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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Determinantes de la precarización laboral en Argentina entre 2003-2013: entre los cambios y las continuidades]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The economic growth experienced by Argentina since 2003 has had its counterpart in improving labor indicators. However, job insecurity has remained, aftera significant decline until2007, in very high values. Based on the central idea that casualization is for capital cost reductions, the aim ofthis paper is to account for the determinants ofinformality among salaried workers, establishing continuities and changes between 2003 and 2013. This we use a quantitative methodology with secondary sources of information, from which conducted two types of analysis, the first descriptive from which seeks to account for the characteristics of the Argentine labor market between 1990 and 2013 and the secondperformed by a binomial logistic regression approach that allows the determinants of precarious working conditions. In this regard, it was observed that between 2003 and 2013, a labor casualization, whose determinants failed substantially changed between the reference years was consolidated.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">      <p><a href="http://dx.doi.org/10.14482/indes.24.1.8684" target="_blank">http://dx.doi.org/10.14482/indes.24.1.8684</a></p>     <p align="center"><b><font size="4">Determinantes de la precarizaci&oacute;n laboral en Argentina entre 2003-2013: entre los cambios y  las continuidades</font></b><sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup></p>  <font size="3">    <p align="center"><b>Determinants of job insecurity in Argentina between 2003-2013: among the changes and continuities</b></p></font>      <p><b>Marcelo Delfini</b><sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup>    <BR> Consejo Nacional de Investigaciones Cient&iacute;ficas y T&eacute;cnicas      <p><sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup> Doctor En Ciencias Sociales, por la Universidad de Buenos Aires. Investigador adjunto CONICET/UNGS y Docente Universidad de Buenos Aires. Buenos Aires, Argentina. Email: <a href="mailto:mdelfini@conicet.gov.ar">mdelfini@conicet.gov.ar</a></p>      <p><b>Fecha de recepci&oacute;n:</b> junio 2 de 2015    <br> <b>Fecha de aceptaci&oacute;n:</b> marzo 15 de 2016</p>  <hr>      <p><b>Resumen</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El crecimiento econ&oacute;mico experimentado por Argentina desde 2003 ha tenido su correlato en la mejora de los indicadores laborales. No obstante, la precarizaci&oacute;n laboral se ha mantenido, luego de una baja importante hasta el a&ntilde;o 2007, en valores muy elevados. Partiendo de la idea central que la precarizaci&oacute;n constituye para el capital, una reducci&oacute;n de costos, el objetivo de este art&iacute;culo es dar cuenta de los determinantes de la informalidad entre los trabajadores asalariados, estableciendo continuidades y cambios entre los a&ntilde;os 2003 y 2013. Para ello utilizamos una metodolog&iacute;a cuantitativa con fuentes secundarias de informaci&oacute;n, a partir de las cuales realizamos dos tipo de an&aacute;lisis, el primero de car&aacute;cter descriptivo a partir del cual se busca dar cuenta de las caracter&iacute;sticas del mercado de trabajo argentino entre 1990 y 2013 y el segundo se realiza por medio de una regresi&oacute;n log&iacute;stica binomial, que permite acercarnos a los determinantes de la precarizaci&oacute;n de las condiciones de trabajo. En este sentido, se pudo observar que entre los a&ntilde;os 2003 y 2013, se consolid&oacute; una precarizaci&oacute;n laboral, cuyos determinantes no lograron modificarse sustancialmente entre los a&ntilde;os de referencia.</p>      <p><b>Palabras clave: </b>empleo, informalidad, precarizaci&oacute;n, asalariados.</p>  <hr>      <p><b>Abstract</b></p>     <p><i>The economic growth experienced by Argentina since 2003 has had its counterpart in improving labor indicators. However, job insecurity has remained, aftera significant decline until2007, in very high values. Based on the central idea that casualization is for capital cost reductions, the aim ofthis paper is to account for the determinants ofinformality among salaried workers, establishing continuities and changes between 2003 and 2013. This we use a quantitative methodology with secondary sources of information, from which conducted two types of analysis, the first descriptive from which seeks to account for the characteristics of the Argentine labor market between 1990 and 2013 and the secondperformed by a binomial logistic regression approach that allows the determinants of precarious working conditions. In this regard, it was observed that between 2003 and 2013, a labor casualization, whose determinants failed substantially changed between the reference years was consolidated.</i></p>     <p><b>Keywords: </b><i>employment, informality, precariousness, employees.</i></p>  <hr>        <p><b>Introducci&oacute;n</b></p>     <p>Luego de la devaluaci&oacute;n de 2002, Argentina entr&oacute; en una etapa de fuerte crecimiento econ&oacute;mico que tuvo su correlato en los indicadores laborales. En este sentido, se ha podido observar una importante reducci&oacute;n del desempleo hasta alcanzar la cifra de 6.4 % en el segundo trimestre de 2013. Esta reducci&oacute;n se explica fundamentalmente por el important&iacute;simo crecimiento en los niveles de empleo, motorizado (fundamentalmente entre 2003 y 2008), por los niveles de crecimiento econ&oacute;mico, por la pol&iacute;tica cambiaria y por su impacto sobre determinados sectores de la industria y la construcci&oacute;n.</p>      <p>La mejora de los diferentes indicadores laborales condujo a algunos analistas a definir la etapa abierta en 2003 como un nuevo r&eacute;gimen de empleo, compar&aacute;ndola con la d&eacute;cada neoliberal de 1990, cuyos elementos centrales vinculados al mercado de trabajo fueron los altos niveles de desocupaci&oacute;n y el crecimiento del empleo precario. En este marco, el presente art&iacute;culo tiene dos objetivos: en primer lugar, analizar el proceso iniciado en 2003 tomando como eje central ciertas caracter&iacute;sticas que asume el empleo para, en segundo lugar, establecer los determinantes de la precarizaci&oacute;n laboral hacia 2003 y 2013 y observar en qu&eacute; medida se han producidos cambios en ellos. De esta manera, el presente trabajo busca dar cuenta, m&aacute;s espec&iacute;fica y esquem&aacute;ticamente, de los rasgos centrales que definen la informalidad en Argentina.</p>      <p>Estos objetivos buscan dar respuesta a los siguientes interrogantes: ¿cu&aacute;les fueron las caracter&iacute;sticas del empleo generado en los a&ntilde;os analizados? ¿Cu&aacute;les son los elementos centrales que definen la precarizaci&oacute;n de las condiciones de empleo? ¿Qu&eacute; caracteriza a los diferentes ciclos de empleo? ¿Qu&eacute; elementos se modificaron en esta materia entre los a&ntilde;os de referencia? ¿Se encuentra Argentina ante un nuevo r&eacute;gimen de empleo?</p>     <p>Para responder a estas preguntas, se realizar&aacute;n dos tipos de an&aacute;lisis. Uno de car&aacute;cter descriptivo, en el cual se presentan las condiciones generales del empleo en Argentina, y el otro se trata de un modelo de regresi&oacute;n log&iacute;stica binario que permite probar y evaluar la fuerza y el sentido de relaciones entre las variables, tomando como referencia 2003 y 2013, a partir de los cuales se pueden observar si se han producido cambios en torno a la precarizaci&oacute;n del trabajo. Para ello se toma como fuente la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), elaborada por el Instituto Nacional de Estad&iacute;sticas y Censos (Indec) y se realiza el an&aacute;lisis a partir de tres aspectos que re&uacute;nen diferentes condiciones: individuales, sociolaborales y las caracter&iacute;sticas de la empresa.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Las formas de abordaje de la informalidad y la precariedad laboral: posibilidades en torno a la EPH</b></p>     <p>La idea en torno a la precarizaci&oacute;n de las condiciones de trabajo ha sido incorporada en los &uacute;ltimos a&ntilde;os a la noci&oacute;n de informalidad laboral a partir de lo cual el trabajo entendido como precario ser&iacute;a una manifestaci&oacute;n m&aacute;s de ella, haciendo referencia al trabajo asalariado, cuya relaci&oacute;n se encuentra por fuera de los marcos legales y distante de las relaciones laborales que dominaron el mercado de trabajo hasta hace una d&eacute;cada. De esta manera, el concepto de <i>informalidad </i>remite a numerosos trabajos que se han realizado desde la d&eacute;cada de 1960 y que desde entonces ha tenido diversas reformulaciones, y ha sido tratado desde diferentes perspectivas y ha tomado para su medici&oacute;n diversos elementos. En este sentido, la posibilidad de dar cuenta de la precarizaci&oacute;n del trabajo remite a presentar un breve acercamiento a su an&aacute;lisis desde las formulaciones de informalidad.</p>      <p>Dado el car&aacute;cter multidimensional y heterog&eacute;neo, y sin pretender aqu&iacute; realizar una revisi&oacute;n exhaustiva acerca del concepto de informalidad, el art&iacute;culo pretende dar cuenta de algunos aspectos centrales que se han definido respecto de los procesos econ&oacute;micos y sociales en el cual se enmarca, lo cual permite ubicar, a partir de las manifestaciones desarrolladas en este apartado, el concepto de <i>precarizaci&oacute;n </i>en la idea m&aacute;s amplia de informalidad.</p>      <p>Para avanzar en estos elementos, se puede comenzar a partir del concepto de informalidad urbana, en el cual se reconocen diferentes enfoques. Para Raczynski (1977), hab&iacute;a tres perspectivas anal&iacute;ticas. La primera de ellas se planteaba desde el aparato productivo, y circunscribe el sector informal a las caracter&iacute;sticas de las unidades productivas que lo integraban. Entre ellas se pueden mencionar la producci&oacute;n de peque&ntilde;a escala, la ausencia de contrataci&oacute;n de mano de obra y bajo desarrollo tecnol&oacute;gico. La segunda tomaba como elemento central la segmentaci&oacute;n del mercado de trabajo, y su an&aacute;lisis refer&iacute;a a las barreras de entrada en el sector formal, frente a las facilidades de ingreso en el sector informal.</p>      <p>La tercera perspectiva pon&iacute;a foco en el bienestar social y los ingresos de los trabajadores, tomando como unidad de an&aacute;lisis a las familias, e identificaba al sector informal a partir de las condiciones de precariedad de los hogares.</p>      <p>Una sistematizaci&oacute;n m&aacute;s reciente (Neffa, 2009; Bergesio y Golovanevsky, 2009) sostiene que las diversas perspectivas anal&iacute;ticas pueden agruparse en tres enfoques: el de la econom&iacute;a dual de Prealc-OIT, el enfoque neoliberal o legalista y la concepci&oacute;n estructuralista o neomarxista. Al respecto, uno de los enfoques anal&iacute;ticos de mayor alcance y difusi&oacute;n ha sido el realizado por el Programa Regional de Empleo para Am&eacute;rica Latina y el Caribe (Prealc) de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (OIT).</p>      <p>Seg&uacute;n esta perspectiva, la informalidad en Am&eacute;rica Latina es consecuencia de la contradicci&oacute;n entre los factores que hacen crecer la oferta de trabajo y los factores que limitan la demanda de empleo (Quejada, Y&aacute;nez y Cano, 2014). Entre los primeros, se destaca el excedente laboral preindustrial, generado por la reconversi&oacute;n de econom&iacute;as tradicionales en econom&iacute;as primario-exportadoras a lo largo del siglo XIX, y cambios en el patr&oacute;n demogr&aacute;fico. Entre los segundos, menciona a la tecnolog&iacute;a importada, intensiva en capital, en que se bas&oacute; la industrializaci&oacute;n de la regi&oacute;n despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial.</p>      <p>Dada la contradicci&oacute;n entre un excedente estructural de fuerza de trabajo que no es demandada por los sectores din&aacute;micos, ella se ve obligada a generar su propio empleo fuera del sector moderno de la econom&iacute;a. Seg&uacute;n sostiene Mezzera (1987):</p>        <blockquote>    <p>El sector informal urbano es el conjunto de unidades productivas -incluyendo a las que consisten solo de un trabajador por cuenta propia- que son el refugio de quienes, al ser excluidos del sector moderno, se ven forzados a inventar modos de obtener alg&uacute;n ingreso con muy escaso acceso al capital y otros recursos complementarios al trabajo (p. 5).</p></blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De esta forma, OIT-Prealc entiende al sector informal como parte de una &uacute;nica estructura productiva urbana de naturaleza heterog&eacute;nea y a la cual hay facilidad de acceso, en tanto que la fuerza laboral empleada por este sector constituye un excedente estructural de mano de obra que no es absorbido por el sector m&aacute;s din&aacute;mico de la econom&iacute;a. De esta manera, el sector informal es caracterizado, en los considerandos del Prealc, a partir de la unidad productiva, que abarca las de peque&ntilde;a escala, reducida cantidad de capital por trabajador, baja productividad, escasa capacidad de acumulaci&oacute;n y bajo nivel tecnol&oacute;gico, limitada divisi&oacute;n social del trabajo y predominio de actividades.</p>      <p>El enfoque estructuralista o neomarxista ampl&iacute;a a la del Prealc, al postular que ciertas actividades informales contribuyen a la reproducci&oacute;n de la fuerza de trabajo, no solo mediante la provisi&oacute;n de bienes y servicios m&aacute;s baratos, sino tambi&eacute;n posibilitando el acceso a ellos. La funcionalidad del sector informal tambi&eacute;n toma forma a trav&eacute;s de los procesos de subcontrataci&oacute;n y descentralizaci&oacute;n productiva, lo cual permitir&iacute;a a las empresas formales reducir sus costos de operaci&oacute;n mediante la flexibilizaci&oacute;n de los mecanismos de contrataci&oacute;n de mano de obra. En esta concepci&oacute;n, el sector informal forma parte necesaria de la divisi&oacute;n internacional del trabajo, por tanto, los trabajadores incluidos en este sector son considerados como empleados indirectos y ocultos de las grandes compa&ntilde;&iacute;as.</p>      <p>Otro de los enfoques pone &eacute;nfasis en la idea de extralegalidad que suponen las formas de informalidad. La idea neoliberal de excedentes regulatorios considera la existencia de peque&ntilde;os empresarios que no pueden alcanzar un mayor nivel de desarrollo debido a la excesiva regulaci&oacute;n estatal. Seg&uacute;n este enfoque, lo central del sector informal es operar fuera del sistema regulatorio debido a un inadecuado marco institucional expresado a trav&eacute;s de reglamentos y leyes que conducen a la expansi&oacute;n de las actividades no registradas.<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup></p>     <p>Estas visiones acerca de la informalidad ponen &eacute;nfasis en la econom&iacute;a y las caracter&iacute;sticas que tendr&iacute;an las unidades productivas que se encuentran excluidas del sector din&aacute;mico. Respecto de la fuerza de trabajo, estas unidades comprenden a los trabajadores desplazados de los sectores m&aacute;s din&aacute;micos, cuyas actividades aparecen como refugio de situaciones de desempleo.</p>      <p>No obstante, las l&oacute;gicas que subyacen en este sector no agotan la idea de trabajo informal. Este no puede reducirse a las consideraciones hechas en torno al sector o actividad econ&oacute;mica. El trabajo que se genera en ese sector tiene esas caracter&iacute;sticas, pero existen situaciones de informalidad desarrollas en los sectores formales. As&iacute; la situaci&oacute;n desarrollada en el sector formal incorpor&oacute; el concepto de precariedad para dar cuenta de ella y m&aacute;s espec&iacute;ficamente busca abandonar a la unidad productiva como unidad de an&aacute;lisis para concentrarse en la relaci&oacute;n capital trabajo y de manera m&aacute;s concreta sobre el trabajador y los puestos de trabajo, m&aacute;s all&aacute; de las caracter&iacute;sticas del sector.</p>      <p>La profundizaci&oacute;n de las condiciones de precariedad laboral pueden inscribirse en los procesos de globalizaci&oacute;n, apertura comercial y la creciente tercerizaci&oacute;n y reestructuraci&oacute;n productiva, debido a la necesidad de las empresas de disminuir los costos. En este sentido, se buscan generar las condiciones de posibilidad de disminuir los costos laborales, lo cual conduce a un empeoramiento de la calidad de trabajo. En este marco, se inscribe el concepto de precarizaci&oacute;n laboral, el cual se opone a la forma tradicional de relaci&oacute;n de dependencia, que se establece de manera profunda luego de la Segunda Guerra Mundial y dentro del estado de bienestar.</p>      <p>As&iacute;, el empleo &quot;tradicional&quot; o &quot;normal&quot; tiene ciertas caracter&iacute;sticas como tratarse de empleo a tiempo completo, por tiempo indeterminado, protegido por la legislaci&oacute;n laboral e inscrito en la seguridad social. En contraposici&oacute;n, el trabajo precario se encuentra asociado a la desprotecci&oacute;n, se trata de empleos temporarios y ejercidos en tiempo parcial o que no se hayan integrados al marco regulatorio de las leyes de trabajo. No obstante, y tomando en primera instancia esta conceptualizaci&oacute;n, la precariedad laboral tambi&eacute;n presenta un car&aacute;cter heterog&eacute;neo y en diferentes ocasiones es subsumido en otros conceptos, como del trabajo decente.</p>      <p>En este mismo orden, el concepto de <i>trabajo precario </i>parece reducirse a las formas e indicadores que permiten analizarlo sin definir las causas que lo explican. Sin embargo, los diferentes desarrollos y enfoques en torno al concepto posibilitan establecer la precariedad laboral como una inserci&oacute;n d&eacute;bil y marginal en el proceso de trabajo. Dicha inserci&oacute;n est&aacute; referida a caracter&iacute;sticas ocupacionales que impulsan o al menos facilitan la exclusi&oacute;n del trabajador del marco de su ocupaci&oacute;n. Ello se expresa en la existencia de condiciones contractuales que no garantizan la permanencia de la relaci&oacute;n de dependencia y se refleja en indicadores, como los contratos a tiempo parcial o eventual (posibilitados legalmente). o en la falta de aportes jubilitarios, como indicador que manifiesta la ilegalidad y las endebles relaciones laborales, en la medida en que estos trabajadores no gozan de un sistema protector que les garantice los derechos a indemnizaci&oacute;n por despido, pago de vacaciones y aguinaldo<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup> (Pok y Lorenzetti, 2007).</p>      <p>Desde estas argumentaciones, la precariedad laboral constituye un mecanismo de reducci&oacute;n de costos del capital, dentro de las relaciones laborales, que se manifiesta en la debilidad de la inserci&oacute;n del trabajador en el sistema de producci&oacute;n de bienes y servicios a trav&eacute;s de mecanismos legales (trabajo a tiempo parcial o eventual) o a trav&eacute;s de la carencia de derechos fijados por las normas del trabajo.</p>      <p>En busca de articular las ideas de precariedad e informalidad, la OIT (2003) avanz&oacute; en la formulaci&oacute;n del concepto de <i>empleo informal, </i>comprendiendo el empleo desarrollado en el sector informal como aquel que se desenvuelve en el sector formal, pero que se encuentra desprotegido por hallarse al margen de las legislaciones laborales. En este sentido, la precariedad laboral y el trabajo informal estar&iacute;an relacionados m&aacute;s all&aacute; del &aacute;mbito productivo del cual se trate. Es decir, el empleo informal alude a los trabajadores que no se encuentran protegidos por la legislaci&oacute;n laboral, m&aacute;s all&aacute; del sector (formal o informal) del que se encuentra desarrollando su actividad. As&iacute;, la 17 Conferencia Internacional de Estad&iacute;sticos del Trabajo abandona el concepto de empleo informal vinculado solo a la unidad productiva para centrarse en el empleo informal, tomando como punto de observaci&oacute;n el trabajo y no la unidad productiva (OIT, 2003).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De esta forma, el concepto de empleo informal, se&ntilde;alado por la OIT, se encuentra cercano a la idea de precarizaci&oacute;n laboral y se compromete a la pr&aacute;ctica propia de los estudios en Am&eacute;rica Latina de distinguir el enfoque de la informalidad y el de la precariedad laboral y, en este sentido, el empleo informal no ser&iacute;a m&aacute;s que una forma diferente de denominar el trabajo precario. No obstante, el concepto utilizado por la OIT alude a un conjunto variado de situaciones que exceden la relaci&oacute;n salarial. En este sentido, la idea de precariedad laboral est&aacute; estrechamente vinculada a las relaciones de dependencia entre empleador y trabajador y se ajusta al inter&eacute;s anal&iacute;tico del presente art&iacute;culo.</p>      <p><b>Datos y metodolog&iacute;a</b></p>     <p>El presente an&aacute;lisis se lleva adelante a partir de la EPH que realiza el Indec y que da a conocer los datos a trav&eacute;s de las bases de usuarios disponibles para el p&uacute;blico en general. La EPH se realiza de manera trimestral y tiene un alcance nacional que abarca diferentes conglomerados urbanos de las regiones que integran el pa&iacute;s. Esas regiones son: Gran Buenos Aires, integrada por la Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos y 24 partidos del denominado conurbano bonaerense; Pampeana, Patag&oacute;nica, Noroeste; Noreste y Cuyo. En cada una de estas regiones, se relevan hogares de las ciudades m&aacute;s importantes que las integran.<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup></p>     <p>A partir de estos elementos, se realiza, en primera instancia, un an&aacute;lisis de tipo descriptivo, donde se presenta la evoluci&oacute;n de las principales variables del mercado de trabajo argentino entre 2003 y 2013 y comparaciones con la d&eacute;cada de 1990. Posteriormente, y con el fin de establecer cambios en torno a la evoluci&oacute;n de la precarizaci&oacute;n de las condiciones de trabajo de los asalariados, se presenta un an&aacute;lisis de regresi&oacute;n log&iacute;stica binomial, que permite establecer, por un lado, los determinantes de la precarizaci&oacute;n, y por otro, dar cuenta de la existencia de cambios en ellos, a partir de tomar como referencia el cuarto trimestre de 2003 y 2013.</p>      <p>Este segundo recurso utilizado para el an&aacute;lisis permite predecir o explicar una variable dependiente binaria a partir de una o m&aacute;s variables independientes. Este tipo de modelos analizan la probabilidad de ocurrencia o no de un evento, dado un conjunto de factores. El an&aacute;lisis de regresi&oacute;n log&iacute;stica binaria es particularmente &uacute;til cuando se busca predecir la presencia o ausencia de una caracter&iacute;stica particular (Tuselmann et al., 2006). En este sentido, la significatividad y el signo de P aportan informaci&oacute;n cualitativa acerca de la importancia que adquiere cada una de las variables independientes sobre la variable dependiente.</p>      <p>Para la construcci&oacute;n del indicador de precarizaci&oacute;n, se toma como referencia los elementos se&ntilde;alados en el apartado anterior y a su vez las especificidades de la EPH. Teniendo en cuenta estos factores, se consideraron precarios a los asalariados a los cuales no se les realizaron descuentos jubilatorios o ten&iacute;an empleos con fecha de finalizaci&oacute;n (trabajo por tiempo determinado). Bajo esta l&oacute;gica se suprimi&oacute; entre los asalariados al personal dom&eacute;stico y del sector de la construcci&oacute;n, debido al elevado nivel de informalidad que muestran ambas formas de inserci&oacute;n laboral, ya que ello impactar&iacute;a en el an&aacute;lisis y sesgar&iacute;a los resultados, y la intenci&oacute;n del art&iacute;culo es observar el desenvolvimiento de la precarizaci&oacute;n en sectores vinculados a la formalidad de la econom&iacute;a.</p>      <p>Tomando como referencia diferentes variables que posibilitan establecer los cambios y las continuidades en el proceso de precarizaci&oacute;n, se presentan a continuaci&oacute;n las caracter&iacute;sticas de la muestra (cuadro 1), que se integran en tres grupos: caracter&iacute;sticas de la empresa, caracter&iacute;sticas individuales y caracter&iacute;sticas sociolaborales. En las primeras, se incorporaron las variables del sector de actividad, el tama&ntilde;o y la inserci&oacute;n; en la segunda, el sexo, la edad, la educaci&oacute;n y si es jefe de hogar; mientras en la tercera se incorporan el lugar de residencia y la categor&iacute;a ocupacional. Avanzando con el an&aacute;lisis de regresi&oacute;n log&iacute;stico, este hace necesario la creaci&oacute;n de una variable dependiente dicot&oacute;mica, en este caso -ser trabajador precario o no-, donde la situaci&oacute;n de precariedad asumi&oacute; el valor de uno, mientras que para los que no estaban en esta situaci&oacute;n el valor asumido fue cero. Por su parte, las variables independientes categ&oacute;ricas se analizan por medio de variables <i>dummy, </i>lo cual hace necesario considerar una categor&iacute;a de referencia para cada una de ellas (las categor&iacute;as de referencia son las primeras de cada una de las variables del <a href="#f_01">cuadro 1</a>).</p>       <p align="center"><a name="f_01"></a><img src="img/revistas/indes/v24n1/v24n1a03f01.jpg"></p>      <p>El mercado de trabajo en Argentina en 2013 se constitu&iacute;a con 76.7 % de trabajadores asalariados (8 519 000), 22.9 % de trabajadores independientes (19.3 % cuenta propia y 3.6 % patrones o empleadores) y el resto eran trabajadores familiares sin remuneraci&oacute;n. En relaci&oacute;n con ello, los asalariados que ingresan en el an&aacute;lisis representan 82 %, entre estos, como se observa en el cuadro 1, se produjo una baja importante en el empleo precario, pasando de 44 % en 2003 a 28 % en 2013.</p>      <p>No obstante, se puede ver en algunos sectores de la econom&iacute;a que el empleo precario se mantiene en niveles cercanos a los del primer a&ntilde;o de referencia, como la actividad textil o el transporte y la comunicaci&oacute;n, y se observan diferencias de importancia en otras actividades. Por otra parte, se pueden ver cambios favorables en torno a la inserci&oacute;n de las mujeres (aunque se manifiesta cercano al promedio 2013) y del empleo p&uacute;blico, categor&iacute;as donde bajan de manera sostenida los niveles de precarizaci&oacute;n hasta alcanzar 27 y 12 %, respectivamente (cuadro 1). Para avanzar con un mayor nivel de profundidad en el an&aacute;lisis, a continuaci&oacute;n se presenta una breve descripci&oacute;n del mercado de trabajo argentino, bajo los contextos econ&oacute;micos que lo determinaron y el an&aacute;lisis de regresi&oacute;n log&iacute;stico aplicado a los trabajadores precarizados.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Mercado de trabajo e informalidad en la &uacute;ltima d&eacute;cada</b></p>     <p>En la d&eacute;cada de 1990, se fueron profundizando las transformaciones que se hab&iacute;an iniciado con la &uacute;ltima dictadura militar en Argentina. Durante el dominio neoliberal se llev&oacute; adelante un conjunto de pol&iacute;ticas (que pueden englobarse bajo el nombre de Plan de Convertibilidad<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup>) que tuvieron como objetivo expl&iacute;cito la contenci&oacute;n inflacionaria y que supusieron la desregulaci&oacute;n de la econom&iacute;a, las privatizaciones de empresas p&uacute;blicas y la apertura econ&oacute;mica.</p>      <p>Esta pol&iacute;tica deriv&oacute; en un proceso de creciente destrucci&oacute;n del entramado productivo, en el predominio de los agentes econ&oacute;micos vinculados a las privatizaciones y a los sectores de servicios y finanzas, adem&aacute;s de sectores beneficiados por el marco regulatorio, como el automotor. El sustento de esta pol&iacute;tica fue el ingreso de capitales especulativos y el creciente endeudamiento externo, que posibilit&oacute; el sostenimiento del tipo de cambio fijo. Bajo este marco, la econom&iacute;a creci&oacute; entre 1990 y 2001 a una tasa promedio anual de 3.2 %, coincidente con el crecimiento experimentado por el sector servicios, mientras que, para el mismo periodo, la actividad manufacturera creci&oacute; 1.5 % en promedio. Como correlato social, la d&eacute;cada de 1990 estuvo signada por un proceso de polarizaci&oacute;n social, anclado en las desigualdades crecientes, producto del desempleo, la precarizaci&oacute;n de las condiciones de trabajo, una regresiva distribuci&oacute;n de la riqueza y del retiro del Estado como medio de compensaci&oacute;n redistributiva (Altamir y Beccaria, 1999).</p>      <p>El proceso recesivo iniciado hacia fines de 1998 condujo a una gran crisis social y pol&iacute;tica, por lo que la convertibilidad termin&oacute; con una abrupta devaluaci&oacute;n en 2002. El final de este modelo econ&oacute;mico inaugur&oacute; un nuevo periodo en la econom&iacute;a argentina anclada en un tipo de cambio alto y en las retenciones al sector primario (Kicillof et al., 2010), que posibilit&oacute; un crecimiento del producto casi sin precedentes en la historia argentina, a una tasa promedio anual de 8 %.</p>      <p>Siguiendo a Pinazo (2012), la devaluaci&oacute;n permiti&oacute; compensar los bajos par&aacute;metros de productividad de una parte importante de la industria argentina, a trav&eacute;s de una reducci&oacute;n significativa en el costo salarial. M&aacute;s espec&iacute;ficamente, la devaluaci&oacute;n supuso una ca&iacute;da del costo salarial en d&oacute;lares de aproximadamente 75 % para el conjunto del sector industrial. Entonces, si, por un lado, la medida gener&oacute; un fuerte salto sobre producci&oacute;n industrial y de empleo asalariado, su contracara estuvo en los pisos que exhibi&oacute; el poder adquisitivo del salario durante todo el periodo (Pinazo, 2012).</p>      <p>M&aacute;s all&aacute; del crecimiento experimentado por la econom&iacute;a desde 2003, comandado por sectores diferentes de la d&eacute;cada neoliberal, se fueron profundizando ciertas din&aacute;micas que ven&iacute;an observ&aacute;ndose en periodos anteriores. En este sentido, la actual econom&iacute;a posibilit&oacute; y se sustent&oacute; en las actividades extractivas (b&aacute;sicamente el crecimiento de la miner&iacute;a), la exportaci&oacute;n de materias primas y de productos industriales de bajo valor agregado, favorecido, a su vez, por el aumento de los precios de los <i>commodities, </i>a la vez que mantuvo ciertos pilares como el sector financiero, cuyas ganancias se han incrementado de manera notable durante el periodo analizado.</p>      <p>De la mando del crecimiento econ&oacute;mico se produjo una importante disminuci&oacute;n del desempleo. As&iacute;, luego de la crisis de empleo m&aacute;s aguda de los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os, cuyos valores registrados en 2001 alcanzaron una desocupaci&oacute;n abierta de 18.3 %, desde 2003 el mercado de trabajo comenz&oacute; a dar muestras de recuperaci&oacute;n. Paulatinamente, la desocupaci&oacute;n fue disminuyendo hasta ubicarse en un promedio de 6.4 % (<a href="#f_02">figura 1</a>).</p>      <p align="center"><a name="f_02"></a><img src="img/revistas/indes/v24n1/v24n1a03f03.jpg"></p>           <p>Pese a la recuperaci&oacute;n del empleo, se siguen observando fuertes dificultades para disminuir los niveles de trabajo no registrado,<sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup>que m&aacute;s all&aacute; de no constituir una novedad en pa&iacute;ses como la Argentina y Am&eacute;rica Latina en su conjunto, la persistencia de sus altos &iacute;ndices constituye un problema. En este sentido, el empleo no registrado se ubica en 2013 en una tasa cercana a 34 %, que alcanz&oacute; su m&aacute;ximo nivel en 2003 cuando lleg&oacute; a 49 %, momento en el cual comienza a disminuir hasta el nivel mencionado (figura 1). Este dato, que aparece como marginal en algunos an&aacute;lisis sobre empleo, implica que m&aacute;s de cuatro millones de trabajadores se ven afectados por condiciones de profunda precarizaci&oacute;n (Indec, 2013) en la medida en que el trabajo no registrado conlleva no solo el incumplimiento con los aportes correspondientes a la seguridad social, sino tambi&eacute;n menores niveles salariales y bajas o nulas posibilidades de encarar procesos conflictivos en vista de los procesos de disciplina a los que est&aacute;n sometidos.</p>      <p>Por otra parte, los cambios producidos en 2003 en el mercado de trabajo, y su consecuente incremento del nivel de empleo, lograron la recuperaci&oacute;n del salario real a niveles cercanos a los de la d&eacute;cada de 1990, aunque esta recuperaci&oacute;n estuvo b&aacute;sicamente anclada en el empleo privado registrado, en tanto que los trabajadores no registrados y del sector p&uacute;blico experimentaron una ca&iacute;da en sus ingresos reales en relaci&oacute;n con la d&eacute;cada neoliberal.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Asimismo, y no obstante la fuerte ca&iacute;da del desempleo y el crecimiento econ&oacute;mico, la participaci&oacute;n de los asalariados en el PBI se mantuvo en los niveles de la d&eacute;cada de 1990 cercana a 40 %, luego de una brusca ca&iacute;da experimentada en la crisis de la convertibilidad, cuya participaci&oacute;n cay&oacute; a un nivel de 30 %. Al respecto, el crecimiento experimentado por el PBI no tuvo un correlato directo en los ingresos de los trabajadores y estuvo lejos de proporcionar una l&oacute;gica de &quot;derrame&quot; hacia los sectores subalternos.</p>      <p>A partir de los elementos presentados, se puede avanzar en el an&aacute;lisis sobre la precarizaci&oacute;n, su incidencia y evoluci&oacute;n en el mercado de trabajo de Argentina en la &uacute;ltima d&eacute;cada, tomando como eje sus determinantes.</p>      <p>A trav&eacute;s del <a href="#c2">cuadro 2</a> de la regresi&oacute;n log&iacute;stica binomial, se pueden extraer algunas conclusiones sobre los determinantes de la precarizaci&oacute;n de los asalariados y los cambios desarrollado entre los a&ntilde;os de referencia. De esta maner, y teniendo en cuenta que todos los resultados que arroja el an&aacute;lisis son significativos,<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup> el primer punto por destacar es la rigidez que presentan algunas de las categor&iacute;as a modificar la l&oacute;gica en torno a la precarizaci&oacute;n. As&iacute;, se observa que trabajadores de los sectores como textiles, transporte, comercio y otros servicios tienen mayores probabilidades de desarrollar su labor en condiciones de precariedad que aquellos que se encuentran en la actividad de alimentaci&oacute;n, en tanto que los trabajadores de otras actividades pueden haber mejorado su situaci&oacute;n dado el cambio producido entre los a&ntilde;os de referencia, como son los casos de otras industrias, informaci&oacute;n, administraci&oacute;n p&uacute;blica y salud. De esta manera, se observa de manera positiva c&oacute;mo los sectores con menores probabilidades de precarizaci&oacute;n han mantenido su situaci&oacute;n.</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/indes/v24n1/v24n1a03f04.jpg"></p>      <p>Poniendo la mirada sobre el tama&ntilde;o de la empresa, los trabajadores de las firmas m&aacute;s peque&ntilde;as mantienen las probabilidades de tener un trabajo informal por sobre los de las grandes empresas, en tanto que los trabajadores del sector p&uacute;blico logran mejorar sus condiciones de empleo, ya que en 2013 las probabilidades de trabajar en el sector p&uacute;blico y tener un trabajo precario son menores a que los que lo hacen en el sector privado. Este punto es importante y se modifica a partir de una serie de pol&iacute;ticas destinadas a formalizar, desde el sector p&uacute;blico, a los asalariados, cuyos contratos precarios fueron dominantes durante el predominio neoliberal.</p>      <p>Por otra parte, respecto del g&eacute;nero, se observan las peores condiciones en que se encuentran las mujeres dentro de las relaciones laborales; entre los a&ntilde;os bajo an&aacute;lisis sus condiciones de informalidad se mantienen en relaci&oacute;n con las de los hombres. Siguiendo con las caracter&iacute;sticas individuales, la edad parece ser una referencia de importancia, por lo cual los trabajadores m&aacute;s j&oacute;venes muestran peores condiciones de inserci&oacute;n que los de la categor&iacute;a de referencia (30 a 45 a&ntilde;os). En este mismo orden, se puede destacar el empeoramiento sufrido por los trabajadores mayores desde 2003 a 2013. Dentro de estas caracter&iacute;sticas, se encuentran dos resultados que se presentan habitualmente como hip&oacute;tesis, como ser que a mayor nivel educativo mejores son las condiciones de contrataci&oacute;n, y lo mismo ocurre con los jefes de hogar.</p>      <p>En este &uacute;ltimo caso, el jefe de hogar es en general el que aporta los mayores ingresos al hogar, los cuales se perciben en los empleos registrados del sector formal.</p>      <p>Con respecto a las caracter&iacute;sticas sociolaborales, se destaca que solo la regi&oacute;n de la Patagonia muestra mejores condiciones de contrataci&oacute;n entre los trabajadores en relaci&oacute;n con el Gran Buenos Aires. En 2003, los trabajadores de la Regi&oacute;n Pampeana evidenciaban una inserci&oacute;n de menor precariedad, lo cual se revierte en 2013 y las probabilidades de los trabajadores de esta regi&oacute;n a tener un trabajo informal, pasan a ser mayores que los del Gran Buenos Aires (GBA). En torno a la categor&iacute;a ocupacional, se observa que en 2003 las probabilidades de estar precarizado eran menores en el conjunto de las categor&iacute;as en relaci&oacute;n con la de referencia, cuesti&oacute;n que se modifica en 2013, y es la categor&iacute;a de profesionales la que tiene m&aacute;s probabilidades que la de referencia de tener una inserci&oacute;n endeble, hecho que llama la atenci&oacute;n y define una mejora en las condiciones de los no calificados.</p>      <p><b>Conclusiones</b></p>     <p>Al poner el &eacute;nfasis en la informalidad de los trabajadores, el presente art&iacute;culo busc&oacute; establecer los determinantes que se encuentran presentes en la inserci&oacute;n precaria de los asalariados, para lo cual tom&oacute; en consideraci&oacute;n diversas dimensiones que posibilitaron dar cuenta de los diferenciales en las formas de integraci&oacute;n en el mercado de trabajo y observ&oacute; los cambios producidos entre 2003 y 2013.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No obstante, y antes de llevar adelante ese an&aacute;lisis, este se pudo poner en contexto a partir de una breve descripci&oacute;n comparativa del mercado de trabajo argentino, entre la d&eacute;cada neoliberal y el proceso iniciado en 2003. De esta manera, se pudieron establecer las diferencias y las continuidades observadas en el mundo laboral. En cuanto a los cambios, se consigui&oacute; establecer una din&aacute;mica de empleo que posibilit&oacute; dentro del proceso actual una disminuci&oacute;n sustancial del desempleo, as&iacute;, si la d&eacute;cada de 1990 estuvo signada por un crecimiento sin generaci&oacute;n de empleo, el ciclo iniciado en 2003 marca una ca&iacute;da en el desempleo que acompa&ntilde;a los niveles de aumento del PBI. Sin embargo, y a la luz de los datos presentados, la generaci&oacute;n de empleo desarrollada entre 2003 y 2013 no necesariamente fueron empleos formales, ya que los porcentajes del empleo precarizado se mantuvieron en niveles altos y a veces superiores a la d&eacute;cada neoliberal.</p>      <p>La crisis de la convertibilidad primero y la salida de ella despu&eacute;s hizo que se disparasen los niveles de precarizaci&oacute;n laboral y, en este sentido, 2003 fue elegido por tratarse de una cr&iacute;tica situaci&oacute;n para los trabajadores, a partir del cual se pudieron establecer las l&oacute;gicas que determinan, en los a&ntilde;os de referencia, las probabilidades de estar en una situaci&oacute;n de precarizaci&oacute;n o informalidad laboral. En este sentido, cuando se miran los datos sobre informalidad de los asalariados, se puede observar la rigidez que muestran ciertas categor&iacute;as para modificar la situaci&oacute;n en torno a los trabajadores (por ejemplo en el sector textil, entre los m&aacute;s j&oacute;venes y las mujeres o las empresas m&aacute;s peque&ntilde;as).</p>      <p>El an&aacute;lisis realizado por medio de la regresi&oacute;n log&iacute;stica binomial permiti&oacute; dar cuenta de los determinantes de la precarizaci&oacute;n, as&iacute; como la existencia de cambios en ellos entre los a&ntilde;os estudiados. Esto vino a ratificar algunos elementos que se observaban en el cuadro 1, que muestra la rigidez de algunas categor&iacute;as de trabajadores para el cambio de situaci&oacute;n. Adem&aacute;s que se pudo establecer la probabilidad de estar en una situaci&oacute;n de precarizaci&oacute;n con respecto a las categor&iacute;as de referencia. Esto posibilit&oacute; a su vez, determinar ciertos cambios en algunas categor&iacute;as, que pudieron mejorar, en algunos casos, sus condiciones de trabajo frente a otros trabajadores. Puestos en esta situaci&oacute;n, el trabajo presentado abre el interrogante sobre qu&eacute; pol&iacute;ticas p&uacute;blicas pueden llevarse adelante para alentar un proceso de cambio, sobre todo en aquellos sectores que evidencian pocos cambios y cuyos trabajadores mantienen la misma situaci&oacute;n.</p>  <hr>     <p><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup> Este art&iacute;culo se inscribe el en proyecto sobre condiciones de vida en el barrio Nicol de l a provincia de Buenos, f inanciado por la Universidad de Buenos Aires.</p>      <p><sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup> En este caso, las reglamentaciones y leyes se refieren a los costos que implica la inscripci&oacute;n empresaria o particular en las instituciones impositiva y el correspondiente pago de impuesto a ello vinculado. En el caso de Argentina, esta inscripci&oacute;n se lleva a cabo a trav&eacute;s de la Agencia Federal Impositiva y Previsional, a partir de la cual se transforma en un contribuyente impositivo.</p>      <p><sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup> La Ley 20744 y sus modificatorias, sobre r&eacute;gimen de contrato de trabajo, es la que establece el conjunto de derechos y obligaciones de los empleadores y empleados. En este sentido, esta ley contempla el cumplimiento, por parte del empleador de los aportes jubilatorios, como otro conjunto de obligaciones vinculadas a los derechos laborales.</p>      <p><sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup> Para una mayor profundizaci&oacute;n sobre aspectos vinculados a la EPH y las caracter&iacute;sticas de la muestra, puede consultarse la p&aacute;gina del Indec: <a href="http://www.indec.mecon.ar/" target="_blank">www.indec.mecon.ar/</a></p>      <p><sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup> El Plan de Convertibilidad excede el problema de la pol&iacute;tica cambiaria, dado que se podr&iacute;a haber pensado en un r&eacute;gimen de tipo de cambio fijo para contener la inflaci&oacute;n, sin que, necesariamente, este hubiese ido acompa&ntilde;ado de un profundo proceso de desregulaci&oacute;n de un conjunto de relaciones sociales y econ&oacute;micas como en efecto sucedi&oacute; (Notchef, 1999).</p>      <p><sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup> El &quot;trabajo no registrado&quot; es aquel en el que los empleadores no realizan aportes al sistema de seguridad social conformado por los sistemas de jubilaciones y obras sociales y, por tanto, estos trabajadores no gozan de esos derechos.</p>      <p><sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup> El nivel de significaci&oacute;n no se presenta en el cuadro 2, dado que dentro de los resultados de la regresi&oacute;n log&iacute;stica binaria realizada el coeficiente respectivo (Sig.) arroj&oacute; resultados de significaci&oacute;n para todas las categor&iacute;as.</p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Referencias</b></p>     <!-- ref --><p>Altimir, O. y Beccaria, L. A. (1999). El mercado de trabajo bajo el nuevo r&eacute;gimen econ&oacute;mico en Argentina. <i>Serie Reformas Econ&oacute;micas, </i>28.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2048408&pid=S0121-3261201600010000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Bergesio, L. y Golovanevsky, L. (2009). <i>La informalidad en la Argentina: acuerdos conceptuales y posibilidades de medici&oacute;n a partir del an&aacute;lisis multivariado de datos. </i>Ponencia presentada en IX Congreso de la Asociaci&oacute;n Argentina de Especialistas de Estudios del Trabajo, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2048410&pid=S0121-3261201600010000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Delfini, M., Pinazo, G. y Drolas, A. (2014). Las relaciones laborales en Argentina en la &uacute;ltima d&eacute;cada: ¿un nuevo r&eacute;gimen de empleo? <i>Revista de Ciencias Sociales, </i>32, 77-95.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2048412&pid=S0121-3261201600010000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Kicillof, A. et al (2010). &quot;La macroeconom&iacute;a despu&eacute;s de la Convertibilidad.&quot; En CENDA, La anatom&iacute;a del nuevo patr&oacute;n de crecimiento y la encrucijada actual. La econom&iacute;a argentina per&iacute;odo 2002-2010, Buenos Aires, Ed. Atuel.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2048414&pid=S0121-3261201600010000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Mezzera, J. (1987). Abundancia como efecto de la escasez. <i>Nueva Sociedad,</i> 90, 1-17.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2048416&pid=S0121-3261201600010000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Neffa, J. C. (2009). <i>Sector informal, precariedad, trabajo no registrado. </i>Ponencia presentada en 9 Congreso Nacional de Estudios del Trabajo, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2048418&pid=S0121-3261201600010000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Nochteff, H. (1999). La pol&iacute;tica econ&oacute;mica en la Argentina de los noventa: una mirada de conjunto. <i>&Eacute;poca: Revista Argentina de Econom&iacute;a Pol&iacute;tica, </i>1(1).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2048420&pid=S0121-3261201600010000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (OIT) (2003). <i>Directrices sobre una definici&oacute;n estad&iacute;stica de empleo informal adoptadas por la Decimos&eacute;ptima Conferencia Internacional de Estad&iacute;sticos del Trabajo. </i>OIT.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2048422&pid=S0121-3261201600010000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Pinazo, G. (2012). Comentarios sobre la relaci&oacute;n entre el crecimiento y el empleo en la Argentina de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. <i>Trabajo y sociedad: Indagaciones sobre el empleo, la cultura y las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas en sociedades segmentadas, </i>18.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2048424&pid=S0121-3261201600010000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Pok, C. y Lorenzetti, A. (2007). El abordaje conceptual de la informalidad. <i>Lavboratorio: Revista Estudios sobre el Cambio Estructural y Desigualdad Social, </i>8(20).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2048426&pid=S0121-3261201600010000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Quejada P&eacute;rez, R., Y&aacute;nez Contreras, M. y Cano Hern&aacute;ndez, K. (2014). Determinantes de la informalidad laboral: un an&aacute;lisis para Colombia. <i>Investigaci&oacute;n y Desarrollo, </i>1, 126-145.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2048428&pid=S0121-3261201600010000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Raczynski, D. (1977). El <i>sector informal urbano: controversias e interrogan</i>tes. 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