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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Colombia - Brasil: Distante Vecindad Se Fortalece En La Seguridad Y El Comercio]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Colombia shares with Brazil the one that constitutes its second frontier in extension, but, contrary to the most extensive that separates it and it communicates with Venezuela, to that boundary he/she has not been granted in the country the relevance that deserves, in spite of being located in such a strategic region as the Amazonia, nevertheless its neighbor's enormous geopolitical and economic weight and although some areas of that frontier have been and they continue being articulate, in an or another way, to international and global flows. Yesterday histories and of today they have impacted so that the two political centers, Brasilia and Bogotá, behave as distant, unknown and fearful neighbors, and that only in the last years they come closer mutually, urged by the safe-deposit problems and motivated by the global commercial or geopolitical interest.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana"size="2">     <p align=right><b>Estudios</b></p>      <p>      <center>          <p><b><font face="Verdana"size="4">Colombia – Brasil: Distante Vecindad Se Fortalece En La Seguridad Y El Comercio</font></b> </p>     <p>    <center><b><font face="Verdana" size="3">Brazil-Colombia: Security and trade strengthen their far vivinity</font></b></center></p> </center>  </p>      <p align="left"><b>Socorro Ram&iacute;rez <a href="#(1)">(1)</a></b></p>  Profesora titular del Instituto de Estudios Pol&iacute;ticos y Relaciones Internacionales (IEPRI) de la Universidad Nacional.</p> <hr size="1">      <p><b>RESUMEN</b></p>      <p><b> </b>Colombia comparte con Brasil la que constituye su segunda frontera en extensi&oacute;n, pero, a diferencia de la m&aacute;s extensa, que lo separa y comunica con Venezuela, a esa colindancia no se le ha otorgado en el pa&iacute;s la relevancia que merece, pese a estar ubicada en una regi&oacute;n tan estrat&eacute;gica como la Amazonia , no obstante el enorme peso geopol&iacute;tico y econ&oacute;mico de su vecino y a pesar de que algunas &aacute;reas de esa frontera han estado y siguen estando articuladas, de una u otra manera, a flujos internacionales y globales. Historias de ayer y de hoy han incidido para que los dos centros pol&iacute;ticos, Brasilia y Bogot&aacute;, se comporten como vecinos distantes, desconocidos y temerosos, y que s&oacute;lo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se acerquen mutuamente, urgidos por los problemas de seguridad y motivados por el inter&eacute;s comercial o geopol&iacute;tico global. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Palabras clave: </b> Brasil, relaciones internacionales, Am&eacute;rica Latina, Estudios fronterizos. </p>   <hr size = "1">       <p><b>SUMMARY</b></p>     <p>Colombia shares with Brazil the one that constitutes its second frontier in extension, but, contrary to the most extensive that separates it and it communicates with Venezuela, to that boundary he/she has not been granted in the country the relevance that deserves, in spite of being located in such a strategic region as the Amazonia, nevertheless its neighbor&#39;s enormous geopolitical and economic weight and although some areas of that frontier have been and they continue being articulate, in an or another way, to international and global flows. Yesterday histories and of today they have impacted so that the two political centers, Brasilia and Bogot&aacute;, behave as distant, unknown and fearful neighbors, and that only in the last years they come closer mutually, urged by the safe-deposit problems and motivated by the global commercial or geopolitical interest. </p>      <p><b>Key words:</b> Brazil , international relationships, Latin America , border Studies. </p>   <hr size="1">       <p>Colombia comparte con Brasil la que constituye su segunda frontera en extensi&oacute;n, pero, a diferencia de la m&aacute;s extensa, que lo separa y comunica con Venezuela, a esa colindancia no se le ha otorgado en el pa&iacute;s la relevancia que merece, pese a estar ubicada en una regi&oacute;n tan estrat&eacute;gica como la Amazonia , no obstante el enorme peso geopol&iacute;tico y econ&oacute;mico de su vecino y a pesar de que algunas &aacute;reas de esa frontera han estado y siguen estando articuladas, de una u otra manera, a flujos internacionales y globales. Historias de ayer y de hoy han incidido para que los dos centros pol&iacute;ticos, Brasilia y Bogot&aacute;, se comporten como vecinos distantes, desconocidos y temerosos, y que s&oacute;lo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se acerquen mutuamente, urgidos por los problemas de seguridad y motivados por el inter&eacute;s comercial o geopol&iacute;tico global. </p>       <p>Hasta hace pocas d&eacute;cadas, la historia de Brasil con sus vecinos andino - amaz&oacute;nicos no se hab&iacute;a distinguido por un acercamiento amistoso. Las querellas hab&iacute;an comenzado ya con las avanzadas militares portuguesas sobre los territorios amaz&oacute;nicos de Espa&ntilde;a, que hab&iacute;an dado lugar a una ampliaci&oacute;n del territorio <sup>1 </sup><a href="#(2)">(2)</a>, a un conocimiento geogr&aacute;fico – cartogr&aacute;fico y a una conexi&oacute;n con la metr&oacute;poli lusitana mayor que con la hispana. Las disputas continuaron con la pol&iacute;tica de asentamientos conducida por Brasil en amplios sectores de la Amazonia , pol&iacute;tica coronada con negociaciones, a mediados del siglo XIX con Per&uacute; y a comienzos del siglo XX con Ecuador, mediante las cuales el gigante amaz&oacute;nico concret&oacute; el reconocimiento de sus incursiones. Luego, entre las d&eacute;cadas de 1950 y 1970, Brasil se propuso penetrar y articular la Amazonia mediante el Plan Alto Central –regi&oacute;n de las tres mayores cuencas hidrogr&aacute;ficas brasile&ntilde;as: el Plata, el Amazonas y el San Francisco<sup>2 </sup><a href="#(3)">(3)</a>. Los efectos del programa desarrollista fueron m&uacute;ltiples: la instalaci&oacute;n de numerosas empresas y la masiva inversi&oacute;n de capitales destinados a la explotaci&oacute;n intensiva de la Amazonia trajeron consigo una grave depredaci&oacute;n forestal y amplios desplazamientos de grupos ind&iacute;genas; asimismo, hicieron resurgir entre sus vecinos el temor al &quot;expansionismo brasile&ntilde;o&quot;, apoyado ahora en su poder&iacute;o militar y en la estrecha relaci&oacute;n que por entonces manten&iacute;a Brasil con Estados Unidos. El disgusto de los pa&iacute;ses andinos con Brasil se agudiz&oacute; ante el rechazo inicial de su vecino al proyecto de carretera marginal de la selva, del que se habl&oacute; en los a&ntilde;os sesenta y setenta para unir las regiones amaz&oacute;nicas de Venezuela, Colombia, Ecuador, Per&uacute; y Bolivia, integrarlas a los respectivos pa&iacute;ses y conectarlas a trav&eacute;s de los Andes con los principales puertos sobre el Pac&iacute;fico. Y el disgusto dar&iacute;a de nuevo lugar al temor cuando el alza de precios del petr&oacute;leo en los a&ntilde;os setenta llevar&iacute;a a Brasil a interesarse en sus vecinos andinos poseedores de recursos energ&eacute;ticos y de posibilidades para establecer corredores interoce&aacute;nicos. </p>       <p>Estas preocupaciones de Brasil motivaron un primer acercamiento a sus vecinos amaz&oacute;nicos, que condujo a las negociaciones del Tratado de Cooperaci&oacute;n Amaz&oacute;nica (TCA), firmado el 3 de julio de 1978 <sup>3</sup>. El Tratado, acomodado al ritmo del inter&eacute;s de Brasil frente a cada pa&iacute;s, encuadr&oacute; las relaciones con los andinos hasta finales del siglo XX <sup>4-6 </sup><a href="#(4)">(4)</a>. Despu&eacute;s, a mediados de los a&ntilde;os ochenta, en el inicio de la transici&oacute;n democr&aacute;tica, Brasil trat&oacute; de diversificar sus relaciones exteriores; tendi&oacute; puentes hacia los pa&iacute;ses asi&aacute;ticos, africanos y &aacute;rabes, y se acerc&oacute; a su antiguo rival Argentina para dar comienzo al proceso que conducir&iacute;a al Mercosur; frente a los andinos, sin embargo, s&oacute;lo jug&oacute; un papel en la b&uacute;squeda de acuerdos en el conflicto entre Per&uacute; y Ecuador . En cambio, ya desde finales de los a&ntilde;os noventa, los gobiernos de Fernando Enrique Cardoso y de Lula da Silva comenzaron a plantearse una estrategia hacia toda la Am&eacute;rica del Sur, que le permitiera a su pa&iacute;s construir una base regional de articulaciones f&iacute;sicas, econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas, capaz de sustentar un papel global de Brasil. En ese marco, la naci&oacute;n carioca ha comenzado a mirar finalmente hacia unos pa&iacute;ses andinos, a los que encuentra sumidos en coyunturas cr&iacute;ticas. Entre ellos comienza a descubrir a Colombia, afectada por una prolongada guerra interna que ha crecido en intensidad, que ha multiplicado sus conexiones regionales y que, a solicitud de los gobiernos colombianos, ha atra&iacute;do la presencia militar estadounidense al continente y la ha aproximado a su baluarte estrat&eacute;gico, la Amazonia <sup>7</sup>.</p>       <p>Del lado colombiano el inter&eacute;s por las relaciones con Brasil no fue tampoco m&aacute;s intenso en el pasado. Tras la Independencia y hasta bien entrado el siglo XX, Bogot&aacute; concentr&oacute; su atenci&oacute;n inicialmente en el Caribe y luego en la regi&oacute;n andina, mientras manten&iacute;a pr&aacute;cticamente inmodificados sus nexos coloniales con la Amazonia hispana, confiados a las misiones religiosas. Mientras el pa&iacute;s se debat&iacute;a en incontables guerras entre sus distintas regiones y los territorios amaz&oacute;nicos permanec&iacute;an en el olvido, Brasil concretaba acuerdos con Per&uacute; y Ecuador <sup>8</sup><a href="#(5)">(5)</a>. A su vez, Per&uacute;, que hab&iacute;a obtenido de Brasil la libre navegabilidad por el r&iacute;o Amazonas, desplazaba a los colombianos dedicados a la explotaci&oacute;n del caucho, ocupaba amplios territorios de Colombia y atacaba, en 1910, el puesto colombiano de La Pedrera <sup>9</sup>. Presionada por los acontecimientos, Bogot&aacute; intent&oacute; finalmente hacer una cierta presencia estatal en la Amazonia, m&aacute;s simb&oacute;lica que real, y trat&oacute; de avanzar en la delimitaci&oacute;n jur&iacute;dica del territorio nacional. Las negociaciones no fueron f&aacute;ciles. Por una parte, en ellas se enfrentaban dos principios jur&iacute;dicos contrarios: el lusitano del <i>uti possidetis facto </i>, que consideraba las tomas de posesi&oacute;n portuguesas como un ejercicio f&aacute;ctico de soberan&iacute;a, y el axioma hispano del <i>uti possidetis jure </i>, que defend&iacute;a los derechos sobre el territorio con base en los t&iacute;tulos de Espa&ntilde;a y sus colonias; por otra parte, las negociaciones deb&iacute;an enfrentar y sortear al mismo tiempo las pretensiones entrecruzadas de los vecinos andinos. Esa intensa pugna por regiones amaz&oacute;nicas y el lamentable legado de problemas de navegabilidad en los r&iacute;os comunes oblig&oacute; al pa&iacute;s a dedicar la mitad del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX a la tarea de delimitar su territorio. Esa delimitaci&oacute;n se hizo ante todo con Brasil y luego con el resto de vecinos <a href="#(6)">(6)</a> y dej&oacute; en los andinos, Colombia en particular, la percepci&oacute;n de p&eacute;rdida territorial <sup>10</sup><a href="#(7)">(7)</a>. A trav&eacute;s de la negociaci&oacute;n, Colombia obtuvo en 1930 que el Per&uacute; le devolviera el trapecio amaz&oacute;nico, ocupado dos d&eacute;cadas antes por las empresas del caucho. Sin embargo, la recuperaci&oacute;n efectiva no fue pac&iacute;fica. Como reacci&oacute;n, los peruanos habitantes de Loreto ocuparon Leticia, lo que suscit&oacute; en 1932 la guerra entre Per&uacute; y Colombia, el aumento del nacionalismo en el pa&iacute;s, el env&iacute;o de tropas a esa poblaci&oacute;n y el reforzamiento de su dependencia con relaci&oacute;n a Bogot&aacute; por razones de soberan&iacute;a<sup>11</sup></a>. No obstante todas estas dolorosas experiencias, tanto esa regi&oacute;n como las dem&aacute;s zonas fronterizas de la Amazonia colombiana no han logrado hasta ahora obtener una adecuada presencia estatal ni un lugar destacado en la construcci&oacute;n de la naci&oacute;n. Como &quot;territorios nacionales&quot; pasaron de comisar&iacute;as a intendencias hasta que la constituci&oacute;n de 1991 las incorpor&oacute; como departamentos. Pero aun en esta nueva condici&oacute;n han ido quedando relegadas como periferias rurales y se ven continuamente sometidas al vaiv&eacute;n de bonanzas econ&oacute;micas no reguladas, que atraen masas empobrecidas o expulsadas del interior del pa&iacute;s por la violencia. De esta forma algunos &aacute;mbitos fronterizos se han ido convirtiendo, en buena medida, en refugio de los tres grandes ejes del conflicto contempor&aacute;neo: el fen&oacute;meno guerrillero, el empuje paramilitar y la extensi&oacute;n de cultivos il&iacute;citos. </p>      <p>Constre&ntilde;ida por las tensiones que dej&oacute; la delimitaci&oacute;n fronteriza y por la d&eacute;bil articulaci&oacute;n de la Amazonia al resto de la naci&oacute;n, la relaci&oacute;n de Colombia con Brasil careci&oacute; durante el siglo XX de contenido econ&oacute;mico y pol&iacute;tico significativo. Los contacto s entre los gobiernos centrales se mantuvieron al nivel de un mutuo desinter&eacute;s diplom&aacute;tico, a no ser en el tema cafetero, campo en el que los dos pa&iacute;ses se convirtieron en fuertes competidores. Al finalizar el siglo pasado, el desinter&eacute;s empez&oacute; incluso a trastocarse una vez m&aacute;s en temor entre algunos sectores de ambos pa&iacute;ses. Del lado brasile&ntilde;o, surgi&oacute; recelo ante la pol&iacute;tica de seguridad aplicada por los &uacute;ltimos gobiernos colombianos para hacerle frente a la guerra interna, pol&iacute;tica que se ha traducido en la militarizaci&oacute;n de algunos &aacute;mbitos amaz&oacute;nicos en la perspectiva de la lucha contra las drogas y la subversi&oacute;n, y, paralelamente, en una seria presencia militar de Estados Unidos en esas mismas &aacute;reas; del lado colombiano, prevenci&oacute;n ante una posible identificaci&oacute;n del gobierno de Brasil con la postura venezolana de neutralidad ante el conflicto. El temor mutuo empez&oacute; a cambiar, sin embargo, cuando los dos gobiernos, de Lula de Silva y de Alvaro Uribe, pese a sus discrepancias pol&iacute;ticas o tal vez por ellas, comenzaron a ver en el otro un potencial socio central para el desarrollo de sus propias estrategias, el colombiano para la aplicaci&oacute;n de sus pol&iacute;ticas de seguridad y el brasile&ntilde;o con relaci&oacute;n a sus pretensiones comerciales y geopol&iacute;ticas. As&iacute;, desde 2003 se han incrementado las acciones conjuntas frente a los problemas de seguridad transfronteriza y las definiciones en torno a la integraci&oacute;n comercial, relacionadas con tendencias globales que exigen estrategias de inserci&oacute;n compartidas. El mutuo acercamiento no se extiende, sin embargo, a la actuaci&oacute;n de los gobiernos en los &oacute;rganos multilaterales, donde han aumentado las divergencias pol&iacute;ticas entre ambos pa&iacute;ses. As&iacute; lo veremos en este trabajo, que presenta una revisi&oacute;n preliminar de las actuales relaciones bilaterales en sus diversos niveles y dimensiones, organizada en dos partes: en primer lugar, se analiza la vecindad derivada de las interacciones fronterizas, migratorias y diplom&aacute;ticas, y, luego, se ilustran los dos factores que han dinamizado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os la relaci&oacute;n: la seguridad y el comercio. El ensayo concluye con algunos interrogantes que los acercamientos y divergencias entre ambas naciones dejan planteados. </p>      <p><b>I. LAZOS </b><b>FRONTERIZOS, MUTUO DESINTER&Eacute;S Y DISCREPANCIAS INTERESTATALES </b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una primera ubicaci&oacute;n de los &aacute;mbitos compartidos y de las relaciones binacionales nos permite analizar los rasgos centrales de la vecindad colombo – brasile&ntilde;a en la que contrastan tres fen&oacute;menos: la articulaci&oacute;n transfronteriza a nivel poblacional y ambiental e incluso internacional d e algunos de los tres &aacute;mbitos fronterizos comunes generados por los 1.645 kms de l&iacute;nea lim&iacute;trofe, y su aislamiento con relaci&oacute;n al resto de Colombia; la baja migraci&oacute;n binacional aun en &eacute;pocas en las que ha aumentado el &eacute;xodo de colombianos; y el acercamiento diplom&aacute;tico entre las dos naciones, m&aacute;s bien rutinario, adelantado a trav&eacute;s de mecanismos binacionales poco din&aacute;micos y atravesado por simult&aacute;neas discrepancias en &aacute;mbitos multilaterales. </p>      <p><b>1. Una frontera amplia y diversa </b></p>      <p>A lo largo de la frontera colombo - brasile&ntilde;a podemos establecer tres grandes &aacute;mbitos tradicionalmente invisibilizados por la lejan&iacute;a pol&iacute;tica entre las capitales y de &eacute;stas con las zonas fronterizas de los dos pa&iacute;ses <sup>12</sup>. Algunos de estos espacios han permanecido hist&oacute;ricamente muy articulados a procesos internacionales y globales bien sea por la extracci&oacute;n de recursos estrat&eacute;gicos o bien por la percepci&oacute;n de la Amazonia como &aacute;rea de reserva para la supervivencia de la humanidad. Todos los &aacute;mbitos fronterizos exhiben gran riqueza ambiental y cultural <sup>13</sup> junto a una baja poblaci&oacute;n y una precaria presencia estatal. Dos de ellos tienen &aacute;reas que comparten una condici&oacute;n trinacional. La d&eacute;bil presencia de los estados no ha facilitado la regulaci&oacute;n de las actividades extractivas por parte de la poblaci&oacute;n local, abre espacio a conflictos transfronterizos, y propicia, del lado colombiano, la activa presencia de grupos irregulares. Tres departamentos colombianos: Guain&iacute;a, Vaup&eacute;s y Amazonas, est&aacute;n implicados en la vecindad con el estado brasile&ntilde;o del Amazonas. </p>      <p><i>Las tres caras de la piedra del Cocuy </i></p>      <p>El primer &aacute;mbito incluye territorios del departamento de Guain&iacute;a en Colombia, y algunas de sus &aacute;reas comparten ciertas caracter&iacute;sticas con los estados de Amazonas en Brasil y Venezuela en torno al hito fronterizo de la Piedra del Cocuy, formaci&oacute;n geol&oacute;gica de 400 metros de altura, que se ubica en las cercan&iacute;as de la frontera tripartita y de dos importantes r&iacute;os: el Guain&iacute;a o Negro –como se lo conoce en Brasil -con 2.253 km de extensi&oacute;n, el Negro desemboca en el Amazonas-, y el r&iacute;o Casiquiare, que permite navegar entre los r&iacute;os Orinoco y Amazonas y ofrece grandes posibilidades para el comercio trinacional <sup>14</sup>. </p>      <p>Esta zona, con muy baja poblaci&oacute;n incluso en el otrora fuerte de San Felipe, Naqu&eacute;n, Tuparro, y Campo Alegre, ha sido habitada fundamentalmente por ind&iacute;genas que ocupan territorios fronterizos de los tres pa&iacute;ses y que pertenecen al grupo Curripaco, el cual incluye a los subgrupos Baniwa, Karupaka o Kurrin y Karry – Karutama, quienes pertenecen a su vez a la familia ling&uuml;&iacute;stica Arawak <sup>15</sup>. Desde el punto de vista socioecon&oacute;mico la explotaci&oacute;n del oro del lado colombiano, desde la &uacute;ltima mitad del siglo XX, ha provocado una intensa actividad minera transfronteriza con su consiguiente colonizaci&oacute;n que ha generado, no s&oacute;lo conflictos inter&eacute;tnicos dado que se efect&uacute;a en zona de resguardo ind&iacute;gena, sino tambi&eacute;n disputas entre <i>garimpeiros </i>brasile&ntilde;os <i>y </i>mineros colombianos y venezolanos <sup>16</sup>. Del lado colombiano, los cultivos de coca y la presencia de grupos armados irregulares en algunas &aacute;reas de este &aacute;mbito han afectado la vida de las poblaciones y del medio ambiente <sup>17</sup>. </p>      <p align="center">Mapa 1. Las tres caras de la piedra del Cocuy </p>      <p align="center"><a name="fig1"></a><img src="img/revistas/anpol/v19n58/v19n58a01fig01.jpg"></p>      <p align="center">Mapa construido para este trabajo a partir de <i>Encarta </i> 2005. </p>      <p>De la Orinoquia a la Amazonia </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La parte oriental del Vaup&eacute;s y el Amazonas en Colombia y el occidente del estado de Amazonas en Brasil albergan la selva de transici&oacute;n que une a la Orinoquia con la Amazonia y poseen caracter&iacute;sticas de ambos ecosistemas, aunque predomina la segunda desde el punto de vista geogr&aacute;fico. La inscripci&oacute;n de esta zona dentro de la Orinoquia se explica por razones de tipo econ&oacute;mico y pol&iacute;tico, por cuanto su v&iacute;nculo comercial y cultural se asimila m&aacute;s al epicentro llanero que al prototipo amaz&oacute;nico gracias a que las v&iacute;as a&eacute;reas conducen al departamento del Meta, mientras sus v&iacute;nculos econ&oacute;micos y culturales son d&eacute;biles con la Amazonia <sup>18</sup>. En contraste con la carencia de v&iacute;as terrestres, la regi&oacute;n se encuentra articulada a trav&eacute;s de importantes r&iacute;os -Vaup&eacute;s o Uaup&eacute;s, Apaporis, Caquet&aacute; o Japur&aacute; de acuerdo a sus nombres en Colombia y Brasil-, navegables durante ocho meses al a&ntilde;o, lo que permite las traves&iacute;as de pueblos ind&iacute;genas ubicados en afluentes, ca&ntilde;os y quebradas as&iacute; como de colonos y mercanc&iacute;as <sup>19</sup>. </p>      <p align="center">Mapa 2. De la Orinoquia a la Amazonia </p>      <p align="center"><a name="fig2"></a><img src="img/revistas/anpol/v19n58/v19n58a01fig02.jpg"></p>      <p align="center">Mapa construido para este trabajo a partir de <i>Encarta </i> 2005. </p>      <p>Este &aacute;mbito hab&iacute;a sido habitado fundamentalmente por grupos ind&iacute;genas de las familias ling&uuml;&iacute;sticas Tukano - Arawak, y Bak&uacute;, &eacute;sta &uacute;ltima caracterizada por su constante errar por la selva interfluvial <sup>20</sup>. En 1910 se cre&oacute; la comisar&iacute;a del Vaup&eacute;s, que hasta 1963 incluy&oacute; territorios de Guain&iacute;a y hasta 1977, de Guaviare. Por los constantes problemas con pobladores brasile&ntilde;os inicialmente se dej&oacute; como capital a Yavarat&eacute; por estar situada en toda la l&iacute;nea lim&iacute;trofe <sup>21</sup> pero luego fue sustituida por Mit&uacute;, que hab&iacute;a sido creada en 1936, aunque esta poblaci&oacute;n se halla un poco apartada de la &quot;raya&quot; como simb&oacute;licamente la denominan los habitantes fronterizos. Esas dos poblaciones junto a Taraira y Pocoa han atra&iacute;do colonos a ra&iacute;z de las distintas bonanzas no reguladas y de la violencia partidista de mediados del siglo XX. El aislamiento de este &aacute;mbito del resto de Colombia sigue siendo notorio, ya que solo cuenta con una v&iacute;a apenas carreteable la cual comunica Mit&uacute; con la comunidad de Monfort en la frontera con Brasil sobre el r&iacute;o Papur&iacute;. Tampoco cuenta con un sistema productivo autosuficiente, por lo que el suministro de alimentos se hace por v&iacute;a &aacute;rea desde el interior de Colombia, lo que ocasiona un fuerte incremento de los costos de los productos b&aacute;sicos. </p>      <p>La regi&oacute;n ha vivido cuatro bonanzas que han alterado su poblaci&oacute;n y sus ecosistemas y han generado colonizaci&oacute;n y violencia. Primera, la del caucho, que tuvo dos momentos: entre 1890 y 1920, y luego, a mediados de los a&ntilde;os cuarenta del siglo pasado, como producto de la demanda de la posguerra. Segunda, la de las pieles, entre 1960 y 1970, que agot&oacute; las especies nativas y afect&oacute; el equilibrio ecol&oacute;gico. Tercera, la del oro, en Taraira, desde mediados de los ochenta, y, tras su agotamiento, la explotaci&oacute;n de otros yacimientos a lo largo del &aacute;mbito fronterizo<sup>22</sup><a href="#(8)">(8)</a>. Cuarta, la de la coca, desde finales de los ochenta. Las cuatro bonanzas han dado origen a no pocos conflictos entre poblaciones ind&iacute;genas, colonos, mineros colombianos y brasile&ntilde;os, grupos armados irregulares. </p>      <p>S&oacute;lo durante la bonanza del oro las instituciones estatales colombianas, que tienen una m&iacute;nima presencia en la zona, han ejercido una cierta regulaci&oacute;n, mientras que en otras ocasiones los lazos existentes entre los pobladores de ambos lados de la &quot;raya&quot; son los que han permitido el funcionamiento de algunos acuerdos binacionales <sup>23</sup><a href="#(9)">(9)</a>. Sin embargo, desde mediados de los a&ntilde;os noventa, las buenas relaciones de vecindad local generadas por el tr&aacute;nsito y el incipiente intercambio que ha existido desde &eacute;pocas remotas, se han visto entorpecidas por la presencia de actores armados ilegales <sup>24</sup>. </p>      <p><i>El trapecio amaz&oacute;nico colombiano junto a Brasil y Per&uacute; </i></p>      <p>El trapecio amaz&oacute;nico colinda con el estado de Amazonas en Brasil y Loreto en Per&uacute; y del lado colombiano incluye territorios de tres municipios y una reserva ambiental situados en las orillas de los dos ejes fluviales que articulan este &aacute;mbito. En el r&iacute;o Putumayo se encuentra Tarapac&aacute; y en el r&iacute;o Amazonas se hallan Leticia, Puerto Nari&ntilde;o y el parque Amacayacu, creado en 1975, y que ocupa la parte central del trapecio <sup>25</sup>. De considerarse como regi&oacute;n del Caquet&aacute; pas&oacute; a ser comisar&iacute;a en la d&eacute;cada de 1930, intendencia en 1950 y departamento desde 1991. </p>      <p align="center">Mapa 3. El trapecio amaz&oacute;nico colombiano </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="fig3"></a><img src="img/revistas/anpol/v19n58/v19n58a01fig03.jpg"></p>      <p align="center">Mapa construido para este trabajo a partir de <i>Encarta </i> 2005. </p>      <p>En el trapecio amaz&oacute;nico existen identidades culturales diferenciadas, cruzadas a su vez por las identidades nacionales de los Estados que all&iacute; confluyen. La poblaci&oacute;n se divide en blancos, quienes son en su gran mayor&iacute;a los agentes estatales, los mestizos -bien sean de origen local, colonos del interior y de otros territorios amaz&oacute;nicos de Colombia, o procedentes de los otros dos pa&iacute;ses-, y, finalmente los ind&iacute;genas. Los m&aacute;s numerosos y con presencia en Colombia, Brasil y Per&uacute; son los Ticuna, seguidos de los Cocama, Yagua–Mishara, Huitoto, Ocaina, varios de los cuales fueron objeto de desalojos con la delimitaci&oacute;n territorial en los tres pa&iacute;ses <sup>26 - 29</sup>. </p>      <p>Tambi&eacute;n en este &aacute;mbito la comunicaci&oacute;n con sus vecinos es fluvial y a&eacute;rea con el resto de Colombia, lo que le da un cierto car&aacute;cter insular <sup>30</sup>. El aislamiento con respecto al resto del pa&iacute;s contrasta con la fuerte vinculaci&oacute;n internacional y global del Amazonas en diferentes momentos. En el siglo XIX, la introducci&oacute;n de las embarcaciones a vapor y el negocio del caucho estimularon la econom&iacute;a de esta &aacute;rea trinacional y su vinculaci&oacute;n al mercado mundial, lo que trajo no pocas consecuencias para la regi&oacute;n como, entre otras, una sustancial modificaci&oacute;n de la vida de las poblaciones ind&iacute;genas. Posteriormente, la extracci&oacute;n ilegal de maderera y de distintas especies vegetales y animales as&iacute; como el tr&aacute;nsito de coca&iacute;na procedente de Per&uacute; en los a&ntilde;os ochenta y de Colombia en los noventa, y otras actividades ligadas al tr&aacute;fico il&iacute;citos de drogas y armas, han reactivado y actualizado la vinculaci&oacute;n de la regi&oacute;n al comercio globalizado <sup>31</sup>. </p>      <p>Este territorio cuenta con dos centros conurbanados, surgidos ambos de estrategias de afirmaci&oacute;n de soberan&iacute;a nacional. Del lado colombiano est&aacute; Leticia que, en 1867, hab&iacute;a comenzado su vida como un villorrio pobre fundado por peruanos, cobrar&iacute;a importancia con la guerra entre Per&uacute; y Colombia, y se convertir&iacute;a en objeto de colonizaci&oacute;n militar que lo transformar&iacute;a en una especie de enclave dependiente de Bogot&aacute;. Del lado brasile&ntilde;o se encuentra Tabatinga, fundada como un fuerte en 1767 por los portugueses, con el objetivo de legitimar sus avanzadas en territorios hisp&aacute;nicos y establecer una guarnici&oacute;n militar en el r&iacute;o Amazonas. Se ampli&oacute; a lo largo de la frontera ante el temor que Leticia generara una expansi&oacute;n social hacia el Brasil sin una contrapartida que la detuviera. El aumento de la poblaci&oacute;n y de la econom&iacute;a se produjo no s&oacute;lo en Leticia y Tabatinga sino tambi&eacute;n en Benjam&iacute;n Constant en torno del emplazamiento militar del comando brasile&ntilde;o de fronteras del Alto Solimoes. Las tres orillas nacionales, incluida Santa Rosa la poblaci&oacute;n peruana, han generado estrechas relaciones y una complementariedad espont&aacute;nea de las distintas poblaciones en sus actividades econ&oacute;micas y sociales <sup>32</sup>. La mayor parte de los pobladores hablan los dos idiomas latinos oficiales o uno intermedio, el &quot;portu&ntilde;ol&quot;, e innumerables lenguas ind&iacute;genas, que se cruzan entre la gente que convive cotidianamente de manera transfronteriza y comparte la m&uacute;sica, el baile, el f&uacute;tbol, la cultura ribere&ntilde;a y la adhesi&oacute;n a grupos religiosos tanto tradicionales como nuevos. </p>      <p>Este espacio fronterizo articula grandes ofertas tur&iacute;sticas y significativos intercambios acad&eacute;micos y de ense&ntilde;anza del espa&ntilde;ol y el portugu&eacute;s, dado que cuenta con cuatro universidades y un centro de investigaci&oacute;n, por un lado: la del Estado do Amazonas en Tabatinga y la Federal do Amazonas, en Benjam&iacute;n Constant; por otro, la sede Amazonia de la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad de la Amazonia del Caquet&aacute; y el Instituto Amaz&oacute;nico de Investigaciones Cient&iacute;ficas SINCHI. Las universidades hacen parte de la red de Universidades Amaz&oacute;nicas (UNAMAZ), que propicia encuentros y tiene inter&eacute;s en ayudar al desarrollo de programas acad&eacute;micos regionales. </p>      <p>En suma, los tres &aacute;mbitos fronterizos –triple frontera de Colombia con Venezuela y Brasil, transici&oacute;n Orinoquia - Amazonia, triple frontera de Colombia con Brasil y Per&uacute;- comparten caracter&iacute;sticas comunes ya que hacen parte de la periferia colombiana, marginada de los distintos circuitos nacionales, y est&aacute;n &#39;sobre-representados&#39; en los m&aacute;s bajos &iacute;ndices de necesidades b&aacute;sicas insatisfechas. Los tres han sido habitados por comunidades ind&iacute;genas, cuyos resguardos han sido interferidos tanto por la colonizaci&oacute;n y las bonanzas no reguladas por el Estado como por la presencia de grupos armados ilegales. El &uacute;ltimo, el trapecio amaz&oacute;nico, es el m&aacute;s poblado y el que tiene las mayores y m&aacute;s diversas relaciones de vecindad con Brasil y la mayor articulaci&oacute;n con procesos internacionales y globales<sup>33, 34</sup>. Las m&uacute;ltiples interacciones entre las poblaciones y los procesos socio-econ&oacute;micos fronterizos son interferidos por legislaciones antag&oacute;nicas, por &oacute;rdenes territoriales discordantes, por sistemas aduaneros enfrentados <a href="#(10)">(10)</a>, por tradiciones institucionales y operativas con pol&iacute;ticas p&uacute;blicas superpuestas, por servicios e inversiones duplicadas, y hasta por diferentes formas de encarar la seguridad. El precario dinamismo binacional no ha permitido superar esas diferencias y avanzar en procesos concretos de cooperaci&oacute;n, desarrollo e integraci&oacute;n transfronteriza. </p>      <p><b>2. Bajo movimiento migratorio </b></p>      <p>En l as relaciones transfronterizas el l&iacute;mite, que suele ser bastante invisible, se torna, adem&aacute;s, sumamente poroso en dos tipos de situaciones migratorias. La primera, la que se genera por las incursiones de <i>garimpeiros </i>brasile&ntilde;os que llegan a extraer el oro, cuyas actividades, adem&aacute;s de ilegales, producen repercusiones sociales y ambientales negativas en los dos primeros &aacute;mbitos fronterizos cuando ingresan con sus dragas en &aacute;reas colombianas de reserva forestal o en asentamientos ind&iacute;genas, y utilizan a su arbitrio operadores e insumos venezolanos, peruanos o colombianos. La segunda situaci&oacute;n se produce en la zona fronteriza m&aacute;s poblada. All&iacute;, personas de ambos pa&iacute;ses traspasan a diario la l&iacute;nea lim&iacute;trofe por su recorrido de la vivienda al trabajo, en busca de bienes y servicios seg&uacute;n las disponibilidades locales o lo que resulte m&aacute;s conveniente adquirir en uno u otro lado, m&aacute;s a&uacute;n cuando al menos el 40% de la poblaci&oacute;n de Leticia, Tabatinga y Santa Rosa tienen triple nacionalidad: colombiana, brasile&ntilde;a y peruana. </p>      <p>En cuanto a la migraci&oacute;n no fronteriza, el convenio firmado por Colombia y Brasil, en 1972, permite que los ciudadanos de un pa&iacute;s ingresen sin visa al territorio del otro por un periodo de noventa d&iacute;as, prorrogable hasta por 180 d&iacute;as, a partir de los cuales se exige una visa, sea de estudios o de trabajo. Seg&uacute;n funcionarios de la embajada de Brasil en Bogot&aacute;, aproximadamente 5.000 brasile&ntilde;os residen en Colombia, 40% de los cuales ejercen labores en empresas multinacionales y brasile&ntilde;as, 30% tiene pareja colombiana y estatus de residente, y el 30% restante son misioneros religiosos. Seg&uacute;n el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de Colombia, un promedio de 14.000 brasile&ntilde;os en distinta calidad han circulado en Colombia desde finales de los noventa, como lo muestra el <a href="#tab1">cuadro 1</a>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="tab1"></a><a href="img/revistas/anpol/v19n58/v19n58a01tab1.JPG" target="_blank">CUADRO 1</a> </p>  Por su parte, la embajada de Brasil expide visas a tres tipos de migrantes colombianos. El primero, con el mayor flujo, est&aacute; constituido por estudiantes de posgrados o doctorados, 350 de los cuales recibieron en 2005 ese tipo de visa, y se trata de un sector que suele regresar a Colombia al finalizar sus estudios. El siguiente grupo es el de los colombianos que trabajan en multinacionales en Brasil -en Petrobras en particular- y que se trasladan a ese pa&iacute;s con su familia. El tercer grupo en n&uacute;mero –cinco en 2005- y de m&aacute;s reciente migraci&oacute;n, es el de personal directivo de empresas colombianas que invierten en Brasil. No es posible establecer con precisi&oacute;n la cantidad de colombianos que se quedan en Brasil con o sin visa; los registrados en los consulados son muy pocos y no representan ni una quinta parte de la poblaci&oacute;n estimada por esas mismas entidades que -como lo muestra el <a href="#tab2">cuadro 2</a>- no alcanzar&iacute;an a los 20.000, y se encuentran en especial en Sao Paulo, Brasilia, R&iacute;o y Manaos; en esta &uacute;ltima ciudad parecer&iacute;a ser mayor la poblaci&oacute;n colombiana que reside o circula en torno a diverso tipo de negocios.</p>     <p align="center"><a name="tab2"></a><img src="img/revistas/anpol/v19n58/v19n58a01tab2.JPG"></p>     <p>Pese a la no existencia de cifras exactas se observa que se trata de una baja migraci&oacute;n, comparada con aquella hacia otros pa&iacute;ses vecinos como Ecuador, que ha aumentado debido a la agudizaci&oacute;n del conflicto colombiano. En la escasa densidad de las relaciones de todo orden entre los dos pa&iacute;ses influye tal vez la lejan&iacute;a de Leticia con respecto a otras ciudades del interior de Colombia, expulsoras de poblaci&oacute;n, el idioma diferente y el hecho de que no se haya producido un fuerte desplazamiento en las zonas en donde Colombia limita con Brasil que, adem&aacute;s, son bastante despobladas. </p>      <p><b>3. D&eacute;bil relaci&oacute;n bilateral y discrepancias en &oacute;rganos multilaterales </b></p>      <p>Luego del dif&iacute;cil proceso de delimitaci&oacute;n fronteriza adelantado durante el siglo XIX y debido a las complejas caracter&iacute;sticas de las zonas atravesadas por la l&iacute;nea lim&iacute;trofe, no faltaron a lo largo del siglo XX confusiones entre Colombia y Brasil para la demarcaci&oacute;n de algunos trechos y el establecimiento de un r&eacute;gimen de navegaci&oacute;n en ciertos r&iacute;os. De ah&iacute; que durante todo el siglo XX, las interacciones entre las canciller&iacute;as de ambos pa&iacute;ses estuvieran concentradas en solucionar las dudas y los problemas de demarcaci&oacute;n a trav&eacute;s de comisiones mixtas de inspecci&oacute;n de hitos y de elaboraci&oacute;n de la cartograf&iacute;a de la &quot;raya&quot;. El resto del amplio espectro de relaciones posibles ha quedado en el olvido. Ni siquiera han sido intensas las relaciones m&aacute;s tradicionales, a trav&eacute;s de las representaciones diplom&aacute;ticas, que m&aacute;s bien han mostrado los desfases propios de las diplomacias de cada pa&iacute;s. Mientras en el caso de Brasil predominan los funcionarios de carrera, en el colombiano la escogencia de los embajadores est&aacute; ligada a la din&aacute;mica clientelista del pago de favores pol&iacute;ticos, lo que ha impedido tener verdaderos diplom&aacute;ticos eficaces, ha generado malestar en Itamaraty y ha hecho perder oportunidades para un manejo adecuado de los asuntos fronterizos o binacionales. </p>      <p>El bajo nivel de relaciones tambi&eacute;n se expresa en el funcionamiento rutinario de mecanismos bilaterales como la Comisi&oacute;n mixta de Cooperaci&oacute;n, Educaci&oacute;n y Cultura, y la Comisi&oacute;n de Vecindad e Integraci&oacute;n. Esta &uacute;ltima, creada por los presidentes de los dos pa&iacute;ses el 3 de septiembre de 1991, s&oacute;lo se puso en marcha tres a&ntilde;os despu&eacute;s y no se ha reunido ni siquiera una vez por a&ntilde;o, a pesar de la amplia gama de asuntos que debe atender. Con todo, los temarios de sus reuniones -como se aprecia en el <a href="#anexo1">anexo 1</a>-, han ayudado al menos a enumerar asuntos centrales de la agenda binacional. La principal limitaci&oacute;n de la Comisi&oacute;n consiste en que ha sido un mecanismo asesor que no cuenta con capacidad t&eacute;cnica y operativa, no logra atender distintas dimensiones de la relaci&oacute;n ni dar cabida a los diversos actores que participan de manera espont&aacute;nea en la vida de las fronteras o influyen en su din&aacute;mica con diversos programas; otra limitaci&oacute;n tiene que ver con la falta de avances reales en la armonizaci&oacute;n de los diferentes enfoques y mecanismos de atenci&oacute;n de los distintos temas de la agenda, lo que lleva a que algunos problemas, como el ambiental, est&eacute;n agrav&aacute;ndose d&iacute;a a d&iacute;a ante la ausencia de reg&iacute;menes comunes de regulaci&oacute;n <a href="#(11)">(11)</a>. </p>      <p>Entre Brasil y Colombia no ha habido discrepancia en asumir la Amazonia como patrimonio de los estados que la conforman, como lo plantea el Tratado de Cooperaci&oacute;n Amaz&oacute;nica, a diferencia de lo que sostienen diversos organismos internacionales controlados por los pa&iacute;ses del Norte, que la consideran patrimonio de la humanidad. Las discrepancias se han presentado en torno a otros asuntos. Medios colombianos vinculados a las negociaciones ambientales tienen la percepci&oacute;n de que en su actividad internacional los representantes de Brasil asumen la cuesti&oacute;n amaz&oacute;nica como si fuera asunto de su exclusiva competencia y no buscan actuar conjuntamente con el resto de pa&iacute;ses amaz&oacute;nicos. Al mismo tiempo, los medios colombianos perciben incoherencia entre discursos de protecci&oacute;n de la Amazonia y concesiones madereras y empresariales que, aunque conllevan destrucci&oacute;n de poblaciones y ecosistemas, son defendidas por Brasil como un esfuerzo por lograr su control y evitar su desnacionalizaci&oacute;n. En cambio, para sectores brasile&ntilde;os, Colombia ha mirado a la Amazonia s&oacute;lo como un lugar de lejanas zonas de colonizaci&oacute;n y de problemas de seguridad, mientras que Brasil lo ha hecho parte central de su identidad y sus intereses nacionales. Esas percepciones no tuvieron procesamiento en los veinte a&ntilde;os de l TCA ni lo han tenido en casi una d&eacute;cada de la Organizaci&oacute;n del Tratado de Cooperaci&oacute;n Amaz&oacute;nica (OTCA), creada el 14 de diciembre de 1998, para institucionalizar las relaciones amaz&oacute;nicas . Como se aprecia en el <a href="#anexo2">anexo 2</a>, el Tratado y la OTCA no han tenido gran dinamismo. Tampoco la Iniciativa Amaz&oacute;nica , propuesta por Brasil en 1992 con el prop&oacute;sito de coordinar algunas posiciones en la cumbre de Naciones Unidas para el medio ambiente, tuvo mayores desarrollos. A esas diferentes percepciones se le ha agregado el temor de diversos sectores gubernamentales, sociales y de opini&oacute;n de Brasil de una internacionalizaci&oacute;n de la Amazonia por el aumento de conexiones globales del conflicto colombiano, y en particular por la creciente presencia, estadounidense entre otras, en la Amazonia colombiana. </p>      <p>Guardando las proporciones en lo que cada uno representa, Colombia y Brasil han tenido coincidencias espont&aacute;neas en algunos aspectos de su estrategia de inserci&oacute;n internacional como, por ejemplo, en la adhesi&oacute;n a los reg&iacute;menes globales -de medio ambiente, derechos humanos, seguridad, comercio- y en su participaci&oacute;n en los foros multilaterales. Sus diplomacias enfrentan, aunque de diversa manera, los mismos constre&ntilde;imientos –entre otros, los cambios internacionales y globales, el peso de la visi&oacute;n economicista de la inserci&oacute;n internacional, la subordinaci&oacute;n a las directrices de la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica, la renovada centralidad alcanzada por la pol&iacute;tica dom&eacute;stica en el proceso de formaci&oacute;n de la pol&iacute;tica exterior. A m&aacute;s del diferente alcance de sus aparatos diplom&aacute;ticos, entre ambos pa&iacute;ses ha existido un fuerte contraste entre la visi&oacute;n universalista propia de la diplomacia brasile&ntilde;a, que se expresa en la manera como asume a su pa&iacute;s como jugador y comerciante global, y el fuerte enclaustramiento colombiano en el mundo andino. M&aacute;s recientemente, las diferencias se han centrado en la distinta relaci&oacute;n de ambos pa&iacute;ses con Estados Unidos. </p>      <p>Esas diferencias no s&oacute;lo tienen que ver con la presencia de Estados Unidos en el conflicto colombiano sino tambi&eacute;n con las alianzas que Washington propicia en &aacute;mbitos hemisf&eacute;ricos. Un ejemplo se vivi&oacute; en las votaciones para secretario general de la OEA , en 2005. Brasil acompa&ntilde;&oacute; desde el comienzo al chileno Jos&eacute; Miguel Insulza mientras Colombia apoy&oacute; inicialmente a los candidatos de Estados Unidos, primero el salvadore&ntilde;o Francisco Fl&oacute;rez y con su renuncia, al mexicano Luis Ernesto Derbez. S&oacute;lo en la sexta y &uacute; ltima votaci&oacute;n, luego de la renuncia de Derbez, Colombia se uni&oacute; a Brasil en el apoyo a Insulza <sup>35</sup>. </p>      <p>Algo similar ocurri&oacute; en la votaci&oacute;n para presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en julio de 2005, aunque en este caso la discrepancia no revel&oacute; un diferente alineamiento internacional sino una natural competencia entre candidatos nacionales. El colombiano Luis Alberto Moreno fue elegido en la primera vuelta con una votaci&oacute;n regional de 20 de los 28 pa&iacute;ses americanos que hacen parte del BID, frente al brasile&ntilde;o Joao Sayad, que obtuvo 7, y en la votaci&oacute;n de accionistas el colombiano alcanz&oacute; 26 votos, equivalentes al 56.07%, mientras el brasile&ntilde;o obtuvo 13, o sea el 33.64%, y el peruano Pedro Pablo Kuczynski el 1.44% <sup>36, 39</sup>. En esta votaci&oacute;n, aunque el apoyo de Estados Unidos fue decisivo, tambi&eacute;n lo fue la campa&ntilde;a colombiana, que logr&oacute; generar una amplia alianza. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En Naciones Unidas ambos pa&iacute;ses presentan diferencias en algunos asuntos como la reforma del Consejo de Seguridad, y relativa coincidencia en temas sobre los que votan las asambleas. En cuanto a las diferencias, desde hace muchos a&ntilde;os Brasil ambiciona un asiento permanente en el Consejo, dotado adem&aacute;s con poder de veto. Colombia no ha compartido esa pretensi&oacute;n, en principio, con el argumento de que siempre se ha opuesto al veto , pero tambi&eacute;n porque los diplom&aacute;ticos colombianos perciben que Brasil s&oacute;lo toma en cuenta sus propios intereses y juega seg&uacute;n su particular conveniencia como <i>outsider </i> o como &quot;hermano mayor&quot; . Por eso las dos naciones se han visto enfrentadas en distintos g rupos de pa&iacute;ses que trabajan en la reforma del Consejo<sup>40</sup> <a href="#(12)">(12)</a>. En cuanto a la coincidencia , como lo muestra el <a href="#anexo3">anexo 3</a>, Colombia y Brasil han mantenido entre 1997 y 2004 m&aacute;s o menos un tipo de votaci&oacute;n similar en las asambleas de Naciones Unidas , aunque parad&oacute;jicamente Brasil tiene m&aacute;s votos comunes con Estados Unidos que Colombia. En los tres &uacute;ltimos a&ntilde;os los votos coincidentes de ambos pa&iacute;ses con Estados Unidos se han reducido y han aumentado las abstenciones. </p>      <p>Luego de ser fuertes competidores como productores y exportadores de caf&eacute;, Brasil y Colombia han emprendido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os una ofensiva diplom&aacute;tica conjunta frente a los cultivadores de Centroam&eacute;rica y Asia para acelerar y garantizar el programa de retenci&oacute;n hasta de un 20% de exportaciones del grano, tal como fue acordado en Londres, en mayo de 2000, por la Asociaci&oacute;n de Pa&iacute;ses Productores de Caf&eacute; y otros cultivadores, con la intenci&oacute;n de recuperar los precios internacionales <sup>41</sup>. As&iacute; ocurri&oacute; en 2003 , en marzo en Brasilia y en septiembre en Cartagena, cuando Lula y Alvaro Uribe acordaron mecanismos conjuntos para el fortalecimiento de la comercializaci&oacute;n del caf&eacute; en los mercados internacionales <sup>42</sup>. </p>      <p>En s&iacute;ntesis, esta primera parte nos muestra fuertes interacciones sociales y ambientales de los pobladores fronterizos colombianos con sus vecinos locales, algunas de ellas articuladas a din&aacute;micas internacionales o globales, mientras se presenta un enorme aislamiento de esas mismas poblaciones con respecto al resto de Colombia, incluso para el &uacute;ltimo &aacute;mbito –el trapecio-, que por razones de soberan&iacute;a ha dependido directamente de Bogot&aacute;. Se revelan as&iacute; mismo traspaso cotidiano de la l&iacute;nea fronteriza y baja migraci&oacute;n binacional, agenda binacional y mecanismos para tramitarla con poco dinamismo, convergencias espont&aacute;neas en &oacute;rganos regionales e internacionales y crecientes divergencias reforzadas por la distinta alineaci&oacute;n actual con Estados Unidos. </p>      <p><b>II. PROBLEMAS COMPARTIDOS Y ACERCAMIENTO EN </b><b>SEGURIDAD Y COMERCIO </b></p>       <p>A pesar de los enormes problemas y las posibilidades que ofrece la relaci&oacute;n, entre Colombia y Brasil, han existido pocos y limitados v&iacute;nculos bilaterales fuera de las interacciones intra&eacute;tnicas binacionales o entre los habitantes fronterizos en especial del &aacute;mbito m&aacute;s poblado. Sin embargo, la situaci&oacute;n ha empezado a cambiar en el nivel intergubernamental y empresarial, en materia de seguridad y comercio. </p>      <p><b>1. Problem&aacute;tica, percepciones y acuerdos de seguridad </b></p>      <p>Tres dimensiones centrales nos permiten acercarnos al tema de seguridad en las relaciones colombo - brasile&ntilde;as: la situaci&oacute;n espec&iacute;fica en sus diversas manifestaciones locales, nacionales, binacionales o transnacionales; las percepciones de amenaza de diversos actores de ambos lados; y los acuerdos a los que han ido llegando los gobiernos de los dos pa&iacute;ses para hacerle frente a esa problem&aacute;tica. </p>       <p><i>Fuentes de inseguridad </i></p>       <p>Las mayores fuentes de inseguridad fronteriza se derivan de la delincuencia com&uacute;n, de la confrontaci&oacute;n armada que vive Colombia y de sus nexos con los cultivos ilegales y el tr&aacute;fico de drogas. La delincuencia com&uacute;n se concentra en el robo de motos, en particular entre Leticia y Tabatinga, aunque tambi&eacute;n se relaciona con actividades encadenadas a la criminalidad organizada dedicada al tr&aacute;fico il&iacute;cito de piedras preciosas o a la biopirater&iacute;a, por ejemplo, de especies silvestres protegidas, as&iacute; como al contrabando de madera fina aprovechando la no coincidencia en las normas de ambos pa&iacute;ses sobre veda, tala, extracci&oacute;n, transporte y comercializaci&oacute;n del producto. Las normas colombianas proh&iacute;ben la comercializaci&oacute;n y el transporte de ese tipo de madera, pero en Brasil existe un &aacute;rea productora que por su cercan&iacute;a a la l&iacute;nea lim&iacute;trofe dificulta las actividades de control, facilita la adulteraci&oacute;n de autorizaciones y multiplica la dificultad de vigilancia por parte de las autoridades sobre los r&iacute;os compartidos <sup>43 - 46</sup>. </p>      <p>La otra problem&aacute;tica de seguridad proviene de la confrontaci&oacute;n armada colombiana aunque no obedece propiamente a su derrame. Dada la naturaleza de la frontera colombo - brasile&ntilde;a, de baja poblaci&oacute;n, dif&iacute;cil acceso y alejada de los centros urbanos, no es &eacute;sta una de las zonas m&aacute;s afectadas. As&iacute; lo muestran algunos de los indicadores del conflicto. Con relaci&oacute;n a lo ocurrido en la totalidad de los municipios y corregimientos fronterizos colombianos antes de su agravamiento, entre 1980-1996, en las zonas colombianas pr&oacute;ximas a Brasil, se registr&oacute; el 2,53% de la presencia de agentes de violencia; luego, con su agudizaci&oacute;n entre 1997-2003, se registr&oacute; el 2,04% de los ataques guerrilleros a poblaciones, el 2,54% de secuestros, el 0,97% de cultivos de coca, el 0,77% de acciones terroristas ocurridos en zonas fronterizas colombianas <sup>47</sup>. La revisi&oacute;n de hechos relacionados con la confrontaci&oacute;n ocurridos en esa frontera y registrados por el peri&oacute;dico de mayor circulaci&oacute;n colombiana, contenidas en el <a href="#anexo4">anexo 4</a> –y que podr&iacute;an ser m&aacute;s si se revisa tambi&eacute;n la prensa brasile&ntilde;a-, nos permite un primer acercamiento a lo que all&iacute; ocurre. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En cambio, de esa revisi&oacute;n se desprende que la mayor problem&aacute;tica del conflicto colombiano para Brasil parece estar ubicada en la articulaci&oacute;n de la confrontaci&oacute;n armada con la actividad del crimen organizado, ligado a las drogas il&iacute;citas y a sus delitos conexos. Esa problem&aacute;tica ven&iacute;a impactando de tiempo atr&aacute;s la triple frontera brasile&ntilde;a – colombo – peruana, a sus tres ciudades Tabatinga, Leticia y Santa Rosa y a otros &aacute;mbitos en los que han aumentado los cultivos de hoja de coca, estimulados por actores armados irregulares. El aumento de cultivos y tr&aacute;fico ha generado varios efectos: mayores requisas y retenciones que limitan las interacciones fronterizas cotidianas, corrupci&oacute;n de autoridades civiles, policiales y militares, deforestaci&oacute;n de partes de la selva y contaminaci&oacute;n de algunos r&iacute;os as&iacute; como colonizaci&oacute;n violenta viabilizada por la bonanza ilegal, o depresi&oacute;n econ&oacute;mica y reversi&oacute;n de la colonizaci&oacute;n cuando se erradican los cultivos. A su vez, la expansi&oacute;n de la producci&oacute;n y el tr&aacute;fico de coca&iacute;na han ampliado el uso y la disputa por el control de r&iacute;os para sacar hacia el exterior la droga refinada. Por su lado, los programas de fumigaci&oacute;n en el Putumayo han tenido consecuencias ambientales y sociales no atendidas. </p>      <p>Adem&aacute;s, la amplia regi&oacute;n fronteriza es fuente de interacciones entre la confrontaci&oacute;n colombiana y la problem&aacute;tica de Brasil ligada a las drogas -tr&aacute;fico de precursores qu&iacute;micos, pasta b&aacute;sica, clorhidrato de coca&iacute;na, lavado de activos, consumo, transacciones de coca&iacute;na por armas <sup>48</sup>. Hay que recordar la captura y detenci&oacute;n, el 19 de abril de 2001, en el territorio colombiano de Barrancominas (Guain&iacute;a), del narcotraficante brasile&ntilde;o Luis Fernando da Costa, &quot;Fernandinho&quot;, a quien las FARC le daban refugio y protecci&oacute;n <sup>49</sup><a href="#(13)">(13)</a>, o la rese&ntilde;a del peri&oacute;dico <i>O Estado de Sao Paulo </i>de refugios de las FARC en Brasil como parte de las mismas transacciones <sup>50</sup>. Autoridades de Brasil aseguraron que &quot;Fernandinho&quot;, adem&aacute;s de manejar el 60% del negocio de las drogas en ese pa&iacute;s, traficaba con armas por Surinam, Brasil, Colombia y Paraguay; y comisarios de la polic&iacute;a federal brasile&ntilde;a aseguraron que con frecuencia capturan personas dedicadas al intercambio de coca&iacute;na por armas en localidades fronterizas con Colombia o aviones brasile&ntilde;os con droga y con armas para la guerrilla colombiana <sup>51</sup>. </p>      <p><i>Percepciones de amenaza </i></p>      <p>Del lado colombiano, en uno u otro momento, distintos actores gubernamentales y militares as&iacute; como miembros de las agencias de inteligencia y de seguridad p&uacute;blica han ido percibiendo como fuente de inseguridad los desacuerdos brasile&ntilde;os con las pol&iacute;ticas colombianas de Seguridad democr&aacute;tica y las relaciones de sectores brasile&ntilde;os con las FARC <sup>52</sup>. Irrita en diversos medios colombianos que distintos sectores brasile&ntilde;os no vean sus propias implicaciones en el problema de las drogas sino que lo asuman como un asunto exclusivo de Colombia <sup>53</sup>que se traslada hacia Brasil <sup>54</sup>. Todos ellos han temido que esas percepciones brasile&ntilde;as presionen en contra de un entendimiento sostenible en materia de defensa y seguridad para hacerle frente a los problemas comunes, y abran el camino a una peligrosa xenofobia anticolombiana. Otros sectores del pa&iacute;s, de car&aacute;cter gubernamental, acad&eacute;mico y de formadores de opini&oacute;n, m&aacute;s que percibir amenazas observan oportunidades y han llamado una y otra vez a atender las preocupaciones brasile&ntilde;as en materia de seguridad para, a partir de ellas, construir formas de actuaci&oacute;n conjunta frente a problemas comunes. Adem&aacute;s, insisten en que, a pesar de las posiciones discrepantes entre los actuales gobiernos de Colombia y Brasil, o justamente por ello, Brasil puede jugar un papel decisivo en los acercamientos para un di&aacute;logo con las guerrillas o con el gobierno venezolano, tendiente a encontrar acuerdos duraderos. </p>      <p>Del lado brasile&ntilde;o, actores externos a la presidencia y la canciller&iacute;a, en donde existe cierto temor por un eventual desbordamiento del conflicto colombiano y perciben que &eacute;ste ha internacionalizado la Amazonia y ha agudizado sus problemas de seguridad, incluidos los que desde hace varias d&eacute;cadas padecen las <i>favelas </i> de R&iacute;o de Janeiro . La percepci&oacute;n de otros actores frente al conflicto colombiano est&aacute; atravesada por sus propias expectativas. Primero, las fuerzas armadas han sabido sacarle partido a su s&oacute;lida ubicaci&oacute;n en el proceso democr&aacute;tico y a su traslado del sur al norte de Brasil, motivado por la agudizaci&oacute;n del conflicto colombiano y por la crisis de cada uno de los dem&aacute;s pa&iacute;ses andinos. Ambos factores han contribuido, tanto a que los militares hayan logrado que el proceso de revisi&oacute;n e institucionalizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica de defensa se ponga a tono con las nuevas percepciones de amenaza, como a que ellos mismos encuentren su lugar en el dise&ntilde;o de las nuevas pol&iacute;ticas de defensa, conquisten un nuevo tipo de legitimidad en las cuestiones dom&eacute;sticas, elemento muy importante en sus negociaciones por recursos, y puedan reconstituir una agenda positiva en momentos de crisis de su identidad y de cambio de las funciones que ten&iacute;an bajo la dictadura y la Guerra Fr&iacute;a. Segundo, los estados del Norte de Brasil, que tambi&eacute;n adelantan una negociaci&oacute;n en el proceso de redefinici&oacute;n de la defensa y la seguridad, a partir de su propia percepci&oacute;n de amenaza del conflicto colombiano, tratan de unir cuestiones de pol&iacute;tica exterior y de defensa –derivadas de la relaci&oacute;n con Colombia- con asuntos dom&eacute;sticos -intereses de grandes propietarios de tierra, de comunidades ind&iacute;genas y de la sociedad pol&iacute;tica local. Tercero, el parlamento, que participa en ese di&aacute;logo y en la agenda de negociaci&oacute;n con las fuerzas armadas, ha venido incluyendo temas de seguridad dentro de sus agendas y ha tomado iniciativas frente al conflicto colombiano <sup>55</sup>. Cuarto, la opini&oacute;n p&uacute;blica, la intelectualidad y la academia observan con mayor inter&eacute;s el desenvolvimiento del conflicto colombiano <sup>56</sup> y de alguna manera reproducen las percepciones de los sectores anteriores. </p>      <p>Las diferencias en las percepciones de amenaza corresponden a discrepancias en cuanto a la naturaleza y forma de tratar el conflicto colombiano, su dimensi&oacute;n militar y su aspecto diplom&aacute;tico. Sin embargo, en algunas de ellas pesan m&aacute;s la desinformaci&oacute;n o el desconocimiento de los procesos pol&iacute;ticos que vive el otro pa&iacute;s, desconocimiento que es mutuo, entre otras cosas, porque la informaci&oacute;n de un pa&iacute;s sobre el otro es insuficiente y distorsionada. En el centro de las preocupaciones que tienen forjadores de opini&oacute;n colombianos est&aacute;n las urgencias nacionales, un gran localismo y muchos prejuicios. Para los brasile&ntilde;os, la informaci&oacute;n que brindan los medios de comunicaci&oacute;n no les ayuda a entender la evoluci&oacute;n del conflicto ni la existencia en Colombia de una saturaci&oacute;n nacional con la confrontaci&oacute;n. Todo ello genera temor de tratar con Colombia, pa&iacute;s que no siempre les deja claro si valora la participaci&oacute;n de Brasil en su problem&aacute;tica. Este desfase de perspectivas dificulta la construcci&oacute;n de unas relaciones m&aacute;s s&oacute;lidas y de mecanismos compartidos en materia de seguridad. </p>      <p><i>Cooperaci&oacute;n y acci&oacute;n contra la inseguridad </i></p>      <p>Ante la agudizaci&oacute;n del conflicto, hacia finales de los a&ntilde;os noventa Brasilia se limit&oacute; a hacer declaraciones gen&eacute;ricas en favor de la paz de acuerdo con su tradici&oacute;n diplom&aacute;tica de defensa de los principios de soberan&iacute;a y no intervenci&oacute;n en asuntos internos de otros estados . El presidente Fernando Enrique Cardoso otorg&oacute; un apoyo discreto a las actuaciones del gobierno de Andr&eacute;s Pastrana en la apertura y terminaci&oacute;n de los di&aacute;logos con las guerrillas. Con todo hubo discrepancias sobre las opciones gubernamentales colombianas y sobre la participaci&oacute;n de Brasil en los mecanismos del gobierno de Pastrana. El hecho de que el gobierno colombiano no hubiera incluido a Brasil en la comisi&oacute;n internacional de paz <sup>57</sup>, fue asumido por Itamaraty como expresi&oacute;n de una escasa valoraci&oacute;n de su actuaci&oacute;n diplom&aacute;tica. A su vez, San Carlos consider&oacute; inexplicable la ausencia de Brasil en una mesa de donantes conformada para buscar apoyos al proceso de paz por entonces iniciado. Sin embargo, tan pronto fue elegido Uribe, Cardoso le puso a su disposici&oacute;n la experiencia de Brasil en la b&uacute;squeda de soluciones pac&iacute;ficas <sup>58</sup>. </p>      <p>Luego, entre Uribe y Lula, varios factores contribuyeron a generar temores y distancias iniciales. Los ofrecimientos de Lula en su campa&ntilde;a de mediar en las negociaciones del gobierno con las FARC, suscitaron rechazo en sectores gubernamentales y de opini&oacute;n colombianos, muy influidos por los anuncios internacionales de los grandes desastres que se seguir&iacute;an si Lula era elegido, pero sobre todo por el temor de que el acercamiento de Lula y Hugo Ch&aacute;vez ampliara el abanico de la neutralidad anunciada por este &uacute;ltimo, que igualaba el gobierno elegido con las guerrillas. Luego de su posesi&oacute;n, Lula se comunic&oacute; con varios de sus colegas suramericanos y les propuso realizar una reuni&oacute;n sobre diversos temas, entre ellos el de la situaci&oacute;n colombiana. Como la iniciativa no hab&iacute;a sido consultada con Uribe, la protesta del presidente logr&oacute; que se cambiara la reuni&oacute;n anunciada por otra que se llev&oacute; a cabo en Bogot&aacute; <sup>59</sup>. Por &uacute;ltimo, la &quot;diplomacia del micr&oacute;fono&quot; practicada por funcionarios de Colombia –el Ministro del Interior y de Justicia- y de Brasil –el Asesor de Relaciones exteriores de Lula- aument&oacute; los temores y la tensi&oacute;n. </p>      <p>Sin embargo, estos malos auspicios pronto se diluyeron cuando Itamaraty y San Carlos, aun en medio del aumento de mutuas prevenciones, lograron f&oacute;rmulas diplom&aacute;ticas de entendimiento y llegaron a acuerdos a trav&eacute;s de frecuentes reuniones presidenciales, diez en el primer gobierno de Uribe como se aprecia en el <a href="#tab3">cuadro 3</a>, frente a una en el per&iacute;odo de Pastrana<sup>60</sup> El gobierno de Lula ha respetado las decisiones de seguridad tomadas por Uribe, aunque &eacute;stas sean con frecuencia criticadas en medios estatales y de opini&oacute;n brasile&ntilde;a, y adem&aacute;s ha ofrecido sus buenos oficios <sup>61</sup> y ha mostrado su disposici&oacute;n para ayudar a un acercamiento entre los gobiernos de Colombia y Venezuela <sup>62</sup>. Por su parte, la canciller&iacute;a colombiana ha mostrado inter&eacute;s en que el gobierno de Brasil ayude a una posible reuni&oacute;n de las FARC con la ONU en suelo brasile&ntilde;o <sup>63</sup>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="tab3"></a><a href="img/revistas/anpol/v19n58/v19n58a01tab3.JPG" target="_blank">CUADRO 3</a> </p>     <p>Pese a esos acercamientos entre Brasil y Colombia, adem&aacute;s de percepciones distintas, han existido otros desacuerdos en materia de seguridad. Estos se han expresado, ante todo, frente a la naturaleza de la confrontaci&oacute;n colombiana, a estrategias como el Plan Colombia, la pol&iacute;tica de Seguridad democr&aacute;tica y la declaratoria de las guerrillas como terroristas. As&iacute; mismo, hay diferencias con relaci&oacute;n al inter&eacute;s expresado por el gobierno de Uribe de analizar la posibilidad de conformar fuerzas regionales dispuestas incluso, si fuera necesario, a intervenir militarmente en casos como el colombiano y examinar, para ello, por ejemplo, posibles modificaciones del Tratado Interamericano de Asistencia Rec&iacute;proca (TIAR). Colombia y Brasil no han podido concretar acuerdos sobre el SIVAM - SIPAM, el ambicioso proyecto brasile&ntilde;o de seguridad y protecci&oacute;n ambiental, que pretende controlar el espacio amaz&oacute;nico con aviones, radares y sat&eacute;lites, seg&uacute;n exministros de defensa colombianos porque son muy altos los costos financieros de los servicios ofrecidos por Brasil, y seg&uacute;n fuentes brasile&ntilde;as, por presiones estadounidenses en contra o por incompatibilidad con los acuerdos que Colombia tiene con Washington. </p>      <p>No obstante las percepciones y los desacuerdos entre los dos pa&iacute;ses, existe un enorme espacio para diversos entendimientos. As&iacute; ha venido ocurriendo desde 2003, como se observa en el <a href="#anexo5">anexo 5</a>. Los acuerdos muestran un compromiso de mayor cooperaci&oacute;n fronteriza y de combate conjunto a distintas formas de criminalidad organizada, como la producci&oacute;n y tr&aacute;fico de drogas y el terrorismo, considerados seg&uacute;n la percepci&oacute;n de amenaza que de ellos tiene cada pa&iacute;s y los consensos asumidos en la ONU y la OEA al respecto. Adem&aacute;s del funcionamiento rutinario y un poco lento frente a las necesidades de la comisi&oacute;n mixta antidrogas, se ha intentado crear grupos de trabajo y se han incrementado las reuniones de alto nivel en materia de seguridad. Una dificultad para que los acuerdos y mecanismos funcionen es la poca disponibilidad de recursos que se les asigna, lo que limita la capacidad de actuar, incluso en el corto plazo. </p>      <p>Para enfrentar las consecuencias del conflicto armado en la precaria situaci&oacute;n fronteriza es muy poco lo que, en el terreno econ&oacute;mico y social, ambos pa&iacute;ses han hecho, bien sea por separado o en conjunto. La mayor respuesta a la inseguridad ha sido militar aunque de manera diferenciada. Colombia tiene escasa presencia militar en la zona fronteriza y &eacute;sta es forzosamente m&oacute;vil en raz&oacute;n del conflicto, y para el control territorial intenta instalar dispositivos policiales en los m&aacute;s importantes poblados. La mayor concentraci&oacute;n militar y policial se ubica en Leticia. En cambio, seg&uacute;n el comandante del ej&eacute;rcito brasile&ntilde;o, hacia mediados de 2003, Brasil contaba en la frontera con Colombia con 5.000 de los 23.000 hombres que tiene desplegados en toda la regi&oacute;n amaz&oacute;nica y que equivalen al 12% del total del ej&eacute;rcito brasile&ntilde;o<sup>64</sup>. El comando militar amaz&oacute;nico, con centro en Manaos, tiene diez bases, cuatro brigadas de infanter&iacute;a de selva, un grupo de ingenieros, un comando naval y dos a&eacute;reos, sin contar la Polic&iacute;a Federal. Con la venia colombiana, como lo se&ntilde;alan oficiales de ambos pa&iacute;ses, soldados y polic&iacute;as brasile&ntilde;os requisan toda embarcaci&oacute;n –sea cual sea su bandera y as&iacute; vaya por el lado colombiano del r&iacute;o–, piden documentos e interrogan a la tripulaci&oacute;n <sup>65</sup>. </p>      <p>Resumiendo, pese a las divergencias, la existencia de problem&aacute;ticas transnacionales que tienen componentes dif&iacute;ciles de resolver por uno solo de los dos estados, ha llevado a la generaci&oacute;n de algunos acuerdos y mecanismos de cooperaci&oacute;n, intercambio de informaci&oacute;n, y cierta coordinaci&oacute;n judicial, a&eacute;rea y militar. En cambio, las medidas de confianza mutua y el funcionamiento de las comisiones binacionales frente al tema de seguridad a&uacute;n son precarias. Los niveles de acuerdo, aunque son los m&aacute;s significativos que ha logrado el gobierno de Colombia con sus vecinos, no configuran una agenda cooperativa como la que Brasil mantiene con Argentina, Uruguay y Paraguay en el marco del Mercosur, que ha desactivado percepciones de amenaza en el Cono Sur y ha aumentado la coordinaci&oacute;n de pol&iacute;ticas de defensa y seguridad. </p>      <p><b>2. </b><b>Incipiente integraci&oacute;n comercial </b></p>      <p>Dos din&aacute;micas nos permiten acercarnos al estado de la integraci&oacute;n entre los dos pa&iacute;ses: una revisi&oacute;n de la evoluci&oacute;n reciente de los intercambios comerciales y los acuerdos CAN – Mercosur. </p>      <p><i>Temores y primeros acercamientos </i></p>      <p>Las relaciones comerciales entre Colombia y Brasil han sido escasas. A nivel fronterizo la econom&iacute;a de subsistencia no permite mayores intercambios. En el &aacute;mbito m&aacute;s poblado la actividad comercial se ha emparejado entre Leticia y Tabatinga en cuanto a volumen y movimiento de productos que llegan del interior de Colombia, Brasil o Per&uacute; <a href="#(14)">(14)</a>. La industria tur&iacute;stica, la artesan&iacute;a a ella ligada, la explotaci&oacute;n de maderas y frutas amaz&oacute;nicas articula algunos peque&ntilde;os circuitos comerciales regionales. A nivel de los grandes centros productivos de los dos pa&iacute;ses los intercambios son deficitarios para Colombia, como lo muestra el <a href="#tab4">cuadro 4</a>. Los montos no alcanzan al 1% de las exportaciones de cada pa&iacute;s. De hecho, Colombia le exporta cincuenta veces m&aacute;s a Estados Unidos que a Brasil. </p>      <p align="center"><a name="tab4"></a><img src="img/revistas/anpol/v19n58/v19n58a01tab4.JPG"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A pesar de su colindancia geogr&aacute;fica los dos pa&iacute;ses han mantenido una enorme distancia comercial. Los medios de transporte entre ambos han sido precarios, las rutas a&eacute;reas no han sido frecuentes, la infraestructura fluvial ha sido casi inexistente, los costos del transporte mar&iacute;timo han sido altos, no ha habido libre tr&aacute;nsito por las fronteras y ha faltado agilidad y transparencia en los procedimientos aduaneros. Adem&aacute;s, son muy altos los costos y engorrosos los tr&aacute;mites de las exportaciones -transporte, embarque, impuestos por la internalizaci&oacute;n del producto- y de las importaciones -impuestos, desembarque de la carga en el puerto o aeropuerto y entrega hasta el destino final. As&iacute;, mientras el transporte de un contenedor de Cartagena a Nueva York cuesta US $1.450; de Cartagena a R&iacute;o Grande do Sul cuesta el doble <sup>66</sup>. </p>      <p>El acuerdo parcial de complementaci&oacute;n econ&oacute;mica N o 39, suscrito el 12 de agosto de 1999 por Colombia, Ecuador, Per&uacute; y Venezuela con Brasil, entr&oacute; en vigencia por dos a&ntilde;os y empez&oacute; a fortalecer el comercio binacional pero no logr&oacute; superar las dificultades ni las percepciones negativas de ambos lados. Desde Colombia, entre 2002 y 2003 se expres&oacute; un rechazo empresarial y de los gremios econ&oacute;micos al incremento de la relaci&oacute;n con Brasil, m&aacute;s fuerte que a la aproximaci&oacute;n a la econom&iacute;a estadounidense. Los argumentos fueron contradictorios. Primero, aduc&iacute;an que la econom&iacute;a brasile&ntilde;a pod&iacute;a arrasar con la colombiana porque es m&aacute;s fuerte, la producci&oacute;n de los dos pa&iacute;ses no es complementaria y afectar&iacute;a productos metalmec&aacute;nicos, grasa, calzado, telas de algod&oacute;n, papel, cart&oacute;n, c&aacute;rnicos y l&aacute;cteos. Segundo, afirmaban que el sector agropecuario, muy vulnerable y protegido en la CAN, saldr&iacute;a afectado en az&uacute;car, soya, ma&iacute;z, arroz y ganader&iacute;a . Tercero, arg&uuml;&iacute;an que los acercamientos de Venezuela a Brasil estaban dirigidos a reemplazar a los empresarios y mercados colombianos por los brasile&ntilde;os. Cuarto, agregaban que Brasil desplazar&iacute;a a Colombia de la regi&oacute;n andina en donde las exportaciones de manufacturas colombianas pasaron del 6.2% en 1969 al 22% en 1997 y al 19.5% en 2002 . Para demostrar la perturbaci&oacute;n que introduc&iacute;a Brasil en las din&aacute;micas andinas, dirigentes empresariales se&ntilde;alaban que el estilo brasile&ntilde;o no difer&iacute;a del estadounidense, el cual al menos da ventajas arancelarias por la lucha antidrogas, y se&ntilde;alaban como una amenaza la ampliaci&oacute;n d el Mercosur a trav&eacute;s de negociaciones bilaterales de Brasil con Bolivia, Per&uacute; y Venezuela, que fueron ingresando como miembros asociados . Junto a esa percepci&oacute;n otros gremios se opon&iacute;an a profundizar las relaciones con Brasil por una raz&oacute;n contraria. &Eacute;stos consideraban que los temas que estaban en ese momento en la mesa de negociaci&oacute;n en el ALCA, absorber&iacute;an o superar&iacute;an los compromisos pactados por los gobiernos en los grupos subregionales; por lo tanto no ten&iacute;a sentido insistir en procesos como el andino y menos en el acuerdo CAN - Mercosur. Hac&iacute;an &eacute;nfasis en que, si bien la CAN ha sido un instrumento fundamental para el crecimiento de las exportaciones colombianas, no ser&iacute;a realista asumir que esa tendencia podr&iacute;a mantenerse debido a l retroceso -en ese momento- de la integraci&oacute;n econ&oacute;mica colombo - venezolana, y que hab&iacute;a que concentrarse solo en la negociaci&oacute;n de un Tratado de Libre Comercio (TLC) bilateral con Estados Unidos . Unos m&aacute;s destacaban que no ve&iacute;an de parte de Brasil una consideraci&oacute;n especial –pol&iacute;ticas compensatorias, fondos para equilibrar los efectos, apoyos pol&iacute;ticos- para subsanar las asimetr&iacute;as de los socios andinos. Otros se preguntaban si el gigante regional no llegaba tarde a preocuparse por la unidad suramericana y si el Estado y los empresarios brasile&ntilde;os eran conscientes de que deb&iacute;an pagar el costo que implica la unidad suramericana, la cual le reportar&iacute;a a Brasil la posibilidad de ejercer un liderazgo internacional m&aacute;s amplio <sup>67 - 70</sup> <a href="#(15)">(15)</a>. </p>      <p>Desde Brasil, los tres &uacute;ltimos a&ntilde;os del gobierno de Cardoso mostraron el renacimiento de un doble inter&eacute;s hacia Suram&eacute;rica. Por una parte, un inter&eacute;s comercial y pol&iacute;tico que tom&oacute; impulso con el relanzamiento del Mercosur en abril de 2000, las dos primeras cumbres suramericanas en 2000 y 2002 y la reiteraci&oacute;n en ellas de que Brasil no pretend&iacute;a ejercer el liderazgo en el subcontinente. Pero estos gestos e intenciones fueron impotentes desde el punto de vista de la capacidad econ&oacute;mica y militar del gobierno federal para sostener compromisos concretos con los pa&iacute;ses vecinos, lo que mostr&oacute; un liderazgo m&aacute;s ideal que real <sup>71</sup>. Lula ha reiterado esas iniciativas y las ha acompa&ntilde;ado de mecanismos m&aacute;s concretos, en particular en el terreno comercial. Por otra parte, ha resurgido el inter&eacute;s en las conexiones interoce&aacute;nicas que ha sido planteado en las cumbres de presidentes suramericanos como parte de la integraci&oacute;n f&iacute;sica para la cual se han identificado diez ejes y 162 grupos de proyectos por parte de la Iniciativa de Integraci&oacute;n Regional Suramericana (IIRSA). La cuarta cumbre suramericana, el 29 y 30 de septiembre de 2005 en Brasilia, decidi&oacute; la conformaci&oacute;n de la Comunidad Suramericana <sup>72</sup>. Ese ha sido otro &aacute;mbito de cierto acercamiento colombo – brasile&ntilde;o. </p>      <p>Colombia participa formalmente con una veintena de proyectos en dos ejes del IIRSA, el andino y el amaz&oacute;nico. Este &uacute;ltimo se propone hacer navegables los r&iacute;os amaz&oacute;nicos para la interconexi&oacute;n fluvial e interoce&aacute;nica, buscar corredores de exportaci&oacute;n e importaci&oacute;n de bienes, incrementar la explotaci&oacute;n de recursos forestales, pesca, artesan&iacute;as y ecoturismo. Brasil y Colombia se encuentran comprometidas en la conformaci&oacute;n de un corredor intermodal que en territorio colombiano, en su tramo carreteable, integrar&iacute;a el sur del pa&iacute;s a partir del puerto de Tumaco en el Pac&iacute;fico, desde donde comenzar&iacute;a a ascender a la regi&oacute;n andina hasta llegar a Pasto, descender&iacute;a por la cordillera hasta Mocoa - Puerto As&iacute;s - Puerto Legu&iacute;zamo sobre el r&iacute;o Putumayo para seguir por el Amazonas hasta Bel&eacute;m do Par&aacute; . La zona involucrada y su &aacute;rea de influencia cubren un poco m&aacute;s del 10% del territorio colombiano, una de las zonas m&aacute;s convulsionadas tanto por los bajos &iacute;ndices de desarrollo como por la presencia de guerrillas y paramilitares que han propagado los cultivos de uso il&iacute;cito, han creado v&iacute;as clandestinas de penetraci&oacute;n, pistas a&eacute;reas y puertos fluviales para el negocio ilegal. El corredor Tumaco – Bel&eacute;m , a condici&oacute;n de garantizar los derechos de sus moradores e involucrarlos en los proyectos, a m&aacute;s de articular entre si a los tres departamentos del sur, Nari&ntilde;o, Putumayo y Amazonas, y de vincularlos con el resto de Colombia, los ayudar&iacute;a a comunicarse con las zonas fronterizas que tambi&eacute;n tienen limitadas alternativas productivas, d&eacute;bil presencia institucional y baja calidad de vida, lo que las hace presa f&aacute;cil de actividades il&iacute;citas. Igualmente, podr&iacute;a ayudar a mejorar la v&iacute;a Tumaco - Buenaventura, &uacute;nico acceso al Pac&iacute;fico colombiano cuyo puerto podr&iacute;a pasar de recibir barcos de 5.000 toneladas a acoger embarcaciones de 12.000. Otro efecto del proyecto podr&iacute;a ser el acondicionamiento de los pasos colombo - ecuatorianos de San Miguel y Mataje, lo cual reducir&iacute;a el tiempo y los costos y aumentar&iacute;a el comercio hacia y desde el Amazonas <a href="#(16)">(16)</a>. Este posible cruce de la Amazonia colombiana por proyectos estrat&eacute;gicos, en una zona sensible desde el punto de vista pol&iacute;tico, militar, ecol&oacute;gico y multicultural, adem&aacute;s de estar asociado a proyectos de infraestructura y comercio, busca tambi&eacute;n la neutralizaci&oacute;n del delito transnacional, articulado a la confrontaci&oacute;n armada. </p>      <p><i>El acuerdo CAN - Mercosur </i></p>      <p>Pese a esa reacci&oacute;n contra el acuerdo CAN - Mercosur, el gobierno de Uribe tom&oacute; la decisi&oacute;n de avanzar simult&aacute;neamente en su negociaci&oacute;n y en la del TLC con Estados Unidos. Como anfitri&oacute;n del XIV Consejo presidencial andino, realizado en Rionegro, Antioquia, el 22 de mayo de 2003, Uribe invit&oacute; a Lula y pidi&oacute; a los socios andinos adoptar decisiones pol&iacute;ticas sinceras sobre las estrategias de cada pa&iacute;s y los retos comunes <sup>73 - 75</sup><i>. </i> El acuerdo CAN – Mercosur, contra todos los pron&oacute;sticos, convenido en los t&eacute;rminos m&aacute;s amplios posibles y respetando acuerdos andinos como la franja de precios, fue firmado por Colombia al finalizar 2003 y entr&oacute; en vigencia en 2004, lo que permiti&oacute; la liberaci&oacute;n inmediata del comercio para el 24% de los productos colombianos<sup>76, 77</sup> <a href="#(17)">(17)</a>. Adem&aacute;s, cada pa&iacute;s ha hecho sus propios esfuerzos y los dos han tomado iniciativas para mejorar las relaciones comerciales. </p>      <p>Desde Colombia, Proexport junto con el BID realizaron estudios para conocer los sectores brasile&ntilde;os que ofrecen un mayor potencial para los empresarios colombianos. Entre sus conclusiones se destaca que existen no s&oacute;lo buenas posibilidades de realizar exportaciones a Brasil en 17 sectores, sino que, adem&aacute;s, en algunos casos, se percibe el inter&eacute;s por afianzar alianzas estrat&eacute;gicas o inversiones cruzadas, generar las condiciones necesarias para ampliar las oportunidades de negocios y lograr una mayor integraci&oacute;n entre los dos pa&iacute;ses <sup>78, 79</sup> <a href="#(18)">(18)</a>. Desde Brasil, Lula cre&oacute; la subsecretar&iacute;a de Suram&eacute;rica en Itamaraty, fortaleci&oacute; las embajadas suramericanas e impuls&oacute; el programa de sustituci&oacute;n competitiva de importaciones con bienes producidos por pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, que lanz&oacute; en Sao Paulo el 23 y 24 de junio de 2004. Adem&aacute;s, Lula manifest&oacute; el inter&eacute;s brasile&ntilde;o de conformar empresas binacionales y otorgar cr&eacute;ditos y apoyos para proyectos que interesan a uno u otro pa&iacute;s vecino a trav&eacute;s del Banco Nacional de Desarrollo Econ&oacute;mico y Social <sup>80</sup>. </p>      <p>Con el fin de enfrentar las dificultades del comercio, desde marzo de 2003 los dos presidentes decidieron crear un mecanismo bilateral que permita examinar temas de inter&eacute;s mutuo y asuntos multilaterales, e incentivar empresas binacionales que adelanten acciones en el sector sider&uacute;rgico propiciando la complementariedad de los potenciales colombiano y brasile&ntilde;o para la producci&oacute;n y exportaci&oacute;n de acero aprovechando el carb&oacute;n energ&eacute;tico de Colombia y el hierro de Brasil <sup>81</sup>. Para solucionar la falta de infraestructura que facilite el intercambio de mercanc&iacute;as, los dos gobiernos han proyectado grandes inversiones <sup>82</sup>. Los dos pa&iacute;ses han realizado macrorruedas de negocios con el fin de acercar a inversionistas y exportadores. La primera, realizada en Sao Paulo el 22 de junio de 2004, concret&oacute; negocios por 16,9 millones de d&oacute;lares a trav&eacute;s de 254 citas entre 107 compradores brasile&ntilde;os y 59 exportadores colombianos<sup>83</sup><a href="#(19)">(19)</a>. La segunda fue instalada en Bogot&aacute;, el 28 de junio de 2005, y cont&oacute; con la presencia de 270 empresarios de Colombia y Brasil, los cuales realizaron m&aacute;s de 400 citas de negocios <sup>84</sup> y contactos con posibilidades de ventas por 58 millones de d&oacute;lares<sup>85</sup><a href="#(20)">(20)</a>. </p>      <p>Los resultados de estos esfuerzos en comercio e inversi&oacute;n son interesantes para Brasil que, como lo muestra el <a href="#tab4">cuadro 4</a>, aument&oacute; un 200% sus exportaciones a Colombia que en ese mismo periodo apenas las dobl&oacute; y sigui&oacute; con la balanza comercial deficitaria<sup>86</sup> <a href="#(21)">(21)</a>. Para Brasil aumentaron no s&oacute;lo las exportaciones sino las inversiones en Colombia<sup>87</sup><a href="#(22)">(22)</a>. En 2004, las inversiones brasile&ntilde;as llegaron a 7,5 millones de d&oacute;lares en sectores como construcci&oacute;n, transporte, metalmec&aacute;nica, manufactura y comercio y podr&iacute;an acelerarse con el conocimiento de los dos mercados y con el TLC con Estados Unidos, dado que las preferencias arancelarias alcanzadas podr&iacute;an interesar a empresas brasile&ntilde;as que podr&iacute;an tomar a Colombia como plataforma de ingreso en mejores condiciones a los mercados estadounidenses<sup>88</sup><a href="#(23)">(23)</a>. Petrobras y Odebretch tienen planes de expansi&oacute;n acelerada y compra de la operaci&oacute;n de otras petroleras o de distribuidores de gasolina, inversiones en exploraci&oacute;n y producci&oacute;n de petr&oacute;leo. Un ejemplo de ello son las exploraciones que est&aacute; realizando Petrobras con ExxonMobil y Ecopetrol en la costa caribe colombiana, donde adem&aacute;s pueden darse desarrollos en metalmec&aacute;nica, plataformas marinas y astilleros <sup>89 - 93</sup>. La industria militar viene participando, desde hace cuatro a&ntilde;os, con la firma brasile&ntilde;a Embraer, fabricante de los aviones Supertucano, en la licitaci&oacute;n colombiana para la reposici&oacute;n de 24 aviones de combate t&aacute;ctico, cuyo costo es de 234,5 millones de d&oacute;lares<sup>94</sup><a href="#(24)">(24)</a>. Pese a los avances, de no cambiar la condici&oacute;n desfavorable de la balanza para Colombia, podr&iacute;an resurgir los temores del empresariado y de algunos medios colombianos a la econom&iacute;a brasile&ntilde;a . </p>      <p>Recapitulando podemos decir que la seguridad, por inter&eacute;s de Colombia, y las relaciones comerciales, por inter&eacute;s de Brasil en desarrollar una pol&iacute;tica suramericana de m&aacute;s alto perfil, son las razones para el aumento de las relaciones entre Colombia y Brasil. El gobierno de Uribe cedi&oacute; en favor de la integraci&oacute;n f&iacute;sica y comercial suramericana, mientras Lula acept&oacute; concretar acuerdos para el control militar fronterizo. As&iacute;, cuando Brasil y Colombia coincidieron en las Secretar&iacute;as <i>pro tempore </i> del Mercosur y la Comunidad Andina concretaron los acuerdos entre ambos bloques. Desde 2003, l os dos pa&iacute;ses ha ido pasando de sus mutuos temores y distancias y de un precario intercambio comercial, a importantes acuerdos y acciones individuales o en conjunto para aumentar los lazos de seguridad y econ&oacute;micos binacionales. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>CONCLUSIONES </b></p>      <p>Las principales tendencias analizadas en las dos partes de este trabajo muestran que la larga y diversa frontera, lejana y marginal con relaci&oacute;n a las capitales y sobrerrepresentada en los niveles m&aacute;s bajos de los indicadores socio-econ&oacute;micos, ha sido durante mucho tiempo un lugar fundamentalmente ocupado por los grupos ind&iacute;genas, algunos de ellos binacionales o trinacionales y por ecosistemas transfronterizos. Pero tambi&eacute;n ha sido el espacio de una colonizaci&oacute;n –la cual le daba ciertas v&iacute;as de escape a los conflictos sociales y a la violencia ocasionadas por la ausencia de reformas agrarias en ambos pa&iacute;ses- que se desarroll&oacute; sin acompa&ntilde;amiento y regulaci&oacute;n estatal, e incub&oacute; nuevos problemas. Estos &uacute;ltimos se han articulado o han sido nutridos por fen&oacute;menos delincuenciales de ambos lados a trav&eacute;s de m&uacute;ltiples contrabandos y diversas actividades de biopirater&iacute;a, ligados a din&aacute;micas transfronterizas locales a la criminalidad organizada y a redes globales. Los lazos sociales fronterizos, salvo en el caso de Leticia - Tabatinga han sido fundamentalmente entre los grupos ind&iacute;genas. En el resto de sectores de los dos pa&iacute;ses se trata en realidad de una relaci&oacute;n que tiene m&aacute;s futuro que pasado. Las relaciones intergubernamentales rutinarias han tomado alg&uacute;n vuelo en los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os, especialmente en materia de seguridad, y est&aacute;n orientadas a enfrentar efectos del conflicto colombiano e interacciones con &eacute;ste por parte de muy diversas din&aacute;micas brasile&ntilde;as. Tambi&eacute;n en materia comercial han comenzado a realizarse acciones de cada lado y se han hecho acuerdos para elevar los bajos niveles de intercambio comercial y de inversiones, as&iacute; como para superar los problemas de infraestructura que encarecen el transporte de bienes, las mercanc&iacute;as o la prestaci&oacute;n de servicios. </p>      <p>Iniciativas positivas tanto de cada lado como conjuntas son a&uacute;n muy precarias y no enfrentan a fondo los desaf&iacute;os del corto, mediano y largo plazo de la relaci&oacute;n binacional . La enumeraci&oacute;n de algunos n&uacute;cleos problem&aacute;ticos puede ayudar a pensar en dimensiones que contribuyan a superar distancias, temores y desconocimientos mutuos que contin&uacute;an erigiendo fuertes barreras en las relaciones binacionales y tienen serias repercusiones regionales. Adem&aacute;s, la distancia f&iacute;sica, el extra&ntilde;amiento cultural y la baja densidad de relaciones pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas o culturales entre pa&iacute;ses vecinos son contraproducentes para hacerle frente a las tendencias internacionales actuales, las negociaciones hemisf&eacute;ricas en curso, los proyectos regionales de integraci&oacute;n suramericana y las complejas din&aacute;micas internas en las que se debate cada uno de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. </p>      <p>Los temas de seguridad y comercio se han venido convirtiendo en &quot;cuellos de botella&quot; y al mismo tiempo en ejes neur&aacute;lgicos de la relaci&oacute;n. Frente a ambos temas existen percepciones, alternativas y estrategias distintas en los gobiernos de los dos pa&iacute;ses. No obstante esas diferencias, los dos asuntos son los que han permitido dar los primeros pasos de un reciente acercamiento. El aumento de la periodicidad de las reuniones entre las instancias responsables de esos dos temas, as&iacute; como los acuerdos y las iniciativas concretas que de all&iacute; surjan, tendr&iacute;an que tener un seguimiento concreto porque se trata de asuntos &aacute;lgidos que demandan respuestas urgentes cada d&iacute;a. Las medidas de confianza no s&oacute;lo en el terreno militar y policial, est&aacute;n a&uacute;n por dise&ntilde;arse y por ponerse en marcha. </p>      <p>Ahora bien, la agenda bilateral no puede reducirse a seguridad y comercio, pese a la importancia de ambos temas. Las cuestiones ligadas a la vida de la frontera, que no se agotan en las comisiones de demarcaci&oacute;n de la l&iacute;nea lim&iacute;trofe sino que se relacionan tambi&eacute;n con los extensos y diversos &aacute;mbitos fronterizos, las etnias y biodiversidad compartidas, deben tener un lugar importante en la agenda binacional y en los mecanismos bilaterales. </p>      <p>La Comisi&oacute;n de Vecindad y otras comisiones mixtas deben dar espacio tambi&eacute;n a actores distintos de los gobiernos centrales y los empresarios nacionales. La presencia de autoridades y fuerzas sociales locales de los distintos &aacute;mbitos fronterizos colombo - brasile&ntilde;os no es s&oacute;lo fuente de legitimidad sino que ayuda a reforzar los espacios de di&aacute;logo y conocimiento mutuo, y a generar interdependencias positivas. El acompa&ntilde;amiento de los organismos de planeaci&oacute;n local y nacional de cada pa&iacute;s es indispensable para que la identificaci&oacute;n de proyectos en estos &oacute;rganos de vecindad no se quede en una larga lista de propuestas y recomendaciones sino que est&eacute; acompa&ntilde;ada de una capacidad operativa que comprometa a las instancias estatales o a organismos multilaterales capaces de contribuir t&eacute;cnica o financieramente a su ejecuci&oacute;n. </p>      <p>Es adem&aacute;s indispensable involucrar otros sectores locales y nacionales para el conocimiento mutuo y el fortalecimiento de las relaciones binacionales: los partidos pol&iacute;ticos –existe un parlamento amaz&oacute;nico m&aacute;s bien burocr&aacute;tico, sin ninguna incidencia- y los &aacute;mbitos acad&eacute;micos, que han empezado a desarrollar algunas acciones en com&uacute;n <a href="#(25)">(25)</a>, pero sobre todo a los comunicadores que son hoy en d&iacute;a m&aacute;s importantes que los dos anteriores. </p>      <p>El margen de entendimiento en los asuntos regionales es amplio aunque los mecanismos como la OTCA son tan poco din&aacute;micos que restan posibilidades de avanzar en el entendimiento mutuo y en la elaboraci&oacute;n de consensos realistas y concretos. Las coincidencias y discrepancias oficiales en temas de la agenda global, como hemos visto, se expresan fundamentalmente en el grado de apoyo o distancia frente a la pol&iacute;tica estadounidense. </p>      <p>Aunque a nivel oficial Colombia prioriza la relaci&oacute;n con Estados Unidos y Brasil con Suram&eacute;rica, la propuesta de construir la Comunidad Suramericana de Naciones genera en Colombia inter&eacute;s, en especial en cinco campos: infraestructura, comercio, convergencia y no simple absorci&oacute;n de la CAN por el Mercosur, seguridad y entendimiento con los vecinos. Hay tambi&eacute;n un mayor aprecio por el papel que Brasil pueda jugar en di&aacute;logos o negociaciones con las guerrillas o por su contribuci&oacute;n a la distensi&oacute;n de las relaciones colombo-venezolanas, m&aacute;s a&uacute;n tras el retiro de la Venezuela de Ch&aacute;vez de la Comunidad Andina. Es de esperar que no se trate s&oacute;lo de un inter&eacute;s moment&aacute;neo de Colombia por ampliar sus exportaciones o que tal Comunidad Suramericana s&oacute;lo sea para Brasil una oportunidad de aprovechar el potencial energ&eacute;tico andino: el gas peruano y boliviano, el petr&oacute;leo venezolano y ecuatoriano y el carb&oacute;n colombiano, ante un nuevo ciclo de crecimiento de la econom&iacute;a brasile&ntilde;a, que demandar&iacute;a m&aacute;s importaciones y nuevos socios.       <p align="center"><a name="anexo1"></a><a href="img/revistas/anpol/v19n58/v19n58a01tab5.JPG" target="_blank">ANEXO 1</a> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="anexo2"></a><a href="img/revistas/anpol/v19n58/v19n58a01tab6.JPG" target="_blank">ANEXO 2</a> </p>      <p align="center"><a name="anexo3"></a><a href="img/revistas/anpol/v19n58/v19n58a01tab7.JPG" target="_blank">ANEXO 3</a> </p>     <p align="center"><a name="anexo4"></a><a href="img/revistas/anpol/v19n58/v19n58a01tab8.JPG" target="_blank">ANEXO 4</a> </p>     <p align="center"><a name="anexo5"></a><a href="img/revistas/anpol/v19n58/v19n58a01tab9.JPG" target="_blank">ANEXO 5</a> </p> <hr size="1">     <p><b>COMENTARIOS</b></p>     <p><a name="(1)"></a>1. Profesora titular del Instituto de Estudios Pol&iacute;ticos y Relaciones Internacionales (IEPRI) de la Universidad Nacional. Este estudio hace parte de la C&aacute;tedra de Integraci&oacute;n Andr&eacute;s Bello que desarrollo en la maestr&iacute;a del IEPRI as&iacute; como del proyecto &quot;Brasil la visi&oacute;n de sus vecinos&quot; que cont&oacute; con el apoyo de FLACSO y de la Konrad Adenauer en Brasil, lo que permiti&oacute; contratar el trabajo que agradezco de Nicol&aacute;s C&aacute;rdenas y Harvey Ferrer quienes consiguieron parte de la informaci&oacute;n, el primero sobre los &aacute;mbitos fronterizos y el segundo para los mapas. </p>      <p><a name="(2)"></a>2. Mientras se firmaban los tratados de Tordesillas en 1494, de Madrid en 1750 y de San Ildefonso en 1777, que divid&iacute;an territorios entre los imperios de Espa&ntilde;a y Portugal, los <i>bandeirantes </i>ampliaban a sangre y fuego la Amazonia durante los siglos XVII y XVIII e implantaban fuertes militares como el de Tabatinga para tomar posesi&oacute;n y desconoc&iacute;an los acuerdos sobre su devoluci&oacute;n que se fueron firmando en el proceso de demarcaci&oacute;n de la l&iacute;nea lim&iacute;trofe.</p>      <p><a name="(3)"></a>3. El plan de integraci&oacute;n vial inclu&iacute;a la vinculaci&oacute;n del polo industrial del sudeste -Paran&aacute;, Santa Catarina y Rio Grande do Sul- con los principales centros urbanos del noreste, el traslado de la capital a Brasilia y su vinculaci&oacute;n por tierra con Bel&eacute;m; la conversi&oacute;n de Manaos en zona franca y el desarrollo de proyectos agropecuarios en la Amazonia ; la construcci&oacute;n de la carretera transamaz&oacute;nica paralela al r&iacute;o Amazonas en direcci&oacute;n este-oeste desde Recife en el Atl&aacute;ntico hasta Cruzeiro do Sul cerca de Per&uacute;, y de la carretera perif&eacute;rica del norte que bordear&iacute;a las Guyanas, Venezuela, Colombia y el noreste de Per&uacute;. S&oacute;lo esta &uacute;ltima no logr&oacute; concretarse.</p>      <p><a name="(4)"></a>4. En octubre de 1979 Brasil y el Grupo Andino expresaron su voluntad de cooperar para promover la complementaci&oacute;n econ&oacute;mica y comercial, conservar y desarrollar la cuenca amaz&oacute;nica, y establecer una postura conjunta en las negociaciones econ&oacute;micas internacionales. En 1980, el Grupo Andino y Brasil acordaron proyectos de integraci&oacute;n f&iacute;sica.</p>      <p><a name="(5)"></a>5. En 1851, por el tratado Herrera – Da Ponte de Ribeiro, Brasil concedi&oacute; la libre navegabilidad del Amazonas al Per&uacute; a cambio del reconocimiento de su avanzada en territorios hispanos y traz&oacute; como l&iacute;mite entre los dos una l&iacute;nea recta de Tabatinga a la desembocadura del r&iacute;o Apaporis en el Caquet&aacute;. En 1904 Brasil logra que Ecuador le haga el mismo reconocimiento. Los mapas con el territorio que habr&iacute;a perdido Colombia y el recuento del proceso est&aacute;n en la referencia. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="(6)"></a>6. Los siguientes acuerdos sellaron la delimitaci&oacute;n: </p>      <p>1907 V&aacute;squez Cobo – Martins, delimitaci&oacute;n Piedra del Cocuy – Apaporis entre Colombia y Brasil.     <br>    1916 Su&aacute;rez - Mu&ntilde;oz Vernaza, delimitaci&oacute;n entre Colombia y Ecuador.     <br>    1922 Salom&oacute;n – Lozano, delimitaci&oacute;n entre Colombia y Per&uacute;.     <br>    1928 Garc&iacute;a Ortiz – Mangabeira, delimitaci&oacute;n Apaporis – Tabatinga entre Colombia y Brasil.     <br>    1941 L&oacute;pez de Mesa - Gil Borges, delimitaci&oacute;n entre Colombia y Venezuela. </p>      <p><a name="(7)"></a>7. As&iacute; lo destaca un historiador local: &quot; <i>A finales del siglo antepasado, el gobierno brasile&ntilde;o, viendo que la Amazonia colombiana estaba bastante descuidada y adem&aacute;s ten&iacute;a mucha riqueza, pens&oacute; que podr&iacute;a f&aacute;cilmente apoderarse de ella. Para tal fin mand&oacute; a un grupo de hombres de su ej&eacute;rcito equipados con unas ca&ntilde;oneras, que eran unas embarcaciones que ten&iacute;an a lado y lado ca&ntilde;ones, para realizar una misi&oacute;n de reconocimiento. Estos subieron por todo el r&iacute;o, desde San Gabriel hasta Yurupar&iacute;. A su paso, con sus disparos supuestamente ahuyentando al enemigo, hicieron abandonar a los ind&iacute;genas sus malocas, sus asentamientos que se encontraban a la orilla, los obligaron a ir en busca de nuevos sitios, lejos del r&iacute;o grande, quiz&aacute;s a los ca&ntilde;os amparados por las dificultades que la selva impone para transitarlos&quot;</i>. </p>      <p><a name="(8)"></a>8. As&iacute; lo destaca un estudio sobre el tema: &quot; <i>En la serran&iacute;a de Naqu&eacute;n el descubrimiento de oro tuvo lugar en los a&ntilde;os ochenta, y su explotaci&oacute;n durante dos a&ntilde;os estuvo en forma exclusiva en manos de algunos asentamientos de ind&iacute;genas curripacos. Sin embargo, hacia 1983 mineros buscadores de fortuna –muchos de ellos brasile&ntilde;os conocidos como &#39;garimpeiros&#39;- llegaron a la zona introduciendo cambios en la forma de explotaci&oacute;n. Asimismo se alter&oacute; el orden social, con altos &iacute;ndices de violencia. La l&iacute;nea divisoria entre Colombia y Brasil se torna difusa, y de hecho se presentan desplazamientos permanentes a territorio colombiano por parte de los &#39;garimpeiros&#39;… A pesar de las medidas de control, tanto de los ind&iacute;genas como de las autoridades ambientales, en la actualidad se presenta una mayor tecnificaci&oacute;n de los mineros, que est&aacute;n introduciendo maquinaria con mayor capacidad de explotaci&oacute;n </i>&quot;.</p>      <p><a name="(9)"></a>9. En la zona del Taraira, debido al agotamiento del oro de aluvi&oacute;n y a la capacidad de los equipos con que cuentan los <i>garimpeiros </i>, se adelantaron conversaciones entre ciudadanos de los dos pa&iacute;ses y llegaron acuerdos sin apoyo estatal.</p>      <p><a name="(10)"></a>10. El sistema aduanero de Tabatinga est&aacute; adaptado a los beneficios fiscales que recibe de la zona franca de Manaos y el colombiano ha tenido reg&iacute;menes especiales como zona fronteriza. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="(11)"></a>11. Por ejemplo, el ciclo migratorio de los peces se desarrolla en r&iacute;os de dos o tres pa&iacute;ses pero no coinciden los tiempos de veda, los m&eacute;todos usados ni los mecanismos de control y, adem&aacute;s, existe un manejo nacional discordante de la producci&oacute;n y comercializaci&oacute;n. </p>      <p><a name="(12)"></a>12. Colombia, junto con un bloque de 18 pa&iacute;ses que se autodenominan &quot;Unidos por el consenso&quot;, propuso ampliar s&oacute;lo el n&uacute;mero general de miembros del Consejo, que pasar&iacute;a de 15 a 25 gracias al aumento de los no permanentes, que pasar&iacute;an de 10 a 20, mientras las cinco potencias mantendr&iacute;an su asiento y su derecho al veto. Brasil, en cambio, particip&oacute; en el &quot;Grupo de los cuatro&quot; junto a otros tres aspirantes a miembros permanentes con derecho a veto: Alemania, Jap&oacute;n e India, y con ellos defendi&oacute; la propuesta de ampliar el n&uacute;mero total de miembros a 25 distribuidos as&iacute;: los permanentes y con poder de veto subir&iacute;an de 5 a 11 –los cuatro miembros del grupo m&aacute;s dos africanos- y los no permanentes de 10 a 14. </p>      <p><a name="(13)"></a>13. Adem&aacute;s de la condena en Brasil, una juez de Villavicencio, Colombia, hall&oacute; a Fernandi&ntilde;o culpable de tr&aacute;fico de drogas en asociaci&oacute;n con la guerrilla, exigi&oacute; al gobierno pedirlo en extradici&oacute;n una vez cumpla la pena que purga en Brasil. </p>      <p><a name="(14)"></a>14. Hay intercambios de combustibles, muebles, ferreter&iacute;a, veh&iacute;culos, papeler&iacute;a, textiles, cueros, confecciones, farmac&eacute;uticos, alimentos, bebidas, licores y tabacos; Germ&aacute;n Palacios, &quot;Leticia, regi&oacute;n transfronteriza&quot;, en <i>Brasil: visi&oacute;n de los vecinos y m&aacute;s all&aacute; </i>, Rio de Janeiro y San Jos&eacute;, Flacso - Konrad Adenauer, en proceso de publicaci&oacute;n en 2006. </p>      <p><a name="(15)"></a>15. Algunas reacciones expresadas por diversos gremios, a manera de ejemplo. La Asociaci&oacute;n Nacional de Exportadores (Analdex) reclam&oacute; prudencia frente a las negociaciones CAN - Mercosur. L a Asociaci&oacute;n Nacional de Instituciones Financieras (ANIF) pidi&oacute; firmar un acuerdo bilateral con Estados Unidos por ser el mayor mercado, el que registra las mayores tasas de crecimiento y con cuya naci&oacute;n hay coincidencia en la lucha contra el terrorismo. Fedesarrollo se&ntilde;al&oacute; que Colombia no deb&iacute;a seguir buscando acuerdos con la CAN. E l Consejo Gremial y la Asociaci&oacute;n Nacional de Industriales (ANDI) dijo que &quot;es una insensatez&quot; conformar la zona de libre comercio con Mercosur y propuso que cada pa&iacute;s andino negociara individualmente un acuerdo de alcance parcial con Brasil y Argentina para otorgar preferencias arancelarias mutuas en ciertos productos. Un l&iacute;der gremial al mostrar la diferencia entre conformar el ALCA y el &aacute;rea de libre comercio con Mercosur por los montos de comercio exigi&oacute; &quot;Comprarles a quienes nos compren&quot;. </p>      <p><a name="(16)"></a>16. &quot;La integraci&oacute;n f&iacute;sica de Colombia con sus vecinos&quot;, <i>Policy paper </i>del grupo de integraci&oacute;n coordinado por Socorro Ram&iacute;rez y Edgar Vieira, en el proyecto &quot;La inserci&oacute;n de colombia en el sistema internacional cambiante&quot; en el que participan la Academia diplom&aacute;tica de San Carlos, Universidades de los Andes, Javeriana, Externado, Rosario, Nueva Granada, el IEPRI de la Nacional y Fescol, Bogot&aacute;, 2004. </p>      <p><a name="(17)"></a>17. En ocho a&ntilde;os el 97% de los productos entrar&aacute;n a ese mercado sin arancel y el resto, los m&aacute;s sensibles, lo har&aacute;n en un plazo de 15 a&ntilde;os. Por su parte, los productos brasile&ntilde;os tendr&aacute;n un ingreso m&aacute;s lento al mercado colombiano, debido a que se ha establecido un plazo de 12 a&ntilde;os para que el 84% de las exportaciones de Brasil queden libres de aranceles para ingresar a Colombia. </p>      <p><a name="(18)"></a>18. Tambi&eacute;n Proexport y la C&aacute;mara de Comercio de Bogot&aacute; han venido desarrollando un programa de apoyo integral tanto a los emprendedores <i>mipymes </i>mediante labores de orientaci&oacute;n y acompa&ntilde;amiento que faciliten la creaci&oacute;n de proyectos s&oacute;lidos y sostenibles, como a las empresas existentes para ayudarles a mejorar su productividad y competitividad en la inserci&oacute;n internacional, y en particular en Brasil.</p>      <p><a name="(19)"></a>19. Los sectores que concretaron negocios fueron los aceites y grasas, alimentos para animales, pesticidas, abonos, qu&iacute;micos, autopartes, farmac&eacute;uticos, material quir&uacute;rgico, insumos para la construcci&oacute;n, pl&aacute;stico, extractos pigmentos, art&iacute;culos de dotaci&oacute;n, confecciones, editorial y educaci&oacute;n.</p>      <p><a name="(20)"></a>20. Seg&uacute;n Proexport, 20 de esos 58 millones podr&iacute;an ser generados por las exportaciones del carb&oacute;n energ&eacute;tico o metal&uacute;rgico, que en esta rueda fue lo mas atractivo para el mercado brasile&ntilde;o, y los 38 millones restantes corresponder&iacute;an a qu&iacute;micos, pl&aacute;sticos, autopartes, aceros, textiles y confecciones aceites y grasas, criadores de ganado ceb&uacute;, intercambio de semen y embriones y transferencia de tecnolog&iacute;a para el mejoramiento de las razas bobinas, tabaco, productos moliner&iacute;a, manufacturas, petroqu&iacute;mica, caf&eacute;s especiales, art&iacute;culos de dotaci&oacute;n, qu&iacute;micos, insumos para las confecciones y turismo.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="(21)"></a>21. Las principales ventas se registraron en manufacturas e insumos b&aacute;sicos y derivados de defensivos agr&iacute;colas, artesan&iacute;as, autopartes, envases y empaques, instrumentos y aparatos, materiales de construcci&oacute;n, metalmec&aacute;nica, muebles y maderas, pl&aacute;stico y caucho y qu&iacute;mica y farmac&eacute;utica.</p>      <p><a name="(22)"></a>22. Primero se realiz&oacute; la compra de Avianca y luego el grupo Gerdau adquiri&oacute; entre el 53 y el 60% de las empresas Diaco y Sider&uacute;rgica del Pac&iacute;fico (Sidelpa) y har&aacute; parte de Sidemu&ntilde;a y Laminados Andinos (LASA), ambas unidades de Diaco. Gracias a la alianza, Diaco y sus subsidiarias tienen acceso a asistencia t&eacute;cnica, tecnolog&iacute;a de punta, asesor&iacute;a en la distribuci&oacute;n y pr&aacute;cticas corporativas del Grupo Gerdau.</p>      <p><a name="(23)"></a>23. Por ejemplo, han intentado instalarse en Colombia en textiles las firmas Vincunha y Santista, y en calzado y alimentos Seara, Perdigao, Sadia o Arisco; en petr&oacute;leo Petrobras.</p>      <p><a name="(24)"></a>24. Ese proceso se ha convertido en uno de los m&aacute;s pol&eacute;micos y ha dado lugar a denuncias de todo tipo. Unos hablaron de presiones estadounidenses en contra de la empresa brasile&ntilde;a y los oferentes que decidieron retirarse, en mayo de 2005, denunciaron que los pliegos estaban dirigidos para que ganara Embrear.</p>      <p><a name="(25)"></a>25. Entre ellas est&aacute;n las iniciativas de universidades amaz&oacute;nicas, de institutos de estudios pol&iacute;ticos y relaciones internacionales de universidades como la Nacional de Colombia y la Federal de Brasilia que con otros centros acad&eacute;micos brasile&ntilde;os y andinos impulsan el programa &quot;Agenda de seguridad andino-brasile&ntilde;a&quot;, o del proyecto de &quot;Inserci&oacute;n internacional de Colombia&quot; que desarrollan diversas entidades colombianas con el apoyo de la Fundaci&oacute;n Ebert. </p>  <hr size="1">     <p><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p> 1. Gonz&aacute;lez Berm&uacute;dez Jorge Lu&iacute;s, <i>Historia de la Amazonia , </i>tomo 4, Bogot&aacute;, Ministerio de Educaci&oacute;n - Programa Fundaci&oacute;n, 1996<i>, </i>p. 65. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0121-4705200600030000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Mindreau Manuel, &quot;Relaciones bilaterales Per&uacute; - Brasil: en busca de trascender una historia de cordial y mutuo desinter&eacute;s&quot;, en <a href="http://www.up.edu.pe/serv/boletin/01"target="_blank">http://www.up.edu.pe/serv/boletin/01 </a>, 9 de octubre de 2003. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0121-4705200600030000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Los retos de nuestras relaciones con Brasil&quot;, <i>An&aacute;lisis Internacional</i>, Lima, CEPEI, mayo-agosto 1995, pp. 74-92.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0121-4705200600030000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Gino Costa F, &quot;Rasgos de la pol&iacute;tica exterior brasilera despu&eacute;s de 1964&quot; , Lima, CEPEI, 1986.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0121-4705200600030000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. &quot;Per&uacute;: Brasil a la b&uacute;squeda de un socio amaz&oacute;nico&quot; en Las relaciones econ&oacute;micas y diplom&aacute;ticas del Brasil con sus vecinos de la Cuenca Amaz&oacute;nica 1974-1985. <i>Documento de Trabajo </i>, N&deg; 9. Lima: CEPEI, 1987, pp. 44-62.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0121-4705200600030000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Los retos de nuestras relaciones con Brasil&quot;, <i>An&aacute;lisis Internacional</i>, Lima, CEPEI, mayo-agosto 1995, pp. 74-92.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0121-4705200600030000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Cervo Armando Luis y Clodoaldo Bueno, <i>Historia da pol&iacute;tica exterior do Brasil </i>, Brasilia, Instituto Brasileiro de Relacoes Internacionais Universidade de Brasilia, 2&ordf; edici&oacute;n 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0121-4705200600030000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->  8. Julio Londo&ntilde;o, <i>Cuestiones de l&iacute;mites de Colombia </i>, ed. Retina, 1975, pp. 64-77.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0121-4705200600030000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Forero Rom&aacute;n Luis, <i>La Pedrera. Relato </i><i> de combates entre colombianos y peruanos en el a&ntilde;o de 1911, </i>Bogot&aacute;, Editorial Bol&iacute;var, 1932. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0121-4705200600030000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 10. Borrero Wanana Milciades, <i>Vaup&eacute;s mito y realidad </i>, Bogot&aacute;, Carlos Garz&oacute;n, 2004, pp. 35-36. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0121-4705200600030000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Palacio Casta&ntilde;eda Germ&aacute;n, C<i>ivilizando la tierra caliente. La supervivencia de los bosquesinos amaz&oacute;nicos, 1850-1930 </i>, Bogot&aacute;, Comunican, 2004. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0121-4705200600030000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Pinto Coelho Pedro Motta, <i>Fronteiras na Amaz&ouml;nia: un espaco integrado </i>, Brasilia, Fundac&auml;o Alexandre de Husm&auml;o – Instituto de Pesquisa de Relac&ouml;es Internacionais (IPRI), 1992. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0121-4705200600030000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Franky Calvo Carlos E.– Carlos H. Z&aacute;rate Bot&iacute;a (edts.), <i>Imani mundo. Estudios en la Amazonia colombiana, </i> Bogot&aacute;, Unibiblos, Universidad Nacional de Colombia sede Leticia, 2001. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0121-4705200600030000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 14. Gonz&aacute;lez Berm&uacute;dez Jorge Lu&iacute;s, <i>Historia de la Amazonia , </i>tomo 4, Bogot&aacute;, Ministerio de Educaci&oacute;n - Programa Fundaci&oacute;n, 1996, p. 74. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0121-4705200600030000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Castro Luz Marina, &quot;Curripaco&quot;, en Mar&iacute;a Eugenia Romero Moreno (coord.), <i>Geograf&iacute;a humana de Colombia. Regi&oacute;n de la Orinoquia </i>, tomo III, vol. 1-2, Bogot&aacute;, Instituto Colombiano de Cultura Hisp&aacute;nica, 1993, p. 195. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0121-4705200600030000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Ariza Eduardo, <i>Atlas cultural de la Amazonia colombiana: la construcci&oacute;n del territorio en el siglo XX </i>, Bogot&aacute;, Corpes de la Orinoquia - Corpes de la Amazonia - Instituto Colombiano de Antropolog&iacute;a - Ministerio de Cultura, 1998, p. 121. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0121-4705200600030000100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Ocampo Sergio, &quot;Orinoco: la frontera remota con Venezuela, Los confines de Colombia&quot;, en separata <i>El Tiempo, </i> 10 de agosto de 2003, p. 7. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0121-4705200600030000100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Consejo Regional de Planificaci&oacute;n Econ&oacute;mica y Social, La Orinoquia colombiana: visi&oacute;n monogr&aacute;fica , Bogot&aacute;, Corpes Orinoquia, <a href="http://www.banrep.gov.co/"target="_blank">www.banrep.gov.co/</a>,  4 de abril de 2005 <i>. </i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0121-4705200600030000100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 19. Corpes de la Orinoquia , <i>Plan de desarrollo departamental Vaup&eacute;s biodiversidad para el futuro, </i>Editorial G&eacute;minis, 1994, p. 38. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0121-4705200600030000100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Arango Ochoa Ra&uacute;l, <i>Los pueblos ind&iacute;genas de Colombia 1997: desarrollo y territorio </i>, Bogot&aacute;, Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n (DNP), 1998, p. 307. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0121-4705200600030000100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Borrero Wanana Milciades, <i>Vaup&eacute;s mito y realidad </i>, Bogot&aacute;, Carlos Garz&oacute;n, 2004, pp. 35-36, p. 301. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0121-4705200600030000100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Ariza Eduardo, <i>Atlas cultural de la Amazonia colombiana: la construcci&oacute;n del territorio en el siglo XX </i>, Bogot&aacute;, Corpes de la Orinoquia - Corpes de la Amazonia - Instituto Colombiano de Antropolog&iacute;a - Ministerio de Cultura, 1998, p. 120. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0121-4705200600030000100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 23. Corpes de la Orinoquia , <i>Plan de desarrollo departamental Vaup&eacute;s biodiversidad para el futuro, </i>Editorial G&eacute;minis, 1994, p. 73. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0121-4705200600030000100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 24. Corpes de la Orinoquia , <i>Plan de desarrollo departamental Vaup&eacute;s biodiversidad para el futuro, </i>Editorial G&eacute;minis, 1994<i>, </i>p. 60. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0121-4705200600030000100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Posada Daniel (coord.), <i>Nuestro Patrimonio </i>, Bogot&aacute;, 2001, p. 284. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0121-4705200600030000100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. L&oacute;pez Claudia Leonor, &quot;Etnicidad y nacionalidad en la frontera entre Brasil, Colombia y Per&uacute;, los Ticuna frente a los procesos de nacionalidad&quot;, en Clara In&eacute;s Garc&iacute;a, <i>Fronteras: territorios y met&aacute;foras </i>, Medell&iacute;n, Hombre Nuevo Editores - Universidad de Antioquia - Instituto de Estudios Regionales, 2003, p. 149.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0121-4705200600030000100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. &Aacute;lvaro Sierra, &quot;Dos muros en la selva&quot;, <i>En los confines de Colombia, </i>Bogot&aacute;, <i>El Tiempo, </i>10 de agosto de 2003, p. 37.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0121-4705200600030000100027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. Arango Ochoa Ra&uacute;l, <i>Los pueblos ind&iacute;genas de Colombia 1997: desarrollo y territorio </i>, Bogot&aacute;, Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n (DNP), 1998, p. 307.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0121-4705200600030000100028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. Fundaci&oacute;n Hemera, &quot;Etnias de Colombia&quot;, <a href="http://www.etniasdecolombia.org/indigenas/pastos.asp"target="_blank">www.etniasdecolombia.org </a>, Bogot&aacute;, 3 de agosto de 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0121-4705200600030000100029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. Goulard Jean-Pierre, &quot;Cruce de identidades en el trapecio amaz&oacute;nico colombiano&quot;, en Clara In&eacute;s Garc&iacute;a, <i>Fronteras: territorios y met&aacute;foras </i>, Medell&iacute;n, Hombre Nuevo Editores - Universidad de Antioquia - Instituto de Estudios Regionales, 2003, p. 90. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0121-4705200600030000100030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. <i>Amazonia: escenarios y conflictos </i>, Quito, Centro de Investigaci&oacute;n de los Movimientos Sociales (Cedime), 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0121-4705200600030000100031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32. Grisales Germ&aacute;n, &iquest;Amerita la frontera de Colombia, Brasil y Per&uacute; una zona de integraci&oacute;n trinacional?, en <i>Aldea Mundo </i>, edici&oacute;n sobre las zonas de integraci&oacute;n fronterizas coordinada por Socorro Ram&iacute;rez, San Crist&oacute;bal, septiembre de 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0121-4705200600030000100032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 33. Direcci&oacute;n de desarrollo territorial del DNP, &quot;Colombia y sus fronteras: pol&iacute;ticas de frontera, caracterizaci&oacute;n regional socioecon&oacute;mica comparada por pa&iacute;ses y departamentos fronterizos&quot;, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0121-4705200600030000100033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34. &quot;Lineamientos para el desarrollo de una pol&iacute;tica de integraci&oacute;n y desarrollo fronterizo&quot;, Documento Conpes 3155, DNP, Ministerio de Relaciones Exteriores, Bogot&aacute;, 20 de diciembre de 2001. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0121-4705200600030000100034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>35. <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/ElecciSecretarioGeneral_de_la_OEA" target="_blank">http://es.wikipedia.org/wiki/ElecciSecretarioGeneral_de_la_OEA</a>,_2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0121-4705200600030000100035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>36. &quot;As&iacute; se vot&oacute; en el BID por Moreno&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 29 de julio de 2005, p. 7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0121-4705200600030000100036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>37. Vargas Orlando, &quot;Moreno, nuevo presidente del BID&quot;, en <a href="http://www.elespacio.com.co/"target="_blank">www.elespacio.com.co/</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0121-4705200600030000100037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>38&quot;Colombiano Luis Moreno obtuvo 26 votos para el BID y gan&oacute; presidencia&quot;, en <a href="http://www.elregionalpiura.com.pe" target="_blank">http://www.elregionalpiura.com.pe/2005_07/julio</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0121-4705200600030000100038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>39. &quot;Pobreza y desigualdad en Am&eacute;rica Latina, los retos de Luis Alberto Moreno en el BID&quot;, en <i>Portafolio </i>, 28 de julio de 2005, en <a href="http://www.portafolio.com.co/port_secc_online" target="_blank">http://www.portafolio.com.co/port_secc_online</a>/, 1 y 2 de agosto de 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0121-4705200600030000100039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>40. &quot;Semana clave en reforma del Consejo de Seguridad de ONU&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 27 de julio de 2005,<a href="http://www.enkidumagazine.com/art/2005/120705/E_013_120705.htm" target="_blank"> http://www.enkidumagazine.com/art/2005. </a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0121-4705200600030000100040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>41. &quot;Brasil y Colombia aceleran retenci&oacute;n de caf&eacute;&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 18 de agosto de 2000. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0121-4705200600030000100041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>42. &quot;Comunicado conjunto Colombia - Brasil&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 7 de marzo de 2003, p. 1-4. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0121-4705200600030000100042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>43. Consejo Regional de Planificaci&oacute;n Econ&oacute;mica y Social, La Orinoquia colombiana: visi&oacute;n monogr&aacute;fica , Bogot&aacute;, Corpes Orinoquia, <a href="http://www.banrep.gov.co/"target="_blank">www.banrep.gov.co/</a>, 1997, 4 de abril de 2005<i>.</i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0121-4705200600030000100043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>44. Borrero Wanana Milciades, <i>Vaup&eacute;s mito y realidad </i>, Bogot&aacute;, Carlos Garz&oacute;n, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0121-4705200600030000100044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>45. Sierra Alvaro, &quot; La Amazonia asediada&quot;, <i>El Tiempo </i>, Bogot&aacute;, 23 de noviembre de 2003, p. 1-6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0121-4705200600030000100045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>46. Sierra Alvaro, &quot;Otra Colombia frente a Brasil&quot;, <i>El Tiempo </i>, Bogot&aacute;, 23 de noviembre de 2003<i>,</i> pp. 32-36. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0121-4705200600030000100046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>47. Ram&iacute;rez Socorro, &quot;La ambigua regionalizaci&oacute;n del conflicto colombiano&quot;, en <i>Nuestra guerra sin nombre </i>, IEPRI – Editorial Norma, Bogot&aacute;, 2006, pp. 121-168. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0121-4705200600030000100047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>48. Procopio Argemiro, <i>O Brasil no mundo das drogas, </i> Sao Paulo <i>, </i>Ed. Vozes, 1999. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0121-4705200600030000100048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>49. &quot;Condenado a 18 a&ntilde;os capo brasile&ntilde;o socio de las FARC en narcotr&aacute;fico&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 11 de marzo de 2005, p. 1-3. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0121-4705200600030000100049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>50. Editorial, &quot;Uribe y Lula: relaci&oacute;n clave&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 7 de marzo de 2003, p. 1-11. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0121-4705200600030000100050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>51. &quot;Polic&iacute;a brasile&ntilde;a iniciar&aacute; operaci&oacute;n antidroga en la frontera con Colombia&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 9 de agosto de 2000. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0121-4705200600030000100051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>52. &quot;Las revelaciones sobre v&iacute;nculos FARC-PT&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 15 de marzo de 2005, p. 1-11. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0121-4705200600030000100052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>53. &quot;Miedo al contagio narco-guerrillero &nbsp;y a los desplazados&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 23 de agosto de 2000. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0121-4705200600030000100053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>54. &quot;Brasil refuerza presencia militar en frontera con Colombia&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 20 de agosto de 2000. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0121-4705200600030000100054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>55. &quot;Delegaci&oacute;n carioca para la paz&quot;, en <i>El Tiempo</i>, 7 de julio de 1999. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0121-4705200600030000100055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>56. Hirst M&oacute;nica, &quot;Brasil ante el conflicto colombiano&quot;, en <i>Dimensiones territoriales de la guerra y la paz en Colombia </i>, Bogot&aacute;, Red de Estudios de Espacio y Territorio (RET) de la Universidad Nacional , 2004. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0121-4705200600030000100056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>57. Incomodidad por idea del presidente de Brasil&quot;, en <i>El Tiempo, </i>21 de febrero de 2003, p. 1-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0121-4705200600030000100057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>58. &quot;Brasil interesado en mediar en el conflicto de Colombia&quot;, en <i>El Tiempo, </i>20 de julio de 2002, p. 1-7. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0121-4705200600030000100058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>59. &quot;Incomodidad por idea del presidente de Brasil&quot;, en <i>El Tiempo, </i>21 de febrero de 2003, p. 1-8. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0121-4705200600030000100059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>60. &quot;Cumbre entre presidentes de Colombia y Brasil&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 26 de febrero de 2003, p. 1-3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0121-4705200600030000100060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>61. &quot;Naciones Unidas invit&oacute; informalmente a Brasil a encuentro con las FARC&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 1 de septiembre de 2003, p. 1-6. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0121-4705200600030000100061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>62. &quot;Cumbre presidencial en Brasil&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 11 de marzo de 2005, p. 1-6. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0121-4705200600030000100062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>63. &quot;Respaldo a encuentro de ONU y FARC, en Brasil&quot;, en <i>El Tiempo, </i> 4 de septiembre de 2003, p. 1-14. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0121-4705200600030000100063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>64. Colombia: informe de fronteras, julio de 2003, en <a href="http://www.reliefweb.int" target="_blank">www.reliefweb.int</a>/. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0121-4705200600030000100064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>65. Sierra Alvaro, &quot;Otra Colombia frente a Brasil&quot;, <i>El Tiempo </i>, Bogot&aacute;, 23 de noviembre de 2003<i>.</i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0121-4705200600030000100065&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>66. &quot;Infraestructura, el problema del comercio entre Brasil y Colombia&quot;, en <a href="http://www.portafolio.com.co/" target="_blank">www.portafolio.com.co</a>, 28 de junio de 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0121-4705200600030000100066&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>67. &quot;Satanizaron el Mercosur&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 15 de octubre en 2003 , p. 1-13.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0121-4705200600030000100067&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>68. &quot;Gremios rechazan libre comercio con Mercosur&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 9 de octubre de 2003, p. 1-9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0121-4705200600030000100068&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>69. Hommes Rudolf, &quot;Brasil, Mercosur y Colombia&quot;, en <i>El Tiempo, </i>12 de septiembre de 2003; &quot;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0121-4705200600030000100069&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->Gremios rechazan libre comercio con Mercosur&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 9 de octubre de 2003, p. 1-9.</p>      <!-- ref --><p>70. Ram&iacute;rez Socorro, &quot;Integraci&oacute;n de Colombia con Am&eacute;rica del Sur y ALCA&quot;, en <i>Os pa&iacute;ses da comunidade Andina, </i> Brasilia, Fundacao Alexandre de Gusmao (FUNAG) – Instituto de Pesquisa de Relacoes Internacionais (IPRI), 2004, Tomo I, pp. 195-221. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0121-4705200600030000100070&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>71. Pimenta de Faria Carlos Aur&eacute;lio y Marco Aur&eacute;lio Chaves Cepik, &quot; Brasil y Am&eacute;rica Latina: bolivarismos antiguos y modernos&quot;, en <i>An&aacute;lisis Pol&iacute;tico, </i>N&deg; 49, IEPRI, mayo – agosto de 2003, pp. 63-82. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000220&pid=S0121-4705200600030000100071&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>72. &quot;Brasil reitera su llamado a la integraci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina&quot;, en <a href="http://www.portafolio.com.co/" target="_blank">www.portafolio.com.co</a>, 28 de junio de 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000221&pid=S0121-4705200600030000100072&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>73. &quot;Presidente Uribe propuso plazo de un a&ntilde;o para levantar incumplimientos a fallos del Tribunal Andino&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 28 de junio, p. 1-6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000222&pid=S0121-4705200600030000100073&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>74. &quot;Colombia quiere dar pasos a la globalizaci&oacute;n en cumbre de la CAN &quot;, en <i>El Tiempo </i>, 26 de junio, p. 1-2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000223&pid=S0121-4705200600030000100074&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>75. &quot;Inter&eacute;s por Brasil en v&iacute;speras de la Cumbre Andina &quot;, en <i>El Tiempo </i>, 24 de junio de 2003, p. 1-2. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000224&pid=S0121-4705200600030000100075&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>76. &quot;Nuevas alianzas y mayor inversi&oacute;n se espera de la relaci&oacute;n con Brasil&quot;, en <a href="http://www.portafolio.com.co/" target="_blank">www.portafolio.com.co</a>, 27 de junio de 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000225&pid=S0121-4705200600030000100076&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>77. &quot;Los beneficios del acuerdo comercial deben servir para fortalecer el intercambio&quot;, en <a href="http://www.portafolio.com.co/" target="_blank">www.portafolio.com.co</a>, 27 de junio de 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000226&pid=S0121-4705200600030000100077&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>78. &quot;Lleg&oacute; el momento de afianzar los negocios con el &quot;gigante&quot; del sur&quot;, y &quot;Calidad y precio, dos argumentos para conquistar al consumidor brasilero&quot;, en <a href="http://www.portafolio.com.co/" target="_blank">www.portafolio.com.co</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000227&pid=S0121-4705200600030000100078&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>79. &quot;Segunda Macrorrueda Brasil - Colombia&quot;, en <a href="http://www.avanza.org.co/" target="_blank">www.avanza.org.co</a>, 27 de junio de 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000228&pid=S0121-4705200600030000100079&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>80. &quot;Brasil reitera su llamado a la integraci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina&quot;, en <a href="http://www.portafolio.com.co/" target="_blank">www.portafolio.com.co</a>, 28 de junio de 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000229&pid=S0121-4705200600030000100080&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>81. &quot;Comunicado conjunto Colombia - Brasil&quot;, en <i>El Tiempo </i>, 7 de marzo de 2003, p. 1-4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000230&pid=S0121-4705200600030000100081&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>82. &quot;Infraestructura, el problema del comercio entre Brasil y Colombia&quot;, en <a href="http://www.portafolio.com.co/" target="_blank">www.portafolio.com.co</a>, 28 de junio de 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000231&pid=S0121-4705200600030000100082&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>83. Rueda binacional de negocios Colombia – Brasil, en <a href="http://www.ruedabrasil.com" target="_blank">www.ruedabrasil.com</a>. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000232&pid=S0121-4705200600030000100083&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>84. &quot;Segunda Macrorrueda Brasil - Colombia&quot;, en <a href="http://www.avanza.org.co/" target="_blank">www.avanza.org.co</a>, 27 de junio de 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000233&pid=S0121-4705200600030000100084&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>85. &quot;Un aliado comercial cada vez m&aacute;s cercano&quot;, en <a href="http://www.portafolio.com.co/" target="_blank">www.portafolio.com.co</a>, 28 de junio de 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000234&pid=S0121-4705200600030000100085&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>86. &quot;Un vasto mercado con oportunidades para explotar&quot; en <a href="http://www.portafolio.com.co/" target="_blank">www.portafolio.com.co</a>, 27 de junio de 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000235&pid=S0121-4705200600030000100086&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>87. &quot;Brasil entra al negocio del acero en Colombia&quot;, en <i>El Tiempo, </i>4 de enero de 2005, p. 1-8. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000236&pid=S0121-4705200600030000100087&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>88. &quot;Nuevas alianzas y mayor inversi&oacute;n se espera de la relaci&oacute;n con Brasil&quot;, en <a href="http://www.portafolio.com.co/" target="_blank">www.portafolio.com.co</a>, 27 de junio de 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000237&pid=S0121-4705200600030000100088&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>89. &quot;Los inversionistas miran al sector energ&eacute;tico&quot;, en <a href="http://www.portafolio.com.co/" target="_blank">www.portafolio.com.co</a>, 28 de junio de 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000238&pid=S0121-4705200600030000100089&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>90. &quot;Despierta la competencia&quot;, en <i>Dinero </i>, Vol. 11, No. 225, 18 de marzo de 2005, pp. 36 – 37.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000239&pid=S0121-4705200600030000100090&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>91. &quot;Un vasto mercado con oportunidades para explotar&quot; en <a href="http://www.portafolio.com.co/" target="_blank">www.portafolio.com.co</a>, 27 de junio de 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000240&pid=S0121-4705200600030000100091&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>92. &quot;Los beneficios del acuerdo comercial deben servir para fortalecer el intercambio&quot;, en <a href="http://www.portafolio.com.co/" target="_blank">www.portafolio.com.co</a>, 27 de junio de 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000241&pid=S0121-4705200600030000100092&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>93. &quot;Un aliado comercial cada vez m&aacute;s cercano&quot;, en <a href="http://www.portafolio.com.co/" target="_blank">www.portafolio.com.co</a>, 28 de junio de 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000242&pid=S0121-4705200600030000100093&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>94. &iquest;Qui&eacute;n gana con ca&iacute;da de licitaci&oacute;n de Supertucano?, en <a href="http://eltiempo.terra.com.co/hist_imp" target="_blank">http://eltiempo.terra.com.co/hist_imp</a>. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000243&pid=S0121-4705200600030000100094&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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