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<publisher-name><![CDATA[Departamento de Historia, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[SER CHUQUICAMATINO: LA CONSTRUCCIÓN DE LA MEMORIA DE LOS DESPLAZADOS DE CHUQUICAMATA EN EL NORTE DE CHILE, 2002-2007]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[TO BE CHUQUICAMATINO: THE CONSTRUCTION OF MEMORY AMONG THE DISPLACED PEOPLE FROM CHUQUICAMATA, NORTH CHILE, 2002- 2007]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Through the concepts of social memory, identity, and lieux de mémoire, this article analyzes how Chuquicamatinas, after their city was closed and community displaced, managed to reconstruct their identity and strengthen their memory in a place completely foreign to what they were used to. To do so, community members were asked their perceptions and opinions of this change and what it has meant to them. In their accounts, it is possible to see how, in periods of dispute and crisis, societies tend to become introspective and turn their attention to the essence of their identities. Questions about what happened and who they are raised a series of issues that they had ceased to be asked.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Memoria social]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center" ><font size="4"> <b>SER CHUQUICAMATINO: LA CONSTRUCCI&Oacute;N DE LA MEMORIA DE LOS DESPLAZADOS DE CHUQUICAMATA EN EL NORTE DE CHILE, 2002-2007</b><sup><a   name="s*" href="#*">*</a></sup></font></p>      <p><b> Daniela Ib&aacute;&ntilde;ez Carvajal</b>    <br> Antrop&oacute;loga Social de la  Universidad Academia Humanismo Cristiano y estudiante de Maestr&iacute;a en Estudios  Latinoamericanos de la Universidad de Chile, Santiago, Chile. Coinvestigadora  del N&uacute;cleo de Investigaci&oacute;n &quot;Antropolog&iacute;a y Sociedades Mineras en Chile&quot; de la  Universidad Academia Humanismo Cristiano. Sus intereses investigativos son los  impactos socioculturales generados en la gran miner&iacute;a de cobre, trabajo minero,  identidades locales, memorias sociales y comunidades mineras, entre otros. <a  href="mailto:daniela.ibanezc@gmail.com"> daniela.ibanezc@gmail.com</a>; <a  href="mailto:consoconz@gmail.com"> consoconz@gmail.com</a>.</p>  <hr size="1">      <p><b>RESUMEN</b></p>      <p> El presente art&iacute;culo pretende analizar, a partir de los conceptos de memoria  social, identidad y lieux de  m&eacute;moire,  c&oacute;mo la sociedad chuquicamatina, tras el cierre de su ciudad y el desplazamiento  de su comunidad, logr&oacute; reconstruir su identidad y fortalecer su memoria en un  escenario  completamente  distinto y ajeno al tradicional. Para ello se rescatan percepciones y opiniones  de sus habitantes respecto a lo que ha significado este cambio. En sus relatos  es posible apreciar c&oacute;mo en periodos de disputa y crisis las sociedades tienden  a volverse introspectivas y vuelcan su mirada hacia la esencia de sus  identidades, donde las preguntas por el qu&eacute; y por el qui&eacute;nes los llevan a  reformularse una serie de interrogantes que por un momento hab&iacute;an dejado de ser  tratados.</p>      <p><b>PALABRAS CLAVE</b>    <br> Memoria  social, campamento minero, identidad, desplazamiento, impacto sociocultural,  Chile.</p>  <hr size="1">     <p align="center" ><font size="3"> <b>    <br> TO BE CHUQUICAMATINO: THE CONSTRUCTION  OF MEMORY AMONG THE DISPLACED PEOPLE FROM CHUQUICAMATA, NORTH CHILE, 2002- 2007</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>ABSTRACT</b></p>      <p> Through the concepts of social memory, identity, and lieux  de m&eacute;moire,  this article analyzes how Chuquicamatinas, after their city was closed and community displaced, managed to reconstruct  their identity and strengthen their memory in a place completely foreign to what  they were used to. To do so, community members were asked their perceptions and  opinions of this change and what it has meant to them. In their accounts, it is  possible  to see how, in periods of dispute and crisis, societies tend to become  introspective and turn their attention to the essence of their identities.  Questions about what happened and who they are raised a series of issues that  they had ceased to be asked.</p>      <p><b>KEY WORDS</b>    <br> Social memory,  mining camp, identity, displacement, socio-cultural impact, Chile.</p>       <p> Art&iacute;culo  recibido:  15  de julio de  2009;  aprobado:  15  de diciembre de  2009;  modificado:  29  de enero de  2010.</p>  <hr size="1">     <p><b> 1. </b><b> El cierre de </b><b> c</b><b>huquicamata:  el fin de una historia, el paso de la memoria</b></p>      <p> La desaparici&oacute;n del campamento  minero de Chuquicamata &#40;Chuqui&#41;, ubicado en el norte de Chile, y el traslado de  su poblaci&oacute;n a la ciudad de Calama fue un tema que conmocion&oacute; a la poblaci&oacute;n  chilena, no s&oacute;lo por las caracter&iacute;sticas del suceso, sino tambi&eacute;n por sus  efectos.</p>      <p> El campamento minero de  Chuquicamata, perteneciente a la provincia de El Loa, estaba ubicado en la  cuenca noroeste del desierto de Atacama, a dieciocho kil&oacute;metros al norte de la  ciudad de Calama y a doscientos cincuenta kil&oacute;metros de Antofagasta, capital  regional. Se caracterizaba por ser un centro urbano ubicado a 3.000 metros de  altura que depend&iacute;a exclusivamente de la actividad minera.</p>      <p> La explotaci&oacute;n del cobre en la  zona se remonta hacia tiempos inmemoriales. Antes de la llegada de los  espa&ntilde;oles, los indios chucos estaban asentados en el desierto de Atacama y se  dedicaban a la extracci&oacute;n de cobre en estos yacimientos. De ellos proviene el  nombre de Chuquicamata, que significa &quot;l&iacute;mite de la tierra de los Chucos&quot;. La  extracci&oacute;n de mineral continu&oacute; durante la invasi&oacute;n incaica y despu&eacute;s de la  llegada de los espa&ntilde;oles. Con la independencia latinoamericana, esta regi&oacute;n  qued&oacute; bajo la soberan&iacute;a boliviana, que logr&oacute; explotar superficialmente las vetas  hasta el a&ntilde;o 1879. Producto de la guerra del Pac&iacute;fico en dicho a&ntilde;o, estas  tierras pasaron a manos de la soberan&iacute;a chilena. Un par de a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en  1882, se instal&oacute; la primera faena industrial con la que llegaron miles de  trabajadores de la desgastada industria salitrera de la regi&oacute;n de Tarapac&aacute; y  campesinos de la zona central del pa&iacute;s en busca de nuevas oportunidades  laborales. Hacia el a&ntilde;o 1910 se inici&oacute; la explotaci&oacute;n y extracci&oacute;n de la mina a  manos de capitales extranjeros.</p>      <p> En 1915 se inaugur&oacute; oficialmente  la faena industrial en Chuquicamata, convirti&eacute;ndose en la mina a rajo abierto  m&aacute;s grande del mundo. Desde esos a&ntilde;os la industria minera de cobre se convirti&oacute;  en el sustento econ&oacute;mico nacional m&aacute;s importante hasta el presente.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> No obstante, Chuquicamata, uno de  los enclaves mineros de la industria de cobre m&aacute;s importantes de Chile, lleg&oacute; a  su fin despu&eacute;s de noventa y dos a&ntilde;os de plena actividad y desarrollo como  peque&ntilde;o centro urbano dependiente de la industria de cobre con mayor explotaci&oacute;n  de la regi&oacute;n. Su clausura oficial se celebr&oacute; el 31 de agosto del a&ntilde;o 2007, fecha  conmemorativa para todos sus habitantes.</p>      <p> El cierre del campamento de  Chuquicamata se ven&iacute;a planificando formalmente desde el a&ntilde;o 2002 por Codelco<sup><a   name="s1" href="#1">1</a></sup>,  divisi&oacute;n norte. Las principales razones que entreg&oacute; la empresa para justificar  el cierre fueron de dos tipos: la primera se relacionaba con el crecimiento del  mineral y con la carencia de un espacio f&iacute;sico donde depositar sus residuos y  evitar con ello costos elevados del transporte; y la segunda, las malas  condiciones de salud de  las familias que all&iacute; viv&iacute;an, producto de la contaminaci&oacute;n.</p>      <p> El proceso de traslado de la  poblaci&oacute;n se inici&oacute; en el a&ntilde;o 2004, cuando concluyeron las construcciones, en  la ciudad de Calama<sup><a   name="s2" href="#2">2</a></sup>, de las nuevas viviendas donde ser&iacute;an radicados  los chuquicamatinos. Junto con el abandono y cierre de cientos de viviendas  quedaban atr&aacute;s miles de recuerdos e historias que formaron parte de esta peque&ntilde;a  ciudad. El traslado no s&oacute;lo implic&oacute; un traslado f&iacute;sico de su poblaci&oacute;n, sino  tambi&eacute;n de su idiosincrasia. Esto gener&oacute; un fuerte sentimiento de nostalgia por  haber abandonado  lo que por a&ntilde;os fue el hogar que alberg&oacute; la vida de cientos de personas.</p>      <p> Actualmente, el arribo de las  familias chuquicamatinas a la ciudad de Calama no ha sido un proceso f&aacute;cil, m&aacute;s  a&uacute;n si se considera que debieron dejar atr&aacute;s la huella identitaria que los  caracterizaba, que los conglomeraba y los representaba para integrarse en un  sistema sociocultural distinto, forjando all&iacute; nuevos v&iacute;nculos sociales para  reconstruir su identidad y sentido de pertenencia. Son m&uacute;ltiples las opiniones  vertidas respecto al traslado. Un n&uacute;mero importante de la poblaci&oacute;n  chuquicamatina ya ha internalizado su situaci&oacute;n, otros a&uacute;n se encuentran en  proceso de adaptaci&oacute;n, y en definitiva, pasar&aacute; alg&uacute;n tiempo para construir un  discurso social que los unifique. Dejar atr&aacute;s el  campamento, aquel lugar  que les ha concedido parte de su historia para plasmarse en la suya propia, e  instalarse en un lugar ajeno y distinto, pero con nuevas proyecciones, es lo que  contiene el discurso construido.</p>      <p> Durante  la realizaci&oacute;n del trabajo de campo en la ciudad de  Calama &#40;entre enero y marzo de  2007&#41; se logr&oacute; identificar  en el discurso de los entrevistados una constante evocaci&oacute;n hacia el pasado,  debido a su experiencia de haber vivido en el campamento. El pasado es lo que  son, pues forj&oacute; su identidad. Sin duda, toda la carga simb&oacute;lica e hist&oacute;rica que  esto significa en la vida de cada uno de ellos deja una huella imborrable.  Remitirse a este pasado nost&aacute;lgico los define como individuos. A pesar de que se  encuentren en un contexto distinto y que aquello que los caracterizaba se  diluy&oacute;, la impronta de &#39;ser chuquicamatino&#39; es potente e imponente en la  conformaci&oacute;n de su identidad actual.</p>      <p> Discutir el concepto de memoria  entregar&aacute; las herramientas necesarias para entender c&oacute;mo es posible que la  identidad chuquicamatina se mantenga en un contexto tan distinto al que  pertenec&iacute;a. Para los efectos de este trabajo se proceder&aacute; a una discusi&oacute;n de los  conceptos sobre memoria colectiva, identidad/memoria y lugares de memoria, con  el objetivo de elaborar un marco interpretativo que permita la aplicaci&oacute;n de  dichos conceptos a la situaci&oacute;n particular de los chuquicamatinos. Para ello se  incluir&aacute;n fragmentos de relatos de sus habitantes, lo que nos permitir&aacute;  articular el an&aacute;lisis te&oacute;rico con la situaci&oacute;n pr&aacute;ctica.</p>        <p><b>    <br> 2. </b><b> La colectividad del recuerdo</b><b>: </b><b> una memoria de </b><b> c</b><b>huquicamata</b></p>      <p> Una vez cerrado el campamento y  trasladados a Calama, los chuquicamatinos debieron reconstruir su marco  identitario desde el cual se conformaban como tales. Si bien toda identidad  necesita de un lugar donde anclar su existencia, para los chu-quicamatinos ese  espacio es la memoria. A partir de ella es posible reafirmar su &#39;ser  chuquicamatino&#39;, es decir, su identidad social. El campamento no existe; tampoco  pueden volver a habitar en &eacute;l, por tanto el referente colectivo que los  aglutina como tales es el discurso que transmiten sobre su paso por  Chuquicamata.</p>      <p> Para la elaboraci&oacute;n de ese  discurso deben apelar a los recuerdos, a la memoria, la que cada vez que se  enuncia construye y deconstruye, una y otra vez, la vida del  campamento. Esa  enunciaci&oacute;n se realiza desde un lugar lejano en tiempo y en espacio de lo que en  alg&uacute;n momento fue Chuquicamata. Lo anterior se debe a que la memoria siempre es  una construcci&oacute;n que se hace desde el presente, pues el recordar supone la  alusi&oacute;n a un acontecimiento pasado que  permite leer e  interpretar el futuro. Esa realidad pasada, para Lavabre, no explica sino la  verdad del presente tal como la sociedad la construye, pues, y siguiendo a  Halbwachs &quot;el recuerdo no se conserva: se reconstruye a partir del presente&quot;<sup><a   name="s3" href="#3">3</a></sup></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El acto de recordar, tal como lo  plantea Halbwachs<sup><a   name="s4" href="#4">4</a></sup>, siempre est&aacute; asociado a un conjunto o grupo de  personas. Si bien la memoria como ejercicio pr&aacute;ctico es individual, siempre se  ejerce en funci&oacute;n de un referente colectivo. Al depender, ya sea de los  contextos en los que vivi&oacute; y vive quien recuerda, su an&aacute;lisis no puede  subyugarse a los hechos individuales sin considerar los factores  socioculturales que constituyen al sujeto. Puesto que &quot;nunca estamos solos&quot;<sup><a   name="s5" href="#5">5</a></sup>,  en nuestros recuerdos individuales permanecen los otros, el colectivo al cual  pertenezco. Siguiendo a Ramos, la reconstrucci&oacute;n de ese pasado es un acto  colectivo e individual al mismo tiempo, debido a que &quot;mis recuerdos coexisten  con los recuerdos de los dem&aacute;s y que esa coexistencia lleva a una tupida  interpretaci&oacute;n comunicativa de la que resulta un pasado reconstruido que es  producto de todos y de ninguno en particular&quot;<sup><a   name="s6" href="#6">6</a></sup></p>      <p> Aunque si bien el hecho de  recordar o de hacer memoria se contiene en lo que  Joel  Candau denomina &quot;percepciones fundamentales&quot;, recuerdos compartidos por varios  individuos e incluso por toda la sociedad, en cada individuo dicho recuerdo no  es igual al del resto, pues &quot;las secuencias de evocaci&oacute;n de estos recuerdos  estar&iacute;an obligatoriamente diferenciadas individualmente, simplemente porque los  individuos no piensan todos las mismas cosas en el mismo acontecimiento&quot;<sup><a   name="s7" href="#7">7</a></sup>  Esto es lo que plantea Halbwachs al se&ntilde;alar que cada memoria individual es un  punto de vista sobre la memoria colectiva, la cual cambia de acuerdo al lugar  que el individuo ocupa, lugar que cambia &quot;seg&uacute;n las relaciones que mantengo con  los otros &aacute;mbitos&quot;<sup><a   name="s8" href="#8">8</a></sup></p>      <p> El acto de hacer  memoria significa llevar a la superficie  de las pr&aacute;cticas sociales el acto de construcci&oacute;n del pasado, es decir, ya no  s&oacute;lo relegarlo a un &aacute;mbito individual como si fuera una propiedad exclusiva de  cada individuo, sino considerarlo como un nexo  relacional y colectivo. De  esta manera estar&iacute;amos asumiendo el car&aacute;cter intersubjetivo de la memoria y</p>  <ul> &quot;que las explicaciones que construimos sobre el pasado son producciones  context&uacute;ales, m&uacute;ltiples versiones creadas en circunstancias comunicativas  concretas, donde el di&aacute;logo, la negociaci&oacute;n, el debate, son componentes  fundamentales, lo que implica considerar la memoria como acci&oacute;n social&quot;<sup><a   name="s9" href="#9">9</a></sup>    </UL>      <p> Hacer memoria, recordar el  pasado, no debe comprenderse como un acto fijo, est&aacute;tico o reiterado. Por el  contrario, cada vez que hacemos alusi&oacute;n al acto de recordar el escenario se  modifica, se agregan o  eliminan componentes, manteniendo, eso s&iacute;, las estructuras que lo contienen. &quot;La  memoria es un proceso din&aacute;mico y conflictivo relacionado con escenarios  sociocomunicativos&quot;<sup><a   name="s10" href="#10">10</a></sup> El discurso chuquicamatino nunca es &uacute;nico. El  acto de rememorar se hace en funci&oacute;n de los recuerdos de un sujeto o del grupo  familiar.</p>      <p> Es por ello que se observan  contradicciones en el discurso, pues algunos omiten cosas que otros recuerdan.</p>      <p> Para Alejandro Isla la memoria  colectiva, o &quot;las representaciones colectivas del pasado&quot;<sup><a   name="s11" href="#11">11</a></sup>  expresadas en los discursos de los actores, nunca son homog&eacute;neas y tampoco  estables. Es un fermento que se encuentra en permanente elaboraci&oacute;n. En  definitiva, la construcci&oacute;n de la memoria permite no s&oacute;lo recordar e interpretar  un determinado acontecimiento, sino tambi&eacute;n crear &aacute;mbitos que act&uacute;an como  referentes para interpretaciones futuras.</p>      <p> El acto de memoria en el interior  de una sociedad, para Candau, si bien remite a lo que se comparte, no es m&aacute;s que  aquello que olvidaron de su pasado com&uacute;n: &quot;&#91;...&#93; sin dudas la memoria es m&aacute;s la  suma de los olvidos que la suma de los recuerdos&quot;<sup><a   name="s12" href="#12">12</a></sup> La sociedad,  entonces, se encuentra m&aacute;s unida por sus olvidos que por sus recuerdos,  teni&eacute;ndose m&aacute;s certeza de aquellos acontecimientos olvidados que de los  recuerdos seguros. Otra de las ideas propuestas por este autor dice relaci&oacute;n con  el acto de repetici&oacute;n,  ya que para que un recuerdo persista y se mantenga al interior del grupo es  necesaria la repetici&oacute;n. Para  que dicha mantenci&oacute;n del recuerdo sea posible, es imprescindible el rol de los marcos sociales y colectivos<sup><a   name="s13" href="#13">13</a></sup> de la memoria, es decir, a partir  de la memoria de los otros es posible completar nuestros recuerdos.</p>      <p> Este marco social de la memoria  posee un poder de evocaci&oacute;n significativo, tanto para el recuerdo como para el  individuo que lo evoca. Es el individuo quien permite, ya sea mediante el  lenguaje, c&oacute;digos o convenciones verbales, que el recuerdo no se olvide. En  cierta forma es un mecanismo de socializaci&oacute;n de un acontecimiento. Cuando estos  marcos se destruyen o se transforman, los modos de hacer memoria se modifican  para adecuarse a los nuevos marcos sociales que habr&aacute;n de establecerse.</p>      <p> El hacer  memoria permite conferir continuidad a  las discontinuidades de la experiencia y de la sociedad; es mediante la memoria  como logramos conectar el pasado, presente y futuro, produciendo  simult&aacute;neamente nuevos sentidos y coherencias a esos pasados, presentes y  futuros. Gracias al poder simb&oacute;lico de la memoria se logran mantener fuertes  v&iacute;nculos con el imaginario social, convirti&eacute;ndola en elemento susceptible de  producir inestabilidades y perturbaciones, y potencialmente, se convierte en  aquello que puede suscitar los efectos en el futuro. Como lo plantea Alejandro  Isla:</p>  <ul> &quot;La memoria, entonces, como narraci&oacute;n del pasado pero que incide en el presente  y en el futuro, especialmente cuando intenta contribuir al mismo como emblema  pol&iacute;tico, es un campo de fuerzas, de luchas de poder por inscribir determinados s&iacute;mbolos,  y adem&aacute;s por el sentido mismo de ellos. De all&iacute; que podamos hablar de varias  memorias en disputa dentro de un mismo grupo social&quot;<sup><a   name="s14" href="#14">14</a></sup>    ]]></body>
<body><![CDATA[</UL>      <p> La memoria y el acto de rememorar  no s&oacute;lo se remiten a un discurso y al recuerdo de ciertos acontecimientos, sino  tambi&eacute;n a objetos y lugares. Como lo plantea Halbwach, el lugar recibe las  huellas del grupo que lo habita y a la inversa, logrando en ambos casos plasmar  significaciones simb&oacute;licas e identitarias del grupo y en el grupo. &quot;Todo lo que  hace el grupo puede traducirse en t&eacute;rminos espaciales, y el lugar que ocupa no  es m&aacute;s que la reuni&oacute;n de todos los t&eacute;rminos&quot;<sup><a   name="s15" href="#15">15</a></sup> Por tanto, cada  detalle y aspecto de ese lugar tiene un sentido que s&oacute;lo pueden comprender los  miembros del grupo, &quot;porque todas las partes del espacio que ha ocupado  corresponden a otros tantos aspectos  distintos de la  estructura y la vida de su sociedad&quot;<sup><a   name="s16" href="#16">16</a></sup></p>      <p> El marco espacial le entrega al  grupo un sentido de pertenencia que, por lo general, suele aflorar en  situaciones en las que se est&aacute; a punto de romper ese lazo, o bien en aquellas  ocasiones de celebraci&oacute;n. El campamento ser&iacute;a para los chuquicamatinos el marco  espacial que otorga pertenencia. Una vez fuera de &eacute;l, se intensifica su  necesidad de nombrarlo, de recordarlo, pues est&aacute; a punto de desaparecer no de  manera f&iacute;sica, sino simb&oacute;lica. Es por ello que el d&iacute;a del cierre oficial de  Chuquicamata &#40;31  de agosto 2007&#41;  los chuquicamatinos radicados en Calama y en otras ciudades del pa&iacute;s llegaron a  despedirlo.</p>       <p><b>    <br> 3. </b><b> Monumento y discurso: </b><b> lieux de m&eacute;moire</b></p>      <p> El proyecto de rescate del centro  c&iacute;vico de Chuquicamata<sup><a   name="s17" href="#17">17</a></sup>, como patrimonio material de esta sociedad  minera, puede concebirse como una forma de intentar preservar e inmortalizar su  historia. En la actualidad es posible hablar del campamento como un museo  abierto, un centro de conmemoraci&oacute;n, un lugar de memoria.</p>      <p> Un lieu  de m&eacute;moire<sup><a   name="s18" href="#18">18</a></sup>  para  Pierre Nora, m&aacute;s que un  monumento f&iacute;sico o un acontecimiento, es un constructo simb&oacute;lico cargado de  significaci&oacute;n al cual los individuos acceden por medio de sus  c&oacute;digos a la rememoraci&oacute;n  de ese objeto o hecho, que requiere de un soporte &#40;objeto, monumento,  celebraci&oacute;n, archivos&#41; que permita reactivar el recuerdo. &quot;El lieux  de m&eacute;moire es una noci&oacute;n abstracta,  puramente simb&oacute;lica, destinada a desentra&ntilde;ar la dimensi&oacute;n reme-moradora de los  objetos, que puedes ser materiales, pero sobre todo inmateriales, como f&oacute;rmulas,  divisas, palabras claves&quot;<sup><a   name="s19" href="#19">19</a></sup> A su vez, un lugar de memoria se define  como los &#39;restos&#39;<sup><a   name="s20" href="#20">20</a></sup> que han quedado de ese pasado, en este ejemplo,  el centro c&iacute;vico, las casas y los edificios p&uacute;blicos de Chuquicamata.</p>      <p> Pero tambi&eacute;n es posible hablar de  un lugar de memoria  asociado a lo discursivo, en este caso a los recuerdos que las personas emiten  sobre el campamento cada vez que se refieren a &eacute;l. Su paso por Chuquicamata es  una impronta identitaria que los caracteriza como tales y a la que hacen  referencia cada vez que se les pregunta por su origen. De esta manera,  Chuquicamata vive en el recuerdo de sus antiguos habitantes por medio del  relato.</p>      <p> Las ruinas del campamento en la  actualidad y su intenci&oacute;n de convertir el centro c&iacute;vico en patrimonio nacional  son los rezagos de una vida pr&oacute;spera que hace un siglo atr&aacute;s dio vida a este  inconmensurable desierto.</p>      <p> Hoy es posible hablar de un  espacio f&iacute;sico-simb&oacute;lico al cual se acude  presencialmente y por  medio de los recuerdos, una forma de unir la historia de Chuquicamata con la  memoria de los que fueron sus habitantes. Para Nora, este ejercicio de  rememoraci&oacute;n es producto de &quot;la administraci&oacute;n general del pasado en el  presente&quot;<sup><a   name="s21" href="#21">21</a></sup> Por lo tanto, es la utilizaci&oacute;n que se hace desde el  presente de ese pasado que pretende  permanecer intacto en la  materialidad del recuerdo. Ese recuerdo permite que la memoria de Chuquicamata  se ancle a la historia, evitando as&iacute; desaparecer de ella. Los lugares de memoria  permiten mantener resguardados los recuerdos de un grupo, pues seg&uacute;n Nora &quot;los  lugares de memoria nacen y viven del sentimiento de que no hay memoria  espont&aacute;nea, que hay que crear archivos, que hay que mantener los aniversarios,  organizar celebraciones &#91;...&#93;  porque estas operaciones no son naturales&quot;<sup><a   name="s22" href="#22">22</a></sup></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>    <br> 4. </b><b> Nostalgia del pasado</b></p>      <p> La remisi&oacute;n constante a este  pasado glorioso que hacen los chuquicamatinos desde su nuevo lugar de residencia  permite sugerir la existencia de una visi&oacute;n  nost&aacute;lgica de &eacute;ste. Este  pasado se a&ntilde;ora, se recuerda, se rememora una y otra vez, como si mediante este  acto el campamento volviera a cobrar vida. La no evocaci&oacute;n, la omisi&oacute;n, es  percibida como el olvido, lo que justamente no quieren permitir que suceda.</p>      <p> La mayor&iacute;a, por no decir todas  las opiniones vertidas respecto a su paso por Chuquicamata, se hacen en relaci&oacute;n  con la que actualmente  se lleva en Calama. As&iacute;, la vida en el campamento se tiende a idealizar desde la  distancia, se mira con nostalgia y se engrandecen los recuerdos del pasado.</p>  <ul> &quot;No hay un lugar en el mundo que se parezca a eso. La tranquilidad, eso era lo  que uno respiraba, pura tranquilidad para toda la familia. Adem&aacute;s de todo eso  bonito, estaba tambi&eacute;n la compa&ntilde;&iacute;a de los vecinos. Uno se hac&iacute;a hasta compadres  de ellos, si toda una vida compartiendo con ellos, los conoce tanto uno que  pasan a ser parte de la familia&quot;<sup><a   name="s23" href="#23">23</a></sup>    </ul>      <p> Chuquicamata, tal vez por su  ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica y por las condiciones generadas por el entorno, conformaba  un lugar especial para vivir. La hospitalidad, la generosidad y la protecci&oacute;n  de su gente lo hac&iacute;an un lugar tranquilo y seguro.</p>      <p> Dentro de los recuerdos que  guardan de su paso por el campamento est&aacute; la intensa vida social que en &eacute;l se  desarrollaba. Las actividades recreativas que se organizaban en cada club  social o deportivo de Chuquicamata reun&iacute;an a todo el pueblo. Ellos participaban  activamente de estas festividades, esperadas por todos. Ese era el momento  preciso para reunir al trabajador con su familia y a la comunidad en general.  Los deportes cumpl&iacute;an un rol fundamental en la sociedad chuquicamatina  &mdash;tradici&oacute;n heredada de los &quot;gringos<sup><a   name="s24" href="#24">24</a></sup>&quot;&mdash; y se desarrollaban en  modernos recintos deportivos con canchas de tenis, de b&eacute;isbol, bowling,  basquetball,  transform&aacute;ndose en lugares  exclusivos e innovadores si se toma en cuenta que se ubicaban en un campamento  minero.</p>  <ul> &quot;La pas&aacute;bamos bien en Chuquicamata. Se hac&iacute;an varias cosas bien entretenidas. Se  juntaba casi todo el pueblo para esas fiestas, el cine, el teatro, esos eran los  lugares t&iacute;picos de Chuquicamata donde uno iba con la familia a recrearse. Los  mismos deportes tambi&eacute;n juntaban a harta gente, los campeonatos de  basquetball,  el b&eacute;isbol, el bowling, todo eso era como una festividad para uno&quot;<sup><a   name="s25" href="#25">25</a></sup>    </ul>      <p> Tal como se expone, una de las  actividades que lograban reunir a la colectividad chuquicamatina era el deporte.  En torno al &eacute;ste se juntaban las familias y se compart&iacute;a. Pero esta reuni&oacute;n pudo  conservarse por poco tiempo, ya que las nuevas generaciones de familias,  especialmente las que proven&iacute;an de otras regiones, no ten&iacute;an el mismo sentido de  colectividad, por lo que las relaciones se fueron disgregando e  individualizando con el  paso del tiempo.</p>  <ul> &quot;Las actividades deportivas, pero eso fue, yo te estoy hablando de hace quince,  veinte a&ntilde;os atr&aacute;s, porque despu&eacute;s lleg&oacute; gente nueva, como otra generaci&oacute;n  entonces ellos eran m&aacute;s individualistas. La gente como m&aacute;s de edad era m&aacute;s  colectiva, era m&aacute;s preocupada del vecino, del otro y as&iacute;. Despu&eacute;s la gente nueva  que lleg&oacute; a trabajar a Chuquicamata era m&aacute;s individualista, m&aacute;s superior a los  dem&aacute;s que estaban ah&iacute;, entonces eso mismo hizo cambiar la percepci&oacute;n que uno  ten&iacute;a de Chuquicamata, uno siempre queda a&ntilde;orando a lo que era Chuquicamata  antiguo&quot;<sup><a   name="s26" href="#26">26</a></sup>     </ul>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p >Es  posible apreciar en el discurso un quiebre en el sistema de relaciones sociales  de la poblaci&oacute;n  con la llegada de familias de otras regiones. A pesar de que siempre estaba  llegando personal de trabajo desde otras ciudades a Chuquicamata, el sistema comunitario segu&iacute;a  funcionando como de costumbre, pero los h&aacute;bitos y la mentalidad de las nuevas  generaciones fueron transformando dicho sistema, volvi&eacute;ndolo cada vez m&aacute;s  impersonal e individualista. As&iacute;, se fueron viendo sometidos al consumismo y a  la competitividad, que forman parte de las caracter&iacute;sticas de la sociedad  chilena actual.</p>  <ul> &quot;La gente era m&aacute;s comunicativa, se cuidaban unos a los otros. Si uno sal&iacute;a, el  vecino le cuidaba la casa; hab&iacute;a una actividad y todos iban, hab&iacute;a otra  actividad y no andaban preocupados de &#39;qu&eacute; te compraste t&uacute;, que yo tengo esto,  yo me voy a comprar esto otro&#39;. No andaban preocupados de eso. Despu&eacute;s la gente  nueva que lleg&oacute; cambi&oacute; todo ese sistema. Las mam&aacute;s, todos se juntaban en la  pulper&iacute;a, entonces hab&iacute;a mucha m&aacute;s comunicaci&oacute;n, la gente no era tan  egoc&eacute;ntrica, la gente ahora es totalmente consumista y competitiva<sup><a   name="s27" href="#27">27</a></sup>&quot;.    </ul>      <p > Una de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s  recordadas de los antiguos habitantes de Chuquicamata era su capacidad de  establecer lazos sociales comunitarios y consolidarlos. Adem&aacute;s, est&aacute; el sistema  familiar que funcionaba como el eje central de toda la sociedad, ocupando un  lugar important&iacute;simo en todos los aspectos de la vida. En resumen, la familia y  la comunidad eran los pilares de la sociedad chuquicamatina. En torno a ellas  funcionaba el campamento y la mayor&iacute;a de las actividades sociales que se  realizaban estaban dirigidas a la familia con el  prop&oacute;sito de consagrarla  y protegerla.</p>      <p > El estilo de vida en Chuquicamata  se caracterizaba por desarrollarse en un ambiente familiar y tranquilo donde  primaban las relaciones comunitarias y de compadrazgo. A su vez, como la mayor&iacute;a  de las personas que viv&iacute;an all&iacute;, ten&iacute;an a sus familiares en otras zonas del  pa&iacute;s. Los vecinos, los amigos y la comunidad lograban llenar el vac&iacute;o dejado por  ella, transform&aacute;ndose ellos mismos en su familia propia. La vida barrial tambi&eacute;n  jugaba un papel fundamental en la manera como los chuquicamatinos viv&iacute;an el  espacio. Tal como lo define Gravano<sup><a   name="s28" href="#28">28</a></sup>, el barrio es la conjugaci&oacute;n  del espacio f&iacute;sico-arquitect&oacute;nico con las pr&aacute;cticas sociales, l&iacute;mites,  identidades, s&iacute;mbolos y unidad social que desarrollan los individuos, dando como  resultado lo barrial. En lo barrial las interacciones sociales de orden primaria  son las que resaltan. En Chuquicamata, como se destaca en sus relatos, las  relaciones entre vecinos cobran vital importancia en lo que significa vivir el  espacio. </p>      <p ><b>     <br> C</b><b>onclusiones</b></p>      <p > La idea de incluir aqu&iacute; la visi&oacute;n  que poseen los ex habitantes de Chuquicamata sobre lo que fue su paso por el  campamento, tiene como fin  enfatizar que estamos  frente a un rescate de la memoria social. Todos estos relatos revelan  situaciones sumamente importantes, no s&oacute;lo para quienes los vivieron, sino  tambi&eacute;n para las generaciones nuevas que necesitan de una historia oral que les  cuente y les recuerde c&oacute;mo era vivir en Chuquicamata, as&iacute; como tambi&eacute;n elaborar  un fundamento que le d&eacute; sentido a su pertenencia.</p>      <p > La memoria social como la define  Halbwachs<sup><a   name="s29" href="#29">29</a></sup> no s&oacute;lo permite recordar el pasado, sino tambi&eacute;n  reconstruirlo. Cada relato representa un fragmento de esta historia com&uacute;n; de  esta manera todos participan de una u otra forma en esta construcci&oacute;n. La  memoria, por ende, es colectiva. El individuo no participa aisladamente de este  proceso, sino que todos contribuyen con sus diferentes relatos, a veces  distintos, exagerados  y recargados, en dicha construcci&oacute;n.</p>      <p > El mecanismo que permite el  funcionamiento y la difusi&oacute;n de esta memoria es la reiteraci&oacute;n. Es por ello que  los chuquicamatinos una y otra vez hacen alusi&oacute;n a los mismos acontecimientos.  La idea es no dejarla expirar, sino revivirla a cada momento. Cuando se hace  memoria de algo, de alguien o de un acontecimiento, este acto permite unir  pasado, presente y futuro a la vez. Otorga sentido a las experiencias y potencia  el imaginario social. Este ejercicio de recordar el pasado debe comprenderse  como un acto din&aacute;mico, pues el escenario se modifica, ya sea agregando o  eliminando componentes,  pero siempre manteniendo las estructuras que las contienen.</p>      <p > Los discursos que emiten los  individuos son heterog&eacute;neos e inestables, pues es un constructo social que  constantemente se reformula. En instantes, algunos recuerdos tendr&aacute;n m&aacute;s fuerza  que otros, dependiendo del contexto en el que se exprese. En este caso la vida  comunitaria cobra m&aacute;s fuerza, pues el contexto de marginaci&oacute;n en el que se  encuentran los hace destacar esos elementos por sobre otros. El ejercicio de  referirse con nostalgia a Chuquicamata no implica otra cosa que recordar el  origen de donde se viene, lo que permite reforzar la identidad.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p > La construcci&oacute;n de este pasado  contiene varios elementos que permiten definirlos como ut&oacute;picos. Esto porque se  intenta rescatar aquello que  conviene recordar y no lo  que los pueda perjudicar, para as&iacute; mantener intacto el sistema sociocultural que  los contiene. Si se utilizara un discurso cr&iacute;tico de ese pasado, tal vez el  sentido de pertenencia, el &#39;ser chuquicamatino&#39; se disolver&iacute;a. Aludiendo a lo  planteado por Hopenhayn<sup><a   name="s30" href="#30">30</a></sup> respecto a la construcci&oacute;n ut&oacute;pica y a los  factores que lo fundan como tal, podr&iacute;amos se&ntilde;alar que para el caso chuquicamatino la  tranquilidad ser&iacute;a un ejemplo de ello. Esto  porque se habla de silencio  y tranquilidad como si fuesen atributos exclusivos de Chuquicamata.</p>      <p > En s&iacute;ntesis, ser trasladados a  Calama, aquel lugar que nunca fue bien considerado y que hasta la actualidad a&uacute;n  se percibe con recelo, significa para los chuquicamatinos insertarse en un  espacio totalmente ajeno y distinto. Sin duda las diferencias que existen entre  una ciudad y un campamento son enormes, m&aacute;s a&uacute;n si se le suma toda la carga  simb&oacute;lica que les permit&iacute;a diferenciarse de este lugar y de sus habitantes.  Calame&ntilde;os y chuquicamatinos eran opuestos complementarios y sus identidades se  configuraban en relaci&oacute;n al otro, pues eran lo que ellos no son. Tal como lo  define Viviana Manr&iacute;quez<sup><a   name="s31" href="#31">31</a></sup>, la identidad se construye con el fin de  diferenciarse de los otros y de autoidentificarse entre pares. Una vez  expulsados de su territorio que le daba a su existencia un sentido de  pertenencia, los chuquicamatinos debieron aceptar su inclusi&oacute;n a la ciudad de  Calama.</p>      <p > Ahora, objetivamente hablando,  son ciudadanos &quot;calame&ntilde;os&quot;. No obstante y gracias a la construcci&oacute;n de un  discurso identitario basado en la memoria, a&uacute;n pueden autodenominarse  chuquicamatinos, pues la inexistencia de su territorio no impide que sus  pr&aacute;cticas y costumbres se disuelvan. Es m&aacute;s, y tal como se percibe en los  relatos, la carga simb&oacute;lica que estampan cada vez que hacen alusi&oacute;n a su origen  manifiesta el hecho de que a&uacute;n siguen siendo chuquicamatinos a pesar de que se  encuentren viviendo en Calama.</p> <hr size="1">     <p><b>Comentarios</b></p>      <p><sup><a href="#s*"  name="*">*</a></sup>  El art&iacute;culo es resultado del trabajo de campo llevado a cabo en el a&ntilde;o 2007 para  la realizaci&oacute;n de la tesis de pregrado con el proposito de optar al t&iacute;tulo de  Antrop&oacute;loga  Social. Asimismo, es producto del Proyecto Fondo Nacional de Desarrollo  Cient&iacute;fico y Tecnol&oacute;gico &#40;Fondecyt&#41; n.o 1095007, &quot;Familia y trabajo en la  econom&iacute;a de exportaci&oacute;n: incidencia de los reg&iacute;menes laborales excepcionales en  familias vinculadas a la miner&iacute;a, la fruticultura y la salmonicultura&quot;.</p>      <p><sup><a href="#s1"  name="1">1</a></sup> Corporaci&oacute;n Nacional del Cobre, Chile.</p>      <p><sup><a href="#s2"  name="2">2</a></sup> Calama es la capital de la provincia de El Loa, regi&oacute;n de  Antofagasta,  ubicada a dieciocho kil&oacute;metros al sur de Chuquicamata. Posee una poblaci&oacute;n  total aproximada de  143.800  habitantes.</p>      <p><sup><a href="#s3"  name="3">3</a></sup> Marie Claire Lavabre, &quot;Maurice  Halbwachs  y  la  sociolog&iacute;a  de la memoria&quot;, en <a target="_blank"  href="http://etica.uahurtado.cl"> http://etica.uahurtado.cl/historizarelpasadovivo/escontenido.php</a>  &#40;fecha  de consulta: 9  de  julio  2009&#41;.</p>      <p><sup><a href="#s4"  name="4">4</a></sup> Maurice  Halbwachs,  &quot;Memoria  Individual y  memoria  colectiva&quot;,  Revista Estudios  16  &#40;oto&ntilde;o  2005&#41;: 163-187.</p>      <p><sup><a href="#s5"  name="5">5</a></sup>  Maurice Halbwachs, &quot;Memoria&quot;, 164.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s6"  name="6">6</a></sup> Ram&oacute;n Ramos,  &quot;Maurice  Halbwachs  y la memoria colectiva&quot;,  Revista de Occidente  100 &#40;1989&#41;: 71.</p>      <p><sup><a href="#s7"  name="7">7</a></sup>  Joel  Candau,  Antropolog&iacute;a de la Memoria  &#40;Buenos Aires: Editorial Nueva Visi&oacute;n,  2002&#41;, 62.</p>      <p><sup><a href="#s8"  name="8">8</a></sup>  Maurice Halbwachs, &quot;Memoria&quot;, 186.</p>      <p><sup><a href="#s9"  name="9">9</a></sup> F&eacute;lix V&aacute;zquez, &quot;La memoria como acci&oacute;n social: relaciones, significados  e  imaginario&quot;, series en  Temas de Psicolog&iacute;a  10  &#40;Barcelona: Editorial Paid&oacute;s,  2001&#41;, 163.</p>      <p><sup><a href="#s10"  name="10">10</a></sup>  F&eacute;lix V&aacute;squez, &quot;La memoria&quot;, 164.</p>      <p><sup><a href="#s11"  name="11">11</a></sup> Alejandro Isla, &quot;Los usos pol&iacute;ticos de la  memoria  y la  identidad&quot;,  Revista Estudios Atacame&ntilde;os  26 &#40;2003&#41;: 43.</p>      <p><sup><a href="#s12"  name="12">12</a></sup>  Joel  Candau,  Antropolog&iacute;a,  64.</p>      <p><sup><a href="#s13"  name="13">13</a></sup> El concepto de &quot;marco social de la memoria&quot; es propuesto por  Maurice Halbwachs  en su texto  Les cadres sociaux de la  m&eacute;moire  &#40;Par&iacute;s:  Presses universitaires de France,  1925&#41;,  con  el  fin de  reemplazar  al  de  &quot;memoria colectiva&quot;. Maurice Halbwachs,  Los  marcos  sociales de la  memoria  &#40;Barcelona: Anthropos, 2004&#41;, 40.</p>      <p><sup><a href="#s14"  name="14">14</a></sup>  Alejandro Isla, &quot;Los usos&quot;, 43.</p>      <p><sup><a href="#s15"  name="15">15</a></sup> Maurice  Halbawchs,  La Memoria Colectiva  &#40;Zaragoza: Prensas Universitarias de Zaragoza, 2004&#41;, 133.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s16"  name="16">16</a></sup> Maurice  Halbawchs,  La Memoria Colectiva,  133.</p>      <p><sup><a href="#s17"  name="17">17</a></sup>  En el centro c&iacute;vico de Chuquica-mata se encontraban las principales  instalaciones del campamento como la plaza, comercio, bancos, teatros, cines,  clubes y sindicatos.  Actualmente  es posible visitar el  campamento,  previo acuerdo con la administraci&oacute;n de la empresa, quienes cuentan con una  visita guiada a los turistas. El barrio c&iacute;vico, como se le conoce, ha sido  refaccionado, manteniendo las fachadas originales de cada uno de los centros  comerciales, cines, teatros, bancos, plaza central y auditorio central.</p>      <p><sup><a href="#s18"  name="18">18</a></sup> Pierre  Nora, &quot;La aventura de &#39;Les  lieux de m&eacute;moire&#39;&quot;,  en  Memoria e Historia,  ed. Josefina Cuesta &#40;Madrid:  Ed.  Macial Pons, 1998&#41;, 17-34.</p>      <p><sup><a href="#s19"  name="19">19</a></sup> Pierre  Nora, &quot;La aventura&quot;, 32.</p>      <p><sup><a href="#s20"  name="20">20</a></sup> Pierre Nora,  &quot;Entre  memoria e  historia.  La  problem&aacute;tica  de  los lugares&quot;.  En  Les Lieux de M&eacute;moire,  Pierre  Nora  &#40;Santiago: Editorial LOM, 2009&#41;, 24.</p>      <p><sup><a href="#s21"  name="21">21</a></sup> Pierre  Nora,  &quot;La aventura&quot;,  32.</p>      <p><sup><a href="#s22"  name="22">22</a></sup>  Pierre Nora, &quot;Entre memoria e historia&quot;, 5.</p>      <!-- ref --><p><sup><a href="#s23"  name="23">23</a></sup>  Entrevista a Diego Fern&aacute;ndez, Calama, 28 de marzo de 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0121-1617201000010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><sup><a href="#s24"  name="24">24</a></sup>  Extranjeros norteamericanos que iniciaron la faena industrial de este mineral.</p>      <!-- ref --><p><sup><a href="#s25"  name="25">25</a></sup>  Entrevista a Hern&aacute;n Cornejo, Calama, 2 de abril de 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0121-1617201000010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><sup><a href="#s26"  name="26">26</a></sup>  Entrevista a Sonia Gallardo, Calama, 4 de abril de 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0121-1617201000010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><sup><a href="#s27"  name="27">27</a></sup> Entrevista a Son&iacute;a Gallardo, Calama, 4  de abril de  2007.</p>      <p><sup><a href="#s28"  name="28">28</a></sup> Ariel Gravano,  Antropolog&iacute;a de lo Barrial. Estudios sobre producci&oacute;n simb&oacute;lica de la vida  urbana,  &#40;Buenos Aires: Espacio Editorial,  2003&#41;, 58.</p>      <p><sup><a href="#s29"  name="29">29</a></sup>  Maurice Halbwachs,  La Memoria  Colectiva,  134.</p>      <p><sup><a href="#s30"  name="30">30</a></sup>  Martin Hopenhayn, &quot;La  utop&iacute;a  contra  la crisis o como despertar de un largo  insomnio&quot;, en  Serie  Libros  de  la CEPAL  33 &#40;Santiago,  Naciones Unidas, 1992&#41;, 333.</p>      <p><sup><a href="#s31"  name="31">31</a></sup>  Viviana Manr&iacute;quez, &quot;Identidad e identidades: Una aproximaci&oacute;n desde la  etnohistoria a las  identidades  de las poblaciones ind&iacute;genas del Partido de Maule en los siglos  XVI  y  XVIII&quot;,  Revista de la Academia  04 &#40;1999&#41;: 121.</p> <hr size="1">     <p><b>Referencias</b></p>     <p ><b> Fuentes primarias</b></p>      <p ><b>   Entrevistas:</b>    <br> Entrevista a Diego Fern&aacute;ndez, Calama,  28  de marzo de  2007.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p > Entrevista a Hern&aacute;n Cornejo, Calama,  2  de abril de  2007.</p>     <p > Entrevista  a Sonia  Gallardo, Calama,  4  de abril de  2007.</p>      <p ><b> Fuentes secundarias</b></p>      <!-- ref --><p > Candau,  Joel.  Antropolog&iacute;a de la Memoria.  Buenos Aires: Editorial Nueva Visi&oacute;n,  2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0121-1617201000010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p > Gravano,  Ariel.  Antropolog&iacute;a de lo Barrial. Estudios sobre producci&oacute;n simb&oacute;lica de la vida  urbana,  Buenos Aires: Espacio Editorial,  2003, 85-90.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0121-1617201000010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p > Halbwachs,  Maurice.  La Memoria Colectiva.  Espa&ntilde;a: Prensas Universitarias de Zaragoza,  2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0121-1617201000010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p > Halbwachs, Maurice.  Los marcos sociales de la memoria.  Barcelona: Anthropos, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0121-1617201000010000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p > Halbwachs, Maurice.  Les  cadres sociaux de la  m&eacute;moire.  Par&iacute;s:  Presses Universitaires de  France, 1925.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0121-1617201000010000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p > Hopenhayn, Martin. &quot;La  utop&iacute;a contra  la  crisis o como despertar de un largo insomnio&quot;. En  serie Libros de la  cepal.  Santiago: Naciones Unidas,  1992, 321-341.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0121-1617201000010000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Isla, Alejandro. &quot;Los usos pol&iacute;ticos de la memoria y la identidad&quot;.  Revista Estudios Atacame&ntilde;os 26 &#40;2003&#41;: 35-44.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0121-1617201000010000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Lavabre,  Marie  Claire.  &quot;Maurice  Halbwachs y la sociolog&iacute;a de la memoria&quot;. En <a target="_blank"  href="http://etica.uahurtado.cl"> http://etica.uahurtado.cl/historizarelpasadovivo/escontenido.php</a>.  &#40;9  de julio  2009&#41;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0121-1617201000010000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Le Goff, Jacques.  El Orden  de la Memoria:  el tiempo como imaginario.  Barcelona: Editorial Paid&oacute;s,  1991.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0121-1617201000010000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Manriquez, Viviana. &quot;Identidad  e  identidades. Una aproximaci&oacute;n desde la etnohistoria a las identidades de las  poblaciones ind&iacute;genas del Partido de Maule en los siglos  XVI  y  XVIII&quot;.  Revista de la Academia  04 &#40;1999&#41;, 119-135.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0121-1617201000010000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Nora, Pierre.  &quot;Entre memoria  e  historia. La problem&aacute;tica de los lugares&quot;. En  Les Lieux de m&eacute;moire, Pierre  Nora. 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Revista de Occidente  100 &#40;1989&#41;: 63-81.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0121-1617201000010000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Sobral, Juan Carlos. &quot;Memoria social, Identidad y Conflicto&quot;.  Revista de Antropolog&iacute;a Social  13 &#40;2004&#41;: 137-159.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0121-1617201000010000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> V&aacute;zquez, F&eacute;lix. &quot;La memoria como acci&oacute;n social: relaciones, significados e  imaginario&quot;. En  Series en Temas de Psicolog&iacute;a  10.  Barcelona: Editorial Paid&oacute;s,      &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0121-1617201000010000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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