<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0121-1617</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Historia Crítica]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[hist.crit.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0121-1617</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Departamento de Historia, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0121-16172010000200012</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[MAFIA: LOS USOS DE UN CONCEPTO POLISÉMICO Y SU APLICABILIDAD AL CASO COLOMBIANO]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Camacho Guisado]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alvaro]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad de los Andes Facultad de Ciencias Sociales ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>05</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>05</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<numero>41</numero>
<fpage>208</fpage>
<lpage>221</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0121-16172010000200012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0121-16172010000200012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0121-16172010000200012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center" ><font size="4"><b> MAFIA: LOS USOS DE UN CONCEPTO POLIS&Eacute;MICO    <br> Y SU APLICABILIDAD AL CASO COLOMBIANO&#91;<a   name="s*" href="#*">*</a>&#93;</b></font>    <br> <b>&#40;A PROP&Oacute;SITO DEL LIBRO DE DIEGO GAMBETTA&#41;</b></p>      <p ><b> Alvaro </b><b> Camacho Guisado</b>    <br> Soci&oacute;logo con Mag&iacute;ster y PhD de la Universidad de Wisconsin, Madison, Estados  Unidos. Director del Centro de Estudios Socioculturales e Internacionales  &#40;CESO&#41;, de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes,  Bogot&aacute;, Colombia. Sus intereses investigativos son la sociolog&iacute;a del  narcotr&aacute;fico y la macro delincuencia, as&iacute; como los movimientos sociales.  Miembro del grupo de investigaci&oacute;n &quot;Estado, ciudadan&iacute;a y conflicto.  Configuraciones y din&aacute;micas pol&iacute;ticas emergentes en la sociedad colombiana  actual&quot;. Entre sus publicaciones se encuentra con  Gustavo  Duncan, Claudia Steiner, Ricardo Vargas y Mar&iacute;a Emma  Wills,  A la sombra de la guerra.  ilegalidad y nuevos &oacute;rdenes regionales en Colombia &#40;Bogot&aacute;: Universidad de los Andes, 2009&#41;.  <a  href="mailto:alcamach@uniandes.edu.co"> alcamach@uniandes.edu.co</a></p> <hr size="1">     <p >No es necesario insistir en que la edici&oacute;n en castellano del libro de Diego  Gambetta,  La mafia siciliana. El negocio de la protecci&oacute;n  privada&#91;<a    name="s1" href="#1">1</a>&#93;, originalmente publicado en ingl&eacute;s en 1993, es un hecho de enorme importancia  para los lectores de habla hispana, y muy  especialmente para nosotros los colombianos. En efecto, los giros que ha asumido  el curso de nuestra sociedad en tiempos recientes han puesto la noci&oacute;n de mafia  en las bocas de los analistas nacionales. De all&iacute; que un libro como &eacute;ste sea  clave para alimentar un sano debate sobre el significado del concepto y, muy  especialmente, su aplicabilidad a nuestra situaci&oacute;n. Sin embargo, para situar  ese debate en un contexto m&aacute;s  general,  primero tratar&eacute; de hacer una muy breve rese&ntilde;a del texto de Gambetta, en el que resaltar&eacute; dos temas que lo caracterizan.  Seguidamente intentar&eacute; ubicar el libro en el debate m&aacute;s  general  sobre la mafia en Italia, y para esto lo comparar&eacute; con dos textos que han  tratado el mismo tema. En una tercera parte me referir&eacute; a un intento  de comparaci&oacute;n entre la mafia italiana y su contraparte en los narcotraficantes  colombianos. Y finalmente intentar&eacute; presentar mi propio an&aacute;lisis sobre el tema colombiano.</p>       <p ><b>     <br> 1. </b><b> El problema general: la confianza</b></p>      <p >El tema que circula en la obra de Gambetta es el de la confianza, sobre el cual  ha escrito  profusamente.  Querr&iacute;a destacar solamente el libro  Trust, Making and Breaking Cooperation Relations&#91;<a   name="s2" href="#2">2</a>&#93;, considerado hoy d&iacute;a un cl&aacute;sico, y que de alguna  manera ha inspirado otros tratamientos del problema de confiar en que otros  cumplir&aacute;n con las reglas existentes. Y me gustar&iacute;a hacer referencia tambi&eacute;n a  dos textos del mayor inter&eacute;s para nosotros.  Uno de ellos es  Making Sense of Suicide Missions&#91;<a   name="s3" href="#3">3</a>&#93;; el segundo es escrito con Heather Hamill,  Streetwise: How Taxi Drivers establish their Customers&#91;<a   name="s4" href="#4">4</a>&#93;. El primero nos interesa no s&oacute;lo por la obvia importancia del tema, sino muy  especialmente porque en &eacute;l se incluye un texto de Stathis Kalyvas e Ignacio  S&aacute;nchez Cuenca, en el que se relata c&oacute;mo las  farc  organizaron un plan que consist&iacute;a en contratar un avi&oacute;n para bombardear el  palacio presidencial. Finalmente no result&oacute; porque no encontraron un piloto  dispuesto a correr el riesgo, inclusive bajo la oferta de pagarle  dos millones de d&oacute;lares a la familia. Las  farc  pod&iacute;an asumir el plan porque estaban lejos, en medio de la selva, y por eso no  corr&iacute;an gran peligro. Lo m&aacute;s grave que les podr&iacute;a pasar ser&iacute;a, en caso de &eacute;xito,  presentarse ante el mundo como unos terroristas  consumados, y en caso de que fracasaran ser&iacute;an vistos como unos terroristas  fallidos. Pero el piloto no era tan suicida como lo pretend&iacute;an las  farc,  y eso sin duda y parad&oacute;jicamente, jug&oacute; a favor de la guerrilla.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p >Y el segundo texto, el de los taxistas, tambi&eacute;n nos  interesa. Debo, con toda la cortes&iacute;a pero sin mucha insistencia, comentar que  si el profesor Gambetta viviera en Bogot&aacute; podr&iacute;a fusionar los dos textos en uno:  se dar&iacute;a cuenta de que, de hecho, utilizar un taxi en esta ciudad puede ser una  misi&oacute;n suicida.</p>      <p >Pero quiero volver al tema de la confianza, especialmente para se&ntilde;alar que un  libro que circula ampliamente entre nosotros, el de de Francis Fukuyama&#91;<a   name="s5" href="#5">5</a>&#93;,  publicado originalmente en ingl&eacute;s en 1995, claramente basado en ideas originales  de Gambetta, no lo cita. Y otro, el de Robert Putnam&#91;<a   name="s6" href="#6">6</a>&#93;,  cita el art&iacute;culo de Gambetta &quot;Mafia: the Price of Distrust&quot;&#91;<a   name="s7" href="#7">7</a>&#93;,  pero no el libro que ahora comento.</p>       <p ><b>     <br> 2. </b><b> El tema particular: la mafia</b></p>      <p >Lo m&aacute;s importante del libro de Gambetta radica en que realiza  una muy prolija investigaci&oacute;n y liga con maestr&iacute;a la teor&iacute;a con la evidencia  emp&iacute;rica: la primera lo gu&iacute;a en sus indagaciones y an&aacute;lisis, mientras que la  segunda, al tiempo que comprueba la primera, ilustra el funcionamiento de uno de  los fen&oacute;menos m&aacute;s notables de la historia reciente, no s&oacute;lo de Italia, sino de  pa&iacute;ses como Estados Unidos, Rusia y Colombia. M&aacute;s a&uacute;n, el concepto se ha  convertido en un universal, as&iacute; su utilizaci&oacute;n no sea siempre correcta.</p>      <p >Antes de esbozar la tesis central del libro, planteo  un punto de vista sobre el tema general: mi impresi&oacute;n, en pocas palabras, es que  el concepto de mafia es polis&eacute;mico, y que si bien se ha desarrollado en Italia,  hoy su utilizaci&oacute;n ha desbordado su origen y significado espec&iacute;fico &#40;debo  anotar que Gambetta en un ap&eacute;ndice de su libro nos presenta informaci&oacute;n sobre  las etimolog&iacute;as de las palabras mafioso y mafia&#41;, y ha sido utilizado para  calificar y describir expresiones del crimen organizado &#40;en castellano  deber&iacute;amos decir &quot;delincuencia organizada&quot;, un concepto m&aacute;s preciso&#41;. Hoy es  corriente hablar de mafias rusas, chinas, italianas, gallegas, colombianas. Y  este car&aacute;cter polis&eacute;mico, a la vez que ayuda en las descripciones, atenta  contra la finura de los an&aacute;lisis y la precisi&oacute;n conceptual. De hecho, y es s&oacute;lo  un ejemplo, Gambetta es expl&iacute;cito al especificar las diferencias entre las  mafias italianas y el crimen organizado. En efecto, al exponer su tesis central,  el autor advierte que no se refiere al &quot;uso gen&eacute;rico de la palabra  mafia  en el sentido de red de corrupci&oacute;n y colusi&oacute;n &#40;por  ejemplo, la mafia acad&eacute;mica&#41; o de crimen organizado en general &#40;por ejemplo, la  mafia rusa, la mafia china&#41;&quot; &#40;p. 25, n.  1;  ver esp. p. 18&#41;.</p>      <p >Esta tesis central es expuesta a la manera de hip&oacute;tesis y es a su vez una definici&oacute;n:  &quot;La hip&oacute;tesis que desarrollamos aqu&iacute; es que la mafia es una empresa econ&oacute;mica  espec&iacute;fica, una industria que produce, promueve y vende protecci&oacute;n privada&quot; &#40;p.  25&#41;. La clave, pues, es la relaci&oacute;n entre la oferta y la demanda de protecci&oacute;n.  Y &eacute;sta es, a su turno, producto de la falta de confianza entre los agentes de  las transacciones. Pero no es s&oacute;lo eso, una simple oferta de un servicio  especializado: es tambi&eacute;n un resultado del hecho de que la mafia estimula la  desconfianza para crear y ensanchar su mercado. Y esto es posible en una  sociedad de mercado en la que adem&aacute;s de la desconfianza entre los agentes, las  instituciones estatales no funcionan como deber&iacute;an hacerlo: no pueden  garantizar el cumplimiento de las normas que garantizan unas transacciones  limpias. Un soci&oacute;logo funcionalista  &#40;y  aclaro que Gambetta no lo es; yo tampoco&#41; dir&iacute;a que la necesidad crea la  funci&oacute;n.</p>      <p >Los mafiosos son, pues, empresarios de la protecci&oacute;n y desarrollan su actividad  para garantizar transacciones tanto legales como ilegales,  para lo cual es preciso que haya una demanda dispuesta a pagar por el servicio.  Y  si  no hay esa demanda, los mafiosos la crean, y para ello pueden recurrir a  diferentes pr&aacute;cticas, de las cuales la extorsi&oacute;n no queda excluida.  Pero el punto en el que Gambetta es bien enf&aacute;tico es en cuanto a la diferencia entre las mercanc&iacute;as  protegidas  y la protecci&oacute;n como mercanc&iacute;a.</p>      <p >Para que la protecci&oacute;n sea eficaz es necesario que el mafioso demuestre que s&iacute;  est&aacute; en condiciones de prestar el servicio. Y si no  logra demostrarlo, no solamente perder&aacute; credibilidad y poder, sino que abrir&aacute; el  campo para que sus competidores lo saquen del mercado. Para esto es necesario  que los mafiosos recurran a pr&aacute;cticas como la organizaci&oacute;n en familias &#40;no se  trata, aclara Gambetta, de  familias consangu&iacute;neas, sino de  familias ma&ntilde;osas&#41;, las amenazas cre&iacute;bles, el cumplimiento de los pactos &#40;el  honor&#41; y el mantenimiento de un orden, tanto en el interior de las  organizaciones como en el contexto social en el que  act&uacute;an. Respecto de esto &uacute;ltimo, Gambetta refiere que en &quot;regiones en que la  mafia es administrada con eficiencia, los problemas de la ley y el orden, y los  riesgos p&uacute;blicos se mantienen bajo control&quot;, y cita el caso de la  relativamente  baja tasa de sobredosis por drogas en Sicilia que &quot;fue interpretada por un  comisario de Palermo como consecuencia de la garant&iacute;a de calidad que proporcionaba  la mafia&quot; &#40;p. 29&#41;.</p>      <p >Ahora bien, el mantenimiento del orden pasa por una estrategia fundamental  de la mafia: su capacidad de ejercer violencia. Aqu&iacute; debo llamar la atenci&oacute;n  sobre algo que extra&ntilde;&eacute; en mi lectura: quiero decir que en la definici&oacute;n de la  mafia este  componente  es esencial. En efecto, no parece viable que se pueda organizar una empresa  de protecci&oacute;n privada sin que la violencia opere, al menos como virtualidad. A  veces ser&aacute; necesario recurrir a ella,  y,  como lo describe el libro, los mafiosos no ahorran en t&eacute;cnicas letales. Pero  aunque no sea una necesidad, s&iacute; es fundamental la coerci&oacute;n,  es decir, que los clientes entiendan que una negativa a aceptar los t&eacute;rminos o  una falla en el arreglo de protecci&oacute;n y la remuneraci&oacute;n correspondiente pueden  convertirse  en una operaci&oacute;n suicida.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p ><b>     <br> 3. </b><b> Gambetta y otros textos</b></p>      <p >Creo que es necesario resaltar de nuevo que este libro es una de las m&aacute;s  importantes contribuciones a la teorizaci&oacute;n sobre la mafia, y por esta raz&oacute;n  vale la pena intentar un di&aacute;logo con otros textos sobre el mismo tema. Me  referir&eacute; a tres de ellos. En primer lugar, al de  Umberto Santino y Giovanni La Fiura,  L&#39;impresamafiosa,  el cual es citado por Gambetta en la bibliograf&iacute;a, pero sin referencias en  el texto. Para estos autores,</p> <ul >&quot;Por mafia no se entiende tanto unas pocas organizaciones criminales, sino un estrato  social &#40;&#39;burgues&iacute;a mafiosa&#39;&#41;, o un conjunto de sujetos provenientes de clases  inferiores que se proponen la meta de entrar a ser parte de las clases  dominantes, que se sirven de medios violentos e ilegales, de un sistema propio y  verdadero para acumular capital y para procurarse oportunidades de inversi&oacute;n  adem&aacute;s de adquirir y administrar posiciones de poder dentro del sistema de  dominaci&oacute;n en su conjunto, vali&eacute;ndose de un c&oacute;digo cultural, determinado pero no  inmodificable, y gozando de un consenso social relativo, variable seg&uacute;n la fase  hist&oacute;rica y de los medios utilizados para obtenerlo&quot;&#91;<a   name="s8" href="#8">8</a>&#93;.    </ul>      <p >Resalta que la mafia es ante todo un mecanismo de ascenso social, de  enclasamiento y de acumulaci&oacute;n  de capital para un grupo  espec&iacute;fico de una sociedad. Y es de su naturaleza que  su actividad sea violenta, ilegal e hist&oacute;rica. Es as&iacute; como en su comienzo  &quot;premafioso&quot; se trataba de empresas de car&aacute;cter agrario, en las que los  mafiosos  &#40;gabelloti&#41;  desempe&ntilde;aban un papel esencialmente parasitario. La novedad de las d&eacute;cadas  de los setenta y ochenta estriba en que en ellas se consolid&oacute; una nueva versi&oacute;n  del fen&oacute;meno, la &quot;mafia financiera&quot;, en el sentido que las pr&aacute;cticas ilegales  consisten en la organizaci&oacute;n delictiva de adquisici&oacute;n de grandes masas de  capital. Se configura as&iacute; la &quot;empresa  mafiosa&quot; en su forma actual.</p>      <p >La diferencia con Gambetta salta a la vista: la mafia es definida por su papel  econ&oacute;mico y por los mecanismos empleados en el  proceso de acumulaci&oacute;n de capital y enclasamiento, y no por su car&aacute;cter de  proveedora de protecci&oacute;n. Y a partir de esta definici&oacute;n, Santino y La Fiura  encuentran la conexi&oacute;n entre las mafias italianas y sus contrapartes en Estados  Unidos. Para Gambetta, en cambio, el desarrollo de estas &uacute;ltimas  es un proceso independiente.</p>      <p >El otro texto es  Mafia Business.  The Mafia Ethic and the Spirit of Capitalism&#91;<a   name="s9" href="#9">9</a>&#93;. Su autor, quien fue hasta hace poco Director de la Oficina de Control de Drogas  y Prevenci&oacute;n del Delito de las Naciones Unidas, hizo  su trabajo de campo en Calabria y no en Sicilia. La tesis central de Arlacchi  puede resumirse as&iacute;: la mafia italiana ha experimentado una transformaci&oacute;n  hist&oacute;rica que ha convertido a los mafiosos, de hombres para los cuales el honor  y poder eran claves en su papel de mediadores, en empresarios acumuladores de  poder. En efecto, en las regiones del sur de Italia en las que predominaba una  marcada asimetr&iacute;a entre una estructura mercantil-capitalista y el  tradicionalismo de la estructura cultural, se concret&oacute; la cuna de la mafia. En  tales regiones de transici&oacute;n permanente se desarroll&oacute; el comportamiento mafioso  y la competencia por el honor y el poder y la capacidad de mediaci&oacute;n y  prevenci&oacute;n de conflictos, tanto en relaciones personales como  en transacciones econ&oacute;micas.</p>      <p >El per&iacute;odo de los a&ntilde;os setenta modific&oacute; el panorama del sur de Italia y el occidente  de Sicilia, en donde hab&iacute;an tenido asiento preferencial las mafias. En  particular la intervenci&oacute;n del Estado experiment&oacute; un fuerte cambio, ya que las  grandes inversiones p&uacute;blicas fueron m&aacute;s disruptivas que unificadoras de las  regiones, en las que la estructura econ&oacute;mica se diversific&oacute;, y al ser m&aacute;s  heterog&eacute;nea dej&oacute; sin bases reales la actividad mediadora de las mafias. Y esta  p&eacute;rdida de poder, acompa&ntilde;ada de la virtual desaparici&oacute;n del criterio de honor  &mdash;los mafiosos ya hab&iacute;an perdido su legitimidad&mdash; fue el resorte que empuj&oacute; a  quienes se ve&iacute;an reducidos a un papel marginal y subordinado a dedicar sus  mejores energ&iacute;as a acumular capital,  a convertirse en empresarios.</p>      <p >La incapacidad del Estado italiano para mantener un  monopolio  sobre la fuerza y la justicia,  la creciente competencia debida  a la diversificaci&oacute;n de la econom&iacute;a y la p&eacute;rdida del sentido del honor  tradicional se tradujeron en que la competencia entre  mafias se hizo m&aacute;s violenta. Sin los frenos institucionales y tradicionales, el  recurso al asesinato, la extorsi&oacute;n y el fraude caracterizaron este proceso de  transformaci&oacute;n de las mafias tradicionales en las empresas  mafiosas modernas.</p>      <p >Aqu&iacute; tambi&eacute;n es clara la diferencia con Gambetta: ya  no es la protecci&oacute;n lo que caracteriza a las mafias, sino m&aacute;s bien la actividad  empresarial mafiosa en la b&uacute;squeda de acumulaci&oacute;n de capital. En una vena  relativamente similar a la de Santino y La Fiura, la econom&iacute;a y el enclasamiento  se convierten en los elementos definitorios  de esas organizaciones.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p ><b>     <br> 4. </b><b> Italia y Colombia</b></p>      <p >El tercer texto es escrito por un amigo ecuatoriano-colombiano-alem&aacute;n, Ciro  Krauthausen, quien luego de hacer su tesis de pregrado en sociolog&iacute;a  en la Universidad  Nacional sobre el narcotr&aacute;fico  colombiano como empresa, viaj&oacute; a Alemania, donde realiz&oacute; para su tesis doctoral  una investigaci&oacute;n en la que compara a las mafias italianas  con sus contrapartes colombianas. El t&iacute;tulo de su libro,  Padrinos y mercaderes. Crimen organizado en Italia y  Colombia&#91;<a    name="s10" href="#10">10</a>&#93;, me releva  de hacer muchos comentarios.</p>      <p >Sin duda lo m&aacute;s importante es resaltar, adem&aacute;s de las diferencias entre los dos  pa&iacute;ses y fen&oacute;menos, sus relaciones. En cuanto a sus diferencias, para el autor  &eacute;stas consisten en que las mafias italianas se caracterizan porque se rigen por  una l&oacute;gica de poder, mientras las colombianas se mueven ante todo por una l&oacute;gica  de mercado. Si bien las italianas se embarcan en aventuras empresariales, su  &aacute;nimo principal se encuentra en la conquista de poder para garantizar no s&oacute;lo  protecci&oacute;n de negocios, legales o ilegales, sino tambi&eacute;n una capacidad cre&iacute;ble  de extorsi&oacute;n. Las colombianas, en cambio, est&aacute;n m&aacute;s ligadas a la producci&oacute;n y  exportaci&oacute;n de coca&iacute;na. En ambos casos funcionan la protecci&oacute;n y la extorsi&oacute;n,  pero el car&aacute;cter de mercaderes es mucho m&aacute;s marcado en las colombianas. Aun as&iacute;,  hay muchas similitudes. Una de ellas se refiere a las que se dan entre el  padrino italiano y el capo narcotraficante  colombiano:</p> <ul >&quot;Tanto en Colombia como en Italia lo decisivo  probablemente fue una casi ineludible l&oacute;gica de poder. A manera de recordatorio:  tanto los  corleonesi como Pablo Escobar y sus aliados m&aacute;s cercanos sol&iacute;an justificar su  	superioridad sobre los dem&aacute;s actores ilegales ante todo con el hecho de que  	ofrec&iacute;an protecci&oacute;n contra las extralimitaciones estatales. La  consiguiente centralizaci&oacute;n distingui&oacute; a la Cosa Nostra y al cartel de Medell&iacute;n  respectivamente de la  &#39;ndragheta  y la camorra y posiblemente tambi&eacute;n del cartel de  Cali. Pero no era mera extorsi&oacute;n violenta la que hab&iacute;a  permitido a Pablo Escobar y a  Toto Riina centralizar sus escenarios de acci&oacute;n e instalarse en la c&uacute;spide: los  dem&aacute;s narcotraficantes y mafiosos esperaban de ellos protecci&oacute;n, orden y seguridad™ Ante la inminencia de un fracaso &#40;por la  acci&oacute;n del Estado en ambos casos, &#91;ACG&#93;&#41;, el grupo de Pablo Escobar y los  corleonesi  no tuvieron m&aacute;s remedio que la hu&iacute;da hacia delante™ esa suicida l&oacute;gica del poder  tanto en Italia como en Colombia parece explicar la  desenfrenada violencia que salt&oacute; al primer plano con los asesinatos de Giovanni  Falcone y Luis Carlos Gal&aacute;n&quot;&#91;<a    name="s11" href="#11">11</a>&#93;.    </ul>  <ul >Y en un terreno m&aacute;s estructural  la comparaci&oacute;n es relevante:    <br> &quot;Algunas impresiones colombo-italianas arrojan indicios de que no es aventurado sospechar semejanzas estructurales  entre ambas sociedades. Quien de Colombia llega al sur de Italia encontrar&aacute;  muchas cosas familiares: el descuido de la justicia, que evidencia el deterioro  de las instalaciones de los juzgados, por ejemplo, o las muchas recomendaciones  necesarias para obtener un puesto de trabajo, el abandono del espacio p&uacute;blico y  la ineficiencia estatal en la prestaci&oacute;n de muchos servicios, la ostentaci&oacute;n de  la riqueza de algunos cuantos o el apego juvenil al consumo de determinados  art&iacute;culos de marca de renombre mundial. Desde luego, tambi&eacute;n notar&aacute; diferencias,  en especial en lo que se refiere al mayor bienestar. Quiz&aacute; a los viajeros  colombianos les llame la atenci&oacute;n las dificultades que supone movilizarse en  transporte  p&uacute;blico a muchas localidades del sur de Italia: ac&aacute;  casi todos cuentan con autom&oacute;vil propio y no dependen  de los autobuses interurbanos.    <br>&iquest;Qu&eacute; les resulta familiar a los italianos en Colombia? De entrada, cargan un  lastre de prejuicios: incluso los italianos educados  suelen tener la impresi&oacute;n de que Am&eacute;rica Latina se reduce a una acumulaci&oacute;n de  rep&uacute;blicas bananeras en las que sanguinarios dictadores reprimen a paup&eacute;rrimos  nativos y combaten a los herederos directos del Che Guevara™ Una vez sobre el  terreno, sin embargo, es probable que a los italianos les llamen la atenci&oacute;n  paralelos similares a los que descubren los colombianos en Italia. Ser&iacute;a de  desear, por ejemplo, que pudieran visitar una localidad rural en &eacute;poca de  campa&ntilde;a electoral. La imagen del jefe local del partido, que recibe a docenas de  solicitantes, que promete becas y puestos de trabajo, y que escribe cientos de  cartas recomendatorias, debe parecerles familiar. Igualmente las innumerables  variantes del comportamiento ilegal y las amplias redes de corrupci&oacute;n&quot;&#91;<a    name="s12" href="#12">12</a>&#93;.    <br> 	Y en una s&iacute;ntesis de su argumentaci&oacute;n nos dice que:  &quot;Puesto que parecen especialmente importantes en el crecimiento  del crimen organizado, a continuaci&oacute;n  se destacar&aacute;n de manera  sistem&aacute;tica los siguientes paralelos: en primer lugar, la conformaci&oacute;n y las caracter&iacute;sticas del monopolio  estatal de la fuerza, as&iacute; como del Estado mismo; segundo, la manera como se hace  pol&iacute;tica; tercero, las r&aacute;pidas transformaciones sociales que han ocurrido tanto  en Italia como en Colombia en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas; cuarto, la vasta gama de  comportamientos il&iacute;citos, que va mucho m&aacute;s all&aacute; de la esfera del crimen  organizado; y, quinto, la aparente falta de confianza entre las personas&quot;&#91;<a    name="s13" href="#13">13</a>&#93;.    </ul>      <p >Uno de los puntos m&aacute;s relevantes del trabajo de Krauthausen es la informaci&oacute;n  que aporta sobre las relaciones entre los ma&ntilde;osos italianos y los colombianos en  torno del tr&aacute;fico internacional de drogas il&iacute;citas. Y en este campo vale la pena  traer a cuento dos ideas: por una parte, cuando Gambetta estudia los llamados  mercados desordenados &mdash; &quot;los enredos de la droga&quot; &#40;pp. 381 y ss.&#41;, como los  denomina &eacute;l&mdash;, describe el proceso hist&oacute;rico por el cual mafiosos italianos se  involucraron en el comercio de hero&iacute;na, tanto en la protecci&oacute;n al trasiego como  en el transporte, lo que estrech&oacute; sus v&iacute;nculos con los proveedores y los  productores locales como con los distribuidores en el mercado de Estados Unidos.  Pues bien, informes recientes de la prensa y la justicia colombiana han dado  cuenta de las relaciones comerciales entre uno de los m&aacute;s importantes jefes  paramilitares, confeso exportador de coca&iacute;na, Salvatore Mancuso, y algunos  importadores italianos. De hecho, miembros de una familia italiana han sido  arrestados en Sicilia por las autoridades, acusados de ser c&oacute;mplices de Mancuso  en el negocio. No s&eacute; si haya alguna coincidencia, pero en Italia, y esto lo  documenta Gambetta, ha sido bien conocida la familia Mancuso como mafiosa, e  incluso como narcotraficante &#40;p. 381&#41;. Uno  se pregunta si la sangre llama.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p ><b>     <br> 5. Y </b><b> de Colombia, &iquest;qu&eacute;?</b></p>      <p >Lo primero que hay que decir al hablar de nuestro  pa&iacute;s es que el fen&oacute;meno m&aacute;s notable que caracteriza la delincuencia organizada  es el narcotr&aacute;fico. Asumo el riesgo de ser repetitivo, pero ya en un texto  anterior intent&eacute; hacer una caracterizaci&oacute;n del fen&oacute;meno, que por razones de  econom&iacute;a expositiva  me permito reproducir:</p> <ul >&quot;El narcotr&aacute;fico en Colombia ha tenido m&uacute;ltiples aristas y dimensiones. Se  trata, sin duda, de uno de los fen&oacute;menos que m&aacute;s ha contribuido a conformar una  nueva fisonom&iacute;a del pa&iacute;s en los &aacute;mbitos sociales,  pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos y culturales. En lo social ha sido fundamental para  transformar la estructura de clases mediante el desarrollo de nuevas fuerzas que  irrumpen en el panorama: sectores sociales que han venido conquistando  posiciones mediante la adquisici&oacute;n, las m&aacute;s de las veces de manera fraudulenta,  de tierras y empresas. Estos nuevos actores sociales a su vez han dado origen a otros  actores,  los sicarios y los paramilitares, cuya acci&oacute;n criminal ha disparado las tasas de  homicidios y desplazamientos forzados de poblaciones  hasta hacer de Colombia uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s peligrosos del mundo y a que nos  acerquemos a una situaci&oacute;n de crisis humanitaria.    <br> La expansi&oacute;n regional de la siembra de coca y/o  amapola ha sido determinante en la transformaci&oacute;n regional del pa&iacute;s, fomentando  as&iacute; el proceso de fragmentaci&oacute;n social: las nuevas fisonom&iacute;as que adquieren las  regiones en las que se han implantado los cultivos il&iacute;citos son hoy d&iacute;a espacios  heterog&eacute;neos, receptores y expulsores de poblaci&oacute;n, lo que genera una nueva  demograf&iacute;a que quiebra los lazos tradicionales de relaciones sociales y  transforma los patrones de vida y consumo.    <br> En lo pol&iacute;tico han establecido formas de dominaci&oacute;n que abarcan tanto el control  real y formal, mediante la violencia y la corrupci&oacute;n, de espacios regionales  como de posiciones en las altas esferas del poder, expresadas en su presencia en  el aparato legislativo, bien directamente, bien mediante testaferros sujetos a  su voluntad. Sus inmensos ingresos, sus apetitos de poder y control, la defensa  de sus intereses y las exigencias de su construcci&oacute;n como actores sociales con  pretensiones de legitimidad, los han conducido a destinar ingentes recursos a  profundizar el conflicto armado mediante la creaci&oacute;n de ej&eacute;rcitos que enfrentan  a las fuerzas insurgentes y con ello a extender las confrontaciones armadas a  amplias regiones del pa&iacute;s. Con ello, a la par con la fragmentaci&oacute;n social, el  pa&iacute;s se aboca a un proceso similar del Estado.    <br> El narcotr&aacute;fico ha contribuido decididamente a desmantelar la justicia, a  corromper a la Fuerza P&uacute;blica y a deteriorar la situaci&oacute;n de los derechos  humanos de los colombianos. Por todo lo anterior, a pesar de los esfuerzos para  extender la soberan&iacute;a y las instituciones reguladoras del Estado a todo el  territorio nacional, los poderes  r&eacute;gionales  asentados sobre la fuerza retan los intentos de apuntalar una dominaci&oacute;n  leg&iacute;tima y solidificar un Estado de derecho fundamentado en la democracia y el  respeto a los derechos de los dem&aacute;s.    <br> En lo cultural el narcotr&aacute;fico deja su huella  indeleble en el pa&iacute;s: con su acci&oacute;n los narcotraficantes han contribuido a  debilitar las fuentes tradicionales de prestigio y poder, a envilecer  tradiciones, a sustituir el razonamiento civilizado por la violencia y la  brutalidad. Todo ello contribuye a obstaculizar y distorsionar un proceso de  modernizaci&oacute;n social, pol&iacute;tica y cultural y a enfrentar a la civilidad con la  barbarie.    <br> Por &uacute;ltimo, pero no menos importante en este breve enunciado, el narcotr&aacute;fico y  su correlato el conflicto armado han sido definitivo  &#40;sic&#41; en la modificaci&oacute;n de los patrones de inserci&oacute;n de Colombia en el panorama  internacional. Lo que el presidente Alfonso L&oacute;pez llam&oacute; en alguna ocasi&oacute;n &#39;el  T&iacute;bet de Suram&eacute;rica&#39; se convirti&oacute;, en virtud del narcotr&aacute;fico,  en un caso mod&eacute;lico de inserci&oacute;n internacional conflictiva. A los ojos del mundo civilizado Colombia se presenta como una &#39;narcodemocracia&#39;, como  el &uacute;nico pa&iacute;s del Continente que a&uacute;n tiene una guerra irregular, como una  amenaza para el resto de Am&eacute;rica y/o, como algunos lo  proponen, una naci&oacute;n con un Estado al borde del colapso&quot;&#91;<a    name="s14" href="#14">14</a>&#93;.    </ul>       <p >En ese mismo trabajo realic&eacute; un esfuerzo para establecer las diferentes formas  de violencia que han caracterizado la actividad asesina de los narcos, y  distingu&iacute; entre la violencia interna &#40;la llam&eacute; inter  e intramafias&#41; mediante la cual se eliminaba a la competencia, a soplones, a  competidores desleales o incumplidos; la violencia desplegada hacia las barreras  que se erigen contra su desarrollo, y que tuvo como v&iacute;ctimas a funcionarios del  Estado &#40;polic&iacute;as, jueces, magistrados, dirigentes pol&iacute;ticos&#41;; la ejecutada  contra el campesinado, y que refleja el proceso de expansi&oacute;n rural y acaparamiento  violento de tierras.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p >Estas violencias,  grosso modo,  corresponden a las diferentes etapas por las que ha  pasado el narcotr&aacute;fico, y que se pueden caracterizar como, primero, la de la  hegemon&iacute;a de los llamados carteles &#40;per&iacute;odo estudiado por Krauthausen&#41;, y que  cubre aproximadamente las d&eacute;cadas del setenta al noventa. En esta primera etapa,  suficientemente conocida como para prolongarme en su descripci&oacute;n, se originaron  dos conceptos claves: el de &#39;mafia&#39;, que hoy es de uso corriente, y el de  &#39;capo&#39;, para referirse a las organizaciones que controlaron el grueso de las  actividades de producci&oacute;n y exportaci&oacute;n de  coca&iacute;na y a sus m&aacute;ximos jefes.</p>      <p >Una segunda etapa, que va de 1996 a 2000, se caracteriza por el desmantelamiento  de los carteles y la fragmentaci&oacute;n de sus organizaciones, lo que dio vigencia a  los llamados &quot;traquetos&quot;: segundones de los viejos  capos ahora convertidos en cabezas de organizaciones m&aacute;s peque&ntilde;as, pero no menos  violentas. Una tercera, en la que se ha producido una nefasta amalgama entre  narcotraficantes y viejas o nuevas organizaciones de autodefensa regional  compuestas por propietarios rurales, comerciantes, empresarios del transporte y  otros quienes arguyeron que se organizaban para defenderse de los embates de la  guerrilla ante la ausencia o incapacidad de hacerlo por parte del Estado. Y una  cuarta, durante la que el pa&iacute;s ha presenciado la expansi&oacute;n de las organizaciones  paramilitares hacia las ciudades, en donde han establecido verdaderas mafias. A  estas dos &uacute;ltimas etapas me he permitido llamarlas &quot;la  expansi&oacute;n de las paracracias&quot;.</p>      <p >No es necesario entrar en muchos detalles sobre este &uacute;ltimo proceso: hay una  vasta literatura que describe, analiza y explica el fen&oacute;meno, de modo que me limitar&eacute;  a referirme a un texto de  Gambetta en el que explica por qu&eacute;  la mafia apareci&oacute; en algunas  zonas de Sicilia y en otras no, y que me sirve como base  para hacer unos comentarios  sobre el caso colombiano. Dice Gambetta:</p> <ul >&quot;Las opiniones de c&oacute;mo y d&oacute;nde  s&iacute;  apareci&oacute; la mafia son m&aacute;s dispares, pero el n&uacute;mero de hip&oacute;tesis  significativas se puede reducir a tres. La mafia evolucion&oacute; en zonas  caracterizadas por: 1&#41; conflicto econ&oacute;mico sobre la gesti&oacute;n y apropiaci&oacute;n de la  tierra y de los recursos relacionados; 2&#41; caudales vers&aacute;tiles y numerosas  transacciones, como en los mercados urbanos, y 3&#41; conflicto pol&iacute;tico entre  facciones locales, especialmente en conexi&oacute;n con los cambios institucionales  efectuados por el Estado italiano entre  1869 y 1890&quot; &#40;pp. 148-149&#41;.    </ul>      <p>Examinemos esta afirmaci&oacute;n sociol&oacute;gica para comparar con nuestro  caso. Gustavo Duncan&#91;<a    name="s15" href="#15">15</a>&#93;  sostiene que es err&oacute;neo deducir la existencia de los actuales se&ntilde;ores de la guerra  como un simple efecto del narcotr&aacute;fico. En primer lugar, es necesario remontarse  a la violencia de los cincuenta, con la proliferaci&oacute;n de &#39;p&aacute;jaros&#39;, bandoleros y  guerrilleros que se independizaron de los partidos. En segundo lugar, a la  globalizaci&oacute;n y sus efectos en el debilitamiento del Estado Naci&oacute;n y las nuevas  oportunidades de lucro a trav&eacute;s de los delitos trasnacionales. En tercer lugar,  a la descentralizaci&oacute;n establecida por la Constituci&oacute;n de 1991, que debilit&oacute; los  controles sobre el uso de las finanzas locales y precipit&oacute; nuevas formas de  clientelismo local, que han sido aprovechadas por los grupos armados ilegales  en una modalidad que ha sido llamada de &quot;clientelismo armado&quot;. Por su parte,  Mauricio Romero&#91;<a    name="s16" href="#16">16</a>&#93;  ubica esta din&aacute;mica en los efectos y las reacciones pol&iacute;ticas en el contexto de  modernizaci&oacute;n pol&iacute;tica iniciada en 1982 con las negociaciones  de paz entre el gobierno central y las guerrillas, la apertura pol&iacute;tica que  acompa&ntilde;&oacute; esos acercamientos, la descentralizaci&oacute;n y la primera elecci&oacute;n popular  de alcaldes en 1988  y,  finalmente, la Constituci&oacute;n de 1991, incluida la elecci&oacute;n de gobernadores.</p>      <p>Tanto Romero como Duncan resaltan adem&aacute;s el  fraccionamiento de las &eacute;lites locales que, unido a la tradicional desidia y  abandono por parte del Estado central, abri&oacute; las puertas para que ante la  amenaza y excesos por parte de las guerrillas, los propietarios locales optaran  por aceptar la acci&oacute;n armada defensiva ofrecida por los paramilitares. De all&iacute; a  la pol&iacute;tica de asumir el control real y formal de las regiones s&oacute;lo hab&iacute;a un  paso. &Eacute;ste, sin embargo, no pod&iacute;a darse sin la anuencia de algunos jefes  pol&iacute;ticos tradicionales, muchos de los cuales optaron por las alianzas, mientras  otros prefirieron ceder sus prerrogativas a los nuevos jefes. No se puede  olvidar que las regiones hoy controladas por las paracracias han sido bastiones  tradicionales del gamonalismo, que se expresa en los liderazgos pol&iacute;ticos  familiares heredados y el clientelismo en su forma m&aacute;s cruda.</p>      <p>A lo anterior habr&aacute; que agregar que las regiones de mayor desarrollo del  fen&oacute;meno se caracterizan por la notoria concentraci&oacute;n de la tierra, el  ausentismo de propietarios,  su utilizaci&oacute;n en ganader&iacute;a  extensiva y el bajo empleo que generan. Pero m&aacute;s all&aacute; de esto, son regiones en  las que la historia de adquisici&oacute;n de la tierra por malos manejos de los  t&iacute;tulos, la alteraci&oacute;n de linderos y m&aacute;s recientemente el despojo y acaparamiento  armado han sido sus elementos m&aacute;s notables. Cualquier persona m&aacute;s o menos  avisada podr&aacute; colegir cu&aacute;l puede ser el papel del Estado en estas regiones.</p>      <p>En lo que respecta a la urbanizaci&oacute;n del paramilitarismo, el citado Gustavo  Duncan ha analizado el proceso ya no como un aparato  militar uniformado, sino como un conjunto de organizaciones ma&ntilde;osas&#91;<a    name="s17" href="#17">17</a>&#93;.  Sostiene el autor en primer lugar que &quot;la irrupci&oacute;n de redes ma&ntilde;osas en las  ciudades s&oacute;lo ha sido posible por el apoyo log&iacute;stico, militar y financiero  recibido por los jefes de las autodefensas desde el  campo&quot;. El prop&oacute;sito central ser&iacute;a la expansi&oacute;n del control pol&iacute;tico y econ&oacute;mico  de que disfrutan en las diferentes regiones para lograr &quot;el monopolio de la  coerci&oacute;n y la protecci&oacute;n de una serie de actividades susceptibles al control del  crimen organizado como los mercados de abastos, la extorsi&oacute;n, el narcotr&aacute;fico, y  como logro de un nivel superior, la apropiaci&oacute;n del poder  pol&iacute;tico en las ciudades&quot;.</p>      <p >&Eacute;sta es claramente una nueva transformaci&oacute;n del proceso: a la conformaci&oacute;n  de paracracias regionales se agrega la expansi&oacute;n hacia las &aacute;reas urbanas, en las  que a la par del control de negocios en los que se bordea la ilegalidad y la  informalidad, se agrega la pr&aacute;ctica de &quot;limpiezas urbanas&quot; como mecanismo de  protecci&oacute;n de negocios y erradicaci&oacute;n de la peque&ntilde;a delincuencia. Varias  ciudades han experimentado el proceso de una manera inequ&iacute;voca, como lo  atestiguan las muertes de j&oacute;venes de barriadas pobres perif&eacute;ricas en las que se  supone se asienta con m&aacute;s fuerza  esa delincuencia juvenil.</p>      <p >Esta pr&aacute;ctica es una ilustraci&oacute;n de los mecanismos utilizados para penetrar  actividades comerciales: se trata de la oferta de  protecci&oacute;n de negocios amenazados. El caso de Bogot&aacute; es ilustrativo: la  descripci&oacute;n que hace Bernardo P&eacute;rez en &quot;El paramilitarismo en Cundinamarca y  Bogot&aacute;&quot;&#91;<a    name="s18" href="#18">18</a>&#93;  es bastante reveladora: incluye informaci&oacute;n sobre la penetraci&oacute;n paramilitar en  barrios perif&eacute;ricos de la ciudad mediante la ejecuci&oacute;n  de &quot;limpiezas sociales&quot;, en las cuales perdieron la vida cientos de j&oacute;venes  pobres acusados de ser delincuentes, el control de comercios minoritarios de  ventas de mercanc&iacute;as de  contrabando,  repuestos robados de autom&oacute;viles y otras econom&iacute;as de bazar en las que la  circulaci&oacute;n monetaria es muy din&aacute;mica y en las cuales  el riesgo de la estafa o la trampa es virtual.  All&iacute; se han  asentado los paramilitares convertidos en ma&ntilde;osos, vendiendo protecci&oacute;n y realizando  extorsiones a granel.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p >A esta descripci&oacute;n puedo agregar un peque&ntilde;o estudio de caso: Miguel Arroyave era  un poderoso proveedor de insumos para el narcotr&aacute;fico  en la regi&oacute;n centro-occidental, y entre sus negocios fue consolidando el control  de los comerciantes de los sanandresitos, para lo cual, inclusive, se enfrent&oacute;  con las autodefensas de Mart&iacute;n Llanos. La ventaja de Arroyave era su oferta de  protecci&oacute;n y cobro de cuentas, en tanto que Llanos se hab&iacute;a dedicado a la  extorsi&oacute;n pura y simple. Con el prop&oacute;sito de incrementar su &aacute;rea de influencia y  a la vez ganar alguna posibilidad de obtener los beneficios de la negociaci&oacute;n  que se iniciaba entre las  auc  y el gobierno nacional, Arroyave compr&oacute; como franquicia paramilitar el Bloque  Centauros, que se encontraba en franca debilidad.  Con la nueva financiaci&oacute;n y mediante la gesti&oacute;n de Jos&eacute; Vicente Casta&ntilde;o, gran  jefe narcotraficante y paramilitar, este bloque se fortaleci&oacute; y as&iacute; Arroyave  pudo participar de las negociaciones con el gobierno. Su muerte, a manos de sus  propios compa&ntilde;eros, suscit&oacute; sendas investigaciones oficiales sobre su pasado,  que se mantuvo en silencio durante su vida. Arroyave, al parecer, se hab&iacute;a  protegido debidamente mediante la penetraci&oacute;n en aparatos  de polic&iacute;a de la ciudad.</p>      <p >En Medell&iacute;n las ejecutorias de Diego Fernando Murillo, viejo narcotraficante y  pistolero al servicio del cartel de Medell&iacute;n y luego  aliado de sus peores enemigos, los  pepes,  y conocido como Don Berna, el flamante inspector general de las  auc,  son suficientemente conocidas. Basta leer algunos informes de la revista  Semana  para despejar cualquier duda sobre la notable influencia que  este personaje ha ejercido sobre la delincuencia en esa ciudad. En ciudades de  la costa atl&aacute;ntica sucede otro tanto. El reinado de &quot;Jorge 40&quot;, uno de los m&aacute;s  conspicuos jefes paramilitares asociados al contrabando de coca&iacute;na, y su  sistema de extorsiones y eliminaci&oacute;n de opositores son reconocidos p&uacute;blicamente.  De hecho, la revista  Semana  ha informado que a&uacute;n estando en la c&aacute;rcel Jorge 40 les &quot;vendi&oacute;&quot; la Costa  Atl&aacute;ntica a los Mellizos Mej&iacute;a M&uacute;nera en quince millones de d&oacute;lares. Los rumores  indican que el proceso de toma de posesi&oacute;n de las  ciudades por los nuevos capos se inici&oacute; mediante la ejecuci&oacute;n de indeseables y  adversarios, las llamadas &quot;limpiezas sociales&quot;, con el fin de apuntalar la  nueva hegemon&iacute;a&#91;<a    name="s19" href="#19">19</a>&#93;.  Y en una entrega anterior la revista informa c&oacute;mo  otro de los grandes jefes paramilitares &quot;se tom&oacute; a sangre y fuego la Universidad  de C&oacute;rdoba, y asesin&oacute; a estudiantes y profesores&quot;&#91;<a   name="s20" href="#20">20</a>&#93;.</p>       <p ><b>     <br> 6. </b><b> Un punto final: la conclusi&oacute;n y la pol&iacute;tica</b></p>      <p >No quiero terminar esta ya larga presentaci&oacute;n sin una cita tambi&eacute;n  larga del libro de Gambetta, que es clave para una reflexi&oacute;n seria que deber&iacute;a ser indiscutiblemente considerada por quienquiera que se  interese por el caso colombiano:</p> <ul >&quot;Pero la desaparici&oacute;n de la mafia no es inexorable ni espont&aacute;nea: s&oacute;lo la mayor  determinaci&oacute;n de parte de las autoridades puede  llevarla a su fin; en caso contrario, el proceso comenzar&aacute; otra vez desde el  principio. Que esto suceda o no, sin embargo, depende de procesos sobre los que  el soci&oacute;logo no tiene m&aacute;s control que cualquier otro ciudadano. Depende, por  ejemplo, de que la protecci&oacute;n que da la mafia en litigios diarios, llegue un  d&iacute;a que sea satisfactoriamente dada por los tribunales, cuya ineficiencia en la  actualidad es simplemente pasmosa; es decir, depende de si el Estado opta, por  fin, por suministrar protecci&oacute;n  genuina.  Sobre todo, depende de si la gama de protecci&oacute;n ilegal es reducida por una  intervenci&oacute;n inteligente; por ejemplo, liberalizando el mercado de la droga,  aboliendo el control estatal sobre el precio de los cigarrillos,  simplificando y haciendo m&aacute;s transparente el procedimiento para la asignaci&oacute;n de  contratos p&uacute;blicos, mejorando la legislaci&oacute;n  antitrust  y aplic&aacute;ndola en los mercados de abasto y modificando el proceso electoral para  reducir al m&iacute;nimo la oportunidad de vender votos. T&eacute;cnicamente,  no es un problema insuperable hacer los cambios necesarios&quot; &#40;p. 413&#41;.    </ul>  <hr size="1">      <p><b>Comentarios</b></p>     <p>&#91;<a  href="#s*"  name="*">*</a>&#93;  El texto fue presentado con ocasi&oacute;n del lanzamiento  del libro de Diego Gambetta en el foro de la Escuela de Gobierno de la  Universidad de los Andes en Bogot&aacute;, Colombia, que se celebr&oacute; el 17 de octubre  de 2007.</p>      <p>&#91;<a  href="#s1"  name="1">1</a>&#93;.  Diego Gambetta,  La mafia siciliana. El negocio de la protecci&oacute;n privada &#40;M&eacute;xico: Fondo  de Cultura Econ&oacute;mica, 2007&#41;.</p>      <p >&#91;<a  href="#s2"  name="2">2</a>&#93;. Diego  Gambetta, ed.  Trust,  Making and Breaking Cooperation Relations  &#40;Oxford:  Basil  Blackwell,  1988&#41;.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p >&#91;<a  href="#s3"  name="3">3</a>&#93;. Diego  Gambetta, Making Sense of  Suicide  Missions &#40;Oxford: Oxford University Press,  2005&#41;.</p>      <p >&#91;<a  href="#s4"  name="4">4</a>&#93;. Diego  Gambetta  y Heather  Hamill,  Streetwise: How  Taxi  Drivers establish their Customers  &#40;New York: Russel Sage Foundation, 2005&#41;.</p>      <p >&#91;<a  href="#s5"  name="5">5</a>&#93;.  Francis  Fukuyama, Confianza. Las virtudes sociales y la capacidad de  generar prosperidad  &#40;Buenos Aires: Editorial Atl&aacute;ntida,  1996&#41;.</p>      <p >&#91;<a  href="#s6"  name="6">6</a>&#93;. Robert  Putnam,  Making Democracy Work. Civic Traditions in Modern Italy  &#40;Princeton:  Princeton University Press, 1993&#41;.</p>      <p >&#91;<a  href="#s7"  name="7">7</a>&#93;.  Diego  Gambetta,  &quot;Mafia: the Price of Distrust&quot;, en  Trust: Making and Breaking Cooperative Relations, ed. Diego  Gambetta  &#40;Oxford: Basil  Blackwell,  1988&#41;.</p>      <p >&#91;<a  href="#s8"  name="8">8</a>&#93;.  Umberto Santino  y  Giovanni La Fiura,  L&#39;impresa mafiosa &#40;Mil&aacute;n:  FrancoAngeli,  1990&#41;, 18-19.</p>      <p >&#91;<a  href="#s9"  name="9">9</a>&#93;.  Pino Arlacchi,  The Mafia Ethic and the Spirit of Capitalism &#40;Londres:  Verso, 1987&#41;.</p>      <p >&#91;<a  href="#s10"  name="10">10</a>&#93;.  Ciro  Krauthausen, Padrinos  y  mercaderes. Crimen organizado en Italia y Colombia &#40;Bogot&aacute;: Espasa,  1978&#41;.</p>      <p >&#91;<a  href="#s11"  name="11">11</a>&#93;. Ciro  Krauthausen, Padrinos y mercaderes, 320-321.</p>      <p >&#91;<a  href="#s12"  name="12">12</a>&#93;. Ciro  Krauthausen, Padrinos y mercaderes,  387-388.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p >&#91;<a  href="#s13"  name="13">13</a>&#93;.  Ciro  Krauthausen, Padrinos  y  mercaderes, 388.</p>      <p >&#91;<a  href="#s14"  name="14">14</a>&#93;.  &Aacute;lvaro  Camacho  Guizado,  &quot;De  narcos, paracracias y mafias&quot;, en  En la encrucijada. Colombia en el siglo  XXi, ed.,  Francisco Leal Buitrago &#40;Bogot&aacute;: Ceso-Universidad de los Andes-Norma,  2006&#41;, 387-388.</p>      <p >&#91;<a  href="#s15"  name="15">15</a>&#93;.  Gustavo Duncan, Los  se&ntilde;ores de la guerra. De paramilitares, mafiosos y  autodefensas en Colombia  &#40;Bogot&aacute;: Planeta, 2006&#41;.</p>      <p >&#91;<a  href="#s16"  name="16">16</a>&#93;.  Mauricio Romero,  Paramilitares y autodefensas &#40;1982-2003&#41;  &#40;Bogot&aacute;: Iepri-Planeta, 2003&#41;.</p>      <p >&#91;<a  href="#s17"  name="17">17</a>&#93;.  Gustavo Duncan,  Del campo a la ciudad en Colombia. La infiltraci&oacute;n  urbana de los se&ntilde;ores de la guerra  &#40;Bogot&aacute;: Universidad de los Andes, Documento  cede  2005-2, enero de 2005&#41;.</p>      <p >&#91;<a  href="#s18"  name="18">18</a>&#93;.  Bernardo P&eacute;rez, &quot;El paramilitarismo en Cundinamarca y Bogot&aacute;&quot;, en Parapolitica.  La ruta de la expansi&oacute;n paramilitary los acuerdos pol&iacute;ticos, ed., Mauricio Romero &#40;Bogot&aacute;: Corporaci&oacute;n Nuevo Arco  Iris,  ceeec, asdi,  2007&#41;.</p>      <p >&#91;<a  href="#s19"  name="19">19</a>&#93;. Semana,  n.&deg; 1327, 8 a 15 de octubre de 2007.</p>      <p >&#91;<a  href="#s20"  name="20">20</a>&#93;. Semana,  n.&deg; 1 de 2007.</p>  </font>      ]]></body>
</article>
