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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA INCIDENCIA DEL MODELO DE EDUCACIÓN SUPERIOR Y DE LA INTERVENCIÓN ESTATAL EN LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN COLOMBIA]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>EDITORIAL</b></font>     <br><img src ="img/revistas/prole/v19n37/CCBY-NC-ND-2.5.jpg"></font></p> <font face="verdana" size="4">    <p align="center"><b>LA INCIDENCIA DEL MODELO DE EDUCACI&Oacute;N SUPERIOR Y DE LA INTERVENCI&Oacute;N ESTATAL EN LA CALIDAD DE LA EDUCACI&Oacute;N SUPERIOR EN COLOMBIA</b></p></font> <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><b></b><b><i>Juan Carlos Villalba Cuéllar (editor)     <br>Andr&eacute;s Gonz&aacute;lez Serrano (coeditor)</i></b></p> <hr>     <p>El reciente esc&aacute;ndalo de la Universidad San Mart&iacute;n, y los no tan recientes casos de otras universidades, ponen sobre la mesa la discusi&oacute;n sobre el modelo de educaci&oacute;n superior colombiano y la calidad que genera el mismo modelo. Se trata de un asunto de inter&eacute;s nacional porque el futuro laboral de la generaci&oacute;n actual y de otras generaciones est&aacute; en manos de ese modelo; y adem&aacute;s se pone en juego la superaci&oacute;n de la pobreza y la reducci&oacute;n de las desigualdades sociales, la competitividad de la mano de obra colombiana, y la generaci&oacute;n de conocimiento que pongan al pa&iacute;s en un lugar adecuado en el contexto internacional. Hay que se&ntilde;alar primero que los problemas de la educaci&oacute;n superior en el &aacute;mbito universitario son de diversa &iacute;ndole, empezando por un bajo porcentaje de acceso a este nivel por parte de los estudiantes que se grad&uacute;an de bachillerato; un alto nivel de deserci&oacute;n pues uno de cada dos estudiantes no culmina sus estudios superiores (Melo, Ramos &amp; Hern&aacute;ndez 2014); una insuficiente infraestructura f&iacute;sica; problemas presupuestales y de asignaci&oacute;n de recursos; una deficiente formaci&oacute;n acad&eacute;mica de sus docentes; una heterog&eacute;nea calidad educativa; entre muchos otros. Para el &aacute;mbito de este editorial nos interesa aquella relativa a las causas y consecuencias de la heterogeneidad en la calidad de la formaci&oacute;n otorgada por las instituciones que se encuentran en el nivel de educaci&oacute;n superior de pregrado, as&iacute; como la incidencia de la intervenci&oacute;n del Estado en dicho fen&oacute;meno. En unas pocas l&iacute;neas se pretende reflexionar sobre el modelo del sistema de educaci&oacute;n superior actual bajo la hip&oacute;tesis que el problema se centra en la l&oacute;gica mercantilista que rige dicho modelo y en la falta de intervenci&oacute;n del Estado.</p>     <p>Comencemos por el modelo de educaci&oacute;n superior. La educaci&oacute;n es el factor fundamental del desarrollo de la sociedad, de ella depende el paso de una sociedad con altos factores de incivilidad como la colombiana a una sociedad civilizada. El modelo colombiano de educaci&oacute;n superior puesto en marcha desde hace muchos a&ntilde;os le deja en gran medida a los particulares la responsabilidad de ejecutar esa tarea, ya que las universidades colombianas en un alto porcentaje son de car&aacute;cter privado y los estudiantes (o sus padres) tienen la responsabilidad de financiar el pago de la educaci&oacute;n, que adem&aacute;s es muy costosa. La universidad p&uacute;blica, que tiene bajos costos de matr&iacute;cula, juega un rol menor por su baja cobertura. As&iacute; las cosas, por razones hist&oacute;ricas y pol&iacute;ticas la educaci&oacute;n superior en Colombia es de car&aacute;cter predominantemente privado.</p>     <p>Bajo el esquema legal que las rige, las instituciones de educaci&oacute;n superior (IES) se clasifican por el car&aacute;cter acad&eacute;mico en: a) Instituciones T&eacute;cnicas profesionales; b) Instituciones tecnol&oacute;gicas; c) Instituciones universitarias o escuelas tecnol&oacute;gicas; y d) Universidades. El car&aacute;cter de universidad lo pueden alcanzar las anteriores si cumplen con los requisitos del art&iacute;culo 20 de la Ley 30 de 1992, desarrollados en el decreto 1212 de 1993 (Ministerio de Educaci&oacute;n, p&aacute;gina web). Estas IES pueden ser de naturaleza p&uacute;blica o privada.</p>     <p>Tal y como est&aacute; dise&ntilde;ado el sistema, el Estado a trav&eacute;s del Ministerio de Educaci&oacute;n asume la supervisi&oacute;n y control de la educaci&oacute;n superior, a trav&eacute;s de una normatividad que le permite otorgar registros calificados (especies de licencias de funcionamiento de instituciones educativas y programas) y ejercer unas funciones de posterior inspecci&oacute;n, vigilancia y control del cumplimiento de unos m&iacute;nimos est&aacute;ndares de calidad. Bajo este modelo en Colombia han surgido IES de todos los pelambres, gracias a que obtener un registro calificado de un programa resulta relativamente f&aacute;cil. Encontramos as&iacute; distinguidas IES con est&aacute;ndares de educaci&oacute;n altos, creadas bajo modelos anglosajones o europeos, en algunas de las cuales parece que se ense&ntilde;ara y discutieran asuntosa espaldas de la realidad colombiana, verdaderas &iacute;nsulas, que adem&aacute;s han formado a la clase dirigente del pa&iacute;s con los resultados que hoy vemos. Igualmente existen universidades estatales de alta calidad, que tienen unos controles de acceso para el estudiantado que permite que solamente los mejores ingresen a ellas, creando otra especie de &eacute;lite intelectual. Luego encontramos un mont&oacute;n de IES, las del mont&oacute;n, all&iacute; hay de todo, buenas, regulares y malas. Entre esta &uacute;ltimas algunas que no se sabe a qu&eacute; se dedican, otras parecen factor&iacute;as o f&aacute;bricas de profesionales en serie, profesionales que al final de sus carreras han pagado altas sumas de dinero, si lo medimos por la capacidad de pago de los estudiantes, para obtener t&iacute;tulos que no les garantizan siempre ser profesionales competitivos en el mundo laboral, aunque existan destellos y casos aislados de aquellos que se esfuerzan por superar esta barrera y lo logran. Tambi&eacute;n est&aacute;n aquellas que aunque las denominen "garajes" son administradas por gente seria y pretenden hacer las cosas bien. Encontramos otras que son el instrumento de renombrados gamonales regionales y locales para adquirir votos, verdaderas f&aacute;bricas de votos cuyo lema podr&iacute;a ser: dame un voto y te dar&eacute; un cupo en un "garaje". Existen otras que administradas por familias, parecen eso, sociedades de familia en que prima el reparto de utilidades (aunque su naturaleza jur&iacute;dica diga otra cosa) y los intereses mezquinos del clan familiar que las dirigen. Otras IES tambi&eacute;n son la caja menor para financiar todo tipo de actividades, comerciales, pol&iacute;ticas, etc. Y as&iacute;, como "en botica", hay de todo en el circo de la educaci&oacute;n superior colombiana, un sistema maravilloso en que caben toda clase de mercachifles de la educaci&oacute;n- negocio. La peor parte ese circo, la sufren los estudiantes y sus padres; estos &uacute;ltimos hacen enormes esfuerzos econ&oacute;micos porque sue&ntilde;an con ver profesionales a sus hijos, dinero que en muchos casos se va a la basura, con el auspicio del Estado. Afirmamos esto porque la realidad del mercado laboral indica que un egresado de una universidad "de garaje" no es competitivo frente sus pares de otras universidades, y no tiene garant&iacute;a de un desarrollo profesional adecuado. Los profesores universitarios igualmente sufren las consecuencias al ser usados por ese perverso sistema, ya que tienen que prestarse al juego de la mediocridad para no perder sus empleos o c&aacute;tedras en las universidades-negocio. El resultado, un espect&aacute;culo de la peor calidad, el reflejo de la sociedad colombiana: una educaci&oacute;n elitista, mediocre por convicci&oacute;n, que segrega y eterniza las diferencias en la sociedad colombiana, que no genera conocimiento, entre otros males. Porque el subdesarrollo no s&oacute;lo es la falta de infraestructura como v&iacute;as, parques, bibliotecas, hospitales, etc; el subdesarrollo m&aacute;s grave que puede padecer una sociedad es el subdesarrollo intelectual y Colombia bajo este modelo est&aacute; sumida en ese hueco profundo. Este es el que se ha denominado el mercado de la educaci&oacute;n superior, que mueve al a&ntilde;o al menos 7,5 billones de pesos (El Tiempo, 16 de diciembre de 2014) y no pocos intereses pol&iacute;ticos.</p>     <p>Partamos de lo fundamental, un pa&iacute;s serio no deber&iacute;a tener universidades "garaje", eso es una verg&uuml;enza nacional, &iquest;le podr&iacute;a explicar usted a un ciudadano de un pa&iacute;s desarrollado sin sonrojarse o sentir verg&uuml;enza por qu&eacute; en Colombia existen este tipo de universidades? Pero lo que importa realmente es que nos expliquen a los colombianos por qu&eacute; Colombia no cuenta con un sistema educativo democr&aacute;tico, incluyente, pluralista, en el que todo ciudadano tenga derecho a un cupo en una verdadera universidad por el solo hecho de vivir en suelo colombiano, m&aacute;s all&aacute; de cu&aacute;nto dinero tiene y a qu&eacute; casta pertenece. Y sobre todo educaci&oacute;n de calidad, porque actualmente la calidad en la educaci&oacute;n se mide por la capacidad adquisitiva de los estudiantes- clientes, si paga caro recibe buena calidad y si paga barato recibe mala calidad, con muy pocas excepciones como algunas universidades p&uacute;blicas. Un sistema con una l&oacute;gica mercantilista que se aplica a la perfecci&oacute;n para las mercanc&iacute;as, si compro zapatos baratos son de inferior calidad a unos caros. Pero esta l&oacute;gica no se puede aplicar para un servicio que no es una mercanc&iacute;a, la educaci&oacute;n es un derecho, un servicio p&uacute;blico con una funci&oacute;n social; adem&aacute;s una simple raz&oacute;n pr&aacute;ctica se impone, no puede tratarse como una mercanc&iacute;a un servicio del cual depende el futuro de una sociedad, es el peor de los negocios en t&eacute;rminos del futuro de un Estado. Si la sociedad colombiana no se supera este estadio de atraso dif&iacute;cilmente el pa&iacute;s lograr&aacute; el bienestar de sus ciudadanos, ni ser&aacute; competitivo en el &aacute;mbito internacional. Adem&aacute;s, en un contexto de post-conflicto mucho menos es viable encontrar la anhelada paz con un sistema educativo que perpet&uacute;a la desigualdad y la pobreza.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ahora bien, &iquest;y qu&eacute; papel ha jugado el Estado?, lo peor de todo es que el Estado y el Ministerio de Educaci&oacute;n promueven ese sistema, otorgando registros calificados a diestra y siniestra; para luego cuestionar la calidad de los programas a los que ellos mismos les otorgaron los registros calificados.</p>     <p>Hace algunos a&ntilde;os el MEN cre&oacute; la figura de la acreditaci&oacute;n de alta calidad, es un sistema que permite que a trav&eacute;s de un sistema de auto -evaluaci&oacute;n previo, el MEN certifique unos est&aacute;ndares de calidad educativa &oacute;ptimos de los programas acad&eacute;micos y de las universidades. Este sistema sigue de todos modos una l&oacute;gica mercantilista, porque se basa en el postulado de que en el mercado de la educaci&oacute;n los agentes econ&oacute;micos (programas y universidades) se esforzar&aacute;n por ser m&aacute;s competitivos, con mejor calidad acad&eacute;mica, para acaparar m&aacute;s clientes- estudiantes, y este modelo de competencia generar&aacute; la depuraci&oacute;n del sistema. Con todo, el sistema ha dado frutos y ha contribuido a la mejora de la calidad acad&eacute;mica de muchos programas, pero es un modelo que tiene debilidades, una de ellas es que de las muchas universidades y programas que existen en Colombia todav&iacute;a en un alto porcentaje de ellas no importa para nada el tema de la acreditaci&oacute;n de alta calidad, los tiene sin cuidado. Eso quiere decir, bajo la misma l&oacute;gica, que el mercado tiene fallas, y que ciertas universidades tienen una posici&oacute;n de comodidad en su contexto que hace que tomen una actitud parasitaria (porque ni siquiera quieren competir), por ejemplo, si un gamonal o cacique regional tiene una universidad en provincia que le sirve para dar cupos a cambio de votos, qu&eacute; tanto le interesar&aacute; incurrir en sobrecostos para que esta instituci&oacute;n tenga altos est&aacute;ndares de calidad y sea acreditada, muy poco o nada, claro est&aacute;, pues tienen un mercado asegurado. En un pa&iacute;s donde el Estado no es capaz de brindar el acceso a la educaci&oacute;n superior a todos sus ciudadanos o a un n&uacute;mero alto de estos siempre habr&aacute; mercado para los oportunistas. He all&iacute; el porqu&eacute; una l&oacute;gica mercantilista para un servicio que no es una mercanc&iacute;a no funciona, o tiene unos alcances limitados. Si desde la misma teor&iacute;a de la competencia se cre&oacute; la figura de la regulaci&oacute;n es porque la competencia en los mercados no es perfecta, ni siquiera el postulado es completo en la teor&iacute;a econ&oacute;mica. Entonces se hace palpable la necesidad de cambiar el modelo, porque est&aacute; basado en premisas inadecuadas y porque los resultados en Colombia son m&aacute;s que desastrosos.</p>     <p>Igualmente el Ministerio de Educaci&oacute;n ha tenido iniciativas valiosas como "Ser pilo paga", con el fin de garantizar acceso a la educaci&oacute;n superior y financiaci&oacute;n de los estudios de estudiantes con alto rendimiento acad&eacute;mico y escasos recursos. No obstante en un Estado social de derecho y conforme a nuestra constituci&oacute;n pol&iacute;tica hay una premisa que no puede ser olvidada, todos los ciudadanos tienen derecho a la educaci&oacute;n, educaci&oacute;n de calidad, y no solamente los pilos, pues seguimos bajo una &oacute;ptica excluyente. As&iacute; que programas como estos son bienvenidos, pero deben ser complementados con pol&iacute;ticas de ampliaci&oacute;n de la cobertura y de la calidad de la educaci&oacute;n p&uacute;blica universitaria. El fortalecimiento de la universidad p&uacute;blica en cobertura y calidad as&iacute; como un estricto control del sistema educativo privado en educaci&oacute;n superior deben ser complementarios. Algunos estudios demuestran que programas como "Ser pilo paga" tienen inconvenientes como fortalecer con dinero p&uacute;blico el sistema de educaci&oacute;n privado con alto precio para el Estado y en detrimento del fortalecimiento de la universidad p&uacute;blica (El Espectador, 18 de noviembre de 2015). As&iacute; las cosas, en un Estado social de derecho no ser tan pilo tambi&eacute;n deber&iacute;a pagar. Adem&aacute;s surge una reflexi&oacute;n adicional, todos esos que "no son tan pilos" provienen en gran medida de la educaci&oacute;n b&aacute;sica y secundaria p&uacute;blica o privada vigilada por el Estado, con graves deficiencias en su formaci&oacute;n acad&eacute;mica, el problema entonces es de ra&iacute;z...</p>     <p>La instauraci&oacute;n de las pruebas Saber Pro tambi&eacute;n se ha promovido como un mecanismo que sirva de filtro para garantizar la calidad de los profesionales que egresan de las IES. Pero el inconveniente es que imponer un examen estatal a los estudiantes de &uacute;ltimos semestres significa poner un manto de duda sobre la calidad de los profesionales de las IES, que se supone que tienen un registro calificado que garantiza una educaci&oacute;n de una calidad est&aacute;ndar. Es un control que se torna adem&aacute;s insuficiente y tard&iacute;o, porque el resultado no mejora la calidad en la educaci&oacute;n ni las condiciones del estudiante, sino que bajo criterios de evaluaci&oacute;n que pueden ser cuestionables simplemente certificar&aacute; la mediocridad o la brillantez del futuro profesional. Esto no resuelve nada de fondo.</p>     <p>Desafortunadamente el escudo que utilizan tanto Ministerio como IES para que lo narrado ocurra es "la autonom&iacute;a universitaria", como si se tratase de una figura que sirve para justificar todo al interior de una instituci&oacute;n educativa.</p>     <p>Hace poco el gobierno expidi&oacute; como consecuencia del esc&aacute;ndalo de la Universidad San Mart&iacute;n una ley que regula la inspecci&oacute;n y vigilancia de la educaci&oacute;n superior, la Ley 1740 de 2014, espec&iacute;ficamente centrada en el aumento de las funciones de inspecci&oacute;n otorgadas al MEN, como la posibilidad de establecer medidas preventivas frente a las IES, el control de informaci&oacute;n publicitaria y financiera de las mismas. Igualmente se contempla en la norma la creaci&oacute;n de una Superintendencia de Educaci&oacute;n que tiene que ser reglamentada en 2015 y que tendr&aacute; muchas funciones de las que ya ten&iacute;a el MEN. La creaci&oacute;n a las carreras de esta entidad burocr&aacute;tica es una ratificaci&oacute;n de lo que venimos afirmando, de la aplicaci&oacute;n de la l&oacute;gica mercantilista a un sistema que no es mercantilista. Parece l&oacute;gico que si los gobiernos de turno creen que la educaci&oacute;n es una mercanc&iacute;a, a los problemas educativos le aplican soluciones de mercado, y eso fue lo que se hizo con esta ley de 2014, se fortaleci&oacute; la regulaci&oacute;n en el mercado de la educaci&oacute;n. Ya sabemos que cuando un mercado presente fallas o es poco competitivo se debe acudir a darle poder al Estado para intervenir ese mercado y controlar a los agentes del mismo, para eso existen las comisiones de regulaci&oacute;n y un papel complementario juegan las superintendencias en este objetivo. Y ahora el mercado de la educaci&oacute;n tendr&aacute; su propia Superintendencia, bienvenida esta herramienta de regulaci&oacute;n.</p>     <p>Sin embargo, esperamos que la intermediaci&oacute;n de una Superintendencia no presente las problem&aacute;ticas de otras superintendencias, por ejemplo, el hecho de que el Superintendente sea nombrado por el presidente puede implicar que est&eacute; sujeto a intereses pol&iacute;ticos, los conflictos de intereses de sus funcionarios con universidades que les son afines, falta de un verdadero inter&eacute;s de control, entre otras.</p>     <p>A guisa de conclusi&oacute;n podemos decir que el modelo de educaci&oacute;n superior en Colombia no garantiza los derechos constitucionales de igualdad y de acceso a la educaci&oacute;n. El criterio de mercado y de competencia con que se edific&oacute; dicho modelo no logra la calidad en la educaci&oacute;n, por el contrario, los resultados hasta ahora son desastrosos. La respuesta del Estado ha sido la regulaci&oacute;n, una regulaci&oacute;n liviana seg&uacute;n Restrepo (2014), que ya exist&iacute;a y que se fortalece con la ley 1740 de 2014. Esperemos que funcione, pero no la consideramos suficiente si el Ministerio no mejora su nivel de intervenci&oacute;n <i>ex ante</i>. En efecto, la intervenci&oacute;n del Estado ha sido deficiente y tard&iacute;a, bajo la complicidad del Ministerio de Educaci&oacute;n se han creado IES y se les ha dado registro calificado a programas acad&eacute;micos que no garantizan una &oacute;ptima calidad educativa. As&iacute; que si el Estado decidi&oacute; dejar en manos de particulares una de sus principales tareas, por lo menos deber&iacute;a encargarse que esos terceros garanticen educaci&oacute;n de calidad y no permitir que funcionen prestando un servicio educativo de baja calidad, lo cual de paso le sirve a cada gobierno de turno para engrosar las estad&iacute;sticas de cobertura y mostrar falsos positivos en educaci&oacute;n en sus rendiciones de cuentas. Si en Colombia hicieron carrera las universidades "de garaje" fue gracias la falta de intervenci&oacute;n del Estado en la creaci&oacute;n de dichas IES. Adem&aacute;s, consideramos que el fortalecimiento de la universidad p&uacute;blica debe ser el eje central de cualquier pol&iacute;tica de mejoramiento de la educaci&oacute;n superior en Colombia. Las IES de car&aacute;cter privado deben jugar un papel complementario, con autonom&iacute;a universitaria pero con alto grado de control, para evitar que se repitan caso como el de la Universidad San Mart&iacute;n. No obstante, programas como "Ser Pilo Paga", a pesar de ser valiosos, indican que la universidad p&uacute;blica no es la prioridad para el gobierno de turno. El sistema de educaci&oacute;n superior de un pa&iacute;s debe girar en torno a la universidad p&uacute;blica, eso es indiscutible. Pero desafortunadamente, hasta tal punto se desconoce o se ha caricaturizado el papel de la universidad p&uacute;blica que, hace poco alg&uacute;n directivo dijo que una prestigiosa universidad privada es la m&aacute;s p&uacute;blica de las universidades en Colombia.</p>     <p>Terminamos recordando que la cuesti&oacute;n no es de poca trascendencia, la consecuci&oacute;n de una sociedad en que los ciudadanos tengan igualdad de oportunidades y posibilidad de acceso a una educaci&oacute;n superior de calidad, sin distingo alguno, es un factor importante para que el pa&iacute;s supere estadios de subdesarrollo y sobre todo para que se logre la anhelada Paz.</p>     <p><b>Referencias </b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El Tiempo, El lado oscuro de la educaci&oacute;n superior, diciembre 16 de 2014.</p>     <p>El Espectador, Los alcances del "Ser Pilo Paga" son excesivamente limitados, noviembre 18 de 2015.</p>     <p>S&iacute; a la Superintendencia de educaci&oacute;n, Jos&eacute; Manuel Restrepo, El Espectador, 7 de marzo de 2015.</p>     <p>La educaci&oacute;n superior en Colombia, an&aacute;lisis y estrategias para su desarrollo, Misas Arango Gabriel, Universidad Nacional de Colombia, 2004.</p>     <p>La educaci&oacute;n superior en Colombia : situaci&oacute;n actual y an&aacute;lisis de eficiencia, Ligia alba Melo, Jorge Enrique Ramos y Pedro Oswaldo Hern&aacute;ndez, Borradores de econom&iacute;a, n&uacute;mero 808, 2014, Banco de La Rep&uacute;blica.</p> </font>      ]]></body>
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