<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0121-4705</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Análisis Político]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[anal.polit.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0121-4705</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI), Universidad Nacional de Colombia]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0121-47052006000100004</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿Qué es ganar y qué es perder en política?: los retos en la participación electoral]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[What is to win and what is to lose in politics?: The challenges in the electoral participation]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bernal Olarte]]></surname>
<given-names><![CDATA[Angélica]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional de Colombia  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>17</day>
<month>01</month>
<year>2006</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>17</day>
<month>01</month>
<year>2006</year>
</pub-date>
<volume>19</volume>
<numero>56</numero>
<fpage>72</fpage>
<lpage>92</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0121-47052006000100004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0121-47052006000100004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0121-47052006000100004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[¿Por qué ganan o pierden las mujeres en política? este artículo busca contestar este interrogante a través de tres fases. En primer lugar, conocer cuáles son las reglas de juego formales que organizan la competencia electoral y sus posibles consecuencias para la participación de las mujeres. En segundo lugar, entender la participación de las mujeres en política en relación a los actores centrales del juego político: sus afiliaciones ideológicas, los procesos y criterios de selección interna, su voluntad de situar a las mujeres en puestos prominentes de las listas electorales. Finalmente en un tercer punto, analizar los obstáculos, nudos y posibilidades que encuentran las mujeres que deciden participar en el ámbito político y que se derivan de la construcción tradicional de la feminidad (los niveles educativos y de profesionalización , y los arreglos en la distribución de responsabilidades familiares y domésticas entre hombres y mujeres).]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Why do women succeed or fail in politics? This article seeks to answer that question in three stages. One, with reference to the formal regulations of electoral proceedings and their possible consequences for women's participation. Two, women's participation in politics in relation to the powerbrokers of political dynamics: ideological affiliation, the processes and criteria for internal nomination, and the resolve to place women in prominent positions on the electoral slates. Three, the obstacles, stumbling blocks, and opportunities that women who participate in politics encounter, deriving from traditional constructs of femininity (education level and professional advancement, distribution of family and domestic responsibilities).]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[discurso político]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[participación política]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[mujeres]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[political discourse]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[political participation]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[women]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana"size="2">      <p align=right> <b>Art&iacute;culo/Democracia</b></p>      <p>    <center><b><font size="4">&iquest;Qu&eacute; es ganar y qu&eacute; es perder en pol&iacute;tica?: los retos en la participaci&oacute;n electoral  </font></b></center></p>     <p>    <center><b><font size="3">What is to win and what is to lose in politics?: The challenges in the electoral participation</font></b></center></p>      <p>&nbsp;</p>      <p><b>Ang&eacute;lica Bernal Olarte </b></p>     <p>Polit&oacute;loga, Mag&iacute;ster en Estudios Pol&iacute;ticos de la Universidad Nacional de Colombia</p>   <hr size="1">      <p><b>RESUMEN </b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&iquest;Por qu&eacute; ganan o pierden las mujeres en pol&iacute;tica? este art&iacute;culo busca contestar este interrogante a trav&eacute;s de tres fases. En primer lugar, conocer cu&aacute;les son las reglas de juego formales que organizan la competencia electoral y sus posibles consecuencias para la participaci&oacute;n de las mujeres. En segundo lugar, entender la participaci&oacute;n de las mujeres en pol&iacute;tica en relaci&oacute;n a los actores centrales del juego pol&iacute;tico: sus afiliaciones ideol&oacute;gicas, los procesos y criterios de selecci&oacute;n interna, su voluntad de situar a las mujeres en puestos prominentes de las listas electorales. Finalmente en un tercer punto, analizar los obst&aacute;culos, nudos y posibilidades que encuentran las mujeres que deciden participar en el &aacute;mbito pol&iacute;tico y que se derivan de la construcci&oacute;n tradicional de la feminidad (los niveles educativos y de profesionalizaci&oacute;n , y los arreglos en la distribuci&oacute;n de responsabilidades familiares y dom&eacute;sticas entre hombres y mujeres). </p>      <p><b>Palabras clave </b>: discurso pol&iacute;tico, participaci&oacute;n pol&iacute;tica, mujeres. </p>  <hr size="1">      <p><b>SUMMARY </b></p>      <p>Why do women succeed or fail in politics? This article seeks to answer that question in three stages. One, with reference to the formal regulations of electoral proceedings and their possible consequences for women&#39;s participation. Two, women&#39;s participation in politics in relation to the powerbrokers of political dynamics: ideological affiliation, the processes and criteria for internal nomination, and the resolve to place women in prominent positions on the electoral slates. Three, the obstacles, stumbling blocks, and opportunities that women who participate in politics encounter, deriving from traditional constructs of femininity (education level and professional advancement, distribution of family and domestic responsibilities).</p>      <p><b>Key words:</b> political discourse, political participation, women.</p>      <p>&nbsp;</p>  <hr size="1">      <p>Aunque se presume que no es necesario justificar por qu&eacute; es deseable que m&aacute;s mujeres entren a ser parte del juego pol&iacute;tico no sobra poner de manifiesto una raz&oacute;n suficientemente potente para que se considere fundamental nuestra presencia: ning&uacute;n r&eacute;gimen pol&iacute;tico o sociedad puede llamarse a s&iacute; mismo democr&aacute;tico si la mitad de sus habitantes no est&aacute;n incluidas en la comunidad pol&iacute;tica como ciudadanas plenas. </p>      <p>Las luchas hist&oacute;ricas de las mujeres y otros grupos excluidos han ampliado y cualificado la noci&oacute;n de ciudadan&iacute;a y democracia, han resignificado la distinci&oacute;n entre lo p&uacute;blico y lo privado, y han aportado temas nuevos a las agendas p&uacute;blicas. Una de las apuestas que sin embargo sigue siendo un ideal y un objetivo de reivindicaci&oacute;n es la b&uacute;squeda de una democracia realmente incluyente, una democracia paritaria     <br>  <i>&quot;(que) propone que tanto mujeres como hombres puedan contribuir plenamente a la sociedad y que, por lo tanto, deban participar ambos en el procedimiento de toma de decisiones sobre una base paritaria, cuyo objetivo &uacute;ltimo ser&aacute; alcanzar el 50% para cada uno de los sexos. La democracia paritaria implica tambi&eacute;n un reparto genuino de las responsabilidades familiares entre hombres y mujeres y la conciliaci&oacute;n de la vida familiar y profesional&quot;</i> <sup>1</sup>. </p>      <p>Pero &iquest;Por qu&eacute; ganan o pierden las mujeres en pol&iacute;tica? Iniciar esta reflexi&oacute;n con este interrogante exige que comencemos la b&uacute;squeda de una respuesta cuestion&aacute;ndonos el ejercicio mismo de la pol&iacute;tica tal y como se ha llevado a cabo hasta ahora. Para llevar a cabo ese cuestionamiento, es necesario conocer en primer lugar cu&aacute;les son las reglas de juego formales que organizan la competencia electoral y sus posibles consecuencias para la participaci&oacute;n de las mujeres. Adem&aacute;s de las reglas de juego, la participaci&oacute;n de las mujeres en pol&iacute;tica tambi&eacute;n est&aacute; determinada por el tipo de partidos pol&iacute;ticos realmente existentes. Estos actores centrales del juego pol&iacute;tico influyen en la participaci&oacute;n de las mujeres en pol&iacute;tica a trav&eacute;s de sus afiliaciones ideol&oacute;gicas; los procesos y criterios de selecci&oacute;n interna; sus estructura organizativas; su voluntad de situar a l as mujeres en puestos prominentes de las listas electorales. Por su importancia, este es el segundo aspecto que se analiza en el documento. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Finalmente en un tercer punto se abordan los obst&aacute;culos, nudos y posibilidades que encuentran las mujeres que deciden participar en el &aacute;mbito pol&iacute;tico y que se derivan de la construcci&oacute;n tradicional de la feminidad (los niveles educativos y de profesionalizaci&oacute;n , y los arreglos en la distribuci&oacute;n de responsabilidades familiares y dom&eacute;sticas entre hombres y mujeres). Estos aspectos menos formalizados influyen sin lugar a dudas en el desempe&ntilde;o femenino en pol&iacute;tica. </p>      <p>El an&aacute;lisis de estos tres factores puede llevarnos a plantear si bien no respuestas, si caminos de interpretaci&oacute;n, cr&iacute;tica y acci&oacute;n para cambiar aquellos aspectos que no permiten que la presencia de mujeres en cargos de responsabilidad y decisi&oacute;n pol&iacute;tica sea realmente paritaria. </p>       <p>Aunque cada vez existan menos instituciones creadas expresamente para mantener un n&uacute;mero bajo de mujeres en los cargos de representaci&oacute;n, responsabilidad y decisi&oacute;n, la pol&iacute;tica ha sido un campo en donde los comportamientos, actitudes y valores tradicionalmente considerados como masculinos son los que tienen &eacute;xito en la mayor parte de las competencias, como lo han puesto en evidencia muchos estudios e investigaciones cuantitativas adelantadas por te&oacute;ricas feministas. Las reglas de juego informales en muchas ocasiones operan para excluir o por lo menos dificultar la entrada a la esfera pol&iacute;tica. </p>      <p>1. LAS REGLAS DE JUEGO ELECTORAL </p>      <p>Las reglas de juego electoral vigentes en Colombia fueron establecidas a trav&eacute;s de una reforma legislativa en el a&ntilde;o 2003. Esta reforma cambi&oacute; el sistema electoral y algunos aspectos de la organizaci&oacute;n de los partidos. A continuaci&oacute;n se explican algunas de las instituciones y se analiza las consecuencias para la participaci&oacute;n de las mujeres. </p>      <p>1.1 Sistemas Electorales</p>      <p>Existen dos tipos de sistemas electorales para cuerpos colegiados: los de mayor&iacute;a y los que operan bajo la representaci&oacute;n proporcional. El sistema mayoritario es el m&aacute;s antiguo y su ventaja es su sencillez: la candidata o el candidato con mayor n&uacute;mero de votos es elegido. Sin embargo se puede argumentar que privilegia la eficiencia sobre la equidad, ya que puede otorgar amplias mayor&iacute;as parlamentarias a partidos, candidatos o candidatas que han obtenido victorias electorales por escaso margen o tambi&eacute;n puede excluir a amplios sectores sociales de la representaci&oacute;n nacional, por ella a este sistema se le denomina de representaci&oacute;n debilitada. </p>      <p>Existen dos tipos de sistemas mayoritarios: </p>      <p>- Los sistemas de mayor&iacute;a simple funcionan otorgando la victoria a la candidata o candidato que obtiene mayor n&uacute;mero de votos, incluso si obtiene cifras menores al 50%. </p>      <p>- Los sistemas de mayor&iacute;a absoluta requieren que los candidatos obtengan m&aacute;s de la mitad de los votos para ser elegidos. De lo contrario, se procede a una segunda vuelta que puede dirimirse entre los candidatos m&aacute;s votados por mayor&iacute;a simple. </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>- La representaci&oacute;n proporcional distribuye esca&ntilde;os entre las diferentes formaciones pol&iacute;ticas proporcionalmente de acuerdo a su fuerza electoral. Su fortaleza es que es un sistema equitativo, porque evita el monopolio de la representaci&oacute;n y en contraposici&oacute;n a los sistemas mayoritarios garantiza la inclusi&oacute;n pol&iacute;tica de las minor&iacute;as. Existen dos tipos: </p>      <p>- La representaci&oacute;n proporcional plena que funciona organizando a todo el pa&iacute;s como un distrito &uacute;nico, facilitando una relaci&oacute;n m&aacute;s estrecha entre los resultados electorales y la representaci&oacute;n parlamentaria ya que no los fracciona en circunscripciones electorales sino que, como en el caso del Senado de Colombia todo el pa&iacute;s elige sus representantes; </p>      <p>- La representaci&oacute;n proporcional limitada que opera distribuyendo esca&ntilde;os en varias circunscripciones electorales y tiende a aceptar mayor distorsi&oacute;n entre el n&uacute;mero de esca&ntilde;os y votos obtenidos ya que trata de que los grupos de ciudadanos y ciudadanos de cada regi&oacute;n tengan un n&uacute;mero directamente proporcional de representantes. Este el sistema utilizado la mayor parte de los pa&iacute;ses latinoamericanos.</lu> </p>      <p>La tasa de feminizaci&oacute;n parlamentaria de Am&eacute;rica latina en los a&ntilde;os noventa es de 11.9%, en donde se puede establecer cierta vinculaci&oacute;n entre sistema electoral y representaci&oacute;n femenina. Argentina, el &uacute;nico pa&iacute;s donde la tasa es ligeramente superior a 25%, emplea la representaci&oacute;n proporcional y aplica ley de cuotas. Entre los pa&iacute;ses que tienen entre 11 y 16% de representaci&oacute;n femenina en las c&aacute;maras bajas o &uacute;nicas –Colombia, M&eacute;xico, Costa Rica y Guatemala- excepto M&eacute;xico, todos utilizan sistemas proporcionales, mientras que los pa&iacute;ses con sistemas de representaci&oacute;n debilitada (Chile, Ecuador y Panam&aacute;), alcanzan niveles por debajo del 10%<sup>2</sup>.<a href="#tab1">(Tabla 1)</a> </p>      <p>    <center> <a name ="tab1"></a><img src ="img/revistas/anpol/v19n56/v19n56a03tab1.gif"></center></p>       <p>Sin embargo se requiere un an&aacute;lisis distinto para el caso de las C&aacute;maras Altas (o senados) en los pa&iacute;ses bicamerales donde la representaci&oacute;n pol&iacute;tica es mucho menor: Argentina por ejemplo, frente al 25.3% en la c&aacute;mara de diputados en 1995, alcanza s&oacute;lo un 2.8% de mujeres en la C&aacute;mara Alta. La elecci&oacute;n indirecta de senadores, as&iacute; como otros factores ligados al prestigio y la carrera pol&iacute;tica, explican la disparidad. En M&eacute;xico, el pa&iacute;s con mayor n&uacute;mero de mujeres en el senado (12.5%), elige sus miembros por mayor&iacute;a simple. Esta aparente contradicci&oacute;n entre los resultados en las C&aacute;maras plantea la pregunta por otros factores tales como el papel de los partidos pol&iacute;ticos o el nivel de recursos requeridos para las campa&ntilde;as electorales. </p>  	     <p>Un an&aacute;lisis de los sistemas electorales permite ver que los proporcionales brindan mayores oportunidades a las fuerzas minoritarias de alcanzar una curul en una competencia electoral. Adem&aacute;s, en sistemas de partidos en donde se han incorporado cuotas de participaci&oacute;n de mujeres en las listas que compiten a los cargos de los cuerpos colegiados los porcentajes de presencia de mujeres alcanzan porcentajes bastantes importantes como en el caso de Argentina. </p>      <p>1.2 El sistema electoral colombiano<sup>3</sup><b>&nbsp; </b></p>      <p>1.2.1 El sistema de adjudicaci&oacute;n de curules.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El sistema de adjudicaci&oacute;n de curules o sistema electoral es el mecanismo mediante el cual las autoridades electorales convierten votos en curules. Este sistema puede ser utilizado con objetivos tan diversos como abrir o cerrar las barreras de entrada a los cargos de representaci&oacute;n. En general, ning&uacute;n sistema electoral es neutro ya que siempre tiene consecuencias en los resultados electorales. </p>      <p>La Reforma Pol&iacute;tica estableci&oacute; que se utilice el sistema de cifra repartidora o M&eacute;todo de Hondt para la adjudicaci&oacute;n de curules. La atribuci&oacute;n de los esca&ntilde;os en funci&oacute;n de los resultados del escrutinio seg&uacute;n este m&eacute;todo se realiza conforme a las siguientes reglas: </p>      <p>Se ordenan de mayor a menor, en una columna, las cifras de votos obtenidos por las candidaturas. Se divide el n&uacute;mero de votos obtenidos por cada candidatura entre 1, 2, 3, etc., hasta un n&uacute;mero igual al de esca&ntilde;os correspondientes a la circunscripci&oacute;n. Los esca&ntilde;os se atribuyen a las candidaturas que obtengan los cuocientes mayores atendiendo a un orden a un orden decreciente.<a href="#tab2">(Tabla.2)</a> </p>      <p>    <center> <a name ="tab2"></a><img src ="img/revistas/anpol/v19n56/v19n56a03tab2.gif"></center></p>        <p>La autoridad electoral debe ordenar el n&uacute;mero de votos obtenidos por partido de forma decreciente y dividirlos entre los n&uacute;meros naturales desde 1 hasta que se llenen todas las curules. En el ejemplo las seis votaciones m&aacute;s altas corresponden a las 6 curules a proveer. En este ejemplo no tendr&iacute;an objeto dividir entre m&aacute;s de tres, ya que las curules fueron entregadas a los seis cuocientes m&aacute;s altos. </p>      <p>La norma establece que cuando en la relaci&oacute;n de cuocientes coincida dos correspondientes a distintas candidaturas, el esca&ntilde;o se atribuir&aacute; a la que mayor n&uacute;mero total de votos hubiese obtenido. Si hubiera dos candidaturas con el mismo n&uacute;mero total de votos, el primer empate se resolver&aacute; por sorteo y los sucesivos de forma alternativa. Los esca&ntilde;os correspondientes a cada candidatura se adjudican a los candidatos incluidos en ella, seg&uacute;n el orden de colocaci&oacute;n en que aparezcan. </p>      <p>Solamente para caracterizar la incidencia del nuevo sistema en los resultados electorales se mostrar&aacute; el caso del Concejo de Bogot&aacute;. En Bogot&aacute;, el Concejo est&aacute; compuesto por 45 curules y el c&aacute;lculo estableci&oacute; un umbral de 19.300 votos. El primer comentario se dirige a la situaci&oacute;n que se present&oacute; con listas que obtuvieron una alta votaci&oacute;n pero que no entraron en la distribuci&oacute;n de curules porque no obtuvieron el umbral<a href="#(1)">(1).</a> Este fue el caso de Mar&iacute;a Margarita Zuleta, (la &#39;Paca&#39; Zuleta) candidata por el Nuevo Partido quien obtuvo 17.253 votos, en contraste con el candidato Luis Eduardo D&iacute;az que con 1.393 votos obtuvo una curul ya que hizo parte de una lista que en total obtuvo 49.597 votos. </p>      <p>El Partido Liberal que obtuvo la mayor votaci&oacute;n (176.530 votos), consigui&oacute; 8 curules, y aunque perdi&oacute; apoyo electoral respecto a las elecciones anteriores se vio beneficiado por las nuevas reglas ya que con el sistema anterior s&oacute;lo habr&iacute;a obtenido 5 curules. La misma situaci&oacute;n se dio en el Partido Polo Democr&aacute;tico que obtuvo 8 curules mientras con el sistema anterior habr&iacute;a obtenido apenas cuatro.<a href="#tab3">(Tabla 3)</a> </p>       <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center> <a name ="tab3"></a><img src ="img/revistas/anpol/v19n56/v19n56a03tab3.gif"></center></p>        <p>Uno de los argumentos que sustent&oacute; esta Reforma fue la necesidad de fortalecer los partidos y disminuir la gran cantidad de agrupaciones pol&iacute;ticas que se presentaban a elecciones<sup>4</sup> <a href="#(2)">(2).</a>. Por esta raz&oacute;n se adopt&oacute; este sistema que, como dejan ver los primeros resultados donde se aplican las nuevas reglas, premia a los partidos que sacan un porcentaje alto de votos; y castiga a los partidos peque&ntilde;os, quit&aacute;ndoles en muchas ocasiones la posibilidad de representar sectores sociales cuyas necesidades e identidades no representan los partidos grandes. </p>      <p>1.2.2 El voto </p>      <p><i>Voto preferente. </i>Por primera vez en Colombia se adopta este mecanismo institucional que permite que el elector o electora se&ntilde;ale al candidato o candidata de su preferencia entre los nombres de la lista que aparezca en la tarjeta electoral. La lista se reordena de acuerdo con la cantidad de votos obtenidos por cada uno de los candidatos. La asignaci&oacute;n de curules entre los miembros de la respectiva lista se hace en orden descendente empezando por el candidato o candidata que haya obtenido el mayor n&uacute;mero de votos preferentes. </p>      <p>El voto preferente es opcional, el partido decide si lo acoge o no. Los partidos que deciden utilizar este mecanismo deben presentar listas &uacute;nicas abiertas, el ciudadano o ciudadana escoge una candidata o candidato de su preferencia dentro de la lista &uacute;nica de partido sin estar limitado por el orden preestablecido. </p>      <p>En el caso de los partidos y movimientos pol&iacute;ticos que hayan optado por el mecanismo del voto preferente, los votos por el partido o movimiento que no hayan sido atribuidos por el elector a ning&uacute;n candidato en particular, se contabilizan a favor de la respectiva lista, para efectos de la aplicaci&oacute;n de las normas sobre el umbral y la cifra repartidora, pero no se computar&aacute;n para la reorganizaci&oacute;n de la lista </p>      <p>Si el partido no utiliza el voto preferente se presentan listas &uacute;nicas cerradas o bloqueadas en donde el electorado vota enteramente por la lista que el partido le present&oacute;. </p>      <p>Seg&uacute;n la Registradur&iacute;a para las elecciones locales del a&ntilde;o 2003, el n&uacute;mero de candidatos y candidatas que optaron por el voto preferente en las Asambleas fue de 2.243 frente a 430 que no lo hicieron. En el Concejo, la relaci&oacute;n es de 51.281 con voto preferente frente a 5.178 sin este mecanismo y en las Juntas Administradoras Locales (JAL) 12.690 optaron por el voto preferente mientras que 2.093 no lo hicieron.<a href="#tab4">(Tabla 4)</a> </p>       <p>    <center> <a name ="tab4"></a><img src ="img/revistas/anpol/v19n56/v19n56a03tab4.gif"></center></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El electorado se enfrent&oacute; entonces a engorrosos tarjetones en donde algunos partidos optaron por listas &uacute;nicas abiertas (voto preferente) y otros por listas &uacute;nicas cerradas. En el tarjet&oacute;n, el o la votante deb&iacute;a diferenciar primero, entre los partidos que no optaron por el voto preferente de los que s&iacute; lo hicieron. Cuando aparec&iacute;a el s&iacute;mbolo del partido y el n&uacute;mero del mismo, seguido de los dem&aacute;s integrantes de la lista, pero &eacute;stos sin numeraci&oacute;n, se deb&iacute;a marcar el n&uacute;mero del partido, es decir que la equis deb&iacute;a quedar en la parte superior de la casilla. </p>      <p>En caso contrario si el partido escogi&oacute; el voto preferente, en el tarjet&oacute;n se encontraba el s&iacute;mbolo del movimiento, el n&uacute;mero del mismo, y cada uno de los integrantes de la lista con su propio n&uacute;mero. El elector o electora deb&iacute;a marcar el nombre de su candidato o candidata, independientemente del lugar que ocupaba en la lista. La equis deb&iacute;a estar s&oacute;lo en uno de los nombres para que el voto se considerara v&aacute;lido. </p>      <p>Esto no fue claro para los candidatos y candidatas, mucho menos para la ciudadan&iacute;a. Las candidatas y candidatos tuvieron que hacer campa&ntilde;a para que el electorado recordara el nombre del partido, su n&uacute;mero en el tarjet&oacute;n y el n&uacute;mero del candidato dentro de la lista. Los y las votantes acostumbradas muchas veces a marcar el tarjet&oacute;n gui&aacute;ndose por la foto de su candidato o candidata no encontraron m&aacute;s que nombres de partidos y personas, con innumerables casillas para marcar lo cual sin duda debi&oacute; afectar en forma negativa a m&aacute;s de una candidatura. <b></b></p>      <p>Si se hace una comparaci&oacute;n mundial <sup>5</sup> entre los doce pa&iacute;ses con una proporci&oacute;n de 25% o m&aacute;s mujeres elegidas al Parlamento ocho tienen un sistema de listas cerradas, incluyendo los dos pa&iacute;ses con m&aacute;s alta proporci&oacute;n: Suecia (40,4%) y Noruega (39,4%). Aunque se deben tener en cuenta otros factores como es el contexto sociopol&iacute;tico, se puede afirmar que los sistemas preferenciales, en que el electorado puede elegir, constituyen una barrera potencial a la representaci&oacute;n pol&iacute;tica femenina. </p>      <p>Como lo muestra el estudio de Linda Helfrich <sup>6</sup> el voto preferente deja en manos del electorado que las mujeres pueden ser apoyadas o no con el voto. Seg&uacute;n sus conclusiones, hasta ahora los pocos estudios que se han hecho sobre la incidencia de este mecanismo en la elecci&oacute;n de mujeres, llegaron a la conclusi&oacute;n que a trav&eacute;s de ese sistema no se eligen m&aacute;s mujeres. <sup>7</sup> Los estudios hechos en Noruega llegaron al mismo resultado. Las experiencias estudiadas dejan ver que si la elecci&oacute;n de las candidatas se deja en manos del electorado depende mucho de la equiparaci&oacute;n que se ha logrado en general entre ambos g&eacute;neros en la respectiva sociedad o la adopci&oacute;n de mecanismos adicionales como las cuotas en los partidos, sobre lo que se profundizar&aacute; m&aacute;s adelante. <b><i></i></b></p>      <p>1.2.3 El umbral</p>      <p>El umbral es una cifra m&iacute;nima de votos que deben alcanzar los partidos para participar en la repartici&oacute;n de curules. El umbral busca disminuir la proliferaci&oacute;n de partidos que se dio a partir de la Constituci&oacute;n de 1991, que consigui&oacute; su objetivo de ampliar el n&uacute;mero de partidos. Esta Reforma en direcci&oacute;n contraria, busca menos partidos pero m&aacute;s fuertes y en teor&iacute;a m&aacute;s representativos porque deben lograr incluir diversos intereses e identidades para lograr su apoyo electoral. </p>      <p>La Reforma Pol&iacute;tica dispuso un umbral del 2% para las listas que aspiren a una curul en el Senado y 50% del cuociente electoral para las elecciones de C&aacute;mara de Representantes, Asambleas, Concejos Municipales y Distritales y Juntas Administradoras Locales. El Cuociente electoral es el resultado que se obtiene luego de dividir el total de votos v&aacute;lidos entre el n&uacute;mero de curules a proveer. </p>      <p>Para ilustrar este punto se tomar&aacute; el ejemplo del a&ntilde;o 2002 <sup>8</sup> para el senado, cuando el n&uacute;mero total de votos v&aacute;lidos fue de 9.143.557, para obtener el cuociente, esta cifra debe dividirse entre el n&uacute;mero de curules a proveer: 100. El cuociente en este caso es 91.435 votos. El umbral necesario para que una lista al senado sea incluida en el c&aacute;lculo de la cifra repartidora en este caso es de 1828 votos, que corresponde al 2% del cuociente. Si se hubiese aplicado este mecanismo en el a&ntilde;o 2002, 45 de las 321 listas en competencia hubiesen sido descartadas por no alcanzar el m&iacute;nimo de votos requeridos. </p>      <p>El segundo ejemplo es el caso de la C&aacute;mara de Representantes para Bogot&aacute; en donde se eligen 18 representes. En este caso el n&uacute;mero de votos v&aacute;lidos fue de 1.414.357, el n&uacute;mero de curules a proveer 18, por tanto el cuociente es 78.575 votos. El umbral en este caso es de 39.287, n&uacute;mero de votos que en esa ocasi&oacute;n s&oacute;lo 4 listas obtuvieron <sup>9</sup>.<a href="#tab5">(Tabla 5)</a> </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center> <a name ="tab5"></a><img src ="img/revistas/anpol/v19n56/v19n56a03tab5.gif"></center></p>      <p>Con el sistema anterior de conteo de votos, &eacute;ste fue el resultado<sup>10</sup> <a href="#tab6">(Tabla 6)</a>       <p>    <center> <a name ="tab6"></a><img src ="img/revistas/anpol/v19n56/v19n56a03tab6.gif"></center></p>      <p>Aunque 18 listas obtuvieron representaci&oacute;n, frente a las 12 con el sistema anterior, hay que anotar que con el sistema de Cifra repartidora y Umbral s&oacute;lo 1 mujer obtendr&iacute;a una curul, mientras que con el sistema de votos anterior 3 mujeres obtuvieron curules. En este ejemplo es bastante visible c&oacute;mo un sistema mixto que combina cifra repartidora con umbral es negativa para las mujeres as&iacute; como para las minor&iacute;as pol&iacute;ticas. Las razones de este impacto negativo se pueden encontrar en la poca disposici&oacute;n de los grandes partidos colombianos para incorporar mecanismos de promoci&oacute;n de mujeres en sus listas, sumado a los prejuicios y estereotipos de lo femenino que a&uacute;n persisten, estos dos aspectos ser&aacute;n desarrollados con m&aacute;s detenimiento en apartados posteriores. </p>      <p>La reflexi&oacute;n frente a este respecto es que un sistema que crea barreras de entrada adicionales, es perjudicial para las mujeres y otras minor&iacute;as ya que refuerza barreras previas que aunque no formales pesan mucho, sobre todo cuando operan para excluir a nuevas actores o actores pol&iacute;ticos. </p>      <p>2. LOS PARTIDOS POL&Iacute;TICOS </p>      <p>Una vez las mujeres empezaron a incursionar en el &aacute;mbito pol&iacute;tico gracias a los mayores niveles de educaci&oacute;n y su creciente ingreso al trabajo asalariado, en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses, las mujeres se atuvieron a las reglas del juego pol&iacute;tico. Las divisiones de partido pesaban m&aacute;s que las divisiones de g&eacute;nero, y las alianzas entre partidos resultaban excepcionales dentro y fuera de los parlamentos. La atenci&oacute;n a los imperativos de partido representa un dilema para las feministas, que pretenden transformarlos en entidades m&aacute;s cercanas a las mujeres. </p>      <p>Durante los a&ntilde;os ochenta, los partidos pol&iacute;ticos constitu&iacute;an un campo importante de las actividades de las mujeres. Las mujeres demandaron y consiguieron reformas pol&iacute;ticas con diferentes grados de &eacute;xito. En algunos pa&iacute;ses esto supuso la aparici&oacute;n de nuevos temas en los programas de los partidos, nuevos sistemas para la selecci&oacute;n de candidaturas, nuevas formas de elaboraci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y el establecimiento de nuevas estructuras de gobierno, como ministerios para las mujeres, defensor&iacute;as de la igualdad de oportunidades y comisiones de mujeres con financiaci&oacute;n p&uacute;blica. El g&eacute;nero se convirti&oacute; en un tema expl&iacute;cito para muchos partidos pol&iacute;ticos <sup>11</sup>. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El grado y la forma en que los partidos se han adaptado al g&eacute;nero ha estado influido por varios aspectos, como la creciente competici&oacute;n entre partidos a trav&eacute;s de la entrada de nuevos partidos y/o el declive de partidos establecidos, la erosi&oacute;n de coaliciones establecidas, la estrategia de modernizaci&oacute;n ideadas para reemplazar o renovar las circunscripciones electorales, las reformas constitucionales y la alteraci&oacute;n de la relaci&oacute;n entre partidos y Estado <sup>12</sup>. </p>      <p>Los partidos han estado presionados para implementar pol&iacute;ticas que atraigan a las mujeres votantes, para emprender campa&ntilde;as de reclutamiento de militantes de sexo femenino, para promocionar a mujeres en puestos claves dentro de la organizaci&oacute;n del partido y para proponer mujeres candidatas. Los programas de los partidos se han ampliado para impulsar para incluir pol&iacute;ticas de igualdad de oportunidades y de derechos reproductivos, as&iacute; como para revisar las tradicionales posiciones de partido en pol&iacute;ticas de familia a fin de tomar en cuenta una nueva concepci&oacute;n del g&eacute;nero y el poder<sup>13</sup>. </p>      <p>Hay pa&iacute;ses que han optado por el sistema de sanciones o est&iacute;mulos a los partidos pol&iacute;ticos en sus leyes de financiaci&oacute;n, o bien por la v&iacute;a directa a trav&eacute;s de las subvenciones que obtienen del Estado por esca&ntilde;os obtenidos, este sistema no es tan eficaz como el que va directamente a la admisibilidad y establece que no se dar&aacute; curso a las listas que no cumplan los requisitos de paridad. </p>      <p>La mayor&iacute;a de los partidos pol&iacute;ticos han adaptado las exigencias de las mujeres de manera que sean congruentes con sus ideolog&iacute;as. Los temas de g&eacute;nero se filtran a trav&eacute;s de las preferencias de los partidos. As&iacute; los partidos de la derecha prefieren pol&iacute;ticas que mantienen la imagen de la mujer &quot;madre cuidadora&quot;, mientras que los partidos de la izquierda refuerzan la posici&oacute;n de &quot;mujer trabajadora&quot;, excepto en el tema del aborto donde la dimensi&oacute;n religiosa confundi&oacute; la polaridad izquierda-derecha <sup>14</sup>. </p>      <p>Generalmente los partidos han sido m&aacute;s radicales, resueltos e imaginativos para idear pol&iacute;ticas de incorporaci&oacute;n de las mujeres en las posiciones internas del partido que para nombrar candidatas electorales. Se han identificado tres tipos de estrategias de partido para incrementar la proporci&oacute;n de mujeres en los puestos de decisi&oacute;n <sup>15</sup>: </p>      <p>1. Estrategias ret&oacute;ricas suponen la difusi&oacute;n de las reivindicaciones de las mujeres en las campa&ntilde;as electorales y las referencias frecuentes a la importancia de la incorporaci&oacute;n de las mujeres a la pol&iacute;tica. </p>      <p>2. Las estrategias de acci&oacute;n positiva intentan ofrecer una formaci&oacute;n especial a las mujeres candidatas, se plantean como objetivo la inclusi&oacute;n de mujeres, fomentando considerablemente que las mujeres se ofrezcan como candidatas </p>      <p>3. Las estrategias de discriminaci&oacute;n positiva originan espacios reservados para las mujeres en puestos de decisi&oacute;n pol&iacute;tica o en las listas electorales. </p>      <p>En interesante analizar con detenimiento este &uacute;ltimo aspecto de la posici&oacute;n de las candidatas dentro de las listas de partidos que constituye otro factor que influye en el nivel de representaci&oacute;n femenina en los cuerpos colegiados.</p>      <p>En Am&eacute;rica Latina predomina el sistema de listas cerradas, lo que le da un papel central a los partidos pol&iacute;ticos en la entrada de las mujeres a la participaci&oacute;n pol&iacute;tica electoral. Sin embargo en casi todos los partidos pol&iacute;ticos se observa una baja presencia de mujeres en puestos jer&aacute;rquicos decisivos, as&iacute; como la composici&oacute;n de las listas o en la posici&oacute;n dentro de las listas. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el caso de Europa, se ha utilizado el &quot;sistema cremallera&quot; (alternancia de mujeres y hombres en las listas de los partidos) que en Suecia desempe&ntilde;a un papel vital en garantizar altos niveles de representaci&oacute;n pol&iacute;tica femenina. Esto se ve en los ejemplos de otros pa&iacute;ses (como B&eacute;lgica) donde la creaci&oacute;n de cuotas no ha sido eficaz a no ser que vaya acompa&ntilde;ado por medidas que coloquen a las mujeres en lugares prominentes en las listas de los partidos. En consecuencia, la actitud y determinaci&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos en s&iacute; mismos son importantes. </p>      <p>El predominio masculino en las estructuras partidarias internas contrasta con una base militante que casi siempre cuenta con altos porcentajes de mujeres. Esta brecha entre participaci&oacute;n y representaci&oacute;n de las mujeres en los partidos pol&iacute;ticos es muy frecuente en la regi&oacute;n. Incluso en los pa&iacute;ses con mayor representaci&oacute;n parlamentaria femenina, hay un porcentaje m&iacute;nimo de presidentas o secretarias generales de los partidos y una mayor presencia femenina seg&uacute;n se desciende en la escala jer&aacute;rquica.</p>      <p>Del mismo modo, existen ciertas caracter&iacute;sticas propias de los partidos que influyen en la presencia de mujeres en cargos de decisi&oacute;n pol&iacute;tica. Por ejemplo, la organizaci&oacute;n d&eacute;bil y descentralizada de partido significa que los centros de los partidos son menos capaces de implementar pol&iacute;ticas para favorecer la presencia de las mujeres porque tienen bajos niveles de control sobre las redes locales y las organizaciones de cada distrito electoral.</p>      <p>Algunos an&aacute;lisis afirman que los sistemas electorales (y su eventual reforma) no constituyen elementos determinantes para explicar las deficiencias en la representaci&oacute;n pol&iacute;tica de mujeres, aunque ciertas formas de candidatura y procedimientos de votaci&oacute;n tendr&iacute;an algunos efectos en dicha representaci&oacute;n, y por tanto algunas mejor&iacute;as en los sistemas electorales podr&iacute;an contribuir a elevar las oportunidades electorales de las mujeres <sup>16</sup>. </p>      <p>Se podr&iacute;a pensar que una reglamentaci&oacute;n jur&iacute;dica debe reflejar en cierto modo las estructuras y procesos sociales e hist&oacute;ricos de aquella comunidad que la formula y a la cual se dirige. As&iacute;, se cuestionar&iacute;a el desarrollo de una legislaci&oacute;n que establezca mecanismos y normas destinados a promover una m&aacute;s adecuada representaci&oacute;n pol&iacute;tica de mujeres y minor&iacute;as sin que se verifiquen previamente ciertos procesos sociales, tales como el fortalecimiento del movimiento de mujeres, la articulaci&oacute;n de intereses minoritarios de manera m&aacute;s efectiva dentro de las estructuras partidarias y del Estado, la ampliaci&oacute;n de los espacios y la representaci&oacute;n de mujeres y minor&iacute;as no s&oacute;lo en el &aacute;mbito electoral o pol&iacute;tico, sino tambi&eacute;n en el seno de organizaciones sociales, econ&oacute;micas y educativas. </p>      <p>En este caso se considera que la norma est&aacute; precedida por procesos que le dan origen y sustentan su legitimidad. Sin embargo, hay suficientes ejemplos hist&oacute;ricos de los resultados positivos que traen la implementaci&oacute;n de sistemas cuotas para mejorar la presencia de las mujeres en los cargos de decisi&oacute;n pol&iacute;tica, por ello sigue siendo un mecanismo eficaz por el que el movimiento de mujeres debe seguir luchando. </p>      <p>Pensar en un partido femenino como estrategia para lograr la presencia y la representaci&oacute;n adecuada de las mujeres en los &aacute;mbitos de toma de decisiones, lleva al planteamiento de la diferencia de los movimientos de mujeres frente a otros tipos de identidad: no es una ideolog&iacute;a total, no pretende ser la &uacute;nica y exclusiva esfera de construcci&oacute;n de identidad pol&iacute;tica, las mujeres no podr&iacute;amos organizarnos en un partido porque somos diversas, tenemos distintas edades, pertenecemos a distintas clases, y hemos tenido trayectorias vitales diferentes, la variable mujer, no puede formularse como ordenadora de intereses o agregadora de las demandas de las mujeres; no se pretende, ser omnicompresiva de todas las din&aacute;micas y procesos por los que un cuerpo de mujer atraviesa. La estrategia de las mujeres se debe orientar a mejorar la condici&oacute;n de las mujeres desde el &aacute;mbito o nivel donde se encuentre sin que por ello deban reunirse en torno a un &uacute;nico partido u organizaci&oacute;n pol&iacute;tica. </p>      <p>2.1 R&eacute;gimen colombiano de partidos pol&iacute;ticos <sup>17</sup></p>      <p>2.1.1 Fortalecimiento de los partidos </p>      <p>Para las fuerzas pol&iacute;ticas que impulsaron esta iniciativa, algunos de los objetivos principales del cambio eran fortalecer la disciplina partidista, propender por la democratizaci&oacute;n a trav&eacute;s de consultas internas financiadas por el Estado y permitir la consolidaci&oacute;n de pocos pero fuertes partidos. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para ello especific&oacute; la prohibici&oacute;n de la doble militancia partidaria, pero m&aacute;s importante que eso, estableci&oacute; que senadoras y senadores, representantes, diputadas y diputados, concejalas y concejales y miembros de las Juntas Administradores Locales, elegidas por un mismo partido o movimiento pol&iacute;tico ciudadano, actuar&aacute;n como bancada, en los t&eacute;rminos que se&ntilde;ale la ley y de conformidad con las decisiones adoptadas democr&aacute;ticamente por estas. </p>      <p>Seg&uacute;n la reforma, las bancadas son grupos estables correspondientes a los partidos y las candidaturas electorales, que constituyen un principio organizativo fundamental para que los partidos a trav&eacute;s de su actuaci&oacute;n en las corporaciones p&uacute;blicas, respondan a las preferencias de los electores (y las electoras), de manera que puedan formarse mayor&iacute;as multipartidistas, coherentes y estables. Se establece constitucionalmente la posibilidad de que los partidos impongan sanciones por la inobservancia de sus directrices por parte de los miembros de las bancadas, las cuales se fijar&aacute;n gradualmente hasta la expulsi&oacute;n. Este punto sin embargo no ha tenido el desarrollo legislativo que lo reglamente por lo cual todav&iacute;a no se sabe con certeza c&oacute;mo funcionar&aacute; o si en realidad se llevar&aacute; a la pr&aacute;ctica. </p>      <p>Estableci&oacute; adem&aacute;s que los partidos o movimientos pol&iacute;ticos obtendr&aacute;n la personer&iacute;a con una votaci&oacute;n superior al 2% de los votos v&aacute;lidos en elecciones de C&aacute;mara o Senado. De acuerdo a esta disposici&oacute;n existen hoy en d&iacute;a en Colombia 61 partidos pol&iacute;ticos con personer&iacute;a jur&iacute;dica vigente. </p>      <p>Podr&iacute;a esperarse que una mayor competici&oacute;n entre los partidos llevara al aumento de las oportunidades de las minor&iacute;as pol&iacute;ticas, como las mujeres, para convertirse en candidatos con el objeto de conseguir votos, sin embargo, la correlaci&oacute;n entre el n&uacute;mero efectivo de partidos parlamentarios y el n&uacute;mero de mujeres parlamentarias no resulta significativo: pa&iacute;ses como B&eacute;lgica, Ecuador y Tailandia tiene pocas mujeres en cargos pol&iacute;ticos a pesar de sus sistemas multipartidistas y fragmentados. </p>      <p>Uno de los aspectos m&aacute;s notorios en las elecciones del a&ntilde;o 2003, fue el avance de algunos movimientos independientes y la derrota de los partidos tradicionales en la lucha por las alcald&iacute;as de las principales ciudades capitales de departamento y en las gobernaciones: </p>      <p>- En Bogot&aacute; la alcald&iacute;a fue ganada por Luis Eduardo Garz&oacute;n del partido Polo Democr&aacute;tico con 794.020 votos 2000, que logr&oacute; superar la votaci&oacute;n del alcalde anterior Antanas Mockus que obtuvo en su momento 681.017 votos. </p>      <p>- En Barrancabermeja el candidato a la alcald&iacute;a por el Polo Democr&aacute;tico, Edgar Cote, fue el ganador de los comicios. </p>      <p>- En Medell&iacute;n Sergio Fajardo de la Alianza Social Ind&iacute;gena, le gan&oacute; al candidato del partido Conservador, siendo la primera vez desde que inici&oacute; la Elecci&oacute;n Popular de Alcaldes en 1988, que un independiente derrota a los candidatos liberales y conservadores en la capital de Antioquia. </p>      <p>- En Cali el ex concejal Apolinar Salcedo, del Movimiento Si Colombia. </p>      <p>- En Bucaramanga gan&oacute; Honorio Galvis, candidato a la alcald&iacute;a por la ANAPO. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>- En Pereira gan&oacute; Juan Manuel Arango del Nuevo partido, antes en manos del Liberalismo. </p>      <p>- En el Valle del Cauca Argelino Garz&oacute;n del partido Convergencia Popular C&iacute;vica derrot&oacute; al candidato liberal en la lucha por la gobernaci&oacute;n. </p>      <p>La distribuci&oacute;n de gobernaciones por partido permite ver que el principal elector sigue siendo el Partido Liberal seguido del partido Conservador. En general el panorama partidario qued&oacute; as&iacute;: <a href="#tab7">(Tabla 7)</a></p>       <p>    <center> <a name ="tab7"></a><img src ="img/revistas/anpol/v19n56/v19n56a03tab7.gif"></center></p>       <p>Como elemento de reflexi&oacute;n est&aacute; el hecho de que entre 28 cargos a proveer solo una mujer fue electa: <a href="#tab8">(Tabla 8)</a></p>       <p>    <center> <a name ="tab8"></a><img src ="img/revistas/anpol/v19n56/v19n56a03tab8.gif"></center></p>      <p>En cuanto al panorama partidario en las alcald&iacute;as de departamento, el Partido Liberal obtuvo el mayor n&uacute;mero, seguido del partido Colombia Viva, y en general se distribuy&oacute; as&iacute;:<a href="#tab9">(Tabla 9)</a></p>       <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center> <a name ="tab9"></a><img src ="img/revistas/anpol/v19n56/v19n56a03tab9.gif"></center></p>       <p>En este caso las mujeres tampoco alcanzamos un porcentaje aceptable, ya que s&oacute;lo una fue elegida: <a href="#tab10">(Tabla 10)</a></p>      <p>    <center> <a name ="tab10"></a><img src ="img/revistas/anpol/v19n56/v19n56a03tab10.gif"></center></p>       <p>2.1.2 Financiaci&oacute;n de campa&ntilde;as y partidos</p>      <p>Otro aspecto que introdujo la Reforma fue la modificaci&oacute;n del art&iacute;culo 109 de la Constituci&oacute;n, que establece una nueva manera de financiar los partidos y las campa&ntilde;as electorales. Las disposiciones m&aacute;s relevantes son: </p>      <p>- Se podr&aacute; limitar el monto de los gastos que los partidos o movimientos pol&iacute;ticos inviertan en las campa&ntilde;as electorales. </p>      <p>- Tambi&eacute;n se podr&aacute;n establecer topes a las contribuciones privadas que se hagan para las campa&ntilde;as electorales. </p>      <p>- El Estado colombiano financiar&aacute; los partidos y movimientos con personer&iacute;a jur&iacute;dica y tambi&eacute;n las campa&ntilde;as electorales de los mismos de acuerdo a la Ley </p>      <p>- El sistema que se utilizar&aacute; para pagarle a los partidos sus gastos de campa&ntilde;a es el de Reposici&oacute;n por Votos Depositados. A medida que aumenten los votos incrementa el monto de dinero devuelto al partido. La violaci&oacute;n de los topes para la financiaci&oacute;n de las campa&ntilde;as electorales tendr&aacute; como castigo la perdida de la investidura. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>- Los partidos y movimientos pol&iacute;ticos deber&aacute;n presentar p&uacute;blicamente las cuentas del volumen, origen y destino de sus ingresos. </p>       <p>La financiaci&oacute;n de los partidos incluye: </p>      <p>- La financiaci&oacute;n anual de los partidos y movimientos pol&iacute;ticos que posean personer&iacute;a jur&iacute;dica ascender&aacute; como m&iacute;nimo 2.7 veces al monto aportado en el a&ntilde;o 2003. </p>      <p>- La financiaci&oacute;n de las campa&ntilde;as electorales, s&oacute;lo para los partidos y movimientos pol&iacute;ticos que posean personer&iacute;a jur&iacute;dica, ascender&aacute;n por lo menos tres veces a la sumatoria de los gastos aportados por el Estado desde el a&ntilde;o 1999 hasta el a&ntilde;o 2003, para campa&ntilde;as electorales. </p>      <p>- El Estado financiar&aacute; el transporte de los electores el d&iacute;a de elecciones. Tambi&eacute;n seguir&aacute; financiado las franquicias de correo. El Estado deber&aacute; financiar mediante el sistema de reposici&oacute;n de votos las consultas internas de los partidos y movimientos pol&iacute;ticos que posean personer&iacute;a jur&iacute;dica que opten por la utilizaci&oacute;n de estos mecanismos democr&aacute;ticos. </p>      <p>La influencia de estas nuevas reglas de juego en el desarrollo de las campa&ntilde;as para las elecciones se hizo evidente en la campa&ntilde;a del 2003, cuando la mayor parte de los partidos prefirieron inscribir listas abiertas y esto se abri&oacute; una fuerte competencia por los recursos entre miembros del mismo partido o candidatura en una misma lista. Con las reglas anteriores de la gesti&oacute;n y el acceso a recursos individual depend&iacute;a la ubicaci&oacute;n en las listas lo que no cambi&oacute; mucho con la introducci&oacute;n del voto preferente ya que s&oacute;lo agudiz&oacute; la lucha por los recursos, los miembros de la misma lista deben buscar por su cuenta los recursos de campa&ntilde;a. Con este mecanismo, cada candidatura no busca respaldo para su programa, plataforma o partido, sino para que su nombre logre ser visible en la lista de candidaturas y sea el m&aacute;s votado. </p>      <p>En general, se pudo apreciar que en las &uacute;ltimas elecciones los recursos de financiaci&oacute;n cayeron en un 40 por ciento debido a que muchos recursos antes disponibles se invirtieron en la campa&ntilde;a al referendo, adem&aacute;s si el candidato o la candidata apoyaba la abstenci&oacute;n a esa iniciativa ten&iacute;a menos posibilidades de conseguir donaciones entre empresarios y empresarias. </p>      <p>3.MUJERES Y LA COMPETENCIA POL&Iacute;TICA ELECTORAL: OBST&Aacute;CULOS, NUDOS Y &iquest;POSIBILIDADES? <sup>18</sup></p>      <p>Las fuerzas pol&iacute;ticas que en los a&ntilde;os ochenta y noventa impulsaron como uno de los objetivos centrales de los procesos de descentralizaci&oacute;n, la democratizaci&oacute;n del sistema pol&iacute;tico a trav&eacute;s de la adopci&oacute;n de mecanismos formales de participaci&oacute;n ciudadana no pudieron llenar las expectativas que plantearon. Primero, porque las nuevas fuerzas pol&iacute;ticas no se consolidaron de tal forma que desplazaran a los partidos pol&iacute;ticos Liberal y Conservador en el &aacute;mbito local. Las tradicionales hegemon&iacute;as partidistas en municipios y departamentos no fueron retadas. Lejos de eso, parecen haberse consolidado. Incluso en algunos municipios en donde algunas fuerzas pol&iacute;ticas nuevas tuvieron &eacute;xito al principio de la EPAL (Elecci&oacute;n Popular de Alcaldes), poco a poco fueron cediendo terreno a favor de los dos partidos hist&oacute;ricos. </p>      <p>Estas medidas no lograron que en Colombia se contara con m&aacute;s mujeres en cargos de decisi&oacute;n pol&iacute;tica a nivel local. La investigaci&oacute;n desarrollada en la Provincia del Tequendama, departamento de Cundinamarca, encontr&oacute; que ni los partidos tradicionales ni las nuevas fuerzas pol&iacute;ticas incluyeron a m&aacute;s mujeres en sus listas o candidaturas para las EPAL&acute;s y muchas de las que fueron incluidas o no lograron tener &eacute;xito en la competencia electoral o no encontraron motivaciones para continuar una carrera pol&iacute;tica. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En los tres municipios estudiados, caracterizados por una notable participaci&oacute;n femenina a nivel social y comunitario, por una estabilidad en la composici&oacute;n de fuerzas pol&iacute;ticas en el poder y adicionalmente por los bajos niveles de incidencia del conflicto armado, se configura un panorama de continua disminuci&oacute;n de la participaci&oacute;n ciudadana en elecciones. Luego de una gran convocatoria ciudadana al ser introducidas las reformas descentralizadoras se observa una lenta pero constante ca&iacute;da en los niveles de votaci&oacute;n en las elecciones de autoridades locales. </p>      <p>Adicionalmente, se advierte una compleja relaci&oacute;n entre las mujeres y la participaci&oacute;n pol&iacute;tica formal. Primero, porque las candidaturas de mujeres no siempre aumentan de elecci&oacute;n a elecci&oacute;n e incluso a veces disminuyen; segundo, porque la entrada de mujeres al Concejo tienen que ver con el aumento de curules en algunos casos y no por el relevo de hombres; y por &uacute;ltimo, porque en los periodos en que un mayor n&uacute;mero de mujeres lanzan sus candidaturas a la competencia electoral muy pocas consiguen tener &eacute;xito <sup>19</sup><a href="#(3)">(3)</a>. </p>      <p>El nudo que dificulta el aumento de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres est&aacute; en que el logro de la igualdad de derechos pol&iacute;ticos de hombres y mujeres no se resuelve solamente a trav&eacute;s de medidas estatales de ampliaci&oacute;n democr&aacute;tica. Para alcanzar la equidad se requiere la construcci&oacute;n de una conciencia social sobre la discriminaci&oacute;n y subvaloraci&oacute;n de lo femenino en todas las esferas sociales. En otras palabras, la igualdad pol&iacute;tica entre hombres y mujeres pasa por un cambio cultural, en el orden de lo simb&oacute;lico que logre la equidad de g&eacute;nero y la valoraci&oacute;n del ser femenino.</p>      <p>Uno de los principales obst&aacute;culos con los que se enfrentan las mujeres en la b&uacute;squeda del poder local es la cultura patriarcal que estructura ciertas relaciones de g&eacute;nero y tiende a depositar en hombres el poder real de controlar recursos, conocimiento y la toma de decisi&oacute;n. Las relaciones de g&eacute;nero no son el producto inmediato de intenciones ni decisiones individuales (ni de hombres, ni de mujeres) por lo tanto, las soluciones &quot;no se pueden agotar en el nivel de la conciencia personal ni de las intenciones de individuos determinados&quot; <sup>20</sup>.</p>      <p>La salida al problema social que representan los bajos niveles de presencia de mujeres en los cargos de decisi&oacute;n pol&iacute;tica, en los niveles nacional y local no solamente se resuelve generando acciones para que cada vez m&aacute;s mujeres est&eacute;n all&iacute; presentes, sino tambi&eacute;n develando c&oacute;mo la administraci&oacute;n p&uacute;blica y la elecci&oacute;n de cargos de decisi&oacute;n pol&iacute;tica est&aacute;n inmersos en una cultura que sostiene prejuicios y sesgos contra las mujeres.</p>      <p>No se pueden negar los efectos que han logrado los cambios a nivel de la legislaci&oacute;n en relaci&oacute;n con el reconocimiento de ciertos derechos a las mujeres pero ello no ha conllevado que la construcci&oacute;n simb&oacute;lica de lo femenino se haya transformado. Es por esta raz&oacute;n que muchas de las garant&iacute;as formales no se traducen en un cambio en la posici&oacute;n o en la condici&oacute;n de las mujeres.</p>      <p>La descripci&oacute;n de las trayectorias de vida de concejalas entrevistadas reconstruye las rutas transitadas por ellas para establecer puntos en com&uacute;n. Uno de las experiencias en com&uacute;n para la mayor&iacute;a de las entrevistadas fue su lugar de partida: ellas empezaron realizando trabajo comunitario en sus comunidades. Perteneciendo a su Junta de Acci&oacute;n Comunal ellas lograron superar el &aacute;mbito de lo privado y dieron un paso hacia la esfera p&uacute;blica.</p>       <p>Este hecho se explica en gran medida porque las propias condiciones de vida llevan a en primer lugar a mujeres pobres a percatarse de c&oacute;mo la situaci&oacute;n social y econ&oacute;mica, las afecta a ellas y a sus familias. Ellas son quienes inicialmente se ven perjudicadas por la falta de servicios b&aacute;sicos. Socialmente, las mujeres asumieron responsabilidades con respecto a la familia y la comunidad, especialmente, en un contexto de aumento progresivo de la pobreza.</p>      <p>La divisi&oacute;n y la desigualdad social entre los g&eacute;neros masculino y femenino que se conceptualiza en abstracto terminan plasmadas en la realidad de las comunidades atribuy&eacute;ndole a las mujeres unas particulares responsabilidades sociales: </p>     <p><i>&quot;La participaci&oacute;n de las mujeres es cuantitativamente mayoritaria en organizaciones comunales, grupos religiosos y organizaciones no gubernamentales; sin embargo, su liderazgo generalmente vinculado a la satisfacci&oacute;n de necesidades pr&aacute;cticas (servicios), es invisibilizado pues tiende a ser explicado como una extensi&oacute;n de las actividades del hogar, al igual que su aporte econ&oacute;mico&quot;</i> <sup>21</sup>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las mujeres se interesan en temas y asuntos de incumbencia local y comunitaria, se involucran activamente en asociaciones vecinales para obtener servicios de bienestar social, crean grupos y redes de solidaridad, encuentran en el &aacute;mbito municipal mayor posibilidad de eficiencia pol&iacute;tica que les permite &quot;ejercer influencias y liderazgo, llevan a la arena pol&iacute;tica problemas considerados <i>no pol&iacute;ticos </i> y combinan la autoayuda con presiones y protestas dirigidas a las autoridades locales <sup>22</sup>&quot;</p>      <p>Es importante resaltar que esta experiencia de trabajo comunitario si bien representa una trasgresi&oacute;n de los l&iacute;mites de la acci&oacute;n de las mujeres, ya que las ubica en el debate acerca de la soluci&oacute;n de problemas sociales, no deja de responder a la asignaci&oacute;n de roles sexuales, &quot;corresponde a los roles tradicionales usando habilidades y destrezas producto de la socializaci&oacute;n como mujeres (...) Al hacerlo, han dado un contenido m&aacute;s p&uacute;blico a sus roles, logrando hacer de sus actividades fragmentadas e individuales el sustento de esfuerzos colectivos&quot; <sup>23</sup>. Sin embargo esta forma de participaci&oacute;n pol&iacute;tica no ha tenido &eacute;xito en cambiar los modos en los que las mujeres valoran su potencial como ciudadanas o como agentes din&aacute;micos de cambio en sus comunidades.</p>      <p>Esta experiencia les deja aprendizajes y destrezas &uacute;tiles para actuar en la pol&iacute;tica y en ciertos casos les consolida un capital electoral que las respalda en sus candidaturas al Concejo. Las concejalas entrevistadas adquirieron una posici&oacute;n destacada al interior de sus comunidades y construyeron un liderazgo individual que les permiti&oacute; lanzar su candidatura.</p>      <p>En coincidencia con una investigaci&oacute;n llevada a cabo en el Ecuador <sup>24</sup> se pudo demostrar la hip&oacute;tesis de que el crecimiento de las mujeres autoridades locales se estaba dando gracias a sus actividades en el &aacute;mbito comunal. Esta investigaci&oacute;n arroj&oacute; como resultado la conclusi&oacute;n de que &quot;a trav&eacute;s de las encuestas y entrevistas a concejalas en funciones (se) confirm&oacute; que todas ellas hab&iacute;an sido presentadas gracias a una destacada gesti&oacute;n comunitaria&quot;.</p>      <p>El paso por el trabajo comunitario las anima para seguir realizando actividades a favor de su comunidad y las entrevistadas encontraron que ocupar una curul en su Concejo Municipal les permitir&iacute;a seguir adelante en su empe&ntilde;o. Por ello se deciden a presentarse como candidatas a elecciones. Se estableci&oacute; c&oacute;mo en sus campa&ntilde;as combinan los recursos de los pol&iacute;ticos m&aacute;s tradicionales con estrategias propias, m&aacute;s acordes con sus limitados recursos discursivos, econ&oacute;micos y estrat&eacute;gicos; desde donde quieren sentar su diferencia con aquellos.</p>      <p>Uno de los mayores inconvenientes con el que chocan es la falta de conocimientos de las funciones y reglas de juego formales que rigen la gesti&oacute;n: &quot;muchos de sus problemas cotidianos en la gesti&oacute;n municipal provienen del poco respaldo t&eacute;cnico que reciben de su partido pol&iacute;tico y de su escaso acceso a capacitaci&oacute;n en &aacute;reas importantes de la gesti&oacute;n municipal&quot; <sup>25</sup>. Sin embargo, muchas superan r&aacute;pidamente este inconveniente a trav&eacute;s del estudio de los reglamentos y leyes. </p>      <p>Pero tambi&eacute;n se enfrentan a una serie de din&aacute;micas y reglas de juego informales que operan en los Concejos. Superar este problema les causa mayores dificultades ya que, de un lado adecuar sus acciones a estos din&aacute;micas no es f&aacute;cil y muchas ven retado su ideal de la pol&iacute;tica o sus l&iacute;mites &eacute;ticos ante pr&aacute;cticas y reglas que aunque informales priman incluso por encima de lo formal. </p>      <p>Algunas de las entrevistadas tuvieron que aprender las reglas de gesti&oacute;n municipal en la pr&aacute;ctica, equivoc&aacute;ndose y en la confrontaci&oacute;n cotidiana con sus pares, pero adem&aacute;s tuvieron que aprender pr&aacute;cticas y reglas de juego no formales, inscritas en los usos y costumbres locales basadas muchas veces en el clientelismo y hasta en la corrupci&oacute;n.<sup>26</sup></p>      <p>En algunos casos, conocer los reglamentos y funciones de una instituci&oacute;n como el Concejo Municipal enfrenta a las posibilidades reales de acci&oacute;n que tienen las concejalas. Se encuentran l&iacute;mites a sus expectativas de trabajo individual y adem&aacute;s a las expectativas que abrieron entre sus comunidades de apoyo, que a veces ante la falta de resultados reales les retira su apoyo. </p>      <p>Para ellas, hay diferencia entre el quehacer pol&iacute;tico de hombres y mujeres. Algunas de ellas ven&iacute;an subrayando las diferencias desde las formas de hacer campa&ntilde;as, pero es en este punto donde lo enfatizan m&aacute;s. Para ellas, el ser mujer y espec&iacute;ficamente la maternidad determinan una serie de preocupaciones sociales espec&iacute;ficas a las mujeres que los hombres no contemplan. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En cuanto a los hombres entrevistados fue notable el peso de los estereotipos de g&eacute;nero en sus imaginarios. Para ellos las mujeres debemos cumplir ciertos papeles determinados como las tareas sociales, debemos asumir ciertos comportamientos para ser valoradas o simplemente podemos utilizar nuestra condici&oacute;n de mujeres para conseguir m&aacute;s f&aacute;cilmente recursos de quienes toman las decisiones. </p>      <p>Frente a las interrelaciones con otras mujeres, se encontr&oacute; que se presentan muchas dificultades para construir solidaridades o por lo menos alianzas de g&eacute;nero: siempre las diferencias de partido fueron m&aacute;s relevantes. Incluso aquellas que estuvieron en Concejos conformados solamente por hombres, situaci&oacute;n en la que reconocieron ciertas discriminaciones de g&eacute;nero, lograron mejores relaciones con los hombres. Finalmente, las que tuvieron una compa&ntilde;era en el Concejo no lograron construir alianzas para luchar juntas contra la limitaci&oacute;n en el uso de la palabra o el nombramiento exclusivo de hombres en las presidencias de los Concejos, es decir no lograron una solidaridad que les permitiera empezar a construir una imagen de autoridad femenina. </p>      <p>En segundo lugar, la indagaci&oacute;n acerca de las relaciones con otras mujeres dentro del Concejo dio como resultado la comprobaci&oacute;n de que las concejalas muestran mayor motivaci&oacute;n por el servicio de la comunidad y la soluci&oacute;n de necesidades y menos por construir o posibilitar una posici&oacute;n solidaria de g&eacute;nero. Si bien no se presume que el hecho de ser mujeres implica una solidaridad innata, si podr&iacute;a pensarse que podr&iacute;an construirse con mayor facilidad. </p>      <p>Finalmente, hay un desencanto de las mujeres por la pol&iacute;tica tanto por las dificultades expresadas para cumplir con las expectativas propias y de sus comunidades de apoyo como por su rechazo a pr&aacute;cticas tradicionales. Coincidiendo con los resultados de un estudio similar, muchas de las mujeres de este estudio no ten&iacute;an intenci&oacute;n de proseguir con una carrera pol&iacute;tica, la mayor&iacute;a se encuentra en retirada hacia su vida personal - privada<sup>27</sup><a href="#(4)">(4).</a> </p>      <p>Este hecho se puede explicar de varios modos. Primero porque la noci&oacute;n que manejan de la pol&iacute;tica se relaciona m&aacute;s con la b&uacute;squeda de soluciones a problemas b&aacute;sicos de la comunidad, y se refiere m&aacute;s a un ideal de la pol&iacute;tica como extensi&oacute;n de trabajo comunitario, mientras que lo pol&iacute;tico masculino se relacionar&iacute;a m&aacute;s con la b&uacute;squeda de poder y reconocimiento individual, que es la visi&oacute;n que predominar&iacute;a en las pr&aacute;cticas y din&aacute;micas de los Concejos Municipales y que lleva a muchas a desencantarse del trabajo pol&iacute;tico y las lleva de decidir seguir desarrollando &uacute;nicamente actividades de trabajo comunitario. </p>      <p>Las experiencias personales y el testimonio de una de las mujeres entrevistadas parecen develar el hecho de que las mujeres deben destacarse y trabajar m&aacute;s que los hombres para poder aspirar a una carrera en la pol&iacute;tica o en el gobierno, ellas deben demostrar no s&oacute;lo sus capacidades de gesti&oacute;n p&uacute;blica sino sus calidades de buena madre o esposa, o si es soltera comportamientos acordes con los mandatos sociales para las mujeres. </p>      <p>Adem&aacute;s, otra raz&oacute;n por la que las mujeres no se mantienen en sus curules o no aspiran a seguir en su carrera pol&iacute;tica para alcanzar puestos de mayor jerarqu&iacute;a es que parecen poco dispuestas a abandonar sus responsabilidades familiares y dedicarse en forma exclusiva a desempe&ntilde;ar los largos a&ntilde;os de servicio tal como lo requiere el nombramiento para funciones importantes de gobierno. </p>      <p>La pol&iacute;tica se revela entonces como un &aacute;mbito poco acogedor de la diferencia de las mujeres. Construido a partir de los modos de ver y ser masculinos, las mujeres rara vez se sienten vinculadas o por lo menos c&oacute;modas ocupando una curul en su Concejo Municipal: &quot;El problema que tenemos que enfrentar es que se trata de transformar una &quot;totalidad&quot; (o un sistema), una articulaci&oacute;n compleja de poder, de relaciones institucionalizadas y de cultura... que opera hacia la subordinaci&oacute;n y marginaci&oacute;n de las mujeres...&quot; <sup>28</sup>. </p>      <p>Unos de los mayores limitantes de la participaci&oacute;n de las mujeres en la pol&iacute;tica es la naturaleza fuertemente especializada, jer&aacute;rquica y competitiva del quehacer pol&iacute;tico, pero otros siguen vinculados a los propios imaginarios de las mujeres. </p>      <p>El nudo planteado en el apartado sobre el tr&aacute;nsito de lo comunitario a lo pol&iacute;tico se hace evidente en sus concepciones de pol&iacute;tica, cuando no abandonan su deseo de que su acci&oacute;n se dirija a la soluci&oacute;n de necesidades b&aacute;sicas y espec&iacute;ficas de una poblaci&oacute;n y en un tiempo, sin que transiten hacia una noci&oacute;n de la pol&iacute;tica como la construcci&oacute;n de un proyecto de bien com&uacute;n que supere las necesidades primarias. No poseen una imagen de la pol&iacute;tica como la posibilidad de construir cohesi&oacute;n a trav&eacute;s de proyectos colectivos. En palabras de Pepi Patr&oacute;n &quot;no hay un tr&aacute;nsito fluido entre lo social y lo pol&iacute;tico&quot;. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Coincidiendo con el estudio de Chaney, las entrevistadas consideraron de s&iacute; mismas que est&aacute;n &quot;m&aacute;s all&aacute; de la pol&iacute;tica&quot;, que son capaces (o incapaces) en forma &uacute;nica de purificar la corrompida arena pol&iacute;tica con sus afanes m&aacute;s puros, su menor ambici&oacute;n, su mayor honradez y, sobre todo, con su inclinaci&oacute;n a hacer menos concesiones y trabajar m&aacute;s duro. Esto &uacute;ltimo es una creencia generalizada: las mujeres no s&oacute;lo trabajan m&aacute;s duro que los hombres en sus puestos sino que en realidad lo hacen por su peculiar forma de honradez&quot; <sup>29</sup>. </p>      <p>En general el ejercicio pol&iacute;tico de las mujeres estar&iacute;a definido de acuerdo con       <p><i>&quot;las situaciones y reglas de procedimiento que toman como pauta su experiencia anterior. Esta experiencia est&aacute; fuertemente identificada con &aacute;mbitos como la familia, la escuela, el barrio y las redes de amistad: &aacute;mbitos donde son apropiada la conciliaci&oacute;n y la diplomacia dirigidas a preservar la armon&iacute;a del grupo a largo plazo (...) aplicar tales plantillas en situaciones como la lucha en torno a una decisi&oacute;n del municipio o la competencia por los recursos del gobierno local tendr&iacute;a poco &eacute;xito&quot;</i> <sup>30</sup>. </p>      <p>Para las mujeres entrevistadas el ejercicio masculino de la pol&iacute;tica se relaciona con la b&uacute;squeda del poder y del reconocimiento individual: &quot;En las representaciones sociales, los hombres son asociados al poder y poseen en su espacio social simb&oacute;lico un capital adquirido a trav&eacute;s del rol social instituido, son visualizados como motivados por la ambici&oacute;n y el inter&eacute;s personal&quot; <sup>31</sup>, lo que se distancia mucho de sus ideales acerca de lo que debe ser la pol&iacute;tica. </p>      <p>En s&iacute;ntesis, la relaci&oacute;n entre las mujeres y la pol&iacute;tica es compleja y diversa. Esta investigaci&oacute;n sobre las mujeres y la pol&iacute;tica a nivel local, encontr&oacute; tres tipos de obst&aacute;culos que caracterizan la complejidad y dificultad de esta relaci&oacute;n: </p>      <p>- Obst&aacute;culos de partida, que consisten en la carencia de las mujeres de una serie de destrezas, conocimientos y oportunidades para entrar en el juego pol&iacute;tico en igualdad de condiciones con los hombres. </p>      <p>- Obst&aacute;culos de entrada, que son los impuestos por la cultura en t&eacute;rminos de los estereotipos sobre las esferas de acci&oacute;n y los papeles que deben cumplir las mujeres y que las aleja del mundo de lo p&uacute;blico. </p>      <p>- Obst&aacute;culos de permanencia, que encuentran las mujeres una vez han logrado entrar en la pol&iacute;tica y que son las caracter&iacute;sticas y din&aacute;micas mismas del quehacer pol&iacute;tico en nuestro pa&iacute;s, con las que estas mujeres no se sintieron identificadas y se constituyen en la raz&oacute;n principal por lo que la mayor&iacute;a decide retirarse a la esfera privada o al trabajo comunitario. </p>      <p>Para las entrevistadas los dos primeros tipos de obst&aacute;culos lograron ser sobrepasados, sus capacidades, deseos de trabajar y ambici&oacute;n por lograr este objetivo las llevaron a ocupar una curul en sus Concejos Municipales. El tercero sin embargo es un tipo de obst&aacute;culo a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil de superar porque supone de manera general un cambio en las reglas del juego pol&iacute;tico o un cambio en ellas para que logren aceptar la pol&iacute;tica como un juego entre ideales absolutos y posibilidades reales. La cuesti&oacute;n ser&iacute;a si las mujeres deben aprender a jugar con los patrones que existen, asumirlos y mantenerse, o la acci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres debe encaminarse a impulsar un ejercicio pol&iacute;tico distinto que incluya las visiones de las mujeres y que haga de la pol&iacute;tica una esfera menos resistente a la presencia y representaci&oacute;n de las mujeres. </p>  <hr size="1">      <p><b>COMENTARIOS</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="(1)">1.</a> En el apartado siguiente se explica en detalle qu&eacute; es un umbral electoral y cu&aacute;les son las caracter&iacute;sticas del umbral establecido en Colombia a trav&eacute;s de la Reforma. </p>      <p><a name="(2)">2.</a> La Registradur&iacute;a en su &uacute;ltimo reporte present&oacute; un listado de 62 partidos con personer&iacute;a jur&iacute;dica vigente.</p>      <p><a name="(3)">3.</a> En el estudio del caso del Parlamento, se pudo verificar una tendencia distinta: entre m&aacute;s mujeres se lanzan m&aacute;s altas son las opciones de ser electas. </p>      <p><a name="(4)">4.</a> &quot;Muchas de ellas manifestaron su deseo de no continuar en el servicio p&uacute;blico, mucho menos trataban de elevarse en la jerarqu&iacute;a pol&iacute;tica o burocr&aacute;tica. Muchas estaban en plena retirada hacia la vida privada&quot;. </p>  <hr size="1">      <p><b>REFERENCIAS</b></p>      <!-- ref --><p> 1. Impacto diferencial de los sistemas electorales en la representaci&oacute;n pol&iacute;tica femenina, Direcci&oacute;n General de Estudios, documento de trabajo, serie Derechos de la Mujer - w-10 -, Parlamento Europeo, Marzo, 1997. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0121-4705200600010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 2. La representaci&oacute;n pol&iacute;tica de la Mujer en Europa y Am&eacute;rica Latina: barreras y oportunidades, Derechos de la Mujer - w-10 -, Parlamento Europeo, Marzo, 1997. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0121-4705200600010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Reforma Pol&iacute;tica, Acto Legislativo &quot;R&eacute;gimen de Partidos Pol&iacute;ticos y Sistema Electoral&quot;.01 del 3 de julio de 2003. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0121-4705200600010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 4. <a href="http://www.registraduria.gov.co/"target="blank">www.registraduria.gov.co</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0121-4705200600010000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Impacto diferencial de los sistemas electorales en la representaci&oacute;n pol&iacute;tica femenina, Direcci&oacute;n General de Estudios, documento de trabajo, serie Derechos de la Mujer - w-10 -, Parlamento Europeo, Marzo, 1997. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0121-4705200600010000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Helfrich Linda,Universidad de Frankfurt,Instituto de Pol&iacute;tica Comparada y Relaciones Internacionales. <i>Sistema Electoral, nominaci&oacute;n de candidatos e igualdad de g&eacute;nero: La ampliaci&oacute;n de la participaci&oacute;n parlamentaria de las mujeres en Alemania </i>,Publicado por Bolet&iacute;n Electr&oacute;nico del Observatorio Mujeres y Participaci&oacute;n Pol&iacute;tica No 5. <a href="http://www.fescol.org.co/"target="blank">www.fescol.org.co </a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0121-4705200600010000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Helfrich Linda, <i>Sistema Electoral, nominaci&oacute;n de candidatos e igualdad de g&eacute;nero </i>: <b></b>V&eacute;ase: Heepe 1989: 104ff. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0121-4705200600010000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 8. <a href="http://www.registraduria.gov.co/"target="blank"> www.registraduria.gov.co </a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0121-4705200600010000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 9. <a href="http://www.registraduria.gov.co/"target="blank">www.registraduria.gov.co </a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0121-4705200600010000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 10. <a href="http://www.registraduria.gov.co/"target="blank">www.registraduria.gov.co </a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0121-4705200600010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Lovenduski Joni, &quot;Representaci&oacute;n pol&iacute;tica: din&aacute;mica de g&eacute;nero y partidos&quot;, en <i>Mujeres en pol&iacute;tica </i>, Cap&iacute;tulo 6, Edurne Iriarte y Arantxa Elizondo (Coordinadoras), Barcelona, Editorial Ariel, 1997. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0121-4705200600010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 12.  Lovenduski Joni, &quot;Representaci&oacute;n pol&iacute;tica: din&aacute;mica de g&eacute;nero y partidos&quot;, en <i>Mujeres en pol&iacute;tica </i>, Cap&iacute;tulo 6, Edurne Iriarte y Arantxa Elizondo (Coordinadoras), Barcelona, Editorial Ariel, 1997. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0121-4705200600010000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 13.  Lovenduski Joni, &quot;Representaci&oacute;n pol&iacute;tica: din&aacute;mica de g&eacute;nero y partidos&quot;, en <i>Mujeres en pol&iacute;tica </i>, Cap&iacute;tulo 6, Edurne Iriarte y Arantxa Elizondo (Coordinadoras), Barcelona, Editorial Ariel, 1997. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0121-4705200600010000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 14.  Lovenduski Joni, &quot;Representaci&oacute;n pol&iacute;tica: din&aacute;mica de g&eacute;nero y partidos&quot;, en <i>Mujeres en pol&iacute;tica </i>, Cap&iacute;tulo 6, Edurne Iriarte y Arantxa Elizondo (Coordinadoras), Barcelona, Editorial Ariel, 1997. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0121-4705200600010000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 15.  Lovenduski Joni, &quot;Representaci&oacute;n pol&iacute;tica: din&aacute;mica de g&eacute;nero y partidos&quot;, en <i>Mujeres en pol&iacute;tica </i>, Cap&iacute;tulo 6, Edurne Iriarte y Arantxa Elizondo (Coordinadoras), Barcelona, Editorial Ariel, 1997. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0121-4705200600010000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. (Nohlen 1995: 133-134) Cita de Susana Sottoli, &quot;Representaci&oacute;n pol&iacute;tica de minor&iacute;as y mujeres&quot;, <a href="http://www.mujeresdelsur.org.uy/"target="blank">www.mujeresdelsur.org.uy.</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0121-4705200600010000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Reforma Pol&iacute;tica, Acto Legislativo &quot;R&eacute;gimen de Partidos Pol&iacute;ticos y Sistema Electoral&quot;.01 del 3 de julio de 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0121-4705200600010000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Bernal Olarte Ang&eacute;lica, &quot;Mujeres y Participaci&oacute;n Pol&iacute;tica local: El desencanto por la pol&iacute;tica o la nostalgia por lo comunitario&quot;, Tesis de Grado, Maestr&iacute;a en Estudios Pol&iacute;ticos, IEPRI. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0121-4705200600010000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 19.Wills Mar&iacute;a Emma y Ang&eacute;lica Bernal, &quot;Mujeres y pol&iacute;tica: &iquest;en qu&eacute; punto estamos?&quot;, en Hoskin Gary, Rodolfo Masias N&uacute;&ntilde;ez, Miguel garc&iacute;a S&aacute;nchez (Compiladores), <i>Colombia 2002: </i><i>Elecciones, comportamiento electoral y democracia, </i> Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, Facultad de Ciencias Sociales, CESO: Ediciones Uniandes, 2003. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0121-4705200600010000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Quir&oacute;z Teresa, &quot;Identidad de G&eacute;nero y poder local&quot;, en <i>El Espacio Posible. Mujeres en el poder local, </i>Arboleda Mar&iacute;a, Regina Rodr&iacute;guez y Mar&iacute;a Antonia Saa (Editoras), Ediciones de las Mujeres No 19, IULA-Celcadel, Isis Internacional, Santiago de Chile, diciembre de 1993, P&aacute;g. 47. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0121-4705200600010000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Montes de Oca Ariel, &quot;Descentralizaci&oacute;n del Estado: &iquest;desconcentrar la desigualdad de g&eacute;nero?&quot;, P&aacute;g. 286. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0121-4705200600010000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Massolo Alejandra, &quot;Mujeres en el espacio local y el poder municipal: la experiencia mexicana&quot;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0121-4705200600010000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. Patr&oacute;n Pepi, &quot;Democracia y nueva articulaci&oacute;n entre privado y p&uacute;blico. El problema de la participaci&oacute;n femenina y la constituci&oacute;n de espacios p&uacute;blicos&quot;, versi&oacute;n preliminar, policopiado, p. 4. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0121-4705200600010000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. Arboleda Mar&iacute;a, &quot;Mujeres en el poder local&quot;, en <i> El espacio posible. Mujeres en el poder local </i>, Mar&iacute;a Arboleda, Regina Rodr&iacute;guez y Mar&iacute;a Antonieta Saa (Editoras), Ediciones de las mujeres No 19, IULA CELCADEL, Isis internacional, Santiago de Chile, Diciembre de 1993P&aacute;g. 29. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0121-4705200600010000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Montes de Oca Ariel, &quot;Descentralizaci&oacute;n del Estado: &iquest;desconcentrar la desigualdad de g&eacute;nero?, P&aacute;g. 285. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0121-4705200600010000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 26.Arboleda Mar&iacute;a, &quot;Mujeres en el poder local&quot;, p. 41. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0121-4705200600010000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 27. Chaney Elsa M., <i>Supermadre. La mujer dentro de la pol&iacute;tica en Am&eacute;rica Latina, </i>M&eacute;xico, Fondo de cultura econ&oacute;mica, 1992. <i></i>P&aacute;g. 220. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0121-4705200600010000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. Quiroz Teresa, &quot;Identidad de g&eacute;nero y poder local&quot;, P&aacute;g. 50. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0121-4705200600010000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. Chaney Elsa M., <i>Supermadre. La mujer dentro de la pol&iacute;tica en Am&eacute;rica Latina, </i>P&aacute;g. 220. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0121-4705200600010000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. Anderson Jeanine, &quot;El acceso de las mujeres a los gobiernos locales&quot;, Idem. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0121-4705200600010000400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. Altamirano Patricia y Alejandra Mamblona, &quot;Participaci&oacute;n en el desarrollo Local&quot;, en <i> El espacio posible. Mujeres en el poder local </i>, Mar&iacute;a Arboleda, Regina Rodr&iacute;guez y Mar&iacute;a Antonieta Saa (Editoras), Ediciones de las mujeres No 19, IULA CELCADEL, Isis internacional, Santiago de Chile, Diciembre de 1993. P&aacute;g. 125. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S0121-4705200600010000400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="journal">
<collab>Dirección General de Estudios</collab>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Impacto diferencial de los sistemas electorales en la representación política femenina]]></article-title>
<source><![CDATA[documento de trabajo, serie Derechos de la Mujer - w-10 -, Parlamento Europeo]]></source>
<year>Marz</year>
<month>o,</month>
<day> 1</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La representación política de la Mujer en Europa y América Latina: barreras y oportunidades]]></article-title>
<source><![CDATA[Derechos de la Mujer - w-10 -, Parlamento Europeo]]></source>
<year>Marz</year>
<month>o,</month>
<day> 1</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="confpro">
<source><![CDATA[Acto Legislativo: Régimen de Partidos Políticos y Sistema Electoral]]></source>
<year>01 d</year>
<month>el</month>
<day> 3</day>
<conf-name><![CDATA[ Reforma Política]]></conf-name>
<conf-loc> </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="">
<source><![CDATA[]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="journal">
<collab>Dirección General de Estudios</collab>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Impacto diferencial de los sistemas electorales en la representación política femenina]]></article-title>
<source><![CDATA[documento de trabajo, serie Derechos de la Mujer - w-10 -, Parlamento Europeo]]></source>
<year>Marz</year>
<month>o,</month>
<day> 1</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Helfrich]]></surname>
<given-names><![CDATA[Linda]]></given-names>
</name>
</person-group>
<collab>Universidad de Frankfurt</collab>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Sistema Electoral: nominación de candidatos e igualdad de género: La ampliación de la participación parlamentaria de las mujeres en Alemania]]></article-title>
<source><![CDATA[Boletín Electrónico del Observatorio Mujeres y Participación Política]]></source>
<year></year>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Helfrich]]></surname>
<given-names><![CDATA[Linda]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sistema Electoral, nominación de candidatos e igualdad de género]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="">
<source><![CDATA[]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="">
<source><![CDATA[]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="">
<source><![CDATA[]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lovenduski]]></surname>
<given-names><![CDATA[Joni]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA["Representación política: dinámica de género y partidos"]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Edurne]]></surname>
<given-names><![CDATA[Iriarte]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Elizondo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Arantxa]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Mujeres en política]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Ariel]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lovenduski]]></surname>
<given-names><![CDATA[Joni]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA["Representación política: dinámica de género y partidos"]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[ Iriarte]]></surname>
<given-names><![CDATA[Edurne]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Elizondo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Arantxa]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Mujeres en política]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona, ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Ariel]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lovenduski]]></surname>
<given-names><![CDATA[Joni]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA["Representación política: dinámica de género y partidos"]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Iriarte]]></surname>
<given-names><![CDATA[Edurne]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Elizondo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Arantxa]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Mujeres en política]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Ariel]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lovenduski]]></surname>
<given-names><![CDATA[Joni]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA["Representación política: dinámica de género y partidos"]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Iriarte]]></surname>
<given-names><![CDATA[Edurne]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Elizondo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Arantxa]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Mujeres en política]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Ariel]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lovenduski]]></surname>
<given-names><![CDATA[Joni]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA["Representación política: dinámica de género y partidos"]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Iriarte]]></surname>
<given-names><![CDATA[Edurne]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Elizondo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Arantxa]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Mujeres en política]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Ariel]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sottoli]]></surname>
<given-names><![CDATA[Susana]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["Representación política de minorías y mujeres"]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="">
<source><![CDATA[Reforma Política: Acto Legislativo  "Régimen de Partidos Políticos y Sistema Electoral"]]></source>
<year>01 d</year>
<month>el</month>
<day> 3</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bernal Olarte]]></surname>
<given-names><![CDATA[Angélica]]></given-names>
</name>
</person-group>
<collab>IEPRI</collab>
<source><![CDATA["Mujeres y Participación Política local: El desencanto por la política o la nostalgia por lo comunitario"]]></source>
<year></year>
<publisher-name><![CDATA[Maestría en Estudios Políticos]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<label>19</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Wills]]></surname>
<given-names><![CDATA[María Emma]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bernal]]></surname>
<given-names><![CDATA[Angélica]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA["Mujeres y política: ¿en qué punto estamos?"]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Hoskin]]></surname>
<given-names><![CDATA[Gary]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Masias Núñez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Rodolfo]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[garcía Sánchez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Miguel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<collab>Universidad de los Andes^dFacultad de Ciencias Sociales</collab>
<source><![CDATA[Colombia 2002: Elecciones, comportamiento electoral y democracia]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ediciones Uniandes]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<label>20</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Quiróz]]></surname>
<given-names><![CDATA[Teresa]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA["Identidad de Género y poder local"]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Arboleda]]></surname>
<given-names><![CDATA[María]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rodríguez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Regina]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Saa]]></surname>
<given-names><![CDATA[María Antonia]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El Espacio Posible: Mujeres en el poder local]]></source>
<year>dici</year>
<month>em</month>
<day>br</day>
<volume>19</volume>
<page-range>47</page-range><publisher-loc><![CDATA[Santiago de Chile ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ediciones de las Mujeres]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<label>21</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Montes de Oca]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ariel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["Descentralización del Estado: ¿desconcentrar la desigualdad de género?"]]></source>
<year></year>
<page-range>286</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<label>22</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Massolo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alejandra]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["Mujeres en el espacio local y el poder municipal: la experiencia mexicana"]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<label>23</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Patrón]]></surname>
<given-names><![CDATA[Pepi]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["Democracia y nueva articulación entre privado y público.: El problema de la participación femenina y la constitución de espacios públicos"]]></source>
<year></year>
<page-range>4</page-range><publisher-name><![CDATA[policopiado]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<label>24</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Arboleda]]></surname>
<given-names><![CDATA[María]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA["Mujeres en el poder local"]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Arboleda]]></surname>
<given-names><![CDATA[María]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rodríguez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Regina]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Saa]]></surname>
<given-names><![CDATA[María Antonieta]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El espacio posible. Mujeres en el poder local]]></source>
<year>Dici</year>
<month>em</month>
<day>br</day>
<volume>19</volume>
<page-range>29</page-range><publisher-loc><![CDATA[Santiago de Chile ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ediciones de las mujeres]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<label>25</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Montes de Oca]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ariel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["Descentralización del Estado: ¿desconcentrar la desigualdad de género?]]></source>
<year></year>
<page-range>285</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<label>26</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Arboleda]]></surname>
<given-names><![CDATA[María]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["Mujeres en el poder local"]]></source>
<year></year>
<page-range>41</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<label>27</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chaney]]></surname>
<given-names><![CDATA[Elsa M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Supermadre.: La mujer dentro de la política en América Latina]]></source>
<year>1992</year>
<page-range>220</page-range><publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fondo de cultura económica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<label>28</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Quiroz]]></surname>
<given-names><![CDATA[Teresa]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["Identidad de género y poder local"]]></source>
<year></year>
<page-range>50</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<label>29</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chaney]]></surname>
<given-names><![CDATA[Elsa M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Supermadre.: La mujer dentro de la política en América Latina]]></source>
<year></year>
<page-range>220</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<label>30</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jeanine]]></surname>
<given-names><![CDATA[Anderson]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["El acceso de las mujeres a los gobiernos locales"]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<label>31</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Altamirano]]></surname>
<given-names><![CDATA[Patricia]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mamblona]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alejandra]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA["Participación en el desarrollo Local"]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Arboleda]]></surname>
<given-names><![CDATA[María]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rodríguez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Regina]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Saa]]></surname>
<given-names><![CDATA[María Antonieta]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El espacio posible. Mujeres en el poder local]]></source>
<year>Dici</year>
<month>em</month>
<day>br</day>
<volume>19</volume>
<page-range>125</page-range><publisher-loc><![CDATA[Santiago de Chile ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ediciones de las mujeres]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
