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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El MAS-IPSP boliviano, entre movimiento social y partido político]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Bolivian MAS-IPSP, halfway between a social movement and a political party]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The article reports a research about the organizational and political nature of &#8220;Movimiento al Socialismo - Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP)&#8221; in Bolivia. It begins the study with a description of the creational conditions of the MA-IPSP, in the hope of distinguishing in it the operation of a political party in the long term. Then the article examines the party's orientation as a political instrument and finally analyzes the successes and turns of Evo Morales' victory inside the organization.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"> <font size="4" face="Verdana"><b>El MAS-IPSP boliviano, entre movimiento social y partido  pol&iacute;tico</b></font></p>     <p align="center"> <font size="3" face="Verdana"><b>Bolivian MAS-IPSP, halfway between a social movement and a political party</b></font></p> <font size="2" face="Verdana">    <p><b>Herv&eacute; Do  Alto</b>     <br> Doctorando en  ciencia pol&iacute;tica en el Instituto de Estudios Pol&iacute;ticos de Aix-en-Provence,  Francia (CSPC/CREALC).</p> <hr size="1">     <p><b>RESUMEN</b>    <br>   El art&iacute;culo realiza una investigaci&oacute;n acerca de la naturaleza organizacional y pol&iacute;tica del Movimiento al Socialismo  - Instrumento Pol&iacute;tico por la Soberan&iacute;a de los Pueblos (MAS-IPSP) en Bolivia. Inicia el estudio con una descripci&oacute;n   de las condiciones de creaci&oacute;n del MAS-IPSP, con el objetivo de distinguir en ello el funcionamiento de un partido   pol&iacute;tico a largo plazo. Luego examina su orientaci&oacute;n como instrumento pol&iacute;tico y finalmente analiza los &eacute;xitos y   giros del triunfo de Evo Morales dentro de la organizaci&oacute;n.    <br>   <b><i>Palabras  clave:</i></b> Movimientos sociales, partidos pol&iacute;ticos, Bolivia, democracia. </p> <hr size="1">     <p><b>SUMMARY</b>    <br>   The article reports a research about the organizational and political nature of &ldquo;Movimiento al Socialismo -   Instrumento Pol&iacute;tico por la Soberan&iacute;a de los Pueblos (MAS-IPSP)&rdquo; in Bolivia. It begins the study with a description   of the creational conditions of the MA-IPSP, in the hope of distinguishing in it the operation of a political party in   the long term. Then the article examines the party's orientation as a political instrument and finally analyzes the   successes and turns of Evo Morales' victory inside the organization.    <br> <b><i>Key words:</i></b> Social movements, politcal parties, Bolivia, democracy.</p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El  contundente triunfo de Evo Morales y de su partido, el Movimiento al Socialismo  - Instrumento Pol&iacute;tico por la Soberan&iacute;a de los Pueblos (MAS-IPSP)<a href="#(1)"> (1)</a>,  en las elecciones generales bolivianas del 18 de diciembre de 2005 <a href="#(2)">(2)</a>,  se diferencia en muchos aspectos de otras experiencias enmarcadas en el  &laquo;rumbo hacia la izquierda&raquo; de Am&eacute;rica latina <a href="#(3)">(3)</a>.  Si muchos de estos gobiernos identificados con la izquierda, como Lula da Silva  en Brasil o Hugo Ch&aacute;vez en Venezuela, tienen en com&uacute;n el hecho de mantener un  v&iacute;nculo con los movimientos sociales de su pa&iacute;s, el caso boliviano se destaca  por una importante singularidad: la victoria del MAS-IPSP constituye un intento  exitoso de articulaci&oacute;n de un ciclo ascendente de protesta social,  particularmente intenso a partir del 2000 con las lucha contra la privatizaci&oacute;n  de la gesti&oacute;n del agua en Cochabamba, y la creciente presencia de  organizaciones sociales, que estuvieron en el origen de este mismo ciclo de  protesta, en la esfera institucional. Expresando una clara radicalizaci&oacute;n  social dentro del campo pol&iacute;tico, esta experiencia aparece absolutamente  singular, por las modalidades in&eacute;ditas de participaci&oacute;n pol&iacute;tica planteadas y  teorizadas a trav&eacute;s del concepto de &laquo;instrumento pol&iacute;tico&raquo;, que  cuestiona las estructuras partidarias cl&aacute;sicas al mismo tiempo que favorece un  compromiso directo de las organizaciones sociales como tales dentro de ese  mismo campo.</p>     <p>De  esta forma, el MAS-IPSP constituye, a la vez, un partido pol&iacute;tico y una  federaci&oacute;n de organizaciones sociales, cuyo ascenso electoral corresponde,  contrariamente a los casos brasile&ntilde;o o venezolano, a una ola creciente de  luchas sociales. &iquest;Cu&aacute;les son las implicaciones tanto de la  &laquo;multidimensionalidad&raquo; de esta organizaci&oacute;n partidaria original  como de las peculiares condiciones de su emergencia? Para poder contestar esta  pregunta, volveremos sobre las condiciones de creaci&oacute;n del MAS-IPSP, con el  objetivo de distinguir lo que, en la historia de su fundaci&oacute;n, dej&oacute; una huella  duradera en cuanto a la cultura y al funcionamiento del partido a largo plazo,  lo que el estudioso de los partidos pol&iacute;ticos italiano Angelo Panebianco llama  el &laquo;modelo gen&eacute;tico de partida&raquo; <a href="#(4)">(4)</a>. </p>     <p><b>LOS OR&Iacute;GENES DEL MAS-IPSP</b>    <br>   Reducir  al MAS-IPSP a un mero &laquo;partido de los cultivadores de coca&raquo; ser&iacute;a  algo equivocado, basta mirar a la diversidad de los grupos sociales que ah&iacute;  est&aacute;n representados hoy en d&iacute;a. Sin embargo, el origen cocalero de la  organizaci&oacute;n de Evo Morales es una variable imprescindible para entender la  din&aacute;mica socio-hist&oacute;rica que llev&oacute; a los movimientos campesinos e ind&iacute;genas de  Bolivia a participar a la competencia electoral pol&iacute;tica.</p>     <p>El  crecimiento del n&uacute;mero de cocaleros, especialmente en la regi&oacute;n del Chapare,  ubicada en el tr&oacute;pico de Cochabamba, a lo largo de los a&ntilde;os 80, resulta  fundamentalmente de dos olas de migraci&oacute;n vinculadas a dos hechos hist&oacute;ricos:  el abandono de tierras por campesinos del altiplano debido a la sequ&iacute;a de 1983,  y, posteriormente, el desmantelamiento de la Corporaci&oacute;n Minera de Bolivia  (COMIBOL), como consecuencia de las primeras reformas neoliberales, en 1985,  que conllevaron el cierre de innumerosas minas y el despido, eufem&iacute;sticamente  llamado &lsquo;relocalizaci&oacute;n', de m&aacute;s de veinte mil mineros <a href="#(5)">(5)</a>.</p>     <p>Sin embargo,  convertirse en cocalero no era sencillo en aquella &eacute;poca: si bien existe un  consumo tradicional de la hoja de coca, as&iacute; como circuitos legales de  comercializaci&oacute;n, ser&aacute; la coca&iacute;na que har&aacute; famosa la &laquo;hoja  sagrada&raquo;, a la vez tan c&eacute;lebre y pol&eacute;mica. La econom&iacute;a vinculada a la coca&iacute;na  conoce una &laquo;&eacute;poca dorada&raquo; bajo la dictadura de Luis Garc&iacute;a Meza  (1980-1981), a tal punto que lleg&oacute; a representar m&aacute;s del 50% del PIB de la  econom&iacute;a boliviana cuando se restablece la democracia en 1982 <a href="#(6)">(6)</a>.  Convertirse en cocalero significaba, entonces, exponerse a la estigmatizaci&oacute;n  social, y a una creciente represi&oacute;n, fruto del consenso general del conjunto de  la clase pol&iacute;tica sobre la erradicaci&oacute;n del cultivo de la hoja de coca,  consenso promovido y activamente apoyado por Estados Unidos.</p>     <p>La adopci&oacute;n de  la Ley 1008 en 1988, que sirvi&oacute; de marco legal para las pol&iacute;ticas de  erradicaci&oacute;n, llev&oacute; al movimiento cocalero a orientarse hacia una participaci&oacute;n  directa en la esfera pol&iacute;tica. En un primer momento, se busc&oacute; alianzas con  diversas coaliciones de izquierda, tales como Izquierda Unida (IU) en 1989, y  luego el Eje Pachakuti en 1993, que desembocar&iacute;an m&aacute;s que todo en un  descontento de los cocaleros hacia estos partidos, tanto a causa del  comportamiento descrito por muchos como instrumental por parte de estos  &uacute;ltimos, como por la marginalidad de esta izquierda dentro del campo pol&iacute;tico,  una izquierda que perder&aacute; cada vez m&aacute;s credibilidad a medida que se derrumbaba  el bloque de los pa&iacute;ses comunistas del Este europeo. El estado del  &laquo;mercado pol&iacute;tico&raquo; y las posibilidades restringidas de alianzas,  por lo tanto, impidieron a ese sector tener influencia sobre las pol&iacute;ticas  relativas a la coca a trav&eacute;s de los canales institucionales de cualquier  manera. </p>     <p>Sin embargo, el  ascenso de los cocaleros en el seno de la confederaci&oacute;n sindical campesina  boliviana (CSUTCB), que expres&oacute; tambi&eacute;n la explosi&oacute;n num&eacute;rica de ese sector  social, permitieron a este movimiento desarrollar dos estrategias  complementarias. La primera consisti&oacute; en una popularizaci&oacute;n de la defensa de la  hoja de coca, a trav&eacute;s de la adopci&oacute;n de un discurso con matriz culturalista,  en el cual la coca era la &laquo;hoja sagrada&raquo;, representativa de la  cultura andina y amaz&oacute;nica, no solamente en el seno del sindicalismo campesino,  sino tambi&eacute;n en el movimiento ind&iacute;gena del Oriente boliviano, ajeno a la  cultura de la coca. Este flamante movimiento, cuya creaci&oacute;n al inicio de los  a&ntilde;os ochenta revela la d&eacute;bil compenetraci&oacute;n del sindicalismo campesino cl&aacute;sico  en un &aacute;rea donde las olas de reforma agraria que conoci&oacute; la historia boliviana  (1953 y 1983) no afectaron significativamente la estructura latifundista de la  tierra, estaba entonces estructurado en torno a la Confederaci&oacute;n de los Pueblos  Ind&iacute;genas del Oriente Boliviano (CIDOB). Result&oacute; de este proceso una alianza duradera  entre los ind&iacute;genas del oriente y del occidente, concretada a trav&eacute;s de una  campa&ntilde;a pol&iacute;tica elaborada conjuntamente, celebrando los &laquo;500 a&ntilde;os de  resistencia de los pueblos ind&iacute;genas&raquo; frente a la colonizaci&oacute;n espa&ntilde;ola  en la simb&oacute;lica fecha del 12 de octubre de 1992. De ah&iacute; surgir&iacute;a un nuevo  sujeto pol&iacute;tico: el movimiento &laquo;campesino-ind&iacute;gena&raquo;. La segunda  estrategia consisti&oacute; en popularizar la idea de una participaci&oacute;n pol&iacute;tica  aut&oacute;noma de este movimiento, a trav&eacute;s de la conformaci&oacute;n de un &laquo;instrumento&raquo;  de las organizaciones campesinas e ind&iacute;genas. Esta tesis del instrumento  pol&iacute;tico, que buscaba promover una participaci&oacute;n directa de los militantes  sindicales mediante una adhesi&oacute;n colectiva de sus organizaciones sin crear una  estructura partidaria, surge de cierta manera del deseo de no repetir los  errores cometidos por los l&iacute;deres del movimiento campesino en los  ochenta: al inicio del proceso de democratizaci&oacute;n, sus l&iacute;deres, Genaro  Flores y Victor Hugo C&aacute;rdenas, se dividieron en peleas electorales a trav&eacute;s de  la creaci&oacute;n de peque&ntilde;os partidos, con mucha menos influencia que la propia  CSUTCB <a href="#(7)">(7)</a>.</p>     <p>La construcci&oacute;n  del instrumento pol&iacute;tico ser&aacute; finalmente aprobada en el VI Congreso de la  CSUTCB en 1994, y condujo a la organizaci&oacute;n de un Congreso denominado Tierra,  Territorio e Instrumento Pol&iacute;tico, en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en  1995, al cual asisten la CSUTCB, la Confederaci&oacute;n de Colonizadores (CSCB), la  Federaci&oacute;n de Mujeres Campesinas - Bartolina Sisa (FNMCB-&lsquo;BS') y la  Confederaci&oacute;n Ind&iacute;gena del Oriente Boliviano (CIDOB). En aquel momento, el  instrumento pol&iacute;tico es denominado Asamblea por la Soberan&iacute;a de los Pueblos  (ASP), y su jefe ser&aacute; Alejo V&eacute;liz, campesino del valle de Cochabamba.</p>     <p><b>EL  &laquo;INSTRUMENTO POL&Iacute;TICO&raquo;: TEOR&Iacute;A Y PR&Aacute;CTICA (1995-2002)</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   La creaci&oacute;n de este instrumento gener&oacute; una importante y original  &laquo;ingenier&iacute;a&raquo; pol&iacute;tica. A diferencia del movimiento ind&iacute;gena  ecuatoriano, articulado en torno a la CONAIE (Confederaci&oacute;n de las  Nacionalidades Ind&iacute;genas del Ecuador), que cre&oacute; tambi&eacute;n su propio &laquo;brazo  pol&iacute;tico&raquo; con el Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik - Nuevo  Pa&iacute;s (MUPP-NP), u otras experiencias de partidos surgidas de movimientos  sociales como el PT brasile&ntilde;o, en el caso boliviano casi no existe ninguna  diferenciaci&oacute;n al inicio entre las organizaciones sindicales y la estructura  partidaria, los sindicatos y organizaciones sociales de base asumiendo el papel  de alguna manera de secciones de base del partido. Por la adhesi&oacute;n colectiva de  estas organizaciones al instrumento pol&iacute;tico, se establece por lo tanto un  v&iacute;nculo llamado &laquo;org&aacute;nico&raquo; entre esas dos entidades. De esa manera,  el &laquo;instrumento&raquo; funciona como una federaci&oacute;n de organizaciones  sociales. Asimismo, su Direcci&oacute;n Nacional (DN), compuesta por representantes de  esas organizaciones, se parece a una simple instancia de coordinaci&oacute;n. Esta  estructuraci&oacute;n aparece, por lo tanto, como una suerte de &laquo;ideal  organizativo&raquo; <a href="#(8)">(8)</a> , como lo demuestran las  propias palabras de Evo Morales en un Congreso del MAS-IPSP en Sucre, en julio  de 2003: &laquo;donde las organizaciones sindicales [que forman parte del  MAS-IPSP] funcionan bien, el instrumento pol&iacute;tico no existe por  separado&raquo;.</p>     <p>A  pesar de la insistencia sobre la especificidad organizativa que implica la  tesis del &laquo;instrumento&raquo;, los primeros a&ntilde;os de esta experiencia de  participaci&oacute;n pol&iacute;tica del movimiento campesino-ind&iacute;gena fueron marcados por  fracturas que se&ntilde;alan algunos de los l&iacute;mites de este concepto, l&iacute;mites que  todav&iacute;a son visibles hoy en d&iacute;a. La primera de esas fracturas fue el  distanciamiento de la CIDOB, entidad fundadora de la ASP, por razones todav&iacute;a  mal conocidas. Esta temprana baja, a la cual suceder&iacute;an m&uacute;ltiples fases de  acercamiento y alejamiento seg&uacute;n las coyunturas pol&iacute;ticas, permite subrayar la  variabilidad de la lealtad de las organizaciones sociales cuanto al instrumento  pol&iacute;tico, oscilando entre la lealtad incondicional (que ilustra el sector  cocalero) y la permanente negociaci&oacute;n de fidelidades pol&iacute;ticas.</p>     <p>Por  la propia estructuraci&oacute;n del instrumento pol&iacute;tico, parece existir en el seno  del MAS-IPSP una verdadera dificultad para &laquo;generar pol&iacute;tica&raquo;, es  decir, para formular demandas de dimensi&oacute;n nacional que permitan transcender su  pertenencia corporativa <a href="#(9)">(9)</a>.  De hecho, cualquier organizaci&oacute;n que se involucra en el instrumento pol&iacute;tico  -incluso los propios cocaleros- busca cumplir con dos objetivos: primero, que  sus demandas sean tomadas en cuenta en la plataforma pol&iacute;tica del  &laquo;instrumento&raquo;; segundo, que se le abra el acceso a espacios de  poder en el seno del &laquo;instrumento&raquo; a sus miembros. De cierta  manera, la estructuraci&oacute;n del instrumento pol&iacute;tico genera una lealtad por parte  de las organizaciones que no es nada m&aacute;s que funci&oacute;n del cumplimiento de estas  dos &laquo;exigencias&raquo;, lo que en s&iacute; mismo genera una suerte de &laquo;clientelismo  interno&raquo;. Si este fen&oacute;meno tambi&eacute;n puede encontrarse en un sector como  los cocaleros, &eacute;stos, sin embargo, se ven beneficiados por el propio estatuto  de &laquo;padre fundador&raquo; de su l&iacute;der, Evo Morales, que les garantiza un  acceso a ciertos privilegios como una fuerte representatividad en las  instancias de direcci&oacute;n del MAS-IPSP -lo que tambi&eacute;n permite a Morales, por su  lado, conservar una legitimidad ante su sector de origen. Sin embargo, los que  &laquo;benefician&raquo; de este clientelismo, es decir, los militantes que  poseen un mandato por parte de su organizaci&oacute;n social para representarla en el  &laquo;instrumento&raquo;, no pueden ser identificados como  &laquo;privilegiados&raquo;: sometidos a un control social importante, estos  militantes deben permanentemente rendir cuentas cuanto a su mandato, e incluso  pueden ser &laquo;desconocidos&raquo; por sus bases si &eacute;stas juzgan necesario  renovar su representaci&oacute;n en el instrumento pol&iacute;tico. </p>     <p>Otro  l&iacute;mite: la ASP tambi&eacute;n se convierte en un escenario d&oacute;nde se expresan  rivalidades cada vez m&aacute;s fuertes entre dirigentes de organizaciones sociales.  Asimismo, cuando a partir de 1996, el liderazgo de Morales dentro del  movimiento cocalero se consolida, el control de la ASP se transforma poco a  poco en un objeto de pelea con Alejo V&eacute;liz, lo que provoca una estructuraci&oacute;n  cada vez m&aacute;s clara entre &laquo;alejistas&raquo; y &laquo;evistas&raquo; <a href="#(10)">(10)</a> .  Aunque este conflicto sea, incluso hoy en d&iacute;a, justificado por los diferentes  actores entonces involucrados en esta divisi&oacute;n por diferencias de estrategia  pol&iacute;tica entre estas dos corrientes, no cabe duda de que la pelea surgi&oacute; por  una creciente rivalidad de liderazgos, y se estructur&oacute; mediante la movilizaci&oacute;n  de redes sociales vinculadas a cada uno de los protagonistas por fidelidades  personales hacia ellos. En las elecciones generales de 1997, en las cuales  participa la ASP, en el marco de una nueva alianza con Izquierda Unida por la  falta de una personer&iacute;a jur&iacute;dica otorgada por la Corte Nacional Electoral  (CNE), una mayor&iacute;a de sindicatos cocaleros decide llamar a no votar por V&eacute;liz,  que postulaba entonces a la presidencia, bajo el pretexto de que &eacute;l habr&iacute;a  manipulado las listas electorales en favor de otros partidos miembros de la  coalici&oacute;n IU <a href="#(11)">(11)</a>. La ASP logr&oacute; obtener  cuatro diputados uninominales, incluyendo a Evo Morales; un triunfo que deber&iacute;a  haber garantizado a V&eacute;liz su elecci&oacute;n como diputado plurinominal. Su fracaso en  ser elegido comprobaba un voto cruzado masivo, es decir, un voto en favor de  los candidatos uninominales de IU combinado con un voto para presidente en  favor de cualquier otro candidato que precisamente no sea de IU, o sea Alejo  V&eacute;liz. El conflicto que exist&iacute;a entonces entre los dos l&iacute;deres degenerar&iacute;a en  una guerra abierta a partir de aquel momento, una ruptura entre los  &laquo;evistas&raquo;, que pronto crear&iacute;an en 1998 el Instrumento Pol&iacute;tico por  la Soberan&iacute;a de los Pueblos (IPSP), y los &laquo;alejistas&raquo;. Seg&uacute;n Hugo  Moldiz, en aquel momento asesor de V&eacute;liz, pero hoy en d&iacute;a involucrado en el  MAS-IPSP, &laquo;Alejo se qued&oacute; con la sigla de la ASP, mientras Evo se iba con  la amplia mayoria de las bases&raquo;. <a href="#(12)">(12)</a> Lejos de reducirse a una an&eacute;cdota, el hecho ilustra como la figura tradicional  del caudillo sigue siendo un elemento que estructura la vida pol&iacute;tica  boliviana. En el caso del instrumento pol&iacute;tico, por ejemplo, es esta figura  mediante la cual se articulan los diferentes sectores sociales involucrados,  con el jefe como elemento central en torno al cual se estructura el organigrama  del partido.</p>     <p>Las  rivalidades entre caudillos se expresar&iacute;an nuevamente con la llegada de Felipe  Quispe a la cabeza de la CSUTCB en 1998. Apenas salido de la c&aacute;rcel por su  participaci&oacute;n en la guerrilla indianista liderada al inicio de los a&ntilde;os  noventa, conjuntamente con &Aacute;lvaro Garc&iacute;a Linera, un joven intelectual que  buscaba articular el marxismo a la problem&aacute;tica ind&iacute;gena, en el marco del  Ej&eacute;rcito Guerrillero T&uacute;pac Katari (EGTK), Quispe ser&iacute;a elegido secretario  ejecutivo para impedir que la confederaci&oacute;n se divida entre los partidarios de  V&eacute;liz y los de Morales. Aunque participar&iacute;a en las primeras reuniones del IPSP,  Felipe Quispe rompe cualquier relaci&oacute;n con el instrumento cuando Morales  obtiene de David A&ntilde;ez Pedrasa, l&iacute;der de un peque&ntilde;o partido de izquierda, el  Movimiento al Socialismo (MAS), que le regale -o vende, seg&uacute;n las versiones- la  sigla de su organizaci&oacute;n que, contrariamente al IPSP, ya estaba reconocida como  partido pol&iacute;tico por la CNE. </p>     <p>Para  Quispe, aceptar esta sigla, te&ntilde;ida de un pasado fascista seg&uacute;n &eacute;l, constituir&iacute;a  una negaci&oacute;n de la identidad ind&iacute;gena <a href="#(13)">(13)</a>.  Crear&aacute; finalmente su propio partido, el Movimiento Ind&iacute;gena Pachakuti (MIP), en  el a&ntilde;o 2000, que aparecer&iacute;a entonces como una organizaci&oacute;n principalmente  aymara, implantada en el altiplano. Paralelamente, el IPSP se convertir&iacute;a  oficialmente en MAS-IPSP a partir de enero 1999. Sin embargo, en la propia  credencial de militante del partido, se hace &eacute;nfasis sobre el uso puramente  jur&iacute;dico de este nombre ajeno al movimiento campesino-ind&iacute;gena que es el MAS:  &laquo;MAS legalmente, IPSP leg&iacute;timamente&raquo;.</p>     <p>A  pesar de estas divisiones, que la tesis del instrumento pol&iacute;tico pretend&iacute;a  precisamente evitar, el MAS-IPSP conocer&iacute;a sus primeros &eacute;xitos electorales en  las elecciones municipales de 1999, en las cuales logra ganar nueve alcald&iacute;as.  Esta victoria expres&oacute; la consolidaci&oacute;n de sus bases electorales en el campo,  notablemente por el efecto de la creciente represi&oacute;n del movimiento cocalero  bajo la presidencia de Hugo Banzer Su&aacute;rez (1997-2001). </p>     <p><b>2002: LA  IRRUPCI&Oacute;N DE UNA BANCADA PARLAMENTARIA GENERADORA DE TENSIONES</b>    <br>   El segundo lugar  alcanzado por el MAS-IPSP en las elecciones generales de junio de 2002, en las  cuales Evo Morales termin&oacute; apenas unos votos detr&aacute;s de Gonzalo S&aacute;nchez de  Lozada en la carrera presidencial, fue una verdadera sorpresa, tanto para los  analistas pol&iacute;ticos bolivianos como para los propios masistas <a href="#(14)">(14)</a>.  Parte de este &eacute;xito fue fruto de la estrategia ofensiva conducida por el  MAS-IPSP hacia las llamadas &laquo;clases medias urbanas&raquo;, que llev&oacute;  Morales a elegir como candidato a la vicepresidencia al periodista Antonio  Peredo, y a &laquo;invitar&raquo; masivamente a intelectuales y ex-militantes  de la izquierda marxista a sumarse a las listas de candidatos, llamando  paralelamente a asesores que, en su mayor&iacute;a, proven&iacute;an de ONGs que ya  colaboraban con el movimiento campesino-ind&iacute;gena anteriormente. Durante esa campa&ntilde;a  empez&oacute; la celebraci&oacute;n de &laquo;la alianza entre la conciencia social y el  conocimiento intelectual&raquo;. Pero antes que todo, este &eacute;xito fue el  resultado de una comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica que supo ponerse a tono con el per&iacute;odo  de radicalizaci&oacute;n social abierta por la &laquo;guerra del agua&raquo; de  Cochabamba en 2000, que pronto se profundizar&iacute;a con las rebeliones aymaras de  2000 a 2001, y las movilizaciones cocaleras en el Chapare. La campa&ntilde;a del  MAS-IPSP ser&iacute;a efectivamente articulada en torno al concepto de &laquo;soberan&iacute;a  nacional&raquo;, utilizado para denunciar tanto la injerencia de la embajada  estadounidense en el debate p&uacute;blico boliviano <a href="#(15)">(15)</a>,  como el sometimiento a EE.UU. de una clase pol&iacute;tica acusada, por su adhesi&oacute;n al  neoliberalismo y a la erradicaci&oacute;n de los cultivos de hoja de coca, de ser  &laquo;vendepatria&raquo; y &laquo;entreguista&raquo;. En este sentido, el  MAS-IPSP parece reactualizar el discurso nacionalista revolucionario  estructurado por la oposici&oacute;n naci&oacute;n/antinaci&oacute;n, resucitando la  &laquo;rosca&raquo; de antes -la que, de los a&ntilde;os treinta hasta la revoluci&oacute;n  del 52, ten&iacute;a el monopolio de la explotaci&oacute;n de las minas de esta&ntilde;o- a trav&eacute;s  de las &eacute;lites neoliberales de hoy. Elaborando, asimismo, una doctrina  esencialmente nacionalista, te&ntilde;ida de indianismo y de marxismo, el discurso del  MAS-IPSP reformula una figura cl&aacute;sica en el discurso pol&iacute;tico latinoamericano:  la del &laquo;pueblo&raquo;, cuyos mejores representantes ya no son los mineros  y obreros, o la clase media, sino los ind&iacute;genas <a href="#(16)">(16)</a>.</p>     <p>Sin embargo, la  irrupci&oacute;n de la bancada parlamentaria se convierte r&aacute;pidamente en fuente  de tensiones dentro del MAS-IPSP, en la  medida que introduce en el partido mismo una relaci&oacute;n con lo pol&iacute;tico bastante  distinta de la que exist&iacute;a hasta entonces. La bancada se convierte en una  instancia de primera importancia en el organigrama del partido: sometida a una  agenda parlamentaria que le impone permanentemente la toma de decisiones y la  definici&oacute;n de posiciones, este grupo es llevado poco a poco a definir &eacute;l mismo  las orientaciones del partido cuanto a los debates m&aacute;s urgentes. Por su lado,  la DN, que constituye la direcci&oacute;n pol&iacute;tica leg&iacute;tima del instrumento, no logra  equilibrar esta situaci&oacute;n, ya que por su propia estructuraci&oacute;n, tiende m&aacute;s que  todo a tratar de manejar las preocupaciones esencialmente corporativas de las organizaciones  miembros del MAS-IPSP. No obstante, si ese grupo, que refleja el intento de  articulaci&oacute;n de intelectuales urbanos y militantes de organizaciones sociales,  tiende a apropiarse el poder pol&iacute;tico dentro del instrumento, no se trata de un  proceso que beneficia a todos los miembros de ese grupo de manera homog&eacute;nea. Al  rev&eacute;s, mientras los militantes tienen alguna dificultad para adaptarse a ese  nuevo &aacute;mbito que es el Parlamento, los intelectuales y/o ex militantes de  izquierda, mucho m&aacute;s c&oacute;modos en el manejo de la actividad parlamentaria,  tienden a apropiarse la palabra p&uacute;blica del MAS-IPSP y, por lo tanto, a definir  ellos mismos las orientaciones del partido. De esta manera surgen figuras como  Gustavo Torrico (ex militante del Partido Socialista-1, y supuestamente  vinculado a ADN, el partido del ex dictador Hugo Banzer), Manuel Morales D&aacute;vila  (ex presidente del Comit&eacute; de Defensa del Patrimonio Nacional, CODEPANAL) o  Jorge Alvarado (ex militante de izquierda), cuya militancia en el MAS-IPSP  empieza solamente a partir de la campa&ntilde;a de 2002. En otras palabras, la  &laquo;tasa de cambio&raquo; relativa a la conversi&oacute;n del capital militante en  el proceso de transferencia de la arena sindical a la arena parlamentaria ha  sido mucho m&aacute;s elevada para los campesinos e ind&iacute;genas comparativamente con lo  que sucedi&oacute; a los intelectuales <a href="#(17)">(17)</a>.  De ah&iacute; surgir&iacute;an tensiones entre los parlamentarios, alimentadas por el hecho  de que la casi totalidad de los parlamentarios &laquo;militantes&raquo;  elegidos como diputados uninominales estaban constantemente sometidos a una  fuerte presi&oacute;n por parte de sus organizaciones de base, mientras que los  plurinominales y algunos senadores parec&iacute;an no tener que rendir cuentas ante  nadie <a href="#(18)">(18)</a>.  De este proceso resulta una forma de &lsquo;oligarquizaci&oacute;n' del MAS-IPSP, en el  sentido de que se consolida un grupo dirigente relativamente estable que, a  trav&eacute;s de su involucramiento activo en la bancada parlamentaria, dispone de  ciertos privilegios, tal como una fuerte exposici&oacute;n medi&aacute;tica que les permite  legitimarse como voceros del MAS-IPSP, y eso cuando, parad&oacute;jicamente, no forman  parte de su DN, reservada a los representantes de las organizaciones sociales,  que ser&iacute;a te&oacute;ricamente la instancia encargada de definir las orientaciones  pol&iacute;ticas del partido <a href="#(19)">(19)</a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>&iquest;UN L&Iacute;DER  CARISM&Aacute;TICO ATEMPERADO POR LOS MOVIMIENTOS SOCIALES?: EL CASO DE EVO MORALES</b>    <br>   Sin embargo, si  existe un proceso de &lsquo;oligarquizaci&oacute;n' es en torno al liderazgo carism&aacute;tico de  Evo Morales. En los dos grupos que hemos identificado dentro de la bancada  parlamentaria del MAS-IPSP, casi todos los parlamentarios est&aacute;n en una relaci&oacute;n  de dependencia directa con Morales: en un caso, por causa de su indiscutible  liderazgo en el seno del movimiento campesino-ind&iacute;gena, en otro por el v&iacute;nculo  personal que se establece entre el jefe de partido y su &laquo;invitado&raquo;.  Siendo un aymara que vive en tierra quechua, dirigente de los cocaleros  chapare&ntilde;os y ex secretario de la Central Obrera Departamental (COD) de  Cochabamba, Morales, por su trayectoria, dispone de m&uacute;ltiples &lsquo;identidades  militantes', cada una de ellas constituyendo de hecho una fuente de legitimidad  frente a cualquier sector involucrado en el MAS-IPSP, sea campesino, ind&iacute;gena u  obrero. Con los intelectuales se establece una suerte de &laquo;intercambio de  legitimidades&raquo;, en la medida en que Morales, por su invitaci&oacute;n, legitima  su conocimiento desde un punto de vista pol&iacute;tico, un conocimiento que &eacute;l mismo  necesita para reforzar su propia credibilidad como potencial hombre de Estado.  Sin embargo, la relaci&oacute;n que se establece entre Morales y estos intelectuales  no es sim&eacute;trica, ya que conoce una evoluci&oacute;n vinculada a la propia afirmaci&oacute;n  del l&iacute;der del MAS-IPSP como personalidad pol&iacute;tica de primer plano: si aparece  que los dirigentes de ONGs ten&iacute;an la capacidad de ejercer una influencia sobre  las orientaciones de las organizaciones campesino-ind&iacute;genas a lo largo de los  a&ntilde;os ochenta y noventa <a href="#(20)">(20)</a>,  empieza indudablemente una nueva era a partir del 2002, cuando Morales alcanza  el segundo lugar en las elecciones generales: ya Morales define claramente  qui&eacute;n compone su entorno y cuando la presencia de alg&uacute;n asesor deja de ser  relevante <a href="#(21)">(21)</a>. En este sentido, podemos  formular aqu&iacute; la hip&oacute;tesis de que la &lsquo;oligarquizaci&oacute;n' del MAS-IPSP es de tipo  &lsquo;monocr&aacute;tico', en la medida en que paralelamente a un proceso de concentraci&oacute;n  de poder en un grupo relativamente estable y homog&eacute;neo, existe una evidente  personificaci&oacute;n del poder pol&iacute;tico en el seno del partido, en nuestro caso a  trav&eacute;s de la figura de Evo Morales <a href="#(22)">(22)</a>.</p>     <p>A pesar de esta  clara concentraci&oacute;n de poder en las manos del jefe de partido, ver a Morales  como un cl&aacute;sico caudillo latinoamericano ser&iacute;a una percepci&oacute;n equivocada. La  manera mediante la cual se expresa la dominaci&oacute;n carism&aacute;tica de Morales en el  caso boliviano no se reduce a una relaci&oacute;n directa entre el l&iacute;der y las masas,  que tiende a caracterizar el concepto de populismo en sus m&aacute;s diversas  acepciones <a href="#(23)">(23)</a>. Por la estructuraci&oacute;n  del MAS-IPSP, Morales tiene la posibilidad de ejercer su liderazgo directamente  a trav&eacute;s de situaciones &lsquo;cara a cara' con un sector o una organizaci&oacute;n social,  dando as&iacute; la imagen de un jefe conviviendo con sus bases, lo que le permite  tambi&eacute;n establecer una relaci&oacute;n directa con sus militantes sin tomar en cuenta  la jerarqu&iacute;a oficial del instrumento pol&iacute;tico. De esa manera, el liderazgo del  dirigente cocalero se destaca por su funcionalidad dentro del partido, ya que  sirve como elemento de canalizaci&oacute;n de peleas y conflictos internos, por la  articulaci&oacute;n de las distintas demandas corporativas a la cual &eacute;l contribuye  directamente. Por lo tanto, la figura de Evo Morales encaja poco con la del  l&iacute;der cuya sola imagen ya genera potencialmente una adhesi&oacute;n inmediata. De  hecho, el &laquo;espacio de los movimientos sociales&raquo; <a href="#(24)">(24)</a> sigue caracterizado por su importante fragmentaci&oacute;n, como lo demuestra la  presencia de numerosos l&iacute;deres que todav&iacute;a quedan afuera del MAS-IPSP, tales  como el ex secretario de la Central Obrera Boliviana (COB), Jaime Solares (cuyo  mandato se acab&oacute; hace poco), el jefe del MIP, Felipe Quispe, o el vocero de la  Coordinadora de Defensa del Agua y del Gas, &Oacute;scar Olivera. Sin duda, el  MAS-IPSP, desde que entr&oacute; en la &laquo;cancha&raquo; parlamentaria, buscar&iacute;a  controlar este espacio, notablemente a trav&eacute;s de la acci&oacute;n de la DN para  consolidar la presencia del partido en los principales movimientos sociales,  con el objetivo de poder controlar las movilizaciones sociales en funci&oacute;n a su  propia agenda parlamentaria <a href="#(25)">(25)</a>.  Internamente, esta intenci&oacute;n se expres&oacute; a trav&eacute;s de la creaci&oacute;n de una nueva  instancia de direcci&oacute;n, las direcciones departamentales (DD), vinculadas a la  DN, y cuyo papel consistir&iacute;a en aplicar las orientaciones de &eacute;sta &uacute;ltima a  partir de 2002-2003. Hay que destacar que la creaci&oacute;n de las DD tambi&eacute;n expres&oacute;  una necesidad en cuanto a la consolidaci&oacute;n de la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica en el  &aacute;rea urbana, gracias a la estructuraci&oacute;n de un genuino aparato partidario a  nivel local: de esta manera surgen los comit&eacute;s zonales, coordinados a nivel de  distritos, y luego a nivel de direcciones regionales (DR) que deber&iacute;an  garantizar una cobertura militante total de cada ciudad. Por lo tanto, el  MAS-IPSP iba logrando, en un entorno social que inicialmente le era ajeno,  crear una &lsquo;tela' que le permitir&aacute; penetrar en ciertas organizaciones populares  que estructuran las relaciones sociales en este mismo entorno, y que tambi&eacute;n  pueden ser casualmente las organizaciones que generan y estructuran  movilizaciones, como por ejemplo las federaciones de juntas vecinales  (FEJUVEs). Hacia el exterior, el MAS-IPSP desarroll&oacute; una estrategia de control  del mundo sindical, como lo ha demostrado el caso de algunos dirigentes que,  por haber seguido las consignas del instrumento pol&iacute;tico, han podido incluso  generar la divisi&oacute;n de sindicatos, cuando no de confederaciones. En el caso del  movimiento obrero y popular tradicional, en ciertas organizaciones como las  federaciones de gremialistas (comerciantes al detalle) o la Central Obrera  Regional (COR) de El Alto, han surgido conflictos internos debidos a dirigentes  del MAS-IPSP <a href="#(26)">(26)</a>. En el caso del  movimiento campesino e ind&iacute;gena, los masistas, en un congreso llevado a cabo en  julio de 2003 en la ciudad de Sucre, crearon una CSUTCB paralela, encabezada  por el senador suplente del MAS-IPSP Rom&aacute;n Loayza, ech&aacute;ndole la culpa a Felipe  Quispe por no haber convocado un congreso como lo exig&iacute;a su mandato <a href="#(27)">(27)</a>.</p>     <p>A pesar de  dichas tentativas de control del espacio de los movimientos sociales, cada  crisis que gener&oacute; un movimiento social parece revelar el fracaso de tales  intentos. A partir de 2002, Bolivia enfrent&oacute; dos importantes crisis de Estado y  cada una concluy&oacute; con la renuncia del presidente de la Rep&uacute;blica: la crisis de  octubre de 2003, la primera &laquo;guerra del gas&raquo;, durante la cual la  poblaci&oacute;n alte&ntilde;a se opuso a la exportaci&oacute;n del gas boliviano a Estados Unidos,  y que provoc&oacute; la huida del presidente Gonzalo S&aacute;nchez de Lozada; luego vendr&iacute;a  la crisis de mayo-junio 2005, la segunda &laquo;guerra del gas&raquo; en favor  de la nacionalizaci&oacute;n de los hidrocarburos, que acab&oacute; con la renuncia de Carlos  Mesa y la &laquo;agitada&raquo; asunci&oacute;n de Eduardo Rodr&iacute;guez Veltz&eacute;. En estas  dos crisis, la direcci&oacute;n del MAS-IPSP, y el propio Evo Morales, aparecieron en  desfase con los movimientos sociales. En el primer caso, el MAS-IPSP tardar&iacute;a  en llamar sus propios militantes a la movilizaci&oacute;n, privilegiando de hecho la  consigna de &laquo;defensa de la democracia&raquo; en un per&iacute;odo de intensos  rumores sobre la posibilidad de un golpe de Estado, lo que contribuy&oacute; a  desacreditar a los grupos movilizados. En el segundo caso, el partido estaba en  una fase de movilizaci&oacute;n aut&oacute;noma, en funci&oacute;n de demandas propias, pero se  sumar&iacute;a a la mayor&iacute;a de los movimientos sociales para tratar de evitar su  propia marginaci&oacute;n solamente en una segunda instancia: en aquel momento, el  MAS-IPSP no defend&iacute;a la nacionalizaci&oacute;n sino la consigna de incrementar las regal&iacute;as  del Estado del 18% al 50%. Fue bajo la presi&oacute;n de sus propios sindicatos de  base que, en el marco de un movimiento social masivo que desbord&oacute; num&eacute;ricamente  a las organizaciones que estructuran el espacio de los movimientos sociales en  tiempos de estabilidad pol&iacute;tica, que el MAS-IPSP termin&oacute; defendiendo la  nacionalizaci&oacute;n de los hidrocarburos, una demanda que integr&oacute; en su propia  plataforma pol&iacute;tica unos meses m&aacute;s tarde durante las elecciones generales  anticipadas del 18 de diciembre de 2005.</p>     <p>Estos dos casos  permiten subrayar algunos de los l&iacute;mites de la dominaci&oacute;n carism&aacute;tica de Evo  Morales. En cada una de esas crisis, las intervenciones p&uacute;blicas del jefe de  partido no tuvieron casi ninguna incidencia directa ni sobre las movilizaciones  ni sobre las demandas defendidas por ellas. La autonom&iacute;a del espacio de los  movimientos sociales frente al campo pol&iacute;tico, tanto a nivel de toma de  decisiones como de movilizaci&oacute;n, siempre se ha revelado muy importante,  tendiendo a reducir de esa manera al MAS-IPSP a un papel de  &laquo;referente&raquo; de los movimientos en ese mismo campo. Otro hecho  importante: si la direcci&oacute;n padec&iacute;a de un desfase con las movilizaciones en las  crisis pol&iacute;ticas ocurridas en el per&iacute;odo 2002-2005, no es el caso de sus  propias organizaciones de base, que parad&oacute;jicamente est&aacute;n involucradas muy tempraneramente  en los movimientos sociales desarrollados a nivel local: en El Alto, durante la  primera &laquo;guerra del gas&raquo;, los masistas participaron de las  movilizaciones casi desde su inicio, es decir en el mes de septiembre 2003, y  eso cuando dentro de la c&uacute;pula del partido todav&iacute;a exist&iacute;a una tendencia a no  movilizarse. La explicaci&oacute;n que proponemos aqu&iacute; de este fen&oacute;meno es  esencialmente estructural: la ausencia de aparato partidario que caracteriza al  MAS-IPSP permite entender por qu&eacute; sus bases, cuya estructuraci&oacute;n se sustenta en  formas organizativas previamente existentes, como sindicatos o juntas vecinales  en la ciudad de El Alto, presentan una fuerte sensibilidad a &laquo;lo que  sucede&raquo; dentro del espacio de los movimientos sociales, lo que explica la  tendencia a movilizarse si existen motivos para hacerlo dentro de ese espacio.  Por lo tanto, las convocatorias emitidas por los dirigentes de la COB o del MIP  a nivel nacional no tienen tanta incidencia como una movilizaci&oacute;n concreta a  nivel local, donde actuar&iacute;an militantes del MAS-IPSP que, de cierta forma, se  ver&iacute;an &laquo;jalados&raquo; por la propia acci&oacute;n colectiva. Por eso planteamos  la hip&oacute;tesis de que es esta sensibilidad del partido al espacio de los movimientos  sociales a nivel de base lo que permite entender por qu&eacute;, finalmente, los que  pueden contribuir a cambiar las orientaciones del MAS-IPSP en muchos casos no  son los l&iacute;deres de organizaciones sociales, sino las bases, lo cual permite  relativizar la omnipotencia de un liderazgo como el de Evo Morales. </p>     <p>En  base a esa hip&oacute;tesis tambi&eacute;n existe un elemento relativo a esos l&iacute;deres de  organizaciones sociales que forman parte del instrumento pol&iacute;tico, tales como  la CSUTCB o la FNMCB-BS. Podr&iacute;a decirse que todos esos dirigentes son  &laquo;multi-posicionados&raquo;, es decir, &laquo;actores que ocupan  posiciones de direcci&oacute;n en el seno de una y a veces muchas organizaciones  contestatarias (movimientos sociales, organizaciones sociales, etc.), y que,  paralelamente, tambi&eacute;n tienen una trayectoria pol&iacute;tica&raquo; <a href="#(28)">(28)</a> .  Sin embargo, el involucramiento en la pol&iacute;tica en el caso de esos dirigentes no  se puede analizar como una &laquo;inversi&oacute;n&raquo; paralela a su trayectoria  sindical o comunitaria, sino como una continuidad l&oacute;gica de su compromiso  inicial, ya que la participaci&oacute;n en el instrumento pol&iacute;tico es consecuencia del  involucramiento en una organizaci&oacute;n social que forma parte de &eacute;l. Por lo tanto,  no existen como en otros partidos, a no ser marginalmente, estrategias de  acumulaci&oacute;n de &laquo;capital pol&iacute;tico&raquo; en el seno del espacio de los  movimientos sociales para reforzar una posici&oacute;n no en ese mismo espacio, sino  en el propio partido <a href="#(29)">(29)</a> <a href="#(30)">(30)</a>.  Fruto de ese funcionamiento, los l&iacute;deres de organizaciones sociales vinculadas  al instrumento pol&iacute;tico tambi&eacute;n son frecuentemente dirigentes con altos cargos  en el organigrama del partido: dentro de ellos, se puede mencionar a Rom&aacute;n  Loayza, ex secretario ejecutivo de la CSUTCB y ex senador del MAS-IPSP por  Cochabamba, que acaba de ser elegido representante en la Asamblea Constituyente;  Isaac &Aacute;valos, actual secretario ejecutivo de la CSUTCB y diputado del MAS-IPSP  por Santa Cruz; Nemesia Achacollo, quien fung&iacute;a todav&iacute;a como secretaria de la  FNMCB-BS cuando fue elegida diputada por Santa Cruz; Leonilda Zurita, ex  secretaria de la FNMCB-BS, actual n&uacute;mero tres de la DN del MAS-IPSP y senadora  suplente por Cochabamba. De cierta forma, todos estos liderazgos se parecen al  del &laquo;hermano presidente&raquo; Evo Morales, quien, a pesar de haber  asumido el mandato de presidente de la Rep&uacute;blica, mantiene los cargos de  presidente del MAS-IPSP y presidente de la Coordinadora de las Seis  Federaciones cocaleras del tr&oacute;pico de Cochabamba. A la vez garantes de la  representatividad del MAS-IPSP frente a los movimientos y organizaciones  sociales campesinos e ind&iacute;genas, y defensores de los intereses de sus  organizaciones en el seno mismo de ese instrumento, estos dirigentes  multi-posicionados, parad&oacute;jicamente, no son los que controlan la capacidad  movilizadora de sus sindicatos de base afiliados a su federaci&oacute;n o  confederaci&oacute;n. Si esos dirigentes parecen efectivamente asumir un papel de  pivote, en la encrucijada entre el campo pol&iacute;tico y el espacio de los  movimientos sociales, tanto su posici&oacute;n a la cabeza de diferentes  organizaciones sociales vinculadas al instrumento pol&iacute;tico, y dentro del  Parlamento, como su facilidad en cambiar de esferas de ejercicio del poder  pol&iacute;tico (sindical-comunitaria/pol&iacute;tica/legislativa) contribuyen a que esos  mismos dirigentes tiendan a actuar cada vez m&aacute;s en funci&oacute;n de estrategias  definidas en el seno del centro de poder -es decir, la bancada parlamentaria en  el per&iacute;odo 2002-2005- y no en el seno de las organizaciones sindicales, incluso  cuando el espacio que ocupan en el centro de poder es marginal (notablemente  frente a los parlamentarios &laquo;invitados&raquo;). En otras palabras, a  pesar de ser poco homog&eacute;neo, el proceso de &lsquo;oligarquizaci&oacute;n' que se lleva a  cabo en el seno del MAS-IPSP involucra tambi&eacute;n a los dirigentes de las  organizaciones sociales que forman parte del instrumento: por el mandato que  tienen, y por el espacio que &eacute;ste les permite obtener dentro del instrumento,  esos l&iacute;deres tienden efectivamente a integrarse al grupo que dirige la  estructura partidaria y por lo tanto, a adaptar la orientaci&oacute;n de su  organizaci&oacute;n a la del MAS-IPSP, un mecanismo que, como lo hemos intentado  demostrar anteriormente, no funciona en per&iacute;odos de crisis donde el papel del  dirigente, consistir&aacute; m&aacute;s bien en &laquo;reajustar&raquo; la l&iacute;nea pol&iacute;tica del  partido a las aspiraciones de las bases de su propia organizaci&oacute;n. Durante la  crisis de mayo-junio de 2005, por ejemplo, Rom&aacute;n Loayza, quien ocupaba todav&iacute;a  el cargo de secretario ejecutivo de la CSUTCB, y encabezaba la marcha campesina  que reclamaba una renegociaci&oacute;n de los contratos entre el Estado y las  petroleras en base a una redistribuci&oacute;n de las ganancias &laquo;50/50&raquo;,  no jug&oacute; ning&uacute;n papel activo en el hecho de que el MAS-IPSP acabara defendiendo  la nacionalizaci&oacute;n de los hidrocarburos: m&aacute;s bien fueron los sindicatos de base  de la CSUTCB los que adoptaron una demanda que se iba expandiendo a casi todos  los sectores sociales bolivianos, y que la difundieron en el seno mismo de la  Confederaci&oacute;n; a tal punto que el propio Rom&aacute;n Loayza tuvo que anunciar, cuando  se conclu&iacute;a la marcha en un acto simb&oacute;lico en el centro de La Paz, el 27 de  mayo de 2005, que &laquo;si tal era la demanda del pueblo, entonces nosotros  tambi&eacute;n apoyaremos la nacionalizaci&oacute;n de los hidrocarburos&raquo;. S&oacute;lo  faltaban algunas horas para que la nueva posici&oacute;n adoptada por el l&iacute;der de la  principal organizaci&oacute;n social que cuenta el MAS-IPSP se convirtiera tambi&eacute;n, a  trav&eacute;s de la voz de su jefe, en la posici&oacute;n del instrumento pol&iacute;tico.</p>     <p><b>2005, LA VICTORIA DEL MAS-IPSP, SIN&Oacute;NIMO DE RENOVACI&Oacute;N  DE LAS ELITES POL&Iacute;TICAS</b>    <br>   Con el triunfo  del MAS-IPSP en las elecciones generales del 18 de diciembre de 2005, se abri&oacute;  indudablemente una nueva etapa no solamente en la evoluci&oacute;n del instrumento  pol&iacute;tico como partido, sino en la vida pol&iacute;tica boliviana. Como lo declaraba el  actual vicepresidente &Aacute;lvaro Garc&iacute;a Linera, otro intelectual  &laquo;invitado&raquo; como acompa&ntilde;ante en el binomio presidencial con Evo  Morales en 2005, en el marco de una conferencia realizada en Washington D.C.  (Estados Unidos), el 21 de julio de 2006, &laquo;el proceso que se desarrolla  hoy en d&iacute;a en Bolivia se caracteriza m&aacute;s que todo por una profunda renovaci&oacute;n  de las &eacute;lites pol&iacute;ticas&raquo;. La contundente victoria del partido de Evo  Morales puede explicarse principalmente por la radicalizaci&oacute;n de un doble  rechazo: rechazo de los efectos de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas neoliberales sobre  la vida cotidiana de la poblaci&oacute;n boliviana (escasez de gas en un pa&iacute;s  productor, aumento del costo de la vida bajo el efecto de las privatizaciones,  paralelamente a un proceso de desindustrializaci&oacute;n, etc.), y rechazo de las  &eacute;lites que promov&iacute;an esas pol&iacute;ticas <a href="#(31)">(31)</a>.  Con una victoria adquirida con la mayor&iacute;a absoluta de los votos, que le evit&oacute; a  Morales tener que negociar su elecci&oacute;n en el seno del Congreso, un ejercicio  hasta entonces obligatorio para cualquier pretendiente a la presidencia que no  consiguiera el 50% m&aacute;s uno de los votos, la derrota de la derecha tambi&eacute;n se  convirti&oacute; en una derrota para el conjunto del sistema pol&iacute;tico boliviano,  conocido como la &laquo;democracia pactada&raquo;, ya que la mayor&iacute;a absoluta  en esa segunda vuelta s&oacute;lo se alcanzaba a trav&eacute;s de alianzas que generalmente acarreaban  como efecto el abandono de las divergencias program&aacute;ticas en favor de una  supuesta &laquo;estabilidad pol&iacute;tica&raquo;. As&iacute;, se favorec&iacute;a el consenso y la  gobernabilidad para algunos, mientras se imped&iacute;a a cualquier partido la  posibilidad de gobernar s&oacute;lo con el fin de aplicar un programa claro para  otros: ese sistema, en todo caso, ha tenido como efecto garantizar, desde 1985,  la presencia a la cabeza del Estado de un grupo homog&eacute;neo de partidos conservadores.</p>     <p>A pesar de que  las alianzas entre los diferentes partidos pol&iacute;ticos fueron cambiando seg&uacute;n las  coyunturas, el per&iacute;odo 1985-2003 se puede caracterizar, sin embargo, por la  continuidad de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas implementadas, por ejemplo en el &aacute;mbito econ&oacute;mico  (aplicaci&oacute;n de un modelo neoliberal caracterizado por el achicamiento del  aparato productivo estatal mediante un proceso de privatizaciones llamado  &lsquo;capitalizaci&oacute;n') e internacional (estrecha colaboraci&oacute;n con Estados Unidos,  conduciendo a un consenso en temas como la necesidad de la erradicaci&oacute;n de la  coca), y por una permanencia del personal pol&iacute;tico presente en los gabinetes  ministeriales. Estructurado en torno a tres partidos -el Movimiento  Nacionalista Revolucionario (MNR) de Gonzalo S&aacute;nchez de Lozada, el Movimiento  de la Izquierda Revolucionaria (MIR) de Jaime Paz Zamora, y la Acci&oacute;n  Democr&aacute;tica Nacionalista (ADN) del ex dictador Hugo Banzer Su&aacute;rez y Jorge  &laquo;Tuto&raquo; Quiroga <a href="#(32)">(32)</a>-,  este sistema de partidos dio a luz una serie de &laquo;pactos&raquo; caracterizados  por alianzas &laquo;rotativas&raquo; que ilustraban m&aacute;s que todo las pocas  diferencias ideol&oacute;gicas y program&aacute;ticas que exist&iacute;an entre estas organizaciones  partidarias. La unanimidad sobre temas como las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas, la  exportaci&oacute;n de los hidrocarburos, o la necesidad de erradicar la coca, lleg&oacute; a  tal punto que los dos &uacute;ltimos gobiernos que se conoci&oacute; en ese per&iacute;odo se  instalaron mediante acuerdos que aglutinaban a la totalidad del espectro  pol&iacute;tico. Ese fue el caso del gobierno de Hugo Banzer Su&aacute;rez (1997-2001),  gracias a la conformaci&oacute;n de la &laquo;mega-coalici&oacute;n&raquo; que sumaba m&aacute;s del  70% de los parlamentarios (dentro de los cuales los del MIR y, obviamente, de  la ADN) <a href="#(33)">(33)</a>,  y luego del gobierno de Gonzalo S&aacute;nchez de Lozada, que accedi&oacute; a su segundo  mandato gracias a un acuerdo de &laquo;responsabilidad nacional&raquo; que  inclu&iacute;a al MNR y al MIR de Jaime Paz, y aglutinar&iacute;a nuevamente a casi el 70% de  los congresistas. El trauma causado por la sangrienta represi&oacute;n de las  movilizaciones populares de octubre de 2003, ordenada por el gobierno de  S&aacute;nchez de Lozada que inclu&iacute;a a casi todos los partidos con representaci&oacute;n  parlamentaria salvo el MAS-IPSP y el MIP, acentuar&iacute;a la caracterizaci&oacute;n de esos  pilares de la &laquo;democracia pactada&raquo; como partidos &laquo;tradicionales&raquo;  que reactualizaban la figura de la &laquo;rosca&raquo; <a href="#(34)">(34)</a> ,  entendida como un grupo elitario que ocupa la cabeza del Estado. En este caso  se trata de una nueva tecnocracia que ha implementado el mismo <i>package </i>de  pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, con pocos matices propuestos en cada gobierno, y que no  dud&oacute; en llevar a cabo una represi&oacute;n sangrienta de los movimientos sociales  bolivianos, en la cual octubre de 2003 fue solo un episodio, pero sin duda el  m&aacute;s dram&aacute;tico, de un ciclo de repetidas tentativas de  &laquo;domesticaci&oacute;n&raquo; de la protesta por parte del Estado <a href="#(35)">(35)</a>.</p>     <p>En vista de tal  coyuntura, el voto en favor del MAS-IPSP puede ser interpretado como un rechazo  a esa &laquo;rosca&raquo; neoliberal, en la medida en que la mayor parte de los  rivales de Evo Morales en esa elecci&oacute;n pod&iacute;a ser f&aacute;cilmente identificada como  herederos de los &laquo;partidos tradicionales&raquo;. Dentro de ellos, Unidad  Nacional (UN), creado en 2004 por el empresario cementero Samuel Doria Medina,  surge principalmente de su propio fracaso en iniciar un proceso de  democratizaci&oacute;n y renovaci&oacute;n del MIR, por el cual hab&iacute;a sido ministro en el  gobierno de Jaime Paz (1989-1993). Sobre el proyecto pol&iacute;tico de Jorge Quiroga,  Poder Democr&aacute;tico Social (PODEMOS), era a&uacute;n m&aacute;s f&aacute;cil asociarlo directamente a  otro partido &laquo;tradicional&raquo;, la ADN, de donde proven&iacute;a. ADN form&oacute;  parte de la &laquo;alianza electoral&raquo; con la que se busc&oacute; dejar atr&aacute;s las  viejas siglas desprestigiadas. Tanto por su historia como por la masiva  presencia de &laquo;tr&aacute;nsfugas&raquo; en sus listas <a href="#(36)">(36)</a>,  hab&iacute;a una fuerte probabilidad de que UN y PODEMOS fueran percibidos como las  siglas del &laquo;continuismo&raquo; neoliberal y pro-estadounidense, con  listas donde aparec&iacute;an muchos ex militantes &laquo;miristas&raquo; y  &laquo;adenistas&raquo;, e incluso &laquo;emenerristas&raquo;. En este  panorama, el MNR se present&oacute; con sus propias listas con el &uacute;nico objetivo de  salvar su sigla, constituyendo una excepci&oacute;n en el mapa pol&iacute;tico-electoral que  predomin&oacute; en el proceso electoral de 2005.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>EL GOBIERNO MORALES, EL INSTRUMENTO POL&Iacute;TICO Y LOS  MOVIMIENTOS SOCIALES: PRIMERAS OBSERVACIONES, PRIMEROS INTERROGANTES</b>    <br>   En este  contexto, la elecci&oacute;n del nuevo gobierno por Evo Morales se convirti&oacute; en una  acci&oacute;n simb&oacute;lica que ilustrar&iacute;a la ruptura con el <i>ancien r&eacute;gime</i>: si los  rostros que aparecieron en el Palacio Quemado ese d&iacute;a eran sin duda conocidos,  no era de costumbre verlos en ese <i>lugar </i>del poder. Entre ellos estaba, a  la cabeza del estrat&eacute;gico Ministerio de los Hidrocarburos, el &laquo;viejo  combatiente nacionalista&raquo;, feroz oponente a las compa&ntilde;&iacute;as petroleras  extranjeras, Andr&eacute;s Soliz Rada <a href="#(37)">(37)</a>;  en Relaciones Exteriores, el indianista David Choquehuanca, un asesor y  organizador del movimiento campesino e ind&iacute;gena desde tiempo atr&aacute;s; en  Justicia, contra las corporaciones de abogados, Casimira Rodr&iacute;guez, ex empleada  dom&eacute;stica; el cupo de ministros &laquo;reservado&raquo; al departamento de  Santa Cruz fue dividido entre dos personalidades opuestas al potente Comit&eacute;  C&iacute;vico local <a href="#(38)">(38)</a>: el &laquo;millonario de  izquierda&raquo;, que desde alg&uacute;n tiempo trabajaba con el MAS-IPSP, Salvador  Ric Riera, a la cabeza del Ministerio de Obras y Servicios P&uacute;blicos <a href="#(39)">(39)</a>,  y el ex militante trotskista Hugo Salvatierra en el Ministerio de Desarrollo  Rural. Otras carteras fueron distribuidas seg&uacute;n criterios  &laquo;corporativos&raquo;: el Ministerio del Trabajo recay&oacute; en el obrero  fabr&iacute;l &Aacute;lex G&aacute;lvez Mamani <a href="#(40)">(40)</a>,  y el reci&eacute;n creado Ministerio de Aguas en Abel Mamani, ex dirigente de la  Federaci&oacute;n de Juntas Vecinales de la ciudad de El Alto, una organizaci&oacute;n que  encabez&oacute; las luchas de marzo-abril de 2005 en favor de la expulsi&oacute;n de la  empresa Aguas del Illimani, subsidiaria de la francesa Suez-Lyonnaise des Eaux.  En Educaci&oacute;n ser&iacute;a finalmente nombrado el soci&oacute;logo aymara F&eacute;lix Patzi quien,  poco tiempo antes de asumir como ministro, escrib&iacute;a contra la participaci&oacute;n en  la &laquo;democracia liberal&raquo;, abogando por las formas comunitarias de hacer  pol&iacute;tica, y rechazando la &laquo;tesis del instrumento pol&iacute;tico&raquo; que dio  origen al MAS-IPSP. Otras figuras que &laquo;rompieron esquemas&raquo; fueron  el ex alcalde de Villa Tunari (en el Chapare) y ex dirigente cocalero Felipe  C&aacute;ceres, nombrado vice-ministro de Defensa Social (a cargo de la lucha contra  el narcotr&aacute;fico), y la ex senadora del MAS-IPSP Alicia Mu&ntilde;oz, a cargo de  Gobierno, encumbr&aacute;ndose, por primera vez, a una mujer como jefa de las fuerzas  policiales. El ministro de la Presidencia, el soci&oacute;logo y ex militar Juan Ram&oacute;n  Quintana, sintetiz&oacute; la importancia simb&oacute;lica de este gobierno de la siguiente  manera:<br />   &laquo;Este gabinete recoge el conjunto de demandas de  cambio y de transformaci&oacute;n de la pol&iacute;tica boliviana. Los nuevos ministros est&aacute;n  o han trabajado con los movimientos sociales y han estado en la trinchera de  combate contra el orden neoliberal. Por primera vez tenemos un conjunto de  ministros de Estado que reflejan la participaci&oacute;n de los movimientos sociales.  Se ha buscado un criterio de representaci&oacute;n regional, de los intelectuales y,  finalmente, de sectores empresariales. Nunca antes se habia encontrado una  f&oacute;rmula democr&aacute;tica, plural, coherente, que refleje las demandas de cambio de  los bolivianos.&raquo; <a href="#(41)">(41)</a>.</p>     <p>Al consultar la  lista de los miembros del gabinete, se puede comprobar que los ministros  directamente surgidos del instrumento como militantes son muy pocos: sin duda,  el perfil dominante es el de &laquo;<i>compagnon de route</i>&raquo;, es decir,  de gente que acompa&ntilde;&oacute; el proceso de consolidaci&oacute;n del movimiento campesino e  ind&iacute;gena, sin formar parte org&aacute;nicamente de &eacute;l, sean intelectuales dotados de  un importante capital cultural (Carlos Villegas, ministro de Planificaci&oacute;n  econ&oacute;mica; Soliz Rada; Quintana), o ex militantes que reconvirtieron su  &laquo;capital&raquo; en actividades profesionales vinculadas a los movimientos  sociales, mediante la creaci&oacute;n de ONGs por ejemplo (Choquehuanca, Rodr&iacute;guez,  Salvatierra, etc.). Parad&oacute;jicamente, tal constataci&oacute;n no sorprende: es el fruto  tanto de la cr&oacute;nica falta de cuadros pol&iacute;ticos en el seno mismo del movimiento  campesino e ind&iacute;gena, como de la relaci&oacute;n muchas veces instrumental que uni&oacute; a  las organizaciones surgidas de ese movimiento con los intelectuales y  dirigentes de ONGs encargados de tareas de asesoramiento. Esta relaci&oacute;n, a  medida que se fue construyendo en torno al caudillo en el cual se convirti&oacute;  progresivamente Evo Morales, hizo del intelectual vinculado al MAS-IPSP m&aacute;s un  &laquo;consejero del pr&iacute;ncipe&raquo; que un &laquo;intelectual org&aacute;nico&raquo;  que forma parte del partido como cualquier otro militante, en la l&iacute;nea de  Antonio Gramsci. Esta situaci&oacute;n se vio reforzada por la ausencia de estructuras  formales, dentro del MAS-IPSP, lo que hubiera permitido acoger y organizar a  esos intelectuales de manera militante. Como lo indic&aacute;bamos anteriormente,  result&oacute; de esa situaci&oacute;n que el &uacute;nico v&iacute;nculo existente entre el instrumento  pol&iacute;tico y los intelectuales es la propia figura de Morales, quien es la &uacute;nica  persona que pueda legitimar su presencia en el MAS-IPSP frente a los militantes  de base. Esa legitimidad puede desaparecer muy pronto, ya que, como tambi&eacute;n lo  hemos visto, la relaci&oacute;n entre Morales y los intelectuales no es sim&eacute;trica,  fundamentalmente a partir de 2002, cuando &eacute;l ya claramente define con qui&eacute;n y  hasta cuando colaborar, terminando incluso brutalmente con los asesores que ya  no le convienen. Esa relaci&oacute;n puede aparecer a&uacute;n m&aacute;s tortuosa por el hecho de  que el propio Morales, que, por su propia trayectoria, no posee el capital  cultural de los que lo asesoran, busca permanentemente hacer prevalecer sus  propias intuiciones, guiadas por la &laquo;raz&oacute;n pr&aacute;ctica&raquo; adquirida en  las trincheras del sindicalismo campesino, sobre los complejos y sofisticados  an&aacute;lisis de los intelectuales que pueden no estar de acuerdo con &eacute;l <a href="#(42)">(42)</a>.  No cabe la menor duda de que la acumulaci&oacute;n de &eacute;xitos del MAS-IPSP, que  culminaron con el contundente triunfo del 18 de diciembre 2005, ayud&oacute; en  consolidar en Morales mismo la creencia de que los conocimientos acad&eacute;micos no  son suficientes para imponerse en pol&iacute;tica. </p>     <p>Esta relaci&oacute;n  tan particular que une Morales con los intelectuales que acompa&ntilde;an al MAS-IPSP  parece tener como consecuencia fundamental, en el seno mismo del gabinete, la  aparici&oacute;n de comportamientos &laquo;cortesanos&raquo; por parte de los miembros  del Ejecutivo. Un colaborador del equipo de comunicaci&oacute;n del Palacio de  Gobierno nos explica de la siguiente manera: <br />   &laquo;Existe una voluntad de control por parte de Evo  [Morales] que acarrea una forma de paralizaci&oacute;n de cualquier iniciativa en los  ministros. Con alguna excepci&oacute;n, muchos de ellos toman innumerosas precauciones  antes de decidir algo. El hecho es que cualquier iniciativa que fracasa puede  provocar la ira de Evo. Por lo tanto, son muchos los ministros que no hacen  nada sin consultar a Evo. As&iacute; creo que se puede entender el hecho de que no funcionen  bien los ministerios&raquo;<a href="#(43)">(43)</a>.</p>     <p>Indirectamente,  uno de los efectos de esta relaci&oacute;n es la omnipresencia de Morales en cualquier  medida tomada por el gobierno, lo que tiende a reducir el papel de los  ministros en el gabinete. Obviamente, esas tendencias no afectan de la misma  manera a todos los miembros del gobierno. Sin embargo, incluso los que son  supuestamente m&aacute;s dotados de autonom&iacute;a en su accionar pol&iacute;tico, tal como el  vicepresidente &Aacute;lvaro Garc&iacute;a Linera, act&uacute;an no en coordinaci&oacute;n, sino m&aacute;s bien  tomando en cuenta lo que se podr&iacute;a asimilar a decisiones unilaterales del  presidente. El mismo colaborador nos relata cual fue el proceso de toma de  decisi&oacute;n del gobierno cuanto al rechazo al Tratado de Libre Comercio propuesto  por Estados Unidos:<br />   &laquo;&Aacute;lvaro  Garc&iacute;a, durante la campa&ntilde;a electoral, se hab&iacute;a declarado en favor de la firma  de un TLC con Estados Unidos, en la medida en que &eacute;se no perjudique los  intereses de Bolivia. En el seno mismo del gobierno, se sab&iacute;a que algunos  ministros, como &Aacute;lex G&aacute;lvez, tambi&eacute;n estaban en favor de la firma de tal  tratado, sin siqueira pensar cuales ser&iacute;an los costos para la econom&iacute;a  boliviana a largo plazo. Cuando Colombia firm&oacute; un TLC con Estados Unidos, se  arm&oacute; un intenso debate p&uacute;blico porque ese tratado perjudicaba las exportaciones  de soya boliviana en ese pa&iacute;s. Evo intent&oacute; negociar en La Paz con &Aacute;lvaro Uribe  [el presidente de Colombia] una extensi&oacute;n de esas exportaciones, pero fracas&oacute;.  De ah&iacute; surgi&oacute; una fuerte presi&oacute;n hacia el gobierno para que se defina en  relaci&oacute;n a ese tema. As&iacute; que, un d&iacute;a, durante una reuni&oacute;n de gabinete, sin que  el tema se haya consensuado de manera definitiva, Evo anunci&oacute; que no solamente  Bolivia no firmar&iacute;a un TLC, sino que tambi&eacute;n iniciar&iacute;a la promoci&oacute;n de un  tratado alternativo favoreciendo los peque&ntilde;os productores, una relaci&oacute;n al  comercio basada en la solidaridad entre los pueblos, etc. Acababa de escribir  un nombre en un pedazo de papel, y de repente, en el medio de la reuni&oacute;n, dijo  &laquo;&iexcl;lo tengo!&raquo;, y explic&oacute; que propondr&iacute;a que se firme un TCP, un Tratado  de Comercio entre los Pueblos. De ah&iacute;, orden&oacute; que se d&eacute; un contenido a ese TCP.  Apenas sal&iacute;a de la reuni&oacute;n que anunciaba a los periodistas lo que habia sido  m&aacute;s que todo su planteamiento. As&iacute; se decidi&oacute; que Bolivia no firme un TLC con  Estados Unidos. Esta decisi&oacute;n tiene que ver de hecho tanto con las propuestas  del MAS como con el contexto de la crisis de la soya, pero tambi&eacute;n tiene mucho  que ver con lo que el propio Evo plante&oacute;&raquo;<a href="#(44)">(44)</a>.</p>     <p>Por lo tanto,  existe en el seno del gabinete gubernamental, indudablemente, un proceso de  concentraci&oacute;n del poder en la persona de Evo Morales. Un proceso que parece ser  facilitado por el hecho de que la mayor&iacute;a de las personalidades que componen  este gabinete son de alguna forma &laquo;nuevos ingresantes&raquo; en la pol&iacute;tica  partidaria, con poca legitimidad mas all&aacute; de lo que les permite tener su  conocimiento acad&eacute;mico o profesional, y sin verdadero apoyo dentro de las bases  del instrumento pol&iacute;tico. </p>     <p>Este proceso de  concentraci&oacute;n de poder marca entonces el inicio de una nueva etapa en la  evoluci&oacute;n del MAS-IPSP, en la medida en que se acompa&ntilde;a paralelamente de una  creciente marginalizaci&oacute;n de todas las otras instancias del MAS-IPSP, incluso  la bancada parlamentaria que asum&iacute;a hasta entonces el papel de &laquo;direcci&oacute;n  pol&iacute;tica&raquo; encargada de definir la orientaci&oacute;n del partido. Habl&aacute;bamos  anteriormente de un proceso de &lsquo;oligarquizaci&oacute;n' en el seno de la compleja  arquitectura del MAS-IPSP, donde esa bancada se convert&iacute;a en el &laquo;centro  de poder&raquo; de ese partido en el per&iacute;odo 2002-2005. Un proceso que, a&uacute;n  cuando se realizaba en torno a la figura de Evo Morales, beneficiaba a un grupo  dirigente emergente, relativamente estable cuanto a su composici&oacute;n. De la  victoria del 18 de diciembre 2005 resultaron cambios sustanciales en relaci&oacute;n a  esa configuraci&oacute;n. Primero, el &laquo;centro de poder&raquo; encargado de  definir las orientaciones pol&iacute;ticas del MAS-IPSP, obviamente, ya no es la  bancada parlamentaria, sino el gobierno mismo. Lo interesante aqu&iacute; es que los  que se hab&iacute;an beneficiado en cierta medida del proceso anterior entre 2002 y  2005, asistieron a esa transferencia de poder entre bancada y gobierno sin  poder acompa&ntilde;ar ese cambio copando los nuevos espacios de poder. Muchos de los  ex parlamentarios se hab&iacute;an postulado nuevamente a un mandato, casi todos con  &eacute;xito, sin anticipar que, mientras se conformaba el gabinete en el mes de enero  de 2006, Morales declarar&iacute;a que ninguno de los nuevos diputados y senadores  podr&iacute;an ocupar una cartera. Paralelamente, los testimonios de muchos  parlamentarios actuales expresan una falta de inter&eacute;s por parte del ejecutivo  hacia la nueva bancada. Una bancada que, en los hechos, se encuentra en una  situaci&oacute;n de neutralizaci&oacute;n, como lo relata el diputado por La Paz Jorge Silva:<br />   &laquo;Al  inicio, imagin&aacute;bamos que tendr&iacute;amos un trabajo importante cuanto a la  coordinaci&oacute;n con el gobierno. De hecho, nada de eso sucedi&oacute;. No tuvimos ning&uacute;n  encuentro regular con un representante del Ejecutivo desde que hemos asumido.  Es m&aacute;s, ni siquiera tenemos reuniones de bancada o de diputados del MAS. Se  hizo alguna al inicio, y nada m&aacute;s, es un poco triste. A veces, tengo la  impresi&oacute;n de estar ac&aacute; para una sola cosa: &iexcl;levantar la mano! Un diputado es  encargado de traer y presentar un proyecto de ley que, muchas veces, proviene  no de &eacute;l, sino del gobierno. Como nosotros tenemos la mayor&iacute;a absoluta, la  aprobamos y &iexcl;listo! De la misma manera, se convoca a un diputado, cuando el  Ejecutivo necesita que un parlamentario que representa tal o tal sector d&eacute; la  cara p&uacute;blicamente a favor del gobierno cuanto a tal o tal medida, para decir  que si favorece a su sector o su regi&oacute;n. Pero m&aacute;s all&aacute; de eso, no hay realmente  ning&uacute;n tipo de coordinaci&oacute;n entre parlamentarios&raquo; <a href="#(45)">(45)</a>.</p>     <p>&iquest;Acaso se trata  de una neutralizaci&oacute;n consciente? En efecto, frente a esa situaci&oacute;n, aparece  contradictorio que los presidentes del Senado y de la c&aacute;mara de Diputados sean  dos cuadros pol&iacute;ticos &laquo;hist&oacute;ricos&raquo; del MAS-IPSP, quienes adem&aacute;s son  hombres directamente vinculados a Morales: respectivamente, Santos Ram&iacute;rez y  Edmundo Novillo. Eso sugiere que la ausencia de cualquier esfuerzo organizativo  en cuanto a la bancada parlamentaria resulta de una voluntad pol&iacute;tica de  concentrar el poder en las manos del Ejecutivo, es decir, de Evo Morales. </p>     <p>Uno de los  elementos de respuesta a lo que aparece un misterio a primera vista -es decir,  que un partido en el poder decida &laquo;neutralizar&raquo; una bancada  parlamentaria que detenta la mayor&iacute;a en el seno del Congreso, es dado por el  propio Santos Ram&iacute;rez:<br />   &laquo;Uno  de los mayores problemas que tuvimos que enfrentar dentro del instrumento  pol&iacute;tico, finalmente, fue su &eacute;xito electoral tan r&aacute;pido. Los primeros que  formaron parte de las aventuras electorales in&iacute;ciales no eran muchos, y cuando  esas personas, poco a poco, se hicieron cuadros pol&iacute;ticos al servicio del  instrumento, algunos de ellos fueron elegidos diputados en 1997, y luego muchos  m&aacute;s en 2002. Esas mismas personas, hoy en d&iacute;a, ocupan cargos en el gobierno, en  los ministerios, y de hecho, la bancada parlamentaria est&aacute; llena de gente sin  experiencia. Dentro del propio instrumento, sufrimos una terrible falta de  cuadros para organizarlo, y hemos llegado a tal punto que apenas sab&iacute;amos a  qui&eacute;n postular para la Asamblea Constituyente!&raquo; <a href="#(46)">(46)</a>.</p>     <p>De hecho, el  vertiginoso ascenso de un partido que lleg&oacute; al poder del Estado apenas poco m&aacute;s  de diez a&ntilde;os despu&eacute;s de su fundaci&oacute;n, logrando encarnar las aspiraciones  populares conllevadas por un ciclo particularmente intenso de movilizaciones  sociales, ha tenido una serie de consecuencias inesperadas, especialmente en la  estructuraci&oacute;n del instrumento pol&iacute;tico. Hoy en d&iacute;a, el MAS-IPSP demuestra  algunas evoluciones que nos permiten afirmar que se trata de una organizaci&oacute;n  partidaria &laquo;fr&aacute;gil&raquo;. Primero, se trata de un partido poco  institucionalizado, con innumerables estructuras <i>ad hoc</i> cuyas  prerrogativas muchas veces chocan, tanto a nivel de base como de c&uacute;pula. Por  ejemplo, en el seno de muchos distritos de la ciudad de La Paz, existen  conjuntamente comit&eacute;s zonales y otras estructuras cuyas funciones son  exactamente las mismas -y que nacen generalmente de conflictos irresueltos en  el seno de los comit&eacute;s- tales como los interdistritos, los comit&eacute;s vecinales y  otros grupos cuya base de organizaci&oacute;n no es territorial: es el caso de muchos  grupos de militantes vinculados directamente a un parlamentario o una  personalidad (como los &laquo;Satucos&raquo;, grupo creado por el diputado  pace&ntilde;o Gustavo Torrico), que logran ganar cierta legitimidad -incluso una  legalizaci&oacute;n de su situaci&oacute;n por las direcciones departamentales- ya que  tampoco los propios comit&eacute;s zonales son reconocidos como una forma organizativa  legal en los estatutos org&aacute;nicos del MAS-IPSP (estos comit&eacute;s aparecieron  durante la preparaci&oacute;n de las elecciones municipales de 2004, que fue la  primera ola masiva de ingreso de militantes en el &aacute;rea urbana). Segundo, se  trata de un partido cuyos cuadros tienen muy poca experiencia en gesti&oacute;n  p&uacute;blica. El MAS-IPSP, de hecho, no obtuvo ninguna victoria electoral  significativa antes de las elecciones generales de 2002, cuando se posicion&oacute;  como el segundo partido pol&iacute;tico boliviano en el seno del Congreso. En las dos  elecciones municipales en las cuales particip&oacute; (1999 y 2004), tampoco el  MAS-IPSP gan&oacute; ning&uacute;n municipio importante; su mayor &eacute;xito hasta ahora es su  victoria en Quillacollo en 2004, ciudad ubicada en las cercan&iacute;as de Cochabamba.  Tercero, el MAS-IPSP, como mencionamos anteriormente, es un partido cuyo  ascenso est&aacute; &iacute;ntimamente vinculado a un ciclo tambi&eacute;n ascendente de protesta y  de movilizaci&oacute;n social. Saber c&oacute;mo las organizaciones sociales miembros del  instrumento pol&iacute;tico van a ubicarse frente a un gobierno que supuestamente  representa sus intereses y aspiraciones es en gran parte todav&iacute;a un misterio. <br />   Sin duda, esas  debilidades organizativas en el seno de una organizaci&oacute;n partidaria que supuestamente  tendr&iacute;a que ser el primer apoyo del gobierno de Evo Morales tienen que ver con  lo que su propia decisi&oacute;n de seguir con su mandato de presidente del MAS-IPSP,  a pesar de su nuevo y mucho m&aacute;s importante mandato de presidente de la  Rep&uacute;blica. Un mandato de jefe de partido que sigue tomando muy en serio ya que  el &laquo;compa&ntilde;ero Evo&raquo; sigue asistiendo, e incluso dirigiendo, las  reuniones m&aacute;s importantes del partido <a href="#(47)">(47)</a>.  De esa manera, Morales puede mantener vivo su liderazgo dentro del MAS-IPSP a  trav&eacute;s de encuentros <i>cara a cara</i> con las organizaciones de base, dando  asimismo la imagen de un jefe de Estado quien, a pesar de ejercer el mandato  m&aacute;s importante en la pol&iacute;tica boliviana, sigue siendo el &laquo;hermano&raquo;  preocupado como antes por las necesidades de los suyos: una pr&aacute;ctica que tiene  cierta importancia en un pa&iacute;s donde las relaciones clientelares, tanto en las  organizaciones campesinas como urbanas, siguen teniendo un fuerte peso. Desde  la victoria del MAS-IPSP en las elecciones generales de diciembre de 2005,  existe de hecho una fuerte tensi&oacute;n interna que ilustra las incompatibilidades  que podr&iacute;an surgir entre el proyecto pol&iacute;tico defendido por los dirigentes del  instrumento pol&iacute;tico y las aspiraciones clientelares de las bases. Una tensi&oacute;n  que ilustra la observaci&oacute;n de una reuni&oacute;n entre Yoni Bautista, candidato reci&eacute;n  elegido a la Asamblea Constituyente, y militantes del distrito 15 de La Paz,  quienes lo apoyaron durante la campa&ntilde;a. Ven&iacute;an a discutir con el constituyente  de la posibilidad de que &eacute;l les busque un &laquo;espacio laboral&raquo;, y les  contest&oacute; de la siguiente manera:<br />   &laquo;S&eacute; que no se  debe decir dentro del MAS que la gente busca trabajo. Yo estaba presente en un  ampliado de constituyentes la semana pasada en Cochabamba y un dirigente  apareci&oacute; diciendo que hab&iacute;a que expulsar los &laquo;buscapegas&raquo; [NDA: la  gente que busca un empleo mediante su compromiso pol&iacute;tico], que no est&aacute;bamos  aqu&iacute; para cargos sino para el proyecto, y todos lo aplaudieron. Igual habla el  Evo. Est&aacute; bien que funcione as&iacute; el instrumento pero no podemos mentirnos a  nosotros mismos. Sabemos bien el sacrificio que representa el trabajo pol&iacute;tico  para algunos hermanos, sabemos bien que algunos incluso sobreviven, pero igual  van a las caminatas. A pesar de lo que dice el Evo, no se puede dar la espalda  a la gente que trabaj&oacute; para ese proyecto, dici&eacute;ndoles que a pesar de todo lo  que han hecho, no podr&aacute;n tener la menor perspectiva de acceder a un  cargo&raquo; <a href="#(48)">(48)</a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se concluir&iacute;a  finalmente la reuni&oacute;n con la promesa de apoyo del asamble&iacute;sta a dos postulantes  para cargos en ministerios, la oferta de un cargo para un joven transcriptor, y  la satisfacci&oacute;n de los militantes del distrito para quienes &laquo;Yoni es un  buen dirigente, no nos ha olvidado&raquo;. Durante la campa&ntilde;a para las  elecciones generales de 2005, el MAS-IPSP prometi&oacute; una  &laquo;institucionalizaci&oacute;n&raquo; de los cargos dentro de la administraci&oacute;n  p&uacute;blica, lo que se concret&oacute; despu&eacute;s de la victoria en la ausencia de renovaci&oacute;n  masiva del personal en el seno del aparato de Estado que suced&iacute;a habitualmente  despu&eacute;s de cada elecci&oacute;n. Seg&uacute;n &Aacute;lvaro Garc&iacute;a Linera, &laquo;el reemplazo de  funcionarios dentro de la administraci&oacute;n p&uacute;blica no fue m&aacute;s all&aacute; del 5%, lo que  correspondi&oacute; a cargos estrat&eacute;gicos de car&aacute;cter pol&iacute;tico&raquo; (conferencia en  Washington D.C., 21 de julio de 2006). Esta medida, cuyo objetivo era sin duda  demostrar que el gobierno defiende una cierta &eacute;tica del ejercicio del poder <a href="#(49)">(49)</a>,  as&iacute; como una manera de encarar la escasez de cuadros dentro del instrumento,  tuvo como consecuencia restringir considerablemente a los militantes de base  del MAS-IPSP las posibilidades de acceder a cargos p&uacute;blicos. Aun cuando esta  situaci&oacute;n no ha derivado todav&iacute;a en una profunda crisis interna, como lo  demuestra la consolidaci&oacute;n del MAS-IPSP como primer partido boliviano despu&eacute;s  de la elecci&oacute;n para la Asamblea Constituyente, el 2 de julio de 2006 <a href="#(50)">(50)</a>,  s&iacute; dej&oacute; abierta la posibilidad de que, a medio o largo plazo, las lealtades,  individuales o colectivas, sean renegociadas en caso de que esta situaci&oacute;n no  conozca una evoluci&oacute;n positiva.</p>     <p>Frente, al deseo  expresado por Evo Morales de controlar a la vez el aparato del Estado, el  partido, e incluso las organizaciones que forman parte de &eacute;ste -de esa forma  podr&iacute;amos efectivamente interpretar la renovaci&oacute;n de su mandato a la cabeza de  la Coordinadora de las Seis Federaciones cocaleras del tr&oacute;pico cochabambino- y  al achicamiento real del espacio de los movimientos sociales despu&eacute;s de la  victoria del MAS-IPSP en las elecciones generales (especialmente por el  acercamiento operado por muchas organizaciones sociales, pero tambi&eacute;n por el  debilitamiento de algunos sectores sociales opuestos a Morales, tales como la  COB o la CSUTCB de Quispe, ahora dirigida por Rufo Calle), &iquest;ser&aacute; que el  MAS-IPSP podr&iacute;a lograr, a corto plazo, controlar este espacio y por lo tanto,  establecer una relaci&oacute;n con los movimientos sociales de tipo &laquo;corriente  de transmisi&oacute;n&raquo;? Despu&eacute;s de seis meses de gobierno masista, la respuesta  tiende a ser negativa. La hip&oacute;tesis de una fuerte territorializaci&oacute;n de los  movimientos sociales relativamente desvinculados del escenario pol&iacute;tico  nacional en una primera instancia, que hemos expuesto anteriormente, parece ser  validada por algunas de las m&aacute;s recientes movilizaciones sociales, tal como la  movilizaci&oacute;n encabezada por la FEJUVE y la Central Obrera Regional (COR) de la  ciudad de El Alto, en completa independencia cuanto al MAS-IPSP y el gobierno,  con el fin de obtener la renuncia del actual prefecto del departamento de La  Paz, Jos&eacute; Luis Paredes, a quien se echa la culpa de haber empobrecido esta  ciudad, incluso cuando all&iacute; ejerci&oacute; su mandato de alcalde (1999-2005). Por lo  tanto, parece probable que el MAS-IPSP, y el propio Evo Morales, tengan que  seguir tomando en cuenta &laquo;lo que sucede&raquo; dentro del espacio de los  movimientos sociales boliviano, como anteriormente, cuando ese partido era s&oacute;lo  una fuerza opositora. </p>     <p><b>CONCLUSI&Oacute;N: &iquest;OFRECE EL MAS-IPSP NUEVAS PERSPECTIVAS DE  INVESTIGACI&Oacute;N PARA EL ESTUDIO DE LOS PARTIDOS POL&Iacute;TICOS?</b>    <br>   A la pregunta,  muy corriente entre algunos analistas pol&iacute;ticos bolivianos, &laquo;&iquest;Ser&aacute; el  MAS-IPSP una suma de movimientos sociales o m&aacute;s bien ya se convirti&oacute; en un  partido pol&iacute;tico?&raquo;, creemos que no existe ninguna respuesta adecuada, o  m&aacute;s bien, que la pregunta misma est&aacute; equivocada. Si la literatura cl&aacute;sica sobre  movimientos sociales y sobre partidos pol&iacute;ticos sol&iacute;a marcar un l&iacute;mite entre la  acci&oacute;n contestataria y la acci&oacute;n partidaria, esperamos haber demostrado que un  objeto de estudio como el MAS-IPSP permite cuestionar tal dicotom&iacute;a, en la  medida en que pone de relieve la cantidad de &lsquo;pasarelas' y continuidades que  existen entre ambos escenarios de acci&oacute;n. Seguramente, lo que s&iacute; se podr&iacute;a  decir es que seg&uacute;n el escenario donde act&uacute;an, los miembros del instrumento  pol&iacute;tico tienden a adoptar una l&oacute;gica de acci&oacute;n m&aacute;s af&iacute;n al campo pol&iacute;tico o al  espacio de los movimientos sociales; sin embargo, seg&uacute;n el contexto pol&iacute;tico  bajo el cual act&uacute;an, el propio instrumento en su conjunto tiende a privilegiar  un escenario al otro, es decir, el campo pol&iacute;tico en tiempos de estabilidad, el  espacio de los movimientos sociales en tiempos de crisis; en fin, el MAS-IPSP,  por su propia conformaci&oacute;n, parece no lograr cierto punto de  institucionalizaci&oacute;n, como ha sucedido con otros partidos surgidos de  movimientos sociales como el PT brasile&ntilde;o, en la medida en que sus propias  organizaciones a nivel de base siguen actuando bajo una l&oacute;gica contestataria a  pesar de la consolidaci&oacute;n paralela de un aparato partidario -lo que explica por  lo tanto la extrema sensibilidad del MAS-IPSP a &laquo;lo que sucede&raquo; en  el espacio de los movimientos sociales por una parte, y los vaivenes  permanentes entre las l&oacute;gicas de acci&oacute;n institucional y contestataria a los  cuales se dedica su direcci&oacute;n, incluido Evo Morales <a href="#(51)">(51)</a>.</p>     <p>&iquest;Existir&iacute;a  entonces un &laquo;continuum de la acci&oacute;n colectiva&raquo; <a href="#(52)">(52)</a> que podr&iacute;a incluir el partido pol&iacute;tico como un elemento m&aacute;s de un repertorio de  pol&iacute;tica contestataria finalmente m&aacute;s amplio que lo que uno pod&iacute;a imaginar? A  ese interrogante se podr&iacute;a agregar una reflexi&oacute;n sobre el lugar que ocupar&iacute;a la  acci&oacute;n p&uacute;blica en tal repertorio, ya que el MAS-IPSP nos permite observar  cu&aacute;les son las interacciones entre acci&oacute;n gubernamental, institucionalidad  pol&iacute;tica y movilizaci&oacute;n social, en un contexto especial donde los actores  presentes en esas tres &laquo;&aacute;reas&raquo; vienen esencialmente de un mismo  grupo social <a href="#(53)">(53)</a>. En casos como el  Ministerio de Aguas, dirigido por Abel Mamani, o el vice ministerio de Defensa  Social, encargado de la lucha contra el narcotr&aacute;fico, encabezado por Felipe  C&aacute;ceres, la idea de &laquo;movimientos sociales en el poder&raquo; ya toma un  rumbo concreto, convirtiendo Bolivia en un aut&eacute;ntico laboratorio pol&iacute;tico en  cuanto a la observaci&oacute;n de un fen&oacute;meno de &lsquo;sectorizaci&oacute;n', entendido como la  &laquo;distinci&oacute;n de espacios objetivados dichos funcionales&raquo; <a href="#(54)">(54)</a>,  donde se definir&iacute;a en &uacute;ltima instancia lo que tendr&iacute;a que ver con &laquo;lo  t&eacute;cnico&raquo;, &laquo; lo pol&iacute;tico&raquo; y &laquo;lo social&raquo;. M&aacute;s all&aacute;,  esta misma imagen da cierta consistencia a la idea de que se podr&iacute;a analizar la  implementaci&oacute;n de una pol&iacute;tica p&uacute;blica como acci&oacute;n colectiva, por ejemplo a  trav&eacute;s de las herramientas de la sociolog&iacute;a pol&iacute;tica <a href="#(55)">(55)</a>.</p> <hr size="1">     <p><b>COMENTARIOS</b>    <br> <a name="(1)"></a>1.  El autor agradece a Pablo Stefanoni por su lectura cr&iacute;tica y sus  comentarios. </p>     <p><a name="(2)"></a>2.  En ese escrutinio, Evo Morales se impuso con el 53,7% de los votos  (1.544.374 votos) y el segundo m&aacute;s votado, Jorge Quiroga, candidato de la  alianza de derecha PODEMOS (Poder Democr&aacute;tico Social), obtuvo s&oacute;lo el 28,6%,  correspondiente a 821.745 votos.</p>     <p><a name="(3)"></a>3. &laquo;La bascule &agrave; gauche&raquo;, en <i>Le Monde</i>, Par&iacute;s,  14/04/2006.</p>     <p><a name="(4)"></a>4.  SEILER Daniel-Louis. <i>Les partis politiques en Occident: Sociologie  historique du ph&eacute;nom&egrave;ne partisan</i>. Par&iacute;s: Ellipses. 2005.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="(5)"></a>5. KLEIN Herbert. <i>Historia de Bolivia</i>. 6a edici&oacute;n. La Paz: Juventud.  2003.</p>     <p><a name="(6)"></a>6. Estimaci&oacute;n de Roberto Laserna. DORY Daniel y Jean-Claude Roux. De la  coca &agrave; la coca&iuml;ne, un itin&eacute;raire bolivien&hellip;. <i>Autrepart</i>, Par&iacute;s, IRD, n&deg; 8.  1998.</p>     <p><a name="(7)"></a>7. LAVAUD Jean-Pierre. De l'indig&eacute;nisme &agrave; l'indianisme: le cas de la  Bolivie. <i>Probl&egrave;mes d'Am&eacute;rique latine</i>, Par&iacute;s, La Documentation Fran&ccedil;aise,  n&deg; 7. 1992. PATZI F&eacute;lix. <i>Insurgencia y sumisi&oacute;n</i>. La Paz: Muela del  Diablo. 1998.</p>     <p><a name="(8)"></a>8. DO ALTO Herv&eacute;. Can Organizational  Forms Affect the Identity of Social Movements?: The Case of the Bolivian  MAS-IPSP. <i>Bolivian Studies Journal</i>,  Chicago, Vol. 12. 2006a.</p>     <p><a name="(9)"></a>9. TAPIA Luis. Movimientos sociales, movimiento societal y los no lugares  de la pol&iacute;tica. In: GARC&Iacute;A LINERA <i>et. al. Democratizaciones plebeyas</i>. La  Paz: Muela del Diablo. 2002.</p>     <p><a name="(10)"></a>10. QUISPE Ayar. <i>Indios contra Indios</i>. La Paz: Nuevo Siglo. 2003.</p>     <p><a name="(11)"></a>11. Entrevista, Marcelo Quezada, septiembre de 2005; entrevista,  David Choquehuanca, noviembre de 2005.</p>     <p><a name="(12)"></a>12. Entrevista, Hugo Moldiz, abril de 2006.</p>     <p><a name="(13)"></a>13. Entrevista, Isabel Ortega, mayo 2004. El MAS es una escisi&oacute;n de izquierda de un  partido nacionalista cat&oacute;lico, Falange Socialista Boliviana (FSB), creado al  final de los a&ntilde;os treinta. El MAS concentraba el bloque obrero de ese partido,  que acabar&iacute;a por dejar al final de los a&ntilde;os ochenta, sum&aacute;ndose a la coalici&oacute;n  IU al inicio de los noventa.</p>     <p><a name="(14)"></a>14. El MNR obtuvo 22,45% de los votos, el MAS, 20,94%. S&aacute;nchez de Lozada (MNR),  presidente una primera vez de 1993 a 1997, accedi&oacute; por segunda vez a la  presidencia gracias a un acuerdo de &laquo;responsabilidad nacional&raquo; con  el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="(15)"></a>15. Ilustradas por las declaraciones del embajador estadounidense Manuel Rocha, dos  d&iacute;as antes de las elecciones, amenazando el pueblo boliviano de represalias  econ&oacute;micas en caso de que ganara Morales.</p>     <p><a name="(16)"></a>16. STEFANONI Pablo. La emergencia del nacionalismo plebeyo. <i>OSAL</i>,  Buenos Aires, CLACSO, n&deg; 12. 2003.</p>     <p><a name="(17)"></a>17. MATONTI, Fr&eacute;d&eacute;rique y Franck Poupeau. Le capital militant: Essai  de d&eacute;finition. <i>Actes de la recherche en  sciences sociales</i>, Par&iacute;s, n&deg; 155. 2004.</p>     <p><a name="(18)"></a>18. Seg&uacute;n el art&iacute;culo 42 de los estatutos del MAS-IPSP, es necesaria la elecci&oacute;n de  todos los candidatos por ampliados a trav&eacute;s de las organizaciones de base. No  obstante, en la pr&aacute;ctica, las listas de diputados plurinominales y de senadores  son reservadas para invitar a personalidades que no forman parte originalmente  del MAS-IPSP.</p>     <p><a name="(19)"></a>19. MICHELS Robert. <i>Les partis politiques</i>. 1ra  edici&oacute;n: 1911. Par&iacute;s: Flammarion. 1971.</p>     <p><a name="(20)"></a>20. PATZI, 1998; QUISPE, 2003, Ob. Cit.</p>     <p><a name="(21)"></a>21. Asimismo, cuando el MAS-IPSP pone fin al apoyo al gobierno de Carlos Mesa  (2003-2005) en marzo del 2005, y que vuelve a una postura contestataria,  tambi&eacute;n se inicia un ciclo de rupturas personales entre Evo Morales y algunos  intelectuales convencidos de que el partido tenia que despejarse de su imagen  de &laquo;partido de protesta&raquo;, tales como el soci&oacute;logo Ricardo Calla, el  editor Jos&eacute; Antonio Quiroga o el ex senador Filem&oacute;n Esc&oacute;bar, qui&eacute;n seria  expulsado de las filas del MAS-IPSP en junio de 2004 por hechos de corrupci&oacute;n  dentro del Senado, por iniciativa del propio Evo Morales, a pesar de la  inexistencia de cualquier prueba real.</p>     <p><a name="(22)"></a>22. SCHONFELD William. <i>Ethnologie du PS et du RPR</i>. Par&iacute;s: Econ&oacute;mica. 1985.</p>     <p><a name="(23)"></a>23. LACLAU Ernesto. <i>La raz&oacute;n populista</i>. Buenos Aires: FCE. 2005.</p>     <p><a name="(24)"></a>24. Definido como un &laquo;un espacio com&uacute;n al conjunto de los movimientos  sociales, donde se desarrolla un universo de pr&aacute;cticas y de sentido  relativamente aut&oacute;nomo en el seno del mundo social (&hellip;), universo dotado de  l&oacute;gicas, de temporalidades y de intereses propios&raquo;. MATHIEU Lilian. <i>Comment lutter? Sociologie et mouvements  sociaux</i>. Par&iacute;s: Textuel. 2004.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="(25)"></a>25. Entrevista, Zacar&iacute;as Flores, abril de 2004.</p>     <p><a name="(26)"></a>26. En el caso de los gremialistas, Orlando Quispe ser&iacute;a la &lsquo;cabeza' masista hasta  2005, y luego Juan Mosquera, actual diputado suplente para Cochabamba. Ambos, a  partir de 2003 trabajan a una separaci&oacute;n de &lsquo;su' federaci&oacute;n con la que dirige  Francisco Figueroa, sospechado de tener v&iacute;nculos con el MNR.</p>     <p><a name="(27)"></a>27. Siendo gobierno, el MAS-IPSP no renunci&oacute; al objetivo de convertirse hegem&oacute;nico  dentro del espacio de los movimientos sociales. Pocos meses antes del XIV  Congreso de la COB, realizado en Viacha en junio de 2006, se ha construido una  estructura de coordinaci&oacute;n de los sindicatos comprometidos con el instrumento  pol&iacute;tico, nombrada &laquo;Estado Mayor del Pueblo&raquo;, encabezada por Hugo  Moldiz y Rom&aacute;n Loayza.</p>     <p><a name="(28)"></a>28. COMBES H&eacute;l&egrave;ne. <i>De la politique contestataire &agrave; la fabrique partisane,  le cas du Parti de la r&eacute;volution d&eacute;mocratique au Mexique (1989-2000)</i>.  Par&iacute;s. Tesis de Doctorado en Ciencia Pol&iacute;tica. Universidad Par&iacute;s III - La  Sorbonne Nouvelle, IHEAL. 2004.</p>     <p><a name="(29)"></a>29. JUHEM Philippe. Entreprendre en politique. Les carri&egrave;res militantes des  fondateurs de SOS Racisme. <i>Revue fran&ccedil;aise de science politique</i>, Par&iacute;s,  FNSP, Vol. 51, n. 1-2. 2001.</p>     <p><a name="(30)"></a>30. Si esta l&oacute;gica de funcionamiento aparece en las organizaciones campesinas e  ind&iacute;genas, tambi&eacute;n tiende a extenderse hacia las ciudades, ya que las  organizaciones inicialmente &laquo;aliadas&raquo; en per&iacute;odos electorales son  generalmente invitadas a sumarse al MAS-IPSP &laquo;org&aacute;nicamente&raquo;,  obteniendo asimismo una representaci&oacute;n dentro de las diferentes instancias de  direcci&oacute;n del instrumento pol&iacute;tico.</p>     <p><a name="(31)"></a>31. DO ALTO Herv&eacute;. D&eacute;fis d'un gouvernement issu des luttes sociales. <i>Inprecor</i>,  Par&iacute;s, n&deg; 513/514, enero-febrero. 2006b.</p>     <p><a name="(32)"></a>32. El MNR fue creado en los a&ntilde;os cuarenta, en contra de los partidos que defend&iacute;an  los intereses de la oligarqu&iacute;a que viv&iacute;a de la explotaci&oacute;n del cobre y el  esta&ntilde;o. Fue el actor central de la revoluci&oacute;n de 1952, que nacionaliz&oacute; las  minas, decret&oacute; la reforma agraria y el voto universal. Se convirti&oacute; al  neoliberalismo, primero bajo la influencia de su l&iacute;der hist&oacute;rico, V&iacute;ctor Paz  Estenssoro -qui&eacute;n precisamente hab&iacute;a liderado la revoluci&oacute;n nacional del 52-, y  luego de Gonzalo S&aacute;nchez de Lozada, un empresario minero. El MIR fue creado en  los a&ntilde;os setenta, por un grupo de militantes exiliados en Chile, que retomaron  como modelo el partido chileno que llevaba el mismo nombre. Luchando contra la  dictadura de Banzer, sus dirigentes terminar&iacute;an ali&aacute;ndose con &eacute;l a fines de los  ochenta, en el marco de un &laquo;Acuerdo Patri&oacute;tico&raquo;, justificado como  un &laquo;desaf&iacute;o democr&aacute;tico&raquo;. En cuanto a la ADN, se trata del partido  fundado por Banzer cuando, poniendo fin &eacute;l mismo a su propio r&eacute;gimen militar,  en 1978, convoc&oacute; elecciones a las cuales decidi&oacute; participar con un proyecto  pol&iacute;tico propio. En 1997, fue finalmente elegido democr&aacute;ticamente a la cabeza  de ese partido.</p>     <p><a name="(33)"></a>33. Victima de graves problemas de salud, Hugo Banzer tuvo que renunciar en el a&ntilde;o  2001, cediendo as&iacute; su mandato a su vicepresidente Jorge Quiroga de 2001 a 2002.  Banzer fallecer&iacute;a poco tiempo despu&eacute;s de su renuncia.</p>     <p><a name="(34)"></a>34. La llamada &laquo;rosca minera-feudal&raquo; fue el grupo de empresarios  mineros, compuesto por las familias Pati&ntilde;o, Hochschild y Aramayo, quienes  pose&iacute;an el monopolio de la explotaci&oacute;n del cobre y del esta&ntilde;o. Paralelamente a  su poder econ&oacute;mico, ese grupo consolid&oacute; un poder a nivel pol&iacute;tico mediante su  influencia directa sobre los principales partidos en aqu&eacute;l momento. El ascenso  del MNR a finales de los a&ntilde;os cuarenta corresponde a un creciente rechazo  popular de esa &laquo;rosca&raquo;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="(35)"></a>35. Atropellos a los derechos humanos no fueron solamente cometidos por el gobierno  de S&aacute;nchez de Lozada. Sin duda, por el incre&iacute;blemente elevado n&uacute;mero de v&iacute;ctimas  (m&aacute;s de ochenta), las masacres de octubre 2003 fueron un hecho sin precedentes  en la corta historia de la joven democracia boliviana, hecho al cual habr&iacute;a que  a&ntilde;adir la represi&oacute;n del mot&iacute;n de los polic&iacute;as en febrero de 2003. Sin embargo,  la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB) tambi&eacute;n recuerda  que bajo el gobierno Banzer-Quiroga, se mat&oacute; a m&aacute;s de treinta cocaleros en el  per&iacute;odo 1997-2002 como fruto de la implementaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas de erradicaci&oacute;n  total de la coca en ese pa&iacute;s. Se suele decir que hubo m&aacute;s muertos en estos  &uacute;ltimos diez a&ntilde;os de democracia que durante la dictadura de Hugo Banzer Su&aacute;rez  (1971-1978). VAN COTT, Donna Lee. From Exclusion to Inclusion:  Bolivia's 2002 Elections. <i>Journal of Latin American Studies</i>, Nueva York,  Cambridge University Press, Vol. 35, Part 4. 2003.</p>     <p><a name="(36)"></a>36. En Bolivia, la inscripci&oacute;n a un partido es registrada por la CNE y reglamentada  de manera relativamente r&iacute;gida. La aparici&oacute;n en las listas de UN y PODEMOS de  numerosos congresistas de otros partidos llev&oacute; a &eacute;stos a tener que acudir a las  convocaciones de la comisi&oacute;n de &eacute;tica del Parlamento boliviano.</p>     <p><a name="(37)"></a>37. Soliz Rada fue diputado y senador del partido neopopulista Conciencia  de Patria (CONDEPA), que representaba a los sectores &laquo;cholos&raquo;  urbanos. De un rechazo al sistema pol&iacute;tico, CONDEPA pas&oacute; a apoyar al ex  dictador Hugo B&aacute;nzer Su&aacute;rez en 1997.</p>     <p><a name="(38)"></a>38. Aglotinando a las organizaciones sindicales y empresariales (que  dominan esa organizaci&oacute;n) de la regi&oacute;n de Santa Cruz, el Comit&eacute; C&iacute;vico es  considerado por muchos cruce&ntilde;os como su &laquo;gobierno moral&raquo; y  leg&iacute;timo.</p>     <p><a name="(39)"></a>39. Ric declar&oacute; una fortuna personal de cuarenta millones de d&oacute;lares, 31  veces m&aacute;s que la de todo el gabinete, incluyendo al presidente y al  vicepresidente. Ver <i>P&aacute;gina/12</i>, Buenos Aires, 8 de febrero de 2006.</p>     <p><a name="(40)"></a>40. G&aacute;lvez Mamani mantiene una posici&oacute;n ambigua frente al Tratado de Libre  Comercio (TLC) con Estados Unidos, un tratado que el presidente Evo Morales  rechaz&oacute; p&uacute;blicamente en el mes de marzo de 2006. Antes de las elecciones, en La  Paz, hubo una masiva marcha en favor del TLC organizada por los empresarios  textiles que cont&oacute; con el apoyo de los trabajadores del sector.</p>     <p><a name="(41)"></a>41. <i>P&aacute;gina/12</i>, Buenos Aires, 24 de enero de 2006.</p>     <p><a name="(42)"></a>42. STEFANONI, DO ALTO, 2006, Ob. Cit.</p>     <p><a name="(43)"></a>43. Entrevista, 29 de julio de 2006.</p>     <p><a name="(44)"></a>44. Entrevista, 29 de julio de 2006.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="(45)"></a>45. Entrevista, Jorge Silva Trujillo, 20 de julio de 2006.</p>     <p><a name="(46)"></a>46. Observaci&oacute;n en una reuni&oacute;n entre el senador Santos Ram&iacute;rez y la coordinaci&oacute;n  nacional de juventudes del MAS-IPSP, La Paz, 9 de junio de 2006.</p>     <p><a name="(47)"></a>47. Evo Morales asisti&oacute; a todas las reuniones de la Asamblea Constituyente, sean de  campa&ntilde;a, de balance o de preparaci&oacute;n de la propia Asamblea. Todas las reuniones  en las cuales hemos podido participar fueron presididas por Morales, en su  calidad de jefe partidario. A dos semanas de la instalaci&oacute;n de la Asamblea,  tambi&eacute;n intervino para poner fin al debate relativo a la designaci&oacute;n del  presidente de la Asamblea, que amenazaba con derivar en un conflicto interno,  proponiendo &eacute;l mismo a la constituyente Silvia Lazarte, dirigente campesina e  ind&iacute;gena del departamento de Santa Cruz y ex cocalera, el 29 de julio de 2006,  en una decisi&oacute;n de car&aacute;cter unilateral que desatar&iacute;a la oposici&oacute;n de algunos  constituyentes &laquo;invitados&raquo; de clase media que tambi&eacute;n postulaban a  la presidencia y seguramente esperaban una manera m&aacute;s democr&aacute;tica de resolver  el asunto.</p>     <p><a name="(48)"></a>48. Observaci&oacute;n realizada en la Direcci&oacute;n Departamental de La Paz, el 15 de  julio de 2006.</p>     <p><a name="(49)"></a>49. Lo que tambi&eacute;n intent&oacute; demostrar al promulgar la Ley de Austeridad, llamada Ley  Tijera, que promov&iacute;a una dr&aacute;stica rebaja de los salarios en la funci&oacute;n p&uacute;blica. </p>     <p><a name="(50)"></a>50. En ese escrutinio, el MAS-IPSP se impuso nuevamente con el 50,72% de los votos,  PODEMOS manteni&eacute;ndose como el segundo partido boliviano, a pesar de que su  votaci&oacute;n haya ca&iacute;do al 15,33% de los votos -o sea casi la mitad de lo que esa  coalici&oacute;n hab&iacute;a alcanzado en las elecciones generales de 2005.</p>     <p><a name="(51)"></a>51. A pesar del anuncio de &Aacute;lvaro Garc&iacute;a Linera que el gobierno iba a adoptar una  actitud neutral hacia el refer&eacute;ndum sobre las autonom&iacute;as departamentales al inicio  de la campa&ntilde;a, Evo Morales declarar&iacute;a p&uacute;blicamente que votar&iacute;a  &laquo;no&raquo;, poco despu&eacute;s de que varias organizaciones sociales anunciaran  a su vez que se opon&iacute;an a las autonom&iacute;as. </p>     <p><a name="(52)"></a>52. COMBES, 2004, Ob. Cit.</p>     <p><a name="(53)"></a>53. MCADAM, TARROW, TILLY, 2001; GOLDSTONE, 2003.</p>     <p><a name="(54)"></a>54. LAGROYE Jacques. Les processus de politisation. In: LAGROYE, Jacques  (dir.). <i>La politisation</i>. Par&iacute;s: Belin. 2003.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="(55)"></a>55. DURAN Patrice y Jean-Claude Thoenig. L'Etat et la gestion publique  territoriale. <i>Revue fran&ccedil;aise de science  politique</i>, Par&iacute;s, FNSP, Vol. 46, n. 4. 1996.</p> <hr size="1">     <p><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p>1. COMBES,  H&eacute;l&egrave;ne. 2004. <i>De la politique contestataire &agrave; la fabrique partisane, le cas  du Parti de la r&eacute;volution d&eacute;mocratique au Mexique (1989-2000)</i>. Par&iacute;s. Tesis  de Doctorado en Ciencia Pol&iacute;tica. Universidad Par&iacute;s III - La Sorbonne Nouvelle,  IHEAL.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0121-4705200800010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. DO  ALTO, Herv&eacute;. 2006a. Can Organizational Forms Affect the Identity of Social  Movements?: The Case of the Bolivian MAS-IPSP. <i>Bolivian Studies Journal</i>,  Chicago, Vol. 12.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0121-4705200800010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. DO  ALTO, Herv&eacute;. D&eacute;fis d'un gouvernement issu des luttes sociales. <i>Inprecor</i>,  Par&iacute;s, n&deg; 513/514, enero-febrero 2006b.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0121-4705200800010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. DORY,  Daniel y Jean-Claude Roux. 1998. De la coca &agrave; la coca&iuml;ne, un itin&eacute;raire  bolivien.... <i>Autrepart</i>, Par&iacute;s, IRD, n&deg; 8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0121-4705200800010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. DURAN,  Patrice y Jean-Claude Thoenig. 1996. L'Etat et la gestion publique  territoriale. <i>Revue fran&ccedil;aise de science politique</i>, Par&iacute;s, FNSP, Vol.  46, n. 4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0121-4705200800010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. GOLDSTONE,  Jack (dir.). 2003. <i>States, Parties and Social Movements</i>. Nueva York:  Cambridge University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0121-4705200800010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. JUHEM,  Philippe. 2001. Entreprendre en politique. Les carri&egrave;res militantes des  fondateurs de SOS Racisme. <i>Revue fran&ccedil;aise de science politique</i>, Par&iacute;s,  FNSP, Vol. 51, n. 1-2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0121-4705200800010000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. KLEIN,  Herbert. 2003. <i>Historia de Bolivia</i>. 6a edici&oacute;n. La Paz: Juventud.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0121-4705200800010000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. LACLAU,  Ernesto. 2005. <i>La raz&oacute;n populista</i>. Buenos Aires: FCE.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0121-4705200800010000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. LAGROYE,  Jacques. 2003. Les processus de politisation. In: LAGROYE, Jacques (dir.). <i>La  politisation</i>. Par&iacute;s: Belin.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0121-4705200800010000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. LAVAUD, Jean-Pierre. 1992. De l'indig&eacute;nisme &agrave; l'indianisme: le cas de la Bolivie. <i>Probl&egrave;mes d'Am&eacute;rique latine</i>, Par&iacute;s, La Documentation Fran&ccedil;aise, n&deg; 7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0121-4705200800010000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. MATHIEU,  Lilian. 2004. <i>Comment lutter? Sociologie et mouvements sociaux</i>.  Par&iacute;s: Textuel.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0121-4705200800010000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. MATONTI,  Fr&eacute;d&eacute;rique y Franck Poupeau. 2004. Le capital militant: Essai de  d&eacute;finition. <i>Actes de la recherche en  sciences sociales</i>, Par&iacute;s, n&deg; 155.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0121-4705200800010000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. MCADAM,  Doug, Sidney Tarrow y Charles Tilly. 2001. <i>Dynamics of Contention</i>. Nueva  York: Cambridge University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0121-4705200800010000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. MICHELS,  Robert. 1971. <i>Les partis politiques</i>.  1ra edici&oacute;n: 1911. Par&iacute;s: Flammarion.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0121-4705200800010000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. PATZI,  F&eacute;lix. 1998. <i>Insurgencia y sumisi&oacute;n</i>. La Paz: Muela del Diablo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0121-4705200800010000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. QUISPE,  Ayar. 2003. <i>Indios contra Indios</i>. La Paz: Nuevo Siglo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0121-4705200800010000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. SCHONFELD,  William. 1985. <i>Ethnologie du PS et du RPR</i>. Par&iacute;s: Economica. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0121-4705200800010000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. SEILER,  Daniel-Louis. 2005. <i>Les partis politiques en Occident: Sociologie historique  du ph&eacute;nom&egrave;ne partisan</i>. Par&iacute;s: Ellipses.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0121-4705200800010000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. STEFANONI,  Pablo. 2003. La emergencia del nacionalismo plebeyo. <i>OSAL</i>, Buenos Aires,  CLACSO, n&deg; 12.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0121-4705200800010000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. STEFANONI,  Pablo y Herv&eacute; Do Alto. 2006. <i>Evo Morales, de la coca al Palacio: una nueva  oportunidad para la izquierda ind&iacute;gena</i>. La Paz: Malatesta. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0121-4705200800010000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. TAPIA,  Luis. 2002. Movimientos sociales, movimiento societal y los no lugares de la  pol&iacute;tica. In: GARC&Iacute;A LINERA <i>et. al. Democratizaciones plebeyas</i>. La Paz:  Muela del Diablo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0121-4705200800010000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. VAN COTT, Donna Lee. 2003. From Exclusion to Inclusion: Bolivia's 2002 Elections. <i>Journal of Latin American Studies</i>, Nueva York, Cambridge University Press, Vol. 35, Part 4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0121-4705200800010000200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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