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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center"><b>In memoriam Raquel Natividad Pinto Afanador</b></p>     <p align="center"><b><font size="4">Hoy como ayer</font></b></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/aven/v30n1/v30n1a13img1.jpg"></p>       <p>Parecer&iacute;a que fue ayer cuando tuve la fortuna de conocerte. Hablamos de procesos investigativos, de las redes que tanto te apasionaban, de la estructura de un modelo y de las dificultades de hacer mapas cognitivos. A veces se enfrasca uno en cosas que no son suficientes ni esenciales en la vida, los diarios quehaceres y las preocupaciones que pronto pasan; las directrices acad&eacute;micas, las arandelas gerenciales, uno que otro af&aacute;n por alg&uacute;n objetivo o una tarea que no se cumple y, de pronto, se nos va la vida, se nos van los amigos y no alcanza uno a conocerlos. Apenas la piel y la voz y uno que otro trabajo en equipo. En estos &uacute;ltimos d&iacute;as se me han ido unos amigos entra&ntilde;ables: Carmenza, la poetisa y cr&iacute;tica; Carolina, la filosofa y cineasta; Javier Fernando, periodista y aventurero; Jairo An&iacute;bal, escritor y fabricante de sue&ntilde;os, y Marco Antonio, acompa&ntilde;ante de verdad.</p>     <p>Esa ma&ntilde;ana de un s&aacute;bado cualquiera de marzo estaba trabajando en un art&iacute;culo. En alg&uacute;n momento mir&eacute; por casualidad el celular, que siempre apago los fines de semana, y encontr&eacute; un mensaje: "Llamo para avisarte que Nati falleci&oacute;". Las cosas de la vida son as&iacute;, simples pero absolutamente dolorosas e infaltables. Meses atr&aacute;s, hab&iacute;a vivido una situaci&oacute;n similar, cuando otros amigos se marcharon a aquellos lares de donde no se retorna, salvo por el recuerdo y algunos renglones que evocan la vida y la obra de alguien que pasa por estos senderos. Si hace unos d&iacute;as se hab&iacute;an quedado bastante hu&eacute;rfanos los campos de la filosof&iacute;a, la pedagog&iacute;a, el periodismo y la literatura, ahora se nos suma la enfermer&iacute;a. Hab&iacute;amos quedado desolados los hermanos de la Javeriana, la Salle y la Universidad Santo Tom&aacute;s; ahora los de la Nacional. Algunos de los que lean estas l&iacute;neas sentir&aacute;n un vac&iacute;o profundo; los que trataron a estos amigos y, en especial a Nati, revivir&aacute;n situaciones de complicidad en el amor, de camarader&iacute;a acad&eacute;mica y personal, de compa&ntilde;erismo en la investigaci&oacute;n, en las clases, en la formaci&oacute;n, en la escritura, en la <i>Revista Avances en Enfermer&iacute;a</i>. Ellos, como yo, unidos para siempre en la lucha por un mundo mejor, por un universo saludable, lleno de m&uacute;sica y de p&aacute;jaros.</p>      <p>&iquest;Te acuerdas, Natividad, de tu deambular por los campos y las monta&ntilde;as de la enfermer&iacute;a, del cuidado, de la ense&ntilde;anza?, &iquest;te acuerdas de los di&aacute;logos y los debates sobre un mejor curr&iacute;culo, sobre un mayor quehacer? Claro que te acuerdas. &iexcl;C&oacute;mo olvidar aquellas discusiones, las clases sobre los mapas mentales y las redes, tus consejos, tus sue&ntilde;os y tus olvidos, tu forma de ver la facilidad de las cosas, tu orden y tu programaci&oacute;n, tu sentido del deber y del respeto, tu sencillez para andar por la existencia! &iquest;Te acuerdas de los compa&ntilde;eros y de las dudas con el Modelo Pedag&oacute;gico? Tantos y tan pocos senderos por la Nacional, por la Torre.</p>     <p>Gracias infinitas por haber compartido unos instantes de la vida, por tu compa&ntilde;&iacute;a en el momento justo, por las reuniones y por tantas cosas no dichas. A cada uno de nosotros le va a pesar tu ausencia.</p>     <p>Me qued&eacute; esperando nuestra &uacute;ltima cita para hablar de la reforma curricular, de la interacci&oacute;n entre nuestras revistas de investigaci&oacute;n y de un libro que se qued&oacute; ah&iacute;. Tambi&eacute;n rondan por all&iacute; las razones de siempre, el entramado y las redes con Lucy y con los estudiantes que, a veces, m&aacute;s que unir, enredan; no obstante los obst&aacute;culos y las razones, enredarse hace falta. Desde siempre, hay un m&iacute;nino de Chester, un extra&ntilde;o gato que nos indica cu&aacute;l es el camino y cu&aacute;l el m&eacute;todo (claro, en <i>Alicia en el pa&iacute;s de las maravillas</i>). Acu&eacute;rdate de que la vida sigue, esa misma que t&uacute; transitaste con tu familia cercana y natural, y con la de la Nacional. Desde el otro lado, t&uacute; seguir&aacute;s presente acompa&ntilde;&aacute;ndonos, desde el mismo borde infinito de tus alegr&iacute;as, eternas, con tu amor desmedido, con tu mirada en tu familia, en tus estudiantes, en tus compa&ntilde;eros y amigos. Te vamos a extra&ntilde;ar m&aacute;s que nunca.</p>     <p>Afortunadamente lograste irte en tu ley. Siguen pasando los d&iacute;as y recuerdo, m&aacute;s que nunca, uno de los &uacute;ltimos escritos de mi amiga Carolina, quien tambi&eacute;n acaba de trastearse al otro lado, citando a Schopenhauer: "Querer es esencialmente sufrir, y como vivir es querer, toda vida es por esencia dolor". Un elemento claro en enfermer&iacute;a. Menos mal que te gust&oacute; el t&iacute;tulo de uno de mis libros: <i>El placer de investigar</i>, porque, aunque la vida sea corta, algo de ella se enreda en la felicidad, algo alegra el interior y da paz a los que estamos por ac&aacute;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&iquest;Te acuerdas, Natividad, que te encantaban las formas distintas que yo llevaba a las clases?, &iquest;te acuerdas de los cuentos de Cort&aacute;zar y las pel&iacute;culas que llenaron muchas horas de nuestros estudiantes? Hoy te propongo que oigas y oigamos la poes&iacute;a "S&oacute;lo la muerte", del chileno Pablo Neruda, l&iacute;neas referidas a este acontecimiento nefasto pero infaltable, y, por supuesto, a la forma en que a una persona le llega el momento. As&iacute;, forzando la poes&iacute;a, traemos los versos:</p>      <p align="center">...A lo sonoro llega la muerte    <br> como un zapato sin pie, como un traje sin hombre,    <br> llega a golpear con un anillo sin piedra y sin dedo,    <br> llega a gritar sin boca, sin lengua, sin garganta.</p>      <p align="center">Sin embargo sus pasos suenan y su vestido suena,    <br>  callado como un &aacute;rbol.</p>     <p align="center">Yo no s&eacute;, yo conozco poco, yo apenas veo,    <br> pero creo que su canto tiene color de violetas h&uacute;medas,    <br> de violetas acostumbradas a la tierra,    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> porque la cara de la muerte es verde,    <br> y la mirada de la muerte es verde,    <br> con la aguda humedad de una hoja de violeta    <br> y su grave color de invierno exasperado...</p> </blockquote>      <p>Algunos no te ve&iacute;amos muy seguido pero sab&iacute;amos que estabas ah&iacute;; seguimos sin verte, pero sabiendo que sigues, que persistes. La Facultad de Enfermer&iacute;a es consciente de que ha perdido a una gran mujer, a una magn&iacute;fica profesional, a una compa&ntilde;era y amiga. En este punto, para cerrar estas l&iacute;neas, podemos decir que la muerte nos sorprendi&oacute;, otra vez, como siempre, pero que la vida persiste, no en la presencia f&iacute;sica, si en las obras y en el coraz&oacute;n. Quedan tus ense&ntilde;anzas, tus palabras, tu vida, tu recuerdo. Hasta siempre.</p>     <p>Un amigo a nombre de todos sus amigos.</p>     <p><b>Dr. Omar Parra Rozo</b>.    <br> Bogot&aacute;, lunes 26 de marzo de 2012 a dos d&iacute;as del viaje.</p> </font>      ]]></body>
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