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<journal-title><![CDATA[Análisis Político]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI), Universidad Nacional de Colombia]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Momentos, Escenarios y Sujetos de la Producción Constituyente. Aproximaciones Críticas al Proceso Constitucional de los Noventa]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In front of these realities, the convocation to the Constituent National Assembly was erected as the great political moment for the consolidation of a new society project characterized by a true democratic eticidad. The narratives of the democracy participativa and the consolidation of the peace were constituted in the new securities for the legitimation of the nascent social project. The setting in scene of these narratives allowed the convergence of the diverse social actors in the alternative of summoning to the primary constituent for the formulation of a new political pact. In fact, the idea of the ANC was protected with different shades for diverse social and political forces that you/they went from the most progressive tendencies to the most conservative. However, he/she cannot forget that the most interested actor in the Construction of a new Political Letter for the Colombians was the executive.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="Verdana">      <p align="right"><b>Ventana de J&oacute;venes Investigadores </b></p>      <p align="center"><font size="4" face="Verdana"><b>Momentos, Escenarios y Sujetos de la Producci&oacute;n Constituyente.    <br>    Aproximaciones Cr&iacute;ticas al Proceso Constitucional de los Noventa <a href="#(1)">(1)</a></b></font></p>         <p align="center"><b><font size="3" face="Verdana">Moments, sceneries, and subjects in the constituent production.    <br>    Critical approaches to constitutional process in 90&acute;s</font> </b></p>       <p align="left"><b>Carolina Jim&eacute;nez Mart&iacute;n </b></p>        <p align="left">Polit&oacute;loga y Mag&iacute;ster en Estudios Pol&iacute;ticos. Docente e investigadora adscrita al departamento de Ciencia Pol&iacute;tica de la Universidad Nacional de Colombia. <a href="mailto:carolinajimenezm@yahoo.com">carolinajimenezm@yahoo.com</a></p>   <hr size="1">    <b>RESUMEN</b>     <p>Frente a estas realidades, la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente se erigi&oacute; como el gran momento pol&iacute;tico para la consolidaci&oacute;n de un nuevo proyecto de sociedad caracterizado por una verdadera eticidad democr&aacute;tica. Las narrativas de la democracia participativa y la consolidaci&oacute;n de la paz se constituyeron en los nuevos valores para la legitimaci&oacute;n del naciente proyecto social. La puesta en escena de estas narrativas permiti&oacute; la convergencia de los diversos actores sociales en la alternativa de convocar al constituyente primario para la formulaci&oacute;n de un nuevo pacto pol&iacute;tico. De hecho, la idea de la ANC fue defendida con diferentes matices por diversas fuerzas sociales y pol&iacute;ticas que iban desde las tendencias m&aacute;s progresistas hasta las m&aacute;s conservadoras. Sin embargo, no se puede olvidar que el actor m&aacute;s interesado en la Construcci&oacute;n de una nueva Carta Pol&iacute;tica para los colombianos era el ejecutivo. </p>      <p><i><b>Palabras clave</b>: </i> Estudios constitucionales, Poder ejecutivo, Colombia. </p>  <hr size="1">      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>SUMMARY</b></p>      <p>In front of these realities, the convocation to the Constituent National Assembly was erected as the great political moment for the consolidation of a new society project characterized by a true democratic eticidad. The narratives of the democracy participativa and the consolidation of the peace were constituted in the new securities for the legitimation of the nascent social project. The setting in scene of these narratives allowed the convergence of the diverse social actors in the alternative of summoning to the primary constituent for the formulation of a new political pact. In fact, the idea of the ANC was protected with different shades for diverse social and political forces that you/they went from the most progressive tendencies to the most conservative. However, he/she cannot forget that the most interested actor in the Construction of a new Political Letter for the Colombians was the executive. </p>      <p><b>Key Words:</b> constitutional studies, Colombia. </p>  <hr size="1">      <p><b>Introducci&oacute;n </b></p>        <p>M&uacute;ltiples y de diversos &oacute;rdenes fueron los acontecimientos que condujeron a la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) de 1990 <a href="#(2)">(2)</a>. En efecto, la crisis del r&eacute;gimen pol&iacute;tico, la incapacidad del Estado para consolidar un monopolio de la coacci&oacute;n f&iacute;sica leg&iacute;tima, la tendencia hacia una mayor desigualdad de ingresos, el mantenimiento de niveles muy altos de pobreza, la consolidaci&oacute;n de instituciones sociales que obstaculizaban el pleno ejercicio de los derechos de la ciudadan&iacute;a, las profundas transformaciones en el espacio p&uacute;blico, entre otros, se constituyeron al decir de las diversas fuerzas pol&iacute;ticas y sociales de la naci&oacute;n, en elementos perturbadores para la estabilidad del sistema social colombiano. </p>        <p>Frente a estas realidades, la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente se erigi&oacute; como el gran momento pol&iacute;tico para la consolidaci&oacute;n de un nuevo proyecto de sociedad caracterizado por una verdadera eticidad democr&aacute;tica. Las narrativas de la democracia participativa y la consolidaci&oacute;n de la paz se constituyeron en los nuevos valores para la legitimaci&oacute;n del naciente proyecto social. La puesta en escena de estas narrativas permiti&oacute; la convergencia de los diversos actores sociales en la alternativa de convocar al constituyente primario para la formulaci&oacute;n de un nuevo pacto pol&iacute;tico. De hecho, la idea de la ANC fue defendida con diferentes matices por diversas fuerzas sociales y pol&iacute;ticas que iban desde las tendencias m&aacute;s progresistas hasta las m&aacute;s conservadoras. Sin embargo, no se puede olvidar que el actor m&aacute;s interesado en la Construcci&oacute;n de una nueva Carta Pol&iacute;tica para los colombianos era el ejecutivo. </p>      <p>El ejecutivo encontraba en la convocatoria de la ANC , el mejor escenario para la consolidaci&oacute;n de un nuevo modelo de desarrollo fundado en la econom&iacute;a de mercado, es decir <i>&quot;El nuevo Paradigma neoliberal del desarrollo&quot; </i>. En &eacute;sta &oacute;ptica, la nueva Carta Pol&iacute;tica permitir&iacute;a estructurar el marco jur&iacute;dico necesario para la reforma del Estado y la consolidaci&oacute;n de un nuevo modo de regulaci&oacute;n. As&iacute;, bajo el ropaje de la democracia participativa y la b&uacute;squeda de la paz que se erig&iacute;an como t&eacute;rminos atractivos, convocantes y adherentes, el ejecutivo escondi&oacute; todo el proceso de privatizaci&oacute;n del Estado, de liberalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a, y de construcci&oacute;n de una sociedad heter&oacute;noma. En consecuencia, algunas fuerzas pol&iacute;ticas no alcanzaron a descifrar el verdadero sentido de la reforma del orden constitucional y quedaron presas en las narrativas de la construcci&oacute;n de una verdadera democracia participativa y en la consolidaci&oacute;n de la paz <sup>1</sup>. </p>      <p>Este car&aacute;cter emancipatorio y progresista que se le ha asignado a la Constituci&oacute;n del 91 ha generado un gran mito pol&iacute;tico en el seno de la sociedad colombiana, que no ha permitido ver en toda su complejidad lo que realmente signific&oacute; el proceso constituyente. Es por esto que el prop&oacute;sito de este art&iacute;culo es develar, por una parte, que la reforma constitucional aprobada no fue un producto coyuntural, sino que respondi&oacute; a todo un proceso de reestructuraci&oacute;n del r&eacute;gimen y por la otra, poner en evidencia que las narrativas de la democracia participativa y la paz, lograron invisibilizar el contenido econ&oacute;mico neoliberal de la reforma, es decir, el problema de la adecuaci&oacute;n del aparato pol&iacute;tico a las nuevas exigencias de la econom&iacute;a de mercado. En esencia, el apartado busca problematizar los tres escenarios de producci&oacute;n constitucional <i>–Participaci&oacute;n pol&iacute;tica del constituyente primario, Elitismo estructurado y ANC- </i> y develar que las narrativas de la democracia resultaban convergentes con la adecuaci&oacute;n del aparato pol&iacute;tico a las nuevas exigencias de la econom&iacute;a de mercado. </p>      <p>De este planteamiento se desprende la siguiente hip&oacute;tesis: </p>      <p><i>&quot; </i><i>El espacio de deliberaci&oacute;n de la ANC no se constituye en el escenario determinante para la configuraci&oacute;n de la nueva Carta Pol&iacute;tica. Por el contrario, el escenario de elitismo estructurado de gobierno que lo antecede se erige como el momento fundamental del proceso. De tal surte, que el imaginario pluralista y consensual que rodea la Carta est&aacute; precedido del dise&ntilde;o elitista de un proyecto de sociedad neoliberal, fabricado por el ejecutivo&quot;. </i></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta hip&oacute;tesis busca develar el papel protag&oacute;nico que jug&oacute; el equipo de gobierno –la elite intelectual- en la concepci&oacute;n, dise&ntilde;o y elaboraci&oacute;n del nuevo proyecto de sociedad. Se trata de un escenario que he denominado de elitismo estructurado y que precede al espacio de discusi&oacute;n de la ANC. </p>      <p>Para su desarrollo el apartado se estructura en seis momentos: El primero, &quot;Reclamaciones por una apertura democr&aacute;tica&quot;, sugiere una aproximaci&oacute;n a las lecturas que desde los diversos actores pol&iacute;ticos y sociales, se hac&iacute;a del proceso constituyente. El segundo momento &quot; Antecedentes jur&iacute;dicos y pol&iacute;ticos &quot; devela la teor&iacute;a constitucional construida por la elite intelectual del gobierno Barco, para permitir la convocatoria a la Asamblea Nacional Constitucional. El tercer momento titulado &quot;Momentos y Pactos Pol&iacute;ticos: el camino a la ANC &quot; expone de manera general los pactos que la administraci&oacute;n de C&eacute;sar Gaviria gest&oacute; con las fuerzas pol&iacute;ticas mayoritarias en el congreso, para lograr que el ejecutivo orientar&aacute;, dise&ntilde;ar&aacute;, promoviera y ejecutara el proceso constituyente. El cuarto momento &quot;Primer escenario: Participaci&oacute;n pol&iacute;tica del constituyente primario, propuestas de las mesas de trabajo y las comisiones preparatorias&quot; problematiza el escenario de deliberaci&oacute;n pol&iacute;tica que se da a nivel del constituyente primario. El quinto momento &quot;Segundo escenario: Elitismo estructurado, principios para un nuevo orden constitucional&quot;, expone de manera general la forma como el ejecutivo y su equipo de gobierno asumen la producci&oacute;n del texto constitucional, definiendo de &eacute;ste modo el contenido filos&oacute;fico, pol&iacute;tico y econ&oacute;mico de la Carta del 91. Finalmente &quot;Tercer escenario: La Asamblea Nacional constituyente: discusi&oacute;n pol&iacute;tica concertada&quot; problematiza el espacio de deliberaci&oacute;n de la ANC como un momento de legitimaci&oacute;n pol&iacute;tica, m&aacute;s que como un momento de producci&oacute;n del texto constitucional. </p>      <p><b>Reclamaciones por una apertura democr&aacute;tica </b></p>      <p>La dif&iacute;cil situaci&oacute;n por la que atravesaba el pa&iacute;s durante la d&eacute;cada de los ochenta, aunado a los profundos cambios en el escenario internacional, se constituyeron en elementos claves para la convergencia de las diversas fuerzas pol&iacute;ticas y actores sociales en la idea de la elaboraci&oacute;n y puesta en marcha de una nueva Constituci&oacute;n. En efecto, la situaci&oacute;n de violencia, narcoterrorismo y descomposici&oacute;n social en el escenario nacional; y el fin de la confrontaci&oacute;n bipolar, representada en la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n y el derrumbe del bloque socialista, en el escenario internacional, contribuyeron a distensionar la polarizaci&oacute;n entre el Estado y los movimientos populares y facilit&oacute; la convergencia de los distintos actores y factores en un &uacute;nico proceso: El Proceso Constituyente <sup>2, 3</sup>. </p>      <p>No se puede olvidar, que &quot;bajo la presidencia de Julio Cesar Turbay Ayala (1978-1982), la naturaleza restringida y excluyente de la democracia colombiana lleg&oacute; a su punto cr&iacute;tico&quot; (M&uacute;nera 1999:4). La puesta en escena de la estrategia pol&iacute;tica- militar del Estatuto de Seguridad Nacional, la creciente p&eacute;rdida de legitimidad de los partidos pol&iacute;ticos tradicionales, el fortalecimiento e incremento de la acci&oacute;n insurgente, aunado a la autonom&iacute;a del movimiento popular con respecto a las fuerzas pol&iacute;ticas tradicionales, crearon un contexto favorable para que se empezara hablar de la apertura del r&eacute;gimen pol&iacute;tico<sup>4</sup>. </p>      <p>En consecuencia, bajo la administraci&oacute;n de Belisario Betancur (1982-1986), se desplegaron una serie de acciones y programas concretos, conducentes a involucrar a la sociedad civil en los escenarios de decisi&oacute;n pol&iacute;tica. Tal fue el caso de la elecci&oacute;n popular de alcaldes y el proceso de paz. La configuraci&oacute;n de estos incipientes escenarios de participaci&oacute;n popular y la posibilidad de encontrar una salida negociada al conflicto, permitieron consolidar en el imaginario pol&iacute;tico nacional la idea de la democracia participativa, como la &uacute;nica salida viable a la crisis del r&eacute;gimen pol&iacute;tico colombiano. De tal suerte, que la convocatoria a una asamblea nacional constitucional, se convirti&oacute; en el espacio privilegiado para crear y consolidar un real espacio de articulaci&oacute;n institucional. Al respecto Andr&eacute;s D&aacute;vila se&ntilde;ala, </p>      <p>&quot;La tem&aacute;tica de la convocatoria a la Asamblea Constituyente en el lapso que va de 1977 a 1988, fue recurrentemente tra&iacute;da al debate pol&iacute;tico por distintos sectores como f&oacute;rmula para reformar la Constituci&oacute;n. En 1984 guerrillas y sectores populares propusieron este mecanismo por ser m&aacute;s incluyente y no tener los vicios y estrecheces de la v&iacute;a del congreso. En 1987 y en la medida en que el orden p&uacute;blico se agravaba, el expresidente Carlos Lleras Restrepo retom&oacute; la idea de est&aacute; f&oacute;rmula para enfrentar la aguda crisis que afrontaba la justicia colombiana. En el mes de Junio de ese mismo a&ntilde;o, en sentencia de la corte suprema de justicia acerca de la constitucionalidad del decreto por el cual se convoc&oacute; al plebiscito en 1957, se introdujeron dos aspectos claves hacia el futuro proceso constituyente. Por un lado, reafirm&oacute; su impedimento para estudiar la constitucionalidad del decreto mencionado; y por el otro, distingui&oacute; entre una reforma constitucional efectuada por el Congreso (constituyente secundario) y otra efectuada por el mecanismo plebiscitario (constituyente primario)&quot;<sup>5</sup>. </p>      <p>Al tiempo que en la coyuntura pol&iacute;tica interna colombiana cobraba vida la idea de democratizar el r&eacute;gimen mediante una reforma constitucional, en el resto de los pa&iacute;ses latinoamericanos los procesos de transici&oacute;n democr&aacute;tica y las reformas estructurales a la econom&iacute;a y al Estado empezaban a andar por el mismo camino. En consecuencia, la reformulaci&oacute;n del pacto pol&iacute;tico y la promulgaci&oacute;n de una nueva carta constitucional, era vista en la latitud latinoamericana como la v&iacute;a m&aacute;s adecuada para la consolidaci&oacute;n de un proyecto de naci&oacute;n democr&aacute;tico, pluralista, incluyente, y de cara a las transformaciones de la nueva era de la globalizaci&oacute;n. </p>      <p>En este contexto se pude decir que la idea de la reforma constitucional ocup&oacute; un lugar central en la agenda pol&iacute;tica de la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina. Tal y como lo expresa Valencia Villa <sup>6</sup> para el caso colombiano, la necesidad y la urgencia de hacer una gran reforma constitucional, radicaba en que &eacute;ste nuevo acuerdo pol&iacute;tico permitir&iacute;a la democratizaci&oacute;n del Estado y la reconciliaci&oacute;n de la sociedad civil. </p>      <p>De &eacute;ste modo, los diversos actores sociales y pol&iacute;ticos, tales como los movimientos sociales, populares y pol&iacute;ticos; los grupos insurgentes; los nacientes partidos pol&iacute;ticos; los grupos guerrilleros desmovilizados; la academia de inclinaciones de derecha e izquierda; los estudiantes; los medios de comunicaci&oacute;n; entre otros, converg&iacute;an en la idea de la importancia de convocar a una ANC. Gonz&aacute;lez Posso lo expresa de la siguiente manera </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&quot;La necesidad de acudir al pueblo para que sancione cambios profundos en el ordenamiento de la naci&oacute;n ha sido reconocida durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os por diferentes caminos. Desde los movimientos sociales reivindicativos y desde la guerrilla se ha puesto de presente la urgencia de una nueva institucionalidad que modifique la estructura del poder y la propiedad. Y al mismo tiempo los dirigentes de los partidos tradicionales comprendieron que para la supervivencia del sistema necesitan una terapia r&aacute;pida que integre a la sociedad y modernice el Estado. Desde una u otra perspectiva ha resultado evidente que el Congreso no tiene la capacidad ni el reconocimiento ciudadano como para ser el art&iacute;fice de la reinstitucionalizaci&oacute;n o de los cambios. Desde all&iacute; que hayan cobrado actualidad propuestas de plebiscito, refer&eacute;ndum o Asamblea Constituyente&quot;<sup>7</sup>. </p>      <p>La importancia de la constituyente radicaba de este modo, en el papel de tabla de salvaci&oacute;n que ten&iacute;a. En efecto, la caracter&iacute;stica principal de la constituyente, era que se proyectaba como un verdadero tratado de paz, y de paz democr&aacute;tica, entre todos los colombianos. De esta manera, lograba erigirse como &quot;la &uacute;nica iniciativa pol&iacute;tica nacional y democr&aacute;tica que Colombia ten&iacute;a frente a s&iacute;, en el momento presente y futuro&quot;<sup>8</sup>. </p>      <p>Siguiendo a Valencia Villa, se puede decir que &eacute;ste protagonismo constitucional obedec&iacute;a a m&uacute;ltiples factores, como eran, la tradici&oacute;n reformista del r&eacute;gimen colombiano, la deslegitimaci&oacute;n de la lucha armada, y el revisionismo constitucional como clave para desbloquear el desarrollo democr&aacute;tico de Colombia. Se evidencia de este modo, c&oacute;mo las narrativas de la democracia participativa y la consolidaci&oacute;n de la paz, lograron ubicarse en el centro del debate nacional. De esta manera, solo con la ampliaci&oacute;n de los canales de participaci&oacute;n ciudadana ten&iacute;a sentido hablar de la b&uacute;squeda de la paz. </p>      <p>Desde esta perspectiva, la legitimaci&oacute;n del nuevo pacto pol&iacute;tico por parte del constituyente primario, permitir&iacute;a la consolidaci&oacute;n de una verdadera cultura democr&aacute;tica para Colombia. La consigna era: un Estado democr&aacute;tico y pluralista, y una Sociedad civil participativa, democr&aacute;tica y pac&iacute;fica. Tenemos de este modo que el ambiente vivido a finales de los ochenta favoreci&oacute; la idea de una reforma fundamental que garantizara la recomposici&oacute;n social y la modernizaci&oacute;n del anacr&oacute;nico r&eacute;gimen pol&iacute;tico colombiano. As&iacute; las cosas, se reclamaba que la ANC permitiera el entendimiento y la reconciliaci&oacute;n nacional. </p>      <p>Es evidente, como se mencion&oacute; anteriormente, que la idea de una reformulaci&oacute;n del pacto pol&iacute;tico, y la consolidaci&oacute;n de un r&eacute;gimen verdaderamente democr&aacute;tico y pac&iacute;fico, logr&oacute; convocar fuerzas pol&iacute;ticas, sociales y populares del m&aacute;s diverso espectro ideol&oacute;gico. Estas fuerzas encontraron en la construcci&oacute;n de espacios de discusi&oacute;n el mejor canal para plantear sus propuestas de reformas y lograr constituirse en referencia para la discusi&oacute;n del gran debate nacional en torno a la ANC. </p>      <p>Sin embargo, pese a estos esfuerzos de las m&uacute;ltiples fuerzas pol&iacute;ticas, sociales y populares por liderar el proceso de cambio, y por dise&ntilde;ar un nuevo proyecto de sociedad y de naci&oacute;n, pluralista, participativo, democr&aacute;tico y realmente incluyente, el gobierno –desde la administraci&oacute;n de Barco- logr&oacute; liderar, direccionar y en &uacute;ltimas determinar el rumbo y el contenido de la reforma constituyente. As&iacute;, aunque el gobierno recogi&oacute; numerosos elementos planteados por estas fuerzas, logr&oacute; estructurar la nueva Carta pol&iacute;tica de los colombianos en torno al proyecto neoliberal. </p>      <p><b>Antecedentes jur&iacute;dicos y pol&iacute;ticos </b></p>        <p>Una reflexi&oacute;n del proceso pol&iacute;tico de la constituyente exige dar cuenta de los sucesos hist&oacute;ricos que lo anteceden y en buena medida lo determinan. En el &aacute;mbito jur&iacute;dico, y en especial en el constitucional, la historia pol&iacute;tica de Colombia ha estado signada por una fuerte tradici&oacute;n reformista; elemento que condujo durante todo el siglo XIX a la promulgaci&oacute;n de diversas cartas pol&iacute;ticas (1821, 1828, 1853, 1863, 1886), y durante el siglo XX a innumerables reformas constitucionales (1910, 1936, 1945, 1968, 1986) <a href="#(3)">(3)</a>. </p>        <p>Esta fuerte tradici&oacute;n reformista del r&eacute;gimen pol&iacute;tico colombiano tradicionalmente ha estado suscrita a las v&iacute;as jur&iacute;dicas. Sin embargo, existen cuatro momentos pol&iacute;ticos en la historia constitucional del pa&iacute;s, en los cuales se han ignorado los preceptos constitucionales y se ha procedido a la reforma de la Carta Pol&iacute;tica , por v&iacute;as distintas a la por ella prescrita. Estos momentos son: 1863 y 1885 en los cuales se promulga una Nueva Carta Pol&iacute;tica, la de Rionegro y la del 86 o mejor conocida como la carta de la regeneraci&oacute;n, respectivamente; en 1957 en donde por v&iacute;a del plebiscito se adopt&oacute; un r&eacute;gimen constitucional transitorio de cogobierno (Junta Militar que remplaz&oacute; a Rojas Pinilla); y finalmente el proceso constituyente de 1991. </p>      <p>En efecto, el proceso constituyente de 1991 hizo uso de v&iacute;as extraconstitucionales para convocar al constituyente primario a un refer&eacute;ndum que permitiera la convocatoria a la Asamblea Nacional Constitucional. La formulaci&oacute;n de una constituci&oacute;n pol&iacute;tica, producto del deseo del constituyente primario resultaba completamente leg&iacute;tima, as&iacute; hubiese sido reformulada por fuera de las v&iacute;as constitucionales. En este contexto, la promulgaci&oacute;n de una nueva Carta Pol&iacute;tica obedec&iacute;a no tanto a factores de orden jur&iacute;dico sino a problemas profundamente pol&iacute;ticos. </p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A la luz de estas consideraciones, la convocatoria al constituyente primario resultaba mucho menos democratizadora de lo que se proyectaba. En &uacute;ltimas el gobierno recurr&iacute;a al poder constituyente b&aacute;sicamente por dos factores; por una parte, porque &eacute;ste se constitu&iacute;a en el &uacute;nico actor pol&iacute;tico que permitir&iacute;a adelantar la reforma <a href="#(4)">(4)</a>; y por la otra, porque en la movilizaci&oacute;n del constituyente primario pod&iacute;a darle un amplio margen de legitimidad a su propuesta. En &eacute;ste sentido, se puede afirmar, que m&aacute;s que una constituci&oacute;n producto de la voluntad del constituyente primario, asistimos a la instrumentalizaci&oacute;n de dicho poder <a href="#(5)">(5)</a>, por parte del poder constituido. </p>      <p>Pero dejemos a un lado este debate constitucional y devolv&aacute;monos unos a&ntilde;os en la historia, para recrear el proceso de Barco que quiz&aacute; es el antecedente m&aacute;s inmediato que marc&oacute; profundamente el proceso constituyente del noventa. En tres oportunidades distintas el presidente Virgilio Barco (1986-1990) intent&oacute; efectuar una reforma a la constituci&oacute;n de 1886. El primer intento se dio a finales de 1987, cuando los ministros Fernando Cepeda <a href="#(6)">(6)</a> y C&eacute;sar Gaviria <a href="#(7)">(7)</a> propusieron al presidente realizar un plebiscito en las elecciones parlamentarias de Marzo de 1988 para derogar el art&iacute;culo 13 del plebiscito de 1957 (en consonancia con el art&iacute;culo 218 de la Carta del 86), que prohib&iacute;a reformar la constituci&oacute;n por v&iacute;as distintas a la del Congreso. Sin embargo, &eacute;ste proceso fue interrumpido por las fuerzas pol&iacute;ticas tradicionales, las que propusieron al presidente adelantar un pacto pol&iacute;tico entre ellas mismas <sup>9</sup>. </p>      <p>Pasamos as&iacute; al segundo intento (Febrero de 1988), que es el del acuerdo interpartidario, conocido como el &quot;Pacto de la Casa de Nari&ntilde;o&quot;, que se da entre Barco como jefe del liberalismo y Pastrana Borrero en representaci&oacute;n del social- conservatismo. En este acuerdo, el bipartidismo acordaba iniciar un proceso de reajuste institucional, en el cual se discutir&iacute;a el temario de la reforma constitucional. Pese a estos ejercicios iniciales y a la presencia en el imaginario colectivo de la importancia que cobraba una reforma constitucional, este pacto fue suspendido por inconstitucionalidad, seg&uacute;n decisi&oacute;n del consejo de estado (1988) <a href="#(8)">(8)</a>, en cuyo concepto la &quot;carta fundamental &uacute;nicamente puede ser reformada de la manera como ella misma, de modo preciso, determina en su canon 218, en armon&iacute;a con el art&iacute;culo 13 del plebiscito de 1957&quot; . </p>        <p>En consecuencia, el gobierno hizo uso del &uacute;ltimo instrumento que le quedaba para realizar la reforma, y acudi&oacute; en Julio de 1988 al Congreso, con un proyecto de reforma constitucional (compuesto por 181 art&iacute;culos) titulado &quot;Democracia participativa y justicia social&quot;. En la exposici&oacute;n de motivos del proyecto, el gobierno reconoci&oacute; expl&iacute;citamente que, </p>      <p>&quot;la crisis de legitimidad institucional, la falta de participaci&oacute;n ciudadana y las deficiencias en el sistema hacen ineludible la realizaci&oacute;n de cambios dogm&aacute;ticos y estructurales de considerable magnitud (…) La reforma constitucional es una respuesta a los problemas del pa&iacute;s. Igualmente, es una forma de cumplir los compromisos de cambio pol&iacute;tico, de cambio social y de cambio econ&oacute;mico que asum&iacute; con el pueblo colombiano&quot;<sup>10</sup>. </p>      <p>Para abreviar, la propuesta de Barco giraba en torno a cuatro objetivos: 1. Estimular y facilitar la participaci&oacute;n de los ciudadanos en la toma de decisiones que los afectan; 2. Asegurar el respeto de la dignidad y de los derechos (civiles, pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos, sociales y culturales) de todas las personas por igual; 3. Asegurar que no haya poder sin responsabilidad y; 4. Hacer m&aacute;s eficiente el Estado. Es evidente que sobre los dos primeros objetivos, se construyeron las narrativas de la democracia participativa y la b&uacute;squeda de la paz. Narrativas sobre las cuales se convoc&oacute; y legitim&oacute; el proyecto de reforma constitucional de Barco y posteriormente de Gaviria. Sin embargo, sobre los dos &uacute;ltimos objetivos, no se convoc&oacute; a la sociedad civil, de modo que se definieron y configuraron en un escenario elitista, dado que por su car&aacute;cter excluyente y de corte neoliberal, restaba m&aacute;rgenes de legitimidad a la reforma. </p>        <p>Se perfilaban ya en esta reforma dos ejes centrales y a su vez aparentemente problem&aacute;ticos para el desarrollo de un nuevo proyecto de sociedad colombiana. Por una parte, se encontraba el eje que impulsaba la consolidaci&oacute;n de una democracia participativa, que propendiera por el involucramiento de todos los actores sociales y pol&iacute;ticos en el desarrollo de la pol&iacute;tica y lo pol&iacute;tico; y por la otra se impulsaba la consolidaci&oacute;n de un r&eacute;gimen de acumulaci&oacute;n de corte neoliberal<sup>11</sup> <a href="#(9)">(9)</a>. Estos dos ejes, aunque aparentemente problem&aacute;ticos ser&iacute;an asumidos en su totalidad por el nuevo presidente de la rep&uacute;blica <a href="#(10)">(10)</a>. </p>      <p>Vemos entonces, c&oacute;mo desde la administraci&oacute;n Barco, y en buena medida impulsado por su ministro de gobierno, quien posteriormente seria el presidente de la Rep&uacute;blica , el se&ntilde;or Cesar Gaviria, se desarroll&oacute; un proceso constitucional que sent&oacute; las bases doctrinarias y metodol&oacute;gicas para el proceso constituyente de 1991. No se puede olvidar que la reforma constitucional propuesta por Barco se vio interrumpida a petici&oacute;n del mismo presidente <a href="#(11)">(11)</a> por las modificaciones que el proyecto hab&iacute;a sufrido en el Congreso, en especial por la incorporaci&oacute;n de un art&iacute;culo que prohib&iacute;a la extradici&oacute;n de nacionales. </p>      <p>En &eacute;ste escenario<sup>12</sup> <a href="#(12)">(12)</a>, se hizo m&aacute;s fuerte al decir del gobierno de Barco la importancia de adelantar una reforma constitucional, por v&iacute;as diferentes a las establecidas en la constituci&oacute;n, en especial en el art&iacute;culo 13 del plebiscito de 1957 <a href="#(13)">(13)</a> y el art&iacute;culo 218 de la Carta del 86. Retomemos entonces, el tema de la teor&iacute;a jur&iacute;dica para convocar a la ANC. </p>      <p>Ante la imposibilidad de adelantar la reforma constitucional, el presidente Barco y su equipo de asesores <a href="#(14)">(14)</a> -los cuales ser&iacute;an claves en el proceso constituyente de 1991- comenzaron a elaborar toda la teor&iacute;a jur&iacute;dica que llevar&iacute;a a la convocatoria de la ANC a trav&eacute;s de la expedici&oacute;n del decreto de estado de sitio 927 de 1990 . As&iacute; como lo expresa Cepeda, </p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&quot;Un pueblo que se autoconvoca y un estado de sitio que se puede utilizar para crear las bases pol&iacute;ticas e institucionales de la paz: en esas dos frases se resume la teor&iacute;a constitucional construida para abrirle un camino a la asamblea dentro del orden jur&iacute;dico&quot;<sup>13</sup>. </p>      <p>Seg&uacute;n esta concepci&oacute;n, la convocatoria al constituyente primario para aprobar una nueva Carta pol&iacute;tica, resultaba legal y leg&iacute;tima en un r&eacute;gimen democr&aacute;tico. Cuatro sentencias poco conocidas de la Corte Suprema sobre las reformas constitucionales (Noviembre 28 de 1957, 5 de Mayo de 1978, 26 de Julio de 1984, 9 de Junio de 1987), permitieron construir todo el marco jur&iacute;dico para apelar al poder constituyente. </p>        <p>En &eacute;sta &oacute;ptica resultaba completamente legal y leg&iacute;tima la convocatoria por parte del constituyente primario a una ANC <a href="#(15)">(15)</a>. As&iacute;, en Febrero de 1990 se inicia todo un proceso de convocatoria al constituyente primario el cual culminar&iacute;a el 9 de Diciembre de 1990 con la elecci&oacute;n de los setenta delegatarios que lo conformaron. </p>      <p>El hecho m&aacute;s sobresaliente, y quiz&aacute; m&aacute;s recordado, por el imaginario de movilizaci&oacute;n que creo en la sociedad colombiana, fue el del movimiento estudiantil: &quot;Todav&iacute;a podemos salvar a Colombia&quot; <a href="#(16)">(16)</a>, el cual propon&iacute;a depositar una s&eacute;ptima papeleta en las elecciones del 11 de Marzo de 1990, en la que se apoyaba la convocatoria a una ANC: <i>&quot;Voto por Colombia, SI, a una Asamblea Nacional Constituyente&quot; </i>, lograron movilizar 2.200.000 <a href="#(17)">(17)</a> personas que votaron SI a la convocatoria. Sin embargo, no se puede olvidar que la organizaci&oacute;n de este grupo de estudiantes, obedeci&oacute; m&aacute;s a la acci&oacute;n pol&iacute;tica del gobierno, tal como lo expresa el ex ministro Humberto de la Calle <a href="#(18)">(18)</a>, que a una motivaci&oacute;n espont&aacute;nea de los estudiantes universitarios. </p>        <p>En &eacute;ste contexto, el gobierno de Barco, emite el 3 Mayo de 1990, el decreto de estado de sitio No 927 <a href="#(19)">(19)</a>, en el cual ordenaba a la organizaci&oacute;n electoral contabilizar los votos que se produjeran en las elecciones presidenciales del 27 de Mayo, en torno a la posibilidad de integrar una asamblea constitucional. Este decreto tuvo acogida en algunos sectores pol&iacute;ticos, pero tambi&eacute;n fue rechazado por otros, tal es el caso del procurador general de la naci&oacute;n Alfonso G&oacute;mez M&eacute;ndez. Pese a este choque, la Corte Suprema de Justicia, en sentencia del 24 de Mayo de 1990 (Expediente No 2149 -334 E-) lo declar&oacute; constitucional, dando de este modo v&iacute;a libre para la convocatoria a la ANC. </p>      <p>Al decir de Barco, en el fallo emitido por la Corte se hab&iacute;a, </p>      <p>&quot;abierto un camino de esperanza a toda Colombia. La posibilidad de que el pueblo colombiano recobre el poder de tomar decisiones directamente sin intermediarios, con plena libertad, es un gran paso hacia la ampliaci&oacute;n de nuestra democracia y el fortalecimiento de las instituciones. Por esto los grandes triunfadores de esta jornada, que se inici&oacute; el 30 de enero de 1988 cuando propuse un plebiscito para devolverle al pueblo el poder que se hab&iacute;a perdido, son la democracia y todos los ciudadanos que ahora pueden orientar su propio destino&quot;. </p>        <p>De &eacute;ste modo, Barco dejaba la puerta abierta para que el pr&oacute;ximo presidente asumiera el liderazgo del proceso constituyente. En efecto, el presidente electo el 27 Mayo de 1990, el se&ntilde;or C&eacute;sar Gaviria Trujillo <a href="#(20)">(20)</a> asumi&oacute; la bandera del proceso e inici&oacute; incluso desde antes de su posesi&oacute;n una serie de actos pol&iacute;ticos conducentes a fortalecer la idea de la ANC. </p>        <p><b>Momentos y Pactos Pol&iacute;ticos: el camino a la ANC </b></p>        <p>En los inicios de la d&eacute;cada del noventa, se configuraban dos procesos fundamentales para el devenir de la sociedad colombiana; por una parte se asist&iacute;a a la promoci&oacute;n de un proceso constitucional que al decir de sus promotores <a href="#(21)">(21)</a> permitir&iacute;a la democratizaci&oacute;n del r&eacute;gimen pol&iacute;tico y la consolidaci&oacute;n de la paz; y por la otra, se presentaba, una reestructuraci&oacute;n del r&eacute;gimen de acumulaci&oacute;n y de la forma Estado. Estos dos procesos, en su unidad contradictoria fueron asumidos con ah&iacute;nco por la administraci&oacute;n de C&eacute;sar Gaviria Trujillo (1990-1994). </p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En efecto, Gaviria asumi&oacute; desde el momento mismo de su elecci&oacute;n – <i>antes de su posesi&oacute;n-, </i> el liderazgo del proceso constituyente y el de la reforma del Estado y la econom&iacute;a. Para ello hizo uso de varias estrategias e instrumentos pol&iacute;ticos que le permitieron construir todo el andamiaje que le daba viabilidad al desarrollo de su propuesta; una propuesta que se resum&iacute;a en dos estrategias b&aacute;sicas: la del posicionamiento del individuo liberal como el gran sujeto pol&iacute;tico de la democracia, y la de la econom&iacute;a mercado, como la &uacute;nica garant&iacute;a para alcanzar un crecimiento econ&oacute;mico sostenido. En &eacute;ste contexto, la nueva administraci&oacute;n, lograba articular de una manera integral el problema de la democratizaci&oacute;n del r&eacute;gimen –basado en la idea del individuo liberal- y el de la configuraci&oacute;n de un nuevo modo de regulaci&oacute;n -fundado en la econom&iacute;a de mercado-. </p>      <p>En &eacute;ste orden de ideas, se puede decir que la administraci&oacute;n de Gaviria, encontr&oacute; en el proceso constituyente, el momento pol&iacute;tico m&aacute;s importante para hacer converger el problema de la econom&iacute;a de mercado con en el de la democracia liberal en un gran proyecto de sociedad neoliberal. De esta manera, la convocatoria y puesta en marcha de la ANC se constituye en el principal objetivo de la nueva administraci&oacute;n. De hecho, Gaviria y todo su equipo gubernamental, lograron desde el momento mismo de su elecci&oacute;n, dise&ntilde;ar a su acomodo el itinerario y la naturaleza del proceso. No se puede olvidar, que la nueva administraci&oacute;n asume el liderazgo del proceso, desde el momento mismo en que las fuerzas pol&iacute;ticas mayoritarias del congreso, el conservatismo y la alianza democr&aacute;tica M-19, deciden aceptar sin reparo alguno el dec&aacute;logo propuesto por el gobierno como temario para la asamblea constitucional. </p>        <p>De hecho, es necesario recordar que el 22 de Julio de 1990, C&eacute;sar Gaviria env&iacute;a una carta sobre las bases de la asamblea constitucional a &Aacute;lvaro G&oacute;mez Hurtado (Movimiento de Salvaci&oacute;n Nacional), &Aacute;lvaro Villegas Moreno (Partido Conservador) y Antonio Navarro Wolff (M-19) en la cual los invitaba a buscar una convergencia de opiniones entre las fuerzas pol&iacute;ticas sobre los puntos fundamentales para poner en marcha la asamblea constitucional <a href="#(22)">(22)</a>. En sentido estricto, lo que el ejecutivo persegu&iacute;a era poder determinar con antelaci&oacute;n a la constituci&oacute;n de la Asamblea , los criterios orientadores de la misma, el temario (las materias de las que deb&iacute;a ocuparse y aquellas que no podr&iacute;a estudiar), el per&iacute;odo de sesiones, el n&uacute;mero de integrantes, el modo de elecci&oacute;n, los requisitos para ser delegatario, entre otros. Para todo ello se apoyar&iacute;a en la expedici&oacute;n de un decreto amparado en el art&iacute;culo 121 (estado de sitio) de la constituci&oacute;n. </p>      <p>En consecuencia, el 28 de Julio env&iacute;a una nueva carta a los dirigentes de las tres fuerzas pol&iacute;ticas, en la cual define el temario que deb&iacute;a regir a la asamblea constitucional (ver anexo No 2); &eacute;ste temario ser&iacute;a aprobado sin ninguna modificaci&oacute;n o aporte sustancial por parte de las fuerzas pol&iacute;ticas, en un &quot;Acuerdo pol&iacute;tico sobre la asamblea constitucional&quot;<sup>14</sup> <a href="#(23)">(23)</a>, el 2 de Agosto de 1990. En &eacute;ste acuerdo <a href="#(24)">(24)</a>, se aceptaba el alcance meramente constitucional de la Asamblea , se fijaban la fecha de las elecciones (25 de Noviembre) y el n&uacute;mero de los delegatarios &quot;70&quot;, se determinaba el per&iacute;odo de sesiones, los requisitos para ser delegatario, el modo como deb&iacute;a proceder la Asamblea , y se le fijaba un temario de diez puntos. </p>      <p>Este acuerdo pol&iacute;tico sufre peque&ntilde;as modificaciones en las dos semanas siguientes, y es nuevamente presentado ante la opini&oacute;n p&uacute;blica el 23 de Agosto, bajo el nombre del &quot;desarrollo del acuerdo pol&iacute;tico&quot; <a href="#(25)">(25)</a>.Este acuerdo se constituir&iacute;a en la base para la formulaci&oacute;n del decreto 1926 del 24 de Agosto de 1990, a trav&eacute;s del cual, se convoca, define y organiza la ANC –decreto que ser&iacute;a ratificado por la CSJ en sentencia del 9 de Octubre-. A trav&eacute;s de &eacute;ste acuerdo el gobierno logra determinar muchos elementos de la ANC. </p>         <p>Se puede decir en conclusi&oacute;n, que el ejecutivo encuentra en la f&oacute;rmula de los pactos pol&iacute;ticos, el mejor canal para impulsar y dirigir el naciente proceso constituyente. En efecto, Gaviria logra definir el temario de la constituyente, sin mayores reparos y aportes de las fuerzas pol&iacute;ticas, elementos que problematizan el car&aacute;cter participativo y deliberativo del proceso. En el mismo sentido se destaca el car&aacute;cter excluyente de los pactos pol&iacute;ticos, ya que de &eacute;stos fueron excluidos los diversos actores pol&iacute;ticos y sociales del pa&iacute;s. S&oacute;lo tuvieron cabida el tradicional bipartidismo y una tercera fuerza pol&iacute;tica, el M-19 , que pese al triunfo electoral en las elecciones de Marzo, ingresa como una guerrilla debilitada, derrotada, sin mayor poder de negociaci&oacute;n en el proceso constituyente que se estaba gestando <a href="#(26)">(26)</a>. </p>        <p>Vemos entonces, c&oacute;mo el proceso constituyente desde sus inicios se vio permeado por el juego y las negociaciones pol&iacute;ticas entre las elites criollas, anulando de este modo, el pretendido car&aacute;cter participativo e incluyente que hab&iacute;an construido en torno al proceso. Es evidente, que las elites hicieron uso de las narrativas de la democracia participativa y la b&uacute;squeda de la paz para lograr el apoyo de la ciudadan&iacute;a. Como bien lo se&ntilde;ala Mej&iacute;a (2004), las elites buscaron el consenso pol&iacute;tico en torno a la ANC en la medida en que ellos &quot;convocaran el apoyo de la ciudadan&iacute;a por su apariencia emancipatoria y progresista que, en todo caso, quedaba supeditado a la intenci&oacute;n de dominaci&oacute;n excluyente y hegemon&iacute;a ideol&oacute;gica que aquellas buscaban perpetuar&quot;. </p>        <p>Esto ilustra c&oacute;mo esta primera parte del proceso constituyente termin&oacute; defini&eacute;ndose desde el ejecutivo y no desde la Asamblea. En &eacute;ste orden de ideas es importante destacar que pese a que la Corte en su sentencia del 9 de Octubre de 1990 <a href="#(27)">(27)</a> declar&oacute; como inexequible el temario definido para la asamblea en el decreto 1926, y exigi&oacute; que &eacute;sta debiera tener el car&aacute;cter de constituyente y no de constitucional, rechazando de &eacute;ste modo toda limitaci&oacute;n a su soberan&iacute;a <a href="#(28)">(28)</a>, el gobierno logr&oacute; mantener su dec&aacute;logo tem&aacute;tico como eje orientador del proceso de discusi&oacute;n, tanto en el escenario que precedi&oacute; a la Asamblea , como en la misma ANC. </p>        <p><b>Primer Escenario: Participaci&oacute;n pol&iacute;tica del constituyente primario, propuestas de las mesas de trabajo y las comisiones preparatorias </b></p>      <p>Con el &aacute;nimo de dar un amplio margen de legitimidad al proceso constituyente, el gobierno nacional convoc&oacute; a la sociedad civil para que participara en los procesos deliberatorios -no los decisorios- sobre los contenidos que deb&iacute;a tener la nueva Carta Pol&iacute;tica. Al decir del gobierno, era </p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&quot;Necesario promover un gran debate nacional en el cual puedan participar activamente todos los ciudadanos para expresar sus opiniones sobre las reformas concretas que, a su juicio, deber&iacute;an ser adoptadas por la asamblea constitucional. Las fuerzas sociales y regionales, as&iacute; como expertos y dirigentes, tienen en el proceso de la Asamblea Constitucional una oportunidad hist&oacute;rica de contribuir decisivamente en la construcci&oacute;n de las instituciones del ma&ntilde;ana&quot;<sup>15</sup> <a href="#(29)">(29)</a>. </p>      <p>De hecho, el gobierno organiz&oacute; mesas de trabajo y comisiones preparatorias en las cuales se discuti&oacute; el temario de reforma constitucional dise&ntilde;ado por el gobierno <a href="#(30)">(30)</a>; esto con el prop&oacute;sito de recoger y ordenar la opini&oacute;n nacional en forma tal que pudiera ser utilizada por la Asamblea y el gobierno. Las mesas de trabajo <a href="#(31)">(31)</a> se constitu&iacute;an en espacios abiertos para toda la ciudadan&iacute;a. Ante ellas cualquier ciudadano o fuerza social pod&iacute;a presentar sus proyectos de reforma. Por el contrario las comisiones preparatorias <a href="#(32)">(32)</a> eran &oacute;rganos cerrados, conformados por dirigentes pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos, y una especie de elite intelectual. </p>      <p>Las mesas de trabajo funcionaron en todo el pa&iacute;s entre el 16 de septiembre y el 15 de Noviembre de 1990. Por medio de &eacute;stas los ciudadanos y las organizaciones sociales presentaron 100.569 propuestas (en las 1.580 mesas de trabajo que se organizaron), las cuales fueron sistematizadas y colocadas a disposici&oacute;n de la Asamblea , previo estudio de las comisiones preparatorias y del coordinador ejecutivo para la preparaci&oacute;n de la asamblea constitucional <a href="#(33)">(33)</a>. </p>      <p>En concreto, se registraron m&aacute;s de 840 mesas de trabajo coordinadas por las alcald&iacute;as; 286 por las organizaciones sociales; 244 por los consejos de rehabilitaci&oacute;n y 114 por las universidades y los cabildos ind&iacute;genas. Los temas m&aacute;s reiterados como inquietud ciudadana fueron la paz, los derechos humanos, la democracia participativa, la participaci&oacute;n de la comunidad, la educaci&oacute;n, las reformas al congreso de la rep&uacute;blica y al sistema electoral, los partidos pol&iacute;ticos, la soberan&iacute;a popular, la ciudadan&iacute;a, los derechos pol&iacute;ticos y la responsabilidad pol&iacute;tica. En cuanto al r&eacute;gimen econ&oacute;mico y de hacienda p&uacute;blica, las discusiones en estas mesas de trabajo, fueron muy precarias <sup>16</sup>. Las propuestas de las mesas de trabajo se recogieron en una s&iacute;ntesis elaborada por las comisiones preparatorias <a href="#(34)">(34)</a>. </p>        <p>Las comisiones preparatorias recogieron, clasificaron y analizaron las opiniones presentadas en las mesas de trabajo, al igual que discutieron el temario constitucional propuesto por el gobierno. De sus deliberaciones se desprendieron una serie de recomendaciones y unos cuantos proyectos de reforma que en suma recogen las mismas propuestas presentadas por el gobierno. De hecho, no se puede olvidar que el gobierno determin&oacute; el rumbo de estas comisiones, al definir el temario y el modo como deb&iacute;a ser abordado, al igual que por la presencia de numerosos miembros de su equipo en las diversas comisiones. </p>      <p>Los temas de la democracia participativa y del r&eacute;gimen econ&oacute;mico, fueron abordados en tres comisiones preparatorias: Partidos pol&iacute;ticos y oposici&oacute;n (Comisi&oacute;n No 5), mecanismos de participaci&oacute;n (C omisi&oacute;n No 7) y Temas econ&oacute;micos (Comisi&oacute;n No 9). De acuerdo a los ejes tem&aacute;ticos plateados por el gobierno en el acuerdo pol&iacute;tico. </p>        <p><i>Comisi&oacute;n No 5. Partidos Pol&iacute;ticos. </i>La asistencia en esta comisi&oacute;n fue precaria. De 74 designados solo asist&iacute;an 16 en promedio a las sesiones que se realizaron entre el 2 Octubre y el 27 de Noviembre. Esta subcomisi&oacute;n cont&oacute; con un considerable n&uacute;mero de designados del gobierno <a href="#(35)">(35)</a>. La deliberaci&oacute;n en esta comisi&oacute;n se centr&oacute; en dos l&iacute;neas de reflexi&oacute;n: por una parte, en la importancia de emprender reformas institucionales acordes con la nueva geograf&iacute;a econ&oacute;mica y social de Colombia; y por la otra la necesidad de abrir el r&eacute;gimen pol&iacute;tico a fuerzas pol&iacute;ticas distintas al bipartidismo (Presidencia de la Rep&uacute;blica 1991). </p>      <p><i>Comisi&oacute;n No 7. Mecanismos de participaci&oacute;n. </i>La comisi&oacute;n de participaci&oacute;n democr&aacute;tica se reuni&oacute; en 19 oportunidades, en las cuales se discutieron las propuestas del gobierno, la ciudadan&iacute;a y sus miembros. Esta comisi&oacute;n cont&oacute; con una importante participaci&oacute;n de sectores y fuerzas pol&iacute;ticas que no hac&iacute;an parte del establecimiento <a href="#(36)">(36)</a>; elemento que enriqueci&oacute; el debate sobre el problema de la democracia participativa y representativa en el r&eacute;gimen pol&iacute;tico colombiano. </p>      <p><i>Comisi&oacute;n No 9. Temas econ&oacute;micos. </i>Esta comisi&oacute;n cont&oacute; con una destacada participaci&oacute;n de los miembros de la elite intelectual <a href="#(37)">(37)</a> de las reformas estructurales <a href="#(38)">(38)</a>, elemento que les permiti&oacute; orientar el debate econ&oacute;mico desde una perspectiva de corte neoliberal. As&iacute;, aunque la comisi&oacute;n se subdividi&oacute; en cuatro subcomisiones, cada una de estas centr&oacute; el debate en torno a los temas de la t&eacute;cnica econ&oacute;mica (planeaci&oacute;n, gasto p&uacute;blico, banca central, entre otros) que deb&iacute;a orientar la acci&oacute;n del Estado, en cabeza del ejecutivo. Es preciso mencionar, que pese a que estas subcomisiones contaban con alrededor de unos treinta miembros, la participaci&oacute;n en promedio fue de 10 a 15 miembros. </p>        <p>En &eacute;ste orden de ideas, podemos afirmar que el escenario de participaci&oacute;n pol&iacute;tica del constituyente primario, qued&oacute; pr&aacute;cticamente castrado desde el momento mismo de su convocaci&oacute;n, ya que el gobierno central determin&oacute; los ejes de la tarea reformadora: los momentos, los escenarios, los temas y en buena medida los actores de la discusi&oacute;n. En efecto, pese a que las mesas de trabajo se constituyeron en un espacio abierto para la discusi&oacute;n, el di&aacute;logo y la concertaci&oacute;n, la desarticulaci&oacute;n, la falta de informaci&oacute;n para la ciudadan&iacute;a, la focalizaci&oacute;n tem&aacute;tica, aunada a la escasa importancia que las comisiones preparatorias y la comisi&oacute;n redactora asesora del gobierno prest&oacute; a estas propuestas, termin&oacute; por dar al traste con las m&aacute;s de cien mil propuestas populares que se presentaron, pero que resultaban cruciales para el proceso de legitimaci&oacute;n y de ilusi&oacute;n participativa. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En consecuencia, el escenario de participaci&oacute;n pol&iacute;tica termin&oacute; deline&aacute;ndose como un escenario excluyente, en donde solo cobraba importancia las propuestas de las comisiones, que como se se&ntilde;al&oacute; anteriormente, fueron organizadas por el gobierno, y conformadas en su mayor&iacute;a por dirigentes pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos que acog&iacute;an la propuesta gubernamental, y por una elite intelectual del establecimiento. De este modo, se perfila de manera clara y decidida un escenario de elitismo estructurado, que ser&aacute; decisivo para el desarrollo del proceso constituyente. </p>      <p><b>Segundo Escenario: Elitismo estructurado, principios para un nuevo orden constitucional </b></p>      <p>Es evidente que el gobierno de C&eacute;sar Gaviria Trujillo jug&oacute; un papel central en el liderazgo y orientaci&oacute;n del proceso constituyente. As&iacute;, como lo expresa D&aacute;vila, </p>      <p>&quot;El gobierno (…) jug&oacute; un papel central en el liderazgo y atenci&oacute;n permanente al proceso, que fue clave para impulsarlo, fortalecerlo y darle una direcci&oacute;n definitiva enmarcada en lo que fue su propuesta original. All&iacute; desempe&ntilde;&oacute; papeles cambiantes y diferenciados, seg&uacute;n los momentos. Fue proponente de la iniciativa, gestor de las convocatorias, gestor y canalizador de reacciones, apoy&oacute; a nuevas fuerzas, puso l&iacute;mite a posibilidades de descarrilamiento del proceso, (…). Todo ello indica una voluntad clara para conducir el proceso, para acompa&ntilde;arlo y para fijarle l&iacute;mites, es decir, para controlar su posible y deseable trayectoria<sup>17</sup>. </p>        <p>En efecto, el gobierno logr&oacute; definir el modo y la manera como deb&iacute;a desarrollarse el proceso constituyente, mediante el uso de diversas estrategias pol&iacute;ticas, entre las que se destacan: el desarrollo de reuniones y pactos pol&iacute;ticos, la organizaci&oacute;n de las mesas de trabajo y las comisiones preparatorias, la promulgaci&oacute;n de decretos amparados en el poder conferido por el estado de sitio, entre otros. Sin embargo, quiz&aacute; uno de los momentos m&aacute;s importantes durante el proceso fue el de elaboraci&oacute;n y promulgaci&oacute;n de su proyecto de reforma constitucional, ya que en &eacute;ste escenario que he denominado de &quot;elitismo estructurado&quot; <a href="#(39)">(39)</a> , el gobierno define las orientaciones ideol&oacute;gicas de la que ser&iacute;a la nueva carta pol&iacute;tica de los colombianos. &Eacute;ste escenario que precede al momento de la ANC , ser&aacute; decisivo para la orientaci&oacute;n de sus deliberaciones. </p>      <p>El proyecto de reforma constitucional elaborado por un herm&eacute;tico circulo de intelectuales del gobierno <a href="#(40)">(40)</a>, logr&oacute; llenar de contenido el campo discursivo que orientaba el proceso constituyente. Dicho proyecto se orient&oacute; b&aacute;sicamente hacia dos objetivos: la exaltaci&oacute;n del individuo liberal como el sujeto del proceso democr&aacute;tico, y la configuraci&oacute;n de un modo de regulaci&oacute;n acorde con las nuevas estructuras del capitalismo. En &eacute;ste contexto, el uso de las narrativas de la democracia participativa y la b&uacute;squeda de la paz, favoreci&oacute; la configuraci&oacute;n y producci&oacute;n de un tipo de subjetividades acorde y funcional al nuevo proyecto de sociedad neoliberal agenciado desde el ejecutivo. </p>        <p>El articulado y la exposici&oacute;n de motivos presentado por el ejecutivo termin&oacute; orientando y determinando toda la discusi&oacute;n de los delegatarios en la ANC. En consecuencia, la Carta pol&iacute;tica del 91 condens&oacute; a la larga el 90% de las propuestas del proyecto gubernamental. As&iacute;, pese a que el proceso constituyente se abri&oacute; a la participaci&oacute;n pol&iacute;tica del constituyente primario, las propuestas surgidas de las mesas de trabajo fueron escasamente tenidas en cuenta por los intelectuales que dise&ntilde;aron el proyecto gubernamental. La participaci&oacute;n pol&iacute;tica del constituyente primario result&oacute; configur&aacute;ndose como un mero escenario de legitimaci&oacute;n pol&iacute;tica del proceso en menci&oacute;n. En &eacute;ste contexto, podemos afirmar, que el gobierno logr&oacute; plasmar su proyecto pol&iacute;tico y econ&oacute;mico en la nueva Carta pol&iacute;tica, gracias a la acogida que tuvo en los delegatarios su proyecto de acto reformatorio de la constituci&oacute;n pol&iacute;tica de Colombia. </p>        <p>En s&iacute;ntesis, podemos afirmar que el escenario de elitismo estructurado representado de una manera formal en los pactos pol&iacute;ticos <a href="#(41)">(41)</a> y en la posterior expedici&oacute;n del proyecto de acto reformatorio de la constituci&oacute;n pol&iacute;tica de Colombia, jug&oacute; un papel central en todo el proceso <a href="#(42)">(42)</a>. De tal surte que se podr&iacute;a incluso afirmar que el fundamento filos&oacute;fico del nuevo texto constitucional fue el promovido desde el ejecutivo, evidenciando la poca contribuci&oacute;n doctrinaria y deliberativa del escenario de la ANC. </p>        <p><b>Tercer Escenario: La Asamblea Nacional constituyente, discusi&oacute;n pol&iacute;tica concertada </b></p>        <p>Los delegatarios a la Asamblea Nacional Constituyente fueron elegidos el 9 de Diciembre de 1990 por un periodo de cinco meses –Febrero 5 a Julio 4 de 1991-. Las elecciones se caracterizaron por una elevada abstenci&oacute;n electoral, alcanzado el 75% del electorado potencial <a href="#(43)">(43)</a>. Para 70 curules que era el n&uacute;mero total de miembros de la Asamblea , se inscribieron tan solo 119 listas. </p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las explicaciones frente a la profunda abstenci&oacute;n electoral fueron diversas. Para unos la falta de informaci&oacute;n del electorado frente al proceso gener&oacute; la abstenci&oacute;n; para otros, la acumulaci&oacute;n de tres elecciones nacionales en un a&ntilde;o era explicativa del fen&oacute;meno, en un pa&iacute;s no muy acostumbrado a participar en los procesos pol&iacute;ticos; algunos consideraban, que la falta de legitimidad del proceso era la consecuencia de la abstenci&oacute;n; y otros se&ntilde;alaron que la confusi&oacute;n de los electores con la proliferaci&oacute;n de listas y las dificultades en el manejo del tarjet&oacute;n era la explicaci&oacute;n. Sin embargo, y como lo menciona Restrepo, </p>      <p>&quot;hay que tener en cuenta que la Constituyente no ofrec&iacute;a puestos ni dinero a las clientelas del sistema pol&iacute;tico. M&aacute;s bien se trataba de un voto en su contra. Vot&oacute;, pues, en su mayor&iacute;a, la poblaci&oacute;n m&aacute;s consciente de sus derechos y deberes ciudadanos. No muchos, por cierto, lo que podr&iacute;a estar mostrando la d&eacute;bil base ciudadana de una democracia participante en Colombia&quot;<sup>18</sup>. </p>        <p>En consecuencia, la naciente ANC fue objeto de m&uacute;ltiples y diversas cr&iacute;ticas, para algunos sectores de la academia, la intervenci&oacute;n directa del ejecutivo en el proceso, aunado a la imposibilidad de involucrar a los actores del conflicto en la constituyente, terminaban por reproducir la l&oacute;gica excluyente del tradicional r&eacute;gimen pol&iacute;tico colombiano, de igual manera consideraban que el ataque a la c&uacute;pula de las FARC en Casa Verde el mismo d&iacute;a de las votaciones a la ANC daban al traste con las iniciativas de paz que movilizaron el proceso (Mej&iacute;a 2003). Para algunos pol&iacute;ticos destacados, como el expresidente L&oacute;pez , la abstenci&oacute;n que se hab&iacute;a registrado en todo el pa&iacute;s demostraba la indiferencia con que el pueblo recib&iacute;a la votaci&oacute;n por la constituyente. Asimismo, el congreso cuestion&oacute; jur&iacute;dica y pol&iacute;ticamente la legitimidad y legalidad de la asamblea<sup>19</sup> <a href="#(44)">(44)</a>. </p>        <p>En &eacute;ste escenario de escepticismo frente a la legitimidad y legalidad del nuevo &oacute;rgano, la ANC inici&oacute; sesiones el 5 de Febrero de 1991. El Partido Liberal se posicion&oacute; como la primera fuerza pol&iacute;tica de la asamblea (31% de la composici&oacute;n), pero sin llegar a ser mayor&iacute;a en el &oacute;rgano; la segunda posici&oacute;n la ocupo el naciente movimiento pol&iacute;tico AD M-19 (27% de la composici&oacute;n), seguido por el Movimiento de Salvaci&oacute;n Nacional (16% de la composici&oacute;n). La imposibilidad de que una fuerza pol&iacute;tica fuera mayor&iacute;a en la asamblea, permiti&oacute; la conformaci&oacute;n de una presidencia colegiada, en cabeza de las tres fuerzas pol&iacute;ticas mayoritarias, a saber: Horacio Serpa por el liberalismo, Antonio Navarro por el M-19 y &Aacute;lvaro G&oacute;mez por el MSN. </p>      <p>En el acto de instalaci&oacute;n de la asamblea el presidente de Colombia C&eacute;sar Gaviria hizo uso nuevamente de las narrativas de la democracia participativa, para darle un impulso decidido al proceso. Sin embargo, en su alocuci&oacute;n se empezaban a perfilar las narrativas de la &quot;modernizaci&oacute;n, eficiencia, internacionalizaci&oacute;n&quot;, inexploradas en el proceso preconstituyente y que ser&iacute;an fundamentales para la consolidaci&oacute;n de un proyecto pol&iacute;tico y econ&oacute;mico neoliberal en la nueva Carta Pol&iacute;tica. </p>      <p>&quot;Construir una sociedad abierta y menos desigual, una democracia m&aacute;s participativa, un Estado m&aacute;s eficiente y responsable, una comunidad m&aacute;s solidaria (…) Pero al reformar la constituci&oacute;n es preciso tener presente el horizonte del siglo XXI. Colombia necesita una constituci&oacute;n para asumir un papel preponderante en el nuevo orden internacional que se est&aacute; gestando; para la nueva era de las revoluciones tecnol&oacute;gicas que se suceden con pasmosa rapidez; para una econom&iacute;a que se est&aacute; abriendo a un escenario mundial cada vez m&aacute;s interdependiente. Tambi&eacute;n debe preparar sus instituciones para una sociedad pluralista cada vez m&aacute;s compleja, para un ciudadano que quiere tener mayor participaci&oacute;n en las decisiones para comprometerse con los cambios y no depender del paternalismo; para un Estado servidor que debe responder con mayor dinamismo a las peticiones y grandes expectativas de la comunidad; para un nueva pol&iacute;tica en la cual el debate abierto de las ideas ser&aacute; predominante&quot;<sup>20</sup>. </p>      <p>De este modo, el gobierno pone a circular por primera vez las narrativas de la internacionalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y la modernizaci&oacute;n del Estado. Narrativas que empezaban a perfilar en su totalidad la orientaci&oacute;n ideol&oacute;gica del proyecto gubernamental, un proyecto pol&iacute;tico y econ&oacute;mico de corte neoliberal: una democracia liberal que profundizaba la figura del yo liberal trasgresor –un yo desvinculado-, esa concepci&oacute;n atomista del individuo, en contrav&iacute;a de la del virtuoso ciudadano democr&aacute;tico y una econom&iacute;a de mercado que dejaba indefensa a la sociedad frente al libre juego de las fuerzas del mercado. </p>      <p>De todas maneras, y pese a la incidencia gubernamental en el proceso, es preciso recrear los momentos, los escenarios y los actores que hicieron posible que la ANC se erigiera como ese gran momento de legitimaci&oacute;n pol&iacute;tica, ese nuevo mito fundacional que cerraba un ciclo de fallas estructurales mediante el uso narrativas de transformaci&oacute;n social. La ANC se organiz&oacute; por comisiones, cada unas de las cuales deliber&oacute; sobre un eje tem&aacute;tico espec&iacute;fico: La comisi&oacute;n I abordo los temas de principios, derechos, democracia y reforma constitucional; la comisi&oacute;n II trabaj&oacute; sobre el ordenamiento territorial del Estado; la comisi&oacute;n III desarroll&oacute; los ejes de gobierno, congreso, fuerza p&uacute;blica, relaciones internacionales y estado de sitio; la Comisi&oacute;n IV estudi&oacute; los temas de administraci&oacute;n de justicia y ministerio p&uacute;blico y la Comisi&oacute;n V labor&oacute; sobre asuntos econ&oacute;micos, sociales y ecol&oacute;gicos. </p>      <p>Todos los constituyentes ten&iacute;an iniciativa para presentar proyectos reformatorios, al igual que el gobierno, las cortes y el senado; las iniciativas de la sociedad civil se entend&iacute;an como propuestas, las cuales hab&iacute;an sido recogidas en su mayor&iacute;a por las mesas de trabajo y luego sistematizadas por las comisiones preparatorias y la comisi&oacute;n redactora del gobierno. El partido que m&aacute;s propuestas integrales y parciales present&oacute; fue el liberalismo, el actor pol&iacute;tico que menos propuestas presento (1 proyecto integral) fue el gobierno. Sin embargo, su proyecto logr&oacute; constituirse en el eje orientador y articulador de todos los debates. </p>      <p>Cada uno de los proyectos fue repartido en las comisiones seg&uacute;n los temas de inter&eacute;s. La mayor&iacute;a de proyectos que se presentaron versaron sobre los derechos (incluidos los pol&iacute;ticos) y deberes ciudadanos, derechos humanos, sistema electoral, forma del Estado y r&eacute;gimen parlamentario, todos orientados por los principios de la democracia participativa. Sobre temas econ&oacute;micos se presentaron pocos proyectos, evidenci&aacute;ndose de este modo la escasa participaci&oacute;n y deliberaci&oacute;n sobre los temas econ&oacute;micos en el seno de la ANC. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las comisiones ten&iacute;an la obligaci&oacute;n de presentar un articulado sobre los ejes tem&aacute;ticos designados, el cual ser&iacute;a debatido y aprobado en plenaria. De &eacute;ste modo, la Carta Pol&iacute;tica del 91, resultaba de la suma de los articulados surgidos de cada comisi&oacute;n, ya que la mayor&iacute;a de modificaciones que sufrieron los articulados en plenaria no fueron sustanciales. A continuaci&oacute;n estudiaremos los desarrollos de las comisiones primera y quinta, que son las que tratan de manera espec&iacute;fica las materias objeto de estudio, a saber: democracia y econom&iacute;a. </p>      <p><i>Comisi&oacute;n Primera: Democracia Participativa. </i> La comisi&oacute;n primera deliber&oacute; sobre los asuntos concernientes a la democracia, se estructur&oacute; en torno a cuatro subcomisiones con la participaci&oacute;n de todas las fuerzas pol&iacute;ticas presentes en la ANC. Esta comisi&oacute;n cont&oacute; con la presencia activa y el liderazgo del ministro de gobierno Humberto de la Calle Lombana , quien a trav&eacute;s de sus m&uacute;ltiples intervenciones logr&oacute; orientar la discusi&oacute;n sobre el r&eacute;gimen electoral y el desarrollo de la democracia participativa. </p>      <p>Los delegatarios de esta comisi&oacute;n convergieron en la necesidad de ampliar la democracia participativa. As&iacute;, desde los diversos espectros pol&iacute;ticos e ideol&oacute;gicos todos abrazaron con entusiasmo la idea de la consolidaci&oacute;n de un verdadero r&eacute;gimen democr&aacute;tico para la sociedad colombiana. Al decir de Jaime Arias representante del liberalismo, y mayor proponente de los temas de democracia participativa, </p>      <p>&quot;Incluir el tema de la participaci&oacute;n democr&aacute;tica en el pre&aacute;mbulo, no como un derecho sino como esencia, como parte de la realidad social. Es que nosotros no estamos reconociendo el pluralismo, ni la participaci&oacute;n democr&aacute;tica como algo gracioso o como algo caprichoso, sino que ello es nada m&aacute;s y nada menos que la caracter&iacute;stica fundamental de la sociedad a finales del siglo XX y la que va a dominar en gran parte por no decir todo el S XXI (…) no es solamente a t&iacute;tulo de derecho, es una realidad social&quot;<sup>21</sup>. </p>      <p>En el mismo sentido, Aida Abello representante por la Uni&oacute;n Patri&oacute;tica consideraba, </p>      <p>&quot;Nos identificamos con quienes han planteado lo de la democracia participativa y pluralista dentro del pre&aacute;mbulo (…) queremos dejar testimonio de que todos y cada uno de los miembros de la subcomisi&oacute;n hemos buscado que la democracia adquiera un sentido m&aacute;s profundo que la participaci&oacute;n y la defensa de los derechos y las libertades alcancen el nivel &eacute;tico y normativo superiores necesarios para que la nueva Carta Fundamental se constituya en instrumento de solidaridad y justicia&quot;<sup>22</sup>. </p>      <p>Se evidencia de esta manera que todas las fuerzas pol&iacute;ticas encontraban en el escenario de la democracia participativa un punto de articulaci&oacute;n de sus propuestas, y este elemento fue el que potenci&oacute; desde su inicio el gobierno para lograr sacar adelante el proceso constituyente –necesario para la adecuaci&oacute;n del r&eacute;gimen al nuevo orden neoliberal-, de &eacute;ste modo queda demostrado una vez m&aacute;s que el proyecto democr&aacute;tico resultaba necesario para la legitimaci&oacute;n del orden neoliberal. </p>      <p>De este modo, los delegatarios encontraron en la promulgaci&oacute;n de una serie de mecanismos de participaci&oacute;n como: el voto, plebiscito, refer&eacute;ndum, consulta popular, iniciativa legislativa, revocatoria del mandato, el mejor canal para fortalecer la democracia participativa. De igual manera converg&iacute;an sobre la importancia que ten&iacute;a el fortalecimiento de la democracia representativa para la consolidaci&oacute;n de un verdadero r&eacute;gimen pol&iacute;tico democr&aacute;tico; es por eso que abogaron por la constitucionalizaci&oacute;n del r&eacute;gimen de los partidos pol&iacute;ticos, el reconocimiento y las garant&iacute;as para el ejercicio de la oposici&oacute;n, la financiaci&oacute;n de las campa&ntilde;as pol&iacute;ticas, entre otros. </p>      <p>Es as&iacute; como transcurrieron las deliberaciones en la comisi&oacute;n I, deliberaciones marcadas por una profunda ilusi&oacute;n frente a la consolidaci&oacute;n de una democracia participativa para el r&eacute;gimen pol&iacute;tico colombiano. Sin embargo, el problema que surgi&oacute; de esta lectura rom&aacute;ntica del proceso democr&aacute;tico, es que los delegatarios no lograron trascender en sus debates m&iacute;ticos frente al problema real de la democracia. Cayeron en la trampa de las narrativas convocantes y adherentes de la democracia participativa y la b&uacute;squeda de la paz, sin darse cuenta que el problema de la exclusi&oacute;n y despolitizaci&oacute;n del r&eacute;gimen iba m&aacute;s all&aacute; que de la mera promulgaci&oacute;n de unos mecanismos formales de participaci&oacute;n. </p>      <p>En efecto, las implicaciones que ten&iacute;a el r&eacute;gimen econ&oacute;mico para la consolidaci&oacute;n de una real democracia no fueran advertidas; los encuentros entre los delegatarios de &eacute;sta comisi&oacute;n y los de la comisi&oacute;n V fueron inexistentes. Quedo la sensaci&oacute;n de que el camino pol&iacute;tico iba por un lado y el camino econ&oacute;mico por el otro. Esto se evidenci&oacute;, de manera mucho m&aacute;s clara, en la promulgaci&oacute;n por parte de la comisi&oacute;n V y posteriormente de la plenaria, de los procesos de autonomizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica monetaria, desde el punto de vista de la autonom&iacute;a del banco central. Es evidente, que el gobierno logr&oacute; de &eacute;ste modo hacer converger su propuesta de una democracia neoconservadora con una econom&iacute;a de mercado liberal. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De este modo, la clausura de los escenarios de decisi&oacute;n en materia de pol&iacute;tica econ&oacute;mica y el fortalecimiento de democracias tecnocr&aacute;ticas en su pretensi&oacute;n de recuperar niveles de gobernabilidad aceptables, terminaron aislando los procesos de decisi&oacute;n sin responder a presiones populares ni debate p&uacute;blico, frustrando, de esta manera, la aspiraci&oacute;n de construir sociedades m&aacute;s igualitarias y menos excluyentes. En &uacute;ltimas la democracia participativa termin&oacute; reducida a una lista de derechos pol&iacute;ticos y mecanismos de participaci&oacute;n para cada ciudadano en su individualidad, sin apostarle realmente, a la consolidaci&oacute;n de una ciudadan&iacute;a colectiva, interesada en la construcci&oacute;n de lo p&uacute;blico y lo pol&iacute;tico. </p>      <p><i>Comisi&oacute;n Quinta: Econom&iacute;a de mercado. </i> La comisi&oacute;n quinta deliber&oacute; sobre los asuntos econ&oacute;micos, sociales y ecol&oacute;gicos; se estructur&oacute; en torno a tres subcomisiones con la participaci&oacute;n de todas las fuerzas pol&iacute;ticas presentes en la ANC. Esta comisi&oacute;n cont&oacute; con la presencia activa y el liderazgo del ministro de hacienda Rudolf Hommes, quien logr&oacute; centrar la discusi&oacute;n en la importancia de la econom&iacute;a de mercado, la planeaci&oacute;n, el gasto p&uacute;blico y el r&eacute;gimen de banca central. </p>        <p>Esta comisi&oacute;n cont&oacute; con importantes miembros de lo que se ha denominado la elite intelectual de las reformas <a href="#(45)">(45)</a>, entre ellos se destacan: Rudolf Hommes, Iv&aacute;n Marulanda, Carlos Ossa Escobar <a href="#(46)">(46)</a> y Guillermo Perry. Ellos lograron impulsar de manera decidida, gracias al apoyo del ejecutivo y del mismo Banco de la Rep&uacute;blica la constitucionalizaci&oacute;n de un r&eacute;gimen econ&oacute;mico de corte neoliberal. As&iacute; como lo expresa Perry, </p>        <p>&quot;Tiene raz&oacute;n Carlos Lleras de la Fuente cuando afirma que la paternidad responsable de los nuevos textos constitucionales relativos al Banco de la Rep&uacute;blica recae fundamentalmente sobre el propio Banco. El Banco no se limit&oacute; a preparar la propuesta original, incorporada con pocas modificaciones en el proyecto de reforma constitucional que present&oacute; el gobierno, sino que condujo en todo momento el m&aacute;s activo y efectivo <i>lobby </i> al interior de la Asamblea. C&oacute;mo no recordar los finos desayunos y almuerzos, servidos en los salones del Banco, a los que fuimos invitados, por turnos, todos los miembros de la Comisi&oacute;n Quinta para escuchar la explicaci&oacute;n y justificaci&oacute;n de esta importante propuesta; o el completo <i>dossier </i> que nos fue entregado, muy bien compuesto y editado por cierto; o la efectividad de los art&iacute;culos, gr&aacute;ficos y c&aacute;lculos con los que se convenci&oacute; a mis colegas en la Asamblea de que al otorgar autonom&iacute;a al Banco se derrotar&iacute;a la inflaci&oacute;n&quot;<sup>23</sup>. </p>      <p>En efecto, si en los asuntos de la comisi&oacute;n I el gobierno logr&oacute; tener una injerencia decisiva a la hora de formular el articulado, mucho m&aacute;s se puede decir del papel que cumpli&oacute; el gobierno en el escenario de la comisi&oacute;n V, y m&aacute;s si tenemos en cuenta que sobre estos asuntos econ&oacute;micos se presentaron pocos proyectos parciales por parte de los delegatarios y las mesas de trabajo. </p>      <p>En materia de hacienda p&uacute;blica, Hommes logr&oacute; convencer a los delegatarios de la comisi&oacute;n sobre la importancia que ten&iacute;a para la estabilidad de las finanzas p&uacute;blicas, el control y el ajuste fiscal. De la misma manera logr&oacute; dejar en manos del ejecutivo la formulaci&oacute;n del presupuesto. </p>        <p>En cuanto a asuntos econ&oacute;micos y r&eacute;gimen de propiedad, temas liderados por los constituyentes Marulanda y Perry <a href="#(47)">(47)</a>, se destac&oacute; la importancia de una econom&iacute;a de mercado como base para el desarrollo democr&aacute;tico. En palabras de Marulanda, </p>        <p>&quot;La democracia econ&oacute;mica tiene como finalidad la de darle oportunidad a todas las personas para que tengan propiedad. Propiedad como principio fundamental de la democracia. La propiedad estatal es una especie de monstruo ocioso, en el compendio econ&oacute;mico del pa&iacute;s debe funcionar en un plano de competitividad. En lo que a nosotros nos ha competido proponer para que sea realmente una democracia de libre oferta y demanda, una democracia para que se pueda gobernar&quot;<sup>24</sup>. </p>      <p>De igual manera, abogaron por el fortalecimiento de la estructura tributaria del pa&iacute;s v&iacute;a aumento de los impuestos indirectos –caso del IVA-, por la consolidaci&oacute;n de garant&iacute;as para la libertad de empresa y la iniciativa privada y por la limitaci&oacute;n de la intervenci&oacute;n del Estado. Al decir de Perry, la acci&oacute;n del Estado no pod&iacute;a atentar contra la libertad econ&oacute;mica y la libre competencia. De este modo, la competencia econ&oacute;mica se constitu&iacute;a en un derecho no solo para los productores, sino tambi&eacute;n para los consumidores. </p>      <p>El r&eacute;gimen de Banca Central fue liderado en esta comisi&oacute;n por el delegatario Carlos Ossa Escobar; al decir de Ossa, la autonom&iacute;a del Banco sin interferencia del ejecutivo, se constitu&iacute;a en la principal garant&iacute;a para la estabilidad econ&oacute;mica del pa&iacute;s. En &eacute;ste sentido se persegu&iacute;a una Banca Central aut&oacute;noma administrativa, patrimonial y t&eacute;cnicamente. En donde su funci&oacute;n primordial fuera la de regular y dirigir la pol&iacute;tica monetaria, cambiaria y crediticia. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En s&iacute;ntesis, el articulado de esta comisi&oacute;n fue el mero reflejo del proyecto gubernamental. El gobierno en cabeza de Hommes y con el apoyo de varios delegatarios logr&oacute; sacar sin mayores contratiempos su propuesta sobre r&eacute;gimen de hacienda (control fiscal, ampliaci&oacute;n tributaci&oacute;n), planeaci&oacute;n y banca central (estabilidad macroecon&oacute;mica, control inflaci&oacute;n), ejes articuladores del proyecto neoliberal. De &eacute;ste modo, el gobierno logr&oacute; articular el problema de la democracia (entendida de manera restrictiva como el individuo liberal) con el de la econom&iacute;a de mercado, as&iacute; como lo destaca Lemos Simmonds con la constituci&oacute;n del 91, </p>      <p>&quot;gana en t&eacute;rminos generales el ciudadano particular. Esta es quiz&aacute;s la Constituci&oacute;n menos estatista, con m&aacute;s &eacute;nfasis individualista desde la de 1863, si se except&uacute;a la expropiaci&oacute;n por v&iacute;a administrativa, que fue el gran lunar en el derecho de propiedad (…) Se le abren al individuo com&uacute;n y corriente m&aacute;s amplias y mayores v&iacute;as de participaci&oacute;n pol&iacute;tica y electoral. Se lo emancipa considerablemente de la tutela del Estado. Se le garantiza una mejor prestaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos sobre los cuales ejercer&aacute;n tanto &eacute;l como el Estado de vigilancia y control&quot;<sup>25</sup>. </p>      <p><i>Plenaria. </i>El escenario de la plenaria no fue decisivo para la configuraci&oacute;n de la Carta Pol&iacute;tica. Los debates que se dieron en su seno no enriquecieron sustantivamente los articulados iniciales propuestos por las comisiones. As&iacute; como lo expresa Dugas, </p>      <p>Rara vez los temas fueron tan claramente ideol&oacute;gicos en su contenido y las coaliciones tan estables. Por ejemplo, cuando se miraron los temas program&aacute;ticos m&aacute;s pol&eacute;micos del primer debate, lo que se nota es la ausencia de fuertes discusiones ideol&oacute;gicas (…) El consenso prevaleci&oacute; en la inmensa mayor&iacute;a de los casos. Eso es evidente al examinar la votaci&oacute;n de los art&iacute;culos en el primer debate en la plenaria, donde tuvo lugar la mayor parte de las discusiones de fondo en la Asamblea. De los 449 art&iacute;culos aprobados en primer debate, 192 (43%) lo fueron por unanimidad. Otros 176 fueron aprobados con m&aacute;s del 90% de los votos. Y el 94% de todos los art&iacute;culos aprobados recibi&oacute; m&aacute;s del 80% de los votos<sup>26</sup>. </p>        <p>Se evidencia de este modo, que los articulados presentados por cada una de las comisiones resultaron aprobados sin sufrir modificaciones de fondo. Quiz&aacute; el momento pol&iacute;tico m&aacute;s importante de la ANC en conjunto se juega por fuera de ella, y es el conocido como el pacto de la casa de Nari&ntilde;o, celebrado por las tres fuerzas pol&iacute;ticas m&aacute;s importantes de la asamblea <a href="#(48)">(48)</a>, pocos d&iacute;as antes de la clausura. En este pacto en el que nuevamente quedaron por fuera las fuerzas pol&iacute;ticas minoritarias <a href="#(49)">(49)</a>; se defini&oacute; la revocatoria del congreso, se fij&oacute; la fecha para convocar a elecciones anticipadas y se otorg&oacute; facultades extraordinarias al ejecutivo para que legislara durante el periodo de cierre del congreso; entre las funciones inevitables era la reglamentaci&oacute;n de muchos elementos de la propia constituci&oacute;n, la corte, la tutuela y luego la aprobaci&oacute;n del presupuesto. </p>        <p>Este pacto fue denunciado en la Asamblea por las fuerzas pol&iacute;ticas excluidas, e incluso por algunos delegatarios del AD-M19, quienes consideraban que, </p>      <p>&quot;Lo m&aacute;s grave pol&iacute;ticamente de toda la ANC fue el cierre del congreso, naturalmente eso fue muy grave, pues por parte de algunas listas como la de la alianza, los constituyentes decidieron que no iban a ir a lo que se llam&oacute; el congresito, pero esto tambi&eacute;n signific&oacute; cosas que afectaron porque se le dio amplias disposiciones al gobierno, el ejecutivo era el gran legislador, en ese sentido es discutible el procedimiento que se arm&oacute;, as&iacute; muchas reglamentaciones de la constituci&oacute;n quedaron bastante cojas y no se reprodujo ni el esp&iacute;ritu ni la letra participativa de la constituci&oacute;n, por ejemplo los mismos mecanismos de participaci&oacute;n (ley 134) no facilitan los mecanismos, han sido bastante bloqueadas ah&iacute; es donde el proceso constituyente con esa reglamentaci&oacute;n queda bastante abortado&quot;<sup>27</sup></p>      <p>Esta lectura del proceso de deliberaci&oacute;n de la asamblea nacional constituyente, evidencia que el gobierno, pese a que no ten&iacute;a poder de voto, a trav&eacute;s de la participaci&oacute;n de sus ministros, las reuniones privadas que organiz&oacute; con los delegatarios por fuera de la asamblea, aunado al amplio apoyo de la bancada liberal y del M-19, logr&oacute; que su proyecto reformatorio se constituyera en el pilar de las deliberaciones de todas las comisiones y subcomisiones. As&iacute;, como lo expresa el mismo Cepeda: </p>      <p>No se puede pasar por alto el papel clave que jug&oacute; el gobierno a lo largo de todo este proceso. El gobierno pr&aacute;cticamente determin&oacute; la agenda a seguir con el proyecto de reforma que present&oacute;. Promovi&oacute; directamente los temas nuevos que se incluir&iacute;an en la reforma y se&ntilde;al&oacute; las pautas filos&oacute;ficas del cambio, para desarrollar el mandato del pueblo de fortalecer la democracia participativa. Gracias a la excelente labor del ministro de gobierno, Humberto de la Calle , el gobierno fue &aacute;rbitro permanente y gestor de acuerdos. Al final del proceso, la gran conclusi&oacute;n es que el gobierno fue ganando confianza y autoridad, en una asamblea celosa de su autonom&iacute;a y su soberan&iacute;a. Y aunque no ten&iacute;a voto, la nueva constituci&oacute;n coincide en m&aacute;s de un 85% con el proyecto del presidente Gaviria<sup>28</sup> (Cepeda 1993:186). </p>      <p>En efecto, el gobierno logr&oacute; permear el espacio deliberativo de la asamblea, determinando las pautas filos&oacute;ficas de la nueva Carta de los colombianos. As&iacute;, aunque la asamblea nacional constituyente busc&oacute; proyectarse como el escenario pluralista y deliberativo nunca antes visto en Colombia, la intervenci&oacute;n directa del gobierno no le permiti&oacute; asumir a plenitud la autonom&iacute;a y soberan&iacute;a que exig&iacute;a el proceso. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De &eacute;ste modo, debemos leer la ANC no como momento inaugural, sino como proceso, como el escenario de legitimaci&oacute;n pol&iacute;tica del que requer&iacute;a el gobierno para darle materialidad jur&iacute;dica y pol&iacute;tica a la reestructuraci&oacute;n del r&eacute;gimen. As&iacute;, pese a que este foro reformador persigui&oacute; por una parte la consolidaci&oacute;n de una verdadera democracia deliberativa, participativa e incluyente; y por la otra la consecuci&oacute;n de la paz; en &uacute;ltimas termino aprobando una Carta Pol&iacute;tica en donde el proyecto neoliberal encontraba toda la plataforma jur&iacute;dica que requer&iacute;a para la reforma del r&eacute;gimen. As&iacute;, como lo se&ntilde;ala Maria Teresa Garc&eacute;s constituyente por el AD-M19, </p>      <p>&quot;El neoliberalismo era la filosof&iacute;a del gobierno de Gaviria, adem&aacute;s pues estaba regida por los organismos internacionales como el FMI, BM. Yo pienso que el tema neoliberal qued&oacute; claramente en algunas normas, eso si es indudable y que bajo el tema democr&aacute;tico se estaba abriendo la posibilidad de que las empresas privadas entraran a la prestaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos, para acabar con los monopolios estatales ineficientes y la corrupci&oacute;n de la burocracia del Estado; era f&aacute;cil con el discurso democr&aacute;tico ayudar a justificar la apertura neoliberal, si el estado no es capaz porque all&iacute; estaban los pol&iacute;ticos corruptos es necesario dejar participar a la empresa privada; de manera que yo si creo que el discurso democr&aacute;tico fue bastante utilizado para darle mayor legitimidad a la tendencia neoliberal, pero obviamente a&uacute;n sin constituci&oacute;n se hubiera implantado la tendencia neoliberal porque esa era la pol&iacute;tica del gobierno que ven&iacute;a desde el doctor Barco y no era necesario la reforma para eso y si la constituci&oacute;n le dio mayor consenso al neoliberalismo&quot;<sup>29</sup>. </p>      <p>Se evidencian de este modo las tensiones, ambig&uuml;edades, e incluso acercamientos de la relaci&oacute;n entre los procesos de modernizaci&oacute;n econ&oacute;mica y democratizaci&oacute;n pol&iacute;tica. </p>      <p><b>Conclusi&oacute;n </b></p>      <p>Hemos llegado al final de este texto quiz&aacute; con m&aacute;s inquietudes que respuestas frente a la problem&aacute;tica que suscita la articulaci&oacute;n entre el proyecto de econom&iacute;a de mercado caracter&iacute;stico del neoliberalismo y el proyecto pol&iacute;tico de la democracia participativa y la paz nacional. No obstante, y pese a los m&uacute;ltiples interrogantes que me aquejan quedan claros algunos elementos. </p>      <p>En primer lugar, estas problem&aacute;ticas han abierto una brecha en la discusi&oacute;n de c&oacute;mo aprehender el esp&iacute;ritu democr&aacute;tico y a la vez neoliberal presente en la Carta Constitucional Colombiana de 1991. Queda clara, la presencia de una tensi&oacute;n &quot;aparentemente&quot; irresoluble entre democracia y econom&iacute;a de mercado. En segundo t&eacute;rmino, se evidencia que la Constituci&oacute;n del 91 no ha logrado hacer efectivos los alcances que se le atribuyen frente a la democratizaci&oacute;n del r&eacute;gimen. E l r&eacute;gimen pol&iacute;tico colombiano ha venido adquiriendo progresivamente rasgos de lo que O&#39;Donnell caracteriza como democracia delegativa. Y es que precisamente el esp&iacute;ritu neoliberal que se condens&oacute; en la Carta mino desde sus inicios el potencial democratizador que las diversas fuerzas pol&iacute;ticas de izquierda y minoritarias lucharon por consagrar en el texto constitucional. </p>      <p>En tercer t&eacute;rmino es claro que las elites criollas encontraron en la formulaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n , la mejor herramienta para consolidar, juridificar y legitimar el proyecto econ&oacute;mico y pol&iacute;tico del neoliberalismo. De hecho lograron que las disposiciones pol&iacute;ticas que abogaban por un esp&iacute;ritu democratizador no se constituyeran en obst&aacute;culos para la implementaci&oacute;n del nuevo paradigma de desarrollo neoliberal. Es m&aacute;s, a trav&eacute;s del uso de diversos dispositivos normativos y de las tecnolog&iacute;as pol&iacute;ticas del neoliberalismo han logrado hacer converger su proyecto econ&oacute;mico del libre mercado con su proyecto pol&iacute;tico de una democracia liberal -elitista, tecnocr&aacute;tica y delegativa-. </p>  <hr size="1">      <p><b>COMENTARIOS</b></p>      <p><a name="(1)"></a>1. Este art&iacute;culo hace parte de los resultados de la investigaci&oacute;n &quot;Democracia &amp; Neoliberalismo. Tensiones y condiciones de posibilidad en la formulaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica del 91&quot; elaborada por la autora en el programa de la Maestr&iacute;a en Estudios pol&iacute;ticos del IEPRI, bajo la direcci&oacute;n del profesor Gonzalo S&aacute;nchez. </p>      <p><a name="(2)"></a>2. Es importante aclarar que en un principio se hablaba de una reforma de orden constitucional y no constituyente. De hecho, las elecciones de de Mayo de 1990 se hicieron en nombre de una convocatoria a una asamblea nacional constitucional; el t&iacute;tulo de constituyente lo adquiere al final del proceso, en Octubre de 1990 cuando la corte suprema de justicia consider&oacute; que la asamblea no pod&iacute;a ser limitada en su competencia, por un temario dise&ntilde;ado por el ejecutivo, de esta manera quedaban eliminadas las restricciones al ejercicio pleno de la soberan&iacute;a de la asamblea.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="(3)"></a>3. La tradici&oacute;n reformista del r&eacute;gimen pol&iacute;tico colombiano ha garantizado su adecuaci&oacute;n a las estructuras cambiantes del ordenamiento social y en consecuencia la reproducci&oacute;n del orden social existente. En &eacute;ste marco las elites pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas e intelectuales del pa&iacute;s han encontrado en el constitucionalismo un canal &quot;aparentemente impersonal&quot; para la estructuraci&oacute;n del ordenamiento social; creando un fuerte imaginario social alrededor del derecho como medio organizativo de la sociedad capitalista al consagrar la racionalidad instrumental y el orden legal impersonal. </p>      <p><a name="(4)"></a>4. El poder constituyente se erig&iacute;a en ese momento como el principal actor para adelantar la reforma, - el &oacute;rgano legislativo la hab&iacute;a obstaculizado permanentemente-; la reticencia del congreso a aprobar una reforma constitucional se explicaba por los temores que ten&iacute;a la clase pol&iacute;tica tradicional de perder los privilegios de los que hab&iacute;a gozado hist&oacute;ricamente. </p>      <p><a name="(5)"></a>5. Bajo las narrativas de la &quot;democracia participativa y la b&uacute;squeda de la paz&quot; el gobierno logr&oacute; convocar y ganar adeptos a su reforma. Sin embargo, el proyecto gubernamental m&aacute;s que impulsar un verdadero fortalecimiento de los procesos democr&aacute;ticos en el r&eacute;gimen colombiano, avanzaba en la configuraci&oacute;n de un modo de regulaci&oacute;n de corte neoliberal. </p>      <p><a name="(6)"></a>6. Ministro de gobierno 1986 y comunicaciones 1987-1989 formado en la escuela jur&iacute;dica de Norteam&eacute;rica, es padre de Jos&eacute; Manuel Cepeda, abogado de la universidad de los Andes, quien ser&iacute;a uno de los impulsores del movimiento de la s&eacute;ptima papeleta, y la figura m&aacute;s importante de la comisi&oacute;n asesora para la constituyente, conformada por el presidente Cesar Gaviria. </p>      <p><a name="(7)"></a>7. Ministro de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico (de agosto de 1986 a mayo de 1987), ministro encargado de Justicia (de mayo de 1987 a febrero de 1988) y ministro de Gobierno (de mayo de 1987 a febrero de 1989). En esta &uacute;ltima etapa estuvo delegado de las Funciones Presidenciales, en los casos de grave alteraci&oacute;n del orden p&uacute;blico y estando Barco ausente del pa&iacute;s; se retiro en 1989 para poder participar en las elecciones presidenciales de 1990, en las cuales result&oacute; electo. </p>      <p><a name="(8)"></a>8 .Al igual que las reformas constitucionales promovidas por L&oacute;pez y Turbay, las cuales fueron declaradas como inconstitucionales por la Corte. </p>      <p><a name="(9)"></a>9. Es importante recordar, que aunque desde la d&eacute;cada del setenta se ven&iacute;an impulsando desde el ejecutivo procesos de reforma al r&eacute;gimen econ&oacute;mico, es quiz&aacute; durante la administraci&oacute;n de Virgilio Barco que se inicia con paso firme, el camino hacia la consolidaci&oacute;n de un nuevo modo de regulaci&oacute;n neoliberal. As&iacute; como lo expresa Estrada &quot;aunque los pasos durante &eacute;ste gobierno fueron relativamente lentos, respecto de lo que ser&iacute;a una estrategia ortodoxa, no debe quedar duda de que hacia el final de esta administraci&oacute;n se encontraban maduras las condiciones (y los dise&ntilde;os de pol&iacute;tica) para el tr&aacute;nsito a las pol&iacute;ticas de reforma estructural. En especial debe mencionarse la formulaci&oacute;n del programa de modernizaci&oacute;n de la econom&iacute;a colombiana. El proyecto de los neoliberales se concretar&iacute;a en el programa modernizaci&oacute;n para la econom&iacute;a colombiana, lanzado en febrero de 1990, sobre el supuesto de que la estabilidad macroecon&oacute;mica se constitu&iacute;a en una condici&oacute;n para realizar lo que en adelante se llamar&iacute;an las reformas estructurales&quot;.</p>      <p><a name="(10)"></a>10. Como se ha venido indicando las narrativas de la democracia permitieron por una parte darle un amplio margen de legitimidad al proceso constitucional, y por la otra, resultaban completamente funcionales al proyecto neoliberal. De tal suerte, que m&aacute;s que una contradicci&oacute;n estructural asistimos a una convergencia entre una democracia neoconservadora y una econom&iacute;a de mercado. </p>      <p><a name="(11)"></a>11. Aunque el proyecto fue aprobado en primera y segunda legislatura, el presidente comprometido en la guerra contra los traficantes, retir&oacute; el proyecto en Diciembre de 1989. </p>      <p><a name="(12)"></a>12. &quot;Toda esa mezcla de fen&oacute;menos fueron creando la necesidad de buscar alg&uacute;n tipo de salidas y el movimiento estudiantil sirvi&oacute; como de detonante para mostrar que la forma de lograrlo era una especie de auto-convocatoria, a esto colabor&oacute; tambi&eacute;n un estudio que hicieron dos ministros del gobierno de Barco, Cesar Gaviria ministro de Gobierno y Fernando Cepeda ministro de comunicaciones, quienes auxiliados a su vez por Jos&eacute; Manuel Cepeda, publicaron un informe sobre posibles reformas a la constituci&oacute;n por v&iacute;as extraordinarias&quot;.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="(13)"></a>13. Dicho art&iacute;culo dec&iacute;a &quot;En adelante las reformas constitucionales s&oacute;lo podr&aacute;n hacerse por el Congreso en la forma establecida por el articulo 218 de la Constituci&oacute;n &quot;. Y el art&iacute;culo 218 de la constituci&oacute;n regulaba el tr&aacute;mite de las reformas en el congreso. </p>      <p><a name="(14)"></a>14. Entre los que se destacan: Humberto De la Calle , Jos&eacute; Manuel Cepeda, H&eacute;ctor Riveros, Andr&eacute;s Gonz&aacute;lez, Gabriel Silva, Miguel Silva, Ricardo &Aacute;vila y Fernando Carrillo </p>      <p><a name="(15)"></a>15. Para Perdomo (1991:57) &quot;como no exist&iacute;a en la constituci&oacute;n un procedimiento de enmienda constitucional a trav&eacute;s de este tipo de Asamblea Pol&iacute;tica, se invoc&oacute; el art&iacute;culo 2 de la Carta de 1886 seg&uacute;n el cual la soberan&iacute;a corresponde a la naci&oacute;n y de ella emanan los poderes p&uacute;blicos, que se ejercer&aacute;n conforme a la Constituci&oacute;n. Con esta apelaci&oacute;n a la soberan&iacute;a de la naci&oacute;n, comprendida como la suma de los ciudadanos en el pensar de los promotores, se buscaba superar la competencia de reformar la constituci&oacute;n atribuida al congreso de la rep&uacute;blica en el art&iacute;culo 218, confirmada por el art&iacute;culo 13 del referendo constitucional de 1957 que estableci&oacute; el sistema del frente nacional. (…) Jur&iacute;dicamente, la interpretaci&oacute;n no era satisfactoria puesto que el concepto de art&iacute;culo 2&ordm; de la constituci&oacute;n de 1886 no es el de soberan&iacute;a popular, sino el de la naci&oacute;n, y &eacute;sta no pod&iacute;a entenderse como la suma de los individuos sino como la de la voluntad general actuando a trav&eacute;s de sus representantes, en primer lugar el Congreso de la Rep&uacute;blica &quot;. </p>      <p><a name="(16)"></a>16. Este movimiento, cont&oacute; con el apoyo de los medios de comunicaci&oacute;n y de pol&iacute;ticos adscritos al establecimiento, debido a que la s&eacute;ptima papeleta era una iniciativa claramente gubernamental. Por eso es importante destacar el papel de l&iacute;der del movimiento que tuvo Andr&eacute;s Gonz&aacute;les, quien posteriormente ser&iacute;a el viceministro de gobierno de Gaviria. </p>      <p><a name="(17)"></a>17. Es necesario destacar dos elementos, por una parte aunque esta votaci&oacute;n no tuvo ninguna significaci&oacute;n jur&iacute;dica, pues como lo expreso el Registrador Nacional de su momento (Jaime Serrano Rueda) la inclusi&oacute;n de la llamada s&eacute;ptima papeleta no se encontraba cobijada dentro de los t&eacute;rminos de la convocatoria legal a las elecciones; si tuvo una gran significaci&oacute;n pol&iacute;tica. Por la otra, pese a que alcanz&oacute; 2.200.000 votos, represent&oacute; apenas el 27.5% de los votos depositados durante esa jornada electoral (las elecciones a congreso alcanzaron 8.000.000 de votos). </p>      <p><a name="(18)"></a>18. El panorama previo a la convocatoria de la constituyente era de crisis extrema por muchas razones, la m&aacute;s visible era el auge del narcotr&aacute;fico y la eliminaci&oacute;n de varios candidatos a la presidencia de la rep&uacute;blica entre ellos Lu&iacute;s Carlos Gal&aacute;n, lo que gener&oacute; sobre todo entre la juventud un sentimiento de pesimismo y de la necesidad al mismo tiempo de buscar salidas distintas a las tradicionales; en los inicios de aquello que se llam&oacute; el movimiento de la s&eacute;ptima papeleta que propon&iacute;a una papeleta adicional para que fuera el propio pueblo el que convocar&aacute; la constituyente. Recuerdo que hubo discusiones y a algunos j&oacute;venes se les encomend&oacute; que miraran antecedentes de posibilidades de reforma distinta a la utilizaci&oacute;n del mecanismo previsto en la constituci&oacute;n (Entrevista personal a Humberto de la Calle 2005). </p>      <p><a name="(19)"></a>19. El proceso se adelanta en el marco de derechos amparados en el estado de sitio, lo cual resulta problem&aacute;tico, en vista de que se convoca a una ANC la cual busca una transformaci&oacute;n del r&eacute;gimen y el estado de sitio tiene como raz&oacute;n pol&iacute;tica la defensa de las instituciones vigentes y no su transformaci&oacute;n y menos su cambio. </p>        <p><a name="(20)"></a>20. C&eacute;sar Gaviria fue elegido presidente con la votaci&oacute;n m&aacute;s baja registrada en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, apenas alcanz&oacute; 2.891.000 votos. </p>      <p><a name="(21)"></a>21. Por sus promotores entendemos el equipo gubernamental y tecnocr&aacute;tico del gobierno del presidente Gaviria, quienes jugaron un papel determinante en el proceso. </p>         <p><a name="(22)"></a>22. Es importante que notemos –como se&ntilde;alamos al inicio del texto- que tanto el gobierno de Barco, como el de Gaviria formularon siempre la idea de una asamblea constitucional y no constituyente; su propuesta consist&iacute;a en reformular la constituci&oacute;n y no transformarla. El ejecutivo consideraba que si conformaba una asamblea constitucional podr&iacute;a tener mayor margen de acci&oacute;n en el proceso, mediante la definici&oacute;n del reglamento, el temario, e incluso a la hora de que el pueblo saliera a aprobar la reforma v&iacute;a refer&eacute;ndum. </p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="(23)"></a>23. Como lo expresa D&aacute;vila en el trabajo mencionado &quot;De las fuerzas pol&iacute;ticas presentes, s&oacute;lo la UP denunci&oacute; el car&aacute;cter excluyente del Acuerdo, aspecto que afect&oacute; tambi&eacute;n a los estudiantes, quienes pese a ser los promotores del proceso no fueron incorporados a la negociaci&oacute;n&quot;. </p>         <p><a name="(24)"></a>24 .Este acuerdo recog&iacute;a b&aacute;sicamente las propuestas formuladas en las cartas del 22 y 28 de Julio por el presidente a las fuerzas pol&iacute;ticas del conservatismo y el M-19 lo que pone de manifiesto que estas fuerzas no hicieron aporte alguno al temario dise&ntilde;ado por el ejecutivo, dejando de &eacute;ste modo v&iacute;a libre al gobierno para la orientaci&oacute;n del proceso constituyente. </p>         <p><a name="(25)"></a>25. En &eacute;ste nuevo documento se incorpora el texto que debe contener la papeleta para las votaciones el 9 de Diciembre: Por el SI: &quot;S&iacute; convoco a una Asamblea Constitucional que sesionar&aacute; entre el 5 de Febrero y el 4 de Julio de 1991, la cual estar&aacute; regulada por lo establecido en el Acuerdo Pol&iacute;tico sobre la asamblea constitucional incorporado al decreto… de agosto de 1990. Su competencia estar&aacute; limitada a lo provisto en dicho acuerdo. Voto por la siguiente lista de candidatos para integrar la Asamblea Constitucional …&quot; </p>         <p><a name="(26)"></a>26. Es evidente que el M-19 desde el inicio del proceso constituyente no logr&oacute; posicionarse como una fuerza pol&iacute;tica alternativa capaz de dirigir el proceso de una manera mucho m&aacute;s abierta y democr&aacute;tica; y por el contrario termin&oacute; d&aacute;ndole el juego al proceso en el modo y la manera como el ejecutivo lo requiri&oacute;, esto se expresa claramente en sus participaciones en estos pactos pol&iacute;ticos, en el apoyo que dio al gobierno en el escenario de la ANC , y en su participaci&oacute;n en el acuerdo de la Casa de Nari&ntilde;o de Junio de 1991, acuerdo en el que se negoci&oacute; parte del articulado y las disposiciones transitorias que quedar&iacute;an consagradas en la Carta. De igual modo, es importante destacar, que el M-19 pocos d&iacute;as despu&eacute;s de adherirse al Pacto del 2 de Agosto, recibe el Ministerio de Salud. </p>         <p><a name="(27)"></a>27. En dicha sentencia, la Corte Suprema de Justicia abri&oacute; la oportunidad para realizar el proyecto, en contraposici&oacute;n con los conceptos de inconstitucionalidad presentados por el procurador general de la naci&oacute;n. </p>         <p><a name="(28)"></a>28. &quot;Hay quienes se muestran partidarios de la convocatoria a una asamblea nacional que tenga el car&aacute;cter de constituyente y no de meramente constitucional como se pretende. (…)En efecto, por cuanto la ANC que ser&aacute; conformada por el pueblo como constituyente primario en las elecciones que se convocan para el pr&oacute;ximo 9 de Diciembre no puede ser limitada en su competencia, como lo se&ntilde;ala el decreto 1926 de 1990, la corte proceder&aacute; a declarar como inexequibles todas aquellas limitaciones que en la parte motiva y en la parte resolutiva implican restricci&oacute;n al ejercicio de su soberan&iacute;a. Entre ellas, particularmente, las referentes al temario acordado por la fuerzas pol&iacute;ticas; las que contienen el numeral 4 de las bases del acuerdo pol&iacute;tico; las del numeral 15 de las mismas que facultan a la corte para revisar los actos del constituyente primario y las dem&aacute;s expresiones que tienen igual o similar alcance&quot;. </p>        <p><a name="(29)"></a>29. Palabras del presidente C&eacute;sar Gaviriaq en la instalaci&oacute;n de la mesas de trabajo</p>        <p><a name="(30)"></a>30. El dec&aacute;logo propuesto por el gobierno fue el que oriento toda la discusi&oacute;n en las mesas de trabajo y de manera m&aacute;s importante en las comisiones preparatorias, ya que se conformaron 10 comisiones, cada una de las cuales correspondi&oacute; a uno de lo 10 ejes tem&aacute;ticos propuestos por el gobierno para la ANC. </p>         <p><a name="(31)"></a>31. Las mesas de trabajo eran organizadas por alcald&iacute;as (en coordinaci&oacute;n con las gobernaciones, intendencias y comisar&iacute;as), por los consejos de rehabilitaci&oacute;n (en coordinaci&oacute;n con la secretar&iacute;a de integraci&oacute;n popular); por los cabildos ind&iacute;genas (en coordinaci&oacute;n con la divisi&oacute;n de asuntos ind&iacute;genas del ministerio de gobierno); y por la universidades y fuerzas sociales (en coordinaci&oacute;n con un comit&eacute; especial nombrado por el gobierno). </p>         <p><a name="(32)"></a>32. Se organizaron 10 comisiones preparatorias, cada una de las cuales se subdivid&iacute;a en subcomisiones. Estas comisiones fueron organizadas directamente por el gobierno nacional, en coordinaci&oacute;n con su secretario ejecutivo. Es importante desatacar que las propuestas surgidas de las mesas de trabajo eran organizadas por estas comisiones. </p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="(33)"></a>33. Este coordinador enviaba todos los proyectos que recog&iacute;a de las mesas de trabajo y las comisiones preparatorias, a la comisi&oacute;n redactora asesora del gobierno, la cual era la encargada de elaborar un proyecto integral de acto reformatorio propuesto por el gobierno nacional ante la ANC. </p>         <p><a name="(34)"></a>34. No obstante el intenso trabajo de socializaci&oacute;n pol&iacute;tica, la mayor parte del pueblo colombiano no hab&iacute;a logrado entender los objetivos de la asamblea constituyente. En las mesas de trabajo y las comisiones preparatorias hab&iacute;a participado b&aacute;sicamente la inteligencia nacional, esto es, las distintas elites de las municipalidades, las organizaciones sociales y las universidades. Se buscaba que quienes comprend&iacute;an el alcance de la reforma institucional educaran a los dem&aacute;s para vincularlos al proceso constituyente. El gran pueblo, en alto grado, estuvo marginado del debate (Buenahora. 1995:43) </p>         <p><a name="(35)"></a>35. Se destacan Horacio Duque asesor del ministro de gobierno, Fernando Cepeda ex ministro de Barco y miembro de la comisi&oacute;n asesora para la ANC , Diego Arango Osorio, Francisco Andrade y Carlos Mart&iacute;nez Simah&aacute;n destacados dirigentes del conservatismo, Alberto Agudelo, &Aacute;lvaro Fajardo, Rafael Amador y Cecilia Fern&aacute;ndez destacados dirigentes del liberalismo y Patricia Pinz&oacute;n asesora consejer&iacute;a para seguridad nacional. </p>         <p><a name="(36)"></a>36. Se destacan, Mar&iacute;a Teresa Garc&eacute;s acad&eacute;mica y miembro de la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica AD-M19, Gustavo de Roux, Camilo Gonz&aacute;lez Posso, Abel Rodr&iacute;guez. </p>         <p><a name="(37)"></a>37. Entre los m&aacute;s representativos se pueden mencionar: Juan Lu&iacute;s Londo&ntilde;o, Daniel Mazuera, Lu&iacute;s Fernando Alarc&oacute;n, Carlos Caballero Argaez, H&eacute;ctor Jos&eacute; Cadena Clavijo, Rodrigo Mar&iacute;n Bernal, Jorge Ram&iacute;rez Ocampo, Gabriel Rosas Vega. </p>         <p><a name="(38)"></a>38. Es importante destacar, que estos miembros de la elite de las reformas poseen una clara orientaci&oacute;n tecnocr&aacute;tica, producto de su formaci&oacute;n en la teor&iacute;a econ&oacute;mica neocl&aacute;sica, seg&uacute;n la cual el principio b&aacute;sico de la econom&iacute;a es el de la optimizaci&oacute;n. En &eacute;ste sentido, las discusiones de los llamados &quot;Chicago Boys&quot; se orientaron bajo el paradigma monetarista (Milton Friedamn), neoistitucionalista (Douglass North) y de la elecci&oacute;n racional (James Buchanan), por citar los m&aacute;s importantes. </p>        <p><a name="(39)"></a>39. Como es claro, la teor&iacute;a de las &eacute;lites – en sus variadas versiones – le asigna un papel definido al campo de la producci&oacute;n ideol&oacute;gica y a los autores y reproductores del discurso de poder que la soporta: los intelectuales, cuyo lugar en el espacio social estar&iacute;a determinado por las formas hist&oacute;ricas que adquieren las relaciones sociales, lo que sugiere a su vez, el cambio en la funci&oacute;n y la posici&oacute;n que socialmente han ocupado a trav&eacute;s del proceso hist&oacute;rico, dada la permanente transformaci&oacute;n de dichas relaciones. </p>        <p><a name="(40)"></a>40. Entre otros se puede mencionar a Humberto De la Calle , Jos&eacute; Manuel Cepeda, H&eacute;ctor Riveros, Andr&eacute;s Gonz&aacute;lez, Gabriel Silva, Miguel Silva, Ricardo &Aacute;vila y Fernando Carrillo. </p>         <p><a name="(41)"></a>41. En &eacute;ste sentido es preciso recordar que los pactos pol&iacute;ticos que se dieron reiteradamente durante 1990 (Ver Pacto pol&iacute;tico del 2 y 23 de Agosto) y el gran pacto pol&iacute;tico del 1991 (pocos d&iacute;as antes de clausurarse la ANC ); se constituyeron en un gran obst&aacute;culo para hacer de este escenario constituyente un verdadero motor para la democratizaci&oacute;n colombiana. De ah&iacute; que dichos pactos, no garantizaran la inclusi&oacute;n de los intereses de los innumerables actores pol&iacute;ticos y sociales de la esfera p&uacute;blica colombiana, en especial de los grupos guerrilleros. </p>         <p> <a name="(42)"></a>42. De este modo, podemos afirmar que el acceso que tuvo la elite intelectual a las estructuras discursivas y de comunicaci&oacute;n, aceptables y legitimadas por la sociedad, le permiti&oacute; desempe&ntilde;ar un papel fundamental en la justificaci&oacute;n y legitimaci&oacute;n del proceso. </p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="(43)"></a>43. Esta elevada abstenci&oacute;n fue un duro golpe para el gobierno, quien d&iacute;as antes a la votaci&oacute;n, hab&iacute;a se&ntilde;alado que &quot;la legitimidad de la asamblea constituyente ser&iacute;a evaluada pol&iacute;ticamente y depender&iacute;a de la votaci&oacute;n del 9 de Diciembre, por lo cual, sin lugar a dudas, un alto abstencionismo no ser&iacute;a deseable&quot; (Gaviria. El Espectador Octubre 24 de 1990). El gobierno esperaba una votaci&oacute;n 14.500.000 (El Tiempo Septiembre 21 de 1990). </p>         <p><a name="(44)"></a>44. El 11 de Diciembre de 1990 el Congreso de la rep&uacute;blica cuestion&oacute; jur&iacute;dica y pol&iacute;ticamente la legitimidad y legalidad de la Asamblea , con sus planteamientos algunos congresistas dejaron incluso entrever que desconocen los sufragios emitidos por los ciudadanos en las elecciones del 9 de Diciembre. El senador Roberto Gerlein cuestion&oacute; el poder pol&iacute;tico de la Asamblea para quitarle el mando constituyente al Congreso; se interrog&oacute; tambi&eacute;n si la asamblea puede reformar el art&iacute;culo 218 de la Carta Magna y modificar el per&iacute;odo del congreso. Otros parlamentarios se&ntilde;alaron que con el respaldo fr&aacute;gil que le dio el pueblo a la constituyente, &eacute;sta no puede hacer modificaciones. La mayor&iacute;a de los legisladores argumentaron que el Congreso ten&iacute;a m&aacute;s poder y legitimidad que la ANC , por cuanto 7.654.150 ciudadanos votaron en las elecciones para las corporaciones el 11 de Marzo de 1990 y en cambio el 9 de Diciembre s&oacute;lo 3.710.557 ciudadanos sufragaron.</p>         <p><a name="(45)"></a>45. Ver los trabajos sobre Intelectuales, tecn&oacute;cratas y reformas neoliberales en Am&eacute;rica Latina adelantadas por el grupo de investigaci&oacute;n THESEUS del Departamento de Ciencia Pol&iacute;tica de la Universidad Nacional de Colombia. </p>         <p><a name="(46)"></a>46. Ossa se constituye en un caso paradigm&aacute;tico, pues pese a resultar electo en representaci&oacute;n del AD-M19, se constituye en la figura que m&aacute;s promovi&oacute; en el seno de la ANC la autonom&iacute;a del Banco Central, una de las categor&iacute;as quiz&aacute; m&aacute;s neoliberales del r&eacute;gimen econ&oacute;mico. Adem&aacute;s es importante recordar que Ossa Escobar fue codirector de la Junta del Banco de la Rep&uacute;blica desde su creaci&oacute;n hasta el a&ntilde;o de 1994. </p>         <p><a name="(47)"></a>47. Su contribuci&oacute;n fue decisiva – subraya sin falsa modestia – en el establecimiento de las normas econ&oacute;micas, sociales y ambientales consagradas en la Constituci&oacute;n de 1.991&quot; . Entre sus &quot;aciertos&quot; admite, entre otros, haber introducido &quot;las concepciones modernas sobre banca central&quot; y que &quot;se le fue la mano&quot; en materia de transferencias y descentralizaci&oacute;n. </p>         <p><a name="(48)"></a>48. Firmado el 8 de junio en la casa de Nari&ntilde;o por el presidente Cesar Gaviria, los tres presidentes de la asamblea, Alvaro G&oacute;mez Hurtado, Horacio Serpa Uribe y Antonio Navarro Wolf, y el expresidente liberal Alfonso L&oacute;pez Michelsen </p>        <p><a name="(49)"></a>49. Los delegatarios miembros de las fuerzas pol&iacute;ticas excluidas del acuerdo denunciaron con vehemencia dicho pacto. </p>  <hr size="1">     <p><b>REFERENCIAS</b></p>      <!-- ref --><p>1 Moncayo V&iacute;ctor Manuel, <i> El Leviat&aacute;n derrotado, </i>Bogot&aacute;, Ed Norma, 2004, pp. 197-217. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0121-4705200600030000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 2. D&aacute;vila Ladr&oacute;n De Guevara Andr&eacute;s, <i>Democracia pactada: El Frente Nacional y el Proceso Constituyente de 1991 en Colombia </i>. Tesis Doctoral en Ciencias Sociales FLACSO, 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0121-4705200600030000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. M&uacute;nera Leopoldo, &quot;Los estudios sobre la participaci&oacute;n en Colombia&quot;, en: <i>Revista An&aacute;lisis pol&iacute;tico </i> No 36. Enero- Abril de 1999. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0121-4705200600030000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. M&uacute;nera Leopoldo, &quot;Los estudios sobre la participaci&oacute;n en Colombia&quot;, en: <i>Revista An&aacute;lisis pol&iacute;tico </i> No 36. Enero- Abril de 1999. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0121-4705200600030000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. D&aacute;vila Ladr&oacute;n De Guevara Andr&eacute;s, <i>Democracia pactada: El Frente Nacional y el Proceso Constituyente de 1991 en Colombia </i>. Tesis Doctoral en Ciencias Sociales FLACSO, 1997, p. 160. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0121-4705200600030000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->  6. Valencia Villa Hernando, &quot;El Constituyente de 1990 y la Constituyente de 1991&quot; , en <i>Revista An&aacute;lisis Pol&iacute;tico </i>, No 11, Bogota, Septiembre-Diciembre, 1990.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0121-4705200600030000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Gonz&aacute;lez Posso Camilo, &quot;&iquest;El Plebiscito Para Qu&eacute;?&quot;, en <i>Revista Cien d&iacute;as vistos por Cinep, </i> No 7. Septiembre, Bogot&aacute;, 1989. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0121-4705200600030000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Valencia Villa Hernando, &quot;Una Asamblea Constituyente Democr&aacute;tica&quot;, en <i>Revista An&aacute;lisis Pol&iacute;tico </i>, No 9, Enero-Abril, 1990, Bogot&aacute;, p.84. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0121-4705200600030000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 9. D&aacute;vila Ladr&oacute;n De Guevara Andr&eacute;s, <i>Democracia pactada: El Frente Nacional y el Proceso Constituyente de 1991 en Colombia </i>. Tesis Doctoral en Ciencias Sociales FLACSO, 1997. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0121-4705200600030000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Barco Virgilio, <i>Proyecto de Reforma Constitucional. Democracia Participativa y Justicia Social </i>, Presidencia de la Rep&uacute;blica , Bogot&aacute;, Ed. Banco de la Rep&uacute;blica , 1988, pp. 37-49. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0121-4705200600030000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 11. Estrada Jairo, <i>Intelectuales, tecn&oacute;cratas y reformas neoliberales en Am&eacute;rica Latina, </i> Bogot&aacute; Universidad Nacional de Colombia, Ed Unibiblos, 2005. p. 283. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0121-4705200600030000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Entrevista personal a Humberto de la Calle Lombana en Noviembre 15 de 2004. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0121-4705200600030000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Cepeda Manuel Jos&eacute;, <i>Introducci&oacute;n a la Constituci&oacute;n de 1991. Hacia un nuevo constitucionalismo </i>, Presidencia de la Rep&uacute;blica , Consejer&iacute;a para el desarrollo de la Constituci&oacute;n , Bogot&aacute;, Ed Imprenta Nacional de Colombia,1993. p. 179. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0121-4705200600030000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 14. D&aacute;vila Ladr&oacute;n De Guevara Andr&eacute;s, <i>Democracia pactada: El Frente Nacional y el Proceso Constituyente de 1991 en Colombia </i>. Tesis Doctoral en Ciencias Sociales FLACSO, 1997, P. 169. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0121-4705200600030000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 15. Presidencia de la Rep&uacute;blica , <i>Una constituyente de todos los colombianos. Documentos para las comisiones preparatorias y las mesas de trabajo. </i> Bogot&aacute;, 1990, p.64. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0121-4705200600030000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 16. Buenahora Jaime, <i>La democracia en Colombia. Un proyecto en construcci&oacute;n, </i>Bogot&aacute;, Ed Imprenta, Contralor&iacute;a General de la Naci&oacute;n , 1995. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0121-4705200600030000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. D&aacute;vila Ladr&oacute;n De Guevara Andr&eacute;s, <i>Democracia pactada: El Frente Nacional y el Proceso Constituyente de 1991 en Colombia </i>. Tesis Doctoral en Ciencias Sociales FLACSO, 1997, p.183. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0121-4705200600030000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 18. Restrepo Lu&iacute;s Alberto, &quot;Asamblea Nacional Constituyente En Colombia: &iquest;Concluir&aacute; por fin el Frente Nacional?, en <i>Revista An&aacute;lisis Pol&iacute;tico, </i> No 12, Enero-Abril, Bogot&aacute;, 1991. p. 68. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0121-4705200600030000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 19. Peri&oacute;dico el Espectador Diciembre 12 de 1990.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0121-4705200600030000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 20. Presidencia de la rep&uacute;blica, <i>Proyecto de acto reformatorio de la constituci&oacute;n pol&iacute;tica </i>, Bogot&aacute;, Imprenta nacional, 1991, p.2. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0121-4705200600030000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 21. Jaime Arias en: Rep&uacute;blica de Colombia, <i>Informes de sesiones de la Comisi&oacute;n I. </i> Bogot&aacute;, Enero-Junio, 1991, p. 23. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0121-4705200600030000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 22. Aida Abello en: Rep&uacute;blica de Colombia, <i>Informes de sesiones de la Comisi&oacute;n I. </i> Bogot&aacute;, Enero-Junio, 1991, p. 39. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0121-4705200600030000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 23. Perry Guillermo, &quot;La autonom&iacute;a del Banco de la Rep&uacute;blica &quot;, en <i>Debates de coyuntura econ&oacute;mica, </i> No. 36, Bogot&aacute;, Septiembre, 1995, p.13. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0121-4705200600030000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. Iv&aacute;n Marulanda en: Rep&uacute;blica de Colombia, <i>Informes de sesiones de la Comisi&oacute;n V . Bogot&aacute;, Enero-Junio de 1991. </i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0121-4705200600030000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Lemods Carlos, <i> El Estado ladr&oacute;n. </i> Bogot&aacute;, Ed El Libro, 1993, p.291. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0121-4705200600030000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Dugas John, <i>La Constituci&oacute;n </i><i> de 1991: &iquest;Un pacto pol&iacute;tico viable?, </i> Bogot&aacute;, Departamento de Ciencia Pol&iacute;tica, Universidad de Los Andes, 1993, pp. 69-74. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0121-4705200600030000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. Entrevista personal a Mar&iacute;a Teresa Garc&eacute;s, Bogot&aacute;, enero 25 de 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0121-4705200600030000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. Cepeda Manuel Jos&eacute;, <i>Introducci&oacute;n a la Constituci&oacute;n de 1991. Hacia un nuevo constitucionalismo </i>, Presidencia de la Rep&uacute;blica , Consejer&iacute;a para el desarrollo de la Constituci&oacute;n , Bogot&aacute;, Ed Imprenta Nacional de Colombia, 1993. p. 186. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S0121-4705200600030000600028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. Entrevista personal a Mar&iacute;a Teresa Garc&eacute;s, Bogot&aacute;, Enero 25 de 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0121-4705200600030000600029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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