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<publisher-name><![CDATA[Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI), Universidad Nacional de Colombia]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL GOBIERNO DE URIBE Y LOS PAISES VECINOS]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Uribe&#39;s government (2002-2006) it has reiterated the priority that grants to two objectives of their foreign policy, in particular toward the neighboring countries: to look for support for the safe-deposit strategy and to achieve an active international insert. Although both constitute imperatives national derivates of the own internal situation and of the changing international context, they are crossed for the biases characteristic of the options of the leader and for the situation of the neighboring countries.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="Verdana"size"2">     <p align="right"><b>Articulo/dossier</b></p>     <p>&nbsp;</p>      <p>    <center><font size="4"><b>EL GOBIERNO DE URIBE Y LOS PAISES VECINOS</b></font></center></p>        <p>    <center><font size="3">URIBE GOVERNMENT And THE PAISES NEIGHBOURS</font></center></p>      <p><b>Socorro Ram&iacute;rez</b></p>      <p> Profesora del IEPRI, Universidad Nacional, Doctora en Ciencia Pol&iacute;tica, internacionalista. La primera parte de este art&iacute;culo es resultado del proyecto de investigaci&oacute;n &quot; El conflicto colombiano: &iquest;se desbordo de las fronteras y se regionaliz&oacute;? &quot;. La segunda parte es producto de mi participaci&oacute;n en el grupo de integraci&oacute;n del proyecto &quot;Inserci&oacute;n internacional de Colombia&quot; que cuenta con el apoyo de Fescol y del proyecto &quot;Percepciones de los vecinos de Brasil&quot;, promovido por Flacso con el apoyo de la Honrad Adenauer. Agradezco a Harvey Ferrer la consecuci&oacute;n y comprobaci&oacute;n de informaci&oacute;n para este trabajo. </p>      <p>&nbsp;</p>  <hr size="1">      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp; </p>      <p><b>Resumen </b></p>      <p>El gobierno de Alvaro Uribe (2002-2006) ha reiterado la prioridad que les concede a dos objetivos de su pol&iacute;tica exterior, en particular hacia los pa&iacute;ses vecinos: buscar apoyo para la estrategia de seguridad y lograr una inserci&oacute;n internacional activa. Aunque ambas constituyen imperativos nacionales derivados de la propia situaci&oacute;n interna y del cambiante contexto internacional, est&aacute;n cruzadas por los sesgos propios de las opciones del mandatario y por la situaci&oacute;n de los pa&iacute;ses vecinos. </p>      <p><b>Palabras clave:</b> relaciones internacionales, pol&iacute;tica exterior, Colombia. </p>     <p>&nbsp;</p>  <hr size="1">      <p><b>Summary </b></p>      <p>Uribe&#39;s government (2002-2006) it has reiterated the priority that grants to two objectives of their foreign policy, in particular toward the neighboring countries: to look for support for the safe-deposit strategy and to achieve an active international insert. Although both constitute imperatives national derivates of the own internal situation and of the changing international context, they are crossed for the biases characteristic of the options of the leader and for the situation of the neighboring countries. </p>      <p><b>Key words:</b> international relation, foreign policy, Colombia . </p>      <p>&nbsp;</p>  <hr size="1">      <p><b><font size="3">I. ACUERDOS Y DESACUERDOS SOBRE SEGURIDAD</font></b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Desde su posesi&oacute;n el presidente Uribe ha tratado de mostrar que su pol&iacute;tica de seguridad no es otra cosa que una respuesta a la saturaci&oacute;n nacional con el conflicto, a la exigencia de los vecinos para que el Estado colombiano ejerza un control efectivo en las fronteras nacionales y a la lucha global contra el terrorismo. Simult&aacute;neamente, su administraci&oacute;n se ha esforzado por comprometer a los gobiernos de los pa&iacute;ses colindantes con su estrategia de seguridad, habiendo alcanzado algunos acercamientos y acuerdos con ellos en este campo, pero habiendo generado tambi&eacute;n fuertes reacciones negativas, que limitan el alcance y perduraci&oacute;n de tales pactos. </p>      <p><b>Acercamiento y acuerdos </b></p>      <p>En desarrollo de su estrategia de seguridad el gobierno de Uribe ha incrementado el pie de fuerza militar o policial en los municipios fronterizos, presencia forzosamente m&oacute;vil en raz&oacute;n de las exigencias de la misma confrontaci&oacute;n, y ha incrementado las fumigaciones y la erradicaci&oacute;n manual de cultivos il&iacute;citos. El presidente directamente ha ejercido, adem&aacute;s, actos puntuales de gobierno en Arauca, Norte de Santander y Putumayo, los departamentos fronterizos que m&aacute;s acciones violentas han padecido con el fin de mostrar su compromiso con el control territorial. Al mismo tiempo, ha desplegado una activa diplomacia dirigida a contrarrestar la resistencia existente entre los gobernantes vecinos a su estrategia de seguridad. Para ello ha propiciado repetidas reuniones y entrevistas presidenciales con gobernantes de pa&iacute;ses colindantes: doce con Venezuela, diez con Ecuador, ocho con Brasil, seis con Panam&aacute; y cinco con Per&uacute;. </p>      <p>Asimismo, el gobierno de Uribe ha tratado de poner en marcha una Comisi&oacute;n Binacional Fronteriza (Combifron) con cada uno de los pa&iacute;ses con los cuales Colombia comparte fronteras terrestres, y lo ha logrado, aunque no siempre haya funcionado con esa denominaci&oacute;n como lo muestra el (<a href ="/img/revistas/anpol/v19n57/v19n57a04cu1.gif" target="blank">cuadro 1</a>). La Combifron m&aacute;s activa es la que funciona con Ecuador, mientras que la comisi&oacute;n con Venezuela, la primera que se cre&oacute; y que funcion&oacute; por cinco a&ntilde;os, se paraliz&oacute; desde 1999 por el desacuerdo de Hugo Ch&aacute;vez con el mecanismo y por las tensiones que suscitaron las denuncias de militares colombianos, que acusaban al gobierno venezolano de tener una actitud complaciente con la guerrilla . </p>      
<p>&nbsp;</p>      <p>    <center><a name="cu1"><a href ="/img/revistas/anpol/v19n57/v19n57a04cu1.gif" taget="blank">Cuadro 1</a></center></p>        
<p>&nbsp;</p>        <p>Como resultado de las m&uacute;ltiples reuniones de Uribe con todos sus pares de pa&iacute;ses vecinos y de los encuentros de ministros o de altos mandos militares, se han concretado diversos acuerdos lo que no se pudo lograr en el gobierno de Pastrana, entre otras cosas, porque a pesar de que se empezar&iacute;a a aplicar en las fronteras, los vecinos no fueron ni siquiera enterados de la negociaci&oacute;n del Plan Colombia, de su contenido y alcance. Aunque Uribe no logr&oacute; de Venezuela, Ecuador y Brasil la calificaci&oacute;n de las guerrillas como terroristas si lo obtuvo de los pa&iacute;ses centroamericanos, incluyendo a Panam&aacute;, pa&iacute;s con el que adem&aacute;s firm&oacute; acuerdos de reforzamiento de la presencia policial en la frontera y la adopci&oacute;n de mecanismos para el control del contrabando de armas . La convergencia del gobierno peruano de Ale&shy;jandro Toledo con las pol&iacute;ticas estadounidenses ha facilitado el apoyo al Plan Colombia y a la estrategia de seguridad de Uribe. Desde octubre de 2002, Bogot&aacute; y Lima acordaron profundizar la militarizaci&oacute;n de la frontera y la cooperaci&oacute;n policial para combatir las actividades il&iacute;citas en los r&iacute;os fronterizos comunes y el tr&aacute;fico a&eacute;reo de estupefacientes. </p>        <p>A pesar de que los gobiernos de Brasil y Colombia mantienen desacuerdos en materia de seguridad y percepciones distintas sobre la situaci&oacute;n colombiana, han generado tambi&eacute;n un enorme espacio para el mutuo entendimiento. Desde 2002 los acuerdos muestran un aumento del compromiso de ambos gobiernos con la cooperaci&oacute;n fronteriza y con el combate conjunto a distintas formas de criminalidad organizada, como la producci&oacute;n y tr&aacute;fico de drogas y el terrorismo. A su vez, para paliar las diferencias al respecto, los acuerdos contemplan la lucha contra el terrorismo seg&uacute;n la percepci&oacute;n de amenaza que de ellos tiene cada pa&iacute;s y los compromisos al respecto asumidos en la ONU y la OEA. Adem&aacute;s del funcionamiento rutinario y un poco lento de la comisi&oacute;n mixta antidr ogas, se ha intentado crear grupos de trabajo sobre prevenci&oacute;n y represi&oacute;n de la criminalidad y el terrorismo, y se han incrementado las reuniones de alto nivel en materia de seguridad con resultados muy significativos. Entre &eacute;stos est&aacute; el intercambio de informaci&oacute;n t&aacute;ctica y de inteligencia de car&aacute;cter estrat&eacute;gico durante el desarrollo de operaciones y la alerta previa a las unidades fronterizas, la transferencia de datos de inter&eacute;s en tiempo real entre los respectivos centros de comando, que permita el control de vuelos il&iacute;citos en la frontera, el ejercicio combinado de operaciones entre las fuerzas a&eacute;reas de los dos pa&iacute;ses, y la detenci&oacute;n de guerrilleros por ambos ej&eacute;rcitos . Estos puntos, en particular, son esenciales y, de generalizarse, podr&iacute;an ahorrar muchas de las tensiones con los dem&aacute;s vecinos. </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sin embargo, los recursos que Bogot&aacute; y Brasilia asignan a la aplicaci&oacute;n de estos acuerdos son muy limitados, lo que disminuye su capacidad de actuar incluso en el corto plazo. Este problema podr&iacute;a estar influyendo en el hecho de que no se logren acuerdos concretos sobre el SIVAM-SIPAM, el ambicioso proyecto brasile&ntilde;o de seguridad y protecci&oacute;n ambiental, que pretende controlar con aviones, radares y sat&eacute;lites el espacio a&eacute;reo amaz&oacute;nico. Pero tambi&eacute;n pesan en el mismo sentido otras razones. Seg&uacute;n exministros de defensa colombianos, la ausencia de acuerdos sobre el SIVAM-SIPAM obedecer&iacute;a a los muy altos costos de los servicios satelitales ofrecidos por Brasil, y, seg&uacute;n fuentes brasile&ntilde;as, responder&iacute;a a presiones estadounidenses en contra del uso de este mecanismo por ser incompatible con los acuerdos que Colombia tiene con Washington. </p>        <p>Con Ecuador , Uribe lleg&oacute; a alg&uacute;n grado de entendimiento luego de que Lucio Guti&eacute;rrez tomara diversas iniciativas regionales relacionadas con el conflicto colombiano <sup>1,2</sup> como el ofrecimiento de sus buenos oficios y del territorio de su pa&iacute;s para recibir a los guerrilleros que salieran de las c&aacute;rceles como producto de un acuerdo humanitario, y la gesti&oacute;n por parte del Ecuador, en mayo de 2003, de la declaraci&oacute;n del Cusco, en la que el Grupo de R&iacute;o le solicitaba a la ONU exigirle a las FARC un cese del fuego y su disposici&oacute;n a la negociaci&oacute;n. Igualmente, los dos presidentes firmaron acuerdos de seguridad para el manejo de problemas en la frontera compartida. Tales acuerdos se tradujeron, entre otras cosas, en la localizaci&oacute;n de un contrabando de armas para las FARC en el que estar&iacute;an implicados militares ecuatorianos, el descubrimiento de una red internacional de lavado de dinero, y la detenci&oacute;n de un l&iacute;der de las FARC en Quito, al comenzar el 2004. Esos acuerdos, sin embargo, no lograron mantenerse luego de la ca&iacute;da de Guti&eacute;rrez, como lo veremos m&aacute;s adelante. </p>        <p>Con Venezuela, aunque las tensiones binacionales han copado buena parte del periodo en que han coincidido Ch&aacute;vez y Uribe, desde el primer semestre de 2004, &eacute;stas comenzaron a ceder, entre otras cosas, gracias a las audaces iniciativas de cada uno de los dos gobiernos. Del lado colombiano se dieron tres hechos cruciales: la reacci&oacute;n r&aacute;pida de Uribe tras la detenci&oacute;n en Venezuela de presuntos paramilitares colombianos y el ofrecimiento de ayuda para clarificar lo ocurrido; su renuncia a la compra de tanques de guerra con destino a la frontera, anuncio que Uribe hizo el 14 de julio, en el Tablazo, durante la simb&oacute;lica visita a Hugo Ch&aacute;vez un mes antes del referendo revocatorio al que deb&iacute;a enfrentarse su colega venezolano; y, finalmente, la sustituci&oacute;n, el 11 de noviembre, del comandante del ej&eacute;rcito de Colombia, el general Mart&iacute;n Orlando Carre&ntilde;o, quien era visto por el mandatario vecino como una piedra en el zapato. Del lado venezolano las manifestaciones fueron tambi&eacute;n significativas: el discurso de Ch&aacute;vez en Cartagena, el 10 de noviembre de 2004, con ocasi&oacute;n de su visita a Uribe, en el que afirm&oacute; enf&aacute;ticamente: &quot; <i>no apoyar&eacute; grupo subversivo alguno contra gobierno democr&aacute;tico alguno </i>. <i>Ll&aacute;mese como se llame al grupo armado que fuere, guerrilla de FARC o ELN, paramilitares </i>&quot; <sup>3</sup>, y el llamado del propio Ch&aacute;vez al movimiento bolivariano para que evite las relaciones con las FARC <sup>4</sup>. En desarrollo de los compromisos de Ch&aacute;vez y Uribe en Cartagena, a comienzos de diciembre de 2004, se reunieron en Caracas los ministros de Defensa de ambos pa&iacute;ses y acordaron intensificar el intercambio de informaci&oacute;n sobre amenazas fronterizas comunes, narcoterrorismo y delincuencia organizada, y sesionar cada semestre para revisar la agenda de seguridad en la zona fronteriza y los planes de acci&oacute;n conjunta. </p>        <p>Los acuerdos se vieron interrumpidos por la tensi&oacute;n con la que comenz&oacute; 2005. La pugna llev&oacute; a que ambos gobiernos pusieran al descubierto sus m&aacute;s profundos temores y desconfianzas rec&iacute;procas, y cada uno de ellos pudiera medir el peligroso grado de determinaci&oacute;n de su vecino para enfrentarlas, as&iacute; como las nefastas consecuencias que una ruptura m&aacute;s honda y duradera podr&iacute;a traer para ambos pa&iacute;ses. El gobierno colombiano, preocupado sobre todo por la seguridad interna del pa&iacute;s, puso de manifiesto su absoluta intolerancia ante cualquier grado de colaboraci&oacute;n de un gobierno vecino con organizaciones subversivas nacionales, mientras Venezuela demostr&oacute; su absoluta determinaci&oacute;n en la defensa de su soberan&iacute;a y del proceso pol&iacute;tico bolivariano. Una vez puestas las cartas sobre la mesa los dos presidentes decidieron asumir directa y personalmente los asuntos de seguridad y soberan&iacute;a <sup>5</sup>. En ese nuevo clima hay que entender los compromisos adquiridos por ambos gobiernos, de trabajar conjuntamente en el marco de los mecanismos bilaterales y de dise&ntilde;ar una estrategia conjunta contra el terrorismo, las drogas y los delitos conexos. Esas decisiones fueron adoptadas, el 24 de noviembre de 2005, en Punto Fijo, luego que Ch&aacute;vez, como anfitri&oacute;n, le reiterara a Uribe que lo reconoc&iacute;a como presidente leg&iacute;timo y condenara cualquier acci&oacute;n subversiva, y que, en respuesta, Uribe se comprometiera a ordenar las investigaciones sobre los indicios que en esa reuni&oacute;n le entreg&oacute; Ch&aacute;vez sobre un supuesto complot que se estar&iacute;a preparando en su contra entre ex militares golpistas venezolanos y miembros de organismos colombianos de seguridad <sup>6-8</sup>. En respuesta a esta &uacute;ltima petici&oacute;n, al recibir a Ch&aacute;vez pocos d&iacute;as despu&eacute;s, el 17 de diciembre de 2005 en Santa Marta, Uribe advirti&oacute;: &quot; <i>Est&aacute; todo el mundo advertido de que el gobierno colombiano no permite que nadie vaya a armar conspiraciones contra un gobierno democr&aacute;tico y menos de un pa&iacute;s hermano </i>&quot;, y con ese motivo reprendi&oacute; al director del DAS, quien hab&iacute;a dicho que el evento se&ntilde;alado como una conspiraci&oacute;n hab&iacute;a sido solo de tipo acad&eacute;mico <sup>9-12</sup>. </p>        <p>El reencuentro presidencial colombo-venezolano tuvo otros efectos en materia de seguridad tanto binacional como, en particular, en relaci&oacute;n con el conflicto colombiano. Venezuela ofreci&oacute; al ELN apoyar sus di&aacute;logos con el gobierno de Colombia <sup>13</sup> y al finalizar el a&ntilde;o 2005 capturaron en Maracaibo al miembro del ELN Donayro Manuel Acevedo P&eacute;rez, y lo entregaron al Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) en C&uacute;cuta <sup>14</sup>. En enero de 2006, Ch&aacute;vez y Uribe, desde La Paz, donde asist&iacute;an a la posesi&oacute;n de Evo Morales, manifestaron su com&uacute;n acuerdo de aceptar la petici&oacute;n hecha a las FARC por tres de los doce exdiputados secuestrados por esa organizaci&oacute;n, de ser enviados como refugiados a Venezuela para salir de su cautiverio <sup>15</sup>. De ocurrir, este hecho controversial podr&iacute;a colocar a Ch&aacute;vez como un jugador del intercambio humanitario y un interlocutor pol&iacute;tico de las FARC <sup>16, 17</sup>. La canciller&iacute;a colombiana, por su parte, neg&oacute; la petici&oacute;n de asilo de seis militares y un ex canciller, vinculados al golpe de Estado contra el presidente Ch&aacute;vez <sup>18</sup>. Ahora bien, el nuevo clima binacional -m&aacute;s que a cooperaci&oacute;n entre las fuerzas armadas, cuyas relaciones se reducen a&uacute;n a contactos informales entre comandantes de las zonas fronterizas-, ha llevado a acuerdos entre los ministros del Interior de ambos pa&iacute;ses, logrados el 30 de enero de 2006, sobre planes de inteligencia y seguridad en la lucha contra el narcotr&aacute;fico, el secuestro y el desplazamiento de guerrilleros entre Colombia y Venezuela; estos acuerdos no permiten realizar operaciones conjuntas de inteligencia pero si auspician el intercambio de la informaci&oacute;n que, habiendo sido obtenida en su propio pa&iacute;s, pueda afectar al pa&iacute;s vecino <sup>19</sup>. </p>        <p>Algunas dimensiones distintas de la militar, relacionadas con las fronteras, han sido abordadas por los mecanismos de vecindad. Entre agosto de 2002 y febrero de 2006, cada una de las cinco comisiones de vecindad terrestre s&oacute;lo se han reunido en dos ocasiones; incluso la Comisi&oacute;n Presidencial de Fronteras e Integraci&oacute;n (Copiaf) colombo venezolana, que es la comisi&oacute;n que m&aacute;s reuniones ha tenido en toda su historia solo se ha reunido un par de veces bajo el gobierno de Uribe. La mayor parte de los acuerdos de esas comisiones permanecen a&uacute;n como una lista de recomendaciones no tramitadas, que se renuevan una y otra vez. Tal vez por el alcance de los compromisos recientes entre Uribe y Ch&aacute;vez las recomendaciones de la Copiaf comienzan a tener un desarrollo mayor, al menos en lo que hace a infraestructura. </p>        <p><b>Incomprensi&oacute;n y rechazo </b></p>        <p>Nunca antes se hab&iacute;a dado ni un aumento tan significativo del pie de fuerza militar en las fronteras ni se hab&iacute;an realizado tantos encuentros y acuerdos entre el presidente de Colombia y los mandatarios vecinos. Sin embargo, al mismo tiempo durante el per&iacute;odo de Uribe se ha profundizado la incomprensi&oacute;n de la situaci&oacute;n colombiana en el entorno y el rechazo de las pol&iacute;ticas del gobierno nacional por parte de diversos sectores de pa&iacute;ses vecinos, debido, entre otras cosas, a lo que perciben como presiones del gobierno colombiano por involucrarlos en el conflicto interno y en la estrategia estadounidense frente a el, as&iacute; como a la imposibilidad de actuar de otra manera. </p>        <p>La incomprensi&oacute;n y el rechazo de las pol&iacute;ticas gubernamentales se deriva, en primer lugar, de la reiterada negativa del presidente Uribe a reconocer la existencia de un conflicto armado en Colombia y la reducci&oacute;n de la situaci&oacute;n a un fen&oacute;meno de terrorismo, alimentado por el narcotr&aacute;fico. Esta obstinaci&oacute;n llev&oacute; a la absurda decisi&oacute;n presidencial de prohibir hasta el uso de la expresi&oacute;n &quot;conflicto armado&quot; en el lenguaje oficial, y entrab&oacute; acciones humanitarias por parte de organismos multilaterales. Esta pol&iacute;tica, carente de sentido, ha exacerbado las divergencias y el rechazo a la pol&iacute;tica de seguridad de Uribe. As&iacute; aconteci&oacute; co n Venezuela, Ecuador y Brasil, cuando el presidente pretendi&oacute; que los distintos gobiernos declararan terroristas a las organizaciones guerrilleras. La discusi&oacute;n no se centr&oacute; entonces en la necesidad de que los vecinos bloquearan sus cuentas, les negaran la visa a sus integrantes y no permitieran su presencia en las fronteras o en sus pa&iacute;ses, sino en torno a la inaceptable reducci&oacute;n del conflicto colombiano al terrorismo . Como rechazo a la exagerada posici&oacute;n oficial colombiana, en medios acad&eacute;micos y gubernamentales de pa&iacute;ses como Brasil y Ecuador p redomina la idea de que en Colombia se vive una guerra civil, en uno de cuyos lados se encuentra un gobierno que se empe&ntilde;a en negar la existencia del conflicto. </p>        <p>Otra fuente de incomprensi&oacute;n se deriva de la actitud pragm&aacute;tica de Uribe, quien, en la misma l&iacute;nea de Pastrana, pero a&uacute;n con mayor &eacute;nfasis, ha ligado su estrategia de seguridad nacional a Washington y a su sistema internacional unipolar, basado en la convicci&oacute;n de que Estados Unidos es el &uacute;nico pa&iacute;s que posee la capacidad para apoyar la respuesta militar del gobierno colombiano a la amenaza armada interna. El fuerte rechazo que han despertado el Plan Colombia y la pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica se ha debido, entre otras razones, a que se los considera como parte de la estrategia regional de Estados Unidos, que apuntar&iacute;a a extender su per&iacute;metro de seguridad del Caribe hacia los Andes a partir del aprovechamiento del conflicto colombiano. Seg&uacute;n ha sido denunciado por centros acad&eacute;micos, medios de comunicaci&oacute;n y sectores gubernamentales y no gubernamentales de Brasil, entre los intereses de Washington estar&iacute;a tambi&eacute;n el de aprovechar su presencia en zonas colombianas como Caquet&aacute; y Putumayo para controlar recursos como el agua o las muy diversas especies amaz&oacute;nicas e internacionalizar la Amazonia. Ese temor, sumado a la chocante unipolaridad y unilateralidad global del actual gobierno de Estados Unidos, ha generado una fuerte reacci&oacute;n en buena parte de Suram&eacute;rica favoreciendo as&iacute; el acceso al poder de l&iacute;deres nacionalistas, defensores a ultranza de la soberan&iacute;a, antiimperialistas y antineoliberales. En este contexto, la pol&iacute;tica de seguridad del gobierno colombiano aparece, ante distintos sectores de los pa&iacute;ses vecinos, como pieza esencial de la estrategia estadounidense y el mismo Uribe es visto como un aliado estrat&eacute;gico e ideol&oacute;gico de Bush. Entre tanto, el gobierno colombiano y, en general, las &eacute;lites gubernamentales, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas del pa&iacute;s parecen subestimar las graves consecuencias de una similar estrategia estadounidense, tanto para Colombia como para toda la zona andino - amaz&oacute;nica, ignorancia tanto m&aacute;s grave cuanto que Washington parece estar promoviendo la incomprensi&oacute;n y el fraccionamiento de los pa&iacute;ses vecinos para impulsar mejor sus propios intereses geopol&iacute;ticos. </p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Un elemento adicional de incomprensi&oacute;n de la situaci&oacute;n y de rechazo a la estrategia gubernamental ha provenido de la exageraci&oacute;n que el mismo presidente hace de la amenaza que representa la situaci&oacute;n colombiana para la regi&oacute;n en el af&aacute;n de conseguir apoyo internacional, en particular de los pa&iacute;ses vecinos, y que lo lleva a exclamaciones como <i>&quot;que tiene el potencial de desestabilizar Am&eacute;rica del Sur&quot;, &quot;puede destruir la selva amaz&oacute;nica&quot; y &quot;es m&aacute;s grave que el mismo conflicto de Irak&quot; </i><sup>23</sup><i>. </i>Esa caracterizaci&oacute;n de la situaci&oacute;n junto al aumento de la injerencia estadounidense en la din&aacute;mica del enfrentamiento as&iacute; como la equ&iacute;voca invitaci&oacute;n, que en ocasiones ha formulado Uribe, a la intervenci&oacute;n de tropas extranjeras para hacerle frente a los grupos terroristas son le&iacute;dos como llamados a regionalizar el conflicto. De ah&iacute; que distintos sectores de los pa&iacute;ses vecinos hablen de la regionalizaci&oacute;n de la confrontaci&oacute;n colombiana, atribuy&eacute;ndole cada uno un significado diferente. Unos la equiparan con la estrategia de seguridad estadounidense, que s&iacute; tiene un car&aacute;cter regional. Para ello arguyen que el conflicto ha dejado de ser dom&eacute;stico dada la intervenci&oacute;n de Estados Unidos, la cual implica que Colombia convierta su problema interno en un conflicto internacional de baja intensidad, en el que se combina el apoyo militar con la presi&oacute;n e incorporaci&oacute;n de los vecinos. Aducen que la inaceptable regionalizaci&oacute;n del conflicto colombiano trata de involucrar a sus vecinos <sup>24</sup>. Ante las se&ntilde;ales confusas del gobierno colombiano, cada vecino se queda con la versi&oacute;n del conflicto que m&aacute;s le conviene y desde esa perspectiva presiona por salidas distintas a aquellas por las que propugna el gobierno colombiano. As&iacute;, en algunas lecturas de la presunta regionalizaci&oacute;n del conflicto s&oacute;lo se toma en consideraci&oacute;n un presunto derrame del mismo hacia los pa&iacute;ses contiguos, pero no se pasa por alto la interacci&oacute;n que distintos sectores vecinos desarrollan con actores del conflicto colombiano a partir de sus propias dificultades internas y de problemas transnacionales a los que tambi&eacute;n est&aacute;n ligados. Tambi&eacute;n es frecuente escuchar en diversos medios brasile&ntilde;os, peruanos, ecuatorianos o paname&ntilde;os que el conflicto colombiano se ha regionalizado en tal medida que les ha agudizado sus propios problemas de seguridad. En Brasil no pocos sectores le han atribuido al conflicto colombiano el aumento de sus agudos problemas de violencia, en particular, los que desde hace varias d&eacute;cadas han padecido las <i>favelas </i> de Rio de Janeiro. En Per&uacute;, luego de que Alberto Fujimori y su jefe de seguridad trataran de mostrar con fines reeleccionistas como una supuesta extensi&oacute;n del conflicto colombiano amenazaba a su pa&iacute;s, algunos han hablado del impacto de la confrontaci&oacute;n colombiana en las posibilidades de que reviva Sendero Luminoso. En medios gubernamentales, period&iacute;sticos y acad&eacute;micos ecuatorianos es frecuente escuchar que se responsabiliza a los migrantes, refugiados o transe&uacute;ntes colombianos del aumento de la delincuencia. En Panam&aacute;, diversos sectores presionaron a favor de la permanencia de Estados Unidos en raz&oacute;n de la amenaza que representar&iacute;a el conflicto colombiano, al que se&ntilde;alaron en eventos internacionales como el mayor problema de seguridad regional. </p>        <p>El rechazo proviene, adem&aacute;s, de que Uribe y su gobierno parecen desconocer las consecuencias del conflicto sobre los pa&iacute;ses colindantes y dan la impresi&oacute;n de no tomar en cuenta los procesos hoy en curso en la mayor parte de pa&iacute;ses suramericanos, procesos que entra&ntilde;an opciones pol&iacute;ticas muy distintas a las del gobierno colombiano y que tambi&eacute;n cuentan con un fuerte arraigo social. Por este motivo, los gobiernos vecinos se quejan de que el gobierno colombiano se limita a pedirles cooperaci&oacute;n con la idea que la seguridad de Colombia es su propia seguridad, y sugiere que, de no asumirlo as&iacute;, les acarrear&iacute;a mayores problemas a ellos. El desconocimiento de la situaci&oacute;n de los vecinos y las presiones de Washington para que act&uacute;en de acuerdo a su estrategia han hecho muy costoso el esfuerzo de concretar acciones conjuntas o de mantener los acuerdos para enfrentar los efectos del conflicto y las interacciones que con el han establecido algunos sectores de esos mismos pa&iacute;ses. El caso ecuatoriano es, talvez, el m&aacute;s significativo al respecto. La relaci&oacute;n del Ecuador con Colombia, sobre todo en lo que tiene que ver con la pregunta sobre qu&eacute; hacer frente al conflicto armado, se ha convertido en parte central de las tensiones pol&iacute;ticas y sociales internas del Ecuador, lo que a su vez ha repercutido en un aumento de tensiones entre ambos gobiernos. As&iacute; se puso de presente al comenzar el a&ntilde;o 2004 con motivo de la detenci&oacute;n de un l&iacute;der de las FARC en Quito, en las denuncias sobre la implicaci&oacute;n de militares ecuatorianos en el tr&aacute;fico de armas o sobre contactos de altos funcionarios de ese pa&iacute;s con voceros de la guerrilla, y en la ca&iacute;da del gobierno de Guti&eacute;rrez, cuestionado, entre otras cosas, por sus acuerdos con Uribe. Otro tanto aconteci&oacute;, en febrero de 2006, cuando el ej&eacute;rcito colombiano traspas&oacute; la l&iacute;nea lim&iacute;trofe en persecuci&oacute;n de las FARC. En esa oportunidad las protestas ecuatorianas estuvieron acompa&ntilde;adas de un ascenso inmediato de la popularidad del presidente Palacio y se convirtieron en el &uacute;nico consenso nacional logrado por los ecuatorianos en los &uacute;ltimos tiempos; acuerdo entre el presidente y el congreso, entre muy diversos grupos pol&iacute;ticos y sociales, y en todas las dependencias del Estado. Situaciones como &eacute;stas dan cuenta de la importancia del tema en Ecuador, pa&iacute;s que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os viene experimentando duros procesos de contradicci&oacute;n pol&iacute;tica interna, s&oacute;lo superados en torno al tema de sus relaciones con Colombia y a la severidad con la que se juzga la conducta del gobierno colombiano. </p>        <p>El rechazo a la pol&iacute;tica de seguridad del gobierno colombiano ha sido a&uacute;n m&aacute;s fuerte ante la actitud del propio presidente Uribe, quien ha reiterado y puesto en pr&aacute;ctica la decisi&oacute;n de ir por los guerrilleros donde quiera que se encuentren y de ofrecer recompensas a quien de informaci&oacute;n sobre ellos o proceda a retenerlos. En ese sentido se han presentado incidentes confusos. La participaci&oacute;n de personal de seguridad colombiano en la detenci&oacute;n de Sim&oacute;n Trinidad en Ecuador y el cruce de la frontera ecuatoriana por parte de las fuerzas militares colombianas en persecuci&oacute;n de grupos guerrilleros han generado tensiones entre los dos pa&iacute;ses. Algo similar, pero de mayores proporciones, aconteci&oacute; con Venezuela con motivo de la detenci&oacute;n del llamado canciller de las FARC. Estos hechos han suscitado fuertes denuncias de los gobiernos de esos pa&iacute;ses vecinos por lo que consideran graves violaciones de su soberan&iacute;a. En los hechos est&aacute;n de por medio no s&oacute;lo interpretaciones jur&iacute;dicas y pol&iacute;ticas distintas de asuntos como &eacute;ste, de la soberan&iacute;a nacional, sino tambi&eacute;n del alcance de las definiciones de &oacute;rganos como el de Naciones Unidas sobre el combate al terrorismo. En cualquier caso, el respeto del derecho internacional es decisivo para la convivencia pac&iacute;fica entre pa&iacute;ses vecinos. Es necesario, pues, reconocer que no cualquier v&iacute;a es v&aacute;lida para lograr los propios objetivos, y que no es legal ni leg&iacute;timo realizar operaciones encubiertas sin el consentimiento del gobernante del otro pa&iacute;s. Una actitud similar es tanto m&aacute;s necesaria en un contexto internacional como el actual, en el que Estados Unidos trata de imponer comportamientos unilaterales, aplicar medidas de fuerza fuera de su propio territorio y sacarle provecho al conflicto colombiano y a las tensiones binacionales para avanzar en su propia estrategia de seguridad. </p>        <p>El contexto de incomprensiones mutuas sobre la situaci&oacute;n de cada pa&iacute;s y sobre sus imperativos de seguridad, as&iacute; como el fuerte rechazo a la pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica, han trabajado en contra de un entendimiento estable de los pa&iacute;ses vecinos con el gobierno colombiano para hacerle frente a los problemas comunes, y ha abierto el camino a un fuerte sentimiento anticolombiano, como se observa en particular en Ecuador, Brasil o Panam&aacute;. </p>        <p>En lugar de los acuerdos se han impuesto, en ocasiones, la diplomacia del micr&oacute;fono, que agrava los problemas, y los mutuos temores y recriminaciones, que hacen escalar r&aacute;pidamente las tensiones. Esto ha ocurrido, en particular, en las dos principales relaciones de vecindad que tiene Colombia: con Venezuela y con Ecuador. En la primera, Bogot&aacute; teme por la posici&oacute;n y actuaci&oacute;n de Caracas frente al conflicto colombiano, mientras Caracas mira con temor que Bogot&aacute; pueda servir de punta de lanza de Estados Unidos contra el proceso pol&iacute;tico venezolano. En la segunda, Ecuador no quiere verse involucrado en el conflicto colombiano ni que se vulnere su seguridad por ese motivo, y Colombia mira con desconfianza que la falta de control en Ecuador deje el campo libre al contrabando de armas y explosivos ecuatorianos, as&iacute; como al refugio de guerrilleros en ese pa&iacute;s. El resultado de estos mutuos temores es la incapacidad de cada parte para entender las necesidades de seguridad del otro, la dificultad para hacerle frente com&uacute;n a las problem&aacute;ticas consecuencias de la confrontaci&oacute;n colombiana y a las interacciones que establecen con ella diferentes sectores de los pa&iacute;ses vecinos, y la imposibilidad tanto para el esclarecimiento de distintas denuncias como para la superaci&oacute;n de la sola mirada nacional de asuntos transnacionales en los que todos se hallan envueltos de distintas formas. </p>        <p>Otro nefasto resultado ha sido que, ante la falta de acci&oacute;n com&uacute;n, numerosos problemas transfronterizos se han acumulado y agravado. La situaci&oacute;n se complica a&uacute;n m&aacute;s debido, en primer lugar, a que, con ocasi&oacute;n de los inevitables roces y malos entendidos entre vecinos, cada pa&iacute;s suele reaccionar aplicando sanciones a la contraparte. Tambi&eacute;n, a que en virtud de la &quot;securitizaci&oacute;n&quot; desmedida de las agendas nacionales, que lleva a que los problemas sociales de las distintas zonas fronterizas se traten bajo la l&oacute;gica militar y se les conceda as&iacute; a las fuerzas armadas un indeseable papel protag&oacute;nico en el manejo de las fronteras. E l gobierno de Uribe ha hecho muy poco, bien sea solo o en colaboraci&oacute;n con los vecinos, para enfrentar la precaria situaci&oacute;n econ&oacute;mica y social fronteriza y la falta de desarrollo e integraci&oacute;n fronteriza. </p>        <p><b>II. INTEGRACION CONDICIONADA </b></p>        <p>La segunda prioridad de la pol&iacute;tica exterior de Uribe, la b&uacute;squeda de una inserci&oacute;n internacional positiva, se ha manifestado de manera contradictoria con relaci&oacute;n a los vecinos a tres niveles. A nivel local, a trav&eacute;s de las definiciones y limitaciones en la construcci&oacute;n de las Zonas de Integraci&oacute;n Fronteriza (ZIF), definidas por la Comunidad Andina (CAN) desde comienzos de la d&eacute;cada de los noventa como uno de los principales instrumentos de la pol&iacute;tica de desarrollo e integraci&oacute;n fronteriza que deber&iacute;a ayudar a profundizar la integraci&oacute;n andina. A nivel subregional, en los avances y retrocesos de la integraci&oacute;n andina y sus acuerdos con Mercosur. A nivel regional, en la integraci&oacute;n energ&eacute;tica y f&iacute;sica con todas sus oportunidades y riesgos.</p>        <p><b>La pol&iacute;tica de vecindad y las relaciones transfronterizas </b></p>        <p>Durante el gobierno de Uribe algunas ZIF han recibido un cierto empuje en un sentido m&aacute;s realista del que hab&iacute;an tenido desde su conformaci&oacute;n, y por fin se ha concretado la ZIF en el &aacute;mbito fronterizo donde hace veinte a&ntilde;os surgi&oacute; una propuesta que fue llevada a los &aacute;mbitos de integraci&oacute;n andina. Los temas de seguridad han estado de alguna manera en la base de avances y retrocesos de la pol&iacute;tica de vecindad en el nivel fronterizo. </p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La importancia central que se le asigna al tema de seguridad se aprecia en la redefinici&oacute;n de la primera ZIF que Colombia hab&iacute;a delimitado con Ecuador desde 1990, pero cuyas ampliaciones en 1993, 1997 y 2002 hab&iacute;an desdibujado su sentido y la hab&iacute;an hecho inoperante. Por esa raz&oacute;n, el 28 de noviembre de 2002, los dos gobiernos definieron tres regiones estrat&eacute;gicas de desarrollo, que corresponden a las diferencias en los &aacute;mbitos fronterizos. No obstante esa redefinici&oacute;n, los problemas de seguridad en la frontera han echado atr&aacute;s diversas dimensiones de su funcionamiento, entre otros, el libre tr&aacute;nsito de personas de los dos pa&iacute;ses con el solo documento de identidad nacional y la exenci&oacute;n de la tasa aeroportuaria internacional. Por las tensiones intergubernamentales no se ha podido realizar la necesaria planificaci&oacute;n conjunta y la indispensable formulaci&oacute;n de proyectos compartidos de desarrollo econ&oacute;mico y social, el mejoramiento de la infraestructura b&aacute;sica com&uacute;n ni de los servicios p&uacute;blicos, de educaci&oacute;n y salud para poblaciones compartidas o contiguas. Tampoco ha sido posible la ampliaci&oacute;n de los pasos fronterizos formales, pese a que son una necesidad desde el punto de vista de la seguridad y del comercio. Siguen, por tanto, predominando los llamados &quot;caminos verdes&quot; por donde pasan pobladores y distintos flujos ilegales. Es meritoria la redefinici&oacute;n alcanzada durante el gobierno de Uribe en esta ZIF cuya puesta en marcha ayudar&iacute;a a resolver muchos de los problemas fronterizos, pero su desarrollo ha estado interferido por las divergencias intergubernamentales que han impedido manejar de manera conjunta las cuestiones de seguridad derivadas del conflicto colombiano y de las interacciones que con el han establecido sectores ecuatorianos. </p>        <p>La segunda ZIF, la de Colombia y Per&uacute;, fue definida a finales de 2002, cubre toda la frontera que est&aacute; ubicada en la Amazonia y no cuenta con pasos fronterizos formales. Adem&aacute;s de la delimitaci&oacute;n formal de la ZIF, los dos gobiernos se han planteado la necesidad de definir &aacute;reas puntuales y estrat&eacute;gicas en las cuales se acordar&aacute;n planes de mejoramiento de la calidad de vida, el desarrollo productivo y la infraestructura. En febrero de 2004, ambas canciller&iacute;as convinieron poner en marcha una diplomacia social en beneficio de las poblaciones de la zona fronteriza, especialmente en las &aacute;reas de salud, educaci&oacute;n y alimentaci&oacute;n b&aacute;sica <sup>25</sup>, y en abril y octubre de ese mismo a&ntilde;o los presidentes insistieron en aunar esfuerzos para crear condiciones para el desarrollo de la ZIF. Sin embargo, los dos pa&iacute;ses a&uacute;n no han hecho el diagn&oacute;stico conjunto de la situaci&oacute;n de la zona fronteriza que permita formular un plan binacional de desarrollo o la diplomacia social. En este caso han pesado las inercias burocr&aacute;ticas m&aacute;s que los temas de seguridad sobre los que los dos gobiernos han estado de acuerdo. </p>        <p>Los gobernadores de Norte de Santander y del T&aacute;chira, en 2004, delimitaron la posible ZIF con municipios bajo su jurisdicci&oacute;n e hicieron m&uacute;ltiples esfuerzos por concretarla . Sin embargo, tales esfuerzos se vieron entorpecidos por la fuerte tensi&oacute;n entre los gobiernos centrales con la que comenz&oacute; el a&ntilde;o 2005 y cuyos mayores costos a nivel econ&oacute;mico debieron ser cancelados por las poblaciones fronterizas. El reencuentro de Uribe y Ch&aacute;vez , en particular en sus reuniones de noviembre y diciembre de 2005, se tradujo en instrucciones a sus cancilleres para constituir formalmente la ZIF del T&aacute;chira y Norte de Santander y revisar lo relacionado con los permisos fronterizos interrumpidos por Venezuela con la tensi&oacute;n de comienzos de 2005. Adem&aacute;s, se tradujo en el impulso a obras de infraestructura de mutuo beneficio y que tambi&eacute;n hab&iacute;an sido paralizadas por la desconfianza y la tensi&oacute;n binacional. Tambi&eacute;n se tradujo en peticiones a la Copiaf de coordinar la sectorizaci&oacute;n regional de la planificaci&oacute;n del desarrollo fronterizo as&iacute; como de formular un plan estrat&eacute;gico binacional para la lucha contra la pobreza en la zona fronteriza con soluciones en materia de salud, educaci&oacute;n, empleo y formaci&oacute;n laboral, plan que debe contar con la participaci&oacute;n de los gobiernos nacionales y regionales, de las comunidades y del sector privado de ambas naciones <sup>26</sup>. Finalmente, en febrero de 2006, se produjo la definici&oacute;n de la primera ZIF colombo-venezolana en el &aacute;mbito fronterizo donde surgi&oacute; hace veinte a&ntilde;os la propuesta de conformar las ZIF pero que por la desconfianza y tensi&oacute;n binacional no hab&iacute;a sido posible acordar. Este es pues un logro importante que ha abierto el inter&eacute;s de otros &aacute;mbitos fronterizos como Guajira – Cesar – Zulia, o Arauca - Apure de conformar otras ZIF binacionales. </p>        <p><b>La pol&iacute;tica hacia la Comunidad Andina y el Mercosur </b></p>        <p>La CAN ha vivido desde 2002 uno de los periodos m&aacute;s inciertos por diversas razones: los problemas de seguridad derivados de las cr&iacute;ticas coyunturas nacionales, en particular el conflicto colombiano y sus repercusiones e interacciones con sectores de pa&iacute;ses vecinos; el peso de los temas pol&iacute;ticos y de seguridad que ha limitado la expansi&oacute;n de los flujos econ&oacute;micos, el desplazamiento de los ejes de inter&eacute;s comercial de parte de pa&iacute;ses como Venezuela, que ha solicitado ser admitido en el Mercosur, y Colombia, que ha negociado un tratado de libre comercio (TLC) bilateral con Estados Unidos, al igual que Per&uacute; y Ecuador. Cada pa&iacute;s andino est&aacute; intentando crear o fortalecer alianzas mientras los lazos formales entre los miembros de la CAN experimentan tensiones que afectan la fluidez del comercio, la calidad de la inversi&oacute;n, el peso econ&oacute;mico relativo de un pa&iacute;s para el otro. En ese contexto, el gobierno de Uribe ha recibido fuertes presiones de los gremios que agrupan a la mayor parte de exportadores de manufacturas de Colombia para que se respeten las sensibilidades de los principales importadores -Venezuela y Ecuador- en la negociaci&oacute;n del TLC con Estados Unidos, pa&iacute;s que entra como fuerte competidor en el mercado andino. Tambi&eacute;n el gobierno colombiano ha recibido presiones a favor de una defensa de la integraci&oacute;n andina, donde Colombia es el gran vendedor, pues all&iacute; realiza m&aacute;s de la mitad de sus exportaciones con valor agregado. Esa presi&oacute;n a favor de la CAN se explica tambi&eacute;n porque el mercado andino le ha dado una cierta estabilidad a la econom&iacute;a nacional gracias a que la exportaci&oacute;n de manufacturas compensa la falta de ingresos cuando bajan los precios de los productos b&aacute;sicos, adem&aacute;s de que genera empleos de calidad, estimula el desarrollo de la peque&ntilde;a y mediana industria, y ha servido de espacio de entrenamiento de los productores antes de su salida a mercados m&aacute;s globales. Gracias a los compromisos adquiridos por sus miembros, la CAN es, asimismo, el mecanismo que impide o limita la repercusi&oacute;n de las tensiones binacionales sobre el comercio, como ha ocurrido con Venezuela o con Ecuador. El gobierno de Uribe ha asegurado tomar en consideraci&oacute;n tales presiones y elementos, y ha manifestado estar comprometido con la CAN. Sin embargo, no ha sido enf&aacute;tico en su defensa, entre otras cosas, por la existencia de posiciones distintas al respecto entre los ministerios de Relaciones Exteriores y de Comercio Exterior y porque los compromisos ya adquiridos en el TLC con Estados Unidos despojan de contenido muchos de los acuerdos andinos y exigen una redefinici&oacute;n de normas lo que entra&ntilde;a tensiones entre sus miembros. </p>        <p>En este contexto complejo de relaciones hacia los socios andinos, durante el mandato de Uribe son de destacar los esfuerzos desplegados por Proexport en una doble dimensi&oacute;n: para lograr el pago de los socios venezolanos a los empresarios colombianos a pesar del severo control de divisas impuesto por el gobierno de Ch&aacute;vez, y para salirle al paso al retroceso de los intercambios en 2003 y lograr su repunte a fines de 2005. Adem&aacute;s, en 2003, frente a Ecuador, segundo socio comercial de Colombia, el gobierno de Uribe acept&oacute; las salvaguardias contra algunos productos colombianos y acord&oacute; un programa de promoci&oacute;n de las exportaciones ecuatorianas en Colombia, para compensar el d&eacute;ficit en la balanza de pagos que viene sufriendo ese pa&iacute;s, retribuir el apoyo a la pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica dado por Guti&eacute;rrez y reactivar un comercio binacional que reemplaz&oacute; el comercio con Venezuela en momentos de retroceso de los intercambios. Posteriormente, el esfuerzo del gobierno colombiano ha estado centrado en evitar el cierre de la frontera presionado por autoridades y pobladores de algunos sectores fronterizos ecuatorianos as&iacute; como la imposici&oacute;n del visado por parte de ese pa&iacute;s, dadas las perturbaciones que puede introducir, en especial, para los intercambios econ&oacute;micos fronterizos y binacionales. </p>        <p>A m&aacute;s de los esfuerzos concretos frente a los dos socios andinos prioritarios, bajo Uribe, lo m&aacute;s significativo en cuanto a la integraci&oacute;n regional ha sido el acuerdo CAN-Mercosur, firmado a fines de diciembre de 2003 por Colombia y Ecuador, puesto que el resto de miembros de la CAN ya ten&iacute;an el estatus de asociados al mercado conosure&ntilde;o. El acuerdo estuvo a punto de fracasar debido a la fuerte oposici&oacute;n de sectores gubernamentales, pol&iacute;ticos y empresariales colombianos, quienes esgrim&iacute;an varios argumentos <sup>27-31</sup>. Para unos, la negociaci&oacute;n multilateral resultaba inconveniente por las divergencias pol&iacute;ticas con los gobiernos de Venezuela y Brasil, cuya alianza era percibida al momento de la llegada de Lula al poder como contraria a los intereses de seguridad y econ&oacute;micos de Colombia; se tem&iacute;a que el mandatario brasile&ntilde;o pudiera ampliar el espectro de neutralidad regional ante el conflicto y que los empresarios de Brasil pudieran reemplazar a los colombianos en Venezuela e incluso en toda la regi&oacute;n andina. Para otros, el rechazo a los acuerdos con el Mercosur expresaba un temor a que Brasil fuera desmembrando a la CAN mediante el desarrollo de relaciones bilaterales con los pa&iacute;ses andinos como las que llevaron al ingreso de Per&uacute; y Venezuela como asociados al Mercosur. Otros m&aacute;s tem&iacute;an que el Mercosur arrasara con la econom&iacute;a colombiana: primero, porque es m&aacute;s fuerte y la producci&oacute;n de sus principales pa&iacute;ses no es complementaria con la colombiana. Productos como la metalmec&aacute;nica, grasa, calzado, telas de algod&oacute;n, papel, cart&oacute;n, c&aacute;rnicos y l&aacute;cteos, ser&iacute;an los m&aacute;s afectados. Segundo, porque el sector agropecuario, muy vulnerable y protegido en la CAN, saldr&iacute;a afectado en az&uacute;car, soya, ma&iacute;z, arroz y ganader&iacute;a. Parad&oacute;jicamente, la reacci&oacute;n adversa de empresarios, pol&iacute;ticos y funcionarios colombianos frente al Mercosur mostraba un mayor temor ante los posibles efectos negativos de la competencia brasile&ntilde;a o argentina sobre los productos colombianos que ante la competencia estadounidense. </p>        <p>En contra del acuerdo CAN-Mercosur se aduc&iacute;a tambi&eacute;n la conveniencia para Colombia de privilegiar el ALCA o el TLC con Estados Unidos porque esta naci&oacute;n es el mayor inversionista, el origen de buena parte de las importaciones y el destino de m&aacute;s de la mitad de las exportaciones colombianas; adem&aacute;s, porque ALCA o los TLC bilaterales absorber&iacute;an o superar&iacute;an los compromisos pactados por los gobiernos en los procesos latinoamericanos, y, por lo tanto, no ten&iacute;a sentido seguir insistiendo en ellos. Esta &uacute;ltima argumentaci&oacute;n, compartida por sectores del gobierno de Uribe, pon&iacute;a de presente tambi&eacute;n el menosprecio de algunos empresarios, y pol&iacute;ticos a las metas m&aacute;s profundas que, a diferencia del ALCA o los TLC bilaterales, se ha propuesto la integraci&oacute;n latinoamericana y que cobran sentido de urgencia para una inserci&oacute;n positiva en el contexto global -arancel externo y mercado com&uacute;n- y exigen coordinaci&oacute;n y armonizaci&oacute;n de pol&iacute;ticas -arancelaria, fiscal, tributaria, cambiaria-, libre circulaci&oacute;n de bienes, capitales y personas, pol&iacute;tica exterior y de seguridad com&uacute;n, participaci&oacute;n de entidades subnacionales e institucionalidad supranacional hasta para la soluci&oacute;n de controversias. Este tipo de integraci&oacute;n, adem&aacute;s de generar una mayor participaci&oacute;n de diversos sectores estatales y no gubernamentales, constituir&iacute;a un proceso gradual de negociaci&oacute;n que fortalece la capacidad de incidir en escenarios m&aacute;s amplios, como en las negociaciones con Estados Unidos o en el marco de la OMC. Otros argumentos, en cambio, aducidos por sectores del gobierno o por empresarios, han mostrado que las exportaciones de Colombia obtendr&iacute;an ventajas si acceden antes que los vecinos sudamericanos al mercado estadounidense y evitar&iacute;an que Centroam&eacute;rica saque de ese mercado a productos colombianos. En los debates al respecto se manifest&oacute; tambi&eacute;n un espejismo, que defend&iacute;a la necesidad de asociarse con los fuertes y menospreciar a los iguales, olvidando que Colombia pertenece a Latinoam&eacute;rica y al Caribe, y que, en esta &eacute;poca de globalizaci&oacute;n, el pa&iacute;s no encontrar&aacute; soluciones de largo plazo a sus problemas sino en estrecha alianza regional. Adem&aacute;s, a Colombia no le conviene una dependencia a&uacute;n m&aacute;s profunda de Estados Unidos, cuyo gobierno no vacila en imponer sus intereses a cualquier precio y cuando esas aproximaciones a Washington se realizan a costa de los v&iacute;nculos con sus vecinos, aliados naturales del pa&iacute;s. </p>        <p>Ante todos estos dilemas, el gobierno de Uribe tom&oacute; finalmente la decisi&oacute;n de avanzar simult&aacute;neamente en la negociaci&oacute;n del acuerdo CAN-Mercosur y en la del TLC con Estados Unidos. Como anfitri&oacute;n del XIV Consejo presidencial andino, realizado en Rionegro el 22 de mayo de 2003, Uribe invit&oacute; a Lula y pidi&oacute; a sus socios andinos adoptar decisiones pol&iacute;ticas sinceras sobre las estrategias de cada pa&iacute;s y los retos comunes <sup>32-34</sup> <i>. </i> El acuerdo CAN – Mercosur, contra todos los pron&oacute;sticos, fue entonces firmado por Colombia finalizando 2003, y entr&oacute; en vigencia en 2004, lo que permiti&oacute; la liberaci&oacute;n inmediata del comercio para el 24% de los productos colombianos. En ocho a&ntilde;os, ser&aacute; liberado un 73% para llegar al 97% de los productos nacionales que entrar&aacute;n a ese mercado sin arancel, y el resto, los productos m&aacute;s sensibles, lo har&aacute;n en un plazo de 15 a&ntilde;os. Por su parte, los productos brasile&ntilde;os tendr&aacute;n un ingreso m&aacute;s lento al mercado colombiano; se ha establecido un plazo de 12 a&ntilde;os para que el 84% de las exportaciones de Brasil queden libres de aranceles para ingresar a Colombia <sup>35,36</sup>. </p>        <p>Uribe dio la batalla interna a favor de la firma del acuerdo, movido tal vez por razones de seguridad, y Lula accedi&oacute; a un manejo m&aacute;s generoso de las asimetr&iacute;as entre los dos bloques con plazos de desgravaci&oacute;n m&aacute;s amplios, con tal de que no se viera frustrada la perspectiva de integraci&oacute;n suramericana. En el cambio final de posici&oacute;n de sectores pol&iacute;ticos, gubernamentales y empresariales colombianos, y en su mirada m&aacute;s proactiva acerca de las posibilidades de sacarle provecho a la relaci&oacute;n con Mercosur ha contado el que, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, Brasil le ha concedido prioridad a Suram&eacute;rica en sus relaciones externas con el fin de construir una integraci&oacute;n f&iacute;sica y comercial suramericana. Para concretar ese prop&oacute;sito, Lula cre&oacute; la subsecretar&iacute;a de Suram&eacute;rica en Itamaraty, fortaleci&oacute; las embajadas suramericanas e impuls&oacute; el programa de sustituci&oacute;n competitiva de importaciones con bienes producidos por pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, programa que lanz&oacute; en Sao Paulo el 23 y 24 de junio de 2004. Adem&aacute;s, el mandatario brasile&ntilde;o manifest&oacute; el inter&eacute;s de su pa&iacute;s en conformar empresas binacionales y otorgar cr&eacute;ditos y apoyos para proyectos que interesen a uno u otro pa&iacute;s vecino, a trav&eacute;s del Banco Nacional de Desarrollo Econ&oacute;mico y Social <sup>37</sup>. Los gobiernos de Colombia y Brasil han tomado iniciativas conjuntas y cada pa&iacute;s ha hecho sus propios esfuerzos para mejorar las relaciones comerciales. </p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Con el fin de enfrentar las dificultades del comercio, los dos presidentes decidieron crear un mecanismo bilateral que permita examinar temas de inter&eacute;s mutuo y asuntos multilaterales, e incentivar empresas binacionales que adelanten acciones en el sector sider&uacute;rgico propiciando la complementariedad de los potenciales de Colombia y de Brasil para la producci&oacute;n y exportaci&oacute;n de acero aprovechando el carb&oacute;n energ&eacute;tico colombiano y el hierro brasile&ntilde;o <sup>38</sup>. Para solucionar la falta de la infraestructura necesaria para el intercambio de mercanc&iacute;as, los dos gobiernos han proyectado grandes inversiones que permitan darle salida a los productos brasile&ntilde;os al Pac&iacute;fico y la llegada de los productos colombianos a trav&eacute;s del r&iacute;o Amazonas. La idea es que, con recursos brasile&ntilde;os, se financie la parte final de los estudios de factibilidad de la conexi&oacute;n Bel&eacute;m do Par&aacute; - Tumaco <sup>39</sup>. </p>        <p>Los dos pa&iacute;ses han realizado tambi&eacute;n macroruedas de negocios con el fin de acercar a inversionistas y exportadores. La primera, realizada en Sao Paulo el 22 de junio de 2004, concret&oacute; negocios por 16,9 millones de d&oacute;lares a trav&eacute;s de 254 citas entre 107 compradores brasile&ntilde;os y 59 exportadores colombianos . La segunda fue instalada en Bogot&aacute;, el 28 de junio de 2005, y cont&oacute; con la presencia de 270 empresarios de Colombia y Brasil, los cuales realizaron m&aacute;s de 400 citas de negocios <sup>40</sup>  y contactos con posibilidades de ventas por 58 millones de d&oacute;lares <sup>41</sup>. </p>        <p>Proexport y la C&aacute;mara de Comercio de Bogot&aacute; han venido desarrollando un programa de apoyo integral a las emprendedoras <i>mipymes </i>mediante labores de orientaci&oacute;n, preparaci&oacute;n y acompa&ntilde;amiento que faciliten la creaci&oacute;n de proyectos s&oacute;lidos y sostenibles, as&iacute; como a las empresas existentes para ayudarles a mejorar su productividad y competitividad con el fin de insertarse en los mercados internacionales, y en particular en el brasile&ntilde;o <sup>42,43</sup>. Proexport y el BID realizaron estudios para conocer los sectores brasile&ntilde;os que ofrecen un mayor potencial para los empresarios colombianos. Entre sus conclusiones se destaca que existen no s&oacute;lo buenas posibilidades de realizar exportaciones a Brasil en 17 sectores, sino que, adem&aacute;s, en algunos casos, se percibe el inter&eacute;s por afianzar alianzas estrat&eacute;gicas o inversiones, generar las condiciones necesarias para ampliar las oportunidades de negocios y lograr una mayor integraci&oacute;n entre los dos pa&iacute;ses <sup>44</sup>. </p>        <p>Los resultados de estos esfuerzos en comercio e inversi&oacute;n son interesantes para ambos pa&iacute;ses. Para Colombia, con la entrada en vigencia del acuerdo CAN - Mercosur, aumentaron cerca del 50% las exportaciones a Brasil, as&iacute; la balanza comercial contin&uacute;e siendo deficitaria <sup>45</sup>. Para Brasil, aumentaron no s&oacute;lo las exportaciones sino las inversiones en Colombia <sup>46</sup>. En 2004, las inversiones brasile&ntilde;as llegaron a 7,5 millones de d&oacute;lares en sectores como construcci&oacute;n, transporte, metalmec&aacute;nica, manufactura y comercio, y podr&iacute;an acelerarse a&uacute;n m&aacute;s con el desarrollo del mutuo conocimiento entre los dos mercados <sup>47</sup>. Un ejemplo de ello son las exploraciones que est&aacute; realizando Petrobras con ExxonMobil y Ecopetrol en la costa caribe colombiana, donde adem&aacute;s pueden darse desarrollos en metalmec&aacute;nica, plataformas marinas y astilleros <sup>48</sup>. La industria militar viene participando, desde hace cuatro a&ntilde;os, con la firma brasile&ntilde;a Embraer, fabricante de los aviones Supertucano, en la licitaci&oacute;n colombiana para la reposici&oacute;n de 24 aviones de combate t&aacute;ctico, cuyo costo es de 234,5 millones de d&oacute;lares. Algunas empresas brasile&ntilde;as tienen inter&eacute;s de aprovechar las preferencias arancelarias alcanzadas en el TLC con Estados Unidos para tomar a Colombia como plataforma de ingreso en mejores condiciones a los mercados estadounidenses <sup>49</sup>. </p>        <p><b>La integraci&oacute;n energ&eacute;tica y f&iacute;sica con los vecinos </b></p>        <p>El tema energ&eacute;tico ha ganado un lugar central en la agenda de la integraci&oacute;n entre los vecinos por la necesidad de diversificar sus fuentes a partir de la evoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica al respecto, y en el caso colombiano por la reducci&oacute;n y posible agotamiento de las fuentes de petr&oacute;leo. La importancia de esta cuesti&oacute;n ha estimulado el desarrollo de m&uacute;ltiples iniciativas regionales al respecto. </p>        <p>En el proceso de incorporaci&oacute;n del tema energ&eacute;tico a las negociaciones comerciales o de integraci&oacute;n, Colombia, -que posee algunas reservas petr&oacute;leo pero sobre todo un buen potencial de gas natural, electricidad y carb&oacute;n, y cuyas exportaciones energ&eacute;ticas representaron en 2004 el 37% del total de exportaciones nacionales-, prev&eacute; que su futuro energ&eacute;tico depende de la disponibilidad de reservas probadas tanto en hidrocarburos como de otras fuentes energ&eacute;ticas, pero tambi&eacute;n de las interconexiones que logre construir. Ante la limitaci&oacute;n de las reservas petroleras y para evitar la importaci&oacute;n de crudo probablemente desde 2008, el pa&iacute;s ha comenzado una exploraci&oacute;n &quot;costa afuera&quot;, y Uribe logr&oacute; que Ch&aacute;vez, en sus reuniones de noviembre y diciembre de 2005, aceptara otorgar precios especiales para la gasolina en la frontera colombo-venezolana. Respecto al gas, se ha comenzado la formulaci&oacute;n de proyectos como el Tairona, que cuenta con el apoyo de la brasile&ntilde;a Petrobr&aacute;s, y se han explorado los mercados vecinos con el estudio de las condiciones requeridas para la construcci&oacute;n de un gasoducto que vaya por el piedemonte hasta el Ecuador y con las conexiones con Venezuela y posteriormente con Panam&aacute;. En 2006 comienza la construcci&oacute;n del gasoducto para exportarle gas al Zulia venezolano durante cuatro a&ntilde;os, plazo tras el cual el mismo gasoducto permitir&aacute; que Colombia importe gas desde ese pa&iacute;s para consumo nacional y para la interconexi&oacute;n conjunta con Panam&aacute; y Centroam&eacute;rica. En relaci&oacute;n con el carb&oacute;n, Colombia cuenta con reservas suficientes para generar exportaciones por m&aacute;s de cien a&ntilde;os y negocia con Venezuela un reglamento que permita evitar problemas como los que se vivieron con la tensi&oacute;n binacional, que suspendi&oacute; el transporte desde la frontera por carreteras y puertos de ese pa&iacute;s hacia los lugares de exportaci&oacute;n. El potencial de Colombia en energ&iacute;a hidroel&eacute;ctrica es el doble de la capacidad instalada andina, lo que ha permitido a ISA desarrollar las mayores interconexiones con Venezuela, Ecuador, Per&uacute; y Panam&aacute;. El gobierno de Uribe logr&oacute; la anuencia de Panam&aacute;, M&eacute;xico y los pa&iacute;ses centroamericanos a la incorporaci&oacute;n de Colombia en el Plan Puebla Panam&aacute; en calidad de observador, y espera realizar la interconexi&oacute;n el&eacute;ctrica en forma simult&aacute;nea con el proyecto SIEPAC en 2008, lo que posibilitar&iacute;a la integraci&oacute;n de los mercados el&eacute;ctricos centroamericanos y andinos. </p>        <p>El asunto de la integraci&oacute;n energ&eacute;tica, f&iacute;sica y de comunicaciones ha tomado un gran empuje en la perspectiva de construir la Comunidad Suramericana, aprobada por los presidentes en sus dos &uacute;ltimas cumbres, de Cuzco en noviembre de 2004 y de Brasilia en octubre de 2005, en las que particip&oacute; Uribe –las anteriores hab&iacute;an sido en septiembre de 2000 en Brasilia y en julio de 2002 en Guayaquil. Esta puede ser una gran oportunidad para avanzar en la formulaci&oacute;n y ejecuci&oacute;n de una estrategia que ayude a superar las dificultades de infraestructura que impiden la inserci&oacute;n internacional de Colombia, en particular hacia sus vecinos suramericanos. Colombia participa con una veintena de proyectos en dos ejes del IIRSA, el andino y el amaz&oacute;nico. Si bien Uribe ha participado en las cumbres presidenciales suramericanas, la escasa intervenci&oacute;n de la canciller&iacute;a en las diferentes reuniones del IIRSA y los problemas de coordinaci&oacute;n institucional sobre estos temas -desde mediados de 2003 est&aacute; a cargo de la divisi&oacute;n de infraestructura del DNP- han limitado la incidencia colombiana en las instancias t&eacute;cnicas y en la selecci&oacute;n de proyectos prioritarios, m&aacute;s susceptibles de recibir una financiaci&oacute;n que, adem&aacute;s, depende de la gesti&oacute;n de cada pa&iacute;s. </p>        <p>Por fuera del marco de IIRSA, bajo el gobierno de Uribe se han venido dise&ntilde;ando diversas alternativas para generar polos de desarrollo en la zona norte del Pac&iacute;fico colombiano y procesos de articulaci&oacute;n con el Caribe a partir de la especializaci&oacute;n de los puertos ya existentes -Puerto Bol&iacute;var carbonero, Santa Marta tur&iacute;stico, Barranquilla industrial, y Cartagena tur&iacute;stico- los cuales no tienen capacidad para recibir barcos de gran tonelaje. Por eso se han venido analizando alternativas de construcci&oacute;n de nuevos puertos de aguas profundas para la entrada de tanqueros y portacontenedores. Entre los nuevos puertos podr&iacute;a estar Tarena, en Bah&iacute;a Cever&aacute;, como puerto de mar y de r&iacute;o, ya que est&aacute; situado en el litoral occidental del golfo de Urab&aacute; y a corta distancia del brazo del Atrato entre Choc&oacute; y Antioquia. Otro puerto podr&iacute;a ser el de Tribug&aacute;, situado al norte de Nuqu&iacute; y parte del parque nacional Utr&iacute;a, algunas de cuyas &aacute;reas ambientales protegidas desde 2000, podr&iacute;an ser transformadas en 2010 en puerto de aguas profundas con un papel de transferencia subcontinental sobre el Pac&iacute;fico. El proyecto de construcci&oacute;n del puerto contempla la participaci&oacute;n del gobierno central, c&aacute;maras de comercio, propietarios de tierras e inversionistas chinos y coreanos. All&iacute; llegar&iacute;a el poliducto venezolano que atravesar&iacute;a el norte de Colombia para salir al Pac&iacute;fico hacia el Asia seg&uacute;n acordaron, desde de julio de 2004, los presidentes Uribe y Chav&eacute;z y lo reiteraron a fines de 2005. Todos estos proyectos podr&iacute;an tener otros beneficios, adicionales a los del mejoramiento de las infraestructuras b&aacute;sicas de transporte, energ&iacute;a y comunicaciones . Entre ellos est&aacute; el posibilitar un mejor aprovechamiento de recursos naturales -mineros, energ&eacute;ticos, agua, biodiversidad-, atraer inversi&oacute;n y tecnolog&iacute;a, ayudar a superar el contrabando y los problemas de seguridad interna o incluso territorial con los pa&iacute;ses vecinos. </p>        <p>A la descoordinaci&oacute;n institucional se ha agregado la falta de informaci&oacute;n sobre los proyectos en curso a las autoridades y organizaciones sociales locales involucradas as&iacute; como a los sectores interesados en los distintos temas, quienes con frecuencia han manifestado un enorme temor ante las posibles consecuencias de estos macroproyectos. Distintos sectores han manifestado su malestar u oposici&oacute;n a estas pol&iacute;ticas. En algunos casos, las objeciones han provenido de comunidades ind&iacute;genas o afrodescendientes cuya reivindicaci&oacute;n de identidad ha venido acompa&ntilde;ada de un sentido de pertenencia territorial, de una valoraci&oacute;n de la biodiversidad de sus territorios y de una conciencia ambiental que los hace muy vigilantes ante cualquier proceso que pueda alterar su vida. En otros casos, la pol&eacute;mica se desarrolla alrededor de la conveniencia o inconveniencia de construir un determinado megaproyecto por una zona o por otra, y expresa los diversos intereses regionales. Es el caso de la hist&oacute;rica rivalidad entre antioque&ntilde;os y vallecaucanos, que en esta ocasi&oacute;n se ha expresado en las preguntas de por qu&eacute; Tumaco o Tribug&aacute;, y no Buenaventura o Bah&iacute;a M&aacute;laga. Un &uacute;ltimo tipo de temor proviene de las autoridades y comunidades organizadas de zonas fronterizas, que ven con sumo recelo que los proyectos pasen por encima de sus poblaciones sin ayudar a su reconversi&oacute;n. Los proponentes de algunos de esos proyectos, como el de Tribug&aacute;, informan que han comenzado un proceso de medici&oacute;n del impacto social y ambiental y de consulta con las poblaciones, que llev&oacute; a corregir el trazado de una carretera para evitar que los afectara. Plantean, adem&aacute;s, que est&aacute; prevista la capacitaci&oacute;n de los habitantes que estar&iacute;an involucrados directamente en el proyecto y de las comunidades aleda&ntilde;as, as&iacute; como la ayuda para la construcci&oacute;n de planes de desarrollo regional. El gobierno de Uribe, por su parte, no ha tomado cartas en el asunto de la participaci&oacute;n y los derechos de los sectores implicados en estos megaproyectos, a pesar que de ella depende buena parte de su sostenibilidad. </p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><font size="3">Conclusiones</font></b></p>        <p>Es inevitable que la seguridad sea el primer eje de la pol&iacute;tica internacional de Colombia si se tiene en cuenta que el conflicto ha multiplicado sus nexos con asuntos globales y sus efectos e interacciones con los pa&iacute;ses vecinos. Si se la compara con la de su antecesor, Andr&eacute;s Pastrana (1998-2002), cuando el tema de seguridad cobr&oacute; un car&aacute;cter central en la pol&iacute;tica exterior colombiana, podr&iacute;a decirse que, a diferencia de ese periodo en el que disminuyeron de manera sustantiva los acercamientos y acuerdos con los pa&iacute;ses colindantes, bajo el gobierno de Uribe &eacute;stos se han multiplicado de manera sustancial. Esos abundantes contactos diplom&aacute;ticos le han permitido llegar a diversos acuerdos con sus pares de los pa&iacute;ses colindantes, poner en marcha mecanismos de cooperaci&oacute;n e intercambio de informaci&oacute;n, y cierta coordinaci&oacute;n judicial, a&eacute;rea y militar, esta &uacute;ltima en especial con Brasil. S in embargo, l os niveles de acuerdo con los vecinos andinos y amaz&oacute;nicos no alcanzan a configurar todav&iacute;a una agenda cooperativa como la que Brasil mantiene con Argentina, Uruguay y Paraguay en el marco del Mercosur, agenda que ha desactivado percepciones de amenaza en el Cono Sur y ha aumentado la coordinaci&oacute;n de pol&iacute;ticas de defensa y seguridad. </p>      <p>Tal vez en ello incidan las diferencias en las percepciones de amenaza que corresponden a discrepancias en cuanto a la naturaleza y forma de tratar el conflicto colombiano, su dimensi&oacute;n militar y su aspecto diplom&aacute;tico. Tambi&eacute;n incide el desconocimiento compartido por los pa&iacute;ses andinos y por Brasil de los procesos pol&iacute;ticos que viven sus vecinos en materia de seguridad, entre otras cosas, porque la informaci&oacute;n de uno sobre el otro es insuficiente y distorsionada. Por un lado, e n el centro de las preocupaciones oficiales colombianas est&aacute;n s&oacute;lo las urgencias nacionales, un gran localismo y una informaci&oacute;n guiada por prejuicios frente a la situaci&oacute;n de los vecinos. Por otro lado, la informaci&oacute;n que brindan los medios de comunicaci&oacute;n en los pa&iacute;ses lim&iacute;trofes no les ayuda a entender el conflicto colombiano ni el grado de saturaci&oacute;n nacional con la confrontaci&oacute;n, y m&aacute;s bien les genera temor de tratar con Colombia, cuyo gobierno no siempre les deja en claro el tipo de participaci&oacute;n que espera obtener. Esta &uacute;ltima tarea, que no ha sido f&aacute;cil, ha estado adem&aacute;s interferida por Washington, que ha tratado de manejar bilateralmente los asuntos de seguridad con cada pa&iacute;s andino bajo sus propias perspectivas e intereses, y por esa v&iacute;a ha contribuido a la fragmentaci&oacute;n de la regi&oacute;n.Pesa igualmente, el privilegio unilateral concedido al tema de seguridad y su reducci&oacute;n al terrorismo, lo que se traduce en un menoscabo de otras dimensiones esenciales en las relaciones con los pa&iacute;ses colindantes. Adem&aacute;s, el encuadramiento del problema en la perspectiva global impuesta por Washington puede hacer perder una buena parte de los enormes esfuerzos y recursos que Colombia ha invertido durante mucho tiempo para lograr acuerdos con los vecinos. Asimismo, el af&aacute;n de ganar apoyo internacional tiende a mostrar el conflicto colombiano como el factor decisivo de todos los problemas de la regi&oacute;n andina y amaz&oacute;nica, lo que contribuye, de paso, a ocultar otras din&aacute;micas que lo atraviesan y refuerzan, genera equivocadas se&ntilde;ales sobre su regionalizaci&oacute;n e inhibe un mejor acompa&ntilde;amiento regional en la b&uacute;squeda de la paz. Todo ello limita el alcance y la permanencia de los acuerdos de seguridad alcanzados.</p>      <p>La otra prioridad, la b&uacute;squeda de inserci&oacute;n internacional, se ha visto condicionada por la din&aacute;mica de seguridad a la que nos hemos referido, y ha llevado, entre otras cosas, a privilegiar la relaci&oacute;n &quot;especial&quot; con Estados Unidos con la idea de que ambos objetivos se fortalecer&iacute;an rec&iacute;procamente: la convergencia en materia de seguridad favorecer&iacute;a la obtenci&oacute;n de mejores condiciones comerciales con esa naci&oacute;n, mientras, a su vez, los v&iacute;nculos comerciales m&aacute;s estrechos robustecer&iacute;an el compromiso norteamericano con Colombia en materia de seguridad. Esa articulaci&oacute;n de la seguridad con el tema econ&oacute;mico mediada por la relaci&oacute;n con Estados Unidos ha tenido repercusiones negativas importantes en los grupos de integraci&oacute;n regional en los que Colombia participa, en particular en la CAN, como ya la se&ntilde;alamos. Con todo, la necesidad de comprometer a los vecinos en las cuestiones de seguridad interna tambi&eacute;n ha llevado al gobierno de Uribe a asumir compromisos econ&oacute;micos esenciales para la integraci&oacute;n regional como el impulso a la delimitaci&oacute;n de las ZIF, el acuerdo CAN - Mercosur y la integraci&oacute;n energ&eacute;tica y f&iacute;sica que estimule la conformaci&oacute;n de la Comunidad Suramericana. </p>        <p>De consolidarse las ZIF, al mismo tiempo que fortalecen la integraci&oacute;n entre vecinos, podr&iacute;an ser instrumentos importantes de inserci&oacute;n internacional de regiones transfronterizas y de los pa&iacute;ses implicados en ellas, y su avance o retroceso son indicadores centrales del desarrollo de la pol&iacute;tica de vecindad. En el periodo de Uribe ha habido avances –el m&aacute;s destacable es, sin duda, el colombo-venezolano- pero tambi&eacute;n retrocesos debidos a los problemas de seguridad como los ocurridos con Ecuador. En ese mismo periodo ha sido esencial la decisi&oacute;n del gobierno colombiano de aceptar el acuerdo CAN – Mercosur superando la fuerte oposici&oacute;n interna en su contra. Tal acuerdo ha permitido, entre otras cosas, que en tan s&oacute;lo tres a&ntilde;os Colombia y Brasil hayan pasado de los mutuos temores y distancias, reflejadas en un precario intercambio comercial, a firmar importantes acuerdos y realizar acciones individuales y de conjunto para aumentar los lazos econ&oacute;micos binacionales. El gobierno de Uribe se ha comprometido igualmente con los proyectos de integraci&oacute;n f&iacute;sica que cruzar&iacute;an la Orinoquia , la Amazonia y el Pac&iacute;fico colombiano, zonas de la mayor biodiversidad nacional y muy sensibles desde el punto de vista cultural, pol&iacute;tico y militar. Estos proyectos tambi&eacute;n est&aacute;n asociados a l reto de la integraci&oacute;n suramericana para cuyo logro es decisivo el progreso en materia de infraestructura y conexi&oacute;n f&iacute;sica, el funcionamiento eficiente del sistema de transporte y la existencia de normas claras y de mecanismos institucionalizados efectivos, ya que sin &eacute;stos elementos es imposible el crecimiento del flujo comercial y el incremento de la competitividad. Colombia encuentra tambi&eacute;n en esos proyectos una oportunidad de generar programas de cooperaci&oacute;n, incluso en &aacute;mbitos de tensi&oacute;n territorial entre pa&iacute;ses colindantes a condici&oacute;n de superar la visi&oacute;n tecnicista o economicista de la infraestructura y de adoptar un enfoque multidimensional que enfatice c&oacute;mo la conexi&oacute;n f&iacute;sica contribuye al desarrollo transfronterizo, a la seguridad subregional y a la integraci&oacute;n suramericana. Y, finalmente, exige garantizar los derechos de sus moradores e involucrarlos en los proyectos para garantizar la participaci&oacute;n      activa de la poblaci&oacute;n local y la gesti&oacute;n ambiental sostenible.</p>         <p>Avances y retrocesos muestran que aunque, se han logrado acuerdos, no se ha alcanzado la construcci&oacute;n de unas relaciones m&aacute;s s&oacute;lidas y de mecanismos compartidos en materia de seguridad o de inserci&oacute;n internacional con los vecinos, tal vez debido, al menos en parte, al desencuentro de perspectivas pol&iacute;ticas. El gobierno de Uribe sigue teniendo sobre s&iacute; una gran responsabilidad en el impulso de un marco concertado con los vecinos para el manejo de los asuntos fronterizos y para hacerle frente a las complicadas agendas subregionales o transnacionales de car&aacute;cter econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y de seguridad. </p>         <p><b><font size="3">REFERENCIAS</font></b></p>       <!-- ref --><p>1. &quot;Ecuador y Per&uacute; ofrecen ayuda a presidente Uribe&quot;, en <i>El Tiempo, </i> 12 de julio de 2002, p. 1-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0121-4705200600020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. &quot;Encuentro Guti&eacute;rrez-Uribe&quot;, en <i>El Tiempo, </i>30 de noviembre de 2002, p. 1-4. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0121-4705200600020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. &quot;Presidentes de Colombia y Venezuela se comprometen a fortalecer la seguridad fronteriza&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 10 de noviembre de 2004, p. 1-4. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0121-4705200600020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Taller de alto nivel &quot;El nuevo mapa estrat&eacute;gico&quot;, 12 y 13 de noviembre de 2004. Relator&iacute;a elaborada por la chilena Martha Harneker. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0121-4705200600020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Socorro Ram&iacute;rez y Jos&eacute; Mar&iacute;a Cadenas, <i>Colombia-Venezuela: retos de la convivencia </i>, Bogot&aacute;, IEPRI Universidad Nacional de Colombia – Universidad Central de Venezuela – Corporaci&oacute;n Andina de Fomento, 2006. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0121-4705200600020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. &quot;Uribe y Ch&aacute;vez se re&uacute;nen ma&ntilde;ana en Venezuela&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 23 de noviembre de 2005, p. 1-6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0121-4705200600020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. &quot;Ch&aacute;vez ofreci&oacute; petr&oacute;leo a Colombia, por trueque&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 25 de noviembre de 2005, p. 1-10. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0121-4705200600020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. &quot;Reuni&oacute;n energ&eacute;tica&quot;, en <i>Semana </i>, 28 de noviembre de 2005, pp. 60-61. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0121-4705200600020000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. &quot;Uribe: complot contra Ch&aacute;vez&quot;, en <a href="http://www.bbcmundo.com"target=blank">www.bbcmundo.com</a>, 18 de diciembre de 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0121-4705200600020000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. &quot;Uribe y Ch&aacute;vez tratar&aacute;n temas de energ&iacute;a y comercio en Santa Marta&quot;; en portafolio.com, 17 de diciembre de 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0121-4705200600020000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. &quot;&iquest;Complot militar contra Ch&aacute;vez o reuni&oacute;n acad&eacute;mica?&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 19 de diciembre de 2005, p. 1-3. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0121-4705200600020000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. &quot;Quien est&aacute; tras documento falso de cumbre golpista en Colombia&quot;, en <i>El Tiempo, </i>22 de enero de 2006, p. 1-20.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0121-4705200600020000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. &quot;Venezuela estar&iacute;a en dialogo con ELN&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 24 de septiembre de 2005, p. 1-3. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0121-4705200600020000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. &quot;Capturan en Venezuela a Hern&aacute;n, ficha clave del ELN&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 22 de diciembre de 2005, p. 1-32.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0121-4705200600020000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15.&quot;Ch&aacute;vez, a jugar en intercambio&quot;, en <i>El Tiempo, </i>22 de enero de 2006, p. 1-20. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0121-4705200600020000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. &quot;&iquest;Qu&eacute; hay detr&aacute;s de la propuesta de asilo?&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 23 de enero de 2006, p. 1-3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0121-4705200600020000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Editorial, &quot;Una propuesta ins&oacute;lita&quot;, en <i>El Tiempo, </i> 24 de enero de 2005, p. 1-12. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0121-4705200600020000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. &quot;Tutela exige revisar refugio a general golpista&quot;, en <i>El Tiempo, </i> 21 de enero de 2006, p. 1-3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0121-4705200600020000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Valentina Lares Martiz, &quot;Vamos a fijar metas de seguridad&quot;, en <i>El Tiempo, </i>30 de enero de 2006, p. 1-6. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0121-4705200600020000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20.&quot;Refuerzo militar en El Caribe&quot;, en El Tiempo, 14 de enero de 2003, p. 1-5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0121-4705200600020000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. &quot;Uribe solicita ayuda en foro econ&oacute;mico mundial&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 25 de enero de 2003, p. 1-4. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0121-4705200600020000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. &quot;Presidente &Aacute;lvaro Uribe reclama al mundo por terrorismo en El Nogal&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 8 de febrero de 2003, p. 1-3. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0121-4705200600020000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. &quot;Presidente &Aacute;lvaro Uribe pide apoyo ciudadano y solidaridad internacional para derrotar al terrorismo&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 10 de febrero de 2003, p. 1-5. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0121-4705200600020000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. Adri&aacute;n Bonilla, Maggy Ayala Samaniego, &quot;Ecuador no es santuario de la Guerrilla &quot;, en <i>El Tiempo </i>, 12 de febrero de 2006, p. 1-15. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0121-4705200600020000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Declaraci&oacute;n conjunta de los ministros de Relaciones Exteriores de Colombia y Per&uacute; Bogot&aacute;, 19 de febrero de 2004, p&aacute;rrafo siete.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0121-4705200600020000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Declaraci&oacute;n del presidente de Colombia, &Aacute;lvaro Uribe y del presidente de Venezuela Hugo Chavez, Santa Marta, 17 de diciembre de 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0121-4705200600020000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. &quot;Satanizaron el Mercosur&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 15 de octubre en 2003, p. 1-13. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0121-4705200600020000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. &quot;Gremios rechazan libre comercio con Mercosur&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 9 de octubre de 2003, p. 1-9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0121-4705200600020000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. Rudolf Hommes, &quot;Brasil, Mercosur y Colombia&quot;, en <i>El Tiempo, </i>12 de septiembre de 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0121-4705200600020000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. &quot;Gremios rechazan libre comercio con Mercosur&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 9 de octubre de 2003, p. 1-9. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0121-4705200600020000400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. citados en Socorro Ram&iacute;rez, &quot;Integraci&oacute;n de Colombia con Am&eacute;rica del Sur y ALCA&quot;, en <i>Os pa&iacute;ses da comunidade Andina, </i> Brasilia, Fundacao Alexandre de Gusmao (FUNAG) – Instituto de Pesquisa de Relacoes Internacionais (IPRI), 2004, Tomo I, pp. 195-221. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0121-4705200600020000400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32. &quot;Presidente Uribe propuso plazo de un a&ntilde;o para levantar incumplimientos a fallos del Tribunal Andino&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 28 de junio 2004, p. 1-6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0121-4705200600020000400032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33. &quot;Colombia quiere dar pasos a la globalizaci&oacute;n en cumbre de la CAN &quot;, en <i>El Tiempo </i>, 26 de junio 2004, p. 1-2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0121-4705200600020000400033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34. &quot;Inter&eacute;s por Brasil en v&iacute;speras de la Cumbre Andina &quot;, en <i>El Tiempo </i>, 24 de junio de 2003, p. 1-2. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0121-4705200600020000400034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>35. &quot;Nuevas alianzas y mayor inversi&oacute;n se espera de la relaci&oacute;n con Brasil&quot;, en <a href="http://www.portafolio.com.co/"target=blank">www.portafolio.com.co </a>, consultada el 27 de junio de 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0121-4705200600020000400035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>36.&quot;Los beneficios del acuerdo comercial deben servir para fortalecer el intercambio&quot;, en <a href="http://www.portafolio.com.co/"target=blank">www.portafolio.com.co </a>, consultada el 27 de junio de 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0121-4705200600020000400036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>37. &quot;Brasil reitera su llamado a la integraci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina&quot;, <i>ob. cit. </i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0121-4705200600020000400037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>38. &quot;Comunicado conjunto Colombia-Brasil&quot;, <i>ob. cit. </i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0121-4705200600020000400038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>39. &quot;Infraestructura, el problema del comercio entre Brasil y Colombia&quot;, <i>ob. cit. </i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0121-4705200600020000400039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>40. &quot;Segunda Macrorrueda Brasil-Colombia&quot;, <i>ob. cit. </i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0121-4705200600020000400040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>41. &quot;Un aliado comercial cada vez m&aacute;s cercano&quot;, en <a href="http://www.portafolio.com.co/"target="blank">www.portafolio.com.co </a>, consultada el 28 de junio de 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0121-4705200600020000400041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>42. &quot;Lleg&oacute; el momento de afianzar los negocios con el &quot;gigante&quot; del sur&quot;, en <a href="http://www.portafolio.com.co/"target="blank">www.portafolio.com.co </a>. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0121-4705200600020000400042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>43. &quot;Segunda Macrorrueda Brasil-Colombia&quot;, en <a href="http://www.avanza.org.co/"target="blank">www.avanza.org.co </a>, consultadas el 27 de junio de 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0121-4705200600020000400043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>44. &quot;Calidad y precio, dos argumentos para conquistar al consumidor brasilero&quot;, en <a href="http://www.portafolio.com.co/"target="blank">www.portafolio.com.co </a>, consultada el 27 de junio de 2005 <i>. </i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0121-4705200600020000400044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>45. &quot;Un vasto mercado con oportunidades para explotar&quot; en <a href="http://www.portafolio.com.co/"target="blank">www.portafolio.com.co </a>, consultada el 27 de junio de 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a 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