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<publisher-name><![CDATA[Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI), Universidad Nacional de Colombia]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[De Cómo Lograr Trascendencia Política Desde Abajo: Las Movilizaciones Cocaleras En Bolivia (1987-2001)]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[On How To Achieve Political Significance From Downwards: Coca Growers' Mobilizations In Bolivia (1987- 2001)]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The present text displays a reflection around the coca growers mobilizations that have taken place in Cochabamba's tropic between 1987 and 2001 analyzing the "structures of mobilization" that develops thanks to the processes of colonization carried out in the zone and to the formation of the pasents' unions. Also, The article organizes the coca growers fights in different stages, characterizing each according to the elements of the confrontacional political speech (for the case, of the coca growers and of the government), the repertoires of the confrontation, the answers of the State, the confrontation degrees, among others.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font size="4" face="Verdana"><b>De C&oacute;mo Lograr Trascendencia Pol&iacute;tica Desde Abajo: Las Movilizaciones  Cocaleras En Bolivia</b> <b>(1987-2001)</b><a href="#(1)">(1)</a></font></p>     <p align="center"><font size="3" face="Verdana"><b>On How To  Achieve Political Significance From Downwards: Coca Growers'  Mobilizations In Bolivia (1987- 2001)</b></font></p> <font size="2" face="Verdana">     <p><b>Mar&iacute;a  Teresa Pinto Ocampo</b>    <br> Profesora  del IEPRI, Universidad Nacional de Colombia</p> <hr size="1">     <p><b>RESUMEN</b>    <br> El  presente texto muestra una reflexi&oacute;n en torno a las movilizaciones cocaleras  que se han desarrollado en el tr&oacute;pico de Cochabamba entre 1987 y 2001,  analizando las &quot;estructuras de movilizaci&oacute;n&quot; con las que contaban los  campesinos cocaleros en el momento de la movilizaci&oacute;n contra la pol&iacute;tica  antidrogas. Asimismo, el articulo organiza las luchas cocaleras en diferentes  etapas, caracterizando cada una de ellas de acuerdo a los elementos del  discurso pol&iacute;tico confrontacional de cada uno de los actores, los repertorios y  grados de la confrontaci&oacute;n, las respuestas del Estado, entre otros.    <br>   <b>Palabras  claves:</b> Bolivia, movimientos sociales, campesinos productores de coca,  cocaleros.</p>   <hr size="1">     <p><b>SUMMARY</b>    <br> The present  text displays a reflection around the coca growers mobilizations that have  taken place in Cochabamba's tropic between 1987 and 2001 analyzing the  &quot;structures of mobilization&quot; that develops thanks to the processes of  colonization carried out in the zone and to the formation of the pasents'  unions. Also, The article organizes the coca growers fights in different  stages, characterizing each according to the elements of the confrontacional  political speech (for the case, of the coca growers and of the government), the  repertoires of the confrontation, the answers of the State, the confrontation  degrees, among others.     <br> <b>Palabras claves</b>: Bolivia, social  movements, coca growers.</p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En las elecciones  generales de 2005 celebradas en Bolivia, por primera vez un ind&iacute;gena logra  alcanzar el cargo pol&iacute;tico m&aacute;s importante de elecci&oacute;n popular. Como se ha argumentado  en otros art&iacute;culos<a href="#(2)">(2)</a>, Evo Morales Aima concreta todo un proceso organizativo de largo aliento que le  permite en diciembre de 2005 alcanzar la presidencia con la votaci&oacute;n m&aacute;s alta  en Bolivia desde 1985. En este sentido, este texto realiza el an&aacute;lisis a uno  los cap&iacute;tulos m&aacute;s importantes dentro de este proceso pol&iacute;tico actual: las  movilizaciones de los campesinos productores de hoja de coca, donde Evo Morales  era el l&iacute;der sindical m&aacute;s representativo.</p>     <p>El proceso organizativo al que hacemos referencia tuvo lugar en el tr&oacute;pico  de Cochabamba, zona que constituye el &aacute;rea de Bolivia donde tradicionalmente se  ha cultivado la mayor cantidad de hoja de coca y se ha producido el mayor  volumen de pasta b&aacute;sica de coca&iacute;na<a href="#(3)">(3)</a>. Asimismo, esta regi&oacute;n ha sido el foco de las mayores movilizaciones  llevadas a cabo en Bolivia en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas. Por ello ser&aacute; &eacute;sta  regi&oacute;n, y las movilizaciones que all&iacute; se producen, el eje de reflexi&oacute;n del  presente art&iacute;culo. De acuerdo con las estimaciones del gobierno boliviano,  alrededor de 61 mil familias o 300 mil personas depend&iacute;an directamente de la  producci&oacute;n de coca a finales de la d&eacute;cada de los ochenta y principios de los  noventa<a href="#(4)">(4)</a>. Estos datos son compartidos por Cortez<a href="#(5)">(5)</a> para quien cerca de 50.000 familias se dedican, como actividad principal,  a cultivar coca en el Chapare. En el informe de 1995 de Human Rights Watch<a href="#(6)">(6)</a> se estim&oacute; que alrededor de unas 40.000 familias campesinas del tr&oacute;pico de  Cochabamba cultivan la hoja, en la mayor&iacute;a de los casos junto con otros  productos, en parcelas peque&ntilde;as de menos de dos hect&aacute;reas. Ya para 1997 esta  cifra hab&iacute;a descendido a 30.000 o 35.000 familias en el tr&oacute;pico de Cochabamba  que viv&iacute;an del cultivo de la coca<a href="#(7)">(7)</a>. <br />   Es as&iacute;  como el presente texto busca una reflexi&oacute;n en torno a las movilizaciones  cocaleras que se han desarrollado en el tr&oacute;pico de Cochabamba entre 1987 y  2001. Organizativamente el art&iacute;culo presentar&aacute; la siguiente estructura:  primero, se realizar&aacute; una reflexi&oacute;n en torno a las &quot;estructuras de  movilizaci&oacute;n&quot; con las que contaban los campesinos cocaleros en el momento de la  movilizaci&oacute;n contra la pol&iacute;tica antidrogas gracias a los procesos de  colonizaci&oacute;n llevados a cabo en la zona y a la formaci&oacute;n de los sindicatos  campesinos en la regi&oacute;n; segundo, se presentar&aacute; una reflexi&oacute;n en torno a las  diferentes etapas de la lucha cocalera, caracterizando cada una de ellas de  acuerdo a los elementos del discurso pol&iacute;tico confrontacional de cada uno de  los actores (para el caso, de los campesinos productores de hoja de coca y del  gobierno), los repertorios y grados de la confrontaci&oacute;n, las respuestas del  Estado, entre otros; finalmente, se presenta una reflexi&oacute;n sobre los aportes  del art&iacute;culo en el nivel te&oacute;rico-metodol&oacute;gico y en el nivel anal&iacute;tico-  descriptivo. </p>     <p><b>LAS  ESTRUCTURAS DE MOVILIZACI&Oacute;N</b>    <br> En la d&eacute;cada de los  setenta los te&oacute;ricos de los movimientos sociales dejaron de preguntarse por qu&eacute;  las personas se sientes suficientemente frustradas para optar por protestas  colectivas en vez de organizarse por los canales pol&iacute;ticos convencionales, y  empezaron a preguntarse cu&aacute;ndo y c&oacute;mo logran obtener los recursos para combatir  su exclusi&oacute;n de esos canales<a href="#(8)">(8)</a>. Este nuevo  cuestionamiento dio origen a la teor&iacute;a de la movilizaci&oacute;n de recursos. Para  esta teor&iacute;a siempre exist&iacute;a suficiente descontento en cualquier sociedad para  dar el apoyo un movimiento social, y apuntaba que, para que la movilizaci&oacute;n  social fuese efectiva, se requer&iacute;a de &eacute;ste descontento pero, a su vez, que el  movimiento que se estaba organizando tuviese efectivamente a su disposici&oacute;n los  poderes y los recursos necesarios para movilizarse<a href="#(9)">(9)</a>. Estos recursos  eran variados (marcos culturales, marcos ideol&oacute;gicos, marcos organizativos) y  permit&iacute;an activar el consenso a trav&eacute;s de organizaciones pol&iacute;ticas y sociales  preexistentes llamadas &quot;estructuras de movilizaci&oacute;n&quot;<a href="#(10)">(10)</a>. Para Tarrow: &quot;La  movilizaci&oacute;n de redes sociales preexistentes reduce los costos sociales  transaccionales de la convocatoria de manifestaciones, y mantiene unidos a los  participantes incluso una vez el entusiasmo inicial de la confrontaci&oacute;n se ha  desvanecido. En t&eacute;rminos humanos, esto es lo que hace posible la transformaci&oacute;n  de la acci&oacute;n colectiva epis&oacute;dica en movimientos sociales&quot;<a href="#(11)">(11)</a>. Para McAdam<a href="#(12)">(12)</a>, &quot;Al hablar de <i>estructuras  de movilizaci&oacute;n</i> nos estamos refiriendo a los canales colectivos tanto  formales como informales; a trav&eacute;s de los cuales la gente puede movilizarse e  implicarse en la acci&oacute;n colectiva&quot;<a href="#(13)">(13)</a>.</p>     <p>Para esta aproximaci&oacute;n, la creaci&oacute;n de los movimientos sociales se da  cuando es posible reunir los recursos necesarios para transformar la acci&oacute;n  colectiva en una movilizaci&oacute;n social<a href="#(14)">(14)</a>. En este sentido la pregunta &iquest;C&oacute;mo se difunde coordina y mantiene la  acci&oacute;n colectiva una vez que aparecen las oportunidades? Se responde a trav&eacute;s  de la presencia de grupos sociales ya que &quot;[...] aunque quienes deciden  participar o no en la acci&oacute;n colectiva son los individuos, est&aacute; casi siempre es  activada y mantenida por sus grupos de contacto directo, sus redes sociales y  sus instituciones&quot;<a href="#(15)">(15)</a>. Para la aproximaci&oacute;n de la movilizaci&oacute;n de recursos &quot;[...] el problema de  la acci&oacute;n colectiva es social no individual&quot;<a href="#(16)">(16)</a>.</p>     <p>Dentro de este contexto, esta primera parte del art&iacute;culo busca presentar  una reflexi&oacute;n de las estructuras de movilizaci&oacute;n con las que contaban los  campesinos cocaleros de Bolivia. Estas &quot;estructuras&quot; surgieron de los procesos  de colonizaci&oacute;n que permitieron la generaci&oacute;n de redes sociales en torno a los  sindicatos campesinos y la posterior articulaci&oacute;n de la demanda por el respeto  de la hoja de coca dentro de estas instancias sindicales rurales.</p>      <p><b>LOS PROCESOS DE COLONIZACI&Oacute;N DEL  TR&Oacute;PICO DE COCHABAMBA</b>    <br> Los antecedentes organizativos de los sindicatos del tr&oacute;pico de Cochabamba  se remontan a los procesos de colonizaci&oacute;n que vivi&oacute; esta regi&oacute;n. Por ello,  para entender la &lsquo;infraestructura de la movilizaci&oacute;n' con la que cuentan los  sindicatos cocaleros es necesario presentar un recuento de los procesos de  migraci&oacute;n hacia &eacute;sta regi&oacute;n pues all&iacute; esta una de las claves de la institucionalizaci&oacute;n  de espacios de lucha y demanda campesina.</p>     <p>La colonizaci&oacute;n del tr&oacute;pico de Cochabamba presenta tres momentos  esenciales. El primero, durante la d&eacute;cada de 1930, fue conducido de manera  espont&aacute;nea por los colonizadores tras el fracaso de la Guerra del Chaco cuando  algunos grupos de personas se asentaron en lo que hoy conocemos como Villa  Tunari, y posteriormente en Chimor&eacute;<a href="#(17)">(17)</a>. </p>     <p>El segundo momento de la colonizaci&oacute;n se despliega entre la d&eacute;cada de los  sesenta y mediados de la d&eacute;cada de los setenta y se divide en colonizaci&oacute;n  dirigida por el Estado y colonizaci&oacute;n espont&aacute;nea de los campesinos (Delaine,  cita en Rivera 1991: 16 y entrevista a Edmundo Novillo Aguilar). Para Edmundo  Novillo Aguilar (entrevista): &quot;Despu&eacute;s en la d&eacute;cada de los setenta hay  una pol&iacute;tica de colonizar el tr&oacute;pico de Cochabamba, hay una pol&iacute;tica de  colonizaci&oacute;n. Y muchos quechuas, fundamentalmente quechuas, ingresan en ese  proceso de colonizaci&oacute;n que ha sido, por una parte, espont&aacute;neo y, por otra  parte, el Estado mismo que se ha visto obligado a organizarse en la  colonizaci&oacute;n&quot;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En cuanto a la colonizaci&oacute;n dirigida, es de anotar que durante esta &eacute;poca  el Estado despleg&oacute; varios esfuerzos para colonizar el tr&oacute;pico cochabambino en  un plan denominado &lsquo;marcha hacia el oriente' a partir del cual se impuls&oacute;  contingentes de familias campesinas de distintos distritos del pa&iacute;s hacia las  zonas tropicales<a href="#(18)">(18)</a>. Patzo Paco (1999), muestra c&oacute;mo el Estado impuls&oacute; pol&iacute;ticas de  colonizaci&oacute;n o asentamiento dirigidas hacia las zonas incentivando la  producci&oacute;n de cacao y algod&oacute;n. En este per&iacute;odo los campesinos de la  colonizaci&oacute;n dirigida no cultivaban la hoja de coca ya que ellos se encontraban  controlados por el Estado, qui&eacute;n prove&iacute;a de herramientas, alimentos y otros  insumos necesarios para la subsistencia. </p>     <p>Sin embargo, a la par de &eacute;sta colonizaci&oacute;n dirigida, algunos campesinos  migraron de manera espont&aacute;nea a estas regiones y empezaron a cultivar hoja de  coca en la regi&oacute;n, producci&oacute;n que se articula al circuito de la coca&iacute;na en  tanto este producto se destina en gran medida a la producci&oacute;n de pasta base<a href="#(19)">(19)</a>. Durante esta &eacute;poca se funda el primer sindicato campesino denominado  Central Especial Campesina del Tr&oacute;pico afiliada a la Central Provincial de  Morro de Sacaba<a href="#(20)">(20)</a>. </p>     <p>Varios elementos han sido analizados como causantes o potencializadores de  la articulaci&oacute;n de los colonos a la producci&oacute;n de hoja de coca. Illanes<a href="#(21)">(21)</a> considera que esta articulaci&oacute;n se dio como resultado del incremento de  demanda de coca&iacute;na durante la d&eacute;cada de los setenta en Estados Unidos que  produjo una expansi&oacute;n de la producci&oacute;n de la hoja de coca en pa&iacute;ses como  Bolivia, Per&uacute;, Ecuador y Colombia. Por su parte, Gamarra (1994) y Arrueta  (1997) consideran que el tercer per&iacute;odo de colonizaci&oacute;n vinculado al desarrollo  de la econom&iacute;a cocalera se despleg&oacute; a principios de la d&eacute;cada de 1980 como  consecuencia de la sequ&iacute;a que se present&oacute; entre 1982 y 1983 en Bolivia, de la  explosi&oacute;n de la demanda de la hoja de coca (entre 1980 a 1983), del desmantelamiento  de la empresa minera nacional boliviana (la COMIBOL) y el despido de mineros en  1985<a href="#(22)">(22)</a>. Ya para 1989 el 90% de los habitantes del Chapare cultivaba, procesaba o  vend&iacute;a sulfato de coca<a href="#(23)">(23)</a>. Estos factores son compartidos por Patzo Paco (1999). </p>     <p>Para Illanes y Rivera el ingreso del campesinado al circuito del  narcotr&aacute;fico durante esta tercera etapa de migraci&oacute;n se debe al empobrecimiento  del sector campesino resultado del fracaso de la reforma agraria. Rivera  muestra como el 72% de la colonizaci&oacute;n hacia el Chapare se realiz&oacute; de forma  espont&aacute;nea como v&aacute;lvula de escape a la presi&oacute;n sobre la tierra existente que  result&oacute; del proceso de reforma agraria<a href="#(24)">(24)</a>.</p>     <p>Por su parte, Gironda<a href="#(25)">(25)</a> considera que &quot;El crecimiento del narcotr&aacute;fico se ha visto impulsado por  las pol&iacute;ticas neoliberales, que con sus acciones expuls&oacute; hacia las zonas  cocaleras a miles de trabajadores, sin otra alternativa para la situaci&oacute;n de  marginalidad econ&oacute;mica y social&quot;. Esta idea es compartida por Ledebur (2002) y  Illanes (2003 y 2002). Roberto Laserna (1997) analiza c&oacute;mo los principales  factores del ingreso del campesino a cultivar hoja de coca con destino al  narcotr&aacute;fico fueron la escasez de la tierra cultivable en sus lugares de  origen, la ausencia de oportunidades de ingreso monetario en las zonas de  origen y, finalmente, las caracter&iacute;sticas propias del cultivo de la hoja de  coca, de su transporte y del ingreso que se obtiene de su cultivo: &quot;El  problema central de los campesinos es de car&aacute;cter econ&oacute;mico. El cultivo de la  hoja de coca representa para los campesinos una fuerte de ingresos monetarios  que es relativamente segura, por la existencia de un mercado que absorbe sin  dificultad el producto, y por las facilidades de cultivo, almacenamiento y  transporte del mismo, y absolutamente necesaria, por las dificultades que  tienen para vincularse a la econom&iacute;a monetaria con sus otros productos&quot;<a href="#(26)">(26)</a>. </p>     <p>Silvia Rivera Cusicanqui<a href="#(27)">(27)</a>  muestra cómo de éstos procesos de  colonización, &quot;surge un nuevo tipo de organización campesina, desvinculada  desde sus orígenes a los aparatos sindicalistas oficialistas. Su mejor  disponibilidad a la movilización y su mayor autonomía ideológica se explica  también porque frecuentemente son estas zonas de colonización las que sirven de  refugio a los trabajadores despedidos en las minas en las masacres blancas de  las fases dictatoriales. La organización campesina de este estrato campesino en  un sin número de sindicatos y federaciones especiales de colonizadores que se  organizan en la década del sesenta: proceso que culmina en febrero de 1971 con  la creación de la Confederación Nacional de Colonizadores de Bolivia (CNCB),  afiliada a la COB&quot;.</p>     <p>Analicemos, entonces, a los sindicatos campesinos de la regi&oacute;n del tr&oacute;pico  de Cochabamba.</p>     <p><b>LOS SINDICATOS CAMPESINOS EN LA REGI&Oacute;N DEL TR&Oacute;PICO  DE COCHABAMBA</b>    <br> Estos procesos de colonizaci&oacute;n del tr&oacute;pico de Cochabamba est&aacute;n acompa&ntilde;ados  de la organizaci&oacute;n de los campesinos en sindicatos: &quot;Seg&uacute;n el testimonio de  colonos antiguos su conformaci&oacute;n [del sindicato] obedeci&oacute; a una suerte de  pr&aacute;ctica y conocimiento organizativo, que ellos heredaron de sus lugares de  origen. En sus primeros momentos, este sindicalismo ten&iacute;a b&aacute;sicamente el papel  de representaci&oacute;n frente al gobierno central y frente a la sociedad en general  y sus tareas eran sobre todo de car&aacute;cter c&iacute;vico corporativo&quot;<a href="#(28)">(28)</a>.</p>     <p>Frente a la naturalidad de la organizaci&oacute;n sindical para los campesinos  bolivianos debemos resaltar como, en Bolivia, el campesinado se encuentra  organizado bajo la forma sindical a partir de los a&ntilde;os treinta<a href="#(29)">(29)</a> pero es fundamentalmente con la Revoluci&oacute;n Nacional del 1952 que esta  forma de organizaci&oacute;n se reconoce como v&aacute;lida por el Estado. Como lo explica  Novillo Aguilar (entrevista): &quot;Los quechuas y los aymaras luego del 52  rompen el latifundio y se organizan los sindicatos campesinos que era una forma  de organizaci&oacute;n natural que ten&iacute;an despu&eacute;s del 52, por que los sindicatos  aparecen antesitos del a&ntilde;o 52, pero con m&aacute;s fuerza y reconocido por el Estado  despu&eacute;s del 52 que fue la revoluci&oacute;n. Entonces, cuando entran al tr&oacute;pico de  Cochabamba, entran con esa forma natural de organizaci&oacute;n, de organizarse en  sindicatos, en subcentrales, en centrales y en federaciones, que son  estructuras organizativas propias que los campesinos aprenden y desarrollan  despu&eacute;s del 52&quot;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En cuanto a la estructura de los sindicatos campesinos es de anotar que  esta tiene una referencia geogr&aacute;fica, un &aacute;rea en la cual la organizaci&oacute;n  sindical tiene el derecho de gesti&oacute;n territorial<a href="#(30)">(30)</a>. Para Thoumi: &quot;El lugar de asentamiento determina la pertenencia al  sindicato. Cada gremio cubre un &aacute;rea y todas las familias que se asientan en  parcelas de su legislaci&oacute;n se convierten en miembros, y su presencia se requiere  en reuniones peri&oacute;dicas en las cuales se ventilan muchos problemas de la  comunidad. Han desarrollado sistemas de resoluci&oacute;n de conflictos, y la propia  comunidad obliga el cumplimiento de sus decisiones&quot;<a href="#(31)">(31)</a>.</p>     <p>La organizaci&oacute;n sindical de los campesinos de la regi&oacute;n cocalera se  estructura como tradicionalmente se han constituido estas instancias. Primero,  los sindicatos (localmente son las comunidades) que tienen presencia  territorial ya que los afiliados a ellos tienen su parcela y re&uacute;nen entre 10 y  300 personas. Los afiliados deben contribuir con un aporte mensual de 1.50  bolivianos (unos 20 centavos de d&oacute;lar), que se reparten por igual entre las  instancias sindicales. Segundo, las centrales que agrupan entre 5 y 18  sindicatos<a href="#(32)">(32)</a>. Tercero, las Federaciones las cuales est&aacute;n afiliadas a la Federaci&oacute;n  Nacional de Colonizadores a la CSUTCB<a href="#(33)">(33)</a> y/o a la COB. Cuarto, la Coordinadora de las Federaciones que fue creada  en 1990 debido a la necesidad de unificar las demandas<a href="#(34)">(34)</a>. </p>     <p>Cada instancia organizativa est&aacute; constituida por la siguiente estructura  interna: el Secretario General, el Secretario de Relaciones, el Secretario de  Actas, el Secretario del Tesoro, el Secretario de Conflictos, el Secretario de  Deportes, el Secretario de Justicia, el Secretario de Prensa y Propaganda, el  Secretario de Educaci&oacute;n, entre otros<a href="#(35)">(35)</a> y la polic&iacute;a sindical (este &uacute;ltimo solo para el caso de los sindicatos de  base). En cuanto a la polic&iacute;a sindical ha tenido como objetivo hist&oacute;rico el  vigilar el adecuado comportamiento en las reuniones<a href="#(36)">(36)</a>. </p>     <p>En cuanto a la financiaci&oacute;n de los sindicatos Arrueta y Rivera se&ntilde;alan que  el financiamiento de la organizaci&oacute;n sindical campesina proviene  fundamentalmente del aporte econ&oacute;mico de sus miembros y de otras fuentes de  ingresos como el cobro de multas por la inasistencia a asambleas por parte de  los afiliados o por el incumplimiento de tareas u obligaciones. Por su parte,  la organizaci&oacute;n interna de los sindicatos se caracteriza por su funcionamiento  democr&aacute;tico ya que para la elecci&oacute;n de sus dirigentes y la toma de decisiones  dentro de las asambleas generales de los sindicatos, centrales o federaciones  se realiza la democracia participativa con base en el voto directo<a href="#(37)">(37)</a>.</p>     <p>Las tareas de la organizaci&oacute;n sindical han sido variadas. Para Arrueta y  Healy<a href="#(38)">(38)</a> las principales tareas fueron la apertura de caminos y sendas de  penetraci&oacute;n al monte, distribuci&oacute;n de parcelas entre sus afiliados, manejo de  las disensiones entre los miembros, admisi&oacute;n de nuevos afiliados,  reglamentaci&oacute;n de la convivencia en la regi&oacute;n, explotaci&oacute;n de fuetes de agua y  r&iacute;os, madera y otros recursos naturales; establecimiento y captura de algunos  grav&aacute;menes que puedan imponer en tramos de caminos por cobro de peaje, entre  otros. </p>     <p>Podemos afirmar, entonces, que el sindicato es el principal organizador y  estructurador de la sociedad rural en el tr&oacute;pico de Cochabamba<a href="#(39)">(39)</a>. Para Human Rights Watch &quot;[...] en muchas formas los sindicatos funcionan  como una especie de gobiernos locales de facto: establecen l&iacute;mites de tierras,  influyen sobre los precios del transporte terrestre, generan fondos y asumen  programas de trabajo p&uacute;blico a peque&ntilde;a escala&quot;<a href="#(40)">(40)</a>.</p>     <p>En cuanto al papel de los sindicatos en la vida pol&iacute;tica, social y econ&oacute;mica  de las regiones, ella ha tenido una importante evoluci&oacute;n. Inicialmente estas  instancias ten&iacute;an como base de su funcionamiento la organizaci&oacute;n del proceso de  colonizaci&oacute;n, resolviendo los reclamos de tierras, y atendiendo un amplio  espectro de necesidades de desarrollo de la comunidad (Human Rights Watch 1995:  9). Durante esta primera etapa los campesinos vivieron &quot;[...] en continua  inestabilidad sindical que determin&oacute; la aparici&oacute;n de varias federaciones que  reclamaban la representaci&oacute;n exclusiva de los cocaleros del Chapare. La disputa  interna dificultaba la vinculaci&oacute;n con las federaciones campesinas  departamentales y con la Confederaci&oacute;n Sindical de Trabajadores Campesinos  (CSUTCB)&quot;<a href="#(41)">(41)</a>.</p>     <p>M&aacute;s adelante, las organizaciones sindicales fueron las principales  mediadoras entre las comunidades y el Estado para la distribuci&oacute;n de los  recursos provenientes de los procesos de sustituci&oacute;n de cultivos il&iacute;citos y  para atacar las diferentes medidas de la pol&iacute;tica antidrogas que los  perjudicaban. Este proceso organizativo condujo a que la primera vez que los  cocaleros hicieron una aparici&oacute;n realmente propia en el seno del sindicalismo,  en el II Congreso Nacional Campesino de 1983, &quot;pasmaron al resto de los campesinos  exhibiendo una presencia compacta y llamativa, desde su discurso, hasta los  regalos de galletas, licores y el&iacute;xires de coca [...]&quot;<a href="#(42)">(42)</a>. </p>     <p>En 1990 las Federaciones sindicales de cocaleros conforman un &quot;Comit&eacute;  Coordinador&quot; de todas las Federaciones &quot;[...] con el objeto de construir la  unidad organizativa de los productores de coca. Constituy&eacute;ndose de esta manera  una &uacute;nica instancia de coordinaci&oacute;n con los otros actores sociales y,  principalmente, con el Estado&quot;<a href="#(43)">(43)</a>. Desde 1991 al interior de la CSUTCB el movimiento cocaleros del Chapare  adquiere una fuerza determinante<a href="#(44)">(44)</a>. Muestra de &eacute;sta centralidad es el hecho de que en 1987 las federaciones  sindicales del Chapare lograron aumentar sus delegados al congreso nacional de  la CSUTCB de 19 a 80<a href="#(45)">(45)</a>.</p>     <p>Esta evoluci&oacute;n de la presencia de los sindicatos cocaleros en la regi&oacute;n la  demuestra Rivera (1991) ya que contabiliza, para 1980, 183 sindicaros agrupados  en 23 centrales en toda la zona tropical (Rivera 1991: 56). Pero, ocho a&ntilde;os  despu&eacute;s, para 1988, se&ntilde;al&oacute; que en el Chapare exist&iacute;an 600 sindicatos cada uno  con un promedio de 85 miembros, lo que hac&iacute;a un total de 51.000 productores de  la hoja de coca sindicalizados<a href="#(46)">(46)</a>. Por su parte Healy (cita en Carlson 2000: 4) considera que en el Chapare  hay por lo menos 160 sindicatos que trabajan bajo la supervisi&oacute;n de 30  centrales, que, a su vez, est&aacute;n organizadas en cinco federaciones las cuales  representan alrededor de 40,000 familias campesinas. Asimismo, Rivera  contabiliza que de las 91.000 personas residentes en el Chapare hasta marzo de  1990, 39.749 se identificaron como colonos afiliados en las listas sindicales  en esta provincia del tr&oacute;pico<a href="#(47)">(47)</a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estas instancias sindicales fuertemente organizadas fueron las que  adoptaron en su seno las demandas de los colonos cocaleros de las regiones del  tr&oacute;pico de Cochabamba. Para Novillo Aguilar (21/07/2003): &quot;Entre  los a&ntilde;os ochenta la demanda de la hoja de coca trae mucha m&aacute;s colonizaci&oacute;n,  usted sabe que este es un proceso econ&oacute;mico, donde hay demanda entonces crece  la oferta, entonces hay una migraci&oacute;n masiva, casi de todos los puntos del  pa&iacute;s. Estos migrantes se constituyen en toda una fuerza sindical organizada,  muy bien estructurada y adem&aacute;s empieza ah&iacute; la pol&iacute;tica norteamericana a exigir  al Estado boliviano una lucha frontal contra la hoja de coca. Eso obliga al  Estado a enfrentarse contra los sindicatos y las organizaciones y es un  enfrentamiento sanguinario: el ej&eacute;rcito contra las organizaciones. Las  organizaciones en defensa de la hoja de coca porque esta es parte de su  econom&iacute;a, parte de su cultura, y no de una cultura superficial sino de una  cultura profunda, muy profunda. Y ese enfrentamiento entre el Estado y las  organizaciones campesinas ha llevado a una madurez de la conciencia&quot;.</p>     <p>Para finalizar, analicemos el papel de los mineros despedidos de la empresa  estatal de miner&iacute;a (COMIBOL) en el proceso organizativo de los campesinos  cocaleros en el tr&oacute;pico de Cochabamba. Varios autores han anotado el papel  protag&oacute;nico de este sector que, al migrar hacia el tr&oacute;pico de Cochabamba a  finales de la d&eacute;cada de los ochenta, aporto todo su &lsquo;repertorio de la confrontaci&oacute;n'  a los campesinos cocaleros. Esta idea es compartida por Patzo Paco (1999: 49)  para quien &quot;[...] los ex mineros ahora convertidos en colonizadores, llevan  toda una experiencia de lucha acumulada que notoriamente incidir&aacute; en el proceso  de organizaci&oacute;n sindical&quot;<a href="#(48)">(48)</a>.</p>     <p>Para, Zavaleta Mercado<a href="#(49)">(49)</a>, los mineros tambi&eacute;n jugaron un papel central en el proceso de  colonizaci&oacute;n y organizaci&oacute;n del Chapare: &quot;Los mineros desocupados participaron  en un n&uacute;mero elevado en la colonizaci&oacute;n de Caravi, Alto Beni y Chapare, zonas  de nueva frontera agr&iacute;cola&quot;. Esta idea es compartida por el l&iacute;der cocalero  Edmundo Novillo Aguilar (21/07/2003): &quot;La organizaci&oacute;n sindical es  ideol&oacute;gicamente fortalecida por los mineros relocalizados. Los mineros eran un  sector pol&iacute;ticamente muy bien organizado y adem&aacute;s muy avanzado en Bolivia.  Entonces cuando se da la relocalizaci&oacute;n muchos mineros tambi&eacute;n vienen hacia el  tr&oacute;pico y son los que en parte tambi&eacute;n promueven un discurso pol&iacute;tico. Y son  los que tambi&eacute;n plantean los m&eacute;todos de lucha para la defensa de la hoja de  coca, como el tema de bloqueo de caminos, el tema de huelgas de hambre, el tema  de movilizaci&oacute;n, las marchas, etc&eacute;tera, etc&eacute;tera, todo eso&quot;<a href="#(50)">(50)</a>. llega a afirmar que de los 150.000 mineros bolivianos (incluyendo a sus  familias) afectados por la crisis de la miner&iacute;a m&aacute;s o menos 30.000 se  instalaron en el &aacute;rea de Cochabamba, la puerta de entrada a la regi&oacute;n cocalera  del Chapare. </p>     <p>Frente al papel otorgado a los mineros dentro del proceso organizativo por  estos autores (Zavaleta Mercado 1983, Patzo Paco 1999, Illanes 2002 y Novillo  Aguilar 2003) Cortez (1992: 195) muestra como los mineros despedidos (o  &lsquo;relocalizados' de acuerdo a la terminolog&iacute;a utilizada por el gobierno de Paz  Estenssoro) amenazaron con internarse en las zonas cocaleras a cultivar coca, y  para 1988 un grupo de mineros llego a desplazarse a los Yungas pero el acto  tuvo m&aacute;s un car&aacute;cter simb&oacute;lico que efectivo. </p>     <p>Del  mismo modo, Rivera observa, tras realizar una encuesta a 10.000 colonos del  tr&oacute;pico, como s&oacute;lo el 4.0% de la poblaci&oacute;n no proven&iacute;a del departamento de  Cochabamba<a href="#(51)">(51)</a>. Estos  datos contradicen la idea de una migraci&oacute;n masiva de mineros hacia la regi&oacute;n  tropical del Cochabamba antes de 1990. Lo que significar&iacute;a repensar el papel  jugado por la migraci&oacute;n de este sector dentro los procesos organizativos de los  cocaleros ya que el presente texto mostr&oacute; como, para 1990, las organizaciones  sindicales ya estaban fuertemente organizadas mientras que los dos momentos de  despido masivo de los mineros de la empresa estatal minera (la COMIBOL) fueron entre 1995 y 1996. Primero, el 29 de  agosto de 1985 cuando el gobierno de Paz Estenssoro dict&oacute; el Decreto Supremo  21060 con el cual se busc&oacute; introducir una terapia de &lsquo;shock' que enfrentara la  hiperinflaci&oacute;n. Y, segundo, en 1986,  cuanto la brutal ca&iacute;da de los precios del esta&ntilde;o &lsquo;forz&oacute;' al gobierno al despido  masivo de los mineros de la empresa minera estatal (COMIBOL) (casi 23.000).  Cinco a&ntilde;os despu&eacute;s de estos despidos a&uacute;n no hab&iacute;a una presencia masiva ni  significativa de mineros en el tr&oacute;pico de Cochabamba. Estos datos implican  desmitificar el papel jugado por los mineros en el proceso organizativo de los  cocaleros y, sobre todo, mostrar la necesidad de establecer como agenda de  investigaci&oacute;n el papel jugado por este sector dentro del proceso organizativo  de los cocaleros bolivianos. </p>     <p><b>LAS ETAPAS DE LUCHA COCALERA (1987 Y 2001) </b>    <br> El elemento que consideramos esencial para entender el surgimiento y avance  de las movilizaciones de los campesinos cocaleros es el desarrollo y la  trasformaci&oacute;n de las pol&iacute;tica antidrogas llevadas a cabo por el gobierno  boliviano bajo fuerte y continua presi&oacute;n del gobierno de Estados Unidos para  que el primero mantuviese sus lineamientos en cuanto a la pol&iacute;tica antidrogas<a href="#(52)">(52)</a>. Esta presi&oacute;n es posible debido a que Bolivia tiene una fuerte dependencia  en los programas de asistencia econ&oacute;mica exterior de Estados Unidos<a href="#(53)">(53)</a>. Esto implica que el gobierno boliviano<a href="#(54)">(54)</a> &quot;[...] cada año va renovando acuerdos y condiciones con el gobierno  norteamericano para erradicar un determinado número de hectáreas por año,  a cambio de fondos de Washington para facilitar la Balanza de Pagos&quot;<a href="#(55)">(55)</a>.</p>     <p>La puesta en marcha de las pol&iacute;ticas antidrogas  gener&oacute; cambios importantes en los lineamientos gubernamentales, estos cambios  se dieron esencialmente con respecto al marco pol&iacute;tico y jur&iacute;dico sobre la hoja  de coca, e implicaron, a su vez, trasformaciones en cuanto a la noci&oacute;n de  nacionalidad, a la intervenci&oacute;n norteamericana en las pol&iacute;ticas nacionales, al  respeto a los derechos humanos, entre otros. Igualmente, estas pol&iacute;ticas  antidrogas forjaron cambios en la disponibilidad de aliados influyentes para  los sectores cocaleros y la apertura del acceso al poder pol&iacute;tico debido a las  alteraciones en la distribuci&oacute;n de los grupos en el poder que estas pol&iacute;ticas  introdujeron<a href="#(56)">(56)</a>. </p>     <p>Tras realizada una exhaustiva revisi&oacute;n de prensa<a href="#(57)">(57)</a>, en este aparte presentamos las diferentes etapas de  la lucha cocalera a partir de las contrastes y cambios en las demandas, en las  formas de lucha, en las relaciones con el Estado, en la disponibilidad de  aliados influyentes, entre otros. </p>     <p><b>PRIMERA ETAPA: LAS LUCHAS ENTORNO A LAS FRONTERAS DE LA  LEGALIDAD (1987- 1989)</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Varios autores han se&ntilde;alado como las movilizaciones de campesinos  productores de coca se hacen m&aacute;s intensas a partir del cuarto gobierno de V&iacute;ctor  Paz Estensoro, especialmente con la propuesta del Plan Trienal de Lucha contra  el Narcotr&aacute;fico<a href="#(58)">(58)</a> por ello trabajaremos este gobierno  como punto de partida del conflicto cocalero<a href="#(59)">(59)</a>. Este plan antidrogas es el primero que establece un procedimiento  espec&iacute;fico contra la lucha antidrogas. </p>     <p>En este sentido, este gobierno, se alinea a las pol&iacute;ticas antidrogas  impuestas por el gobierno de los Estados Unidos y permite la participaci&oacute;n  directa de tropas estadounidenses en acciones antidrogas sin el cumplimiento de las  formalidades legales que prev&eacute;n la autorizaci&oacute;n expresa del Congreso boliviano  para el ingreso de tropas extranjeras en el territorio nacional, &quot;Cuando Paz  Estenssoro dej&oacute; el mando en 1989 la misi&oacute;n norteamericana en Bolivia era la  segunda m&aacute;s grande en Latinoam&eacute;rica&quot;<a href="#(60)">(60)</a>. </p>     <p>Asimismo, esta primera etapa estar&aacute; determinada por la discusi&oacute;n en torno  de la aprobaci&oacute;n de una legislaci&oacute;n antidrogas. Desde 1985 el parlamento  boliviano discuti&oacute; la aprobaci&oacute;n de una ley contra los delitos relacionados con  el narcotr&aacute;fico. En octubre de 1985 se conoci&oacute; del Proyecto de Ley No. 260 &quot;Ley  Nacional de Control de Sustancias Peligrosas&quot; y en 1987 el Proyecto de Ley 708  que legislaban sobre las sustancias controladas. Pero no fue hasta el 19 de  julio de 1988 que se aprob&oacute; la Ley del R&eacute;gimen de Coca y Sustancias Controladas  (o Ley 1008) en medio de fuertes presiones del gobierno de Estados Unidos<a href="#(61)">(61)</a>. </p>     <p>La Ley 1008 penaliza, por primera vez en la historia boliviana, el cultivo  de la hoja de coca con excepci&oacute;n de las circunstancias en que est&aacute; expresamente  permitido. De todas maneras, se reconoce, en el art&iacute;culo segundo, que: &quot;El  cultivo de la coca es una actividad agr&iacute;cola-cultural orientada  tradicionalmente en forma l&iacute;cita hacia el consumo, uso en la medicina y  rituales de los pueblos andinos&quot;. Y que existe consumo y el uso il&iacute;cito de la  hoja de coca &quot;las pr&aacute;cticas sociales y culturales de la poblaci&oacute;n boliviana  bajo formas tradicionales, como el &quot;acullicu&quot; y masticaci&oacute;n, usos  medicinales y usos rituales&quot;.</p>     <p>Para diferenciar la producci&oacute;n legal y la ilegal de la hoja de coca, el  art&iacute;culo octavo, define y delimita tres zonas de producci&oacute;n de coca en el pa&iacute;s:  a) la zona de producci&oacute;n tradicional, b) la zona de producci&oacute;n excedentaria en  transici&oacute;n, y c) la zona de producci&oacute;n il&iacute;cita. &quot;La zona de producci&oacute;n  tradicional de coca es aquella donde hist&oacute;rica, social y agroecol&oacute;gicamente se  ha cultivado coca, la misma que ha servido para los usos tradicionales,  definidos en el art&iacute;culo 4&ordm;&quot;. Esta zona comprende las &aacute;reas de producci&oacute;n  minifundiaria de coca del Departamento de La Paz y de los Yungas de Vandiola. Y  se reconoce que &quot;Toda sustituci&oacute;n de cultivos de coca ser&aacute; planificada en forma  gradual, progresiva y simult&aacute;neamente a la ejecuci&oacute;n de los programas y planes  de desarrollo socio-econ&oacute;mico sostenidos a ejecutarse en las zonas de  producci&oacute;n&quot; (Art&iacute;culo 22, Ley 1008). Por su parte, en las zonas de producci&oacute;n  il&iacute;cita &quot;Las plantaciones existentes de esta zona ser&aacute;n objeto de erradicaci&oacute;n  obligatoria y sin ning&uacute;n tipo de compensaci&oacute;n&quot; (Art&iacute;culo 11, Ley 1008). La ley,  en su art&iacute;culo 18, proh&iacute;be el uso de agentes qu&iacute;micos en la lucha contra las  drogas. </p>     <p>Esta legislaci&oacute;n gener&oacute; descontento dentro de los sectores cocaleros por la  pol&iacute;tica de erradicaci&oacute;n de cultivos que quiso imponer, asimismo, permiti&oacute; la  generaci&oacute;n de una alianza entre los campesinos sindicalizados en la CSUTCB y  los obreros organizados en la COB en torno de una demanda espec&iacute;fica: el  respeto al cultivo de la hoja de coca como base de una demanda de no  intervenci&oacute;n de los Estados Unidos en la pol&iacute;tica nacional boliviana. De la  misma forma, la alineaci&oacute;n del gobierno de Paz Estenssoro a las demandas del gobierno  de los Estados Unidos en materia antidrogas gener&oacute; espacios de vulnerabilidad  dentro del gobierno boliviano que permitieron que las demandas de los cocaleros  generara &aacute;reas de di&aacute;logo con el gobierno nacional y obligaron que &eacute;ste cediera  algunos puntos.</p>     <p>Durante esta primera etapa de la lucha cocalera las demandas giraran en  torno a la elaboraci&oacute;n de una legislaci&oacute;n respecto al cultivo y  comercializaci&oacute;n de la hoja de coca, distinta de la orientada a reprimir el  tr&aacute;fico il&iacute;cito de drogas (hasta 1987) y la lucha centrada en la participaci&oacute;n  de los campesinos cocaleros en los programas de desarrollo alternativo  adelantados por el gobierno (hasta el primer trimestre de 1990)<a href="#(62)">(62)</a>. Igualmente, en este ciclo se impondr&aacute; la l&oacute;gica del incumplimiento de los  acuerdos por parte del gobierno y el reinicio de los conflictos con base en la  demanda del respeto de los convenios firmados. Esta etapa es fundamental en  t&eacute;rminos del aprendizaje pol&iacute;tico de los campesinos en cuando a las demandas y  las formas de lucha.</p>     <p>En esta fase las principales formas lucha de los campesinos ser&aacute;n el  bloqueo de caminos, los estados de emergencia y las huelgas de hambre. Estas  movilizaciones conducir&aacute;n a varios acuerdos entre los cocaleros y el gobierno,  multitud de convenios que hacen de este etapa la fase en la cual se firmaron el  mayor n&uacute;mero de convenios entre el gobierno nacional y los campesinos<a href="#(63)">(63)</a>. Estos levantamientos se dan dentro del contexto del Primer Ampliado  Nacional de Productores de Coca, de diciembre de 1986 organizado por los  sindicatos cocaleros. En este encuentro los cocaleros adoptan varias  resoluciones entre las que tenemos la denuncia contra las pr&aacute;cticas represivas  y el rechazo de las pol&iacute;ticas antidrogas del Estado (Primer Ampliado Nacional  de Productores de Coca, cita en Arrueta 1994: 78). En cuanto a los bloqueos de  carreteras, entre mayo y junio de 1987 unos 10.000 campesinos cocaleros  realizan una serie de cercos en las carreteras de la regi&oacute;n para presionar por  la toma de una decisi&oacute;n favorable por parte del Estado en cuanto a sus demandas  de rechazo al Plan Trienal de Lucha contra el Narcotr&aacute;fico y al proyecto de Ley  de Sustancias Controladas que el gobierno hab&iacute;a pasado para discusi&oacute;n en el  Congreso. Asimismo las marchas tambi&eacute;n fueron utilizadas como forma de lucha,  por ejemplo, en septiembre de 1988 unos 8.000 campesinos productores de coca  del tr&oacute;pico de Cochabamba marcharon por la ciudad de Cochabamba en protesta por  el r&eacute;gimen de coca, especialmente contra el art&iacute;culo que declara la hoja de  coca en su estado natural como producto al margen de la ley<a href="#(64)">(64)</a>. </p>     <p>Las estrategias del gobierno para controlar las movilizaciones cocoleras  ser&aacute;n variadas. Por ejemplo, utiliz&oacute; la t&aacute;ctica de desacreditar a los  campesinos participantes de las manifestaciones al acusarlos de estas  financiados e incitados por las mafias del narcotr&aacute;fico. Citando al prefecto  del departamento de Cochabamba, Germ&aacute;n Lema, este consider&oacute; que la movilizaci&oacute;n  campesina estar&iacute;a financiada por el narcotr&aacute;fico ya que &quot;[...] de otra manera  no se explica el origen de los recursos para movilizarlos&quot; (<i>Presencia</i> 29/05/1987: 1 y 9 y  ILDIS-CEDIB 1994: 28). El Ministro Secretario de la Presidencia, Walter Zuleta,  dijo: &quot;[...] es obvio, [que] si alguien se opone para que se controle la  producci&oacute;n de coca, es el narcotr&aacute;fico, y esa coincidencia nos hace pensar que est&aacute;  de por medio. De otra manera no se justifica&quot;. Por su parte el Ministro de  Informaciones, Hermann Antelo, en declaraciones a la prensa, dijo: &quot;[...] el  gobierno tiene serios indicios que esto es una contraofensiva del narcotr&aacute;fico  que esta instrumentalizando a los campesinos en esta labor. No solo estamos  obligados al cumplimiento de la ley sino que un aspecto moral nos obliga a  despejar los bloqueos en Cochabamba&quot; (<i>El  Diario</i> 28/05/1987: 1).</p>     <p>El gobierno tambi&eacute;n utilizar&aacute; la intervenci&oacute;n policial-militar en los  conflictos con los campesinos cocaleros. Esta estrategia de intervenci&oacute;n  militar convertir&aacute; a esta primera etapa en la m&aacute;s sangrienta con un saldo de 19  muertos: 8 muertos y 19 heridos en la masacre de Parotani tras un intento de  desbloquear las carreteras y 11 muertos en la masacre de Villa Tunari en 1988.  Por supuesto, la tercera estrategia del gobierno frente a las demandas  cocaleras ser&aacute; el di&aacute;logo y la firma de acuerdos, aunque esta estrategia ser&aacute;  utilizada no como una pol&iacute;tica de concertaci&oacute;n establecida sino como un  mecanismo de respuesta del fracaso de las pol&iacute;ticas represivas frente a los  conflictos sociales. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En cuanto a las alianzas entre los cocaleros con otros sectores, el Primer  Ampliado Nacional de Productores de Coca anota claramente la necesidad de  articulaci&oacute;n de las federaciones sindicales de colonizadores con otros sectores  de la sociedad, en especial con la COB, &quot;Se solicita a la Central Obrera  Boliviana formar un comit&eacute; nacional de defensa y apoyo a los campesinos  productores de hoja de coca; comit&eacute; que debe estudiar con rigor cient&iacute;fico y  nacional el problema de la coca y proponer alternativas y soluciones que  contemplen el inter&eacute;s nacional y popular&quot; (Primer Ampliado Nacional de  Productores de Coca, cita en Arrueta 1994: 80). Durante &eacute;ste primer per&iacute;odo  existir&aacute; un trabajo conjunto entre los cocaleros de los Yungas, en el  departamento de La Paz, y los del tr&oacute;pico de Cochabamba, situaci&oacute;n que ser&aacute;  cambiada tras la aprobaci&oacute;n de la Ley 1008 que determina que la coca producida  en la regi&oacute;n de los Yungas ser&aacute; considerada legal mientras que la del tr&oacute;pico  de Cochabamba ser&aacute; considerada excedentaria y a ser erradicada. </p>     <p>En cuanto a los procesos enmarcadores a los que apelaran los cocaleros, en  esta etapa se abordar&aacute; el cultivo de la hoja de coca como un elemento de la  sobrevivencia econ&oacute;mica de los campesinos. Por ello se enfatizar&aacute; en los  procesos de sustituci&oacute;n concertada de los cultivos il&iacute;citos. Por ejemplo, en el  Primer Ampliado Nacional de Productores de Coca los campesinos productores de  coca se negaban a sustituir las plantaciones de la hoja de coca mientras no  existiera otra fuente alternativa de ingresos. En la resoluci&oacute;n se lee &quot;Los  campesinos productores de coca del pa&iacute;s, no reduciremos ni un mil&iacute;metro de los  cultivos de la hoja de coca mientras no exista otra fuente real y segura de  ingresos econ&oacute;micos y de vida digna para las familias campesinas&quot; (Primer  Ampliado Nacional de Productores de Coca, cita en Arrueta 1994: 79), aspecto  central pues resalta el car&aacute;cter econ&oacute;mico de la lucha de los campesinos  cocaleros.</p>      <p><b>SEGUNDA ETAPA: LA NO MILITARIZACI&Oacute;N DE LA LUCHA ANTIDROGAS  (1989- 1993)</b>    <br> El segundo momento de la lucha cocalera se da tras la llegada de Jaime Paz  Zamora a la presidencia y, fundamentalmente, tras la cumbre presidencial de  Cartagena cuando la pugna entre el gobierno boliviano y los cocaleros se  focaliza en torno a la discusi&oacute;n sobre la participaci&oacute;n de los militares en la  lucha antidrogas. En esta etapa el conflicto se desarrolla en medio de la  b&uacute;squeda de Paz Zamora por desarrollar una pol&iacute;tica antidrogas m&aacute;s alejada de  las presiones del gobierno de Estados Unidos a trav&eacute;s de la tesis: &quot;coca por  desarrollo&quot;. Este planteamiento implicaba la corresponsabilidad entre los  diferentes sectores y naciones inmersos en el tr&aacute;fico de drogas<a href="#(65)">(65)</a> . Adem&aacute;s del inter&eacute;s del gobierno de impulsar la diplomacia de la coca,  las pol&iacute;ticas del gobierno estuvieron fuertemente marcadas por la presencia de  reuniones internacionales (especialmente con los otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica) donde  el gobierno de los Estados Unidos propendi&oacute; por que se aprobaran, en los  diferentes pa&iacute;ses latinoamericanos, tratados de extradici&oacute;n con &eacute;ste gobierno y  se ampliara la participaci&oacute;n de las fuerzas armadas en la lucha contra las  drogas<a href="#(66)">(66)</a>. Pero Gamarra (1994) muestra que la promesa de campa&ntilde;a de una mayor  independencia frente a las presiones de Washington fue abandonada despu&eacute;s de  que Paz Zamora asumi&oacute; el mando: &quot;Al t&eacute;rmino de su gesti&oacute;n, los bolivianos  ten&iacute;an a&uacute;n menos participaci&oacute;n en la planificaci&oacute;n y dise&ntilde;o de la estrategia  antinarc&oacute;ticos y casi cada aspecto de las relaciones bilaterales se hab&iacute;an  convertido en un tema dependiente del problema de la droga. En parte &eacute;ste fue  el producto de la incapacidad de Paz Zamora de negociar en t&eacute;rminos de igualdad  con Washington. Este patr&oacute;n, sin embargo, fue tambi&eacute;n el producto de la  herencia legada por el Gobierno de Paz Estenssoro, y de la direcci&oacute;n que las  pol&iacute;ticas antinarc&oacute;ticos hab&iacute;an tomado desde la Operaci&oacute;n Alto Horno&quot;<a href="#(67)">(67)</a>. </p>     <p>El gobierno de Paz Zamora elabor&oacute; y ejecut&oacute; un Plan Maestro para el  desarrollo del tr&oacute;pico de Cochabamba que, sin embargo, mostr&oacute; muchos fracasos  puntuales. Este fiasco se debi&oacute; a que la confianza que los campesinos  depositaron en el Plan, que condujo a que la reducci&oacute;n de coca fuese voluntaria  y bastante exitosa, fue contrarrestada por la falta de resultados en los  procesos de desarrollo alternativo, llevando a mucha resiembra de coca y el  efecto neto de la sustituci&oacute;n voluntaria pr&aacute;cticamente se anul&oacute;<a href="#(68)">(68)</a>.</p>     <p>Las principales demandas de los productores de coca giraron en torno de la  no participaci&oacute;n de las fuerzas armadas en la lucha antidrogas, es decir, la no  militarizaci&oacute;n de la estrategia antidrogas y la mayor efectividad de los  programas de desarrollo alternativo. Las principales formas de acci&oacute;n  continuaron siendo los bloqueos de caminos pero, como estrategia alternativa,  los campesinos cocaleros buscaron internacionalizar su movimiento a trav&eacute;s de  la realizaci&oacute;n del Primer Encuentro Andino de Productores de Coca realizado en  la ciudad de La Paz en marzo de 1991. En esta reuni&oacute;n se propone &quot;llevar a cabo  una campa&ntilde;a internacional sobre la trascendencia cultural, pol&iacute;tica, econ&oacute;mica  y social de la hoja de coca, recurso naturales de los pa&iacute;ses andinos&quot;<a href="#(69)">(69)</a>. </p>     <p>Igualmente, durante este ciclo los cocaleros intentan, por primera vez,  realizar una marcha hacia la sede de gobierno en junio de 1991, jornada que  ser&aacute; disuelta por el gobierno a trav&eacute;s de la violencia (dejando como saldo un  campesino muerto, varios heridos y la detenci&oacute;n de Evo Morales y otros 20  dirigentes cocaleros) (<i>Presencia</i> 2/07/1991: 1). Para entender el contexto en el que los cocaleros cambian su  estrategia de confrontaci&oacute;n introduciendo las marchas es de anotar como en  septiembre de 1990, se efectu&oacute; una exitosa marcha ind&iacute;gena a lo largo de 750  kil&oacute;metros desde el oriente del pa&iacute;s hasta La Paz, con la consigna de &lsquo;Tierra y  Dignidad'. Tras la realizaci&oacute;n de la marcha el gobierno aprob&oacute; un &quot;Plan  Nacional para la Defensa y el Desarrollo Ind&iacute;gena&quot;, en cuyo marco, en  agosto de 1991, se reconocieron 8.000 hect&aacute;reas como propiedad colectiva de la  Comunidad Mosetana de Santa Ana de Horachi.</p>     <p>Esta segunda fase marcar&aacute; el inicio de un discurso con un contenido m&aacute;s  &eacute;tnico con respecto de la defensa de la hoja de coca. Por ejemplo, el 23 de  julio de 1989, tras un a&ntilde;o de expedici&oacute;n de la Ley 1008, las federaciones  sindicales de cocaleros del tr&oacute;pico de Cochabamba organizaron una movilizaci&oacute;n  de car&aacute;cter &eacute;tnico-cultural en protesta por la injerencia norteamericana en los  asuntos nacionales y, espec&iacute;ficamente, en los temas relacionados con la  erradicaci&oacute;n de cultivos de coca. La protesta fue denominada &lsquo;Jornada de  Acullico' y &quot;[...] consisti&oacute; en la concertaci&oacute;n de productores de coca en  carreteras y localidades adyacentes al tramo Cochabamba-Santa Cruz, que  procedieron a repartir hojas de coca a los asistentes y a cumplir con ellos una  jornada de masticaci&oacute;n como expresi&oacute;n de la cultura andina y contra la  erradicaci&oacute;n de los cultivos de coca seg&uacute;n la Ley 1008&quot;<a href="#(70)">(70)</a>. Esta movilizaci&oacute;n consisti&oacute; en la primera protesta  de car&aacute;cter &eacute;tnico dentro de las formas de lucha de las organizaciones  cocaleras e inicia un &lsquo;proceso de interpretaci&oacute;n' de la lucha contra la hoja de  coca como una lucha contra la cultura andina y el consumo de la hoja de coca  como un s&iacute;mbolo de identidad &eacute;tnica. </p>     <p>Las principales estrategias del gobierno al conflicto cocalero seguir&aacute;  siendo la intervenci&oacute;n militar. Para este per&iacute;odo tenemos un saldo de por lo  menos un cocalero muerto (frente a los 19 del gobierno de Paz Estenssoro).  Adicional a esta estrategias, y siguiendo el mismo patr&oacute;n del per&iacute;odo anterior,  luego de los fracasos de la intervenci&oacute;n de las fuerzas armadas se recurre al  di&aacute;logo. Durante este per&iacute;odo se hace m&aacute;s evidente la dependencia frente a los  Estados Unidos. Por ejemplo, en agosto de 1990, luego del bloqueo de caminos  demandando la no intervenci&oacute;n de las fuerzas armadas en la lucha contra el  narcotr&aacute;fico, se llega a un acuerdo en el cual el gobierno se comprometi&oacute; a la  no militarizaci&oacute;n de la erradicaci&oacute;n de coca. Aunque fue in&uacute;til el atraso del  env&iacute;o de fuerzas armadas a las operaciones antinarc&oacute;ticos pues la presi&oacute;n  econ&oacute;mica de Estados Unidos lo hizo ceder<a href="#(71)">(71)</a>. </p>     <p><b>TERCERA ETAPA: LAS CONFRONTACIONES SE RADICALIZAN (1993-  2001)</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> La tercera etapa de los enfrentamientos ente el gobierno y los cocaleros comienzan  durante el gobierno de Gonzalo S&aacute;nchez de Lozada (1993-1997) y perdurar&aacute; hasta  el gobierno de Hugo Banzer (1997-2001). La pol&iacute;tica gubernamental durante este  per&iacute;odo estar&aacute; caracterizada por un fuerte alineamiento a las directrices del  gobierno de los Estados Unidos y por los fuertes atropellos a los campesinos  cocaleros fruto de la puesta en marcha de una pol&iacute;tica antidrogas altamente  represiva. Durante el gobierno de S&aacute;nchez de Lozada esta criminalizaci&oacute;n del  movimiento cocalero tendr&aacute; como sustento la declaratoria de dos Estados de  Sitio<a href="#(72)">(72)</a>,  declarado el 18 de abril de 1995,  inicialmente por tres meses, y prorrogado por otros tres meses. Durante este  Estado de Sitio los dirigentes de las federaciones de campesinos cocaleros  sufrir&aacute;n persecuciones, detenciones y restricciones a la libertad de reuni&oacute;n.  La Comisi&oacute;n de Derechos Humanos de la C&aacute;mara de Diputados, en su Informe de  Actividades de la Legislatura 1994-1995 se&ntilde;al&oacute; que: &quot;[...] la lucha contra el  tr&aacute;fico il&iacute;cito de drogas se ha constituido en el escenario nacional m&aacute;s  recurrente en la violaci&oacute;n de los derechos humanos&quot;<a href="#(73)">(73)</a>.</p>     <p>Valga  anotar que esta pol&iacute;tica antidrogas particularmente represiva estar&aacute;  relacionada con la presi&oacute;n generada desde Washington. Entre los acuerdos  suscritos con los Estados Unidos que generaron presi&oacute;n al gobierno boliviano  estaba la erradicaci&oacute;n de 5 mil hect&aacute;reas de coca antes de 31 de marzo de 1994  a cambio de 20 millones de d&oacute;lares destinados a subsanar el d&eacute;ficit en balanza  de pagos<a href="#(74)">(74)</a>,  acuerdo que no se cumplir&iacute;a y que generar&iacute;a la primera reacci&oacute;n de los  cocaleros contra la erradicaci&oacute;n por la fuerza de estas hect&aacute;reas de coca y una  serie de violaciones a los derechos humanos en estas regiones de Cochabamba<a href="#(75)">(75)</a>. Frente  a este acuerdo con el gobierno de los Estados Unidos en marzo de 1994 el  embajador norteamericano en Bolivia, Richard Bowers dijo: &quot;el pueblo de  Bolivia, concretamente los productores de coca, tienen que aceptar la  responsabilidad de la muerte de miles de ciudadanos de Estados Unidos, en  consecuencia este arbusto [de la hoja de coca] debe desaparecer&quot;<a href="#(76)">(76)</a>. En  este contexto, en julio de 1994 se inici&oacute; el Operativo Nuevo Amanecer buscando  atacar el narcotr&aacute;fico en la regi&oacute;n tropical del Chapare y expulsar del Chapare  a 15 mil personas de los cuales 10 mil eran pisacocas y 5 mil comerciantes  intermediarios<a href="#(77)">(77)</a>.  &quot;Aunque el operativo hab&iacute;a sido concebido para luchar estrictamente contra el  narcotr&aacute;fico, los hechos demostraron que algunas acciones de las fuerzas  policiales se concentraron en agresiones hacia los productores de coca&quot;<a href="#(78)">(78)</a>. Estas  incursiones generaron una gran oposici&oacute;n dentro de los cocaleros quienes  organizaran una marcha de mujeres a finales de 1994 para demandar el respeto de  los Derechos Humanos en la zona.</p>     <p>Por el  incumplimiento de los acuerdos con respecto de la erradicaci&oacute;n este gobierno  recibi&oacute; una certificaci&oacute;n condicionada por parte del gobierno de Estados Unidos  en 1994 y 1995 lo que significa que, si bien el gobierno no ha cooperado  plenamente con Estados Unidos o tomado por s&iacute; mismo las medidas adecuadas para  combatir el tr&aacute;fico de drogas, el pa&iacute;s es certificado bajo la idea de los  intereses nacionales vitales para Estados Unidos. La certificaci&oacute;n de 1995 fue  seguida por un ultim&aacute;tum del gobierno de Estados Unidos a Bolivia a inicios de  marzo donde el primero abocada al segundo a llevar a cabo las siguientes  medidas antes del 30 de junio de 1995: iniciar el proceso para acordar  conjuntamente con los Estados Unidos un tratado de extradici&oacute;n, desarrollar un  plan exhaustivo y aceptable para ambas partes para la  erradicaci&oacute;n de cultivos il&iacute;citos de coca, erradicar 1.750 hect&aacute;reas de cultivo  de coca en el tr&oacute;pico de Cochabamba. Si estas metas no eran cumplidas el  gobierno norteamericano tratar&iacute;an a Bolivia como si no hubiera sido  descertificado (Human Rights Watch 1995: 15-16).</p>     <p>Este ultim&aacute;tum del gobierno de Estado Unidos coloc&oacute; al  gobierno boliviano entre la &quot;espada y la pared&quot;, como un alto funcionario del  gobierno boliviano reconoci&oacute; ante Human Rights Watch (1995: 16): &quot;Si el  gobierno boliviano no cumpl&iacute;a las condiciones de los Estados Unidos, perder&iacute;a  acceso a fondos de las instituciones financieras internacionales y correr&iacute;a el  riesgo de convertirse en un &quot;paria&quot; en la comunidad internacional.  Por otro lado, someterse a esas condiciones costar&iacute;a al gobierno boliviano  ganarse la antipat&iacute;a pol&iacute;tica de opositores de considerable influencia&quot;. Finalmente,  el gobierno boliviano opt&oacute; por una nueva incursi&oacute;n represiva en el tr&oacute;pico a  finales de mayo de 1995 buscando cumplir con los acuerdos suscritos con el  gobierno de Estados Unidos (Comisi&oacute;n Andina de Juristas 1996: 162). Bajo esta iniciativa el gobierno erradic&oacute; 2.200 hect&aacute;reas de hoja de coca y  logr&oacute; cumplir con los requerimientos del gobierno de los Estados Unidos luego  de la certificaci&oacute;n condicionada (Human Rights Watch 1995).</p>     <p>En este sentido, los gobiernos de S&aacute;nchez de Lozada y  Banzer debieron soportar permanentes presiones provenientes de dos focos. Por  un lado, del gobierno de los Estados Unidos quienes buscaban logros  sustanciales en la reducci&oacute;n de los cultivos de coca, la firma de un tratado de  extradici&oacute;n (que finalmente es firmado a mediados de 1997) y en la soluci&oacute;n de  los problemas del envolvimiento de algunos funcionarios del gobierno con el  narcotr&aacute;fico (Comisi&oacute;n Andina de Juristas 1996: 159). Por otro lado, presiones  por parte de los cocaleros quienes se movilizaron continuamente demandando la no  erradicaci&oacute;n forzada de los cultivos de coca y el respeto a los derechos  humanos. </p>     <p>En esta  etapa, las principales peticiones de los cocaleros ser&aacute;n la lucha por el  respeto de los derechos humanos en las regiones cocaleras y la no  militarizaci&oacute;n de los procesos de erradicaci&oacute;n. Es durante este per&iacute;odo que la  lucha cocalera adquiere un importante car&aacute;cter nacionalista y transversal de la  lucha cocalera. En el acto realizado en La Paz, tras la  llegada de la primera marcha exitosa a dicha ciudad, Alejo V&eacute;liz, dirigente de la FSUTCC, afirm&oacute;: &quot;Esta marcha no ha  sido solamente por la hoja de coca, esta marcha ha sido tambi&eacute;n por el problema  de tierra y territorio, por eso los centenares de compa&ntilde;eros nos plegamos por  este problema que hist&oacute;ricamente ning&uacute;n gobierno ha sido capaz de solucionar.  La historia nos muestra claramente que nuestro territorio est&aacute; cautivo, 333  a&ntilde;os en manos espa&ntilde;olas, 127 a&ntilde;os en manos de sus cr&iacute;os en el per&iacute;odo feudal y  47 a&ntilde;os en manos del criollaje que hoy est&aacute; encaramado en el poder y ninguno de  ellos ha sido capaz de dar soluci&oacute;n. [...]. Por lo tanto, hemos venido en esta  marcha casi 20 d&iacute;as sacrificadamente, para solicitar simplemente a los  inquilinos de este pa&iacute;s que nos devuelvan nuestros derechos, porque en  definitiva compa&ntilde;eros marchistas y pueblo de La Paz, los verdaderos due&ntilde;os de  este pa&iacute;s son los originarios, es el pueblo y no los inquilinos que est&aacute;n  encaramados en el parlamento y todo el gobierno&quot;<a href="#(79)">(79)</a>.</p>     <p>Con  respecto de las formas de lucha, durante esta etapa tenemos la primera marcha  que logra llegar a La Paz (en septiembre de 1994). En esta fase, y tras los  intentos de erradicaci&oacute;n en los Yungas, los cocaleros de esta regi&oacute;n nuevamente  participaran en las movilizaciones cocaleras. Asimismo, se decide iniciar la acci&oacute;n directa de los comit&eacute;s de autodefensa campesina para evitar la  erradicaci&oacute;n forzosa. El l&iacute;der cocalero Evo Morales nos dice: &quot;[...] los  trabajadores campesinos del sector asumir&aacute;n medidas radicales, de  enfrentamiento directo contra las fuerzas represoras del gobierno, para  defender sus plantaciones y derechos&quot; (<i>Presencia</i> 17//02/1994: 7; 20/02/1994: secci&oacute;n 2, pp. 1 y 3/03/1994: 7). El dirigente  tambi&eacute;n afirm&oacute; que: &quot;Ante la provocaci&oacute;n del gobierno hemos instruido  reactivar los Comit&eacute;s de Autodefensa y las rondas campesinas para velar por  nuestros cultivos de coca y nuestro territorio. [...] Si acaso el gobierno no  levanta la erradicaci&oacute;n forzosa, los 60 mil productores de coca vamos a pasar a  la clandestinidad para enfrentar desde la misma zona a esta pol&iacute;tica, y esta es  una decisi&oacute;n oficial de los compa&ntilde;eros campesinos decidida en una asamblea  reciente. Los compa&ntilde;eros productores de coca hemos decidido, definitivamente,  si el gobierno no cambia de pol&iacute;tica respecto a la forma de erradicaci&oacute;n de los  cultivos de coca, pasar de la resistencia a la ofensiva, decir que vamos a  enfrentar, hacer cualquier cosa para defender la coca, ya que defender este  producto es hacerlo con la vida, defender a la familia, por tanto, no podemos  permitir que el gobierno quiera someternos a la erradicaci&oacute;n forzosa de  nuestros cultivos&quot;<a href="#(80)">(80)</a>.</p>     <p><b>A MODO DE CONCLUSI&Oacute;N</b>    <br> Las  luchas y los conflictos que se han generado en torno a las pol&iacute;ticas antidrogas  entre los campesinos cultivadores de coca y los diferentes gobiernos de  Bolivia, constituyen una importante expresi&oacute;n de las movilizaciones campesinas  en la regi&oacute;n andina. Estas luchas han sido estudiadas de manera parcial, es por  ello que a trav&eacute;s de esta reflexi&oacute;n expositiva, hemos pretendido llenar el  vac&iacute;o que existe en cuanto a la comprensi&oacute;n global del fen&oacute;meno, intento que se  sustenta en la b&uacute;squeda por presentar una visi&oacute;n integral de las luchas  cocaleras desarrolladas desde mediados de la d&eacute;cada de los ochenta y principios  del dos mil. <br />   En este  sentido, esta presentaci&oacute;n ha tenido como sustento, por un lado, buscar  presentar las luchas campesinas del tr&oacute;pico de Cochabamba en una visi&oacute;n de  largo alcance que las relacione con los procesos de colonizaci&oacute;n y con los  procesos de constituci&oacute;n de instancias organizativas de la trascendencia  pol&iacute;tica de los sindicatos campesinos en Bolivia. Por otro lado, este art&iacute;culo  busc&oacute; presentar, de manera ordenada, las caracterizar principales las  diferentes etapas de las luchas cocaleras para contribuir a la comprensi&oacute;n  general y no fraccionada de las luchas en el contexto de los &uacute;ltimos catorce  a&ntilde;os. En este sentido, el articulo ha aportado tanto un nivel  te&oacute;rico-metodol&oacute;gico, como en un nivel anal&iacute;tico- descriptivo. <br />   En  cuanto al nivel te&oacute;rico-metodol&oacute;gico, el articulo puso a prueba las  explicaciones sobre la acci&oacute;n colectiva mostrando como los contextos pol&iacute;ticos  externos a las mismas (para el caso las pol&iacute;ticas antidrogas tanto nacionales  como internacionales) son un importante factor estructurador de los procesos de  movilizaci&oacute;n social como han demostrado autores como Tilly, Tilly y Tilly (1997), Tarrow (1997 y 1999) y McAdam (1999)<a href="#(81)">(81)</a>. Asimismo, en cuanto a los aportes te&oacute;ricos y  metodol&oacute;gicos, tambi&eacute;n trabajamos con la aproximaci&oacute;n de las &quot;estructuras de  movilizaci&oacute;n&quot;<a href="#(82)">(82)</a>, mostrando como procesos organizativos previos  llevados a cabo por los sectores subalternos sirven de &quot;base&quot; organizativa en  momentos cr&iacute;ticos de confrontaci&oacute;n como ha sido la gesti&oacute;n por las formas que  ha de asumir la lucha antidrogas. En este sentido, el texto se concentro en  analizar los procesos de colonizaci&oacute;n del tr&oacute;pico de Cochabamba y los sindicatos  campesinos en la regi&oacute;n del tr&oacute;pico de Cochabamba.</p>     <p>En  cuanto al nivel anal&iacute;tico-descriptivo, el articulo se  concentro en presentar una reflexi&oacute;n sobre las etapas  de lucha cocalera (1987 y 2001), buscando organizar estos procesos de  movilizaci&oacute;n en etapas caracterizadas por diferentes elementos, siendo la  primera etapa (1987- 1989) una centrada en las luchas  entorno a la elaboraci&oacute;n de una legislaci&oacute;n respecto al cultivo y  comercializaci&oacute;n de la hoja de coca, distinta de la orientada a reprimir el  tr&aacute;fico il&iacute;cito de drogas (lucha que se pierde con la aprobaci&oacute;n de la  legislaci&oacute;n antidrogras en Bolivia o Ley 1008), y donde los repertorios de la  confrontaci&oacute;n estuvieron caracterizados por el bloqueo de caminos, los estados  de emergencia y las huelgas de hambre mientras que la respuesta del Estado fue  altamente represiva. En la segunda etapa (1989- 2001), los cocaleros se  concentran en la no militarizaci&oacute;n de la lucha antidrogas, es decir, la no  participaci&oacute;n de las fuerzas armadas en la lucha antidroga y la inclusi&oacute;n de  los contenidos &eacute;tnicos de esta confrontaci&oacute;n por la defensa de la hoja de coca,  en esta etapa se organiza el primer intento de realizar una marcha a la sede de  gobierno (intento fracasado por la intervenci&oacute;n militar). La tercera etapa  (1993- 2001) se caracteriza por un nuevo ciclo de confrontaci&oacute;n y  radicalizaci&oacute;n producto de una pol&iacute;tica antidrogas cada vez m&aacute;s represiva y una  movilizaci&oacute;n cada vez m&aacute;s organizada y estructurada. </p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>COMENTARIOS</b></p>     <p>1.<a name="(1)"></a>  Este art&iacute;culo hace parte de la investigaci&oacute;n sobre  movilizaciones cocaleras en Colombia y en Bolivia, financiada por la beca de  CLACSO-ASDI de promoci&oacute;n de la investigaci&oacute;n social 2002 para investigadores  j&oacute;venes de Am&eacute;rica Latina y el Caribe &quot;Movimientos sociales y nuevos conflictos  en Am&eacute;rica Latina y el Caribe&quot;. El art&iacute;culo fue actualizado gracias a la investigaci&oacute;n  &quot;Pol&iacute;tica contenciosa y din&aacute;micas del conflicto en el &aacute;rea andina&quot;, financiada  por la beca andina de apoyo a la investigaci&oacute;n del Instituto Franc&eacute;s de  Estudios Andinos (2006).</p>     <p>2.<a name="(2)"></a> PINTO  Mar&iacute;a Teresa. &quot;Bolivia: Un viaje por el proceso pol&iacute;tico que eligi&oacute; a Evo  Morales presidente de Bolivia&quot;, en <i>Revista Desaf&iacute;os, No 14</i>,  primer semestre 2006, Centro de Estudios Pol&iacute;ticos e Internacionales (CEPI),  Universidad del Rosario. ISSN: 0124-4035. 2006,  pp. 10-39.</p>     <p>3. <a name="(3)"></a>RIVERA  Alberto. &iquest;<i>Qu&eacute; sabemos del Chapare?</i>. CERES. Cochabamba-Bolivia, 1991. CORTEZ Roger, <i>La guerra de la coca. Una sombra sobre los andes</i>. CID-FLACSO,  1992. La Paz. HUMAN RIGHTS WATCH. &quot;Violaciones a los Derechos Humanos y la Guerra  Anti-Drogas&quot;, en <i>Human Rights Watch,</i> Vol. 7, No. 8 (B),  <a href="http://www.hrw.org/spanish/informes/1995/bolivia5.html#conclusion" target="_blank">www.hrw.org/spanish/informes/1995/bolivia5.html#conclusion</a></p>     <p>4.<a name="(4)"></a> GAMARRA Eduardo. <i>Entre la droga y la democracia. La cooperaci&oacute;n  entre Estados Unidos- Bolivia y la lucha contra el narcotr&aacute;fico. </i>ILDIS, La Paz, 1994.</p>     <p>5.<a name="(5)"></a> CORTEZ Roger, <i>La guerra de la coca. Una sombra sobre los andes</i>. CID-FLACSO,  1992. La Paz<i>.,</i> p. 192.</p>     <p>6.<a name="(6)"></a> Human Rights Watch, 1995, <i>Ob. Cit.,</i> p. 7.</p>     <p>7.<a name="(7)"></a> RONCKEN  Theo. &quot;La estrategia boliviana contra el narcotr&aacute;fico: el &eacute;xito de un fracaso&quot;,  en <i>Acci&oacute;n Andina Bolivia- Centro de  Documentaci&oacute;n e Informaci&oacute;n Bolivia</i>, 2000. <a href="http://www.cedib.org/accionandina/analisis/analisis-dignidad.php" target="_blank">www.cedib.org/accionandina/analisis/analisis-dignidad.php</a>. FARTHINGLinda y George Ann  Potter. &quot;<i>In Focus: Bolivia: Eradicating Democracy&quot;, </i>en<i>Foreign Policy In Focus,</i> Volume 5, No 38. Tom Barry and Martha  Honey (Editores), 2000.</p>     <p>8. <a name="(8)"></a>POLLETTA Francesca y James Jasper. &quot;Collective Identity and Social Movements&quot;,  en <i>Annual Review of Sociology,</i> 2001, p. 283.</p>     <p>9.<a name="(9)"></a> MCCARTHY John y Mayer  Zald. &quot;Resources Mobilization and Social Movements: A Partial Theory&quot;, en <i>The American Journal of Sociology</i>, Vol.  82, No. 6, 1977, pp. 1212-1241.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>10. <a name="(10)"></a>TARROW Sydney. <i>El poder en movimiento.  Los movimientos sociales la acci&oacute;n colectiva y la pol&iacute;tica</i>, Alianza  Editorial, Madrid, 1997.</p>     <p>11. <a name="(11)"></a>TARROW, 1997, <i>Ob. Cit., </i>p. 56.</p>     <p>12. <a name="(12)"></a>MCADAM Doug, John McCarthy y Mayer  Zald (editores).<i>Movimientos  sociales: perspectivas comparadas. Oportunidades pol&iacute;ticas, estructuras de  movilizaci&oacute;n y marcos interpretativos culturales</i>. Editorial Istmo, Espa&ntilde;a, 1999, pp. 71-99.</p>     <p>13.<a name="(13)"></a> Asimismo, para MCCARTHY,  1999, <i>Ob. Cit.,</i> p. 206: &quot;Cuando hablo de estructuras de  movilizaci&oacute;n me estoy refiriendo a las formas consensuadas de llevar a cabo  acciones colectivas, a los <i>repertorios t&aacute;cticos</i>, a formas organizativas  de movimientos sociales concretos y a <i>repertorios modulares de los  movimientos sociales</i>. Quisiera hacer tambi&eacute;n referencia a los n&uacute;cleos  socioestructurales cotidianos de movilizaci&oacute;n&quot;.</p>     <p>14. <a name="(14)"></a>TARROW, 1997, <i>Ob. Cit.</i></p>     <p>15. <a name="(15)"></a>TARROW, 1997, <i>Ob. Cit., </i>p.54.</p>     <p>16.<a name="(16)"></a> TARROW, 1997, <i>Ob. Cit.,</i> p. 58.</p>     <p>17. <a name="(17)"></a>ARRUETA Jos&eacute; Antonio. <i>Productores  de coca y gobierno. Jaque a la concertaci&oacute;n. 1990-1995</i>, CERES- PIEB,  Cochabamba, mimeo, 1997. PATZO Paco Feliz. <i>Insurgencia  y sumisi&oacute;n. Movimientos ind&iacute;genas campesinos (1983-1998),</i> Editorial Muela  del Diablo, La Paz- Bolivia, 1999. CANAVIRI  Miguel. <i>La vida en el tr&oacute;pico cochabambino. Los productores de coca m&aacute;s all&aacute;  de la noticia</i>, Trabajo dirigido para optar el t&iacute;tulo de comunicador social  UMSA, La Paz, 2000.</p>     <p>18. <a name="(18)"></a>ARRUETA Jos&eacute; Antonio. <i>Campesinado,  coca y Estado. Sindicalismo y movilizaci&oacute;n de productores de coca en torno al  Plan Trienal de Lucha contra el Narcotr&aacute;fico, Cochabamba 1987-1989</i>, Centro  de Estudios Regionales Andinos Bartolom&eacute; de las Casas, Cusco, 1994.</p>     <p>19.<a name="(19)"></a> ARRUETA, 1997,<i> Ob. Cit.,</i> p. 12.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>20.<a name="(20)"></a> PATZO Paco,  1999, <i>Ob. Cit.,</i> p. 48.</p>     <p>21. <a name="(21)"></a>ILLANES  Cecilia. <i>El dilema de la coca - coca&iacute;na.  &Aacute;rea Coca, Drogas y Desarrollo</i>. Centro de Documentaci&oacute;n e Informaci&oacute;n  Bolivia (CEDIB). Cochabamba - Bolivia, 2003. ILLANES  Cecilia. <i>Marchar por la vida y toda la  una vida. &Aacute;rea Coca, Drogas y Desarrollo</i>. Centro de Documentaci&oacute;n e  Informaci&oacute;n Bolivia (CEDIB). Cochabamba- Bolivia, 2002.</p>     <p>22. <a name="(22)"></a>Recordemos que la econom&iacute;a del esta&ntilde;o era la  fuente de supervivencia de cerca de 400.000 bolivianos. GAMARRA, 1994, <i>Ob. Cit., </i>p. 40.</p>     <p>23.<a name="(23)"></a> Brackelaire,  cita en RIVERA, 1991, <i>Ob. Cit., </i>p. 18. &quot;El  Chapare actual&quot;, en TORANZO Carlos. <i>Debate regional. El Chapare actual;  sindicatos y ONG's en la regi&oacute;n</i>. ILDIS-CERES, Cochabamba, pp. 9-22.</p>     <p>24.<a name="(24)"></a> RIVERA  Alberto. &quot;Diagn&oacute;stico socio-econ&oacute;mico de la poblaci&oacute;n del Chapare&quot;. CERES,  Cochabamba. mimeo, 1990a. RIVERA Cusicanqui  Silva. <i>Oprimidos pero no vencidos. Luchas del campesinado aymara y qhechua  de Bolivia 1900- 1980</i>, Instituto de Investigaciones de las Naciones Unidas  para el Desarrollo Social, Ginebra, 1986.</p>     <p>25. <a name="(25)"></a>GIRONDA Eusebio. <i>Coca inmortal,</i> Editorial Plural, La Paz-  Bolivia, 2001.</p>     <p>26. <a name="(26)"></a>LASERNA Roberto. <i>De la negociaci&oacute;n forzada a la concertaci&oacute;n cooperativa. Pautas de  concentraci&oacute;n sobre el problema de la coca,</i> CERES-PIEB, Cochabamba, Mimeo,  1997.</p>     <p>27.<a name="(27)"></a> RIVERA, 1986,<i> Ob. Cit.,</i> pp. 117-118.</p>     <p>28.<a name="(28)"></a> ARRUETA, 1994, <i>Ob. Cit.,</i> p. 33.</p>     <p>29.<a name="(29)"></a> ARRUETA, 1994, <i>Ob. Cit.,</i> p. 32.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>30.<a name="(30)"></a> Ídem, pp. 49-50.</p>     <p>31. <a name="(31)"></a>THOUMI  Francisco. <i>El imperio de la droga. Narcotr&aacute;fico, econom&iacute;a y sociedad en Los Andes,</i> IEPRI-Editorial Planeta, Bogot&aacute;, 2002.</p>     <p>32.<a name="(32)"></a> Entre las que tenemos: Chimor&eacute;, Primero de Agosto,  Catorce de Enero, Santa Rosa, Cinco de Febrero, Puerto Alegre, Seis de Agosto,  San Andr&eacute;s, Puerto Aurora, Nueva Esperanza, Esta&ntilde;o.</p>     <p>33.<a name="(33)"></a> En la actualidad son seis: Federaci&oacute;n del Tr&oacute;pico,  Federaci&oacute;n de Carrasco, Federaci&oacute;n de Chimor&eacute;, Federaci&oacute;n de Mamor&eacute;, Federaci&oacute;n  de Centrales Unidas y Federaci&oacute;n de los Yungas-Chapare.</p>     <p>34.<a name="(34)"></a> Entrevista a Juana Quispe (21/07/2003), Jos&eacute; Chile  (21/07/2003) y Rene Santander (21/07/2003). </p>     <p>35. <a name="(35)"></a>RIVERA, 1990&ordf;,<i> Ob. Cit.,</i> p. 55 y entrevista a Jos&eacute; Chile (21/07/2003) y Rene  Santander (21/07/2003).</p>     <p>36. <a name="(36)"></a>Entrevista a Jos&eacute; Chile (21/07/2003) y Rene  Santander (21/07/2003).</p>     <p>37.<a name="(37)"></a> RIVERA, 1990&ordf;, <i>Ob. Cit.,</i> p. 55.</p>     <p>38. <a name="(38)"></a>ARRUETA, 1994, <i>Ob. Cit.,</i> pp. 33 y 50; HEALY, 1999, cita en THOUMI, 2002, <i>Ob. Cit., </i>p.  141.</p>     <p>39.<a name="(39)"></a> ARRUETA, &Iacute;dem; Human Rights Watch, 1995, <i>Ob. Cit</i>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>40.<a name="(40)"></a> Ídem, p. 9.</p>     <p>41.<a name="(41)"></a> Cortez, 1992, <i>Ob. Cit.,</i> p.  194.</p>     <p>42.<a name="(42)"></a> Ídem.</p>     <p>43. <a name="(43)"></a>PATZO Paco, 1999,<i> Ob. Cit.,</i> p. 49.</p>     <p>44. <a name="(44)"></a>Ídem, p. 89.</p>     <p>45.<a name="(45)"></a> CARLSON, 2000,<i> Ob. Cit.,</i> p. 8.</p>     <p>46. <a name="(46)"></a>Morat&oacute;, cita en  RIVERA, 1991,<i> Ob. Cit.,</i> p. 57.</p>     <p>47.<a name="(47)"></a> RIVERA, 1990b, <i>Ob. Cit.,</i> p. 10.</p>     <p>48. <a name="(48)"></a>PATZO Paco,  1999, <i>Ob. Cit.,</i> p. 85.</p>     <p>49. <a name="(49)"></a>ZAVALETA Mercado  Ren&eacute;. &quot;Forma clase y forma multitud en el proletariado minero en Bolivia&quot;, en  ZAVALETA Mercado Ren&eacute;, <i>Bolivia Hoy</i>,  Siglo XXI Editores, M&eacute;xico, 1983, pp. 219-240. 227.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>50.<a name="(50)"></a> DEBUSMANN Bernd. &quot;Bolivia's Economic Woes. U.S. Inspired War On Cocaine Spurs  Fear Of Rebellion&quot;, en <i>Seattle Times</i>,  Seattle, Washington, 1988, pp. A3.</p>     <p>51.<a name="(51)"></a> RIVERA, 1990b y 1991, <i>Ob. Cit.,</i> p.19.</p>     <p>52. <a name="(52)"></a>ALB&Oacute; Xavier y  Ra&uacute;l Barrios (coordinadores). <i>Violencias  encubiertas en Bolivia</i> #2. Coca, vida cotidiana y comunicaci&oacute;n, CIPCA-  ARUWIYIRI, La Paz- Bolivia, 1993; Gamarra 1994, Human Rights Watch 1995 y 1996,  Zambrana 1996, Laserna 1997 y 1999, Aguil&oacute; 1998, Carlson 2000, Thoumi 2002,  Illanes 2003, CEDIB 2003, <i>Ob. Cit.</i></p>     <p>53. <a name="(53)"></a>GAMARRA, 1994, <i>Ob. Cit.,</i> p. 3; ILLANES, 2003, <i>Ob. Cit.,</i> p. 23.</p>     <p>54.<a name="(54)"></a> Ídem, p. 23.</p>     <p>55. <a name="(55)"></a>Por ejemplo, en 1990 el embajador estadounidense  en Bolivia, notific&oacute; que el gobierno boliviano recibir&iacute;a 33.2 millones de  d&oacute;lares que comprometi&oacute; Estados Unidos en equipos b&eacute;licos, solo si el  presidente Jaime Paz Zamora ordenaba el ingreso de los militares bolivianos a  la lucha directa contra el narcotr&aacute;fico (Presencia 10/08/1990: 1 y 7). </p>     <p>56. <a name="(56)"></a>TARROW, 1997 y 1999, <i>Ob. Cit;</i> MCADAM, et. al., 1999,<i> Ob. Cit.,</i> p. 32; Estos autores consideran acertados para  estudiar la estructura de oportunidades pol&iacute;ticas dentro de la cual se  desenvuelven los movimientos sociales elementos como la apertura del acceso al  poder; los cambios en los lineamientos gubernamentales; los cambios en la  disponibilidad de aliados influyentes; y los cambio de las divisiones entre las  &eacute;lites.</p>     <p>57.<a name="(57)"></a> Los diarios revisados en Bolivia fueron: <i>El Diario</i> (1987 y 1994), <i>La Raz&oacute;n</i> (1998 y 2000) y <i>Presencia</i> (1987, 1988, 1990, 1991, 1994,  1995 y 1996).</p>     <p>58.<a name="(58)"></a> ARRUETA, 1994, <i>Ob. Cit.,</i> p. 76.</p>     <p>59.<a name="(59)"></a> Previamente al gobierno de Paz Estenssoro los  cocaleros hab&iacute;an tenido reacciones contra los diferentes programas de  erradicaci&oacute;n como en 1983 y 1984 con los bloqueos de caminos de los productores  de coca del Chapare (Rivera en Arrueta 1994: 76 y Healy en Pacini y Franquemont  cita en Carlson 2000: 3). Del mismo modo, en junio de 1987 una unidad de UMOPAR  y agentes de la DEA fueron expulsados del pueblo de Chimor&eacute; en Cochabamba.  GAMARRA, 1994, <i>Ob. Cit., </i>p. 46.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>60. <a name="(60)"></a>Ídem., p. 52.</p>     <p>61. <a name="(61)"></a>L&eacute;ons y Sanabria  (1997), cita en THOUMI 2002, <i>Ob. Cit.,</i> p. 144 y  Human Rights Watch, 1995, <i>Ob. Cit.,</i> p. 8.</p>     <p>62. <a name="(62)"></a>Cortez, 1992,<i> Ob. Cit.,</i> pp. 201-202; Arrueta, 1994, <i>Ob. Cit.</i></p>     <p>63. <a name="(63)"></a>Durante la primera etapa, que tuvo una duraci&oacute;n de  tres a&ntilde;os, tenemos los siguientes acuerdos: el de junio de 1987, el de febrero  de 1988, y el de mayo de 1988. Durante la segunda etapa, que tuvo una duraci&oacute;n  de cuatro a&ntilde;os, tenemos los siguientes acuerdos: el de agosto de 1990, el de  junio de 1991 y el de julio de 1991. Durante la tercera etapa, que tuvo una  duraci&oacute;n de cinco a&ntilde;os, tenemos el acuerdo de marzo de 1994, el de febrero de  1996, el de octubre de 1998 y el de octubre de 2000.</p>     <p>64.<a name="(64)"></a> <i>Los Tiempos</i>, cita en ILDIS-CEDIB. <i>Coca - Cronolog&iacute;a Bolivia: 1986 - 1992</i>.  Cochabamba-Bolivia.ILDIS-CEDIS 1994, p. 188.</p>     <p>65.<a name="(65)"></a> GAMARRA, 1994, <i>Ob. Cit.,</i> pp. 89-90.</p>     <p>66. <a name="(66)"></a>Una de las reuniones m&aacute;s importantes de este  per&iacute;odo fue la Reuni&oacute;n de Cartagena donde se propuso la intervenci&oacute;n de las  fuerzas armadas en la represi&oacute;n del tr&aacute;fico il&iacute;cito de drogas: &quot;La represi&oacute;n  del tr&aacute;fico de drogas il&iacute;citas es una cuesti&oacute;n, es su esencia, de car&aacute;cter  policial. Sin embargo, ante su magnitud y las diferentes facetas que presenta,  y de conformidad con el inter&eacute;s soberano de cada Estado y con su propio  ordenamiento jur&iacute;dico, las Fuerzas Armadas de cada uno de los pa&iacute;ses, dentro de  su propio territorio y jurisdicciones nacionales, tambi&eacute;n pueden tomar parte&quot;.  Declaraci&oacute;n de Cartagena, ILDIS-CEDIS 1994, <i>Ob. Cit.,</i> p. 356.</p>     <p>67.<a name="(67)"></a> GAMARRA,  1994, <i>Ob. Cit.,</i> p. 73.</p>     <p>68.<a name="(68)"></a> RONCKEN Theo.  &quot;La estrategia boliviana contra el narcotr&aacute;fico: el &eacute;xito de un fracaso&quot;, en <i>Acci&oacute;n Andina Bolivia</i>- Centro de  Documentaci&oacute;n e Informaci&oacute;n Bolivia, 2000,  http://www.cedib.org/accionandina/analisis/analisis-dignidad.php.</p>     <p>69.<a name="(69)"></a> I Encuentro  Andino de Productores de Coca, ILDIS-CEDIS, 1994, <i>Ob. Cit.,</i> p. 452.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>70. <a name="(70)"></a>ARRUETA, 1994, <i>Ob. Cit.,</i> p. 96.</p>     <p>71.<a name="(71)"></a> GAMARRA, 1994, <i>Ob. Cit.,</i> pp. 112-113.</p>     <p>72. <a name="(72)"></a>RONCKEN, 2000, <i>Ob. Cit.,</i> p. 6.</p>     <p>73. <a name="(73)"></a>Comisi&oacute;n Andina de  Juristas. <i>Regi&oacute;n Andina 1995.  Modernizaci&oacute;n e inestabilidad</i>, Comisi&oacute;n Andina de Juristas, Lima, 1996, p. 90.</p>     <p>74. <a name="(74)"></a>CONTRERAS Alex. <i>La marcha hist&oacute;rica</i>. Centro de  Documentaci&oacute;n e Informaci&oacute;n Bolivia (CEDIB), Cochabamba- Bolivia, 1995, p. 5 y  17.</p>     <p>75. <a name="(75)"></a>Contreras 1995, Human  Rights Watch 1995 y 1996, Comisi&oacute;n Andina de Juristas 1996, Camacho 1999,  Roncken 2000 y Ledebur 2002.</p>     <p>76. <a name="(76)"></a>CONTRERAS, 1995,<i> Ob. Cit.,</i> p. 5 y 17.</p>     <p>77.<a name="(77)"></a> Ídem., p. 36.</p>     <p>78.<a name="(78)"></a> CAMACHO Natalia. &quot;La  marcha como t&aacute;ctica de concertaci&oacute;n pol&iacute;tica (las marchas cocaleras de 1994 y  1995)&quot;, en LASERNA Roberto, Natalia Camacho y Eduardo C&oacute;rdova, <i>Empujando la concertaci&oacute;n. Marchas  campesinas, opini&oacute;n p&uacute;blica y coca</i>, CERES-PIEB, La Paz, 1999, pp. 1-64.</p>     <p>79. <a name="(79)"></a>CONTRERAS, 1995,<i> Ob. Cit.,</i> p.137-138.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>80. <a name="(80)"></a>Los Tiempos, 3 de marzo  de 1994; cita CONTRERAS, 1995,<i> Ob. Cit.,</i> p. 24.</p>     <p>81. <a name="(81)"></a>TILLY  Charles, Louise Tilly y Richard Tilly [1975] (1997) <i>El siglo rebelde  1830-1930</i>. PUZ. Espa&ntilde;a. TARROW, 1997 y 1999, <i>Ob. Cit.,</i> McAdam, Doug. 1999. &quot;Oportunidades políticas:  Orígenes terminológicos, problemas actuales, futuras líneas de investigación&quot;.  En: McAdam, Doug; John McCarthy y Mayer Zald (editores).<i> Movimientos  sociales: perspectivas comparadas. Oportunidades pol&iacute;ticas, estructuras de  movilizaci&oacute;n y marcos interpretativos culturales</i>. Editorial Istmo, Espa&ntilde;a.  pp. 49-70.</p>     <p>82.<a name="(82)"></a> MCADAM  Doug; John McCarthy y Mayer Zald. &quot;Oportunidades, estructuras de  movilizaci&oacute;n y procesos enmarcadores: hacia una perspectiva sint&eacute;tica y  comprada de los movimientos sociales&quot;, en MCADAM Doug; John McCarthy y Mayer  Zald (editores).<i> Movimientos sociales: perspectivas comparadas.  Oportunidades pol&iacute;ticas, estructuras de movilizaci&oacute;n y marcos interpretativos  culturales,</i> Editorial Istmo, Espa&ntilde;a, 1999, pp. 21-46. </p>  <hr size="1">     <p><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p>1. Aguil&oacute;, Federico (1990).  &quot;Las organizaciones no gubernamentales frente a frente con los dirigentes  sindicales&quot;, en Carlos Toranzo. <i>Debate  regional. El Chapare actual; sindicatos y ONG's en la regi&oacute;n</i>. ILDIS-CERES,  Cochabamba. Pp 23-49. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0121-4705200800030000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Alb&oacute;, Xavier y  Ra&uacute;l Barrios (coordinadores) (1993). <i>Violencias  encubiertas en Bolivia #2. Coca, vida cotidiana y comunicaci&oacute;n</i>. CIPCA-  ARUWIYIRI. La Paz- Bolivia. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0121-4705200800030000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Arrueta, Jos&eacute; Antonio (1994). <i>Ca, coca y Estado. Sindicalismo y  movilizaci&oacute;n de productores de coca en torno al Plan Trienal de Lucha contra el  Narcotr&aacute;fico, Cochabamba 1987-1989, Centro de Estudios Regionales Andinos  Bartolom&eacute; de las Casas, Cusco.</i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0121-4705200800030000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. ARRUETA Jos&eacute; Antonio (1997). <i>Productores de coca y gobierno. Jaque a  la concertaci&oacute;n. 1990-1995</i>, CERES- PIEB, Cochabamba, mimeo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0121-4705200800030000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Camacho,  Natalia (1999). &quot;La marcha como t&aacute;ctica de concertaci&oacute;n pol&iacute;tica (las marchas  cocaleras de 1994 y 1995)&quot;, en Laserna, Roberto, Natalia Camacho y Eduardo  C&oacute;rdova. <i>Empujando la concertaci&oacute;n.  Marchas campesinas, opini&oacute;n p&uacute;blica y coca</i>, CERES-PIEB, La Paz, pp. 1-64. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0121-4705200800030000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Canaviri,  Miguel ( 2000). <i>La vida en el tr&oacute;pico  cochabambino. Los productores de coca m&aacute;s all&aacute; de la noticia</i>, Trabajo  dirigido para optar el t&iacute;tulo de comunicador social UMSA, La Paz. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0121-4705200800030000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Centro de  Documentaci&oacute;n e Informaci&oacute;n Bolivia (CEDIB) (2003). &quot;Di&aacute;logo sin soluciones&quot;.  Calama E-0255. Cochabamba - Bolivia. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0121-4705200800030000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Comisi&oacute;n Andina de  Juristas (1996). <i>Regi&oacute;n Andina 1995.  Modernizaci&oacute;n e inestabilidad</i>. Comisi&oacute;n Andina de  Juristas. Lima. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0121-4705200800030000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Conteras, Alex (1995). <i>La marcha hist&oacute;rica</i>. Centro de  Documentaci&oacute;n e Informaci&oacute;n Bolivia (CEDIB). Cochabamba-Bolivia. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0121-4705200800030000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Cortez, Roger (1992). <i>La guerra de la coca. Una sombra sobre  los andes</i>. CID-FLACSO. La Paz. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0121-4705200800030000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Debusmann, Bernd (1988). &quot;Bolivia's EconomiWoes.  U.S. Inspired War On Cocaine Spurs Fear Of Rebellion&quot;, en <i>Seattle Times.</i> Seattle, Washington, p. A3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0121-4705200800030000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Farthing, Linda y  George Ann Potter (2000). &quot;<i>In Focus:  Bolivia: Eradicating Democracy&quot;. En: </i>Foreign Policy In Focus. Volume 5,  Number 38. Tom Barry and Martha Honey (Editores). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0121-4705200800030000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Gamarra, Eduardo (1994). <i>Entre la droga y  la democracia. La cooperaci&oacute;n entre Estados Unidos- Bolivia y la lucha contra  el narcotr&aacute;fico</i>. ILDIS, La Paz. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0121-4705200800030000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Gironda, Eusebio (2001). <i>Coca inmortal</i>. Editorial Plural. La  Paz- Bolivia. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0121-4705200800030000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Human Rights Watch. &quot;Violaciones a  los Derechos Humanos y la Guerra Anti-Drogas&quot;, en <i>Human  Rights Watch</i>. Vol. 7, No. 8 (B),  <a href="http://www.hrw.org/spanish/informes/1995/bolivia5.html#conclusion" target="_blank">www.hrw.org/spanish/informes/1995/bolivia5.html#conclusion</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0121-4705200800030000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Human Rights Watch (1996). <i>Bolivia bajo Presi&oacute;n: Violaciones a los  Derechos Humanos en la Erradicaci&oacute;n de Coca</i>. Human Rights  Watch. New York. <a href="http://www.hrw.org/spanish/informes/1996/bolivia.html#resumen" target="_blank">www.hrw.org/spanish/informes/1996/bolivia.html#resumen</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0121-4705200800030000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Illanes,  Cecilia (2002). &quot;Marchar por la vida y toda la una vida&quot;. &Aacute;rea Coca, Drogas y  Desarrollo. Centro de Documentaci&oacute;n e Informaci&oacute;n Bolivia (CEDIB). Cochabamba-  Bolivia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0121-4705200800030000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. ILLANES  Cecilia (2003).  &quot;El dilema de la coca - coca&iacute;na&quot;. &Aacute;rea Coca, Drogas y Desarrollo. Centro de  Documentaci&oacute;n e Informaci&oacute;n Bolivia (CEDIB). Cochabamba - Bolivia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0121-4705200800030000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. ILDIS-CEDIB  (1994). <i>Coca - Cronolog&iacute;a Bolivia: 1986 -  1992</i>. Cochabamba-Bolivia. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0121-4705200800030000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Kriesi,  Hans Peter (1999). &quot;La estructura de organizacional de los nuevos movimientos  sociales en su contexto pol&iacute;tico&quot;, en McAdam, Doug; John McCarthy y Mayer Zald. <i>Movimientos sociales: perspectivas  comparadas</i>. Editorial Istmo. Madrid. pp. 221-261.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0121-4705200800030000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Laserna, Roberto (1997). <i>De la negociaci&oacute;n forzada a la concertaci&oacute;n  cooperativa. Pautas de concentraci&oacute;n sobre el problema de la coca</i>.  CERES-PIEB, Cochabamba. Mimeo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0121-4705200800030000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Laserna, Roberto (1999).  &quot;Pr&oacute;logo&quot;, en Laserna, Roberto, Natalia Camacho y Eduardo C&oacute;rdova. <i>Empujando la concertaci&oacute;n. Marchas  campesinas, opini&oacute;n p&uacute;blica y coca</i>, CERES-PIEB, La Paz, pp. ix-xiv.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0121-4705200800030000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. Ledebur, Kathryn (2002). &quot;Coca and Conflict in the Chapare&quot;,  Drug War monitor<i>, </i>Wola Briefing  Series. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0121-4705200800030000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. McCarthy,  John y Mayer Zald (1977). &quot;Resources Mobilization and Social Movements: A  Partial Theory&quot;, en: The American Journal of Sociology, Vol. 82, No. 6, pp.  1212-1241.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0121-4705200800030000300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. McAdam, Doug;  John McCarthy y Mayer Zald (1999). &quot;Oportunidades,  estructuras de movilizaci&oacute;n y procesos enmarcadores: hacia una perspectiva  sint&eacute;tica y comprada de los movimientos sociales&quot;, en McAdam, Doug; John  McCarthy y Mayer Zald (editores).<i> Movimientos sociales: perspectivas comparadas. Oportunidades pol&iacute;ticas,  estructuras de movilizaci&oacute;n y marcos interpretativos culturales</i>. Editorial  Istmo, Espa&ntilde;a. pp. 21-46. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0121-4705200800030000300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. McAdam, Doug (1999). &quot;Oportunidades pol&iacute;ticas: Or&iacute;genes  terminol&oacute;gicos, problemas actuales, futuras l&iacute;neas de investigaci&oacute;n&quot;, en  McAdam, Doug; John McCarthy y Mayer Zald (editores).<i> Movimientos sociales: perspectivas comparadas. Oportunidades  pol&iacute;ticas, estructuras de movilizaci&oacute;n y marcos interpretativos culturales</i>.  Editorial Istmo, Espa&ntilde;a. pp. 49-70. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0121-4705200800030000300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. McCarthy,  John (1999). &quot;Adoptar, adaptar e inventar l&iacute;mites y oportunidades&quot;, en McAdam,  Doug; John McCarthy y Mayer Zald. <i>Movimientos  sociales: perspectivas comparadas</i>. Editorial Istmo. Madrid, pp. 205-220.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0121-4705200800030000300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. Patzo Paco, Feliz (1999). <i>Insurgencia y sumisi&oacute;n. Movimientos  ind&iacute;genas campesinos (1983-1998)</i>. Editorial Muela del Diablo. La Paz-  Bolivia. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0121-4705200800030000300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. Pinto, Mar&iacute;a Teresa (2006). &quot;Bolivia: Un viaje  por el proceso pol&iacute;tico que eligi&oacute; a Evo Morales presidente de Bolivia&quot;, en: <i>Revista Desaf&iacute;os No. 14</i>, primer semestre 2006,  Centro de Estudios Pol&iacute;ticos e Internacionales (CEPI), Universidad del Rosario.  ISSN: 0124-4035. pp. 10-39.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0121-4705200800030000300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. Polletta,  Francesca y James Jasper (2001). &quot;Collective Identity and Social Movements&quot;, en <i>Annual Review of Sociology,</i> p. 283.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0121-4705200800030000300030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. Rivera,  Alberto (1990a). &quot;Diagn&oacute;stico socio-econ&oacute;mico de la poblaci&oacute;n del Chapare&quot;.  CERES, Cochabamba. mimeo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0121-4705200800030000300031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32. Carlos Toranzo (1990b). <i>Debate  regional. El Chapare actual; sindicatos y ONG's en la regi&oacute;n</i>. ILDIS-CERES,  Cochabamba. pp. 9-22.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0121-4705200800030000300032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33. RIVERA  Alberto (1991).  &iquest;<i>Qu&eacute; sabemos del Chapare?</i>. CERES.  Cochabamba-Bolivia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0121-4705200800030000300033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34. Rivera Cusicanqui,  Silva (1986). <i>Oprimidos pero no vencidos.  Luchas del campesinado aymara y qhechua de Bolivia 1900- 1980</i>, Instituto de  Investigaciones de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social, Ginebra. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0121-4705200800030000300034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>35. Roncken,  Theo (2000). &quot;La estrategia boliviana contra el narcotr&aacute;fico: el &eacute;xito de un  fracaso&quot; en: Acci&oacute;n Andina Bolivia- Centro de Documentaci&oacute;n e Informaci&oacute;n  Bolivia., fuente:  <a href="http://www.cedib.org/accionandina/analisis/analisis-dignidad.php" target="_blank">www.cedib.org/accionandina/analisis/analisis-dignidad.php</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0121-4705200800030000300035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>36. Tarrow, Sydney (1997). <i>El poder en movimiento. Los movimientos  sociales la acci&oacute;n colectiva y la pol&iacute;tica</i>, Alianza Editorial, Madrid. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0121-4705200800030000300036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>37. Tarrow, Sydney (1999). &quot;Estado y oportunidades: la estructuraci&oacute;n pol&iacute;tica de los  movimientos sociales&quot;. En: McAdam, Doug; John McCarthy y Mayer Zald (editores).<i> Movimientos sociales: perspectivas  comparadas. Oportunidades pol&iacute;ticas, estructuras de movilizaci&oacute;n y marcos  interpretativos culturales</i>. Editorial Istmo, Espa&ntilde;a. pp. 71-99.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0121-4705200800030000300037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>38. Thoumi,  Francisco (2002). <i>El  imperio de la droga. Narcotr&aacute;fico, econom&iacute;a y sociedad en Los Andes</i>.  IEPRI-Editorial Planeta. Bogot&aacute;. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0121-4705200800030000300038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>39. Tilly,  Charles; Louise Tilly y Richard Tilly (1997) <i>El siglo rebelde 1830-1930</i>. PUZ. Espa&ntilde;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0121-4705200800030000300039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>40. Zambrana,  Jebner (1996). <i>Guerra Antidrogas. Entre  halcones y palomas</i>. Editorial Los Amigos del Libro-Fondo Editorial de la  C&aacute;mara de Diputados. La Paz- Bolivia. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0121-4705200800030000300040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>41. Zavaleta  Mercado, Ren&eacute; (1983). &quot;Forma clase y forma multitud en el proletariado minero  en Bolivia&quot;, en Ren&eacute; Zavaleta Mercado. <i>Bolivia  Hoy</i>. Siglo XXI Editores. M&eacute;xico, pp. 219-240.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0121-4705200800030000300041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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<surname><![CDATA[Toranzo]]></surname>
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