<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0121-1617</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Historia Crítica]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[hist.crit.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0121-1617</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Departamento de Historia, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0121-16172009000100011</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[UNA TIERRA BONDADOSA: PROGRESO Y RECURSOS NATURALES EN LA REGIÓN DEL RÍO SAN JORGE, SIGLO XX]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A BOUNTIFUL LAND: PROGRESS AND NATURAL RESOURCES ALONG THE SAN JORGE RIVER DURING THE TWENTIETH CENTURY]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Camargo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alejandro]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional de Colombia  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Bogotá ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>01</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>01</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<numero>37</numero>
<fpage>170</fpage>
<lpage>191</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0121-16172009000100011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0121-16172009000100011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0121-16172009000100011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Este artículo presenta las formas cómo fueron valorados los recursos naturales en la región del río San Jorge en el siglo XX. Algunas personas la veían como una despensa de riquezas naturales explotables, mientras otros alertaban sobre el peligro de su aprovechamiento desmesurado. En el caso de la pesca, por lo menos desde el siglo XVIII ya existían confictos por su aprovechamiento. El papel del Estado es visto en este trabajo como a histórico, marcado por su deseo de alcanzar el desarrollo económico sin tener en cuenta el pasado y menos aún, sin prever lo que podría suceder en el futuro. El resultado, una crisis pesquera actual de dimensiones preocupantes acompañada por una depresión de las condiciones de bienestar de los pobladores.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article discusses how different groups valued the natural resources in the region of the San Jorge River over the course of the twentieth century. Some people saw them as pantry of natural resources for the taking while other warned of their over-exploitation. In the case of fishing, resource conflicts date back to at least the eighteenth century. The role of the state in this work is seen as a historic, characterized by its desire to foment economic development without taking the past into account and, even less, without trying to establish what might happen in the future. This has led to the current crisis of alarming proportions in the region&#39;s fisheries as well as a decline in the living conditions of local residents.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Río San Jorge]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[pesca]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[recursos naturales]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[conflictos ambientales]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[siglo XX]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[San Jorge River]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Fishing]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Natural Resources]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Environmental Conflicts]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Twentieth Century]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>UNA TIERRA BONDADOSA: PROGRESO Y RECURSOS NATURALES EN LA REGI&Oacute;N DEL R&Iacute;O SAN JORGE, SIGLO XX</b></font><sup><a href="#*">*</a></sup></p>     <p><b> Alejandro Camargo</b>    <br> Antrop&oacute;logo de la Universidad Nacional de Colombia y miembro investigador del  Grupo de Estudios Afrocolombianos del Centro de Estudios Sociales de la  Universidad Nacional de Colombia, sede Bogot&aacute;. Sus &aacute;reas de inter&eacute;s  investigativo son la historia ambiental y la ecolog&iacute;a pol&iacute;tica en el Caribe  colombiano. Investigaci&oacute;n en curso: &quot;Un desastre agrario: invasiones de langosta  y conflictos pol&iacute;ticos en el antiguo Bol&iacute;var, 1870 – 1930&quot;. <a href="mailto:Alejandro.camargo@gmail.com"> Alejandro.camargo@gmail.com</a></p> <hr size="1">     <p><b> RESUMEN</b></p>      <p> Este art&iacute;culo presenta las formas c&oacute;mo fueron valorados los recursos naturales  en la regi&oacute;n del r&iacute;o San Jorge en el siglo  XX.  Algunas personas la ve&iacute;an como una despensa de riquezas naturales explotables,  mientras otros alertaban sobre el peligro de su aprovechamiento desmesurado. En  el caso de la pesca, por lo menos desde el siglo  XVIII  ya exist&iacute;an confictos por su aprovechamiento. El papel del Estado es visto en  este trabajo como a hist&oacute;rico, marcado por su deseo de alcanzar el desarrollo  econ&oacute;mico sin tener en cuenta el pasado y menos a&uacute;n, sin prever lo que podr&iacute;a  suceder en el futuro. El resultado, una crisis pesquera actual de dimensiones  preocupantes acompa&ntilde;ada por una depresi&oacute;n de las condiciones de bienestar de los  pobladores.</p>      <p><b> PALABRAS CLAVE    <br> </b><i> R&iacute;o San Jorge, pesca, recursos naturales, conflictos ambientales, siglo  XX.</i></p> <hr size="1">     <p align="center"><font size="3"> <b> A BOUNTIFUL LAND: <i>PROGRESS </i>AND NATURAL RESOURCES ALONG THE SAN JORGE  RIVER DURING THE TWENTIETH CENTURY</b></font></p>      <p><b> ABSTRACT</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> This article discusses how different groups valued the natural resources in the  region of the San Jorge River over the course of the twentieth century. Some  people saw them as pantry of natural resources for the taking while other warned  of their over-exploitation. In the case of fishing, resource conflicts date back  to at least the eighteenth century. The role of the state in this work is seen  as a historic, characterized by its desire to foment economic development  without taking the past into account and, even less, without trying to establish  what might happen in the future. This has led to the current crisis of alarming  proportions in the region&#39;s fisheries as well as a decline in the living  conditions of local residents.</p>      <p><b> KEYWORDS</b><i>    <br> San Jorge River, Fishing, Natural Resources, Environmental Conflicts, Twentieth  Century.</i></p>      <p> Art&iacute;culo recibido: 30 de enero de 2008; Aprobado: 30 de septiembre de 2008; Modificado: 20 de octubre de 2008.</p>  <hr size="1">     <p><b> Introducci&oacute;n</b></p>      <p> El Nudo del Paramillo es el punto en el cual la Cordillera Occidental colombiana  se divide en tres serran&iacute;as: San Jer&oacute;nimo, Abibe y Ayapel. En medio de ellas  nacen los r&iacute;os Sin&uacute; y San Jorge, que bajan por las monta&ntilde;as y recorren las  llanuras del Caribe. El San Jorge pasa por el departamento de C&oacute;rdoba, luego  atraviesa Sucre, para finalmente encontrarse con el r&iacute;o Cauca, donde mezclan sus  aguas para desembocar en el Magdalena hacia las tierras de Loba, departamento de  Bol&iacute;var (ver <a href="#m1">Mapa</a>).</p>      <p> La regi&oacute;n del r&iacute;o San Jorge posee unas caracter&iacute;sticas biof&iacute;sicas particulares  que influyen en las actividades econ&oacute;micas y productivas de sus habitantes.  Durante el a&ntilde;o se pueden identificar periodos de inundaci&oacute;n y sequ&iacute;a, que cambian  la forma del paisaje y la manera como se manejan los recursos naturales. La  &eacute;poca de lluvias inicia entre los meses de marzo y abril y se prolonga hasta  junio, cuando hay una pausa durante el llamado &quot;veranillo de San Juan&quot;, periodo  en el que deja de llover, y luego se prolonga hasta los meses de octubre y  noviembre, cuando inicia la &eacute;poca de sequ&iacute;a. Las transformaciones son dr&aacute;sticas,  pues durante las lluvias las aguas del r&iacute;o se vuelcan sobre las llanuras  inundando cerca del 80% del territorio que en verano permanece seco. Esto genera  la formaci&oacute;n de ci&eacute;nagas, que se comunican con el r&iacute;o a trav&eacute;s de ca&ntilde;os, muchos  de los cuales durante el verano desaparecen en su totalidad<sup><a href="#1">1</a></sup>.</p>      <p> De esta forma, el r&iacute;o San Jorge no es s&oacute;lo un cuerpo h&iacute;drico lineal, sino que  conforma un sistema complejo de ci&eacute;nagas, ca&ntilde;os y zapales que son el h&aacute;bitat de  personas, peces, ganado, aves y otros animales. El ciclo de sequ&iacute;as e  inundaciones se da en gran medida porque el sistema del San Jorge hace parte de  una depresi&oacute;n geol&oacute;gica, conocida como &quot;depresi&oacute;n momposina&quot;, que contrasta con  las tierras altas de sabana, llamadas &quot;Sabanas de Corozal&quot; y luego &quot;Sabanas de  Bol&iacute;var&quot; hasta casi mitad del siglo XX cuando el antiguo departamento de Bol&iacute;var  cedi&oacute; parte de su territorio para la creaci&oacute;n del departamento de C&oacute;rdoba en  1951<sup><a href="#2">2</a></sup>.</p>      <p align=center><a  name=m1><img src="img/revistas/rhc/n37/37a11m1.jpg"></a></p>      <p> Esas caracter&iacute;sticas biof&iacute;sicas hacen de la regi&oacute;n un espacio productivo para la  agricultura, pues las inundaciones traen consigo el transporte de sedimentos que  enriquecen los suelos para los cultivos. De igual forma, el r&iacute;o y las ci&eacute;nagas  proveen un h&aacute;bitat para el crecimiento y reproducci&oacute;n de varias especies de  peces, cuya extracci&oacute;n es una actividad fundamental en la subsistencia de muchas  familias de la regi&oacute;n.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Desde mediados del siglo XIX, diferentes documentos han recogido las impresiones  de viajeros, funcionarios p&uacute;blicos y otras personas que se maravillaron con la  diversidad biol&oacute;gica de la regi&oacute;n y que vieron en ella un potencial econ&oacute;mico,  cuya explotaci&oacute;n ser&iacute;a la llave hacia el &quot;progreso&quot; no s&oacute;lo regional, sino  tambi&eacute;n de la naci&oacute;n en su totalidad. Este art&iacute;culo se propone, entonces, mostrar la forma c&oacute;mo se  han visto los recursos naturales de la regi&oacute;n del San Jorge a la luz de un ideal  de desarrollo econ&oacute;mico sustentado en la explotaci&oacute;n de los mismos. Mediante el  caso de la pesca mostrar&eacute; que ese ideal llevado a la pr&aacute;ctica no tuvo los  efectos deseados y, por el contrario, lo que se logr&oacute; fue una crisis ambiental,  la que en la actualidad adquiere sus dimensiones m&aacute;s cr&iacute;ticas.</p>      <p>     <br> <b> 1. Las riquezas naturales del san jorge</b></p>      <p> Las caracter&iacute;sticas geogr&aacute;ficas y ecol&oacute;gicas de la regi&oacute;n han permitido que  durante a&ntilde;os los habitantes ajusten sus actividades econ&oacute;micas y sociales a los  ciclos de inundaci&oacute;n y sequ&iacute;a. Una de ellas es el manejo estacional del ganado,  pues durante las lluvias permanece en las sabanas, y cuando llega la sequ&iacute;a es  transportado por los vaqueros hacia las ci&eacute;nagas para aprovechar el agua que  empieza a ser escasa en las partes altas y, de paso, el pasto que crece gracias  a los sedimentos que la inundaci&oacute;n dej&oacute;. Dimas Badel en su <i>Diccionario  hist&oacute;rico geogr&aacute;fico de Bol&iacute;var </i>enmarca esta explicaci&oacute;n en el fen&oacute;meno que  &eacute;l denomina &quot;vida n&oacute;mada&quot; y la define con las siguientes palabras:</p>      <p> &quot;En las sabanas de Corozal se desarrolla una vida n&oacute;mada parcial, con  caracter&iacute;sticas fundamentalmente civilizadas, que consiste en un cambio anual de  los lugares de pastoreo, desplaz&aacute;ndose este movimiento migratorio hacia el sur,  a donde se conducen los ganados en busca de los pastos naturales que encierran  las ci&eacute;nagas formadas por el San Jorge, as&iacute; como el de aquellos lugares bajos y  pantanosos y los playones adyacentes a dicho r&iacute;o, una vez que han cesado las  lluvias y las aguas comienzan a bajar, y cuando por otro lado se agotan los  pastizales de las tierras altas&quot;<sup><a href="#3">3</a></sup>.</p>      <p> La pesca tambi&eacute;n est&aacute; determinada por los ciclos de inundaci&oacute;n y sequ&iacute;a, pues la  ecolog&iacute;a de especies tales como el bocachico permite los periodos de &quot;subienda&quot;,  que se presentan en el momento en que los peces que han crecido en las ci&eacute;nagas  durante el invierno inician su ciclo de migraci&oacute;n r&iacute;o arriba durante el verano,  con el fin de llegar a las partes altas del r&iacute;o para desovar y luego volver en  invierno a las ci&eacute;nagas junto con los card&uacute;menes que arrastra el agua.</p>      <p> Adem&aacute;s de la pesca, la ganader&iacute;a y la agricultura, la regi&oacute;n se ha caracterizado  por ser rica en recursos como, por ejemplo, el oro, el carb&oacute;n, las maderas y el  n&iacute;quel. Con referencia al municipio de Ayapel, por donde cruza el San Jorge,  Badel dice que &quot;dentro de los terrenos del distrito, y en el alto San Jorge se  encuentran minas de oro de aluvi&oacute;n y corrido, cobre, hierro y huya. En la  quebrada de Trejo se encuentra oro en pepitas y en las de San Pedro y Toloba hay yacimientos de petr&oacute;leo&quot;<sup><a href="#4">4</a></sup>. El preciado metal  despert&oacute; la atenci&oacute;n de Antol&iacute;n D&iacute;az, un periodista bogotano que estuvo en las  tierras del r&iacute;o Sin&uacute; en la d&eacute;cada de 1930 y en ese entonces escuch&oacute; de un  vaquero que en el San Jorge exist&iacute;an muchas riquezas, entre ellas el oro. Una  vez conoci&oacute; el r&iacute;o, sus impresiones ratificaron aquellos comentarios:</p>      <p> &quot;Los vaqueros no hab&iacute;an exagerado. Recoger oro en las playas del San Jorge, es  como recoger taguas en las selvas de Tucur&aacute; y Las Palomas. Las mujeres van con  sus bateas a «lavar oro». Es poco el que recogen por el m&eacute;todo mismo que  emplean. Y con el oro est&aacute;n las minas de carb&oacute;n. Los antioque&ntilde;os principian a  controlar las zonas aur&iacute;feras y las tierras de pastura &#091;...&#093; En las inmediaciones  de San Marcos se ha registrado el hecho de hallar en el buche de las gallinas  peque&ntilde;os granos de oro. No es raro, porque en la &eacute;poca del verano, las gallinas  de las casas de «las laderas» salen a «picar» en las playas del r&iacute;o&quot;<sup><a href="#5">5</a></sup>.</p>      <p> Sin embargo, junto al comentario del oro, los vaqueros le precisaron a Antol&iacute;n  D&iacute;az algo m&aacute;s: &quot;El San Jorge tiene mucha riqueza. Cerca de San Marcos las gentes  sacan oro de las arenas del r&iacute;o. Pero son pocos los que se dedican, porque la  industria de la regi&oacute;n es la ganader&iacute;a. Usted no encontrar&aacute; una sola persona que  no tenga su vaca y su arrozal&quot;<sup><a href="#6">6</a></sup>. D&iacute;az lo constat&oacute; y lo describi&oacute;  diciendo que &quot;los nativos de la regi&oacute;n no aprovechan la gran riqueza mineral,  porque la &uacute;nica obsesi&oacute;n es el ganado&quot;<sup><a href="#7">7</a></sup>.</p>      <p> Miner&iacute;a, pero especialmente agricultura y ganader&iacute;a, eran entonces las  principales actividades que exist&iacute;an gracias a las bondades de aquellas tierras.  En el caso de la ganader&iacute;a, &quot;la abundancia de pastos naturales y artificiales,  sus grandes ci&eacute;nagas y sus extensas sabanas&quot; favorec&iacute;an el mantenimiento de las  casi 200.000 reses que exist&iacute;an en el San Jorge hacia 1920<sup><a href="#8">8</a></sup>, tanto  as&iacute; que no solamente aparec&iacute;a como un rengl&oacute;n econ&oacute;mico regional sino tambi&eacute;n un  creciente sector de alcance nacional.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> &quot;Desde su nacimiento, el San Jorge, en las serranias de Abibe y Ayapel, hasta su  desembocadura en la boca de &quot;Perico&quot;, sus riberas no presentan sino escasos  trechos de terrenos bald&iacute;os, pues todas ellas son un verdadero c&eacute;sped de yerbas  artificiales en donde se alimentan con mayor rendimiento considerables cabezas de  ganado vacuno y caballar. En sus m&aacute;rgenes est&aacute;n enclavadas como exponentes de  laboriosidad y de trabajo las haciendas de Cuba, El Centenario, Palmira, Mala  Noche, La Gloria, Guayepo, Veragua y muchas otras que son verdaderos criaderos de ganado  en donde se ceba y engorda gran parte del que abastece el consumo de los  mercados de Antioquia, Atl&aacute;ntico, Caldas, Cundinamarca y los Santanderes&quot;<sup><a href="#9">9</a></sup>.</p>      <p> La agricultura, por su parte, ten&iacute;a a favor un suelo f&eacute;rtil, &quot;pues se cultivan  en cantidades muy apreciables arroz, ma&iacute;z, ca&ntilde;a de az&uacute;car, pl&aacute;tano, yuca y &ntilde;ame&quot;<sup><a href="#10">10</a></sup>.  En 1943 Anuar Chejne planteaba que en Ayapel</p>      <p> &quot;La agricultura ha tomado un gran incremento, especialmente la producci&oacute;n de  arroz, que asciende a una cifra fant&aacute;stica. La cosecha de arroz, en el a&ntilde;o de  1940, alcanz&oacute; a 6.000.000 de Kgs (&uacute;nicamente en la regi&oacute;n de Ayapel).  Gradualmente sigue la producci&oacute;n de la manteca, art&iacute;culos que surten los  mercados de Magangue y Barranquilla. La principal fuente de riqueza es la  ganader&iacute;a de primera clase que se exporta casi en su totalidad a los mercados de  Medell&iacute;n&quot;<sup><a href="#11">11</a></sup>.</p>      <p> Las &quot;bondades&quot; de la naturaleza consist&iacute;an entonces en posibilitar la  explotaci&oacute;n de los recursos para la generaci&oacute;n de industrias productivas, en la  que los bosques tendr&iacute;a tambi&eacute;n una participaci&oacute;n importante, tal y como lo  manifest&oacute; Eugenio Quintero, quien escribi&oacute; con respecto a los valles del San  Jorge que &quot;sus bosques, v&iacute;rgenes en su mayor parte est&aacute;n llenos de maderas de  todas clases de f&aacute;cil exportaci&oacute;n en &eacute;pocas de invierno puesto que sus v&iacute;as de  comunicaci&oacute;n le dan f&aacute;cil salida al Magdalena y de &eacute;ste al mar&quot;<sup><a href="#12">12</a></sup>.</p>      <p> El r&iacute;o fue durante muchos a&ntilde;os el medio por donde se transportaban los productos  de la regi&oacute;n, gracias a que comunicaba el interior de las llanuras con el mar  mediante su conexi&oacute;n con el r&iacute;o Magdalena. Marta Herrera plantea que a  diferencia de los Andes donde el agua muchas veces era vista como un obst&aacute;culo,  en las llanuras del Caribe &quot;son tambi&eacute;n los caminos mismos, son las v&iacute;as que  conectan unos sitios con otros, lugares de comercio e intercambio, que se ven  afectados por el verano y el invierno&quot;<sup><a href="#13">13</a></sup>.</p>      <p> El activo comercio por el r&iacute;o posibilit&oacute; el forecimiento de poblados y puertos  comerciales, donde se intercambiaban productos y se abastec&iacute;an las cargas que  saldr&iacute;an a los centros de mayor dinamismo econ&oacute;mico como el caso de Magangu&eacute;.  Con respecto al comercio de pescado, Luis Strifer describi&oacute; a fnales del siglo  XIX uno de los mercados m&aacute;s importantes en San Marcos:</p>      <p> &quot;Vense miles de ac&eacute;milas en el camino de la Vereda, nombre de este mercado; y adem&aacute;s llegan embarcaciones de Barranquilla, Magangue, Momp&oacute;x y Zaragoza. All&iacute; se operan cambios y curiosas transacciones  bajo la sombra de los &aacute;rboles, pues lo techos pajizos no pueden contener un  gent&iacute;o tan inmenso. Por fortuna, en aquella estaci&oacute;n no hay lluvias&quot;<sup><a href="#14">14</a></sup>.</p>      <p> A lo largo del r&iacute;o exist&iacute;an diferentes poblados productores de alimentos, como,  por ejemplo, Cecilia, cerca de Ayapel, en donde se produc&iacute;an al a&ntilde;o &quot;casi un  mill&oacute;n de kilos de panela y ochocientos mil kilos de arroz&quot;<sup><a href="#15">15</a></sup>. Otro  n&uacute;cleo importante era Jegua, cerca a San Benito Abad, el que describi&oacute; Dimas  Badel en 1943:</p>      <p> &quot;Se halla situado sobre la ribera derecha del San Jorge. En la &eacute;poca de verano  es de intenso movimiento porque a &eacute;l se traslada el comercio de San Benito Abad,  a causa de la sequ&iacute;a de la ci&eacute;naga de Tacasu&aacute;n y de los ca&ntilde;os que dan acceso a  ese puerto. El poblado se haya a una distancia de 58 kil&oacute;metros de Boca de  Perico y a 92 de Ayapel&quot;<sup><a href="#16">16</a></sup>.</p>      <p> El comercio en San Benito Abad estaba muy influenciado por la celebraci&oacute;n de las  festas de &quot;El Milagroso&quot;, un Cristo al que atribuyen hasta nuestros d&iacute;as el  poder de cumplir las s&uacute;plicas de los feligreses. Con ocasi&oacute;n de la fiesta  religiosa se trasladaban a este poblado comerciantes de todo el Caribe y del  interior del pa&iacute;s, a tal punto que el movimiento de intercambio de productos se  pod&iacute;a comparar con el de Magangu&eacute;, importante centro comercial durante los  siglos XIX y XX.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Cerca se encontraba Cuiva, cuya ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica a orillas del ca&ntilde;o Viloria  le permit&iacute;a augurarse un futuro promisorio en el sector comercial. Strifer  escribi&oacute; sobre el comercio de alimentos en este caser&iacute;o: &quot;Varias viviendas  existen en un paraje denominado Cuiba; y sus habitantes abastecen el mercado de  San Benito Abad; y en &eacute;pocas excepcionales, los pl&aacute;tanos de all&iacute; se bajan hasta  Barranquilla&quot;<sup><a href="#17">17</a></sup>. De forma similar, Eugenio Quintero, diputado de la  Asamblea del entonces departamento de Bol&iacute;var, escribi&oacute;:</p>      <p> &quot;La impresi&oacute;n que causa Cuiva a la llegada es muy grata para el viajero, porque  a pesar de estar retirado de Caimito y de San Benito Abad, se nota en &eacute;l alg&uacute;n  movimiento comercial y como tiene excelentes v&iacute;as de agua, es posible que con el  tiempo, llegue a ser un pueblo de gran importancia comercial. Su situaci&oacute;n  geogr&aacute;fica lo pone en condiciones ventajosas para surgir y abrirse paso. El  tiempo dir&aacute; si me he equivocado o no, pero auguro un porvenir muy grande a Cuiva  en el futuro&quot;<sup><a href="#18">18</a></sup>.</p>      <p> Sin embargo, otras opiniones llamaron la atenci&oacute;n sobre la necesidad de superar  el r&iacute;o como medio de comunicaci&oacute;n, idea ligada a una concepci&oacute;n particular de que algunos recursos naturales tambi&eacute;n  pueden ser obst&aacute;culo para el progreso. Bajo el sustento de que la necesidad de  la humanidad es encausar sus actividades bajo los principios de rapidez y  eficiencia, Alonso Cruz Vel&aacute;squez escribi&oacute; en 1943 con relaci&oacute;n al problema de  las v&iacute;as en la regi&oacute;n del San Jorge que</p>      <p> &quot;La carencia de &eacute;stas &#091;las v&iacute;as&#093; y de medios r&aacute;pidos de transporte vienen  manteniendo a esta regi&oacute;n sumida en el estancamiento del progreso cultural y  econ&oacute;mico. En estos tiempos de la rapidez y del valor de los minutos, es la hora  en que todav&iacute;a en el San Jorge viajamos por los medios m&aacute;s anticuados de  locomoci&oacute;n, como son las lentas lanchas a motor que recorren el r&iacute;o, debido a la  imposibilidad de usar veh&iacute;culos adecuados. Es la hora todav&iacute;a en que para ir al  interior de nuestro Departamento, donde se encuentran los mejores centros de  consumo regional, hay que hacer largas jornadas en bestia como &uacute;nico medio de  salvar los lodazales, sufriendo el balanceo del cuadr&uacute;pedo que nos conduce,  hasta las m&aacute;s furiosas embestidas de una naturaleza hostil y selv&aacute;tica que lo  obstaculiza todo&quot;<sup><a href="#19">19</a></sup>.</p>      <p> En su discusi&oacute;n en torno a las dificultades de transporte en la regi&oacute;n y su  consecuente efecto en el desarrollo de la misma, el autor plante&oacute; que los  periodos de inundaci&oacute;n y sequ&iacute;a hacen que ning&uacute;n medio de transporte sea &oacute;ptimo:</p>      <p> &quot;&#091;...&#093; en el verano los caminos est&aacute;n secos y se pueden transitar por ellos, pese  a las malas condiciones en que quedan &#091;despu&eacute;s de invierno&#093;. En cambio, en lo  que se refere al r&iacute;o, pasa lo contrario; en los meses de invierno se puede  viajar por &eacute;l con mayor o menor regularidad, mientras que en verano, es como  medio de comunicaci&oacute;n, un &oacute;rgano sin capacidad regular. Tenemos pues que en  resumidas cuentas, ni una ni otra v&iacute;a prestan el servicio deseado a la regi&oacute;n&quot;<sup><a href="#20">20</a></sup>.</p>      <p> La idea de una <i>naturaleza hostil </i>que obstaculiza el progreso no s&oacute;lo se  circunscribe al &aacute;mbito de las v&iacute;as de comunicaci&oacute;n. En el siglo XIX, Felipe  P&eacute;rez propon&iacute;a una especie de colonizaci&oacute;n de las tierras del San Jorge no  &uacute;nicamente con personas que la poblaran, sino con animales dom&eacute;sticos que  sustituyeran a los salvajes, logrando as&iacute; reemplazar esa naturaleza salvaje,  inservible y poco atractiva a los ojos del extranjero, por otra m&aacute;s &quot;&uacute;til&quot; y  productiva.</p>      <p> &quot;Las orillas de estas lagunas insalubres y desabitadas en casi toda su  estencion, est&aacute;n pobladas de bosques seculares, repletos de fieras, de reptiles enormes e insectos ponzo&ntilde;osos. Mas una vez descuajadas las selvas, canalizadas las aguas, fundadas algunas ciudades  y  poblados de animales domesticos los campos, Bol&iacute;var vendr&aacute; a ser uno de los Estados mas ricos de la Union y de comunicaciones m&aacute;s f&aacute;ciles, ganando en utilidad lo que hoy le falta de belleza  pintoresca a causa de ningunos accidentes&quot;<sup><a href="#21">21</a></sup>.</p>      <p> De esta manera, el dilema de la explotaci&oacute;n de los recursos no s&oacute;lo pasa por la  identificaci&oacute;n de sus potenciales, sino adem&aacute;s por la forma como se debe llevar  a cabo esa labor; es decir, la reflexi&oacute;n sobre los medios y la tecnolog&iacute;a para  hacerlo, lo que se puede convertir tambi&eacute;n en un obst&aacute;culo si no hay un impulso  o un apoyo para invertir en el cambio tecnol&oacute;gico que requiere pasar del uso y  manejo de los recursos naturales para la subsistencia y el comercio local a la  explotaci&oacute;n masiva para la conformaci&oacute;n de comercios regionales y nacionales. En  1942, la <i>Revista R&iacute;o San Jorge </i>entrevist&oacute; a Justiniano Acu&ntilde;a, uno de los  grandes ganaderos de la &eacute;poca, quien dio su opini&oacute;n sobre los problemas de la  regi&oacute;n; al respecto plante&oacute; que adem&aacute;s de la falta de est&iacute;mulos estatales a la  ganader&iacute;a, la agricultura se encontraba en una etapa incipiente a causa de la  falta de incentivos econ&oacute;micos y por la carencia de maquinaria apropiada para su  desarrollo industrial.</p>      <p> &quot;En materia de agricultura, nuestras regiones marchan a pasos de tortuga, porque  los medios que estamos empleando en la elaboraci&oacute;n de las tierras son  inadecuados por rudimentarios. Nosotros debemos trabajar la tierra de acuerdo  con los adelantos que ha impuesto la motorizaci&oacute;n &#091;...&#093;. En s&iacute;ntesis, tenemos  tierras sin explotar, por falta de maquinaria para hacerlo&quot;<sup><a href="#22">22</a></sup>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La idea de una regi&oacute;n rica en recursos naturales pero poco intervenida  tecnol&oacute;gicamente se puede encontrar tambi&eacute;n en la siguiente afrmaci&oacute;n de Antol&iacute;n  D&iacute;az: &quot;Lo &uacute;nico que Colombia puede dar a aquella regi&oacute;n son escuelas y  carreteras. Todo lo dem&aacute;s lo tiene aquella gente. Las m&aacute;s grandes fuentes de  riqueza est&aacute;n en aquellas tierras. La producci&oacute;n de arroz del San Jorge ser&iacute;a  suficiente para abastecer el pa&iacute;s, y sobrar&iacute;a para la exportaci&oacute;n. Pero a&uacute;n no ha  sido montada una descascaradota. Lo que existe es el pil&oacute;n ind&iacute;gena. De esta  manera, el grano se quiebra en dos y tres pedazos, cuando no queda convertido en  polvo. Por eso el brebaje m&aacute;s delicioso para calmar el calor es la chicha de  arroz. S&oacute;lo en esto se utiliza el grano m&aacute;s machacado a golpes de palos de  mangle y guayac&aacute;n&quot;<sup><a href="#23">23</a></sup>.</p>      <p> Si bien la agricultura y la ganader&iacute;a aparecen como las principales  &quot;industrias&quot;, no sucede lo mismo con la pesca, a pesar de que &eacute;sta, por las  caracter&iacute;sticas biof&iacute;sicas de la regi&oacute;n, ha sido desde tiempos prehisp&aacute;nicos una  fuente importante para la subsistencia de sus habitantes. Al parecer, por su  mismo car&aacute;cter artesanal no cumpl&iacute;a con los requerimientos t&eacute;cnicos necesarios para que fuera una fuente de  desarrollo econ&oacute;mico para la regi&oacute;n. Sin embargo, el Estado no tard&oacute; en volcar  sus ojos a este sector, pues la pesca tambi&eacute;n podr&iacute;a contribuir al proyecto de  modernizaci&oacute;n y progreso si se le consideraba como sector productivo.    <br> &nbsp;</p>       <p><b> 2. El pescado: un alimento para la naci&oacute;n colombiana</b></p>      <p> El 2 de febrero de 1944 el peri&oacute;dico <i>El Espectador </i>publica un art&iacute;culo  titulado &quot;Una Industria para mejorar la raza&quot;, en el que se traen a colaci&oacute;n las  ideas de Luis L&oacute;pez de Mesa en torno al atraso de la civilizaci&oacute;n y la raza en  Colombia. El &eacute;nfasis del texto est&aacute; en la preocupaci&oacute;n de L&oacute;pez por la &quot;realidad  biol&oacute;gica colombiana&quot;, caracterizada por una &quot;degradaci&oacute;n&quot; de las diferentes  especies animales y vegetales que &quot;merman en tama&ntilde;o, en fortaleza, belleza y  nobles cualidades de rendimiento econ&oacute;mico&quot;<sup><a href="#24">24</a></sup>. En este contexto,  prosigue Lopez, el &quot;hombre&quot; no ha sido ajeno a ese proceso de degradaci&oacute;n en  algunas regiones del pa&iacute;s, pues se empezaban a ver entre la poblaci&oacute;n personas  con caracter&iacute;sticas tales como &quot;endeblez, facidez, disminuci&oacute;n de la talla media  racial, dolencias f&iacute;sicas, desidia de la voluntad creadora &#091;...&#093;&quot;<sup><a href="#25">25</a></sup>.</p>      <p> Ante las ideas de L&oacute;pez de Mesa, el Editorial del peri&oacute;dico afirma que una de  las principales razones por las cuales se daba ese proceso de degeneraci&oacute;n en  los seres humanos era la carencia de f&oacute;sforo y calcio en sus organismos, pues  &quot;todos sabemos que sin f&oacute;sforo no hay pensamiento. Sin calcio menos podr&aacute;  formarse y crecer un organismo vivo&quot;<sup><a href="#26">26</a></sup>. De forma tal que la soluci&oacute;n  a este problema de desnutrici&oacute;n era impulsar la industria de la pesca, pues el  pescado contiene calcio y f&oacute;sforo y su consumo compensar&iacute;a las carencias  alimenticias de la gente y, como consecuencia, evitar&iacute;a el problema de la  degradaci&oacute;n racial asociada al estancamiento del pa&iacute;s en su camino hacia la  civilizaci&oacute;n y el progreso.</p>      <p> As&iacute;, desde la d&eacute;cada de 1950 se empezaron a llevar a cabo estudios promovidos  particularmente por la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Agricultura y  la Alimentaci&oacute;n, FAO, que buscaban desarrollar la pesca en el pa&iacute;s mediante la  investigaci&oacute;n de las potencialidades que exist&iacute;an. Si bien no hay un referente  expl&iacute;cito que vincule estos proyectos directamente con las ideas de mejorar &quot;la  raza&quot;, s&iacute; existe una preocupaci&oacute;n por el bajo consumo de pescado en el pa&iacute;s y el  subdesarrollo de la pesca tanto desde el punto de vista tecnol&oacute;gico como desde  el comercial.</p>      <p> Entre los a&ntilde;os 1959 y 1960 la FAO llev&oacute; a cabo un estudio de pesca continental  en territorios colombianos, y su especialista, John Greenbank, concluy&oacute; que en  primera instancia el problema del atraso de la pesca colombiana se deb&iacute;a  principalmente a la carencia de tecnolog&iacute;as adecuadas y a la persistencia en el uso de  herramientas &quot;primitivas&quot;, que no permit&iacute;an una mayor producci&oacute;n. En el momento  de su trabajo de campo, Greenbank encontr&oacute; que la principal herramienta  utilizada por los pescadores de aguas continentales era la atarraya, y tan solo  &quot;en algunos lugares se utiliza un peque&ntilde;o chinchorro, generalmente no superior a  50 metros de largo. Tampoco son muy usados ni los artes de enredo (redes de  enmalle o trasmallos) ni los de atrampar (biturones, trampas propiamente  dichas)&quot;<sup><a href="#27">27</a></sup>.</p>      <p> Greenbank plante&oacute; que exist&iacute;an dos razones principales por las que los  pescadores no han sustituido los &quot;primitivos&quot; m&eacute;todos de pesca por otros &quot;m&aacute;s  modernos, complejos y eficientes&quot;:</p>      <p> &quot;Primeramente, la mayor&iacute;a de los pescadores no conocen otros m&eacute;todos que los que  usaron sus padres, y no se ha hecho ning&uacute;n esfuerzo para educarlos o  capacitarlos en la utilizaci&oacute;n de m&eacute;todos nuevos. En segundo lugar, los parejos  modernos (y sus accesorios, tales como embarcaciones de motor) son caros,  mientras la mano de obra es barata&quot;<sup><a href="#28">28</a></sup>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Con base en estos hallazgos, el estudio hizo hincapi&eacute; en la posibilidad de  desarrollar la industria de la pesca continental en Colombia. Para ello, dice el  informe, era necesario aumentar la intensificaci&oacute;n de la pesca y mejorar las  artes de extracci&oacute;n empleada. A su vez, al seguir estas recomendaciones se  esperaba que el precio del pescado fuera bajo para que pudiera insertarse en un  mercado de competencia. Con un aumento de la producci&oacute;n pesquera se deber&iacute;a  desarrollar un estudio de los mercados del pescado para garantizar su  comercializaci&oacute;n y consumo.</p>      <p> En la d&eacute;cada de 1970 otra comisi&oacute;n de la FAO visit&oacute; la cuenca del Magdalena, y  en su estudio, James Kapetsky, el profesional encargado, concluy&oacute; que:</p>      <p> 1.&nbsp; El chinchorro y la atarraya, las artes predominantes en la &eacute;poca de  invierno, son ineficaces para niveles de agua altos y, por lo tanto, hab&iacute;a una  falta de aparejos de pesca adecuados para explotar los peces que &quot;abundan en la  captura&quot;.</p>      <p> 2. Tras una serie de pruebas de pesca con fotas de trasmallo de malla m&uacute;ltiple  plante&oacute; que &quot;si &eacute;ste &#091;el trasmallo&#093; se introdujera como m&eacute;todo moderno de pesca,  podr&iacute;a aumentar sustancial-mente el rendimiento de la ci&eacute;naga al incrementar la  proporci&oacute;n de la mayor&iacute;a de las especies de Categor&iacute;a 2 &#091;especies que no han  sido aprovechadas hasta el momento y son potenciales para explotaci&oacute;n&#093; en la  captura.&quot;<sup><a href="#29">29</a></sup>.</p>      <p> 3.&nbsp; Se deb&iacute;an incrementar las &aacute;reas de explotaci&oacute;n pesquera, ya que existen  cerca de 156.000 hect&aacute;reas sin explotar.</p>      <p> 4.&nbsp; Estas recomendaciones deben ir acompa&ntilde;adas de un desarrollo pesquero  ordenado<sup><a href="#30">30</a></sup>.</p>      <p> De manera tal que la pesca en la cuenca, como la continental nacional, estaba  subexplotada y requer&iacute;a de unas acciones prontas para su desarrollo y su  consecuente aporte a la econom&iacute;a regional y nacional. Efectivamente se valor&oacute;  como recurso natural explotable, y conforme a las recomendaciones de la FAO, se  introdujeron m&eacute;todos de pesca m&aacute;s &quot;eficientes&quot; como, por ejemplo, el trasmallo<sup><a href="#31">31</a> </sup>y se ampliaron las &aacute;reas de pesca a cuerpos de agua &quot;subexplota-dos&quot;. Sin  embargo, el resultado no fue el esperado.</p>      <p> En el a&ntilde;o 2002 la FAO y el Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n hicieron varios  estudios para la formulaci&oacute;n del &quot;programa de desarrollo sostenible para la  regi&oacute;n de La Mojana&quot;. Los estudios abarcaron diferentes campos tales como  desarrollo agropecuario, infraestructura, administraci&oacute;n de tierras, hidrolog&iacute;a,  fauna silvestre tropical y recursos pesqueros y acu&iacute;colas. La conclusi&oacute;n general  de los estudios es que en la regi&oacute;n de La Mojana<sup><a href="#32">32</a></sup>, donde se  encuentra el r&iacute;o San Jorge, hay problemas serios de degradaci&oacute;n de los recursos,  y en el caso de la pesca, la situaci&oacute;n es cr&iacute;tica<sup><a href="#33">33</a></sup>.</p>      <p> El informe sobre recursos pesqueros y acu&iacute;colas plantea al respecto que la  actividad pesquera en la cuenca del Magdalena ha sufrido una dr&aacute;stica  disminuci&oacute;n durante los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os por la intensidad de la extracci&oacute;n a la  cual ha sido sometida. Pas&oacute; de aportar m&aacute;s del 90% de la pesca de las aguas  continentales colombianas en la d&eacute;cada de 1970 a contribuir en la d&eacute;cada de 1990  tan s&oacute;lo con el 29.95%<sup><a href="#34">34</a></sup>.</p>      <p> En este contexto, Jos&eacute; Iv&aacute;n Mojica<sup><a href="#35">35</a></sup> plantea que la preocupaci&oacute;n por  la crisis pesquera no radica solamente en la disminuci&oacute;n de los rendimientos  anuales, sino tambi&eacute;n en las tallas de captura. El bagre rayado (<i>Pseudoplatystoma  fasciatum</i>), que junto al bocachico (<i>Prochilodus madgalenae</i>)  constituyen las especies comerciales m&aacute;s importantes en la pesca continental,  pas&oacute; de una talla promedio de 87 cent&iacute;metros en 1973 a 54 cent&iacute;metros en 1988.  La preocupaci&oacute;n reside en el hecho de que esta especie adquiere su madurez sexual cuando llega a tallas de 52 y 60 cent&iacute;metros para machos y hembras  respectivamente, lo que indica que pocos individuos alcanzan a llegar a su edad  reproductiva<sup><a href="#36">36</a></sup>. Para fnales de la d&eacute;cada de 1980 las menores tallas  de captura del bagre rayado en la cuenca del Magdalena proven&iacute;an del r&iacute;o San  Jorge<sup><a href="#37">37</a></sup>. Seg&uacute;n lo plantean los informes mencionados, una de las  principales causas de este problema es el uso indebido de artes y m&eacute;todos de  pesca, tales como las redes de arrastre y los trasmallos con ojo de malla con  medidas muy por debajo de lo establecido en la normatividad que regula las  pesquer&iacute;as. Si quienes usan esas redes son los pescadores, entonces ellos son  los directos responsables del problema.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En 1978 la FAO llam&oacute; la atenci&oacute;n sobre la necesidad de explotar en mayor escala  las pesquer&iacute;as de la cuenca del Magdalena mediante el uso del trasmallo  acompa&ntilde;ado de otras medidas. Veinticuatro a&ntilde;os despu&eacute;s alert&oacute; sobre la  sobreexplotaci&oacute;n y la degradaci&oacute;n de la pesca por el uso indebido de artes y  m&eacute;todos. Sin embargo, lo que los expertos de la FAO no dijeron en sus informes,  tal vez porque lo ignoraban, es que desde antes de la d&eacute;cada de 1970 el uso de  chinchorros ya hab&iacute;a generado conflictos en la cuenca y la situaci&oacute;n de las  pesquer&iacute;as no era tan id&iacute;lica como parec&iacute;a serlo.    <br> &nbsp;</p>       <p><b> 3. Chinchorros y conflictos en la pesca</b></p>      <p> En 1943 Plutarco Pupo public&oacute; un art&iacute;culo titulado &quot;El problema de la pesca en  la regi&oacute;n del R&iacute;o San Jorge&quot;. El escrito inicia de la siguiente forma:</p>      <p> &quot;Conocido es de todos, que los pueblos, a medida que van transitando por los  caminos de su desarrollo comercial, vense abocados a multitud de diversos y  dif&iacute;ciles problemas; tal como el que ha venido a preocupar la tranquilidad de  nuestro pueblo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, con motivo del excesivo incremento de la  industria pesquera en la regi&oacute;n del R&iacute;o San Jorge. La explotaci&oacute;n de las  especies de fauna acu&aacute;tica en nuestras aguas, es algo ya intolerable. Estamos a  punto de contemplar el agotamiento de los peces como consecuencia de los  sistemas que se vienen empleando en esta industria, toda vez que los  chinchorros, por la calidad de la construcci&oacute;n y la cantidad de los pescadores  en tan poco caudal de aguas, est&aacute;n terminando con esa poderosa riqueza. Y esto,  sin contar el ejercicio permanente de las labores que lleven a cabo las personas  interesadas en este negocio&quot;<sup><a href="#38">38</a></sup>.</p>      <p> De acuerdo a lo anterior, en la d&eacute;cada de 1940 ya exist&iacute;a la preocupaci&oacute;n por el  futuro de la pesca y hab&iacute;a una conciencia sobre los efectos perturbadores del  chinchorro. Luego, en 1947, el icti&oacute;logo Cecil Miles public&oacute; su libro <i>Los  peces del r&iacute;o Magdalena</i>, donde plante&oacute; que la raz&oacute;n por la cual la cuenca del Magdalena no mostraba la misma abundancia  de peces que en los r&iacute;os de los Llanos Orientales era por &quot;el abuso de la  dinamita y otros m&eacute;todos il&iacute;citos de pesca&quot;<sup><a href="#39">39</a></sup>. Sin embargo, la  percepci&oacute;n de la disminuci&oacute;n de los recursos pesqueros no estaba asociada s&oacute;lo  con la utilizaci&oacute;n de herramientas de pesca nociva, sino tambi&eacute;n con las  actitudes de los pescadores frente a la situaci&oacute;n, pues seg&uacute;n Miles, &quot;es dif&iacute;cil  convencer a los ribere&ntilde;os de que esta manera tan f&aacute;cil de proveerse de  alimentos, los enriquece hoy y ma&ntilde;ana los empobrece&quot;<sup><a href="#40">40</a></sup>. De igual  forma, en el discurso del icti&oacute;logo, el papel del Estado aparece como  fundamental en la regulaci&oacute;n de la pesca.</p>     <p> &quot;Lo que se impone, no es m&aacute;s legislaci&oacute;n, sino mejor cumplimiento de la  existencia, mediante el cultivo del sentido social y el control de la venta de los explosivos y aun del producto de la pesca il&iacute;cita, ya que, en el individuo de pocos recursos pecuniarios, es f&aacute;cil perdonar un acto de ignorancia cometido con &uacute;nico fin de llenar las bocas hambrientas de su familia. Pero la adopci&oacute;n de medidas efectivas en este sentido, es por lo menos tan importante como la supresi&oacute;n de los licores clandestinos, que se conduce con mas ah&iacute;nco, debido a su efecto sobre las Rentas Departamentales&quot;<sup><a href="#41">41</a></sup>.</p>      <p> En cuanto a las redes de malla menuda, si bien Miles aclara que su uso no es  nocivo para la pesca en la medida en que s&oacute;lo se capturen ejemplares adultos,  tambi&eacute;n reconoce que su manejo conlleva necesariamente a la captura de peces  j&oacute;venes, raz&oacute;n por la cual para ese entonces ya exist&iacute;a una legislaci&oacute;n que las  prohib&iacute;a. No es claro a&uacute;n desde cu&aacute;ndo el Estado ha regulado la actividad  pesquera en el pa&iacute;s, y menos si la regulaci&oacute;n en el caso de la cuenca del  Magdalena fue una respuesta a una crisis creciente o una forma de anticiparse a  lo que podr&iacute;a suceder<sup><a href="#42">42</a></sup>. Lo cierto es que el Estado prohibi&oacute; la pesca  con chinchorro en el r&iacute;o San Jorge mediante la Resoluci&oacute;n n&uacute;mero 0755 de mayo 27  de 1960<sup><a href="#43">43</a></sup>, lo que no signific&oacute; una erradicaci&oacute;n definitiva de la  herramienta, pues como lo menciona el bi&oacute;logo sueco George Dahl en varias de sus  obras, la legislaci&oacute;n fue letra muerta y los controles estatales no fueron  efectivos.</p>      <p> El chinchorro por ser una red de arrastre tambi&eacute;n captura en sus mallas muchas  especies de peces que en aquellas &eacute;pocas no eran apetecidas y, por tanto, se abandonaban muertas en las orillas de r&iacute;o.  Desde la d&eacute;cada de 1950, George Dahl alertaba en sus publicaciones sobre el  car&aacute;cter nocivo de las redes de arrastre como lo es el chinchorro y sobre la  matanza indiscriminada de peces sin valor comercial.</p>      <p> Dos citas bastan para ilustrar la visi&oacute;n de Dahl. Desde el punto de vista  econ&oacute;mico, el bagre pintado y el bocachico son las especies m&aacute;s importantes en  la cuenca del Magdalena. Sobre la primera escribi&oacute; lo siguiente en la d&eacute;cada de  1960:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> &quot;El caso de esta especie, de inmenso valor econ&oacute;mico, es una verdadera tragedia.  Hace dos o tres lustros, ella era todav&iacute;a abundante en el sistema del Magdalena  y sus tributarios mayores. Hoy est&aacute; al borde de la desaparici&oacute;n, sin que se  levante una mano para protegerla. El bagre pintado era una verdadera riqueza. En  tiempos pasados se capturaron a veces ejemplares de metro y medio de longitud y  de 60 o 70 kilogramos. En cualquier pueblecito de las orillas del Magdalena se  presenciaba la venta de 20, 30 o 50 cargas de bagre seco, que constituye comida  barata y al alcance de todos. Un viejo pescador nos dijo con nostalgia: &quot;hay que  hacer embalsamar uno de estos bagres para que los nietos lo conozcan&quot;. Y no  exageraba. Faltan muy pocos a&ntilde;os para que la extinci&oacute;n sea total&quot;<sup><a href="#44">44</a></sup>.</p>      <p> Para Dahl el bocachico era la especie de m&aacute;s importancia econ&oacute;mica en el pa&iacute;s y  en la cual se podr&iacute;a basar la pesca industrial de la cuenca. Sin embargo, en el  momento en el que escribi&oacute;, el autor consideraba que era objeto de &quot;una pesca  descontrolada y loca, completamente destructiva&quot;<sup><a href="#45">45</a></sup>, que hab&iacute;a llevado  a una disminuci&oacute;n en la rentabilidad de la misma. Aunque para el r&iacute;o San Jorge  exist&iacute;a una legislaci&oacute;n que regulaba la pesca, seg&uacute;n Dahl &eacute;sta no era respetada.</p>      <p> &quot;Los pescadores locales, quienes tienen que vivir del bocachico y no carecen  completamente de raz&oacute;n, piden una legislaci&oacute;n algo diferente. Pero gran parte de  los que pescan all&iacute; son &quot;caballeros de industria&quot;, o, m&aacute;s claramente dicho,  aventureros sin ley ni patria, que llegan con la exclusiva intenci&oacute;n de ganar  dinero a manos llenas, sin tener por un momento en cuenta el porvenir del pueblo  pescador. No se exagera al calificar como un delito contra la econom&iacute;a del pa&iacute;s  la acci&oacute;n de tales pescadores -apoyados por algunos pol&iacute;ticos- que despoja de  sus riquezas a un r&iacute;o colombiano y priva a la poblaci&oacute;n ribere&ntilde;a de su  prosperidad futura; acci&oacute;n que se comete impunemente y sin frenos, ya que no ha  sido posible que la Secci&oacute;n de Pesca del Ministerio de Agricultura mantenga en  el lugar unas patrullas guardapescas&quot;<sup><a href="#46">46</a></sup>.</p>      <p> De esta manera, lo que puede observarse en las ideas de Dahl es que el problema  de la crisis pesquera ten&iacute;a adem&aacute;s un trasfondo pol&iacute;tico que se relaciona con la  incapacidad de las instituciones estatales para hacer efectiva la ley. As&iacute; lo  expresa tambi&eacute;n cuando habla del barbudo (<i>Pimelodus clarias</i>): &quot;Las redes  de arrastre llevan miles de ejemplares peque&ntilde;os de esta y de otras especies a la  orilla -ya que la famosa &quot;regulaci&oacute;n de tama&ntilde;o de mallas&quot; es pura farsa- y all&iacute;  son abandonados para morir, sin utilidad para nadie&quot;<sup><a href="#47">47</a></sup>. Los gobiernos  municipales, al parecer, infuyeron de igual forma en la degradaci&oacute;n de la pesca.  Asimismo, lo manifest&oacute; Alonso Ramos, quien escribi&oacute; que los concejos municipales  de Ayapel y Montel&iacute;bano permit&iacute;an la pesca con redes de arrastre en los  diferentes cuerpos de agua, sin tener en cuenta las tallas m&iacute;nimas permitidas ni  el tama&ntilde;o de malla reglamentado por el Ministerio de Agricultura. Para Ramos, el  &uacute;nico inter&eacute;s de esos concejos municipales era &quot;lograr ingresos para el fsco  municipal mediante el cobro de determinada suma de dinero por cada cami&oacute;n que  sale cargado con pescado de su jurisdicci&oacute;n&quot;<sup><a href="#48">48</a></sup>.</p>      <p> El resultado de esa problem&aacute;tica fue la disminuci&oacute;n de los peces. Con respecto  al Matacaim&aacute;n (<i>Centrochir crocodilii</i>), Dahl escribi&oacute;: &quot;Ahora est&aacute;  disminuyendo su n&uacute;mero como sucede con casi todas las especies del r&iacute;o San  Jorge; miles de ejemplares quedan cada verano pudri&eacute;ndose en las orillas  v&iacute;ctimas de las redes de arrastre&quot;<sup><a href="#49">49</a></sup>.</p>      <p> El momento en el que empez&oacute; la crisis no es muy claro a&uacute;n. Cuando recorr&iacute; el San  Jorge entre los a&ntilde;os 2004 y 2005, la mayor&iacute;a de pescadores afrmaban que desde  hac&iacute;a unos treinta a&ntilde;os la situaci&oacute;n empez&oacute; a empeorar; otros afrman que en  realidad fue desde principios de la d&eacute;cada de 1990. Los datos compilados por  Mauricio Giraldo muestran la situaci&oacute;n desde la d&eacute;cada de 1970, lo que coincide  con las versiones de la mayor&iacute;a de los pescadores. Sin embargo, como ya lo  mostr&eacute; anteriormente, desde la d&eacute;cada de 1940, si no antes, existe la  preocupaci&oacute;n sobre el peligro que corren especies tan importantes como es el  bagre rayado.</p>      <p> Dahl conoci&oacute; en la d&eacute;cada de 1950 el proceso de deterioro de la pesca en el r&iacute;o  Sin&uacute;, que fue causada, en opini&oacute;n del autor, por el uso de grandes redes de  arrastre que no necesariamente eran utilizadas por &quot;los pescadores propiamente  dichos, ellos continuaron pobres como siempre&quot;, sino por comerciantes, quienes  se &quot;enriquecieron con la destrucci&oacute;n de un important&iacute;simo recurso natural&quot;<sup><a href="#50">50</a></sup>.  En 1959 este proceso desemboc&oacute; en un agotamiento casi total de los recursos del  r&iacute;o Sin&uacute;.</p>      <p> Dahl cuenta que lo anterior llev&oacute; a que en el Sin&uacute; se prohibiera la pesca con  redes de arrastre. En el a&ntilde;o de 1963 se permiti&oacute; pescar de nuevo con este tipo  de redes pero la pesca amenaz&oacute; con volver a caer, &quot;&#091;los pescadores industriales&#093;  trataron de hacer lo posible por repetir el desastre de 1959, pero se volvi&oacute; a prohibir la pesca con chinchorros,  y se salv&oacute; la situaci&oacute;n&quot;. No contamos con fuentes para decir qu&eacute; sucedi&oacute; en el  Sin&uacute; durante las d&eacute;cadas siguientes. Sin embargo, los pescadores del San Jorge  afrman que hoy la pesca en el Sin&uacute; est&aacute; en condiciones peores que las de su r&iacute;o.  Adalberto Trespalacios, pescador de Ayapel, por su parte, cont&oacute; que en noviembre  del a&ntilde;o 1969 hubo una reuni&oacute;n en Caucasia donde asistieron pescadores de la  regi&oacute;n y representantes de la Corporaci&oacute;n Aut&oacute;noma Regional de los Valles del  Magdalena y del Sin&uacute;, CVM. Uno de los motivos de la reuni&oacute;n era la necesidad de  poner freno a la pesca con chinchorro, porque, dice Adalberto, &quot;el Sin&uacute; ya se  hab&iacute;a acabado y no quer&iacute;an repetir la misma historia en el San Jorge&quot;<sup><a href="#51">51</a></sup>.</p>      <p> Los pescadores hablan del chinchorro como una red que &quot;ha existido siempre&quot;, por  lo que es muy complicado establecer el momento de su llegada al San Jorge y la  consecuente crisis que document&oacute; Dahl. Sin embargo, algunos registros hist&oacute;ricos  dan cuenta de la presencia de la red en el r&iacute;o desde el siglo XVIII, y  atestiguan de paso, una vez m&aacute;s en contraste con lo que plantearon los informes  de la FAO, que el conficto por su uso exist&iacute;a desde entonces.</p>      <p> En el a&ntilde;o de 1770 los &quot;Vecinos de la Villa de Mompox&quot; levantaron una queja en  contra de la pesca con chinchorro y solicitaron</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> &quot;que en ningun termino consientan el que Persona alguna sea &ograve; sada a usar del  exercicio de pesqueria con Chinchorro Por lo que redunda no solo en perjuicio de  los que representan como que mantienen Sus Mugeres y familias con el exercicio  de la Pesqueria con Atarranja, Varas, y harpones&quot;<sup><a href="#52">52</a></sup>.</p>      <p> Para los autores de la queja, el problema del uso del chinchorro radica en que  s&oacute;lo permite el beneficio a unos pocos, y afecta la pesca de la dem&aacute;s poblaci&oacute;n  porque ahuyenta los peces.</p>      <p> &quot;&#091;...&#093; respecto que us&agrave;ndo de aquella arteyma&ntilde;a del Chinchorro, solo gozan del  beneficio los Due&ntilde;os del, y resulta el que branto de que por las &#091;de&#093; Partes en  donde Cae aquel Ynstrumento se &agrave;uyenta el Pescado, como se tiene por exemplar de  ahora cinco a&ntilde;os que haviendo Usado de el en el Rio y sienaga de Sincalecha de  las inmediaciones de esta jurisdiccion Nicolas &egrave;l Mayorquin se experimento el  que ha quedado tan avientados los Pejes que hasta ahora no se han podido lograr  las Pescas que hantes se hacian con las atarrajas Arpones, &agrave;nzuelos &#091;...&#093;&quot;<sup><a href="#53">53</a></sup>.</p>      <p> Estos hechos hab&iacute;an sido recurrentes, raz&oacute;n por la que en el a&ntilde;o de 1767 se  hab&iacute;a prohibido la pesca con chinchorro. A pesar de ello, despu&eacute;s de promulgada  la prohibici&oacute;n, un &quot;Negro libre nombrado Pablo Chica&quot;, al parecer ajeno a la  poblaci&oacute;n de la Villa de Mompox, junto a otras cuatro personas sol&iacute;an salir en  las noches a pescar con chinchorro en varias partes del r&iacute;o. Los pescadores de aquellos poblados se  opusieron a las acciones de Pablo Chica, y finalmente por acciones de las  autoridades locales le decomisaron el chinchorro, aunque entre los pobladores  qued&oacute; el temor de que Chica pudiera construir otra red &quot;favorecido de algunos  particulares de esta Villa&quot;<sup><a href="#54">54</a></sup>.</p>      <p> De la misma forma, el 26 de septiembre de 1761, el capit&aacute;n de guerra Don Alonso  Monroy, &quot;juez de caminos y de cobranzas reales&quot; escribi&oacute; acerca de su visita al  pueblo de San Francisco de Yegua, &quot;situado en las m&aacute;rgenes del r&iacute;o san Jorge,  terreno tan bajo que muchas veces, en un a&ntilde;o, padecen sus naturales, dos veces,  con las crecientes de dicho r&iacute;o&quot;<sup><a href="#55">55</a></sup>. Entre otras cosas, Monroy explica  que una de las causas por las cuales los indios de este pueblo, hoy llamado  Jegua, no pod&iacute;an pagar sus tributos era el problema que exist&iacute;a entre ellos y  los chinchorreros.</p>      <p> Seg&uacute;n lo cuenta Don Alonso Monroy, los indios de Jegua ten&iacute;an la pesca &quot;de peje,  doncella y bagre&quot; como una de sus actividades econ&oacute;micas principales, que la  ejerc&iacute;an con el anzuelo como herramienta principal. Sin embargo exist&iacute;an otras  personas que utilizaban chinchorros &quot;que hechan por los ca&ntilde;os de las aguas  vertidas&quot;, los cuales obstaculizaban el paso de los peces hacia los espacios de  pesca de la gente de Jegua. Los chinchorros, escribi&oacute; Monroy, &quot;como cara rapi&ntilde;a,  que no solo lo ahuyenta, sino que tambi&eacute;n lo arrastra, sac&aacute;ndose de su centro  todo genero, de pescado, aunque sea mediano; lo cual es la realidad&quot;<sup><a href="#56">56</a></sup>,  imped&iacute;an la pesca con anzuelo de los indios de Jegua, quienes al no poder pescar  no pod&iacute;an obtener los recursos para pagar los impuestos.</p>      <p> El problema con los chinchorros persisti&oacute;. El 15 de noviembre de 1804, Don  Andr&eacute;s Jos&eacute; Molina, Alcalde de la Villa sac&oacute; de prisi&oacute;n a Juan de Jes&uacute;s de los  Reyes, &quot;indio tributario del pueblo de Jegua&quot;<sup><a href="#57">57</a></sup>, con el fn de &quot;que  expusiese lo que conste o haya o&iacute;do decir en punto al sublevamiento hecho por  el, y sus compa&ntilde;eros el Viernes Santo treinta de marzo del presente a&ntilde;o, contra  mi persona&quot;. El detonante fue el hecho de que Pedro Mart&iacute;n, Alcalde de Jegua,  vendi&oacute; unas reses consideradas por los jeguanos como de propiedad de la Virgen,  patrona del lugar. Sin embargo, aquel &quot;sublevamiento&quot; del Viernes Santo ten&iacute;a  que ver tambi&eacute;n con el uso de chinchorros en las aguas de Jegua por parte de los  villeros<sup><a href="#58">58</a></sup>. Seg&uacute;n lo muestra el documento de Don Andr&eacute;s, el indio  Juan de Jes&uacute;s dijo:</p>      <p> &quot;Sr. Alcalde todo esto se ha ofrecido por defender nosotros el ganado de Mar&iacute;a Sant&iacute;sima, si al Sr. Alcalde le vienen a quitar la camisa, se la dejar&aacute; quitar? No, es esa la palabra que el Sr. Alcalde nos ten&iacute;a dada de no consentir echasen chinchorros en el ca&ntilde;o de Jegua; a lo que ha contestado el profuso Sr. Alcalde, que as&iacute; se los hab&iacute;a ofrecido, y se lo cumplir&iacute;a&quot;<i><sup><a href="#59">59</a></sup></i>.</p>      <p> De esta forma, podemos afrmar que por lo menos desde el siglo XVIII existen  confictos por el uso de los chinchorros, asociados al aprovechamiento de los  recursos por parte de unos, en detrimento del usufructo de otros. Evidentemente  no son como los de hoy d&iacute;a, pues los diferencia la l&oacute;gica que los subyace y el  contexto en el que se dan, pues en la actualidad los problemas ambientales se  han agravado por la mercantilizaci&oacute;n en que se han sumido los recursos naturales  y por la sobre explotaci&oacute;n a que se han visto sometidos. En el caso de la pesca  en el San Jorge, la evidencia hist&oacute;rica del uso de los chinchorros y de la  preocupaci&oacute;n que algunas personas vieron en su utilizaci&oacute;n sugiere una reflexi&oacute;n  m&aacute;s profunda y un cuestionamiento a la forma c&oacute;mo la FAO valor&oacute; las pesquer&iacute;as  en Colombia; al parecer poco se enter&oacute; de la forma como la gente pescaba desde  tiempos remotos ni de los conflictos que ya exist&iacute;an cuando los expertos  llegaron a estudiar los recursos naturales, pensando en la forma como &eacute;stos  llevar&iacute;an al desarrollo econ&oacute;mico.    <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     <br> <b> Conclusion es: pobreza, degradaci&oacute;n ambiental y ahistoricidad estatal</b></p>      <p> Los recursos naturales en el San Jorge fueron objeto de diversas visiones sobre  la naturaleza: como despensa de recursos naturales, como naturaleza hostil y  como naturaleza salvaje susceptible de domesticaci&oacute;n. Lo cierto es que esas  ideas se tejieron en torno al objetivo de explotar los recursos para generar  progreso y desarrollo econ&oacute;mico. Roderick Neumann, citando a Adams, plantea que  desde principios del siglo XIX el desarrollo lleg&oacute; a ser la teor&iacute;a lineal del  progreso ligado al capitalismo<sup><a href="#60">60</a></sup>. De esta forma, el desarrollo es  imaginado como una misi&oacute;n civilizadora que implica el reemplazo de unas  condiciones &quot;salvajes&quot; por las de prosperidad moderna<sup><a href="#61">61</a></sup>. Neil Smith,  por su parte, argumenta que en esta din&aacute;mica de expansi&oacute;n del desarrollo  econ&oacute;mico ligado a la acumulaci&oacute;n capitalista, la naturaleza se convierte en un  resultado de la producci&oacute;n social, cuya materializaci&oacute;n se refleja en un  desarrollo desigual<sup><a href="#62">62</a></sup>.</p>      <p> Sin embargo, ese af&aacute;n por explotar los recursos del San Jorge no llev&oacute;  necesariamente al progreso de la regi&oacute;n ni al desarrollo econ&oacute;mico. En el caso  de la pesca, al desconocer el Estado una historia de conflictos, lo que logr&oacute;  fue agravar la situaci&oacute;n al permitir la adopci&oacute;n de medidas sugeridas por la  FAO, cuyos estudios t&eacute;cnicos desconocieron por completo el conflicto ambiental  que desde el siglo XVIII ven&iacute;an convirtiendo la pesca en un recurso escaso. Es  parad&oacute;jico el papel del Estado pues como se demuestra en el texto, desde la  d&eacute;cada de 1940, si no antes, ven&iacute;a reglamentando el uso de m&eacute;todos &quot;il&iacute;citos&quot; en  la pesca, adem&aacute;s ya hab&iacute;a sido alertado por los estudios de Cecil Miles y George  Dahl, quienes hac&iacute;an parte de instituciones estatales. Aun as&iacute;, se adoptaron  unas medidas que sustentaban que la pesca estaba subexplotada y que las  tecnolog&iacute;as que usaban los pescadores, consideradas atrasadas, no eran las m&aacute;s  eficientes. Sin embargo, la visi&oacute;n ahist&oacute;rica del Estado y de los gobiernos de turno no se limit&oacute; a este  momento en particular, pues al iniciar el nuevo milenio una vez m&aacute;s de la mano  de la FAO advirti&oacute; sobre la degradaci&oacute;n de los recursos, un hecho ya anunciado  casi sesenta a&ntilde;os atr&aacute;s<sup><a href="#63">63</a></sup>.</p>      <p> La particularidad de la alerta que hace el Estado sobre la pesca, es que se  enfoca en culpar al pescador, pues es &eacute;l quien a su entender maneja las redes  causantes de la crisis. Ese pescador, a su vez tiene la doble caracter&iacute;stica de  ser por una parte pobre y formar parte del conjunto de campesinos de una regi&oacute;n  donde el porcentaje promedio de NBI es del 80%, y por otra, que el 57% de esa  poblaci&oacute;n vive en condiciones de miseria y analfabetismo<sup><a href="#64">64</a></sup>. De manera  que la nueva propuesta del Estado y de las organizaciones no gubernamentales se  orient&oacute; hacia la conservaci&oacute;n. As&iacute; se refere el informe final del Programa de  Desarrollo Sostenible de la Regi&oacute;n de La Mojana:</p>      <p> &quot;Es preciso conservar los recursos naturales de La Mojana para que contin&uacute;e  desempe&ntilde;ando su funci&oacute;n de regulaci&oacute;n de caudales de los r&iacute;os Magdalena, Cauca y  San Jorge y prestando los servicios ambientales con el pleno reconocimiento del  resto del pa&iacute;s. La <i>conservaci&oacute;n </i>de esos recursos es, adem&aacute;s, una  necesidad imperiosa no s&oacute;lo por la fuente de sustento para muchas familias  mojaneras a trav&eacute;s de la caza, la pesca y la extracci&oacute;n de le&ntilde;a y madera sino  tambi&eacute;n en raz&oacute;n de que su <i>explotaci&oacute;n excesiva est&aacute; conduciendo a su  deterioro y desaparici&oacute;n</i>. La conservaci&oacute;n y el aprovechamiento racional de  esos recursos debe hacerse con la activa <i>participaci&oacute;n y compromiso </i>de la  poblaci&oacute;n local, mediante un proceso de informaci&oacute;n, <i>educaci&oacute;n y construcci&oacute;n  de conciencia</i>, combinado con el ofrecimiento de alternativas de trabajo y  producci&oacute;n que reduzcan la dependencia excesiva de la explotaci&oacute;n de los  recursos naturales&quot;<sup><a href="#65">65</a></sup>.</p>      <p> Una vez m&aacute;s ante los problemas ecol&oacute;gicos aparece el &quot;circulo vicioso&quot; entre  pobreza y degradaci&oacute;n ambiental, donde existen unas familias con hambre que para  solventar su situaci&oacute;n intensifican la extracci&oacute;n de recursos, los cuales a su  vez se degradan generando m&aacute;s pobreza y as&iacute; sucesivamente<sup><a href="#66">66</a></sup>. De forma  tal que para el Estado la manera m&aacute;s eficaz para salir de ese c&iacute;rculo, es  &quot;generar conciencia&quot; entre los pescadores para que cambien sus pr&aacute;cticas  &quot;nocivas&quot; y no destruyan el ambiente. Es decir, en la d&eacute;cada de 1970, los  pescadores eran campesinos que usaban m&eacute;todos y t&eacute;cnicas de pesca &quot;ineficaces&quot; y  atrasadas, ante lo cual se propuso que utilizaran el trasmallo para incrementar  la explotaci&oacute;n. Ahora, aparecen como campesinos pobres y culpables por haber  usado las redes que la FAO recomend&oacute;, por lo que se deben someter a un proceso  de &quot;educaci&oacute;n&quot; y &quot;construcci&oacute;n de conciencia&quot; en el marco de la conservaci&oacute;n,  como nueva alternativa de uso de recursos.</p>      <p> En s&iacute;ntesis, sigue imperando aquella visi&oacute;n que confunde la conciencia sobre las  crisis ambientales con la existencia de problemas en el uso de los recursos. Si  bien en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas se han incrementado las alarmas masivas por la  situaci&oacute;n de los recursos naturales y el papel del ser humano en ese proceso,  los conflictos mismos no se originaron hace tres d&eacute;cadas, quiz&aacute;s porque Mdhav  Gadhil y Ramachandra Guha ten&iacute;an raz&oacute;n cuando afirmaron que la historia humana  es como un mosaico, donde se combinan el uso exhaustivo de los recursos y el  intento por la conservaci&oacute;n de los mismos<sup><a href="#67">67</a></sup>.</p> <hr size="1">     <p><b>Comentarios</b></p>     <p><sup><a  name="*">*</a></sup>  Este art&iacute;culo profundiza mi investigaci&oacute;n previa titulada &quot;La tierra del  guayus&eacute;: ecolog&iacute;a, incertidumbre y escasez en el r&iacute;o San Jorge&quot;.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a  name="1">1</a></sup>  Sandra Luc&iacute;a Mendoza Mojica, <i>Gesti&oacute;n de ecosistemas estrat&eacute;gicos. Informe  fnal de consultor&iacute;a. Programa de desarrollo sostenible de la regi&oacute;n de La Mojana </i>(Bogot&aacute;: FAO-DNP, 2002).</p>      <p><sup><a  name="2">2</a></sup>  Posteriormente, en el a&ntilde;o de 1966 se cre&oacute; el departamento de Sucre. Pedro  Gazab&oacute;n M., <i>As&iacute; se hizo el departamento de Sucre </i>(Sincelejo:  Multigr&aacute;ficas, 1985), 32.</p>      <p><sup><a  name="3">3</a></sup>  Dimas Badel, <i>Diccionario hist&oacute;rico-geogr&aacute;fico de Bol&iacute;var </i>(Corozal:  Talleres El Ideal, 1943).</p>      <p><sup><a  name="4">4</a></sup>  Dimas Badel, <i>Diccionario hist&oacute;rico-geogr&aacute;fico de Bol&iacute;var</i>, 28.</p>      <p><sup><a  name="5">5</a></sup>  Antol&iacute;n D&iacute;az, <i>Sin&uacute;: pasi&oacute;n y vida en el tr&oacute;pico </i>(Bogot&aacute;: Editorial  Santaf&eacute;, 1935), 164.</p>      <p><sup><a  name="6">6</a></sup>  Antol&iacute;n D&iacute;az, <i>Sin&uacute;: pasi&oacute;n y vida en el tr&oacute;pico</i>, 163. Si bien las  importaciones de ganado al actual territorio colombiano se iniciaron hacia la  d&eacute;cada de 1540, no es sino hasta el siglo XIX cuando se consolida este tipo de econom&iacute;a asociada al latifundio en  las llanuras del Caribe colombiano, a tal punto de ser hoy una de las m&aacute;s  importantes regiones ganaderas del pa&iacute;s. Ver Alejandro Reyes Posada, <i> Latifundio y poder pol&iacute;tico. La hacienda ganadera en Sucre </i>(Bogot&aacute;, CINEP,  1978).</p>      <p><sup><a  name="7">7</a></sup>  Antol&iacute;n D&iacute;az, <i>Sin&uacute;: pasi&oacute;n y vida en el tr&oacute;pico</i>, 164.</p>      <p><sup><a  name="8">8</a></sup>  Eugenio Quintero, &quot;Dos Palabras&quot; introducci&oacute;n, en <i>El R&iacute;o San Jorge</i>, Luis  Strifer (Cartagena: Tipograf&iacute;a El Anunciador, 1920) &#091;1886&#093;, 3.</p>      <p><sup><a  name="9">9</a></sup>  Eduardo Ealo, &quot;Una lecci&oacute;n geogr&aacute;fica&quot;, <i>Revista R&iacute;o San Jorge </i>2 (1943):  177.</p>      <p><sup><a  name="10">10</a></sup>  Carmelo Ojeda, &quot;San Marcos en el San Jorge: una monograf&iacute;a de la foreciente  ciudad&quot;. <i>S&aacute;bado </i>6:274 (1948): 8 y15.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a  name="11">11</a></sup>  Anuar Chejne, &quot;Estampas de las bellas sabanas de Ayapel&quot;. <i>Revista R&iacute;o San  Jorge </i>2 (1943): 180.</p>      <p><sup><a  name="12">12</a></sup>  Eugenio Quintero, &quot;Dos Palabras&quot;, 97.</p>      <p><sup><a  name="13">13</a></sup>  Marta Herrera, <i>Ordenar para controlar. Ordenamiento espacial y control  pol&iacute;tico en las llanuras del Caribe y los Andes centrales neogranadinos. Siglo  XVIII </i>(Bogot&aacute;: Instituto Colombiano de Antropolog&iacute;a e Historia, 2002),  41-49.</p>      <p><sup><a  name="14">14</a></sup>  Luis Strifer &#091;1886&#093;, <i>El R&iacute;o San Jorge </i>(Barranquilla: Ediciones  Gobernaci&oacute;n del Atl&aacute;ntico, 1995), 100.</p>      <p><sup><a  name="15">15</a></sup>  Dimas Badel, <i>Diccionario hist&oacute;rico-geogr&aacute;fico de Bol&iacute;var</i>, 97.</p>      <p><sup><a  name="16">16</a></sup>  Dimas Badel, D<i>iccionario hist&oacute;rico-geogr&aacute;fico de Bol&iacute;var</i>, 268.</p>      <p><sup><a  name="17">17</a></sup>  Luis Strifer, <i>El R&iacute;o San Jorge</i>, 60.</p>      <p><sup><a  name="18">18</a></sup>  Eugenio Quintero, <i>Impresiones de un diputado. Relaci&oacute;n de un comisionado  oficial sobre la regi&oacute;n del r&iacute;o San Jorge en 1918 </i>(Cartagena: Imprenta del  Anunciador, 1919), 16.</p>      <p><sup><a  name="19">19</a></sup>  Alonso Cruz Vel&aacute;squez, &quot;Nuestra capacidad vial&quot;. <i>Revista R&iacute;o San Jorge </i>2  (1943): 178.</p>      <p><sup><a  name="20">20</a></sup>  Alonso Cruz Vel&aacute;squez, &quot;Nuestra capacidad vial&quot;, 178.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a  name="21">21</a></sup>  Felipe P&eacute;rez, <i>Jeograf&iacute;a Fisica i Politica del Estado de Bol&iacute;var </i>(Bogot&aacute;:  Imprenta de la Naci&oacute;n, 1863), 15.</p>      <p><sup><a  name="22">22</a></sup>  Editorial, <i>Revista R&iacute;o San Jorge </i>2 (1943): 155.</p>      <p><sup><a  name="23">23</a></sup>  Antol&iacute;n D&iacute;az, <i>Sin&uacute;: pasi&oacute;n y vida en el tr&oacute;pico</i>, 166.</p>      <p><sup><a  name="24">24</a></sup>  Joaqu&iacute;n Molano y Alfredo Acero, <i>Antecedentes y resumen de la industria  pesquera en Colombia </i>(Bogot&aacute;: Fundaci&oacute;n Universidad de Bogot&aacute;, 1967), 5-7.</p>      <p><sup><a  name="25">25</a></sup>  Joaqu&iacute;n Molano y Alfredo Acero, <i>Antecedentes y resumen</i>, 6.</p>      <p><sup><a  name="26">26</a> </sup> Joaqu&iacute;n Molano y Alfredo Acero, <i>Antecedentes y resumen</i>, 6.</p>      <p><sup><a  name="27">27</a></sup>  John Greenbank, <i>Informe al gobierno de Colombia sobre un proyecto de pesca  continental desarrollado en Colombia, 1959 - 1960 </i>(Roma: Organizaci&oacute;n de las  Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci&oacute;n, 1961), 11.</p>      <p><sup><a  name="28">28</a></sup>  John Greenbank, <i>Informe al gobierno de Colombia</i>, 13.</p>      <p><sup><a  name="29">29</a></sup>  James Kapetsky, <i>Reporte fnal sobre poblaci&oacute;n de peces y pesquer&iacute;as de la  cuenca del r&iacute;o Magdalena - Colombia </i>(Bogot&aacute;: INDERENA-FAO, 1978), 26.</p>      <p><sup><a  name="30">30</a></sup>  James Kapetsky, <i>Reporte Final sobre poblaci&oacute;n</i>, 27.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a  name="31">31</a></sup>  El trasmallo es una red que se extiende en las ci&eacute;nagas en forma de cortina.  Para mantenerse vertical, en la parte superior posee unas boyas que lo mantienen  fotando y en la inferior tiene unas pesas que lo mantienen extendido hacia  abajo. Su diferencia con respecto al chinchorro es que se puede extender en  &aacute;reas bastante amplias como en una ci&eacute;naga y puede tener hasta 1.000 metros de  largo. Adem&aacute;s, como no es de arrastre sino que se extiende a la espera de que  los peces se enreden all&iacute;, requiere menos brazos para su manipulaci&oacute;n y el hilo  con el que se fabrica es mucho m&aacute;s delgado que el de un chinchorro.</p>      <p><sup><a  name="32">32</a></sup>  Se le llama La Mojana a la regi&oacute;n localizada en las llanuras del Caribe  colombiano delimitada al occidente por el r&iacute;o San Jorge y la ci&eacute;naga de Ayapel,  el oriente por el r&iacute;o Cauca, al nororiente por el brazo de Loba (r&iacute;o Magdalena)  y al sur por la Serran&iacute;a de Ayapel.</p>      <p><sup><a  name="33">33</a></sup>  FAO - DNP, <i>Programa de desarrollo sostenible de la Regi&oacute;n de La Mojana </i> (Bogot&aacute;: FAO-DNP, 2002).</p>      <p><sup><a  name="34">34</a></sup>  Mauricio Giraldo, <i>Recursos pesqueros y acu&iacute;colas. Informe fnal de  consultor&iacute;a. Programa de Desarrollo Sostenible de la Regi&oacute;n de La Mojana </i> (Monter&iacute;a: FAO-DNP, 2002).</p>      <p><sup><a  name="35">35</a></sup>  Jos&eacute; Iv&aacute;n Mojica, &quot;Las pesquer&iacute;as de la cuenca del r&iacute;o Magdalena: ejemplo a no  repetir&quot;, en <i>Libro rojo de peces dulceacu&iacute;colas de Colombia</i>, eds. Jos&eacute;  Iv&aacute;n Mojica, Claudia Castellanos, Jos&eacute; Saulo Usma y Ricardo &Aacute;lvarez (Bogot&aacute;:  Instituto de Ciencias Naturales, Instituto Von Humboldt y Ministerio del Medio  Ambiente, 2002), 35-54.</p>      <p><sup><a  name="36">36</a></sup>  Jos&eacute; Iv&aacute;n Mojica, &quot;Las pesquer&iacute;as de la cuenca del r&iacute;o Magdalena&quot;, 38.</p>      <p><sup><a  name="37">37</a></sup>  Mauricio Z&aacute;rate, <i>Estado actual y problem&aacute;tica de las pesquer&iacute;as de la cuenca  del bajo San Jorge, Colombia </i>(San Crist&oacute;bal, Centro de Biolog&iacute;a Pesquera y  Limnolog&iacute;a - INDERENA, sin publicar, 1989), 5.</p>      <p><sup><a  name="38">38</a></sup>  Plutarco Pupo, &quot;El Problema de la pesca en el R&iacute;o San Jorge&quot;, <i>Revista R&iacute;o San  Jorge</i>, a&ntilde;o segundo, Ayapel, 1943.</p>      <p><sup><a  name="39">39</a></sup>  Cecil Miles, <i>Los peces del r&iacute;o Magdalena </i>(Ibagu&eacute;: Universidad del Tolima  Ediciones, 1971 &#091;1947&#093;), 7.</p>      <p><sup><a  name="40">40</a></sup>  Cecil Miles, <i>Los peces del r&iacute;o Magdalena</i>, 14.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a  name="41">41</a></sup>  Cecil Miles, <i>Los peces del r&iacute;o Magdalena</i>, 15.</p>      <p><sup><a  name="42">42</a></sup>  William Cronon en su cl&aacute;sico estudio sobre las transformaciones ecol&oacute;gicas y  socioecon&oacute;micas que trajo consigo la colonizaci&oacute;n europea en Nueva Inglaterra,  al refexionar sobre las fuentes de su trabajo afrma que en el caso de los  documentos oficiales, especialmente la legislaci&oacute;n, es muy dif&iacute;cil saber si  fueron producto de una reacci&oacute;n estatal ante un cambio ecol&oacute;gico o simplemente  es una medida anticipada: &quot;When a law was passed protecting trees on a town  common, for example, did this mean that a timber shortage existed?  Or was the town merely responding with prudent foresight to the experience of  other localities?&quot;. William Cronon, <i>Changes in the Land: Indians, Colonists,  and the Ecology of New England </i>(New York: Hill and Yang, 1983), 7.</p>      <p><sup><a  name="43">43</a></sup>  George Dahl, Federico Medem y Alonso Ramos, <i>El Bocachico. Contribuci&oacute;n al  estudio de su biolog&iacute;a y de su ambiente </i>(Bogot&aacute;: Departamento de pesca -  Corporaci&oacute;n Aut&oacute;noma Regional de los Valles del Magdalena y del Sin&uacute;, 1963), 69.</p>      <p><sup><a  name="44">44</a></sup>  George Dahl, Federico Medem y Alonso Ramos, <i>El Bocachico</i>, 23.</p>      <p><sup><a  name="45">45</a></sup>  George Dahl, Federico Medem y Alonso Ramos, <i>El Bocachico</i>, 43.</p>      <p><sup><a  name="46">46</a></sup>  George Dahl, Federico Medem y Alonso Ramos, <i>El Bocachico</i>, 43.</p>      <p><sup><a  name="47">47</a></sup>  George Dahl, Federico Medem y Alonso Ramos, <i>El Bocachico</i>, 24.</p>      <p><sup><a  name="48">48</a></sup>  George Dahl, Federico Medem y Alonso Ramos, <i>El Bocachico</i>, 89.</p>      <p><sup><a  name="49">49</a></sup>  George Dahl, Federico Medem y Alonso Ramos, <i>El Bocachico</i>, 24.</p>      <p><sup><a  name="50">50</a></sup>  George Dahl, y Federico Meden, <i>Informe sobre la fauna acu&aacute;tica del r&iacute;o Sin&uacute; </i>(Bogot&aacute;: Corporaci&oacute;n Aut&oacute;noma Regional de los Valles del Magdalena y del  Sin&uacute;, 1964), 3.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a  name="51">51</a></sup>  Entrevista a Adalberto Trespalacios, Ayapel - Colombia, diciembre 20 de 2004.</p>      <p><sup><a  name="52">52</a></sup>  Archivo General de la Naci&oacute;n (en adelante AGN), Bogot&aacute;- Colombia, Secci&oacute;n  Colonia, Fondo <i>Miscel&aacute;nea</i>, SC 39, Tomo 6, f. 616r - 619, 1770.</p>      <p><sup><a  name="53">53</a></sup>  AGN, Secci&oacute;n Colonia, Fondo <i>Miscel&aacute;nea</i>, SC 39, Tomo 6, f. 616r -619,  1770.</p>      <p><sup><a  name="54">54</a></sup>  AGN, Secci&oacute;n Colonia, Fondo <i>Miscel&aacute;nea</i>, SC 39, Tomo 6, f. 618, 1770.</p>      <p><sup><a  name="55">55</a></sup>  AGN, Secci&oacute;n Colonia, Fondo <i>Resguardos Bol&iacute;var y Magdalena</i>, Tomo &uacute;nico,  f. 864 - 865, 1761.</p>      <p><sup><a  name="56">56</a></sup>  AGN, Secci&oacute;n Colonia, Fondo <i>Resguardos Bol&iacute;var y Magdalena</i>, Tomo &uacute;nico,  f. 864.</p>      <p><sup><a  name="57">57</a></sup>  AGN, Secci&oacute;n Colonia, Fondo <i>Caciques e Indios</i>, Tomo 29, f. 538 y 539v.  1804. Jegua hoy d&iacute;a es un corregimiento del municipio de San Benito Abad, Sucre.</p>      <p><sup><a  name="58">58</a></sup>  Villeros se les llama a los naturales de la Villa de San Benito Abad. Hasta  nuestros d&iacute;as se conserva ese nombre.</p>      <p><sup><a  name="59">59</a></sup>  AGN, Secci&oacute;n Colonia, Fondo <i>Caciques e Indios</i>, Tomo 29, f 539v., 1804.</p>      <p><sup><a  name="60">60</a></sup>  Roderick Neumann, <i>Making Political Ecology </i>(London: Hodder Arnold, 2005),  83.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a  name="61">61</a></sup>  Roderick Neumann. <i>Making Political Ecology</i>, 84.</p>      <p><sup><a  name="62">62</a></sup>  Neil Smith, <i>Uneven Development: nature, capital, and the production of space </i>(New York: Blackwell, 1984), 32.</p>      <p><sup><a  name="63">63</a></sup>  En 1963, Alonso Ramos alertaba ya sobre la deforestaci&oacute;n en la regi&oacute;n: &quot;El  sombr&iacute;o natural &#091;del r&iacute;o San Jorge&#093; no es muy frondoso, debido a que son muy  pocos los bosques naturales que a&uacute;n quedan, por haber sido taladas para dedicar  las tierras a ganados y cultivos. La vegetaci&oacute;n acu&aacute;tica superior es pr&aacute;cticamente nula.&quot;  George Dahl, Federico Medem y Alonso Ramos, <i>El Bocachico</i>, 68.</p>      <p><sup><a  name="64">64</a></sup>  FAO - DNP <i>Informe Final. Programa de Desarrollo Sostenible de la Regi&oacute;n de</i> <i> La Mojana </i> (Bogot&aacute;, FAO-DNP, 2002), 18.</p>      <p><sup><a  name="65">65</a></sup>  FAO - DNP <i>Informe fnal</i>, 31. El resaltado es m&iacute;o.</p>      <p><sup><a  name="66">66</a></sup>  Leslie C. Gray y William G. Moseley, &quot;A geographical perspective of poverty-  environmental interactions&quot;, <i>The Geographical Journal </i>171: 1 (2005):  9-23.</p>      <p><sup><a  name="67">67</a></sup>  Madhav Gagdil y Ramachandra Guha, <i>This Fissured Land: An Ecological History  of India </i>(Berkeley and Los Angeles: University of California Press, 1992).</p> <hr size="1">     <p> <b>BIBLIOGRAFIA</b></p>      <p><b> Fuentes Primarias</b></p>     <p><b> Archivo</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> Archivo General de la Naci&oacute;n (AGN), Bogot&aacute; - Colombia, Secci&oacute;n Colonia, Fondos: <i>Miscel&aacute;nea</i>, SC 39, Tomo 6, ff. 616r a 619, 1770; <i>Resguardos Bol&iacute;var y  Magdalena</i>, Tomo &uacute;nico, ff. 864 -865, 1761; <i>Caciques e Indios</i>, Tomo  29, ff. 538 y 539v., 1804.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0121-1617200900010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b> Publicaciones Peri&oacute;dicas</b></p>      <!-- ref --><p><i> Revista R&iacute;o San Jorge</i>,  Ayapel, a&ntilde;o 1943, n&uacute;mero 2. <i>S&aacute;bado</i>, Bogot&aacute;, a&ntilde;o 1948, volumen 6, n&uacute;mero  274.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0121-1617200900010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0121-1617200900010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b> Entrevistas</b></p>      <!-- ref --><p> Trespalacios, Adalberto. Ayapel - Colombia, diciembre 20 de 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0121-1617200900010001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b> Fuentes Primarias Impresas</b></p>      <!-- ref --><p> Badel, Dimas. <i>Diccionario hist&oacute;rico- geogr&aacute;fico de Bol&iacute;var. </i>Corozal:  Talleres El Ideal, 1943.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0121-1617200900010001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> D&iacute;az, Antol&iacute;n. <i>Sin&uacute;: pasi&oacute;n y vida en el tr&oacute;pico. </i>Bogot&aacute;: Editorial Santaf&eacute;, 1935.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0121-1617200900010001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Greenbank, John. <i> Informe al gobierno de Colombia sobre un proyecto de pesca continental</i> <i> desarrollado en Colombia, 1959-60</i>.  Roma: Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci&oacute;n FAO, 1961.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0121-1617200900010001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Kapetsky, James. <i>Reporte fnal sobre poblaci&oacute;n de peces y pesquer&iacute;as de la  cuenca del r&iacute;o</i> <i> Magdalena - Colombia</i>.  Bogot&aacute;: INDERENA-FAO, 1978.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0121-1617200900010001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Miles, Cecil &#091;1947&#093;. <i>Los peces del r&iacute;o Magdalena</i>. Ibagu&eacute;: Universidad del  Tolima Ediciones, 1971.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0121-1617200900010001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> P&eacute;rez, Felipe. <i>Jeograf&iacute;a Fisica i Politica del Estado de Bol&iacute;var</i>. Bogot&aacute;:  Imprenta de la Naci&oacute;n, 1863.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0121-1617200900010001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Quintero, Eugenio. <i>Impresiones de un diputado. Relaci&oacute;n de un comisionado  oficial sobre la</i> <i> regi&oacute;n del r&iacute;o San Jorge en 1918</i>,  Cartagena: Imprenta del Anunciador, 1919.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0121-1617200900010001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Quintero, Eugenio. &quot;Dos Palabras&quot;, introducci&oacute;n. En <i>El R&iacute;o San Jorge</i>,  Luis Striffer. Cartagena: Tipograf&iacute;a El Anunciador, 1920 &#091;1886&#093;, 3-4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0121-1617200900010001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Striffer, Luis &#091;1886&#093;. <i>El R&iacute;o San Jorge</i>. Barranquilla: Ediciones  Gobernaci&oacute;n del Atl&aacute;ntico, 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0121-1617200900010001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b> Fuentes Secundarias</b></p>      <!-- ref --><p> Cronon, William. <i>Changes in the Land: Indians, Colonists, and the Ecology of  New England. </i>New York: Hill and Yang, 1983.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0121-1617200900010001100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Dahl, George, Federico Medem y Alonso Ramos. <i> El Bocachico. Contribuci&oacute;n al estudio de</i> <i> su biolog&iacute;a y de su ambiente. </i> Bogot&aacute;: Departamento de pesca - Corporaci&oacute;n Aut&oacute;noma Regional de los Valles del Magdalena y del Sin&uacute;, 1963.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0121-1617200900010001100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Dahl, George y Federico Meden. <i>Informe sobre la fauna acu&aacute;tica del r&iacute;o Sin&uacute;. </i>Bogot&aacute;: Corporaci&oacute;n Aut&oacute;noma Regional de los Valles del Magdalena y del Sin&uacute;, 1964.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0121-1617200900010001100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> FAO - DNP. <i>Informe fnal. Programa de Desarrollo Sostenible de la Regi&oacute;n de La  Mojana. </i>Bogot&aacute;: FAO-DNP, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0121-1617200900010001100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Gadgil, Madhav y Ramachandra Guha. <i>This Fissured Land: An Ecological History  of India.</i> Berkeley and Los Angeles: University of California Press, 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0121-1617200900010001100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Gazab&oacute;n M., Pedro. <i> As&iacute; se hizo el departamento de Sucre. </i> Sincelejo: Miltigr&aacute;ficas, 1985.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0121-1617200900010001100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Giraldo, Mauricio. <i>Recursos pesqueros y acu&iacute;colas. Informe fnal de  consultor&iacute;a. Programa de</i> <i> Desarrollo Sostenible de la Regi&oacute;n de La Mojana. </i> Monter&iacute;a: FAO-DNP, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0121-1617200900010001100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Gray, Leslie C. y William G. Moseley. &quot;A geographical perspective of poverty-  environmental interactions&quot;. <i> The Geographical  Journal</i>,  171: 1 (2005): 9-23.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0121-1617200900010001100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Herrera, Marta. <i>Ordenar para controlar. Ordenamiento espacial y control  pol&iacute;tico en las llanuras</i> <i> del Caribe y los Andes centrales neogranadinos. </i> Siglo XVIII. Bogot&aacute;: Instituto Colombiano de Antropolog&iacute;a e Historia, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0121-1617200900010001100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Mendoza Mojica, Sandra Luc&iacute;a. <i>Gesti&oacute;n de ecosistemas estrat&eacute;gicos. Informe  fnal de consultor&iacute;a.</i> <i> Progama de Desarrollo Sostenible de la Regi&oacute;n de La Mojana</i>.  Bogot&aacute;: FAO-DNP, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0121-1617200900010001100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Mojica, Jos&eacute; Iv&aacute;n. &quot;Las pesquer&iacute;as de la cuenca del r&iacute;o Magdalena: ejemplo a no  repetir&quot;. En <i>Libro rojo de peces dulceacu&iacute;colas de Colombia</i>, editado por Jos&eacute; Iv&aacute;n  Mojica, Claudia Castellanos, Jos&eacute; Saulo Usma y Ricardo &Aacute;lvarez. Bogot&aacute;: Instituto de Ciencias  Naturales, Instituto Von Humboldt y Ministerio del Medio Ambiente, 2002, 35-54.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0121-1617200900010001100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Molano, Joaqu&iacute;n y Alfredo Acero. <i>Antecedentes y resumen de la industria  pesquera en Colombia.</i> Bogot&aacute;: Fundaci&oacute;n Universidad de Bogot&aacute;, 1967.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0121-1617200900010001100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Neumann, Roderick. <i> Making Political Ecology. </i>London: Hodder Arnold, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0121-1617200900010001100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Reyes Posada, Alejandro. <i>Latifundio y poder pol&iacute;tico. </i><i> La hacienda ganadera en Sucre</i>,  Bogot&aacute;, CINEP, 1978.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0121-1617200900010001100027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Smith, Neil. <i>Uneven Development: nature, capital, and the production of space</i>. New York: Blackwell, 1984.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0121-1617200900010001100028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Z&aacute;rate, Mauricio. <i>Estado actual y problem&aacute;tica de las pesquer&iacute;as de la cuenca  del bajo San Jorge</i>, Colombia. San Crist&oacute;bal: Centro de Biolog&iacute;a Pesquera y Limnolog&iacute;a - INDERENA, 1989. Sin  publicar.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0121-1617200900010001100029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>Archivo General de la Nación</collab>
<source><![CDATA[]]></source>
<year></year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="journal">
<source><![CDATA[Revista Río San Jorge]]></source>
<year>1943</year>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<publisher-name><![CDATA[Ayapel]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="journal">
<source><![CDATA[Sábado]]></source>
<year>1948</year>
<volume>6</volume>
<numero>274</numero>
<issue>274</issue>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Trespalacios]]></surname>
<given-names><![CDATA[Adalberto]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>dici</year>
<month>em</month>
<day>br</day>
<publisher-name><![CDATA[Ayapel]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Badel]]></surname>
<given-names><![CDATA[Dimas]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Diccionario histórico- geográfico de Bolívar]]></source>
<year>1943</year>
<publisher-loc><![CDATA[Corozal ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Talleres El Ideal]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Díaz]]></surname>
<given-names><![CDATA[Antolín]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sinú: pasión y vida en el trópico]]></source>
<year>1935</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Santafé]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Greenbank]]></surname>
<given-names><![CDATA[John]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Informe al gobierno de Colombia sobre un proyecto de pesca continental desarrollado en Colombia, 1959-60]]></source>
<year>1961</year>
<publisher-loc><![CDATA[Roma ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación FAO]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kapetsky]]></surname>
<given-names><![CDATA[James]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Reporte fnal sobre población de peces y pesquerías de la cuenca del río Magdalena - Colombia]]></source>
<year>1978</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[INDERENAFAO]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Miles]]></surname>
<given-names><![CDATA[Cecil]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Los peces del río Magdalena]]></source>
<year>1971</year>
<publisher-loc><![CDATA[Ibagué ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad del Tolima Ediciones]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pérez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Felipe]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Jeografía Fisica i Politica del Estado de Bolívar]]></source>
<year>1863</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Imprenta de la Nación]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Quintero]]></surname>
<given-names><![CDATA[Eugenio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Impresiones de un diputado: Relación de un comisionado oficial sobre la región del río San Jorge en 1918]]></source>
<year>1919</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cartagena ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Imprenta del Anunciador]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Quintero]]></surname>
<given-names><![CDATA[Eugenio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Dos Palabras: introducción]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Striffer]]></surname>
<given-names><![CDATA[Luis]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El Río San Jorge]]></source>
<year>1920</year>
<page-range>3-4</page-range><publisher-loc><![CDATA[Cartagena ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Tipografía El Anunciador]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Striffer]]></surname>
<given-names><![CDATA[Luis]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El Río San Jorge]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barranquilla ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ediciones Gobernación del Atlántico]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cronon]]></surname>
<given-names><![CDATA[William]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Changes in the Land: Indians, Colonists, and the Ecology of New England]]></source>
<year>1983</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Hill and Yang]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dahl]]></surname>
<given-names><![CDATA[George]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Medem]]></surname>
<given-names><![CDATA[Federico]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ramos]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alonso]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El Bocachico: Contribución al estudio de su biología y de su ambiente]]></source>
<year>1963</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Departamento de pescaCorporación Autónoma Regional de los Valles del Magdalena y del Sinú]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dahl]]></surname>
<given-names><![CDATA[George]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Meden]]></surname>
<given-names><![CDATA[Federico]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Informe sobre la fauna acuática del río Sinú]]></source>
<year>1964</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Corporación Autónoma Regional de los Valles del Magdalena y del Sinú]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>FAO</collab>
<collab>DNP</collab>
<source><![CDATA[Informe fnal: Programa de Desarrollo Sostenible de la Región de La Mojana]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[FAODNP]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gadgil]]></surname>
<given-names><![CDATA[Madhav]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Guha]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ramachandra]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[This Fissured Land: An Ecological History of India]]></source>
<year>1992</year>
<publisher-loc><![CDATA[BerkeleyLos Angeles ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of California]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gazabón M]]></surname>
<given-names><![CDATA[Pedro]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Así se hizo el departamento de Sucre]]></source>
<year>1985</year>
<publisher-loc><![CDATA[Sincelejo ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Miltigráficas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Giraldo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mauricio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Recursos pesqueros y acuícolas: Informe fnal de consultoría. Programa de Desarrollo Sostenible de la Región de La Mojana]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Montería ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[FAODNP]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gray]]></surname>
<given-names><![CDATA[Leslie C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moseley]]></surname>
<given-names><![CDATA[William G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A geographical perspective of poverty- environmental interactions]]></article-title>
<source><![CDATA[The Geographical Journal]]></source>
<year>2005</year>
<volume>171</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>9-23</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Herrera]]></surname>
<given-names><![CDATA[Marta]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Ordenar para controlar: Ordenamiento espacial y control político en las llanuras del Caribe y los Andes centrales neogranadinos]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Instituto Colombiano de Antropología e Historia]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mendoza Mojica]]></surname>
<given-names><![CDATA[Sandra Lucía]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Gestión de ecosistemas estratégicos: Informe fnal de consultoría. Progama de Desarrollo Sostenible de la Región de La Mojana]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[FAODNP]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mojica]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Iván]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Las pesquerías de la cuenca del río Magdalena: ejemplo a no repetir]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Mojica]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Iván]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Castellanos]]></surname>
<given-names><![CDATA[Claudia]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Usma]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Saulo]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Álvarez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ricardo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Libro rojo de peces dulceacuícolas de Colombia]]></source>
<year>2002</year>
<page-range>35-54</page-range><publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Instituto de Ciencias NaturalesInstituto Von HumboldtMinisterio del Medio Ambiente]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Molano]]></surname>
<given-names><![CDATA[Joaquín]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Acero]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alfredo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Antecedentes y resumen de la industria pesquera en Colombia]]></source>
<year>1967</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fundación Universidad de Bogotá]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Neumann]]></surname>
<given-names><![CDATA[Roderick]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Making Political Ecology]]></source>
<year>2005</year>
<publisher-loc><![CDATA[London ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Hodder Arnold]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Reyes Posada]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alejandro]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Latifundio y poder político: La hacienda ganadera en Sucre]]></source>
<year>1978</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[CINEP]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Smith]]></surname>
<given-names><![CDATA[Neil]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Uneven Development: nature, capital, and the production of space]]></source>
<year>1984</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Blackwell]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Zárate]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mauricio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Estado actual y problemática de las pesquerías de la cuenca del bajo San Jorge]]></source>
<year>1989</year>
<publisher-loc><![CDATA[San Cristóbal ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Centro de Biología Pesquera y LimnologíaINDERENA]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
