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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Tiempos De Memoria, Tiempos De Víctimas]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article illustrates the plurality of subjectivities linked to the memory of victims. The author explores the stories of three well known survivors of the Nazi concentration camps: Primo Levi, Jean Améry and Jorge Semprún. Starting from there, the text deepens in the survivor's profi les and analyzes each testimony to present this way a series of considerations, with a high pedagogic orientation, aiming at the generation of social conscience in view of the complexity of memory in connection with the victims of a confl ict and thus preventing further errors in its treatment.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font size="4" face="Verdana"><b>Tiempos De Memoria, Tiempos De V&iacute;ctimas <a href="#(1)">(1)</a> </b> </font></p>     <p align="center"><font size="3" face="Verdana"><b>Times Of Memory, Times Of Victims</b></font></p> <font size="2" face="Verdana">     <br>   <b>Gonzalo  S&aacute;nchez G.</b>    <br> Profesor Em&eacute;rito de la Universidad Nacional de Colombia.    <p></p> <hr size="1">     <p><b>RESUMEN </b>    <br>   El  presente art&iacute;culo ilustra la pluralidad de subjetividades vinculadas a la  memoria de las v&iacute;ctimas. El autor realiza una exploraci&oacute;n de los relatos de  tres celebres figuras sobrevivientes de los campos de concentraci&oacute;n nazi: Primo  Levi, Jean Am&eacute;ry y Jorge Sempr&uacute;n. A partir de all&iacute;, el texto profundiza en los perfiles  y analiza cada uno de los testimonios, para exponer as&iacute; una serie de  consideraciones, con una alta orientaci&oacute;n pedag&oacute;gica, tendiente a generar  conciencia social frente a la complejidad de la Memoria en relaci&oacute;n con las  Victimas de un conflicto, y de esta forma evitar los errores frente a su  tratamiento.     <br>   <i><b>Palabras clave: </b></i>Memoria, victimas, historia,  holocausto.</p>   <hr size="1">     <p><b>SUMMARY</b>    <br>   This article illustrates the plurality of subjectivities linked to the memory of victims. The author explores the stories   of three well known survivors of the Nazi concentration camps: Primo Levi, Jean Am&eacute;ry and Jorge Sempr&uacute;n.   Starting from there, the text deepens in the survivor's profi les and analyzes each testimony to present this way a   series of considerations, with a high pedagogic orientation, aiming at the generation of social conscience in view   of the complexity of memory in connection with the victims of a conflict and thus preventing further errors in its   treatment.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <i><b>Key words:</b></i> Memory, victims, history, holocaust.</p> <hr size="1">     <p>En  un contexto como el colombiano, en el que se tienen tantas consideraciones con  los victimarios, me pareci&oacute; importante dedicar unas p&aacute;ginas a pensar en el tema  de las v&iacute;ctimas. Se trata, para m&iacute;, de una irrenunciable opci&oacute;n &eacute;tica por el  eslab&oacute;n m&aacute;s d&eacute;bil de las m&uacute;ltiples cadenas de la guerra. Mi inter&eacute;s en esta  reflexi&oacute;n obedece tambi&eacute;n al profundo malestar que me produce el discurso  homogeneizador de las v&iacute;ctimas, y la pretensi&oacute;n, a menudo infundada, de quienes  se reclaman sus int&eacute;rpretes o voceros exclusivos, privatizando de cierta manera  sus relaciones con la sociedad y con las instituciones p&uacute;blicas. . El primer  paso en el proceso de reparaci&oacute;n a las v&iacute;ctimas deber&iacute;a ser el reconocimiento a  la diversidad de sus experiencias, de sus expectativas y de sus modos de  procesar la p&eacute;rdida o el trauma. Fijo pues de entrada mi perspectiva: las v&iacute;ctimas  viven y asumen de manera muy distinta su experiencia, por m&aacute;s elementos comunes  que haya en la situaci&oacute;n de partida. O dicho en t&eacute;rminos m&aacute;s sociol&oacute;gicos, las  v&iacute;ctimas-sujetos determinan los usos de la memoria. </p>     <p>Voy  a ilustrar esta pluralidad de subjetividades frente a la memoria, con una  exploraci&oacute;n a los relatos que de su experiencia en los campos de concentraci&oacute;n  nazi nos dejaron tres figuras emblem&aacute;ticas: los sobrevivientes Primo Levi, Jean  Am&eacute;ry y Jorge Sempr&uacute;n. Tres perfiles claramente diferenciados: un jud&iacute;o  militante, un jud&iacute;o a pesar de s&iacute; mismo, y un no jud&iacute;o, militante pol&iacute;tico de  la izquierda francesa y espa&ntilde;ola. Tres testimonios aleccionadores que al  exponerse al escenario p&uacute;blico responden, como dir&iacute;a Enzo Traverso, no s&oacute;lo &quot;a  una necesidad interior de los supervivientes, sino tambi&eacute;n a una exigencia  &eacute;tica de la sociedad&quot;<sup>1</sup>, con  un decidido mensaje pedag&oacute;gico, tendiente a generar conciencia social sobre lo  ocurrido y a evitar su repetici&oacute;n. </p>     <p>Perm&iacute;tanme  entonces los lectores presentarles en escena muy brevemente a los tres  personajes.</p>     <p><b>LOS NARRADORES EN ESCENA</b></p>     <p> Comencemos  con Primo Levi, cient&iacute;fico y polifac&eacute;tico escritor italiano, jud&iacute;o, nacido en  la ciudad de Tur&iacute;n, en 1919; se licenci&oacute; en qu&iacute;mica industrial en 1942, en  plena guerra mundial. En 1943 se uni&oacute; a un grupo jud&iacute;o de Resistencia, tras la  invasi&oacute;n alemana al Norte de Italia. A principios de 1944 (en febrero), cuando  apenas contaba 23 a&ntilde;os, fue capturado y deportado a Auschwitz-Birkenau, campo ubicado  cerca de la ciudad polaca de Cracovia, en el cual permaneci&oacute; durante 10 meses. Era  el prisionero 174517, como qued&oacute; evidenciado de por vida en el tatuaje de su  brazo izquierdo. Le perdonaron la vida en octubre de 1944 porque en la ficha  aparec&iacute;a que era qu&iacute;mico, es decir un trabajador especializado...y por tanto m&aacute;s  &uacute;til vivo que muerto para los nazis, en uno de cuyos laboratorios de caucho  sint&eacute;tico debi&oacute; trabajar durante su cautiverio. Muy poco despu&eacute;s de la Liberaci&oacute;n, precipitada  por la llegada del Ej&eacute;rcito Rojo a Alemania- y quiero subrayar esta brevedad-  en 1945, empez&oacute; a escribir el primer texto de su trilog&iacute;a autobiogr&aacute;fica <i>Si Esto es un Hombre</i>, publicado en 1947 <sup>2</sup>. </p>     <p>Levi  no se consideraba un sectario jud&iacute;o, ni siquiera estrictamente un militante. Le  gustaba decir incluso que &eacute;l se sent&iacute;a m&aacute;s italiano que jud&iacute;o. Pero a ra&iacute;z de  la resonancia que tuvo la publicaci&oacute;n de su libro <i>Los Hundidos y los salvados</i>, quiz&aacute;s uno de los m&aacute;s bellos e  influyentes registros sobre los campos, la memoria y las v&iacute;ctimas, a ra&iacute;z de  esa publicaci&oacute;n en 1986, digo, recibi&oacute; invitaciones de diferentes partes del mundo,  incluidos los Estados Unidos, donde fue recibido con gran expectativa, lo que  le llev&oacute; a decir que &quot;a fuerza de ser considerado un escritor jud&iacute;o...he  terminado por serlo&quot;. Consideraba componentes esenciales de su trayectoria su  condici&oacute;n de qu&iacute;mico, de ex -deportado y de escritor. Su m&aacute;s celebrada obra, <i>Los hundidos y los Salvados</i><sup>3</sup> es precisamente  fruto de la combinaci&oacute;n de la capacidad de observaci&oacute;n y las destrezas  anal&iacute;ticas del qu&iacute;mico, la vivencia insustituible y la voluntad de memoria del  sobreviviente, y el talento e  imaginaci&oacute;n del escritor.</p>     <p>Perm&iacute;tanme  presentar ahora al segundo invitado de esta conversaci&oacute;n. Se trata del  ensayista y fil&oacute;sofo conocido bajo el pseud&oacute;nimo de Jean Am&eacute;ry, nacido en Viena  en 1912 con el nombre de Hans Maier. A los 18 a&ntilde;os public&oacute; sus primeros relatos  y poemas. Y en la d&eacute;cada del 30 asiste a clases en el prestigioso C&iacute;rculo de  Viena, que animan, entre otros Rudolf Carnap, exponente mayor del positivismo  l&oacute;gico. La familia de Am&eacute;ry, al igual que la de Levi, era de remoto origen jud&iacute;o,  y hab&iacute;a perdido incluso el contacto vivo con el hebreo. No era un jud&iacute;o  militante pero las circunstancias (Auschwitz) lo obligaron: &quot;la imposibilidad  de ser jud&iacute;o se torna en obligaci&oacute;n de serlo&quot;<sup>4</sup>. En  otras palabras la reafirmaci&oacute;n de la identidad es inducida por la agresi&oacute;n. Tras  la promulgaci&oacute;n de las leyes antijud&iacute;as del r&eacute;gimen nazi (leyes de Nuremberg de  1935 y la anexi&oacute;n de Austria a Alemania  en 1938 , mediante aprobaci&oacute;n plebiscitaria de ambos pa&iacute;ses ) huy&oacute; primero a  Francia, y cuando este pa&iacute;s cay&oacute; en poder de los nazis en 1941 pas&oacute; a B&eacute;lgica ,  donde se vincul&oacute; a la Resistencia  . Deambul&oacute; por varios campos de concentraci&oacute;n, el &uacute;ltimo de ellos en B&eacute;lgica &ndash;  el Fort Breendonk- antes de ser arrestado por la GESTAPO y remitido  finalmente a Auschwitz en 1943 en donde pas&oacute; dos a&ntilde;os (1943-1945). El mismo d&iacute;a  de su llegada a Auschwitz fueron muertas 417 personas, lo que le daba una  perspectiva brutal de lo que le esperaba. Coincidi&oacute;- sin que se conocieran- en  el mismo bloque de Primo Levi. Alcanz&oacute; a escuchar la orden de fusilamiento que  recibi&oacute; imperturbable. Cuando es liberado en 1945 no era m&aacute;s que &quot;un esqueleto  reanimado&quot;, que pesaba 45 kilos, lo que le hizo sentir la amenaza de la muerte  que entonces le ven&iacute;a de fuera. Se puede decir por sus obras que Jean Am&eacute;ry  estuvo desde entonces mentalmente asediado por la muerte y por una reflexi&oacute;n  casi obsesiva sobre la fragilidad del cuerpo enfrentado al dolor, a la vejez, a  los impulsos suicidas y a esa forma de demolici&oacute;n del ser humano y la fe en la  raz&oacute;n que es la tortura. Este &uacute;ltimo fue el tema de su novela <i>Lefeu o la Demolici&oacute;n</i><sup>5</sup>, escrita en 1978,  y cuyo t&iacute;tulo original fue <i>Los N&aacute;ufragos</i>,  de claro parentesco con <i>Los Hundidos</i> de Levi. Pero a diferencia de Levi que comenz&oacute; casi de inmediato a contarlo  todo sobre su experiencia en el campo, Am&eacute;ry tard&oacute; 20 a&ntilde;os en decidirse a  escribir su primer gran testimonio, <i>M&aacute;s  all&aacute; de la Culpa  y la Expiaci&oacute;n</i> en 1966. Ten&iacute;a entonces 54 a&ntilde;os. </p>     <p>Am&eacute;ry  se consideraba a s&iacute; mismo un jud&iacute;o esc&eacute;ptico, lo cual le hac&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil  soportar el campo, pues es bien sabido que al hombre de convicciones pol&iacute;ticas  o religiosas su credo le proporcionaba un apoyo firme y una capacidad para  mirar m&aacute;s all&aacute; de la experiencia inmediata del Campo, por m&aacute;s dolorosa que esta  fuera. . Su reino &ndash; el del militante pol&iacute;tico , o practicante religioso- no estaba en el presente, ni en este mundo,  sino en un ma&ntilde;ana prometedor , y adem&aacute;s no estaba sometido a esa especie de  desnudez individual de los otros prisioneros pues hac&iacute;a parte de un <i>continuum</i> de solidaridad colectiva. La  prisi&oacute;n estaba previsiblemente dentro de sus c&aacute;lculos. En todo caso, a  diferencia de Levi, Am&eacute;ry no escribe para que se comprenda o supere lo  insuperable, sino para denunciar y condenar.</p>     <p>Nuestro  tercer invitado es un militante pol&iacute;tico y escritor, el espa&ntilde;ol Jorge Sempr&uacute;n.  No es jud&iacute;o, es militante comunista y republicano. Nacido en diciembre de 1923  en Madrid, sus padres tomaron el camino del exilio a Francia en 1937, al  iniciarse la Guerra Civil  Espa&ntilde;ola. En los albores de la Segunda   Guerra Mundial era estudiante del exclusivo liceo Henri IV de  Par&iacute;s y pronto iniciar&iacute;a sus estudios de filosof&iacute;a en la Sorbona. En 1941 se vincula a  la resistencia comunista francesa contra la ocupaci&oacute;n alemana y en 1942, sin  haber cumplido todav&iacute;a 20 a&ntilde;os, adhiere al partido comunista espa&ntilde;ol. En 1943  es arrestado por la Gestapo  y enviado al campo de concertaci&oacute;n de Buchenwald, en Alemania, en donde pasa  dos a&ntilde;os, hasta su liberaci&oacute;n en 1945, a&ntilde;o en el que regresa a Paris. Comparti&oacute;  campo de concentraci&oacute;n (Buchenwald) con el ex Primer Ministro socialista  franc&eacute;s Le&oacute;n Blum, con el orientalista del Colegio de Francia Henri Maspero y  con su profesor Maurice Halbwachs, el gran pionero de los estudios sobre la  memoria, que muri&oacute; pr&aacute;cticamente frente a los ojos de Sempr&uacute;n. Las anotaciones  de Sempr&uacute;n sobre el desmoronamiento f&iacute;sico y mental de Halbwachs son  conmovedoras. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hacia  adelante Sempr&uacute;n va a ser un pol&iacute;tico exitoso &ndash; entre 1988 y 1991 ser&aacute; Ministro  de la Cultura  del Gobierno socialista de Felipe Gonz&aacute;lez &ndash; y un escritor prol&iacute;fico y de  renombre tanto en Francia como en Espa&ntilde;a. Rehus&oacute; durante d&eacute;cadas observar  im&aacute;genes alusivas al Campo o contactar compa&ntilde;eros de infortunio, pero cuando  volvi&oacute; a Buchenwald, 47 a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1992, le produjeron una verdadera  conmoci&oacute;n interior. Al igual que Am&eacute;ry tambi&eacute;n escribe tard&iacute;amente sobre su  memoria en el campo de concentraci&oacute;n. Su m&aacute;s significativa obra al respecto es  la novela L<i>a Escritura o la Vida</i><sup>6</sup>, publicada en  1994, es decir 50 a&ntilde;os despu&eacute;s de sus vivencias personales.</p>     <p>He  hablado de pluralidad de subjetividades y de pluralidad de estrategias  narrativas frente a la memoria traum&aacute;tica. Y la clave de esta pluralidad nos la  da de entrada el primero de nuestros autores, Primo Levi:</p>     <p><b>PRIMO LEVI: EL NARRADOR O LA PULSI&Oacute;N DE CONTAR Y CONTAR YA</b></p>     <p>El  libro de Levi comienza con un ep&iacute;grafe sobre el olvido imposible: &quot;<i>Desde  entonces, a una hora incierta/de vez en cuando, regresa esa agon&iacute;a/, y en tanto  no he contado esta historia espectral/se abrasa este coraz&oacute;n m&iacute;o</i>...&quot; </p>     <p>Primo  Levi quiere y necesita contar ya. Nos dice en una de sus entrevistas:    <br>   &quot;<i>Mi modo personal de convivir con la memoria ha sido este: exorcizarla,  si se quiere, escribiendo. Ha sido un instinto. En cuanto volv&iacute; a casa sent&iacute;  una necesidad intensa de contar y de escrib&iacute;, que fue saludable, porque me  liber&oacute; de la pesadilla. Porque fue una pesadilla&quot;</i><sup>7</sup>.</p>     <p>Levi  es consciente de que no se puede generalizar, que no puede hablar por otros,  que el procesamiento de la memoria tiene sus ritmos, tiene sus tiempos, tiene  sus sensibilidades:</p>     <p><i>&quot;Conozco compa&ntilde;eros de deportaci&oacute;n que lo han  borrado todo, han hecho cuanto han podido para borrarlo todo. Algunos lo han  conseguido, han suprimido, por as&iacute; decirlo, ese recuerdo que les molestaba;  otros lo han suprimido en las horas diurnas, pero lo sue&ntilde;an por las noches;  otros viven dentro de &eacute;l y yo he escogido ese camino. No sabr&iacute;a decir por qu&eacute;  motivo, pero tengo la impresi&oacute;n, si la expresi&oacute;n no le parece c&iacute;nica, que esta  aventura me enriqueci&oacute;, esto es, me proporcion&oacute; un n&uacute;mero ingente de  experiencias...&quot;. Yo volv&iacute; del Lager con una carga narrativa incluso patol&oacute;gica</i><sup>8</sup>.</p>     <p>Algunos de sus amigos no hablan nunca de Auschwitz.  Otros hablan incesantemente de Auschwitz: &quot;<i>Yo  soy uno de ellos</i>&quot;, nos precisa Levi. Levi insiste, pues, una y  otra vez en su voluntad y necesidad de contar, como una necesidad elemental y  f&iacute;sica, que comienza con su texto de 1947 ya citado <i>Si Esto es un Hombre</i>, que se inscribe en la avalancha de  testimonios y memorias de los protagonistas de la guerra en su m&uacute;ltiples  expresiones: memorias sobre los campos, sobre la resistencia, sobre la liberaci&oacute;n.  Pasados los eventos traum&aacute;ticos o heroicos se suele despertar un generalizado  af&aacute;n memorialistico. En el caso de Levi esta trayectoria narrativa culmina,  como se dijo ya, con la autorreflexi&oacute;n de <i>Los  Hundidos y los Salvados</i>, publicado en 1986.</p>     <p>Esta  necesidad de contar tropieza con una barrera dif&iacute;cil de vencer: la incredulidad  de sus interlocutores, pues el objeto de la narraci&oacute;n hace parte de alguna manera  de lo incomunicable, lo inenarrable, lo incre&iacute;ble. El drama de muchos como &eacute;l  era el que se les presentaba como una experiencia on&iacute;rica, el sue&ntilde;o del &quot;relato  que no es escuchado&quot;, la experiencia desconcertante de <i>regresar, contar y no ser cre&iacute;dos. </i>Queriendo contar el horror,  compartirlo, para liberarse de &eacute;l, se encuentra con que todos le dicen &quot;d&eacute;jalo  ya, todo pas&oacute;, ahora come, bebe y no pienses m&aacute;s en eso&quot;<sup>9</sup><a href="#(2)">(2)</a>.  Esta misma resistencia a creer en la palabra de los sobrevivientes ha sido  notoria en otro genocidio contempor&aacute;neo, el de Ruanda contra los tutsi<sup>10</sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Lo  tremendo y perturbador es que esta incredulidad de los interlocutores es  percibida por la v&iacute;ctima como una victoria anticipada de los verdugos, pues estos  conf&iacute;an justamente en imponer su propia versi&oacute;n, llevando la violencia a tal  extremo que resulte inveros&iacute;mil e indemostrable. &quot;Atentar contra la humanidad  sin dejar huella que permitiera la memoria era un rasgo esencial de Auschwitz&quot;,  anota Reyes Mate<sup>11</sup>. Un resultado tal vez predecible  de la relaci&oacute;n desigual entre verdad y poder. </p>     <p>Contar  era para Levi un acto liberador, pero al mismo tiempo era un acto pol&iacute;tico. En  ese sentido su m&aacute;xima obra <i>Los Hundidos</i>,  adem&aacute;s de registro hist&oacute;rico y de memoria es un libro moral, aleccionador, en  tanto intenta trazar paralelismos con situaciones contempor&aacute;neas ya que &quot;<i>sucedi&oacute; y podr&iacute;a suceder otra vez&quot;. </i>Su  tarea es comprender y hacer comprender c&oacute;mo se puede llegar a ser uno de esos  personajes siniestros de la SS,  c&oacute;mo puede llegarse a una situaci&oacute;n de violencia extrema.</p>     <p>Y  precisamente porque Levi cuenta para hacer comprender, trata de darle a su  testimonio esa aureola de objetividad que lo caracteriza, uno no sabr&iacute;a  precisar hoy si por estrategia comunicativa o por convicci&oacute;n. Su principio de  acci&oacute;n es: &quot;<i>creo en la raz&oacute;n y en la  discusi&oacute;n como supremos instrumentos de progreso y por ello antepongo la  justicia al odio. Por esta misma raz&oacute;n, para escribir este libro he usado el  lenguaje mesurado y sobrio del testigo, no el lamentoso lenguaje de la v&iacute;ctima  ni el iracundo lenguaje del vengador: pens&eacute; que mi palabra resultaba tanto m&aacute;s  cre&iacute;ble cuanto m&aacute;s objetiva y menos apasionada fuese; s&oacute;lo as&iacute; el testigo en un  juicio cumple su funci&oacute;n, que es la de preparar el terreno para el juez. Los  jueces sois vosotros</i>&quot;<sup>12</sup>.</p>     <p>El  notable psicoanalista austriaco Bruno Bettelheim sinti&oacute; esa misma pulsi&oacute;n de contar,  no s&oacute;lo para que se supiera lo incre&iacute;ble de esa &quot;situaci&oacute;n l&iacute;mite&quot;, sino  tambi&eacute;n como recurso para superar y &quot;dominar esta experiencia demoledora no  s&oacute;lo intelectual sino tambi&eacute;n emocionalmente&quot;<sup>13</sup> <a href="#(3)">(3)</a> y  recuperar as&iacute; su autonom&iacute;a personal. Su encierro en el campo y las estrategias  que hab&iacute;a ideado para recordar lo hab&iacute;an convertido de alguna manera en  paciente de s&iacute; mismo, para poder sobrevivir, para evitar la &quot;desintegraci&oacute;n de  su personalidad&quot;.    <br>       <br>   Pero  volvamos a Levi. Levi se sinti&oacute; regresar a la vida a trav&eacute;s de la escritura, de  la escritura inmediata.     <br> El  contraste con Jorge Sempr&uacute;n es particularmente revelador.</p>     <p><b>SEMPR&Uacute;N: LA ESCRITURA DIFERIDA, EL DUELO APLAZADO, LA MEMORIA ENCUBIERTA</b> </p>     <p>Si  la estrategia de Levi para sobrevivir fue contar, la de Sempr&uacute;n fue  inicialmente olvidar: &quot;<i>S&oacute;lo el olvido podr&iacute;a  salvarme</i>&quot;, dice en su m&aacute;s importante libro cuasi-testimonial <i>La   Escritura o la Vida</i><sup>14</sup>. A Sempr&uacute;n no se  le plantea como una autoevidencia el camino a seguir, se le plantea desde  diciembre de 1945 como un dilema: la Escritura o la    Vida. Ese  dilema rondaba en su cabeza, pero seg&uacute;n nos confiesa, en 1947 ya hab&iacute;a  abandonado el proyecto de escribir. Hab&iacute;a una cierta inhibici&oacute;n: todav&iacute;a no  cuento, todav&iacute;a no escribo, parecer&iacute;a decir. &quot;<i>Me hab&iacute;a convertido en otro para seguir con vida....olvido deliberado,  sistem&aacute;tico de la experiencia del campo. Olvido de la escritura igualmente. Ten&iacute;a  que escoger entre la escritura y la vida, hab&iacute;a escogido &eacute;sta... hab&iacute;a optado por  la amnesia deliberada para sobrevivir</i>&quot;<sup>15</sup>. En  1994 en la recepci&oacute;n de un premio, en el mismo a&ntilde;o en que publica su novela  autobiogr&aacute;fica <i>La Escritura o la Vida</i> siente la necesidad de volver  a aclarar el camino escogido &quot;<i>no era  imposible escribir: habr&iacute;a sido imposible sobrevivir a la escritura...ten&iacute;a que  elegir entre la escritura y la vida, y opt&eacute; por la vida&quot;.</i></p>     <p>Al  igual que Levi, Sempr&uacute;n enuncia la pluralidad de opciones y define la suya en  boca del protagonista de su novela-relato: &quot;<i>Jam&aacute;s  me ha dicho usted una palabra de Buchenwald. Es curioso, excepcional incluso...  conozco a otros resistentes que han regresado de la deportaci&oacute;n. Todos ellos  est&aacute;n afectados por un aut&eacute;ntico v&eacute;rtigo por comunicarse....un delirio verbal del  testimonio...Usted, el silencio m&aacute;s absoluto</i>&quot;<sup>16</sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El  contraste se sigue reproduciendo. Parecer&iacute;a que Sempr&uacute;n escribiera todo el  tiempo a contrapunto de Levi: &quot;As&iacute; como la escritura liberaba a Primo Levi del  pasado, apaciguaba su memoria, a m&iacute; me hund&iacute;a otra vez en la muerte, me  sumerg&iacute;a en ella<sup>17</sup>. En realidad, como  habr&iacute;a de reconocerlo en entrevista del 2001, nunca hab&iacute;a olvidado, hab&iacute;a  postergado la memoria<sup>18</sup>. Y  en parte parece sugerirlo fue esa estrategia la que a diferencia de los otros  dos protagonistas de este an&aacute;lisis le permiti&oacute; evitar el suicidio.</p>     <p>Resuelto  el dilema con la decisi&oacute;n tard&iacute;a de escribir, y a sabiendas tambi&eacute;n de que &quot;la  escritura reaviva la memoria&quot;, se interrogaba ahora sobre los obst&aacute;culos y el  tipo de escritura que deb&iacute;a adoptar. Dentro de los obst&aacute;culos, anota: &quot;<i>Algunos puramente literarios. Pues no pretendo un mero testimonio. De entrada,  quiero evitarlo, evitarme la enumeraci&oacute;n de los sufrimientos y los horrores. De  todos modos siempre habr&aacute; alguno que lo intente... Ni siquiera deseo meterme  por este camino. Necesito pues un &quot;yo&quot; de la narraci&oacute;n que se haya alimentado  de mi vivencia pero que la supere...Una ficci&oacute;n que ser&iacute;a tan ilustrativa como  la verdad, por supuesto. Que contribuir&iacute;a a que la realidad pareciera real, a  que la verdad fuera veros&iacute;mil. Este obst&aacute;culo alg&uacute;n d&iacute;a conseguir&eacute; superarlo&quot;.</i></p>     <p>En  otras palabras, aceptando ahora 50 a&ntilde;os despu&eacute;s que lleg&oacute; la hora de contar, a  Sempr&uacute;n lo sigue atormentando la idea del <i>c&oacute;mo</i> habr&aacute; que contarlo, el car&aacute;cter incomunicable de la experiencia  concentracionaria le parece casi imposible de narrar. Definitivamente le parece  indispensable simbolizar, buscar una forma de mediaci&oacute;n art&iacute;stica (producci&oacute;n  cinematogr&aacute;fica, musical, pict&oacute;rica o literaria) a trav&eacute;s de la cual se puedan <i>evocar</i>, no describir, los eventos<sup>19</sup>.  Efectivamente, Sempr&uacute;n no escogi&oacute; el testimonio sino la creaci&oacute;n literaria. He  aqu&iacute; la justificaci&oacute;n:</p>     <p>&quot;<i>Me imagino que habr&aacute; testimonios en  abundancia...Valdr&aacute;n lo que valga la mirada del testigo, su agudeza, su  perspicacia...y luego habr&aacute; documentos...M&aacute;s tarde, los historiadores recoger&aacute;n,  recopilar&aacute;n, analizar&aacute;n unos y otros: har&aacute;n con todo ello obras muy  eruditas...Todo se dir&aacute;, contar&aacute; en ellas...Todo ser&aacute; verdad...salvo que faltar&aacute; la  verdad esencial, aquella que jam&aacute;s ninguna reconstrucci&oacute;n hist&oacute;rica podr&aacute;  alcanzar, por perfecta y omnicomprensiva que sea... </i>    <br>     <i>-El otro tipo de  comprensi&oacute;n, la verdad esencial de la experiencia, no es transmisible...O mejor  dicho s&oacute;lo lo es mediante la escritura literaria...Mediante el artificio de la  obra de arte</i><sup>20</sup>. </p>     <p>Dos  grandes novelas autobiogr&aacute;ficas dan cuenta de esta estrategia narrativa: <i>La   Escritura o la Vida</i>, tantas veces citada  ya, y la m&aacute;s reciente <i>Vivir&eacute; con su  nombre, Morir&aacute; con el m&iacute;o</i><sup>21</sup>, que es la  historia de una suplantaci&oacute;n de persona en el campo de concentraci&oacute;n. El  protagonista, sabedor de que va a ser enviado al horno crematorio construye una  estrategia para hacer que otro recluso ya moribundo muera por &eacute;l, y &eacute;l viva en  el lugar del otro.</p>     <p><b>JEAN AM&Eacute;RY: LA ESCRITURA TARD&Iacute;A Y LA IRREDIMIBLE CONDICI&Oacute;N DE V&Iacute;CTIMA</b></p>     <p>Am&eacute;ry,  al igual que Sempr&uacute;n, se reconoci&oacute; incapaz de encarar de inmediato el  inevitable ejercicio de escritura y de memoria. Pese a las facilidades que le daban  su condici&oacute;n de germano-hablante s&oacute;lo volvi&oacute; a Alemania en 1964, dos d&eacute;cadas  despu&eacute;s de haber pasado por los campos de concentraci&oacute;n, de haberse negado a  hablar de ello e incluso de haber renunciado definitivamente a su verdadero  nombre alem&aacute;n, como una muestra de ruptura de toda proximidad con sus verdugos.  Con todo, a ra&iacute;z de ese viaje lo asalt&oacute; el deseo de contarlo todo y las  reflexiones de ese viaje se constituyeron en el pre&aacute;mbulo de su gran libro testimonial, <i>M&aacute;s All&aacute; de la Culpa y la Expiaci&oacute;n</i>, publicado  en 1966.</p>     <p>Su  objeto de reflexi&oacute;n all&iacute; es la condici&oacute;n existencial o subjetiva de v&iacute;ctima  bajo el nazismo, el an&aacute;lisis introspectivo del resentimiento, subraya Am&eacute;ry.  Am&eacute;ry no lo oculta, m&aacute;s a&uacute;n le regocija gritarlo, &eacute;l es un superviviente  refractario a toda pretensi&oacute;n de superar o justificar lo insuperable e  injustificable, es decir, el dolor y la muerte padecidos por las v&iacute;ctimas del  genocidio<sup>22</sup>. Soy una v&iacute;ctima y no  perdonar&eacute;, pareciera ser su principio de acci&oacute;n. Nunca hubiera podido prohijar  la tesis de Jacques Derrida seg&uacute;n la cual s&oacute;lo se perdona lo imperdonable.</p>     <p>Como  lo dice el presentador de su obra, Am&eacute;ry es la v&iacute;ctima autodestructiva, la  v&iacute;ctima desgarrada entre la rebeli&oacute;n y la resignaci&oacute;n .Otra de sus obras m&aacute;s  importantes lleva precisamente por titulo <i>Revuelta  y Resignaci&oacute;n. Acerca de Envejecer</i><sup>23</sup>. Frente a la  misi&oacute;n testimonial de Levi (vivir para contar) y frente al delicado rodeo  literario de Sempr&uacute;n, Jean Am&eacute;ry se proyecta como una v&iacute;ctima que quiere llevar  hasta el l&iacute;mite su condici&oacute;n de v&iacute;ctima adolorida y humillada. Se niega a  perdonar, a reconciliarse, pues esto le parece una supresi&oacute;n abusiva de un  aut&eacute;ntico y leg&iacute;timo deseo de venganza...&quot;<i>perd&oacute;n  y olvido forzados mediante presi&oacute;n social son inmorales</i>&quot;, nos dice. Hace la  apolog&iacute;a de la violencia como m&eacute;todo para recuperar la dignidad; se niega a  dejarse curar por el tiempo; se opone a todos los intentos de los alemanes de  minimizar su pasado criminal y su culpa colectiva. Se niega, en fin, a aceptar  que el verdugo pueda redimir su culpa mediante la confesi&oacute;n en audiencia p&uacute;blica.  En contraste con Levi que lleg&oacute; a considerar sus a&ntilde;os de prisi&oacute;n, de  deportaci&oacute;n y de exilio como una experiencia formativa, o como una &quot;gigantesca  experiencia biol&oacute;gica y social&quot;, Am&eacute;ry anota con iron&iacute;a que en Auschwitz no nos  hemos hecho m&aacute;s humanos, mejores, fil&aacute;ntropos...&quot;<i>del campo salimos desnudos, vac&iacute;os, desorientados</i>&quot;<sup>24</sup>. Le  parece totalmente inaceptable que en aras de proyectos conciliatorios se  responsabilice no a los verdugos sino a las v&iacute;ctimas. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Le  indigna la idea de que hoy quienes  tienden a ser percibidos como los aguafiestas de los proyectos de  reconciliaci&oacute;n pol&iacute;tica son las v&iacute;ctimas...Al hacer el sumario del siglo de la  barbarie hace este pron&oacute;stico sombr&iacute;o: &quot;<i>Nosotros,  las v&iacute;ctimas quedaremos como los realmente incorregibles, los implacables, como  los reaccionarios hostiles a la historia en el sentido literal de la palabra, y  en &uacute;ltima instancia, aparecer&aacute; como aver&iacute;a del sistema el hecho de que algunos  de nosotros hayamos sobrevivido</i>&quot;<sup>25</sup>.</p>     <p>Am&eacute;ry  no escribe para tranquilizar su memoria. Escribe para evocar, para denunciar,  para condenar. Frente al sentido militante de Levi (vivir para contar) en Jean Am&eacute;ry  predomina la conciencia clara de la finitud, del transcurso inexorable del  tiempo, de la degradaci&oacute;n del cuerpo - &quot;despojo mortal&quot;- , de la vida como  batalla perdida ante la muerte, de la decadencia de la humanidad. La vida  aparece aqu&iacute; como &quot;ser-para-la-muerte&quot;, como un tr&aacute;nsito &quot;del absurdo de la existencia  al absurdo de la nada&quot;<sup>26</sup>.</p>     <p>Uno  de los principales focos de reflexi&oacute;n de Jean Am&eacute;ry tras la liberaci&oacute;n fue la  condici&oacute;n del intelectual en el campo de concentraci&oacute;n, a partir de su propia  experiencia como tal, con su sentimiento de desarraigo, de vulnerabilidad, de  sentirse <i>nada</i>, o si acaso escombro,  durante su reclusi&oacute;n en el Campo. El intelectual en el campo se convierte en un  obrero no calificado (un trabajador in&uacute;til) y por lo tanto sufre de entrada una  degradaci&oacute;n. Esto le granjeaba el desprecio tanto de los capos como de los  otros trabajadores. El hombre de esp&iacute;ritu se encontraba en el campo  completamente aislado. De hecho estaba sometido, seg&uacute;n Am&eacute;ry, a la &quot;dial&eacute;ctica  de la autodestrucci&oacute;n&quot;. Todo el sistema vertical, represivo, era un desaf&iacute;o a  su esp&iacute;ritu cr&iacute;tico. Despu&eacute;s de un cierto tiempo en el Campo los prisioneros  terminaban no s&oacute;lo resign&aacute;ndose sino aceptando los valores de los verdugos. Y  este drama produc&iacute;a mayores culpas en el intelectual que en el promedio de los  prisioneros.</p>     <p>Las  tres trayectorias que hemos esbozado, que en realidad son paradigmas de memoria  individual-memoria colectiva, nos llevan a enunciar las reciprocidades o  eventualmente los desencuentros entre escritura y memoria. La pregunta, puesta de manera muy descarnada ser&iacute;a  la siguiente: &iquest;la escritura de la memoria traum&aacute;tica ayuda a vivir, o por el  contrario mata? Y la respuesta es precisamente la ruptura de la dicotom&iacute;a, pues  la escritura puede estar, desde luego con distintas l&oacute;gicas, en los dos  extremos: </p> <ul>       <li>en el primero no se escribe, me niego a  escribir, para poder olvidar, para poder vivir, para depurar o para sanar el  recuerdo.</li>       <li>En el segundo extremo hay quienes nos dicen  que se escribe precisamente para poder olvidar y para poder vivir.</li>       <li>Ahora bien, los sujetos &ndash; plurales como hemos  se&ntilde;alado- no est&aacute;n r&iacute;gidamente ubicados en uno de los extremos. De hecho las  diferentes posiciones tienen sus momentos, su historicidad propia.</li>     </ul>     <p>Resumiendo  de manera un tanto atropellada podr&iacute;an caracterizarse as&iacute; estas trayectorias: 1.  Escribo, luego existo (Levi). Levi se sinti&oacute; volver a la vida a trav&eacute;s de la  escritura. 2. Escribir ahora ser&iacute;a morir, &quot;solo el olvido pod&iacute;a salvarme&quot;  (Sempr&uacute;n). 3. No escribo hoy y no se si escriba ma&ntilde;ana (Am&eacute;ry). La escritura  tiene pues doble funci&oacute;n: es herramienta de recuerdo y herramienta de olvido  Escribir es incluir unos hechos, eventos o experiencias, pero tambi&eacute;n excluir  muchos otros. Escritura-Memoria y Olvido  aparecen en primera instancia como un juego de contraposiciones, pero en el  fondo son simplemente un escenario de negociaci&oacute;n para sobrevivir (cuando, qu&eacute;  y c&oacute;mo escribo, narro o cuento). Como lo se&ntilde;ala el historiador italiano Enzo  Traverzo, no puede haber &quot;memoria monol&iacute;tica&quot; en una perspectiva de construcci&oacute;n  democr&aacute;tica<sup>27</sup>.</p>     <p>Ya  es hora de preguntarnos cu&aacute;l es el objeto de la narraci&oacute;n, el lugar narrado.  Dig&aacute;moslo de una: se trata de la cotidianidad infernal del Lager, es decir de  una forma de violencia extrema, asociada a la experiencia de la deportaci&oacute;n y  de los campos de concentraci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>EL OBJETO DE LA NARRACI&Oacute;N: EL LUGAR NARRADO. EL LAGER Y SUS FUNCIONES</b></p>     <p>Sobre  los campos de exterminio hay monta&ntilde;as de literatura. Pero para los prop&oacute;sitos  de estas reflexiones tal vez baste con se&ntilde;alar unas cuantas caracter&iacute;sticas  centrales de los mismos. </p>     <p>En  primer lugar el Lager era un sistema de explotaci&oacute;n, ligado a la historia misma  del r&eacute;gimen totalitario, que nutr&iacute;a de trabajo gratuito y esclavizante a  f&aacute;bricas de armas, industrias y empresas agr&iacute;colas. Esta funci&oacute;n productiva del  campo de concentraci&oacute;n hac&iacute;a que a menudo se dosificaran las tasas de exterminio  en aras de los planes de desarrollo del r&eacute;gimen nazi. El campo era la sociedad  llevada al extremo<sup>28</sup>.  Ten&iacute;a una estructura jerarquizada (dirigentes, burgueses, proletarios, sub-proletarios,  etc.) y desplegaba a su interior un gran comercio: &quot;burgues&iacute;a&quot; del pan, de los  zapatos, del peine, etc. que se reg&iacute;a a menudo por una econom&iacute;a de trueque  elemental de comida, vestuario, cigarrillos, utensilios personales. </p>     <p>Hasta  ahora hemos puesto en evidencia los elementos contrastantes. Quisiera se&ntilde;alar  ahora algunos de los elementos comunes a la experiencia traum&aacute;tica de estas  v&iacute;ctimas. Privilegio, rango y poder eran conceptos fundamentales en los campos  de concentraci&oacute;n. Esto se traduc&iacute;a en unas jerarqu&iacute;as y un orden del terror,  dentro del cual unos<i> se enriquec&iacute;an,  otros sobreviv&iacute;an y otros fallec&iacute;an</i>.</p>     <p>Adem&aacute;s  de sistema de explotaci&oacute;n, el Lager era &ndash; en segundo lugar- un sistema de  organizaci&oacute;n y control de la cotidianidad en el cual se impon&iacute;a un severo  control sobre el espacio y el tiempo de los presos, encaminados a destruir la  experiencia corporal de los seres en libertad, anota Jean Am&eacute;ry<sup>29</sup>. La  disposici&oacute;n del campo obedece a lo que podr&iacute;amos llamar un arquitectura de la  ignominia, es decir a un calculado tormento f&iacute;sico y psicol&oacute;gico de las  v&iacute;ctimas. El campo era una especie de &quot;casa de los muertos, de sala de espera  de la muerte&quot; dice por su parte Sempr&uacute;n.</p>     <p>En  tercer lugar, el campo al igual que la sociedad mayor es un sistema de poder y  de opresi&oacute;n de los privilegiados sobre los no privilegiados que responde a una  especie de inevitable e inicuo darwinismo social: &quot;En la historia y en la vida,  parece a veces discernirse una ley feroz que reza a quien tiene le ser&aacute;  dado; a quien no tiene le ser&aacute; quitado&quot;<sup>30</sup>. El  campo es parte integrante del r&eacute;gimen totalitario- pero que a partir de cierto  momento se convierte en instituci&oacute;n aut&oacute;noma- detr&aacute;s del cual los verdugos  escondieron muchas veces sus responsabilidades individuales, pese a que hab&iacute;an  hecho parte de ese r&eacute;gimen por opci&oacute;n.</p>     <p>En  cuarto lugar, el campo es un sistema de prohibiciones y de privaciones (de  comida, de sol, de sue&ntilde;o, de la sexualidad) y de humillaciones, como estar  obligados a vivir entre sus propios desechos. &quot;<i>En este lugar est&aacute; prohibido todo, no por ninguna raz&oacute;n oculta sino  porque el campo se ha creado para ese prop&oacute;sito</i>&quot;<sup>31</sup>.</p>     <p>En  suma, el campo es un escenario construido para el ejercicio de la violencia, y no  de cualquier violencia, sino de la violencia in&uacute;til, cuyo &uacute;nico objetivo es  causar dolor totalmente innecesario, el m&aacute;ximo nivel de aflicci&oacute;n, de  sufrimiento f&iacute;sico y moral. El campo es &quot;una f&aacute;brica de muerte&quot;<sup>32</sup>. Todo dentro del prop&oacute;sito de destruir la capacidad de resistencia de quienes  son percibidos como los adversarios, o m&aacute;s radicalmente dicho, de deshumanizar a las v&iacute;ctimas para reafirmar la superioridad  de los verdugos sobre ellas, de degradar para poder matar sin culpa. Tal  empresa de dominaci&oacute;n-deshumanizaci&oacute;n y de dosificaci&oacute;n de la muerte se  despliega siguiendo pasos claramente calculados. Todo comienza con la conmoci&oacute;n  inicial de la captura sin explicaciones, y segu&iacute;a con el tren de partida, sin  rumbo, y en el cual mor&iacute;a buena parte de los deportados. A muchos ancianos se  los sub&iacute;a al tren simplemente para que murieran. Con ese viaje sin regreso empezaba  una cadena de vej&aacute;menes sin fin para los deportados, en lo que ha sido llamado una  forma de &quot;producci&oacute;n industrial de la muerte&quot;<sup>33,34</sup> <a href="#(4)">(4)</a>. Se  les somet&iacute;a, entre muchas otras formas de degradaci&oacute;n, a las siguientes: </p> <ul>       <li>A defecar en p&uacute;blico, llevando hasta el  extremo el envilecimiento</li>       <li>A oprobiosos ritos de iniciaci&oacute;n (a burlas,  pu&ntilde;etazos, latigazos, desnudamiento, rapado de cabeza, a denigrar de sus seres  queridos).</li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>A mantenerse arrodillados por horas</li>       <li>A presentarse desnudos ante los dem&aacute;s prisioneros  y ante los torturadores, es decir a una escenificaci&oacute;n de la superioridad de  los verdugos, y del despojo f&iacute;sico y ps&iacute;quico: &quot;&quot;<i>no tenemos  nada nuestro: nos han quitado la ropa, los zapatos, hasta los cabellos; si  hablamos no nos escuchar&aacute;n, y si nos escuchasen no nos entender&iacute;an. Nos  quitar&aacute;n hasta el nombre&quot;</i><sup>35</sup>. La promiscuidad y el despojo de la vida privada, el estar siempre ante la  mirada de los dem&aacute;s, era una de las situaciones m&aacute;s dif&iacute;ciles de soportar,  seg&uacute;n recuerda Sempr&uacute;n<sup>36</sup>. </li>       <li>Complementario del anterior, se les somet&iacute;a a  llevar inscrito un tatuaje, con el correspondiente n&uacute;mero de matr&iacute;cula, que a  partir de entonces ser&aacute; su identidad. Dicho sea de paso, esta matr&iacute;cula, vista  inicialmente como el ingreso a una especie de mundo de la indeterminaci&oacute;n, fue  entendida posteriormente, seg&uacute;n nos dice Levi, en su cabal significaci&oacute;n: en  realidad el n&uacute;mero lo dec&iacute;a todo: la &eacute;poca de ingreso en el campo de  concentraci&oacute;n, el convoy del que formaban parte, y por consiguiente la  nacionalidad, etc.,<sup>37</sup>. De  uno de esos datos pod&iacute;a depender la vida o la muerte.</li>       <li>A padecer ultrajes de profunda carga  sicol&oacute;gica, como el hecho de que un verdugo se hubiera limpiado las manos con  su camisa, es decir que lo hubiera tratado como un trapo.</li>       <li>A esperar cotidianamente durante horas al  llamado a lista, hasta escuchar su n&uacute;mero.</li>       <li>A realizar pr&aacute;cticas de animalizaci&oacute;n como  comer sin cuchara, es decir a lamer como los perros.</li>       <li>A realizar trabajo gratuito, es decir  esclavizante</li>       <li>Al uso de los cuerpos con fines  experimentales de resistencia al calor o al fr&iacute;o</li>       <li>Al uso de las cenizas de los crematorios como  fertilizantes</li>     </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En  suma, se buscaba doblegar la capacidad de resistencia individual o colectiva de  los prisioneros, intimidar al resto de la poblaci&oacute;n, y crear una masa humana  sujeta a laboratorios experimentales con prop&oacute;sitos eugen&eacute;sicos. Y, muy  importante en los c&aacute;lculos estrat&eacute;gicos de los verdugos: generar un proceso  gradual de adaptaci&oacute;n a la cotidianidad del campo, de &quot;normalizaci&oacute;n&quot; del  sufrimiento.</p>     <p>Sobre  estos rasgos b&aacute;sicos puede haber acuerdo entre estos tres testigos de  excepci&oacute;n. Sin embargo, hay un elemento sobre el cual el desacuerdo es  expl&iacute;cito: el impacto de la tortura en el campo de concentraci&oacute;n, y en general  sobre las marcas corporales de la memoria, tema sobre el cual remito a las  sugestivas consideraciones de Bel&eacute;n del Roc&iacute;o Moreno<sup>38</sup>.  Primo Levi rechaza la idea del campo como lugar de tortura. La considera un  estereotipo. La hab&iacute;a, dice, pero era marginal. El 95% de los prisioneros muri&oacute;, no por  tortura, sino por agotamiento f&iacute;sico, por disenter&iacute;a, por congelaci&oacute;n, por  exposici&oacute;n a la lluvia, al calor, por trabajo excesivo, por desnutrici&oacute;n<sup>39</sup>. Y  es que como lo resalta de manera complementaria Sempr&uacute;n, &quot;el Lager es el hambre:  nosotros somos el hambre, un hambre viviente&quot;<sup>40</sup>. En la misma direcci&oacute;n de Levi, Jorge Sempr&uacute;n se&ntilde;ala en  su m&aacute;s reciente obra sobre el campo que &quot;la  mayor&iacute;a de estos muertos, las decenas de millares de muertos pol&iacute;ticos,  resistentes de todos los pa&iacute;ses de Europa, guerrilleros de todos los bosques y  todas las monta&ntilde;as, no murieron v&iacute;ctimas de palizas, ejecuciones sumarias o  torturas; la mayor&iacute;a murieron de extenuaci&oacute;n, de imposibilidad s&uacute;bita de  superar una creciente fatiga de vivir, muertos de abatimiento, a causa de la  lenta destrucci&oacute;n de todas sus reservas de energ&iacute;a y de esperanza&quot;<sup>41</sup>.  No deja de sorprender la visi&oacute;n estrecha que de la tortura tiene Levi. Para  Jean Am&eacute;ry, por el contrario, la tortura no fue un elemento accidental, sino la  esencia del Tercer Reich<sup>42</sup>.  Para Jean Am&eacute;ry la tortura es &quot;el acontecimiento m&aacute;s atroz que un ser humano  pueda conservar en su interior&quot;<sup>43</sup>. La tortura, contin&uacute;a, es una invasi&oacute;n a lo m&aacute;s profundo del ser, en un sitio  al cual no puede llegar nadie en ayuda, a aquel sitio donde &quot;las fronteras de  mi cuerpo&quot; se confunden con &quot;las fronteras de mi yo&quot;<sup>44</sup>.  M&aacute;s all&aacute; de sus marcas inmediatas, &quot;la tortura deja un estigma indeleble,  aunque desde un punto de vista cl&iacute;nico no sea reconocible ninguna traza  objetiva&quot;<sup>45</sup>.</p>     <p>&iquest;C&oacute;mo evaluar la responsabilidad alemana frente a  esta empresa de deshumanizaci&oacute;n? Los tres autores ofrecen aproximaciones  distintas.</p>     <p>Primo  Levi, al igual que Todorov, otro de los m&aacute;s conocidos analistas del trauma  europeo<sup>46</sup>,  rechaza como explicaci&oacute;n de esta violencia extrema una supuesta cultura o  tradici&oacute;n nazi de los alemanes. M&aacute;s que una ruptura de civilizaci&oacute;n- nos dir&aacute;  tambi&eacute;n Enzo Traverso- las c&aacute;maras de gas son uno de los rostros de la  civilizaci&oacute;n misma<sup>47</sup>. Los  verdugos del Lager no eran personas nacidas con vicios de origen: &quot;salvo  excepciones, no eran monstruos, ten&iacute;an nuestro mismo rostro pero hab&iacute;an sido  maleducados&quot;<sup>48</sup>.</p>     <p>Levi  refuerza posteriormente en una de sus entrevistas: &quot;Los opresores de entonces tambi&eacute;n  eran seres como nosotros&quot;<sup>49</sup>. Rechazo pues en Levi a la  estereotipada imagen de los victimarios como monstruos. Y Bettelheim enfatiza  definiendo la planificada &quot;soluci&oacute;n final&quot; como ese conjunto de &quot;cosas  terribles que unas personas corrientes hicieron a otras personas corrientes&quot;<sup>50</sup>. De  hecho, dice, son personajes de asombrosa median&iacute;a f&iacute;sica, social e intelectual.  Y ah&iacute; radica precisamente la amenaza y tambi&eacute;n el sentido del esfuerzo de Levi,  que es tratar de comprender la mente del hombre com&uacute;n, del verdugo medio, no  del extremo. En suma, para Levi se trataba de alemanes corrientes que obedec&iacute;an  &oacute;rdenes de un Estado Totalitario. Y es esta pertenencia o v&iacute;nculo pol&iacute;tico, y  no caracter&iacute;sticas intr&iacute;nsecas, lo que hace explicables las conductas  barb&aacute;ricas de los nazis. &quot;Hace 40 a&ntilde;os que trato de comprender a los alemanes&quot;  dice en una entrevista de 1986<sup>51</sup> , pero al mismo tiempo expresa reiteradamente los  riesgos de este intento de comprender al verdugo. &quot;Quiz&aacute;s no se pueda  comprender todo lo que sucedi&oacute;, o <i>no se  deba</i> comprender, porque comprender casi es justificar&quot;), es ponerse en el  lugar del verdugo<sup>52</sup>. He aqu&iacute; pues un horizonte &eacute;tico de su introspecci&oacute;n, que debiera servir de divisa o mejor de alerta para todo  investigador de la violencia: comprender al asesino no puede llevar a justificarlo.</p>     <p>Frente a esta mirada anal&iacute;tica de Levi, proyectada  sobre el pasado, la de Sempr&uacute;n, sin negar las tragedias del pasado, resalta las  posibilidades del futuro. La singularidad alemana, subraya Sempr&uacute;n, consiste en  que es el &uacute;nico pa&iacute;s europeo al que le ha tocado vivir, padecer y asumir cr&iacute;ticamente  tambi&eacute;n, los efectos devastadores de las dos grandes iniciativas totalitarias  del siglo XX: el Nazismo y el Bolchevismo. Pero como buen pol&iacute;tico, Sempr&uacute;n mira  al futuro y ve tambi&eacute;n el lado positivo: esas experiencias le permiten a  Alemania situarse hoy en la vanguardia de una expansi&oacute;n democr&aacute;tica y universalista de la idea de  Europa. </p>     <p>Am&eacute;ry, por su parte se niega a aceptar que en aras de la tradici&oacute;n  cultural y filos&oacute;fica alemana, se pretenda minimizar el pasado criminal nazi. Alemania,  dice, tiene una culpa colectiva...&quot;No me cansar&eacute; de repetirlo: Hitler y sus  cr&iacute;menes tambi&eacute;n forman parte de la historia y de la tradici&oacute;n alemana&quot;<sup>53</sup>. E incluso ese pasado criminal se sigue reproduciendo en otras geograf&iacute;as. Las  dictaduras latinoamericanas, las invasiones imperiales y las torturas son un  triunfo p&oacute;stumo de Hitler. De hecho, las injustas guerras contempor&aacute;neas le  traen a la mente la empresa destructora de Hitler: &quot;<i>Durante los d&iacute;as en que redactaba los  primeros cap&iacute;tulos y los revisaba una y otra vez ( </i>se  refiere a su libro sobre la   Demolici&oacute;n) <i>, sucedi&oacute;  en Vietnam un hecho inaceptable: las ciudades de Hanoi y Haiphong fueron  &quot;borradas del mapa&quot; por Nixon, el mismo destino que en el pasado Hitler hab&iacute;a prometido a las ciudades  de Inglaterra, con la &uacute;nica diferencia que las fanfarronadas de 1940, ahora, en  1972, se hab&iacute;an convertido en una realidad mort&iacute;fera, acompa&ntilde;ada por untuosas  peroratas sobre la liberta</i>d&quot;<sup>54</sup>.</p>     <p>Este  pesimismo sobre la idea de progreso y el  proceso civilizatorio es el mismo sentimiento  de desplome de creencias, actitudes, valores y sistemas de protecci&oacute;n que  expresa Bruno Bettelheim<sup>55</sup> cuando afirma que en el pasado las cat&aacute;strofes eran  principalmente naturales (terremotos, pestes, inundaciones), en  contraste con los cataclismos del siglo XX ( guerras, holocausto, bomba at&oacute;mica)  que han sido provocados por el hombre mismo, en una especie de extensi&oacute;n del  impulso de muerte, de estirpe freudiana..</p>     <p><b>LAS V&Iacute;CTIMAS CULPABILIZADAS</b></p>     <p>Las  liberaciones de combatientes suelen ser jubilosas. Las de las v&iacute;ctimas son  dolorosas. &iquest;Por qu&eacute;? Porque la condici&oacute;n de sobreviviente est&aacute; atravesada por  un enorme sentimiento de culpa , derivado del hecho de que los sobrevivientes  son todos excepciones , puesto que en Lager todos est&aacute;n en principio muertos.  Si sobrevive es por un accidente o por una variaci&oacute;n dram&aacute;tica de las funciones  de los prisioneros en el sistema global de explotaci&oacute;n nazi. Esto compagina muy  bien con las escalas de valoraci&oacute;n dentro del campo: primero la propiedad y  luego la vida. Lo sab&iacute;an los guardianes, quienes pod&iacute;an matar a sus prisioneros  pero no robarlos<sup>56</sup>. Levi era conciente de que  lo hab&iacute;a salvado su profesi&oacute;n de qu&iacute;mico, circunstancia que lo hac&iacute;a m&aacute;s &uacute;til  vivo que muerto. Pero tambi&eacute;n lo salv&oacute; en gran medida el momento en que lleg&oacute;  al Campo. En la presentaci&oacute;n de su libro <i>Si  esto es un Hombre</i>, la primera frase es: &quot;<i>Tuve la  suerte de no ser deportado a Auschwitz hasta 1944, y despu&eacute;s de que el gobierno  alem&aacute;n hubiera decidido, a causa de la escasez creciente de mano de obra,  prolongar la media vida de los prisioneros que iba a eliminar concedi&eacute;ndoles  mejoras notables en el tenor de vida y suspendiendo temporalmente las matanzas  dejadas a merced de particulares</i>&quot;<sup>57</sup>.  Dig&aacute;moslo de manera un tanto cruda que hasta entonces la muerte en el campo  hab&iacute;a sido desordenada, en adelante ser&iacute;a planificada.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En <i>Los  Hundidos y los Salvados </i>aborda lo que repetidamente llama &quot;tema delicado&quot;,  la ambig&uuml;edad de la condici&oacute;n de prisionero, la dificultad de juzgarlo. Pues en  principio el prisionero del Lager est&aacute; muerto, si sobrevive es porque ha gozado  de un privilegio. Se trata a menudo del <i>prisionero  que para sobrevivir acepta colaborar con el enemigo.</i></p>     <p>La culpabilidad del sobreviviente hace muy dif&iacute;cil  para este asumir su papel de testigo v&aacute;lido y confiable. Hay un constante temor  a ser, m&aacute;s que testigo, un impostor. Tambi&eacute;n a Sempr&uacute;n atormenta esta  preocupaci&oacute;n sobre el testimonio imposible: &quot;Est&aacute; claro, dice con cierta  amargura en <i>Vivir&eacute; con su Nombre,</i> que  el mejor testigo- en realidad el &uacute;nico testigo verdadero, seg&uacute;n los  especialistas- es el que no ha sobrevivido, el que lleg&oacute; hasta el final de la  experiencia y muri&oacute; en ella. Pero ni los historiadores ni los soci&oacute;logos han  conseguido a&uacute;n resolver esta contradicci&oacute;n: &iquest;C&oacute;mo invitar a los verdaderos  testigos, es decir, a los muertos, a sus coloquios? &iquest;C&oacute;mo hacerlos hablar?    <br>   He ah&iacute; un problema que el paso del tiempo de todas  formas se encargar&aacute; de solucionar por s&iacute; mismo: pronto ya no quedar&aacute;n testigos  molestos, de embarazosa memoria&quot;<sup>58</sup>. </p>     <p>La carga que deben llevar las  v&iacute;ctimas-sobrevivientes es abrumadora. Se&ntilde;alemos algunas de las manifestaciones  de culpa m&aacute;s frecuentemente evocadas en los escritos de nuestros tres autores:</p> <ol>   <ol>         <li>culpa  por no haberse rebelado, a pesar de  haber sido en muchas circunstancias envilecido.</li>         <li>Culpa  de no haber ayudado al que lo necesitaba e incluso al que lo solicit&oacute;.</li>         <li>Culpa  de estar vivo en lugar de otro( por  qu&eacute; yo el afortunado?) &quot;podr&iacute;a haber suplantado, en realidad, matado a alguien&quot;<sup>59</sup><i>. Sempr</i>&uacute;n lo expresa de manera cercana:  &quot;<i>Los vivos no se diferenciaban de los  muertos por ning&uacute;n tipo de m&eacute;rito. Ninguno de nosotros merec&iacute;a vivir. Ni  tampoco morir. No hab&iacute;a m&eacute;rito alguno  en estar vivo. Tampoco lo habr&iacute;a habido de estar muerto. Habr&iacute;a podido sentirme  culpable si hubiera pensado que otros  habr&iacute;an merecido sobrevivir m&aacute;s que yo: Pero sobrevivir no era una cuesti&oacute;n de  m&eacute;rito, era una cuesti&oacute;n de suerte</i>&quot;<sup>60</sup>.</li>         <li>culpa  de la liberaci&oacute;n, culpa ajena, sentido de abatimiento, de angustia.</li>         <li>La  culpa de haber sobrevivido &ndash; de ser uno de los &quot;salvados&quot;- por ser culpable  (por haber transigido con el verdugo, es decir por haber traicionado; por gozar  de privilegios anteriores, ejercer una profesi&oacute;n &uacute;til, por ejemplo; por haber desarrollado astucias de  sobrevivencia, que el hombre com&uacute;n y corriente no hab&iacute;a adoptado, por el azar  de que los rusos hubieran llegado a tiempo). O como dice Jean Am&eacute;ry en el  ep&iacute;logo de Lefeu: &quot;no era justo sobreponerse al hecho de haber sobrevivido&quot;<sup>61</sup>. </li>         <li>La  culpa de ser el testigo de lo no-vivido, pues los verdaderos testigos fueron  los muertos</li>         ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Y  la m&aacute;s tremenda de todas las culpas, la culpa de ser hombre, porque los hombres  hab&iacute;an construido Auschwitz <i>(Si esto es un hombre)</i><b>. </b></li>       </ol>     </ol>     <p>Todas estas culpas generan, como lo dice Karl Jaspers, una necesidad de  &quot;merecernos nuestra vida que nos fue salvada&quot;<sup>62</sup>. Esto seguramente hace muy angustioso  vivir, pues cotidianamente hay que justificar ese elemental hecho de  vivir. De ah&iacute; que esta haya sido considerada como quiz&aacute;s la conquista m&aacute;xima del r&eacute;gimen  concentracionario: convertir a la v&iacute;ctima en culpable de su indecible  sufrimiento.</p>     <p>Seguramente no por azar estos grandes testigos  terminan optando por el suicidio. Primo Levi se suicida en 1987, un a&ntilde;o despu&eacute;s de publicar su obra m&aacute;s notable <i>Los Hundidos y lo Salvados. </i>Jean Am&eacute;ry  decide quitarse la vida en 1978, en la ciudad de Salzburg, en Austria, su pa&iacute;s  natal, dos a&ntilde;os despu&eacute;s de terminar su obra sobre el suicidio <i>Levantar la mano sobre uno mismo. Discurso  sobre la Muerte  Voluntaria </i>(1976) que est&aacute; lleno de sugerencias sobre lo que &eacute;l mismo  llamar&iacute;a un temperamento <i>suicidario</i>. Imposible  superaci&oacute;n del trauma o de la culpa? O m&aacute;ximo ejercicio de libertad en el que habiendo escapado a la muerte que  tuvieron cerca &quot;desde fuera&quot; deciden ahora asumirla &quot;desde dentro&quot;? En el caso de Am&eacute;ry esas  referencias oblicuas al suicidio son identificables &quot;Soy yo quien levanta la  mano sobre si mismo&quot;<sup>63</sup>,  o esta otra: &quot;muero, luego soy&quot;<sup>64</sup>.  De los tres s&oacute;lo vive Jorge Sempr&uacute;n. Pero digamos de paso que otro de los  grandes intelectuales que pas&oacute; por el campo, el psicoanalista Bruno Bettelheim,  autor de <i>Sobrevivir: el holocausto una  generaci&oacute;n despu&eacute;s</i>, tambi&eacute;n se suicid&oacute;, aunque a una edad tard&iacute;a, en 1990, a  los 87 a&ntilde;os. Optar, incluso a esa edad tard&iacute;a por la muerte voluntaria, quiz&aacute;s  conlleve un reconocimiento expl&iacute;cito del fracaso de sus esfuerzos &quot;para dominar  los traumas del pasado con objeto de que este pasado pueda dejarse de lado y  cese de obsesionar a las generaciones venideras&quot;, como fue su prop&oacute;sito al  escribir el libro citado<sup>65</sup>.  O simple reconocimiento de la insoluble  situaci&oacute;n existencial del sobreviviente- el s&iacute;ndrome del sobreviviente- frente a la pregunta culpabilizadora y perenne  de &quot;Por qu&eacute; me salv&eacute; yo?, &quot;Vivo en lugar de otro?&quot;<sup>66</sup>.  La cadena es larga: Paul Celan, el c&eacute;lebre poeta alem&aacute;n-rumano de origen jud&iacute;o,  cuyos padres murieron en un campo de concentraci&oacute;n y &eacute;l mismo sometido a  trabajos forzados, autor de un celebrado poema &quot;Fuga de Muerte&quot;, alusivo al  campo de Auschwitz-Birkenau, se suicid&oacute; en Paris lanz&aacute;ndose al Sena, en 1970.</p>     <p>Valga la pena anotar- regresando a nuestros autores-  que si bien Levi y Am&eacute;ry polemizaron en torno a algunos temas objeto de sus  respectivos testimonios, no se conocieron personalmente. Tampoco Sempr&uacute;n  conoci&oacute; a Levi. Dice que s&oacute;lo hasta 1963 ley&oacute; <i>La Tregua</i>, la novela de Levi que narra la repatriaci&oacute;n de los sobrevivientes  italianos de Auschwitz, y  hasta entonces no sab&iacute;a nada de &eacute;l. Devor&oacute; el texto, pues hasta ese momento se  hab&iacute;a negado a leer testimonios sobre los campos nazis. Sempr&uacute;n tuvo la  oportunidad de conocer a Levi, pero no le pareci&oacute; deseable ni necesario hacerlo.  Definitivamente Sempr&uacute;n quer&iacute;a deslindarse de la evocaci&oacute;n directa de aquellos  episodios.</p>     <p>El tema de la culpa est&aacute; org&aacute;nicamente asociado,  sobretodo en las reflexiones de Levi, a la categor&iacute;a o noci&oacute;n, fecunda y a la  vez pol&eacute;mica de las Zonas Grises.</p>     <p><b>LAS ZONAS GRISES: OTRO &quot;TEMA DELICADO&quot;</b></p>     <p>En el Campo se quiebran todos los referentes  culturales y se desdibujan las fronteras entre el bien y el mal. No hay  divisiones dicot&oacute;micas en el universo nazi: la norma es el gris que hace  inevitable el compromiso con los verdugos para salvar la vida. Se trata de  zonas de superposici&oacute;n, indeterminaci&oacute;n o secuencia de la condici&oacute;n de v&iacute;ctima  y de opresor. La &quot;zona gris&quot; no es desde luego la categor&iacute;a originaria. En el  &quot;antes de la zona gris&quot; est&aacute; la contraposici&oacute;n irreductible de la relaci&oacute;n asim&eacute;trica entre v&iacute;ctima y  victimario. Parte de la eficacia del discurso y las pr&aacute;cticas del terror es  precisamente empujar a la v&iacute;ctima al campo del opresor, llevar a la v&iacute;ctima a  interiorizar en su comportamiento la  ideolog&iacute;a, los valores y las pr&aacute;cticas del verdugo.</p>     <p>En todo caso, la necesidad de abordar este tema se  le presenta a Levi como una urgencia f&iacute;sica de enojoso procesamiento. As&iacute; se lo  expresa en una conversaci&oacute;n a Giuseppe Grasano para la revista la Nuova Italia, en  1981: &quot;<i>En cambio tengo en la cabeza..., o  en el est&oacute;mago, algo bastante indigesto que se relaciona con el tema de la  experiencia del Lager revisada ahora a treinta y cinco a&ntilde;os de distancia;  despu&eacute;s de todas las pol&eacute;micas de la identificaci&oacute;n de la v&iacute;ctima con el  opresor, el tema de la culpa, de la ambig&uuml;edad que hab&iacute;a, de esta franja gris  que separaba a los oprimidos de los opresores</i>&quot;<sup>67</sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&quot;<i>Es un error  est&uacute;pido ver a todos los demonios en una parte y a todos los santos en la otra.  No era as&iacute;. Estos santos u oprimidos se ve&iacute;an forzados en mayor o menor medida  a asumir ciertos compromisos, a veces incluso muy graves, ante los cuales el juicio puede ser muy dif&iacute;cil. Yo no soy  jurista y pienso que son cosas extremadamente dif&iacute;ciles de juzgar. Pero hay que  juzgarlas, y sobretodo conocerlas, no ignorarlas Dividir en blancos y negros  quiere decir no conocer al ser humano. Es un error, s&oacute;lo sirve para las  celebraciones. Los presos pol&iacute;ticos... est&aacute; claro que algunos acabaron por  establecer t&aacute;citos compromisos con los nazis... Muchos hicieron varias cosas:  aceptaron cargos, golpearon, por ejemplo a sus subordinados...&quot; </i><sup>68</sup>.</p>     <p>Levi recuerda los libros de Kafka, especialmente <i>El Proceso</i>, como libros cuyos personajes son esencialmente contradictorios. Jos&eacute;  K. se siente unas veces inocente, otras veces culpable. No hay contradicci&oacute;n.El hombre no es igual a s&iacute; mismo.  Kafka no es igual a s&iacute; mismo. Nos podemos sentir, sucesiva o simult&aacute;neamente,  inocentes y culpables. Verdugos y v&iacute;ctimas. En cambio, las categor&iacute;as de contrarios que s&iacute; le parecen claramente distintas y bien definidas, que no  admiten gradaciones intermedias son- dentro del campo de las v&iacute;ctimas- las de  los salvados y los hundidos <sup>69</sup>.  Dentro de estos &uacute;ltimos, los llamados en el lenguaje del campo de concentraci&oacute;n  &quot;los musulmanes&quot; son los que carecen de toda capacidad de resistencia, los que  carecen de historia, los que est&aacute;n al borde de ser &quot;no hombres&quot;, por tanto firmes  candidatos al horno crematorio<sup>70</sup><a href="#(5)">(5)</a>.</p>     <p>Esta mirada al complejo universo de las v&iacute;ctimas es  coherente con su visi&oacute;n m&aacute;s general del campo de concentraci&oacute;n:    <br>   -El Lager en su perspectiva no era un espacio de simples relaciones  binarias (amigo-enemigo, verdugo v&iacute;ctima, inocente-culpable), es un microcosmos <i>estratificado</i>: prisioneros pol&iacute;ticos,  jud&iacute;os, criminales; prisioneros antiguos y nuevos; prisioneros privilegiados y  no, prisioneros-funcionarios- prisioneros rasos, prisioneros lavaplatos y  prisioneros-funcionarios con mando (kapos), prisioneros-colaboradores y  prisioneros infiltrados...     <br>   - Pero adem&aacute;s  es un espacio de contornos borrosos entre v&iacute;ctimas y verdugos, lleno de  zonas grises, de prisioneros colaboradores,  de v&iacute;ctimas-verdugos de sus propios  compa&ntilde;eros de infortunio. Un rasgo inherente al Lager como &quot;&acute;f&aacute;brica de  muerte&quot;, y en especial de los hornos crematorios, era que &quot;la ejecuci&oacute;n de las v&iacute;ctimas era  confiada a otras v&iacute;ctimas... Las v&iacute;ctimas estaban obligadas a actuar como una  pieza del engranaje que las destru&iacute;a&quot;<sup>71</sup>.  Los privilegiados-victimas, &quot;<i>Escuadras  Especiales&quot;, </i>bien alimentados, encargados  de los crematorios, pero que sufr&iacute;an tambi&eacute;n la muerte segura, pues sab&iacute;an  demasiado y que eran la forma m&aacute;s aberrante de complicidad forzada, la v&iacute;ctima  forzada a ser verdugo de s&iacute; misma, con lo cual la culpa se descargaba sobre las  propias v&iacute;ctimas. <i>Hab&iacute;a privilegios que  aseguraban la prolongaci&oacute;n de la vida, otros que eran camino seguro a la muerte</i>.</p>     <p>La fuerza descriptiva y la capacidad para penetrar  en los dramas interiores del campo hacen de Levi el nuevo Dante que sale del  gran infierno moderno, que lleva su reflexi&oacute;n hasta el l&iacute;mite, un l&iacute;mite en el  cual se oscurecen enormemente las diferencias entre la v&iacute;ctima y el victimario,  el culpable y el inocente, pues se puede ser lo uno y lo otro, y en gran medida  &eacute;l mismo se siente lo uno y lo otro. Levi es v&iacute;ctima atormentada, con profundas  ambivalencias frente al comprender: que a veces le parece necesario, y otras le  parece legitimador. No hay tarea m&aacute;s compleja para un investigador que el intento de  aproximarse al alma de un victimario. Por eso Jean Am&eacute;ry, que respiraba por una  herida que se negaba a curar, acusaba a Levi de ser un &quot;perdonador&quot;, es decir  un claudicante frente a los verdugos<sup>72</sup>.  &Eacute;l &ndash;Levi- es parte de esa tremenda zona gris cuyas l&oacute;gicas constituyen su gran  aporte intelectual, lo que le acarrea esa culpa que probablemente lo lleva al  suicidio.     <br>   Entre las v&iacute;ctimas hab&iacute;a pues una mezcla muy compleja de hobbesianismo y favoritismo. </p>     <p>Una de las conclusiones pol&iacute;ticas m&aacute;s duras de estas  reflexiones es que: las v&iacute;ctimas,  los oprimidos, no siempre se unen para resistiro sobrevivir a una situaci&oacute;n de opresi&oacute;n extrema. A menudo  sobreviven a costa de sus propios compa&ntilde;eros de infortunio. Y tal vez pueda  decirse incluso a la luz de estas experiencias emblem&aacute;ticas que cuanto m&aacute;s  extrema la situaci&oacute;n, menos previsible  la solidaridad. </p>     <p>S&oacute;lo con el derrumbe del Lager, tras la victoria  aliada se restablece la solidaridad, se recupera el sentido comunitario, se  hace posible la conciencia de una historia compartida de las v&iacute;ctimas del  holocausto. S&oacute;lo en ese momento se  recupera la humanidad perdida, &quot;volv&iacute;amos a ser hombres<sup>73</sup>&quot;,  es decir, volv&iacute;amos a ser solidarios.</p>     <p><b>REFLEXIONES FINALES</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para redondear estas reflexiones quisiera volver al  punto de partida, a la pluralidad de  sujetos, a la pluralidad de memorias y a la pluralidad de los tiempos, para  enunciar muy brevemente algunos temas abiertos a la investigaci&oacute;n futura.</p>     <p><b>1. Sobre la pluralidad de los tiempos y distancia de  los eventos</b>    <br> La mayor o menor proximidad de los eventos tiene impactos diferenciados sobre la memoria  colectiva. El evento cercano y el evento lejano se procesan de manera muy  distinta. El hecho de que el debate sobre la Memoria de la Guerra Civil Espa&ntilde;ola, se  hubiera abierto, casi medio siglo despu&eacute;s de los eventos, es decir por una  generaci&oacute;n que no la hab&iacute;a vivido, facilit&oacute; mucho el proceso de reencuentro con  ese pasado. El futuro lo estaba definiendo ahora una generaci&oacute;n que no era ni  la de los vencidos ni la de los vencedores, que hab&iacute;a desarrollado ya, como ha  mostrado convincentemente Paloma Aguilar Fern&aacute;ndez<sup>74</sup> una  &quot;aversi&oacute;n al riesgo&quot; de repetici&oacute;n de la guerra fratricida<b>.</b></p>     <p>Para el caso colombiano uno podr&iacute;a presumir que para  la generaci&oacute;n actual sea posible confrontar  sin mayores sobresaltos el cap&iacute;tulo de la Violencia de los a&ntilde;os cincuenta, pero que le  resultar&iacute;a un verdadero reto &ndash; de incierta proyecci&oacute;n- lidiar con los varios  cap&iacute;tulos de la violencia reciente. No es, sin embargo, una secuencia  inamovible: el debate sobre la memoria reciente puede tambi&eacute;n- y de hecho lo  est&aacute; haciendo- revivir memorias suprimidas o mal resueltas, incluso por  centurias. </p>     <p>Pero al lado de la distancia del evento (cercano o  lejano) habr&iacute;a que tener muy en cuenta el momento de la v&iacute;ctima, la  temporalidad de su memoria. El caso de Sempr&uacute;n, para retomar a nuestros  autores, nos muestra por ejemplo c&oacute;mo en  un momento, la escritura (la memoria) le  permite alejarse (olvidarse) de la experiencia traum&aacute;tica, y en otro momento,  la escritura lo lleva precisamente a lo contrario, a dejarse poseer de la  experiencia traum&aacute;tica. La pregunta que queda abierta entonces es cu&aacute;ndo y bajo qu&eacute; condiciones se produce la fusi&oacute;n de la escritura y la  vida. Y lo que esta pregunta sugiere es que no se puede compartimentar lo que  se recuerda y lo que se olvida. Lo que se recuerda y lo que se olvida son, en  alg&uacute;n momento, parte integrante de un mismo sujeto, de una misma trayectoria  vital.</p>     <p><b>2. Sobre los trastocamientos del tiempo</b>    <br> El paso por un centro de aniquilamiento personal,  como es el Campo de concentraci&oacute;n, produce trastornos muy profundos en la  experiencia interior del tiempo y en el sentido de la cronolog&iacute;a de la  vida. Mientras se est&aacute; en el campo- y en general bajo el impacto de  la experiencia traum&aacute;tica- se pierde el sentido de la sucesi&oacute;n temporal .El  futuro es imprevisible, es provisional, se desvanece ante los ojos de la  v&iacute;ctima. Lo que importa es el instante, el momento presente, el estar vivo hoy  y quiz&aacute;s ma&ntilde;ana. Pr&aacute;cticas repetitivas y programadas anulan todo sentido de  futuro. Pero hay algo m&aacute;s, una vez  recuperada la libertad tienden a invertirse las  temporalidades de la vida y de la muerte. En efecto, normalmente, en  nuestra percepci&oacute;n cotidiana, vamos de la vida a la muerte. Sempr&uacute;n, en cambio,  nos dice que viene de regreso de la muerte, de la experiencia del Mal radical. El  ha vivido la muerte<sup>75</sup> . Hay una obsesi&oacute;n en Sempr&uacute;n con esa idea de la muerte vivida<sup>76</sup>.  En su otro libro, <i>Vivir&eacute; con su nombre,</i> pone como ep&iacute;grafe una frase muy elocuente de Roland Dubillard: &quot;Estoy<i> seguro de que mi muerte me recordar&aacute; algo&quot;</i>.  Sempr&uacute;n trata de decir esto de mil maneras, como si estuviera enfrentado a una  insuficiencia del lenguaje para expresarlo. En otro pasaje dice: &quot;<i>no estaba seguro de ser un sobreviviente de  verdad. Hab&iacute;a atravesado la muerte, &eacute;sta hab&iacute;a sido una experiencia de mi vida</i><sup>77</sup>. En suma, lamuerte, para Sempr&uacute;n, no est&aacute; al final  de la vida, estuvo al comienzo...El resto de la vida es alejamiento y no  acercamiento de la muerte: esa sensaci&oacute;n del disfrute del regreso, la  posibilidad de volver a proyectar, a so&ntilde;ar<sup>78</sup>.  M&aacute;s a&uacute;n, salido del Campo se siente ya inmortal. De ah&iacute; que no vuelva a pensar  en SU muerte., hasta la muerte de Primo Levi<i>. </i>La muerte, el suicidio de Levi, lo conducen a pensar que le quedan cinco a&ntilde;os  de vida (que eran los a&ntilde;os que le llevaba Levi). La muerte de Levi le hizo invertir de nuevo<i> los tiempos, o mejor ponerlos en su lugar natural</i>: la muerte  estaba otra vez en el futro, en un futuro pr&oacute;ximo?<i> &quot;La muerte se inscrib&iacute;a de nuevo en mi porvenir&quot;.</i><sup>79 </sup>Sempr&uacute;n volv&iacute;a  a ser mortal! Otra vez el contraste con Jean Am&eacute;ry es imperativo. Jean Am&eacute;ry nunca  logra liberarse del fantasma de la muerte y acepta ir a la degradaci&oacute;n  progresiva, f&iacute;sica y mental.</p>     <p><b>3. Sobre la necesidad de redefinir  permanentemente las tensiones y complementariedades entre Memoria y Olvido.</b>    <br> La  memoria y el olvido no son eventos, o estados mentales sino procesos, y  sobretodo estrategias. Sempr&uacute;n destaca  c&oacute;mo durante mucho tiempo opt&oacute; por el silencio y lo convirti&oacute; en elecci&oacute;n, en  &quot;estrategia de amnesia voluntaria&quot;.A  uno no le acontece olvidar, uno decide olvidar; el olvido no es simplemente una  omisi&oacute;n, es una pol&iacute;tica. Hay una pol&iacute;tica del olvido, hay una estrategia para  el olvido, hay unos recursos, y unos repertorios o astucias para el olvido.</p>     <p>Una  v&iacute;ctima camboyana en entrevista para la   BBC, hace un par de a&ntilde;os (octubre de 2005) dec&iacute;a: tengo que  perdonar y he perdonado al verdugo para poder seguir. Y si el otro no ha pedido  el perd&oacute;n? Le pregunta el periodista. Esa es su responsabilidad. Yo hago lo que  me toca para vivir.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La  invitaci&oacute;n latente en estas p&aacute;ginas es pues a romper con la visi&oacute;n puramente  pasiva de la memoria y el olvido<b>.</b> Repito, son estrategias, es decir est&aacute;n inscritos en un plan de acci&oacute;n de los  individuos y las sociedades. De hecho, as&iacute; procedemos en la vida real: &quot;la  memoria suele alterar no s&oacute;lo las remembranzas de hechos, sino tambi&eacute;n el valor  que les damos, adaptando las cosas y su sentido a lo que hoy somos o  pretextamos ser&quot;<sup>80</sup>.</p>     <p><b>4. Sobre memoria-trauma y  memoria- celebraci&oacute;n</b>    <br> En  la era contempor&aacute;nea se ha despertado una nueva sensibilidad frente a la guerra,  una nueva conciencia moral sobre los sufrimientos que genera la guerra a nivel  planetario. En t&eacute;rminos de Michael Ignatief se trata del surgimiento de un  esp&iacute;ritu apol&iacute;tico que se niega a aceptar argumentos ideol&oacute;gicos para  justificar la agresi&oacute;n y que se niega a establecer diferencias entre las  v&iacute;ctimas. Estamos seg&uacute;n este autor frente a la universalizaci&oacute;n de un nuevo  sujeto, la <i>v&iacute;ctima universal</i>. Es una  conquista importante en la evoluci&oacute;n de los derechos, particularmente de los  derechos de los conflictos armados. Pero hay que tener prendidas las alarmas  frente a la naturalizaci&oacute;n o reificaci&oacute;n, conciente o calculada de las v&iacute;ctimas.  Slavoj, Zisek ha advertido y denunciado a prop&oacute;sito de los bombardeos de la OTAN en Yugoeslavia, lo  siguiente: &quot;mientras la OTAN  interven&iacute;a para proteger a las v&iacute;ctimas kosovares, tomaba al mismo tiempo todas  las medidas para que <i>siguieran siendo  v&iacute;ctimas</i>, habitantes de un pa&iacute;s devastado, con una poblaci&oacute;n pasiva, no una  fuerza pol&iacute;tico-militar activa capaz de defenderse de s&iacute; misma... La estrategia  de la OTAN era, pues  perversa en el preciso sentido freudiano del t&eacute;rmino: ella misma era (co-)  responsable de la calamidad frente a la cual se ofrec&iacute;a como remedio... Aqu&iacute; nos  encontramos de nuevo con la paradoja de la victimizaci&oacute;n: el Otro al que hay  que proteger es bueno <i>mientras sigue  siendo una v&iacute;ctima.</i><sup>81</sup></p>     <p>Hay  que romper, por otro lado, con la visi&oacute;n puramente cl&iacute;nica de la memoria y el  olvido, asociados casi exclusivamente en la era contempor&aacute;nea al trauma. Hay  que recuperar el car&aacute;cter relacional de la memoria y el olvido. Tambi&eacute;n en los  individuos como en las sociedades memoria y olvido est&aacute;n asociados al goce, a  la victoria, al logro, a la realizaci&oacute;n. Hay memoria traum&aacute;tica, memoria como  padecimiento, y hay memoria heroica, memoria fundacional; hay memoria-represi&oacute;n  y hay memoria celebraci&oacute;n, memoria gratificante. </p>     <p>Hoy  se habla mucho, tal vez demasiado, del trauma y del susto de volver al pasado  (que el pasado no se repita!!!): el pasado se nos ha vuelto un peligro. Es  necesario insistir tambi&eacute;n en la necesidad de recuperar el goce o la a&ntilde;oranza  de volver al pasado, de vivir el pasado con optimismo. Debemos entender y celebrar  que a menudo hay tambi&eacute;n el deseo y el reclamo comprensible de que en alg&uacute;n  sentido el pasado se repita. Tal vez haya que decirlo con la poes&iacute;a, por  ejemplo con el &quot;juventud divino tesoro&quot; de Rub&eacute;n Dar&iacute;o, o con el &quot;c&oacute;mo se pasa  la vida, c&oacute;mo se llega la muerte tan callando; cu&aacute;n presto se va el placer,  c&oacute;mo despu&eacute;s de acordado da dolor, y c&oacute;mo, a nuestro parecer, cualquiera tiempo  pasado fue mejor&quot; de las coplas de Jorge Manrique a su padre. Hay diversas  &quot;pol&iacute;ticas del pasado&quot; que se reflejan en pr&aacute;cticas, en construcciones simb&oacute;licas  y en discursos muy diversos.</p>     <p><b>5. Sobre la funci&oacute;n  epistemol&oacute;gica del olvido</b>    <br> Detr&aacute;s  de esta pretenciosa formulaci&oacute;n quisiera resaltar simplemente c&oacute;mo el olvido  puede adquirir eventualmente la connotaci&oacute;n de requisito de conceptualizaci&oacute;n,  es decir de conocimiento. Esta apreciaci&oacute;n podr&iacute;a traducirse en otra afirmaci&oacute;n  en la cual se encuentran el psicoanalista y el historiador: conocer no es  acumular datos sino seleccionar. El  olvido en este plano epistemol&oacute;gico aparece no como una elecci&oacute;n, como puede  serlo en el plano de la acci&oacute;n, sino como una necesidad. Podr&iacute;amos llegar as&iacute; a  una f&oacute;rmula aparentemente extrema, y en todo caso parad&oacute;jica: conocer es saber  olvidar.    <br>   Y  final, finalmente, hay un tema de inquietud latente.</p>     <p><b>6. Los privilegios y las exclusiones en el acceso a la memoria</b>    <br> Este  es un tema que intriga mucho, porque normalmente en los relatos del tipo de los  que hemos analizado aqu&iacute; estamos frente a seres privilegiados en cuanto a la  capacidad comunicativa: se trata en efecto de intelectuales, de militantes, de miembros  de una comunidad organizada que tienen una relaci&oacute;n org&aacute;nica con la escritura.  Su accionar cotidiano est&aacute; vinculado a una cadena de sentidos. A menudo, como  en el caso de Sempr&uacute;n, se siente parte activa en su momento de una red  clandestina comunista.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Poca  atenci&oacute;n se ha prestado, por contraste, a los que no pueden o no saben  escribir. A las <i>v&iacute;ctimas sin escritura</i>.  La memoria de las v&iacute;ctimas sin escritura plantea problemas dram&aacute;ticos en un  caso como el colombiano: porque all&iacute; donde hay fuertes identidades &eacute;tnicas,  como ocurre en el caso de los jud&iacute;os, sus intelectuales son en gran medida  portavoces....de la etnia... En cambio en Colombia se trata de una sociedad  extremadamente fragmentada, en donde las identidades pol&iacute;ticas, los partidos,  solo atraviesan la dimensi&oacute;n p&uacute;blica de la sociedad. La dimensi&oacute;n subjetiva se  queda sinexpresi&oacute;n. </p>     <p>Este  es, desde luego, un problema de dif&iacute;cil soluci&oacute;n frente al cual por el momento  s&oacute;lo cabe un llamado: &quot;Democraticemos la memoria. No sigamos haciendo de la  memoria y la escritura, y mucho menos de la condici&oacute;n de v&iacute;ctima, un privilegio&quot;. </p>     <p>A  las v&iacute;ctimas ciertamente hay que acompa&ntilde;arlas a que recuperen el sentido de la  vida, a que enuncien sus derechos y hagan sus reclamos, pero por sobre todo hay  que inducirlas a que se proyecten no como demandantes de piedad sino como  sujetos de derechos, m&aacute;s all&aacute; de la sociedad que las hizo v&iacute;ctimas.</p> <hr size="1">     <p><b>COMENTARIOS</b></p>     <p>1. <a name="(1)"></a>Fuente inicial de inspiraci&oacute;n para este ensayo fue un  escrito de Bel&eacute;n del Roci&oacute; Moreno, &quot;El objeto de la memoria y el olvido&quot;, discutido  en el Seminario organizado por la   Escuela de Estudios en Psicoan&aacute;lisis y Cultura de la Universidad Nacional  de Colombia, en el 2004, sobre &quot;Memoria, olvido, perd&oacute;n, venganza&quot;. Tengo una  deuda enorme con Mario Figueroa y con todo el equipo de la Escuela por lo que me  aportaron en una breve temporada que compart&iacute; con ellos. Me he beneficiado  tambi&eacute;n del generoso intercambio de ideas y materiales con el profesor Enrique  Biermann. </p>     <p>2. <a name="(2)"></a>De tal incredulidad tambi&eacute;n se quej&oacute; amargamente  Bruno Bettelheim, cuando luego de su liberaci&oacute;n de los campos de Dachau, cerca  de Munich, y Buchenwald, cerca de Weima, viaj&oacute; a los Estados Unidos. Bettelheim  hab&iacute;a pasado un a&ntilde;o en dichos campos en los albores de la Guerra (1938-1939).</p>     <p>3. <a name="(3)"></a>Fruto de esta decisi&oacute;n temprana de contar fue su  primer ensayo &quot;Comportamiento del individuo y de la masa en situaciones  l&iacute;mite&quot;, que empez&oacute; a escribir en 1940, un a&ntilde;o despu&eacute;s de recuperar su libertad  y haberse trasladado a Estados Unidos.</p>     <p>4. <a name="(4)"></a>Seg&uacute;n  Bettelheim, en 1945 hab&iacute;a alrededor de veinte campos de concentraci&oacute;n y unos  165 lugares de trabajo forzado. Lo caracter&iacute;stico de Auschwitz es que reun&iacute;a en  un solo espacio los tres tipos de campo: de exterminio, de concentraci&oacute;n y de  trabajadores forzados.</p>     <p>5. <a name="(5)"></a> Apunta que &quot;con el t&eacute;rmino Muselmann, ignoro por qu&eacute; raz&oacute;n, los  veteranos del campo designaban a los d&eacute;biles, los ineptos, los destinados a la  selecci&oacute;n&quot;. Y agrega: &quot;Son los que pueblan mi memoria con s presencia sin  rostro y si pudiese encerrar a todo el mal de nuestro tiempo en una imagen,  escoger&iacute;a esta imagen que me resulta familiar: un hombre demacrado, con la  cabeza inclinada y las espaldas encorvadas, en cuya cara y en cuyos ojos no se  puede leer ni una huella de pensamiento&quot;.</p> <hr size="1">     <p><b>REFERENCIAS</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>1.  TRAVERSO Enzo<b>, </b>La Historia Desgarrada: ensayo sobre Auschwitz y los intelectuales, Herder, Barcelona,  2001, p.192.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0121-4705200800020000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. LEVI Primo, Si Esto es un Hombre, Muchnik Editores,  Barcelona, 2005. T&iacute;tulo original Se  questo &egrave; un uomo, Giulio Einaudi Editore, Torino, 1958.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0121-4705200800020000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. LEVI Primo, Los Hundidos y los Salvados, Muchnik  Editores, Barcelona, 1995. (T&iacute;tulo original <b>I </b>sommersi e i salvati).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0121-4705200800020000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. AM&Eacute;RY Jean, M&aacute;s all&aacute; de la Culpa y la Expiaci&oacute;n:  Tentativas de superaci&oacute;n de una v&iacute;ctima de la violencia, Pre-Textos,  Valencia, Espa&ntilde;a, 2001, p.44.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0121-4705200800020000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. AM&Eacute;RY Jean, Lefeu o la Demolici&oacute;n, Editorial  Pre-Textos, Valencia, Espa&ntilde;a, 2003. T&iacute;tulo original Lefeu oder Abbruch.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0121-4705200800020000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. SEMPR&Uacute;N Jorge, La   Escritura o la Vida, Tusquets Editores,  Barcelona, 1995. Publicada originalmente en franc&eacute;s, L'&Eacute;criture ou la vie.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0121-4705200800020000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. LEVI Primo, Entrevistas y Conversaciones, Ediciones  Pen&iacute;nsula, Barcelona, 1998. T&iacute;tulo original Conversaci&oacute;n  e inserviste, Giulio Einaudi Editore, Tur&iacute;n, 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0121-4705200800020000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. LEVI Primo, Entrevistas y Conversaciones, Ediciones  Pen&iacute;nsula, Barcelona, 1998. T&iacute;tulo original Conversaci&oacute;n  e inserviste, Giulio Einaudi Editore, Tur&iacute;n, 1997, p. 130.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0121-4705200800020000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. LEVI Primo, Entrevistas y Conversaciones, Ediciones  Pen&iacute;nsula, Barcelona, 1998. T&iacute;tulo original Conversaci&oacute;n  e inserviste, Giulio Einaudi Editore, Tur&iacute;n, 1997, p. 108. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0121-4705200800020000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. HATZFELD Jean, Una  Temporada de Machetes, Editorial Anagrama, Barcelona, 2004, p&aacute;g. 44 y ss.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0121-4705200800020000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. MATE Reyes, Por los campos de exterminio, Anthropos,  Barcelona, 2003, p.18.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0121-4705200800020000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. LEVI Primo, Si Esto es un Hombre, Muchnik Editores,  Barcelona, 2005. T&iacute;tulo original Se  questo &egrave; un uomo, Giulio Einaudi Editore, Torino, 1958, p. 303.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0121-4705200800020000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Bettelheim Bruno, Sobrevivir: El holocausto una generaci&oacute;n  despu&eacute;s, Editorial Cr&iacute;tica, Barcelona, 1981, p. 32.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0121-4705200800020000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. SEMPR&Uacute;N Jorge, La   Escritura o la Vida, Tusquets Editores,  Barcelona, 1995. Publicada originalmente en franc&eacute;s, L'&Eacute;criture ou la vie, p. 177.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0121-4705200800020000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. SEMPR&Uacute;N Jorge, La   Escritura o la Vida, Tusquets Editores,  Barcelona, 1995. Publicada originalmente en franc&eacute;s, L'&Eacute;criture ou la vie, pp. 211-212.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0121-4705200800020000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. SEMPR&Uacute;N Jorge, La   Escritura o la Vida, Tusquets Editores,  Barcelona, 1995. Publicada originalmente en franc&eacute;s, L'&Eacute;criture ou la vie, pp. 178-179.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0121-4705200800020000100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. SEMPR&Uacute;N Jorge, La Escritura o la Vida, Tusquets Editores, Barcelona, 1995. Publicada originalmente en   franc&eacute;s, L'&Eacute;criture ou la vie, pp. 268.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0121-4705200800020000100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. El Pa&iacute;s, mayo 19 de 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0121-4705200800020000100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. DEL ROC&Iacute;O MORENO Bel&eacute;n,  &quot;El objeto de la memoria y el olvido&quot;,  en revista Desde el Jard&iacute;n de Freud,  No. 4, Bogot&aacute;, 2004, p. 22.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0121-4705200800020000100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. SEMPR&Uacute;N Jorge, La Escritura o la Vida, Tusquets Editores, Barcelona, 1995. Publicada originalmente en franc&eacute;s, L'&Eacute;criture ou la vie, pp. 141.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0121-4705200800020000100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21.  SEMPR&Uacute;N, Vivir&eacute;  con su nombre, Morir&aacute; con el m&iacute;o, Tusquets, Barcelona 2001. Titulo original: Le mort qu'il f aut.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0121-4705200800020000100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. AM&Eacute;RY Jean, M&aacute;s all&aacute; de la Culpa y la Expiaci&oacute;n:  Tentativas de superaci&oacute;n de una v&iacute;ctima de la violencia, Pre-Textos,  Valencia, Espa&ntilde;a, 2001, p. 31.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0121-4705200800020000100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. AM&Eacute;RY Jean, Revuelta y Resignaci&oacute;n: Acerca del envejecer,  Editorial Pre-Textos, Valencia, Espa&ntilde;a, 2001. T&iacute;tulo original Uber das Altern Revolte und Resignation.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0121-4705200800020000100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. AM&Eacute;RY Jean, M&aacute;s all&aacute; de la Culpa y la Expiaci&oacute;n:  Tentativas de superaci&oacute;n de una v&iacute;ctima de la violencia, Pre-Textos,  Valencia, Espa&ntilde;a, 2001, p. 79.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0121-4705200800020000100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. AM&Eacute;RY Jean, M&aacute;s all&aacute; de la Culpa y la Expiaci&oacute;n:  Tentativas de superaci&oacute;n de una v&iacute;ctima de la violencia, Pre-Textos,  Valencia, Espa&ntilde;a, 2001, p. 164.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0121-4705200800020000100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. AM&Eacute;RY Jean, Levantar la mano contra s&iacute; mismo: Discurso  sobre la muerte voluntaria, Editorial Pre-Textos, Valencia, Espa&ntilde;a, 1999, p.  55. T&iacute;tulo original en lengua alemana, Hand  an sich legen:Diskurs ubre den Freitod.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0121-4705200800020000100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. El Pa&iacute;s, mayo 16 de 2007. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0121-4705200800020000100027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. LEVI Primo, Entrevistas y Conversaciones, Ediciones  Pen&iacute;nsula, Barcelona, 1998. T&iacute;tulo original Conversaci&oacute;n  e inserviste, Giulio Einaudi Editore, Tur&iacute;n, p. 44.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0121-4705200800020000100028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. AM&Eacute;RY Jean, M&aacute;s all&aacute; de la Culpa y la Expiaci&oacute;n:  Tentativas de superaci&oacute;n de una v&iacute;ctima de la violencia, Pre-Textos,  Valencia, Espa&ntilde;a, 2001, p 33.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0121-4705200800020000100029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. LEVI Primo, Si Esto es un Hombre, Muchnik Editores,  Barcelona, 2005. T&iacute;tulo original Se  questo &egrave; un uomo, Giulio Einaudi Editore, Torino, 1958, p. 152.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0121-4705200800020000100030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. LEVI Primo, Si Esto es un Hombre, Muchnik Editores,  Barcelona, 2005. T&iacute;tulo original Se  questo &egrave; un uomo, Giulio Einaudi Editore, Torino, 1958, p. 243.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0121-4705200800020000100031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32. MATE Reyes, Por los campos de exterminio, Anthropos,  Barcelona, 2003, p.18.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0121-4705200800020000100032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33. MATE Reyes, Por los campos de exterminio, Anthropos,  Barcelona, 2003, p.18, p. 21. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0121-4705200800020000100033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34. BETTELHEIM Bruno, Sobrevivir: El holocausto una  generaci&oacute;n despu&eacute;s, Editorial Cr&iacute;tica, Barcelona, 1981, p. 68, nota de pie de p&aacute;gina 4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0121-4705200800020000100034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>35. LEVI Primo, Si Esto es un Hombre, Muchnik Editores,  Barcelona, 2005. T&iacute;tulo original Se  questo &egrave; un uomo, Giulio Einaudi Editore, Torino, 1958, p. 39.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0121-4705200800020000100035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>36. El Pa&iacute;s, mayo 19 de 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0121-4705200800020000100036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>37.  LEVI Primo, Si Esto es un Hombre, Muchnik Editores,  Barcelona, 2005. T&iacute;tulo original Se  questo &egrave; un uomo, Giulio Einaudi Editore, Torino, 1958, p. 42.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0121-4705200800020000100037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>38. DEL ROC&Iacute;O MORENO Bel&eacute;n,  &quot;El objeto de la memoria y el olvido&quot;,  en revista Desde el Jard&iacute;n de Freud,  No. 4, Bogot&aacute;, 2004, pp. 16-33.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0121-4705200800020000100038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>39. LEVI Primo, Entrevistas y Conversaciones, Ediciones  Pen&iacute;nsula, Barcelona, 1998. T&iacute;tulo original Conversaci&oacute;n  e inserviste, Giulio Einaudi Editore, Tur&iacute;n, 1997, p. 46.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0121-4705200800020000100039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>40. LEVI Primo, Si Esto es un Hombre, Muchnik Editores,  Barcelona, 2005. T&iacute;tulo original Se  questo &egrave; un uomo, Giulio Einaudi Editore, Torino, 1958, p. 124.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0121-4705200800020000100040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>41. SEMPR&Uacute;N Jorge, Vivir&eacute;  con su nombre, Morir&aacute; con el m&iacute;o, Tusquets, Barcelona 2001, p 157.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0121-4705200800020000100041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>42. BETTELHEIM Bruno, Sobrevivir: El holocausto una  generaci&oacute;n despu&eacute;s, Editorial Cr&iacute;tica, Barcelona, 1981, p. 69.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0121-4705200800020000100042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>43. AM&Eacute;RY Jean, M&aacute;s all&aacute; de la Culpa y la Expiaci&oacute;n:  Tentativas de superaci&oacute;n de una v&iacute;ctima de la violencia, Pre-Textos,  Valencia, Espa&ntilde;a, 2001, pp. 82-83.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0121-4705200800020000100043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>44. AM&Eacute;RY Jean, M&aacute;s all&aacute; de la Culpa y la Expiaci&oacute;n:  Tentativas de superaci&oacute;n de una v&iacute;ctima de la violencia, Pre-Textos,  Valencia, Espa&ntilde;a, 2001, p.91.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0121-4705200800020000100044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>45. AM&Eacute;RY Jean, M&aacute;s all&aacute; de la Culpa y la Expiaci&oacute;n:  Tentativas de superaci&oacute;n de una v&iacute;ctima de la violencia, Pre-Textos,  Valencia, Espa&ntilde;a, 2001, p. 8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0121-4705200800020000100045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>46. TODOROV Tzvetan, Face &agrave; l'Extr&ecirc;me, Points,  Paris, 1991.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0121-4705200800020000100046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>47. TRAVERSO Enzo<b>, </b>La  violence nazie: une g&eacute;nealogie europ&eacute;enne, La Fabrique &Eacute;ditions, Paris,  2002, p. 9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0121-4705200800020000100047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>48. LEVI Primo, Los Hundidos y los Salvados, Muchnik  Editores,  Barcelona, 1995, pp. 175-176.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0121-4705200800020000100048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>49. LEVI Primo, Entrevistas y Conversaciones, Ediciones  Pen&iacute;nsula, Barcelona, 1998. T&iacute;tulo original Conversaci&oacute;n  e inserviste, Giulio Einaudi Editore, Tur&iacute;n, 1997, p. 194.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0121-4705200800020000100049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>50. BETTELHEIM Bruno, Sobrevivir: El holocausto una  generaci&oacute;n despu&eacute;s, Editorial Cr&iacute;tica, Barcelona, 1981, p.111.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0121-4705200800020000100050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>51. LEVI Primo, Entrevistas y Conversaciones, Ediciones  Pen&iacute;nsula, Barcelona, 1998. T&iacute;tulo original Conversaci&oacute;n  e inserviste, Giulio Einaudi Editore, Tur&iacute;n, 1997, p. 113.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0121-4705200800020000100051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>52. LEVI Primo, Si Esto es un Hombre, Muchnik Editores,  Barcelona, 2005. T&iacute;tulo original Se  questo &egrave; un uomo, Giulio Einaudi Editore, Torino, 1958., p. 340.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0121-4705200800020000100052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>53. AM&Eacute;RY Jean, M&aacute;s all&aacute; de la Culpa y la Expiaci&oacute;n:  Tentativas de superaci&oacute;n de una v&iacute;ctima de la violencia, Pre-Textos,  Valencia, Espa&ntilde;a, 2001, p. 160.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0121-4705200800020000100053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>54. AM&Eacute;RY Jean, Lefeu o la Demolici&oacute;n, Editorial  Pre-Textos, Valencia, Espa&ntilde;a, 2003, p. 197.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0121-4705200800020000100054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>55. BETTELHEIM Bruno, Sobrevivir: El holocausto una generaci&oacute;n  despu&eacute;s, Editorial Cr&iacute;tica, Barcelona, 1981, p. 21.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0121-4705200800020000100055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>56. BETTELHEIM Bruno, Sobrevivir: El holocausto una generaci&oacute;n  despu&eacute;s, Editorial Cr&iacute;tica, Barcelona, 1981, p. 80.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0121-4705200800020000100056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>57. LEVI Primo, Si Esto es un Hombre, Muchnik Editores,  Barcelona, 2005. T&iacute;tulo original Se  questo &egrave; un uomo, Giulio Einaudi Editore, Torino, 1958, p. 9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0121-4705200800020000100057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>58. SEMPR&Uacute;N Jorge, La Escritura o la Vida, Tusquets Editores, Barcelona, 1995. Publicada originalmente en  franc&eacute;s, L'&Eacute;criture ou la vie, p. 19.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0121-4705200800020000100058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>59. LEVI Primo, Los Hundidos y los Salvados, Muchnik  Editores, Barcelona, 1995, p. 71.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0121-4705200800020000100059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>60. SEMPR&Uacute;N Jorge, La   Escritura o la Vida, Tusquets Editores,  Barcelona, 1995. Publicada originalmente en franc&eacute;s, L'&Eacute;criture ou la vie, p, 156.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0121-4705200800020000100060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>61. AM&Eacute;RY Jean, Lefeu o la Demolici&oacute;n, Editorial  Pre-Textos, Valencia, Espa&ntilde;a, 2003, p. 203.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0121-4705200800020000100061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>62. JASPERS Karl, El problema de la Culpa, Editorial Paid&oacute;s,  Barcelona, 1998, p. 35.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0121-4705200800020000100062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>63. AM&Eacute;RY Jean, Levantar la mano contra s&iacute; mismo: Discurso  sobre la muerte voluntaria, Editorial Pre-Textos, Valencia, Espa&ntilde;a, 1999,  p.19.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0121-4705200800020000100063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>64. AM&Eacute;RY Jean, Levantar la mano contra s&iacute; mismo: Discurso  sobre la muerte voluntaria, Editorial Pre-Textos, Valencia, Espa&ntilde;a, 1999, p. 36.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0121-4705200800020000100064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>65. BETTELHEIM Bruno, Sobrevivir: El holocausto una  generaci&oacute;n despu&eacute;s, Editorial Cr&iacute;tica, Barcelona, 1981, p. 10.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0121-4705200800020000100065&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>66. BETTELHEIM Bruno, Sobrevivir: El holocausto una  generaci&oacute;n despu&eacute;s, Editorial Cr&iacute;tica, Barcelona, 1981, p. 42.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S0121-4705200800020000100066&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>67. LEVI Primo, Entrevistas y Conversaciones, Ediciones  Pen&iacute;nsula, Barcelona, 1998. T&iacute;tulo original Conversaci&oacute;n  e inserviste, Giulio Einaudi Editore, Tur&iacute;n, 1997, p.133.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0121-4705200800020000100067&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>68.  LEVI Primo, Entrevistas y Conversaciones, Ediciones  Pen&iacute;nsula, Barcelona, 1998. T&iacute;tulo original Conversaci&oacute;n  e inserviste, Giulio Einaudi Editore, Tur&iacute;n, 1997, p. 134.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000220&pid=S0121-4705200800020000100068&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>69. LEVI Primo, Entrevistas y Conversaciones, Ediciones Pen&iacute;nsula, Barcelona, 1998. T&iacute;tulo original Conversaci&oacute;n e inserviste, Giulio Einaudi Editore, Tur&iacute;n, 1997, p. 150.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000221&pid=S0121-4705200800020000100069&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>70. LEVI Primo, Entrevistas y Conversaciones, Ediciones Pen&iacute;nsula, Barcelona, 1998. T&iacute;tulo original Conversaci&oacute;n e inserviste, Giulio Einaudi Editore, Tur&iacute;n, 1997, p. 151,155. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000222&pid=S0121-4705200800020000100070&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>71. TRAVERSO Enzo<b>, </b>La Historia Desgarrada: ensayo sobre Auschwitz y los intelectuales, Herder, Barcelona,  2001, p.192.,  p. 195.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000223&pid=S0121-4705200800020000100071&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>72. LEVI Primo, Los Hundidos y los Salvados, Muchnik  Editores, Barcelona, 1995, p. 117.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000224&pid=S0121-4705200800020000100072&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>73. LEVI Primo, Si Esto es un Hombre, Muchnik Editores,  Barcelona, 2005. T&iacute;tulo original Se  questo &egrave; un uomo, Giulio Einaudi Editore, Torino, 1958, p. 294.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000225&pid=S0121-4705200800020000100073&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>74. AGUILAR FERN&Aacute;NDEZ Paloma, Memoria y Olvido de la guerra Civil Espa&ntilde;ola, Alianza Editorial,  Madrid, 1996. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000226&pid=S0121-4705200800020000100074&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>75. SEMPR&Uacute;N Jorge, La   Escritura o la Vida, Tusquets Editores,  Barcelona, 1995. Publicada originalmente en franc&eacute;s, L'&Eacute;criture ou la vie,  pp. 103-104, 122. Ver tambi&eacute;n su cita de Andr&eacute; Malraux, p. 66. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000227&pid=S0121-4705200800020000100075&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>76. SEMPR&Uacute;N Jorge, La Escritura o la Vida, Tusquets Editores, Barcelona, 1995. Publicada originalmente en franc&eacute;s, L'&Eacute;criture ou la vie, p. 183-188.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000228&pid=S0121-4705200800020000100076&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>77. SEMPR&Uacute;N Jorge, La   Escritura o la Vida, Tusquets Editores,  Barcelona, 1995. Publicada originalmente en franc&eacute;s, L'&Eacute;criture ou la vie, p.155.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000229&pid=S0121-4705200800020000100077&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>78. SEMPR&Uacute;N Jorge, La   Escritura o la Vida, Tusquets Editores,  Barcelona, 1995. Publicada originalmente en franc&eacute;s, L'&Eacute;criture ou la vie, p. 123.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000230&pid=S0121-4705200800020000100078&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>79. SEMPR&Uacute;N Jorge, La   Escritura o la Vida, Tusquets Editores,  Barcelona, 1995. Publicada originalmente en franc&eacute;s, L'&Eacute;criture ou la vie, p. 266.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000231&pid=S0121-4705200800020000100079&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>80. SERNA Justo,  comentando a Enzo Traverso, en Levante-EMV,  Valencia (Espa&ntilde;a), octubre 10 de 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000232&pid=S0121-4705200800020000100080&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>81. ZISEK Slavoj, El Fr&aacute;gil Absoluto, Valencia, Espa&ntilde;a,  Editorial. Pretextos, 2002, pp. 78-79.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000233&pid=S0121-4705200800020000100081&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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