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<publisher-name><![CDATA[Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI), Universidad Nacional de Colombia]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Resistencia no armada en Medellin. La voz y la fuga de las comunidades urbanas(1)]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article intends to show that civil population under the control of armed actors is not always a passive victim of violence and the armed aggression, neither that its attitude is inevitably of submissive loyalty in the presence of such control. It is showed how, in urban contexts signed by the control and violence of armed actors, like what occurs in the city of Medellín, poor neighborhood communities - particularly neighborhood communes 8, 9 and 13- have gone through multi ple and varied experiences of non armed civil resistance to the war and violence. The article tries to show that the social, political, economic and cultural scenario and dynamics of urban territories, have not only been played the armed actors but also by the neighborhood communities who, through their leadershi ps and collective actions, many times performed underground, oppose resistance to armed control.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Resistencia no armada en Medellin.<br />  La voz y la fuga de las comunidades urbanas</b><a href="#1" name="s1">(1)</a></font></p>       <p align="center"><font size="3" face="Verdana"><b>Non armed  civil resistance in Medellin.<br /> Voice and escape for the urban communities </b></font></p> <font size="2" face="Verdana">     <p><b> Jaime  Rafael Nieto L&oacute;pez</b><br /> El autor es soci&oacute;logo y mag&iacute;ster en  ciencia pol&iacute;tica de la   Universidad de Antioquia y candidato a doctor en Pensamiento  pol&iacute;tico, democracia y ciudadan&iacute;a de la Universidad Pablo  de Olavide (Sevilla-Espa&ntilde;a); es profesor titular de la Facultad de Ciencias  Sociales y Humanas de la   Universidad de Antioquia y miembro del Grupo de  Investigaci&oacute;n: cultura, pol&iacute;tica y desarrollo social de la Universidad de  Antioquia.</p>   <hr size="1" /> </font>     <p><font size="2" face="Verdana"><b><font size="3">RESUMEN</font></b><br />   Este art&iacute;culo pretende mostrar que la  poblaci&oacute;n civil bajo dominio de los actores armadosno siempre hace de v&iacute;ctima pasiva de la violencia y la agresi&oacute;n  armada, ni que su actitud sea inevitablemente la de la lealtad sumisa ante el  dominio de los mismos. Muestra c&oacute;mo en contextos urbanos signados por el  control, el dominio y la violencia de los actores armados en conflicto como el  correspondiente a la ciudad de Medell&iacute;n, las comunidades barriales pobres  &ndash;particularmente de las comunas 8, 9 y 13-, han realizado m&uacute;ltiples y variadas  experiencias de resistencia civil no armada frente a la guerra y la violencia de  los mismos. Se intenta mostrar que el escenario y la din&aacute;mica social, pol&iacute;tica,  econ&oacute;mica y cultural de los territorios urbanos de la ciudad, no s&oacute;lo han  estado protagonizados por los actores armados, sino tambi&eacute;n, por las  comunidades barriales, las cuales con sus liderazgos y acciones colectivas,  realizadas muchas veces de manera clandestina, soterrada o simulada, oponen  resistencia a este dominio. <br />       <b><font size="3">Palabras clave: </font></b>Resistencia, conflicto, urbano.</font></p> <font size="2" face="Verdana"> <hr size="1" /> <b><font size="3">SUMMARY</font></b><br /> This article intends to show that civil population under the control of armed actors is not always a passive victim of violence and the armed aggression, neither that its attitude is inevitably of submissive loyalty in the presence of such control. It is showed how, in urban contexts signed by the control and violence of armed actors, like what occurs in the city of Medellín, poor neighborhood communities – particularly neighborhood communes 8, 9 and 13- have gone through multi ple and varied experiences of non armed civil resistance to the war and violence. The article tries to show that the social, political, economic and cultural scenario and dynamics of urban territories, have not only been played the armed actors but also by the neighborhood communities who, through their leadershi ps and collective actions, many times performed underground, oppose resistance to armed control. <br /> <b><font size="3">Key Words:</font> </b>Resistencia, conflicto, urbano. <hr size="1" />  </font>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p> <font size="2" face="Verdana">     <p>  Medell&iacute;n  es y ha sido una de las grandes ciudades de Colombia m&aacute;s duramente golpeada por  la guerra y la aplicaci&oacute;n del modelo de desarrollo econ&oacute;mico basado en el libre  mercado y la privatizaci&oacute;n del Estado. Por un lado, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os entre  finales del siglo XX y comienzos del XXI ha sido ostensible el proceso de  urbanizaci&oacute;n de la confrontaci&oacute;n armada, el cual adquiere nuevas dimensiones y  desarrollos tras el desalojo de las guerrillas de varios sectores perif&eacute;ricos  de la ciudad por parte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y su  posterior proceso de desmovilizaci&oacute;n, permiti&eacute;ndoles ejercer un control  territorial hegem&oacute;nico sobre la poblaci&oacute;n civil. Por otro lado, persiste el  estancamiento o deterioro de los niveles de pobreza y exclusi&oacute;n social en  amplios sectores de la ciudad en t&eacute;rminos de ingresos, empleo y seguridad  social, pese al aparente esfuerzo de las &uacute;ltimas administraciones en mejorar la  cantidad y calidad de la oferta educativa<a href="#2" name="s2">(2)</a>. <br />     <br /> Los  &uacute;ltimos desarrollos de la confrontaci&oacute;n armada y la reconfiguraci&oacute;n de poderes  y para-poderes en la ciudad se expresan en la pronunciada reduci&oacute;n de los  indicadores de criminalidad en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. As&iacute;, mientras en el a&ntilde;o 2002  en Medell&iacute;n se presentaron un total de 3721 muertes violentas por homicidios,  en el a&ntilde;o 2003 la tasa fue de  2012  casos, en el 2004 fue de 1187 y en el a&ntilde;o 2005   cay&oacute; s&uacute;bitamente a 781. Pese a las muy variadas y controvertibles  hip&oacute;tesis explicativas de esta reduci&oacute;n dr&aacute;stica en la tasa de homicidios, lo  cierto es que ella coincide, por un lado, con la pervivencia y el monopolio de  la criminalidad ejercido por el Bloque Cacique Nutibara (BCN) de las AUC  liderado por alias Don Berna tras la desmovilizaci&oacute;n ocurrida en diciembre de  2003, y por el otro, con la pervivencia de viejas y nuevas formas de control y dominio  sobre amplios sectores de las comunidades barriales de la ciudad, una de cuyas  manifestaciones es el continuo flujo de desplazamiento forzado intraurbano. El  control territorial y poblacional del paramilitarismo est&aacute; basado hoy, m&aacute;s que  en el ejercicio abierto de la violencia y la coerci&oacute;n, como el homicidio, la masacre,  la desaparici&oacute;n forzada, en la intimidaci&oacute;n autoritaria y otras formas de  violencia menos visibles, que vulneran los derechos humanos de la ciudadan&iacute;a,  producto tanto de su continuada presencia en el territorio como del dominio y  la imposici&oacute;n de nuevos liderazgos en las  organizaciones comunitarias y sociales<a href="#3" name="s3">(3)</a>.</p>     <p>Es  com&uacute;n que en situaciones de dominio autoritario de los actores armados o de  confrontaci&oacute;n entre &eacute;stos, muchos estudios acad&eacute;micos destaquen la condici&oacute;n de  v&iacute;ctima de la poblaci&oacute;n civil o que, en el mejor de los casos, se desestime por  parte de estos mismos estudios cualquier otra posibilidad de acci&oacute;n diferente a  la forzada y sumisa convivencia o a la criminalizaci&oacute;n al ser incluida en las  estrategias de guerra de los actores armados. Sin desestimar el impacto  negativo que ha producido los niveles de degradaci&oacute;n de la guerra sobre la  pobaci&oacute;n civil en t&eacute;rminos de derechos y libertades, empezando por los m&aacute;s elementales  referidos a la preservaci&oacute;n de la vida y el territorio, en este art&iacute;culo  pretendo ir a contrapelo de esta perspectiva y mostrar que la poblaci&oacute;n civil <i>bajo dominio de los actores armados </i>no  siempre hace de v&iacute;ctima pasiva de la violencia y la agresi&oacute;n armada ni que su  actitud sea inevitablemente la de la lealtad sumisa ante el dominio de los  mismos. Pretendo mostrar c&oacute;mo en contextos urbanos signados por el control, el  dominio y la violencia de los actores armados como el  correspondiente a la ciudad de Medell&iacute;n, las  comunidades barriales pobres -particularmente de las comunas 8, 9 y 13-, han  realizado m&uacute;ltiples y variadas experiencias de resistencia civil no armada  frente a la guerra, la violencia y la exclusi&oacute;n social.</p>     <p>Asi  mismo, con el reconocimiento y visibilizaci&oacute;n de estas experiencias, se busca mostrar  que el escenario y la din&aacute;mica social, po&iacute;tica, econ&oacute;mica y cultural de los  territorios urbanos de la ciudad, no s&oacute;lo ha estado protagonizado por los  actores armados, sino tambi&eacute;n por las comunidades barriales, con sus liderazgos  y sus m&uacute;ltiples experiencias de resistencia civil no armada, desarrolladas  muchas veces de manera her&oacute;ica, clandestina, soterrada o simulada. En este  art&iacute;culo presentar&eacute;, en pirmer lugar, algunas consideraciones te&oacute;ricas de  car&aacute;cter general sobre el tema de la resistencia, en segundo lugar esbozar&eacute; una  s&iacute;ntesis del contexto de realizaci&oacute;n de tales experiencias, en tercer lugar  efectuar&eacute; un descripci&oacute;n anal&iacute;tica de algunas de estas experiencias, y por  &uacute;ltimo presentar&eacute; algunas conclusiones finales. </p>     <p><b>TRAYECTORIAS, L&Oacute;GICAS Y DISCURSOS</b></p>     <p> Las experiencias colectivas de resistencia civil no  armadas contra la guerra o contra la exclusi&oacute;n social no son exclusivas de  Medell&iacute;n, y quiz&aacute;s ni siquiera de Colombia. Experiencias de resistencia civil  no armadas se han conocido en muchos otros pa&iacute;ses y regiones del mundo. Sin  embargo, si bien tienen en tales experiencias m&aacute;s generales, antecedentes y  puntos de referencia fundamentales, las experiencias de Medell&iacute;n que aqu&iacute; se  describen, presentan respecto de ellas t&oacute;picos y rasgos diferenciados, algunos  muy marcados, tal y como lo intentaremos indicar enseguida. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los estudios sobre resistencia civil no armada en  Colombia han tenido dos referentes b&aacute;sicos: por un lado, las movilizaciones  nacionales contra la guerra o sus efectos sobre la poblaci&oacute;n civil, caracterizadas  generalmente bajo el lema de sociedad civil por la paz; y, por otro lado, los  movimientos territoriales protagonizados por lo general por la poblaci&oacute;n  ind&iacute;gena, afrodescendiente y campesina, bajo la categor&iacute;a de resistencia  civil.  Lo que destaca en casi todos  estos estudios, especialmente en los del segundo tipo, es su marcado &eacute;nfasis  pol&iacute;tico, as&iacute; como tambi&eacute;n la relaci&oacute;n directa que establecen entre el fen&oacute;meno  de la resistencia civil con el conflicto armado colombiano, especialmente en su  etapa de agudizaci&oacute;n y degradaci&oacute;n, la capacidad de interlocuci&oacute;n de las  comunidades con los actores armados, las exigencias de no ser involucradas en  el conflicto armado, el derecho al territorio y a no ser desplazadas, a que se  respete su autonom&iacute;a y su identidad; tambi&eacute;n subrayan el capital societario y  organizativo acumulado hist&oacute;ricamente por parte de las comunidades involucradas  en tales experiencias y el hecho de que por lo general est&aacute;n asentadas en un  territorio com&uacute;n. </p>     <p>Entre otros de sus aportes se encuentra el de ampliar  el concepto de resistencia civil m&aacute;s all&aacute; del referente estatal; ampliaci&oacute;n m&aacute;s  que pertinente para contextos de confrontaci&oacute;n armada y de &quot;soberan&iacute;as en vilo&quot;  como las existentes en amplios territorios de la geograf&iacute;a nacional. La disputa  por la soberan&iacute;a sobre territorios y poblaciones compromete una din&aacute;mica de  violencia y agresi&oacute;n contra la ciudadan&iacute;a, no s&oacute;lo por parte del Estado, sino  tambi&eacute;n por parte de las guerrillas y el para-militarismo, de modo que las  m&uacute;ltiples experiencias de resistencia civil no armadas de los &uacute;ltimos a&ntilde;os en  el pa&iacute;s van dirigidas no s&oacute;lo contra el Estado, sino tambi&eacute;n contra los actores  armados irregulares. As&iacute; mismo, tales estudios ponen de relieve el recurso que  estas experiencias de resistencia civil no armadas hacen a medios no violentos  en sus repertorios de acci&oacute;n, como los cabildos, las mingas, las asambleas comunitarias,  las marchas, la denuncia p&uacute;blica y las redes de hermanamiento, entre otros. En  ese sentido, es notable el marcado inter&eacute;s que tales aproximaciones han puesto  en las acciones colectivas de confrontaci&oacute;n y desaf&iacute;o abierto, p&uacute;blicas,  teatralizadas, contra los actores armados, como acciones ejemplarizantes de  resistencia civil no armada, lo cual hace pensar que otras expresiones, menos  dram&aacute;ticas, sutiles, discretas, simuladas, micro-territoriales, producidas en  el mismo espacio de dominio y control de los actores armados, como las que aqu&iacute;  presentaremos, por ejemplo, se hayan subestimado o simplemente desconocido. </p>     <p>Por &uacute;ltimo, cabe hacer algunas precisiones de orden  conceptual desde las cuales abordamos y presentamos las experiencias de  resistencia civil no armadas de este art&iacute;culo. El concepto clave aqu&iacute; es el de  resistencia. A partir de &eacute;l pueden interpretarse y dotar de sentido las  m&uacute;tiples y variadas experiencias y estrategias colectivas de las comunidades  barriales de las comunas 8, 9 y 13 al rebelarse contra los poderes de facto y  autoritarios de los actores armados, as&iacute; como aquellas dirigidas a afrontar la  dram&aacute;tica situaci&oacute;n de exclusi&oacute;n social. La idea de resistencia es tan vieja  como su pr&aacute;cica y est&aacute; asociada directamente a diferentes formas de poder, dominaci&oacute;n,  opresi&oacute;n o injusticia. De modo que la resistencia corresponde a cualquier  expresi&oacute;n colectiva de oposici&oacute;n, inconformidad o confrontaci&oacute;n frente a  estrategias de dominaci&oacute;n o a situaciones de injusticia percibidas como tales  por grupos o actores colectivos. La resistencia es la contrapartida del poder. Como  l&oacute;gica de acci&oacute;n colectiva se dirige contra el poder cualquiera sea la  naturaleza y dimensiones de &eacute;ste, bien sea estatal o no estatal, pol&iacute;tico o de  cualquier otro tipo. As&iacute; mismo, la resistencia puede ser armada o no armada,  abierta o simulada, publica o soterrada, confrontacional o indirecta, de horizonte  emancipatorio  o puramente reivindicativo<sup>1,2</sup><a href="#4" name="s4">(4)</a>. </p>     <p>Subrayar  la idea de l&oacute;gica de la acci&oacute;n colectiva en la resistencia, significa as&iacute; mismo  poner en el primer lugar de las definiciones <i>el sentido de la acci&oacute;n</i> sobre las formas, y no inferir la l&oacute;gica de  la acci&oacute;n de sus formas. Este planteamiento es importante tenerlo presente a la  hora de distinguir entre acciones colectivas de car&aacute;cter general producidas en  contextos de violencia y aquellas espec&iacute;ficas de resistencia orientadas contra  el dominio de los actores armados o violentos como las que aqu&iacute; se presentan.  La resistencia como l&oacute;gica de acci&oacute;n es agenciada por actores colectivos.  Te&oacute;ricamente hablando comprende m&uacute;ltiples formas de acci&oacute;n colectiva: desde  estallidos y sublevaciones espont&aacute;neas contra el poder, insurrecciones, guerras  civiles, huelgas, plantones, tomas de f&aacute;bricas, desobediencia civil, asambleas,  reuniones, movimientos sociales, formas societarias de econom&iacute;a social o  popular (cooperativas y solidarias),   formas org&aacute;nicas seg&uacute;n ciclos de protestas y estructuras de oportunidad  pol&iacute;tica, movilizaciones callejeras, protestas puntuales, educaci&oacute;n  popular, radios y medios comunitarios  alternativos, <i>hasta formas m&aacute;s sutiles,  calladas, ocultas, subrepticias, propias de la resistencia bajo reg&iacute;menes  totalitarios y autoritarios</i><a href="#5" name="s5">(5)</a>.  </p>     <p>Hemos situado al lado de la categor&iacute;a resistencia la  de <i>civil no armada</i>. Para el caso  colombiano y para el an&aacute;lisis de las experiencias que ac&aacute; se presentan, consideramos  conveniente subrayar estos apelativos de &quot;civil&quot; y &quot;no armada&quot; para la  resistencia as&iacute; parezca tautol&oacute;gico para la mayor&iacute;a de los estudiosos del tema  en el pa&iacute;s. Desde nuestra perspectiva no es suficiente indicar el car&aacute;cter  civil de la resistencia para inferir su adhesi&oacute;n necesaria a m&eacute;todos  no violentos de acci&oacute;n. Lo civil, hist&oacute;rica y  te&oacute;ricamente hablando, m&aacute;s que referirse a lo m&eacute;todos de acci&oacute;n se refiere al  car&aacute;cter de los protagonistas de la acci&oacute;n, esto es, a los ciudadanos. Como  cabe la hip&oacute;tesis (corroborada hist&oacute;ricamente en Colombia y otros pa&iacute;ses) de  que los ciudadanos para el ejercicio o defensa de sus derechos puedan recurrir  a la fuerza o a la violencia, es pertinente y necesaria acompa&ntilde;ar la expresi&oacute;n  &quot;no armada&quot; para referirnos al tipo de experiencias de resistencia civil que no  recurre  a ellas y as&iacute; evitar restringir  indebidamente el car&aacute;cter civil a las acciones no armadas<sup>3</sup>. </p>     <p>Por lo general, este equ&iacute;voco hace que muchas interpretaciones  &ndash;hoy dominantes en los medios acad&eacute;micos- s&oacute;lo incluyan bajo  el concepto de resistencia civil a  manifestaciones civilistas, pac&iacute;ficas y no violentas de la ciudadan&iacute;a, y dejen  de lado experiencias hist&oacute;ricas, pasadas y presentes, en las que los civiles  (la ciudadan&iacute;a) se ven conminados o forzados a recurrir a las armas o a medios  violentos para defender sus derechos y autonom&iacute;a y oponerse a las diferentes  estructuras y actores de dominaci&oacute;n. De modo que el car&aacute;cter civil que aqu&iacute; le  conferimos al concepto de resistencia <i>no  proviene del sentido no violento de la acci&oacute;n colectiva</i>, sino ante todo del  car&aacute;cter de sus protagonistas y del alcance de sus objetivos. Sus protagonistas <i>son ciudadanos y no combatientes</i>,  no son soldados miembros de ej&eacute;rcitos ni  gente que vive en funci&oacute;n de o para el oficio de la guerra. Son ciudadanos, que  forzados a defender sus derechos (civiles, pol&iacute;ticos, sociales, culturales o  nacionales) y su autonom&iacute;a contra cualquier r&eacute;gimen o actor pol&iacute;tico de  dominaci&oacute;n, pueden o no recurrir a las armas en sus acciones colectivas, seg&uacute;n  las circunstancias sociales o pol&iacute;ticas en las que se ven situados. Por  consiguiente, vale la pena diferenciar, entre <i>el hecho real</i> de experiencias recientes  de resistencia civil no armadas en Colombia,  y  <i>la prescripci&oacute;n </i> -basada por lo general en estos mismos hechos  reales- seg&uacute;n la cual la resistencia civil para ser civil tenga que ser siempre  y necesariamente no armada.</p>     <p>Lo antes dicho nos permite precisar los alcances del  car&aacute;cter no armado de la resistencia civil. De acuerdo con la perspectiva te&oacute;rica  aqu&iacute; adoptada, esta dimensi&oacute;n &quot;no armada&quot; designa exclusivamente <i>unas estrategias de acci&oacute;n</i> y un modo de  actuar que se basa en los medios propios que caracterizan a las acciones  colectivas de resistencia civil no armadas, como por ejemplo, las  manifestaciones p&uacute;blicas, las tomas civiles de edificios (casi siempre p&uacute;blicos),  la huelga, el boicot, el &eacute;xodo voluntario, la mediaci&oacute;n, la desobediencia  civil, la no colaboraci&oacute;n, la obediencia pasiva, la simulaci&oacute;n, la fiesta, el  rumor, entre otros. Lo cual nos permite diferenciarlas, no s&oacute;lo de las formas  de resistencia civil armadas, sino tambi&eacute;n del movimiento o la doctrina  filos&oacute;fica pol&iacute;tica de la noviolencia, aun si muchos de sus protagonistas se inspiran  en esta &uacute;ltima.</p>     <p>Por  &uacute;ltimo, visibilizar las diversas expresiones de resistencia civil no armadas  permite comprender las din&aacute;micas de guerra y violencia respecto de la poblaci&oacute;n  civil, no s&oacute;lo desde la tradicional condici&oacute;n de v&iacute;ctimas o poblaci&oacute;n sujeta a  dominio, sino tambi&eacute;n desde el reconocimiento de procesos sociales comunitarios  aut&oacute;nomos, de organizaci&oacute;n, participaci&oacute;n, reconstrucci&oacute;n del tejido social y  construcci&oacute;n de proyectos de autogesti&oacute;n social y pol&iacute;tica desarrollados por  sectores de base de la ciudadan&iacute;a como alternativa a la confrontaci&oacute;n armada,  la violencia y la exclusi&oacute;n social<a href="#6" name="s6">(6)</a>.</p>     <p><b>SOBERAN&Iacute;AS  FRAGMENTADAS Y MICROPODERES TERRITORIALES</b></p>     <p>  Este  acapite se refiere a los contextos de acci&oacute;n de la resistencia, los cuales se  evocan como l&iacute;mites y posibiidades de las experiencias aqu&iacute; presentadas. Durante  la &uacute;ltima fase de la confrontaci&oacute;n armada en Medel&iacute;n, que comprende  pr&aacute;cticamente los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os (1996-2006), la lucha entre grupos  milicianos y bandas delincuenciales del per&iacute;odo anterior cedi&oacute; lugar a la  disputa entre los actores de la confrontaci&oacute;n armada nacional, como parte de la  fase de urbanizaci&oacute;n reciente del conflicto pol&iacute;tico armado nacional en la  ciudad y de resignificaci&oacute;n del territorio urbano seg&uacute;n las l&oacute;gicas de la guerra  y los nuevos procesos de acumulaci&oacute;n capitalista a escala global. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La  desmovilizaci&oacute;n de algunos grupos milicianos a mediados de los noventa,  permiti&oacute; a las fuerzas de milicia directamente relacionadas con las FARC y el  ELN consolidar su presencia inicialmente en los barrios pobres de Medell&iacute;n,  espec&iacute;ficamente en las zonas ubicadas en la periferia urbana, cerca de los  asentamientos de desplazados o barrios de extrema pobreza, como los  correspondientes a las comunas 8, 9 y 13. De esta manera, la insurgencia  empieza un proceso de consolidaci&oacute;n creciente de su presencia en la ciudad.  Como se dijo antes, se posesionan en las comunas 8 y 9, donde protagonizan uno  de las confrontaciones de mayor relevancia, a trav&eacute;s de las milicias del ELN  contra la banda de Los Chamizos articulada a los paramilitares. En esta zona de  la ciudad se destacan, adem&aacute;s de las milicias Ocho de Marzo vinculadas al ELN,  los comandos urbanos 6 y 7 de Noviembre, la presencia de m&uacute;ltiples bandas y  combos barriales que operan al servicio de bandas m&aacute;s poderosas, muchas de  ellas vinculadas m&aacute;s tarde a grupos paramilitares. La disputa aqu&iacute; estuvo  centrada, entre otros objetivos, por la valoraci&oacute;n de la zona como un  territorio estrat&eacute;gico, ya que es la entrada al corregimiento de Santa Elena y  punto de ingreso al aeropuerto Jos&eacute; Mar&iacute;a C&oacute;rdoba y al Oriente antioque&ntilde;o. Esta  confrontaci&oacute;n estuvo acompa&ntilde;ada, adem&aacute;s, por los enfrentamientos  entre las bandas de La Ca&ntilde;ada (perteneciente  al barrio Villa Liliam) y La Sierra, la cual se agrav&oacute;  m&aacute;s tarde con la llegada  de diversos  actores antagonistas, tanto paramilitares como milicias de las FARC y del ELN.</p>     <p>En la   Comuna 13 es notoria la presencia y dominio consolidado de  los Comandos Armados Populares-CAP, quienes de esta manera controlan un  territorio estrat&eacute;gico, dada la proyecci&oacute;n de importantes obras de  infraestructura vial, como el t&uacute;nel de occidente y la ampliaci&oacute;n de  ese importante corredor vial hacia Urab&aacute;, adem&aacute;s de conectar con la subregi&oacute;n  de Urab&aacute; y Santa fe de Antioquia. Esa presencia de las milicias populares, por m&aacute;s de diez a&ntilde;os en la Comuna 13 (finales de los  a&ntilde;os ochenta y d&eacute;cada de los a&ntilde;os noventa),   logr&oacute; su cometido inicial como un micro poder alterno al controlar gran  parte del territorio de la comuna desterrando las bandas delincuenciales y  personas &quot;indeseables&quot; a trav&eacute;s de las llamadas &quot;limpiezas sociales&quot;, una  pr&aacute;ctica ejercida indistantemente por  todos  los actores armados, incluidos los estatales. </p>     <p>Con  la incursi&oacute;n del paramilitarismo a la ciudad a finales de los a&ntilde;os noventa,  puede decirse que el conflicto armado nacional se urbaniza en Medell&iacute;n,  entrando a una fase de escalonamiento. Su despliegue comprende amplias zonas de  la ciudad, desarrollando procesos de control y configuraci&oacute;n de poderes de  facto y autoritarios, en t&eacute;rminos similares a los implantados por las  guerrillas. A partir de 1999 los paramilitares comienzan su ofensiva,  inicialmente articulando y cooptando diferentes bandas a su estructura  organizativa, para posteriormente arremeter abiertamente contra varios grupos  insurgentes y, en algunas ocasiones, desplegando grandes operaciones militares  en coordinaci&oacute;n con el ej&eacute;rcito y la polic&iacute;a, como en la Comuna 13 y los barrios La Sierra y Ocho de Marzo en  las comunas 8 y 9 respectivamente.</p>     <p>En  el 2001 el paramilitarismo ya hab&iacute;a consolidado su presencia en varias comunas  de Medell&iacute;n.En los barrios La Sierra, Trece de Noviembre,  Ocho de Marzo y Juan Pablo II de las comunas 8 y 9, las AUC eliminaron a los comandos  urbanos y las milicias del pueblo del 6 y 7 de noviembre con el proposito de  controlar el ingreso al oriente antioque&ntilde;o. Este proceso estuvo precedido,  primero por la cooptaci&oacute;n de las bandas del sector de la comuna 8 por el Bloque  Metro (BM) de las AUC, y luego por la disputa encarnizada entre este &uacute;ltimo y  el BCN, quien luego de imponerse sobre el BM, incursiona en el barrio Ocho de  Marzo, que con apoyo del ej&eacute;rcito y otros organismos de seguridad del Estado,  desaloja a las milicias del ELN. Estas sucesivas incursiones tuvieron un  alt&iacute;simo costo humanitario para la poblaci&oacute;n civil, la cual se vio sometida,  inerme, al fuego cruzado de los actores armados, vivieron escenas de zozobra y  dolor por la muerte o herida de alg&uacute;n familiar, y muchos padecieron el  desplazamiento forzoso intraurbano, vi&eacute;ndose obligados a emigrar a otros  sectores de la ciudad.</p>     <p>La  incursi&oacute;n en la Comuna  13 se produce en el 2000, a  trav&eacute;s de comandos del BM, que sin embargo es contenido por las milicias de los  CAP y de la insurgencia, hasta la llegada definitiva del BCN, que desplaza al BM  y despliega una acci&oacute;n militar conjunta con organismos de seguridad y fuerzas  armadas oficiales, que concluye con la Operaci&oacute;n Ori&oacute;n<a href="#7" name="s7">(7)</a> desplazando a las milicias de los CAP y las guerrillas en 2003. Los operativos  militares a gran escala por parte del ej&eacute;rcito y los paramilitares fue la forma  m&aacute;s eficaz de hacerse al control militar y sociopol&iacute;tico de estas zonas.  Se desarroll&oacute; un amplio despliegue de fuerza  y violencia por parte de los paramilitares y de las fuerzas militares  estatales, desarroll&aacute;ndose 9 operativos militares en el 2002 en la Comuna 13. La operaci&oacute;n  Ori&oacute;n fue la operaci&oacute;n m&aacute;s significativa en este proceso de ofensiva contra la  insurgencia, afectando con el despliegue de fuerzas armadas la vida, la  tranquilidad y la seguridad de la poblaci&oacute;n civil que se encontraba en medio  del fuego cruzado, principalmente de los barrios Belencito, El Coraz&oacute;n, Veinte  de Julio, El Salado, Las Independencias I, II y III y Nuevos Conquistadores, de  donde algunos de sus pobladores resultaron muertos o heridos y la poblaci&oacute;n en  general padeci&oacute; estados de p&aacute;nico, zozobra y miedo colectivos. </p>     <p>Con  estas operaciones contrainsurgentes combinadas, se cierra el ciclo miliciano  insurgente y para el 2003, puede decirse que han concluido las fases de  incursi&oacute;n y consolidaci&oacute;n del paramilitarismo en la ciudad. A partir de  entonces, se inicia un proceso de legitimaci&oacute;n, que empata y se fortalece tras  la desmovilizaci&oacute;n del BCN. Esta consolidaci&oacute;n y legitimaci&oacute;n del proyecto  paramilitar se inscribe en las l&oacute;gicas de redefinici&oacute;n del territrio en funci&oacute;n  de procesos de acumulaci&oacute;n de capital a escala local y global, y, as&iacute; mismo, en  funci&oacute;n del control contrainsurgente sobre la poblaci&oacute;n urbana y el monopolio  de la criminalidad, en un nuevo marco de gobernabilidad de la ciudad basado en  la hegemon&iacute;a del paramilitarismo en las comunas populares.</p>     <p>Por  otro lado, la disputa por las territorialidades y soberan&iacute;as es tambi&eacute;n la  disputa por la poblaci&oacute;n civil, que se ha convertido junto al territorio en el  objetivo principal y central de la guerra. Esta se desarrolla, por consiguiente,  como un escenario desde el cual los diferentes actores pretenden imponer  ordenes alternos (contraestatatales o paraestatales) en la ciudad o la  prevalencia del orden legal vigente. De este modo, la imposici&oacute;n de tales &oacute;rdenes  permite delimitar territorios en la ciudad e imponer un control autoritario (y,  muchas veces, totalitario) sobre las m&uacute;ltiples expresiones de la vida cotidiana  de la poblaci&oacute;n, con sus sistemas de c&oacute;digos y penalizaciones en los que las  libertades personales y colectivas quedan suspendidas y su ejercicio sujeto a  la voluntad y los requerimientos de dominio y criminalizaci&oacute;n del actor armado  que ejerce el micropoder territorial<sup>4</sup>. Reg&iacute;menes  de arbitrariedad, en los que, como dir&iacute;a Foucault, los sujetos de derecho son tratados  como sujetos de polic&iacute;a<sup>5</sup>. Tal  sistema de c&oacute;digos y penalizaciones, respaldado por lo general en comandos de  ocupaci&oacute;n, impone patrones de comportamientos individuales y colectivos,  horarios de ingreso y salida del territorio, delimita zonas de inclusi&oacute;n y de  exclusi&oacute;n, impone destierros y desplazamientos poblacionales intraurbanos,  establece tributos, imparte justicia e impone un riguroso sistema de  regulaciones sobre m&uacute;ltiples actividaes de la vida comunitaria, como por  jemplo, la contrataci&oacute;n de las organizaciones comunitarias con la Administraci&oacute;n  municipal, los conflictos intrafamiliares y entre vecinos,  provee seguridad y establece marcas de  diferenciaci&oacute;n en la ciudad. Se trata de micropoderes, que adem&aacute;s de monopolizar  la violencia, el tributo y la ley, pretende controlar los cuerpos y los  imaginarios de los pobladores.</p>     <p>De  acuerdo con el eje de la resignificaci&oacute;n del territorio y el control  poblacional, se configuran en las periferias urbanas de la ciudad, diferentes  modalidades de soberan&iacute;as fragmentadas y porosas, seg&uacute;n la consolidaci&oacute;n o debilidad  de los micropoderes all&iacute; establecidos. Soberan&iacute;as fragmentadas, que en algunos  casos corresponde a &aacute;reas claramente delimitadas, de control consolidado de un  actor armado, conjugadas con la presencia de soberan&iacute;as fr&aacute;giles, ambiguas,  superpuestas o en vilo, que corresponde a  dominios deleznables o territorialidades en disputa entre los actores armados.  Este &uacute;ltimo tipo de soberan&iacute;as son las m&aacute;s complejas y azarosas para la  realizaci&oacute;n de acciones sociales comunitarias, especialmente para el desarrollo  de aquellas relacionadas con la resistencia civil no armada. </p>     <p>En  este contexto de confrontaci&oacute;n armada y de violencia, estamos en presencia de  una mutiplicidad de micropoderes de signos pol&iacute;ticos y militares diferentes,  que tienen en com&uacute;n el ejercicio autoritrio del poder y la dominaci&oacute;n. Sin  embargo, la actitud y el comportamiento de los dominadores frente a las  organizaciones sociales y sus l&iacute;deres no ha sido la misma en todas las  territorialidades bajo dominio. Las formas de dominio variaban, muchas veces  dependiendo del tipo de actor, otras dependiendo de los microcontextos de la  confrontaci&oacute;n y otros del grado de legitimidad de los liderazgos comunitarios.  Bajo el dominio de algunos de estos micropoderes, por ejemplo, las  organizaciones sociales y los liderazgos reconocidos por las comunidades fueron  decididamente desmanteladas, perseguidas o sustituidas; en otros, se respetaron  las organizaciones sociales pero se impusieron nuevos l&iacute;deres, conforme a las  l&oacute;gicas de los dominadores; y en otros, muy pocos, los dominadores respetaron la  autonom&iacute;a e iniciativa de las organizaciones comunitarias y sus l&iacute;deres, logrando  en algunos casos trabajar con ellos.</p>     <p>Por  otra parte, cabe tener en cuenta que una constante en Medell&iacute;n ha sido, que los  territorios m&aacute;s duramente golpeados por la situaci&oacute;n de violencia y  confrontaci&oacute;n armada, han sido igualmente aquellos donde se asientan los  sectores tradiciolamente excluidos, social, econ&oacute;mica y espacialmente. Por lo  general, el mapa de la guerra y la violencia en la ciudad coincide con el mapa  de la exclusi&oacute;n y la pobreza, tal como lo revelan los indicadores sociales de  los &uacute;ltimos a&ntilde;os en las tres comunas. Como contrapartida, no es casual que las  experiencias colectivas de resistencia en estos territorios se nutran y  encuentren sus principales motivaciones en los efectos que tales fen&oacute;menos  ejercen sobre la ciudadan&iacute;a, y que muchas veces la resistencia lo sea no s&oacute;lo  contra la violencia de los actores armados sino tambi&eacute;n contra las situaciones  de exclusi&oacute;n social, o viceversa.<br />    <br />     <b>RESISTENCIA  CIVIL NO ARMADA EN MEDELL&Iacute;N</b> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Las  experiencias y acciones de resistencia civil no armadas protagonizadas por las  comunidade barriales en las comunas 8, 9 y 13, presentan una variedad de  matices y modalidades que se desarrollan seg&uacute;n el eje de la guerra y la  violencia o seg&uacute;n el eje de la exlusi&oacute;n social y la pobreza. Las  correspondientes al primer eje var&iacute;an en un arco relativamente amplio, que  comprende desde acciones directas de denuncia y confrontaci&oacute;n a los actores  armados, como la recolecci&oacute;n de firmas en la comunidad para oponerse a  exigencias abusivas de los actores armados, denuncias p&uacute;blicas, marchas, el no  pago de vacunas, entre otros, hasta acciones menos directas y frontales, m&aacute;s  sutiles y soterradas, que involucran a diferentes sectores comunitarios,  especialmente a la poblaci&oacute;n juvenil. Estas &uacute;timas se despliegan especialmente  en los campos culturales, l&uacute;dicos, art&iacute;sticos, comunicativos y deportivos, con  el objetivo de sustraer a la ciudadan&iacute;a de la confrontaci&oacute;n o de la cooptaci&oacute;n  de los actores armados, generando espacios alternativos de socializaci&oacute;n y  autonom&iacute;a diferentes a los de la violencia y la guerra. Las correspondientes al  eje de la exclusi&oacute;n social y la pobreza, se desarrollan a trav&eacute;s de procesos  autogestionarios y de emprendimientos productivos colectivos. Muchos de ellos,  aunque por lo general no logran trascender el umbral de la sobrevivencia, les  ha permitido mejorar en gran medida su calidad de vida, integrarse  comunitariamente y realizar acciones colectivas solidarias.</p>     <p>   Muchas de estas experiencias de diverso tipo de  resistencia civil no armadas, tienen como antecedentes los procesos  comunitarios y organizativos que dieron origen a sus barrios a mediados de la  d&eacute;cada de los ochenta, experiencias en s&iacute; mismas de resistencia frente a la  exclusi&oacute;n socio-espacial y por el derecho a la ciudad. Como suele ocurrir con  el origen de muchos barrios populares de Medell&iacute;n durante la llamada &quot;segunda  colonizaci&oacute;n urbana&quot;, los territorios barriales de estas tres comunas se  originan y construyen tras una ardua y prolongada lucha de resistencia de  sectores excluidos por apropiarse de un espacio en la ciudad. Esta construcci&oacute;n  comunitaria del territorio se ha realizado a trav&eacute;s de la invasi&oacute;n, la  autocontrucci&oacute;n de viviendas y de equipamientos urbanos comunitarios, como la  construcci&oacute;n de andenes, el entamboramiento de quebradas, la construcci&oacute;n de  fachadas, la canalizaci&oacute;n de aguas, la construcci&oacute;n de redes de alcantarillado  y acueducto, todo ello producto de la acci&oacute;n mancomunada de sus pobladores. Los  convites, por ejemplo, han sido una forma tradicional de organizaci&oacute;n y de  acci&oacute;n colectiva de las comunidades urbanas y rurales para afrontar sus  problemas y demandas comunes por ser incluidos en la ciudad. </p>     <p>Estas  historias compartidas de las comunidades representan un acumulado social e  hist&oacute;rico que dotan a sus miembros y a sus l&iacute;deres de un fuerte sentido de  identidad y de pertenencia, reactivado y actualizado cada vez que en  situaciones extremas, como por ejemplo las vividas m&aacute;s tarde bajo dominaci&oacute;n y  control de los actores armados, son recuperadas para afirmar la vida  comunitaria, las libertades y la autonom&iacute;a de sus pobladores. Pese a la interrupci&oacute;n  violenta de este acumulado comunitario por la incursi&oacute;n de los actores armados,  la cercan&iacute;a en el tiempo de estos procesos ha posibilitado que en muchos  sectores los lazos de solidaridad y los liderazgos originarios pervivan y jueguen  un papel central en las experiencias recientes de resistencia civil no armada  en estos sectores barriales. De modo que, desde mucho antes de las experiencias  recientes de resistencia civil no armadas realizadas por las comunidades  barriales de las comunas 8, 9 y 13, muchas de ellas hab&iacute;an desarrollado  experiencias maravillosa de construcci&oacute;n y apropiaci&oacute;n del territorio, de  construcci&oacute;n de espacios colectivos de encuentro y de equipamiento urbano y de  construcci&oacute;n de su h&aacute;bitat familiar; y, lo m&aacute;s importante, se hab&iacute;an construido  como comunidad. Los lazos vecinales, los afectos, la solidaridad y la ayuda  mutua y el sentido de pertenencia a un nosotros, aflor&oacute; y se ciment&oacute; en las  jornadas diarias de trabajo comunitario y en el encuentro cotidiano con el otro  para afrontar las dificultades individuales y colectivas. Es en estos  territorios construidos comunitariamente donde la resistencia, pese a las  adversidades impuestas por los mismos a quienes se resiste, ha podido florecer  y persistir<a href="#8" name="s8">(8)</a>.</p>     <p><b>LA  ATRACCI&Oacute;N DEL VAC&Iacute;O SOBRE EL DESEO DE LLENURA. LA SUSTRACCI&Oacute;N Y LA FUGA</b></p>     <p>   En  su ambici&oacute;n totalitaria de dominio territorial y poblacional, los poderes y micropoderes  armados en las comunas 8, 9 y 13 se orientan seg&uacute;n el deseo de llenura, una  suerte de biopoder orientado al control del territorio y de los cuerpos de los  dominados. Por el contrario, muchas de las experiencias de resistencia comunitaria  en estas comunas se orientan seg&uacute;n la estrategia de la vaciedad, una suerte de  sustracci&oacute;n o defecci&oacute;n del poder que les permite articular procesos  alternativos frente a la violencia y el control de los actores armados. De este  modo, el vac&iacute;o y la fuga se convierten en la estrategia de resistencia m&aacute;s  destacada, no s&oacute;lo por su adecuaci&oacute;n a las circunstancias de dominio, sino  tambi&eacute;n por su eficacia. La una va con la otra. La fuga es la posibilidad  siempre latente de desplazarse de un punto de control y dominio a otro,  posibilita que los cuerpos n&oacute;madas vac&iacute;en al poder de su objeto de deseo, una  exuberancia social que el poder no alcanza a devorar, aunque intenta someterlo todo.  Este nomadismo que se desplaza y fluye incesante en el mismo territorio de los  dominadores recrea y reconstruye sentido, identidad y trayectorias<sup>6</sup><a href="#9" name="s9">(9)</a>.  </p>     <p>Es  en este tipo de contextos l&iacute;mites, en el que el riesgo de la vida pende muchas  veces de un hilo, en los que las comunidades populares van desarrollando sus estrategias  y experiencias de resistencia contra los actores armados, sin declinar al  dominio autoritario y arriesgando el ensayo de formas sutiles, calladas, simuladas  o invisbles de resistencia. Activar sus microengranajes y lograr que su fuerza  cohesionadora molecuar se despliegue y gane espacio en el territorio, no es  f&aacute;cil ni sencillo, algunas sucumben y otras apenas logran permanecer. La  vaciedad, m&aacute;s que la confrontaci&oacute;n, es pues una de las formas predilectas de  expresi&oacute;n de la resistiencia civil no armada en las comunas 8, 9 y 13 en  Medell&iacute;n, tal como lo ilustraremos enseguida<sup>7</sup><a href="#10" name="s10">(10)</a>. </p>     <p>  Aqu&iacute;  cabe destacar algunas experiencias, muchas de las cuales, como se ha dicho, se  mueven en el campo de la cultura, lo l&uacute;dico y lo deportivo. Este es el caso de La  Corporaci&oacute;n Di&aacute;fora del barrio Caicedo de la comuna 8. La Corporaci&oacute;n presenta  un proceso de resistencia a trav&eacute;s de la cultura, el arte y la l&uacute;dica. Es un  tipo de resistencia no contestar&iacute;a frente a los actores armados, que busca  evitar que  ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y j&oacute;venes se  dejen seducir por la guerra, por esto, crea y abre espacios alternativos de socializaci&oacute;n  y vida. Sus miembros consideran que a trav&eacute;s del arte y la cultura se cautiva a  muchas personas especialmente a ni&ntilde;os y j&oacute;venes y se genera conciencia social  comunitaria.</p>     <p>La Corporaci&oacute;n  prefiere utilizar estrategias que generen opciones no armadas a tener que  confrontar directamente a los grupos armados, lo cual les generar&iacute;a represalias  y amenazas dado que es muy dif&iacute;cil vivir en el mismo barrio con los armados y  enfrentarlos sin poner en riesgo la seguridad de sus vidas. </p>     <p> <i>&quot;Cuando el Estado no es  capaz de garantizar la seguridad, entonces hay que jug&aacute;rsela de otra manera,  toca sobrevivir, toca apostarle y hacerle el quite con lo que no se est&aacute; de  acuerdo, hay que buscar opciones diferentes&quot;.</i><sup>8</sup></p>     <p>De la Corporaci&oacute;n hacen  parte 60 personas, los cuales en su mayor&iacute;a son j&oacute;venes y ni&ntilde;os; el territorio  de acci&oacute;n es principalmente el barrio Caicedo. Sin embargo, han realizado  acciones y proyecciones hac&iacute;a la comunidad en diferentes barrios y sectores de  la comuna y en espacios de ciudad como en el desfile de Mitos y Leyendas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Trabajan  principalmente con tres componentes de acci&oacute;n, donde cada uno tiene un proyecto  piloto. En el componente de arte y cultura realizan formaci&oacute;n art&iacute;stica. Hay un  grupo de chirim&iacute;a de adultos y de j&oacute;venes, hay comparsa, teatro, sancos y  grupos de danza. Gestionan recursos para hacer procesos de formaci&oacute;n en los  diferentes barrios de la comuna. Adem&aacute;s tienen una serie de programaciones  culturales donde realizan mensualmente una actividad llamada &quot;La Lunada&quot;, el  cual es un espacio de encuentro e integraci&oacute;n por excelencia, es cultural y de  libre expresi&oacute;n. En el componente de educaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n el proyecto  piloto es de promoci&oacute;n de la lectura, porque reconocen que el nivel educativo  en la comuna es muy bajo, por lo tanto se trabajan los valores culturales y  literarios con j&oacute;venes, ni&ntilde;as y ni&ntilde;os. Y en el componente de las pr&aacute;cticas  recreativas fomentan el deporte, el ocio y la l&uacute;dica, con el prop&oacute;sito de  introducir valores de convivencia, respeto y cooperaci&oacute;n.</p>     <p>Las actividades  que m&aacute;s han  impactado a la comunidad son  la hora del cuento, el libro correo, la caravana con libros y los encuentros de  chirim&iacute;a que se realizan anualmente en septiembre. Adem&aacute;s, participan en mitos  y leyendas donde interact&uacute;an con otras organizaciones en el &aacute;mbito de  ciudad.</p>     <p>Las  y los integrantes de la   Corporaci&oacute;n, est&aacute;n en desacuerdo con cualquier proceder  armado y violento, por esto posibilitan otros espacios de convivencia y de  socializaci&oacute;n, su estrategia es persuasiva, creando espacios alternativos a  trav&eacute;s de la m&uacute;sica, el teatro, la danza. As&iacute;, uno de los logros m&aacute;s  significativos que han tenido es que las y los j&oacute;venes que han participado en  el proceso de la Corporaci&oacute;n no se han incorporado a la din&aacute;mica de conflicto y  violencia que enfrenta la comuna. </p>     <p> <i>&quot;No nos consideramos  abiertamente como un grupo de resistencia, pero generamos otras alternativas&hellip;  porque si nos declaramos un grupo de resistencia civil ante la comunidad, eso  generar&iacute;a un temor y tal vez represalias, por el contrario, s&iacute; nos consideramos  como una alternativa no violenta.  (&hellip;) en  siete a&ntilde;os no hemos tenido ni una sola persona que haya desertado del proceso  de nosotros para hacer parte de un proceso armado, cuando decimos ni una sola  persona, eso es ya un indicador muy grande en una comunidad&hellip;&quot;.</i><sup>9</sup></p>     <p>   Una experiencia similar de resistencia la encontramos en  el barrio Gerona de la comuna 9 desarrollada por iniciativa de la Corporaci&oacute;n Activos  por Nuestro Barrio, cuya actividad se realiza entre 1998 y 2002. El contexto de acci&oacute;n de esta  Corporaci&oacute;n corresponde al dominio de una banda juvenil en disputa por el  territorio con otras bandas del sector; es un contexto marcado por la violencia  y la intimidaci&oacute;n, en el que cunde el miedo y la zozobra entre sus pobladores.  Por otra parte, el liderazgo comunitario representado en la JAC por muchos a&ntilde;os fue  destruido por la acci&oacute;n criminal de los delincuentes; muchos l&iacute;deres fueron  asesinados y otros desterrados del barrio, muchas veces porque estos l&iacute;deres  ten&iacute;an relaciones con la   Administraci&oacute;n municipal o con la iglesia, instituciones  hacia las cuales las bandas sent&iacute;an gran hostilidad y resentimientos.</p>     <p>   Uno de las preocupaciones m&aacute;s importantes de la  comunidad, aparte de la azarosa vida barrial respecto de la seguridad f&iacute;sica,  la tranquilidad y el ejercicio de las libertades, ten&iacute;a que ver con el riesgo  de que ni&ntilde;os y j&oacute;venes engrosaran las filas de las bandas y quedaran atrapados  en la situaci&oacute;n de violencia, motivo por el cual &eacute;stos se convierten desde un  principio en el referente predilecto de trabajo de la Corporaci&oacute;n y en el  centro gravitacional de las acciones de resistencia contra el dominio y control  delincuencial del barrio. </p>     <p>   La iniciativa de crear La Corporaci&oacute;n Activos  Por Nuestro Barrio surgi&oacute; de los l&iacute;deres barriales del sector junto con sus  familiares y algunos vecinos. Tienen una orientaci&oacute;n muy pr&aacute;ctica, en el  sentido de realizar un trabajo recreativo con ni&ntilde;os y adolescentes y con  adultos mayores. Hac&iacute;an regularmente convocatorias en un espacio del sector y  realizaban con los asistentes diferentes actividades, buscando por esta v&iacute;a  mostrarles otros espacios alternativos a la violencia que le permitiera a los  ni&ntilde;os y adolescentes d&oacute;nde proyectarse y participar colectivamente. As&iacute; lo  describe una de sus lideresas fundadoras: </p>     <p>   <i>&quot;Hab&iacute;a  muchos ni&ntilde;os y se vio la necesidad de poner a trabajar en algo a los ni&ntilde;os,  como el barrio viv&iacute;a una situaci&oacute;n de violencia muy fuerte y hab&iacute;a que  entretenerlos en algo, eso se fue creciendo y tuvo mucha acogida en la  comunidad&quot;. </i><sup>10</sup></p>     <p>   Es as&iacute; como el trabajo consist&iacute;a en realizar actividades  culturales los fines de semana, especialmente los s&aacute;bados, por medio de  talleres de pintura, recreaci&oacute;n, teatro, presentaci&oacute;n de pel&iacute;culas, concursos  de canto y de baile y organizaci&oacute;n de torneos deportivos, para lo cual muchas  veces contaron con el apoyo de Ongs como la Corporaci&oacute;n Regi&oacute;n,  de Comfenalco, de Comfama, del Sena y de algunas dependencias de la Administraci&oacute;n  municipal, como la   Secretar&iacute;a de Gobierno, el Inder, la Secretar&iacute;a de Salud y  de Desarrollo Social. Se cont&oacute; tambi&eacute;n con el apoyo de la Red Comunitaria de  la Centro-oriental  (REDCOR), especialmente en la realizaci&oacute;n de talleres de formaci&oacute;n en  liderazgo. En estas actividades, se pon&iacute;a mucho &eacute;nfasis en los valores  relacionados con la convivencia, el respeto al otro, la tolerancia y la  autonom&iacute;a: &quot;empezaron con los ni&ntilde;os, trabajaron los valores porque era  fundamental&quot;. </p>     <p>   En la medida en que profundizaban y ampliaban el trabajo  con la poblaci&oacute;n infantil y joven, lograban involucrar tambi&eacute;n a los adultos y  padres de familia, proyectando de esta manera otro campo de acci&oacute;n comunitaria  como es el trabajo relacionado con la violencia intrafamiliar, que era el otro  escenario y tipo de violencia que los azotaba. Es as&iacute; como de toda esta  experiencia surge &quot;Toldillos de Mambr&uacute;&quot;, que era como denominaban sus  actividades. Con el transcurrir de los a&ntilde;os, &quot;Toldillos de Mambr&uacute;&quot; logra tener  mucha acogida en la comunidad del barrio y se fue expandiendo, incluyendo a m&aacute;s  j&oacute;venes adolescentes, proyect&aacute;ndose luego hacia el trabajo con los adultos  mayores, de lo cual surge la   Corporaci&oacute;n &quot;Anhelos de Vivir&quot;. &quot;Toldillos de Mambr&uacute;&quot; se  convirti&oacute; de esta manera, poco a poco, en un momento y espacio de encuentro, de  congregaci&oacute;n comunitaria, no s&oacute;lo de los ni&ntilde;os y j&oacute;venes que concurr&iacute;an  masivamente a las actividades culturales ya indicadas, sino tambi&eacute;n en general  de los vecinos de la comunidad, convirti&eacute;ndose pr&aacute;cticamente en el &uacute;nico  espacio que les permit&iacute;a socializar sus temores y expectativas frente al  dominio armado de la banda juvenil del sector y los alentaba a continuar con el  trabajo que se ven&iacute;a realizando.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   A pesar de que la Corporaci&oacute;n no institucionaliz&oacute; un acto p&uacute;blico  emblem&aacute;tico de su presencia y reconocimiento en el barrio, &quot;durante ocho a&ntilde;os,  celebraban cada a&ntilde;o la navidad comunitaria, el d&iacute;a de la familia, el d&iacute;a del  ni&ntilde;o, las noches de luna&quot;, todo esto en la cancha Policarpa Salavarieta del  sector, convirti&eacute;ndose en la  oportunidad  para profundizar la vida vecinal entre los moradores, generar confianza,  dialogar respecto de la situaci&oacute;n de violencia y, en general, fortalecer el  sentido de pertenencia comunitaria. &quot;La gente participaba mucho, faroles  comunitarios, toda la familia participaba, todas las navidades, el d&iacute;a del ni&ntilde;o  igual. El club vacacional, tambi&eacute;n, que el canelazo, que esto, que lo otro&quot;. </p>     <p>   De este modo, la experiencia cultural y l&uacute;dica realizada  por los l&iacute;deres de la   Corporaci&oacute;n, se convirti&oacute; pr&aacute;cticamente en la &uacute;nica expresi&oacute;n  de resistencia contra la dominaci&oacute;n y el control criminal que ejerc&iacute;a la banda  juvenil del sector sobre la comunidad. Se trataba de construir un campo de interacci&oacute;n  social comunitaria, a partir del juego, la l&uacute;dica, el baile y el teatro, que  contrarrestara la intimidaci&oacute;n y al mismo tiempo la fuerza de atracci&oacute;n de la  vida delincuencial sobre los j&oacute;venes y los ni&ntilde;os. Esto marcar&iacute;a desde su  creaci&oacute;n la l&oacute;gica y el tipo de acciones de resistencia de la comunidad y de  los l&iacute;deres frente al control y dominio de la banda de delincuentes. Es as&iacute;  c&oacute;mo el trabajo l&uacute;dico estuvo orientado a sustraer a los ni&ntilde;os y j&oacute;venes de la  vida de las bandas, pero sin meterse para nada con la acci&oacute;n realizada por  ellas. No pelean con las bandas ni confrontan ni dialogan con su jefes, sino  que intentan realizar un trabajo mas callado, sutil, discreto; no de  confrontaci&oacute;n con quienes los dominan, sino de invitaci&oacute;n alternativa a la comunidad,  de sustracci&oacute;n de los ni&ntilde;os y adolescentes de la influencia de las bandas y la  delincuencia. El relato que tienen sobre la importancia de su trabajo con los  ni&ntilde;os, es que &quot;hay que trabajar con valores desde muy peque&ntilde;os y hay que  mostrarles a los muchachos otras alternativas diferentes&quot;. No es algo inocente  como se pudiera pensar a primera vista, es algo con sentido, intencionado, que  intenta dialogar a su manera con la situaci&oacute;n de violencia y de confrontaci&oacute;n  armada.</p>     <p>En  la comuna 13 es quiz&aacute;s donde m&aacute;s han proliferado estrategias de resistencia  civil no armadas del tipo y modalidades aqu&iacute; descritas, aunque mezcadas en algunos  casos con manifestaciones de confrontaci&oacute;n. Entre muchas otras, destaca, por  ejemplo, las realizadas por la Corporaci&oacute;n   Juvenil Sal y Luz. La Fiesta por la Vida, por ejemplo,  es una actividad que se conmemora anualmente,  desde 1999, motivada por el asesinato de uno de los fundadores de la Corporaci&oacute;n. Tiene  como objetivo rescatar el verdadero valor de la vida, &quot;es decirle a los  violentos no m&aacute;s muertes&quot;, en palabras de uno de sus l&iacute;deres:</p>     <p> <i>&quot;(en la fiesta por la vida)  sacamos muchas actividades, eso ha sido algo importante que se convierte en un  evento de comuna.  Este a&ntilde;o se hicieron  varias cosas, se mostr&oacute; la vida desde lo ambiental, se capacitaron en temas en  una semana, trabajamos el medio ambiente, tema de derechos sexuales y  reproductivos, fue una semana, se trabaja la recreaci&oacute;n, el teatro, la  fotograf&iacute;a, la cultura y el &uacute;ltimo d&iacute;a se hace un gran evento de cierre&quot;.</i><sup>11</sup></p>     <p>Adem&aacute;s  de este evento p&uacute;blico reconocido en la Comuna 13, se han gestado diversas alternativas  civiles con las que hacen presencia en barrios a los cuales normalmente no  llegan otras organizaciones e instituciones de la ciudad. Entre estas,  propiciar espacios de encuentro, socializaci&oacute;n, organizaci&oacute;n y creaci&oacute;n  juvenil. Propuesta que se materializa con la creaci&oacute;n de la Red de organizaciones  juveniles &quot;Uniendo Sue&ntilde;os&quot;, los video-conciertos en las diferentes zonas de la  comuna, la propuesta  de formaci&oacute;n de j&oacute;venes  en procesos de organizaci&oacute;n y participaci&oacute;n escolar, como es el caso de la UCE 13 -Uni&oacute;n de Consejos  Estudiantiles de la Comuna  13-. </p>     <p>Otras  acciones colectivas de resistencia de  car&aacute;cter m&aacute;s directo frente al conflicto armado son: la socializaci&oacute;n con  j&oacute;venes de distintos proyectos de vida alrededor de la cultura, la objeci&oacute;n de  conciencia y las actividades art&iacute;sticas, los encuentros deportivos semestrales  descentralizados (va en la 4ta versi&oacute;n). &quot;La idea es crear espacios de  socializaci&oacute;n que rompan el sentido de competitividad e integren valores  solidarios y de convivencia, por eso las reglas del juego son el respeto, la  solidaridad de la barra, la convivencia, no se gana por goles sino por cumplir  los anteriores criterios&quot;<sup>12</sup>.  Tambi&eacute;n realizan las caminatas nocturnas tratando de vencer el estigma de que  en la noche no se puede caminar en la 13, lo cual les permite propiciar el  reonocimiento de la comuna y sus sectores.   Y por &uacute;ltimo, realizan la iniciativa Sue&ntilde;os de Esquina, en la que se  organizan peque&ntilde;os eventos art&iacute;sticos, culturales, juveniles, de car&aacute;cter  rotativo, en las esquinas representativas de los barrios en donde se socializan  experiencias y se incentiva la participaci&oacute;n y creaci&oacute;n juvenil, evento  significativamente transformador en la memoria barrial por la tradici&oacute;n de  dolor y muerte que han representado las esquinas de los barrios populares de la  ciudad durante los distintos periodos de violencia desde las bandas del  narcotr&aacute;fico hasta hoy.</p>     <p>Las  personas que integran la   Corporaci&oacute;n Sal y Luz plantean que  su resistencia civil no armada no es directa,  pero &quot;es a trav&eacute;s de las actividades que realizamos que le anunciamos a los  violentos que no estamos con su proyecto&quot;, el discurso de resistencia frente a  la guerra, pero tambi&eacute;n de participaci&oacute;n ciudadana, se difunde mediante las  visitas a los colegios, los  conciertos y  los medios de comunicaci&oacute;n de la comuna con los peri&oacute;dicos de difusi&oacute;n local  Cont&aacute; Cont&aacute;, Siglo XXI, Signos desde la 13 y de la televisi&oacute;n comunitaria.</p>     <p>Adem&aacute;s  de las actividades antes mencionadas, Sal y Luz tiene una postura integral de  todos los barrios de la comuna, lo que le ha permitido insertarse en procesos  de planeaci&oacute;n de su desarrollo, destacando el nuevo papel de los y las j&oacute;venes  en el desarrollo de sus propias propuestas de comuna y ciudad. </p>     <p> <i>&quot;Despu&eacute;s del conflicto la  comuna dio un cambio muy importante de participaci&oacute;n, nace como la necesidad de  articulaci&oacute;n, de espacios en donde se re&uacute;nan fuerzas y empezar a planear, ah&iacute;  se empieza a pensar en el plan de desarrollo de la 13. Se empez&oacute; con reuniones  de organizaciones, Corapaz, Realizadores y Sal y Luz lideraron el proceso. En  el 2003 se sientan las tres organizaciones y se piensan el proceso de  articulaci&oacute;n comunitaria y en el 2004 se inicia el proyecto del Plan de Desarrollo. </i><br />      <i>El conflicto ha seguido, no  se han solucionado los problemas y la guerra sigue pero de todas maneras ese  periodo permiti&oacute; reaccionar y gestar cambios.</i><br />      <i>El mismo trabajo que hacen  las organizaciones en la 13 hacen parte de esa resistencia, aunque no es  directa al conflicto estamos haciendo una acci&oacute;n para hacerle ver a la ciudad  que la Comuna  13 no es como la est&aacute;n pintando&quot;.</i><sup>13</sup></p>     <p><b>LA  VOZ Y LA ESPADA</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Al  lado del tipo y estrategias de resistencia civil no armadas, simuladas,  soterradas y sustractoras, tambi&eacute;n encontramos en las comunas 8, 9 y 13, aunque  menos frecuentes, experiencias y estrategias m&aacute;s abiertas, directas,  confrontacionales o mediadoras contra los actores armados por parte de las  comunidades barriales. Es la experiencia desarrollada, por ejemplo, por la Junta de Acci&oacute;n Comunal  (JAC) del Barrio Villatina de la   Comuna 8, un sector de amplia trayectoria comunitaria, que ha  enfrentado m&uacute;ltiples adversidades desde la ocupaci&oacute;n y construcci&oacute;n del  territorio a mediados de los a&ntilde;os 80s hasta la coyuntura m&aacute;s reciente de  presencia y disputa entre actores armados por ejercer dominio en su sector.  Entre algunas de sus acciones de resistencia destaca la realizada en 2005, la  cual tuvo un car&aacute;cter expl&iacute;cito y abierto en contra de los actores armados que  quer&iacute;an extorsionarlos, a pesar de los riesgos que ella implic&oacute; para la  seguridad de sus l&iacute;deres y moradores. </p>     <p>Ese  a&ntilde;o un grupo armado quiso extorsionar a la comunidad por medio del acostumbrado  m&eacute;todo del cobro de vacunas. Frente a ello se prendieron las alarmas y se  convoc&oacute; de inmediato a la comunidad a trav&eacute;s de un bolet&iacute;n, donde se invitaba a  una asamblea comunitaria en la que se iba a discutir lo que estaba pasando. Ese  d&iacute;a participaron 450 personas de la comunidad, pero tambi&eacute;n infiltrados de los  grupos armados. As&iacute; lo relata uno de los promotores de la acci&oacute;n: </p>     <p> <i>&quot;En el a&ntilde;o 2005, siendo  presidente de la Junta  de Acci&oacute;n Comunal otro sector armado iba a vacunar el barrio, entonces los  comerciantes me empezaron a contar de lo de las vacunas, yo ten&iacute;a mucha presi&oacute;n  de la comunidad, de la familia&hellip; entonces saqu&eacute; un bolet&iacute;n invitando a una  asamblea comunitaria, lo empec&eacute; a repartir para hablar de lo que estaba pasando  en el barrio&hellip; el d&iacute;a de la asamblea lleg&oacute; mucha gente, el total de personas que  participaron fue de 450. (&hellip;) empec&eacute; a indagar y dentro de la asamblea hab&iacute;an  personas de los grupos armados&hellip; yo pregunt&eacute; &iquest;la comunidad se va a dejar vacunar  o va a hacer resistencia frente a esto?&quot;.</i><sup>14</sup></p>     <p>En  la asamblea se acord&oacute; recoger unas firmas y finalmente se redact&oacute; un memorial  donde se recogieron 3800 firmas de las personas de la comunidad, estas firmas  las depositaron en la oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos, en la Personer&iacute;a Municipal,  en la Secretaria  de Gobierno, en la   Secretar&iacute;a de Desarrollo Social y en el Comando de la polic&iacute;a  Metropolitana, lo cual equival&iacute;a a una denuncia p&uacute;blica inteligentemente  dirigida de manera central a las instancias gubernamentales responsables de  velar por el cumplimiento de los acuerdos establecidos por el grupo armado  (AUC) tras la desmovilizaci&oacute;n de sus efectivos en 2003. Los grupos armados y  las instancias gubernamentales no se esperaban una respuesta tan contundente de  la comunidad y una acci&oacute;n tan directa frente a la extorsi&oacute;n procedente de los  primeros. </p>     <p>El  memorial declaraba abiertamente, que &quot;la comunidad del barrio Villatina, no  estaba dispuesta a dejarse vacunar, a pagar una deuda que no ten&iacute;a, y no le  iban a dar importancia a personas que estaban suplantando a la autoridad, la  &uacute;nica autoridad a la cual se acog&iacute;an y respetaban era la que figuraba en la  constituci&oacute;n pol&iacute;tica de Colombia, la que est&aacute; legalmente reconocida&quot;. Puede  notarse c&oacute;mo el discurso esgrimido por la comunidad en dicho memorial no es  un&iacute;voco. Est&aacute; cargado de sentidos. Traduce tanto el rechazo abierto contra la  agresi&oacute;n de los actores armados, como el contexto de oportunidad en que se  produce. Es claro que el desaf&iacute;o abierto proclamado por la comunidad, juega a  su favor, por un lado, con la expectativa de reconocimiento por parte de los  agresores, de la legalidad estatal y de las autoridades instituidas, y por otro  lado, con la expectativa del deber de intervenci&oacute;n de dichas autoridades en  virtud no s&oacute;lo de su obligaci&oacute;n constitucional sino de representar directa o  indirectamente la contraparte de lo establecido legalmente en los acuerdos de  desmovilizaci&oacute;n<sup>15</sup>. Pese a que, a partir de  ese momento, los integrantes de la   JAC empezaron a ser amenazados e intimidados y tuvieron que  acudir a instancias de Derechos Humanos para demandar protecci&oacute;n por sus vidas,  esta acci&oacute;n de resistencia arroj&oacute; sus frutos ya que se evit&oacute; que los grupos  armados siguieran coaccionando para cobrar vacunas. Adicionalmente, la acci&oacute;n  de denuncias ante instancias internacionales reforz&oacute; un mayor control de las  acciones de los grupos armados que estaban en el proceso de reinserci&oacute;n. </p>     <p>La  redacci&oacute;n del memorial y el respaldo masivo que la comunidad le dio con su  firma, se constituy&oacute; a la postre en una de las acciones colectivas de  resistencia m&aacute;s directas realizadas por la comunidad de Villatina en rechazo a  la intimidaci&oacute;n y a la presi&oacute;n que quisieron ejercer los grupos armados en este  sector. La valent&iacute;a y el inter&eacute;s de concientizar a las personas del sector por  parte de algunos l&iacute;deres, permitieron que de una manera colectiva las personas  rechazaran y denunciaran la extorsi&oacute;n y regularan las acciones delictivas de  los reinsertados.</p>     <p>Aunque  la anterior acci&oacute;n de resistencia ha sido una de las m&aacute;s significativas en  referencia al conflicto armado, la   JAC tambi&eacute;n acostumbra realizar otras, como la fiesta del  abuelo en el mes de noviembre, en la que participan en promedio 260 abuelos y  abuelas del barrio, donde se integran y realizan actividades culturales, m&uacute;sicales  yl&uacute;dicas, entre otras. En Navidad se realiza la Navidad Comunitaria,  se integra a todos los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as del barrio y se les da un peque&ntilde;o regalo  que es gestionado con las mismas organizaciones, parroquias y comerciantes del  sector.</p>     <p>   Una experiencia distinta de resistencia es la  desarrollada por la Corporaci&oacute;n Pro-Desarrollo Social y Cultural del  barrio Caunces de Oriente de la comuna 9. Aunque guarda muchas similitudes con  la anterior, por el hecho de ser p&uacute;blica, abierta y directa, se diferencia de  ella porque no es confrontacional ni de denuncia sino de mediaci&oacute;n frente a los  actores armados. </p>     <p>   La   Corporaci&oacute;n Pro-Desarrollo Social y Cultural surgi&oacute; de  la mano de la JAC  a finales de los 80s, por el inter&eacute;s de la Junta de atender la necesidad de dotar al barrio  de antena parab&oacute;lica, muy de moda para la &eacute;poca en los barrios populares de  Medell&iacute;n para acceder a la televisi&oacute;n por cable a bajos costos. Hasta que  irrumpieron las bandas delincuenciales en el barrio y la confrontaci&oacute;n entre  ellas se agudiz&oacute;, la   Corporaci&oacute;n entra a jugar un papel fundamental en t&eacute;rminos de  resistencia frente a los actores armados y la confrontaci&oacute;n violenta que  protagonizan. Se trata de un contexto marcado por la confrontaci&oacute;n persistente  entre bandas juveniles delincuenciales, que ejercen soberan&iacute;as transitorias  sobre territorios delimitados del barrio (&quot;arriba&quot; y &quot;abajo&quot;). M&aacute;s tarde, con  la irrupci&oacute;n durante los primeros a&ntilde;os de la d&eacute;cada del 2000 de las AUC al  sector, estas bandas son cooptadas por los bloques paramilitares, de forma tal  que la banda de los &quot;de arriba&quot; adopta la divisa del BM y la de los &quot;de abajo&quot;  la divisa del BCN. </p>     <p>   La comunidad experiment&oacute; por este tiempo situaciones  colectivas de miedo, zozobra y desamparo, haciendo que muchos de sus habitantes  permanecieran encerrados en sus casas, sin posibilidades de frecuentar los lugares  tradicionales de la vida barrial, ni de participar en eventos y actividades  de  encuentro comunitario, pues eran  objeto de intimidaci&oacute;n y de control   riguroso por los actores armados dominantes. &quot;Hace 6-7 a&ntilde;os a la gente  le daba miedo salir a la calle, por ejemplo, en la parroquia cuando hac&iacute;an el  evento de la semana patronal, una miniteca, viejoteca, iban 3 o 4 personas, los  organizadores&quot;. Muchos no pudieron seguir soportando la azarosa situaci&oacute;n del  barrio y se vieron obligados a abandonar sus viviendas, colocados en  situaciones de desplazamiento forzado o de destierro por los bandos armados  enfrentados.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   En medio de esta grave situaci&oacute;n de confrontaci&oacute;n y  violencia, con la JAC  pr&aacute;cticamente desaparecida del escenario y una comunidad intimidada y presa del  miedo, la Corporaci&oacute;n  desarrolla algunas iniciativas muy valiosas tendientes a convocar y vitalizar  el encuentro comunitario, estimular la superaci&oacute;n de la situaci&oacute;n de miedo  colectivo e impedir que los j&oacute;venes sean reclutados o victimizados por los  actores armados. Para ello, persiste en la realizaci&oacute;n de las actividades  culturales vinculadas con la parab&oacute;lica y el canal comunitario. Sin embargo, lo  m&aacute;s destacado de esta experiencia de la Corporaci&oacute;n en t&eacute;rminos de resistencia directa  han sido los diferentes ensayos de mediaci&oacute;n entre la comunidad y los actores  armados y de &eacute;stos entre s&iacute;, efectuados por su l&iacute;der, con el acompa&ntilde;amiento del  p&aacute;rroco y de lideres comunales, todo con el prop&oacute;sito de acercar a los jefes de  las bandas de los &quot;de abajo&quot; con los &quot;de arriba&quot; y establecer acuerdos entre  &eacute;stos que pusieran t&eacute;rmino al conflicto y suspendieran la hostilizaci&oacute;n a la  comunidad. </p>     <p>   Algunas de estas acciones de mediaci&oacute;n y de paz se  realizaron por iniciativa de uno de los bandos en conflicto.</p>     <p>   <i> &quot;Como los de arriba eran m&aacute;s poquitos  comenzaron a verse m&aacute;s diezmados, adem&aacute;s porque pon&iacute;an m&aacute;s muertos, entonces  lleg&oacute; un momento en el que el jefe de arriba dijo que hab&iacute;a que hacer la paz,  entonces cit&oacute; al sacerdote de la comunidad, al presidente de la acci&oacute;n comunal  y a mi persona, y dijo que buscaran con quienes m&aacute;s la realizaban,  pero quer&iacute;an que se acabara (la violencia),  entonces &eacute;stos empezaron de razoneros&hellip;As&iacute; fueron donde los de abajo y les  dijeron que quer&iacute;an la paz. No se pod&iacute;a pasar para abajo o para arriba, entre  sectores.  Se empezaron los  acercamientos, vino el arzobispo, un sacerdote muy preparado en el tema de la  guerra y la paz. Los de abajo dec&iacute;an que el conflicto se solucionaba f&aacute;cil:  matando al jefe de arriba y listo&quot;.</i><sup>16</sup></p>     <p>   En otra oportunidad, antes de la desmovilizaci&oacute;n del BCN,  realizaron tambi&eacute;n un proceso de mediaci&oacute;n, esta vez motivados por la  preocupante situaci&oacute;n de violencia y miedo en que se encontraba la comunidad,  especialmente los j&oacute;venes, siendo &eacute;sta quiz&aacute;s la que m&aacute;s resultados directos y  positivos arroj&oacute;.</p>     <p>   <i> &quot;La acci&oacute;n de mediaci&oacute;n se dio cuando el jefe  de los de arriba habl&oacute; de paz con el sacerdote, pero &eacute;ste dijo que no pod&iacute;a  solo y ah&iacute; fue cuando se reuni&oacute;  con el  presidente de la acci&oacute;n comunal, una religiosa y el presidente de la Corporaci&oacute;n y fueron a  hablar con los de abajo y les dijeron que frenaran la forma de balacera  indiscriminada, afectando a gente que no ten&iacute;a nada que ver, que los j&oacute;venes no  todos eran malos y no todos estaban con ellos. En eso consisti&oacute;, en empezar a frenar  esa parte. Los de abajo se comprometieron a que eso no iba a volver a suceder.  Estos continuaron con las acciones violentas, pero atacando s&oacute;lo a las personas  del conflicto, iban y buscan a los del conflicto&quot;.</i><sup>17</sup></p>     <p>   M&aacute;s que confrontar con los actores armados, se trataba de  mediar, por lo menos para sacar a la comunidad de la confrontaci&oacute;n entre los  bandos armados. </p>     <p>   <i>&quot;Fue  m&aacute;s bien un esfuerzo para sacar a la poblaci&oacute;n civil del conflicto, para que la  gente estuviera m&aacute;s tranquila. Esto fue como en el 2002-2003, antes de la  desmovilizaci&oacute;n; cuando hubo lo de la desmovilizaci&oacute;n ya el conflicto se hab&iacute;a  aplacado un poco&quot;.</i><sup>18</sup></p>     <p>   Una de las caracter&iacute;sticas y debilidades de esta  experiencia de resistencia civil no armada es que se desarroll&oacute; por iniciativa  personal de unos cuantos l&iacute;deres comunitarios y el p&aacute;rroco de la iglesia. Sin  embargo, se trata de unos l&iacute;deres con amplio reconocimiento y respaldo de la  comunidad, que debido al miedo y la zozobra que invade a los moradores de  Caunce de Oriente, le brindan un apoyo pasivo a su actuaci&oacute;n, a la manera del  Uno de Zizek en los campos de concentraci&oacute;n nazi, &quot;que ocupa un lugar  construido (presupuesto) por los otros&quot;<sup>19</sup>. </p>     <p>Entre  las muy contadas experiencias de resistencia civil no armada de car&aacute;cter  confrontacional, p&uacute;blica y directa en la comuna 13, destaca la realizada por la Asociaci&oacute;n de Mujeres  de la Independencia  (AMI). Se trata de una experiencia singular que conjuga tres aspectos  centrales: uno, el de ser protagonizada por mujeres; dos, que se origina en el  campo de la resistencia contra la pobreza y la exclusi&oacute;n social; y tres, que se  convierte en uno de los referentes emblem&aacute;ticos de la resistencia contra el  dominio de los actores armados sin renunciar a las motivaciones y actividades  que le dieron origen. </p>     <p>La Asociaci&oacute;n  surge a ra&iacute;z de la realizaci&oacute;n del Programa de Mejoramiento de Barrios  Subnormales de Medell&iacute;n &ndash;PRIMED-<a href="#11" name="s11">(11)</a>,  cuya ejecuci&oacute;n contemplaba la participaci&oacute;n comunitaria en la programaci&oacute;n de  lo qu&eacute; se iba a hacer para mejorar la infraestructura barrial de la comuna 13  teniendo en cuenta las propuestas que tuvieran los mismos pobladores y  pobladoras. Ese primer espacio convocante condujo a la conformaci&oacute;n  de AMI, integrada inicialmente por treinta  socias a las que se han unido doce mujeres m&aacute;s, motivadas en ese momento por un  ahorro programado como una alternativa a la exclusi&oacute;n econ&oacute;mica, reunidas en  una casa anteriormente en alquiler que hoy es de su propiedad.  De esa primera motivaci&oacute;n surgi&oacute; la idea del  Bazar Solidario, realizado con aportes voluntarios de distintas organizaciones  de la Comuna  13 que aportan ropa, juguetes, comida, para gestionar recursos dedicados al  auto-sostenimiento de la   Asociaci&oacute;n. Este proceso organizativo ha derivado en la  construcci&oacute;n colectiva de procesos auto-sostenibles que han permitido mejorar  la calidad de vida de las mujeres cabeza de familia que integran la Asociaci&oacute;n, a trav&eacute;s de  las capacitaciones en el manejo de maquinas, computadores y la formaci&oacute;n  artesanal con los talleres de manualidades, actividades que hoy tienen todos  los visos de convertirse en una micro empresa altamente creativa y sostenible.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Con  la intensificaci&oacute;n de la guerra en el a&ntilde;o 2002 tuvieron una coyuntura de  persecuci&oacute;n, intimidaci&oacute;n  y soledad  debido al desplazamiento intra-urbano que vivieron la mayor&iacute;a de sus socias,  frente a lo cual vinieron amenazas para el proceso organizativo. Tal situaci&oacute;n  fue le&iacute;da por AMI h&aacute;bilmente como retos, afrontados con el acompa&ntilde;amiento de  distintas organizaciones no gubernamentales locales, nacionales, e incluso,  internacionales. Es en ese a&ntilde;o cuando realizan la Marcha de Solidaridad por la Vida, que se convierte en la  experiencia de resistencia civil no armada m&aacute;s visible y directa en la comuna  13 ante la opini&oacute;n p&uacute;blica nacional, contra la guerra. Esta acci&oacute;n estuvo secundada  por Mujeres de Negro y Ruta Pac&iacute;fica de las Mujeres, dos de las organizaciones  de mujeres m&aacute;s directamente comprometidas a nivel nacional contra la guerra y  la victimizaci&oacute;n de las mujeres por los actores armados.</p>     <p> <i>&quot;Desfilamos por todos los  morros, hab&iacute;amos m&aacute;s de 2000 mujeres. La iniciativa fue de las mujeres por que  no quer&iacute;amos tanta violencia, se hicieron murales muy bonitos. La intenci&oacute;n era  decir que las mujeres est&aacute;bamos presentes y nos solidariz&aacute;bamos con lo que  hab&iacute;a pasado. Las mujeres presentes nos solidarizamos con la 13, con tantos  atropellos, violaci&oacute;n a los derechos humanos&quot;.</i><sup>20</sup></p>     <p>A  partir de se momento se produce, en parte, lo que Scott llama la ruptura del  <i>cordon sanitaire</i> entre el discurso  oculto y el discurso p&uacute;blico de la resistencia<sup>21</sup>.  Desde entonces desarrollan una labor intensa y abierta de denuncia sobre la  situaci&oacute;n de violaciones a los derechos humanos y el control territorial  armado, buscando visibilizar todo lo que estaba pasando en la comuna frente a  las violaciones a los derechos humanos de la poblaci&oacute;n civil en medio del  conflicto.  Buscando fortalecerse en ese  intento, comenzaron a formarse en los mecanismos legales de defensa de los  derechos fundamentales, participaron en seminarios nacionales e  internacionales, asistieron y realizaron talleres de crecimiento personal,  superaci&oacute;n para v&iacute;ctimas del conflicto armado, a partir de lo cual han actuado  como mujeres repetidoras de un conocimiento ante las v&iacute;ctimas de sus  comunidades barriales. &quot;Celebramos el 8 de marzo, d&iacute;a de la mujer, reunimos  mujeres y pasamos pel&iacute;culas, hablamos de lo que sienten y lo que tienen que  decir de AMI. Todas dicen que AMI fue su liberaci&oacute;n&quot;<sup>22</sup>. De  all&iacute; surgieron proyectos alternativos a la guerra para los ni&ntilde;os, las ni&ntilde;as y  j&oacute;venes que hacen parte de la red de parentesco de AMI, adem&aacute;s de otras  acciones de resistencia civil no armada, como es el caso de la &quot;Escucha  Comunitaria&quot; y los Semilleros de J&oacute;venes, ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con Proyectos  Alternativos a la Guerra: </p>     <p> <i>&quot;Con la capacitaci&oacute;n que nos  dan las psic&oacute;logas aprendemos a escuchar a las personas y nosotras las ayudamos  desde lo que podemos. Todas cuentan y lloran   y se desahogan, se les brinda apoyo y si es necesario buscamos a donde  les den orientaci&oacute;n y asesor&iacute;a&quot;.</i><sup>23</sup></p>     <p> <i>&quot;La actividad de la escucha  comunitaria todav&iacute;a la realizamos, mas poquito pero sigue, mas que todo en  grupo, porque la gente le gusta que las escuchemos todas en los talleres,  comparten con sus compa&ntilde;eras. Nosotras nos formamos para poder hacer esto con  Vamos Mujer, con ENDA y Mujeres que Crean. Los talleres en la tarde son un  pretexto para el encuentro y para la escucha comunitaria&quot;.</i><sup>24</sup></p>     <p>Formadas  en la defensa de los derechos humanos, su experiencia es de confrontaci&oacute;n a  todos los actores armados, visibilizando la situaci&oacute;n ante organizaciones no gubernamentales  locales, nacionales e internacionales. Es as&iacute; como se autodefinen, </p>     <p> <i>&quot;Somos civiles, neutrales y  estamos contra la guerra. </i></p>     <p>      <i>Somos experiencia de  resistencia civil porque estamos formando a las mujeres para mejorar su calidad  de vida y la de sus familias y a los ni&ntilde;os para mostrarles otro futuro  diferente a la guerra. </i></p>     <p>   <i>La apuesta de resistencia  civil se hace permanentemente a trav&eacute;s de la formaci&oacute;n en derechos humanos y  capacitaciones diversas, y con acciones puntuales como la marcha de solidaridad  por la vida convocando otras organizaciones amigas como la Ruta Pac&iacute;fica y  visibilizando la situaci&oacute;n de la   Comuna 13, es por esto que para los actores armados en  algunos momentos la presencia de AMI fue molesta&quot;.</i><sup>25</sup></p> </font>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>CONCLUSIONES</b></font></p> <font size="2" face="Verdana">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las  experiencias de resistencia civil no armadas que aqu&iacute; se han presentado, nos  muestran que en las comunas populares de Medell&iacute;n la ciudadan&iacute;a no ha sido  v&iacute;ctima pasiva ni ha estado impotente frente a los poderes autoritarios que los  actores armados ejercen en sus territorios. Muchas de estas experiencias han  sido posibles de realizar gracias al acumulado social logrado por las  comunidades como producto de trayectorias de luchas y resistencias anteriores  por el derecho a la ciudad. A pesar de los riesgos que la presencia de los actores  armados representa contra la seguridad de sus vidas y la permanencia en el  territorio, &eacute;stas logran articular m&uacute;ltiples formas de resistencia contra el  domio de los mismos, por la defensa de sus derechos, de su autonom&iacute;a y el fortalecimiento  de la vida comunitaria. Estas formas de resistencia abarcan un espectro  bastante amplio y diverso de matices en sus estrategias de acci&oacute;n, que van  desde forma sutiles, calladas, invisibles o simuladas, hasta formas m&aacute;s  abiertas de confrontaci&oacute;n o mediaci&oacute;n. </p>     <p>As&iacute;  mismo, estas mismas experiencias de resistencia civil no armadas, nos muestran  c&oacute;mo la acci&oacute;n pol&iacute;tica comunitaria se realiza por m&eacute;todos, v&iacute;as y estrategias  no convencionales, no a trav&eacute;s de la confrontaci&oacute;n abierta, ni a trav&eacute;s de los  discursos, declamaciones y rituales propios de la acci&oacute;n pol&iacute;tica; no a trav&eacute;s  de la acci&oacute;n dram&aacute;tica, abierta y desafiante, ni a trav&eacute;s de los grandes  acontecimientos, esos que &quot;hacen historia&quot;, &eacute;picos, sino a trav&eacute;s de acciones y  estrategias que est&aacute;n m&aacute;s directamente relacionadas con la gente, con su vida  cotidiana, con el juego, con la l&uacute;dica, con el deporte, con la fiesta, que  muchas veces se realizan de manera simulada, discreta o tras el &quot;disfraz&quot;  cultural.</p>     <p>Muchos  te&oacute;ricos y acad&eacute;micos, guiados casi siempre por marcos anal&igrave;ticos  euronorc&eacute;ntricos o convencionales, centrados m&aacute;s en los grandes movimientos  sociales que pretenden realizar cambios estructurales en la sociedad, que se  movilizan masivamente con discursos desafiantes de oposici&oacute;n y rechazo directo  al poder hegem&oacute;nico, han desconocido la importancia y el valor de este tipo de  procesos de car&aacute;cter &quot;micro&quot;, cotidianos, moleculares, realizados por las comunidades  barriales. El conocimiento de estas experiencias de resistencia civil no  armadas en las comunas 8, 9 y 13, por el contrario, nos muestran c&oacute;mo los  procesos sociales y pol&iacute;ticos locales, sectoriales, barriales, de base  comunitaria, desarrollados por lo general en las urbes de las grandes ciudades  latinoamericanas como Medell&iacute;n, por ejemplo,   han generado otras din&aacute;micas de construcci&oacute;n de sociedad y de ejercicio  de la pol&iacute;tica, de resignificaci&oacute;n de pr&aacute;cticas y de referentes simb&oacute;licos,  cuya comprensi&oacute;n y valoraci&oacute;n requiere que los te&oacute;ricos y analistas abandonen o  resignifiquen sus enfoques y perspectivas convencionales acerca de las  din&aacute;micas sociales contempor&aacute;neas en Am&eacute;rica Latina. </p>     <p>Bien  lo ha observado Ra&uacute;l Zibechi: &quot;Estoy firmemente convencido, como sugiere James  Scott, de que los de abajo tienen proyectos estrat&eacute;gicos que no formulan de  modo expl&iacute;cito, o por lo menos no lo hacen en los c&oacute;digos y modos practicados  por la sociedad hegem&oacute;nica.  Detectar  estos proyectos supone b&aacute;sicamente combinar una mirada de larga duraci&oacute;n, con  &eacute;nfasis en los procesos subterr&aacute;neos, en las formas de resistencia de escasa  visibilidad pero que anticipan el mundo nuevo que los de abajo entretejen en la  penumbra de su cotidianidad. Esto requiere una mirada capaz de posarse en las  peque&ntilde;as acciones, con la misma rigurosidad y el inter&eacute;s que exigen las acciones  m&aacute;s visibles, aquellas que suelen 'hacer historia'&quot;<sup>26</sup>. Las  experiencias aqu&iacute; descritas, como muchas otras a&uacute;n por estudiar, requieren ser  comprendidas y valoradas desde perspectivas renovadoras y creativas, que sin  sacrificar las miradas macro o teatralizadas, hagan posible develar la inmensa  riqueza y potencial transformador que ellas encierran en su aparente  simplicidad, discreci&oacute;n y cotidianidad. </p>     <p>Muchas  de estas experiencias estudiadas han tenido como estrategia la recuperaci&oacute;n de  los espacios p&uacute;blicos comunitarios vedados por el conflicto y cooptados por los  actores armados, quienes se apropiaron de estos como una forma de control y  negaci&oacute;n de lo com&uacute;n.  Por esto, muchas  de las experiencias de resistencia civil no armadas en Medell&iacute;n se centraron en  desplazarse y apropiarse nuevamente de estos espacios, llen&aacute;ndolos de alegr&iacute;a y  realizando actividades l&uacute;dicas, deportivas, culturales y art&iacute;sticas que  simb&oacute;licamente son un desaf&iacute;o de la vida a los poderes hegem&oacute;nicos del terror y  la muerte. Por lo general, todas las estrategias de acci&oacute;n desplegadas van  dirigidas a volcar a la comunidad a la apropiaci&oacute;n de dichos espacios o a a  creaci&oacute;n de otros nuevos, lo que les ha permitido romper fronteras y establecer  puentes de di&aacute;logo y convivencia comunitarios. Estas acciones se hacen cada vez  m&aacute;s fuertes y contundentes cuando, por ejemplo, como en algunas experiencias de  las tres comunas, dichos espacios son tomados en la noche, lo que implica un  doble desaf&iacute;o, ya que simb&oacute;licamente la noche en estos espacios ha tenido una  connotaci&oacute;n de peligro y de muerte. Por lo tanto, realizar actividades  nocturnas con la comunidad ha permitido recuperar confianzas y tejer lazos de  solidaridad y de valor civil entre las personas de la comunidad.</p>     <p>En  este sentido, cabe destacar la importancia central que tuvieron y tienen las  experiencias de resistencia civil no armadas centradas en el &aacute;mbito cultural,  no s&oacute;lo por el mayor peso relativo de las mismas frente a las de otro tipo,  sino especialmente por las lecturas e interpretaciones que su ocurrencia  suscita. En efecto, podemos decir que uno de los rasgos m&aacute;s sobresalientes  presentado por estas expriencias, consisti&oacute; en mostrar la manera c&oacute;mo las  comunidades barriales de estas tres comunas, a partir de sus experiencias de  resistencia civil no armada, han logrado <i> resignificar</i> lo cultural en un sentido pol&iacute;tico y lo pol&iacute;tico en un sentido  cultural. Parece un juego de palabras, pero es much&iacute;simo m&aacute;s que eso.  Estas experiencias muestran c&oacute;mo las  convocatorias culturales, art&iacute;sticas, deportivas, l&uacute;dicas y musicales, se  convirtieron para las comunidades pr&aacute;cticamente en <i>la &uacute;nica manera de estar juntos, de afirmar un espacio colectivo, </i>com&uacute;n,  de encuentro, de reconocimiento mutuo, como miembros y part&iacute;cipes de un  nosotros. No es solo, pues, que a trav&eacute;s de la m&uacute;sica, el arte o cualquier otra  expresi&oacute;n cultural, se expresara inconformidad, rechazo o malestar colectivo a  la situaci&oacute;n de violencia o al dominio de cualquiera de los actores armados; es  el hecho mismo de que la comunidad se congregara como comunidad al rededor de  estos espacios y de estas convocatorias, lo que le confiere un car&aacute;cter y un  alcance profundamente pol&iacute;tico a lo cultural, a la luz de las experiencias de  resistencia estudiadas.</p>     <p>Por  &uacute;ltimo, estas experiencias de resistencia civl no armadas muestran la  profundidad y el potencial de lo peque&ntilde;o. No son ni han sido escandalosas, pero  han estado introyectadas en lo profundo del coraz&oacute;n y las conciencias de sus  comunidades. Probablemente a&uacute;n no correspondan al can&oacute;n moderno instituido de  ciudadan&iacute;a, pero lo est&aacute;n reinventando. Probalmente no tengan a&uacute;n un proyecto  alternativo de pa&iacute;s y ni siqueira de ciudad, pero es seguro que ni el uno ni la  otra podr&aacute;n seguir pens&aacute;ndose sin tener en cuenta y sin valorar en su  profundidad y amplitud las potencialidades contenidas en ellas.</p> <hr size="1" /> </font>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>COMENTARIOS</b></font></p> <font size="2" face="Verdana">     <p><a href="#s1" name="#1">1</a>. Este art&iacute;culo est&aacute; basado en algunos  de los hallazgos del autor en los marcos de la investigaci&oacute;n realizada por  Jaime Rafael Nieto L. (investigador principal), Mary Luz Alzate y Katherine  Higuita (co-investigadoras) y Elizabeth Velez y Nathalia Garc&iacute;a (auxiliares de  investigaci&oacute;n): &quot;Resistencia civil no armada al conflicto armado y la exclusi&oacute;n  social. Casos Comunas 8, 9 y 13 de Medell&iacute;n. 2002-2006&quot;. CISH-Univesidad de  Antioquia. Medell&iacute;n. 2008.</p>     <p><a href="#s2" name="#2">2</a>.  Seg&uacute;n el Plan de  Desarrollo Municipal: &quot;Medell&iacute;n es Solidaria y Competitiva&quot; del actual Alcalde  Alonso Salazar, persisten graves problemas sociales, expresados en altos  &iacute;ndices de pobreza y miseria, los que afectan respectivamente al 65% y al 15%  de la poblaci&oacute;n de la ciudad. Personer&iacute;a de Medell&iacute;n.Informe de Derechos  Humanos 2008. Informe Ejecutivo. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#s3" name="#3">3</a>.  Es de aclarar que  tras la extradici&oacute;n de alias Don Berna a Estados Unidos, la captura o muerte de  algunos de sus lugartenientes en la ciudad, el debilitamiento de la llamada  Oficina de Envigado y la incursi&oacute;n de bandas paramilitares adscritas al sector  de Don Mario, Medell&iacute;n experiementa a partir de 2008 una nueva fase de  reagrupamiento y disputas entre bandas delincuenciales y paramilitares, dando  lugar a un nuevo flujo ascendente de homicidios.</p>     <p><a href="#s4" name="#4">4</a>.  De acuerdo con esta  l&oacute;gica, la distinci&oacute;n que pretende establecer Pilar Calviero entre  confrontaci&oacute;n y resistencia pierde todo sentido.</p>     <p><a href="#s5" name="#5">5</a>.  Hacer hincapi&eacute; en  estas &uacute;ltimas expresiones de resistencia, resulta importante puesto que, por lo  general, los estudios colombianos sobre resistencia civil no armada, como se  anot&oacute; arriba, s&oacute;lo incluyen aquellas formas de resistencia caracterizadas por  el desaf&iacute;o abierto al poder y la recurrencia a manifestaciones teatralizadas de  confrontaci&oacute;n y en las que los momentos heroicos cobran un sentido de marca. </p>     <p><a href="#s6" name="#6">6</a>.  La &quot;exlcusi&oacute;n social&quot;  la asumimos aqu&iacute; en sentido amplio y directo, para referirnos a la privaci&oacute;n de  todos aquellos &aacute;mbitos de realizaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a social, relacionados con  el derecho a la seguridad social, la educaci&oacute;n, la salud, al h&aacute;bitat, al  trabajo, a la identidad de g&egrave;nro y &eacute;tnica. </p>     <p><a href="#s7" name="#7">7</a>.  La &quot;Operaci&oacute;n Ori&oacute;n&quot;,  con la cual inaugura el Presdiente Uribe su politica de seguridad democr&aacute;tica,  fue la acci&oacute;n emblem&aacute;tica de desalojo de las guerrillas del territorio de la  ciudad en la que se conjug&oacute; la acci&oacute;n de las fuerzas de seguridad del Estado  con comandos del BCN de las AUC, deviniendo en una acci&oacute;n de guerra contra la  propia poblaci&oacute;n civil que se pretend&iacute;a salvaguardar.</p>     <p><a href="#s8" name="#8">8</a>.  Por razones de  espacio omitir&eacute; en este art&iacute;culo las experiencias correspondientes al eje de la  exlcusi&oacute;n social y la pobreza y me centrar&eacute; en las del primer eje.</p>     <p><a href="#s9" name="#9">9</a>. Tales estrategias  bordean lo que, en otro contexto, P. Virno, caracteriza bajo la idea del &eacute;xodo,  &quot;como sustracci&oacute;n emprendedora&quot;, en el que el conflicto no se presenta ya como  una protesta, sino como una defecci&oacute;n, en el que nada es menos pasivo que la  fuga; el <i>exit, </i>dice Virno, modifica  las condiciones en que tiene lugar el conflicto, m&aacute;s que presuponerlas como un  horizonte fijo.</p>     <p><a href="#s10" name="#10">10</a>.  Las experiencias  correspondientes a las comunas 8 y 13 est&aacute;n basadas en algunos de los hallazgos  presentados por las co-investigadoras Katherine Higuita Alzate y Mary Luz  Alzate Zuluaga a la   Investigaci&oacute;n.</p>     <p><a href="#s11" name="#11">11</a>.  Programa de  cooperaci&oacute;n internacional con el apoyo del banco alem&aacute;n KFV, la contrapartida  nacional del INURBE y el Sena, la alcald&iacute;a municipal de Medell&iacute;n y la  comunidad.</p> <hr size="1" /> </font>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>REFERENCIAS</b></font></p> <font size="2" face="Verdana">     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>1.   CALVEIRO Pilar, &quot;Acerca de la  dif&iacute;cil relaci&oacute;n entre violenia y resistencia&quot;, en L&Oacute;PEZ Maya Margarita, et.  Al. (editores). <i>Luchas contrahegem&oacute;nicas  y cambios pol&iacute;ticos recientes de Am&eacute;rica Latina</i>. CLACSO. 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0121-4705200900030000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 2. NIETO L&oacute;pez Jaime  Rafael. <i>Resistencia. Capturas y fugas del  poder. Desde Abajo</i>. Bogot&aacute;. 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0121-4705200900030000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3.  GUTIERREZ San&iacute;n Francisco, &quot;&iquest;Ciudadanos en  armas?&quot;, en AROCHA Jaime, Fernando Cubides y Myriam Jimeno (compiladores). <i>Las violencias: inclusi&oacute;n creciente</i>.  Facultad de Ciencias Humanas-Universidad Nacional de Colombia. Bogot&aacute;.  1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0121-4705200900030000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4.  HERRERA Fl&oacute;rez Juan  Alexander. <i>Soberan&iacute;a, criminalizaci&oacute;n y  control punitivo no institucional en los barrios marginales de Medell&iacute;n: el  caso de la Zona Centro-oriental.</i> Monograf&iacute;a para optar el t&iacute;tulo de Abogado. Facultad de Derecho, Universidad de  Antioquia. Medell&iacute;n. 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0121-4705200900030000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5.  FOUCAULT M., <i>Seguridad, territorio, poblaci&oacute;n</i>. FCE.  Buenos Aires. 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0121-4705200900030000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6.  VIRNO P. <i>Virtuosismo y  revoluci&oacute;n, la acci&oacute;n pol&iacute;tica en la &eacute;poca del desencanto. Traficantes de  Sue&ntilde;os</i>. 2003. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0121-4705200900030000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7.  Katherine Higuita Alzate y Mary Luz  Alzate Zuluaga, Resistencia Civil No Armada en Medell&iacute;n.  Comunas 8, 9 y 13. 2002-2006. CISH, Universidad de Antioquia. Medell&iacute;n. 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0121-4705200900030000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8.  Entrevista a l&iacute;der comunitario, diciembre de  2007. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0121-4705200900030000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9.  Entrevista l&iacute;der  comunitario, diciembre de 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0121-4705200900030000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10.  Entrevista a l&iacute;der  comunitaria en diciembre de 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0121-4705200900030000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Entrevista realizada  a integrantes de la Corporaci&oacute;n Sal  y Luz en diciembre de 2007. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0121-4705200900030000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12.  Entrevista a  integrante de la Corporaci&oacute;n Sal  y Luz, Diciembre de 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0121-4705200900030000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13.  Entrevista a  integrante de la Corporaci&oacute;n Sal  y Luz, Diciembre de 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0121-4705200900030000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14.  Entrevista l&iacute;der  comunitario, diciembre de 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0121-4705200900030000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. GARC&Iacute;A Villegas Mauricio y Uprimy,  Rodrigo, &quot;Corte Constitucional y emancipaci&oacute;n social en Colombia&quot;, en DE SOUSA Santos  Boaventura y Garc&iacute;a Villegas Mauricio (eds.). <i>Emancipaci&oacute;n social y violencia en Colombia</i>. Norma. Bogot&aacute;. 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0121-4705200900030000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16.  Entrevista a l&iacute;der comunitrario en diciembre de  2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0121-4705200900030000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17.  Entrevista a l&iacute;der comunitrario en diciembre de  2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0121-4705200900030000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18.  Entrevista a l&iacute;der comunitrario en diciembre de  2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0121-4705200900030000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19.  SLAVOJ Zizek. <i>&iquest;Qui&eacute;n Dijo Totalitarismo? Cinco  Intervenciones Sobre el (mal) Uso de una Noci&oacute;n</i>. <i> Pretextos</i>. Valencia. 2002. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0121-4705200900030000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20.  Entrevista a l&iacute;der de  AMI, noviembre de 2007. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0121-4705200900030000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21.  SCOTT James C. <i>Los  dominados y el arte de la resistencia</i>. Era. M&eacute;xico. 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0121-4705200900030000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22.  SCOTT James C. <i>Los  dominados y el arte de la resistencia</i>. Era. M&eacute;xico. 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0121-4705200900030000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23.  SCOTT James C. <i>Los  dominados y el arte de la resistencia</i>. Era. 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Intervenci&oacute;n de l&iacute;der  en el Taller Comunitario realizado en abril de 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0121-4705200900030000300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26.    ZIBECHI Ra&uacute;l. <i> Am&eacute;rica Latina: Periferias urbanas,  territorios en resistencia</i>. Desde Abajo. Bogot&aacute;. 2008, pp. 8 y 9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0121-4705200900030000300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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