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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Dennett, Daniel. Dulces sueños. Obstáculos filosóficos para una ciencia de la conciencia. Katz, Buenos Aires, 2006, 221 p.]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p><b>Dennett, Daniel. <i>Dulces sue&#241;os. Obst&aacute;culos filos&oacute;ficos para una ciencia de la conciencia. </i>Katz, Buenos Aires, 2006, 221 p. </b></p>      <p align=right>&nbsp;</p>      <p>El objetivo principal de <i>Dulces sue&#241;os</i> es retomar las principales objeciones y dificultades que a&uacute;n siguen impidiendo el desarrollo de la ciencia de la conciencia, objetivo principal del c&eacute;lebre libro del mismo autor, <i>La conciencia explicada </i>(1995). Por ello, este libro ser&aacute; de gran importancia para quien se interese particularmente por las discusiones actuales en filosof&iacute;a de la mente y ciencias cognitivas, as&iacute; como para el lector no familiarizado con la discusi&oacute;n, ya que el estilo divertido y ameno de Dennett lo conducir&aacute; sin grandes tropiezos a lo largo de estas agudas discusiones. Por lo dem&aacute;s, el libro est&aacute; constituido por ocho cap&iacute;tulos que originalmente fueron conferencias y art&iacute;culos publicados en diferentes revistas filos&oacute;ficas, lo cual, aunque le resta un poco de cohesi&oacute;n tem&aacute;tica y orden en la argumentaci&oacute;n, no le resta inter&eacute;s.</p>      <p>Dennett comienza este libro mostrando la principal dificultad de la teor&iacute;a de la mente, de la cual surgen la mayor&iacute;a de las otras dificultades: si bien estamos compuestos de materia, y m&aacute;s propiamente de millones de c&eacute;lulas, igual que cualquier otro objeto vivo, no es claro c&oacute;mo es posible que seamos conscientes, c&oacute;mo es posible que deseemos, pensemos, nos preocupemos por algo exterior a nosotros. C&oacute;mo es que a partir de un medio f&iacute;sico puede surgir algo que nos parece tan particular e inmaterial como la conciencia: &quot;Las c&eacute;lulas que nos integran est&aacute;n vivas, pero hoy sabemos sobre la vida lo suficiente para percibir que cada c&eacute;lula es una unidad mec&aacute;nica, un microrrobot en gran medida aut&oacute;nomo cuyo grado de conciencia no supera al de una levadura&quot;.&#91;1&#93; As&iacute; pues, &#191;c&oacute;mo es posible que el conjunto de microrrobots que constituyen nuestro organismo den lugar a un fen&oacute;meno como la mente&#63;</p>      <p>Tradicionalmente, se ha concebido que una explicaci&oacute;n materialista o fisicalista, en t&eacute;rminos de las partes constituyentes del cuerpo, y m&aacute;s precisamente del cerebro, no dar&iacute;a cuenta satisfactoriamente de la conciencia y sus contenidos fenom&eacute;nicos; la explicaci&oacute;n del funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso no nos permitir&iacute;a explicar, por ejemplo, la sensaci&oacute;n que experimentamos cuando vemos algo rojo. El autor se&#241;ala que, generalmente, para sustentar esta imposibilidad, se da un argumento epistemol&oacute;gico: &quot;el cerebro es un sistema o aparato tan intrincado que no podr&iacute;amos llegar a comprender c&oacute;mo surge la mente&quot;; sin embargo, de ah&iacute; se salta y se da por supuesta una conclusi&oacute;n metaf&iacute;sica: &quot;entonces hay una sustancia diferente, una sustancia inmaterial, un alma, donde se dan los suceso mentales&quot;. &eacute;sta es una intuici&oacute;n fuerte y de sentido com&uacute;n, de modo que, a&uacute;n hoy, muchos fil&oacute;sofos como David Chalmers, Thomas Nagel y Colin McGinn &#8212;por citar s&oacute;lo unos cuantos&#8212; se dejan cautivar por ella, y consideran que debe haber algo m&aacute;s, algo inmaterial, que constituya el lugar de la conciencia, &quot;el teatro cartesiano&quot; como lo llama Dennett. Guiados por esta intuici&oacute;n, estos autores niegan la posibilidad de crear una ciencia de la conciencia en t&eacute;rminos fisicalistas y de tercera persona, en cambio consideran que la mente s&oacute;lo es accesible en primera persona, por introspecci&oacute;n, pues los fen&oacute;menos mentales s&oacute;lo existen para quien los experimenta.</p>      <p>Contra la intuici&oacute;n com&uacute;nmente aceptada de que la conciencia es accesible s&oacute;lo en primera persona y que los estudios de tercera persona siempre dejar&aacute;n algo sin explicar &#8212;recu&eacute;rdese el c&eacute;lebre texto de Thomas Nagel &quot;&#191;C&oacute;mo es ser murci&eacute;lago&#63;&quot;&#8212;, Dennett considera que es posible un estudio en tercera persona de la conciencia y lo denomina heterofenomenolog&iacute;a. Este m&eacute;todo de abordaje de la conciencia fue ampliamente expuesto en <i>La conciencia explicada</i> y, ahora, el autor se propone aclarar algunos malentendidos que han causado resistencia frente a su propuesta y reforzar algunas de sus tesis. As&iacute; pues, una de las confusiones m&aacute;s arraigadas es creer que la heterofenomenolog&iacute;a lleva a cabo su estudio apelando s&oacute;lo a datos f&iacute;sicos y deja de lado totalmente la subjetividad. Sin embargo, Dennett muestra claramente que se trata m&aacute;s bien de una descripci&oacute;n psicol&oacute;gica, intencional, a partir de los datos f&iacute;sicos y de los datos aportados por el sujeto. Por otra parte, aunque es compatible con la primera persona, esta perspectiva invita a dejar de lado el dogma de la incorregibilidad de la conciencia y muestra que debemos desconfiar un poco m&aacute;s de nuestras creencias sobre nuestras experiencias conscientes y nuestras propias capacidades.</p>      <p>La respuesta que ofrece este libro al problema de la conciencia asume la forma de funcionalismo computacional en t&eacute;rminos de un naturalismo mecanicista: &quot;la conciencia como un producto emergente&quot;&#91;2&#93; de la organizaci&oacute;n e interacci&oacute;n de las muchas partes que constituyen el sistema; en otras palabras, &quot;la conciencias es un producto bastante reciente de algoritmos evolutivos que dotaron al planeta de fen&oacute;menos como los sistemas inmunes, la capacidad de volar o la vista&quot;.&#91;3&#93; El ep&iacute;teto &quot;computacional&quot; no es gratuito; esta perspectiva gan&oacute; una fuerza definitiva con el avance de los desarrollos tecnol&oacute;gicos en el campo de la computaci&oacute;n, de modo que permiti&oacute; columbrar la analog&iacute;a que, desde esta perspectiva, permitir&aacute; explicar la mente: &quot;la mente es al cerebro lo que el programa <i>&#91;software&#93;</i> al <i>hardware</i>&quot;.&#91;4&#93; Dennett, por su parte, adopta esta perspectiva para abordar los fen&oacute;menos mentales:</p>      <blockquote>       <p>Los ordenadores se parecen     a la mente como ning&uacute;n artefacto anterior: controlan procesos para realizar     tareas que requieren operaciones de discriminaci&oacute;n, inferencia, memoria,     c&aacute;lculo y anticipaci&oacute;n; producen conocimiento nuevo y encuentran relaciones (…)     que antes s&oacute;lo los seres humanos pod&iacute;an tener la esperanza de encontrar.&#91;5&#93;</p> </blockquote>     <p>De lo anterior, se desprende la idea funcionalista de que, si bien el cerebro es el &oacute;rgano del cual emerge la mente, &eacute;sta bien podr&iacute;a surgir de cualquier otra cosa, de cualquier sistema, que computara las mismas funciones.&#91;6&#93; En esta medida, podr&iacute;a haber perfectamente mentes no humanas; un robot suficientemente desarrollado podr&iacute;a ser consciente, podr&iacute;a tener una mente. Por esto, Searle ha llamado tambi&eacute;n a esta perspectiva &quot;inteligencia artificial fuerte&quot;.&#91;7&#93;</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Adem&aacute;s, Dennett se enfrenta a la soluci&oacute;n alternativa del problema de la conciencia en t&eacute;rminos de la f&iacute;sica, en la que se han escudado, sin mucho &eacute;xito algunos autores. Esta perspectiva afirma que las propiedades intr&iacute;nsecas de la conciencia son realmente propiedades f&iacute;sicas, pero distintas de las propiedades f&iacute;sicas que conocemos. Se tratar&iacute;a de un tipo diferente de propiedades f&iacute;sicas que podr&iacute;amos llegar a conocer estudiando las micropart&iacute;culas de la materia. As&iacute; pues, la conciencia ser&iacute;a otro aspecto del mundo, tal y como lo son la materia, el peso, el volumen, etc. Sin embargo, esto deja el problema sin resolver, pues si cada c&eacute;lula tiene una part&iacute;cula de esa materia extra&#241;a, no es claro c&oacute;mo se relacionan y comunican para crear la conciencia. Por esta raz&oacute;n, Dennett se&#241;ala que los esfuerzos deben encauzarse a explicar el fen&oacute;meno en t&eacute;rminos de partes que se relacionan para crear entidades mayores.</p>      <p>A lo largo del libro, Dennett retoma varias veces el problema que &eacute;l denomina &quot;la corazonada zombi&quot; para demostrar que no es un problema en absoluto, sino m&aacute;s bien una bochornosa confusi&oacute;n filos&oacute;fica, &quot;una ilusi&oacute;n cognitiva pertinaz&quot;.&#91;8&#93; Esta corazonada o intuici&oacute;n se usa, t&iacute;picamente en la bibliograf&iacute;a acerca de la conciencia, para refutar las explicaciones materialistas, fisicalistas o funcionalistas, y mostrar que &eacute;stas dejan por fuera y sin explicar lo m&aacute;s importante, ll&aacute;mese los <i>qualia,</i> los sentimientos, la subjetividad intr&iacute;nseca, las propiedades fenom&eacute;nicas, etc. El argumento afirma la posibilidad de existencia de un individuo que tenga los comportamientos y mecanismos funcionales adecuados, lo mismo que la estructura f&iacute;sica, pero carezca de conciencia,&#91;9&#93; de experiencias fenom&eacute;nicas. En la formulaci&oacute;n de Chalmers citada por Dennett, el argumento reza as&iacute;: </p>      <blockquote>       <p>Es id&eacute;ntico a m&iacute;, mol&eacute;cula     por mol&eacute;cula, e id&eacute;ntico en todas las propiedades inferiores postuladas por la     f&iacute;sica, pero carece por completo de conciencia (…). &#91;E&#93;st&aacute; inmerso en un     entorno igual al m&iacute;o. Es id&eacute;ntico a m&iacute; desde el punto de vista funcional;     procesa el mismo tipo de informaci&oacute;n, responde del mismo modo que yo, con las     modificaciones pertinentes de las mismas configuraciones internas y con     consecuencias conductuales exactamente iguales (…). &#91;E&#93;st&aacute; despierto, es capaz     de informar acerca de sus estados internos y de centrar su atenci&oacute;n en     distintos lugares, y as&iacute; sucesivamente. La &uacute;nica diferencia es que todo ese     funcionamiento no va acompa&#241;ado de experiencia consciente real. No tiene     sensaciones fenom&eacute;nicas. Para el zombi, no se siente nada al ser zombi.&#91;10&#93;</p> </blockquote>     <p>Dennett analiza esta cita y muestra que si se definen as&iacute; los zombis, entonces no hay un criterio adecuado para diferenciarlos de los humanos. Pues si se atiende a esta definici&oacute;n, los zombis procesan informaci&oacute;n, tienen creencias, se comportan adecuadamente e igual que los humanos, y entonces no es claro qu&eacute; podr&iacute;a ser aquello que les falta. M&aacute;s a&uacute;n, Dennett adopta el punto de vista heterofenomenol&oacute;gico y analiza la cita como un acto de habla de Chalmers, y concluye que, si ser un zombi es comportarse igual que Chalmers, entonces &quot;Chalmers y su zombi gemelo son id&eacute;nticos&quot;.&#91;11&#93;</p>      <p>Dennett pretende llevar m&aacute;s lejos a&uacute;n su argumento y demostrar una tesis m&aacute;s cr&iacute;tica: no s&oacute;lo los zombis carecen de qualia, sino que &quot;ni siquiera yo &#8216;tengo acceso a&#8217; las cualidades intr&iacute;nsecas de mi propia experiencia&quot;,&#91;12&#93; lo que es lo mismo que si no las tuviera. Esta tesis es sustentada en una serie de experimentos de los cuales se deduce que la experiencia del sujeto frente a un fen&oacute;meno puede cambiar sin que &eacute;ste lo note inmediatamente, o simplemente lo ignore por completo. El autor se apoya, adem&aacute;s, en trastornos psicol&oacute;gicos ampliamente estudiados, que demuestran la falsedad del supuesto de la incorregibilidad de la conciencia, como lo son la prosopagnosia y el s&iacute;ndrome de Clapgras. A partir de estas consideraciones cobra sentido la siguiente pregunta que mina nuestra seguridad en la existencia de los qualia: &quot;&#191;C&oacute;mo sabemos que nosotros no somos zombis&#63;&quot;.&#91;13&#93; Otro corolario que se desprende de lo anterior, y al que apunta el autor a lo largo de la obra, es que el t&eacute;rmino <i>quale</i> es ambiguo y no tiene un uso claro en los estudios sobre la conciencia.</p>      <p>Otra de las dificultades para llevar a cabo la empresa de una ciencia de la conciencia es la mistificaci&oacute;n de la conciencia. El autor compara esto con la idea que tenemos de la magia y nuestra creencia arraigada de que la verdadera magia debe ser m&aacute;s que meros trucos y se trata en realidad de poderes suprahumanos: &quot;Muchas personas opinan que la conciencia es un misterio, el espect&aacute;culo de magia m&aacute;s maravilloso que se puede imaginar, una serie interminable de efectos especiales que desaf&iacute;an toda explicaci&oacute;n racional&quot;.&#91;14&#93; Dennett afirma que debemos dejar de lado esta concepci&oacute;n mistificadora y muestra c&oacute;mo algunos fen&oacute;menos mentales que consideramos inexplicables en t&eacute;rminos f&iacute;sicos, tales como el <i>d&eacute;j&#224; vu</i> y la creaci&oacute;n de im&aacute;genes mentales, son susceptibles de ser explicados de un modo m&aacute;s sencillo en t&eacute;rminos f&iacute;sicalistas. Cuando consideramos as&iacute; la conciencia, &eacute;sta pierde toda su magia y extra&#241;eza. Para Dennett, la conciencia no es un teatro donde se proyectan las im&aacute;genes que contempla el yo, es m&aacute;s, no hay ning&uacute;n yo, el yo es una ficci&oacute;n psicol&oacute;gica, y s&oacute;lo dejando atr&aacute;s estas fantas&iacute;as podremos llegar a explicar la forma en que el cerebro crea la conciencia.</p>      <p>M&aacute;s adelante, el autor pasa a considerar otra de las grandes dificultades para el desarrollo de una ciencia de la conciencia. Se trata del famoso caso imaginario de Mary propuesto por Frank Jackson en su texto &quot;Qualia epifenom&eacute;nicos&quot; y algunos argumentos contempor&aacute;neos a favor del mismo. Dennett renueva su estrategia para confrontar la intuici&oacute;n de sentido com&uacute;n que afirma que la cient&iacute;fica Mary aprender&iacute;a algo nuevo al salir de la habitaci&oacute;n en blanco y negro donde estuvo encerrada estudiando la neurofisiolog&iacute;a de la percepci&oacute;n de los colores; seg&uacute;n el autor, Mary no aprender&iacute;a absolutamente nada porque ella ya ten&iacute;a toda la informaci&oacute;n f&iacute;sica y por ello podr&iacute;a saber, antes de la experiencia, <i>lo que se siente ver </i>algo rojo. Mary puede llegar a saber lo que se siente ver, por ejemplo, rojo, mediante una cadena de deducciones muy larga a partir de los conocimientos que tiene acerca de la percepci&oacute;n de los colores. Sin embargo, Dennett sigue explorando este experimento mental y se enfrenta a algunas de sus variantes a fin de reafirmar su propuesta: Mary Mary, Mary del Pantano y RoboMary. </p>      <p>Dennett retoma la idea del &quot;espacio de trabajo global&quot; que, seg&uacute;n muestra, es el modelo neuronal actualmente m&aacute;s aceptado para explicar la conciencia, luego explica sus principales rasgos y la reformula en otros t&eacute;rminos. Se trata, pues, de un modelo que define la mente en t&eacute;rminos de redes neuronales que procesan informaci&oacute;n de manera inconsciente; de esta informaci&oacute;n s&oacute;lo se actualiza cierta proporci&oacute;n y est&aacute; disponible para diferentes procesos. Tal disponibilidad de informaci&oacute;n es lo que se experimenta subjetivamente como un estado consciente, sin embargo la disponibilidad no es causa de la conciencia, sino que ella misma la constituye. Algo similar afirm&oacute; el autor en su &quot;modelo de las versiones m&uacute;ltiples de la conciencia&quot;,&#91;15&#93; sin embargo, ahora propone una nueva forma de pensar el problema: &quot;la fama cerebral&quot; o &quot;popularidad cerebral&quot;:</p>      <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La idea     central del nuevo modelo es que la conciencia se parece m&aacute;s a la fama que la     televisi&oacute;n; no es un &quot;medio de representaci&oacute;n&quot; especial localizado en el     cerebro al que deben transducirse los eventos con contenido para volverse conscientes.&#91;16&#93;</p> </blockquote>     <p>Los contenidos cerebrales compiten unos con otros a fin de tener m&aacute;s influencia en el sistema y ganar as&iacute; la fama y el control del cuerpo. Con este modelo, el autor quiere evitar ciertos malentendidos de las ciencias cognitivas como el postular efectos m&aacute;gicos o extranaturales a partir de las competencias computacionales y las redes neuronales. Tambi&eacute;n pretende evitar la idea de un n&uacute;cleo, sea f&iacute;sico o &quot;espiritual&quot; de la mente: No hay un lugar preciso en el cerebro donde vaya toda la informaci&oacute;n y donde &eacute;sta se actualice, no hay un centro de control o &quot;teatro cartesiano&quot;. En general, Dennett busca rastrear el consenso en la asunci&oacute;n del &quot;espacio global de trabajo&quot; y su propio m&eacute;todo llamado &quot;heterofenomenolog&iacute;a&quot; por los actuales estudiosos de la filosof&iacute;a de la mente y las ciencias cognitivas, y para este fin, se basa principalmente en los trabajos recientemente publicados en la revista <i>Cognition</i>.</p>      <p>Tras este breve recorrido por los principales temas de <i>Dulces sue&#241;os,</i> se ha puesto en evidencia la importancia de este libro en el contexto de la filosof&iacute;a mente, ya que all&iacute; se estudian y analizan los principales t&oacute;picos que siguen inquietando a los investigadores contempor&aacute;neos del tema. No s&oacute;lo es un texto de agradable lectura gracias al estilo ir&oacute;nico y burl&oacute;n que caracteriza a Dennett, sino que se trata de un excelente trabajo investigativo que toca algunas de las principales investigaciones actuales en filosof&iacute;a de la mente.</p>      <p>&nbsp;</p>      <p align=right><b>Santiago Arango Mu&#241;oz</b></p>      <p align=right>Grupo de Investigaci&oacute;n Conocimiento, Filosof&iacute;a, Ciencia, Historia y Sociedad</p>      <p align=right>Instituto de Filosof&iacute;a</p>      <p align=right>Universidad de Antioquia</p>      <p align=right>Medell&iacute;n, Colombia</p>  <br clear=all>  <hr align=left size=1 width="33%">        <p>&#91;1&#93; Dennett,<b> </b>D. <i>Dulces sue&#241;os. Obst&aacute;culos filos&oacute;ficos para una ciencia de la conciencia.</i> Katz, Buenos Aires, 2006, p. 16.</p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&#91;2&#93; <i>Ib&iacute;d.,</i> p. 20.</p>        <p>&#91;3&#93; <i>Ib&iacute;d.</i></p>        <p>&#91;4&#93; Searle, J. <i>La mente, una breve introducci&oacute;n.</i> Norma, Bogot&aacute;, 2006, p. 89.</p>        <p>&#91;5&#93; Dennett, D. <i>&Oacute;p. cit., </i>p. 21.</p>        <p>&#91;6&#93; <i>Ib&iacute;d</i>., p. 178.</p>        <p>&#91;7&#93; Searle, J. <i>&Oacute;p. cit., </i>p. 89 y ss.</p>        <p>&#91;8&#93; Dennett, D. <i>&Oacute;p. cit., </i>p. 32.</p>        <p>&#91;9&#93; <i>Vide</i> Searle, J. <i>&Oacute;p. cit., </i>pp. 122-123.</p>        <p>&#91;10&#93; Chalmers, D. <i>The Conscious Mind: In Search of a Fundamental Theory.</i> Oxford University Press, Oxford, 1996, p. 95, citado por Dennett, D. <i>&Oacute;p. cit., </i>p. 64.</p>        <p>&#91;11&#93; Dennett, D. <i>&Oacute;p. cit., </i>p. 65.</p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&#91;12&#93; <i>Ib&iacute;d.,</i> p. 99.</p>        <p>&#91;13&#93; <i>Ib&iacute;d.,</i> p. 105.</p>        <p>&#91;14&#93; <i>Ib&iacute;d.,</i> p. 75.</p>        <p>&#91;15&#93; Dennett, D. <i>La conciencia explicada. </i>Paid&oacute;s,<i> </i>Barcelona, 1995.</p>        <p>&#91;16&#93; Dennett, D. <i>Dulces sue&#241;os. Obst&aacute;culos filos&oacute;ficos para una ciencia de la conciencia. op. cit., </i>p. 159.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Bibliograf&iacute;a</b></p>     <p>1. Chalmers, D. <i>The Conscious   Mind: In Search of a Fundamental Theory.</i> Oxford University Press,   Oxford, 1996. (Traducci&oacute;n espa&ntilde;ola: <i>La mente consciente: en busca de una     teor&iacute;a fundamental</i>. Gedisa, Barcelona, 1999).</p>     <p>2. Dennett, D.<i> La conciencia   explicada.</i> Paid&oacute;s, Barcelona, 1995.</p>     <p>3. <i>____________</i>. <i>Dulces   sue&ntilde;os. Obst&aacute;culos filos&oacute;ficos para una ciencia de la conciencia.</i> Katz,   Buenos Aires, 2006.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>4. Searle, J. <i>La mente, una breve   introducci&oacute;n.</i> Norma, Bogot&aacute;, 2006.</p>     <p></p>      ]]></body>
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