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<publisher-name><![CDATA[Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI), Universidad Nacional de Colombia]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Redefinir la gobernabilidad global: ¡Apocalipsis cercano o reforma!]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Reframing Global Governance: Apocalypse Soon or Reform!]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In this article, the author describes and supports with evidence the three global issues that require the most urgent solution. Then he explains the challenges in governance that it is necessary to overcome for the solution of such problems. After describing the contemporary trends in global governance, the article proposes some ways to strengthen it while citizenship and democracy become mutually strengthened. Lastly, the article warns us on the urgency in the implementation of such reforms to avoid facing a current or soon apocalypse.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"> <font size="4" face="Verdana"><b>Redefinir la gobernabilidad global:  &iexcl;Apocalipsis cercano o reforma! <a href="#(1)">(1)</a></b></font></p>     <p align="center"> <font size="3" face="Verdana"><b>Reframing Global Governance: Apocalypse Soon or Reform!</b></font></p> <font size="2" face="Verdana">     <p><b>David Held </b>    <br>   Department of Government,    London School of Economics and  Political Science,    Houghton Street, London, WC2A  2AE, UK.</p>   <hr size="1">     <p><b>RESUMEN</b>    <br> En este art&iacute;culo, el autor describe y sustenta los tres problemas globales que requieren soluci&oacute;n m&aacute;s urgente. Luego   explica los retos en gobernanza que es necesario superar para la soluci&oacute;n de tales problemas. Despu&eacute;s de describir las   tendencias contempor&aacute;neas en materia de gobernanza global, el art&iacute;culo propone unas f&oacute;rmulas para fortalecerla en   las cuales la ciudadan&iacute;a y la democracia se ven mutuamente fortalecidas. Por &uacute;ltimo, nos advierte sobre la urgencia   de la implementaci&oacute;n de tales reformas para evitar enfrentarnos a un apocalipsis actual o simplemente cercano.    <br>   <i><b>Palabras clave: </b></i>globalizaci&oacute;n, democracia, desigualdad, ciudadan&iacute;a, derechos sociales, derechos pol&iacute;ticos, desarrollo.</p> <hr size="1">     <p><b>SUMMARY</b>    <br> In this article, the author describes and supports with evidence the three global issues that require the most urgent   solution. Then he explains the challenges in governance that it is necessary to overcome for the solution of such   problems. After describing the contemporary trends in global governance, the article proposes some ways to   strengthen it while citizenship and democracy become mutually strengthened. Lastly, the article warns us on the urgency in the implementation of such reforms to avoid facing a current or soon apocalypse.    <br> <i><b>Key words:</b></i> globalisation, democracy, inequality, citizenship, social rights, right politicians, development.</p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>LA  PARADOJA DE NUESTROS TIEMPOS</b>    <br> La  paradoja de nuestros tiempos se puede exponer de manera simple: los problemas  colectivos que debemos enfrentar son de extensi&oacute;n e intensidad crecientes  aunque los medios para enfrentarlos son d&eacute;biles e incompletos. Tres crecientes  problemas globales ponen de relieve la urgencia de encontrar una salida a  futuro.</p>     <p>En  primer lugar, poco o quiz&aacute;s ning&uacute;n progreso se ha hecho en la creaci&oacute;n de una  estructura sostenible para el manejo del calentamiento global. La concentraci&oacute;n  de di&oacute;xido de carbono en la atm&oacute;sfera es actualmente casi 35% m&aacute;s alta que  durante la era preindustrial<sup>1</sup>. El  principal cient&iacute;fico brit&aacute;nico, Sir David King, ha advertido recientemente que  &quot;el cambio clim&aacute;tico es el problema m&aacute;s grave que estamos enfrentando hoy  en d&iacute;a, m&aacute;s serio que la amenaza del terrorismo&quot;<sup>2</sup>.  Independientemente de si uno est&aacute; de acuerdo o no con esta afirmaci&oacute;n, el  calentamiento global tiene la capacidad de causar estragos sobre las distintas  especies del planeta, biosistemas y el tejido socioecon&oacute;mico. Violentas  tormentas se har&aacute;n m&aacute;s frecuentes, el acceso al agua se convertir&aacute; en un campo  de batalla, la elevaci&oacute;n de los niveles del mar desplazar&aacute; a millones, el  movimiento de masas de gentes desesperadas ser&aacute; m&aacute;s com&uacute;n, y las muertes por  enfermedades graves en los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres del mundo se incrementar&aacute;n  r&aacute;pidamente (en buena parte porque las bacterias se diseminar&aacute;n m&aacute;s  r&aacute;pidamente, generando mayor contaminaci&oacute;n de los alimentos y del agua). El  abrumador cuerpo de opini&oacute;n cient&iacute;fica sostiene actualmente que el  calentamiento global constituye una seria amenaza no en el largo plazo sino  aqu&iacute; y ahora. La incapacidad de la comunidad internacional para generar una  estructura s&oacute;lida que enfrente el calentamiento global es una de las  indicaciones mas serias de los problemas que presenta el orden multilateral.</p>     <p>En  segundo lugar, se ha hecho muy poco progreso hacia el logro de las metas de  desarrollo del milenio (MDG&acute;s, por sus siglas en ingl&eacute;s) - las metas de  desarrollo humano acordadas por la comunidad internacional o, podr&iacute;a decirse,  por su conciencia moral<sup>3</sup> <a href="#(2)">(2)</a>.  Tales metas establecieron unos est&aacute;ndares m&iacute;nimos a alcanzarse con relaci&oacute;n a  reducci&oacute;n de pobreza, salud, cubrimiento en educaci&oacute;n, lucha contra el  VIH/SIDA, malaria y otras enfermedades, sostenibilidad ambiental, etc. El  progreso en el cumplimiento de estos objetivos ha sido lamentablemente lento y  parece que no se lograr&aacute; por un amplio margen. De hecho, hay evidencia de que  podr&iacute;a no haber raz&oacute;n de ser en el establecimiento de estas metas pues estamos  muy lejos de alcanzarlas en muchos lugares del mundo. Subyacente a esta crisis  humanitaria se encuentra, por supuesto, la vulnerabilidad material de la mitad  de la poblaci&oacute;n mundial: 45% de la humanidad se encuentra por debajo de la  l&iacute;nea de pobreza de dos d&oacute;lares diarios establecida por el Banco Mundial; 18%  (unos 1089 millones de personas) viven por debajo de la l&iacute;nea de pobreza de un  d&oacute;lar diario. Como Thomas Pogge lo ha expresado, &quot;la gente incre&iacute;blemente  pobre es extremadamente vulnerable a las variaciones m&aacute;s m&iacute;nimas en las  condiciones sociales y naturales... Cada a&ntilde;o, unos 18 millones de ellas mueren  prematuramente de causas relacionadas con la pobreza. Esto es un tercio de  todas las muertes humanas - 500000 al d&iacute;a, incluidos 29.000 ni&ntilde;os menores de  cinco a&ntilde;os.&quot;<sup>4, 5</sup> La brecha entre pa&iacute;ses ricos  y pobres se contin&uacute;a ampliando y hay evidencia de que el 10% de la base de la  poblaci&oacute;n mundial se ha empobrecido m&aacute;s desde el comienzo de los a&ntilde;os 90&acute;s<sup>6, 7, 8</sup>.</p>     <p>En  tercer lugar, la amenaza de la cat&aacute;strofe nuclear puede parecer haber  disminuido pero est&aacute; solo en suspenso, tal como recientemente ha sostenido  Martin Rees<sup>9</sup>. Todav&iacute;a existen grandes  reservas nucleares, la proliferaci&oacute;n nuclear entre estados contin&uacute;a (por  ejemplo, en India, Paquist&aacute;n y tal vez Ir&aacute;n), armas nucleares y materiales,  debido a registros de inventarios poco confiables, pueden haber sido hurtadas  (despu&eacute;s de la ca&iacute;da de la   Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica), nuevas generaciones de armas nucleares  t&aacute;cticas se est&aacute;n construyendo, y tecnolog&iacute;a de &quot;bomba sucia&quot; (la  aplicaci&oacute;n de plutonio sobre la superficie de una bomba convencional) convierte  al terrorismo nuclear en una seria amenaza. Sumando a estas consideraciones los  inquietantes riesgos provenientes de la microbiolog&iacute;a y la gen&eacute;tica (virus  fabricados), Rees concluye que &quot;las posibilidades no superan los cincuenta-cincuenta  de que nuestra actual civilizaci&oacute;n sobre la tierra sobreviva al final del  presente siglo sin sufrir un serio retroceso&quot;<sup>10</sup>.  Indudablemente, surgen grandes preguntas acerca de responsabilidad, regulaci&oacute;n  y aplicaci&oacute;n de la ley.</p>     <p>Estos  retos globales son indicadores de tres grupos centrales de problemas que  enfrentamos: aquellos concernientes con la manera de compartir nuestro planeta  (calentamiento global, p&eacute;rdidas de biodiversidad y del ecosistema, d&eacute;ficits de  agua), el mantenimiento de nuestra humanidad (pobreza, prevenci&oacute;n de  conflictos, enfermedades infecciosas globales), y nuestra forma de regularnos  (proliferaci&oacute;n nuclear, manejo de residuos t&oacute;xicos, derechos de propiedad  intelectual, normas para la investigaci&oacute;n gen&eacute;tica, reglamentaciones  comerciales, finanzas y leyes fiscales)<sup>11</sup>. En  nuestro mundo cada vez m&aacute;s interconectado, estos problemas globales no los  puede resolver cada estado-naci&oacute;n actuando por separado. Ellos claman por  acci&oacute;n colectiva y colaboradora - algo en lo cual las naciones del mundo no han  sido muy eficientes y m&aacute;s bien necesitan mejorar si es que estos problemas  urgentes se van a afrontar adecuadamente. As&iacute; pues, la evidencia invita a que  mejoremos en el desarrollo de nuestra capacidad de gobierno.</p>     <p><b>&iquest;PORQU&Eacute; COMPROMETERSE  CON LOS RETOS GLOBALES?</b>    <br> &iquest;Por  qu&eacute; importan estos problemas globales? La respuesta a esta pregunta puede  parecer intuitivamente obvia, pero es importante enfatizar en cuatro razones  por separado: solidaridad, justicia social, democracia y efectividad de la  pol&iacute;tica. Es importante hacer claridad en cada una de ellas porque nos  proporcionan un mapa de las dimensiones que necesitamos tener en mente para  reflexionar acerca de la naturaleza y eficacia de la gobernabilidad a nivel  global. Por solidaridad no me refiero solamente al reconocimiento emp&aacute;tico de  la situaci&oacute;n del otro, sino a la voluntad de luchar hombro a hombro con los  dem&aacute;s en la creaci&oacute;n de soluciones a los problemas colectivos urgentes. Sin  solidaridad entre ricos y pobres, pa&iacute;ses desarrollados y en v&iacute;as de desarrollo,  las metas de desarrollo del milenio no se alcanzar&aacute;n y, como el Secretario  General de las Naciones Unidas Kofi Annan lo expres&oacute;, &quot;millones de  personas morir&aacute;n, prematura e innecesariamente&quot;<sup>12</sup>.  Estas muertes se hacen m&aacute;s lamentables porque las soluciones est&aacute;n a nuestro  alcance. En cuanto respecta a retos como el calentamiento global y la  proliferaci&oacute;n nuclear, necesitamos agregarle a la definici&oacute;n de solidaridad un  &eacute;nfasis en nuestra propia sostenibilidad, sin nunca olvidar la de los ciudadanos  del futuro. Los retos globales contempor&aacute;neos requieren el reconocimiento y la  activa participaci&oacute;n de las fuerzas que moldean nuestras concepciones  superpuestas del destino.</p>     <p>Una  segunda raz&oacute;n por la cual hacer &eacute;nfasis en los retos globales es la justicia  social. Los est&aacute;ndares de justicia social son, por supuesto, controversiales.  Para hacer que mi argumento sea lo m&aacute;s accesible posible, siguiendo a Pogge,  tomar&eacute; la justicia social para indicar el cumplimiento de los derechos humanos  en un orden institucional hasta donde esto sea razonablemente posible<sup>13</sup>.  Desde luego, la mayor&iacute;a sostiene que la justicia social requiere m&aacute;s, y por lo  tanto se puede afirmar con algo de confiabilidad que un orden institucional que  fracasa en satisfacer estos est&aacute;ndares no puede ser justo. Por lo tanto, se  puede concluir que mientras nuestros arreglos socioecon&oacute;micos existentes fallen  en satisfacer las metas de desarrollo del milenio, los grandes retos del  calentamiento global y los riesgos de la proliferaci&oacute;n nuclear, ellos son  injustos o, simplemente, est&aacute;n m&aacute;s all&aacute; de la justicia.</p>     <p>La  tercera raz&oacute;n es la democracia. La democracia presupone un proceso pol&iacute;tico no  coercitivo en el cual, y a trav&eacute;s del cual, la gente pueda perseguir y negociar  los t&eacute;rminos de su interconectividad, interdependencia y diferencia. En el  pensamiento democr&aacute;tico, el consentimiento constituye la base del acuerdo  colectivo y la gobernabilidad porque, para que la gente sea libre e igual deben  existir mecanismos a trav&eacute;s de los cuales el consentimiento se pueda reflejar  en la determinaci&oacute;n del gobierno de la vida p&uacute;blica.<sup>14</sup> As&iacute;  pues, cuando millones mueren innecesariamente y billones est&aacute;n innecesariamente  amenazados, se puede claramente afirmar que se le est&aacute; infligiendo un serio  da&ntilde;o a la gente sin su consentimiento y contra su voluntad<sup>15</sup>. El  reconocimiento de esto revela d&eacute;ficits fundamentales en nuestros arreglos de  gobernanza que yacen en el coraz&oacute;n de la justicia y la democracia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Finalmente,  el fracaso en actuar antes y no despu&eacute;s frente a problemas globales urgentes  generalmente incrementa los costos de lidiar con ellos. De hecho, los costos de  la inacci&oacute;n son altos y frecuentemente mucho mayores que los costos de la  acci&oacute;n<sup>16</sup>. Por  ejemplo, se ha estimado que los costos de la inacci&oacute;n en el manejo de  enfermedades transmisibles en &Aacute;frica son cerca de cien veces mayores que los  costos de la acci&oacute;n correctiva. Tambi&eacute;n se han llevado a cabo c&aacute;lculos  similares en el campo de la estabilidad financiera internacional, el r&eacute;gimen  del comercio multilateral y la paz y la seguridad, todos los cuales muestran  que los costos de una deficiente provisi&oacute;n de bienes p&uacute;blicos globales son  extremadamente altos y sobrepasan por m&aacute;rgenes significativos los de las  pol&iacute;ticas correctivas<sup>17</sup>. Y  a&uacute;n as&iacute;, con frecuencia nos quedamos paralizados ante retos colectivos  urgentes, o nos dedicamos activamente a la reproducci&oacute;n de arreglos sociales y  pol&iacute;ticos que fallan en alcanzar los est&aacute;ndares m&iacute;nimos que la solidaridad, la  justicia y la democracia requieren.</p>     <p><b>CONDUCTORES PROFUNDOS  Y RETOS DE GOBERNANZA</b>    <br> El  orden multilateral de la posguerra est&aacute; amenazado por la intersecci&oacute;n y  combinaci&oacute;n de crisis humanitarias, econ&oacute;micas y ambientales. M&aacute;s a&uacute;n, hay  fuerzas que las empujan de mal a peor; yo las llamo el sistema emergente de  vulnerabilidad global estructural, los paquetes de pol&iacute;tica de Washington y la  constelaci&oacute;n de geopol&iacute;tica contempor&aacute;nea. El primer factor - vulnerabilidad  global estructural - es una caracter&iacute;stica de nuestra era global contempor&aacute;nea,  y probablemente est&aacute; aqu&iacute; para quedarse. Los otros dos factores son la  consecuencia de elecciones pol&iacute;ticas claras, y ellas pueden modificarse. Su  fuerza es ordenada a voluntad, aunque con frecuencia se presenta a s&iacute; misma en  forma de inevitabilidad. O, para  expresarlo otra manera, la forma actual de globalizaci&oacute;n est&aacute; abierta a la  transformaci&oacute;n, incluso si el reloj del d&iacute;a del juicio (&quot; logo&quot; del  Bolet&iacute;n de Cient&iacute;ficos At&oacute;micos) est&aacute; m&aacute;s bien cercano a la medianoche.</p>     <p>El  mundo en que vivimos se encuentra altamente interconectado. La  interconectividad de los pa&iacute;ses - o proceso de &quot;globalizaci&oacute;n&quot;, como  frecuentemente se le llama - se puede medir sin mucho esfuerzo diagramando las  maneras en las cuales el comercio, las finanzas, la comunicaci&oacute;n, los  contaminantes y la violencia, entre muchos otros factores, fluyen a trav&eacute;s de  las fronteras y circunscriben el bienestar de los pa&iacute;ses dentro de patrones  comunes<sup>18</sup>. Los  conductores profundos de este proceso ser&aacute;n operativos en el futuro previsible,  independientemente de la forma pol&iacute;tica exacta que tome la globalizaci&oacute;n. Entre  estos conductores est&aacute;n:</p>     <p>-  la estructura cambiante de las comunicaciones globales ligadas a la revoluci&oacute;n  en la tecnolog&iacute;a de la informaci&oacute;n (IT);    <br>   -  el desarrollo de mercados globales en bienes y servicios, conectado con la  nueva distribuci&oacute;n mundial de la informaci&oacute;n;    <br>   -  la presi&oacute;n de la migraci&oacute;n y el movimiento de personas, unida a cambios en los  patrones de demanda econ&oacute;mica, demograf&iacute;a y degradaci&oacute;n del medio ambiente;    <br>   -  el final de la Guerra Fr&iacute;a  y la difusi&oacute;n de valores de democracia y consumo por muchas de las regiones del  mundo, junto con algunas reacciones destacadas ante esto; y    <br>   -  el surgimiento de un nuevo tipo y forma de sociedad civil global, con la  cristalizaci&oacute;n de elementos de una opini&oacute;n p&uacute;blica global.</p>     <p>A  pesar de las fracturas y conflictos de nuestro tiempo, las sociedades se est&aacute;n  volviendo m&aacute;s interconectadas e interdependientes. Como resultado, los  desarrollos a nivel local - sean econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos o sociales - pueden  adquirir casi instant&aacute;neamente consecuencias globales y viceversa.<sup>19, 20</sup> Si  unimos esto a los avances cient&iacute;ficos en todos los campos, frecuentemente  difundidos al instante a trav&eacute;s de las redes globales de comunicaci&oacute;n, la arena  global se convierte en un extraordinario espacio potencial para el desarrollo  humano al igual que para la ruptura y destrucci&oacute;n por parte de individuos,  grupos o estados (todos los cuales pueden, en principio, aprender las lecciones  de la energ&iacute;a nuclear, la gen&eacute;tica, la bacteriolog&iacute;a y la conexi&oacute;n de computadoras  en red)<sup>21</sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El  segundo juego de fuerzas conductoras se puede sumar en dos frases: el Consenso  Econ&oacute;mico de Washington y la agenda de seguridad de Washington. Le doy una  mirada detallada a &eacute;stos en el <i>Pacto  Global</i> y el <i>Debate sobre la  Globalizaci&oacute;n</i><sup>22, 23</sup>. Cualquier valoraci&oacute;n de ellos debe  estar fundamentada en los problemas que cada uno busca resolver. Pero ellos no  son solamente conductores conectados en la forma espec&iacute;fica que toma la  globalizaci&oacute;n. Juntos, promulgan la opini&oacute;n de que se debe desconfiar de un rol  positivo del gobierno en &aacute;reas centrales de la vida socioecon&oacute;mica - desde la  regulaci&oacute;n del mercado hasta la prevenci&oacute;n de desastres - y que la aplicaci&oacute;n  sostenida de pol&iacute;tica y regulaci&oacute;n internacionalmente adjudicadas amenaza la  libertad, limita el crecimiento, impide el desarrollo y restringe lo bueno.  Desde luego, ninguna explica exhaustivamente las estructuras actuales de la  globalizaci&oacute;n, pero forman una parte central de sus circunstancias pol&iacute;ticas.</p>     <p>El  empuj&oacute;n del Consenso de Washington es para profundizar la liberalizaci&oacute;n  econ&oacute;mica y adaptar el dominio p&uacute;blico - local nacional y global - a las  instituciones y procesos que dirigen el mercado. Esto conlleva una pesada carga  de responsabilidad por la resistencia pol&iacute;tica com&uacute;n o voluntad para dirigirse  a &aacute;reas significativas del fracaso del mercado, incluidas:</p>     <p>-  El problema de las externalidades, tales como la degradaci&oacute;n ambiental  exacerbada por formas actuales de crecimiento econ&oacute;mico;    <br>   -  el desarrollo inadecuado de factores sociales no relacionados con el mercado,  los cuales por s&iacute; mismos pueden proporcionar un equilibrio efectivo entre  &quot;competici&oacute;n&quot; y &quot;cooperaci&oacute;n&quot; y as&iacute; asegurar un  abastecimiento suficiente de bienes p&uacute;blicos esenciales tales como la  educaci&oacute;n, transporte eficiente y buena salud; y     <br>   -  el subempleo o desempleo de recursos productivos en el contexto de la  existencia demostrable de una necesidad urgente y no satisfecha.</p>     <p>El  dejar que los mercados solos resuelvan problemas de generaci&oacute;n y distribuci&oacute;n  de recursos ignora las ra&iacute;ces profundas de muchas dificultades pol&iacute;ticas y  econ&oacute;micas, tales como las vastas asimetr&iacute;as de opciones de vida dentro de y  entre estados naciones, la erosi&oacute;n de la riqueza econ&oacute;mica de algunos pa&iacute;ses en  sectores como la agricultura y los textiles mientras que los mismos sectores  disfrutan de protecci&oacute;n y ayuda en otros, el surgimiento de flujos financieros  que r&aacute;pidamente pueden desestabilizar las econom&iacute;as nacionales, y el desarrollo  de problemas trasnacionales serios que involucran a los comunes globales. M&aacute;s  a&uacute;n, en tanto se hacen retroceder las fronteras de acci&oacute;n del estado o se  debilitan las capacidades de gobierno,  se incrementa el alcance de las fuerzas del mercado y recortan servicios que han ofrecido protecci&oacute;n a los m&aacute;s  vulnerables, as&iacute; las dificultades enfrentadas por los m&aacute;s pobres y los menos  poderosos - norte, sur, este y oeste - se ven exacerbadas.</p>     <p>En  suma, el Consenso de Washington ha debilitado la habilidad para gobernar -  local, nacional y globalmente - y erosionado la capacidad para proporcionar  bienes p&uacute;blicos urgentes. La libertad econ&oacute;mica ha sido abanderada a expensas  de la justicia social y la sostenibilidad ambiental, con da&ntilde;os a largo plazo  para ambas. Se ha confundido libertad econ&oacute;mica con efectividad econ&oacute;mica.  Incluso, las debilidades pol&iacute;ticas sistem&aacute;ticas del Consenso de Washington han  sido entremezcladas con las nuevas doctrinas de seguridad de Washington.</p>     <p>La  prisa por ir a la guerra en Irak en el 2003 le dio prioridad a una limitada  agenda de seguridad la cual se encuentra en el coraz&oacute;n de la nueva doctrina de  seguridad americana de guerra preventiva y unilateral. Esta agenda contradice  la mayor&iacute;a de los principios esenciales de la pol&iacute;tica internacional y los  acuerdos internacionales posteriores a 1945.<sup>24</sup> Tal  agenda deja de lado el respeto por las negociaciones pol&iacute;ticas abiertas entre  estados, al igual que la doctrina b&aacute;sica de la disuasi&oacute;n y las relaciones  estables entre los grandes poderes (o el balance del poder). Tenemos que  aceptar no s&oacute;lo la realidad de que un &uacute;nico pa&iacute;s disfruta de la supremac&iacute;a  militar a un nivel sin precedentes en la historia mundial, sino el hecho de que  puede usar esa supremac&iacute;a para responder unilateralmente a amenazas percibidas  (las cuales pueden no ser reales ni inminentes), y no tolerar rival alguno.</p>     <p>La  nueva doctrina tiene muchas implicaciones serias<sup>25</sup>.  Entre ellas se encuentran un regreso al viejo entendimiento realista de la  relaciones internacionales tal como, en el &uacute;ltimo an&aacute;lisis, &quot;guerra de  todos contra todos&quot;, en el cual los estados persiguen justamente sus  intereses nacionales libres de intentos por establecer l&iacute;mites  internacionalmente reconocidos (tales como la autodefensa o la seguridad  colectiva) en sus ambiciones. Pero si esta &quot;libertad&quot; le es  (peligrosamente) concedida a los Estados Unidos &iquest;por qu&eacute; no a Rusia, China,  India, Paquist&aacute;n, Corea del Norte, Ir&aacute;n y otros? No se puede afirmar  consistentemente que todos los estados obstruyan el que uno deba aceptar  l&iacute;mites sobre sus metas autodefinidas. Las imperfecciones de la ley internacional  y el multilateralismo se pueden asumir como una excusa para el posterior  despertar de las instituciones internacionales y los arreglos legales.</p>     <p>Ser&iacute;a  equivocado ligar las amenazas actuales al orden multilateral justamente a estos  conjuntos de pol&iacute;tica, y, espec&iacute;ficamente, a los cambios de pol&iacute;tica  introducidos por las administraciones Bush. En primer lugar, algunos elementos  del Consenso de Washington claramente van en contra de Bush. En segundo lugar,  el final de la Guerra Fr&iacute;a  y los inmensos cambios geopol&iacute;ticos que han ocurrido en su estela tambi&eacute;n  pueden conformar un factor geopol&iacute;tico clave. G. John Ikenberry ha formulado el  argumento de la siguiente manera: &quot;el ascenso de la posici&oacute;n de poder  unipolar de los Estados Unidos durante los a&ntilde;os noventas ha complicado la vieja  l&oacute;gica posguerra de cooperaci&oacute;n entre estados democr&aacute;ticos aliados. Las  ventajas del poder americano le hacen f&aacute;cil a &eacute;ste pa&iacute;s decirle no a otros  pa&iacute;ses o avanzar por cuenta propia&quot;<sup>26</sup>. En  conexi&oacute;n con el declive de los incentivos para los Estados Unidos hacia la  cooperaci&oacute;n multilateral se encuentran las divisiones al interior de Europa,  las cuales la hacen menos efectiva en promulgar un modelo alternativo de  gobierno global. El estado actual de las principales organizaciones e  instituciones del orden multilateral debe darse a conocer.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>GOBERNANZA GLOBAL:  TENDENCIAS CONTEMPOR&Aacute;NEAS DE LA SUPERFICIE</b>    <br> En  una encuesta del estado actual de los arreglos regionales y globales de  gobierno - la ONU,  la Uni&oacute;n Europea, y la OTAN, como los m&aacute;s  prominentes - Ikenberry ha sugerido que todos ellos se han debilitado. Para  citarlo de nuevo: &quot;hoy en d&iacute;a, la maquinaria de tiempos de la posguerra  est&aacute; descomposici&oacute;n. Ning&uacute;n l&iacute;der,  cuerpo internacional o grupo de estados habla con autoridad o convicci&oacute;n  sobre retos globales.&quot;<sup>27</sup> Esta  tambi&eacute;n es mi opini&oacute;n. El valor del sistema de Naciones Unidas ha sido  cuestionado y la legitimidad del Consejo de Seguridad ha sido desafiada, al  igual que lo han sido las pr&aacute;cticas trabajo de muchos cuerpos multilaterales.</p>     <p>Mientras  que la ONU  todav&iacute;a juega un rol efectivo y vital en el mantenimiento de la paz, la  mitigaci&oacute;n de desastres naturales y la protecci&oacute;n a los refugiados, entre otras  tareas, la guerra en Irak dej&oacute; en evidencia la debilidad del sistema de las  Naciones Unidas como veh&iacute;culo para la cooperaci&oacute;n en seguridad global y toma  colectiva de decisiones sobre el uso de la fuerza. El manejo del sistema de  Naciones Unidas tambi&eacute;n se encuentra bajo sospecha, con los esc&aacute;ndalos del  programa a petr&oacute;leo por alimentos en Irak a y las tropas de cascos azules en  &Aacute;frica implicadas en violencia sexual y abuso de menores. En septiembre de este  a&ntilde;o, los estados miembros de Naciones Unidas se reunieron para tratar de  establecer nuevas reglas e instituir reformas audaces. Pero fueron incapaces de  ponerse de acuerdo sobre una nueva gran visi&oacute;n y la cumbre fracas&oacute; en muchos  aspectos claves. (Volver&eacute; m&aacute;s tarde sobre estos asuntos). Como resultado, las  dificultades profundamente incrustadas del sistema de Naciones Unidas permanecen  sin resolver - la marginalizaci&oacute;n o susceptibilidad de la ONU a las agendas de los  estados m&aacute;s poderosos, las debilidades de muchas de sus operaciones de  cumplimiento de la ley (o ausencia de ellas), la insuficiencia de fondos de la  organizaci&oacute;n, las carencias de formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas de muchos reg&iacute;menes  ambientales (regionales y globales) y otras del mismo orden.</p>     <p>La  futura direcci&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea  tambi&eacute;n es altamente incierta. Existe un profundo sentido de inquietud en  Bruselas acerca de lo que los pr&oacute;ximos a&ntilde;os traer&aacute;n. Ansiosos acerca del  creciente &eacute;xito de econom&iacute;as de bajo costo,  principalmente China, India y Brasil, y acerca de si el modelo social  europeo puede sobrevivir en su forma actual, los votantes est&aacute;n expresando cada  vez m&aacute;s escepticismo tanto sobre la integraci&oacute;n europea como sobre su  ampliaci&oacute;n. El &quot;no&quot; de los franceses a la propuesta de la Constituci&oacute;n Europea  lo refleja parcialmente, al igual que lo hace el &quot;no&quot; alem&aacute;n - aunque  este &uacute;ltimo tambi&eacute;n se vio alimentado por una percepci&oacute;n de que la  &quot;cultura hu&eacute;sped&quot; alemana estaba bajo amenaza por parte de oleadas  hist&oacute;ricas de inmigraci&oacute;n. La capacidad de Europa para proyectar su alternativa  de &quot;poder blando&quot; frente al &quot;poder duro&quot; de los Estados  Unidos parece fr&aacute;gil, como fr&aacute;gil parece su capacidad para desempe&ntilde;ar un papel  m&aacute;s activo en el liderazgo global. En ausencia de la unidad negativa que  proporcionaba la Guerra   Fr&iacute;a, las viejas rivalidades pol&iacute;ticas extranjeras y las  diferencias entre los grandes estados se est&aacute;n reafirmando a s&iacute; mismas<sup>28</sup>, y  la actual generaci&oacute;n de l&iacute;deres parece tanto parte del creciente atolladero  como de su soluci&oacute;n: la autoridad del primer ministro ingl&eacute;s Tony Blair  consumida por su alianza con George W. Bush; la reputaci&oacute;n del presidente  franc&eacute;s Jacques Chirac erosionada a lo largo del tiempo; Gerhard Schroeder ha  sido reemplazado por la nueva canciller alemana Angela Merkel, quien est&aacute;  debilitada por limitaciones partidistas; al primer ministro espa&ntilde;ol a Jos&eacute; Lu&iacute;s  Rodr&iacute;guez Zapatero todav&iacute;a se le ve muy joven; y as&iacute; sucesivamente. Agreguemos  a esto el limitado impacto del proceso de Lisboa<a href="#(3)">(3)</a> y  los resultados por lo menos mixtos del Pacto de Estabilidad y Crecimiento; y  queda claro que el modelo europeo, por toda su extraordinaria innovaci&oacute;n y  progreso, est&aacute; sufriendo algo as&iacute; como una crisis de identidad<sup>29</sup>.</p>     <p>Mientras  las instituciones econ&oacute;micas multilaterales todav&iacute;a est&aacute;n funcionando (aunque la Organizaci&oacute;n Mundial  del Comercio (OMC) enfrenta una prueba cr&iacute;tica en cuanto a si la ronda de Doha  se puede llevar a feliz t&eacute;rmino), muchas de las instituciones multilaterales  que coordinan las actividades de los Estados Unidos, la Uni&oacute;n Europea y  otros estados importantes lucen m&aacute;s d&eacute;biles ahora: la OTAN, el Grupo de los Ocho  (G8) y el control de armas fundamentado en tratados, entre otros. Desde el 11  de septiembre de 2001 el futuro de la   OTAN se ha visto nublado. El redespliegue global de fuerzas y  divisiones norteamericanas en Europa por encima de las condiciones para el uso  de las tropas de la OTAN  ha hecho que el papel de la OTAN  se vuelva cada vez m&aacute;s incierto. El G8 siempre ha sido algo as&iacute; como una tienda  para charlar m&aacute;s que un veh&iacute;culo de acci&oacute;n colectiva, y hoy en d&iacute;a sus  reuniones parecen tener un impacto duradero m&iacute;nimo, si es que hay alguno. Tony  Blair tuvo &eacute;xito en utilizar la reuni&oacute;n del G8 de mediados del 2005 para  enfocarse en &Aacute;frica, pero la pregunta que queda abierta es cu&aacute;nto de todo esto  ser&aacute; duradero. Los acuerdos sobre armas como el Tratado de no Proliferaci&oacute;n  (NPT) est&aacute;n en crisis. Los Estados Unidos han ignorado sus obligaciones en el  NPT, y su anuncio de que crear&iacute;a una nueva generaci&oacute;n a de misiles t&aacute;cticos  &quot;anti-refugio&quot; ha introducido nuevos niveles de incertidumbre acerca  de los riesgos nucleares. Adem&aacute;s, los Estados Unidos han ignorado el Protocolo  III sobre el Uso de Armas Incendiarias de la Convenci&oacute;n de Ginebra  de 1980 sobre Armas no Convencionales (y, discutiblemente, la Convenci&oacute;n de Armas  Qu&iacute;micas de 1993) al desplegar f&oacute;sforo blanco en Falluja, &aacute;rea de Irak con  concentraci&oacute;n de poblaci&oacute;n civil, a finales del 2005.</p>     <p>Contra  estos crecientes desaf&iacute;os del sistema multilateral de la posguerra, uno podr&iacute;a  anteponer el flujo global de apoyos para la campa&ntilde;a de alivio posterior al  desastre del tsunami en Asia en diciembre del 2004. Pero seis meses despu&eacute;s del  tsunami, muchos pa&iacute;ses no han pagado completamente su apoyo comprometido (por  ejemplo, EE.UU. hab&iacute;a pagado 43%, Canad&aacute;  37% y Australia 20%) y las peticiones de asistencia a Naciones Unidas  para N&iacute;ger (donde 5 millones de personas enfrentan la hambruna) y Malawi (donde  5 millones enfrentan la hambruna) han sido en gran parte ignoradas<sup>30</sup>.</p>     <p>El  orden multilateral de la posguerra est&aacute; en dificultades. Con el resurgimiento  de los nacionalismos y el unilateralismo de la pol&iacute;tica exterior norteamericana,  el desorden de los Estados Unidos y la creciente seguridad de China, India y  Brasil en los foros econ&oacute;micos mundiales, las placas tect&oacute;nicas de la pol&iacute;tica  parece que se est&aacute;n moviendo. Se necesita una toma de decisiones globales  efectiva y responsable sobre un amplio espectro de desaf&iacute;os globales y, a&uacute;n  as&iacute;, la capacidad colectiva para enfrentar &eacute;stos asuntos queda en serias dudas.</p>     <p><b>PROBLEMAS Y DILEMAS  EN LA SOLUCI&Oacute;N DE PROBLEMAS GLOBALES</b>    <br> El  campo de la geopol&iacute;tica contempor&aacute;nea es meramente un residuo, aunque  significativo. Previo a ello, subyaci&eacute;ndolo y restringi&eacute;ndolo se encuentran los  l&iacute;mites del arreglo mismo de la posguerra y el v&iacute;nculo institucional del orden  un multilateral. Hay que destacar cuatro problemas profundamente arraigados.</p>     <p>En  primera instancia, no existe una divisi&oacute;n clara de funciones entre la mir&iacute;ada  de agencias gubernamentales internacionales; las funciones frecuentemente se  superponen, los mandatos a menudo entran en conflicto, las metas y objetivos  con frecuencia se vuelven difusos. Existe una cantidad de organizaciones e  instituciones que compiten y se sobreponen, todas las cuales tienen alguna  apuesta en cuanto a darle forma a distintos sectores de la pol&iacute;tica p&uacute;blica  global. A este respecto, por ejemplo, el &aacute;rea de la salud y la pol&iacute;tica social,  donde el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organizaci&oacute;n Mundial  de la Salud  (OMS) frecuentemente manejan prioridades distintas u opuestas.<sup>31</sup> Ese  tambi&eacute;n es el caso, m&aacute;s espec&iacute;ficamente, en el &aacute;rea de tratamientos para el  HIV/SIDA, donde la OMS,  el Fondo Global, UN AIDS, el G1 (es decir, los Estados Unidos) y muchos otros  intereses rivalizan para darle forma al cuidado de salud reproductiva y las  pr&aacute;cticas sexuales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Reflexionando  sobre las dificultades de la cooperaci&oacute;n entre agencias durante su &eacute;poca como  Director General de la OMC,  Mike Moore escribi&oacute; que &quot;un buen comienzo ser&iacute;a tener mayor coherencia  entre las numerosas agencias que reciben billones de d&oacute;lares de los  contribuyentes... esta falta de coherencia afecta su credibilidad colectiva,  frustra a sus donantes y propietarios y genera cinismo en el p&uacute;blico... la  lista de instituciones es desconcertante... nuestro mundo interdependiente  tiene que encontrar mecanismos para integrar sus necesidades comunes&quot;<sup>32</sup>.</p>     <p>Un  segundo grupo de dificultades se relaciona con la inercia encontrada en el  sistema de las agencias internacionales, por la incapacidad de &eacute;stas para  desarrollar soluciones a problemas colectivos en tanto que se enfrentan a  desacuerdos sobre los medios, objetivos, costos y cosas por el estilo. Esto  frecuentemente lleva a una situaci&oacute;n donde, como se mencion&oacute; previamente, el  costo de la inacci&oacute;n es mayor que costos de emprender acciones. Bill Gates,  presidente de Microsoft, recientemente se refiri&oacute; a los esfuerzos del mundo  desarrollado para detener la malaria como &quot;una desgracia&quot;. La malaria  causa un estimado de 500 millones de brotes de la enfermedad al a&ntilde;o, mata a un  ni&ntilde;o africano cada 30 segundos y cuesta un estimado de 12 billones al a&ntilde;o en  ingresos perdidos, y, a&uacute;n as&iacute;, la inversi&oacute;n en toldillos tratados con  insecticida y otras formas de tratamiento protector ser&iacute;a solamente una  fracci&oacute;n de esta. El fracaso en actuar decisivamente frente a problemas  globales urgentes no solamente mezcla los costos de manejo de los problemas en  el largo plazo, sino que puede reforzar una percepci&oacute;n ampliamente extendida de  que estas agencias no s&oacute;lo son ineficientes sino irresponsables e injustas<sup>33</sup>.</p>     <p>A  un tercer grupo de problemas emerge como resultado de temas que involucran la  distinci&oacute;n entre lo dom&eacute;stico y lo extranjero<sup>34</sup>. Un  n&uacute;mero creciente de problemas se puede caracterizar como interdom&eacute;sticos - esto  es, problemas que cruzan lo internacional y lo dom&eacute;stico. Estos son, con  frecuencia, insuficientemente entendidos, asumidos o enfrentados. Hay una  carencia fundamental de propiedad de los problemas globales a nivel global.  Est&aacute; lejos de ser claro cu&aacute;les problemas p&uacute;blicos globales - tales como el  calentamiento global o la p&eacute;rdida de biodiversidad - son responsabilidad de  cu&aacute;les agencias internacionales. La fragmentaci&oacute;n institucional y la  competencia conducen no s&oacute;lo al problema de las jurisdicciones superpuestas  entre agencias, sino tambi&eacute;n a aquel de los temas que quedan divididos entre  agencias. Este &uacute;ltimo problema tambi&eacute;n va a quedar al descubierto entre el  nivel global y los gobiernos nacionales.</p>     <p>El  cuarto grupo de dificultades se relaciona con un d&eacute;ficit de responsabilidad,  ligado asimismo a dos problemas interrelacionados: los desequilibrios de poder  entre estados y aquellos entre estados y actores no estatales en el moldeo y la  elaboraci&oacute;n de la pol&iacute;tica p&uacute;blica global. Los cuerpos multilaterales necesitan  ser totalmente representativos de los estados involucrados en ellos, y  raramente lo son. Adem&aacute;s, debe haber arreglos en el respectivo lugar para  emprender di&aacute;logos y consulta entre el estado y los actores no estatales, y  estas condiciones s&oacute;lo est&aacute;n parcialmente dadas en los cuerpos multilaterales  de toma de decisiones. Investigando este problema, Inge Kaul y sus asociados en  el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP) han expresado la  opini&oacute;n de que &quot;los desequilibrios entre estados al igual que aquellos  entre el estado y los actores no estatales no siempre son f&aacute;ciles de detectar,  porque en muchos casos el problema no es meramente un asunto cuantitativo - de  que todas las partes tengan una silla en la mesa de negociaciones&quot;. El  problema principal es frecuentemente cualitativo, a saber, &quot;qu&eacute; tan bien  representados est&aacute;n los distintos interesados&quot;<sup>35</sup>.  Tener una silla en la mesa de negociaci&oacute;n en una organizaci&oacute;n  intergubernamental importante (IGO) o en una conferencia mayor no asegura la  representaci&oacute;n efectiva. Porque incluso si hay paridad de la representaci&oacute;n  formal, es frecuente el caso de que los pa&iacute;ses desarrollados tengan grandes  delegaciones equipadas con amplia pericia t&eacute;cnica y negociadora, mientras que  pa&iacute;ses m&aacute;s pobres en v&iacute;as de desarrollo frecuentemente dependen de delegaciones  de una persona, o incluso tienen que depender de compartir a un delegado. Las  dificultades que se presentan van desde la subrepresentaci&oacute;n significativa de  pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo en agencias tales a como el FMI - donde 24 pa&iacute;ses  industrializados ostentan entre 10 y 11 esca&ntilde;os en el comit&eacute; ejecutivo mientras  42 pa&iacute;ses africanos s&oacute;lo tienen dos - hasta problemas que resultan de la  incapacidad para desarrollar pericia negociadora y t&eacute;cnica suficientemente  substancial incluso en procesos de toma de decisiones de una persona por pa&iacute;s<sup>36, 37, 38</sup>. De  igual manera, muchas personas son representantes de intereses en problemas  pol&iacute;ticos globales que los afectan, pero permanecen excluidas de las  instituciones pol&iacute;ticas, por lo cual se necesitan estrategias para enfrentar  estos problemas.    <br>   En  la base de esas dificultades institucionales se encuentran el colapso de la  simetr&iacute;a y la congruencia entre los generadores de las decisiones y los que las  toman<sup>39</sup>. El  punto ha sido muy bien articulado recientemente por Kaul y sus asociados en su  trabajo sobre los bienes p&uacute;blicos globales. Ellos hablan acerca del olvidado  principio de <i>equivalencia</i><sup>40</sup>. Este principio sugiere que la  cobertura de los beneficios y costos de un bien deber&iacute;a ser aparejada con la  cobertura de la jurisdicci&oacute;n en la cual se toman las decisiones sobre ese bien.  En su forma m&aacute;s simple, el principio sugiere que aquellos que se encuentran  significativamente afectados por un bien o mal global deber&iacute;an poder decir algo  en cuanto a su provisi&oacute;n o regulaciones. Sin embargo, con mucha frecuencia, se  presenta un colapso de &quot;equivalencia&quot; entre los que generan las  decisiones y los tomadores de decisiones, entre los que generan las decisiones  y los interesados, y entre los insumos y los resultados del proceso de toma de  decisiones. Para tomar algunos ejemplos corrientes: una decisi&oacute;n de permitir la  &quot;tala&quot; de bosques lluviosos (la cual librera di&oacute;xido de carbono a la  atm&oacute;sfera) puede contribuir al da&ntilde;o ecol&oacute;gico m&aacute;s all&aacute; de las fronteras que  formalmente limitan la responsabilidad de un determinado grupo de tomadores de  decisi&oacute;n. Una decisi&oacute;n de construir plantas nucleares cerca de las fronteras de  un pa&iacute;s vecino es una decisi&oacute;n que probablemente se toma sin consultar a  aquellos del pa&iacute;s o pa&iacute;ses cercanos, a pesar de los muchos riesgos para ellos.    <br> Como  resultado, enfrentamos los desaf&iacute;os de: </p> <ul>       <li>Aparear  c&iacute;rculos de involucrados y generadores de decisi&oacute;n, para crear oportunidades  para todos los que tienen algo que decir acerca de los bienes p&uacute;blicos globales  que afectan sus vidas;</li>       <li>sistematizar  el financiamiento de los bienes p&uacute;blicos globales, para tener derecho a  incentivos y asegurar los recursos p&uacute;blicos y privados para estos bienes; y</li>       <li>ampliar  las fronteras, sectores, y grupos de actores, para sostener la interacci&oacute;n  institucional y crear espacio para pol&iacute;tica de emprendimiento y administraci&oacute;n  estrat&eacute;gica de los problemas<sup>41</sup>.</li>     </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los  fracasos o las insuficiencias en los procesos pol&iacute;ticos globales frecuentemente  son el resultado de la desigualdad entre los c&iacute;rculos generadores de decisiones  creados en las arenas internacionales y la gama de interesados circundantes  asociados con bienes o males p&uacute;blicos espec&iacute;ficos. &quot;El reto consiste en  alinear los c&iacute;rculos de aquellos a quienes se les debe consultar (o tomar parte  en la toma de decisi&oacute;n) con la gama de interesados circundantes del bien bajo  negociaci&oacute;n&quot;<sup>42</sup>.</p>     <p><b>FORTALECIENDO LA GOBERNANZA GLOBAL</b>    <br> La  restauraci&oacute;n de la asimetr&iacute;a y la congruencia entre los generadores de decisi&oacute;n  y los tomadores de decisi&oacute;n, y la inclusi&oacute;n del principio de equivalencia  requieren de un fortalecimiento de la gobernanza global y una decisi&oacute;n de  enfrentar los desaf&iacute;os institucionales antes mencionados y l&iacute;neas defectuosas  que se presentan en la aplicaci&oacute;n de gobernanza global. En primer lugar, esta  agenda se puede pensar como compuesta por tres dimensiones interrelacionadas:  promoci&oacute;n de acciones estatales coordinadas para enfrentar los problemas  comunes; reforzamiento de aquellas instituciones internacionales que pueden  funcionar eficientemente; y desarrollo de normas y procedimientos  multilaterales de cohesi&oacute;n en todos los poderes, peque&ntilde;os y grandes, dentro de  un marco multilateral<sup>43</sup>.  &iquest;Pero para hacer exactamente qu&eacute;? No puede ser para perseguir m&aacute;s de lo que ya  hemos perseguido, a saber, los desencajados y da&ntilde;inos paquetes de pol&iacute;tica del  Consenso de Washington y las doctrinas de seguridad de Washington. En realidad,  ambos necesitan ser reemplazados por un marco de pol&iacute;tica que:</p>     <p>*  estimule y sostenga la enorme mejor&iacute;a de la productividad y riqueza que el  mercado global y la tecnolog&iacute;a contempor&aacute;nea hacen posibles;    <br>   *  se dirija a los extremos de la pobreza y asegure que los beneficios sean  compartidos justamente;    <br>   *  cree autopistas de &quot;voz&quot;, de deliberaci&oacute;n y toma democr&aacute;tica de  decisiones en los dominios p&uacute;blicos regionales y globales;    <br>   *  ubique la sostenibilidad ambiental en el centro de la gobernanza global; y    <br>   *  provea seguridad internacional que se comprometa con las causas al igual que  con los cr&iacute;menes del terrorismo, la guerra y los estados fallidos.</p>     <p>Al  enfoque que propende por el logro de estas tareas lo llamo &quot;globalizaci&oacute;n  social democr&aacute;tica&quot; y una &quot;agenda de seguridad humana&quot;.</p>     <p>El  Consenso de Washington necesita ser reemplazado por una visi&oacute;n m&aacute;s amplia de  instituciones y enfoques pol&iacute;ticos. La filosof&iacute;a de mercado liberal ofrece una  visi&oacute;n muy estrecha, y pistas para una visi&oacute;n alternativa se pueden encontrar  en una vieja rival - la democracia social<sup>44, 45</sup>.  Tradicionalmente, los socialdem&oacute;cratas han buscado desplegar las instituciones  democr&aacute;ticas de pa&iacute;ses particulares en nombre de un proyecto particular; ellos  han aceptado que los mercados son centrales para la generaci&oacute;n del bienestar  econ&oacute;mico, pero reconocen que en ausencia de una regulaci&oacute;n apropiada sufren  serias imperfecciones, especialmente la generaci&oacute;n de riesgos no deseados para  sus ciudadanos y una distribuci&oacute;n inequitativa de esos riesgos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La  democracia social a nivel del estado naci&oacute;n significa apoyar los mercados  libres al mismo tiempo que se insiste en un marco de valores compartidos y  pr&aacute;cticas institucionales comunes. A nivel global significa perseguir una  agenda econ&oacute;mica que combina la libertad de los mercados, programas de  reducci&oacute;n de la pobreza y la protecci&oacute;n de los vulnerables. M&aacute;s a&uacute;n, esta  agenda se debe perseguir mientras se garantiza, por un lado, que los diferentes  pa&iacute;ses tengan la libertad que necesitan para experimentar sus propias  estrategias de inversi&oacute;n y recursos y, al mismo tiempo, que las elecciones de  pol&iacute;tica dom&eacute;stica apoyen est&aacute;ndares universales b&aacute;sicos (incluidos los  derechos humanos y la protecci&oacute;n del medio ambiente). La pregunta es: &iquest;c&oacute;mo  pueden coexistir la autodeterminaci&oacute;n, los mercados y los est&aacute;ndares  universales esenciales?</p>     <p>Para  empezar, se deben tender puentes entre la ley econ&oacute;mica internacional y la ley  de Derechos Humanos, entre la ley comercial y la ley ambiental, y entre la soberan&iacute;a  del estado y la ley transnacional<sup>46</sup>. Lo  que se necesita no es solamente la firme promulgaci&oacute;n de Derechos Humanos y  acuerdos ambientales existentes y la clara articulaci&oacute;n de &eacute;stos con los  c&oacute;digos &eacute;ticos de industrias particulares (donde ellas existan o se puedan  desarrollar), sino tambi&eacute;n la introducci&oacute;n de nuevos t&eacute;rminos de referencia  dentro de las normas o leyes b&aacute;sicas de libre mercado y el sistema comercial.  Existen precedentes, por ejemplo, en el cap&iacute;tulo social del Acuerdo Europeo de  Maastricht o el intento de atacar las condiciones laborales y ambientales del  r&eacute;gimen del Tratado de Libre Comercio de Norteam&eacute;rica (NAFTA).</p>     <p>Finalmente,  hay tres transformaciones interrelacionadas en juego. La primera involucrar&iacute;a  el vincular a compa&ntilde;&iacute;as en la promoci&oacute;n de los principios universales de las  Naciones Unidas (tal como el Compacto Global de la ONU lo hace actualmente). Con  tal de que esto condujera a la inclusi&oacute;n de los Derechos Humanos y los  est&aacute;ndares ambientales en las pr&aacute;cticas corporativas, este ser&iacute;a a un paso  significativo hacia delante. Pero si esto ha de ser algo m&aacute;s que una iniciativa  voluntaria, vulnerable a ser dejada de  lado o ignorada, entonces necesita ser elaborada de forma conveniente dentro de  un cuadro de normas codificadas y obligatorias. Un segundo grupo de  transformaciones involucrar&iacute;a, por lo tanto, la inclusi&oacute;n de c&oacute;digos, normas y  procedimientos revisados - en salud, trabajo infantil, actividad sindical,  protecci&oacute;n ambiental, consulta a los involucrados y gobernanza corporativa -  dentro de los art&iacute;culos de asociaci&oacute;n y t&eacute;rminos de referencia de  organizaciones econ&oacute;micas y agencias de comercio. Los grupos y asociaciones del  dominio econ&oacute;mico tendr&iacute;an que adoptar, dentro de su propio modus operandi, una  estructura de reglas, procedimientos y pr&aacute;cticas compatibles con requerimientos  sociales universales, si es que los &uacute;ltimos han de prevalecer. Esto requerir&iacute;a  un nuevo tratado internacional, estableciendo elementos de jurisdicci&oacute;n  universal y m&eacute;todos claros de cumplimiento de las leyes. (Desde luego,  estructuras regulatorias pobremente designadas pueden poner en riesgo los  niveles de empleo, pero pa&iacute;ses con fuertes tradiciones socialdem&oacute;cratas, sobre  todo los pa&iacute;ses escandinavos, muestran que es posible ser al mismo tiempo  amistoso hacia la empresa y orientado al bien com&uacute;n).</p>     <p>Existen  muchas objeciones posibles a tal esquema. Sin embargo, la mayor&iacute;a de ellas est&aacute;  fuera de lugar<sup>47</sup>. El marco de los Derechos  Humanos y los valores ambientales es leg&iacute;timo, preocupado por la igual libertad  y las posibilidades de desarrollo de todos los seres humanos. Pero no se puede  implementar sin un tercer grupo de transformaciones, enfocadas hacia los casos  m&aacute;s urgentes de sufrimiento y da&ntilde;o econ&oacute;mico. Sin este compromiso, la defensa  de tales est&aacute;ndares puede descender al nivel de meras intenciones muy altas, lo  cual fracasa en perseguir los cambios socioecon&oacute;micos que son una parte  necesaria de tal compromiso.</p>     <p>M&iacute;nimamente,  esto significa que las pol&iacute;ticas de desarrollo deben estar dirigidas a promover  el &quot;desarrollo de espacios&quot; necesarios para el comercio nacional y  los incentivos industriales (incluidos la protecci&oacute;n de los ni&ntilde;os en la  industria), la construcci&oacute;n de sectores p&uacute;blicos robustos para nutrir la  reforma legal y pol&iacute;tica, el desarrollo transparente de instituciones pol&iacute;ticas  responsables, la garant&iacute;a de inversiones a largo plazo en salud, capital humano  e infraestructura f&iacute;sica, el desaf&iacute;o a  las asimetr&iacute;as de acceso al mercado global, y la garant&iacute;a del  secuenciamiento de la integraci&oacute;n del mercado global dentro de un marco de  reglas globales justas para el comercio de las finanzas. M&aacute;s a&uacute;n, esto  significa eliminar la deuda no sostenible, buscando maneras de revertir la fuga  de recursos de capital neto del sur hacia el norte, y la creaci&oacute;n de nuevos  medios financieros con prop&oacute;sitos de desarrollo. Adem&aacute;s, si tales medidas fueran combinadas con por impuesto (Tobin)  sobre la producci&oacute;n de mercados financieros, y/o por impuesto al consumo de  combustibles f&oacute;siles, y/o de cambios en  las prioridades del gasto militar (que actualmente se mueve por los $900  billones anuales, globalmente) hacia el alivio de necesidades severas (las  cantidades directas de ayuda solamente est&aacute;n en unos $50 billones por a&ntilde;o,  globalmente), entonces el contexto de desarrollo de los estados-naci&oacute;n de  occidente y el norte podr&iacute;a empezar a acomodarse a aquellas naciones que luchan  por sobrevivir y por un m&iacute;nimo de bienestar.</p>     <p>El  cambio en la agenda de globalizaci&oacute;n por el cual estoy propendiendo - en pocas  palabras, un movimiento desde la globalizaci&oacute;n liberal hacia la socialdem&oacute;crata  - tendr&iacute;a compensaciones para las preocupaciones de seguridad m&aacute;s urgentes de  hoy en d&iacute;a. Al centro de este argumento se encuentra la necesidad de conectar  las agendas de seguridad y de derechos humanos y ponerlas dentro de un marco  internacional coherente. Este es el segundo aspecto de la pol&iacute;tica global:  reemplazar las doctrinas de seguridad de Washington. Si los pa&iacute;ses  desarrollados quieren un movimiento r&aacute;pido en el establecimiento de c&oacute;digos legales  globales que mejorar&aacute; la seguridad y asegurar&aacute; la acci&oacute;n contra las amenazas  del terrorismo, entonces necesitan ser parte de un proceso m&aacute;s amplio de  reforma que aborde la inseguridad de la vida que se experimenta en las  sociedades en desarrollo. A lo largo del mundo en desarrollo o su gran mayor&iacute;a,  las discusiones de justicia con respecto al gobierno y terrorismo no son vistas  como una prioridad propia, y es poco probable que sean percibidas como  preocupaciones leg&iacute;timas a menos que est&eacute;n conectadas con temas humanitarios  fundamentales enraizados en el bienestar econ&oacute;mico y social, tales como la  educaci&oacute;n b&aacute;sica, el agua potable y el  saneamiento p&uacute;blico. En consideraci&oacute;n est&aacute; lo que yo llamo un nuevo &quot;pacto  global&quot; o, como recientemente lo expres&oacute; el Panel de Alto Nivel para  Reforma de la ONU,  un nuevo &quot;gran pacto&quot;<sup>48, 49</sup>.</p>     <p>Espec&iacute;ficamente,  lo que se necesita es unir las agendas de seguridad y de derechos humanos en la  ley internacional; reformar el Consejo de Seguridad de la ONU para incrementar  legitimidad de la intervenci&oacute;n armada, con pruebas de inicio cre&iacute;bles; corregir  el ya obsoleto arreglo geopol&iacute;tico de 1945 como base de la toma de decisiones  en el Consejo de Seguridad y extender la representaci&oacute;n a todas las regiones  sobre una base igual y justa; expandir el &aacute;mbito del Consejo de Seguridad o  crear un Consejo de Seguridad Social y  Econ&oacute;mica paralelo para examinar y, cuando sea necesario, intervenir en la  completa gama de crisis humanas (f&iacute;sicas, sociales, biol&oacute;gicas, ambientales)  que pueden amenazar la obra humana; y fundar a una Organizaci&oacute;n Ambiental  Mundial que promueva la implementaci&oacute;n de los acuerdos y tratados ambientales  existentes, y cuya misi&oacute;n ser&iacute;a asegurar que los sistemas comerciales y  financieros del mundo sean compatibles con el uso sostenible de los recursos  planetarios. &iexcl;Este ser&iacute;a en realidad un gran pacto!</p>     <p>Desde  luego, hay que admitir que el momento de perseguir esta agenda se ha dejado  pasar, marcado por los l&iacute;mites de la   Cumbre de la ONU  en septiembre de 2005 y por el &quot;voto negativo&quot; sobre la Constituci&oacute;n Europea.  Pero en la cumbre se hizo alg&uacute;n progreso en cuanto a derechos humanos (con un  acuerdo en principio para crear un Consejo de los Derechos Humanos),  administraci&oacute;n de la ONU  (con un compromiso para fortalecer mecanismos de responsabilidad interna),  generaci&oacute;n de paz (con el establecimiento de una Comisi&oacute;n a para la Generaci&oacute;n de Paz), y  la aceptaci&oacute;n de la &quot;responsabilidad de proteger&quot; a aquellos que  enfrentan graves riesgos, independientemente de las fronteras.<sup>50</sup> Y  existe alguna medida de acuerdo acerca de lo que se necesita hacer en el &aacute;rea  de reforma de la ONU,  lo cual se puede evidenciar comparando el Panel de Alto Nivel sobre <i>un mundo m&aacute;s seguro</i> con el informe del  Congreso de Estados Unidos presentado por el congresista Newt Gingrich y el  senador George Mitchell<sup>51, 52</sup>.</p>     <p>Pero  incluso si el momento se ha dejado pasar, no se ha perdido. El Consenso de  Washington y las doctrinas de seguridad de Washington est&aacute;n fallando - el  fundamentalismo de mercado y el unilateralismo han cavado sus propias tumbas<sup>53, 54</sup>. Los  pa&iacute;ses en desarrollo m&aacute;s exitosos en el mundo (entre ellos China, India,  Vietnam y Uganda) lo son por que no han seguido la agenda del Consenso de  Washington<sup>55</sup>, y los conflictos que han  sido m&aacute;s exitosamente difundidos (los Balcanes, Sierra Leona, Liberia y Sri  Lanka) son aquellos que se han beneficiado del apoyo multilateral concentrado y  de una agenda de seguridad humana<sup>56</sup>. He  aqu&iacute; claves claras en cuanto a c&oacute;mo proceder y c&oacute;mo construir alternativas  tanto al Consenso de Washington como a las doctrinas de seguridad de  Washington.</p>     <p><b>GOBERNANZA GLOBAL Y LA CUESTI&Oacute;N DEMOCR&Aacute;TICA</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Las  reflexiones desarrolladas hasta ahora son acerca de dar pasos hacia la  solidaridad, democracia, justicia y efectividad de la pol&iacute;tica despu&eacute;s de que  las fallas de la pol&iacute;tica actual han tenido repercusiones negativas. Sin  embargo, los problemas actuales de gobernanza global necesitan un horizonte de  tiempo m&aacute;s largo. Los problemas de democracia y justicia s&oacute;lo ser&aacute;n resueltos  institucionalmente si alcanzamos los l&iacute;mites estructurales de los arreglos  pol&iacute;ticos globales presentes, l&iacute;mites que se pueden resumir como &quot;el  realismo ha muerto&quot; o, para decirlo en forma m&aacute;s moderada, la <i>raison d&acute;&eacute;tat</i> debe reconocer su propio  lugar.</p>     <p>Tradicionalmente,  la tensi&oacute;n entre la esfera de los generadores de decisi&oacute;n y los tomadores  decisi&oacute;n se ha resuelto gracias a la idea de la comunidad pol&iacute;tica - la  comunidad circunscrita, territorialmente limitada, en la cual los generadores  de decisi&oacute;n y los tomadores de decisi&oacute;n crean procesos e instituciones para  resolver el problema de la responsabilidad. Durante el periodo en el cual los  estados naci&oacute;n estaban siendo forjados, se pod&iacute;a asumir la idea de un engranaje  estrecho entre la geograf&iacute;a, el poder pol&iacute;tico y la democracia. Parec&iacute;a forzoso  que el poder pol&iacute;tico, la soberan&iacute;a, la democracia y la ciudadan&iacute;a estuvieran  simple y convenientemente delimitadas por el espacio territorial.<sup>57</sup> Pero  &eacute;ste ya no es el caso. La globalizaci&oacute;n, la gobernanza global y los desaf&iacute;os  globales dan origen a problemas que tienen que ver con la esfera de la  democracia y con una jurisdicci&oacute;n de la democracia, dado que la relaci&oacute;n entre  los generadores de decisi&oacute;n y los tomadores de decisi&oacute;n no es necesariamente  sim&eacute;trica o congruente con respecto a territorio.</p>     <p>El  principio de la inclusi&oacute;n de todos frecuentemente es visto en la teor&iacute;a  democr&aacute;tica como el medio conceptual para ayudar a clarificar el criterio  fundamental para determinar las fronteras propias alrededor de aquellos que  deber&iacute;an estar involucrados en los dominios de una toma de decisi&oacute;n particular  y aquellos que deber&iacute;an ser responsables frente a un grupo particular de  personas, y por qu&eacute;. En su forma m&aacute;s simple, establece que aquellos  significativamente afectados por las decisiones p&uacute;blicas, problemas o procesos,  deber&iacute;an tener una oportunidad igual, directa o indirectamente a trav&eacute;s de  delegados o representantes elegidos, para influenciar y darles forma. Aquellos  afectados por las decisiones p&uacute;blicas tienen que poder decir algo en el  proceso. Pero la pregunta hoy en d&iacute;a tiene que ver con c&oacute;mo la noci&oacute;n de  &quot;significativamente afectados&quot; se debe entender cuando la relaci&oacute;n  entre los generadores de decisi&oacute;n y los tomadores de decisi&oacute;n es parcialmente  m&aacute;s compleja - cuando, esto es, las decisiones afectan a personas por fuera de  una entidad democr&aacute;tica circunscrita, c&oacute;mo es el caso, por ejemplo, con los  subsidios agr&iacute;colas, las normas que gobiernan la investigaci&oacute;n de c&eacute;lulas madre  y las emisiones de carb&oacute;n. En una era de interconectividad global, &iquest;ante qui&eacute;n  deber&iacute;an ser responsables los tomadores de decisi&oacute;n? La respuesta es, de hecho,  no tan directa. Como Robert Keohane ha expresado, &quot;ser afectado no puede  ser suficiente para generar una reclamaci&oacute;n v&aacute;lida. Si as&iacute; fuera, virtualmente  nada se podr&iacute;a haber hecho, dado que habr&iacute;a tantos requisitos para consultar e  incluso puntos para veto.<sup>58</sup>Este  es un problema dif&iacute;cil de analizar. El asunto se vuelve un poco m&aacute;s sencillo de  abordar si el principio de todos los afectados est&aacute; directamente conectado con  la idea del impacto sobre las necesidades o intereses de las personas.</p>     <p>Si  pensamos en el impacto de fuerzas poderosas sobre las vidas de las personas,  entonces el impacto se puede dividir en tres categor&iacute;as: fuerte, moderado y  d&eacute;bil. Por fuerte hago referencia a necesidades o intereses vitales que son  afectados (desde la salud hasta la vivienda), con consecuencias fundamentales  para la esperanza de vida de las personas. Por moderado me refiero a  necesidades que son afectadas de una forma tal que la capacidad de las personas  para participar en su comunidad (en actividades econ&oacute;micas, culturales y  pol&iacute;ticas) est&aacute; en cuesti&oacute;n. Aqu&iacute; est&aacute; en riesgo la calidad de las  posibilidades de vida. Por d&eacute;bil hago referencia a un impacto sobre estilos de  vida particulares o la gama de elecciones de consumo disponibles (desde ropa  hasta m&uacute;sica). Estas categor&iacute;as no son camisa de fuerza, pero proporcionan una  gu&iacute;a &uacute;til para las siguientes cuestiones:</p>     <p>*  Si las necesidades urgentes de las personas no son satisfechas, sus vidas estar&aacute;n  en peligro. En este contexto, la gente se encuentra en riesgo de un da&ntilde;o serio.    <br>   *  Si las necesidades secundarias de las personas no son satisfechas, ellas no  podr&aacute;n participar totalmente en sus comunidades y su potencial para  involucrarse en la vida p&uacute;blica y privada permanecer&aacute; incompleta. Sus  elecciones estar&aacute;n restringidas o agotadas. En este contexto, las personas  est&aacute;n en riesgo de un da&ntilde;o para sus oportunidades de vida.    <br>   *  Si las necesidades del estilo de vida de las personas no son satisfechas, su  habilidad para desarrollar sus vidas y expresarse a s&iacute; mismas a trav&eacute;s de  distintos medios estar&aacute; obstaculizada. En este contexto, la necesidad no  satisfecha puede conducir a ansiedad y frustraci&oacute;n.</p>     <p>A  la luz de estas consideraciones, el principio de la inclusi&oacute;n de todos necesita  reformularse. Lo tomo para indicar que aquellos cuya expectativa y  posibilidades de vida sean significativamente afectadas por las fuerzas y los  procesos sociales deben tener una oportunidad en la determinaci&oacute;n de las  condiciones y regulaci&oacute;n de estas fuerzas y procesos, sea directa o  indirectamente a trav&eacute;s de representantes pol&iacute;ticos. La democracia queda mejor  ubicada cuando est&aacute; m&aacute;s cerca de, e involucra, a aquellos cuya expectativa y  posibilidades de vida est&aacute;n determinadas por entidades poderosas que acercan a  los c&iacute;rculos de interesados y a los tomadores de decisi&oacute;n. El argumento para  extender esta consideraci&oacute;n a las decisiones y procesos que afectan las  necesidades del estilo de vida es menos forzoso, dado que &eacute;stas son preguntas  fundamentalmente de valor e identidad para que las comunidades resuelvan por s&iacute;  mismas. Por ejemplo, si a McDonald's se le deber&iacute;a permitir ingresar a China, o  productos de los medios norteamericanos tener movilidad en Canad&aacute;, son  preguntas para ser resueltas por los respectivos pa&iacute;ses. Aunque se pueden  desarrollar problemas concernientes con el cruce de fronteras, por ejemplo, el  choque de valores y las elecciones de consumo, que establecen preguntas acerca  de las normas y regulaciones comerciales regionales o globales.</p>     <p>El  principio de la inclusi&oacute;n de todos apunta a la necesidad tanto de la  descentralizaci&oacute;n como de la centralizaci&oacute;n del poder pol&iacute;tico. Si la toma de  decisi&oacute;n es descentralizada tanto como sea posible, ello maximiza la  oportunidad de cada persona para influir en las condiciones sociales que dan  forma a su vida. Pero si las decisiones en estudio son translocales,  transnacionales o transregionales, entonces las instituciones pol&iacute;ticas  necesitan no solamente estar basadas localmente sino tener un radio de acci&oacute;n y  marco de operaci&oacute;n m&aacute;s amplios. En este contexto, la creaci&oacute;n de diversos  sitios y niveles de foros democr&aacute;ticos puede ser inevitable. Parad&oacute;jicamente  inevitable, por las mismas razones que la descentralizaci&oacute;n es deseable: ella  crea la posibilidad de incluir a personas que son significativamente afectadas  por un problema pol&iacute;tico en la esfera p&uacute;blica (en este caso, con el p&uacute;blico  transcomunitario).</p>     <p>Por  lo tanto, restaurar la simetr&iacute;a y la congruencia entre los generadores de decisi&oacute;n  y los tomadores de decisi&oacute;n e involucrar el principio de la inclusi&oacute;n de todos  requiere un redesarrollo de la gobernanza global y decisi&oacute;n de enfrentar  aquellos desaf&iacute;os generados por los procesos y las fuerzas que cruzan las  fronteras. Este proyecto debe tomarse como su punto de partida, en otras  palabras, un mundo de comunidades de destino superpuestas. Reconocer los  complejos procesos de un mundo interconectado, tiene que hacer visibles ciertos  problemas - tales como la estrategia industrial y comercial, la vivienda y la  educaci&oacute;n - como apropiados para las esferas pol&iacute;ticas espacialmente limitadas  (la ciudad, la regi&oacute;n o el estado), al mismo tiempo que ver a otros - tales  como el medio ambiente, las epidemias y la regulaci&oacute;n financiera global - en  necesidad de instituciones nuevas, m&aacute;s amplias para enfrentarlos. Los centros  de deliberaci&oacute;n y toma de decisiones m&aacute;s all&aacute; de los territorios nacionales  quedan situados apropiadamente cuando el principio de la inclusi&oacute;n de todos  solamente pueda ser acertadamente mantenido en un contexto transnacional,  cuando aquellos cuya expectativa y oportunidades de vida que se vean  significativamente afectadas por un asunto p&uacute;blico constituyan una agrupaci&oacute;n  transnacional, y cuando los niveles &quot;bajos&quot; de generaci&oacute;n de decisi&oacute;n  no puedan administrar satisfactoriamente las cuestiones sobre pol&iacute;tica  transnacional o global. Desde luego, las fronteras que marcan los diferentes  niveles de gobernanza siempre ser&aacute;n objetadas, como lo son, por ejemplo, en  muchos &aacute;mbitos locales, regionales nacionales y nacionales. La disputa sobre la  jurisdicci&oacute;n adecuada para manejar problemas p&uacute;blicos particulares va a ser  compleja e intensa, pero es mejor que sea compleja e intensa en un esquema  p&uacute;blico claro que simplemente abandonada a ser resuelta por intereses  geopol&iacute;ticos poderosos (estados dominantes) o por organizaciones basadas en el  mercado. En resumen, la posibilidad de una reforma institucional a largo plazo  debe estar unida a un marco de expansi&oacute;n de los estados y las agencias limitado  por la fuerza de la ley, a los principios democr&aacute;ticos y los derechos humanos.  &iquest;C&oacute;mo puede entenderse esto desde un punto de vista institucional?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>CIUDADAN&Iacute;A MULTINIVEL,  DEMOCRACIA MULTIESTRATIFICADA</b>    <br>   A  largo plazo, la realineaci&oacute;n de la gobernanza global con solidaridad,  democracia y justicia social debe involucrar el desarrollo de autoridad  pol&iacute;tica independiente y capacidad administrativa a niveles regional y global.  Esto no significa la disminuci&oacute;n per se del poder y capacidad del estado en el  mundo. M&aacute;s bien, busca integrar y desarrollar instituciones pol&iacute;ticas a nivel  regional y global como complemento necesario para aquello del nivel estatal.  Esta concepci&oacute;n de la pol&iacute;tica se basa en el reconocimiento del significado  permanente de los estados naci&oacute;n, al mismo tiempo que propende por estratos de  gobernanza para atender cuestiones m&aacute;s amplias y m&aacute;s globales. El objetivo es  forjar una pol&iacute;tica confiable y responsable a niveles local y nacional que  vaya de la mano del establecimiento de  asambleas representativas y deliberativas en el orden global m&aacute;s amplio - es  decir, un orden pol&iacute;tico de ciudades y naciones transparentes y democr&aacute;ticas al  igual que redes regionales y globales dentro de un esquema superior de justicia  social.     <br>   Los  requerimientos institucionales a largo plazo incluyen: </p>     <p>-  gobernanza multiestratificada y autoridad difundida;    <br>   -  una red de foros democr&aacute;ticos desde lo local hasta lo global;    <br>   -  el fortalecimiento de las Convenciones de Derechos Humanos y la creaci&oacute;n de  Cortes Regionales y Globales de Derechos Humanos;     <br>   -  el fortalecimiento de la transparencia, responsabilidades y efectividad de las  organizaciones gubernamentales internacionales, y la creaci&oacute;n de nuevos cuerpos  de este tipo donde haya una necesidad demostrable de mayor coordinaci&oacute;n p&uacute;blica  y capacidad administrativa;    <br>   -el  mejoramiento de la transparencia, responsabilidades y participaci&oacute;n de los  actores no estatales;    <br>   -el  uso de distintos mecanismos de acceso a preferencias p&uacute;blicas, a medir su  coherencia e informar sobre la formaci&oacute;n de voluntad p&uacute;blica; y     <br>   -  el establecimiento de una fuerza policial/militar regional y global, efectiva y  responsable para utilizaci&oacute;n como &uacute;ltimo recurso de poder coercitivo en defensa  de la ley humanitaria internacional o cosmopolita.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A  esta agenda, y las instituciones que propone, les doy el nombre de democracia  cosmopolita<sup>59, 60, 61</sup>. Aunque lo he elaborado en otros aspectos,  aqu&iacute; me restringir&eacute; al cambio que implica en el significado de la ciudadan&iacute;a.</p>     <p>En  el coraz&oacute;n del concepto cosmopolita de la ciudadan&iacute;a yace la idea de que la  ciudadan&iacute;a se puede basar no en la membres&iacute;a exclusiva a una comunidad  territorial, sino en normas y principios generales que se pueden integrar y  llevar a diversos escenarios. Esta concepci&oacute;n se apoya en la disponibilidad y claridad  de los principios de la democracia y los Derechos Humanos. Estos principios  crean un marco para que todas las personas disfruten, en principio, de un  estatus moral igual, igual libertad y oportunidades participativas iguales. El  significado de ciudadan&iacute;a cambia de la membres&iacute;a a una comunidad que otorga,  para aquellos que califican, derechos y deberes particulares a un principio  alternativo de orden mundial en el cual todas las personas tienen derechos y  deberes equivalentes en esferas entrecruzadas de toma de decisiones que afectan  sus necesidades e intereses vitales. Postula la idea de un orden pol&iacute;tico  global en el cual las personas pueden disfrutar de una equidad de estatus con  respecto a las instituciones y procesos fundamentales que gobiernan sus  expectativas y oportunidades de vida.</p>     <p>Dentro  de este contexto, el significado desconcertante de una ciudadan&iacute;a cosmopolita o  global se vuelve un poco m&aacute;s claro. Erigida sobre los derechos y deberes  fundamentales de todos seres humanos, la ciudadan&iacute;a cosmopolita suscribe la  autonom&iacute;a de cada uno de los seres humanos, y reconoce su capacidad para  autogobernarse en todos los niveles de los asuntos humanos. Aunque esta noci&oacute;n  necesita mayor claridad y desarrollo, sus caracter&iacute;sticas principales est&aacute;n  dentro de nuestro alcance. Hoy en d&iacute;a, si las personas han de ser libres e  iguales en la determinaci&oacute;n de las condiciones que moldean sus vidas, debe  existir una gama de foros, desde las asociaciones locales hasta las globales,  en la cual ellas puedan ser generadoras de decisi&oacute;n que cuente. Si muchas  formas contempor&aacute;neas de poder van a ser responsables y si muchos de los  problemas complejos que nos afectan a todos - local, nacional, regional y  globalmente - se regulan democr&aacute;ticamente, las personas tendr&aacute;n acceso a, y  membres&iacute;a en, diversas comunidades pol&iacute;ticas. Como ha escrito J&uuml;rgen Habermas,  &quot;s&oacute;lo una ciudadan&iacute;a democr&aacute;tica que no se encierre en s&iacute; misma de forma  particularista puede allanar el camino de una ciudadan&iacute;a mundial... ciudadan&iacute;a  estatal y ciudadan&iacute;a mundial forman una continuidad cuyos contornos, por lo  menos, ya se est&aacute;n haciendo visibles&quot;<sup>62</sup>.  Solamente hay una conexi&oacute;n hist&oacute;ricamente contingente entre los principios que  apuntalan la ciudadan&iacute;a y la comunidad nacional; en tanto que esta conexi&oacute;n se  debilita en un mundo de comunidades de destino superpuestas, los principios de  la ciudadan&iacute;a deben ser articulados y reemplazados. M&aacute;s a&uacute;n, a la luz de este  desarrollo, la conexi&oacute;n entre patriotismo y nacionalismo se vuelve m&aacute;s f&aacute;cil de  cuestionar, y construye una oportunidad para fusionar el patriotismo con la  defensa de los principios c&iacute;vicos y pol&iacute;ticos esenciales - no solamente los de  la naci&oacute;n y el pa&iacute;s propios<sup>63</sup>.  Solamente las identidades nacionales abiertas a distintas solidaridades, y  moldeadas por el respeto a las normas y principios generales, se pueden  acomodar exitosamente a los retos de una era global. Al fin de cuentas, la  diversidad y la diferencia solamente pueden florecer en una &quot; comunidad  global legal&quot;<sup>64, 65</sup>.</p>     <p>Hubo  una &eacute;poca en que la idea de que los viejos estados europeos pudieran compartir  un mismo juego de instituciones econ&oacute;micas, monetarias y pol&iacute;ticas parec&iacute;a  improbable, por lo menos de mencionar. Tambi&eacute;n parec&iacute;a improbable que la guerra  fr&iacute;a llegara a su fin por medio de una revoluci&oacute;n pac&iacute;fica. La noci&oacute;n de que  Nelson Mandela ser&iacute;a liberado vivo de prisi&oacute;n en Sud&aacute;frica, y que el apartheid  ser&iacute;a desmantelado sin violencia substancial, no fue anticipada por muchos; que  China e India estar&iacute;an entre las econom&iacute;as de crecimiento m&aacute;s r&aacute;pido en el  mundo alguna vez pareci&oacute; improbable. Esperemos que la tarea de reformular la  gobernanza global sea igualmente posible, aunque ahora parezca remota.  Esperemos tambi&eacute;n que esta tarea sea perseguida con un creciente sentido de  urgencia. Para muchos, ya es el &quot;Apocalipsis ahora&quot;; para el resto de  nosotros bien puede ser el &quot;Apocalipsis cercano&quot; a menos que nuestros  arreglos de gobernanza puedan pasar las pruebas de la solidaridad, justicia,  democracia y efectividad.</p> <hr size="1">     <p><b>COMENTARIOS</b></p>     <p><a name="(1)"></a>1. Este  texto fue publicado en idioma ingles en la revista <i>New Political Economy</i>, Vol. 11, No. 2, junio de 2006 y se  reproduce al espa&ntilde;ol con  autorizaci&oacute;n del autor. Traducido por Vladimir Sanabria, M&aacute;ster en Estudios  Pol&iacute;ticos del IEPRI.</p>     <p><a name="(2)"></a>2. The eight Millennium Development Goals, established by the United Nations (UN)  and agreed upon by the   UN General Assembly in September 2000, are to  eradicate extreme poverty and unger; achieve universal   primary education; promote gender equality and empower  women; reduce child mortality; improve material    health; combat HIV/AIDS, malaria and other diseases;  ensure environmental sustainability; and develop a    global partnership for development - all by the target  date of 2015.</p>     <p><a name="(3)"></a>3. The goal of the Lisbon process, agreed upon by European leaders in March 2000,  is to make the EU 'the most dynamic and competitive knowledge-based economy in  the world' by 2010. This goal entails a series of policy recommendations to help move European economies  in this direction. When referring to the limited impact of the Lisbon process,  I refer to how modest the movement in this direction has been.</p> <hr size="1">     <p><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p>1. BYERS Michael, 'Are You a Global Citizen?', 5 October 2005, <a href="http://thetyee.ca/Views/2005/10/05/globalcitizen/" target="_blank">http://thetyee.ca/Views/2005/10/05/globalcitizen/</a> (accessed 10 February 2006), p. 4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0121-4705200800010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. KING Sir David A., 'Climate Change Science: Adapt, Mitigate, or Ignore?',  Science, Vol. 303 (January 2004),   p. 177.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0121-4705200800010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. United Nations (UN), 'Millennium Development   Goals', <a href="http://www.un.org/millenniumgoals/" target="_blank">http://www.un.org/millenniumgoals/</a> (accessed  14 February 2006).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0121-4705200800010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. POGGE Thomas, 'Reframing Economic Security and Justice', in David Held &amp;  Anthony G. McGrew (eds), Understanding Globalization (Polity, 2006).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0121-4705200800010000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. UNICEF, Human Development Report 2005 (UNDP, 2005), <a href="http://hdr.undp.org/reports/global/2005/" target="_blank">http://hdr.undp.org/reports/global/2005/</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0121-4705200800010000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. MILANOVIC Branko , 'True World Income Distribution, 1988 and 1993: First  Calculation Based on Household Surveys Alone', The Economic Journal, Vol. 112, No.  476 (2002), pp. 51-92.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0121-4705200800010000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 7. Branko Milanovic&acute;, Worlds Apart:  Measuring International and Global Inequality (Princeton University Press, 2005). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0121-4705200800010000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. POGGE Thomas, 'Reframing Economic Security and Justice'.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0121-4705200800010000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. REES Martin, Our Final Century (Arrow Books, 2003), pp. 8, 27, 32-3, 43-4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0121-4705200800010000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. REES Martin, Our Final Century, p. 8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0121-4705200800010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. RISCHARD Jean-Francois, High Noon (Basic Books, 2002), p. 66.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0121-4705200800010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. ANNAN Kofi, 'Three Crises and the Need for American Leadership', in Anthony  Barnett, David Held &amp; Casear Henderson (eds), Debating Globalization  (Polity, 2005), p. 139.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0121-4705200800010000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. POGGE Thomas, 'Reframing Economic Security and Justice'.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0121-4705200800010000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. HELD David, Models of Democracy, third edition (Polity, 2006).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0121-4705200800010000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. BARRY Brian, 'International Society From a Cosmopolitan  Perspective', in David R. Mapel &amp; Terry Nardin (eds), International  Society: Diverse Ethical Perspectives (Princeton University Press, 1998), pp.  144-63.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0121-4705200800010000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. CONCEICAO Pedro, 'Assessing the Provision Status of Global  Public Goods', in KAUL Inge, CONCEICAO Pedro, LE GOULVEN Katell, MENDOZA Ronald (eds), Providing Global Public Goods (Oxford University Press, 2003),  pp. 152-84.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0121-4705200800010000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. KAUL Inge, CONCEICAO Pedro, LE GOULVEN Katell, MENDOZA Ronald (eds), Providing Global Public Goods.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0121-4705200800010000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. HELD David, Anthony G. McGrew, David Goldblatt &amp; Jonathan  Perraton, Global Transformations: Politics, Economics  and Culture (Polity, 1999). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0121-4705200800010000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. HELD David, Global Covenant (Polity, 2004), pp. 73-116. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0121-4705200800010000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. GIDDENS Anthony, The Consequences of Modernity (Polity, 1990), pp. 55-78. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0121-4705200800010000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. REES Martin, Our Final Century, pp. 62, 65. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0121-4705200800010000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. HELD David, Global Covenant. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0121-4705200800010000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. BARNETT Anthony    ,HELD David, HENDERSON Casper    (Eds), Debating Globalization.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0121-4705200800010000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. IKENBERRY G. John, 'America's Imperial Ambition', Foreign  Affairs, Vol. 81, No. 5 (2002), pp. 44-60.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0121-4705200800010000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. HOFFMANN Stanley, 'America Goes Backward', New York Reviews of  Books, Vol. 50, No. 10 (12 June 2003), pp. 74-80.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0121-4705200800010000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. IKENBERRY G. John, 'A Weaker World', Prospect, Issue 116  (October 2005), p. 32.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0121-4705200800010000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. IKENBERRY G. John, 'A Weaker World', Prospect, Issue 116  (October 2005),  p. 30.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0121-4705200800010000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. IKENBERRY G. John, 'A Weaker World', Prospect, Issue 116  (October 2005), p 30. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0121-4705200800010000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. HELD David, Models of Democracy, ch. 12.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0121-4705200800010000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. BYERS Michael, 'Are You a Global Citizen?', p. 4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0121-4705200800010000400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. DEACON Bob, 'Global Social Governance Reform: From  Institutions and Policies to Networks, Projects and Partnerships', in Bob Deacon, Eeva Ollida, Meri  Koivusalo &amp; Paul Stubbs (eds), Global Social Governance (Hakapaino Oy,  2003), pp. 11-35.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0121-4705200800010000400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32. MOORE Michael, A World Without Walls: Freedom, Development,  Free Trade and Global Governance (Cambridge University Press, 2003), pp. 220-3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0121-4705200800010000400032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33. MEIKLE James, 'Bill Gates gives $258 m to world battle against  malaria', The Guardian, 31 October 2005, p.  22.i&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0121-4705200800010000400033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34. ROSENAU James N., 'Governance in a New Global Order', in David  Held &amp; Anthony G. McGrew (eds), Governing  Globalization (Polity, 2002), pp. 70-86.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0121-4705200800010000400034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>35. KAUL Inge, CONCEICAO Pedro, LE GOULVEN Katell, MENDOZA Ronald, 'Why Do Global Public Goods Matter  Today', in KAUL Inge, CONCEICAO Pedro, LE GOULVEN Katell, MENDOZA Ronald (eds), Providing Global Public Goods, p. 30.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0121-4705200800010000400035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>36. BUIRA Ariel, The Governance of the International Monetary  Fund, in KAUL Inge, CONCEICAO Pedro, LE GOULVEN Katell, MENDOZA Ronald (eds), Providing Global Public Goods, pp. 225-44. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0121-4705200800010000400036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>37. CHASEK Pamela, RAJAMANI Lavanya, 'Steps Towards Enhanced Parity: Negotiating Capacity and Strategies  of Developing Countries', in KAUL Inge, CONCEICAO Pedro, LE GOULVEN Katell, MENDOZA Ronald (eds), Providing Global Public Goods,  pp. 245-62.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0121-4705200800010000400037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 38. MENDOZA Ronald U., 'The Multilateral Trade Regime', in KAUL Inge, CONCEICAO Pedro, LE GOULVEN Katell, MENDOZA Ronald (eds), Providing Global Public Goods, pp. 455-83.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0121-4705200800010000400038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>39. HELD David, Democracy and the Global Order: From the Modern  State to Cosmopolitan Governance (Polity, 1995), pp. 141-218.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0121-4705200800010000400039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>40. KAUL Inge, CONCEICAO Pedro, LE GOULVEN Katell, MENDOZA Ronald (eds), Providing Global Public Goods, pp. 27-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0121-4705200800010000400040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>41. KAUL Inge, CONCEICAO Pedro, LE GOULVEN Katell, MENDOZA Ronald (eds), Providing Global Public Goods, pp. 5-6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0121-4705200800010000400041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>42. KAUL Inge, CONCEICAO Pedro, LE GOULVEN Katell, MENDOZA Ronald (eds), Providing Global Public Goods., p. 28.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0121-4705200800010000400042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>43. HIRST Paul, THOMPSON Grahame, 'The Future of  Globalization', Cooperation and Conflict, Vol. 37, No. 3 (2002),  pp. 252-3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0121-4705200800010000400043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>44. RUGGIE John, 'Taking Embedded Liberalism Global: The Corporate  Connection', in David Held &amp; Mathias Koenig-Archibugi (eds), Taming  Globalization (Polity, 2003), pp. 93-129.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0121-4705200800010000400044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 45. HELD David, Global Covenant.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0121-4705200800010000400045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>46. CHINKIN Christine, 'International Law and Human Rights', in  Tony Evans (ed.), Human Rights Fifty Years   On:  A Reappraisal (Manchester University Press, 1998), pp. 105-28.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0121-4705200800010000400046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>47. HELD David, 'Globalization, Corporate Practice and  Cosmopolitan Social Standards', Contemporary Political    Theory,  Vol. 1, No. 1 (2002), p. 72ff.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0121-4705200800010000400047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>48. HELD David, Global Covenant. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0121-4705200800010000400048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>49. UN High Panel, 'A More Secured World',<a href="http://www.un.org/secureworld/" target="_blank"> http://www.un.org/secureworld/</a> (accessed  11 February 2006).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0121-4705200800010000400049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>50. FEINSTEIN Lee, 'An Insider's Guide to UN Reform', <a href="http://www.americanbroad.tpmcafe.com/story/2005/9/14/142349/085" target="_blank">http://www.americanbroad.tpmcafe.com/story/2005/9/14/142349/085 </a>(accessed 11 February 2006).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0121-4705200800010000400050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>51. UN High Panel, 'A More Secured World'.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0121-4705200800010000400051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>52. GINGRICH Newt, MITCHELL Mitchell,  'American Interests and UN    Reform: Report of the Task Force on the United  Nations', <a href="http://www.usip.org/un/report/usip_un_report.pdf" target="_blank">http://www.usip.org/un/report/usip_un_report.pdf </a>(accessed 11 February 2006).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0121-4705200800010000400052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>53.  HELD David, Global Covenant.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0121-4705200800010000400053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>54. BARNETT Anthony    ,HELD David, HENDERSON Casper    (Eds), Debating Globalization.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0121-4705200800010000400054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>55.  RODRIK Dani, 'Making Globalization Work for Development',  Ralph Miliband Public Lecture, London   School  of Economics, 18 November 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0121-4705200800010000400055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>56.  Human Security Centre, Human Security Report 2005: War and Peace in the 21st  Century, <a href="http://www.humansecurityreport.info/" target="_blank">http://www.humansecurityreport.info</a> (accessed 11 February 2006).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0121-4705200800010000400056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>57.  HELD David, Democracy and the Global Order, Stanford University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0121-4705200800010000400057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>58.  KEOHANE Robert O., 'Global Governance and Democratic  Accountability', in David Held &amp; Mathias Koenig-Archibugi   (eds),  Taming Globalization, p. 141.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0121-4705200800010000400058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>59.  HELD David, Democracy and the Global Order, Stanford University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0121-4705200800010000400059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>60. HELD David, Models  of Democracy, Stanford University Press.California, 1996 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0121-4705200800010000400060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 61. ARCHIBUGI Danielle,   HELD David  (eds), Cosmopolitan Democracy: An Agenda for a New World Order (Polity,  1995).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0121-4705200800010000400061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>62.  HABERMAS J&uuml;rgen, Between Facts and Norms: Contributions to a  Discourse Theory of Law and Democracy, trans. William Rehg (Polity, 1996), pp.  514-15.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0121-4705200800010000400062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>63. HEATER Derek, World Citizenship: Cosmopolitan Thinking and Its  Opponents (Continuum, 2002).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0121-4705200800010000400063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>64.  BRUNKHORST Hauke, Solidarity: From Civic Friendship to Global  Legal Community (MIT Press, 2005).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0121-4705200800010000400064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>65. HELD David, 'Law of States, Law of Peoples:  Three Models of Sovereignty', Legal Theory, Vol. 8, No. 1 (2002), pp. 1-44.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0121-4705200800010000400065&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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