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<publisher-name><![CDATA[Departamento de Historia, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[HIJOS DE VÍCTIMAS DEL TERRORISMO DE ESTADO: JUSTICIA, IDENTIDAD Y MEMORIA EN EL MOVIMIENTO DE DERECHOS HUMANOS EN ARGENTINA, 1995-2008]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[HIJOS OF VICTIMS OF STATE TERRORISM: JUSTICE, IDENTITY, AND MEMORY IN ARGENTINA&#39;S HUMAN RIGHTS MOVEMENT]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article analyzes HIJOS, the human rights organization comprised of children of the victims of state terrorism in Argentina. It examines some of the distinctive characteristics of this group, particularly with regard to the ruptures and continuities with the practices of the human rights movement. It analyzes how the group emerged, shaped its collective identity, formulated its demands for justice, and tells stories about the recent past.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center" ><font size="4"><b>HIJOS DE V&Iacute;CTIMAS DEL TERRORISMO DE ESTADO. JUSTICIA, IDENTIDAD Y MEMORIA EN EL MOVIMIENTO DE DERECHOS HUMANOS EN ARGENTINA, 1995-2008</b><sup><a   name="s*" href="#*">*</a></sup></font></p>      <p><b>    <br> Santiago Cueto R&uacute;a</b>    <br>Licenciado  	en Sociolog&iacute;a por la Universidad Nacional de La Plata &#40;unlp&#41;,  	Argentina; Mag&iacute;ster en Historia y Memoria, unlp,  	Argentina; doctorando en Ciencias Sociales, unlp,  	Investigador del Centro de Investigaciones Socio-Hist&oacute;ricas, Facultad de  	Humanidades y Ciencias de le Educaci&oacute;n, unlp;  	Docente de la carrera de Sociolog&iacute;a-uNLP, 	Argentina,  	Entre sus publicaciones recientes se encuentran: &quot;HIJOS La Plata en el campo  	de los derechos humanos, Habitus,  	ilusio y capital  	simb&oacute;lico&quot;, Question, 	Publicaci&oacute;n virtual de la Facultad de Periodismo y Comunicaci&oacute;n Social  	Universidad Nacional de la Plata 16 &#40;primavera 2007&#41;, s/p 	<a target="_blank"  href="http://perio.unlp.edu.ar/question/numeros_anteriores/numero_anterior16/nivel2/editorial.htm">http://perio.unlp.edu.ar/question/numeros_anteriores/numero_anterior16/nivel2/editorial.htm</a>;  	&quot;HIJOS La Plata, Memorias tensionadas, An&aacute;lisis de los relatos sobre el  	pasado reciente que elaboran los militantes de HIJOS&quot;, Cuadernos  	del sur 37 &#40;2009&#41;,  	en prensa; &quot;Pa&ntilde;uelos en la plaza&quot;, en Mujeres en  	espacios bonaerenses, ed,  	Adriana Valobra &#40;La Plata: edulp,  	2010&#41;, en prensa, 	<a  href="mailto:santiagocuetorua@yahoo.com.ar">santiagocuetorua@yahoo.com.ar</a>.</p>  <hr size="1">     <p><b>RESUMEN</b></p>      <p>Este  	trabajo analiza la agrupaci&oacute;n HIJOS, organismo de derechos humanos  	conformado por hijos de v&iacute;ctimas del terrorismo de Estado argentino. El  	objetivo consiste en realizar un estudio de algunas de las caracter&iacute;sticas  	distintivas de este grupo, teniendo en cuenta especialmente sus rupturas y  	continuidades con respecto a las pr&aacute;cticas dele derechos  	humanos. Se analiza el surgimiento del grupo, la conformaci&oacute;n de su  	identidad colectiva, su demanda de justicia y la elaboraci&oacute;n de relatos  	acerca del pasado reciente.</p>      <p><b>PALABRAS  	CLAVE</b>    <br>Memoria,  	justicia, derechos humanos, identidad, Argentina, estado.</p> <hr size="1">      <p align="center" ><font size="3"><b>HIJOS OF  	VICTIMS OF STATE TERRORISM: JUSTICE, IDENTITY, AND MEMORY IN ARGENTINA&#39;S  	HUMAN RIGHTS MOVEMENT</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>ABSTRACT</b></p>      <p>This article  	analyzes HIJOS, the human rights organization comprised of children of the  	victims of state terrorism in Argentina. It examines some of the distinctive  	characteristics of this group, particularly with regard to the ruptures and  	continuities with the practices of the human rights movement. It analyzes  	how the group emerged, shaped its collective identity, formulated its  	demands for justice, and tells stories about the recent past.</p>      <p><b>KEYWORDS</b>    <br>Memory,  	justice, human rights, identity, Argentina, state.</p>      <p>Art&iacute;culo recibido: 30 de julio de 2009; aprobado: 16 de diciembre de 2009;  	modificado: 8 de enero de 2010.</p> 	 <hr size="1">      <p><b>Introducci&oacute;n</b></p>      <p>Este  	trabajo analiza la agrupaci&oacute;n HIJOS, organismo de derechos humanos  	conformado por hijos de v&iacute;ctimas del terrorismo de estado argentino<sup><a   name="s1" href="#1">1</a></sup>,  	La investigaci&oacute;n analiza de manera cr&iacute;tica algunas de las caracter&iacute;sticas  	distintivas de este grupo, a partir del estudio de sus rupturas y  	continuidades con respecto a las pr&aacute;cticas dele derechos  	humanos.</p>      <p>En primer  	lugar, se realiza un an&aacute;lisis sint&eacute;tico de algunas de las pr&aacute;cticas del  	movimiento de derechos humanos con el objeto de mostrar que su emergencia  	signific&oacute; una oposici&oacute;n de ra&iacute;z a la dictadura militar y, al mismo tiempo,  	un distanciamiento de las formas de concebir la pol&iacute;tica respecto de los  	militantes de las organizaciones revolucionarias, luego transformados en  	v&iacute;ctimas por el terror estatal. En segundo lugar, se describe someramente de  	qu&eacute; modo comenzaron a encontrarse los hijos de las v&iacute;ctimas, en el marco de  	las redes de contenci&oacute;n dele derechos humanos, y c&oacute;mo fue,  	luego, el surgimiento de HIJOS.</p>      <p>En tercer  	t&eacute;rmino, propongo un estudio cr&iacute;tico de la agrupaci&oacute;n a partir de tres ejes  	diferentes, aunque relacionados entre s&iacute;: la  	identidad, es decir,  	el modo en que los hijos elaboraron su identidad grupal como organizaci&oacute;n de  	derechos humanos;  	la justicia, prestando  	especial atenci&oacute;n a los significados que otorgan a esta demanda y al modo  	en que la llevan a cabo; y por &uacute;ltimo la memoria, 	a partir  	de la cual puede verse el complejo intento por recuperar las experiencias  	pol&iacute;ticas  	revolucionarias de sus  	padres de modo articulado con el reconocimiento de su condici&oacute;n de v&iacute;ctimas. 	Por  	&uacute;ltimo, presento algunas conclusiones a trav&eacute;s de las cuales intento mostrar  	el aporte de HIJOS al movimiento humanitario.</p>       <p><b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 1.  	</b><b>Ele derechos humanos</b></p>      <p>El 24 de  	marzo de 1976 las Fuerzas Armadas argentinas ocuparon los edificios de  	gobierno y el Congreso Nacional, dando un golpe de estado e instalando un  	gobierno militar que se extendi&oacute; hasta diciembre de 1983. Una de las  	caracter&iacute;sticas principales de este per&iacute;odo dictatorial fue la feroz  	represi&oacute;n ilegal que el estado desat&oacute; contra los opositores. Miles de  	militantes de organizaciones pol&iacute;ticas resultaron detenidos y  	desaparecidos, vale decir, arrestados por grupos policiales y militares sin  	que se supiera luego cu&aacute;l era su situaci&oacute;n legal. Los alojaron en centros  	clandestinos de detenci&oacute;n donde los torturaron y luego, en su inmensa  	mayor&iacute;a, los asesinaron. Hubo, a su vez, quienes fueron muertos por la  	represi&oacute;n en espacios p&uacute;blicos, muchas veces a partir de enfrentamientos  	b&eacute;licos fraguados por los militares; presos pol&iacute;ticos en condiciones legales  	y miles de exiliados que escaparon de la represi&oacute;n.</p>      <p>El  	gobierno militar se inici&oacute; con un importante consenso social y con una  	escasa resistencia de los principales actores pol&iacute;ticos<sup><a   name="s2" href="#2">2</a></sup> Las  	organizaciones pol&iacute;ticas de izquierda<sup><a   name="s3" href="#3">3</a></sup> &#40;algunas de las cuales  	hab&iacute;an optado por la lucha armada&#41;, que hab&iacute;an tenido en el per&iacute;odo previo  	al golpe un gran protagonismo pol&iacute;tico, llegaron a marzo de 1976  	militarmente derrotadas y pol&iacute;ticamente diezmadas<sup><a   name="s4" href="#4">4</a></sup> De acuerdo  	con el an&aacute;lisis de Emilio Crenzel: &quot;&#91;...&#93; el golpe encontr&oacute; divididos a los  	obreros  	sindicalizados;  	cont&oacute; con el aval de la prensa &#91;...&#93; y de las principales fuerzas pol&iacute;ticas  	&#91;.&#93;. Para la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, el golpe convocaba el recuerdo de  	intervenciones militares anteriores y fue recibido pasivamente&quot;<sup><a   name="s5" href="#5">5</a></sup></p>      <p>La  	oposici&oacute;n m&aacute;s importante al r&eacute;gimen militar la encarn&oacute; ele  	derechos humanos que se constituy&oacute; a partir del terror desatado por las  	bandas militares y por la falta de respuestas frente a la situaci&oacute;n de los  	detenidos y desaparecidos. La clandestinidad y la decisi&oacute;n de exterminio  	pol&iacute;tico<sup><a   name="s6" href="#6">6</a></sup> que supon&iacute;an las desapariciones otorgaban al accionar  	militar un car&aacute;cter in&eacute;dito, por los alcances de la crueldad de la  	represi&oacute;n. Si bien algunos organismos se hab&iacute;an creado aun antes del golpe  	de Estado, la presencia p&uacute;blica m&aacute;s relevante estuvo a cargo de las  	organizaciones de familiares de desaparecidos, creadas a partir de 1976. Su  	conformaci&oacute;n se fue gestando a trav&eacute;s de la b&uacute;squeda desesperada de datos  	sobre la suerte corrida por sus parientes desaparecidos.</p>      <p>De acuerdo  	con lo que se&ntilde;ala gran parte de la literatura anal&iacute;tica<sup><a   name="s7" href="#7">7</a></sup>, el  	movimiento de derechos humanos en Argentina est&aacute; compuesto, en principio,  	por ocho organismos: los ocho  	hist&oacute;ricos. Se trata  	de un colectivo &quot;heterog&eacute;neo &#91;cuyos actores&#93; se acercan desde distintos  	or&iacute;genes y con diversas identidades&quot;<sup><a   name="s8" href="#8">8</a></sup> Dentro de este movimiento  	est&aacute;n, por un lado, aquellos fundados con base en un v&iacute;nculo sangu&iacute;neo con  	las v&iacute;ctimas del terror estatal desatado a mediados de los setenta en  	Argentina: Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Pol&iacute;ticas,  	Madres de Plaza de Mayo y Abuelas de Plaza de Mayo, surgidos entre 1976 y  	1977.</p>      <p>Por otro  	lado, existe un grupo de organismos que pueden y suelen incluir a familiares  	de las v&iacute;ctimas, pero no se nombran a partir de ese v&iacute;nculo, sino en su  	mayor&iacute;a a partir de valores universales: Liga Argentina por los Derechos  	del Hombre &#40;ladh&#41;,  	cuya aparici&oacute;n data de 1937 y ha estado siempre asociada al Partido  	Comunista; Servicios de Paz y Justicia &#40;serpaj&#41;  	y Movimiento Ecum&eacute;nico por los Derechos Humanos &#40;medh&#41;,  	ambos de fuerte raigambre religiosa y creados en 1974 y 1976  	respectivamente; y la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos &#40;apdh&#41;,  	fundada en 1975, conformada por militantes pol&iacute;ticos de distintas  	extracciones y de la cual se desprendi&oacute; en 1979 el Centro de Estudios  	Legales y Sociales &#40;cels&#41;.  	&Eacute;stos suelen ser llamados por la literatura  	especializada  	como los &quot;no afectados&quot;<sup><a   name="s9" href="#9">9</a></sup>,</p>      <p>Fuera del  	canon de los ocho  	hist&oacute;ricos que  	enfrentaron a la dictadura, aparece en la actualidad otro  	organismo  	que forma parte dele derechos humanos: la Asociaci&oacute;n de Ex  	Detenidos Desaparecidos, Surgida en 1984, agrupa a sobrevivientes de los  	centros clandestinos de detenci&oacute;n y otros compa&ntilde;eros que coinciden en sus  	reivindicaciones de justicia y memoria, &quot;no s&oacute;lo del horror sino tambi&eacute;n de  	la lucha de nuestro pueblo y sus organizaciones por construir una sociedad  	m&aacute;s justa&quot;<sup><a   name="s10" href="#10">10</a></sup></p>      <p>Los  	organismos que denunciaron el terror estatal durante la dictadura, guiados  	por un af&aacute;n de evidenciar los atropellos &eacute;ticos y humanos de los militares,  	&quot;contrarrestaron la imagen de un Estado-padre &#39;duro pero bien intencionado&#39;  	con la de un Estado-monstruo amoral y brutal que carec&iacute;a de derechos morales  	sobre la verdad y que deb&iacute;a ser castigado por sus cr&iacute;menes<sup><a   name="s11" href="#11">11</a></sup>&quot;, La  	ra&iacute;z de las denuncias al accionar militar se insertaba en una  	narrativa  	humanitaria capaz de mostrar las violaciones a los derechos humanos que los  	militares llevaban adelante con las desapariciones y con la represi&oacute;n en  	general. De acuerdo con Gonz&aacute;lez Bombal y Sond&eacute;reguer, parte de la  	legitimidad creciente de estos nuevos actores se debe a que los organismos  	actuaron &quot;por fuera de los canales habituales de participaci&oacute;n pol&iacute;tica,  	como un intento  	fundamentalmente  	&eacute;tico&quot;<sup><a   name="s12" href="#12">12</a></sup>, Se mostraron como un actor externo al conflicto que  	hab&iacute;a ganado a la sociedad argentina, lejano de los objetivos pol&iacute;ticos de  	los contendientes.</p>      <p>Estas  	organizaciones humanitarias instalaron p&uacute;blicamente un modo de interpretar  	el accionar del estado dictatorial que distaba radicalmente del fundamento  	b&eacute;lico esgrimido por el gobierno militar. De acuerdo con las explicaciones  	castrenses, se trataba de una &quot;guerra contra la subversi&oacute;n&quot;<sup><a   name="s13" href="#13">13</a></sup>,  	que justificaba sus horrores en tanto excesos 	propios de  	cualquier enfrentamiento b&eacute;lico, El rechazo a estos argumentos por parte de  	los organismos estaba fundado en la acentuaci&oacute;n del car&aacute;cter humano 	de los  	desaparecidos, su condici&oacute;n de v&iacute;ctimas y la denuncia de la violencia  	utilizada por el estado.</p>      <p>La  	centralidad del contenido humanitario de las denuncias y la pretensi&oacute;n de  	mostrarse alejados de la militancia  	revolucionaria  	llevaron al discurso de los derechos humanos a situarse en un punto  	pol&iacute;ticamente equidistante de los protagonistas de las luchas de los a&ntilde;os  	setenta. De modo que el fundamento pac&iacute;fico de sus luchas y el rechazo de  	los m&eacute;todos violentos utilizados por el estado tambi&eacute;n cortaban lazos  	pol&iacute;ticos con la militancia de quienes fueron alcanzados por la represi&oacute;n<sup><a   name="s14" href="#14">14</a></sup></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Asimismo,  	la narrativa humanitaria defendida por estas organizaciones encontr&oacute; un  	canal de realizaci&oacute;n en la demanda de justicia, instancia en la cual se  	volvi&oacute; decisiva la combinaci&oacute;n v&iacute;ctimas/victimarios, porque fue fundamento  	de las  	denuncias  	de las violaciones a los derechos humanos, Como se&ntilde;alan Landi y Gonz&aacute;lez  	Bombal, &quot;El acceso a la justicia signific&oacute; el &eacute;xito m&aacute;s significativo de la  	lucha que el Movimiento de Derechos Humanos hab&iacute;a emprendido desde los  	tiempos m&aacute;s  	violentos  	de la represi&oacute;n&quot;<sup><a   name="s15" href="#15">15</a></sup> El poder judicial, que juzg&oacute; y castig&oacute; a los  	principales responsables del terror estatal inmediatamente despu&eacute;s del  	retorno de la democracia, construy&oacute; pruebas  	jur&iacute;dicas  	y desarticul&oacute; los discursos legitimadores de la guerra, Para ello, consider&oacute;  	a los desaparecidos s&oacute;lo como  	v&iacute;ctimas 	de los  	cargos  	imputados a los represores.</p>      <p>La  	restituci&oacute;n de la condici&oacute;n humana de las v&iacute;ctimas se realiz&oacute; acompa&ntilde;ada de  	un desplazamiento de sus trayectorias pol&iacute;ticas, M&aacute;s a&uacute;n, durante el Juicio  	a las Juntas<i><sup><a   name="s16" href="#16">16</a></sup></i>, la instituci&oacute;n judicial consideraba los  	testimonios de las v&iacute;ctimas restringiendo la importancia del contenido  	pol&iacute;tico de sus vidas<sup><a   name="s17" href="#17">17</a></sup>, Fueron los militares quienes pretend&iacute;an  	reincorporar la pol&iacute;tica al recinto y  	preguntar  	sobre la militancia de las v&iacute;ctimas &#40;esto les permit&iacute;a anclar su accionar  	b&eacute;lico&#41;. As&iacute; como los militares quer&iacute;an &quot;repolitizar&quot; el conflicto para  	justificar el terror estatal, desde el lado de las v&iacute;ctimas el sentido de  	sus acciones era el contrario: quitar la pol&iacute;tica de escena y poner como eje  	la violaci&oacute;n de los derechos, Para evitar todo tipo de dudas, las v&iacute;ctimas  	eran presentadas independientemente de sus actividades pol&iacute;ticas previas a  	las detenciones, As&iacute; se fue fortaleciendo un v&iacute;nculo entre la demanda de  	justicia y la despolitizaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas.</p>      <p>Ahora  	bien, dentro dele derechos humanos fueron creciendo en  	legitimidad p&uacute;blica aquellas organizaciones de afectados directos que, como  	dec&iacute;a anteriormente, estaban fundadas en v&iacute;nculos de sangre con las v&iacute;ctimas  	del terror estatal, Bajo la perspectiva de Filc, una de las maneras de  	explicar esto es pensar que las organizaciones de familiares de  	desaparecidos tomaron la palabra al discurso militar y lograron revertirlo<sup><a   name="s18" href="#18">18</a></sup>,  	La dictadura centraba su discurso en la familia<sup><a   name="s19" href="#19">19</a></sup> y daba consejos  	a los padres para evitar que sus hijos, en tanto que eran el eslab&oacute;n m&aacute;s  	d&eacute;bil de la cadena familiar, corrieran el riesgo de volverse  	subversivos. La  	respuesta de los organismos de afectados directos, sobre todo de Madres y  	Abuelas provino, en parte, porque compart&iacute;an el modelo dominante de familia  	y porque salieron al espacio p&uacute;blico a se&ntilde;alar que sus hijos no eran  	&quot;subversivos&quot; ni &quot;riesgosos para la Patria&quot;<sup><a   name="s20" href="#20">20</a></sup></p>      <p>El lugar  	dominante que las Madres y Abuelas fueron adquiriendo  	socialmente  	y hacia el interior dele derechos humanos, es expresado del  	siguiente modo por Elizabeth Jelin: &quot;En el sentido com&uacute;n constituido  	alrededor de la idea de &#39;derechos humanos&#39;, la posici&oacute;n de v&iacute;ctima otorgaba  	un parad&oacute;jico privilegio: el derecho individual de reclamar frente al  	Estado por un da&ntilde;o particular y, simult&aacute;neamente representar la voluntad de  	justicia del pueblo&quot;<sup><a   name="s21" href="#21">21</a></sup> No es intenci&oacute;n de este trabajo rastrear  	las causas de esto; s&oacute;lo debe agregarse que se trata tanto de un lugar  	ganado a fuerza de su militancia humanitaria y de la recepci&oacute;n social que  	ten&iacute;an como mujeres y madres o abuelas.</p>      <p>Por otro  	lado, esta presencia dominante de los organismos de afectados directos,  	favoreci&oacute; y a su vez fue promovido por la certeza creciente de que los  	desaparecidos  	eran las v&iacute;ctimas del terrorismo de estado por antonomasia. Y adem&aacute;s, que  	sus familiares &#40;y no sus compa&ntilde;eros de militancia&#41; eran los representantes  	leg&iacute;timos de la defensa de sus derechos.</p>      <p>La  	emergencia de estas voces supuso, por otra parte, el  	silencio  	de otras. La centralidad de la demanda por justicia, el rechazo a pensar los  	conflictos pol&iacute;ticos en t&eacute;rminos b&eacute;licos, la construcci&oacute;n de una memoria a  	partir de la despolitizaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas del terrorismo de estado, la  	hegemon&iacute;a de la noci&oacute;n de derechos humanos y la posibilidad de que los  	militantes de organizaciones guerrilleras pudieran ser juzgados en tanto sus  	pr&aacute;cticas eran dif&iacute;ciles de emerger exitosas de la lectura en clave de  	legalidad-ilegalidad, fueron elementos que coadyuvaron para que las  	memorias militantes vieran ocluida su emergencia p&uacute;blica.</p>      <p>Por todo  	ello, resulta interesante analizar c&oacute;mo va a ser la emergencia de la  	agrupaci&oacute;n HIJOS, una de cuyas particularidades se halla en la decisi&oacute;n de  	comenzar a recordar a sus padres no s&oacute;lo como v&iacute;ctimas del terror estatal,  	sino tambi&eacute;n como militantes pol&iacute;ticos y luchadores revolucionarios. &iquest;C&oacute;mo  	se da la emergencia de esta memoria militante 	en el  	marco de un movimiento que hac&iacute;a prevalecer el car&aacute;cter humano 	por sobre  	el pol&iacute;tico 	de las  	v&iacute;ctimas del terrorismo de Estado? &iquest;C&oacute;mo logran los HIJOS repolitizar la  	figura de sus padres en el marco de un movimiento que ancl&oacute; su demanda de  	justicia en la despolitizaci&oacute;n de esas v&iacute;ctimas? Para ello analizaremos, a  	trav&eacute;s de los ejes identidad, justicia y memoria, c&oacute;mo los HIJOS articulan  	su memoria militante con una pertenencia al movimiento humanitario.</p>      <p>A  	continuaci&oacute;n se ver&aacute; de qu&eacute; modo se incorpor&oacute; la agrupaci&oacute;n HIJOS al  	movimiento de derechos humanos<sup><a   name="s22" href="#22">22</a></sup>, En el comienzo se describe la  	historia del grupo para luego analizar qu&eacute; rupturas y qu&eacute; continuidades  	supuso su aparici&oacute;n hacia el interior de dicho movimiento<sup><a   name="s23" href="#23">23</a></sup></p>       <p><b>    <br> 2. Los 	</b><b>&quot;hijos&quot;  	antes de </b><b>hijos</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Entre las  	estrategias de resistencia elaboradas por los familiares de desaparecidos se  	encuentran todo tipo de actividades, campa&ntilde;as en el exterior, solicitadas en  	los diarios nacionales &#40;cuando la prensa se los permit&iacute;a&#41;, presentaciones  	de habeas  	corpus, formaci&oacute;n  	de redes de contenci&oacute;n, etc. En algunas localidades, entre ellas La Plata,  	la voluntad de los familiares de las v&iacute;ctimas de estar juntos origin&oacute;  	actividades dedicadas especialmente a la atenci&oacute;n de los hijos, Muchos de  	ellos hab&iacute;an quedado a cargo de sus abuelos o de otros familiares; otros  	hab&iacute;an sido alojados en instituciones estatales, En todos los casos, los  	hijos se&ntilde;alan que hab&iacute;an sido obligados a vivir una situaci&oacute;n de ausencia,  	incertidumbre, angustia y silencio que sus familias intentaban contener.</p>      <p>En La  	ciudad de La Plata estos encuentros fueron nombrados por los mismos chicos  	que asist&iacute;an como &quot;Taller de la Amistad&quot;<sup><a   name="s24" href="#24">24</a></sup> Sus objetivos estaban  	estrechamente ligados a lo l&uacute;dico y la contenci&oacute;n afectiva. No hab&iacute;a  	orientaciones partidarias detr&aacute;s de aquellos militantes y tampoco  	intenciones de explicar lo sucedido a esos ni&ntilde;os, Se ofrec&iacute;a a los hijos de  	desaparecidos un espacio de expresi&oacute;n y apoyo emocional, a partir de  	actividades art&iacute;sticas que realizaban y de campamentos a los que los ni&ntilde;os  	asist&iacute;an.</p>      <p>Adem&aacute;s de  	las Madres y Familiares, participaron de estos talleres miembros del medh 	a trav&eacute;s  	de los cuales se consiguieron subsidios de entidades extranjeras, sobre todo  	europeas, utilizados para financiar actividades de profesionales que daban  	su apoyo al taller, Muchos de los hijos de desaparecidos que asistieron all&iacute;  	se reencontraron varios a&ntilde;os despu&eacute;s en la agrupaci&oacute;n HIJOS.</p>      <p>A fines de  	1994, un grupo de alrededor de quince hijos de desaparecidos se junt&oacute; en la  	Facultad de Arquitectura de la Universidad  	Nacional  	de La Plata, en el marco de un homenaje a los desaparecidos que pasaron por  	esa instituci&oacute;n. Fue la primera vez que se presentaron p&uacute;blicamente como  	grupo compuesto por &quot;hijos&quot;<sup><a   name="s25" href="#25">25</a></sup> Hab&iacute;an llegado ah&iacute; por ser hijos  	de desaparecidos que hab&iacute;an pasado por la Facultad de Arquitectura, y all&iacute;  	sus familiares y los compa&ntilde;eros de estudios o militancia de sus padres los  	hab&iacute;an presentado.</p>      <p>Luego de  	ese homenaje estos j&oacute;venes se sumaron a una invitaci&oacute;n que recibieron del  	Taller Julio Cort&aacute;zar, en la ciudad de C&oacute;rdoba. El encuentro se transform&oacute;  	en el lugar de donde saldr&iacute;a este grupo de j&oacute;venes nominados a partir de un  	v&iacute;nculo  	sangu&iacute;neo, que adem&aacute;s incorpora en su sigla una serie de objetivos y  	demandas:  	H.i.j.o.s., Hijos por  	la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio. Quienes hab&iacute;an  	participado en ese primer campamento se comprometieron a organizar en sus  	respectivas ciudades las diferentes filiales de la organizaci&oacute;n. Un espacio  	invalorable para ese objetivo eran los homenajes que se repet&iacute;an en  	diferentes facultades de la Universidad Nacional de La Plata<sup><a   name="s26" href="#26">26</a></sup></p>      <p>El  	20  	de abril de 1995  	se realiz&oacute; en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educaci&oacute;n de la 	unlp 	un  	homenaje similar al de Arquitectura. All&iacute; se present&oacute; en sociedad la  	agrupaci&oacute;n H.i.j.o.s. 	&#40;La  	Plata&#41;, y se sumaron a ese primer grupo que hab&iacute;a ido al encuentro en  	C&oacute;rdoba cerca de cincuenta hijos de desaparecidos. R&aacute;pidamente decidieron  	juntarse y relatar sus historias comunes. Los primeros encuentros fueron  	narrados por sus  	protagonistas  	como emocionalmente movilizadores, porque all&iacute; lograron compartir con otros  	el relato de su historia y empezar a ver que muchos hab&iacute;an pasado por  	situaciones semejantes, m&aacute;s all&aacute; de los diferentes caminos que hab&iacute;an  	tomado sus vidas hasta entonces.</p>      <p>Se  	construy&oacute; as&iacute; un espacio de contenci&oacute;n mutua, que sus participantes  	sintieron como algo liberador. Aquello que un grupo relativamente peque&ntilde;o de  	j&oacute;venes de La Plata hab&iacute;a vivido en C&oacute;rdoba se extendi&oacute; a muchos otros que  	conocieron de la existencia de este agrupamiento en el Homenaje de  	Humanidades. Muchos de ellos pr&aacute;cticamente no le hab&iacute;an contado a nadie que  	eran hijos de desaparecidos. Otros, tal vez s&iacute;, pero nunca hab&iacute;an  	participado de un espacio donde su drama particular pod&iacute;a ser compartido y  	entendido por todos.</p>      <p>Con el  	objetivo de juntarse armaron una convocatoria que data de junio de 1995 con  	el siguiente texto:</p>  <ul>&quot;Nos  	estamos empezando a juntar. Con m&aacute;s preguntas que respuestas. Desde las  	distintas historias en las que nos toc&oacute; crecer. Con la particular  	experiencia vivida, algunos pocos en estos a&ntilde;os nos fuimos conociendo, pero  	muchos no. Por eso, nosotros, los hijos de La Plata nos estamos empezando a  	juntar. La intenci&oacute;n es buscarnos, conocernos y escucharnos. Encontrar los  	denominadores comunes en nuestros sentimientos, en nuestras ideas, en  	nuestras historias, para crear desde nosotros un espacio que nos contenga y  	exprese&quot;<sup><a   name="s27" href="#27">27</a></sup>    </ul> 	 	    <p>Resalta el  	contenido emotivo del texto tanto como la centralidad de esa b&uacute;squeda  	compartida que menciona. Expresarse y contenerse mutuamente es lo que  	buscaban por entonces y lo hac&iacute;an en continuidad con el discurso emotivo y  	de mutua contenci&oacute;n de las otras organizaciones de afectados directos<sup><a   name="s28" href="#28">28</a></sup>  	Sin embargo, los HIJOS inmediatamente imprimieron un estilo propio a sus  	encuentros, puesto que ese contenido emocional fue mutando, de modo bastante  	veloz, en enunciaciones cada vez m&aacute;s pol&iacute;ticas. Esa transformaci&oacute;n se puede  	observar en el siguiente texto que data de un a&ntilde;o y medio despu&eacute;s del  	nacimiento del grupo:</p> 	 	<ul>&quot;Al  	encontrarnos por primera vez y mirarnos a los ojos supimos que ten&iacute;amos una  	historia com&uacute;n. Empezamos a ver en los otros el reflejo de nuestras propias  	vidas, el horror vivido y hoy la alegr&iacute;a de estar juntos, de encuentro y  	reencuentro para muchos. Entendimos que no fuimos los &uacute;nicos y descubrimos  	que ten&iacute;amos infinidad de preguntas sin respuestas. As&iacute; comenzamos a  	juntarnos desde esa historia para construir un espacio de lucha, denuncia,  	reivindicaci&oacute;n, memoria y justicia&quot;<sup><a   name="s29" href="#29">29</a></sup>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ul> 		 		    <p>Como se  	observa en estas l&iacute;neas, el contenido emocional del encuentro tiene  	r&aacute;pidamente un correlato pol&iacute;tico<sup><a   name="s30" href="#30">30</a></sup>; no se trataba simplemente de  	un grupo de apoyo emocional mutuo. Esa  	instancia  	de contenci&oacute;n fue importante tambi&eacute;n para otras regionales de  	h.i.j.o.s.,  	porque all&iacute; reconocieron que no eran los &uacute;nicos que hab&iacute;an sufrido ese  	horror. Bonaldi analiza este mismo proceso en la regional Capital; las  	coincidencias son notables y ayudan en este punto a  	relativizar  	la particularidad de la experiencia de los HIJOS La Plata:</p> 		 		<ul>&quot;Verse  	reflejados en las historias de otros hijos gener&oacute; un sentimiento de  	identificaci&oacute;n y de pertenencia muy fuerte &#91;...&#93;. Tanto los primeros  	encuentros como la conformaci&oacute;n de HIJOS son vividos como algo reparador,  	como un poner las cosas en su lugar, comenzar a recuperar algo que se hab&iacute;a  	perdido en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas. Juntarse con otros hijos, reconstruir la  	historia  	de sus padres, poder contarla en p&uacute;blico, son todos pasos en direcci&oacute;n al  	restablecimiento de un equilibrio perdido&quot;<sup><a   name="s31" href="#31">31</a></sup>    </ul> 			 			    <p>Al leer el  	trabajo de Bonaldi puede verse, por un lado, que ese componente emocional  	se transforma en la voluntad de construir un nosotros 	y, por el  	otro, que una de las primeras decisiones que toman los hijos cuando se unen  	es intentar revisar el modo en que sus padres han sido considerados y  	nombrados por la sociedad, y en algunos casos por ellos mismos. El modo en  	que cada organizaci&oacute;n resuelve c&oacute;mo construye ese nosotros 	y qu&eacute; 	memoria 	pretende  	incorporar al espacio p&uacute;blico es lo que debe analizarse, atendiendo a la  	particularidad. Aqu&iacute; s&oacute;lo veremos c&oacute;mo HIJOS La Plata resolvi&oacute; ambas  	cuestiones.</p> 			 			    <p>En la  	regional La Plata, a partir de esas primeras reuniones, en las que se fueron  	entremezclando lo emocional y lo pol&iacute;tico, decidieron seguir buscando m&aacute;s  	hijos, para que todos pudieran compartir ese espacio, y luego decidir qu&eacute;  	forma darle a la agrupaci&oacute;n. Mientras esto suced&iacute;a en La Plata, en varias  	otras ciudades del pa&iacute;s comenzaban a juntarse los hijos de desaparecidos,  	tal vez con menor nivel de institucionalidad u organizaci&oacute;n que en La Plata  	o en C&oacute;rdoba, pero seguramente con la misma intenci&oacute;n de reconstruir su  	identidad, disputar el sentido acerca de la lucha de sus padres y continuar  	con la demanda de justicia dele derechos humanos.</p> 			 			 			    <p><b>    <br> 			3.  	HIJOS </b><b>La Plata: identidad, justicia y memoria</b></p> 			 			    <p>Para  	analizar las particularidades de HIJOS en el contexto dele  	derechos humanos conviene comenzar por describir c&oacute;mo fue la construcci&oacute;n de  	su identidad colectiva, m&aacute;s precisamente sus discusiones por la membres&iacute;a.  	All&iacute; se pone en juego el modo particular como ellos resolvieron una  	discusi&oacute;n m&aacute;s general: qui&eacute;nes son las v&iacute;ctimas del terrorismo de estado en  	Argentina. Luego se analiza la demanda de justicia, espec&iacute;ficamente el  	&quot;escrache&quot;<sup><a   name="s32" href="#32">32</a></sup>, porque de alg&uacute;n modo pone de manifiesto la  	intenci&oacute;n de los HIJOS de ir m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites dele  	derechos humanos. Y, por &uacute;ltimo, la construcci&oacute;n de la memoria resulta muy  	ilustrativa de las tensiones que surgen en el movimiento humanitario a la  	hora de recuperar las experiencias pol&iacute;ticas de la militancia  	revolucionaria de los setenta.</p> 			 			    <p><b>3.1. </b><b>Identidad</b></p> 			 			    <p>Todos los  	relatos de los integrantes de HIJOS entrevistados coinciden en la fuerza  	emotiva que tuvieron esos primeros encuentros, donde abundaba la hermandad,  	se sent&iacute;an acompa&ntilde;ados y comprendidos aun en el silencio. En estas  	reuniones se comenzaron a formar v&iacute;nculos personales &#40;amistades, noviazgos&#41;,  	algunos de los cuales trascendieron a la agrupaci&oacute;n y sus conflictos  	posteriores.</p> 			 			    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No obstante,  	en las primeras asambleas de esta nueva organizaci&oacute;n emergi&oacute; un conflicto  	entre dos grupos. Por un lado, estaba el grupo m&aacute;s  	moderado 	que ya  	hab&iacute;a participado, entre fines de  	1994  	y principios de  	1995,  	del homenaje de arquitectura y del encuentro con filiales de otras ciudades  	en C&oacute;rdoba. Y por el otro, estaba el grupo cuantitativamente m&aacute;s importante  	y con un perfil m&aacute;s  	politizado 	que se  	sum&oacute; a partir del homenaje de humanidades, en abril de  	1995.</p> 			 			    <p>Este  	primer conflicto era reflejo de otros dos que a su vez se relacionaban entre  	s&iacute;. En principio empezaban a notarse las diferencias entre el grupo politizado 	y los  	planteamientos que en los encuentros nacionales de h.i.j.o.s.  	realizaba la regional C&oacute;rdoba &mdash;m&aacute;s en l&iacute;nea con el grupo m&aacute;s moderado 	de La  	Plata&mdash;. En segundo lugar, aparec&iacute;a la cuesti&oacute;n del nombre; para muchos de  	los HIJOS de La Plata &mdash;sobre todo para aquellos que se suman en abril de  	1995&mdash;,  	la sigla que defin&iacute;a a la agrupaci&oacute;n  	h.i.j.o.s.  	no explicitaba que quienes pertenec&iacute;an a este grupo fueran &quot;hijos de  	desaparecidos&quot;.</p> 			 			    <p>El tema de  	qui&eacute;nes deb&iacute;an pertenecer a la agrupaci&oacute;n debi&oacute; ser resuelto, de acuerdo con  	una decisi&oacute;n de la Red Nacional, por cada filial de manera aut&oacute;noma<sup><a   name="s33" href="#33">33</a></sup>  	Se fueron definiendo tres posibilidades. En primer lugar, estaban quienes  	cre&iacute;an que a la organizaci&oacute;n deb&iacute;an entrar s&oacute;lo los hijos de los  	desaparecidos y asesinados &#40;dos or&iacute;genes&#41;. La segunda posici&oacute;n aceptaba  	tambi&eacute;n hijos de exiliados y ex presos pol&iacute;ticos &#40;cuatro or&iacute;genes&#41;. En  	&uacute;ltimo t&eacute;rmino estaban los que no quer&iacute;an hacer restricciones al ingreso  	&#40;poblaci&oacute;n abierta&#41;<sup><a   name="s34" href="#34">34</a></sup> Luego de varios meses de repetir estas  	discusiones en las asambleas semanales<sup><a   name="s35" href="#35">35</a></sup>, la postura que se  	impuso en La Plata fue la que defend&iacute;a el criterio m&aacute;s restrictivo: los  	HIJOS son s&oacute;lo hijos de desaparecidos y asesinados<sup><a   name="s36" href="#36">36</a></sup></p> 			 			    <p>La  	centralidad del argumento de quienes pretend&iacute;an limitar el ingreso a los dos  	or&iacute;genes era que ese deb&iacute;a ser un espacio para quienes hab&iacute;an pasado por una  	situaci&oacute;n semejante. Ser hijo de desaparecidos ten&iacute;a ciertas  	particularidades, y la agrupaci&oacute;n era el espacio propicio para que esos  	j&oacute;venes encontraran un lugar de militancia a su medida. As&iacute; lo explica Luc&iacute;a<sup><a   name="s37" href="#37">37</a></sup>,  	quien tiene a sus dos padres desaparecidos y siempre consider&oacute; que la  	membres&iacute;a deb&iacute;a restringirse a los dos or&iacute;genes:  	&quot;&#91;...&#93;  	la ausencia f&iacute;sica es un dato de la realidad, no es subjetivo y hace que uno  	tenga que reconstruir su historia apelando a otras cosas porque no ten&eacute;s a  	tus viejos. Y si estuvieron presos, no los tuviste pero ahora los ten&eacute;s; &iquest;te  	exiliaste?, viviste otra cosa, que nadie juzga si es mejor o peor<sup><a   name="s38" href="#38">38</a></sup>&quot;.  	Aunque no se trata de juzgar si era mejor o peor, s&iacute; estaba planteado como  	un criterio para el ingreso al grupo. De ese modo, no s&oacute;lo era necesario ser  	hijo de una v&iacute;ctima de la represi&oacute;n estatal, sino que adem&aacute;s esa condici&oacute;n  	deb&iacute;a implicar la ausencia f&iacute;sica de los padres. Lo anterior supone decir  	que  	las  	v&iacute;ctimas son los  	desaparecidos y los asesinados.</p> 			 			    <p>Por otro  	lado, estaban quienes cre&iacute;an que la dictadura hab&iacute;a reprimido de manera  	generalizada y que no hab&iacute;a hecho esas distinciones, raz&oacute;n por la cual  	deb&iacute;a ampliarse la membres&iacute;a a los cuatro or&iacute;genes. Consideraban que la  	diferencia entre la suerte que corri&oacute; un desaparecido y un ex preso o  	exiliado ten&iacute;a causas &#40;entre las que se encontraba el azar o la imperfecci&oacute;n  	en los m&eacute;todos represivos&#41; que a ellos no le correspond&iacute;a analizar. Ese  	argumento defend&iacute;a Mat&iacute;as<sup><a   name="s39" href="#39">39</a></sup>, hijo de un militante peronista  	secuestrado y luego asesinado, para quien &quot;&#91;...&#93; hab&iacute;a un l&iacute;mite que era:  	los hijos de los que hab&iacute;an sido v&iacute;ctimas 	directas,  	contemplando como v&iacute;ctimas directas a los desaparecidos, asesinados,  	exiliados y presos&quot;<i><sup><a   name="s40" href="#40">40</a></sup></i> De otro modo se corr&iacute;a el riesgo, seg&uacute;n  	Mat&iacute;as, de ingresar en un an&aacute;lisis acerca de las causas por las cuales  	algunos ex presos se hab&iacute;an salvado<sup><a   name="s41" href="#41">41</a></sup></p> 			 			    <p>Lo que  	subyace a estas discusiones es la carga moral que muchas veces se les ha  	impuesto a los ex presos pol&iacute;ticos o sobrevivientes. El razonamiento seg&uacute;n  	el cual fueron liberados a ra&iacute;z de su complicidad con los represores  	encuentra en el rev&eacute;s de su trama la glorificaci&oacute;n de los desaparecidos,  	quienes habr&iacute;an corrido esa suerte justamente por no delatar a sus  	compa&ntilde;eros. Esto va de la mano de una clasificaci&oacute;n social que incluye y  	trasciende ale derechos humanos: los desaparecidos son las  	v&iacute;ctimas del terrorismo de Estado por antonomasia. Sin embargo, como se ve,  	los HIJOS desandan ese camino, lo vuelven a recorrer y en el medio surgen  	disputas que atraviesan las zonas m&aacute;s duras de la historia reciente  	argentina<sup><a   name="s42" href="#42">42</a></sup></p> 			 			    <p>Las  	discusiones corr&iacute;an el riesgo de caer en terrenos extremadamente pantanosos,  	en los cuales el dolor era la moneda de cambio de la legitimidad. De modo  	que haber pasado por la situaci&oacute;n m&aacute;s dolorosa, la desaparici&oacute;n de ambos  	padres, otorgaba a los hijos el &quot;parad&oacute;jico privilegio&quot;<sup><a   name="s43" href="#43">43</a></sup> de  	pertenecer sin dudas a dicha agrupaci&oacute;n.</p> 			 			    <p>El  	conflicto derivado de la necesidad de definir la membres&iacute;a entre los dos y  	los cuatro or&iacute;genes distanciaba a quienes defend&iacute;an cada una de las  	posiciones. No obstante, hab&iacute;a algo que los acercaba: el impl&iacute;cito seg&uacute;n el  	cual deb&iacute;an conformar el grupo &quot;los hijos 	de las  	v&iacute;ctimas del terrorismo de Estado&quot;<sup><a   name="s44" href="#44">44</a></sup>, sean &eacute;stas quienes fueren.  	El peso y la legitimidad de lo sangu&iacute;neo pr&aacute;cticamente no ten&iacute;an oposici&oacute;n  	en el interior del grupo.</p> 			 			    <p>Para  	comprender cabalmente los sentidos que tienen las discusiones que  	desembocan en la obtenci&oacute;n o no de legitimidad a la hora de hablar en  	nombre de las v&iacute;ctimas, conviene desnaturalizar estos procesos sociales.  	Esto supone reconocer que se dieron de cierto modo espec&iacute;fico en nuestro  	pa&iacute;s, pero al ser resultado de acciones de determinados sujetos y  	condiciones sociales &mdash;norma, valores, ideales&mdash;, podr&iacute;an haberse establecido  	de distinta manera. No es un proceso natural que los familiares se impongan  	como los  	portadores  	de mayor legitimidad para encarnar las voces de quienes ya no est&aacute;n. Jelin  	se&ntilde;ala:</p> 			 			<ul>&quot;La  	experiencia argentina puede ser tomada como un caso del poder de la posici&oacute;n  	&#39;afectado/a directo/a&#39; y de las narrativas personales del sufrimiento en  	relaci&oacute;n con las disputas acerca del pasado dictatorial de la d&eacute;cada de los  	setenta. En el per&iacute;odo  	postdictatorial,  	la &#39;verdad&#39; fue identific&aacute;ndose con la posici&oacute;n de &#39;afectado/a directo/a&#39;,  	primero en la voz de los parientes directos de las v&iacute;ctimas de la represi&oacute;n  	estatal &#40;la figura emblem&aacute;tica es la de las &#39;Madres&#39;, complementada  	posteriormente por la voz de &#39;HIJOS&#39; y de &#39;Hermanos&#39;&#41;. La voz de los y las  	sobrevivientes de centros clandestinos de detenci&oacute;n y lo/las militantes  	activistas de los a&ntilde;os setenta no estuvieron presentes con la misma fuerza  	en el espacio p&uacute;blico hasta despu&eacute;s, y llegaron a ocupar el centro de la  	escena p&uacute;blica casi treinta a&ntilde;os despu&eacute;s del golpe militar  	de  	1976&quot;<sup><a   name="s45" href="#45">45</a></sup>    </ul> 				 				    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este  	an&aacute;lisis, que es posterior al surgimiento de HIJOS explica, en parte, la  	discusi&oacute;n por la membres&iacute;a que atraves&oacute; a esta agrupaci&oacute;n. En primer lugar,  	porque esa posici&oacute;n dominante a la hora de establecer una verdad 	sobre lo  	sucedido es un estatus deseado por cualquier sujeto interesado en  	interpretar lo acontecido aquellos a&ntilde;os. Como se&ntilde;ala  	Jo&euml;l  	Candau, la memoria construye el mundo, organiza y reorganiza el pasado; por  	eso se intenta hegemonizarla para lo cual obtener una posici&oacute;n dominante se  	transforma en un objetivo deseado por diferentes sujetos<sup><a   name="s46" href="#46">46</a></sup> Esto  	puede explicar, tambi&eacute;n, la participaci&oacute;n de j&oacute;venes sin lazo sangu&iacute;neo con  	las v&iacute;ctimas de la represi&oacute;n en una agrupaci&oacute;n que se  	autodenomina  	HIJOS, pues independientemente de la sigla, remite a un lazo sangu&iacute;neo con  	los desaparecidos. M&aacute;s a&uacute;n si se observa que su campo de acci&oacute;n est&aacute;  	estrechamente ligado al de las Abuelas y las Madres.</p> 				 				    <p>En segundo  	lugar, la afirmaci&oacute;n de Jelin tambi&eacute;n ilumina estas discusiones de HIJOS,  	pues la legitimidad de unas voces supone el silencio o el ocultamiento de  	otras. De modo que esa hegemon&iacute;a de los familiares &mdash;que a su vez supone,  	como dec&iacute;a anteriormente, la instalaci&oacute;n p&uacute;blica del desaparecido como 	la v&iacute;ctima&mdash;,  	echa  	sombra  	sobre las experiencias de otros sujetos tambi&eacute;n v&iacute;ctimas de la represi&oacute;n que  	no lograron imponer sus sentidos acerca de lo sucedido, al menos si se los  	compara con los desaparecidos. Dicho de otro modo, son los  	familiares 	y no los 	compa&ntilde;eros 	los que  	han tenido mayor legitimidad para hablar en nombre de los desaparecidos.</p> 				 				    <p>El lazo  	sangu&iacute;neo con las v&iacute;ctimas era un bien preciado cuando se dieron esas  	discusiones. Quienes lo ten&iacute;an hab&iacute;an pasado por una situaci&oacute;n de extremo  	dolor como la ausencia de sus padres, pero a la hora de formar la  	organizaci&oacute;n ten&iacute;an su ingreso asegurado. Quienes no lo ten&iacute;an pretend&iacute;an  	formar parte de una l&iacute;nea de continuidad, tanto con los organismos de  	afectados directos ya existentes, como con los padres de los hijos, en cuyo  	lazo sangu&iacute;neo pretend&iacute;an incorporarse.</p> 				 				    <p><b>3.2. 	</b><b>Justicia</b></p> 				 				    <p>Los HIJOS  	de La Plata se transformaron en una caja de resonancia de temas que ocupan  	a vastos sectores de la sociedad argentina y, m&aacute;s espec&iacute;ficamente, al  	movimiento de derechos humanos. No son simples reproductores de pr&aacute;cticas  	sociales elaboradas por otros actores, sino que adem&aacute;s de heredarlas, las  	reelaboran y resignifican. Eso sucede con las denuncias de las violaciones a  	los derechos humanos, la construcci&oacute;n de una memoria que pretenden  	transmitir, las discusiones por qui&eacute;nes son las v&iacute;ctimas del terrorismo de  	estado, etc. En todos estos temas intervino HIJOS e incorpor&oacute; su propia  	mirada.</p> 				 				    <p>Tambi&eacute;n  	construyeron perspectivas y estrategias propias a la hora de exigir  	justicia. Para analizar esta demanda conviene indagar de qu&eacute; modo ellos han  	resignificado el pasado reciente de nuestro pa&iacute;s, m&aacute;s espec&iacute;ficamente la  	historia de las batallas por lograr justicia entre ele derechos  	humanos y el estado. El primer cap&iacute;tulo de esta historia puede escribirse  	con el juicio a las Juntas Militares, finalizado en diciembre de 1985. All&iacute;  	fueron sentenciados a prisi&oacute;n algunos de los responsables  	m&aacute;ximos  	del  	terror estatal: Jorge Videla, Eduardo Massera, Orlando Agosti, Roberto  	Viola,  	y  	Armando Lambruschini.  	Luego de unos a&ntilde;os, la presi&oacute;n  	de los  	levantamientos  	militares llev&oacute; al entonces presidente Ra&uacute;l Alfons&iacute;n a negociar con la  	insurgencia castrense,  	y eso se tradujo en dos leyes que se aprobaron en 1986 y 1987: Obediencia  	Debida y Punto Final, luego conocidas como &quot;leyes de impunidad&quot;, que  	imped&iacute;an continuar con los juicios a los represores. Por &uacute;ltimo, Carlos  	Menem, entre los a&ntilde;os 1989 y 1990, firm&oacute; los indultos a los militares y a  	los guerrilleros. As&iacute;, no s&oacute;lo se cancelaba la v&iacute;a judicial para tratar la  	cuesti&oacute;n militar, sino que adem&aacute;s dejaba a los militares que estaban presos  	en libertad. De modo que cuando surge la agrupaci&oacute;n HIJOS, en 1995, la  	posibilidad legal de enjuiciar a los represores era nula.</p> 				 				    <p>Varios de  	los militantes de HIJOS recuerdan las movilizaciones organizadas por los  	organismos de derechos humanos en rechazo a las leyes de impunidad y a los  	indultos como las primeras marchas a las que asistieron. Para algunos fue el  	inicio de un camino que enseguida combinaron con militancia estudiantil,  	otros reci&eacute;n continuaron con expresiones pol&iacute;ticas de este tipo a partir de  	su llegada a HIJOS. Ese reclamo de justicia, del que participaron algunos de  	ellos aun antes de que surgiera la agrupaci&oacute;n, se volvi&oacute;, una vez conformado  	HIJOS, una demanda colectiva, con la particularidad de que esa exigencia  	ten&iacute;a cancelada su v&iacute;a judicial, lo cual signific&oacute; cr&iacute;ticas de los HIJOS a  	las instituciones judiciales. As&iacute; lo indica el editorial de su primera  	revista: &quot;Reclamamos por juicio y castigo a los responsable del terrorismo  	de Estado. Luchamos por la condena social teniendo en cuenta que la justicia  	institucional  	al servicio del poder decret&oacute; la impunidad con las Leyes del Punto Final y  	Obediencia Debida e Indulto presidencial&quot;<sup><a   name="s47" href="#47">47</a></sup></p> 				 				    <p>La  	sensaci&oacute;n de impunidad se traduc&iacute;a habitualmente en una cr&iacute;tica, no s&oacute;lo a  	los gobiernos responsables, sino al sistema democr&aacute;tico en general. La  	lectura que hac&iacute;an los HIJOS de esa imposibilidad judicial de encarcelar a  	los responsables del terrorismo de estado se constru&iacute;a paralelamente con una  	cr&iacute;tica a la situaci&oacute;n econ&oacute;mica del pa&iacute;s. Tal como reza su consigna: &quot;La  	democracia con hambre e impunidad es una farsa&quot;<sup><a   name="s48" href="#48">48</a></sup> De este modo  	fueron configurando un perfil propio como  	organismo  	de derechos humanos sustentado en la radicalidad con que se posesionaban  	pol&iacute;ticamente.</p> 				 				    <p>Otro de  	los modos de ver c&oacute;mo ha sido la demanda de justicia llevada acabo por  	HIJOS, en el que tambi&eacute;n se pone enjuego su  	denuncia  	sobre la imposibilidad jur&iacute;dica de castigar a los represores, es el  	escrache. Se trata de una actividad que consiste en se&ntilde;alar la casa o el  	lugar de trabajo de alg&uacute;n integrante de las fuerzas de seguridad, o alg&uacute;n  	civil, que haya estado involucrado en los cr&iacute;menes de la dictadura y  	que por distintas razones se encuentre en libertad, bien sea porque fue 	indultado  	o beneficiado por las leyes de impunidad o porque a&uacute;n no ha sido alcanzado  	por los procesos que en la actualidad son jur&iacute;dicamente viables.</p> 				 				    <p>El acto  	comienza con la elecci&oacute;n de qui&eacute;n ser&aacute;  	escrachado.  	Puede ser alg&uacute;n represor famoso o alguien cuya historia de represi&oacute;n ilegal  	no sea de car&aacute;cter p&uacute;blico. Los  	protagonistas  	del escrache recorren el barrio unos d&iacute;as antes de llevarlo a cabo con el  	objetivo de contarle a los vecinos cu&aacute;l es la historia del represor. El d&iacute;a  	del evento se re&uacute;nen en un lugar cercano a la casa o lugar de trabajo del  	escrachado y, mediante una actividad similar a una marcha, llegan al punto  	de encuentro para marcar la casa.</p> 				 				    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una de las  	particularidades de los  	escraches  	es que son festivos, a diferencia de las habituales marchas de los  	organismos. Una murga suele  	liderar  	el recorrido y alguna teatralizaci&oacute;n antecede el discurso y el se&ntilde;alamiento  	de la casa del  	escrachado.  	Los huevos con pintura roja que son arrojados sobre el frente de la casa  	dejan, simb&oacute;licamente, la huella de la sangre que el represor derram&oacute;. En  	algunas oportunidades se avanza en el nivel de violencia y la casa del  	escrachado es agredida con piedras. Esto tambi&eacute;n favorece que se piense a  	HIJOS como una organizaci&oacute;n radical, m&aacute;s a&uacute;n si se la compara con la cl&aacute;sica  	posici&oacute;n antiviolencia caracter&iacute;stica del movimiento humanitario.</p> 				 				    <p>Luego del  	escrache el barrio ya no desconoce qui&eacute;n vive all&iacute;, aunque esto no  	significa  	necesariamente que sus vecinos comiencen a repudiarlo. A veces los  	escraches son  	conflictivos, pues los vecinos se muestran desinteresados o rechazan las  	acusaciones sobre el escrachado. Otras veces los mismos vecinos participan  	del escrache y comienza as&iacute; la condena social del represor.</p> 				 				    <p>No existe  	unanimidad a la hora de evaluar la naturaleza del escrache. Se discute si se  	trata de un medio para lograr finalmente &quot;condena legal&quot; o un fin en s&iacute;  	mismo a trav&eacute;s de la &quot;condena social&quot;. Si el  	escrache es  	considerado un fin en s&iacute; mismo, el acto de justicia es realizado  	directamente a trav&eacute;s del marcado de la casa del  				escrachado.  	En ese sentido se puede leer una frase que surge de la obra teatral que los  	HIJOS presentaron en varias oportunidades: &quot;Que el pa&iacute;s sea su c&aacute;rcel&quot;<sup><a   name="s49" href="#49">49</a></sup>  	De esto modo, el objetivo que tiene esta pr&aacute;ctica es que el barrio conozca  	la casa del represor, que sepa qui&eacute;n es el vecino, cu&aacute;l es su historia. Con  	esta informaci&oacute;n se pretende que la sociedad vaya discriminando a los  	represores, tal como se ve en la obra de teatro en la cual los comerciantes  	dejan de atender al represor y los vecinos les niegan el saludo desde el  	momento que conocen su historia.</p> 				 				    <p>Hay  	algunos autores que consideran al escrache como un acto de justicia paralela  	al estado, como una suerte de fin en s&iacute; mismo<sup><a   name="s50" href="#50">50</a></sup> En este sentido  	el  	escrache  	significar&iacute;a una ruptura respecto dele derechos humanos, pues  	&eacute;ste &uacute;ltimo ha exigido siempre que el estado haga justicia por los cr&iacute;menes  	de la dictadura.</p> 				 				    <p>Sin  	embargo, a partir de las entrevistas y del an&aacute;lisis del material escrito del  	grupo se puede afirmar que, por el contrario, en el horizonte de  	expectativas de los HIJOS est&aacute; siempre la posibilidad de encarcelar a los  	represores. La consigna de HIJOS reza: &quot;Si no hay justicia hay escrache&quot;,  	como aclara un militante de la regional Capital Federal: &quot;Pero porque no hay  	justicia hay escrache&quot;<sup><a   name="s51" href="#51">51</a></sup> De modo que esta pr&aacute;ctica es una  	consecuencia de la impunidad y al mismo tiempo una herramienta de presi&oacute;n  	pol&iacute;tica y social para que efectivamente las instituciones estatales hagan  	justicia.</p> 				 				    <p>Otro  	elemento que da cuenta de la importancia del escrache es que desde fuera de  	HIJOS es visto como una pr&aacute;ctica novedosa<sup><a   name="s52" href="#52">52</a></sup>, en parte porque,  	como dec&iacute;a, incorpora un tono festivo que no abundaba en las marchas del  	movimiento de derechos humanos. La presencia de una murga y cantos alegres  	permiten verlo como una suerte de fiesta popular. Otro elemento innovador  	del escrache es que permite salir de la ritualizaci&oacute;n<sup><a   name="s53" href="#53">53</a></sup>, ya  	convertida en rutina, que las protestas dele derechos humanos  	hab&iacute;an adquirido, sobre todo en torno a sus fechas clave.</p> 				 				    <p><b>3.3. 	</b><b>Memoria</b></p> 				 				    <p>Una  	caracter&iacute;stica distintiva de HIJOS La Plata que marca fuertes rupturas con  	ele derechos humanos<i><sup><a   name="s54" href="#54">54</a></sup></i> es la pretensi&oacute;n de  	reelaborar la historia reciente y de construir una memoria con definiciones  	propias, haciendo del pasado un  	territorio  	de confrontaci&oacute;n<sup><a   name="s55" href="#55">55</a></sup> La voluntad por imprimir sentidos nuevos al  	pasado por parte de HIJOS no tiene relaci&oacute;n con haber vivido ese tiempo que  	se quiere recordar, cuya versi&oacute;n pretenden disputar, sino que refieren a  	momentos en los cuales no fueron  	protagonistas.  	Los HIJOS reconstruyen las miradas sobre el pasado reciente y sus modos de  	intervenir en las discusiones por la memoria son centrales en los discursos  	de la organizaci&oacute;n.</p> 				 				    <p>Tal como  	se&ntilde;ala Jelin, el pasado es un terreno de disputas:</p> 				    <p>&quot;Ese  	sentido del pasado, es un sentido activo, dado por agentes sociales que se  	ubican en escenarios de confrontaci&oacute;n y lucha frente a otras  	interpretaciones, otros sentidos, o contra olvidos y silencio. Actores y  	militantes &#39;usan&#39; el pasado, colocando en la esfera p&uacute;blica de debate  	interpretaciones y sentidos del mismo. La intenci&oacute;n es  	establecer/convencer/transmitir una narrativa, que pueda llegar a ser  	aceptada&quot;<sup><a   name="s56" href="#56">56</a></sup></p> 				 				    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esto se  	acent&uacute;a en ele derechos humanos, puesto que su constituci&oacute;n  	misma est&aacute; referida a un pasado violento, cuyos sentidos se enfrentan  	permanentemente unos con otros.</p> 				 				    <p>Estas  	disputas tienen l&oacute;gicas propias del pa&iacute;s, o en sentido m&aacute;s amplio, del Cono  	Sur. Pero tambi&eacute;n esta suerte de boom, 	&quot;prestigio&quot;, &quot;culto&quot; u &quot;obsesi&oacute;n&quot;<sup><a   name="s57" href="#57">57</a></sup> por la memoria excede a este  	territorio y sus alrededores y tienen alcances de una escala mayor. A su  	vez, la creciente presencia p&uacute;blica de la memoria suele estar ligada a una  	mayor visibilidad y centralidad del relato de los testigos  	&mdash;usualmente  	asociados a la condici&oacute;n de v&iacute;ctimas<sup><a   name="s58" href="#58">58</a></sup> Ahora bien, contrario a  	lo que suele suceder en algunos pa&iacute;ses donde el conflicto principal se  	establece entre una &quot;memoria oficial&quot;, en general promovida por el estado, y  	&quot;memorias subterr&aacute;neas&quot;<sup><a   name="s59" href="#59">59</a></sup>, defendidas por voces menos leg&iacute;timas  	que suelen asociarse a las v&iacute;ctimas, en nuestro pa&iacute;s las memorias de las  	v&iacute;ctimas del terrorismo de estado fueron alcanzando un grado de legitimidad  	creciente<sup><a   name="s60" href="#60">60</a></sup></p> 				 				    <p>Los HIJOS  	crecieron en el marco de una sociedad que llamaba a sus padres  	&quot;extremistas&quot;, &quot;subversivos&quot;, &quot;terroristas&quot; &#40;calificativos con los que, en  	varios casos, ellos mismos asociaban a sus padres&#41;. Otra de las formas de  	nombrarlos, promovida con el retorno a la democracia, es la llamada &quot;teor&iacute;a  	de los dos demonios&quot;, fundada en un rechazo a cualquier forma de violencia  	estatal o insurgente. Seg&uacute;n esta versi&oacute;n de la historia, recib&iacute;an ese  	calificativo tanto los militares como los militantes revolucionarios. Por su  	parte, desde ele derechos humanos, los subversivos pasaron a  	ser considerados v&iacute;ctimas y las teor&iacute;as de la guerra fueron reemplazadas  	por &quot;violaciones a los derechos humanos&quot;, en el marco de las cuales no hay  	contendientes sino estado terrorista y sus v&iacute;ctimas.</p> 				 				    <p>Ahora  	bien, al poco tiempo de surgir como agrupaci&oacute;n, los HIJOS expresan  	p&uacute;blicamente que no consideraban a sus padres s&oacute;lo como v&iacute;ctimas, sino  	tambi&eacute;n como &quot;luchadores populares&quot;<sup><a   name="s61" href="#61">61</a></sup>, y que adem&aacute;s,  	reivindicaban su accionar en los a&ntilde;os setenta. Recuperar pol&iacute;ticamente a sus  	padres supon&iacute;a enfrentarse con esa sociedad que los nombraba como  	subversivos y, al mismo tiempo, desandar  	parte del  	camino recorrido por la narrativa humanitaria, la cual centraba el rechazo 	al  	terror estatal en el car&aacute;cter  	humano, 	por sobre  	el pol&iacute;tico, 	de los  	desaparecidos, de modo que los consideraba v&iacute;ctimas y no revolucionarios.</p> 				 				    <p>En las  	entrevistas con los militantes de HIJOS se puede observar que piensan las  	disputas por c&oacute;mo nombrar a sus padres al modo de un continuum, 	cuya  	primera instancia se halla en la idea de sus padres como subversivos o  	terroristas<sup><a   name="s62" href="#62">62</a></sup> Una superaci&oacute;n de eso signific&oacute;, para HIJOS, la  	noci&oacute;n de v&iacute;ctimas &#40;cuya instalaci&oacute;n p&uacute;blica fue m&eacute;rito de los organismos de  	derechos humanos&#41;, s&oacute;lo para luego lograr que se los considere  	revolucionarios, o incluso menos ambiciosamente luchadores populares. El  	problema surge cuando estas clasificaciones, lejos de presentarse en l&iacute;nea  	recta, lo hacen bajo una forma circular, de modo tal que recuperar el  	car&aacute;cter revolucionario de sus padres, en el marco de cuyas pr&aacute;cticas se  	inclu&iacute;a la violencia pol&iacute;tica, los reconecta de un modo confuso con la  	noci&oacute;n de subversivos o &quot;demonios&quot;.</p> 				 				    <p>En la  	medida en que los militantes de HIJOS inscriben sus relatos en la narrativa  	humanitaria, como habitualmente se hace desde ele derechos  	humanos,  	logran sensibilizar a quienes escuchan. Esto perciben los HIJOS claramente  	en la escuelas, cuando charlan con adolescentes, pero bien podr&iacute;a extenderse  	esta  	referencia  	a otros espacios sociales e institucionales. Por ese motivo, mientras el  	testimonio sea estructurado en clave humanitaria, y el rechazo al terror  	estatal provenga del dolor causado a las familias de las v&iacute;ctimas, los HIJOS  	provocan empat&iacute;a en los destinatarios de sus charlas y testimonios. Ahora  	bien, ese sentimiento se puede debilitar si incorporan en sus relatos el  	tema de la violencia pol&iacute;tica de las organizaciones armadas y su postura de  	reivindicaci&oacute;n, porque all&iacute; puede emerger en el centro de la escena una  	clave b&eacute;lica que, como se ha dicho, era defendida tanto por los represores  	como por algunos sectores de la militancia popular- para leer los conflictos  	del pasado reciente. El conflicto emerge porque estas referencias a la  	guerra colisionan, como ya he se&ntilde;alado, con las narrativas humanitarias<sup><a   name="s63" href="#63">63</a></sup></p> 				 				    <p>De modo  	que reivindicar las luchas de sus padres tambi&eacute;n entra en conflicto con la  	noci&oacute;n instalada por las organizaciones  	humanitarias  	de los desaparecidos como v&iacute;ctimas. En este sentido, la condici&oacute;n de  	organismo de derechos humanos que los HIJOS quisieron imprimirle a la  	agrupaci&oacute;n que conformaron no supone que se reconocieran sin conflictos como  	v&iacute;ctimas y tampoco que concibieran a sus padres de tal modo. Por eso  	emergen las tensiones entre denunciar las violaciones a los derechos humanos  	de las v&iacute;ctimas y al mismo tiempo reivindicar sus experiencias pol&iacute;ticas,  	algunas de ellas en el camino de la lucha armada. Por estos motivos las  	figura de v&iacute;ctimas  	y  	combatientes se disputan los modos de leer el pasado. No es que sean  	excluyentes, sino que incorporar ambas hace perder fuerza a cualquiera de  	los relatos que se intente  	priorizar.</p> 				 				    <p>Tanto las  	cuestiones ligadas a ser o no v&iacute;ctimas como a las referencias a la  	existencia o no de una guerra en los a&ntilde;os setenta no presentan lecturas  	un&aacute;nimes en la agrupaci&oacute;n. No todos coinciden en ello, ni ellos mismos  	mantienen siempre las mismas percepciones o sensaciones. Tampoco es lo mismo  	lo que puedan se&ntilde;alar p&uacute;blicamente, o lo que se dice en el marco de una  	entrevista. Y por &uacute;ltimo, no puede igualarse sin m&aacute;s las referencias  	individuales a las colectivas. Lo que resulta interesante de esta serie  	tensa de referencias es que HIJOS muestra c&oacute;mo sus modos de comprender el  	pasado no son s&oacute;lidos ni homog&eacute;neos, y lo que se distingue es en cambio, el  	modo pendular en que se conciben estos temas.</p> 				 				 				    <p>    <br> 				<b>Palabras finales</b></p> 				 				    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se ha  	visto en este trabajo la tensi&oacute;n que supone el modo en que HIJOS vive su  	condici&oacute;n de organismo de derechos humanos. Un modo de comprender estos  	conflictos es que estos j&oacute;venes intentan combinar dos tradiciones pol&iacute;ticas  	que hasta el momento se manten&iacute;an distantes<sup><a   name="s64" href="#64">64</a></sup> La primera es la  	experiencia pol&iacute;tica protagonizada por sus padres, cuya lucha era  	revolucionaria y pretend&iacute;a modificar de ra&iacute;z, en muchos casos a trav&eacute;s de  	m&eacute;todos violentos, las estructuras econ&oacute;micas, sociales y pol&iacute;ticas del  	pa&iacute;s. La segunda es la lucha dele derechos humanos, con  	car&aacute;cter de defensa, que basaba sus denuncias en el car&aacute;cter humano de las  	v&iacute;ctimas. Esta narrativa humanitaria hab&iacute;a logrado instalar p&uacute;blicamente la  	figura de los desaparecidos como v&iacute;ctimas y lo hizo ciertamente a costa de  	su despolitizaci&oacute;n. De modo que los conflictos emergen cuando los hijos  	intentan reconectarse con sus padres reinstalando la dimensi&oacute;n pol&iacute;tica para  	reivindicarlos y adem&aacute;s lo realizan dentro de una clara intenci&oacute;n de  	pertenecer al movimiento humanitario.</p> 				 				    <p>La  	intenci&oacute;n de este texto no es marcar las contradicciones de los HIJOS con el  	objetivo de impugnarlas. Por el contrario, parte de la constataci&oacute;n de que  	ellos efectivamente logran combinar ambas tradiciones. Lo que resulta  	interesante de HIJOS es su decisi&oacute;n de repensar el pasado, aun a costa de  	elaborar memorias tensionadas, incompletas, conflictivas e incluso  	contradictorias. Parten de la certeza de haber sido v&iacute;ctimas, tanto ellos  	como sus padres, pero pretenden que esa condici&oacute;n no anule sus posibilidades  	de exigir justicia por los cr&iacute;menes cometidos y de recuperar la voluntad  	transformadora de lo social que guiaba a sus padres, y que en cierto modo  	ellos intentan continuar.</p> 				 	<hr size="1">         <p><b>Comentarios</b></p>         <p><sup><a href="#s*"  name="*">*</a></sup>  	Este trabajo es resultado de la tesis de Maestr&iacute;a en Historia y Memoria,  	dictada por la Comisi&oacute;n Provincial por la Memoria y la Facultad de  	Humanidades y Ciencias de la Educaci&oacute;n de la Universidad Nacional de La  	Plata, Argentina, aprobada en abril del a&ntilde;o 2009. Su t&iacute;tulo es &quot;Nacimos en  	su lucha, viven en la nuestra. Identidad, justicia y memoria en la  	agrupaci&oacute;n HIJOS - La Plata&quot;. Agradezco a mi directora, Ludmila da Silva  	Catela, y a mi codirector, Mart&iacute;n Retamozo, sus aportes en esta  	investigaci&oacute;n, cuya financiaci&oacute;n estuvo a cargo de la Comisi&oacute;n de  	Investigaciones Cient&iacute;ficas de la Provincia de Buenos Aires y del Consejo  	Nacional de Investigaciones Cient&iacute;ficas y T&eacute;cnicas.</p> 				 				    <p><sup><a href="#s1"  name="1">1</a></sup>  	El trabajo se enfoca espec&iacute;ficamente en la regional organizada en la  	localidad de La Plata. Esta ciudad es la capital de la provincia de Buenos  	Aires; se encuentra a sesenta kil&oacute;metros de Buenos Aires y ha sido una de  	las ciudades con mayor desarrollo de la militancia radicalizada. Tambi&eacute;n  	fue de las m&aacute;s golpeadas por la represi&oacute;n durante la  	dictadura.  	Igualmente se ha  	caracterizado  	por tener una fuerte militancia en derechos humanos.</p> 				 				    <p><sup><a href="#s2"  name="2">2</a></sup> 	Hugo Vezzett&iacute;,  	Pasado 	y presente.  	Guerra, dictadura y sociedad en la Argentina &#40;Buenos  	Aires: Siglo XXI editores  	2002&#41;, 37-54;  	Marcos Novaro y Vicente  	Palermo,  	La  	dictadura militar.  	1976/1983.  	Del golpe de Estado a la restauraci&oacute;n democr&aacute;tica  	&#40;Buenos  	Aires: Pa&iacute;d&oacute;s,  	2003&#41;, 19-33.</p> 				 				    <p><sup><a href="#s3"  name="3">3</a></sup> 	Me  	refiero a la organizaci&oacute;n peronista Montoneros, al Partido Revolucionario  	de los Trabajadores y a su Ej&eacute;rcito Revolucionario del Pueblo, de extracci&oacute;n  	marxista,  	entre otras muchas organizaciones.</p> 				 				    <p><sup><a href="#s4"  name="4">4</a></sup>  	Marcos Novaro y Vicente Palermo,  	La  	dictadura militar, 73-74.</p> 				 				    <p><sup><a href="#s5"  name="5">5</a></sup> 	Emilio Crenzel,  	La  	historia pol&iacute;tica del Nunca M&aacute;s &#40;Buenos  	Aires: Siglo XXI Editores,  	2008&#41;, 32.</p> 				 				    <p><sup><a href="#s6"  name="6">6</a></sup> 	Emilio Crenzel,  	La  	historia pol&iacute;tica, 27.</p> 				 				    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s7"  name="7">7</a></sup>  	Me refiero a los siguientes trabajos: Ra&uacute;l Veiga,  	Las  	organizaciones de derechos humanos &#40;Buenos  	Aires: Centro Editor de Am&eacute;rica Latina,  	1985&#41;;  	In&eacute;s Gonz&aacute;lez Bom-bal y Mar&iacute;a Sond&eacute;reguer, &quot;Derechos humanos y democracia&quot;,  	en  	Movimientos sociales y democracia emergente, comp. Elizabeth  	Jelin &#40;Buenos Aires: Centro Editor de Am&eacute;rica Latina,  	1987&#41;, 85-112; H&eacute;ctor  	Leis,  	El  	movimiento por los derechos humanos y la pol&iacute;tica argentina &#40;Buenos  	Aires: Centro Editor de Am&eacute;rica Latina, 1989&#41;; y la Historia de los  	organismos de derechos humanos que edit&oacute; en sucesivos n&uacute;meros la revista 	Puentes, 	compuesta  	por los siguientes art&iacute;culos: Marta Dillon, &quot;Abuelas de Plaza de Mayo&quot;, 	Puentes, 	2: 5  	&#40;octubre  	2001&#41;,  	s/p. Luis Bruschtein, &quot;Servicio de Paz y Justicia&quot;,  	Puentes, 	2: 6  	&#40;marzo 2002&#41;, s/p. Victoria Ginzberg, &quot;Madres de Plaza de Mayo&quot;, Puentes 	2: 7  	&#40;julio 2002&#41;, s/p. Lu&iacute;s Bruschte&iacute;n, &quot;Centro de Estudios Legales y Sociales&quot;, 	Puentes, 	2: 8  	&#40;noviembre 2002&#41;, s/p. Victoria G&iacute;nzberg, &quot;Movimiento  	Ecum&eacute;nico por los  	Derechos Humanos&quot;,  	Puentes 	3: 9  	&#40;marzo 2003&#41;, s/p. Diego D&iacute;az, &#39;Asamblea Permanente por los Derechos  	Humanos&quot;, Puentes 	3: 10  	&#40;agosto 2003&#41;, s/p. Pablo Gianera, &quot;Liga Argentina por los Derechos del  	Hombre&quot;, Puentes 	4: 11  	&#40;mayo 2004&#41;, s/p., s/a., &quot;Familiares de Detenidos-Desaparecidos por Razones  	Pol&iacute;ticas&quot;, Puentes 	4: 12  	&#40;septiembre 2004&#41;,  	s/p.</p> 				 				    <p><sup><a href="#s8"  name="8">8</a></sup> 	Elizabeth  	Jelin, &quot;Los movimientos sociales en la  	Argentina  	contempor&aacute;nea: una introducci&oacute;n a su estudio&quot;, en  	Los nuevos  	movimientos sociales, comp.  	Elizabeth Jelin &#40;Buenos Aires: Centro Editor de Am&eacute;rica Latina, 1985&#41;, 23.</p> 				 				    <p><sup><a href="#s9"  name="9">9</a></sup>  	Acu&ntilde;a y Smulovitz dividen a su vez este grupo en dos. Por un lado, los de  	car&aacute;cter confesional y asistencia a las v&iacute;ctimas como Serpaj y  	medh; 	y por el  	otro los de tareas de contenci&oacute;n legal o sistematizaci&oacute;n de la informaci&oacute;n  	como apdh, cels 	y ladh. 	Carlos  	Acu&ntilde;a y Catalina Smulovitz, &quot;Militares en la transici&oacute;n argentina: del  	gobierno a la subordinaci&oacute;n constitucional&quot;, en AA.VV., Juicio,  	Castigos y Memoria. Derechos humanos y justicia en la pol&iacute;tica argentina 	&#40;Buenos  	Aires: Nueva Visi&oacute;n, 1995&#41;, 35. Sond&eacute;reguer, adem&aacute;s, se&ntilde;ala que las Madres y  	el Serpaj se fueron transformando en los organismos hegem&oacute;nicos, en parte en  	virtud de su intransigencia pol&iacute;tica. Mar&iacute;a Sond&eacute;reguer, &quot;Aparici&oacute;n con vida  	&#40;Ele derechos  	humanos  	en Argentina&#41;&quot;, en  	Los nuevos  	movimientos sociales, comp.  	Elizabeth Jelin &#40;Buenos 	Aires:  	Centro Editor de Am&eacute;rica Latina, 1985&#41;, 18. En un sentido similar, Cavarozzi  	divide a los organismos en &quot;blandos&quot; y  	&quot;maximalistas&quot;,  	aunque el criterio es el grado de cr&iacute;tica sobre la violencia de izquierda  	que elaboren. Marcelo Cavarozzi, &quot;Derechos humanos  	y cultura  	pol&iacute;tica. Blandos y  	maximalistas&quot;,  	en  	Los  	derechos humanos en la democracia, comps.  	&Aacute;ngel Bruno, Marcelo Cavarozzi y Vicente  	Palermo  	&#40;Buenos Aires: Centro Editor de Am&eacute;rica Latina, Buenos Aires, 1985&#41;, 15-18.</p> 				 				    <p><sup><a href="#s10"  name="10">10</a></sup> 	Tal  	como se&ntilde;alan en su sitio web:  	<a target="_blank"  href="http://www.exdesaparecidos.org.ar/aedd/quienesomos.php">www.exdesaparecidos.org.ar/aedd/quienesomos.php</a>  	&#40;agosto de  	2008&#41;,  	aunque cabe aclarar que este sitio s&oacute;lo pertenece a los ex  	detenidos-desaparecidos de la ciudad de Buenos Aires y no representa  	instituciones de alcance nacional. En el caso de C&oacute;rdoba, por ejemplo, se  	conformaron casi veinte a&ntilde;os despu&eacute;s que en Buenos Aires bajo el nombre de  	&quot;Asociaci&oacute;n de ex presos pol&iacute;ticos&quot;.</p> 				 				    <p><sup><a href="#s11"  name="11">11</a></sup>  	Judith  	Filc,  	Entre el  	parentesco y la pol&iacute;tica: familia y dictadura,  	1976-1983  	&#40;Buenos  	Aires: Biblos,  	1997&#41;, 101.</p> 				 				    <p><sup><a href="#s12"  name="12">12</a></sup> 	In&eacute;s Gonz&aacute;lez Bombal y Mar&iacute;a Sond&eacute;reguer, &quot;Derechos humanos y democracia&quot;,  	85.</p> 				 				    <p><sup><a href="#s13"  name="13">13</a></sup> 	Por  	su parte, hab&iacute;a sectores de la militancia de izquierda que tambi&eacute;n le&iacute;an  	este proceso como una guerra contra la oligarqu&iacute;a o el  	imperialismo.  	De hecho, algunos de ellos vieron como positivo el golpe de estado, porque  	&quot;permitir&iacute;a resolver sin mediaciones la guerra&quot;. Emilio Crenzel,  	La  	historia pol&iacute;tica, 32.  	Para un an&aacute;lisis cr&iacute;tico del militarismo de la militancia de los a&ntilde;os  	setenta ver Pilar Calveiro,  	Pol&iacute;tica  	y/o violencia. Una aproximaci&oacute;n a la pol&iacute;tica de los a&ntilde;os  	70  	&#40;Buenos  	Aires: Norma,  	2005&#41;.</p> 				 				    <p><sup><a href="#s14"  name="14">14</a></sup> 	En  	ese sentido se comprenden las referencias sucesivas de las Madres de Plaza  	de Mayo a sus posiciones cr&iacute;ticas de la violencia pol&iacute;tica  	insurgente,  	tal como firman en una solicitada de  	1980:  	&quot;No nos mueve ning&uacute;n objetivo pol&iacute;tico  	&#91;...&#93;  	Estamos contra la violencia y cualquier tipo de terrorismo, privado o  	estatal&quot;. H&eacute;ctor  	Leis,  	El  	movimiento, 100.  	O como se&ntilde;ala P&eacute;rez  	Esquivel  	de SERPAJ, premio Nobel de la Paz en 1980: &quot;No somos terroristas. No  	justificamos sus m&eacute;todos, como tampoco justificamos los m&eacute;todos represivos  	&#91;...&#93;. El Serpaj no tiene ninguna vinculaci&oacute;n, nunca la tuvo, con el  	terrorismo. Siempre lo hemos repudiado&quot; &#40;citado por Ra&uacute;l Veiga,  	Las  	organizaciones, 132&#41;. M&aacute;s  	all&aacute; de esto, con el retorno de la democracia las Madres modificaron en  	parte su discurso y comenzaron a  	reivindicar  	la lucha de sus hijos, sin hacer referencias cr&iacute;ticas a sus m&eacute;todos. Al  	respecto ver Ulises Gorini,  	La  	rebeli&oacute;n de las Madres &#40;Buenos  	Aires: Norma, 2006&#41; y La otra  	lucha &#40;Buenos  	Aires: Norma, 2008&#41;.</p> 				 				    <p><sup><a href="#s15"  name="15">15</a></sup>  	Oscar Landi e In&eacute;s Gonz&aacute;lez Bombal, &quot;Los derechos en la cultura pol&iacute;tica&quot;,  	en  	Juicio,  	Castigos y Memoria. Derechos humanos y justicia en la  	pol&iacute;tica  	argentina  	AA. VV  	&#40;Buenos Aires: Nueva Visi&oacute;n, 1995&#41;, 165.</p> 				 				    <p><sup><a href="#s16"  name="16">16</a></sup>  	Este juicio fue motorizado por el gobierno de Ra&uacute;l Alfons&iacute;n, inmediatamente  	despu&eacute;s del retorno de la democracia en diciembre de 1983. Fueron  	sentenciados a prisi&oacute;n algunos de los responsables m&aacute;ximos del terror  	estatal: Jorge Videla, Eduardo Massera, Orlando Agosti, Roberto Viola y  	Armando Lambruschini.</p> 				 				    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s17"  name="17">17</a></sup>  	Para un an&aacute;lisis ver: Hugo Vezzetti,  	Pasado y  	presente, y para  	observar lo mismo en el informe de la c&uuml;nadep 	ver Emilio  	Crenzel, La  	historia pol&iacute;tica.</p> 				 				    <p><sup><a href="#s18"  name="18">18</a></sup>  	Judith Filc,  	Entre el  	parentesco y la pol&iacute;tica, 27.</p> 				 				    <p><sup><a href="#s19"  name="19">19</a></sup>  	Una argumentaci&oacute;n similar se desarrolla en Elizabeth Jelin, &quot;V&iacute;ctimas,  	familiares y ciudadano/as: las luchas por la legitimidad de la palabra&quot;, 	Cad. Pagu 	29  	&#40;julio-diciembre 2007&#41;: 37-60.</p> 				 				    <p><sup><a href="#s20"  name="20">20</a></sup>  	Quedar&aacute; para futuras investigaciones la pregunta acerca de la ra&iacute;z del  	rechazo de la violencia de las Madres y Abuelas. Pudo haber sido una  	estrategia para despegarse pol&iacute;ticamente de sus hijos o se pudo tratar de la  	ignorancia de lo que sus hijos hac&iacute;an; en algunos casos sus hijos no  	formaban parte de las organizaciones armadas. A modo de hip&oacute;tesis es posible  	se&ntilde;alar que todo eso conflu&iacute;a, y aseverar que la indiscutible eficacia del  	reclamo de estas mujeres se bas&oacute;, en parte, en la posibilidad de no  	mostrarse en l&iacute;nea con las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas de sus hijos, a su vez  	posibilitado por la valoraci&oacute;n que socialmente tiene el v&iacute;nculo sangu&iacute;neo.</p> 				 				    <p><sup><a href="#s21"  name="21">21</a></sup>  	Elizabeth Jelin, &quot;La pol&iacute;tica de la memoria: el Movimiento de Derechos  	Humanos y la construcci&oacute;n democr&aacute;tica en la Argentina&quot;, en AA. VV.,  	Juicio,  	Castigos y Memoria. Derechos humanos y justicia en la  	pol&iacute;tica  	argentina  	&#40;Buenos  	Aires: Nueva Visi&oacute;n,  	1995&#41;, 122.</p> 				 				    <p><sup><a href="#s22"  name="22">22</a></sup>  	Esta agrupaci&oacute;n se llama a nivel nacional: HIJOS. &#40;Hijos por la Identidad y  	la Justicia contra el Olvido y el Silencio&#41;. Sin embargo la regional La  	Plata, a partir de diferencias pol&iacute;ticas con la Red Nacional que agrupa a  	todas las filiales, ha optado por no usar la sigla.</p> 				 				    <p><sup><a href="#s23"  name="23">23</a></sup>  	La investigaci&oacute;n de la cual surge este texto se basa en  	&quot;entrevistas  	antropol&oacute;gicas&quot;, tal como las entiende Rosana Guber, en  	El salvaje  	metropolitano &#40;Buenos  	Aires: Paid&oacute;s, 2004&#41;, 203-249. Se entrevist&oacute; a una docena de militantes de  	HIJOS, se realizaron observaciones  	participantes  	en algunas de sus actividades p&uacute;blicas y se analizaron los materiales  	escritos por ellos. A su vez esta pesquisa se centr&oacute; casi  	exclusivamente  	en la regional La Plata de HIJOS, de modo que no todo lo que se exprese aqu&iacute;  	puede ser referido sin mediaciones a otras regionales de la agrupaci&oacute;n.</p> 				 				    <p><sup><a href="#s24"  name="24">24</a></sup>  	Iniciativas similares a &eacute;sta se hicieron de manera paralela en otras  	ciudades del pa&iacute;s. En C&oacute;rdoba se llam&oacute; &quot;Taller Julio Cort&aacute;zar&quot;, y en  	Santiago del Estero, &quot;Inti Huasi&quot;. En La Plata surgi&oacute; durante la dictadura y  	permaneci&oacute; hasta los a&ntilde;os noventa, aunque lentamente se fue ampliando a la  	contenci&oacute;n de otras  	problem&aacute;ticas  	sociales y perdi&oacute; centralidad el apoyo emocional a los hijos.</p> 				 				    <p><sup><a href="#s25"  name="25">25</a></sup>  	Utilizo &quot;hijos&quot; cuando me refiero a hijos de desaparecidos o asesinados  	independientemente de su militancia en la agrupaci&oacute;n.</p> 				 				    <p><sup><a href="#s26"  name="26">26</a></sup>  	Para un an&aacute;lisis etnogr&aacute;fico de los homenajes ver Ludmila Da Silva Catela, 	No habr&aacute;  	flores en la tumba del pasado &#40;La Plata:  	Ediciones Al Margen,  	2001&#41;.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s27"  name="27">27</a></sup>  &quot;Primer encuentro de HIJOS – La Plata&quot;, junio de 1995.</p>      <p><sup><a href="#s28"  name="28">28</a></sup>  Para ver c&oacute;mo era la mutua contenci&oacute;n tanto en las Madres como en las Abuelas  de Plaza de Mayo ver: Ulises Gorini,  La rebeli&oacute;n, y Abuelas de  Plaza de Mayo, La Historia de  Abuelas 30 a&ntilde;os de b&uacute;squeda. Buenos Aires;  Abuelas de Plaza de Mayo, 2007.</p>      <p><sup><a href="#s29"  name="29">29</a></sup>  Revista n.&deg; 1 de HIJOS La Plata &#40;septiembre-octubre de 1996&#41;, 3.</p>      <p><sup><a href="#s30"  name="30">30</a></sup>  Entre la convocatoria de junio de 1995 y la relectura de esos primeros  encuentros realizada un a&ntilde;o despu&eacute;s se puede ver la veloz politizaci&oacute;n del  grupo. Comienzan con objetivos de contenci&oacute;n y expresi&oacute;n y los resignifican un  a&ntilde;o despu&eacute;s como encuentros en los que r&aacute;pidamente emergieron objetivos de  lucha.</p>      <p><sup><a href="#s31"  name="31">31</a></sup>  Pablo Bonaldi, &quot;Hijos de  desaparecidos.  Entre la construcci&oacute;n de la pol&iacute;tica y la construcci&oacute;n de la memoria&quot;, en  El pasado en  el futuro; los movimientos juveniles, comps.  Elizabeth  Jelin y Diego Sempol &#40;Buenos Aires: Siglo  XXI Editores,  2006&#41;, 147. Algo similar describe Luciano Alonso para la regional de HIJOS Santa Fe: &quot;la  afectividad fue un  componente  esencial de las relaciones al interior del grupo&quot;. Luciano Alonso, &quot;Repertorios  de acci&oacute;n y relaciones institucionales en HIJOS Santa Fe, 1995-2003&quot;, Trabajo  presentado en I Jornadas de Historia Reciente, Facultad de Humanidades y Artes,  Universidad Nacional de Rosario, 30 y 31 de octubre 2003, s/p.</p>      <p><sup><a href="#s32"  name="32">32</a></sup>  En el lenguaje lunfardo  escrachar es: acci&oacute;n de  poner evidencia, ver <a target="_blank"  href="http://www.nacionesunidas.com"> http://www.nacionesunidas.com/diccionarios/argentina.htm</a>. &#40;octubre de 2008&#41;.  M&aacute;s adelante veremos qu&eacute; significa esta pr&aacute;ctica para HIJOS.</p>      <p><sup><a href="#s33"  name="33">33</a></sup> La  regional La Plata ha tenido a lo largo de su historia una relaci&oacute;n conflictiva  con la red, hasta tal punto que en algunos per&iacute;odos dej&oacute; de pertenecer a ella.</p>      <p><sup><a href="#s34"  name="34">34</a></sup> En  todas las entrevistas realizadas hubo coincidencia acerca de qu&eacute; opciones hubo  al momento de  definir  la poblaci&oacute;n.</p>      <p><sup><a href="#s35"  name="35">35</a></sup> A  diferencia del modo de organizaci&oacute;n de sus padres en los a&ntilde;os setenta y de los  organismos como Madres y Abuelas, los HIJOS no tienen jerarqu&iacute;as internas y  discuten sus temas en una asamblea  horizontal.  All&iacute; buscan lograr consensos, haciendo lo posible por evitar las votaciones.</p>      <p><sup><a href="#s36"  name="36">36</a></sup> La  &uacute;nica regional que tom&oacute; esta decisi&oacute;n fue la de La Plata. En  general  la membres&iacute;a inclu&iacute;a tambi&eacute;n a hijos de exiliados y ex presos, como demuestran  Bonaldi, &quot;Hijos de desaparecidos&quot;,  163, y  Alonso para las regionales de Buenos Aires y Santa Fe. Luciano Alonso,  &quot;Repertorios de acci&oacute;n&quot;, s/p. En Tucum&aacute;n, por su parte, tuvieron siempre  poblaci&oacute;n abierta. Rub&eacute;n Isidoro Kotler,  Los or&iacute;genes  de HIJOS en el  movimiento de derechos humanos de Tucum&aacute;n. Trabajo  presentado en Primer Congreso Nacional sobre Protesta Social, Acci&oacute;n Colectiva y  Movimientos Sociales, Universidad de Buenos aires, Buenos Aires,  30 y 31  de Marzo  2009,  s/p.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s37"  name="37">37</a></sup> Utilizo  los nombres originales con la autorizaci&oacute;n de los entrevistados.</p>      <p><sup><a href="#s38"  name="38">38</a></sup>  Luc&iacute;a Garc&iacute;a naci&oacute; en 1974. En  octubre  de 1976 desapareci&oacute; su padre y en abril de 1977 su madre. Ambos militaban en  Montoneros. Junto a su hermana vivieron con su abuela paterna. Es periodista y  trabaja junto a las Madres de Plaza Mayo, con cuya l&iacute;der, Hebe de Bonafini,  tiene una estrecha relaci&oacute;n desde antes del surgimiento de HIJOS. Milit&oacute; en la  agrupaci&oacute;n durante los primeros a&ntilde;os, per&iacute;odo en el cual fue una de sus  referentes. Entrevista Luc&iacute;a Garc&iacute;a, La Plata, 5 de agosto y 10 de octubre de  2005.</p>      <p><sup><a href="#s39"  name="39">39</a></sup>  El padre de Mat&iacute;as Moreno fue secuestrado y asesinado en Olava-rr&iacute;a, donde ten&iacute;a  militancia gremial y en la Juventud Peronista. &Eacute;l ten&iacute;a dos a&ntilde;os y medio y hasta  entonces viv&iacute;a en esa localidad bonaerense con sus padres. Luego pas&oacute; a vivir en  La Plata, lugar donde milit&oacute; en agrupaciones estudiantiles ligadas al peronismo,  antes de llegar en el a&ntilde;o 1995 a HIJOS. All&iacute; particip&oacute; durante algunos a&ntilde;os y  luego se alej&oacute; para realizar militancia pol&iacute;tica por fuera del campo de los  derechos humanos. Me recibi&oacute; en su casa para realizar la entrevista el 16 de  diciembre de 2005. Entrevista a Mat&iacute;as Moreno, La Plata, 16 de diciembre de  2005.</p>      <p><sup><a href="#s40"  name="40">40</a></sup>  Entrevista a Mat&iacute;as Moreno, La Plata, 16 de diciembre de 2005.</p>      <p><sup><a href="#s41"  name="41">41</a></sup>  Hab&iacute;a quienes pretend&iacute;an abrir totalmente la membres&iacute;a, de modo que los  integrantes deb&iacute;an ser aquellos que se sintieran hijos de una generaci&oacute;n que  hab&iacute;a sido golpeada por el terror estatal. Para ellos no hab&iacute;a que exigir  v&iacute;nculo sangu&iacute;neo con las v&iacute;ctimas para ingresar al grupo. Si bien durante los  primeros a&ntilde;os de HIJOS esta posici&oacute;n fue absolutamente minoritaria, a medida que  las regionales fueron perdiendo cantidad de militantes, acabaron por abrir la  membres&iacute;a a todo aquel que compartiera las reivindicaciones b&aacute;sicas de la  organizaci&oacute;n.</p>      <p><sup><a href="#s42"  name="42">42</a></sup>  Sobre este tema ver: Ana  Longoni,  Traiciones. La  figura del traidor en los relatos acerca de los sobrevivientes de la represi&oacute;n &#40;Buenos Aires:  Grupo Editorial Norma, 2007&#41;, y Daniel Badenes y Miguel Lucas, &quot;Ni h&eacute;roes ni  traidores&quot;, Puentes 7: 21 &#40;agosto  2007&#41;: 6-15. All&iacute; se intenta escapar al pensamiento binario que clasifica de ese  modo a quienes fueron presas de la tortura durante el terrorismo de estado.</p>      <p><sup><a href="#s43"  name="43">43</a></sup> Esta  caracter&iacute;stica propia de los organismos de afectados directos es destacada, como  ya se&ntilde;al&eacute;, por Jelin. Elizabeth  Jelin, &quot;La pol&iacute;tica de la memoria&quot;,  122.  Las discusiones por la membres&iacute;a en HIJOS no hacen m&aacute;s que refrendar esa  posici&oacute;n y mostrar c&oacute;mo este grupo se transform&oacute; en caja de resonancia de  clasificaciones m&aacute;s amplias propias dele derechos humanos.</p>      <p><sup><a href="#s44"  name="44">44</a></sup> Entrevista a Mat&iacute;as Moreno, La Plata,  16 de  diciembre de  2005.</p>      <p><sup><a href="#s45"  name="45">45</a></sup>  Elizabeth  Jelin, &quot;V&iacute;ctimas, familiares y ciudadano/as&quot;,  39.</p>      <p><sup><a href="#s46"  name="46">46</a></sup>  Jo&euml;l Candau,  Antropolog&iacute;a  de la  memoria  &#40;Buenos Aires:  Nueva Visi&oacute;n, 1996&#41;, 75-76.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s47"  name="47">47</a></sup> Revista HIJOS La Plata n.&deg; 1  &#40;Septiembre-Octubre 1996&#41;: 1.</p>      <p><sup><a href="#s48"  name="48">48</a></sup>  HIJOS La Plata &quot;La democracia con hambre e impunidad es una farsa&quot; &#40;panfleto&#41;,  2001. En esa consigna se puede leer un hilo delgado que los conecta con la lucha  de sus padres, en tanto la demanda no es s&oacute;lo por justicia, sino que se ampl&iacute;a  al modelo econ&oacute;mico que ofrece la democracia.</p>      <p><sup><a href="#s49"  name="49">49</a></sup>  Expresi&oacute;n que se pone de manifiesto en la obra de teatro &quot;Bla, Bla, Bla&quot;,  escrita y actuada en diversas oportunidades por los integrantes de HIJOS La  Plata, 1996.</p>      <p><sup><a href="#s50"  name="50">50</a></sup>  Tales son los casos de Colectivo Situaciones,  Los  escraches  &#40;Buenos Aires:  Ediciones De Mano en Mano, 2000&#41;, y Mar&iacute;a Susana Bonetto, &quot;Memoria e identidad.  La agrupaci&oacute;n HIJOS en Argentina&quot;, Imago  Americae  1: 1 &#40;primer  semestre 2006&#41;: 239-250.</p>      <p><sup><a href="#s51"  name="51">51</a></sup>  Colectivo Situaciones,  Los escraches, s/p.</p>      <p><sup><a href="#s52"  name="52">52</a></sup>  Adem&aacute;s, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os el escrache se ha extendido a otros actores con  diferentes intenciones pol&iacute;ticas. La coincidencia con la pr&aacute;ctica de HIJOS se  limita a que se trata de marcar una casa o una persona y que el acto supone  alguna dosis de agresividad por parte de los organizadores del escrache.</p>      <p><sup><a href="#s53"  name="53">53</a></sup>  Sebasti&aacute;n Pereyra, &quot;&iquest;Cu&aacute;l es el legado dele derechos humanos?&quot;, en Tomar la  palabra. Estudios sobre protesta social y acci&oacute;n colectiva en la Argentina  contempor&aacute;nea, comps.  Federico Schuster et. al. &#40;Buenos Aires: Prometeo Libros, 2005&#41;, 167.</p>      <p><sup><a href="#s54"  name="54">54</a></sup>  La excepci&oacute;n dentro de este movimiento es la Asociaci&oacute;n Madres de Plaza de Mayo,  liderada por Hebe de Bonafini, quien antes del surgimiento de HIJOS ya planteaba  la necesidad de repensar a los  desaparecidos  en una clave pol&iacute;ticamente m&aacute;s confrontadora y en tensi&oacute;n con la narrativa  humanitaria.</p>      <p><sup><a href="#s55"  name="55">55</a></sup>  Esto es referido en las entrevistas, como el af&aacute;n de HIJOS por distanciarse del  car&aacute;cter de &quot;derecho humoso&quot; y &quot;memorioso&quot; de los otros organismos. El primer  calificativo cuestiona que estas organizaciones se limiten a la defensa de esos  derechos sin realizar otras  actividades  de corte m&aacute;s estrictamente pol&iacute;tico; el segundo, critica que la memoria de esos  grupos se limite al terror estatal, evitando hablar de su per&iacute;odo previo, es  decir, aquel en el cual se desarrollaban las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas de quienes  luego fueron desaparecidos.</p>      <p><sup><a href="#s56"  name="56">56</a></sup>  Elizabeth Jelin, Los  trabajos, 39.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s57"  name="57">57</a></sup> Respectivamente,  Elizabeth  Jelin,  Los trabajos  de la memoria  &#40;Buenos Aires:  Siglo  XXI Editores,  2002&#41;;  Andreas  Huyssen,  En  busca del futuro perdido  &#40;M&eacute;xico  D.F.: Fondo de Cultura  Econ&oacute;mica,  2002&#41;;  Tzvetan Todorov,  Los  abusos de la  Memoria  &#40;Buenos Aires:  Paid&oacute;s,  1993&#41;;  y Enzo  Traverso,  &quot;Historia y  memoria.  Notas sobre  un  debate&quot;, en  Historia  reciente. Perspectivas y desaf&iacute;os para un campo en construcci&oacute;n, comps. Marina  Franco y Florencia Lev&iacute;n &#40;Buenos Aires: Paid&oacute;s,  2007&#41;, 67-96.</p>      <p><sup><a href="#s58"  name="58">58</a></sup> Enzo  Traverso, &quot;Historia y  memoria&quot;,  70.</p>      <p><sup><a href="#s59"  name="59">59</a></sup> Michael  Pollak,  Memoria,  olvido, silencio. La producci&oacute;n social de  identidades  frente a situaciones l&iacute;mite,&#40;La  Plata: Ediciones Al Margen,  2006&#41;, 23-24.</p>      <p><sup><a href="#s60"  name="60">60</a></sup> Al  punto de que en los dos &uacute;ltimos gobiernos nacionales, por  momentos,  parecen confundirse con las memorias proferidas desde el estado.</p>      <p><sup><a href="#s61"  name="61">61</a></sup>  El nivel de radicalidad de estas menciones var&iacute;a hacia dentro de la Red Nacional  de HIJOS y en cada regional. Quienes m&aacute;s avanzaban en estas definiciones dec&iacute;an  reivindicar a sus padres como luchadores revolucionarios. Los m&aacute;s moderados,  por su parte, pretend&iacute;an reponer p&uacute;blicamente los valores y los sue&ntilde;os por los  que sus padres luchaban. En estas discusiones la regional La Plata sol&iacute;a ser la  que presentaba posiciones m&aacute;s radicalizadas, aunque hab&iacute;a, dentro de esta  regional, diferencias de matices sobre qu&eacute; es lo que se quer&iacute;a reivindicar.</p>      <p><sup><a href="#s62"  name="62">62</a></sup>  Tal es el caso, entre otros, de Pablo Balut, militante de HIJOS que sufri&oacute; el  secuestro de su padre cuando ten&iacute;a cuatro a&ntilde;os, en el a&ntilde;o 1977. Pablo relata que  durante su infancia, cuando escuchaba en la casa de sus amigos relatos de la  guerrilla, asociaba a su padre con los calificativos de subversivo, extremista  o terrorista. Entrevista con Pablo Balut, La Plata, 1 y 8 de septiembre de  2006.</p>      <p><sup><a href="#s63"  name="63">63</a></sup>  Dentro de la regional La Plata hab&iacute;a militantes con intereses m&aacute;s pol&iacute;ticos que  pretend&iacute;an avanzar en la reivindicaci&oacute;n de la lucha de sus padres, y otros m&aacute;s  atentos a las tareas de contenci&oacute;n emocional. </p>      <p><sup><a href="#s64"  name="64">64</a></sup>  Insisto en que pueden exceptuarse las Madres de  Plaza de Mayo  lideradas  por Bonafini,  quienes luego de unos primeros a&ntilde;os en los que rechazaban la violencia pol&iacute;tica  en todas sus formas, comienzan a acercarse, a principios de los noventa, a las  figuras de sus hijos no s&oacute;lo como v&iacute;ctimas, sino tambi&eacute;n como luchadores  populares; ver Guillermo Federico Lorenz  &quot;&iquest;De qui&eacute;n es el 24 de Marzo? Las luchas por la memoria del Golpe de 1976&quot;, en Las  conmemoraciones: las disputas en las fechas &quot;infelices&quot;, comp.  Elizabeth  Jelin &#40;Madrid: Siglo  XXI Editores,  2002&#41;, 80.</p>               <hr size="1">         <p><b>Referencias</b></p>     <p><b>Fuentes primarias</b></p> 				 				    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Entrevistas:</b>    <!-- ref --><br>Entrevistas con Luc&iacute;a Garc&iacute;a, La Plata, 5 de agosto y 10 de octubre de 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0121-1617201000010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Entrevista  	a Mat&iacute;as Moreno, La Plata, 16 de diciembre de 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0121-1617201000010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Entrevista  	con Pablo Balut, La Plata, 1 y 8 de septiembre de 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0121-1617201000010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b>Documentos de </b><b>HIJOS </b><b>La </b><b>p</b><b>lata:</b>    <!-- ref --><br>&quot;Primer  	encuentro de h.i.j.o.s. 	- La  	Plata&quot;, junio de 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0121-1617201000010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Revista de 	HIJOS 	La Plata 	n.&deg; 1  	&#40;septiembre-octubre de 1996&#41;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0121-1617201000010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>HIJOS La  	Plata, &quot;La democracia con hambre e impunidad es una farsa&quot;, panfleto, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0121-1617201000010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&quot;Bla, Bla,  	Bla&quot;, obra de teatro escrita por HIJOS La Plata, 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0121-1617201000010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b>P&aacute;ginas Web:</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><br> 				<a target="_blank"  href="http://www.exdesaparecidos.org.ar/aedd/quienesomos.php">http://www.exdesaparecidos.org.ar/aedd/quienesomos.php</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0121-1617201000010000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 				<a target="_blank"  href="http://www.nacionesunidas.com">http://www.nacionesunidas.com/diccionarios/argentina.htm</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0121-1617201000010000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b>Fuentes secundarias</b></p> 				 				    <!-- ref --><p>Abuelas de  	Plaza de Mayo. La  	Historia de Abuelas 30 a&ntilde;os de b&uacute;squeda. Buenos  	Aires: Abuelas de Plaza de Mayo, 2007 en  				<a target="_blank"  href="http://www.abuelas.org.ar/material/libros/abuelas30.pdf">http://www.abuelas.org.ar/material/libros/abuelas30.pdf</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0121-1617201000010000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Acu&ntilde;a,  	Carlos y Catalina Smulovitz. &quot;Militares en la transici&oacute;n argentina: del  	gobierno a la subordinaci&oacute;n constitucional&quot;. En AA.VV. juicio,  	Castigos y Memoria. Derechos humanos y justicia en la pol&iacute;tica argentina. 	Buenos  	Aires: Nueva Visi&oacute;n, 1995, 19-99.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0121-1617201000010000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Alonso,  	Luciano. &quot;Repertorios de acci&oacute;n y relaciones institucionales en HIJOS Santa  	Fe,  	19952003&quot;.  	Trabajo presentado en I Jornadas de Historia Reciente, Facultad de  	Humanidades y Artes, Universidad Nacional de Rosario, 30 y 31 de octubre  	2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0121-1617201000010000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Badenes,  	Daniel y Miguel Lucas. &quot;Ni h&eacute;roes ni traidores&quot;. Puentes 	7: 21  	&#40;agosto 2007&#41;: 6-15.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0121-1617201000010000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bonaldi,  	Pablo. &quot;Hijos de desaparecidos. Entre la construcci&oacute;n de la pol&iacute;tica y la  	construcci&oacute;n de la memoria&quot;. En El pasado  	en el futuro: los movimientos juveniles comps.  	Elizabeth Jelin y Diego Sempol &#40;Buenos Aires: Siglo XXI Editores&#41;,  	143-184.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0121-1617201000010000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bonetto,  	Mar&iacute;a Susana. &quot;Memoria e identidad. La agrupaci&oacute;n HIJOS en Argentina&quot;. 	Imago  	Americae 1: 1  	&#40;primer semestre de 2006&#41;: 239-250.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0121-1617201000010000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bruschtein, Luis. &quot;Historia de los Organismos de Derechos Humanos, Servicio  	de Paz y Justicia&quot;. Puentes 	2: 6  	&#40;marzo 2002&#41;, s/p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0121-1617201000010000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bruschtein,  	Luis. &quot;Historia de los Organismos de Derechos Humanos, Centro de Estudios  	Legales y Sociales&quot;.  	Puentes 	2: 8  	&#40;noviembre  	2002&#41;,  	s/p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0121-1617201000010000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Calveiro,  	Pilar. Pol&iacute;tica  	y/o violencia. Una aproximaci&oacute;n a la pol&iacute;tica de los a&ntilde;os  	70.  	Buenos  	Aires: Norma,  	2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0121-1617201000010000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Candau, Jo&euml;l. 	Antropolog&iacute;a de la memoria. Buenos  	Aires: Nueva Visi&oacute;n,  	1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0121-1617201000010000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cavarozzi,  	Marcelo. &quot;Derechos humanos y cultura pol&iacute;tica. Blandos y  	maximalistas&quot;.  	En  	Los  	derechos humanos en la democracia, compilado  	por &Aacute;ngel Bruno, Marcelo Cavarozzi y Vicente Palermo.  	Buenos Aires: Centro Editor de Am&eacute;rica Latina,  	1985, 15-18.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0121-1617201000010000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Colectivo  	Situaciones. Los  	escraches. Buenos  	Aires: Ediciones De Mano en Mano, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0121-1617201000010000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Crenzel,  	Emilio. La  	historia pol&iacute;tica del Nunca M&aacute;s. Buenos  	Aires: Siglo XXI Editores,  	2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0121-1617201000010000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Da Silva  	Catela, Ludmila. No habr&aacute;  	flores en la tumba del pasado. La Plata:  	Ediciones Al Margen,  	2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0121-1617201000010000800023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>D&iacute;az,  	Diego. &quot;Historia de los Organismos de Derechos Humanos, Asamblea Permanentes  	por los Derechos  	Humanos&quot;. Puentes 	3: 10  	&#40;agosto  	2003&#41;,  	s/p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0121-1617201000010000800024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Dillon,  	Marta. &quot;Historia de los Organismos de Derechos Humanos, Abuelas de Plaza de  	Mayo&quot;. Puentes 	2: 5,  	octubre  	2001,  	s/p. Filc,  	Judith.  	Entre el  	parentesco y la pol&iacute;tica: familia y dictadura,  	1976-1983.  	Buenos  	Aires: Biblos,  	1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0121-1617201000010000800025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0121-1617201000010000800026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Gianera,  	Pablo. &quot;Historia de los Organismos de Derechos Humanos, Liga Argentina por  	los Derechos  	del Hombre&quot;. Puentes 	4: 	11  	&#40;mayo  	2004&#41;,  	s/p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0121-1617201000010000800027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ginzberg,  	Victoria. &quot;Historia de los Organismos de Derechos Humanos, Madres de Plaza  	de Mayo&quot;. 	Puentes. 	2: 7  	&#40;julio  	2002&#41;,  	s/p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0121-1617201000010000800028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ginzberg,  	Victoria. &quot;Historia de los Organismos de Derechos Humanos, movimiento  	Ecum&eacute;nico por los Derechos Humanos&quot;. Puentes 	3: 9  	&#40;marzo 2003&#41;, s/p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0121-1617201000010000800029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Gonz&aacute;lez  	Bombal, In&eacute;s y Mar&iacute;a Sond&eacute;reguer. &quot;Derechos humanos y democracia&quot;. En  	Movimientos 	sociales y democracia emergente,  	compilado  	por Elizabeth Jelin. Buenos Aires: Centro Editor de Am&eacute;rica Latina,  	1987, 85-112.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0121-1617201000010000800030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Gorini,  	Ulises. La  	rebeli&oacute;n de las Madres. Buenos  	Aires: Norma,  	2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0121-1617201000010000800031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Gorini,  	Ulises. La otra  	lucha. Buenos  	Aires: Norma,  	2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0121-1617201000010000800032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Guber,  	Rosana. El salvaje  	metropolitano. Buenos  	Aires: Paid&oacute;s,  	2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0121-1617201000010000800033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Huyssen,  	Andreas. En busca  	del futuro perdido. M&eacute;xico  	D.F.: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0121-1617201000010000800034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Jelin,  	Elizabeth. &quot;Los movimientos sociales en la Argentina contempor&aacute;nea: una  	introducci&oacute;n a su estudio&quot;. En Los nuevos  	movimientos sociales, compilado  	por Elizabeth Jelin. Buenos Aires:  	Centro Editor de Am&eacute;rica Latina,  	1985, 13-39.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0121-1617201000010000800035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Jelin,  	Elizabeth.  	&quot;La pol&iacute;tica de la memoria: el Movimiento de Derechos Humanos y la  	construcci&oacute;n democr&aacute;tica en la Argentina&quot;. En AA. VV.,  	juicio,  	Castigos y Memoria. Derechos humanos y 	justicia en la pol&iacute;tica argentina.  	Buenos  	Aires: Nueva Visi&oacute;n,  	1995, 101-146.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0121-1617201000010000800036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Jelin,  	Elizabeth. Los  	trabajos de la memoria. Buenos  	Aires: Siglo XXI Editores,  	2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0121-1617201000010000800037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Jeli&#39;n,  	Elizabeth.  	&quot;V&iacute;ctimas, familiares y ciudadano/as: las luchas por la legitimidad de la  	palabra&quot;. Cad. Pagu 	29  	&#40;julio-diciembre  	2007&#41;: 37-60.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0121-1617201000010000800038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Kotler,  	Rub&eacute;n Isidoro. Los  	or&iacute;genes de HIJOS 	en el  	movimiento de derechos humanos de Tucum&aacute;n. Trabajo  	presentado en el I Congreso Nacional sobre Protesta Social, Acci&oacute;n Colectiva  	y Movimientos Sociales. Universidad de Buenos Aires: Buenos Aires,  	30  	y 31  	de Marzo  	2009,  	s/p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0121-1617201000010000800039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Landi,  	Oscar e  	In&eacute;s Gonz&aacute;lez Bombal. &quot;Los derechos en la cultura pol&iacute;tica&quot;. En AA. VV., 	Juicio, Castigos y  	Memoria. Derechos humanos y justicia en la pol&iacute;tica argentina. Buenos  	Aires: Nueva  	Visi&oacute;n,  	1995, 147-192.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0121-1617201000010000800040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Leis,  	H&eacute;ctor. El  	movimiento por los derechos humanos y la pol&iacute;tica argentina. Buenos  	Aires: Centro  	Editor de Am&eacute;rica Latina,  	1989.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0121-1617201000010000800041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Longoni,  	Ana.  	Traiciones. La figura del traidor en los relatos acerca de los  	sobrevivientes de la represi&oacute;n. Buenos  	Aires: Grupo Editorial Norma,  	2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S0121-1617201000010000800042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Lorenz,  	Guillermo Federico. &quot;&iquest;De qui&eacute;n es el  	24  	de Marzo? Las luchas por la memoria del Golpe<i> </i>de  	1976&quot;.  	En  	Las  	conmemoraciones: las disputas en las fechas &quot;in-felices&quot;, compiladas  	por Elizabeth  	Jelin. 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Estudios sobre protesta social y acci&oacute;n colectiva en la Argentina  	contempor&aacute;nea compilado  	por Federico  	Schuster  	et  	al. Buenos Aires: Prometeo Libros,  	2005, 151-191.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000221&pid=S0121-1617201000010000800045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Pollak,  	Michael.  	Memoria,  	olvido, silencio. La producci&oacute;n social de identidades frente a situaciones  	l&iacute;mite. La Plata:  	Ediciones Al Margen,  	2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000222&pid=S0121-1617201000010000800046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>S/a.  	2004.  	&quot;Historia de los Organismos de Derechos Humanos, Familiares de  	Detenidos-Desaparecidos por Razones Pol&iacute;ticas&quot;,  	Puentes, 	a&ntilde;o  	4,  	n.&deg; 12,  	septiembre. Sond&eacute;reguer, Mar&iacute;a. &quot;Aparici&oacute;n con vida. &#40;Ele derechos humanos  	en Argentina&#41;&quot;. En Los nuevos  	movimientos sociales, compilado  	por Elizabeth Jelin. 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Buenos  	Aires: Paid&oacute;s,  	1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000225&pid=S0121-1617201000010000800049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Traverso,  	Enzo.  	&quot;Historia y memoria. Notas sobre un debate&quot;. En  	Historia  	reciente. Perspectivas y desaf&iacute;os para un campo en construcci&oacute;n, compilado  	por Marina Franco y Florencia Lev&iacute;n. Buenos  	Aires: Paid&oacute;s, 2007, 67-96.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000226&pid=S0121-1617201000010000800050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Veiga,  	Ra&uacute;l. Las  	organizaciones de derechos humanos. Buenos  	Aires: Centro Editor de Am&eacute;rica Latina,  	1985.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000227&pid=S0121-1617201000010000800051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Vezzetti,  	Hugo. Pasado y  	presente. Guerra, dictadura y sociedad en la Argentina. Buenos  	Aires: Siglo XXI Editores,  	2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000228&pid=S0121-1617201000010000800052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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