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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[AGULHON, MAURICE. EL CÍRCULO BURGUÉS: LA SOCIABILIDAD EN FRANCIA, 1810-1848.BUENOS AIRES: SIGLO XXI EDITORES, 2009, &#40;1° ED. 1977&#41;, 207 PP]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center" ><font size="4"><b> AGULHON, MAURICE. EL C&Iacute;RCULO BURGU&Eacute;S. LA SOCIABILIDAD EN FRANCIA,  1810-1848.    <br> BUENOS AIRES: SIGLO XXI EDITORES,  2009, &#40;1&deg;  ED.  1977&#41;, 207  PP.</b></font></p>      <p><b> Leandro Carb&oacute;n</b>    <br> Historiador  e  investigador. Universidad de Buenos Aires, Argentina.  <a  href="mailto:leandrocarbon@hotmail.com"> leandrocarbon@hotmail.com</a>.</p>  <hr size="1">      <p >Profesor de Historia Contempor&aacute;nea en la Universidad Par&iacute;s  1  desde 1972 y catedr&aacute;tico de Historia de la Francia  Contempor&aacute;nea en el  Coll&egrave;ge  de France  entre 1986 y 1997,  Maurice  Agulhon es uno de los m&aacute;s importantes especialistas en historia francesa de los  siglos XIX  y  XX.  Ha sido tambi&eacute;n un  renovador dentro del campo historiogr&aacute;fico,  caracteriz&aacute;ndose por un enfoque etnogr&aacute;fico a la hora de realizar sus trabajos  dedicados al estudio de los &aacute;mbitos de sociabilidad. Due&ntilde;o  de una prolifica trayectoria dedicada al estudio de la historia de la cultura y las mentalidades  pol&iacute;ticas  y,  particularmente, al problema del republicanismo  franc&eacute;s, su nombre es a&uacute;n hoy relativamente desconocido en el mundo hispano, en  parte como consecuencia de la falta de traducciones de sus obras. Por ello, la  reciente publicaci&oacute;n castellana que Siglo  XXI  Editores ha realizado de su trabajo  El c&iacute;rculo burgu&eacute;s  resulta un hecho digno de celebraci&oacute;n, si tenemos en  cuenta que se trata de un estudio pionero sobre las formas que revisti&oacute; la  sociabilidad francesa durante la primera mitad del siglo  XIX.</p>      <p >Antes de adentrarnos en el contenido de la obra es importante se&ntilde;alar que a  Agulhon no le preocupa realizar una definici&oacute;n exhaustiva del t&eacute;rmino  &quot;sociabilidad&quot; ni enfrascarse en discusiones  te&oacute;ricas sobre &eacute;ste; para &eacute;l simplemente se trata de una cualidad humana  especifica que se halla &quot;m&aacute;s all&aacute; del individuo singular y m&aacute;s ac&aacute; de la  especie&quot; &#40;p. 31&#41;, y que posee una genealog&iacute;a propia que puede remontarse al  siglo  XVIII,  habiendo sido utilizado por figuras tan disimiles como Charles  Bonnet y Eug&egrave;ne  Lerminier. En el caso  de Bonnet,  desde una visi&oacute;n naturalista y metaf&iacute;sica propias del siglo  XVIII,  que ve&iacute;a en el hombre un ser que, por su naturaleza, tend&iacute;a al &quot;estado de  sociedad&quot; &#40;p. 32&#41; y cumpl&iacute;a de ese modo con los designios de la caridad divina.  Lerminier, por el contrario, desde una posici&oacute;n  racionalista cl&aacute;sica del siglo  XIX  ve&iacute;a en la sociabilidad no m&aacute;s que un eslab&oacute;n en el progreso civilizatorio, que  tarde o temprano llevar&iacute;a al hombre a cumplir con su destino colectivo,  entendido &eacute;ste como la vida en sociedad.</p>      <p >En cambio, el objetivo principal del libro rese&ntilde;ado radica en demostrar que el  c&iacute;rculo fue la forma t&iacute;pica de sociabilidad burguesa  durante la primera mitad del siglo  XIX  en Francia. Estos c&iacute;rculos &mdash;que el autor compara como equivalentes galos  de los  clubs  ingleses&mdash; fueron la forma espec&iacute;fica de asociaci&oacute;n  mediante la cual las clases medias conquistaron un espacio social que les  permiti&oacute; diferenciarse a la vez de los salones aristocr&aacute;ticos y de los  cabarets,  frecuentados por los sectores populares. A nivel  te&oacute;rico,  El c&iacute;rculo burgu&eacute;s  representa el intento de aplicar el concepto de &#39;sociabilidad meridional&#39;,  acu&ntilde;ado por Agulhon en 1968 en su estudio sobre los P&eacute;nitents et francs-ma&ccedil;ons de l&#39;Ancienne Provence&#91;<a    name="s1" href="#1">1</a>&#93;, al m&aacute;s amplio contexto nacional franc&eacute;s.</p>      <p >Sobre esta base, la obra se divide en dos partes. La primera se dedica a la  historia de la instituci&oacute;n. Si bien el autor se enfoca en el siglo  XIX,  cuando los c&iacute;rculos se multiplican sin condicionamientos, se&ntilde;ala que los  or&iacute;genes de las reuniones de burgueses datan de la &eacute;poca  de  Luis XVI, aunque se realizan en un clima de semilegalidad por consider&aacute;rselas  siempre sospechosas de prohijar la disidencia pol&iacute;tica. No obstante, desde  entonces experimentan una evoluci&oacute;n y florecen, aunque con diferencias notables:  mientras que en Par&iacute;s, gran ciudad plet&oacute;rica de caf&eacute;s y salones que brindan las  condiciones necesarias para la proliferaci&oacute;n de reuniones y tertulias, su  aparici&oacute;n es tard&iacute;a, en los pueblos y las peque&ntilde;as ciudades del interior,  carentes de espacios apropiados para la reuni&oacute;n de nutridos grupos de personas,  su aparici&oacute;n resulta temprana y permanece estrechamente ligada a las  posibilidades comerciales que la asociaci&oacute;n de burgueses facilita. Con todo, el  crecimiento de los c&iacute;rculos a nivel nacional no se suceder&aacute; sino hasta la d&eacute;cada  del treinta del siglo  XIX,  mientras que durante el Imperio y la Restauraci&oacute;n, &eacute;stos no son m&aacute;s que un  fen&oacute;meno exclusivo de algunas comarcas. Es decir, Agulhon observa que el  c&iacute;rculo, en tanto que instituci&oacute;n de la sociabilidad  burguesa, termina por florecer y multiplicarse en toda Francia bajo el r&eacute;gimen  burgu&eacute;s por excelencia, la Monarqu&iacute;a de Julio &#40;1830-1848&#41;, reemplaza el sistema  de vida social que hab&iacute;a existido bajo el Antiguo R&eacute;gimen.</p>      <p >La segunda parte del libro se ocupa del an&aacute;lisis de la instituci&oacute;n propiamente  dicha. El autor comienza abordando la cuesti&oacute;n del lenguaje. Los c&iacute;rculos, a  medida que logran un mayor grado de formalizaci&oacute;n, desarrollan un lenguaje  propio que los diferencia de las sociedades,  cofrad&iacute;as y salones. El estatus de miembro deja de tener un sentido en el  c&iacute;rculo burgu&eacute;s donde se hablar&aacute; de &quot;abonados&quot;, designando as&iacute; a quienes pagan  su cuota para mantener el lugar en el que se realizan las reuniones. Se avanza  as&iacute;, de acuerdo con el autor, hacia una colectivizaci&oacute;n de la vida y de  pr&aacute;cticas sociales que en tiempos pret&eacute;ritos hab&iacute;an sido de &iacute;ndole  exclusivamente privadas, tales como la lectura, el ocio, el juego de billar;  todas ellas pasan a partir de entonces a formar parte de un &aacute;mbito com&uacute;n y se  desarrollan en un contexto de relativa igualdad; se trata, en &uacute;ltima instancia,  de un grupo en el que todos son abonados. Esto marca uno de los rasgos m&aacute;s  fuertes del car&aacute;cter burgu&eacute;s del c&iacute;rculo frente al sal&oacute;n aristocr&aacute;tico. El otro  es su condici&oacute;n de espacio de sociabilidad puramente masculino y laico. Si los  salones eran parte de una tradici&oacute;n que inclu&iacute;a a las mujeres y en los que la  religi&oacute;n ten&iacute;a lugar, los c&iacute;rculos romper&aacute;n con este orden de cosas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p >Sin embargo, el aspecto m&aacute;s importante del c&iacute;rculo  burgu&eacute;s como instituci&oacute;n est&aacute; signado por su relaci&oacute;n con la pol&iacute;tica y la  cultura. Con respecto a la primera, Agulhon advierte que si bien el c&iacute;rculo no  es esencialmente pol&iacute;tico, pues en su interior se siguen desarrollando  actividades diversas relacionadas con el ocio y el comercio, la pol&iacute;tica  francesa decimon&oacute;nica tomar&aacute; las estructuras de la sociabilidad de este &aacute;mbito  para desarrollarse. Es decir que existe una relaci&oacute;n entre lo c&iacute;vico y lo  pol&iacute;tico. En este sentido, la vida privada, la vida de c&iacute;rculo, permitir&iacute;a  responder a algunos de los interrogantes planteados por la pol&iacute;tica.</p>      <p >En cuanto a la cultura, &eacute;ste se halla en un escal&oacute;n intermedio entre la cultura  de &eacute;lite, exclusiva de los salones aristocr&aacute;ticos, y  la popular, propia del  cabaret.  Esta jerarqu&iacute;a marca otra caracter&iacute;stica espec&iacute;fica de una &eacute;poca en la cual &quot;los  estadios de la sociabilidad no remit&iacute;an s&oacute;lo a  niveles sociales sino tambi&eacute;n a niveles culturales&quot; &#40;p. 144&#41;.</p>      <p >Como se puede apreciar hasta aqu&iacute;, Agulhon se  preocupa por delimitar cuidadosamente su estudio. Analiza una clase social  espec&iacute;fica, la burgues&iacute;a, en un &aacute;mbito determinado, el c&iacute;rculo, y con un  cronotopo definido, el siglo  XIX  en Francia. &iquest;Pero cu&aacute;l es la inquietud que subyace en  este trabajo? Creemos que la respuesta a esta pregunta se encuentra &iacute;ntimamente  relacionada con tres cuestiones particulares. En primer lugar, con el problema  de la decadencia de la civilizaci&oacute;n burguesa.  El c&iacute;rculo burgu&eacute;s  es un trabajo posterior al Mayo Franc&eacute;s, a la  Primavera de Praga y a la matanza de los estudiantes de Tlatelolco, todos  eventos que sacudieron el paradigma de sociedad imperante. En esa &eacute;poca de  cambios y estallidos, Agulhon comienza a plantear el fin de esa forma espec&iacute;fica  de sociedad que conocemos como &quot;la sociedad burguesa&quot;. Lo que &eacute;sta implica, la  sanci&oacute;n de conductas espec&iacute;ficamente burguesas &mdash;es decir un conjunto de normas,  reglas, valores y formas de organizaci&oacute;n&mdash;, ya no existe hacia 1970 o existe de  un modo completamente diferente.</p>      <p >En segundo t&eacute;rmino, el problema que interesa a Agulhon es el del republicanismo  franc&eacute;s. M&aacute;s exactamente, de d&oacute;nde surge la conciencia republicana francesa si,  como puede apreciar en las fuentes de la &eacute;poca, en las elecciones de 1848 el  norte, regi&oacute;n en la que se encuentra el coraz&oacute;n  industrial, vota mayoritariamente blanco &mdash;es decir, a favor de la monarqu&iacute;a&mdash; y  el sur, donde prima el campesinado, vota rojo &mdash;o sea, por el partido  republicano. &iquest;C&oacute;mo llega el republicanismo al sur? &iquest;De d&oacute;nde surge en una &eacute;poca  como la primera mitad del siglo  XIX  en la que no hay grandes sucesos, como los que jalonar&aacute;n las cinco d&eacute;cadas  posteriores a 1848? En otras palabras, &iquest;qu&eacute; sucede cuando nada parece suceder?  Esta particularidad del per&iacute;odo es la que lleva al autor a sospechar que lo que acontece es la construcci&oacute;n de  una nueva conciencia pol&iacute;tica en un nivel micro; a partir de entonces comienza a  rastrear en la sociabilidad de c&iacute;rculos y caf&eacute;s los or&iacute;genes de esa conciencia.</p>      <p >Por &uacute;ltimo, surge la pregunta por el modelo: &iquest;es el  modelo de sociabilidad burguesa v&aacute;lido para analizar la sociabilidad popular?  La respuesta debe contemplar el hecho de que escenario franc&eacute;s posterior a 1968  presenta una realidad totalmente diferente a todo lo que lo hab&iacute;a precedido.  Hasta entonces la concepci&oacute;n cultural hegem&oacute;nica era iluminista y pedag&oacute;gica;  dentro de ese marco la cultura de  &eacute;lite  era concebida como punto de llegada, es decir, como expresi&oacute;n cultural por  antonomasia. El clima posterior al Mayo Franc&eacute;s ser&aacute; completamente diferente.  La cultura popular dejar&aacute; de formar parte, en los estudios acad&eacute;micos, de esa  proyecci&oacute;n pedag&oacute;gica y comenzar&aacute; a avanzarse hacia una concepci&oacute;n que le  reconocer&aacute; una jerarqu&iacute;a propia, no residual ni derivada de la cultura de  &eacute;lite,  generando nuevos enfoques y perspectivas para el  an&aacute;lisis.</p>      <p >En conclusi&oacute;n podemos aseverar que este trabajo es innovador en al menos dos  sentidos. Desde el punto de vista hist&oacute;rico, porque presenta la originalidad de  indagar, pues toma como herramientas la etnograf&iacute;a, la  sociolog&iacute;a y la g&eacute;nesis del republicanismo franc&eacute;s decimon&oacute;nico. Y desde el  terreno de la teor&iacute;a, debido a que realiza un aporte fundamental al aplicar a la  disciplina hist&oacute;rica el t&eacute;rmino &#39;sociabilidad&#39;, hasta entonces circunscripto al  &aacute;mbito de las ciencias sociales.</p>      <p >Como obra,  El c&iacute;rculo burgu&eacute;s  resultar&aacute; de particular relevancia para quienes se dediquen  al estudio de la historia pol&iacute;tica y cultural del siglo  XIX,  especialmente en Francia. Tambi&eacute;n podr&aacute;n hallarla de inter&eacute;s aquellos que  consagren sus esfuerzos a la sociolog&iacute;a hist&oacute;rica. Y  en vista de la escasez de traducciones castellanas que actualmente padece la  obra de Maurice Agulhon, este libro se torna de inestimable valor para todos  aquellos que, a pesar de no dominar la lengua francesa, deseen acercarse a los  problemas que plantea la historia de la cultura y las mentalidades pol&iacute;ticas.</p>  <hr size="1">      <p><b>Comentarios</b></p>      <p>&#91;<a  href="#s1"  name="1">1</a>&#93;.  Maurice Agulhon,  P&eacute;nitents et francs-ma&ccedil;ons de l&#39;Ancienne Provence. Essai sur Sociabilit&eacute;  M&eacute;ridionale  &#40;Paris: Fayard, 1968&#41;.</p>  </font>      ]]></body>
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