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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">       <p align="center" ><font size="4"><b>PERSPECTIVAS HISTORIOGR&Aacute;FICAS: ENTREVISTA CON EL PROFESOR GIOVANNI LEVI</b></font></p>      <p><b> Santiago Mu&ntilde;oz  Arbelaez</b>    <br> Historiador y  estudiante de la Maestr&iacute;a en Historia de la Universidad de los Andes, Bogot&aacute;,  Colombia. Coordinador de posgrados del Departamento de  Historia  de la Universidad de los Andes. <a  href="mailto:smunozar@gmail.com"> smunozar@gmail.com</a>.</p>      <p><b> Mar&iacute;a Cristina  P&eacute;rez P&eacute;rez</b>    <br> Historiadora  de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medell&iacute;n. Estudiante del Doctorado  en Historia de la Universidad de los Andes, Bogot&aacute;, Colombia. <a  href="mailto:mc.perez158@uniandes.edu.co"> mc.perez158@uniandes.edu.co</a>.</p> <hr size="1">      <p> Giovanni Levi &#40;Mil&aacute;n,  1939&#41; es un destacado historiador;  precursor, junto con  Eduardo Grendi y Carlo Ginzburg de la denominada Microhistoria Italiana, escuela  que ha influenciado notablemente las ciencias sociales en las  &uacute;ltimas d&eacute;cadas.  Ha sido profesor de Historia Moderna e Historia Econ&oacute;mica  en las universidades de Torino-Tur&iacute;n,  de Viterbo y actualmente es profesor de Historia Moderna en la Universidad  Ca&#39;Foscari de Venecia. Adicionalmente, se desempe&ntilde;a  como codirector de investigaciones en el programa de Doctorado en Estudios sobre  Europa, el Mundo Mediterr&aacute;neo  y su Extensi&oacute;n  Atl&aacute;ntica  en la Universidad Pablo de Olavide en Sevilla, Espa&ntilde;a.  Ha dirigido la colecci&oacute;n Microstorie, Einaudi,  Turin y Quaderni Storici en compa&ntilde;&iacute;a  de Carlo Ginzburg.  Levi es reconocido mundialmente  por su amplia y variada producci&oacute;n  historiogr&aacute;fica  sobre la familia, la demograf&iacute;a,  la agricultura, las relaciones sociales y pol&iacute;ticas  entre los siglos  XVIi y  XVIII.  Entre sus principales investigaciones se encuentran sus libros La  herencia inmaterial. La historia de un  exorcista piamont&eacute;s  del siglo  XVIi &#40;1985&#41;, Centro y periferia de un Estado  absoluto &#40;1985&#41; y m&aacute;s  de cincuenta art&iacute;culos,  entre los que sobresalen:  Terre e strutture familiari in una  comunita piamontese del &#39;700 &#40;1976&#41;, Innovacione  tecnica e resistenza contadina: il mais nel Piamonte del  &#39;600  &#40;1979&#41;, Un problema  di scala &#40;1981&#41;  y  Sobre  microhistoria  &#40;1990&#41;.</p>      <p> En el marco de la visita del  profesor Giovanni Levi  el 13 de noviembre de 2009 al Departamento de Historia de la Universidad de los  Andes, se llev&oacute;  a cabo una entrevista que tuvo como prop&oacute;sito  tratar algunos de los debates  historiogr&aacute;ficos  y de las ciencias sociales en la actualidad. Teniendo en cuenta las numerosas  referencias bibliogr&aacute;ficas  que menciona y con el prop&oacute;sito  de facilitar la lectura, los textos se han citado en pie de p&aacute;gina  y en algunos casos se han presentado los autores.</p>        <p><b>     <br> 1. </b><b> U</b><b>na  de las preocupaciones que ha tenido un impacto en el desarrollo de la  historiograf&iacute;a  contempor&aacute;nea  es la denominada historia desde abajo</b><b>. &iquest;N</b><b>os  podr&iacute;a  contar c&oacute;mo  surgieron las primeras aproximaciones a esta problem&aacute;tica  en la historiograf&iacute;a</b><b>? &iquest;C</b><b>u&aacute;l  dir&iacute;a  usted que es la influencia del marxismo </b><b> &#40;M</b><b>arx</b><b>,  G</b><b>ramsci</b><b>,  B</b><b>enjamin</b><b>, </b><b> E.P. </b><b> T</b><b>hompson</b><b>&#41; </b><b> en estas preocupaciones</b><b>?</b></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Yo no estoy de acuerdo con la idea  de que hacemos historia desde abajo. Por ejemplo, en la colecci&oacute;n Microhistoria, en la  que editamos cerca de veinte libros, hay un libro de  Carlo Ginzburg sobre Piero  della Francesca<sup><a   name="s1" href="#1">1</a></sup> &Eacute;ste no es un estudio de  historia desde abajo. La idea de la historia desde abajo es una idea un poco  populista. Nuestro prop&oacute;sito  no es pensar desde abajo o desde arriba, sino hacer la historia de los hombres,  de la sociedad, de la totalidad. Jam&aacute;s  decimos que los pobres son m&aacute;s  interesantes que los ricos o que los ignorantes son m&aacute;s  interesantes que los cultos. Todos son interesantes y por ello se debe estudiar  la totalidad, las interacciones entre los distintos grupos sociales. As&iacute;,  prefiero no hablar de historia de abajo, porque hay un riesgo con este tipo de  acercamiento hacia la historia y el quehacer del historiador.</p>      <p> Pienso que el autor m&aacute;s  influyente en estos estudios ha sido el historiador brit&aacute;nico  E.P. Thompson. Esto tiene una explicaci&oacute;n  clara: entre 1950 y 1965 todos los historiadores italianos, ya fueran de  izquierda o de derecha, estudiamos a Gramsci y trabajamos sobre sus distintas  propuestas de an&aacute;lisis  social<sup><a   name="s2" href="#2">2</a></sup> Pero Thompson llam&oacute;  nuestra atenci&oacute;n  sobre un aspecto que hasta el momento no era tan reconocido: la relevancia de  las dimensiones simb&oacute;licas  de los comportamientos sociales. Thompson ha estudiado las significaciones  asociadas con los comportamientos sociales, los conflictos religiosos en el  movimiento obrero ingl&eacute;s,  las simbologias  de los cazadores, la significaci&oacute;n  del tiempo y la econom&iacute;a  moral de la multitud<sup><a   name="s3" href="#3">3</a></sup> Al hacerlo, ha resaltado dimensiones de la  historia novedosas y que a&uacute;n  tienen mucho que aportarle a la historiograf&iacute;a.  Desde esta perspectiva, Thompson plantea que no s&oacute;lo  es importante la historia de los reyes y los grandes personajes, sino que tambi&eacute;n  es importante hacer la historia del conjunto de la sociedad. En este sentido  Benjamin es importante,  pues nos ha recordado que el historicismo cuenta la historia de los que  vencieron y olvida la de los derrotados<sup><a   name="s4" href="#4">4</a></sup> Esta perspectiva plantea  retos interesantes para el oficio del historiador. As&iacute;,  por ejemplo, cuando Benjamin  aborda la historia del barroco, no hace la historia de las grandes obras y de  los grandes autores. Para Benjam&iacute;n  el barroco es una mentalidad, y por esto se propone hacer una historia social  del barroco<sup><a   name="s5" href="#5">5</a></sup> Superar y complejizar estos problemas es una parte  importante del trabajo del historiador.</p>       <p><b>     <br> 2. E</b><b>n  la actualidad la escuela de estudios subalternos de </b><b> I</b><b>ndia  ha tenido una gran acogida en la manera de aproximarse a la historia</b><b>.  E</b><b>n  esta direcci&oacute;n</b><b>,  G</b><b>ayatri </b><b> C</b><b>hakravorty </b><b> S</b><b>pivak  se ha preguntado desde la filosof&iacute;a deconstructivista si el subalterno puede hablar</b><b>, </b><b> marcando una ruptura con los estudios centrados en la historia social</b><b>. &iquest;C</b><b>&oacute;mo  ve usted este debate</b><b>?</b></p>      <p> Sin duda, en India se ha dado un  gran viraje en la manera de abordar los estudios hist&oacute;ricos.  Antes, por ejemplo, la revista  Subaltern  Studies  publicaba fundamentalmente  estudios de historia social<sup><a   name="s6" href="#6">6</a></sup> No obstante, desde el sexto n&uacute;mero,  cuando se public&oacute;  el art&iacute;culo  de Spivak, la revista se hizo culturalista y dej&oacute;  su enfoque de historia social<sup><a   name="s7" href="#7">7</a></sup> Yo, por mi parte, considero que hago  historia social y creo que las personas son m&aacute;s  importantes que las ideas. En lugar de estudiar las ideas por s&iacute;  mismas, creo que es necesario estudiar la relaci&oacute;n  entre las personas y las ideas. Todos los estudios culturalistas, por el  contrario, trabajan al final sobre s&iacute;mbolos  e im&aacute;genes,  que si bien son importantes, no deben ser vistos aislados de su contexto. Es  decir, es necesario estudiar los s&iacute;mbolos,  los significados y las im&aacute;genes  en relaci&oacute;n  con las pr&aacute;cticas  y acciones sociales, y no s&oacute;lo  discutir acerca de ellos como si no tuvieran relaci&oacute;n  con las estructuras sociales.</p>       <p><b>     <br> 3. D</b><b>e  manera similar </b><b> H</b><b>ayden </b><b> W</b><b>hite</b><b>, </b><b> al analizar las estructuras narrativas de las grandes obras  historiogr&aacute;ficas  del siglo XIX</b><b>, </b><b> ha sugerido que la historia es una po&eacute;tica</b><b>, </b><b> pues su forma tiene una importante incidencia sobre su contenido</b><b>. &iquest;Q</b><b>u&eacute;  piensa usted de estas ideas sobre la historia</b><b>?</b></p>      <p> Hayden  White, de quien soy un gran  amigo, ha cambiado mucho su perspectiva desde el momento en que escribi&oacute; Metahistoria, pues  antes pensaba que la historia pertenec&iacute;a  al mismo g&eacute;nero  de las novelas<sup><a   name="s8" href="#8">8</a></sup> Teniendo esto en cuenta, hay dos puntos del debate  que quisiera resaltar. El primero es que la historia se ocupa de la verdad.</p>      <p> A esto se podr&iacute;a  objetar diciendo: tambi&eacute;n  la novela se ocupa de un tipo de verdad, aunque no se rija para ello en la b&uacute;squeda  de documentos. El segundo punto, m&aacute;s  importante para m&iacute;,  tiene que ver con la escritura y la relaci&oacute;n  entre investigaci&oacute;n  y comunicaci&oacute;n.  As&iacute;,  por ejemplo, los historiadores escriben cada a&ntilde;o  el mismo libro, revisando los planteamientos anteriores sobre un problema y  arrojando nuevas interpretaciones hist&oacute;ricas  sobre una misma tem&aacute;tica.  Los novelistas, por el otro lado, no trabajan as&iacute;.  Nosotros pensamos que el esfuerzo de las ciencias sociales es acercarse a la  realidad y comunicarla. El problema es que el esfuerzo de los historiadores es  de dos tipos: acercarse a la verdad y comunicar la verdad. Son dos operaciones  muy diferentes,  porque nosotros trabajamos sobre monta&ntilde;as  de documentos y despu&eacute;s  debemos reducirlas a doscientas p&aacute;ginas.  Con esto hacemos una operaci&oacute;n  de comunicaci&oacute;n.</p>      <p> Ahora bien, uno de los grandes  debates en la filosof&iacute;a  hoy en d&iacute;a  es, sin duda, la relaci&oacute;n  entre realidad y pensamiento. Est&aacute;n,  por una parte, los que piensan que podemos tener un acceso total al  conocimiento, y por otra parte, los que piensan que por no tener acceso total al  conocimiento no podemos conocer nada. No  obstante, estos dos  opuestos comparten una visi&oacute;n  muy idealista de la posibilidad de un conocimiento total. En este sentido, una  filosof&iacute;a &mdash;yo creo sana&mdash;,  debe reconocer que los hombres son limitados y, asimismo, que el conocimiento es  limitado, pero no por ello carente de sentido o irreal. Un ejemplo de ello es  que el tiempo cambia las concepciones que se tienen de la verdad. Si tomamos la Divina Comedia veremos  que este libro ha cambiado much&iacute;simo  en el tiempo, aun cuando sigue siendo siempre la Divina  Comedia. Mientras que el lector del siglo xiv se  sorprend&iacute;a  con la obra y aprend&iacute;a  c&oacute;mo  era el Para&iacute;so,  el lector del siglo  XX  comprende la obra de manera distinta, bajo otros par&aacute;metros  de veracidad. Ahora, nuestra lectura de la Divina  Comedia siempre ser&aacute;  valiosa, aunque sea completamente distinta. Los libros cambian de significaci&oacute;n  porque los contextos sociales cambian, y con ello la comprensi&oacute;n  de los hombres se transforma. Esto confirma que el conocimiento es limitado,  situado y espec&iacute;fico  al contexto hist&oacute;rico  en que se inserta, pero no por ello debemos renunciar a nuestra b&uacute;squeda  por el conocimiento.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>     <br> 4. </b><b> U</b><b>no  de los debates m&aacute;s  interesantes que ha planteado en </b><b> su </b><b> carrera tiene que ver con </b><b> su advertencia sobre los  peligros de la antropolog&iacute;a  de </b><b> c</b><b>lifford </b><b> g</b><b>eertz</b><b>.  n</b><b>os </b><b> gustar&iacute;a  que nos contara</b></p>      <p> la historia de este debate y las implicaciones que tiene para  el trabajo del historiador.</p>     <p> No tengo ning&uacute;n  problema con Clifford Geertz, sino con el geertzismo, que es  diferente. Cuando viv&iacute;  en Estados Unidos, poco m&aacute;s  de un a&ntilde;o,  ning&uacute;n  libro empezaba sin decir &quot;como dice Geertz&quot;, as&iacute;  como los curas dicen &quot;como dice San Juan&quot;. Era como la Biblia y hac&iacute;an  decir a Geertz todo lo que  &eacute;l no quer&iacute;a  decir. Pero hay una cosa de Geertz que yo no comparto: es sorprendente el  relativismo que ha producido en sus alumnos como Robert Darnton<sup><a   name="s9" href="#9">9</a></sup>  Ahora bien, cuando Geertz estudia la lucha de los gallos o el carisma del rey de  Marruecos<sup><a   name="s10" href="#10">10</a></sup>, no se plantea un problema que es fundamental:  &iquest;por qu&eacute;  clases diferentes identifican el mismo s&iacute;mbolo  de la misma manera? o  &iquest;por qu&eacute;  clases altas y bajas participan de distintas festividades en un mismo  escenario? La participaci&oacute;n  de grupos distintos tiene un significado simb&oacute;lico  diferente y creo que en muchos de los escritos de Geertz hay una ausencia de  diferenciaci&oacute;n  social. Yo creo que el historiador debe buscar la complejidad, y esto implica  ver las distintas dimensiones de los s&iacute;mbolos  en un contexto social.</p>      <p> El significado de los s&iacute;mbolos  es diferente de acuerdo con los distintos grupos de la sociedad. As&iacute;,  el catolicismo de los pobres es diferente al catolicismo de las  &eacute;lites en Colombia, y por  ello no podemos decir que el s&iacute;mbolo  de San Juan o San Francisco es igual para todos. Esto es muy importante, puesto  que nos hace comprender que la importancia del s&iacute;mbolo  radica en su ambig&uuml;edad,  en la capacidad de hablar a muchos y con significaciones diferentes y, por  tanto, se debe estudiar desde sus diferentes dimensiones sociales.</p>      <p> Otro problema de Geertz, y que de  hecho comparte con los estructuralistas funcionales, es que s&oacute;lo  le interesa buscar las normas sociales y no los abanicos de posibilidades que  cada norma produce, pues las normas no producen comportamientos singulares,  sino una pluralidad de comportamientos y pr&aacute;cticas.  Estos abanicos de comportamientos es lo que los historiadores deben explicar.  Quedarse en la norma es lo mismo que quedarse en el s&iacute;mbolo;  los historiadores debemos ir m&aacute;s  all&aacute;  y estudiar su relaci&oacute;n  con los comportamientos y las pr&aacute;cticas  sociales.</p>       <p><b>     <br> 5. </b><b> E</b><b>n  su art&iacute;culo  sobre los usos pol&iacute;ticos  de la historia usted ha argumentado </b><b> &mdash;</b><b>parafraseando  los planteamientos de </b><b> j</b><b>ames </b><b> c</b><b>lifford  para la </b><b> antropolog&iacute;a&mdash;  que la historia ha construido una ret&oacute;rica  autoritaria </b><b> que implica la idea de una reconstrucci&oacute;n  objetiva de los hechos pasados<sup><a   name="s11" href="#11">11</a></sup>.  s</b><b>ugiere  as&iacute;  que debemos poner en tela de juicio los par&aacute;metros  alrededor de los cuales se construye la autoridad cient&iacute;fica  en la historia</b><b>. &iquest;p</b><b>odr&iacute;a  desarrollar este planteamiento</b><b>?</b></p>      <p> James Clifford, alumno de Geertz,  es un antrop&oacute;logo  culturalista<sup><a   name="s12" href="#12">12</a></sup> Algo interesante que ha propuesto Clifford y que  puede aplicarse a la historia es que, efectivamente, los historiadores han  construido una ret&oacute;rica  basada en la idea de una reconstrucci&oacute;n  objetiva de los hechos. Al decir &quot;las cosas se desarrollaron as&iacute;&quot;,  la ret&oacute;rica  de los historiadores tiene un sentido autoritario, pues no hablan como si  estuvieran buscando la verdad, sino como si la tuvieran. La ret&oacute;rica  de los libros de historia es como si nosotros realiz&aacute;ramos  una investigaci&oacute;n  en cinco minutos. En realidad, nuestro trabajo es una indagaci&oacute;n  continua que busca las significaciones, que se centra en un campo de  investigaci&oacute;n  y que exige la lectura de muy diversas cosas. Al final, le proporcionamos al  lector un texto. Por ejemplo, en mi libro Herencia  inmaterial estuve interesando en los  documentos que mostraban las variaciones y cambios en los precios de la tierra,  lo que permiti&oacute;  llegar a algunas conclusiones importantes sobre la econom&iacute;a  de la  &eacute;poca. Nosotros durante la  investigaci&oacute;n  buscamos muchas hip&oacute;tesis  que se mueven y caen continuamente. Creo que ser&iacute;a  necesario hacer visible esta actividad pr&aacute;ctica  de la investigaci&oacute;n  que hacen los historiadores para entender el trabajo de historia. Al escribir,  nosotros muchas veces escondemos las costuras y en este sentido somos  autoritarios, pues presentamos las cosas como una evidencia y no subrayamos  nuestros propios l&iacute;mites  y el desarrollo de nuestro trabajo. Al exponer las costuras, los rumbos que  pensamos tomar pero no tomamos o las hip&oacute;tesis  que no desarrollamos y que en un momento pensamos ser&iacute;an  la clave, estar&iacute;amos  contrarrestando la ret&oacute;rica  autoritaria de la historia y evidenciando las limitaciones y los potenciales de  la construcci&oacute;n  de conocimiento hist&oacute;rico.</p>       <p><b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 6. </b><b> C</b><b>omo  usted lo ha mencionado en reiteradas ocasiones</b><b>, </b><b> las biograf&iacute;as  son uno de los retrasos </b><b> de la historia en actualidad. </b><b> s</b><b>e </b><b> trata adem&aacute;s  de un g&eacute;nero  que se asocia con la historia tradicional de los grandes hombres y que resulta  dif&iacute;cil  para aproximarse al estudio de fen&oacute;menos  sociales. </b><b> &iquest;c</b><b>&oacute;mo  cree usted que la biograf&iacute;a  puede ser de utilidad para la historiograf&iacute;a?</b></p>      <p> Cuando hablamos de biograf&iacute;as  es necesario reflexionar sobre la linealidad y no linealidad. El problema de la  biograf&iacute;a  y la manera como se ha incorporado dentro de los estudios hist&oacute;ricos  consiste en que asumimos una linealidad que imprime mucha simplicidad en los  personajes que estudiamos. Podemos detenernos a pensar en esto un momento:  nosotros definimos nuestra identidad todas las ma&ntilde;anas  en frente del espejo, no tenemos una identidad fija, pues siempre todos los d&iacute;as  enfrentamos variaciones, elecciones, discusiones y contradicciones. En este  sentido, el tema que considero central de la biograf&iacute;a  es la incertidumbre, y los historiadores la han  abolido completamente de  su actividad. En lugar de buscar complejidad, los historiadores asumen que los  individuos enfrentan el mundo de manera racional. Pero el panorama es distinto.  As&iacute;,  por ejemplo, en uno de los libros de Virginia Wolf, la se&ntilde;ora  Dorothy est&aacute;  sentada sobre una banca, no hace nada y se cuestiona:  &iquest;qu&eacute;  hago?  &iquest;qu&eacute;  har&eacute;?  Esto es com&uacute;n  en los hombres: nosotros dedicamos el 95&#37; de nuestra actividad a la inactividad,  la reflexi&oacute;n,  las elecciones continuas, la incertidumbre y los  temores. Sin duda, tales  aspectos son fundamentales en la vida y los historiadores tienen dificultades  porque nosotros trabajamos sobre restos o evidencias muy  fragmentarias de la vida  de las personas: los documentos. Los documentos se crean s&oacute;lo  de acciones o cosas que ocurrieron. No hay un documento de la indecisi&oacute;n,  la duda o la incertidumbre. Es por eso que debemos trabajar tambi&eacute;n  con los no documentos, d&aacute;ndole  sentido a estas huellas en su contexto.</p>      <p> Por supuesto, la biograf&iacute;a  es un campo de encuentro con otras disciplinas, pero no espec&iacute;ficamente  con el psicoan&aacute;lisis.  Yo leo mucho a Freud, quien dec&iacute;a  &#40;no expl&iacute;citamente&#41;:  &quot;Yo no estoy seguro de que la m&aacute;xima  utilidad de mi trabajo sea curar, yo pienso que mi trabajo es importante para  las ciencias sociales, como interpretaci&oacute;n  de la sociedad&quot;. Otra cosa que nos ha ense&ntilde;ado  Freud es que los hombres est&aacute;n  hechos de bien y de mal al mismo tiempo. Por ello, inventaron el carnaval: el  carnaval es el momento en el cual se hace una liberaci&oacute;n  del mal, se puede aprovechar para ver la sociedad al rev&eacute;s.  En este sentido, es verdad que muchos de los rituales sociales son rituales con  una conciencia del mal y de la violencia que se encuentra impl&iacute;cita  en las acciones de los hombres. Pero lo importante de todo esto es que debemos  complejizar nuestro acercamiento a las acciones de los hombres, y la biograf&iacute;a  sin duda tendr&iacute;a  mucho que aportar a la historia en esta direcci&oacute;n.  Y al hacerlo, puede arrojar nuevas luces sobre el problema de las escalas de an&aacute;lisis,  las relaciones entre reglas y pr&aacute;cticas  sociales y sobre los l&iacute;mites  de la libertad y racionalidad humanas<sup><a   name="s13" href="#13">13</a></sup></p>       <p><b>     <br> 7. Como usted ha mostrado, el tiempo del historiador no es un tiempo cotidiano que pasa progresivamente ni  de manera acumulativa. conceptualizar y definir el tiempo ha sido uno de los grandes problemas de la historiograf&iacute;a  desde sigmund freud, pasando por walter </b><b> b</b><b>enjamin</b><b>, f</b><b>ernand </b><b> b</b><b>raudel</b><b>,  a</b><b>by </b><b> w</b><b>arburg  y </b><b> r</b><b>einhart </b><b> k</b><b>oselleck</b><b>. &iquest;n</b><b>os  podr&iacute;a  usted hablar un poco de la temporalidad en la historia</b><b>?</b></p>      <p> Creo que uno de los riesgos que  tienen los historiadores es imaginar un tiempo cronol&oacute;gico.  Por ejemplo, toda la epidemia de  contemporaneismo olvida  toda una serie de causalidades construidas en tiempos largos, como el  catolicismo, que ha construido una antropolog&iacute;a.  Al hacerlo explican todo con un hecho: el 68, la  guerra mundial, la ca&iacute;da  del muro de Berl&iacute;n.  No quiero decir que estos acontecimientos no son importantes, pero es necesario  relacionarlos y explicarlos con base en distintas profundidades temporales; y  es el papel de los historiadores averiguar y analizar estas  temporalidades. En este  sentido, Koselleck piensa que es  &uacute;til para el historiador  estudiar c&oacute;mo  hechos de hoy se producen con causas que tienen muchas temporalidades diferentes<sup><a   name="s14" href="#14">14</a></sup>  Podemos pensar,  as&iacute;,  en la historia de la organizaci&oacute;n  regional de Colombia y, en especial, tomar al Choc&oacute;  para hacer su historia hoy. Durante la investigaci&oacute;n  podemos encontrar la organizaci&oacute;n  administrativa partiendo del presente y dando algunas miradas al pasado,  observando c&oacute;mo  se ha ido formando paulatinamente. Ahora bien, no podemos hacer esta historia  pensando que el Choc&oacute;  siempre existi&oacute;  como una entidad organizativa; se debe mirar la formaci&oacute;n  progresiva de esta regi&oacute;n  y no simplemente como si estuviera aislada. Por tal raz&oacute;n,  yo cuestiono mucho las historias regionales que se hacen en Italia, porque las  regiones son artificios, composiciones hist&oacute;ricas  que no podemos proyectar al pasado sin problematizarlas. Igualmente Koselleck  piensa que existen, en relaci&oacute;n  con el tiempo, tres im&aacute;genes  sucesivas: un tiempo que mira al futuro, un tiempo que mira al pasado &#40;c&iacute;clico&#41;  y un tiempo progresista. El pasado ha perdido su significaci&oacute;n  porque no es determinante, el presente &#40;como todos los presentes&#41; desaparece  continuamente y el futuro es incertidumbre. Ahora, por ejemplo, es muy  &uacute;til la temporalidad c&iacute;clica  de los imperios para estudiar a los Estados Unidos, que tiene una crisis m&aacute;s  profunda de lo que realmente se conoce. En estos momentos, una teor&iacute;a  del ciclo de los imperios puede ser una teor&iacute;a  reutiliza-ble hoy para reinterpretar el mundo.</p>      <p> Es importante, por ello, buscar  las distintas temporalidades de los fen&oacute;menos  que estudiamos. El ejemplo m&aacute;s  importante en Colombia es el Concilio de Trento. Nos podr&iacute;amos  preguntar por qu&eacute;  es tan importante el Concilio de Trento hoy, despu&eacute;s  de casi quinientos a&ntilde;os,  porque muchos de los elementos propuestos en esta congregaci&oacute;n  a&uacute;n  existen. En este sentido, yo creo que la temporalidad es un problema que debemos  plantearnos, especialmente para renunciar a la idea de que lo m&aacute;s  cercano en el tiempo es la  &uacute;nica explicaci&oacute;n  de los acontecimientos. Al respecto Warburg es un autor sugestivo, pues  encuentra residuos del pasado que se han transformado, pero que tienen una  extraordinaria profundidad temporal para explicar cosas de hoy.</p>       <p><b>     <br> 8. E</b><b>n  su texto </b><b> L</b><b>a  herencia inmaterial</b><b>, </b><b> publicado por primera vez en </b><b> 1985, </b><b> usted cuestiona los presupuestos de la econom&iacute;a</b><b>, </b><b> de un mercado impersonal compuesto por sujetos racionales</b><b>, </b><b> para mostrar que hab&iacute;a  otras l&oacute;gicas  sociales como el parentesco</b><b>, </b><b> que incid&iacute;an  en la manera como se establec&iacute;an  los precios de la tierra en </b><b> S</b><b>antena</b><b>.  E</b><b>ste  gran libro nos ha mostrado c&oacute;mo  el historiador debe partir de preguntas generales y buscar respuestas espec&iacute;ficas</b><b>. &iquest;P</b><b>odr&iacute;a  usted hablarnos de esta investigaci&oacute;n  y de los aportes que propon&iacute;a  a la historiograf&iacute;a  de ese momento</b><b>?</b></p>      <p> Sobre este punto no quisiera decir  mucho. Esta obra la publiqu&eacute;  s&oacute;lo  una vez, pero siempre me piden publicarla nuevamente. Yo vivo de la gloria de un  libro que tiene veinticinco a&ntilde;os.  No obstante, no quiero republicarlo. Ha sido publicado en doce lenguas y ahora  aparece en chino. Esto sin duda genera la pregunta de por qu&eacute;  los chinos deciden traducir un libro sobre un peque&ntilde;o  pa&iacute;s  de ning&uacute;n  inter&eacute;s,  que tiene a un personaje sin particular importancia como el protagonista. Una  explicaci&oacute;n  posible a este dilema es que la historia es siempre local y no tiene inter&eacute;s  de por s&iacute;.  Es interesante si usas los preceptos de la microhistoria, es decir, formularse  preguntas generales y dar respuestas locales. Para esto es necesario tener en  cuenta que nunca es interesante lo que nosotros estudiamos por s&iacute;  mismo. No hay un libro que tenga un tema de inter&eacute;s  general. Por tal raz&oacute;n,  nuestra responsabilidad es construir la relevancia de los temas que tratamos;  debemos demostrar que al estudiar un peque&ntilde;o  trozo del mundo, podemos contribuir a debates y preguntas de relevancia general.  Freud, por ejemplo, estudiaba personas melanc&oacute;licas,  con problemas y poco interesantes, pero planteaba preguntas de relevancia  general. En tal sentido, yo tengo bastantes dudas en relaci&oacute;n  con la historia global, pues en general nosotros siempre trabajamos sobre casos  peque&ntilde;os,  pero debemos saber c&oacute;mo  aportan a debates m&aacute;s  amplios. La microhistoria te permite trabajar con un microscopio sobre un objeto  y descubrir cosas que a simple vista no se ven, mientras que la historia global  s&oacute;lo  permite ver lo general.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>    <br> 9. &iquest;N</b><b>os  podr&iacute;a  contar un poco de su proyecto de investigaci&oacute;n  actual?</b></p>      <p> El proyecto sobre el consumo es  algo muy simple: es el intento de explicar c&oacute;mo  funciona un sistema econ&oacute;mico  que debe ser al mismo tiempo justo y desigual.  &Eacute;sta es la gran utop&iacute;a  cat&oacute;lica  del Antiguo R&eacute;gimen,  que buscaba construir una sociedad justa pero desigual. En este momento,  buscamos crear una sociedad justa y diferenciada, no jer&aacute;rquica,  mientras que la soluci&oacute;n  del Antiguo R&eacute;gimen  era jer&aacute;rquica.  Esto ten&iacute;a  grandes retos, como organizar el consumo de los pobres sin que  &eacute;stos lo consideraran  injusto. Para esto, yo trabajo sobre una maravillosa fuente: los balances  familiares. As&iacute;,  busco mostrar c&oacute;mo,  en el interior y el exterior de la familia, se dan distintas formas de consumo.  El estudio de las l&oacute;gicas  sociales de consumo me ha permitido ver c&oacute;mo  funcionan distintos v&iacute;nculos  sociales y familiares diferenciados y su relaci&oacute;n  con distintas formas de solidaridad. En s&iacute;ntesis,  el proyecto ha permitido ver c&oacute;mo  se construye el sentido de justicia en una sociedad diferenciada y permite  abordar las diversas  racionalidades de los  hombres.</p>  <hr size="1">      <p><b>Comentarios</b></p>     <p><sup><a href="#s1"  name="1">1</a></sup> Carlo  G&iacute;nzburg, Pesquisa sobre  Piero;  El bautismo, El ciclo  de Arezzo,  La flagelaci&oacute;n  de Urbino  &#40;Barcelona:  Muchnik Editores,  1984&#41;.</p>      <p><sup><a href="#s2"  name="2">2</a></sup> Antonio  Gramsci,  Cuadernos de la c&aacute;rcel &#40;M&eacute;xico:  Ediciones Era, 1981&#41;.</p>      <p><sup><a href="#s3"  name="3">3</a></sup> E.  P. Thompson,  Customs in Common; Studies in Traditional Popular Culture &#40;New York: W.W.  Norton, 1990&#41;.</p>      <p><sup><a href="#s4"  name="4">4</a></sup> V&eacute;ase  la traducci&oacute;n  de Bol&iacute;var  Echeverr&iacute;a  disponible en Internet: Walter  Benjamin,  &quot;Sobre el concepto de Historia&quot; &#40;M&eacute;xico:  Ediciones Contrahistorias,  2005&#41;,  disponible en:  <a target="_blank"  href="http://www.bolivare.unam.mx"> http://www.bolivare.unam.mx/traducciones/indicetesis.html</a></p>      <p><sup><a href="#s5"  name="5">5</a></sup> Walter  Benjamin,  El origen del drama barroco alem&aacute;n, trad.  Jos&eacute;  Mu&ntilde;oz  Millanes &#40;Madrid:  Taurus,  1990&#41;.</p>      <p><sup><a href="#s6"  name="6">6</a></sup> V&eacute;ase:  Ranajit Guha,  ed.,  Subaltern  Studies: Writings on South Asian History and Society  i-vi  &#40;New Delhi: Oxford University Press India,  1982-1989&#41;. Algunos art&iacute;culos  relevantes han sido compilados en Ranajit Guha y Gayatr&iacute;  Chakravorty Spivak, eds.,  Selected Subaltern Studies &#40;New  York &amp; Oxford: Oxford University Press, 1988&#41;; Ranajit Guha,  ed.,  A  Subaltern Studies Reader, 1986-1995  &#40;Minneapolis: University of Minnesota Press, 1997&#41;.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s7"  name="7">7</a></sup> Gayatr&iacute;  Chakravorty Sp&iacute;vak,  &quot;Can the Subaltern Speak?&quot;, in  Marxism and the interpretation of Culture,  Cary Nelson  &amp;  Larry  Grossberg,  eds. &#40;Chicago: Univesity of Illinois Press,  1988&#41;, 271-313. V&eacute;ase  una compilaci&oacute;n  de algunas de sus obras en Gayatry Chakravorty Sp&iacute;vak, The Spivak Reader,  Donna Landry  &amp;  Gerald maclean, eds. &#40;New York and  London: Routledge, 1996&#41;.</p>      <p><sup><a href="#s8"  name="8">8</a></sup> Hayden  White,  Metahistoria:  la imaginaci&oacute;n  hist&oacute;rica  en la Europa del siglo  XIX  &#40;M&eacute;xico  D.F.: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica  &#91;1973&#93;, 2005&#41;.</p>      <p><sup><a href="#s9"  name="9">9</a></sup> Robert  Darnton,  La  gran  matanza  de  gatos y otros episodios en la historia de la cultura francesa  &#40;M&eacute;xico  D.F.: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica,  1987&#41;.</p>      <p><sup><a href="#s10"  name="10">10</a></sup> Clifford Geertz,  La interpretaci&oacute;n  de las culturas  &#40;Barcelona:  Editorial  Gedisa, 1987&#41;.</p>      <p><sup><a href="#s11"  name="11">11</a></sup>  Jacques  Revel  &amp; Giovanni  Levi,  eds.,  Political Uses of the Past.  The Recent  Mediterranean Experience  &#40;London-Portland: Frank Cass,  2002&#41;, 61-74.</p>      <p><sup><a href="#s12"  name="12">12</a></sup> James  Clifford,  &quot;Sobe la autoridad etnogr&aacute;fica&quot;,  en  El surgimiento  de  la  antropolog&iacute;a  posmoderna,  Carlos  Reynoso  ed. &#40;Barcelona: Editorial Gedisa, 2003&#41;,  141-170.</p>  </font>      ]]></body>
</article>
