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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EDUCAR CAMPESINOS Y FORMAR CIUDADANOS EN COLOMBIA DURANTE LA REPUBLICA LIBERAL (1930-1946)]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In spite of the diverse vicissitudes confronted by the Colombian governments in principles of the century XX, these tried to generate a modernization process that included so much the city as the rural world and which necessarily happened to give continuity to the process of formation of citizen initiated in the XIX century. They applied a series of actions and educative programs directed to the rural population and with which they were tried to foment new agricultural practices, to generate new habits social and a citizen culture that allowed them to leave the ostracism in which was great part of the Colombian population. But this type of actions had to face the weakness of the State to carry out the policies of educative modernization, as well as to the local influence that the tradition even presents/displays in imaginary of the society the farmer, and to the strong opposition and rejection of the great proprietors, politicians and the church that saw in those actions a challenge that put into danger the control and power exerted on the rural population.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">  <font size="4">    <p align="center"><b>EDUCAR CAMPESINOS Y FORMAR CIUDADANOS EN COLOMBIA    <br>  DURANTE LA REPUBLICA LIBERAL (1930-1946)<a href="#*" name="s*"><sup>*</sup></a></b></p></font>  <font size="3">    <p align="center"><b>Educate Peasants and Train Citizens in    <br>  Colombia during the Liberal Republic</b></p></font>      <p><b>Luis Alarc&oacute;n Meneses</b>    <br> Profesor de la Universidad del Atl&aacute;ntico. Grupo de Investigaciones Hist&oacute;ricas en Educaci&oacute;n e Identidad Nacional. Programa de Historia de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad del Atl&aacute;ntico. <a href="mailto:luchoalarconmeneses@gmail.com"><i>luchoalarconmeneses@gmail.com</i></a><i>.</i></p>      <p>Universidad del Atl&aacute;ntico (Colombia)</p>      <p><b>Fecha de recepci&oacute;n:</b> octubre 7 de 2010    <br> <b>Fecha de aceptaci&oacute;n:</b> octubre 29 de 2010</p>  <hr>  <font size="3">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>RESUMEN</b></p></font>      <p>A pesar de las diversas vicisitudes que debieron afrontar los gobiernos colombianos de principios del siglo XX, estos intentaron generar un proceso de modernizaci&oacute;n que abarcara tanto a la ciudad como al mundo rural. Dicha iniciativa pasaba necesariamente por darle continuidad al proceso de formaci&oacute;n de ciudadan&iacute;a, iniciado en el siglo XIX. Para ello, ensayaron una serie de acciones y de programas educativos dirigidos a la poblaci&oacute;n rural y con los cuales se pretend&iacute;a fomentar nuevas pr&aacute;cticas agr&iacute;colas, generar nuevos h&aacute;bitos sociales y una cultura ciudadana que permitiera salir del ostracismo en el cual se encontraba gran parte de la poblaci&oacute;n colombiana. Pero este tipo de acciones debi&oacute; enfrentarse con la debilidad del Estado para llevar a cabo las pol&iacute;ticas de modernizaci&oacute;n educativa, as&iacute; como con el peso de la tradici&oacute;n, a&uacute;n presente en el imaginario de la sociedad campesina, y con la fuerte oposici&oacute;n y el rechazo de los grandes propietarios, pol&iacute;ticos locales y de la Iglesia, que ve&iacute;an en esas propuestas un desaf&iacute;o que pon&iacute;a en peligro el control y el poder que ellos ejerc&iacute;an sobre la poblaci&oacute;n rural.</p>      <p><b>Palabras clave: </b>Campesinos, ciudadanos, educaci&oacute;n, Colombia.</p>  <hr>  <font size="3">    <p><b>ABSTRACT</b></p></font>      <p><i>In spite of the diverse vicissitudes confronted by the Colombian governments in principles of the century XX, these tried to generate a modernization process that included so much the city as the rural world and which necessarily happened to give continuity to the process of formation of citizen initiated in the XIX century. They applied a series of actions and educative programs directed to the rural population and with which they were tried to foment new agricultural practices, to generate new habits social and a citizen culture that allowed them to leave the ostracism in which was great part of the Colombian population. But this type of actions had to face the weakness of the State to carry out the policies of educative modernization, as well as to the local influence that the tradition even presents/displays in imaginary of the society the farmer, and to the strong opposition and rejection of the great proprietors, politicians and the church that saw in those actions a challenge that put into danger the control and power exerted on the rural population.</i></p>      <p><b>Keywords: </b><i>Peasants, citizens, education, Colombia.</i></p>  <hr>      <p>A lo largo de la primera mitad del siglo XX Colombia transit&oacute; entre la tradici&oacute;n y la modernidad. En la sociedad de la &eacute;poca era muy fuerte el peso de la Iglesia, la cual ejerci&oacute; siempre una marcada oposici&oacute;n a los intentos de cambio que pretendieron generar los gobiernos liberales que dirigieron el pa&iacute;s a partir de 1930 y hasta 1946. Estos se encontraron con una poblaci&oacute;n dispersa, ubicada mayoritariamente en espacios rurales, con muy bajos &iacute;ndices de escolaridad y mayoritariamente analfabeta. A ello se sumaban unas condiciones de vida precarias, producto de la explotaci&oacute;n a que eran sometidas estas comunidades por parte de los grandes propietarios de tierras, quienes en la pr&aacute;ctica constitu&iacute;an el verdadero poder ante la debilidad de un Estado ausente en grandes zonas de la geograf&iacute;a nacional<a href="#1" name="s1"><sup>1</sup></a>. En medio de este panorama, llegan al poder los gobiernos liberales, que gobernaron por diecis&eacute;is a&ntilde;os continuos, raz&oacute;n por la cual al per&iacute;odo se le ha llamado Rep&uacute;blica Liberal, por parte de la historiograf&iacute;a colombiana. Este espacio de tiempo, en el cual se dan una serie de reformas y de proyectos, constituye uno de los m&aacute;s din&aacute;micos en cuanto a las transformaciones introducidas al sistema educativo nacional. En efecto, este fue objeto de reformas (que se realizaron entre &eacute;xitos y fracasos) impulsadas por algunos sectores liberales identificados con la idea de que la educaci&oacute;n deb&iacute;a jugar un importante papel en el proceso de modernizaci&oacute;n del pa&iacute;s. Dicho cambio pasaba, necesariamente, por el intento de incorporaci&oacute;n social de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n al ideal nacionalista de las &eacute;lites, quienes incluyeron a los campesinos en este proceso. El prop&oacute;sito era promover una base social para el proyecto pol&iacute;tico liberal e incorporar a grandes sectores de la poblaci&oacute;n a las nuevas din&aacute;micas del mercado capitalista.</p>     <p>Sobre el papel que deb&iacute;a jugar la educaci&oacute;n y el objetivo que se persegu&iacute;a con las reformas, resultan ser muy ilustrativas las palabras pronunciadas ante el Congreso por Alfonso L&oacute;pez Pumarejo como Presidente de la rep&uacute;blica. Con ellas, adem&aacute;s de efectuar una radiograf&iacute;a sobre el estado de la instrucci&oacute;n p&uacute;blica para la &eacute;poca, insist&iacute;a en que &laquo;El colombiano analfabeto por culpa de los poderes p&uacute;blicos no es solamente ignorante, sino la carga m&aacute;s pesada para el resto de los compatriotas, que han de sobrellevarlo, insensiblemente, como una impedimenta en la econom&iacute;a nacional, como el lastre de la rep&uacute;blica para alcanzar su pleno desarrollo&raquo;. A lo cual agregaba que</p>       <blockquote>    <p>casi todas las empresas industriales o agr&iacute;colas del pa&iacute;s est&aacute;n montadas sobre la base de una gran masa de analfabetos, brazos baratos, actividad f&iacute;sica productiva y poco exigente. Puede ser una teor&iacute;a monstruosa, pero es, ante todo, inexacta. Las reducidas proporciones del sistema econ&oacute;mico colombiano no tienen otra causa que la miseria de los mercados, a los cuales se les resta la mayor parte de la poblaci&oacute;n, tan pobre como poco ambiciosa y resignada a una vida vegetativa y oscura. Privado de medios de comunicaci&oacute;n con un mundo menos b&aacute;rbaro que la naturaleza rural que lo rodea, sin saber leer y escribir, el campesino no aspira a mejorar su vida ni aun dentro de los mismos recursos que tiene a su alcance. Recibir&aacute; malos jornales, pero el productor agr&iacute;cola, que se siente beneficiado con ello, parece ignorar que sus art&iacute;culos tendr&iacute;an m&aacute;s amplio comercio y m&aacute;s perspectiva de ensanche su plantaci&oacute;n, si a esos millones de asalariados les hubiera ense&ntilde;ado la escuela a nutrirse suficientemente, los hubiera prevenido la educaci&oacute;n contra la enfermedad, los hubiera tornado ambiciosos trabajadores y consumidores m&aacute;s activos (L&oacute;pez Pumarejo, 1979, p. 59).</p></blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>L&oacute;pez Pumarejo ser&iacute;a, sin duda, de los tres presidentes liberales del per&iacute;odo, quien tendr&iacute;a m&aacute;s clara conciencia de la necesidad del Estado de enfrentar y superar esta situaci&oacute;n que aquejaba a la poblaci&oacute;n colombiana. Por ello, la reforma educativa, conjuntamente con la agraria y fiscal, ser&iacute;a uno de los pilares fundamentales de su programa de gobierno, que denomin&oacute; &quot;La revoluci&oacute;n en marcha&quot;, y a trav&eacute;s del cual pretendi&oacute; sentar las bases para generar la transformaci&oacute;n que el pa&iacute;s necesitaba. Para L&oacute;pez, el fortalecimiento del Estado pasaba necesariamente por la existencia de una pol&iacute;tica educativa democr&aacute;tica y alejada de cualquier confesionalismo religioso, dotada tambi&eacute;n de los recursos financieros necesarios para efectuar las inversiones materiales que hab&iacute;an sido aplazadas por a&ntilde;os.</p>     <p>La reforma no inclu&iacute;a solo a ni&ntilde;os y a j&oacute;venes, sino que tambi&eacute;n involucr&oacute; a los adultos, a trav&eacute;s de programas de alfabetizaci&oacute;n y escuelas nocturnas de artes y oficios para obreros. As&iacute; mismo, se crearon una serie de normales, tanto urbanas como rurales, para la formaci&oacute;n de los maestros que necesitaba el pa&iacute;s. Por ello, L&oacute;pez Pumarejo hab&iacute;a insistido en varias oportunidades en el hecho de que &laquo;No tenemos maestros de primera y segunda ense&ntilde;anza, como no son los que se forman por su propio esfuerzo, casos aislados, y no el producto de un esfuerzo estatal sostenido, para difundir por toda la rep&uacute;blica un grupo de institutores que sepan lo que ense&ntilde;an y lo sepan ense&ntilde;ar&raquo; (L&oacute;pez Pumarejo, 1979, p. 114).</p>     <p>La reforma educativa impulsada por el gobierno de Alfonso L&oacute;pez gener&oacute; el rechazo de los conservadores y de la Iglesia, quienes ve&iacute;an en ella un peligro para el mantenimiento del statu quo y del control que estos dos actores ejerc&iacute;an sobre amplios sectores de la poblaci&oacute;n, especialmente la campesina. En algunas opiniones contra este proceso de cambio se insist&iacute;a en que</p>     <blockquote>    <p>El Gobierno tiene una frase consagrada para justificar sus actuaciones. Hay que desfanatizar a este pueblo. Y por desfanatizar entiende arrebatar a Cristo de la escuela, paganizar la juventud, corromper con la escuela mixta, las lecturas procaces, las l&aacute;minas indecentes. Y cuando a un pueblo se le quita el freno de la religi&oacute;n y se le educa en el materialismo crudo, no hay que esperar m&aacute;s que una generaci&oacute;n de asesinos e incendiarios (&quot;Veritas&quot;, Cfr. Mora Forero, 1998, p. 41).</p></blockquote>      <p>A pesar de la fuerte oposici&oacute;n y de la pausa que L&oacute;pez debi&oacute; ponerle en 1936 a su programa de gobierno, la reforma educativa alcanz&oacute; algunos desarrollos importantes, los cuales han sido tema de estudio por parte de la historiograf&iacute;a de la educaci&oacute;n colombiana. Dentro de las din&aacute;micas educativas estudiadas se encuentra el tema de la educaci&oacute;n rural o campesina, la cual, si bien es cierto se implement&oacute; entre &eacute;xitos y fracasos, result&oacute; una experiencia hist&oacute;rica representativa de un proceso que para la &eacute;poca no solo se dio en Colombia, sino que recorri&oacute; el conjunto de Am&eacute;rica Latina, en el cual cada pa&iacute;s tuvo sus desarrollos particulares.</p>     <p>El gobierno liberal de L&oacute;pez, al igual que otros latinoamericanos, ten&iacute;a claro que la escuela y la difusi&oacute;n cultural constitu&iacute;an el mejor espacio para tratar de generar en el mundo rural mejores condiciones de vida para los campesinos. Por consiguiente, se presentaron una serie de acciones tendientes a poner en pr&aacute;ctica una educaci&oacute;n modernizante que sacara del atraso a los campesinos, a la par que les brindaba informaci&oacute;n que les ayudara a reconocerse como ciudadanos de un Estado distante para este sector de la poblaci&oacute;n colombiana.</p>     <p>En efecto, para la mayor&iacute;a de los labriegos —que viv&iacute;an aislados de la civilizaci&oacute;n— su relaci&oacute;n con el Estado siempre era distante, y en las pocas ocasiones en que &eacute;sta se daba, era desventajosa, tal como lo afirmaban algunas cr&oacute;nicas de la &eacute;poca, en las cuales se describ&iacute;a que</p>      <blockquote>    <p>el gobierno es para el arrendatario &#91;de las tierras de los hacendados&#93;, el alcalde que lo mete a la c&aacute;rcel por violar una disposici&oacute;n que ignoraba, la autoridad que lo lleva a la c&aacute;rcel por fabricar aguardiente, o por beber aguardiente de contrabando; el que cobra peajes y pontazgos y la autoridad que se apresura a lanzarlo de su estancia tan pronto se lo pide el terrateniente (Cfr. Palacios, 1995, p. 150).</p></blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Con el &aacute;nimo de acercar al Estado a la poblaci&oacute;n rural, y a esta con los valores de la civilizaci&oacute;n, el gobierno de L&oacute;pez puso en pr&aacute;ctica, en 1934, la llamada &quot;Campa&ntilde;a de cultura aldeana&quot;. Esta fue, seg&uacute;n algunos de los estudiosos del tema, la acci&oacute;n m&aacute;s innovadora en cuanto a la educaci&oacute;n rural desarrollada por L&oacute;pez Pumarejo, qui&eacute;n a trav&eacute;s de ella intent&oacute; generar las condiciones para las transformaciones culturales del campesinado.</p>     <p>Este proyecto, ideado y liderado por el intelectual Luis L&oacute;pez de Mesa, Ministro de Educaci&oacute;n para la &eacute;poca (1934-1935), tuvo un car&aacute;cter fundamentalmente cultural y asistencialista, ya que con &eacute;l se pretendi&oacute; influir y generar un cambio de mentalidad en el campesinado, a la par que se intent&oacute; brindar las condiciones para eliminar el aislamiento en el que se encontraba la mayor parte de la sociedad campesina colombiana.</p>     <p>La campa&ntilde;a, con una visi&oacute;n inspirada en principios del determinismo biol&oacute;gico y en la medicina de la &eacute;poca, que le otorgaban una importancia significativa a la raza, iba m&aacute;s all&aacute; de los modelos y corrientes meramente educativas o pedag&oacute;gicas, para adentrarse en la difusi&oacute;n de las nuevas concepciones propias del ciudadano moderno que, seg&uacute;n los preceptos de los impulsores de la esta campa&ntilde;a, deb&iacute;an ante todo apropiarse de los valores b&aacute;sicos para su buen desempe&ntilde;o en la sociedad y para evitar que se continuara degenerando su raza.</p>     <p>Sobre los fines de la &quot;Campa&ntilde;a de cultura aldeana&quot;, resultan muy ilustrativas las palabras de L&oacute;pez Pumarejo, quien al defender y sustentar los alcances de la misma afirmaba:</p>      <blockquote>    <p>La mengua de la raza, su debilitamiento progresivo por las endemias tropicales, solo se podr&aacute; combatir en la escuela. Por esto, encontrar&eacute;is en el presupuesto de educaci&oacute;n algunos servicios que m&aacute;s corresponden al de higiene, como el de las colonias escolares para ni&ntilde;os d&eacute;biles, como el de drogas, m&eacute;dicos y dentistas. Muy dif&iacute;cil resulta someter al campesinado adulto a los tratamientos m&aacute;s sencillos para prevenir o reducir las enfermedades que le est&aacute;n agotando sus fuerzas f&iacute;sicas y minando la parte mejor del pa&iacute;s: el pueblo. Casi imposible inducirlo a cambiar su dieta, si no se tiene un agente de esa empresa en cada choza, y no se propone el Gobierno nada distinto de que ese agente sea el ni&ntilde;o educado en escuela primaria oficial. De aqu&iacute; que esperemos tanto de la escuela, como medio revolucionario de las costumbres populares: queremos hacerla un foco de atracci&oacute;n aldeana y rural, un sitio de concentraci&oacute;n de labradores y obreros alrededor de los representantes del Estado, de los cuales ser&aacute; permanente el maestro y frecuentes visitantes el inspector escolar, el m&eacute;dico, el odont&oacute;logo. Queremos encargar a las comisiones de cultura aldeana de establecer una conexi&oacute;n inteligente entre las obligaciones del Estado y las exigencias del pueblo al Gobierno (L&oacute;pez Pumarejo, 1979, p. 60).</p></blockquote>      <p>Aqu&iacute; vemos el pensamiento que inspir&oacute; este programa, el cual no pretendi&oacute; generar cambios sustanciales en la educaci&oacute;n rural de la &eacute;poca, sino introducir algunas variaciones en la educaci&oacute;n p&uacute;blica rural. La campa&ntilde;a estuvo concebida como un espacio para la gestaci&oacute;n de un ciudadano que se sintiera reconocido por el Estado y que encontrara en la escuela un puente de di&aacute;logo con un gobierno que, de paso, buscaba tambi&eacute;n generar adeptos y ampliar una ciudadan&iacute;a que ha estado restringida y en ocasiones ausente debido a la prolongada violencia pol&iacute;tica que caracteriza la historia colombiana.</p>     <p>Este programa part&iacute;a de reconocer a la escuela como una instituci&oacute;n social, un espacio transformador, en el cual deb&iacute;an confluir cada uno de los intereses y las capacidades de los habitantes de la aldea; por ello estos deb&iacute;an comprometerse a su cuidado y mantenimiento. A este templo de la cultura deb&iacute;an asistir no solo maestros y estudiantes, sino otros actores de la sociedad local: curas, alcaldes y m&eacute;dicos deb&iacute;an impartir en ellas instrucci&oacute;n religiosa, c&iacute;vica e higiene, para hacer que de all&iacute; surgiera la nueva cultura deseada por la modernidad.</p>     <p>Para ello, se daban algunas pautas b&aacute;sicas, ya que se part&iacute;a del criterio de que no se trataba de vastos programas, sino de conocimientos sencillos que permit&iacute;an mejorar las condiciones de vida de un campesino atrasado, inmerso en la tradici&oacute;n y v&iacute;ctima de la explotaci&oacute;n del terrateniente. Se trataba de que el sacerdote ense&ntilde;ara historia de la religi&oacute;n de manera sencilla y anecd&oacute;tica; el m&eacute;dico se&ntilde;alar&aacute; las pautas b&aacute;sicas de la higiene corporal; el alcalde o corregidor ten&iacute;a la obligaci&oacute;n de ense&ntilde;ar aspectos sobre c&iacute;vica y urbanidad. Sin embargo, en la pr&aacute;ctica algunas escuelas se encontraron con dificultades para que ello se llevara a cabo adecuadamente, ya que algunos curas se resist&iacute;an a la ense&ntilde;anza religiosa sin incorporar el dogma y el confesionalismo. En m&aacute;s de un pueblo, el alcalde o el corregidor eran analfabetas y en varios casos no se contaba con maestros id&oacute;neos para llevar a cabo la ense&ntilde;anza en las escuelas rurales, pues muchos de ellos ocupaban el cargo como cuota pol&iacute;tica del cacique local, lo cual llevaba a los inspectores escolares a quejarse de esta situaci&oacute;n:</p>      <blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Existen en esta zona maestros que no se preocupan, parece mentira, por aquellos asuntos que ata&ntilde;en a la educaci&oacute;n, ya sea porque sus conocimientos no les permiten comprender la gran responsabilidad que pesa sobre ellos o ya porque se imaginan que sus influencias pol&iacute;ticas son la base de su estabilidad. Por esta raz&oacute;n, concept&uacute;o que la escuela debe ser atendida por aquellos individuos en los que la competencia y buena conducta se juntan al factor, no menos importante, de la apol&iacute;tica (Informe del inspector escolar de Campo de la Cruz al Director de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica del Atl&aacute;ntico, 1936, p. 17).</p></blockquote>      <p>En medio de estas circunstancias, se desarroll&oacute; la corta vigencia (solo dos a&ntilde;os) del programa de cultura aldeana. Este se puso en pr&aacute;ctica a trav&eacute;s de varias acciones, que m&aacute;s que educar a los campesinos, pretend&iacute;an formar ciudadanos y mejorar las condiciones materiales de las aldeas. En ese sentido, y ante la ausencia de unos instrumentos funcionales para la asistencia social y m&eacute;dica, la escuela jug&oacute; un papel socializador y de espacio de encuentro de la sociedad local en torno a las pr&aacute;cticas e ideas modernas.</p>     <p>Desde ella se divulgaron los fines y las estrategias de la campa&ntilde;a de cultura aldeana, los cuales apuntaban al mejoramiento material de la aldea, lo cual significaba que estas peque&ntilde;as comunidades deb&iacute;an procurar mejorar el entorno urban&iacute;stico. Por ello, se les conminaba a mantener las calles, plazas y parques limpios y amplios, para que fueran utilizados, junto con la llamada casa comunal, como lugares de encuentro o de sociabilidad moderna de los pobladores, quienes en su mayor&iacute;a practicaban formas de contacto o de sociabilidad tradicionales y fundamentadas en lazos de sangre, compadrazgo y dependencia econ&oacute;mica.</p>     <p>Otra de las acciones a trav&eacute;s de las cuales se pretendi&oacute; alcanzar los fines de la campa&ntilde;a fue la introducci&oacute;n de im&aacute;genes y de sonidos representativos de la modernidad. Fue as&iacute; como se implement&oacute;, en algunas poblaciones, el uso del cinemat&oacute;grafo, la radiodifusi&oacute;n y las bandas de m&uacute;sica, con los cuales se busc&oacute; que los pobladores entraran en contacto con las nuevas tecnolog&iacute;as propias de la ciudad y de la vida moderna. Para L&oacute;pez, &laquo;llevar al campo la escuela, el radio y el cinemat&oacute;grafo no es una empresa alocada o sin sentido, es el deber oficial inaplazable&raquo; (L&oacute;pez Pumarejo, 1979, p. 78). Sin embargo, por lo escaso de estos equipos, fueron muy contadas las poblaciones y aldeas en las cuales esta estrategia se pudo aplicar durante su gobierno.</p>     <p>A la par que se insist&iacute;a en las bondades de introducir estos adelantos tecnol&oacute;gicos, tambi&eacute;n se hac&iacute;a &eacute;nfasis en la importancia de las pr&aacute;cticas de higiene como garant&iacute;a de buena salud y expresi&oacute;n de buena conducta y comportamiento civilizado. Para llevar a cabo dicha labor, se cre&oacute; la figura del m&eacute;dico escolar, como el encargado de implementar el programa de la campa&ntilde;a de cultura aldeana. Sin embargo, al m&eacute;dico escolar, cuando se le nombraba, se le asignaba un n&uacute;mero de escuelas situadas en poblaciones distantes, que no contaban con buenos caminos, lo cual se agravaba en &eacute;pocas de lluvias, ya que estos se hac&iacute;an intransitables, aun para las mulas en las cuales se desplazaban los m&eacute;dicos.</p>     <p>En muchas aldeas e incluso municipios, no exist&iacute;a la figura del m&eacute;dico escolar, por lo que las labores de promoci&oacute;n de la higiene deb&iacute;a asumirlas el maestro de escuela, quien por lo general no ten&iacute;a el conocimiento ni contaba con la disposici&oacute;n y capacidad para llevar a cabo dicha labor. Esto generaba las quejas de los inspectores, quienes al presentar los informes a las autoridades departamentales insist&iacute;an en que</p>      <blockquote>    <p>como los maestros no han hecho estudios completos sobre medicina escolar, y ya que son much&iacute;simos los problemas que sobre este t&oacute;pico se presentan en la educaci&oacute;n, se hace necesaria la presencia permanente de un m&eacute;dico escolar para que estudie bien de cerca las enfermedades que se les presenten a los educandos y las combata, si fuera el caso, para que la labor del maestro sea verdaderamente eficiente (Informe del Director de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica al Gobernador del Atl&aacute;ntico. Barranquilla, 1935, p. 45).</p></blockquote>      <p>Para divulgar las pr&aacute;cticas de higiene escolar, as&iacute; como otros aspectos relacionados con la educaci&oacute;n —tanto a nivel rural como urbano— y la cultura moderna, el gobierno de L&oacute;pez llev&oacute; a cabo un programa editorial que permiti&oacute; la publicaci&oacute;n de la &quot;Biblioteca aldeana de Colombia&quot;. Con ella se pretendi&oacute; construir un nuevo imaginario en la sociedad colombiana, que estuviera a tono con los cambios que pretend&iacute;a introducir el gobierno liberal. Esta biblioteca, al decir del historiador Carlos Jilmar D&iacute;az (2005), significaba</p>     <blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>la difusi&oacute;n de un conjunto de elementos culturales que introduc&iacute;an un tipo de perspectiva sobre la modernidad en el pa&iacute;s. Mediante la &quot;Biblioteca aldeana de Colombia&quot; se busc&oacute; difundir nuevos c&aacute;nones de comportamiento, de sociabilidad, de comercio, (...) en resumidas cuentas, de conocimientos para que, mediante la lectura, fuese difundido el ideal de la sociedad que era deseado. Con esta estrategia se quiso subsanar uno de los inconvenientes que afrontaban las &eacute;lites, en un per&iacute;odo de transici&oacute;n pol&iacute;tica y econ&oacute;mica por el que atravesaba Colombia, como lo es el de conformar y consolidar una nueva mentalidad colectiva con los ideales y planteamientos de la modernidad: centralidad pol&iacute;tica y control social, democracias y desarrollo econ&oacute;mico (p. 126).</p></blockquote>      <p>Dentro de las publicaciones realizadas por el gobierno de L&oacute;pez se destaca la revista infantil &quot;Rin-Rin&quot;, la cual presentaba un contenido diverso que le permit&iacute;a ser utilizada tanto en las escuelas urbanas como rurales. Esta publicaci&oacute;n obedeci&oacute; a la pretensi&oacute;n del gobierno liberal de difundir las nuevas concepciones educativas en las escuelas primarias y tomar distancia de los modelos pedag&oacute;gicos europeizantes, los cuales eran vistos por algunos importantes actores del liberalismo como &laquo;inadecuados a las particularidades de nuestro pueblo e invariablemente propensos a desnacionalizarlo, a fomentar m&aacute;s a&uacute;n esa tendencia colonial y mestiza que mueve a la casi totalidad de Am&eacute;rica a vivir fuera de s&iacute; misma y como anhelosa de borrarse sabe Dios qu&eacute; culpas, con un ba&ntilde;o lustral de europe&iacute;smo&raquo; (Helg, 2001, p. 170).</p>     <p>Esta tendencia a generar acciones educativas pr&aacute;cticas, sin mayores discusiones y reflexiones pedag&oacute;gicas, que hab&iacute;a caracterizado a la educaci&oacute;n colombiana hasta entrada la d&eacute;cada de los treinta, la encabez&oacute; el mismo presidente de la rep&uacute;blica, qui&eacute;n consideraba necesario superar este discurso que, seg&uacute;n &eacute;l, hab&iacute;a impedido generar acciones y avanzar en las necesidades de un pa&iacute;s con grandes problemas en lo educativo, lo econ&oacute;mico y lo social. Para L&oacute;pez, se trataba de generar acciones educativas pues</p>      <blockquote>    <p>&#91;...&#93; antes de entrar a tan concreta cuesti&oacute;n, ya los reformadores ilusos y los expertos pedag&oacute;gicos hab&iacute;an dado el salto al vac&iacute;o, y se discut&iacute;a la orientaci&oacute;n de la cultura, el rumbo intelectual del pa&iacute;s, los mejores m&eacute;todos y los m&aacute;s modernos, como si estuvi&eacute;ramos deliberando sobre las condiciones de una naci&oacute;n que, despu&eacute;s de haber ense&ntilde;ado a sus habitantes los elementos de todas las ciencias, deseara dar profundidad y direcci&oacute;n a una cultura de superficie (L&oacute;pez Pumarejo, 1979, p. 57).</p></blockquote>      <p>Esta postura, un poco pragm&aacute;tica, est&aacute; presente en publicaciones como la revista &quot;Rin-Rin&quot;, en la cual, a la par que se mostraban las bondades del pa&iacute;s y se indicaban las pr&aacute;cticas agr&iacute;colas para fomentar el cultivo de ciertos productos, se hac&iacute;a &eacute;nfasis en la historia patria, en la importancia de reconocer la geograf&iacute;a y la econom&iacute;a, al mismo tiempo que se insist&iacute;a en la necesidad de cumplir con las normas de higiene y con las conductas ciudadanas. A pesar de su dispersi&oacute;n tem&aacute;tica, de su vida ef&iacute;mera y de los problemas de distribuci&oacute;n que debi&oacute; enfrentar, esta revista constituye una muestra del lugar, significado y uso dados a la educaci&oacute;n por parte del proyecto pol&iacute;tico de un liberalismo modernizador representado por Alfonso L&oacute;pez Pumarejo.</p>     <p>Las publicaciones de este tipo se ocupaban del cultivo de algunos productos como el caf&eacute;, el algod&oacute;n, el ma&iacute;z y el arroz, indicando sus or&iacute;genes, caracter&iacute;sticas y procedimientos de cultivo, lo cual se hac&iacute;a con el objetivo de fomentar las pr&aacute;cticas agr&iacute;colas. Sin embargo, a pesar de que estas revistas, as&iacute; como otras publicaciones de la &eacute;poca, confer&iacute;an significativa importancia a la agricultura, se encuentran una serie de quejas que hacen alusi&oacute;n a la precariedad y al descuido en que se hallaba la instrucci&oacute;n en pr&aacute;cticas y t&eacute;cnicas agr&iacute;colas en las escuelas rurales.</p>     <p>Estas quejas insist&iacute;an en que las escuelas rurales deb&iacute;an ser esencialmente pr&aacute;cticas y en que se deb&iacute;an ampliar los cursos m&aacute;s all&aacute; de las materias obligatorias, ya que consideraban que lo m&aacute;s interesante era fomentar en las escuelas rurales el contacto con el campo. Reiteraban la necesidad de una ense&ntilde;anza agr&iacute;cola m&aacute;s pr&aacute;ctica que te&oacute;rica, porque de esta manera se evitaba la alta deserci&oacute;n escolar y se garantizaba que los j&oacute;venes aprendieran un oficio. Se consideraba que</p>      <blockquote>    <p>m&aacute;s que ciencia te&oacute;rica, lo que necesitan nuestros ni&ntilde;os que les proporcionemos en las escuelas es aptitud para ganar ma&ntilde;ana honradamente el pan. Hemos venido formando generaciones barnizadas de falsa erudici&oacute;n y casi totalmente impreparadas para abrirse camino en la vida. Un deber de patriotismo nos impulsa a reaccionar contra ese sistema que ha sido el m&aacute;s grave y el principal de los obst&aacute;culos con que ha tropezado nuestro progreso como naci&oacute;n &#91;...&#93; (Donado, 1930, p. 42).</p></blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este discurso a favor de la ense&ntilde;anza pr&aacute;ctica en t&eacute;cnicas agr&iacute;colas estuvo muy presente en la prensa educativa de la &eacute;poca, as&iacute; como en los informes escolares y en otras publicaciones que hac&iacute;an eco del empirismo. Al mismo tiempo, muestran el descuido y las vicisitudes que atravesaban las escuelas rurales, las cuales muchas veces no contaban con maestros graduados<a href="#2" name="s2"><sup>2</sup></a>, ni locales propios y adecuados, ni parcelas en donde efectuar la ense&ntilde;anza agr&iacute;cola, a lo cual se sumaba el bajo n&uacute;mero de ni&ntilde;os en edad escolar matriculados, la inasistencia y la deserci&oacute;n escolar<a href="#3" name="s3"><sup>3</sup></a>. Esta situaci&oacute;n era producto de la resistencia social que enfrentaba la escuela en ciertas regiones del pa&iacute;s, as&iacute; como de los niveles de pobreza que imped&iacute;an que muchos padres enviaran a sus hijos a la escuela, ya que estos constitu&iacute;an una mano de obra disponible y gratuita para las labores familiares.</p>     <p>La baja escolarizaci&oacute;n en el campo ser&iacute;a uno de los principales obst&aacute;culos contra el proyecto educativo liberal. En efecto, a pesar de los importantes esfuerzos que se emprendieron desde el gobierno central, este encontrar&iacute;a una realidad de recursos financieros escasos, a la cual se sumaba la oposici&oacute;n de la Iglesia y del Partido Conservador, quienes manten&iacute;an su influencia sobre una sociedad marcadamente tradicional y renuente al cambio, por lo cual se negaba a ser escolarizada y a aprender nuevas formas y t&eacute;cnicas que le ayudaran a perfeccionar su trabajo. Situaci&oacute;n que llev&oacute; a algunos actores pol&iacute;ticos de la &eacute;poca a afirmar que: &laquo;nuestros agricultores, comerciantes y operarios, en su mayor&iacute;a, se forman en la escuela de la vida, que los orienta al azar o por los antecedentes de familia, sin alcanzar a formarse completamente h&aacute;biles&raquo; (Informe del Director de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica del Atl&aacute;ntico, 1937-1938).</p>     <p>Pero quienes acud&iacute;an a las escuelas rurales muchas veces no encontraban las condiciones que les permitieran permanecer en ellas y cumplir el ciclo b&aacute;sico de educaci&oacute;n primaria. Lo cierto es que deb&iacute;an enfrentarse, especialmente en regiones como la Costa Atl&aacute;ntica, a una realidad que distaba del discurso a favor de la educaci&oacute;n rural, ya que las edificaciones donde funcionaban algunas de estas escuelas p&uacute;blicas no eran propias, sino casas en muy mal estado, arrendadas por la municipalidad y sin ninguna dotaci&oacute;n escolar.</p>     <p>En la mayor&iacute;a de corregimientos y de caser&iacute;os distantes de las cabeceras municipales de departamentos como el Atl&aacute;ntico, Bol&iacute;var y el Magdalena, los ni&ntilde;os eran hacinados en cuartos y salas de casas con pisos de tierra y paredes de barro. Se sentaban en el suelo, soportando muchas veces el humo de la cocina y el paso constante de los animales dom&eacute;sticos y de los habitantes de estas casuchas.</p>     <p>En las escuelas rurales se carec&iacute;a, adem&aacute;s, de parcelas y de herramientas de trabajo para la ense&ntilde;anza agr&iacute;cola, lo cual mostraba una incongruencia con el discurso de fomento, a trav&eacute;s del cual se invocaba la importancia de esa educaci&oacute;n en un pa&iacute;s fundamentalmente agrario. En algunas de esas convocatorias, en las cuales los funcionarios p&uacute;blicos hac&iacute;an apolog&iacute;a de este tipo de instrucci&oacute;n, ellos mismos terminaban por reconocer el problema al cual deb&iacute;an enfrentarse maestros y estudiantes, y por ello afirmaban:</p>     <blockquote>    <p>Desgraciadamente, se carece de los elementos m&aacute;s indispensables y la instrucci&oacute;n en este ramo, tan descuidado entre nosotros, est&aacute; reducida a las ense&ntilde;anzas rudimentarias. El inconveniente de la falta de patios &#91;parcelas&#93; en las escuelas impide tambi&eacute;n darle a la ense&ntilde;anza agr&iacute;cola el impulso que ha menester; (...) con locales arrendados, es raro que pueda ensayarse el huerto escolar, por lo que se hace necesaria la consecuci&oacute;n de terrenos comunales para esta pr&aacute;ctica agr&iacute;cola. Es necesario, adem&aacute;s, traer libros para repartirles a los maestros, generalmente poco preparados en esta materia (Donado, 1930, p. 30).</p></blockquote>      <p>Bajo estas circunstancias, similares en varias regiones del pa&iacute;s, pretendi&oacute; desarrollarse el ambicioso proyecto educativo impulsado por L&oacute;pez Pumarejo, el cual, sin embargo, se enfrent&oacute; a m&uacute;ltiples inconvenientes que limitaron sus alcances. En efecto, fueron muy precarios los resultados en cuanto a la ense&ntilde;anza agr&iacute;cola orientada hacia unos campesinos a quienes se les pretend&iacute;a alfabetizar, no solo para su mejor desempe&ntilde;o en una agricultura tecnificada, sino tambi&eacute;n para formarlos como los ciudadanos requeridos para impulsar una sociedad m&aacute;s democr&aacute;tica, que les reconociera sus derechos como iguales y que reafirmara su conciencia nacionalista.</p>     <p>Este proyecto educativo, para el caso de los campesinos, gener&oacute; m&aacute;s expectativas y discursos apolog&eacute;ticos que realizaciones. Por un lado, no logr&oacute; consolidar un proceso sistem&aacute;tico de capacitaci&oacute;n en t&eacute;cnicas agr&iacute;colas en gran parte de las poblaciones donde fue puesto en pr&aacute;ctica. Por otro lado, no alcanz&oacute; la meta de formar los ciudadanos que reclamaba la anhelada sociedad moderna en que el gobierno de L&oacute;pez pretend&iacute;a transformar un pa&iacute;s con un marcado peso de la tradici&oacute;n y atado por pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas que limitaban el accionar ciudadano.</p>     <p>En 1945, cuando L&oacute;pez se vio obligado a renunciar a su segundo per&iacute;odo de gobierno, la tasa de analfabetismo en el pa&iacute;s se hab&iacute;a incrementado, situ&aacute;ndose en el 37%, lo cual era un indicador de que los alcances reales de la reforma, a pesar de la importancia pol&iacute;tica e ideol&oacute;gica, no tuvieron la repercusi&oacute;n que se esperaba al momento de iniciar su mandato. Por otro lado, el nivel de cobertura, tanto en el mundo rural como en el urbano, result&oacute; insuficiente por la fragilidad de las finanzas de un Estado d&eacute;bil y ausente en amplias zonas del pa&iacute;s rural, donde los hacendados y ganaderos eran quienes ejerc&iacute;an el poder real, que muchas veces se impon&iacute;a por medios violentos, incluso con la anuencia de los funcionarios p&uacute;blicos, que mostraban m&aacute;s lealtad hacia estos hombres de poder que hacia el Estado.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>A MANERA DE CONCLUSI&Oacute;N</b></p>     <p>El proceso de educar a los campesinos con nuevos conocimientos que les permitieran mejorar sus pr&aacute;cticas agr&iacute;colas y, por lo tanto, la productividad del campo, no se pudo desarrollar plenamente debido a las dificultades aqu&iacute; descritas. Sin embargo, hay que reconocer la experiencia hist&oacute;rica que dej&oacute; el proyecto educativo modernizador que intent&oacute; implementar el gobierno de L&oacute;pez en el mundo rural, para el cual la escuela no solo funcion&oacute; como un espacio de saberes, sino que lleg&oacute; a jugar un papel significativo en la difusi&oacute;n de nuevos h&aacute;bitos sociales y de la educaci&oacute;n c&iacute;vica de una poblaci&oacute;n que, seg&uacute;n la primera misi&oacute;n del Banco Mundial que visit&oacute; el pa&iacute;s a mediados del siglo XX, en gran parte viv&iacute;a en el campo, en condiciones precarias de vida y con una alta tasa de mortalidad infantil, a lo cual se sumaba el analfabetismo, el hacinamiento, la ausencia de servicios p&uacute;blicos y de buenos medios de transporte, as&iacute; como pol&iacute;ticas de cr&eacute;ditos y de educaci&oacute;n agr&iacute;cola deficientes, pr&aacute;cticas de producci&oacute;n rudimentarias y con baj&iacute;simos niveles de cobertura el&eacute;ctrica, todo lo cual determinaba el nivel de vida de la mayor parte de la poblaci&oacute;n, a la cual se le manten&iacute;an limitados los derechos ciudadanos que L&oacute;pez Pumarejo hab&iacute;a pretendido ampliar con sus reformas (Palacios &amp; Safford, 2004, p. 563).</p>  <hr>      <p><a href="#s*" name="*">*</a> Este art&iacute;culo es producto del proyecto de investigaci&oacute;n &quot;Representaciones sobre ciudadan&iacute;a y naci&oacute;n en el Caribe Colombiano, 1903-1991. Un estudio a partir de la prensa, los libros y los lectores&quot;, el cual cont&oacute; con el auspicio de la Universidad del Atl&aacute;ntico-Convocatoria Pensar el Caribe III-2008/2009.</p>      <p><a href="#s1" name="1">1</a> Sobre la escasa presencia del Estado y el poder paraestatal que representaban los hacendados se ha ocupado el soci&oacute;logo Gonzalo S&aacute;nchez (1985), quien describe que en la mayor parte de las haciendas cafeteras de la &eacute;poca exist&iacute;an calabozos e instrumentos de tortura con los que eran castigados los campesinos. Tambi&eacute;n eran v&iacute;ctimas de onerosas multas que muy dif&iacute;cilmente pod&iacute;an pagar.</p>     <p><a href="#s2" name="2">2</a>&nbsp;En el Departamento del Atl&aacute;ntico, situado sobre la costa Caribe, el porcentaje de maestros graduados en las escuelas rurales solo llegaba al 13% en las instituciones de varones y al 6% en las de ni&ntilde;as, mientras que en las escuelas urbanas este porcentaje alcanzaba el 63% y el 34%, respectivamente.</p>     <p><a href="#s3" name="3">3</a>&nbsp;La estad&iacute;stica de poblaci&oacute;n escolar para el Departamento del Atl&aacute;ntico durante los a&ntilde;os 1933-1934 alcanz&oacute; en las escuelas rurales solo el 15% del total de ni&ntilde;os matriculados en esta regi&oacute;n del pa&iacute;s.</p>  <hr>  <font size="3">    <p><b>REFERENCIAS</b></p></font>      <!-- ref --><p>Alarc&oacute;n, L. (2010). Cat&oacute;licos y patriotas. Representaciones sobre las virtudes del ciudadano colombiano durante los primeros siglos de la vida republicana. En <i>Revista Historia Caribe </i>(15), 85-103.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0121-3261201000020000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ascolani, A. (2000). Sistema educativo y trabajo agr&iacute;cola, una d&eacute;bil relaci&oacute;n. <i>Bolet&iacute;n de la Sociedad Argentina de Historia de la Educaci&oacute;n </i>(6). Rosario.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0121-3261201000020000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bejarano, J.A. (1987). <i>Ensayos de historia agraria colombiana. </i>Bogot&aacute;: Fondo Editorial cerec.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0121-3261201000020000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Civera, A. (1997). <i>Entre surcos y letras. Educaci&oacute;n para campesinos en los a&ntilde;os 30. </i>M&eacute;xico: Colegio Mexiquense.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0121-3261201000020000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Donado, A. (1930). Informe sobre el estado de la educaci&oacute;n rural en Colombia. Bogot&aacute;: mip.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0121-3261201000020000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Gilhodes, P. (1988). <i>Las luchas agrarias en Colombia. </i>Bogot&aacute;: ecoe Editores.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0121-3261201000020000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Helg, A. (2001). <i>La educaci&oacute;n en Colombia: 1918-1957. </i>Bogot&aacute;: upc.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0121-3261201000020000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Herrera, M. &amp; Jilmar D&iacute;az, C. (Comps). (2001). <i>Educaci&oacute;n y cultura pol&iacute;tica. </i>Bogot&aacute;: Upnal.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0121-3261201000020000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Informes de instrucci&oacute;n p&uacute;blica del Departamento del Atl&aacute;ntico. (1935-1936-1937-1938). Barranquilla: Gobernaci&oacute;n del Atl&aacute;ntico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0121-3261201000020000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Jilmar D&iacute;az, C. (2005). <i>El pueblo: de sujeto dado a sujeto pol&iacute;tico por construir. El caso de la &quot;Campa&ntilde;a de cultura aldeana&quot; en Colombia (19341936). </i>Bogot&aacute;: Universidad Pedag&oacute;gica Nacional.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0121-3261201000020000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>L&oacute;pez Pumarejo, A. (1979). <i>Obras selectas. </i>Bogot&aacute;: Congreso de la Rep&uacute;blica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0121-3261201000020000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Mora Forero, J. (1998). La Iglesia frente a las reformas educativas de los a&ntilde;os treinta en M&eacute;xico y Colombia. En <i>Revista Colombiana de Educaci&oacute;n. </i>Bogot&aacute;: upnc.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0121-3261201000020000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Palacios, M. &amp; Saford, F. (2004). <i>Colombia. Pa&iacute;s fragmentado, sociedad dividida. </i>Bogot&aacute;: Norma.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0121-3261201000020000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Palacios, M. (1995). <i>Entre la legitimidad y la violencia. Colombia 1875 1994. </i>Bogot&aacute;: Norma.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0121-3261201000020000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>S&aacute;nchez, G. (1983). <i>Bandoleros, gamonales y campesinos: el caso de la violencia en Colombia. </i>Bogot&aacute;: El Ancora.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0121-3261201000020000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Silva, R. (2005). <i>Rep&uacute;blica Liberal, intelectuales y cultura popular. </i>Medell&iacute;n: La Carreta Hist&oacute;rica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0121-3261201000020000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Tirado Mej&iacute;a, A. (1995). <i>Aspectos pol&iacute;ticos del primer gobierno de Alfonso L&oacute;pez Pumarejo, 1934-1938. </i>Bogot&aacute;: Planeta.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0121-3261201000020000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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<surname><![CDATA[Alarcón]]></surname>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Católicos y patriotas. Representaciones sobre las virtudes del ciudadano colombiano durante los primeros siglos de la vida republicana.]]></article-title>
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