;a   de Instrucci&oacute;n Militar, localizada en Bogot&aacute;. En el caso espec&iacute;fico del departamento   de Santander, el Gobierno adjudic&oacute; una beca por cada 60.000 habitantes, correspondi&eacute;ndole   a Santander nueve de &eacute;stas. Al igual que en los anteriores intentos de seleccionar   los integrantes de una instituci&oacute;n de educaci&oacute;n militar, los aspirantes deb&iacute;an contar   con algunos condicionamientos, a saber:</p>     <p>    <center>&quot;Afici&oacute;n a la carrera militar, buena conducta y buena salud, Buen car&aacute;cter   y modales cultos, no ser menor de 16 ni mayor de 20 a&ntilde;os, conocimientos   preliminares en Gram&aacute;tica, Aritm&eacute;tica, Geograf&iacute;a y Religi&oacute;n cat&oacute;lica,   permanecer en la Compa&ntilde;&iacute;a el tiempo necesario para los estudios y servir   despu&eacute;s en el Ej&eacute;rcito tres a&ntilde;os con el grado de subteniente, otorgar fianza   personal de notorio abono por $200 oro, para responder al Gobierno   de los gastos hechos en su educaci&oacute;n, caso de quedar el alumno en uso   de licencia indefinida por mala conducta&quot;<a href="#47" name="p47"><sup>47</sup></a>.</center></p>     <p>La apertura de la Compa&ntilde;&iacute;a de Instrucci&oacute;n Militar ten&iacute;a como fecha el 15 de junio de   1905. Aunque no se tiene informaci&oacute;n para afirmar si la Compa&ntilde;&iacute;a entr&oacute; en vigencia o   no, o que clase de resultados se lograron, es interesante anotar los esfuerzos propiciados   por el gobierno -al menos en el plano legislativo- por apuntar hacia la formaci&oacute;n de instituciones educativas militares.</p>     <p>Es s&oacute;lo a mediados de 1907 cuando los rigores de la penuria fiscal cedieron lo   suficiente para permitir la asignaci&oacute;n al Ej&eacute;rcito de los recursos necesarios para el   &quot;engrandecimiento&quot; de esta instituci&oacute;n. Con ello se busc&oacute; el mantenimiento de un   ej&eacute;rcito estable (sin reducciones continuas), con funciones netamente militares y con   un presupuesto fijo y m&aacute;s elevado al de anteriores legislaturas. Para los gobernantes   de la &eacute;poca, un ej&eacute;rcito bien pertrechado era sin&oacute;nimo de paz, percepci&oacute;n ilustrada   en las palabras del Ministro de Guerra, Manuel Sanclemente, quien expres&oacute;: &quot;[&hellip;]   con ejemplos constantes para estas naciones suramericanas ha ense&ntilde;ado ya la experiencia   que cuestan m&aacute;s las guerras que el sostenimiento de un Ej&eacute;rcito respetable, mientras se contraen h&aacute;bitos de pueblos serios y pr&aacute;cticos&quot;<a href="#48" name="p48"><sup>48</sup></a>. La b&uacute;squeda de un &quot;ej&eacute;rcito respetable&quot; requiri&oacute; una nueva organizaci&oacute;n con par&aacute;metros administrativos y militares definidos, es decir, un modelo militar para implantar.</p>     <p><b>2.1. Ej&eacute;rcito chileno: el modelo para seguir</b></p>     <p> El gobierno de Reyes, buscando evitar enfrentamientos con la oposici&oacute;n liberal,   ofreci&oacute; los cargos diplom&aacute;ticos a militantes de este partido. Uno de ellos fue Rafael   Uribe Uribe quien fue designado como embajador para los pa&iacute;ses de Chile,   Argentina y Brasil. Durante su estancia en Chile en 1905, Uribe observ&oacute; y detall&oacute;   la estructura del ej&eacute;rcito de este pa&iacute;s, concluyendo que era un buen ejemplo para   ser seguido por el Ej&eacute;rcito colombiano. Por esta raz&oacute;n, Uribe aconsej&oacute; al gobierno   colombiano solicitar ante el gobierno de Chile, el env&iacute;o a Colombia de una &quot;misi&oacute;n   militar&quot; compuesta por un grupo de oficiales -uno por cada arma-, con el objetivo   primigenio de implantar los nuevos reglamentos militares en el Ej&eacute;rcito colombiano.   Este proyecto que fue plasmado, originado y propuesto por Uribe Uribe, fruto del   conocimiento adquirido gracias a las continuas relaciones que mantuvo con oficiales   chilenos durante el a&ntilde;o de 1905<a href="#49" name="p49"><sup>49</sup></a>, cont&oacute; tambi&eacute;n con un sentido de realismo muy   expl&iacute;cito, ya que el mismo Uribe argument&oacute; la dificultad que tendr&iacute;a querer transplantar   el modelo militar chileno al Ej&eacute;rcito colombiano, para lo cual recomend&oacute;: </p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center>&quot;Su funcionamiento requiere la experiencia pr&aacute;ctica de buenos instructores   de fila y la creaci&oacute;n de los diversos &oacute;rganos que constituyen el comando   y los servicios superiores del ej&eacute;rcito. Podr&iacute;a creerse que eso se   obten&iacute;a con oficiales que sirviesen tres o cuatro a&ntilde;os en el ej&eacute;rcito cuyo   r&eacute;gimen se tratara de imitar, pero los resultados de esa clase de ensayos   han sido negativos; el oficial alcanza cierto grado de preparaci&oacute;n en un   determinado servicio, pero eso no basta para organizar un ej&eacute;rcito&quot;<a href="#50" name="p50"><sup>50</sup></a>.</center></p>     <p>Dos caracter&iacute;sticas del ej&eacute;rcito chileno eran la mejor carta de presentaci&oacute;n frente a   otros ej&eacute;rcitos suramericanos. En primer lugar, el triunfo ante Bolivia y Per&uacute; en la   Guerra del Pac&iacute;fico (1879-1883) demostr&oacute; la capacidad de movilizaci&oacute;n y de poder   ofensivo. Resultado de este triunfo fue el reconocimiento de Chile como potencia   absoluta en la costa occidental de Suram&eacute;rica. Ya sea por el esp&iacute;ritu guerrero del   soldado chileno y por las actitudes militares del Ej&eacute;rcito, o por la ineficiencia de los   ej&eacute;rcitos peruano y boliviano, Chile emergi&oacute; vencedora de la contienda adquiriendo   renombre en la esfera internacional. En segundo lugar, en 1905 el ej&eacute;rcito chileno   contaba con la experiencia de tener desde hac&iacute;a 20 a&ntilde;os una estructura y organizaci&oacute;n   bajo el modelo militar prusiano, modelo victorioso en la guerra contra Austria   (1866) y Francia (1870-71), que luego gracias a su renombre se ir&iacute;a imponiendo tanto en Europa como en Suram&eacute;rica. En 1875, seg&uacute;n Huntington,</p>     <p>    <center>&quot;mientras todas las naciones de Europa hab&iacute;an adquirido los elementos   b&aacute;sicos del profesionalismo militar (exigencias de educaci&oacute;n general y   especial para ingresar, ex&aacute;menes, instituciones para educaci&oacute;n militar   elevada, sistema de estado mayor, unidad corporativa), s&oacute;lo en Prusia   estos elementos se desarrollaron hasta configurar un sistema redondo   y completo&quot;<a href="#51" name="p51"><sup>51</sup></a>.</center></p>     <p>El ej&eacute;rcito prusiano se distingui&oacute; como el paradigma militar del momento. Brahm   define la llegada del prusianismo a las fuerzas armadas chilenas como la necesaria   &quot;mirada hacia Europa&quot;, como &quot;el encandilarse con el modelo prusiano vencedor de   Francia y de las tradiciones napole&oacute;nicas&quot;:</p>     <p>    <center>&quot;[&hellip;] en el &uacute;ltimo tercio del siglo XIX ser&iacute;a el modelo prusiano el que   se impondr&iacute;a como paradigma para todos los ej&eacute;rcitos del mundo. Los   triunfos r&aacute;pidos y decisivos que obtendr&iacute;an las tropas de los Hohenzollern   sobre los daneses, austriacos y franceses, en contraste con la   lentitud que caracteriz&oacute; las acciones de la guerra civil norteamericana,   parec&iacute;an ser una convincente demostraci&oacute;n de la superioridad militar de   Europa o por lo menos de Prusia sobre los americanos&quot;<a href="#52" name="p52"><sup>52</sup></a>.</center></p>     <p>Ahora bien, as&iacute; como hubo una clara mirada hacia Europa, tambi&eacute;n sucedi&oacute; el proceso   contrario; es decir, algunos pa&iacute;ses europeos fijaron su mirada en los pa&iacute;ses   suramericanos. Alemania se hab&iacute;a unificado en 1871, tard&iacute;amente en relaci&oacute;n con   las potencias colonialistas europeas, y su participaci&oacute;n en el mundo colonial era m&iacute;nima. Revitalizada por los triunfos obtenidos y con una creciente &eacute;lite dominante (nobleza y militares), Alemania empez&oacute; a buscar la forma de reponerse de su tard&iacute;a llegada al reparto colonial. La posici&oacute;n que tom&oacute; el Imperio alem&aacute;n fue entrar a disputar con sus rivales -Inglaterra y Francia- la posibilidad de influir sobre aquellos pa&iacute;ses donde no hab&iacute;a una dominaci&oacute;n clara. En consecuencia, se env&iacute;an &quot;misiones al exterior con el fin de crear condiciones que permitieran la expansi&oacute;n germana en todos los terrenos&quot;<a href="#53" name="p53"><sup>53</sup></a>. Y un terreno factible para poner en marcha estos prop&oacute;sitos era el terreno militar.</p>     <p><b>2.2. Difusi&oacute;n del modelo militar prusiano</b></p>     <p> Al finalizar la Guerra del Pac&iacute;fico se inici&oacute; en el ej&eacute;rcito chileno un proceso de valoraci&oacute;n   de sus capacidades, y a su vez de confrontaci&oacute;n con los ej&eacute;rcitos europeos.   Adem&aacute;s, se hizo cada vez m&aacute;s visible la condici&oacute;n de poseer un ej&eacute;rcito fuerte capaz de   hacer frente &quot;a las tensiones internas y externas que demandaban la existencia de poderosas   y eficientes Fuerzas Armadas&quot;<a href="#54" name="p54"><sup>54</sup></a>. En estos t&eacute;rminos, y en vista de los cambios   en las formas de guerra, el objetivo era el de conseguir una nueva organizaci&oacute;n militar:   profesional y t&eacute;cnica. Con miras de alcanzar este objetivo, lleg&oacute; a Chile en 1885 Emil   K&ouml;rner, capit&aacute;n de artiller&iacute;a del ej&eacute;rcito del Imperio alem&aacute;n<a href="#55" name="p55"><sup>55</sup></a>. K&ouml;rner y siete oficiales   m&aacute;s iniciaron esta misi&oacute;n cuyo objetivo fue formar la Escuela Militar, la Academia de   Guerra, la Escuela de Suboficiales, la Escuela de Caballer&iacute;a y la Escuela de Tiro y Gimnasia;   adem&aacute;s de reelaborar los manuales, reglamentos y el sistema de reclutamiento   (1900) y organizar el Ej&eacute;rcito, desde el Estado Mayor hasta la indumentaria y parque.   Chile fue el primer pa&iacute;s en recibir una misi&oacute;n militar alemana, para luego convertirse   en el modelo insigne, apto para ser difundido por Suram&eacute;rica<a href="#56" name="p56"><sup>56</sup></a>. En el  No. 2 se observan los pa&iacute;ses que recibieron una misi&oacute;n militar y las funciones que la misi&oacute;n   cumpli&oacute; en los respectivos ej&eacute;rcitos en los que se implement&oacute;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En este  se hace m&aacute;s evidente la tesis expuesta por Ferenc FischerPalmira, Cicolac de Bugalagrande, el   Comit&eacute; Intersindical del Valle, Sintrapopular, Sidelpa, entre otras, para expresar su solidaridad,   as&iacute; como numerosos activistas pol&iacute;ticos<a href="#57" name="p57"><sup>57</sup></a>, que afirma   que en Suram&eacute;rica se dieron dos tipos de influencia prusiana: la forma directa, a trav&eacute;s   de las misiones militares alemanas, y la forma indirecta, por medio del env&iacute;o de misiones   militares chilenas a los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica del Sur. Alemania ambicionaba -a trav&eacute;s de las   misiones militares- sembrar la semilla del modelo prusiano en Suram&eacute;rica. Capaz de hacer   frente al modelo franc&eacute;s, para con el tiempo lograr su eliminaci&oacute;n, o por lo menos la   reducci&oacute;n en su rango de influencia. Evidentemente, esta semilla germin&oacute;, y lo hizo en   Chile, el primer pa&iacute;s receptor del modelo prusiano. A partir de esto, la influencia propici&oacute;   la entrada de Alemania en la competencia por los mercados suramericanos. El mercado   en disputa m&aacute;s importante era el de las armas, a lo que William Sater cataloga como el   &quot;fraude de las armas&quot; ya que,</p>     <p>    <center>&quot;desde el momento que tuvo todo el poder, don Emilio (Emil K&ouml;rner) insisti&oacute;   en que Chile comprara productos alemanes. Por ejemplo, convenci&oacute;   a la Moneda (sede presidencial del Gobierno chileno) de que reemplazara   sus rifles austr&iacute;acos casi nuevos marca Mannlicher por los de marca Mauser,   fabricados por Deutsche Waffen de Alemania&quot;<a href="#58" name="p58"><sup>58</sup></a>.</center></p>     <p>Tambi&eacute;n en la informaci&oacute;n cruzada entre el c&oacute;nsul alem&aacute;n en Quito y el embajador   chileno se hacen tangibles los constantes oficios por lograr monopolizar el mercado de las armas, en los siguientes t&eacute;rminos:</p>     <p>    <center><img src="img/revistas/rhc/n35/n35a09tab2.gif"></center></p>     <p>    <center>&quot;[&hellip;] el mayor inter&eacute;s de Alemania y Chile es no dejar a los oficiales franceses   entrar aqu&iacute; (a Ecuador - F.F.) y asegurar para nuestra industria los pedidos   de armas [...]. En la actual constelaci&oacute;n pol&iacute;tica de la costa occidental en que   el d&eacute;bil Ecuador pretende apoyarse en el m&aacute;s fuerte Chile, con toda seguridad   se puede afirmar: mientras Chile nos compre armas, presumiblemente Ecuador seguir&aacute; siento nuestro comprador tambi&eacute;n&quot;<a href="#59" name="p59"><sup>59</sup></a>.</center></p>     <p>Por su parte, Chile, al enviar misiones a Ecuador y Colombia y al establecer en los estados   mayores de estos ej&eacute;rcitos a sus oficiales, logr&oacute; mantener una influencia impl&iacute;cita sobre   estos pa&iacute;ses. El gran enemigo de Chile, Per&uacute;, se encontr&oacute; rodeado y aislado por ej&eacute;rcitos   bajo su influjo. En esta perspectiva, ajenos a este panorama de influencia militar prusiana,   se encontraban Uruguay, Per&uacute; y Brasil; el primero y segundo mantuvieron su influencia francesa, y el tercero sigui&oacute; su propia evoluci&oacute;n sin adscribirse a ning&uacute;n paradigma militar<a href="#60" name="p60"><sup>60</sup></a>. </p>     <p><b>2.3. Colombia y la misi&oacute;n militar chilena</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La primera instancia que se pretende lograr al implementar una reforma militar es un cambio   en la instrucci&oacute;n, selecci&oacute;n y ascenso de los cuerpos de oficiales, objetivos realizables   solamente con el establecimiento de una escuela militar. El modelo militar seleccionado   para implantarse fue el modelo chileno, que como expone Roberto Arancibia &quot;pese a   estar lejos de ser un ejemplo en lo que se refiere a principios administrativos, a instrucci&oacute;n   y a elementos de trabajo, ten&iacute;amos la fama de ser los prusianos de la Am&eacute;rica del Sur y,   muchos pa&iacute;ses pidieron nuestros instructores y tomaron como ejemplo nuestra organizaci&oacute;n   y reglamentaci&oacute;n&quot;<a href="#61" name="p61"><sup>61</sup></a>. Es as&iacute; que, siguiendo las indicaciones de Uribe Uribe, Rafael   Reyes contrat&oacute; en 1907 la primera misi&oacute;n militar chilena que lleg&oacute; a Colombia, compuesta   por el capit&aacute;n de infanter&iacute;a Arturo Ahumada Bascu&ntilde;&aacute;n y por el capit&aacute;n de artiller&iacute;a Diego   Guill&eacute;n Santana. El objetivo principal de esta misi&oacute;n era la puesta en marcha de una instituci&oacute;n   que brindara los conocimientos fundamentales para la formaci&oacute;n de un instruido   y preparado cuerpo de oficiales.</p>     <p> El Ministro de Guerra, Manuel Sanclemente, emiti&oacute; una circular en la que se informaba   acerca de la pr&oacute;xima apertura de la Escuela Militar, para lo cual se otorgar&iacute;an cuatro becas   a cada departamento, procurando &quot;darlas a j&oacute;venes pobres, hu&eacute;rfanos de padre, sin   distinci&oacute;n de colores pol&iacute;ticos y deber&aacute; tenerse cuidado que no queden dos becas por una   misma provincia&quot;<a href="#62" name="p62"><sup>62</sup></a>. Al parecer, a&uacute;n no se ten&iacute;a muy claro que tipo de poblaci&oacute;n constituir&iacute;a   el estudiantado que iba a ingresar en la Escuela Militar donde se formar&iacute;an los j&oacute;venes   que, finalizado sus estudios, acceder&iacute;an al Ej&eacute;rcito como Jefes u oficiales. Esto se deduce de los m&iacute;nimos condicionamientos exigidos para acceder a una beca: tener buena salud y   poseer algunos conocimientos de instrucci&oacute;n elemental<a href="#63" name="p63"><sup>63</sup></a>. Finalmente, esta inquietud se   dilucida, ya que adem&aacute;s de los 38 cadetes que fueron admitidos para su ingreso a la Escuela,   se recibieron tambi&eacute;n veinte oficiales alumnos, con los siguientes rangos: tres capitanes,   13 subtenientes y cuatro hombres m&aacute;s, asimilados como oficiales alumnos<a href="#64" name="p64"><sup>64</sup></a>. De esta forma,   la Escuela Militar marc&oacute; una clara diferencia con respecto a la composici&oacute;n del estudiantado   de academias o escuelas militares precedentes, al haber incluido a oficiales como   alumnos. Culminado el proceso de selecci&oacute;n de los estudiantes, se instaur&oacute; formalmente   la Instituci&oacute;n el 20 de julio de 1907 bajo las siguientes palabras: &quot;El prop&oacute;sito del gobierno   al fundar la Escuela Militar es que en ella se formen los oficiales de nuestro Ej&eacute;rcito sobre   principios suficientemente s&oacute;lidos para que hagan de &eacute;l escuela de moralidad, de sobriedad,   de fortaleza y disciplina&quot;<a href="#65" name="p65"><sup>65</sup></a>. </p>     <p>En vista de que el funcionamiento de la Escuela Militar inici&oacute; cuando ya se hab&iacute;an   cumplido parte de la primera mitad de a&ntilde;o, se fij&oacute; un Plan de Estudios provisional,   mientras se establec&iacute;a un Plan definitivo el a&ntilde;o siguiente. En raz&oacute;n a las dificultades   en el nivel acad&eacute;mico de los cadetes en las anteriores escuelas militares, se dispuso   que s&oacute;lo los estudiantes que demostraran mediante examen &quot;tener la instrucci&oacute;n literaria suficiente&quot;<a href="#66" name="p66"><sup>66 </sup></a>pudieran ingresar al Curso Militar. Este filtro de selecci&oacute;n evitar&iacute;a, as&iacute;, que alumnos faltos de capacidades ingresaran a dicho curso, cuyas materias asignadas<a href="#67" name="p67"><sup>67</sup></a> exig&iacute;an un conocimiento acad&eacute;mico previo. Los alumnos restantes quedaban inscritos en el Curso General (Superior o Elemental dependiendo del resultado del examen que presentaran) en el que las asignaturas giraban en torno a la historia, geograf&iacute;a, ciencias f&iacute;sicas y naturales, castellano y ortograf&iacute;a, dibujo, franc&eacute;s, ingl&eacute;s y alem&aacute;n, taquigraf&iacute;a y dactilograf&iacute;a<a href="#68" name="p68"><sup>68</sup></a>. Cabe anotar que este Plan de Estudios comparado con los anteriores es el que estuvo m&aacute;s de acuerdo con el potencial y las posibilidades de los alumnos, porque se propon&iacute;a desde el comienzo seleccionarlos y ubicarlos en el curso respectivo a partir de sus capacidades.</p>     <p>A mediados de a&ntilde;o se empezaron a registrar los primeros informes sobre la Escuela   Militar rendidos por el Inspector de la Escuela, Alejandro Posada. En el primero de ellos se advert&iacute;a que aunque los cadetes hab&iacute;an ingresado el d&iacute;a 31 de mayo, s&oacute;lohab&iacute;a iniciado la instrucci&oacute;n el 3 de junio. Las primeras instrucciones que recibieron concern&iacute;an al orden cerrado, es decir, nociones elementales de la formaci&oacute;n en filas, giros y flancos, elementos de paso, actitud y porte militares, y curso te&oacute;rico (deberes para con los superiores)<a href="#69" name="p69"><sup>69</sup></a>. As&iacute; se les incorporaba los conocimientos de la formaci&oacute;n del recluta y la subordinaci&oacute;n y disciplina que deb&iacute;an mantener en el Ej&eacute;rcito. De esta forma inici&oacute; la misi&oacute;n militar chilena en Colombia un proceso largo y con muchas dificultades en el camino. El inicio de la &quot;Reforma Militar&quot; fue un intento por encaminarse en direcci&oacute;n de los modelos mundiales vigentes; gozar de un ej&eacute;rcito t&eacute;cnico y profesional era sin&oacute;nimo de naci&oacute;n &quot;moderna y civilizada&quot;, idea recurrente en el &aacute;mbito de los gobernantes y pol&iacute;ticos, que as&iacute; lo expresaban:</p>     <p>    <center>&quot;Cierto que no queremos ser los cartagineses de Sudam&eacute;rica; que queremos   paz, pero para obtenerla es preciso ser primero respetables; saber mantener   la dignidad nacional; y para mantenerla, es una de las mayores necesidades   el organizar cient&iacute;ficamente nuestro Ej&eacute;rcito; abandonar definitivamente la   rudimentaria organizaci&oacute;n que hasta hace poco prevalec&iacute;a&quot;<a href="#70" name="p70"><sup>70</sup></a>.</center></p>     <p>Bajo este prop&oacute;sito, el modelo militar chileno era la v&iacute;a m&aacute;s segura para emprender   ese camino hac&iacute;a la modernizaci&oacute;n del Ej&eacute;rcito, que principi&oacute; en 1907. En el per&iacute;odo   comprendido entre 1907 y 1915 laboraron cuatro misiones militares chilenas. Sus   objetivos eran claros: el restablecimiento de la Escuela Militar, la apertura de la Escuela   de Guerra, la reestructuraci&oacute;n del Estado Mayor y la creaci&oacute;n de reglamentos   para la organizaci&oacute;n del Ej&eacute;rcito. Bajo estos par&aacute;metros que se pretend&iacute;a conseguir,   la misi&oacute;n militar chilena permaneci&oacute; nueve a&ntilde;os en territorio colombiano, tratando de implementar en el Ej&eacute;rcito colombiano el modelo militar prusiano a la chilena.</p>     <p><b>A manera de conclusi&oacute;n</b></p>     <p> Las iniciativas de establecer una instituci&oacute;n formadora de un cuerpo de oficiales en   el marco de un ej&eacute;rcito centralizado entre 1886 y 1904, se tomaron bajo el ideal del   Ej&eacute;rcito respetable y civilizado. En cambio, a partir de 1904 el ideal vigente era el de   un Ej&eacute;rcito profesional. Pero &iquest;qu&eacute; tan cercano estaba de llevarse a cabo un proceso   de profesionalizaci&oacute;n?, &iquest;la instalaci&oacute;n de una Escuela Militar garantizaba dicho proceso?, &iquest;la legislaci&oacute;n precedente dictada por los gobiernos regeneradores para formar y regular la instituci&oacute;n militar pas&oacute; al plano de lo pr&aacute;ctico?, &iquest;Reyes fue un continuador de las pol&iacute;ticas militares de los gobiernos regeneradores? El gran legado de los gobiernos Regeneradores al gobierno de Reyes fue la centralizaci&oacute;n del Ej&eacute;rcito y el ejercicio exclusivo, legal y leg&iacute;timo de las armas. En adelante la oposici&oacute;n al Gobierno s&oacute;lo se ejercer&iacute;a por medios civiles, ya no ser&iacute;a posible por medios militares.</p>     <p>Todo uso de las armas por parte de cualquier ciudadano requer&iacute;a permiso, control y   supervisi&oacute;n del Estado, o ser&iacute;a declarado ilegal; y por principio constitucional estaba   la ciudadan&iacute;a excluida en su nombre del oficio de las armas. S&oacute;lo el Estado pod&iacute;a   reclutar hombres, arrancarlos de la sociedad, prepararlos, separarlos en una comunidad   denominada ej&eacute;rcito y encargarlos de la profesi&oacute;n de la guerra. La fuerza p&uacute;blica   dej&oacute; de ser un conjunto de ej&eacute;rcitos estatales en ocasiones comandados y al servicio   de las &eacute;lites regionales, pasando a ser un ej&eacute;rcito centralizado, &uacute;nico y dependiente del gobierno regenerador.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El Ej&eacute;rcito de los gobiernos regeneradores dif&iacute;cilmente correspondi&oacute; a un ej&eacute;rcito   pre-profesional, su proceso de evoluci&oacute;n muestra como su mayor logro la centralizaci&oacute;n   de la fuerza p&uacute;blica. Corriendo el riesgo de utilizar periodizaciones hechas para   casos europeos, el Ej&eacute;rcito regenerador quiz&aacute;s podr&iacute;a ubicarse entre los per&iacute;odos de   nacionalizaci&oacute;n y de especializaci&oacute;n definidos as&iacute; por Tilly<a href="#71" name="p71"><sup>71</sup></a>. Un ej&eacute;rcito de car&aacute;cter   tradicional que en un intento por convertirse en un ej&eacute;rcito moderno y profesional,   incorpor&oacute; modelos importados (estadounidense y franc&eacute;s). En este orden de ideas:   la pregunta es: &iquest;el modelo por s&iacute; solo representa el &eacute;xito? Si recapitulamos, creo que   la respuesta a esta pregunta es negativa. Las asesor&iacute;as brindadas por el coronel estadounidense   Henry Lemly en la Escuela Militar de 1890, y la asesor&iacute;a prestada por   la misi&oacute;n militar francesa en la Escuela Militar de 1898, no tuvieron continuidad ni   resultados favorables, concluyendo con el cierre de estas instituciones educativas al   poco tiempo de su apertura.</p>     <p> Un proceso de profesionalizaci&oacute;n es un proceso de continuidad y de suma de factores.   El ejemplo de las escuelas militares de 1889, 1891 y 1896 nos muestran que si   no hay continuidad, si los oficiales egresados de las escuelas no empiezan a ocupar   cargos en el ej&eacute;rcito, y si el gobierno no entiende que debe haber una pol&iacute;tica clara   y definida hacia el ej&eacute;rcito, la educaci&oacute;n como elemento &uacute;nico no es el camino hacia   la profesionalizaci&oacute;n de un ej&eacute;rcito. La educaci&oacute;n es s&oacute;lo una parte que debe ir   encadenada a pol&iacute;ticas de organizaci&oacute;n, de selecci&oacute;n (servicio militar voluntario u   obligatorio), de implementaci&oacute;n de la legislaci&oacute;n militar, de formaci&oacute;n de estados   mayores. Evidentemente, la formaci&oacute;n de oficiales en una Escuela Militar es un estimulador   a este proceso, porque en el deber ser, estos oficiales se ir&iacute;an incorporando   a los diferentes batallones impartiendo sus conocimientos. Pero este no fue el caso.   Aunque se legisl&oacute; todo lo necesario para su implementaci&oacute;n, la puesta en pr&aacute;ctica   fue un fracaso.</p>     <p>Entonces, &iquest;que hac&iacute;a suponer que la implantaci&oacute;n del modelo militar chileno tendr&iacute;a   resultados diferentes a los obtenidos por los modelos predecesores? &iquest;Con qu&eacute; ej&eacute;rcito   se encontraron los militares chilenos? &iquest;Estaba preparado el Ej&eacute;rcito para recibir   un modelo militar y ponerlo en pr&aacute;ctica? A partir de 1904, la misma din&aacute;mica que   hab&iacute;a sufrido el Ej&eacute;rcito en los gobiernos regeneradores se hace evidente. Las contin&uacute;as   reducciones y reestructuraciones en la organizaci&oacute;n del ej&eacute;rcito; disminuci&oacute;n   constante en el presupuesto destinado al funcionamiento de la Escuela; la existencia   de una legislaci&oacute;n sobre el servicio militar obligatorio que resultaba en la pr&aacute;ctica   inoperante; el ingreso a las filas del ej&eacute;rcito de individuos que no ten&iacute;an voluntad   para estar en una instituci&oacute;n cerrada, jer&aacute;rquica y disciplinada como la instituci&oacute;n   militar; un ej&eacute;rcito atestado de oficiales y vac&iacute;o en soldadesca; cadetes faltos de aptitudes   acad&eacute;micas y militares<a href="#72" name="p72"><sup>72</sup></a>. Junto con todo esto, el Gobierno siempre enfrent&oacute;   la oposici&oacute;n de algunos sectores pol&iacute;ticos que no estaban de acuerdo con la instrucci&oacute;n   de los cuerpos de oficiales<a href="#73" name="p73"><sup>73</sup></a>.</p>     <p>La misi&oacute;n militar chilena inici&oacute; labores en 1907 en un ej&eacute;rcito centralizado que ten&iacute;a   el monopolio de las armas, pero con todas las dificultades ya mencionadas. Implantar   un modelo militar en un ej&eacute;rcito, cuyo mayor logro era haber alcanzado la centralizaci&oacute;n,   implic&oacute; de hecho numerosos inconvenientes. La misi&oacute;n chilena parti&oacute;   de cero, y sobre la marcha trat&oacute; de ejecutar su modelo en un ej&eacute;rcito que carec&iacute;a   de la necesaria organizaci&oacute;n y legislaci&oacute;n. Es decir, el modelo militar que deber&iacute;a   impartirse necesitaba que los cuerpos del ej&eacute;rcito y sus divisiones tuvieran una organizaci&oacute;n   adecuada y reglamentada. Ante esto, el proceso de reforma militar tuvo que   empezar poniendo en marcha leyes y c&oacute;digos para adecuar el ej&eacute;rcito colombiano   a las transformaciones que se le iban a implementar. Adecuaciones que significaron   demoras, y que en muchas ocasiones fueron objeto de los ataques de oposicionistas   a la reforma, afectando de una u otra forma el buen curso de &eacute;sta. Situaciones que   finalmente llevaron al t&eacute;rmino de los servicios de la misi&oacute;n chilena en Colombia   en el a&ntilde;o de 1915, y as&iacute; qued&oacute; este proyecto abandonado. Teniendo en cuenta lo   anterior, creo que no puede considerarse el a&ntilde;o de 1907 como el a&ntilde;o del inicio de la profesionalizaci&oacute;n del Ej&eacute;rcito colombiano.</p> <hr size"1">     <p><a name="**" href="#p**"><sup>**</sup></a> Este art&iacute;culo es resultado de la investigaci&oacute;n que se adelant&oacute; para el trabajo de grado en Historia   titulado &quot;Las reformas pol&iacute;tico-militares de los gobiernos regeneradores, 1886-1904&quot; en el a&ntilde;os 2005 en la Universidad Industrial de Santander (Bucaramanga, Colombia).</p>     <P><a name="1" href="#p1"><sup>1</sup></a> En el curso del trabajo para efectos de comprensi&oacute;n se hicieron algunas distinciones en el   documento, a saber: Estado: Para referirse al Estado colombiano conformado a partir de la   regeneraci&oacute;n; estado: Para referirse a los estados federados del siglo XIX. As&iacute; mismo: Ej&eacute;rcito:   Para referirse al ej&eacute;rcito de Colombia a partir de la Regeneraci&oacute;n o desde 1932; ej&eacute;rcito: Para referirse al ej&eacute;rcito de otros pa&iacute;ses o cuando la palabra es usada conceptualmente.</p>     <p><a name="2" href="#p2"><sup>2</sup></a> Salom&oacute;n Kalmanovitz Krauter, La idea federal en Colombia durante el siglo XIX (Bogot&aacute;: Presentaciones   y Discursos, Banco de la Rep&uacute;blica, 2004), <a href="http://www.banrep.gov.co/documentos/presentaciones-discursos/pdf/La-idea-federal.pdf" target="_blank">http://www.banrep.gov.co/documentos/presentaciones-discursos/pdf/La-idea-federal.pdf</a> (Fecha de consulta: 21 de septiembre, 2006).</p>     <p><a name="3" href="#p3"><sup>3</sup></a> Ejemplo de ello son las confrontaciones que se sucedieron en los a&ntilde;os 1876-1877 y 1884-1885.   Ver &Aacute;lvaro Tirado Mej&iacute;a, Aspectos sociales de las guerras civiles en Colombia (Bogot&aacute;: Colcultura, 1976).</p>     <p><a name="4" href="#p4"><sup>4</sup></a> Sobre Organizaci&oacute;n, Composici&oacute;n, Reclutamiento, Presupuesto y Cuerpo de Oficiales, ver Yaneth   Cristina Mendoza, &quot;La Instituci&oacute;n Militar en el Estado Soberano de Santander, 1857- 1885&quot; (Trabajo de grado en Historia, Universidad Industrial de Santander, 2005).</p>     <p><a name="5" href="#p5"><sup>5</sup></a> &quot;Santander se arma, Antioquia se arma, el Tolima se arma, dicen los telegramas recientes. Los   otros Estados se armar&aacute;n tambi&eacute;n, a su vez, y el Gobierno general tendr&aacute; que hacer otro tanto&hellip;   Ya el Cauca tiene una nueva ley que autoriza al Poder Ejecutivo del Estado para comprar   armamento y organizar 5.000 hombres; lo cual es seguramente derivaci&oacute;n de lo que hacen sus   dos vecinos, Antioquia y Tolima&quot;. Rafael N&uacute;&ntilde;ez, &quot;Las Amenazas, 1883 (Fragmento)&quot;, en Escritos Pol&iacute;ticos, Rafael N&uacute;&ntilde;ez (Bogot&aacute;: El &Aacute;ncora Editores, 1986), 36-37.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="6" href="#p6"><sup>6</sup></a> Seg&uacute;n Jos&eacute; Mar&iacute;a Samper, &quot;la instituci&oacute;n &uacute;nica del ej&eacute;rcito permanente es profundamente viciosa,   peligrosa y tir&aacute;nica. La de las milicias &oacute; la guardia nacional solamente, es un sofisma, bajo el   punto de vista de la seguridad y el buen servicio, y pernicioso bajo el punto de vista econ&oacute;mico&quot;. Jos&eacute; Mar&iacute;a Samper, El programa de un Liberal (Par&iacute;s: Imprenta de E. Thunot, 1861), 39.</p>     <p><a name="7" href="#p7"><sup>7</sup></a> Malcom Deas, &quot;Colombia, c. 1880-1930&quot;, en Historia de Am&eacute;rica Latina (Am&eacute;rica del Sur, c.   1870-1930), ed. Leslie Bethell, t. 10 (Barcelona: Cambridge University Press - Editorial Critica, 1992), 280.</p>     <p><a name="8" href="#p8"><sup>8</sup></a> &quot;La Guerra de la Triple Alianza: Enfrent&oacute; al Paraguay con una coalici&oacute;n formada por Brasil,   Argentina y el Uruguay entre 1865 y 1870. La Guerra del Pac&iacute;fico o Guerra del Salitre: Tuvo   como contendientes a Chile, Per&uacute; y Bolivia entre 1879 y 1883 y estableci&oacute; sus fronteras en la   costa del Pac&iacute;fico&quot;. Ascensi&oacute;n Mart&iacute;nez Riaza, &quot;Estado y territorio en Iberoam&eacute;rica. Conflictos   interregionales, Un modelo anal&iacute;tico: la guerra del Pac&iacute;fico, 1879-1883&quot;, Revista Complutense 20 (1994): 184.</p>     <p><a name="9" href="#p9"><sup>9</sup></a> Los conflictos Colombia-Venezuela en 1881, Colombia-Per&uacute;-Ecuador en 1894, Colombia-Per&uacute;   en 1904 y Colombia-Costa Rica en 1880, se resolvieron pac&iacute;ficamente por v&iacute;as diplom&aacute;ticas (arbitraje).   H&eacute;ctor Gros Espiell, Espa&ntilde;a y la soluci&oacute;n pac&iacute;fica de los conflictos lim&iacute;trofes en Hispano Am&eacute;rica (Madrid: Editorial Civitas S.A, 1984).</p>     <p><a name="10" href="#p10"><sup>10</sup></a> Si se presta atenci&oacute;n a las leyes que cada estado federal sancion&oacute; en torno a organizaci&oacute;n, composici&oacute;n,   reclutamiento, asignaci&oacute;n de presupuesto, etc., se evidencia la necesidad de conformar   una fuerza armada a su servicio, un ej&eacute;rcito. La legislaci&oacute;n concerniente apareci&oacute; en los &oacute;rganos   de divulgaci&oacute;n de cada Estado. Gaceta de Cundinamarca, Bogot&aacute;, 1857; Gaceta de Santander, Bucaramanga, 1857 y Gaceta Oficial del Estado Federal del Magdalena, Santamarta, 1857.</p>     <p><a name="11" href="#p11"><sup>11</sup></a> El Ej&eacute;rcito centralizado no fue obra de la Regeneraci&oacute;n, ya en 1832 se hab&iacute;a llevado a cabo su   centralizaci&oacute;n. Juan Alberto Rueda Cardozo, &quot;Reformas al Ej&eacute;rcito Neogranadino, 1832-1854&quot; (Disertaci&oacute;n M.A., Universidad Industrial de Santander, Bucaramanga, 2002).</p>     <p><a name="12" href="#p12"><sup>12</sup></a> Adolfo Le&oacute;n Atehort&uacute;a Cruz y Humberto V&eacute;lez Ram&iacute;rez, Estado y Fuerzas Armadas en Colombia   (Cali: TM Editores-Universidad Javeriana, 1944); Elsa Blair, Las Fuerzas Armadas: Una mirada   civil (Bogot&aacute;: CINEP, 1993); Eduardo Pizarro Leong&oacute;mez, &quot;La profesionalizaci&oacute;n militar en Colombia (1907-1944)&quot;, An&aacute;lisis Pol&iacute;tico 1 (mayo-agosto 1987): 20-39.</p>     <p><a name="13" href="#p13"><sup>13</sup></a> Bengt Abrahamsson, &quot;La socializaci&oacute;n profesional: Teor&iacute;a, &eacute;tica y esp&iacute;ritu de cuerpo&quot;, en La   instituci&oacute;n militar en el Estado contempor&aacute;neo, comps. Rafael Ba&ntilde;&oacute;n y Jos&eacute; Antonio Olmeda (Madrid: Alianza Editorial, 1985), 208-224.</p>     <p><a name="14" href="#p14"><sup>14</sup></a> Isa&iacute;as Luj&aacute;n fue Ministro de Guerra en 1898. Leonidas Fl&oacute;rez &Aacute;lvarez, Campa&ntilde;a en Santander (1899-1900) Guerra de Monta&ntilde;a (Bogot&aacute;: Imprenta del Estado Mayor General, 1938), 13-14.</p>     <p><a name="15" href="#p15"><sup>15</sup></a> &quot;La secci&oacute;n elemental esta destinada al aprendizaje de los elementos, es el grado inferior de   la escuela primaria. Est&aacute; compuesta por Instrucci&oacute;n religiosa, Lectura, Aritm&eacute;tica, Escritura,   Canto, Obras de mano y Ejercicios calist&eacute;nicos, destinada a ni&ntilde;os que deb&iacute;an tener entre 6 y 9 a&ntilde;os&quot;. Reglamento para las Escuelas primarias (Bogot&aacute;: Imprenta La Luz, 1893), 4-6.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="16" href="#p16"><sup>16</sup></a> Pedro Mar&iacute;a Brice&ntilde;o, &quot;Pbro, Informe, Capellan&iacute;a General del Ej&eacute;rcito&quot;, Diario Oficial 7.857- 7.858, Bogot&aacute;, 18 agosto 1889, 822 - 823.</p>     <p><a name="17" href="#p17"><sup>17</sup></a> Pedro Mar&iacute;a Brice&ntilde;o, &quot;Pbro, Informe, Capellan&iacute;a&quot;, Diario Oficial 7.857-7.858, Bogot&aacute;, 18 agosto 1889, 822.</p>     <p><a name="18" href="#p18"><sup>18</sup></a> Pedro Mar&iacute;a Brice&ntilde;o, &quot;Pbro, Informe, Capellan&iacute;a&quot;, Diario Oficial 7.857-7.858, Bogot&aacute;, 18 agosto 1889, 823.</p>     <p><a name="19" href="#p19"><sup>19</sup></a> Francisco Sim&oacute;n Sanmiguel, &quot;Informe del Institutor sobre el estado de instrucci&oacute;n civil de la   tropa del Batall&oacute;n Canal&quot;, reproducido en Saturnino Ba&ntilde;os (Inspector General), &quot;Informe de la   Revista de Inspecci&oacute;n practicada en el Batall&oacute;n Canal No. 25&quot;, Diario Oficial 10.761, 19 Bogot&aacute;, septiembre 1898, 919.</p>     <p><a name="20" href="#p20"><sup>20</sup></a> Francisco Sim&oacute;n Sanmiguel, &quot;Informe del Institutor&quot;, 919.</p>     <p><a name="21" href="#p21"><sup>21</sup></a> Elsa Blair, Las Fuerzas Armadas, 26.</p>     <p><a name="22" href="#p22"><sup>22</sup></a> Decreto No. 1003 de 1888, Diario Oficial 7.640, Bogot&aacute;, 21 diciembre 1888, 1507.</p>     <p><a name="23" href="#p23"><sup>23</sup></a> Diario Oficial 7.811-12, Bogot&aacute;, 16 junio de 1889, 638.</p>     <p><a name="24" href="#p24"><sup>24</sup></a> Decreto No. 1003 de 1888, Diario Oficial 7.640, Bogot&aacute;, 21 diciembre 1888, 1507.</p>     <p><a name="25" href="#p25"><sup>25</sup></a> Luis Cano en el pr&oacute;logo que hace al libro El Ej&eacute;rcito Nacional describe a Rueda Vargas de la   siguiente manera: &quot;[&hellip;] fue desde la iniciaci&oacute;n de la reforma hasta el &uacute;ltimo d&iacute;a de su vida una   especie de ministro de guerra al margen del gabinete ejecutivo, que ejerc&iacute;a de hecho todas las   atribuciones del titular con el consentimiento un&aacute;nime de militares y civiles, y para quien los   cuarteles eran una prolongaci&oacute;n natural de su propio domicilio&quot;. Tom&aacute;s Rueda Vargas, El Ej&eacute;rcito Nacional (Bogot&aacute;: Camacho Rold&aacute;n & C&iacute;a., 1944), 5.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="26" href="#p26"><sup>26</sup></a> Tom&aacute;s Rueda Vargas, El Ej&eacute;rcito Nacional, 14.</p>     <p><a name="27" href="#p27"><sup>27</sup></a> Decreto de 29 de noviembre 1890, Diario Oficial 8.263, Bogot&aacute;, Imprenta de la Naci&oacute;n, diciembre 1890, 1236.</p>     <p><a name="28" href="#p28"><sup>28</sup></a> En referencia a los condicionamientos para ingresar a la Escuela Militar de 1889, ver Decreto No. 1003 de 1888 (21 de diciembre). Diario Oficial 7.640, Bogot&aacute;, 21 diciembre 1888, 1507.</p>     <p><a name="29" href="#p29"><sup>29</sup></a> Decreto de 29 de noviembre 1890. Diario Oficial 8.263, Bogot&aacute;, 8 diciembre 1890, 1236.</p>     <p><a name="30" href="#p30"><sup>30</sup></a> Decreto de 29 de noviembre 1890. Diario Oficial 8.263, Bogot&aacute;, 8 diciembre 1890, 1236.</p>     <p><a name="31" href="#p31"><sup>31</sup></a> Diario Oficial 8.688, Bogot&aacute;, 24 enero 1892, 111.</p>     <p><a name="32" href="#p32"><sup>32</sup></a> Ver los s que muestran el aprovechamiento de los cadetes en Diario Oficial 8.688 Bogot&aacute;, 24 enero 1892, 112 y Diario Oficial 8.822, Bogot&aacute;, 8 junio 1892, 722-723.</p>     <p><a name="33" href="#p33"><sup>33</sup></a> Leonidas Fl&oacute;rez &Aacute;lvarez, Campa&ntilde;a en Santander, 17.</p>     <p><a name="34" href="#p34"><sup>34</sup></a> Seg&uacute;n el C&oacute;digo Militar de 1881 vigente hasta 1915, se design&oacute; que los batallones se dividir&iacute;an   en 6 compa&ntilde;&iacute;as de aproximadamente 70 soldados cada una. En septiembre de 1897, el Ej&eacute;rcito   Nacional estuvo conformado por 23 Batallones repartidos en 5 Divisiones y 4 Jefaturas militares,   sumando un n&uacute;mero de 9.660 soldados. En este orden de ideas, dos alumnos por cada   compa&ntilde;&iacute;a de batall&oacute;n dar&iacute;an un resultado de 276 alumnos propuestos para ingresar a la Escuela   Militar. C&oacute;digo Militar Colombiano y Leyes vigentes que lo adicionan y reforman, ed. Eduardo Rodr&iacute;guez   Pi&ntilde;eres (Bogot&aacute;: Imprenta La Luz, 1915), 9-242 y Diario Oficial 10.449, Bogot&aacute;, 21 septiembre de 1897, 914.</p>     <p><a name="35" href="#p35"><sup>35</sup></a> &quot;Haber hecho satisfactoriamente en alg&uacute;n establecimiento de instrucci&oacute;n los cursos de las Escuelas   superiores nacionales (Ingl&eacute;s y Franc&eacute;s (primeros cursos), Geograf&iacute;a Universal y especial   de Colombia, Algebra y Geometr&iacute;a elementales, Castellano y Ortograf&iacute;a), lo que se comprobar&aacute; con los respectivos certificados&quot;, Gaceta de Santander 3.054, Bucaramanga, 22 enero 1897, 331.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="36" href="#p36"><sup>36</sup></a> Se sumaron al Plan de Estudios materias como: Estrategia, Elementos de Hidr&aacute;ulica; Mineralog&iacute;a   y Geolog&iacute;a; Construcciones militares, fortificaciones, baluartes, reductos y defensas de todas   clases; Resistencia de los materiales y cortes de maderas y piedras; Tiro de Infanter&iacute;a y Artiller&iacute;a,   etc. Decreto No. 284 de 1897 (15 de junio) en desarrollo de la Ley 127 de 1896, por la cual se crea una escuela militar, Gaceta de Santander 3.145, Bucaramanga, 11 septiembre 1897, 397.</p>     <p><a name="37" href="#p37"><sup>37</sup></a> En esta pr&aacute;ctica los cadetes aprend&iacute;an a levantar y acondicionar un campamento militar.</p>     <p><a name="38" href="#p38"><sup>38</sup></a> Ley 127 de 1896 (18 de noviembre), Gaceta de Santander 3.054, Bucaramanga, 22 enero 1897, 331.</p>     <p><a name="39" href="#p39"><sup>39</sup></a> Decreto de 30 de septiembre de 1898 por el cual se dispone cerrar temporalmente la Escuela Militar. Gaceta de Santander 3.319, Bucaramanga, 22 octubre 1898, 502.</p>     <p><a name="40" href="#p40"><sup>40</sup></a> Es importante resaltar esto porque es recurrente mencionar que debido a las confrontaciones armadas, la Escuela Militar tuvo que ser cerrada. Y si nos remitimos a las fechas, el cierre de la Escuela en 1892 es claramente anterior a la contienda de 1895, como tambi&eacute;n el cierre de 1898 antecede por un a&ntilde;o a la confrontaci&oacute;n iniciada en 1899.</p>     <p><a name="41" href="#p41"><sup>41</sup></a> Diario Oficial 7.811-12, Bogot&aacute;, 16 de junio 1889, 638; Diario Oficial, 8.688, Bogot&aacute;, 24 enero 1892, 111-112 y Diario Oficial 8.822, Bogot&aacute;, 8 junio 1892, 722-723.</p>     <p><a name="42" href="#p42"><sup>42</sup></a> Entre ellos: Wenceslao Rodr&iacute;guez, Guillermo Falla, Proto Morales, Guillermo Escall&oacute;n, Paulo   Emilio Escobar, Rafael Arjona, Luis Pati&ntilde;o, Benigno Galvis, Ram&oacute;n F. Rodr&iacute;guez, Jorge Julio   Rinc&oacute;n, Camilo Galvis, Ernesto Camargo, Pablo E. Vanegas, Mat&iacute;as Camargo y Miguel A. L&oacute;pez. Diario Oficial 9.211, Bogot&aacute;, 15 julio 1893, 829.</p>     <p><a name="43" href="#p43"><sup>43</sup></a> Rafael Reyes, &quot;Posesi&oacute;n del Presidente de la Rep&uacute;blica&quot;, Gaceta de Santander 3.639, Bucaramanga, 1 septiembre 1904, 289-290.</p>     <p><a name="44" href="#p44"><sup>44</sup></a> Batalla definitiva en la Guerra Civil de 1895, en la que Reyes ostentaba la graduaci&oacute;n de General   en Jefe del Ej&eacute;rcito en operaciones sobre el r&iacute;o Magdalena, la Costa Atl&aacute;ntica y Santander   (actuales departamentos de Santander y Norte de Santander). Gaceta de Santander 2.856, Bucaramanga,   20 abril 1895, 65; Eduardo Lemaitre, Rafael Reyes: Biograf&iacute;a de un gran colombiano (Bogot&aacute;: Banco de la Rep&uacute;blica, 1981), 143-162.</p>     <p><a name="45" href="#p45"><sup>45</sup></a> Rafael Reyes, &quot;Decreto 822 de 1904 (10 de octubre)&quot;, Diario Oficial, 12.205, Bogot&aacute;, 27 de octubre   de 1904, 909-910 y Rafael Reyes, &quot;Exposici&oacute;n de Rafael Reyes. Presidente de la Rep&uacute;blica   de Colombia a sus compatriotas&quot;, Gaceta de Santander 3.764, Bucaramanga, 23 de enero de 1906, 19.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="46" href="#p46"><sup>46</sup></a> Rafael Reyes, &quot;Decreto 822 de 1904 (10 de octubre)&quot;, Diario Oficial, 12.205, Bogot&aacute;, 27 de octubre   de 1904, 909-910 y Rafael Reyes, &quot;Exposici&oacute;n de Rafael Reyes. Presidente de la Rep&uacute;blica   de Colombia a sus compatriotas&quot;, Gaceta de Santander 3.764, Bucaramanga, 23 de enero de 1906, 19.</p>     <p><a name="47" href="#p47"><sup>47</sup></a> Gaceta de Santander 3.710, Bucaramanga, 15 mayo 1905, 156.</p>     <p><a name="48" href="#p48"><sup>48</sup></a> Manuel Sanclemente, &quot;Informe de los Ministros del Despacho efectivo dirigido a la Asamblea   Nacional Constituyente y Legislativa en 1907&quot;, Diario Oficial 12.913, Bogot&aacute;, 3 abril 1907, 313- 314.</p>     <p><a name="49" href="#p49"><sup>49</sup></a> Fernando D&iacute;az G&oacute;mez ed., Documentos acerca de la modernizaci&oacute;n del Ej&eacute;rcito Nacional 1907, Colecci&oacute;n Rafael Uribe Uribe (Bogot&aacute;: Registro Hist&oacute;rico del Ej&eacute;rcito, 1998), 13-56.</p>     <p><a name="50" href="#p50"><sup>50</sup></a> Rafael Uribe Uribe, &quot;Instituciones Militares de Chile&quot;, en Por la Am&eacute;rica del Sur I (Bogot&aacute;: Editorial Kelly, 1955), 225-226.</p>     <p><a name="51" href="#p51"><sup>51</sup></a> Samuel P. Huntington, El soldado y el Estado: Teor&iacute;a y pol&iacute;tica de las relaciones c&iacute;vico-militares (Buenos Aires: Grupo Editor Latinoamericano, 1995), 42.</p>     <p><a name="52" href="#p52"><sup>52</sup></a> Enrique Brahm Garc&iacute;a, &quot;El Ej&eacute;rcito Chileno y la industrializaci&oacute;n de la Guerra, 1885-1930: Revoluci&oacute;n   de la T&aacute;ctica de acuerdo a los paradigmas europeos&quot;, Historia 34 (2001): 5-38, <a href="http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S071771942001003400001&lng=es&nrm=iso" target="_blank">http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S071771942001003400001&lng=es&nrm=iso</a> (Fecha de consulta: 10 de mayo, 2004).</p>     <p><a name="53" href="#p53"><sup>53</sup></a> Patricio Quiroga, &quot;El predominio de las oligarqu&iacute;as y la prusianizaci&oacute;n de los ej&eacute;rcitos de Chile   y Bolivia (1880-1930)&quot;, Estudios pol&iacute;ticos militares, Programa de Estudios Fuerzas Armadas y Sociedad,   a&ntilde;o 1, 1 (Santiago de Chile: 2001), 75-93, <a href="http://www.cee-chile.org/publicaciones/revista/rev01/rev1-4.pdf" target="_blank">http://www.cee-chile.org/publicaciones/revista/rev01/rev1-4.pdf</a> (Fecha de consulta: 12 de mayo, 2004). Sobre este tema se puede consultar   tambi&eacute;n a Patricio Quiroga y Carlos Maldonado. El prusianismo en las Fuerzas Armadas chilenas, Estudio hist&oacute;rico 1885-1945 (Santiago de Chile: Ediciones Documentas, 1988).</p>     <p><a name="54" href="#p54"><sup>54</sup></a> A tensiones internas y externas los autores se refieren a: &quot;problemas lim&iacute;trofes con Argentina,   los problemas derivados de la cuesti&oacute;n social, las exigencias de la penetraci&oacute;n y conquista de la   Araucan&iacute;a, las relaciones diplom&aacute;ticas con Inglaterra y Estados Unidos, el impacto que signific&oacute;   la incorporaci&oacute;n de los sectores medios a las Fuerzas Armadas (luego y durante la guerra), y la   defensa interna del enclave salitrero&quot;. Patricio Quiroga y Carlos Maldonado, El prusianismo en las   Fuerzas Armadas chilenas, Estudio hist&oacute;rico 1885-1945 (Santiago de Chile: Ediciones Documentas, 1988), 36.</p>     <p><a name="55" href="#p55"><sup>55</sup></a> Frederick Nunn, &quot;Emil K&ouml;rner and the Prussianization of the Chilean Army: Origins, Process,   and Consequences, 1885-1920&quot;, Hispanic American Historical Review 50:2 (Durham: Duke University   Press, mayo 1970), 300-332; Juan Domingo Silva, La prusianizaci&oacute;n del Ej&eacute;rcito de Chile: la   primera modernizaci&oacute;n (Santiago de Chile: Universidad ARCIS, Centro de Estudios Estrat&eacute;gicos), <a href="http://www.cee-chile.org/estudios/sil03.htm" target="_blank">http://www.cee-chile.org/estudios/sil03.htm</a> (Fecha de consulta: 12 de mayo, 2004).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="56" href="#p56"><sup>56</sup></a> Venezuela tambi&eacute;n recibi&oacute; la asesor&iacute;a de una misi&oacute;n militar chilena implementa en 1911 bajo   el gobierno de Juan Vicente G&oacute;mez: &quot;Durante la fase de consolidaci&oacute;n del poder gomecista,   destacan como oficiales que tuvieron responsabilidades en el proceso modernizante, entre otros: el General M. V. Castro Zavala como Ministro de Guerra y Marina, el militar chileno contratado por el gobierno venezolano Coronel Samuel Mc Gill, el General Francisco Linares Alc&aacute;ntara, hijo, y los General F&eacute;lix Galav&iacute;s y Julio Sarr&iacute;a. Tambi&eacute;n el Coronel Arturo Santana, y los Tenientes-Coroneles Carlos S&aacute;nchez y Jos&eacute; Becerra (los graduados de Estado Mayor en Colombia), que junto con Mc Gill, son los Oficiales de mayor graduaci&oacute;n en la Oficina T&eacute;cnica adscrita a la Inspector&iacute;a General del Ej&eacute;rcito&quot;. Domingo Irwim, Relaciones civiles-militares en el siglo XX (Caracas: El Centauro, 2000), <a href="http://www.resdal.org/Archivo/d000016b.htm" target="_blank">http://www.resdal.org/Archivo/d000016b.htm</a> (Fecha de consulta: 20 de enero, 2007).</p>     <p><a name="57" href="#p57"><sup>57</sup></a> Ferenc Fischer, &quot;La expansi&oacute;n indirecta de la ciencia militar alemana en Am&eacute;rica del Sur: La   cooperaci&oacute;n militar entre Alemania y Chile y las german&oacute;filas misiones militares chilenas en   los pa&iacute;ses latinoamericanos (1885-1914)&quot;, en Tordesillas y sus consecuencias. La pol&iacute;tica de las grandes   potencias europeas respecto Am&eacute;rica Latina 1494-1898, eds. Bernd Sch&ocirc;ter y Karin Sh&ucirc;ller (Frankfurt am Main - Madrid: Vervuert-Iberoamericana, 1995).</p>     <p><a name="58" href="#p58"><sup>58</sup></a> William Saeter &quot;Reformas militares alemanas y el Ej&eacute;rcito chileno&quot;, Revista de Historia 7 (1998): 79-92, <a href="http://www2.udec.cl/historia/art6-rev7.htm" target="_blank">http://www2.udec.cl/historia/art6-rev7.htm</a> (Fecha de consulta: 22 de mayo, 2004).</p>     <p><a name="59" href="#p59"><sup>59</sup></a> Citado en Ferenc Fischer, &quot;La expansi&oacute;n indirecta de&quot;, 246.</p>     <p><a name="60" href="#p60"><sup>60</sup></a> Citado en Ferenc Fischer, &quot;La expansi&oacute;n indirecta de&quot;, 246.</p>     <p><a name="61" href="#p61"><sup>61</sup></a> Roberto Arancibia Clavel, La influencia del ej&eacute;rcito chileno en Am&eacute;rica latina 1900-1950 (Santiago de Chile: Centro de Estudios e Investigaciones Militares (CESIM), 2002), 140.</p>     <p><a name="62" href="#p62"><sup>62</sup></a> Gaceta de Santander 3.822, Bucaramanga, 28 enero 1907, 9.</p>     <p><a name="63" href="#p63"><sup>63</sup></a> Gaceta de Santander 3.822, Bucaramanga, 28 enero 1907, 9.</p>     <p><a name="64" href="#p64"><sup>64</sup></a> &quot;Listado completo de admitidos en la Escuela Militar&quot;, Diario Oficial 12.982, Bogot&aacute;, 24 junio 1907, 590.</p>     <p><a name="65" href="#p65"><sup>65</sup></a> &quot;Alocuci&oacute;n de Rafael Reyes dirigida a militares y civiles que asistieron al acto de instalaci&oacute;n de   la Escuela Militar el 20 de julio de 1907&quot;, en Escuela Militar de Cadetes General Jos&eacute; Mar&iacute;a C&oacute;rdova,   ed. V&iacute;ctor &Aacute;lvarez Vargas (Bogot&aacute;: Ministerio de Defensa, 1997), 40. Edici&oacute;n conmemorativa de los 90 a&ntilde;os de su fundaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="66" href="#p66"><sup>66</sup></a> Decreto n&uacute;mero 830bis de 1907 (20 de Julio) por el cual se fija el Plan de Estudios para la Escuela Militar en el a&ntilde;o en curso. Diario Oficial 13.049, Bogot&aacute;, 2 septiembre 1907, 859.</p>      <p><a name="67" href="#p67"><sup>67</sup></a> Matem&aacute;ticas, Ciencias f&iacute;sicas, T&aacute;ctica, Fortificaci&oacute;n, Conocimiento de armas, Dibujo militar, Conocimiento de administraci&oacute;n y Organizaci&oacute;n, Taquigraf&iacute;a. Diario Oficial 13.049, Bogot&aacute;, 2 septiembre 1907, 859.</p>      <p><a name="68" href="#p68"><sup>68</sup></a> Diario Oficial 13.049, Bogot&aacute;, 2 septiembre 1907, 859.</p>      <p><a name="69" href="#p69"><sup>69</sup></a> Alejandro Posada, &quot;Escuela Militar&quot;, en Bolet&iacute;n Militar de Colombia, &Oacute;rgano del Ministerio de Guerra y del Ej&eacute;rcito, II (Bogot&aacute;: Imprenta El&eacute;ctrica, junio 17 1907), 196.</p>      <p><a name="70" href="#p70"><sup>70</sup></a> E.G.M, &quot;Por la Escuela Militar&quot;, Gaceta Republicana 40 (Bogot&aacute;: 6 de septiembre 1909), 1.</p>      <p><a name="71" href="#p71"><sup>71</sup></a> &quot;Nacionalizaci&oacute;n: &hellip;ej&eacute;rcitos y armadas ingentes constituidos de modo creciente con sus propias poblaciones nacionales, mientras los soberanos incorporaban las fuerzas armadas directamente a la estructura administrativa del Estado. Especializaci&oacute;n: En que la fuerza militar creci&oacute; hasta convertirse en una poderosa rama especializada del gobierno nacional, aument&oacute; la separaci&oacute;n organizativa entre actividad fiscal y militar, se agudiz&oacute; la divisi&oacute;n de las labores entre ej&eacute;rcito y polic&iacute;a&hellip;&quot;. Charles Tilly, Coerci&oacute;n, capital y los Estados europeos (Madrid: Alianza Editorial, 1992), 57-59.</p>      <p><a name="72" href="#p72"><sup>72</sup></a> Diario Oficial 8.688 Bogot&aacute;, 24 enero 1892, 112 y Diario Oficial 8.822, Bogot&aacute;, 8 junio 1892, 722- 723; Gaceta de Santander 3.319, Bucaramanga, 22 octubre 1898, 502.</p>      <p><a name="73" href="#p73"><sup>73</sup></a> Como se puede ver en el siguiente editorial titulado &quot;La actitud del Ej&eacute;rcito&quot;: &quot;De tiempo atr&aacute;s ha venido la prensa conservadora concentrista atacando ya de manera velada, ya al descubierto, la reforma militar, como si &eacute;sta se hallara en pugna con los anhelos de los hombres dirigentes de aquella agrupaci&oacute;n pol&iacute;tica, y como si concentrismo y Ej&eacute;rcito nacional e instruido, fueran t&eacute;rminos antag&oacute;nicos. [&hellip;] No importa que la Patria necesite de Ej&eacute;rcito bien organizado con oficiales aptos que le eviten nuevas humillaciones; lo principal para el concentrismo es disponer de gente que sepa plegarse a sus fines pol&iacute;ticos y de bayonetas que le obedezcan ciegamente&quot;. El Tiempo, Diario de la ma&ntilde;ana 96, Bogot&aacute;, 26 mayo 1911, 1.</p>  <hr size="1">     <p><b><font size="3">Bibliograf&iacute;a</font></b></p>     <p><i>Fuentes primarias:</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  Publicaciones peri&oacute;dicas:</p>     <!-- ref --><p> Bolet&iacute;n Militar de Colombia. &Oacute;rgano del Ministerio de Guerra y del Ej&eacute;rcito, Bogot&aacute;, 1907; Diario Oficial, Bogot&aacute;,   1907; El Tiempo. Diario de la ma&ntilde;ana, Bogot&aacute;, 1911; Gaceta de Cundinamarca, Bogot&aacute;, 1857; Gaceta   de Santander, Bucaramanga, 1857, 1886, 1894-1895, 1905-1907; Gaceta Oficial del Estado Federal del   Magdalena, Santa Marta, 1857; Gaceta Republicana, Bogot&aacute;, 1909-1910.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0121-1617200800010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0121-1617200800010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0121-1617200800010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0121-1617200800010000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0121-1617200800010000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0121-1617200800010000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0121-1617200800010000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p> Libros:</p>     <!-- ref --><p> Mensaje del Excmo. Sr. Presidente de la Rep&uacute;blica e Informes de los Ministros del Despacho Ejecutivo dirigidos a la   Asamblea Nacional Constituyente y Legislativa. Bogot&aacute;: Imprenta Nacional, 1908.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0121-1617200800010000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>N&uacute;&ntilde;ez, Rafael. Escritos Pol&iacute;ticos (Selecci&oacute;n, pr&oacute;logo y notas de Gonzalo Espa&ntilde;a). Bogot&aacute;: El &Aacute;ncora   Editores, 1986.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0121-1617200800010000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Reglamento para las Escuelas primarias. Bogot&aacute;: Imprenta La Luz, 1893 (Biblioteca Nacional, Bogot&aacute; -   Colombia, Fondo Antiguo).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0121-1617200800010000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rodr&iacute;guez Pi&ntilde;eres, Eduardo, dir. ed. C&oacute;digo Militar Colombiano y Leyes vigentes que lo adicionan y reforman.   Bogot&aacute;: Imprenta La Luz, 1915.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0121-1617200800010000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Samper, Jos&eacute; Mar&iacute;a, El programa de un Liberal. Par&iacute;s: Imprenta de E. Thunot, 1861 (Biblioteca Nacional,   Bogot&aacute; - Colombia, Fondo Antiguo).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0121-1617200800010000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Uribe Uribe, Rafael, Por la Am&eacute;rica del Sur [1908], 1. Bogot&aacute;: Editorial Kelly, 1955.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0121-1617200800010000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><i>Fuentes secundarias</i></p>     <!-- ref --><p>&Aacute;lvarez Vargas, V&iacute;ctor, ed. Escuela Militar de Cadetes General Jos&eacute; Mar&iacute;a C&oacute;rdova. Edici&oacute;n conmemorativa de los noventa a&ntilde;os de su fundaci&oacute;n. Bogot&aacute;: Ministerio de Defensa, 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0121-1617200800010000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Arancibia Clavel, Roberto. La influencia del ej&eacute;rcito chileno en Am&eacute;rica latina 1900-1950. Santiago de Chile:   Centro de Estudios e Investigaciones Militares (CESIM), 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0121-1617200800010000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Atehort&uacute;a Cruz, Adolfo Le&oacute;n y Humberto V&eacute;lez Ram&iacute;rez. Estado y Fuerzas Armadas en Colombia. Cali:   TM Editores - Universidad Javeriana, 1944.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0121-1617200800010000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ba&ntilde;&oacute;n, Rafael y Jos&eacute; Antonio Olmeda, comp. La instituci&oacute;n militar en el Estado Contempor&aacute;neo. Madrid:   Alianza Editorial, 1985.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0121-1617200800010000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bethell, Leslie, ed. Historia de Am&eacute;rica Latina 10 (Am&eacute;rica del Sur, c. 1870-1930). Barcelona: Cambridge   University Press - Editorial Critica, 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0121-1617200800010000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Blair, Elsa. Las Fuerzas Armadas, una mirada civil. Bogot&aacute;: Cinep, 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0121-1617200800010000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Brahm Garc&iacute;a, Enrique. &quot;El Ej&eacute;rcito Chileno y la industrializaci&oacute;n de la Guerra, 1885-1930: Revoluci&oacute;n   de la T&aacute;ctica de acuerdo a los paradigmas europeos&quot;. Historia 34 (2001): 5-38, <a href="http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S071771942001003400001&lng=es&nrm=iso" target="_blank">http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S071771942001003400001&lng=es&nrm=iso</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0121-1617200800010000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>D&iacute;az G&oacute;mez, Fernando, ed. Documentos acerca de la modernizaci&oacute;n del Ej&eacute;rcito Nacional 1907 (Colecci&oacute;n   Rafael Uribe Uribe). Bogot&aacute;: Registro Hist&oacute;rico del Ej&eacute;rcito, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0121-1617200800010000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Fischer, Ferenc. &quot;La expansi&oacute;n indirecta de la ciencia militar alemana en Am&eacute;rica del Sur: La cooperaci&oacute;n   militar entre Alemania y Chile y las german&oacute;filas misiones militares chilenas en los   pa&iacute;ses latinoamericanos (1885-1914)&quot;. En Tordesillas y sus consecuencias, La pol&iacute;tica de las grandes   potencias europeas respecto Am&eacute;rica Latina 1494-1898, editado por Bernd Sch&ouml;ter y Karin Sh&uuml;ller,   Frankfurt am Main - Madrid - Vervuert, Iberoamericana, 1995, 243-260.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0121-1617200800010000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Fl&oacute;rez &Aacute;lvarez, Leonidas. Campa&ntilde;a en Santander (1899-1900) Guerra de Monta&ntilde;a. Bogot&aacute;: Imprenta del   Estado Mayor General, 1938.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0121-1617200800010000900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Garay Vera, Cristian y Fernando Garc&iacute;a Molina, eds. Germanizaci&oacute;n y Fuerzas Armadas. Sudam&eacute;rica bajo   el embrujo prusiano, Notas Hist&oacute;ricas y Geogr&aacute;ficas, 7 y 8. Valpara&iacute;so: Universidad de Playa   Ancha de Ciencias de la Educaci&oacute;n, 1996-1997, 143-165, <a href="http://www.bicentenariochile.cl/fondo_bibliografico/fondo_datos/colaboracion/GARAYGERMANIZACION.pdf" target="_blank">http://www.bicentenariochile.cl/fondo_bibliografico/fondo_datos/colaboracion/GARAYGERMANIZACION.pdf</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0121-1617200800010000900024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Gros Espiell, H&eacute;ctor. Espa&ntilde;a y la soluci&oacute;n pac&iacute;fica de los conflictos lim&iacute;trofes en Hispano Am&eacute;rica. Madrid:   Editorial Civitas S.A, 1984.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0121-1617200800010000900025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Huntington, Samuel P. El soldado y el Estado: Teor&iacute;a y pol&iacute;tica de las relaciones c&iacute;vico-militares. Buenos Aires:   Grupo Editor Latinoamericano, 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0121-1617200800010000900026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Irwim, Domingo. Relaciones civiles-militares en el siglo XX, Caracas, El Centauro, 2000, <a href="http://www.resdal.org/Archivo/d000016b.htm" target="_blank">http://www.resdal.org/Archivo/d000016b.htm</a>, fecha de consulta: 20 de enero de 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0121-1617200800010000900027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Kalmanovitz Krauter, Salom&oacute;n. La idea federal en Colombia durante el siglo XIX. Bogot&aacute;: Presentaciones   y Discursos, Banco de la Rep&uacute;blica, 2004, <a href="http://www.banrep.gov.co/documentos/presentaciones-discursos/pdf/La-idea-federal.pdf" target="_blank">http://www.banrep.gov.co/documentos/presentaciones-discursos/pdf/La-idea-federal.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0121-1617200800010000900028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Lemaitre, Eduardo. Rafael Reyes: Biograf&iacute;a de un gran colombiano. Bogot&aacute;: Banco de la Rep&uacute;blica, 1981.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0121-1617200800010000900029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Mart&iacute;nez Riaza, Ascensi&oacute;n. &quot;Estado y territorio en Iberoam&eacute;rica. Conflictos interregionales. Un modelo   anal&iacute;tico: la guerra del Pac&iacute;fico, 1879-1883&quot;. Revista Complutense 20, (1994): 181-206.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0121-1617200800010000900030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Mendoza, Yaneth Cristina. &quot;La Instituci&oacute;n Militar en el Estado Soberano de Santander, 1857-1885&quot;.   Trabajo de grado (Historiador), Universidad Industrial de Santander, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0121-1617200800010000900031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Nunn, Frederick. &quot;Emil K&ouml;rner and the Prussianization of the Chilean Army: Origins, Process, and   Consequences, 1885-1920&quot;. Hispanic American Historical Review, 50:2 (mayo 1970): 300-332.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0121-1617200800010000900032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Pizarro Leong&oacute;mez, Eduardo. &quot;La profesionalizaci&oacute;n militar en Colombia (1907-1944)&quot;. An&aacute;lisis   Pol&iacute;tico 1 (mayo-agosto 1987): 20-39.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S0121-1617200800010000900033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Quiroga, Patricio. &quot;El predominio de las oligarqu&iacute;as y la prusianizaci&oacute;n de los ej&eacute;rcitos de Chile y   Bolivia (1880-1930)&quot;. En Estudios pol&iacute;ticos militares, Programa de Estudios Fuerzas Armadas y   sociedad, a&ntilde;o 1, 1, Santiago de Chile, 2001, 75-93, <a href="http://www.cee-chile.org/publicaciones/revista/rev01/rev1-4.pdf" target="_blank">http://www.cee-chile.org/publicaciones/revista/rev01/rev1-4.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0121-1617200800010000900034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Quiroga, Patricio y Carlos Maldonado. El prusianismo en las Fuerzas Armadas chilenas, Estudio hist&oacute;rico   1885-1945. Santiago de Chile: Ediciones Documentas, 1988.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000220&pid=S0121-1617200800010000900035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rueda Cardozo, Juan Alberto. &quot;Reformas al Ej&eacute;rcito Neogranadino, 1832-1854&quot;. Trabajo de Grado   (Maestr&iacute;a en Historia), Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Industrial de Santander,   2002 (in&eacute;dito).   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000221&pid=S0121-1617200800010000900036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rueda Vargas, Tom&aacute;s. El Ej&eacute;rcito nacional. Bogot&aacute;: Editorial Antena, 1944.   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000222&pid=S0121-1617200800010000900037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sater, William. &quot;Reformas militares alemanas y el Ej&eacute;rcito chileno&quot;. Revista de Historia 7, (1998): 79-92,   <a href="http://www2.udec.cl/historia/art6-rev7.htm" target="_blank">http://www2.udec.cl/historia/art6-rev7.htm</a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000223&pid=S0121-1617200800010000900038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Silva, Juan Domingo. La prusianizaci&oacute;n del Ej&eacute;rcito de Chile: la primera modernizaci&oacute;n. Santiago de Chile:   Universidad ARCIS, Centro de Estudios Estrat&eacute;gicos, <a href="http://www.cee-chile.org/estudios/sil03.htm" target="_blank">http://www.cee-chile.org/estudios/sil03.htm</a>.   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000224&pid=S0121-1617200800010000900039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Tilly, Charles. Coerci&oacute;n, capital y los Estados europeos: 990-1990. Madrid: Alianza Editorial, 1992.   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000225&pid=S0121-1617200800010000900040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Tirado Mej&iacute;a, &Aacute;lvaro. Aspectos sociales de las guerras civiles en Colombia. Bogot&aacute;: Colcultura, 1976.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000226&pid=S0121-1617200800010000900041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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