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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Presentación del dossier "Una mirada histórica, teórica e historiográfica sobre la frontera"]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">       <p align=center><b><font face="verdana" size="4">Presentaci&oacute;n del <i>dossier</i> &quot;Una mirada hist&oacute;rica, te&oacute;rica e historiogr&aacute;fica  sobre la frontera&quot;<sup><a    name="s*" href="#*"> *</a></sup></font></b></p>       <p><b>Diana Bonnett V&eacute;lez<sup><a    name="s**" href="#**">**</a></sup></b></p>  <sup><a href="#s**" name="**">**</a></sup> Profesora asociada del Departamento de Historia de la Universidad de los Andes  (Colombia). Historiadora de la Pontificia Universidad Javeriana (Colombia),  Mag&iacute;ster en Historia Andina por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales  (Ecuador) y Doctora en Historia por El Colegio de M&eacute;xico. Miembro del grupo de  investigaci&oacute;n <i>Historia Colonial</i> (Categor&iacute;a C en Colciencias). Algunas de  sus &uacute;ltimas publicaciones son el art&iacute;culo &quot;Oficios, rangos y parentesco. Los  trabajadores de la casa de la moneda de Santaf&eacute;. 1620-1816&quot;. <i>Historia y  Memoria</i> 6 (2013): 103-141, y el libro, coordinado junto a Nelson Fernando  Gonz&aacute;lez Mart&iacute;nez y Carlos Gustavo Hinestroza Gonz&aacute;lez, <i>Entre el poder, el  cambio y el orden social en la Nueva Granada colonial. Estudios de caso</i>  (Bogot&aacute;: Ediciones Uniandes, 2013), y editora acad&eacute;mica de la publicaci&oacute;n <i> Germ&aacute;n Colmenares: una obra para la historia </i>(Bogot&aacute;: Universidad del  Rosario, 2015). <a href="mailto:dbonnett@uniandes.edu.co">dbonnett@uniandes.edu.co</a> </p>          <p>DOI:<a href="http://dx.doi.org/10.7440/histcrit59.2016.01" target=_blank>http://dx.doi.org/10.7440/histcrit59.2016.01</a></p>   <hr size="1">       <p align="right">&quot;La noci&oacute;n de 'frontera natural' es simplemente un mito pol&iacute;tico&quot;</p>     <p align="right">&Eacute;tienne Balibar<sup><a    name="#s1" href=1>1</a></sup></p>       <p>En la actualidad, el concepto de frontera se usa de forma multivariada. En la  medida en que ha transcurrido el tiempo pareciera ser que su significado se ha  ampliado y que ahora el estudio de la frontera cobija y abarca las diversas  disciplinas de las Ciencias Sociales<sup><a    name="#s2" href=2>2</a></sup>.  Por lo que resulta importante acercarse a su definici&oacute;n y algunos cambios en su  significado hist&oacute;rico. Primero, &quot;Frontera&quot;, en su sentido etimol&oacute;gico, proviene  de &quot;tierra frente a otra&quot;, por lo que usualmente se asocia al &quot;l&iacute;mite entre dos  territorios&quot;, de all&iacute; que por lo general se haya vinculado su uso a procesos de  orden militar y pol&iacute;tico, atendiendo a la funci&oacute;n del Estado, del territorio y  de la poblaci&oacute;n. Sin embargo, la frontera, en cualquiera de sus acepciones, es  una construcci&oacute;n social, en la medida que cada l&iacute;mite y cada espacio deben ser  entendidos desde su historia particular, como parte de la biograf&iacute;a exclusiva de  cada sociedad<sup><a    name="#s3" href=3>3</a></sup>.</p>       <p>Por ejemplo, en el mundo moderno, a diferencia de la actualidad, el concepto de  frontera fue empleado de manera m&aacute;s definida. Pensadores iusnaturalistas, como  Francisco de Vitoria y Francisco Su&aacute;rez, lo usaron dentro de su concepci&oacute;n  jur&iacute;dica de lo que era el Imperio espa&ntilde;ol. Su empleo ten&iacute;a entonces que ver con  los tratados y derechos de los reinos de Castilla y Arag&oacute;n sobre los hombres y  las posesiones de Ultramar. As&iacute; lo se&ntilde;ala Juan Carlos Arriaga Rodr&iacute;guez para  explicar la diferencia entre dos acepciones del concepto, la jur&iacute;dica y la  pol&iacute;tica. Para Arriaga Rodr&iacute;guez, detr&aacute;s del concepto jur&iacute;dico lo verdaderamente  importante ten&iacute;a que ver con la relevancia que se daba a las posesiones del rey.  Por lo tanto, a los pensadores modernos no les interesaba solamente la frontera  como l&iacute;nea divisoria o como demarcaci&oacute;n de un espacio definido, sino &quot;el globo  de tierra&quot; que conten&iacute;a en su totalidad la Monarqu&iacute;a cat&oacute;lica<sup><a    name="#s4" href=4>4</a></sup>.  Esta idea vinculaba el poder territorial con la grandeza &quot;inconmensurable&quot; que  hab&iacute;a adquirido el imperio, &quot;donde nunca se pon&iacute;a el sol&quot;.</p>       <p>A partir de los procesos emancipatorios vividos en Hispanoam&eacute;rica en los inicios  del siglo XIX, las fronteras  comenzaron a ser pensadas desde los intereses de los Estados nacionales, no s&oacute;lo  como los derechos sobre las tierras, sino respecto a la importancia de definir  sus l&iacute;mites. En &eacute;stos se formalizaba ahora la idea de soberan&iacute;a y de dominio de  los gobernantes sobre los nuevos Estados, sus pobladores y los territorios que  los conformaban. Desde entonces, la noci&oacute;n pol&iacute;tica de frontera interesaba m&aacute;s  bien a partir de los derechos que generaban la posesi&oacute;n y la propiedad sobre &quot;la  poblaci&oacute;n, los objetos y recursos&quot;. A estos derechos se acced&iacute;a en la medida en  que un determinado territorio fuese considerado como propio<sup><a    name="#s5" href=5>5</a></sup>.  En la definici&oacute;n pol&iacute;tica eran igualmente significativos la noci&oacute;n de frontera  como l&iacute;nea de demarcaci&oacute;n territorial y lo que conten&iacute;a<sup><a    name="#s6" href=6>6</a></sup>,  por lo que cabr&iacute;a preguntarse: &iquest;En manos de qui&eacute;n estaba la decisi&oacute;n de incluir  o excluir los espacios y los hombres? &iquest;Bajo qu&eacute; ideales sociales y pol&iacute;ticos se  forjaron las nuevas fronteras?</p>       <p>De manera t&aacute;cita, la noci&oacute;n pol&iacute;tica de frontera en el siglo XIX acentuaba su inter&eacute;s en los  factores econ&oacute;micos, cient&iacute;ficos y culturales de los imperios y de las naciones.  Bajo la mentalidad ilustrada, los grandes imperios se hab&iacute;an preocupado por  conocer d&oacute;nde y qu&eacute; tantos recursos pod&iacute;an explotar, y les interesaba adem&aacute;s lo  que estos recursos significaban dentro de los haberes de un Estado. Las  expediciones cient&iacute;ficas de fines del siglo XVIII ya respond&iacute;an a estos  intereses, y desde este punto de vista, las relaciones geogr&aacute;ficas y los viajes  de expedici&oacute;n coadyuvaron a conocer m&aacute;s sobre la composici&oacute;n de la naturaleza,  las riquezas del subsuelo, y a saber m&aacute;s sobre los hombres que habitaban en los  distintos espacios adquiridos tras la era de las colonizaciones<sup><a    name="#s7" href=7>7</a></sup>.  En el caso de Chile, Rafael Sagredo encuentra en su investigaci&oacute;n que este  territorio fue considerado dentro de los dominios como &quot;la frontera austral del  Imperio espa&ntilde;ol&quot;, es decir, como la expresi&oacute;n del l&iacute;mite geogr&aacute;fico del imperio,  pero tambi&eacute;n como una &quot;frontera cient&iacute;fica&quot;: &quot;Un territorio por conocer a trav&eacute;s  del m&eacute;todo propio de la ciencia; por explotar y aprovechar econ&oacute;micamente  gracias al conocimiento que obtuviera de su exploraci&oacute;n y estudio&quot;<sup><a    name="#s8" href=8>8</a></sup>.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De modo similar a las apuestas de los Estados nacionales, historiogr&aacute;ficamente  autores como Friedrich Ratzel y Frederick Jackson Turner dedicaron sus obras a  diversas consideraciones te&oacute;ricas y anal&iacute;ticas sobre el estudio de la frontera  en el siglo XIX. A partir de  entonces se comenz&oacute; adem&aacute;s a escribir sobre este concepto, expandi&eacute;ndose y  adquiriendo diferentes relaciones con lo propiamente hist&oacute;rico, con lo  geogr&aacute;fico y con las otras Ciencias Sociales. Desde entonces, hasta la  actualidad, el estudio de la frontera se ha ajustado a los referentes de las  distintas escuelas de pensamiento y ha dado cuenta de las aristas desde donde se  puede examinar el concepto. Despu&eacute;s de que estos dos autores ofrecieran sus  trabajos, diversos historiadores, ge&oacute;grafos y soci&oacute;logos avanzaron en sus  an&aacute;lisis sobre este concepto. Aqu&iacute; se puede hacer referencia, entre otros  investigadores, a Arnold Toynbee, Paul Vidal de La Blache, Lucien Febvre y Marc  Bloch<sup><a    name="#s9" href=9>9</a></sup>.</p>       <p>Lo que se aprecia en el panorama descrito es que actualmente es casi imposible  encuadrar el concepto en una &uacute;nica definici&oacute;n, como en su momento lo har&iacute;an el  mundo moderno y los Estados nacionales. Adem&aacute;s, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, los  estudios sobre la frontera han adquirido incluso un mayor protagonismo porque a  trav&eacute;s de su an&aacute;lisis no s&oacute;lo se observan diferencias, sino que se expresan las  diversas posibilidades y estrategias usadas por los hombres para conectar o  rebatir las interacciones entre los hombres y su medio. Desde la geograf&iacute;a, la  historia y la antropolog&iacute;a, los estudios sobre la &quot;frontera&quot; remiten a los  investigadores a examinar de modo interdisciplinar el territorio, las fluidas  condiciones del espacio social y las estrategias geopol&iacute;ticas de los gobiernos;  al mismo tiempo que desde los estudios regionales se abre paso a los an&aacute;lisis  que diferencian la frontera urbana y los espacios rurales, que en el &aacute;mbito de  la colonialidad se han prestado para construir fronteras entre lo deseado y lo  excluido. </p>       <p>Tambi&eacute;n la frontera marca interesantes elementos para comprender desde los  estudios sociol&oacute;gicos y desde la antropolog&iacute;a la alteridad, la diferencia y la  alternatividad. Pues m&aacute;s all&aacute; de la frontera colonizada se encontraba la idea de  la existencia de la antropofagia, la insumisi&oacute;n y la barbarie, cuando se daba el  encuentro de dos culturas dis&iacute;miles en un mismo espacio. A esto se suman los  trabajos de los economistas, para quienes la frontera significa un eje de  intercambio, de contrabando y de toda clase de movimientos monetarios. As&iacute; como  los estudios culturales, que a su vez han aportado nuevas miradas a esta noci&oacute;n  al asociarla con procesos de innovaci&oacute;n, de adaptaci&oacute;n y, por decirlo de alg&uacute;n  modo, de renovaci&oacute;n cultural.</p>       <p>Este<i> dossier</i> ha tenido como objetivo reunir trabajos que ofrecen una  renovada mirada sobre este tema, dirigidos a todos los interesados en la  Historia y, por supuesto, en las Ciencias Sociales. Los art&iacute;culos proporcionan  una mirada sobre la problem&aacute;tica de la frontera asociada con procesos referentes  al per&iacute;odo colonial, a los eventos ocurridos durante los siglos XIX y XX, e incluso a las nuevas perspectivas de an&aacute;lisis para los  historiadores del siglo XXI. El  conjunto de investigaciones que le permiten al lector observar la diversidad de  tem&aacute;ticas y de espacios que confluyen al hablarse de frontera. Dada la  multiplicidad de posibilidades de an&aacute;lisis, en ellos se pueden observar los  planteamientos te&oacute;ricos que suscitan, a la vez que se ponen en escena, los  trabajos hist&oacute;ricos e historiogr&aacute;ficos asociados con esta categor&iacute;a.</p>       <p>Inicia el <i>dossier</i> con un art&iacute;culo de corte historiogr&aacute;fico en el que  Tom&aacute;s A. Mantec&oacute;n Movell&aacute;n y Susana Truchuelo Garc&iacute;a ofrecen una perspectiva de  la frontera con su mirada de historiadores del siglo XXI. El art&iacute;culo se titula &quot;La(s)  frontera(s) exteriores e interiores de la Monarqu&iacute;a Hisp&aacute;nica: perspectivas  historiogr&aacute;ficas&quot;. En el texto escenifican la conflictividad y el dinamismo de las fronteras  durante el per&iacute;odo que los autores rotulan como propio de &quot;la Monarqu&iacute;a  Hisp&aacute;nica&quot;, es decir, desde los inicios de la conquista de las Indias hasta la  eclosi&oacute;n de los Estados nacionales. Desde su punto de vista, la frontera como  &quot;noci&oacute;n polis&eacute;mica&quot; arroja importantes explicaciones sobre las actuaciones de la  monarqu&iacute;a en el imperio, pero tambi&eacute;n en sus contornos. Definen la &quot;Monarqu&iacute;a  Hisp&aacute;nica&quot; como una &quot;estructura pol&iacute;tica compleja, sujeta a din&aacute;micas de cambio,  inducidas por causas end&oacute;genas y ex&oacute;genas, que afectaron de forma desigual a  cada una de sus partes&quot;. Desde esta definici&oacute;n explican diferentes procesos  vividos hacia adentro del imperio y hacia afuera, entendiendo la frontera de  manera &quot;poli&eacute;drica&quot;, que de alguna manera coincide con las anotaciones que se  hac&iacute;an al principio de esta presentaci&oacute;n. El art&iacute;culo, como se podr&aacute; apreciar,  se detiene en explicar las relaciones problem&aacute;ticas, que son &quot;consustancial(es)  a los contornos fronterizos&quot;.</p>       <p>El<i> dossier</i> prosigue con un  art&iacute;culo interesado en la historia colonial neogranadina, del per&iacute;odo que se  denomina la &quot;colonia temprana&quot;. En su art&iacute;culo titulado &quot;Mestizaje  y frontera en las tierras del Pac&iacute;fico del Nuevo Reino de Granada, siglos XVI y  XVII&quot;, Juan David Montoya define en una frase contundente el car&aacute;cter de la frontera  que explora como &quot;mundos permeables al extremo&quot;. En una &quot;regi&oacute;n de frontera&quot;,  como califica el autor las tierras del Pac&iacute;fico colombiano, surgieron hombres  que reflejaban muy bien las condiciones de las &quot;fronteras sociales&quot; y  &quot;marginales&quot; del Imperio espa&ntilde;ol. En ellas, el ser &quot;h&iacute;brido&quot; se expres&oacute; mediante  el mestizaje biol&oacute;gico y el ser ladino. El objetivo de este art&iacute;culo, pues, es  perfilar las caracter&iacute;sticas de aquellos individuos, de naturaleza heterog&eacute;nea,  que desde las fronteras sirvieron de mediadores en el proceso de conquista  hispana. Por un lado, los hijos mestizos de conquistadores de Antioquia y del  Choc&oacute;, quienes al lado de sus padres quisieron buscar fortuna. Aqu&iacute; se  ejemplifican los casos de Alonso de Rodas Carvajal y Melchor Vel&aacute;zquez, el Mozo.  Por otro lado, la historia de otros mediadores culturales, indios y negros, como  tambi&eacute;n de &quot;los jefes nativos; y embajadas comerciales que en lugar de enfrentar  a los colonos ib&eacute;ricos optaron por comerciar sus alimentos y riquezas a cambio  de armas y herramientas provenientes del Viejo Mundo&quot;.</p>       <p>El siguiente art&iacute;culo nos relaciona con Chile como una frontera muy  significativa para el Imperio espa&ntilde;ol. La investigaci&oacute;n de Natalia G&aacute;ndara  Chacana, &quot;Representaciones de un territorio. La frontera mapuche en los  proyectos ilustrados del Reino de Chile en la segunda mitad del siglo XVIII&quot;, aporta una nueva &oacute;ptica  sobre el territorio de frontera mapuche, al subrayar elementos interesantes e  insuficientemente estudiados por la historiograf&iacute;a de fines del siglo XX. G&aacute;ndara define las fronteras  como &quot;espacios sociales donde culturas dispares se encuentran, chocan y se  enfrentan, a menudo dentro de relaciones altamente asim&eacute;tricas de dominaci&oacute;n y  subordinaci&oacute;n&quot;. Al hablar de la historiograf&iacute;a de la frontera mapuche en el  siglo XVIII, G&aacute;ndara vincula su  trabajo con un tema de mucho inter&eacute;s para la historia actual: hacer historia de  las representaciones del territorio es hacer la historia de las representaciones  espaciales del poder. En ese sentido, como en otros casos americanos, &quot;los  proyectos de expansi&oacute;n colonial son le&iacute;dos como productos del discurso ilustrado  y la mentalidad reformista del siglo XVIII&quot;. Las comunidades mapuches se manten&iacute;an hacia mediados  del siglo XVIII como un territorio  independiente, que deber&iacute;a ser asimilado a los criterios ilustrados de progreso  y utilidad, obedeciendo de esta manera a los cambios del poder internacional. El  art&iacute;culo se sit&uacute;a en el estudio de cuatro proyectos que se propusieron para  poder asimilar el territorio mapuche a la soberan&iacute;a espa&ntilde;ola y disminuir el  nivel de vulnerabilidad de esta zona frente a los intereses de las principales  potencias.</p>       <p>Por su parte, Laura Caso y Mario Alphat titulan su art&iacute;culo &quot;De  antiguos territorios coloniales a nuevas fronteras republicanas: la Guerra de  Castas y los l&iacute;mites del suroeste de M&eacute;xico, 1821-1893&quot;.  &Eacute;ste se sit&uacute;a en los inicios del siglo XIX  y pone en su centro una pregunta que puede replicarse en otros contextos: &iquest;Bajo  qu&eacute; consideraciones se demarcaron las fronteras de los nuevos Estados  nacionales? En ese caso se examinan los conflictos suscitados a partir de la  circunscripci&oacute;n de la frontera del territorio mexicano con las Provincias Unidas  de Centroam&eacute;rica y, posteriormente, con la Rep&uacute;blica de Guatemala; a estas  dificultades se sum&oacute; el dif&iacute;cil proceso de establecer la frontera con Belice, en  manos de Inglaterra. Definir una frontera, en este caso particular, tuvo efectos  en el fraccionamiento de un arzobispado, en la ruptura de poblaciones de lengua  itza y en el desconocimiento de los intereses de la poblaci&oacute;n india. Por tanto,  la construcci&oacute;n de la frontera sureste de M&eacute;xico da cuenta de la ideolog&iacute;a que  animaba a los gobernantes de los Estados-naci&oacute;n, para pensar sus territorios y  los hombres que los conformaban. La sublevaci&oacute;n ind&iacute;gena de 1847, m&aacute;s conocida  como la Guerra de Castas, hizo m&aacute;s compleja la situaci&oacute;n en aquella frontera.  Este art&iacute;culo aproxima al concepto de &quot;zonas de frontera&quot;, asociado con regiones  marginales, con aquellos espacios que representan el lado opuesto de la  &quot;civilidad&quot; y del control del Estado.</p>       <p>&quot;La hoja transfronteriza. El consumo de coca en las faenas mineras salitreras en  el Norte Grande de Chile (1900-1930)&quot; es el &uacute;ltimo art&iacute;culo de este <i>dossier</i>.  Sergio Alberto Gonz&aacute;lez Miranda estudia en un contexto nuevo -en pleno desierto  de Atacama, en el Norte Grande de Chile- el flujo de la hoja de coca. Si bien  esta mercanc&iacute;a se movi&oacute; com&uacute;nmente en otros contextos mineros de Chile y del  norte de Argentina, lo que hace in&eacute;dita esta investigaci&oacute;n es su tr&aacute;nsito junto  con los trabajadores que deb&iacute;an emplearse en las minas de salitre,  caracterizadas por ser minas a cielo abierto. Asociados a la introducci&oacute;n de la  coca, tambi&eacute;n llegaron a Chile otros productos, como los tejidos, el chu&ntilde;o, el  charqui, la quinoa y las chichas, productos que terminaron siendo extensivos a  toda la comunidad de mineros. En esta investigaci&oacute;n se observa la paradoja que  surge alrededor de un producto cuyo consumo es prohibido por el Estado, pero que  adquiere importancia en un territorio que, ante la ausencia de trabajadores,  requiere mano de obra boliviana.</p>       <p>En conclusi&oacute;n, los art&iacute;culos que aqu&iacute; se presentan son una expresi&oacute;n de la gran  variedad de acepciones que actualmente encierra el concepto de frontera en la  disciplina hist&oacute;rica y en las Ciencias Sociales. Por una parte, estas  investigaciones expresan el ensanchamiento y la variedad de temas y de &aacute;mbitos  en el que se inscribe, cuando se trata de los saberes sociales; al mismo tiempo  que muestran la multiplicidad de aplicaci&oacute;n a distintos tiempos y lugares. Por  &uacute;ltimo, en el <i>dossier</i> puede observarse que los estudios sobre la frontera  han adquirido cada vez mayores formas y se pueden asociar de manera multivariada  a los intereses de las disciplinas sociales, enriqueciendo enormemente sus  perspectivas de an&aacute;lisis.</p>   <hr size="1">       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Comentarios</b></p>      <p><sup><a href="#s1" name="1">1</a></sup>    		"&#91;...&#93; consideramos que no hay ni 'fronteras naturales' ni nunca han  		existido. El hecho de vincular la frontera a un r&iacute;o o una cadena de  		monta&ntilde;as responde 'al derecho de naturalizar una noci&oacute;n que es  		b&aacute;sicamente pol&iacute;tica'. En este proceso de naturalizaci&oacute;n es esencialista  		su sentido, hasta tal punto de que igual que no es posible modificar el  		curso de un r&iacute;o, ni la cadena de una monta&ntilde;a, la frontera 'est&aacute; ah&iacute; para  		siempre'. Eso significa que, como instituci&oacute;n, la frontera es ante todo  		una categor&iacute;a hist&oacute;rica que siempre ha de ser entendida en su propia  		biograf&iacute;a, como resultado de una historia particular&quot;. Ricard  		Zapata-Barrero, &quot;Frontera: concepto y pol&iacute;tica&quot;, en <i>Fronteras en  		movimiento. Migraciones hacia la Uni&oacute;n Europea en el contexto  		mediterr&aacute;neo</i>, editado por Ricard Zapata-Barrero y Xavier  		Ferrer-Gallardo (Barcelona: Ediciones Bellaterra, 2012), 40. </p> 		     <p><sup><a href="#s2" name="2">2</a></sup>    		V&eacute;ase al respecto: Salvador Bernab&eacute;u Albert, <i>Poblar la inmensidad:  		sociedades, conflictividad y representaci&oacute;n en las m&aacute;rgenes del Imperio  		Hisp&aacute;nico (siglos XV-XIX)</i> (Rubi: Ediciones Rubeo, 2010), 548;  		Salvador Bernab&eacute;u Albert y Fr&eacute;d&eacute;rique Langue, coords., <i>Fronteras y  		sensibilidades en las Am&eacute;ricas</i> (Madrid: Ediciones Doce Calles,  		2011), 392. </p> 		     <p><sup><a href="#s3" name="3">3</a></sup>    		Zapata-Barrero, &quot;Frontera: concepto y pol&iacute;tica&quot;, 27-56. </p> 		     <p><sup><a href="#s4" name="4">4</a></sup>    		Juan Carlos Arriaga-Rodr&iacute;guez, &quot;Tres tesis del concepto Frontera en la  		historiograf&iacute;a&quot;, en <i>Tres miradas a la historia contempor&aacute;nea</i>,  		coordinado por Gerardo Gurza Lavalle (M&eacute;xico: Instituto Mora, 2013), 9. </p> 		     <p><sup><a href="#s5" name="5">5</a></sup>   Arriaga-Rodr&iacute;guez, &quot;Tres tesis del concepto&quot;, 9. </p>       <p><sup><a href="#s6" name="6">6</a></sup>    		Por mucho tiempo la frontera evoc&oacute; espacios donde reinaban la anomia, el  		narcotr&aacute;fico, las redes y la trata de personas, y asuntos que ten&iacute;an que  		ver con la ilegalidad. Es decir, la diferencia entre la &quot;civilidad y la  		barbarie&quot;. Los &quot;cruzafronteras&quot; y los &quot;espaldas mojadas&quot; son dos  		ejemplos cotidianos. </p> 		     <p><sup><a href="#s7" name="7">7</a></sup>    		Rafael Sagredo Baeza y Jos&eacute; Ignacio Leiva Gonz&aacute;lez, <i>La expedici&oacute;n  		Malaspina en la frontera austral del Imperio espa&ntilde;ol</i> (Santiago:  		Editorial Universitaria, 2004), 27. </p> 		     <p><sup><a href="#s8" name="8">8</a></sup>    		Sagredo se&ntilde;ala que &quot;Chile es apreciado y estudiado en tanto &aacute;rea  		geogr&aacute;fica que es preciso cautelar militarmente en su condici&oacute;n de mera  		l&iacute;nea de defensa de las posesiones de Espa&ntilde;a en las costas del Pac&iacute;fico  		sur, cuando no del oc&eacute;ano en su totalidad, en tanto espacio imperial&quot;.  		Sagredo Baeza y Leiva Gonz&aacute;lez, <i>La expedici&oacute;n Malaspina</i>, 27. </p> 		     <p><sup><a href="#s9" name="9">9</a></sup>    		Al respecto, v&eacute;ase Arriaga-Rodr&iacute;guez, &quot;Tres tesis del concepto&quot;. </p>      <hr size="1">       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Bibliograf&iacute;a</b></p>       <!-- ref --><p>1. Arriaga-Rodr&iacute;guez, Juan Carlos. &quot;Tres tesis del concepto Frontera en la  historiograf&iacute;a&quot;. En <i>Tres miradas a la historia contempor&aacute;nea</i>, coordinado  por Gerardo Gurza Lavalle. M&eacute;xico: Instituto Mora, 2013, 9-47.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1563065&pid=S0121-1617201600010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>2. Balibar, &Eacute;tienne. <i>Nosotros, &iquest;ciudadanos de Europa?: las fronteras, el  Estado, el pueblo</i>. Madrid: Tecnos, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1563067&pid=S0121-1617201600010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>3. Bernab&eacute;u Albert, Salvador. <i>Poblar la inmensidad: sociedades,  conflictividad y representaci&oacute;n en las m&aacute;rgenes del Imperio Hisp&aacute;nico (siglos  XV-XIX)</i>. Rubi: Ediciones Rubeo, 2010.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1563069&pid=S0121-1617201600010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>4. Bernab&eacute;u Albert, Salvador y Fr&eacute;d&eacute;rique Langue, coordinadores. <i> Fronteras y sensibilidades en las Am&eacute;ricas</i>. Madrid: Ediciones Doce Calles,  2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1563071&pid=S0121-1617201600010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>5. Sagredo Baeza, Rafael y Jos&eacute; Ignacio Leiva Gonz&aacute;lez. <i>La expedici&oacute;n  Malaspina en la frontera austral del Imperio espa&ntilde;ol</i>. Santiago: Editorial  Universitaria, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1563073&pid=S0121-1617201600010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>6. Zapata-Barrero, Ricard. &quot;Frontera: concepto y pol&iacute;tica&quot;. En <i>Fronteras en  movimiento. Migraciones hacia la Uni&oacute;n Europea en el contexto mediterr&aacute;neo</i>,  editado por Ricard Zapata-Barrero y Xavier Ferrer-Gallardo. Barcelona: Ediciones  Bellaterra, 2012, 27-56.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1563075&pid=S0121-1617201600010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>        </font>      ]]></body><back>
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