<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0121-4381</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Suma Psicológica]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Suma Psicol.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0121-4381</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Fundación Universitaria Konrad Lorenz]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0121-43812013000200007</article-id>
<article-id pub-id-type="doi">10.14349/sumapsi2013.1196</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Emoción y creatividad: una relación compleja]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Emotion and creativity: a complex relationship]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Aranguren]]></surname>
<given-names><![CDATA[María]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Católica de Argentina  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
<country>Argentina</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>07</month>
<year>2013</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>07</month>
<year>2013</year>
</pub-date>
<volume>20</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>217</fpage>
<lpage>230</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0121-43812013000200007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0121-43812013000200007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0121-43812013000200007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[En el presente trabajo se propuso realizar una revisión bibliográfica acerca de las principales investigaciones referidas a los efectos de las emociones positivas y negativas sobre el desempeño creativo. Dado que los resultados de los estudios previos muestran ciertas discrepancias, en segundo lugar se analizaron varios modelos teóricos que han sido desarrollados con la finalidad de explicar cómo influyen las emociones sobre la cognición. Por último, se examinaron algunas variables moderadoras de la relación entre el afecto y la creatividad que pueden explicar algunas de las inconsistencias halladas (e.g. tipo de tarea realizada, nivel de activación de la emoción). En conclusión, las investigaciones analizadas parecen señalar que el estudio de las relaciones entre la creatividad y la emoción requiere de un análisis pormenorizado tanto de las características de las tareas propuestas, las particularidades de la emoción estudiada y algunas variables de personalidad que podrían moderar dicha relación.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The purpose of this research was to undertake a bibliographical survey of the main research conducted with regard to the effect of positive and negative emotions on creative performance. Because previous research -shows certain discrepancies, several theoretical models were analyzed in this study in order to understand how emotions influence cognition. Lastly, several moderators of the affect-creativity relation were examined since they can explain some of the inconsistencies found. Finally, the research analyzed seems to indicate that the study of the relationship between affect and creativity needs to conduct an in depth study of the characteristics of the tasks proposed, the specificities of the emotions which are being studied, and some dispositional variables which could moderate said relationship.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[creatividad]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[emoción]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[afecto]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[humor]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[cognición]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[creativity]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[emotion]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[affect]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[humor]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[cognition]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p align="right">doi: 10.14349/sumapsi2013.1196</p>      <p align="center"><font size="4"><b>Emoci&oacute;n y creatividad: una relaci&oacute;n compleja</b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b>Emotion and creativity: a complex relationship</b></font></p>      <p align="center">Mar&iacute;a Aranguren*</p>      <p><i>Universidad Cat&oacute;lica de Argentina, Argentina</i>.</p>      <p>* Consejo Nacional de Investigaciones Cient&iacute;ficas y T&eacute;cnicas (CONICET) Proyecto	financiado por el Consejo Nacional de Investigaciones Cient&iacute;ficas y T&eacute;cnicas (CONICET). Contacto al correo: <a href="mailto:maria.aranguren@yahoo.com">maria.aranguren@yahoo.com</a>.</p>      <p><i>Recibido. 15 de febrero 2012 Aceptado. 6 de agosto 2013</i>.</p>  <hr>      <p><b>Resumen</b></p>      <p><i>En el presente trabajo se propuso realizar una revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica acerca de las principales investigaciones referidas a los efectos de las emociones positivas y negativas sobre el desempe&ntilde;o creativo. Dado que los resultados de los estudios previos muestran ciertas discrepancias, en segundo lugar se analizaron varios modelos te&oacute;ricos que han sido desarrollados con la finalidad de explicar c&oacute;mo influyen las emociones sobre la cognici&oacute;n. Por &uacute;ltimo, se examinaron algunas variables moderadoras de la relaci&oacute;n entre el afecto y la creatividad que pueden explicar algunas de las inconsistencias halladas (e.g. tipo de tarea realizada, nivel de activaci&oacute;n de la emoci&oacute;n). En conclusi&oacute;n, las investigaciones analizadas parecen se&ntilde;alar que el estudio de las relaciones entre la creatividad y la emoci&oacute;n requiere de un an&aacute;lisis pormenorizado tanto de las caracter&iacute;sticas de las tareas propuestas, las particularidades de la emoci&oacute;n estudiada y algunas variables de personalidad que podr&iacute;an moderar dicha relaci&oacute;n.</i></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i><b>Palabras clave:</b> creatividad, emoci&oacute;n, afecto, humor, cognici&oacute;n</i>.</p>  <hr>      <p><b>Abstract</b></p>      <p><i>The purpose of this research was to undertake a bibliographical survey of the main research conducted with regard to the effect of positive and negative emotions on creative performance. Because previous research -shows certain discrepancies, several theoretical models were analyzed in this study in order to understand how emotions influence cognition. Lastly, several moderators of the affect-creativity relation were examined since they can explain some of the inconsistencies found. Finally, the research analyzed seems to indicate that the study of the relationship between affect and creativity needs to conduct an in depth study of the characteristics of the tasks proposed, the specificities of the emotions which are being studied, and some dispositional variables which could moderate said relationship.</i> </p>      <p><i><b>Keywords:</b> creativity, emotion, affect, humor, cognition</i>.</p>  <hr>      <p>En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas se han desarrollado m&uacute;ltiples investigaciones con la finalidad de analizar las variables que pueden favorecer el desempe&ntilde;o creativo. Entre estas variables, una de las que ha recibido m&aacute;s atenci&oacute;n es la afectividad (Ashby, Isen &amp; Turken, 1999). Esto se debe a que la creatividad se caracteriza por ser un proceso que involucra aspectos cognitivos, emocionales y motivacionales de la persona.</p>      <p>La emoci&oacute;n hace referencia a la cualidad subjetiva o sensaci&oacute;n subyacente a una determinada experiencia; y se relaciona con los sentimientos, el afecto y con el estado de &aacute;nimo. Sin embargo, es necesario puntualizar que las emociones son t&iacute;picamente suscitadas en situaciones espec&iacute;ficas y de corta duraci&oacute;n mientras que el estado de &aacute;nimo es difuso en su foco y en su intensidad, y puede llegar a durar de unas horas a meses (Forgeard, 2011; Newton, 2013). El t&eacute;rmino de afectividad o afecto se utiliza frecuentemente para subsumir ambos t&eacute;rminos -emoci&oacute;n y estados de &aacute;nimo- (Beedie, Terry &amp; Lane, 2005; Gross, 1998 citados en Forgeard, 2011). En lo que refiere a los sentimientos, se suele diferenciar entre aquellos que son originados por emociones -sen-timientos de emociones universales b&aacute;sicas y sentimientos de emociones universales sutiles- de los sentimientos que no lo son -sentimientos de fondo- (Damasio, 2008).</p>      <p>Por su parte, la creatividad tiene que ver con la capacidad para generar ideas y/o productos originales, resolver problemas y pensar la realidad de una manera poco convencional (Runco, 2004). Cuando se habla de creatividad se tiende a diferenciar entre la persona creativa, el producto creativo y el proceso creativo (Richards, 2007). En relaci&oacute;n al proceso creativo, se han identificado cuatro habilidades: fluidez, flexibilidad, originalidad y elaboraci&oacute;n (Torrance, 1966). La fluidez est&aacute; asociada a la capacidad de dar muchas respuestas en un &aacute;rea de informaci&oacute;n espec&iacute;fica y en un tiempo determinado. La flexibilidad es la posibilidad de pensar de una manera distinta a la habitual, salirse de los patrones habituales de pensamiento. La originalidad se relaciona con lo novedoso y lo &uacute;nico, aquello de ocurrencia poco frecuente. Por &uacute;ltimo, la elaboraci&oacute;n tiene que ver con la habilidad para agregar detalles que enriquezcan sustancialmente la calidad de una idea.</p>      <p>En el presente trabajo se realiz&oacute; una revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica en relaci&oacute;n a los efectos que tienen emociones positivas y negativas sobre la creatividad. Luego se revisaron cuatro de los principales modelos que pretenden explicar c&oacute;mo influye la emoci&oacute;n sobre la cognici&oacute;n, particularmente sobre la creatividad. Dichos modelos son el modelo dopamin&eacute;rgico (Dopaminergic Model; Ashby et al., 1999), la teor&iacute;a abierta y construida (Broaden and Build Theory; Fredrickson, 2000), el modelo del afecto como informaci&oacute;n (Mood as Information Model; Schwarz &amp; Clore, 1983) y el modelo de doble v&iacute;a de la creatividad (Dual Pathway to Creativity Model; De Dreu, Baas &amp; Nijstad, 2008). Por &uacute;ltimo, tambi&eacute;n se examinaron algunas de las variables moderadoras de la relaci&oacute;n entre el afecto positivo y negativo y la creatividad que pueden explicar algunas de las inconsistencias halladas en las investigaciones revisadas.</p>      <p><font size="3"><b>Antecedentes acerca de las relaciones entre la emoci&oacute;n y la creatividad</b></font></p>      <p><b>Emociones positivas y creatividad</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los investigadores que trabajan sobre las relaciones entre el afecto positivo y la resoluci&oacute;n creativa de problemas han tomado dos posiciones claramente distinguibles (Vosburg, 1998). Seg&uacute;n Vosburg (1998) la posici&oacute;n general (general position) sostiene que el humor positivo facilita la resoluci&oacute;n creativa de problemas a trav&eacute;s de un amplio espectro de tareas; mientras que la posici&oacute;n calificada (qualified position) sostiene que el humor positivo puede facilitar la resoluci&oacute;n de problemas como tambi&eacute;n inhibirla, y dicho efecto depender&aacute; del tipo de tarea del que se est&eacute; tratando.</p>      <p>La mayor parte de las investigaciones que podr&iacute;an ser incluidas dentro de la posici&oacute;n general han sido realizadas por el grupo liderado por Isen (e.g. Isen, 1987; Isen, Daubman &amp; Nowicki, 1987; Isen, Johnson, Mertz &amp; Robinson, 1985). Una de las ideas centrales que se desprende de este conjunto de estudios es que el afecto positivo tiende a estar asociado a una mayor cantidad de interconexiones en la memoria y, por tanto, a un material m&aacute;s rico, que el que se presenta al manifestar otras emociones (Ashby et al., 1999; Johnson et al., 2012). Adem&aacute;s, indican que el afecto positivo facilita la activaci&oacute;n de m&uacute;ltiples ideas simult&aacute;neamente; de ah&iacute; que aumente la probabilidad de realizar asociaciones novedosas.</p>      <p>Otra idea en la que se apoya la posici&oacute;n general sostiene que el estado de &aacute;nimo afecta la predisposici&oacute;n que tienen las personas al realizar una tarea, y esto a su vez influye sobre el procesamiento de la informaci&oacute;n (Martin, Abend, Sedikides &amp; Green, 1997; Newton, 2013). As&iacute;, los individuos con un estado de &aacute;nimo positivo tienden a sentirse m&aacute;s seguros de s&iacute; mismos al afrontar una tarea y la perciben como m&aacute;s sencilla. Esta atribuci&oacute;n promueve un estilo de procesamiento de la informaci&oacute;n m&aacute;s flexible, exploratorio y arriesgado (Vosburg, 1998).</p>      <p>Por su parte, Lyubomirsky, King y Diener (2005) agregan que la afectividad positiva se relaciona con el optimismo, la auto-confianza, la autoeficacia, con un mejor funcionamiento del sistema inmune, con la conducta prosocial, con el afrontamiento eficaz, y con la originalidad y flexibilidad. En esta misma direcci&oacute;n, otros estudios sugieren que un estado hipoman&iacute;aco moderado puede conducir a una alta fluidez de ideas, mayor velocidad de procesamiento, mayor capacidad de pensamiento combinatorio y un procesamiento laxo de la informaci&oacute;n, lo que permite incluir ideas irrelevantes en el pensamiento y lograr mayor originalidad (Jamison, 1993; Johnson et al., 2012).</p>      <p>Tambi&eacute;n se han evaluado los efectos de programas destinados a promover la meditaci&oacute;n y la relajaci&oacute;n -ambas relacionadas con estados emocionales de serenidad, calma y tranquilidad- sobre la creatividad. En este sentido, en una investigaci&oacute;n realizada en estudiantes entre 15 y 18 a&ntilde;os, se encontraron mejoras significativas en las habilidades de flexibilidad, fluidez y originalidad relacionadas con el pensamiento creativo, al comparar alumnos que hab&iacute;an participado de la actividad y alumnos que no (Franco Justo, 2009). Adem&aacute;s, se corrobor&oacute; que estos beneficios se manten&iacute;an luego de tres meses de ser aplicada la intervenci&oacute;n.</p>      <p>Pocos estudios han sido realizados en ni&ntilde;os. Greco e Ison (2011) se propusieron estudiar si las emociones positivas influ&iacute;an sobre las habilidades cognitivas para solucionar problemas interpersonales en ni&ntilde;os de 7 y 9 a&ntilde;os. Estas habilidades cognitivas inclu&iacute;an la flexibilidad de pensamiento - variable asociada a la creatividad. Seg&uacute;n las autoras, a pesar de que no se informan resultados estad&iacute;sticamente significativos los patrones de medias encontradas tender&iacute;an a aportar evidencias de que efectivamente, aquellos ni&ntilde;os que experimentan m&aacute;s emociones positivas suelen presentar alternativas de soluciones asertivas, anticipar consecuencias positivas y tomar decisiones asertivas en comparaci&oacute;n con los ni&ntilde;os que presentan menos emociones positivas.</p>      <p>Tambi&eacute;n Oros, Manucci y Richaud de Minzi (2011) luego de realizar una revisi&oacute;n sistem&aacute;tica de la bibliograf&iacute;a, se&ntilde;alan que la educaci&oacute;n emocional y la promoci&oacute;n de emociones positivas en la escuela, mejoran el reconocimiento y la comprensi&oacute;n de las emociones, la comprensi&oacute;n de problemas sociales, la capacidad de generar soluciones alternativas a los problemas, la flexibilidad cognitiva y el rendimiento acad&eacute;mico entre otros aspectos. Coincidiendo con los estudios de Franco Justo (2009), las autoras indican que la serenidad aten&uacute;a la inquietud motriz y promueve la concentraci&oacute;n en las tareas. En otra investigaci&oacute;n, Oros (2009) tambi&eacute;n encontr&oacute; que las emociones positivas mejoran los aspectos cognitivos involucrados en la prevenci&oacute;n del fracaso acad&eacute;mico, optimizando el funcionamiento psicol&oacute;gico de los ni&ntilde;os.</p>      <p>Sintetizando, un amplio n&uacute;mero de revisiones bibliogr&aacute;ficas, estudios correlacionales y experimentales que utilizan diferentes m&eacute;todos de inducci&oacute;n de afecto (e.g. obsequio, exposici&oacute;n a un clip o corto, lectura de un relato gracioso o resolver de manera exitosa una tarea dada), as&iacute; como diferentes medidas de flexibilidad cognitiva, han evidenciado que el afecto positivo promueve la habilidad de las personas para generar distintas perspectivas y alternativas ante una situaci&oacute;n dada, favoreciendo la creatividad (Ashby et al., 1999). Estos efectos han sido evidenciados en contextos educacionales, laborales, organizacionales, en situaciones de negociaciones, en tareas de diagn&oacute;sticos cl&iacute;nicos con muestras de m&eacute;dicos, entre otros.</p>      <p>Los autores que pertenecen a la posici&oacute;n calificada argumentan que no existe una &uacute;nica manera de entender la relaci&oacute;n entre el afecto positivo y la creatividad (Vosburg, 1998). Seg&uacute;n este grupo, tanto el humor positivo como el negativo pueden favorecer o perjudicar la resoluci&oacute;n de problemas dependiendo de las condiciones en donde se presente la tarea a resolver. En otras palabras, las emociones pueden tener diferentes efectos seg&uacute;n sea el contexto en el que est&eacute;n operando (Martin, Ward, Achee &amp; Wyer, 1993). Adem&aacute;s, los investigadores de este grupo sostienen que la afectividad positiva puede favorecer un procesamiento de la informaci&oacute;n m&aacute;s superficial y relajado (Bless, Bohner, Schwartz, &amp; Strack, 1990; Fiedler, 1988; Sinclair &amp; Mark, 1995 citados en Vosburg, 1998), adem&aacute;s de caracterizarse por exigencias m&aacute;s bajas a la hora de evaluar la soluci&oacute;n hallada al problema.</p>      <p>Un ejemplo de estas proposiciones puede hallarse en las contribuciones de Jausovec (1989); este autor compar&oacute; los efectos de estados positivos, negativos y neutros utilizando tareas de insight, tareas claras y definidas y tareas imprecisas y vagas. Encontr&oacute; que el afecto positivo facilitaba la transferencia anal&oacute;gica en problemas imprecisos pero perjudicaba el rendimiento cuando la tarea era clara. En otro estudio, Weisberg (1994) compar&oacute; la producci&oacute;n de Schumann seg&uacute;n sus per&iacute;odos de man&iacute;a y depresi&oacute;n. Encontr&oacute; que en los primeros, aumentaba la productividad de sus obras pero no la calidad y la originalidad de sus trabajos. Seg&uacute;n el autor, el afecto positivo puede influir sobre la fluidez, pero ello no implica necesariamente mayor creatividad. Los resultados de Vosburg (1998) tambi&eacute;n apuntan en esta misma direcci&oacute;n, indicando que el afecto positivo se asocia con la fluidez y la flexibilidad pero no la originalidad y la elaboraci&oacute;n. Otras investigaciones han se&ntilde;alado que la afectividad positiva promueve la fluidez de ideas pero perjudica la flexibilidad atencional en tareas ejecutivas como las que implica el Stroop (Phillips, Bull, Adams &amp; Frasem, 2002).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por &uacute;ltimo, Bartolic, Basso, Schefft, Glauser y Titanic-Schefft (1999) reportaron que las emociones positivas se asocian a una mayor fluidez verbal, mientras que las negativas se vinculan a una mayor fluidez gr&aacute;fica, constatando una vez m&aacute;s la dificultad para analizar e interpretar los resultados hallados.</p>      <p><b>Emociones negativas y creatividad</b></p>      <p>La mayor&iacute;a de los estudios referidos a la influencia de las emociones negativas sobre la creatividad son m&aacute;s recientes y, en comparaci&oacute;n con las investigaciones realizadas en torno a la afectividad positiva, son aun menores en su cantidad. A ello se le suma que el efecto de las emociones negativas sobre la cognici&oacute;n es mucho m&aacute;s complejo y dif&iacute;cil de predecir que el de las emociones positivas (Ashby et al., 1999).</p>      <p>Algunos estudios se&ntilde;alan que las emociones negativas pueden favorecer determinadas tareas creativas al promover un pensamiento m&aacute;s cr&iacute;tico, anal&iacute;tico y un procesamiento de la informaci&oacute;n m&aacute;s detallado (Ambady &amp; Gray, 2002; De Dreu et al., 2008; Kaufman &amp; Vosburg, 1997). Por ejemplo, Mraz y Runco (1994) observaron que determinados niveles de ideaci&oacute;n suicida - indicador fuerte de emoci&oacute;n negativa se relacionaban con una mayor capacidad para encontrar nuevos problemas o interrogantes, y esta es a su vez una habilidad &iacute;ntimamente ligada a la capacidad para pensar la realidad de manera creativa o t&eacute;rminos poco habituales. Tambi&eacute;n Szymansky y Repetto (2000) encontraron que en las tareas de contar cuentos o armar historias, los participantes con emociones negativas mostraban una mayor capacidad para resolver problemas durante la actividad.</p>      <p>Por su parte, Russ y Schafer (2006) mostraron que el afecto negativo favorece el pensamiento divergente en los ni&ntilde;os. Sin embargo, seg&uacute;n los autores estos resultados deben ser tomados con ciertas precauciones, dado que el afecto negativo involucrado en el juego y en la fantas&iacute;a, puede llegar a ser distinto al que se manifiesta al hablar de &aacute;nimo negativo. Aclaran que la expresi&oacute;n de afecto negativo en el juego no implica necesariamente que el chico est&eacute; triste o enojado. La expresi&oacute;n de afecto negativo puede estar acompa&ntilde;ada por un estado de &aacute;nimo moderadamente negativo o incluso positivo.</p>      <p>En contraste con la idea prevalente, Kaufmann y Vosburg (1997) encontraron que el rendimiento de los sujetos que presentaban emociones positivas era m&aacute;s pobre en las tareas de insight que el rendimiento de sujetos que presentaban emociones negativas o neutras. Dichos hallazgos fueron diametralmente opuestos al conjunto de resultados iniciales sobre el tema presentados por Isen et al. en 1987. Con la finalidad de profundizar en el an&aacute;lisis de los resultados, Kaufmann y Vosburg (2002) realizaron posteriormente otro estudio en el cual se encontr&oacute; que hab&iacute;a una interacci&oacute;n entre el tipo de estado afectivo y la producci&oacute;n de ideas al inicio y en el transcurso de la tarea. As&iacute;, las emociones positivas parecen tener un fuerte efecto sobre la producci&oacute;n de ideas al comienzo de las tareas pero a medida que el tiempo transcurre este efecto disminuye, lleg&aacute;ndose a colocar por debajo del efecto de las emociones negativas y los estados neutrales. Seg&uacute;n los autores, el efecto de las emociones negativas tiende a ser m&aacute;s estable durante la actividad, alcanzado resultados similares en la producci&oacute;n de ideas de los sujetos. Sin embargo, algunas investigaciones m&aacute;s recientes realizadas por Baas, De Dreu y Nijstad (2011a) muestran que el efecto de las emociones negativas - sea al inicio o en el transcurso de la tarea - tambi&eacute;n depende del nivel de activaci&oacute;n de las mismas y que este efecto no es fijo.</p>      <p>Seg&uacute;n Gasper (2003) se debe interpretar el efecto de las emociones negativas sobre la flexibilidad cognitiva teniendo en cuenta el tipo de tarea realizada y el tipo de informaci&oacute;n obtenida durante la ejecuci&oacute;n de la tarea. En sus estudios encuentra que las emociones negativas promueven un proceder m&aacute;s cauteloso a la hora de analizar la informaci&oacute;n, lo cual lleva a los sujetos a estar m&aacute;s atentos a los datos situacionales y realizar cambios de estrategias de resoluci&oacute;n cuando las circunstancias lo ameritan. Por otro lado, agrega que las personas en estados emocionales positivos son m&aacute;s propensas a cambiar espont&aacute;neamente de estrategia sin esperar a que el contexto se los indique.</p>      <p>Siguiendo con la revisi&oacute;n, tambi&eacute;n se encuentran algunos estudios que delimitan su atenci&oacute;n al efecto de alguna emoci&oacute;n negativa en particular. En este sentido, muchos trabajos se han encargado de documentar la evidencia a favor de la relaci&oacute;n entre la depresi&oacute;n y la creatividad (e.g. Andreasen, 1987; Jamison, 1993), aunque algunas investigaciones actuales desestiman el peso que puede tener la psicopatolog&iacute;a per se sobre la creatividad (Kyaga et al., 2011).</p>      <p>Con el objetivo de poder identificar algunos mecanismos que puedan explicar la asociaci&oacute;n entre la depresi&oacute;n y la creatividad, Verhaeghen, Joorman y Khan (2005) proponen estudiar la rumiaci&oacute;n como un constructo interviniente que podr&iacute;a estar implicado en esta relaci&oacute;n. En funci&oacute;n de las investigaciones previas (e.g. Kaufman &amp; Baer, 2002), los autores proponen que el car&aacute;cter de pensamiento auto-reflexivo e introspectivo involucrado en la rumiaci&oacute;n, puede estar asociado con algunos aspectos del estilo de pensamiento creativo. Los resultados del estudio indican que existe una relaci&oacute;n espuria entre la depresi&oacute;n y la creatividad, mientras que se corrobora una relaci&oacute;n significativa entre la rumiaci&oacute;n autoreferencial y la fluidez y elaboraci&oacute;n -indicadores operacionales de la creatividad-. A partir de estos hallazgos, los autores puntualizan que la rumiaci&oacute;n podr&iacute;a tener un rol decisivo en la incubaci&oacute;n de las ideas.</p>      <p>Por &uacute;ltimo, algunos estudios m&aacute;s actuales se han propuesto analizar el impacto que tiene el enojo sobre la creatividad (e.g. Baas et al., 2011a; Van Kleef, Anastasopoulou &amp; Nijstad, 2010). En un trabajo realizado por Miron-Spektor, Efrat-Treister, Rafaeli y Schwarz-Cohen (2011) se investigaron los efectos del enojo sobre el pensamiento creativo y el pensamiento anal&iacute;tico. Los autores hallaron que, luego de haber escuchado una conversaci&oacute;n con alto contenido de enojo, el pensamiento complejo y la resoluci&oacute;n creativa de problemas de los participantes disminu&iacute;a. Sin embargo, se facilitaba la resoluci&oacute;n de problemas anal&iacute;ticos simples. En un segundo experimento, se constat&oacute; que presenciar situaciones de enojo induce estados de ansiedad y temor ante los cuales se activa el foco regulador evitativo (ver variables intervinientes en relaci&oacute;n con la emoci&oacute;n). Al activarse el foco regulador evitativo se restringe el pensamiento complejo, se acota el repertorio de acciones, disminuye la capacidad para tolerar niveles altos de ambig&uuml;edad y se perjudica la integraci&oacute;n de la informaci&oacute;n - todas caracter&iacute;sticas vinculadas a la creatividad. En un tercer experimento se encuentran evidencias que apoyan la idea de que el enojo no siempre es perjudicial para la creatividad (Miron-Spektor et al., 2011). En este sentido, cuando el enojo es expresado indirectamente a trav&eacute;s del sarcasmo, sus efectos sobre el rendimiento de los oyentes son diferentes. Seg&uacute;n los autores, esto se explica porque el foco evitativo se activa en menor medida. Aparentemente, la coexistencia de informaci&oacute;n incongruente en el sarcasmo promueve el pensamiento complejo y la flexibilidad cognitiva y aten&uacute;a los efectos perjudiciales del enojo.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Otros estudios que incluyen el enojo han encontrado que promueve respuestas m&aacute;s creativas que otras emociones negativas tales como la tristeza o los estados neutros (Baas et al., 2011a). Sin embargo, tambi&eacute;n se informa que este mejor desempe&ntilde;o se registra &uacute;nicamente al inicio de la tarea y que, en el transcurso, el rendimiento decae. Seg&uacute;n Baas et al. (2011a) esto se debe a que el enojo pone en alerta y activa al organismo al comenzar la actividad pero dicho esfuerzo inicial facilita, simult&aacute;neamente, que los individuos se sientan fatigados m&aacute;s r&aacute;pidamente.</p>      <p><b>Modelos explicativos: influencia de la emoci&oacute;n sobre la cognici&oacute;n</b></p>      <p>A continuaci&oacute;n se describen diferentes modelos te&oacute;ricos que han sido desarrollados con la finalidad de explicar la influencia de las emociones sobre la cognici&oacute;n y se integran los hallazgos de las investigaciones ya revisadas.</p>      <p><b>Modelo dopamin&eacute;rgico</b></p>      <p>El modelo dopamin&eacute;rgico fue desarrollado por Ashby et al. (1999) con el objetivo de elaborar un modelo te&oacute;rico consistente, capaz de reunir y sintetizar los distintos hallazgos encontrados en el campo de la neuropsicolog&iacute;a y la psicolog&iacute;a cognitiva en relaci&oacute;n a la influencia de las emociones positivas en el procesamiento de la informaci&oacute;n. Dicho modelo se asienta sobre dos supuestos b&aacute;sicos, a saber: (a) el afecto positivo se asocia a niveles m&aacute;s altos de dopamina y (b) algunos de los efectos cognitivos y comportamentales del afecto positivo son mediados por el sistema dopamin&eacute;rgico.</p>      <p>Para aportar evidencias acerca de la primera premisa, Ashby et al. (1999) revisaron un conjunto de estudios que analizan c&oacute;mo el afecto positivo se asocia a niveles m&aacute;s altos de dopamina. Por otro lado, tambi&eacute;n dichas investigaciones se&ntilde;alan que estos niveles m&aacute;s altos de dopamina influyen sobre el rendimiento de diferentes tareas cognitivas, como son la memoria epis&oacute;dica, la memoria de trabajo y la resoluci&oacute;n creativa de problemas. En relaci&oacute;n al segundo postulado, los autores examinan varias rutas y estructuras neuronales implicadas en la mediaci&oacute;n del afecto positivo y sus consecuencias cognitivas. En pocas palabras, Ashby et al. (1999) proponen que en estados emocionales positivos medios, hay un incremento de la liberaci&oacute;n de dopamina en el sistema mesocorticol&iacute;mbico y en el sistema nigroestriatal, y que estas dos estructuras son especialmente relevantes para comprender los efectos de las emociones positivas sobre la cognici&oacute;n. El sistema nigroestriatal est&aacute; formado por c&eacute;lulas liberadoras de dopamina en la sustancia negra que se proyectan hacia el cuerpo estriado (i.e. regi&oacute;n de input de los ganglios basales que est&aacute;n formados por el n&uacute;cleo caudado y el putamen). Este sistema est&aacute; asociado a la actividad motora y, recientemente, ha sido tambi&eacute;n vinculado a algunas tareas cognitivas (e.g. Ashby, Alfonso-Reese, Turken &amp; Waldron, 1998). El sistema mesocorticol&iacute;mbico est&aacute; formado por c&eacute;lulas liberadoras de dopamina en el &aacute;rea ventral tegmental que se proyectan a cierto n&uacute;mero de &aacute;reas l&iacute;mbicas y corticales. Este sistema se encuentra asociado a la recompensa y a la motivaci&oacute;n.</p>      <p><b>Teor&iacute;a abierta y construida de las emociones positivas</b></p>      <p>La teor&iacute;a abierta y construida fue desarrollada por Fredrickson (2001) y propone que las emociones positivas no s&oacute;lo hacen sentir bien a las personas en el presente, sino que tambi&eacute;n aumentan las probabilidades de que se sientan bien en el futuro. Este modelo establece que, a diferencia de las emociones negativas -las cuales se caracterizan por reducir el repertorio de pensamientos y acciones de los individuos- las emociones positivas los ampl&iacute;an fomentando la exploraci&oacute;n de nuevos pensamientos y acciones. La alegr&iacute;a y la diversi&oacute;n promueven el juego, el inter&eacute;s impulsa la necesidad de investigar; de esta manera, cada emoci&oacute;n positiva se corresponde con alguna actividad que favorece el desarrollo del individuo (Scoffham &amp; Barnes, 2011).</p>      <p>Una de las claves de esta propuesta es que las emociones positivas favorecen y ampl&iacute;an la atenci&oacute;n y la cognici&oacute;n. Fredrickson y Joiner (2002) se apoyan en evidencias reportadas por diferentes investigaciones ubicadas dentro de los paradigmas del procesamiento visual global y visual local (global-local visual processing paradigms) y se&ntilde;alan que los estados negativos -como la ansiedad o la depresi&oacute;n- perjudican la atenci&oacute;n global al fomentar la observaci&oacute;n de detalles, mientras que los estados positivos -como el optimismo o el &eacute;xito- generan una mayor apertura atencional, permitiendo observar la informaci&oacute;n en su conjunto.</p>      <p>Esta teor&iacute;a tambi&eacute;n se basa en otros trabajos que se han ido desarrollando en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, entre los que se encuentran los experimentos de Isen y sus colaboradores (e.g. Isen, 1987; Isen et al., 1987), los aportes del modelo dopamin&eacute;rgico (Ashby et al., 1999) y algunas investigaciones relacionadas al afrontamiento de situaciones de estr&eacute;s. En conjunto, dichos estudios sugieren que las emociones positivas generan patrones de pensamientos inusuales, flexibles y creativos, ampl&iacute;an las habilidades cognitivas, lo cual es un efecto vinculado a mayores niveles dopamin&eacute;rgicos del cerebro y est&aacute;n asociadas al desarrollo de objetivos a largo plazo y a la b&uacute;squeda de significados positivos de las situaciones cotidianas (Fredrickson, 2000).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una idea impl&iacute;cita dentro de la teor&iacute;a abierta y construida es que si los estados emocionales positivos conllevan a un mejoramiento en varios dominios de la salud, los estados negativos generan lo contrario (Sacharin, 2009). Asimismo, a pesar de que hay pocos estudios dirigidos a evaluar cu&aacute;l es el impacto de las emociones negativas, se estima y se encuentra impl&iacute;citamente aceptado dentro de esta teor&iacute;a que las emociones negativas perjudican el rendimiento creativo. Sin embargo, los efectos de las emociones positivas y negativas no se encuentran necesariamente en un mismo continuo (Ashby et al., 1999; Sacharin, 2009). En este sentido, Seligman (2003) observa que la psicolog&iacute;a positiva es poco precisa sobre estas cuestiones aun cuando, desde la misma psicolog&iacute;a positiva se sostiene la idea de que los efectos de las emociones positivas y negativas no son opuestos entre s&iacute;.</p>      <p><b>Modelo del afecto como informaci&oacute;n</b></p>      <p>El modelo del afecto como informaci&oacute;n fue desarrollado por Schwarz y Clore (1983) quienes proponen que los afectos tienen una utilidad informativa y son utilizados como heur&iacute;sticos para simplificar el proceso de razonamiento y de toma de decisiones. El afecto permite hacer r&aacute;pidas inferencias a trav&eacute;s del heur&iacute;stico "c&oacute;mo me siento al respecto" (<i>how do I feel about it?</i>). La premisa b&aacute;sica del modelo es que al realizar la evaluaci&oacute;n de un est&iacute;mulo, las personas experimentan un feedback afectivo inmediato.</p>      <p>Uno de los principales elementos que tienen las personas para saber si se est&aacute;n esforzando lo suficiente en su trabajo -sea para tener nuevas ideas o para mejorar un procedimiento- es su estado de &aacute;nimo. Como ya se ha mencionado, la afectividad positiva favorece el optimismo y la autoeficacia, dando por resultado una evaluaci&oacute;n m&aacute;s favorable del desempe&ntilde;o que tienen las personas, un mayor conformismo y mayor relajaci&oacute;n (Martin et al., 1997; Martin et al., 1993). Por su parte, los estados negativos llevan a tener una menor confianza en los esfuerzos realizados y favorecen la perseverancia (Martin et al., 1997).</p>      <p>El heur&iacute;stico "c&oacute;mo me siento al respecto" ha mostrado ser &uacute;til en algunas investigaciones pero insuficiente en otras. Una gran cantidad de autores est&aacute;n de acuerdo en que los efectos que tienen las emociones sobre el rendimiento tambi&eacute;n dependen tambi&eacute;n del contexto (George &amp; Zhou, 2002). En este sentido, algunas investigaciones posteriores a los aportes de Schwarz y Clore (1983) han planteado que el contexto sirve para definir el objetivo general mediante el que las personas eval&uacute;an la adecuaci&oacute;n de sus esfuerzos y/o la progresi&oacute;n de su trabajo. En una serie de estudios, Martin y sus colaboradores (Martin et al., 1997; Martin et al., 1993) han mostrado c&oacute;mo los efectos positivos y negativos del humor pueden revertirse dependiendo del contexto o del objetivo buscado. Por ejemplo, a pesar de que Isen et al. (1985) encontraron que las personas con afectividad positiva ten&iacute;an un mejor rendimiento en las tareas de asociaciones inusuales de palabras, esto no se replica en todas las investigaciones. M&aacute;s bien, lo que se encuentra es que las emociones positivas o negativas tienen efectos diversos seg&uacute;n c&oacute;mo sea evaluada la creatividad (e.g. test de asociaciones remotas, tareas de insight con una &uacute;nica respuesta correcta) y en qu&eacute; contexto tenga lugar la actividad (e.g. laboratorio u organizaci&oacute;n laboral). En consonancia con estas ideas, se debe tener en cuenta que en las tareas de laboratorio, los participantes trabajan sobre una tarea fija con un tiempo limitado; en cambio, los empleados de una organizaci&oacute;n casi siempre necesitan utilizar su propio juicio para poder identificar cu&aacute;l es el problema, buscar y seleccionar una alternativa para solucionarlo (George &amp; Zhou, 2002).</p>      <p>Por &uacute;ltimo, George y Zhou (2002) tambi&eacute;n investigaron el rol que ten&iacute;a la claridad en la percepci&oacute;n de sentimientos como variable moderadora de la influencia del afecto sobre el rendimiento creativo. Seg&uacute;n los autores, para que los estados afectivos puedan servir como informaci&oacute;n, las personas deben poder percibir y discriminar sus emociones. As&iacute;, postulan que cuando los empleados perciben un contexto organizacional que promueve la creatividad, y la claridad de sentimientos es alta, es probable que las personas utilicen su estado de &aacute;nimo como input para evaluar los esfuerzos que est&aacute;n realizando en funci&oacute;n del objetivo que se les ha asignado. La afectividad positiva es signo de que todo est&aacute; yendo bien, por tanto, los esfuerzos son suficientes; la afectividad negativa, en cambio, es signo de que hay algo problem&aacute;tico, de ah&iacute; que sea necesario poner mayor esfuerzo en tratar de resolver la tarea. Seg&uacute;n los resultados de George y Zhou (2002), efectivamente en las circunstancias mencionadas la afectividad negativa tiene un mayor impacto sobre el rendimiento creativo que la afectividad positiva. Tambi&eacute;n se evidencia que los afectos positivos se encuentran relacionados con la creatividad cuando el reconocimiento de logros es bajo y la claridad es alta, y cuando el reconocimiento es alto y la claridad es baja.</p>      <p><b>Modelo de doble v&iacute;a</b></p>      <p>El modelo de doble v&iacute;a (De Dreu et al., 2008) tiene por finalidad explicar los efectos de las emociones positivas y negativas sobre la creatividad y esclarecer las incongruencias encontradas en la literatura referente al tema. Con este objetivo los autores postulan, en primer lugar, que la creatividad puede ser resultado tanto de la flexibilidad cognitiva como de la persistencia y la perseverancia. En segundo lugar, se&ntilde;alan que las emociones pueden ser conceptualizadas teniendo en cuenta dos dimensiones: (a) el tono hed&oacute;nico -positivo vs. negativo y (b) el nivel de arousal -estimulantes vs. no estimulantes- (activating vs. desactivating).</p>      <p>Seg&uacute;n De Dreu et al. (2008) una de las principales limitaciones de las investigaciones previas, es que &uacute;nicamente han tenido en cuenta el tono hed&oacute;nico, al estudiar las emociones y la flexibilidad cognitiva -al estudiar la creatividad-. Los autores argumentan que el rendimiento creativo tambi&eacute;n se ve afectado por el nivel de activaci&oacute;n de las emociones y por la persistencia en la tarea. En este sentido, seg&uacute;n el modelo planteado, tanto la flexibilidad cognitiva como la persistencia pueden dar lugar a la fluidez y a la originalidad. Bas&aacute;ndose en la literatura referida al rendimiento bajo estr&eacute;s y a los estudios psiconeurofisiol&oacute;gicos del arousal y de la memoria de trabajo, los autores proponen que los estados afectivos estimulantes promueven la fluidez y la originalidad mucho m&aacute;s que los estados afectivos no estimulantes. De esta forma, De Dreu et al. (2000) conjeturan que: (a) las emociones positivas estimulantes promueven la flexibilidad cognitiva y la inclusividad en las tareas de categorizaci&oacute;n, aumentando la fluidez y de originalidad y (b) las emociones negativas estimulantes promueven la persistencia o perseverancia cognitiva, dando lugar a un mayor n&uacute;mero de ideas pero dentro de una misma categor&iacute;a de elementos (a diferencia de las emociones positivas), lo que a su vez favorece la originalidad dentro de esa categor&iacute;a dada. Este modelo ha sido puesto a prueba en varios experimentos, encontr&aacute;ndose evidencias favorables para las hip&oacute;tesis planteadas (e.g. Baas et al., 2011a; De Dreu et al., 2000; To, Fisher, Ashkanasy, &amp; Rowe, 2012).</p>      <p><b>Variables que intervienen en las relaciones entre las emociones y la creatividad</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este apartado se toman en cuenta principalmente los aportes de Baas, De Dreu y Nijstad (2008) y de James, Brodersen y Eisenberg (2004). Ambos estudios realizan una revisi&oacute;n exhaustiva del material publicado en relaci&oacute;n a los efectos de las emociones sobre la creatividad e identifican algunas posibles variables intervinientes e hip&oacute;tesis explicativas que permiten aclarar las inconsistencias encontradas.</p>      <p><b>Variables intervinientes en relaci&oacute;n con la creatividad</b></p>      <p>La creatividad es un fen&oacute;meno multifac&eacute;tico (Sternberg, 1999). En este sentido, muchas veces los instrumentos destinados a evaluarla suelen concentrarse en la medici&oacute;n de alguna de sus facetas en detrimento de otras. Com&uacute;nmente, los estudios referidos a evaluar las relaciones entre las emociones y la creatividad han utilizado: (a) el problema de la vela (<i>candle problem</i>), (b) el test de asociaciones remotas, (c) problemas de insight y (d) pruebas de pensamiento divergente. Seg&uacute;n Baas et al. (2008) varias de las inconsistencias halladas se deben, justamente, a las diferencias entre los instrumentos utilizados y sus particularidades al momento de operacionalizar la creatividad.</p>      <p>Baas et al. (2008) agregan que resulta &uacute;til poder discriminar qu&eacute; facetas o habilidades de la creatividad se est&aacute;n estudiando ya que algunas pueden estar m&aacute;s relacionadas con ciertos mecanismos psicol&oacute;gicos y cognitivos en comparaci&oacute;n con otras. En este sentido, tal como se plantea en el modelo de doble v&iacute;a (De Dreu et al., 2008) la perseverancia y la motivaci&oacute;n de logro se relacionan m&aacute;s con la fluidez que con la flexibilidad cognitiva. Sacharin (2009) profundiza en estas ideas, y se&ntilde;ala que no s&oacute;lo es importante distinguir entre las facetas de la creatividad, sino incluso en una misma faceta pueden co-existir diferentes dimensiones. En este sentido, sugiere que el efecto de las emociones sobre la flexibilidad cognitiva (componente esencial de la creatividad), difiere seg&uacute;n el tipo de flexibilidad del que se est&eacute; tratando y distingue entre: (a) flexibilidad asociativa, (b) flexibilidad reguladora y (c) flexibilidad atencional. La mayor parte de estudios realizados referidos a los estados afectivos y la creatividad, consideran la flexibilidad asociativa, pero no la flexibilidad reguladora y atencional. Adem&aacute;s, Sacharin (2009) se&ntilde;ala que los resultados encontrados en relaci&oacute;n a las emociones positivas y la flexibilidad atencional son variados y contradictorios, tal como se pudo observar en la investigaci&oacute;n ya mencionada de Phillips et al. (2002).</p>      <p>En s&iacute;ntesis, algunas de las variables que pueden influir sobre los resultados hallados son: (a) los distintos tipos de tareas y test utilizados para evaluar la creatividad, (b) el tiempo dado para las tareas (tiempo limitado para la ejecuci&oacute;n de la tarea o no), (c) el tipo de consigna (consignas que promueven la diversi&oacute;n vs. consignas que promueven la seriedad) y (d) el nivel de dificultad de la tarea (Bass et al., 2008).</p>      <p><b>Variables intervinientes en relaci&oacute;n con la emoci&oacute;n</b></p>      <p>Tal como ya se ha se&ntilde;alado los estados emocionales son clasificados com&uacute;nmente seg&uacute;n su tono hed&oacute;nico y su nivel de arousal. Baas et al. (2008) agregan que los estados afectivos, tambi&eacute;n pueden distinguirse en relaci&oacute;n a su asociaci&oacute;n con la autorregulaci&oacute;n. La teor&iacute;a del foco regulador (<i>Regulatory Focus Theory</i>; Idson, Liberman &amp; Higgins, 2000) describe dos sistemas motivacionales que explican las tendencias comportamentales b&aacute;sicas de acercamiento y evitaci&oacute;n: (a) el foco promotor y (b) el foco evitativo. Ambos sistemas se originan en distintas necesidades de supervivencia del organismo y se relacionan con diferentes expectativas de resultados (Baas, De Dreu &amp; Nijstad, 2011b). El foco promotor surge de la necesidad de crianza y apego; se refiere a las aspiraciones y metas relacionadas con las expectativas de lo que se desea lograr u obtener, lo cual lleva a una sensibilidad especial frente a la presencia o ausencia de resultados positivos, y promueve estrategias cognitivas y comportamentales dirigidas a la obtenci&oacute;n de dichas metas. El foco evitativo, por el contrario, surge de la necesidad de seguridad y tiene como objetivo la conservaci&oacute;n del individuo, lo que genera una sensibilidad especial ante situaciones que impliquen la presencia o ausencia de resultados negativos, promoviendo estrategias comportamentales de evitaci&oacute;n como medio principal para el logro de metas.</p>      <p>En la <a href="#tab1">Tabla 1</a> se puede observar la clasificaci&oacute;n de las emociones realizada por Baas et al. (2008). Esta clasificaci&oacute;n permite realizar un an&aacute;lisis pormenorizado de cada emoci&oacute;n y discriminar mejor los posibles efectos de cada emoci&oacute;n sobre el desempe&ntilde;o creativo.</p>      <p align="center"><a name="tab1"></a><img src="img/revistas/sumps/v20n2/v20n2a07t1.jpg"></p>      <p>En el estudio de James et al. (2004) se analizaron y sistematizaron los principales resultados reportados en las investigaciones previas. A partir de esta s&iacute;ntesis, los autores presentan 24 enunciados que integran los distintos mecanismos y variables moderadoras encontrados en la revisi&oacute;n de la literatura. A continuaci&oacute;n se presenta un resumen de sus hallazgos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En relaci&oacute;n al afecto, James et al. (2004) sugieren tener en cuenta: (a) la operacionalizaci&oacute;n del afecto (disposici&oacute;n afectiva, estado de &aacute;nimo u emoci&oacute;n), (b) el tipo de emoci&oacute;n activada -cada emoci&oacute;n activa distintas redes cognitivas dando lugar a diversos resultados- (c) la valencia y nivel de activaci&oacute;n de la emoci&oacute;n, si la emoci&oacute;n est&aacute; directamente relacionada a la actividad o no (e) la duraci&oacute;n temporal en que es experimentado el afecto y (f) la presencia de complejidad afectiva (si el estado an&iacute;mico de base contrasta con las emociones inducidas se facilita la generaci&oacute;n de nuevas ideas).</p>      <p>En relaci&oacute;n al contexto y la tarea mencionan: circunstancias o contexto de inducci&oacute;n del afecto (laboral, experimental, organizacional, escolar), (b) claridad de los objetivos de la consigna (problemas bien definidos vs. problemas mal definidos), (c) explicitaci&oacute;n en la consigna de la necesidad de ser creativo (i.e. cuando los objetivos de la tarea exigen ser creativo, la afectividad negativa favorece la creatividad y la positiva la perjudica. En cambio, cuando los objetivos de la tarea no solicitan ser creativos, la afectividad positiva favorece la creatividad y la negativa la perjudica), (d) tipo de tarea (seg&uacute;n se trate de tareas instrumental vs. tareas interpersonales o sociales), (e) preferencias individuales por determinados tipos de tareas y (f) complejidad de la tarea involucrada (James et al., 2004).</p>      <p>Por &uacute;ltimo, en relaci&oacute;n a la persona James et al. (2004) encuentran una serie de caracter&iacute;sticas que intervienen en la relaci&oacute;n entre el afecto y la creatividad, a saber: grado de auto-confianza y autoestima y disposici&oacute;n para la apertura a la experiencia y responsabilidad, as&iacute; como tambi&eacute;n capacidad para percibir claramente sus emociones.</p>      <p><font size="3"><b>Discusi&oacute;n</b></font></p>      <p>A lo largo del presente estudio se ha revisado una gran variedad de art&iacute;culos referidos a la influencia que tienen las emociones sobre el proceso y rendimiento creativo de las personas. Se aporta una sistematizaci&oacute;n de los resultados m&aacute;s relevantes en torno a estos interrogantes m&aacute;s relevantes. A partir del an&aacute;lisis realizado, se sugieren a continuaci&oacute;n algunas l&iacute;neas de investigaci&oacute;n que podr&iacute;an ser abordadas en el futuro con el objetivo de seguir profundizando el conocimiento de las relaciones entre la emoci&oacute;n y la creatividad.</p>      <p>En primer lugar, una de las necesidades m&aacute;s apremiantes est&aacute; referida a mejorar los instrumentos de medici&oacute;n. Tanto las escalas destinadas a evaluar los afectos como las pruebas y tareas destinadas a evaluar la creatividad, suelen presentar falencias en relaci&oacute;n a su validez y confiabilidad (Vosburg, 1998). A ello se le suma, la dificultad que existe a nivel internacional en acordar qu&eacute; es una emoci&oacute;n y c&oacute;mo clasificarla (Ekman, 1992; Ortony &amp; Turner, 1990). Lo mismo sucede en relaci&oacute;n a la definici&oacute;n y operacionalizaci&oacute;n de la creatividad (Sternberg, 1999).</p>      <p>Una propuesta para poder mejorar este aspecto contemplar&iacute;a la inclusi&oacute;n de metodolog&iacute;as cualitativas y cuantitativas a fin de mejorar la precisi&oacute;n en la medici&oacute;n de las variables. Se hace evidente cada vez m&aacute;s la insuficiencia de los datos obtenidos con medidas autoadministrables y escalas de auto-reporte. Complementar dise&ntilde;os cuantitativos y cualitativos puede colaborar a tener una visi&oacute;n m&aacute;s completa del fen&oacute;meno de estudio y ayudar al esclarecimiento de las inconsistencias reportadas.</p>      <p>En segundo lugar, otra l&iacute;nea de investigaci&oacute;n podr&iacute;a tener como objetivo evaluar cu&aacute;les de los resultados hallados en los estudios de corte experimental pueden ser extrapolados a situaciones cotidianas. En este sentido, uno de los mayores desaf&iacute;os es lograr que los estudios de laboratorio tengan cada vez m&aacute;s validez ecol&oacute;gica. A partir de esta revisi&oacute;n, se manifiesta la necesidad de poder identificar no s&oacute;lo c&oacute;mo influyen cada una de las emociones (en vez de la afectividad positiva vs. afectividad negativa) sobre determinadas tareas, sino adem&aacute;s c&oacute;mo influyen las emociones seg&uacute;n el contexto y la tarea que tenga lugar. Gracias a los aportes de Bass et al. (2008) y James et al. (2004) es posible profundizar en el estudio de aquellas variables moderadoras que ya han sido identificadas para lograr comprender mejor la relaci&oacute;n entre las emociones y la creatividad. Adem&aacute;s, teniendo en cuenta la propuesta del modelo del afecto como informaci&oacute;n (Schwarz &amp; Clore, 1983) y los estudios de Martin y sus colaboradores (Martin et al., 1997; Martin et al., 1993) se subraya la necesidad de poner atenci&oacute;n en la situaci&oacute;n en la que la emoci&oacute;n es provocada as&iacute; como tambi&eacute;n el tipo de tarea implicada.</p>      <p>Los modelos revisados han permitido complementar el trabajo, contextualizando los hallazgos de las investigaciones existentes. Sin embargo, se debe se&ntilde;alar que hay una menor cantidad de desarrollos te&oacute;ricos que permiten explicar la influencia que tienen las emociones negativas sobre el rendimiento creativo. Al comparar los modelos examinados, llama la atenci&oacute;n el esfuerzo que ha habido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os por comprender los aspectos positivos del desarrollo de las personas en detrimento de los aspectos negativos. Consecuencia o no del influjo de la psicolog&iacute;a positiva, lo cierto es que de los cuatro modelos aqu&iacute; revisados, dos modelos presentan lineamientos te&oacute;ricos que fundamentan c&oacute;mo las emociones positivas favorecen la creatividad y re&uacute;nen, adem&aacute;s, evidencias de las investigaciones previas en distintos &aacute;reas de la psicolog&iacute;a. En tanto que los dos otros modelos revisados, se proponen explicar las divergencias en los hallazgos reportados en investigaciones previas respecto de la influencia de las emociones positivas y negativas sobre la creatividad. De este modo, se hace evidente que los esfuerzos te&oacute;ricos realizados para comprender el efecto de las emociones negativas han sido menores, a&uacute;n cuando, las relaciones entre depresi&oacute;n y la creatividad han sido documentadas por varias investigaciones previas (e.g. Andreasen, 1987; Jamison, 1993). De ah&iacute; que, otra l&iacute;nea de investigaci&oacute;n propuesta est&eacute; referida a profundizar en las explicaciones te&oacute;ricas que permitan comprender los mecanismos mediante los cuales el afecto negativo puede promover la creatividad. El estudio de Verhaeghen et al. (2005) en el que se plantea a la rumiaci&oacute;n como un elemento asociado a la depresi&oacute;n y a la creatividad se encuentra en esta misma direcci&oacute;n. Estudios futuros podr&iacute;an profundizar en otros mecanismos cognitivos asociados al estilo de pensamiento caracter&iacute;stico de la depresi&oacute;n, y que, a su vez, podr&iacute;an dar lugar a una mayor introspecci&oacute;n y mayor creatividad. La investigaci&oacute;n de George y Zhou (2002) que propone estudiar la claridad en la percepci&oacute;n de los sentimientos tambi&eacute;n se al&iacute;nea en esta perspectiva. Encontrar qu&eacute; otras variables pueden modelar las relaci&oacute;n entre las emociones y la creatividad puede ayudar a comprender mejor cu&aacute;ndo las mismas favorecen o perjudican, ya no s&oacute;lo el proceso creativo sino tambi&eacute;n a la persona creativa.</p>      <p>Finalizando, una &uacute;ltima l&iacute;nea de investigaci&oacute;n propuesta podr&iacute;a enfocarse en analizar las relaciones entre el afecto y el juego. Es sabido que el juego tiene un rol sumamente importante en el desarrollo de la creatividad. Algunos estudios han sido realizados por el equipo de Russ (e.g. Russ &amp; Shafer, 2006) pero a&uacute;n hay mucho por explorar. Como ya se ha se&ntilde;alado, tanto Russ y Schafer (2006) como James et al. (2004) hacen hincapi&eacute; en la necesidad de distinguir entre el estado de &aacute;nimo de base y la emoci&oacute;n provocada, lo que a veces puede dar lugar a lo que los autores denominan complejidad afectiva. En el juego y en el fantaseo muchas veces aparecen emociones que contrastan con el estado an&iacute;mico de base de los ni&ntilde;os. En este sentido es importante discriminar bien qu&eacute; es lo que se est&aacute; evaluando, si el estado de &aacute;nimo de base o la emoci&oacute;n que suscita determinada actividad. A pesar de estas dificultades, el juego es un escenario id&oacute;neo para explorar c&oacute;mo pueden ser tramitados los afectos y de qu&eacute; manera estar conectado con los aspectos interno-emocionales puede colaborar al desarrollo de la creatividad en los ni&ntilde;os.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Dado que en nuestra regi&oacute;n son pocos los estudios emp&iacute;ricos sobre esta tem&aacute;tica, se espera a trav&eacute;s de esta revisi&oacute;n contribuir a la divulgaci&oacute;n de los mismos. Profundizar en los aspectos mencionados puede ayudar a conocer c&oacute;mo se puede promover la creatividad en contextos escolares, organizacionales y laborales.</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Referencias</b></font></p>      <!-- ref --><p>Ambady, N., &amp; Gray, G. M. (2002). On being sad and mistaken: Mood effects on the accuracy of thin-slice judgments. <i>Journal of Personality and Social Psychology</i>, 83(4), 947-961. doi: 10.1037//0022-3514.83.4.947.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0121-4381201300020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Andreasen, N. C. (1987). Creativity and mental illness: Prevalence rates in writers and their first-degree relatives. <i>American Journal of Psychiatry</i>, 144(10), 1288-1292.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0121-4381201300020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Ashby, F. G., Alfonso-Reese, L. A., Turken, A. U., &amp; Waldron, E. M. (1998). A neuropsychological theory of multiple systems in category learning. <i>Psychological Review</i>, 105(3), 442-481. doi:10.1037/0033-295X.105.3.442.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0121-4381201300020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Ashby, F. G., Isen, A. M., &amp; Turken, A. U. (1999). A neuropsychological theory of positive affect and its influence on cognition. <i>Psychological Review</i>, 106(3), 529-550). doi: 10.1037/0033295X.106.3.529.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0121-4381201300020000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Baas, M., De Dreu, C. K. W., &amp; Nijstad, B. A. (2008). A meta-analysis of 25 years of mood-creativity research: Hedonic tone, activation, or regulatory focus? Psychological Bulletin, 134(6), 779-806. doi: 10.1037/a0012815.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0121-4381201300020000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Baas, M., De Dreu, C. K. W., &amp; Nijstad, B. A. (2011a). Creative production by angry people peaks early on, decreases over time, and is relatively unstructured. <i>Journal of Experimental Social Psychology</i>, 47(6), 1107-1115. doi: 10.1016/j.jesp.2011.05.009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0121-4381201300020000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Baas, M., De Dreu, C. K. W., &amp; Nijstad, B. A. (2011b). When prevention promotes creativity: The role of mood, regulatory focus and regulatory closure. <i>Journal of Personality and Social Psychology</i>, 100(5), 794-809. doi: 10.1037/a0022981.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0121-4381201300020000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Bartolic, E. I., Basso, M. R., Schefft, B. K., Glauser, T., &amp; Titanic Schefft, M. (1999). Effects of experimentally-induced emotional states on frontal lobe cognitive task performance. <i>Neuropsychologia</i>, 37(6), 677-683. doi: 10.1016/S0028-3932(98)00123-7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0121-4381201300020000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Damasio, A. (2008). <i>El error de Descartes</i>. Barcelona: Cr&iacute;tica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0121-4381201300020000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>De Dreu, C. K. W., Baas, M., &amp; Nijstad, B. A. (2008). Hedonic tone and activation level in the mood-creativity link: Toward a dual pathway to creativity model. <i>Journal of Personality and Social Psychology</i>, 94(5), 739-756. doi: 10.1037/0022-3514.94.5.739.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0121-4381201300020000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Ekman, P. (1992). Are there basic emotions? <i>Psychological Review</i>, 99(3), 550-553. doi: 10.1037/0033-295X.99.3.550.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0121-4381201300020000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Forgeard, M. J. C. (2011). Happy people thrive on adversity: Preexisting mood moderates the effect of emotion inductions on creative thinking. <i>Personality and Individual Differences</i>, 51(8), 904-909. doi: 10.1016/j.paid.2011.07.015.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0121-4381201300020000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Franco Justo, C. (2009). Efectos de un programa de meditaci&oacute;n sobre los niveles de creatividad verbal sobre un grupo de alumnos/as de bachillerato. <i>Suma Psicol&oacute;gica</i>, 16(2), 113-120.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0121-4381201300020000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Fredrickson, B. L. (2000). Cultivating positive emotions to optimize health and well-being. <i>Prevention &amp; Treatment</i>, 3(1). doi: 10.1037/1522-3736.3.1.31a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0121-4381201300020000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Fredrickson, B. L. (2001). The role of positive emotions in positive psychology: The broaden-and-build theory of positive emotions. <i>American Psychologist</i>, 56(3), 218-226. doi: 10.1037//0003066x.56.3.218.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0121-4381201300020000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Fredrickson, B. L. &amp; Joiner, T. (2002). Positive emotions trigger upward spirals toward emotional well-being. <i>Psychological Science</i>, 13(2), 172-175. doi: 10.1111/1467-9280.00431.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0121-4381201300020000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Gasper, K. (2003). When necessity is the mother of invention: Mood and problem solving. <i>Journal of Experimental Social Psychology</i>, 39(3), 248-262. doi: 10.1016/S0022-1031(03)00023-4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0121-4381201300020000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>George, J. M., &amp; Zhou, J. (2002). Understanding when bad moods foster creativity and good ones don't: The role of context and clarity of feelings. <i>Journal of Applied Psychology</i>, 87(4), 687-697. doi: 10.1037/0021-9010.87.4.687.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0121-4381201300020000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Greco, C., &amp; Ison, M. S. (2011). Emociones positivas y soluci&oacute;n de problemas interpersonales: su importancia en el desarrollo de competencias sociales en la mediana infancia. <i>Perspectivas en Psicolog&iacute;a</i>, 8(2), 20-29.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0121-4381201300020000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Idson, L. C., Liberman, N., &amp; Higgins, E. T. (2000). Distinguishing gains from non-losses and losses from non-gains: A regulatory focus perspective on hedonic intensity. <i>Journal of Experimental Social Psychology</i>, 36(3), 252-274. doi: 10.1006/jesp.1999.1402.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0121-4381201300020000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Isen, A. M. (1987). Positive affect, cognitive processes, and social behavior. <i>Advances in Experimental Social Psychology</i>, 20, 203-253.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0121-4381201300020000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Isen, A. M., Daubman, K. A., &amp; Nowicki, G. P. (1987). Positive affect facilitates creative problem solving. <i>Journal of Personality and Social Psychology</i>, 52(6), 1122-1131. doi: 10.1037/00223514.52.6.1122.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0121-4381201300020000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Isen, A. M., Johnson, M. S., Mertz, E., &amp; Robinson, G. F. (1985). The influence of positive affect on the unusualness of word associations. <i>Journal of Personality and Social Psychology</i>, 48(6), 1413-1426. doi:10.1037/0022-3514.48.6.1413.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0121-4381201300020000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>James, K., Brodersen, M., &amp; Eisenberg, J. (2004). Workplace affect and workplace creativity: A review and preliminary model. <i>Human Performance</i>, 17(2), 169-194. doi: 10.1207/s15327043hup1702_3.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0121-4381201300020000700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Jamison, K. R. (1993). <i>Touched with fire.</i> New York: Free Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0121-4381201300020000700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Jausovec, N. (1989). Affect in analogical transfer. <i>Creativity Research Journal</i>, 2(4), 255-266. doi: 10.1080/10400418909534322.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0121-4381201300020000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Johnson, S. L., Murray, G., Fredrikson, B., Youngstrom, E. A., Hinshaw, S., Malbrancq Bass, J., Salloum, I. (2012). Creativity and bipolar disorder: Touched by fire or burning with questions? <i>Clinical Psychology Review</i>, 32(1), 1-12. doi: 10.1016/j.cpr.2011.10.001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0121-4381201300020000700027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Kaufman, J. C., &amp; Baer, J. (2002). I bask in dreams of suicide: Mental illness, poetry, and women. <i>Review of General Psychology</i>, 6(3), 271-286. doi: 10.1037/1089-2680.6.3.271.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0121-4381201300020000700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Kaufmann, G., &amp; Vosburg, S. K. (1997). "Paradoxical" mood effects on creative problem-solving. <i>Cognition and Emotion</i>, 11(2), 151-170. doi: 10.1080/026999397379971.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0121-4381201300020000700029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Kaufmann, G., &amp; Vosburg, S. K. (2002). The effects of mood on early and late idea production. <i>Creativity Research Journal</i>, 14(3-4), 317-330. doi: 10.1207/S15326934CRJ1434_3.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0121-4381201300020000700030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Kyaga, S., Lichtenstein, P., Boman, M., Hultman, C., L&aring;ngstr&ouml;m, N., &amp; Land&eacute;n, M. (2011). Creativity and mental disorder: Family study of 300.000 people with severe mental disorder. <i>The British Journal of Psychiatry</i>, 199, 373-379. doi: 10.1192/bjp. bp.110.085316.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0121-4381201300020000700031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Lyubomirsky, S., King, L., &amp; Diener, E. (2005). The benefits of frequent positive affect: Does happiness lead to success? <i>Psychological Bulletin</i>, 131(6), 803-855. doi: 10.1037/0033-2909.131.6.803.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0121-4381201300020000700032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Martin, L. L., Abend, T., Sedikides, C., &amp; Green, J. D. (1997). How would I feel if...? Mood as input to a role fulfillment evaluation process. <i>Journal of Personality and Social Psychology</i>, 73(2), 242-253. doi: 10.1037/0022-3514.73.2.242.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0121-4381201300020000700033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Martin, L. L., Ward, D. W., Achee, J. W., &amp; Wyer, R. S. (1993). Mood as input: People have to interpret the motivational implications of their moods. <i>Journal of Personality and Social Psychology</i>, 64(3), 317-326. doi: 10.1037/0022-3514.64.3.317.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0121-4381201300020000700034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Miron-Spektor, E., Efrat-Treister, D., Rafaeli, A., &amp; Schwarz-Cohen, O. (2011). Other's anger makes people work harder not smarter: The effect of observing anger and sarcasm on creative and analytic thinking. <i>Journal of Applied Psychology</i>, 96(5), 1065-1075. doi: 10.1037/a0023593.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0121-4381201300020000700035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Mraz, W., &amp; Runco, M. A. (1994). Suicide ideation and creative problem solving. <i>Suicide and Life-Threatening Behavior</i>, 24, 38-47.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0121-4381201300020000700036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Newton, D. P. (2013). Moods, emotions and creative thinking: A framework for teaching. <i>Thinking Skills and Creativity</i>, 8, 34-44. doi: 10.1016/j.tsc.2012.05.006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0121-4381201300020000700037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Oros, L. B. (2009). El valor adaptativo de las emociones positivas. Una mirada al funcionamiento psicol&oacute;gico de los ni&ntilde;os pobres. <i>Revista Interamericana de Psicolog&iacute;a</i>, 43(2), 288-296.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0121-4381201300020000700038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Oros, L. B., Manucci, V., &amp; Richaud de Minzi, M. C. (2011). Desarrollo de las emociones positivas en la ni&ntilde;ez. Lineamientos para la intervenci&oacute;n escolar. <i>Educaci&oacute;n y Educadores</i>, 14(3), 493-509.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0121-4381201300020000700039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Ortony, A., &amp; Turner, T. J. (1990). What's basic about basic emotions? <i>Psychological Review</i>, 97(3), 315-331.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0121-4381201300020000700040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Phillips, L. H., Bull, R., Adams, E., &amp; Fraser, L. (2002). Positive mood and executive function: Evidence from stroop and fluency tasks. <i>Emotion</i>, 2(1), 12-22. doi: 10.1037/1528-3542.2.1.12.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0121-4381201300020000700041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Richards, R. (2007). Everyday creativity: Our hidden potential. In R. Richards (Ed.), <i>Everyday Creativity and New Views of Human Nature</i> (pp. 25-53). Washington, DC: American Psychological Association.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0121-4381201300020000700042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Runco, M. A. (2004). Creativity. <i>Annual Review of Psychology</i> 55, 657-687. doi: 10.1146/annurev.psych.55.090902.141502.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0121-4381201300020000700043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Russ, S. W., &amp; Schafer, E. D. (2006). Affect in fantasy play, emotion in memories, and divergent thinking. <i>Creativity Research Journal</i>, 18(3), 347-354. doi: 10.1207/s15326934crj1803_9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0121-4381201300020000700044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Sacharin, V. (2009). The influence of emotion on cognitive flexibility. (Tesis doctoral, Universidad de Michigan). Recuperada de <a href="http://deepblue.lib.umich.edu/bitstream/2027.42/64652/1/vsachari_1.pdf" target="_blank">http://deepblue.lib.umich.edu/bitstream/2027.42/64652/1/vsachari_1.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0121-4381201300020000700045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Schwarz, N., &amp; Clore, G. L. (1983). Mood, misattribution, and judgments of well-being: Informative and directive functions of affective states. <i>Journal of Personality and Social Psychology</i>, 45(3), 513-523. doi: 10.1037/0022-3514.45.3.513.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0121-4381201300020000700046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Scoffham, S., &amp; Barnes, J. (2011). Happiness matters: Towards a pedagogy of happiness and well-being. <i>The Curriculum Journal</i>, 22(4), 535-548. doi: 10.1080/09585176.2011.627214.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0121-4381201300020000700047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Seligman, E. P. (2003). The past and future of positive psychology. In C. L. M. Keyes &amp; J. Haidt (Eds.), <i>Flourishing: Positive psychology and the life well-lived</i> (pp. XI - XX). Washington DC: American Psychological Association.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0121-4381201300020000700048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Sternberg, R. J (1999). <i>Handbook of Creativity.</i> New York: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0121-4381201300020000700049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Szymanski, K., &amp; Repetto, S. E. (2000). <i>Does negative mood increase creativity?</i> Paper presented at the convention for the American Psychological Association, Washington, DC.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0121-4381201300020000700050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>To, M. L., Fisher, C. D., Ashkanasy, N. M., &amp; Rowe, P. A. (2012). Withinperson relationships between mood and creativity. <i>Journal of Applied Psychology</i>, 97(3), 599-612. doi: 10.1037/a0026097.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0121-4381201300020000700051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Torrance, E. P. (1966). Torrance tests of creativity. Princeton, NJ: Personnel Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0121-4381201300020000700052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Van Kleef, G. A., Anastasoupoulou, C., &amp; Nijstad, B. A. (2010). Can expressions of anger enhance creativity? A test of the emotions as social information (EASI) model. <i>Journal of Experimental Social Psychology</i>, 46(6), 1042-1048. doi: 10.1016/j.jesp.2010.05.015.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0121-4381201300020000700053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Verhaeghen, P., Joorman, J., &amp; Khan, R. (2005). Why we sing the blues: <i>The relation between self-reflective rumination, mood and creativity. Emotion</i>, 5</i>(2), 226-232. doi: 10.1037/15283542.5.2.226 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0121-4381201300020000700054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Vosburg, S. K. (1998). Mood and the quantity and quality of ideas. <i>Creativity Research Journal</i>, 11(4), 315-324. doi: 10.1207/ s15326934crj1104_5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0121-4381201300020000700055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Weisberg, R. W. (1994). Genius and madness? A quasi-experimental test of the hypothesis that manic-depression increases creativity. <i>Psychological Science</i>, 5, 361-367. doi: 10.1111/ j.1467-9280.1994.tb00286.x.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0121-4381201300020000700056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ambady]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gray]]></surname>
<given-names><![CDATA[G. M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[On being sad and mistaken: Mood effects on the accuracy of thin-slice judgments]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Personality and Social Psychology]]></source>
<year>2002</year>
<volume>83</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>947-961</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Andreasen]]></surname>
<given-names><![CDATA[N. C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Creativity and mental illness: Prevalence rates in writers and their first-degree relatives]]></article-title>
<source><![CDATA[American Journal of Psychiatry]]></source>
<year>1987</year>
<volume>144</volume>
<numero>10</numero>
<issue>10</issue>
<page-range>1288-1292</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ashby]]></surname>
<given-names><![CDATA[F. G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Alfonso-Reese]]></surname>
<given-names><![CDATA[L. A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Turken]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. U]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Waldron]]></surname>
<given-names><![CDATA[E. M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A neuropsychological theory of multiple systems in category learning]]></article-title>
<source><![CDATA[Psychological Review]]></source>
<year>1998</year>
<volume>105</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>442-481</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ashby]]></surname>
<given-names><![CDATA[F. G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Isen]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Turken]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. U]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A neuropsychological theory of positive affect and its influence on cognition]]></article-title>
<source><![CDATA[Psychological Review]]></source>
<year>1999</year>
<volume>106</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>529-550</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Baas]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[De Dreu]]></surname>
<given-names><![CDATA[C. K. W]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Nijstad]]></surname>
<given-names><![CDATA[B. A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A meta-analysis of 25 years of mood-creativity research: Hedonic tone, activation, or regulatory focus?]]></article-title>
<source><![CDATA[Psychological Bulletin]]></source>
<year>2008</year>
<volume>134</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>779-806</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Baas]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[De Dreu]]></surname>
<given-names><![CDATA[C. K. W]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Nijstad]]></surname>
<given-names><![CDATA[B. A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Creative production by angry people peaks early on, decreases over time, and is relatively unstructured]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Experimental Social Psychology]]></source>
<year>2011</year>
<volume>47</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>1107-1115</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Baas]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[De Dreu]]></surname>
<given-names><![CDATA[C. K. W]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Nijstad]]></surname>
<given-names><![CDATA[B. A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[When prevention promotes creativity: The role of mood, regulatory focus and regulatory closure]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Personality and Social Psychology]]></source>
<year>2011</year>
<volume>100</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>794-809</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bartolic]]></surname>
<given-names><![CDATA[E. I]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Basso]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Schefft]]></surname>
<given-names><![CDATA[B. K]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Glauser]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Titanic Schefft]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Effects of experimentally-induced emotional states on frontal lobe cognitive task performance]]></article-title>
<source><![CDATA[Neuropsychologia]]></source>
<year>1999</year>
<volume>37</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>677-683</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Damasio]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El error de Descartes]]></source>
<year>2008</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Crítica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[De Dreu]]></surname>
<given-names><![CDATA[C. K. W]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Baas]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Nijstad]]></surname>
<given-names><![CDATA[B. A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Hedonic tone and activation level in the mood-creativity link: Toward a dual pathway to creativity model]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Personality and Social Psychology]]></source>
<year>2008</year>
<volume>94</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>739-756</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ekman]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Are there basic emotions?]]></article-title>
<source><![CDATA[Psychological Review]]></source>
<year>1992</year>
<volume>99</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>550-553</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Forgeard]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. J. C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Happy people thrive on adversity: Preexisting mood moderates the effect of emotion inductions on creative thinking]]></article-title>
<source><![CDATA[Personality and Individual Differences]]></source>
<year>2011</year>
<volume>51</volume>
<numero>8</numero>
<issue>8</issue>
<page-range>904-909</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Franco Justo]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Efectos de un programa de meditación sobre los niveles de creatividad verbal sobre un grupo de alumnos/as de bachillerato]]></article-title>
<source><![CDATA[Suma Psicológica]]></source>
<year>2009</year>
<volume>16</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>113-120</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fredrickson]]></surname>
<given-names><![CDATA[B. L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Cultivating positive emotions to optimize health and well-being]]></article-title>
<source><![CDATA[Prevention & Treatment]]></source>
<year>2000</year>
<volume>3</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fredrickson]]></surname>
<given-names><![CDATA[B. L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The role of positive emotions in positive psychology: The broaden-and-build theory of positive emotions]]></article-title>
<source><![CDATA[American Psychologist]]></source>
<year>2001</year>
<volume>56</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>218-226</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fredrickson]]></surname>
<given-names><![CDATA[B. L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Joiner]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Positive emotions trigger upward spirals toward emotional well-being]]></article-title>
<source><![CDATA[Psychological Science]]></source>
<year>2002</year>
<volume>13</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>172-175</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gasper]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[When necessity is the mother of invention: Mood and problem solving]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Experimental Social Psychology]]></source>
<year>2003</year>
<volume>39</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>248-262</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[George]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Zhou]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Understanding when bad moods foster creativity and good ones don't: The role of context and clarity of feelings]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Applied Psychology]]></source>
<year>2002</year>
<volume>87</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>687-697</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Greco]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ison]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Emociones positivas y solución de problemas interpersonales: su importancia en el desarrollo de competencias sociales en la mediana infancia]]></article-title>
<source><![CDATA[Perspectivas en Psicología]]></source>
<year>2011</year>
<volume>8</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>20-29</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Idson]]></surname>
<given-names><![CDATA[L. C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Liberman]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Higgins]]></surname>
<given-names><![CDATA[E. T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Distinguishing gains from non-losses and losses from non-gains: A regulatory focus perspective on hedonic intensity]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Experimental Social Psychology]]></source>
<year>2000</year>
<volume>36</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>252-274</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Isen]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Positive affect, cognitive processes, and social behavior]]></article-title>
<source><![CDATA[Advances in Experimental Social Psychology]]></source>
<year>1987</year>
<volume>20</volume>
<page-range>203-253</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Isen]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Daubman]]></surname>
<given-names><![CDATA[K. A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Nowicki]]></surname>
<given-names><![CDATA[G. P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Positive affect facilitates creative problem solving]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Personality and Social Psychology]]></source>
<year>1987</year>
<volume>52</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>1122-1131</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Isen]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Johnson]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mertz]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Robinson]]></surname>
<given-names><![CDATA[G. F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The influence of positive affect on the unusualness of word associations]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Personality and Social Psychology]]></source>
<year>1985</year>
<volume>48</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>1413-1426</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[James]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Brodersen]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Eisenberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Workplace affect and workplace creativity: A review and preliminary model]]></article-title>
<source><![CDATA[Human Performance]]></source>
<year>2004</year>
<volume>17</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>169-194</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jamison]]></surname>
<given-names><![CDATA[K. R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Touched with fire]]></source>
<year>1993</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Free Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jausovec]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Affect in analogical transfer]]></article-title>
<source><![CDATA[Creativity Research Journal]]></source>
<year>1989</year>
<volume>2</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>255-266</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Johnson]]></surname>
<given-names><![CDATA[S. L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Murray]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Fredrikson]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Youngstrom]]></surname>
<given-names><![CDATA[E. A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hinshaw]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Malbrancq Bass]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Salloum]]></surname>
<given-names><![CDATA[I]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Creativity and bipolar disorder: Touched by fire or burning with questions?]]></article-title>
<source><![CDATA[Clinical Psychology Review]]></source>
<year>2012</year>
<volume>32</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>1-12</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kaufman]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Baer]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[I bask in dreams of suicide: Mental illness, poetry, and women]]></article-title>
<source><![CDATA[Review of General Psychology]]></source>
<year>2002</year>
<volume>6</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>271-286</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kaufmann]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Vosburg]]></surname>
<given-names><![CDATA[S. K]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["Paradoxical" mood effects on creative problem-solving]]></article-title>
<source><![CDATA[Cognition and Emotion]]></source>
<year>1997</year>
<volume>11</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>151-170</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kaufmann]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Vosburg]]></surname>
<given-names><![CDATA[S. K]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The effects of mood on early and late idea production]]></article-title>
<source><![CDATA[Creativity Research Journal]]></source>
<year>2002</year>
<volume>14</volume>
<numero>3-4</numero>
<issue>3-4</issue>
<page-range>317-330</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kyaga]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lichtenstein]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Boman]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hultman]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Långström]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Landén]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Creativity and mental disorder: Family study of 300.000 people with severe mental disorder]]></article-title>
<source><![CDATA[The British Journal of Psychiatry]]></source>
<year>2011</year>
<volume>199</volume>
<page-range>373-379</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lyubomirsky]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[King]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Diener]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The benefits of frequent positive affect: Does happiness lead to success?]]></article-title>
<source><![CDATA[Psychological Bulletin]]></source>
<year>2005</year>
<volume>131</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>803-855</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Martin]]></surname>
<given-names><![CDATA[L. L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Abend]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sedikides]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Green]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[How would I feel if...? Mood as input to a role fulfillment evaluation process]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Personality and Social Psychology]]></source>
<year>1997</year>
<volume>73</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>242-253</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Martin]]></surname>
<given-names><![CDATA[L. L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ward]]></surname>
<given-names><![CDATA[D. W]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Achee]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. W]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wyer]]></surname>
<given-names><![CDATA[R. S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Mood as input: People have to interpret the motivational implications of their moods]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Personality and Social Psychology]]></source>
<year>1993</year>
<volume>64</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>317-326</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Miron-Spektor]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Efrat-Treister]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rafaeli]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Schwarz-Cohen]]></surname>
<given-names><![CDATA[O]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Other's anger makes people work harder not smarter: The effect of observing anger and sarcasm on creative and analytic thinking]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Applied Psychology]]></source>
<year>2011</year>
<volume>96</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>1065-1075</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B36">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mraz]]></surname>
<given-names><![CDATA[W]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Runco]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Suicide ideation and creative problem solving]]></article-title>
<source><![CDATA[Suicide and Life-Threatening Behavior]]></source>
<year>1994</year>
<volume>24</volume>
<page-range>38-47</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B37">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Newton]]></surname>
<given-names><![CDATA[D. P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Moods, emotions and creative thinking: A framework for teaching]]></article-title>
<source><![CDATA[Thinking Skills and Creativity]]></source>
<year>2013</year>
<volume>8</volume>
<page-range>34-44</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B38">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Oros]]></surname>
<given-names><![CDATA[L. B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El valor adaptativo de las emociones positivas. Una mirada al funcionamiento psicológico de los niños pobres]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista Interamericana de Psicología]]></source>
<year>2009</year>
<volume>43</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>288-296</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B39">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Oros]]></surname>
<given-names><![CDATA[L. B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Manucci]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Richaud de Minzi]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Desarrollo de las emociones positivas en la niñez. Lineamientos para la intervención escolar]]></article-title>
<source><![CDATA[Educación y Educadores]]></source>
<year>2011</year>
<volume>14</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>493-509</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B40">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ortony]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Turner]]></surname>
<given-names><![CDATA[T. J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[What's basic about basic emotions?]]></article-title>
<source><![CDATA[Psychological Review]]></source>
<year>1990</year>
<volume>97</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>315-331</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B41">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Phillips]]></surname>
<given-names><![CDATA[L. H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bull]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Adams]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Fraser]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Positive mood and executive function: Evidence from stroop and fluency tasks]]></article-title>
<source><![CDATA[Emotion]]></source>
<year>2002</year>
<volume>2</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>12-22</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B42">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Richards]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Everyday creativity: Our hidden potential]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Richards]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Everyday Creativity and New Views of Human Nature]]></source>
<year>2007</year>
<page-range>25-53</page-range><publisher-loc><![CDATA[Washington^eDC DC]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[American Psychological Association]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B43">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Runco]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Creativity]]></article-title>
<source><![CDATA[Annual Review of Psychology]]></source>
<year>2004</year>
<volume>55</volume>
<page-range>657-687</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B44">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Russ]]></surname>
<given-names><![CDATA[S. W]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Schafer]]></surname>
<given-names><![CDATA[E. D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Affect in fantasy play, emotion in memories, and divergent thinking]]></article-title>
<source><![CDATA[Creativity Research Journal]]></source>
<year>2006</year>
<volume>18</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>347-354</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B45">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sacharin]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The influence of emotion on cognitive flexibility]]></source>
<year>2009</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B46">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Schwarz]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Clore]]></surname>
<given-names><![CDATA[G. L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Mood, misattribution, and judgments of well-being: Informative and directive functions of affective states]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Personality and Social Psychology]]></source>
<year>1983</year>
<volume>45</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>513-523</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B47">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Barnes]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Happiness matters: Towards a pedagogy of happiness and well-being]]></article-title>
<source><![CDATA[The Curriculum Journal]]></source>
<year>2011</year>
<volume>22</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>535-548</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B48">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Seligman]]></surname>
<given-names><![CDATA[E. P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The past and future of positive psychology]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Keyes]]></surname>
<given-names><![CDATA[C. L. M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Haidt]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Flourishing: Positive psychology and the life well-lived (pp. XI - XX)]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington^eDC DC]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[American Psychological Association]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B49">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sternberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[R. J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Handbook of Creativity]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cambridge University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B50">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Szymanski]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Repetto]]></surname>
<given-names><![CDATA[S. E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Does negative mood increase creativity? Paper presented at the convention for the American Psychological Association]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B51">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[To]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Fisher]]></surname>
<given-names><![CDATA[C. D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ashkanasy]]></surname>
<given-names><![CDATA[N. M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rowe]]></surname>
<given-names><![CDATA[P. A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Withinperson relationships between mood and creativity]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Applied Psychology]]></source>
<year>2012</year>
<volume>97</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>599-612</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B52">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Torrance]]></surname>
<given-names><![CDATA[E. P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Torrance tests of creativity]]></source>
<year>1966</year>
<publisher-loc><![CDATA[Princeton^eNJ NJ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Personnel Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B53">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Van Kleef]]></surname>
<given-names><![CDATA[G. A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Anastasoupoulou]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Nijstad]]></surname>
<given-names><![CDATA[B. A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Can expressions of anger enhance creativity? A test of the emotions as social information (EASI) model]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Experimental Social Psychology]]></source>
<year>2010</year>
<volume>46</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>1042-1048</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B54">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Verhaeghen]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Joorman]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Khan]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Why we sing the blues: The relation between self-reflective rumination, mood and creativity]]></article-title>
<source><![CDATA[Emotion]]></source>
<year>2005</year>
<volume>5</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>226-232</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B55">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vosburg]]></surname>
<given-names><![CDATA[S. K]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Mood and the quantity and quality of ideas]]></article-title>
<source><![CDATA[Creativity Research Journal]]></source>
<year>1998</year>
<volume>11</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>315-324</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B56">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Weisberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[R. W]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Genius and madness? A quasi-experimental test of the hypothesis that manic-depression increases creativity]]></article-title>
<source><![CDATA[Psychological Science]]></source>
<year>1994</year>
<volume>5</volume>
<page-range>361-367</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
