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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[CASTRO-GÓMEZ, SANTIAGO.TEJIDOS ONÍRICOS. MOVILIDAD, CAPITALISMO Y BIOPOLÍTICA EN BOGOTÁ (1910-1930). BOGOTÁ: PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA, 2009, 281 PP.]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center" ><font size="4"><b> CASTRO-G&Oacute;MEZ,  SANTIAGO.TEJIDOS  ON&Iacute;RICOS. MOVILIDAD, CAPITALISMO Y BIOPOL&Iacute;TICA EN BOGOT&Aacute; &#40;1910-1930&#41;. BOGOT&Aacute;:  PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA, 2009, 281 PP.</b></font></p>      <p ><b> Zandra Pedraza</b>    <br> Profesora Asociada Departamento de Lenguajes y Estudios Socioculturales,  Universidad de los Andes &#40;Bogot&aacute;, Colombia&#41;. <a href="mailto:zpedraza@uniandes.edu.co"> zpedraza@uniandes.edu.co</a>.</p> <hr size="1">     <p >Las primeras d&eacute;cadas del siglo  xx configuran un per&iacute;odo que ha sido tratado en varias investigaciones y estudios  en Colombia. Especialmente para quienes se interesan por las dimensiones  pol&iacute;ticas de la cultura, las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo  xix y la primera mitad del siglo  xx aparecen como un escenario en el que diversos aspectos vinculados con los  procesos propios de la urbanizaci&oacute;n, el capitalismo, la subjetividad moderna y  la diferencia muestran ricas posibilidades de an&aacute;lisis. No es f&aacute;cil hacer un  recuento de las orientaciones y los problemas que han tratado historiadores,  soci&oacute;logos, antrop&oacute;logos y especialistas en g&eacute;nero, literatura, raza y estudios  culturales sobre estos fen&oacute;menos en las d&eacute;cadas se&ntilde;aladas.</p>      <p >A contrapelo de la muy establecida idea de que es durante la Revoluci&oacute;n en  Marcha y la hegemon&iacute;a liberal encabezada por los Gobiernos de Alfonso L&oacute;pez  Pumarejo, cuando el pa&iacute;s dio un viraje definitivo hacia la modernizaci&oacute;n y el  capitalismo, muchos autores han reconocido en las d&eacute;cadas previas un conjunto de  fen&oacute;menos sociales y culturales que consideran particularmente relevantes para  comprender las formas singulares como Colombia y espec&iacute;ficamente ciudades como  Medell&iacute;n, Cali y Bogot&aacute; fueron viviendo transformaciones que permitieron a sus  habitantes experimentar facetas de una segunda modernidad. Durante estas d&eacute;cadas  varios fen&oacute;menos alteraron los principios de las formas de vida de los  habitantes del pa&iacute;s e introdujeron una in&eacute;dita experiencia de lo moderno como  fen&oacute;meno urbano, asociado al consumo, a nuevos usos del espacio p&uacute;blico y a  actividades y formas nuevas de relacionarse las personas, de concebirse a s&iacute;  mismas y de presentarse en el mundo social.</p>      <p >Una de las perspectivas de an&aacute;lisis que han desplazado hacia d&eacute;cadas anteriores  el estudio de la "modernidad" en Colombia, se origina en el inter&eacute;s en conocer  imaginarios, representaciones e ideales que se consideran fen&oacute;menos culturales  y simb&oacute;licos imprescindibles para el desarrollo posterior de la modernizaci&oacute;n y  de las formas de producci&oacute;n y vida capitalistas. La cr&iacute;tica cultural ha  subrayado la importancia de identificar los fen&oacute;menos subjetivos, emocionales,  intelectuales e imaginarios —formas de vida, percepciones, deseos—, sin los  cuales es incomprensible el desarrollo material y social ulterior que vivi&oacute; el  pa&iacute;s. Estas perspectivas de los antecedentes del avance de las formas de vida  "modernas" tambi&eacute;n han estado influenciadas por los estudios que ligan el  desarrollo de la naci&oacute;n, la identidad y el Estado a asuntos distintos de la  econom&iacute;a y la pol&iacute;tica para relevar componentes culturales como la educaci&oacute;n, el  desarrollo intelectual, la historia de las ideas, la evoluci&oacute;n del conocimiento  cient&iacute;fico, la historia de la educaci&oacute;n, las perspectivas de g&eacute;nero, raza y  producci&oacute;n de desigualdad y diferencia como fen&oacute;menos esenciales para comprender  aspectos sociales y culturales del pa&iacute;s que hasta hace poco tiempo no se  atend&iacute;an o estaban supeditadas a explicaciones econ&oacute;micas y partidistas.</p>      <p >Espec&iacute;ficamente en los veinte a&ntilde;os transcurridos entre 1910 y 1930 ahonda la  investigaci&oacute;n que Santiago Castro-G&oacute;mez presenta con el t&iacute;tulo  Tejidos on&iacute;ricos. Movilidad, capitalismo y biopol&iacute;tica en Bogot&aacute;.  Al inicio del libro el autor afirma que ya durante estos a&ntilde;os, antes de que los  signos m&aacute;s visibles de la modernizaci&oacute;n se hicieran notorios en proyectos de  educaci&oacute;n popular, incremento de las exportaciones, procesos de migraci&oacute;n,  transformaci&oacute;n y diversificaci&oacute;n de la estructura productiva —especialmente la  industrial—, se identifican los indicios de la forma espec&iacute;fica como aparecieron  en Colombia elementos inmateriales y subjetivos sin los cuales el capitalismo no  puede realizarse como derrotero socioecon&oacute;mico hegem&oacute;nico. El proyecto de  Santiago Castro es el de una historia del capitalismo que no se desv&iacute;e hacia el  mero an&aacute;lisis de la producci&oacute;n de mercanc&iacute;as, sino que se enfile a exponer las  formas de producci&oacute;n de las subjetividades "sin las cuales el capitalismo no  podr&iacute;a existir". Se trata entonces de identificar en esta investigaci&oacute;n los  dispositivos y ensamblajes que resultaron definitivos para que surgiera entre  sectores emergentes como la burgues&iacute;a, el proletariado y las clases medias  urbanas, una relaci&oacute;n "moderna" con sus cuerpos, afectos y deseos. El lector  encontrar&aacute; a lo largo de los cinco cap&iacute;tulos la presentaci&oacute;n y el an&aacute;lisis del  funcionamiento de los dispositivos que Santiago Castro vincul&oacute; a la producci&oacute;n  de subjetividades para el capitalismo en Bogot&aacute;.</p>      <p >Tejidos on&iacute;ricos  propone entonces una genealog&iacute;a de los dispositivos y los ensamblajes que  contribuyeron a esta producci&oacute;n. En una perspectiva m&aacute;s general, se trata de un  trabajo que ampl&iacute;a las reflexiones acerca del alcance de la "colonialidad del  poder" y de su lectura biopol&iacute;tica, que sit&uacute;a el deseo como "infraestructura"  del capitalismo, es decir, como un aparato semi&oacute;tico que funciona en la medida  en que las personas que habitan y dinamizan el capitalismo se conciben como  trabajadoras, consumidoras y productoras de este mismo mundo. Los  "agenciamientos moleculares" se proponen en esta investigaci&oacute;n como el recurso  metodol&oacute;gico para comprender los deseos y aspiraciones de las subjetividades  capitalistas. El estudio se funda, ante todo, en textos publicados en revistas y  en la prensa diaria, en los que se identificaron algunos aspectos que revelan  la materia que vino a constituir el deseo de los habitantes de Bogot&aacute;, y en  menor medida, consulta libros de pensadores nacionales contempor&aacute;neos.</p>      <p >Si bien las fuentes no responden plenamente al prop&oacute;sito de reconocer y  describir los "agenciamientos", pues ellas mismas no exponen el deseo, los  motivos, las necesidades y las representaciones de los noveles y a menudo s&oacute;lo  potenciales consumidores bogotanos, s&iacute; le permiten al autor identificar la  oferta que se les hace a los lectores con el fin de que se inicien en la tarea  de comprenderse como consumidores activos, capaces de establecer relaciones  entre los productos y la calidad, el placer y las satisfacciones que &eacute;stos  representan. En este momento se comienza a construir el deseo del consumidor a  trav&eacute;s de una emocionalidad escenificada y explicada en las publicaciones.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p >La originalidad de  Tejidos on&iacute;ricos  reside en su capacidad de exponer los principales motivos que se le ofrecen al  lector para que inicie una actividad subjetiva que lo constituye como  consumidor moderno, mediante la oferta de nuevas posibilidades de vida que  comienzan a circular en Colombia en los medios impresos durante las primeras  d&eacute;cadas del siglo  xx. Al mero consumo de mercanc&iacute;as que sugiere la publicidad, se debe a&ntilde;adir aqu&iacute; el  de experiencias como las de movilidad, agitaci&oacute;n, algarab&iacute;a e iluminaci&oacute;n que  los autores de la &eacute;poca anuncian y promueven. Implementar el capitalismo  requiere tecnolog&iacute;as de gobierno orientadas a producir sujetos "deseantes",  atados a la sociedad del trabajo a trav&eacute;s de dispositivos de gobierno como la  publicidad, la moda y el entretenimiento. El &eacute;xito de este esfuerzo se muestra  en el hecho de que las personas empiecen a identificarse vitalmente con los  estilos de vida propios del capitalismo, estilos que sin lugar a dudas s&oacute;lo  pueden realizarse a trav&eacute;s del consumo. Las tecnolog&iacute;as de gobierno —de orden  est&eacute;tico-pol&iacute;tico— funcionan aqu&iacute; bajo la modalidad del consumo de im&aacute;genes,  sensaciones y emociones.</p>      <p >Es claro en el texto que si bien el desarrollo industrial y capitalista de  Colombia a finales del siglo  xix y durante las primeras d&eacute;cadas del  xx no hab&iacute;a alcanzado a hacer de la f&aacute;brica y del obrero las principales piezas de  su modo de producci&oacute;n, en Colombia se empieza a implementar "un imaginario  social centrado en la velocidad y aceleraci&oacute;n permanente de la vida". La  industrializaci&oacute;n requer&iacute;a una nueva relaci&oacute;n de las personas con el movimiento  lo cual se deb&iacute;a traducir en subjetividades cin&eacute;ticas: los cuerpos deb&iacute;an  adquirir una nueva velocidad y se favorece entonces una circulaci&oacute;n acelerada de  bienes y fuerza de trabajo.</p>      <p >Las noticias y debates que examina el autor muestran que la prensa les ofreci&oacute; a  los lectores una interpretaci&oacute;n que anunciaba nuevas experiencias que podr&iacute;an  vivir gracias a eventos como la Exposici&oacute;n Agr&iacute;cola e Industrial de 1919, al  paso prof&eacute;tico del cometa Halley y a los dispositivos de movilidad como el tren,  la moda, el urbanismo o las entretenciones, todos ellos vaticinadores de  in&eacute;ditas posibilidades de cambio, de ser otro, de ser moderno. Se puede objetar  que para entonces la pr&aacute;ctica del  consumo  era bastante reducida: tal vez s&oacute;lo un m&iacute;nimo porcentaje de la poblaci&oacute;n pod&iacute;a  "perderse" en esta experiencia. Con todo, en este caso estamos frente a un  fen&oacute;meno similar al que he reportado en relaci&oacute;n con la lectura de literatura  trivial sentimental, en la que el lector tiene una experiencia mediante el acto  mismo de ver y leer. Ante &eacute;l se exponen las im&aacute;genes de las experiencias que  vive el consumidor y del mundo emocional que las rodea.</p>      <p >Ahora bien, puesto que el trabajo no discute las t&eacute;cnicas de publicidad que se  importaron al pa&iacute;s con estas im&aacute;genes ni est&aacute; disponible un estudio acerca del  impacto de esta publicidad en el consumo nacional, no es f&aacute;cil precisar en qu&eacute;  medida la distancia cultural entre las im&aacute;genes ofrecidas y la experiencia local  pod&iacute;a salvarse emocional y subjetivamente hasta llegar a constituir un universo  simb&oacute;lico que se instalara efectivamente en las formas de vida de los  bogotanos. Por este motivo, el alcance de la explicaci&oacute;n sobre el efecto  biopol&iacute;tico de la movilidad se estrecha, al no poderse  identificar  la condici&oacute;n colonial en la que se desean estas experiencias y mercanc&iacute;as. Este  vac&iacute;o interroga el alcance de la investigaci&oacute;n en relaci&oacute;n con las formas  espec&iacute;ficas como la colonialidad del poder fue asimilada mediante los  dispositivos de movilidad y en las subjetividades cin&eacute;ticas. La descodificaci&oacute;n  de la subjetividad prometida en las primeras p&aacute;ginas del libro queda pendiente,  sobre todo porque la interpretaci&oacute;n hecha sobre la base de las representaciones  que las &eacute;lites ponen en circulaci&oacute;n est&aacute; fundada en los escritos de  representantes de estos grupos y no en las narraciones, relatos, expresiones y  percepciones de quienes experimentaban, en calidad de lectores de prensa,  imitadores de actitudes y modas, de transe&uacute;ntes urbanos o de pasajeros de  veh&iacute;culos automotores, las vivencias que promet&iacute;an convertirlos en modernos.</p>      <p >Esta dificultad metodol&oacute;gica hace que a la conclusi&oacute;n acerca del car&aacute;cter  alternativo  de los contra-imaginarios del pensamiento n&oacute;mada que se le atribuyen a Enrique  Restrepo Calancha y Luis Tejada se le deba conceder el beneficio de la duda. El  car&aacute;cter letrado de estos autores y su propia condici&oacute;n colonial —que no se  consideran en el an&aacute;lisis— se revelan en el gesto de poder experimentar su  propia existencia s&oacute;lo al vaciarse la ciudad, en la noche, en la bohemia que  anhela quien querr&iacute;a pasarse "...la vida saboreando la voluptuosidad de la  decadencia" &#40;Tejada<sup><a href="#1">1</a></sup> 1923, en Castro-G&oacute;mez 2009, p. 259&#41;.  Efectivamente, Tejada no a&ntilde;ora la aristocracia colonial. Inaugura el  habitus  de la burgues&iacute;a urbana que puede surgir en la diferencia colonial, cuya  experiencia "decadente" se nutre del roce nocturno con los habitantes de las  m&aacute;rgenes que el orden de la segunda modernidad define en las ciudades y le  permite, nuevamente mediante la letra, reproducida ahora en las nuevas m&aacute;quinas  de la industria cultural, exponer una nueva sensibilidad que anuncia las apor&iacute;as  de las experiencias de la modernidad en modo colonial. La tarea de se&ntilde;alar c&oacute;mo  el car&aacute;cter colonial y las formas de la colonialidad del biopoder comenzaron a  asimilarse en el pa&iacute;s desde las primeras d&eacute;cadas del siglo xx, es un esfuerzo  que las investigaciones sobre la subjetividad, el deseo y las formas  inmateriales del  capitalismo  tienen frente a s&iacute;.</p>  <hr size="1">      <p><b>Comentarios</b></p>     <p ><sup><a name="1">1</a></sup>.  Luis Tejada, Cr&oacute;nica “Elogio de la inactividad”, <i>Revista Cromos </i>343 &#40;25  de agosto de 1923&#41;: 110.</p>  </font>      ]]></body>
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