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<publisher-name><![CDATA[Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI), Universidad Nacional de Colombia]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[UNA VISIÓN DE LA SEGURIDAD EN COLOMBIA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article examines the recent history of Colombia from the perspective of security -understood as a political and multidimensional issue. It analyses primarily the tendency to militarize security and the consequences this brings to democracy, but touches upon other dimensions of security as well. It starts in the mid-Twentieth Century with the professionalization of the military forces and the development of military autonomy in the handling of public order. However, most of the article deals with the policy of Democratic Security developed by Alvaro Uribe's administration, and includes the changes brought about by Juan Manuel Santos' the first year of government. The article ends by identifying some challenges to security today.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="Verdana">      <p align="center"><font size="4" face="Verdana"><b>UNA VISI&Oacute;N DE LA SEGURIDAD EN COLOMBIA</b></font></p>     <p align="center"><font size="3" face="Verdana"><b>A VISION SECURITY IN COLOMBIA</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>Francisco Leal Buitrago<sup>1</sup></b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><sup>1</sup>Soci&oacute;logo, Profesor Honorario de  las universidades Nacional de Colombia y de Los Andes.</font> <hr size="1">     <p><font size="3" face="Verdana"><b>RESUMEN</b></font></p> <font size="2" face="Verdana">    <p>Este art&iacute;culo recorre la historia  contempor&aacute;nea del pa&iacute;s desde el &aacute;ngulo de la seguridad, entendida como un  asunto pol&iacute;tico pluridimensional. Su eje es la tendencia de militarizaci&oacute;n de  la seguridad y sus consecuencias para la democracia. En &eacute;l se incorporan otras  dimensiones seg&uacute;n lo requiera el an&aacute;lisis. La profesionalizaci&oacute;n militar y el  desarrollo de la autonom&iacute;a militar en el manejo del orden p&uacute;blico, durante las  d&eacute;cadas de mediados del siglo pasado, son la base del an&aacute;lisis de fondo. &Eacute;ste  se centra en los altibajos de la pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica del gobierno  de &Aacute;lvaro Uribe y termina con lo ocurrido en materia de seguridad durante el  primer a&ntilde;o del gobierno de Juan Manuel Santos. El art&iacute;culo finaliza  identificando algunos desaf&iacute;os de la seguridad en la actualidad.</p>       <p><b>Palabras clave:</b> Seguridad, Colombia, democracia, militares.</p></font>   <hr size="1">     <p><font size="3" face="Verdana"><b>SUMMARY</b></font></p> <font size="2" face="Verdana">     <p>This article examines the recent history of Colombia from the  perspective of security -understood as a political and multidimensional issue.  It analyses primarily the tendency to militarize security and the consequences  this brings to democracy, but touches upon other dimensions of security as  well. It starts in the mid-Twentieth Century with the professionalization of  the military forces and the development of military autonomy in the handling of  public order. However, most of the article deals with the policy of Democratic  Security developed by Alvaro Uribe's administration, and includes the changes  brought about by Juan Manuel Santos' the first year of government. The article  ends by identifying some challenges to security today.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Keywords: </b>Security, Colombia, democracy, military.</p></font> <hr size="1">     <p><font size="3" face="Verdana"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p> <font size="2" face="Verdana">    <p>La seguridad es un  asunto pol&iacute;tico con varias dimensiones, que se articul&oacute; con la democracia  liberal una vez culmin&oacute; el largo proceso de formaci&oacute;n del Estado moderno en su  concepci&oacute;n occidental al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Con ello, la  institucionalizaci&oacute;n de los conflictos y la negociaci&oacute;n de los intereses pas&oacute; a  ser la esencia de la pol&iacute;tica en su visi&oacute;n moderna y la seguridad una de sus  partes integrales. Sin embargo, el pronto inicio de la guerra fr&iacute;a y sus  desarrollos frustr&oacute; lo que hubiese sido una proyecci&oacute;n democr&aacute;tica de la  seguridad, ya que &eacute;sta recuper&oacute; y mantuvo su acentuada dimensi&oacute;n militar  anterior. En este contexto, el desgre&ntilde;o en el manejo de la seguridad por parte  de los gobiernos nacionales defini&oacute; sus caracter&iacute;sticas en Colombia.</p>     <p>Al menos durante las  dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas, la seguridad en el pa&iacute;s ha estado en el primer plano de  los problemas nacionales. Sin embargo, al considerar el contexto indicado, esta  situaci&oacute;n se gest&oacute; durante m&aacute;s de medio siglo. Por esta raz&oacute;n, no es f&aacute;cil  entender lo ocurrido en esas d&eacute;cadas -incluidos recientes acontecimientos que  han sido percibidos como nuevos-, si no se recuerdan antecedentes que muestran  sus ra&iacute;ces y posterior articulaci&oacute;n con lo que se considera in&eacute;dito. </p>     <p>Teniendo en cuenta  las ideas anteriores, este art&iacute;culo identifica en una secuencia acontecimientos  ocurridos de tiempo atr&aacute;s, que guardan relaci&oacute;n con el tema de la seguridad y  sus caracter&iacute;sticas contempor&aacute;neas. Dentro de este proceso, se da prioridad a  los que sirvieron para agregarle ingredientes militares a la seguridad, para  mantenerlos o para acentuarlos, aunque tambi&eacute;n -de manera excepcional- para  alterar esta tendencia. Con este referente, se procede a analizar la seguridad  durante los gobiernos del presidente &Aacute;lvaro Uribe (2002-2006-2010) y el primer  a&ntilde;o de gobierno del presidente Juan Manuel Santos. </p>     <p>De esta manera, el  hilo conductor del trabajo es la persistente militarizaci&oacute;n de la seguridad y  sus consecuencias negativas para un desarrollo adecuado de la democracia  liberal en el pa&iacute;s, dentro de un an&aacute;lisis que incorpora diversos aspectos que  tienen en com&uacute;n la pol&iacute;tica en sentido general. Este com&uacute;n denominador pol&iacute;tico  permite a la vez agregar al hilo conductor otras dimensiones de la seguridad, a  medida que el an&aacute;lisis las requiera en el contexto social en que se desarrolla.</p>     <p>Para cumplir con este  cometido, el trabajo presenta, en primer lugar, la profesionalizaci&oacute;n militar y  la seguridad nacional, el desarrollo de la autonom&iacute;a militar en el manejo del  orden p&uacute;blico, el proceso que desemboc&oacute; en una coyuntura que culmin&oacute; con la  Constituci&oacute;n de 1991 y los fracasos posteriores en la orientaci&oacute;n civil de una  pol&iacute;tica militar. </p>     <p>Sobre esta base, en  segundo t&eacute;rmino, el art&iacute;culo analiza, en su cuerpo principal, la primera  experiencia sostenida de formulaci&oacute;n civil de pol&iacute;tica militar, a trav&eacute;s del  manejo del tema de la seguridad durante el gobierno del presidente &Aacute;lvaro  Uribe. Para ello, presenta la Pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica (PSD), la PSD  en la pr&aacute;ctica, el estancamiento y reactivaci&oacute;n transitoria de la PSD, y los  problemas derivados de la PSD. Teniendo en cuenta este an&aacute;lisis, el escrito  aborda luego lo ocurrido en materia de seguridad durante el primer a&ntilde;o de  gobierno del presidente Juan Manuel Santos, para finalizar se&ntilde;alando algunos  desaf&iacute;os de la seguridad. Una breve adenda remata este trabajo<a href="#1" name="s1">(1)</a>.</p></font>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>PROFESIONALIZACI&Oacute;N MILITAR Y SEGURIDAD NACIONAL</b></font></p> <font size="2" face="Verdana">    <p>Las instituciones  militares en Colombia se profesionalizaron con retardo con respecto a las de  buena parte de los pa&iacute;ses suramericanos. Este proceso fue tard&iacute;o incluso con  relaci&oacute;n a sociedades vecinas, que experimentaron una profesionalizaci&oacute;n  militar posterior a la ocurrida en el sur del continente. El proceso se ubica  entre 1907, a&ntilde;o de fundaci&oacute;n de la Escuela Militar de Cadetes Jos&eacute; Mar&iacute;a  C&oacute;rdova, y 1943, cuando un egresado de esta escuela ocup&oacute; el m&aacute;s alto cargo de  la jerarqu&iacute;a militar. Con esa profesionalizaci&oacute;n, las instituciones militares  se modernizaron, al diferenciarse de la sociedad civil, mediante valores  corporativos, procesos de socializaci&oacute;n y jerarqu&iacute;as propias. En t&eacute;rminos  t&eacute;cnicos y operativos, la modernizaci&oacute;n se logr&oacute; durante el Frente Nacional  (1958-1974) sobre la base de la participaci&oacute;n colombiana en la guerra de Corea  (1951-1954) una vez superadas las dictaduras militares (1953-1958)<a href="#2" name="s2">(2)</a>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El fen&oacute;meno que m&aacute;s ha afectado el  desarrollo de las instituciones militares ha sido la violencia. Este factor ha  incidido en especial desde la segunda mitad de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os cuarenta  del siglo pasado, cuando comenz&oacute; la etapa conocida  como 'La Violencia' (1946-1965), en una sociedad polarizada entre liberales y  conservadores, cuyo sectarismo premoderno hac&iacute;a parte de los valores de la  sociedad. En medio de la apoliticidad militar formal frente al bipartidismo,  los militares se vieron obligados a involucrarse en el conflicto con el fin de  mantener el orden p&uacute;blico. No obstante, fueron muchos los episodios de  violaci&oacute;n de los derechos humanos, los cuales quedaron impunes en una sociedad  aislada del contexto internacional, en medio de un conflictivo proceso de  modernizaci&oacute;n capitalista. </p>     <p>A mediados de los  a&ntilde;os sesenta, durante el Frente Nacional y cuando culminaba la etapa de 'La  Violencia', surgi&oacute; otro tipo de violencia pol&iacute;tica: las guerrillas producto de  los rezagos del conflicto bipartidista y la 'guerra fr&iacute;a'. Al igual que el  resto de la sociedad, los militares avanzaban en su despolitizaci&oacute;n con  respecto al bipartidismo tradicional. El ambiente antisubversivo que emergi&oacute; entonces  cre&oacute; condiciones propicias para definir el ingrediente nacional de la Doctrina  de Seguridad Nacional. </p>     <p>La concepci&oacute;n moderna  de seguridad nacional fue un producto de la guerra fr&iacute;a, que militariz&oacute; las  relaciones internacionales y afect&oacute; a los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina. Surgi&oacute; de  pol&iacute;ticas estadounidenses, como la estrategia de contenci&oacute;n frente a la Uni&oacute;n  Sovi&eacute;tica, y tuvo su expresi&oacute;n particular en Suram&eacute;rica con la llamada Doctrina  de Seguridad Nacional, que comenz&oacute; a aplicarse a partir del golpe militar de  1964 en Brasil (Leal,  2006: cap. 1). En Colombia, la penetraci&oacute;n militar de esta doctrina  se dio a la par con el r&eacute;gimen del Frente Nacional monopolizado por el  bipartidismo. Mediante la afirmaci&oacute;n del anticomunismo, base ideol&oacute;gica de la  doctrina, el concepto de seguridad nacional desplaz&oacute; en importancia al  tradicional de defensa nacional. La defensa nacional se convirti&oacute; entonces en  el medio para garantizar la seguridad, y de esta forma qued&oacute; involucrada  tambi&eacute;n en la lucha anticomunista<a href="#3" name="s3">(3)</a>. </p>     <p>El a&ntilde;o de 1960 marc&oacute;  el inicio de esa transformaci&oacute;n militar. En este a&ntilde;o, el general Alberto Ruiz  Novoa lleg&oacute; al Comando del Ej&eacute;rcito. Se propuso poner al d&iacute;a las instituciones  militares actualiz&aacute;ndolas en los principios de la 'guerra moderna' que se desarrollaban  en otras latitudes. Bajo el nombre de 'Plan Lazo' se juntaron diversas medidas  operativas. Ese Plan se articul&oacute; con las directrices norteamericanas que  difund&iacute;an las t&aacute;cticas de contrainsurgencia y hac&iacute;an &eacute;nfasis en el componente  psicol&oacute;gico de la 'guerra irregular'. </p>     <p>Las innovaciones del  general Ruiz sirvieron de base para que el presidente Guillermo Le&oacute;n Valencia  (1962-1966) lo nombrara como su primer Ministro de Guerra. Con ello, la  estrategia del Plan Lazo se generaliz&oacute; en las dem&aacute;s instituciones militares. El  apoyo a la acci&oacute;n c&iacute;vico-militar iniciada con el Plan Lazo provino  principalmente de la Ayuda Estadounidense (USAID) y del Programa de Asistencia  Militar (MAP).</p>     <p>La visi&oacute;n  desarrollista del general Ruiz no era contraria a sus ideas anticomunistas,  herencia de su participaci&oacute;n en la guerra de Corea. Ruiz Novoa afirmaba que la  influencia comunista era posible por causa del atraso de la sociedad y los  problemas que conllevaba. Por eso la 'reforma de las estructuras' era requisito  para erradicar la subversi&oacute;n y por eso mismo critic&oacute; la ausencia de reformas  por parte de los gobiernos. Esta visi&oacute;n -que supon&iacute;a la autonom&iacute;a castrense en el  manejo del orden p&uacute;blico- y sus declaraciones pol&iacute;ticas le acarrearon el retiro  abrupto del servicio en 1965. Aunque el componente desarrollista de la  estrategia de contrainsurgencia no desapareci&oacute; del todo, a partir de 1965 los  militares hicieron &eacute;nfasis en las operaciones estrictamente militares, y la  entrada en escena de las nuevas guerrillas radicales -de las que sobreviven las  FARC y el ELN- estimul&oacute; el endurecimiento de las acciones armadas. </p></font>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>AUTONOM&Iacute;A MILITAR EN EL MANEJO DEL ORDEN P&Uacute;BLICO</b></font></p> <font size="2" face="Verdana">    <p>Uno de los efectos  positivos de m&aacute;s significaci&oacute;n surgidos del Frente Nacional fue que la  subordinaci&oacute;n militar se traslad&oacute; de los partidos al Estado. Su despolitizaci&oacute;n  bipartidista le permiti&oacute; a los militares adquirir autonom&iacute;a pol&iacute;tica relativa,  la cual se reflej&oacute; en su independencia en el manejo del orden p&uacute;blico y la  adquisici&oacute;n de prerrogativas institucionales. El comienzo de ese proceso fue el  discurso del presidente electo Alberto Lleras Camargo en la reuni&oacute;n con  oficiales de la guarnici&oacute;n de Bogot&aacute; en 1957, luego de abortada la conjura  golpista del dos de mayo, al final del gobierno de la Junta Militar, cuando puso  de presente la necesidad de que los militares fueran apol&iacute;ticos frente a los  partidos. </p>     <p>La importancia de ese  discurso radica en que fue la &uacute;nica directriz pol&iacute;tica global en materia  militar formulada de manera expl&iacute;cita por los gobiernos hasta 1990. En su af&aacute;n  de aislar a los militares de la influencia del bipartidismo, el Presidente  sent&oacute; los principios de la autonom&iacute;a castrense, al recalcar que as&iacute; como ellos  no deb&iacute;an intervenir en asuntos partidistas, los pol&iacute;ticos tampoco  interferir&iacute;an en materias militares. De esta manera, el celo de su posici&oacute;n  doctrinaria liberal fue llevado al extremo y con el transcurso del tiempo se  volvi&oacute; un dogma. </p>     <p>El temor pol&iacute;tico de  intervenciones militares, recordado peri&oacute;dicamente por el llamado 'ruido de  sables', aliment&oacute; tal dogma. El planteamiento del presidente Lleras Camargo era  s&oacute;lo el punto de partida de un proceso en el cual las directrices civiles de la  pol&iacute;tica militar deb&iacute;an revisarse y actualizarse, a medida que las  circunstancias fueran cambiando. Pero eso no se hizo. Por esa raz&oacute;n, se produjo  un desfase entre los profundos cambios generados en la sociedad y la  inmovilidad de los gobiernos en su deber de formular pol&iacute;ticas militares. La  funci&oacute;n de manejo del orden p&uacute;blico se volvi&oacute; estrat&eacute;gica, en la medida en que  se desarroll&oacute; y diversific&oacute; la confrontaci&oacute;n armada interna y se convirtieron  en end&eacute;micas las distintas formas de violencia. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Al no actualizarse  las directrices pol&iacute;ticas del papel de los militares en la sociedad por parte  de los gobiernos, los altos mandos asumieron en forma improvisada un dise&ntilde;o que  no les correspond&iacute;a, de acuerdo con las variadas percepciones de la situaci&oacute;n  de orden p&uacute;blico. Las instituciones militares formularon una pol&iacute;tica general  que se hizo expl&iacute;cita a trav&eacute;s de expresiones anticomunistas, como producto de  la combinaci&oacute;n caprichosa de elementos como la tradici&oacute;n institucional, los  conflictos del momento y la influencia proveniente de la concepci&oacute;n  pol&iacute;tico-militar estadounidense y la Doctrina de Seguridad Nacional suramericana.  No s&oacute;lo hubo una ausencia de directrices pol&iacute;ticas en el Estado que permitieran  armonizar y unificar en cada etapa hist&oacute;rica el comportamiento militar, sino  que se escamote&oacute; la soluci&oacute;n de los problemas sociales m&aacute;s acuciantes del pa&iacute;s  al darles tratamiento de orden p&uacute;blico.</p>     <p>El uso recurrente del  estado de sitio (excepcionalidad constitucional de la Carta de 1886) como medio  para supuestamente solucionar problemas recurrentes desdibuj&oacute; la formalidad  democr&aacute;tica nacional. Argucias jur&iacute;dicas mostraban la vigencia de la  Constituci&oacute;n, pero la excepcionalidad casi permanente despert&oacute; la tentaci&oacute;n de  soluciones f&aacute;ciles para los innumerables problemas derivados de la violencia  pol&iacute;tica. Ejemplo destacado fueron las labores ajenas a la funci&oacute;n castrense  ejercidas por las instituciones militares. Su mayor impacto fue el ejercicio  generalizado de la justicia penal militar. </p>     <p>La 'situaci&oacute;n de  guerra' permiti&oacute; legitimar el juzgamiento de civiles por parte de tribunales  militares a partir de 1965. El mismo motivo justific&oacute;  la v&iacute;a libre jur&iacute;dica al entrenamiento militar de autodefensas civiles en las  zonas rurales. As&iacute; mismo, se reafirm&oacute; el proceso de militarizaci&oacute;n de la  polic&iacute;a, proveniente de la &eacute;poca de 'La Violencia'. Adem&aacute;s, el establecimiento  de 'zonas de orden p&uacute;blico' bajo el estado de sitio permiti&oacute; el predominio de  la autoridad castrense, mediante el establecimiento de alcald&iacute;as militares o la  toma de decisiones sobre operaciones militares por parte de los comandos  castrenses sin consulta previa a las autoridades civiles.</p></font>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>HACIA UNA COYUNTURA QUE CULMIN&Oacute; EN UNA NUEVA  CONSTITUCI&Oacute;N</b></font></p> <font size="2" face="Verdana">    <p>La d&eacute;cada posterior a  la culminaci&oacute;n del Plan Lazo (1965) se caracteriz&oacute; por la dispersi&oacute;n de ideas,  medidas y acciones relacionadas con el problema de la guerra contra la subversi&oacute;n.  El Plan Lazo, con su coherencia te&oacute;rica y operativa, fue una especie de  'enclave estrat&eacute;gico' pasajero en una sociedad afanada por acabar con los  restos de la violencia bipartidista. El manejo militar fue eminentemente  pragm&aacute;tico, al albur de los &eacute;xitos y fracasos en la lucha antisubversiva. </p>     <p>A mediados de los  a&ntilde;os setenta los militares buscaron articular los dispersos elementos de  contrainsurgencia que hab&iacute;an desarrollado. Las inculpaciones al comunismo  internacional y al Partido Comunista Colombiano de ser responsables del  fen&oacute;meno revolucionario se justificaron con supuestos planteamientos  doctrinarios. Los grupos guerrilleros de variadas tendencias ideol&oacute;gicas  radicales que operaban en el panorama nacional, a pesar de estar atravesando  por una etapa de crisis, proporcionaron la legitimidad necesaria para la fr&aacute;gil  creatividad te&oacute;rica militar. La misma debilidad guerrillera sirvi&oacute; de  aliciente. </p>     <p>Por su parte, la  prolongaci&oacute;n <i>de facto</i> del monopolio  bipartidista del Frente Nacional -luego de su culminaci&oacute;n formal en 1974-  sirvi&oacute; para encauzar buena parte de la oposici&oacute;n hacia los movimientos  guerrilleros. A esta prolongaci&oacute;n contribuy&oacute; la reforma constitucional de 1968,  aprobada durante el mandato del presidente Carlos Lleras Restrepo (1966-1970),  y la frustraci&oacute;n del cambio prometido por el presidente Alfonso L&oacute;pez Michelsen  (1974-1978), una vez culminado el r&eacute;gimen del Frente Nacional. Tal reforma  indujo la participaci&oacute;n de los dos partidos en los gobiernos posteriores a ese  r&eacute;gimen y la presidencia de L&oacute;pez -adem&aacute;s de alimentarla- ignor&oacute; las banderas  que le hab&iacute;an servido para construir su oposici&oacute;n a los gobiernos  bipartidistas.</p>     <p>En ese tiempo, el  pa&iacute;s viv&iacute;a una intensa agitaci&oacute;n social y los militares fueron blanco de  cr&iacute;ticas desde distintos frentes. Pero ellos las rechazaron escudados en su  ideolog&iacute;a anticomunista. Esta fue la antesala de la etapa 'm&aacute;s pr&oacute;spera' del  uso de los esquemas extra&iacute;dos de la pol&iacute;tica de seguridad nacional  estadounidense y la Doctrina del Cono Sur. Bajo la excepcionalidad del estado  de sitio, la aplicaci&oacute;n del Decreto 1923 de 1978, conocido como 'Estatuto de  Seguridad', fue el eje de esta etapa. </p>     <p>En el gobierno del  presidente Julio C&eacute;sar Turbay (1978-1982) hubo un esfuerzo por volver realidad  la concepci&oacute;n de sociedad formulada por la Doctrina de Seguridad Nacional. El  presidente Turbay facilit&oacute; la estructura del Estado para que los militares se  sintieran a su acomodo. Su gobierno fue un simulacro de 'ocupaci&oacute;n' del Estado  por parte de los militares, al mejor estilo doctrinario. Este remedo de  'ocupaci&oacute;n' militar del Estado permiti&oacute; la aplicaci&oacute;n de ese Estatuto, con  detenciones indiscriminadas y torturas a personas de grupos sindicales,  organizaciones populares e intelectuales considerados de izquierda. Estos  episodios estuvieron enmarcados por la aplicaci&oacute;n de la justicia militar, a  trav&eacute;s de numerosos consejos verbales de guerra, y la continuaci&oacute;n de las  operaciones militares contra las guerrillas.</p>     <p>La adopci&oacute;n de la concepci&oacute;n de  seguridad nacional como directriz ideol&oacute;gica militar y la adquisici&oacute;n de  autonom&iacute;a relativa de las instituciones armadas en el manejo del orden p&uacute;blico  terminaron con la prevenci&oacute;n militar de adoptar posiciones pol&iacute;ticas frente a  la confrontaci&oacute;n b&eacute;lica. Esto se confirm&oacute; con el inicio de los llamados  procesos de paz en 1982. La consideraci&oacute;n de las guerrillas como problema  pol&iacute;tico y el inicio de negociaciones con ellas por parte del gobierno de  Belisario Betancur (1982-1986) despertaron la oposici&oacute;n soterrada de los  militares. &Eacute;stos nunca han reconocido el car&aacute;cter pol&iacute;tico de la subversi&oacute;n,  a&uacute;n en medio de la combinaci&oacute;n del tratamiento militar permanente con  negociaciones intermitentes como ocurri&oacute; hasta 2002. La oportunidad militar de  recuperar la autonom&iacute;a plena vivida durante el gobierno anterior, que  contrastaba con ser ignorados por el de Betancur, lleg&oacute; a ra&iacute;z del m&aacute;s craso  error pol&iacute;tico del M-19 con la toma del Palacio de justicia, en 1986, pues ese  hecho y la reacci&oacute;n militar improvisada provocaron el tr&aacute;gico desenlace de m&aacute;s  de un centenar de muertos incinerados, entre magistrados, empleados,  guerrilleros y visitantes. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Luego de diversos y frustrados ensayos  para frenar la violencia provocada por el narcotr&aacute;fico -iniciada en 1984 con el  asesinato del Ministro de Justicia- y buscar la paz con las guerrillas, el  gobierno del presidente Virgilio Barco (1986-1990) se vio abocado a enfrentar  casi en solitario, dada la escasa cooperaci&oacute;n por parte de pol&iacute;ticos,  empresarios y militares, el comienzo de la coyuntura cr&iacute;tica de 1989 a 1991,  que coincidi&oacute; con el fin de la guerra fr&iacute;a y culmin&oacute; en una nueva Constituci&oacute;n.  Tal coyuntura se caracteriz&oacute; por conspiraciones, atentados terroristas y  numerosos asesinatos de polic&iacute;as, funcionarios y candidatos presidenciales.  Esta situaci&oacute;n desemboc&oacute; en que el gobierno de C&eacute;sar Gaviria (1990-1994), sobre  la base de diversas medidas pol&iacute;ticas del de Barco, buscara cambiar las  tendencias de tratamiento del problema militar. </p>     <p>Entre las normas aprobadas durante la  vigencia de la guerra fr&iacute;a se destaca el Decreto-Ley 3398, llamado Estatuto  para la Defensa Nacional, expedido en 1965<a href="#4" name="s4">(4)</a>.  Esta norma fue importante porque no hubo ninguna otra directriz militar con  pretensiones estrat&eacute;gicas durante el resto del siglo XX. El gobierno reglament&oacute;  esta norma, mediante el Decreto 893 de 1966, en lo concerniente a definici&oacute;n,  clasificaci&oacute;n y porte de armas. Al permitir el porte de armas de uso privativo  de organismos del Estado a organizaciones de defensa civil, abri&oacute; el camino a  un prolongado problema que se acrecent&oacute; en los a&ntilde;os ochenta con la  proliferaci&oacute;n de grupos de autodefensa y paramilitares financiados por el  narcotr&aacute;fico. Mediante la Ley 48 de 1968, el estatuto fue elevado a ley en uno  de los momentos en que se requiri&oacute; levantar el end&eacute;mico estado de sitio. Todas  las normas posteriores relacionadas con la defensa nacional fueron desarrollos  de esta ley, formulada con los criterios ideol&oacute;gicos y militares propios de la  guerra fr&iacute;a.</p>     <p>El control de  violaciones a los derechos humanos, implementado por la Procuradur&iacute;a desde finales  de la d&eacute;cada de los ochenta, sirvi&oacute; para acu&ntilde;ar el t&eacute;rmino militar de 's&iacute;ndrome  de la Procuradur&iacute;a', que hizo referencia al temor castrense de ejercer las  funciones que considera suyas, por miedo de ser acusados por el ministerio  p&uacute;blico de violar los derechos humanos y, en consecuencia, de ser sancionados.  Ello fue resultado de la 'aparici&oacute;n' del pa&iacute;s en el concierto internacional -en  momentos en que la defensa de los derechos humanos adquir&iacute;a notoriedad en el  mundo-, provocada por el auge del narcotr&aacute;fico y el aumento de la violencia.  Las acciones de la Procuradur&iacute;a eran vistas -por los militares y tambi&eacute;n por  pol&iacute;ticos y periodistas que asumen el papel de 'intelectuales org&aacute;nicos'- como  un subproducto de lo que denominaban 'idiotas &uacute;tiles' o 'infiltrados del  comunismo'. A los militares se les dificultaba aceptar y establecer sus l&iacute;mites  funcionales debido al enclaustramiento del pa&iacute;s hasta ese entonces, a la  confusi&oacute;n causada por el contraste entre los principios doctrinarios y las  ideas que emerg&iacute;an, a su confrontaci&oacute;n permanente con la subversi&oacute;n y al papel  tradicional en desuso de defensa de la soberan&iacute;a hacia el exterior. </p></font>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>FRACASOS  EN LA ORIENTACI&Oacute;N CIVIL DE LA POL&Iacute;TICA MILITAR</b></font></p> <font size="2" face="Verdana">    <p>No obstante haber desaprovechado -por  prevenci&oacute;n de los constituyentes del M-19 frente a una eventual reacci&oacute;n  castrense- la oportunidad brindada por la nueva Constituci&oacute;n para hacer cambios  en la institucionalidad militar, el gobierno de Gaviria adelant&oacute; reformas  importantes en materia de seguridad. Sustrajo esos temas por primera vez de la  responsabilidad pol&iacute;tica castrense, que la dirigencia pol&iacute;tica hab&iacute;a evadido  por desconocimiento, despreocupaci&oacute;n o ineptitud. Adem&aacute;s, busc&oacute; cambiar la  relaci&oacute;n de los militares con las instituciones civiles del Estado, plante&oacute; una  novedosa estrategia de seguridad, busc&oacute; conversar con las guerrillas y nombr&oacute;  un ministro de Defensa civil luego de que esta cartera la ocuparan por 38 a&ntilde;os  generales en servicio activo. </p>     <p>Pese a los esfuerzos que se hicieron,  la inexperiencia pol&iacute;tica civil en esas materias y circunstancias como la  ruptura de las conversaciones con la guerrilla y la fuga del capo Pablo Escobar  -cabeza del sanguinario 'cartel de Medell&iacute;n'- de una c&aacute;rcel llamada de m&aacute;xima  seguridad dieron al traste con el experimento y provocaron en los &uacute;ltimos a&ntilde;os  de gobierno una ofensiva oficial indiscriminada contra guerrillas y  paramilitares.</p>     <p>Esta situaci&oacute;n facilit&oacute; que el nuevo  presidente planteara una pol&iacute;tica distinta. El gobierno de Ernesto Samper  (1994-1998) mostr&oacute; su disposici&oacute;n para adelantar negociaciones con la  guerrilla, pero su desgaste originado en el 'descubrimiento' de la financiaci&oacute;n  de su campa&ntilde;a por parte del 'cartel de Cali' lo impidi&oacute;. Aunque indirecto, el  mayor efecto de esta situaci&oacute;n sobre los militares fueron los descalabros  frente a las guerrillas, a partir de 1996. As&iacute;, los militares pasaron de  eventuales &aacute;rbitros de la crisis del gobierno a v&iacute;ctimas de &eacute;sta. En ello  influy&oacute; la visi&oacute;n esquem&aacute;tica e ideol&oacute;gica que sustentaban los principios de la  seguridad nacional adoptados por las instituciones militares y la consecuente  reducci&oacute;n de su capacidad estrat&eacute;gica y operativa para enfrentar con eficacia a  guerrillas y paramilitares, fuerzas que se fortalecieron durante este gobierno.</p>     <p>Anteriormente, el gobierno de Gaviria  hab&iacute;a presentado al Congreso -como parte de la reforma militar- un proyecto de  ley sobre defensa y seguridad nacional para reemplazar la vetusta e inoperante  Ley 48 de 1968, pero fue retirado por el mismo gobierno luego de varias  legislaturas y modificaciones, debido a que &eacute;stas reflejaban los intereses de  los narcotraficantes. M&aacute;s tarde, el gobierno de Samper intent&oacute; tambi&eacute;n  reemplazar esa ley, mediante un proyecto elaborado por el Ministerio de  Defensa, que se frustr&oacute; antes de culminar su proceso. Al igual que el anterior,  este proyecto adolec&iacute;a de notorias deficiencias, pues se apoyaba en los mismos  principios orientados por una visi&oacute;n de seguridad con predominio militar. Ya en  el gobierno de Andr&eacute;s Pastrana (1998-2002), hubo un nuevo intento de llenar ese  importante vac&iacute;o. En agitado proceso de un par de a&ntilde;os, fue aprobada la Ley 684  de 2001 -apoyada por los altos mandos militares-, que recog&iacute;a los aspectos  b&aacute;sicos de las normas y proyectos anteriores. </p>     <p>Ante el hecho de que esta ley ignoraba  nuevas realidades de la posguerra fr&iacute;a, como un nuevo lenguaje desmilitarizado  y la subordinaci&oacute;n militar a autoridades civiles en zonas de desorden p&uacute;blico,  hubo muchas cr&iacute;ticas en el pa&iacute;s y en el exterior. Por esto, se adelantaron  modificaciones mediante su reglamentaci&oacute;n, como fue el caso del estatuto  antiterrorista, pero no fueron suficientes: la Corte Constitucional la declar&oacute;  inexequible, al final del gobierno de Pastrana, en abril de 2002.</p>     <p>Ese gobierno se caracteriz&oacute; por su  incompetencia pol&iacute;tica, en especial frente al manejo de la zona desmilitarizada  ('zona de despeje') y al denominado proceso de paz con las FARC, conocido en su  momento como 'el Cagu&aacute;n', centro geogr&aacute;fico de esa zona. Esta situaci&oacute;n  contrast&oacute; con la reforma operativa militar exigida por Estados Unidos, que de  esta manera condicion&oacute; su injerencia y su ayuda financiera centrada en el 'Plan  Colombia', destinado a la lucha prohibicionista y represiva contra las drogas. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Aunque esa reforma militar -cuyo eje  fue la elaboraci&oacute;n de un amplio dispositivo permanente para la guerra  irregular- sirvi&oacute; para frenar la expansi&oacute;n de las guerrillas, la subversi&oacute;n  alcanz&oacute; una cobertura significativa -al menos hasta la ruptura del proceso con  las FARC, en febrero de 2002-, amparada por la autonom&iacute;a financiera lograda  mediante su participaci&oacute;n en el narcotr&aacute;fico y pr&aacute;cticas bandoleriles. A su  vez, el r&aacute;pido crecimiento de los paramilitares fue facilitado por la ausencia  de voluntad de la Fuerza P&uacute;blica para contenerlos por considerarlos sus  aliados, por la brutalidad guerrillera que los estimula y tambi&eacute;n por su  participaci&oacute;n en el narcotr&aacute;fico. </p>     <p>La reacci&oacute;n negativa de la poblaci&oacute;n  frente a la agresividad de la subversi&oacute;n estuvo acompa&ntilde;ada del apoyo a los  paramilitares por parte de quienes han detentado por largo tiempo privilegios  nada democr&aacute;ticos. Al final del gobierno de Pastrana, el empeoramiento de la  situaci&oacute;n del pa&iacute;s legitim&oacute; en la opini&oacute;n p&uacute;blica las soluciones de fuerza, al  tiempo que desprestigi&oacute; la v&iacute;a pol&iacute;tica, identificada con las conversaciones  entre el gobierno y las FARC y sobre todo con los desmanes cometidos por esta  guerrilla en la 'zona de despeje' del Cagu&aacute;n. Esta zona, con 40.000 kil&oacute;metros  cuadrados, estuvo ocupada militarmente de manera exclusiva por las FARC hasta  que se rompi&oacute; el supuesto proceso de paz.</p></font>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>POL&Iacute;TICA  DE SEGURIDAD DEMOCR&Aacute;TICA (PSD)</b></font></p> <font size="2" face="Verdana">    <p>Pese a la finalizaci&oacute;n de la guerra  fr&iacute;a y a la elaboraci&oacute;n de conceptos alternativos al de seguridad nacional,  luego de una d&eacute;cada &eacute;sta continuaba como factor de militarizaci&oacute;n de la  pol&iacute;tica en los planos nacional e internacional. Los sucesos terroristas del 11  de septiembre de 2001 en Estados Unidos sirvieron adem&aacute;s para darle mayor  fuerza. En este contexto, el desastre pol&iacute;tico del Cagu&aacute;n, con el  fortalecimiento de la guerrilla de las FARC y los temores desatados en la  opini&oacute;n p&uacute;blica, sirvi&oacute; para que el candidato disidente del Partido Liberal,  que enarbolaba la bandera de la seguridad, triunfara en la primera vuelta de  las elecciones presidenciales de 2002. </p>     <p>Los puntos 26 a 40 del 'Manifiesto' de  100 puntos del programa del candidato &Aacute;lvaro Uribe enunciaban lo que se llam&oacute;  'seguridad democr&aacute;tica'. El adjetivo de democr&aacute;tica, copiado de uno de los  conceptos internacionales alternativos al de seguridad nacional, sirvi&oacute; para  disfrazar el contenido militarizado de lo que fue la pol&iacute;tica de seguridad del  gobierno que se perfilaba. Adem&aacute;s, ese programa se difundi&oacute; en el momento en  que el gobierno de Pastrana ped&iacute;a al de Estados Unidos levantar las  restricciones para el uso de los recursos del Plan Colombia en tareas no  relacionadas directamente con el narcotr&aacute;fico. En su Manifiesto, el candidato  Uribe ped&iacute;a la extensi&oacute;n de ese Plan para evitar el terrorismo, el secuestro,  las masacres y las tomas de municipios, en un ambiente internacional propicio  luego del '11 de Septiembre'<a href="#5" name="s5">(5)</a>.</p>     <p>Descontando la utilidad e importancia  de algunos de los 15 puntos sobre seguridad del programa del candidato Uribe,  su conjunto mostraba falta de articulaci&oacute;n. Adem&aacute;s del desacierto y la  desubicaci&oacute;n pol&iacute;tica de otros cuantos, el problema central fue la ausencia de  visi&oacute;n de conjunto. Sin embargo, reconoc&iacute;a el conflicto armado y promet&iacute;a  acabar con guerrilla y paramilitares. Esa falta de organizaci&oacute;n y promeserismo  se reflejaron tanto en el inicio inmediato de la pol&iacute;tica de seguridad del  presidente &Aacute;lvaro Uribe (2002-2010) luego de su posesi&oacute;n, como en los  documentos elaborados posteriormente para su formalizaci&oacute;n. </p>     <p>La declaratoria del 'estado de  conmoci&oacute;n interior' (excepci&oacute;n constitucional que sustituy&oacute; al estado de sitio  de la Carta anterior) y el establecimiento de un impuesto para la seguridad  fueron las primeras medidas sobre seguridad del Presidente. El reclutamiento de  los llamados soldados campesinos para reforzar las zonas de las que &eacute;stos eran  oriundos, la conformaci&oacute;n de redes de informantes para alimentar los servicios  de inteligencia, las recompensas por informaci&oacute;n, el est&iacute;mulo a la deserci&oacute;n de  combatientes ilegales y la creaci&oacute;n de zonas de rehabilitaci&oacute;n y consolidaci&oacute;n  en dos &aacute;reas de influencia guerrillera completaron el esquema inicial de la  PSD. Adem&aacute;s, la Ley 782 de diciembre de 2002 prorrog&oacute; la vigencia de la Ley 418  de 1997 -llamada de orden p&uacute;blico-, pero aboli&oacute; el requisito de conceder  estatus pol&iacute;tico a los grupos armados para iniciar negociaciones destinadas a  su desmovilizaci&oacute;n. Esta pr&oacute;rroga y sus proyecciones implicaron el  reconocimiento del conflicto armado en el pa&iacute;s, seg&uacute;n c&aacute;nones internacionales,  a pesar de que durante los ocho a&ntilde;os del gobierno de Uribe se afirmara por  todos los medios su inexistencia. Lo que ocurr&iacute;a, seg&uacute;n el gobierno, era 'una  amenaza terrorista'.</p>     <p>A pesar de no verse los r&aacute;pidos  resultados oficiales anunciados al inicio de la pol&iacute;tica de seguridad del  gobierno, el clima nacional reflejaba optimismo al finalizar 2002, pues las guerrillas  -en particular las FARC, ya que el ELN estaba debilitado de tiempo atr&aacute;s- no  hab&iacute;an mostrado contundencia desde su arremetida terrorista en la inauguraci&oacute;n  del nuevo gobierno, en agosto de ese a&ntilde;o. Adem&aacute;s, la tendencia de recuperaci&oacute;n  operativa de la Fuerza P&uacute;blica desde la reforma militar adelantada durante el  gobierno anterior hab&iacute;a menguado la capacidad ofensiva de la subversi&oacute;n, y la  persistente presi&oacute;n presidencial al exigir resultados hab&iacute;a conducido a  acciones preventivas contra el secuestro, el sabotaje y el terrorismo. </p>     <p>En octubre, la toma de la Comuna 13 de  Medell&iacute;n, dominada por la guerrilla, hab&iacute;a ratificado en la opini&oacute;n p&uacute;blica la  imagen de voluntad del gobierno frente a la subversi&oacute;n, pese a que ese espacio  hab&iacute;a sido ocupado a sangre y fuego por los paramilitares que desalojaron a las  milicias de la guerrilla, adem&aacute;s de algunos actos terroristas ejecutados en  Bogot&aacute;. La percepci&oacute;n de tranquilidad qued&oacute; confirmada en el per&iacute;odo vacacional  de cambio de a&ntilde;o, cuando el gobierno organiz&oacute; caravanas de veh&iacute;culos escoltados  por la Fuerza P&uacute;blica en las v&iacute;as principales, que bajo el lema 'Vive Colombia,  viaja por ella' estimularon el desplazamiento de grupos medios y altos, luego  de varios a&ntilde;os de temores frente a secuestros, 'falsos retenes' y 'pescas  milagrosas' por parte de las guerrillas. </p>     <p>Con respecto a los grupos  paramilitares, el gobierno abri&oacute; pronto espacios para que se plantearan  posibilidades de negociaci&oacute;n, luego de que surgieran problemas posteriores a la  unificaci&oacute;n alcanzada durante el gobierno de Samper con la creaci&oacute;n de las  Autodefensas Unidas de Colombia, AUC. Las llamadas autodefensas se sent&iacute;an  seguras ante la escasa voluntad de la Fuerza P&uacute;blica de combatirlas, pues  tend&iacute;a a verlas como aliadas no obstante las atrocidades que comet&iacute;an contra la  poblaci&oacute;n civil. Tambi&eacute;n eran percibidas como naturales vengadoras por  numerosos grupos sociales impotentes ante las arremetidas de las guerrillas y  por sectores interesados en que se mantuviera el <i>statu quo</i> de inequitativa organizaci&oacute;n socialfrente a la amenaza de cambio que ve&iacute;an en un eventual triunfo  guerrillero. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A fines de 2002, el gobierno firm&oacute; con  las AUC el Acuerdo de Santa Fe de Ralito, en el que esa dispersa y dis&iacute;mil  federaci&oacute;n de grupos se comprometi&oacute; a no atentar contra la poblaci&oacute;n civil. Y  como complemento a la reci&eacute;n aprobada pr&oacute;rroga de la ley de orden p&uacute;blico, al  iniciar 2003 el gobierno expidi&oacute; el Decreto 128 para reglamentarla en materia  de procedimiento para la desmovilizaci&oacute;n de las fuerzas irregulares, en concreto  de los paramilitares.</p>     <p>De esta  manera, a los cinco meses de iniciado el gobierno se percib&iacute;an tres l&iacute;neas de  acci&oacute;n de la PSD, las cuales continuaron con pocos cambios durante los dos  per&iacute;odos de la presidencia de Uribe: la primera, una decidida 'pol&iacute;tica de paz'  con los paramilitares, la segunda, la continuaci&oacute;n acentuada de la ofensiva  contra las FARC activada al final del gobierno anterior, y la tercera, un grupo  de pol&iacute;ticas puntuales -como los 'soldados campesinos', 'Vive Colombia, viaja  por ella', los est&iacute;mulos a la deserci&oacute;n y las redes de informantes- destinadas  a alimentar a las otras dos. No obstante, lo que no se ve&iacute;a era una  articulaci&oacute;n consistente entre ellas.</p>     <p>En el aspecto  formal de la PSD se expidieron dos documentos. El primero, &quot;Bases del Plan  Nacional de Desarrollo, 2002-2006&quot;, presentado a comienzo de 2003, afirmaba que  su objetivo era brindar seguridad democr&aacute;tica. Este objetivo se desglosaba en  varios aspectos: control del territorio, combate al narcotr&aacute;fico,  fortalecimiento de la justicia, desarrollo de zonas de conflicto y protecci&oacute;n  de los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario (DIH). Sin  embargo, en ese Plan no hab&iacute;a propuestas espec&iacute;ficas, ni implementaci&oacute;n y  asignaci&oacute;n de recursos.</p>     <p>El segundo  documento, &quot;Pol&iacute;tica de Defensa y Seguridad Democr&aacute;tica&quot;, se conoci&oacute; a mediados  de 2003 y fue elaborado por el Ministerio de Defensa. Enunciaba, primero,  principios democr&aacute;ticos generales que supuestamente eran esencia de la  pol&iacute;tica. Segundo, identificaba seis amenazas para la naci&oacute;n: terrorismo,  drogas il&iacute;citas, finanzas il&iacute;citas, tr&aacute;fico de armas y municiones, secuestro y  extorsi&oacute;n, y homicidio. Tercero, se&ntilde;alaba cinco objetivos: control del  territorio, protecci&oacute;n de la poblaci&oacute;n, eliminaci&oacute;n del comercio de drogas il&iacute;citas,  capacidad disuasiva y rendici&oacute;n de cuentas. Cuarto, indicaba las l&iacute;neas de  acci&oacute;n: coordinar la acci&oacute;n del Estado, fortalecer las instituciones  relacionadas con la seguridad, consolidar el control territorial, proteger la  ciudadan&iacute;a y la infraestructura, cooperar para la seguridad y comunicar  pol&iacute;ticas y acciones del Estado. Al final del documento presentaba una matriz  de responsabilidades institucionales.</p>     <p>Aunque este  documento fue un esfuerzo importante de integraci&oacute;n de responsabilidades sobre  la seguridad y de asumir la anteriormente evadida responsabilidad civil en  estos menesteres, en lo que corresponde a esa integraci&oacute;n no mostraba mucho que  ver con la realidad, pues el texto no se articulaba con ella, comenzando porque  no reconoc&iacute;a el conflicto armado interno. La coherencia formal que presentaba  el escrito era casi imposible de desarrollar, pues supon&iacute;a una racionalidad del  Estado que no existe. Adem&aacute;s, la limitaba en esencia a lo militar y no se ve&iacute;an  espacios para desarrollos espec&iacute;ficos de las pol&iacute;ticas indicadas. En cuanto a  la defensa hacia el exterior, apenas hac&iacute;a una breve menci&oacute;n sin orientaci&oacute;n. </p></font>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>LA PSD EN LA PR&Aacute;CTICA</b></font></p> <font size="2" face="Verdana">    <p>Durante los  cuatro a&ntilde;os del primer per&iacute;odo de gobierno del presidente Uribe se destac&oacute; la  ofensiva militar permanente contra las FARC, identificada con el nombre de Plan  Patriota -eufemismo de 'plan de guerra', que es la aplicaci&oacute;n militar de una  pol&iacute;tica de seguridad gubernamental-. Este plan se implement&oacute; sobre la marcha,  a medida que evolucion&oacute; la situaci&oacute;n frente a las FARC, eje de sus objetivos.  El logro m&aacute;s destacado ocurri&oacute; en los primeros a&ntilde;os de implementaci&oacute;n del plan,  al desmantelar varios de los frentes de esa guerrilla en el noroccidente de  Cundinamarca. En contraste, hubo problemas en algunas regiones, en especial al  sur del pa&iacute;s, donde hubo concentraci&oacute;n de tropas y detenciones masivas, basadas  en informaciones de la amplia -aunque difusa- 'red de cooperantes' establecida  desde el inicio del gobierno. Pero en donde no se observ&oacute; acci&oacute;n alguna fue en  zonas controladas por los paramilitares, en especial en la Costa Atl&aacute;ntica.</p>     <p>El Plan  Patriota estuvo acompa&ntilde;ado por la reactivaci&oacute;n de unidades, como la Brigada X  destinada a la frontera norte con Venezuela, y la creaci&oacute;n de nuevas unidades,  como la Brigada XXVIII que sustituy&oacute; al Comando Espec&iacute;fico del Oriente, en la  frontera sur con Venezuela y parte de la frontera con Brasil. Fue reforzado  adem&aacute;s, en 2005, con el &uacute;nico cambio estrat&eacute;gico en la organizaci&oacute;n militar en  el primer per&iacute;odo, mediante la creaci&oacute;n de dos amplios comandos conjuntos -Sur  y Caribe-, que incluso provoc&oacute; la salida de cuatro de los generales del  Ej&eacute;rcito con mayor antigÃ¼edad que criticaron la medida. Este cambio en la  organizaci&oacute;n castrense articul&oacute; territorialmente unidades del Ej&eacute;rcito, la Armada  y la Fuerza A&eacute;rea, centralizando el mando operativo en el Comandante de las  Fuerzas Militares, en detrimento de los comandos de las tres fuerzas<a href="#6" name="s6">(6)</a>. </p>     <p>La  recuperaci&oacute;n de las cabeceras municipales de zonas controladas por las  guerrillas fue un proceso dif&iacute;cil, lento e improvisado. Los 'soldados  campesinos', llamados luego 'soldados de mi pueblo', cumplieron funciones de  polic&iacute;a que no les corresponde a militares: mantener territorios. La  estigmatizaci&oacute;n oficial de la poblaci&oacute;n civil de esas zonas se reflej&oacute; en los  primeros a&ntilde;os con la acci&oacute;n de las redes de informantes o 'cooperantes'  mencionada, que induc&iacute;an redadas masivas en la poblaci&oacute;n civil, con  arbitrariedades que terminaban en liberaciones de la mayor&iacute;a de detenidos,  judicializaciones sin mayor fundamento y hasta asesinatos de personas  inocentes. A diferencia de las ciudades, donde la Fuerza P&uacute;blica alcanz&oacute;  niveles de aceptaci&oacute;n sin precedentes, en esas zonas ha primado la desconfianza  frente al Estado, como resultado de arbitrariedades. </p>     <p>Por otra  parte, desde sus inicios el gobierno busc&oacute; la desmovilizaci&oacute;n de los  paramilitares mediante diversas medidas. La m&aacute;s prolongada fue la b&uacute;squeda de  legitimaci&oacute;n por la v&iacute;a legal, que comenz&oacute; con el 'proyecto de ley de  alternatividad penal', que exhib&iacute;a gran impunidad. Por ello, el proyecto se  enred&oacute; en medio de la pol&eacute;mica desatada dentro y fuera del pa&iacute;s. Luego de  numerosos ajustes y discusiones en varias legislaturas, incluso con cambio de  nombres -como el de 'verdad, justicia y reparaci&oacute;n'- dado el desprestigio del  proyecto inicial, en 2005 fue aprobada la Ley 975, llamada de 'justicia y paz'.  Esta fue, adem&aacute;s, corregida en varias de sus falencias por la misma Corte  Constitucional al revisarla de oficio para declararla exequible. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los sucesivos  proyectos que desembocaron en esta ley se preocuparon m&aacute;s por suavizar castigos  a los verdugos, que por proteger a las v&iacute;ctimas (Comisi&oacute;n Colombiana de  Juristas, 2010)<a href="#7" name="s7">(7)</a>. En el  camino de este largo trasegar legislativo quedaron enterrados un proyecto de  porte de armas de uso privativo de la Fuerza P&uacute;blica para civiles y el llamado  Estatuto Antiterrorista, declarado inexequible en 2004 por la Corte  Constitucional. En este a&ntilde;o, el Congreso aprob&oacute; el Acto Legislativo No. 2 sobre  reelecci&oacute;n presidencial inmediata, alimentado a diario por la difusi&oacute;n  medi&aacute;tica oficial de la PSD. Al a&ntilde;o siguiente, la Corte Constitucional le dio  su 'bendici&oacute;n', indicando que esta reelecci&oacute;n era por una sola vez. Esta Corte  supo mantenerse en su ley al fallar, cuatro a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 2010, la  inexequibilidad de la segunda reelecci&oacute;n inmediata aprobada por el Congreso el  a&ntilde;o anterior. </p>     <p>Posterior a  un acuerdo, a mediados de 2004, entre gobierno y paramilitares, sobre el  establecimiento de una 'zona de ubicaci&oacute;n' en Santa Fe de Ralito, C&oacute;rdoba, para  la concentraci&oacute;n de jefes 'paras' con voluntad de entregar las armas, a finales  del a&ntilde;o comenzaron las desmovilizaciones de distintos grupos. En medio de ellas, hubo numerosas negociaciones entre  narcotraficantes y jefes 'paras' para incluir de manera fraudulenta a los  primeros en las desmovilizaciones. Tras numerosos contratiempos originados en  diferencias en los acuerdos entre gobierno y paramilitares, lo que produjo  suspensiones y reanudaciones de desmovilizaciones a lo largo del proceso, en el  segundo semestre de 2005 comenz&oacute; la extinci&oacute;n de la 'zona de ubicaci&oacute;n'. Luego  de haberse desmovilizado m&aacute;s de la mitad de los efectivos comandados por los  negociadores de Santa Fe de Ralito, al no definirse los sitios de reclusi&oacute;n de  los desmovilizados, a principios de 2006 los jefes 'paras' deambulaban por el  pa&iacute;s con permisos del gobierno.</p>     <p>Las  desmovilizaciones de los jefes 'paras' y sus grupos se prolongaron a lo largo  de 2006, siempre por cuotas muy bien publicitadas. Esa manera de operar reflej&oacute;  el af&aacute;n oficial de exhibir en el pa&iacute;s una visi&oacute;n pacificadora. Parte destacada  de este proceso fue la contabilizaci&oacute;n de m&aacute;s del doble de desmovilizados  'paras' de los cerca de 15.000 se&ntilde;alados al inicio por el gobierno, lo que  permiti&oacute; incluir narcos, reciclados y falsas desmovilizaciones que se dieron a  lo largo del proceso, como se sabr&iacute;a a&ntilde;os m&aacute;s tarde<a href="#8" name="s8">(8)</a>.  El hecho fue que poner en cintura a poderosos jefes de verdaderas mafias  articuladas con el narcotr&aacute;fico y con pol&iacute;ticos regionales implic&oacute; promesas  oficiales 'secretas', que luego fueron incumplidas. </p>     <p>La base del  argumento oficial del &eacute;xito pacificador se apoy&oacute; en que, por primera vez en el  pa&iacute;s, fuerzas irregulares no derrotadas hab&iacute;an sido sometidas. Pero lo que  ocurri&oacute; fue que el proyecto antisubversivo que aliment&oacute; la unificaci&oacute;n  paramilitar en 1997 perdi&oacute; su din&aacute;mica, a medida que emergi&oacute; el af&aacute;n y el logro  de un enriquecimiento depredador de los jefes 'paras', adem&aacute;s de su ambici&oacute;n de  poder pol&iacute;tico regional con proyecci&oacute;n nacional. </p>     <p>M&aacute;s tarde se  ver&iacute;a que este &uacute;ltimo objetivo hab&iacute;a sido m&aacute;s por iniciativa de gamonales  regionales, como una forma de ejercer de manera absoluta su poder econ&oacute;mico y  pol&iacute;tico, iniciativa acogida por conveniencia mutua por paramilitares y  narcotraficantes. Con el declinar de su proyecto antisubversivo, a los  paramilitares les era rentable cederle el costo de sus ej&eacute;rcitos al Estado, que  asumi&oacute; un proceso de incorporaci&oacute;n de desmovilizados a la vida civil ignorando  a sus v&iacute;ctimas, con altos costos y muchos errores, improvisaciones y falencias  a&uacute;n sin resolver, adem&aacute;s de haber alimentado posteriormente a bandas de nuevos  paramilitares.</p></font>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>ESTANCAMIENTO Y REACTIVACI&Oacute;N TRANSITORIA DE  LA PSD</b></font></p> <font size="2" face="Verdana">    <p>Desde que comenz&oacute; la PSD, en agosto de 2002, hasta la  finalizaci&oacute;n del primer per&iacute;odo del presidente &Aacute;lvaro Uribe, cuatro a&ntilde;os m&aacute;s  tarde, no hubo variaciones importantes en cuanto al &eacute;nfasis en lo militar y  pobreza en lo pol&iacute;tico. Los cambios fueron producto de improvisaciones ante la  ausencia de un plan pol&iacute;tico-estrat&eacute;gico eficaz, ajustable de acuerdo con  evaluaciones peri&oacute;dicas. Adem&aacute;s de improvisaciones -sobre todo en el proceso  con los paramilitares-, se mantuvo el desbalance entre la confrontaci&oacute;n armada  con las FARC y el trato pol&iacute;tico dado a los paramilitares. Con el ELN, el  gobierno busc&oacute; -sin lograrlo- voluntad para negociar, con el fin de compensar  tal desbalance. En el trasfondo, continuaba operando el Plan Colombia,  financiado por Estados Unidos contra el narcotr&aacute;fico, que desde su iniciaci&oacute;n,  en el a&ntilde;o 2000, hab&iacute;a aportado aproximadamente 600 millones de d&oacute;lares anuales.  Sus objetivos iniciales se hab&iacute;an ampliado hacia las guerrillas, consideradas  por el gobierno como simples narcotraficantes y terroristas.</p>     <p>La ausencia de visiones estrat&eacute;gicas eficientes en lo  militar se prest&oacute; a fallas protuberantes, en la medida en que durante la mayor  parte del tiempo el mando operativo, con asesor&iacute;a estadounidense, no tuvo la  capacidad para dise&ntilde;ar una estrategia adecuada y controlar las veleidades de  mando militar directo del Presidente. Adem&aacute;s de afectar la institucionalidad,  como ocurre en todos los &aacute;mbitos normativos, desconocer los niveles  institucionales castrenses mediante tales veleidades puede implicar altos  costos, no s&oacute;lo en lo econ&oacute;mico sino sobre todo en recursos humanos. </p>     <p>Un balance general de resultados durante esos cuatro a&ntilde;os  muestra la pobreza en resultados puntuales con respecto al objetivo central,  las FARC, pues lo que sobresal&iacute;a era la percepci&oacute;n de &eacute;xito derivada de la  constante promoci&oacute;n oficial de la PSD, la disminuci&oacute;n de actos terroristas, la  posibilidad de tr&aacute;nsito libre en v&iacute;as principales y la reducci&oacute;n de ataques a  poblaciones y cuarteles. Sin duda alguna, la presi&oacute;n armada sobre esta  guerrilla hab&iacute;a mermado su capacidad b&eacute;lica, aunque esta significativa  reducci&oacute;n no correspond&iacute;a al exagerado volumen de recursos empleados.</p>     <p>El haber asignado cerca de 20.000 efectivos de la Fuerza  P&uacute;blica para acabar con el Secretariado de las FARC en el sur del pa&iacute;s mediante  el Plan Patriota, sin tener experiencia de supervivencia en la selva fue  desastroso, por decir lo menos. La malaria, la leishmaniosis, las minas  antipersona y los francotiradores afectaron en forma significativa a las  tropas. Y eso que ese Plan se adelant&oacute;, como se mencion&oacute;, luego de la necesaria  y positiva reestructuraci&oacute;n militar -en cuyo dispositivo prim&oacute; la lucha  antiguerrillera- hecha por exigencia y con asesor&iacute;a oficial de Estados Unidos  durante el gobierno de Andr&eacute;s Pastrana. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta situaci&oacute;n llev&oacute; a que, ya en el segundo per&iacute;odo de  gobierno del presidente &Aacute;lvaro Uribe, el nuevo ministro de Defensa, Juan Manuel  Santos, formalizara una revisi&oacute;n de la PSD mediante un nuevo documento. La 'Pol&iacute;tica de Consolidaci&oacute;n de la Seguridad Democr&aacute;tica'  (PCSD) sali&oacute; a la luz p&uacute;blica en 2007. Hizo referencia al 'Plan Nacional de  Desarrollo 2006-2010', correspondiente al segundo per&iacute;odo de gobierno de Uribe.  El documento se&ntilde;alaba que los resultados de la PSD hab&iacute;an sido contundentes, lo  que implicaba un ajuste para adaptarse al nuevo escenario estrat&eacute;gico y pasar  del objetivo inicial de control territorial al de su consolidaci&oacute;n, en tres  fases seg&uacute;n zonas del pa&iacute;s. Adem&aacute;s de enfatizar objetivos anteriores,  mencionaba los de acci&oacute;n social, seguridad urbana y ciudadana, movilidad de las  Fuerzas Armadas y preponderancia de la inteligencia. </p>     <p>El cambio de  adjetivaci&oacute;n de la seguridad en este documento reflej&oacute; los pobres resultados  obtenidos hasta 2006, en relaci&oacute;n con los ingentes recursos utilizados en la  arremetida contra las FARC, &uacute;nico objetivo consistente y columna vertebral de  la PSD. No fue suficiente la acertada reforma militar durante el gobierno de  Pastrana, de creaci&oacute;n y reorganizaci&oacute;n de unidades para la guerra irregular  inducida por Washington para afrontar esta clase de guerra. Aunque sin una  estrategia adecuada, con evaluaciones y reajustes peri&oacute;dicos, dado el alto  volumen de recursos y el constante acoso militar se obtuvo una limitaci&oacute;n  significativa de acciones de las FARC, que se constat&oacute; en la clara disminuci&oacute;n  de sus fuerzas y su capacidad operativa. Pero los costos econ&oacute;micos y humanos  para las Fuerzas Militares fueron enormes. Por eso, la incapacidad de dise&ntilde;ar  una estrategia eficaz mediante el 'plan de guerra' de la PSD, identificado con  el eufemismo de 'Plan Patriota', se disimul&oacute; con la nueva identidad de 'Plan Consolidaci&oacute;n'  de la PSD. Sin embargo, este cambio de identidad no fue s&oacute;lo maquillaje. </p>     <p>Excepto pocos  cambios de fondo, como disminuir la concentraci&oacute;n de tropas en el sur del pa&iacute;s  para 'cazar' al 'Secretariado' y mayor movilidad de unidades, hubo varios cambios  puntuales y efectivos que buscaron solucionar problemas recurrentes que por  inercia estaban socavando la eficacia militar operativa. Entre esos cambios se  destacan el &eacute;nfasis e inversi&oacute;n en materia de inteligencia t&eacute;cnica y humana con  asesor&iacute;a internacional del m&aacute;s alto nivel, la cooperaci&oacute;n real y efectiva entre  las Fuerzas Militares y entre &eacute;stas y la Polic&iacute;a Nacional, la redistribuci&oacute;n de  recursos, la mayor importancia dada a capturas y deserciones frente a las  'bajas enemigas', y el gran peso de recompensas por informaci&oacute;n. Pero lo que no  cambi&oacute; en nada fue el &eacute;nfasis en lo militar y la pobreza en lo pol&iacute;tico. </p>     <p>Los cambios  se&ntilde;alados comenzaron a dar resultados positivos poco percibidos en 2007, pero  sobre todo en 2008, cuyo cenit fue la publicitada e incruenta 'Operaci&oacute;n Jaque'  con la liberaci&oacute;n, en julio de ese a&ntilde;o, de reconocidos pol&iacute;ticos y  'contratistas' norteamericanos secuestrados. Cuatro meses antes, hab&iacute;a ocurrido  la cruenta y exitosa 'Operaci&oacute;n F&eacute;nix', en Angosturas, Ecuador, que elimin&oacute; a  'Ra&uacute;l Reyes', segundo al mando de las FARC. </p>     <p>Si bien esta  guerrilla hab&iacute;a ganado terreno militar durante el desastre pol&iacute;tico de las  conversaciones del Cagu&aacute;n, su arrogancia y proyecci&oacute;n internacional la llev&oacute; a  creer que era ya un cuasi-ej&eacute;rcito en v&iacute;speras de tomarse el poder y por lo  tanto no requer&iacute;an apoyarse mucho en principios esenciales de la guerra de  guerrillas. Por eso, adem&aacute;s de golpes menores, con menos significaci&oacute;n relativa  que los sufridos por la Fuerza P&uacute;blica, las FARC recurrieron a la 'hibernaci&oacute;n',  identificada con el calificativo de 'repliegue estrat&eacute;gico', dado por los  medios de comunicaci&oacute;n. Adem&aacute;s, no se preocuparon por cambiar su estrategia de  'repliegue pasivo', con el fin de recuperar la iniciativa. Por ello, en corto  tiempo fueron despertadas a la realidad por el cambio estrat&eacute;gico de la Fuerza  P&uacute;blica, sin que se percataran pronto de que segu&iacute;an siendo en su esencia  guerrillas. Tambi&eacute;n, era claro que hab&iacute;an perdido el inter&eacute;s pol&iacute;tico de  apoyarse en sectores nacionales de opini&oacute;n p&uacute;blica y que les interesaba m&aacute;s la  v&iacute;a militar que consideraban el fundamento de todos sus triunfos. </p>     <p>Su prolongada  ventaja de dispersi&oacute;n en frentes en el territorio nacional se troc&oacute; en  desventaja al ser superados sus sofisticados equipos de comunicaci&oacute;n por los de  la Fuerza P&uacute;blica. La interceptaci&oacute;n de comunicaciones de la guerrilla fue  definitiva para recibir certeros golpes, sin que al mismo ritmo asimilaran su  nueva situaci&oacute;n. Tan solo luego de la 'Operaci&oacute;n Jaque' se convencieron de su  condici&oacute;n de guerrilla en retirada y de la necesidad de usar su olvidado  principio guerrillero de adaptaci&oacute;n a nuevas circunstancias. A partir de all&iacute;,  aunque han recibido numerosos golpes, algunos de significaci&oacute;n, lograron  reorganizarse dentro de la concepci&oacute;n tradicional de guerra de guerrillas,  alimentada por su larga experiencia en el dif&iacute;cil y apropiado territorio  nacional para esa clase de contienda. En este ambiente, recuperaron la  iniciativa al propinar repetidos golpes de mano a la Fuerza P&uacute;blica. </p>     <p>Sin embargo,  el embate de las fuerzas del Estado ha mantenido a raya a las FARC, sin que  esta situaci&oacute;n implique su derrota en un tiempo predecible, pese a los  triunfalistas vaticinios militares -como el 'fin del fin' del Comandante de las  Fuerzas Militares- en el fragor de sus anteriores &eacute;xitos. Pero, adem&aacute;s de esta  talanquera oficial a las acciones de esa guerrilla, han sido importantes las  deserciones y el 'sapeo', alentados por el &eacute;nfasis dado a las recompensas y los  beneficios del gobierno a desertores y criminales, pasando por alto normas y  haciendo caso omiso de escr&uacute;pulos &eacute;ticos. Este &eacute;nfasis no operativo ha sido  paralelo al relativo decrecer de rendimientos en costosas operaciones militares  contra las FARC.</p>     <p>La  persistencia en el uso de medios militares y la limitaci&oacute;n en el empleo de  recursos pol&iacute;ticos de la 'seguridad democr&aacute;tica' llevaron al estancamiento en  el dise&ntilde;o de cambios efectivos en la estrategia de la Fuerza P&uacute;blica, pues no  se vislumbraron ideas importantes que incorporaran medidas pol&iacute;ticas o  militares novedosas<a href="#9" name="s9">(9)</a>.  Estas han sido necesarias para frenar el aumento desmedido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os  del presupuesto en seguridad y en recursos militares, aspecto que contribuir&aacute; a  afrontar problemas fiscales recurrentes<a href="#10" name="s10">(10)</a>. </p>     <p>Al comenzar  el gobierno, en agosto de 2002, el pie de fuerza en el pa&iacute;s era de 313.406  efectivos, 203.283 de las Fuerzas Militares y 110.123 de la Polic&iacute;a Nacional.  Ocho a&ntilde;os despu&eacute;s, al finalizar el gobierno, el total de efectivos hab&iacute;a  aumentado a 426.014, 267.629 de las Fuerzas Militares y 158.385 de la Polic&iacute;a  Nacional. En 2010, el presupuesto del Ministerio de Defensa sobrepas&oacute; los 15  billones y medio de pesos, de los cuales poco m&aacute;s de 63 por ciento  correspond&iacute;an a las Fuerzas Militares y el resto a la Polic&iacute;a Nacional. De  acuerdo con un informe de Planeaci&oacute;n Nacional, en ese a&ntilde;o se gastaron 21  billones de pesos en defensa y seguridad, de los cuales 90 por ciento se  destinaron a funcionamiento y s&oacute;lo 10 por ciento a inversi&oacute;n<a href="#11" name="s11">(11)</a>.</p>     <p>En cuanto a  las FARC, objetivo principal de la PSD, seg&uacute;n la Fundaci&oacute;n Nuevo Arco Iris, a  comienzos de 2009, ten&iacute;an cerca de 10.800 efectivos, distribuidos en 64  frentes, y de acuerdo con la Fundaci&oacute;n Seguridad &amp; Democracia, 7.000  efectivos en el mismo a&ntilde;o. Por las condiciones del conflicto, cualquier estimaci&oacute;n  que se haga al respecto resulta ambigua. Seg&uacute;n distintas fuentes, para 2010,  las cifras fluctuaban entre 6.000 y 10.000, con actividades en alrededor de 200  municipios, en especial en Cauca, Caquet&aacute;, Nari&ntilde;o, Huila y Meta<a href="#12" name="s12">(12)</a>.  Las deserciones estimuladas por el gobierno se suplen en gran medida con  reclutamiento de menores de edad, lo que agrega un problema m&aacute;s al incierto  futuro de la ni&ntilde;ez en el pa&iacute;s.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el plano  pol&iacute;tico de la PSD, la preocupaci&oacute;n principal del gobierno de Uribe fue acabar  con el espacio nacional e internacional ganado por las FARC, en un comienzo  buscando de manera insistente aunque ut&oacute;pica internacionalizar el conflicto  armado para recibir apoyos externos. Pero ante la persistencia oficial su mayor  logro ha sido interno. La multitudinaria marcha en contra del secuestro, en  febrero de 2008, alentada por el odio contra esa guerrilla es muestra  significativa de tal logro. Pero ese odio, inducido oficialmente de manera  sistem&aacute;tica con base en los cr&iacute;menes de la guerrilla, fue usado de manera  recurrente, sobre todo hasta 2009, para alimentar la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica de  la opini&oacute;n p&uacute;blica a favor del Presidente con miras a su reelecci&oacute;n, al  identificar cualquier cr&iacute;tica en contra del gobierno con alianzas o  condescendencia con las FARC y el terrorismo. Aunque en los &uacute;ltimos meses de  gobierno merm&oacute; este 'repique oficial' permanente -en buena medida por el  incremento de la inseguridad en las ciudades-, no desapareci&oacute; del todo.</p>     <p>La pobreza en  el uso de recursos pol&iacute;ticos oficiales en el enfrentamiento con las FARC  permiti&oacute; que desde organizaciones de la sociedad civil surgieran iniciativas  tendientes a la liberaci&oacute;n de secuestrados, criticadas por el gobierno pero  exitosas en un principio gracias al estatus de los secuestrados y a  conveniencias pol&iacute;ticas de la guerrilla. En el contexto internacional, la  permisividad de los gobiernos de Ecuador y sobre todo de Venezuela con las FARC  sirvi&oacute; para que, como resultado de las denuncias del gobierno, se redujera el  espacio pol&iacute;tico internacional de esta guerrilla y se cerraran posibilidades de  mediaci&oacute;n externa. La liberaci&oacute;n de las figuras pol&iacute;ticas en 2008 con la  'Operaci&oacute;n Jaque' fren&oacute; la forzada condescendencia oficial con las mediaciones,  aunque en 2009 y por razones pol&iacute;ticas, el gobierno volvi&oacute; a discutir el tema.  En t&eacute;rminos de apoyo de la poblaci&oacute;n, las FARC cuentan con dispersos grupos de  milicianos urbanos y simpatizantes rurales en zonas de su influencia y en  grupos de 'cocaleros'. Luego de los golpes recibidos y el aumento inicial de  desertores, parte de su estrategia se orienta al fortalecimiento de milicias en  ciudades y reclutamiento de menores.</p>     <p>Este fue el  eje de ejecuci&oacute;n de la PCSD, incluidas improvisaciones con graves  consecuencias, como haber permitido en 2007, con gran despliegue por parte del  gobierno, el protagonismo del presidente venezolano Hugo Ch&aacute;vez en la  liberaci&oacute;n de secuestrados para luego desautorizarlo de manera p&uacute;blica, adem&aacute;s  de costosas decisiones, como la mencionada incursi&oacute;n armada en Ecuador, en  2008, para eliminar al n&uacute;mero dos de las FARC, que provoc&oacute; la ruptura de  relaciones con Colombia por parte de ese pa&iacute;s. En el resto de l&iacute;neas de acci&oacute;n  de esa pol&iacute;tica han primado las inconsistencias y el ensayo y error. </p>     <p>Quiz&aacute;s sea el  tratamiento oficial dado a la guerrilla del ELN el que menos inconsistencias ha  tenido. Esta guerrilla sufri&oacute; antes su mayor derrota militar de parte de los  paramilitares, que la diezmaron y sacaron de sus dominios en la Costa  Atl&aacute;ntica. A esta debilidad se sum&oacute; su declive pol&iacute;tico derivado en parte de su  dispersi&oacute;n de objetivos, antes centrados en un norte nacionalista. Estas  circunstancias sirvieron para que el gobierno buscara desde un comienzo un  acuerdo de desmovilizaci&oacute;n y negociaci&oacute;n, lo que permit&iacute;a asumir que quer&iacute;a  mostrar que su condescendencia con los paramilitares no era favorable s&oacute;lo a  organizaciones de derecha. Esta b&uacute;squeda fue persistente, incluso con la  mediaci&oacute;n de los gobiernos de Venezuela y Cuba. Pero la miop&iacute;a pol&iacute;tica del ELN  lo llev&oacute; a desaprovechar oportunidades favorables para la guerrilla. Con el  cambio del panorama de la seguridad frente a la subversi&oacute;n, en 2008, el  gobierno termin&oacute; con esa b&uacute;squeda. </p>     <p>Por otra  parte, las continuas confrontaciones armadas entre ELN y FARCÂ  -debido a competencias por el control de  territorios, poblaciones y corredores del narcotr&aacute;fico- desembocaron en un  acuerdo a finales de 2009, pero las diferencias entre esas guerrillas  continuaron. La presencia regional del ELN se ubic&oacute; en Arauca -&aacute;rea de su mayor  problema con las FARC-, Norte de Santander, Choc&oacute; y el suroccidente del pa&iacute;s.  Se cree que el ELN tiene alrededor de 1.500 efectivos, luego de que hace una  d&eacute;cada contaba con unos 4.000 (N&uacute;&ntilde;ez, 2011; ICG, 2010).</p>     <p>Como parte de  la PCSD hay una iniciativa iniciada en 2008, que aprovech&oacute; planes de obras  p&uacute;blicas y erradicaci&oacute;n manual de coca de los &uacute;ltimos a&ntilde;os en el &aacute;rea de La  Macarena (municipios de Uribe, Mesetas, San Juan de Arama, Vista Hermosa,  Puerto Lleras, Puerto Rico y La Macarena, cuatro de ellos parte de la 'zona de  despeje' en el proceso de conversaciones con las FARC durante el gobierno de  Pastrana), para adelantar el 'Primer proyecto de consolidaci&oacute;n de la PSD'. Es  un plan h&iacute;brido, que depende del Ministerio de Defensa y la Vicepresidencia de  la Rep&uacute;blica, con apoyo de cooperaci&oacute;n internacional, protegido por la Fuerza  de Despliegue R&aacute;pido, FUDRA, ubicada en el &aacute;rea. Parte de la novedad es la  participaci&oacute;n de civiles en cargos de responsabilidad, incluida la coordinaci&oacute;n  del proyecto<a href="#13" name="s13">(13)</a>.Â  </p>     <p>Este ensayo  de 'recuperaci&oacute;n social del territorio' -conocido como PCIM- muestra cierto  &eacute;xito, dado el vac&iacute;o de pol&iacute;ticas sociales en medio del ambiente represivo de  la PSD. Sin embargo, la titulaci&oacute;n de tierras, fundamento de estabilizaci&oacute;n de  la poblaci&oacute;n campesina, fue frenada por el ministro de Agricultura Andr&eacute;s  Felipe Arias, conocido como 'Uribito', con el argumento de que los campesinos  eran auxiliadores de la guerrilla, lo que atent&oacute; contra la sostenibilidad de  este experimento (ICG, 2010; Mejia &amp; otros, 2011; Leal, entrevista PCIM,  2010). </p>     <p>Esta primera  iniciativa ubicada en el &aacute;rea emblem&aacute;tica del Cagu&aacute;n (de 15 proyectadas en el  pa&iacute;s por el Centro de Coordinaci&oacute;n de Acci&oacute;n Integral, CCAI, en regiones de  orden p&uacute;blico con presencia del ELN y las FARC) es acompa&ntilde;ada por otra, desde  2009, en los Montes de Mar&iacute;a, situados en la vasta regi&oacute;n Caribe que concentra  la mayor proporci&oacute;n de tierra despojada en el pa&iacute;s. Esta segunda experiencia  cubre cuatro de los 15 municipios de la sub-regi&oacute;n: C&aacute;rmen de Bol&iacute;var, San  Jacinto, Ovejas y San Onofre. Su pol&iacute;tica parece que se presta m&aacute;s que la de La  Macarena para contrapunteos entre alcaldes de los municipios incorporados y  directivas militares y civiles del proyecto, pues en cierta manera reedita la  'acci&oacute;n c&iacute;vico-militar' de los tiempos del ministro de Guerra Ruiz Novoa  (PODEC, 2011) Sin embargo, al considerar el cuestionable contexto con &eacute;nfasis  militar de los dos per&iacute;odos de gobierno del presidente Uribe, estas  experiencias podr&iacute;an verse con mayores elementos positivos que negativos dentro  de la dif&iacute;cil tarea de revertir la persistente militarizaci&oacute;n del conflicto  armado en el pa&iacute;s.</p></font>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>PROBLEMAS DERIVADOS DE LA PSD</b></font></p> <font size="2" face="Verdana">    <p>La  visibilidad de los problemas y el deterioro de la Pol&iacute;tica de Seguridad  Democr&aacute;tica se hicieron evidentes desde 2008<a href="#14" name="s14">(14)</a>.  Dos aspectos en particular mostraron en ese a&ntilde;o el agravamiento de los  problemas derivados de la seguridad en el pa&iacute;s. El primero se refiere a que,  desde sus inicios, la PSD se vio alentada por la presi&oacute;n castrense  jerarquizada, encabezada por el presidente Uribe y reflejada en el &aacute;mbito  militar con est&iacute;mulos improvisados que exig&iacute;an resultados, medidos con  frecuencia y seg&uacute;n tradici&oacute;n por 'muertes enemigas', o <i>body count</i>. Resultado de ello fueron los cr&iacute;menes llamados de  manera eufemista 'falsos positivos', que la opini&oacute;n p&uacute;blica conoci&oacute; desde su  negaci&oacute;n oficial inicial -al parecer por incredulidad-, en 2008, hasta su  forzado reconocimiento por cuotas. El hecho es que, seg&uacute;n investigaciones de  Cinep, entre 2001 y 2010 hubo 1.119 casos registrados<a href="#15" name="s15">(15)</a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esos cr&iacute;menes  reflejan la larga historia nacional de violaci&oacute;n militar a los derechos  humanos, la persistente presi&oacute;n presidencial por resultados tangibles sin medir  las consecuencias y el r&aacute;pido crecimiento del pie de fuerza, cuyo problema  mayor ha sido la deficiente preparaci&oacute;n profesional y sus efectos negativos  como facilitar la comisi&oacute;n de delitos en medio del conflicto armado. Los  necesarios ajustes -ya mencionados- en la Fuerza P&uacute;blica durante el primer a&ntilde;o  y medio del segundo per&iacute;odo presidencial incluyeron el reemplazo de muertes por  deserciones de prisioneros como indicador central de eficacia, pero la  tendencia del <i>body count </i>continu&oacute;. La  insistencia del Presidente y su limitada visi&oacute;n del entorno internacional lo  llevaron a rechazar los reclamos de organismos internacionales por violaci&oacute;n de  los derechos humanos.</p>     <p>El otro  aspecto que mostr&oacute; el agravamiento de los problemas derivados de la seguridad  fue una clara omisi&oacute;n de la PSD desde sus inicios: la ausencia del componente  b&aacute;sico de 'seguridad ciudadana', que corresponde a las &aacute;reas urbanas. A  diferencia de la acci&oacute;n militar que es ofensiva, la seguridad ciudadana es en  esencia preventiva. La escalada de la inseguridad urbana durante los dos  &uacute;ltimos a&ntilde;os de gobierno de Uribe fue notoria. El subempleo en ascenso y la  persistente inequidad en el pa&iacute;s han ubicado a estos problemas en el primer  lugar en el Continente y estimulado el 'rebusque' a como d&eacute; lugar. </p>     <p>Ante esa  omisi&oacute;n de la PSD, en 2009, la Polic&iacute;a Nacional, por iniciativa propia, busc&oacute;  compensar este vac&iacute;o, pues esa dimensi&oacute;n de la seguridad es fundamental en un  pa&iacute;s urbano como Colombia. El experimento de tal iniciativa de la Polic&iacute;a es el  llamado 'Plan Nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes', PNVCC, que  recogi&oacute; experiencias de Espa&ntilde;a y Chile. Sin embargo, el exceso de funciones y  tareas que tiene la Polic&iacute;a, en buena medida por causa del conflicto armado,  pero tambi&eacute;n impuestas con frecuencia de manera improvisada, dificulta el  cumplimiento de su funci&oacute;n preventiva<a href="#16" name="s16">(16)</a>.</p>     <p>En 2009,  seg&uacute;n Medicina Legal, hubo un aumento de homicidios en el pa&iacute;s de 16 por ciento  con respecto al a&ntilde;o anterior, al pasar de 15.250 a 17.717 casos, lo que  corrobora lo ocurrido en las principales ciudades, en especial Cali, Bogot&aacute; y  Medell&iacute;n. Por su parte, las cifras de secuestro, extorsi&oacute;n, actos terroristas y  hurto de veh&iacute;culos, que hab&iacute;an experimentado tendencias de disminuci&oacute;n desde  2003, repuntaron en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Las encuestas recientes sobre percepci&oacute;n  de seguridad ('C&oacute;mo Vamos') en ocho de las ciudades m&aacute;s grandes confirmaron las  cifras sobre deterioro de la seguridad ciudadana. Es importante mencionar  tambi&eacute;n el aumento del consumo de drogas, en especial el llamado  'narcomenudeo'. Adem&aacute;s, la extorsi&oacute;n, las fallas en la desmovilizaci&oacute;n de los  paramilitares y la descentralizaci&oacute;n de la criminalidad, entre otros, son  factores que han influido en el crecimiento y percepci&oacute;n por parte de la  opini&oacute;n p&uacute;blica de la inseguridad urbana (Acero, 2011; &Aacute;vila, 2011a).</p>     <p>Pero hubo  otra falla de la PSD percibida desde a&ntilde;os antes: el repunte paramilitar  progresivo, bautizado por el gobierno como BACRIM (bandas criminales). Este  eufemismo tuvo como objetivo mantener la idea oficial del &eacute;xito en la  desaparici&oacute;n de esa expresi&oacute;n criminal de extrema derecha. Por supuesto, todas  las expresiones delincuenciales organizadas son bandas criminales. Unas  dedicadas al narcotr&aacute;fico, grupos que no se desmovilizaron, grupos que cometen  acciones antisubversivas propias de paramilitares, entronques con parapol&iacute;ticos  y combinaci&oacute;n de &eacute;stas y otras modalidades. Pero hay que tener en cuenta  tambi&eacute;n que los grupos de paramilitares siempre tuvieron relaci&oacute;n -o estaban  mezclados- con narcotraficantes.</p>     <p>A mediados de  2010, la Polic&iacute;a Nacional indicaba que hab&iacute;a seis 'bandas criminales', con  2.580 miembros que operaban en 159 municipios, en 18 departamentos: 'Ej&eacute;rcito  Revolucionario Popular (Llanos Orientales), 'Los Rastrojos' (Valle, Antioquia,  Cesar y Nari&ntilde;o), 'Banda Criminal Urab&aacute;' (Costa Atl&aacute;ntica), 'Banda Criminal  Renacer' (Choc&oacute;), 'Los Machos' (Valle del Cauca), 'Los Paisas' (Antioquia,  Bol&iacute;var, Sucre y Guajira). Sin embargo, otras fuentes afirman que el n&uacute;mero de  sus miembros es mucho m&aacute;s alto y que a esos grupos habr&iacute;a que agregarle el de  las '&Aacute;guilas Negras' (ICG, 2010).</p>     <p>De acuerdo  con Cinep, el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas civiles de los grupos de paramilitares, en 18  departamentos cr&iacute;ticos, pas&oacute; de 958, en 2002, a 403, en 2006 (final de las  desmovilizaciones de los grupos de paramilitares) y a 782, en 2010. A fines de  este &uacute;ltimo a&ntilde;o, seg&uacute;n la Vicepresidencia de la Rep&uacute;blica, por registro de  denominaci&oacute;n de esas bandas, encabezaba la lista 'Los Rastrojos', que operan en  el norte y el occidente colombiano. Le segu&iacute;an la 'Banda Criminal o  Delincuencial-Banda Emergente', 'Los Paisas', 'Los Urabe&ntilde;os', 'Aguilas Negras',  'Ej&eacute;rcito Revolucionario Popular Anticomunista' (ERPAC), 'Organizaci&oacute;n de alias  Don Mario/Autodefensas Gaitanistas', 'Oficina de Envigado', 'Organizaci&oacute;n al  servicio del Narcotr&aacute;fico' y 'Nueva Generaci&oacute;n', todas ellas con gran movilidad  territorial y algunas con penetraci&oacute;n en las ciudades (Quiroga, 2011; Romero, 2011).</p>     <p>Bandas que  exist&iacute;an antes de la desmovilizaci&oacute;n de los paramilitares, como 'Los Machos' y  'Los Rastrojos', contribuyeron a la reproducci&oacute;n posterior de este fen&oacute;meno,  sobre la base de su participaci&oacute;n permanente en el narcotr&aacute;fico. As&iacute; mismo,  dados sus conocimientos como narcotraficantes y combatientes, algunos jefes  desmovilizados jugaron papel importante en la conducci&oacute;n de las nuevas  estructuras, en medio de la inestabilidad de mandos, grupos residuales,  alianzas, controles territoriales y competencias. Por otra parte, grupos  emergentes tendieron a penetrar en zonas urbanas de manera descentralizada e  ingresaron en antiguas redes de protecci&oacute;n del paramilitarismo, con  vinculaciones en sectores oficiales (Polic&iacute;a Nacional de Colombia, 2011).</p>     <p>Cabe anotar  al respecto que un objetivo central de la Polic&iacute;a Nacional son las BACRIM.  Apoyada en servicios de inteligencia propios, esta instituci&oacute;n ha tenido &eacute;xitos  en la captura de cabecillas de estas bandas, como ocurri&oacute; al final de 2010 con  la 'Operaci&oacute;n Diamante', que termin&oacute; con la muerte de alias 'Cuchillo' (Polic&iacute;a  Nacional de Colombia, 2011). Sin embargo, hay que considerar que mientras no se  eval&uacute;en las estrategias en curso y se dise&ntilde;en otras complementarias, la  eliminaci&oacute;n de cabecillas 'recicla' sus remplazos, que no necesariamente son  menos eficientes en su actuar delincuencial.</p>     <p>El repunte  paramilitar es resultado de diversas causas: improvisaciones en las  desmovilizaciones, falsedad en desmovilizaciones y desmovilizados, mezcla con  narcotraficantes y pol&iacute;ticos en las desmovilizaciones, ineficaz pol&iacute;tica  antidrogas impuesta por Washington y ausencia de una visi&oacute;n de pol&iacute;ticas m&aacute;s  all&aacute; de la coyuntura del momento. Sin embargo, el caldo de cultivo de esta  reproducci&oacute;n del crimen organizado en bandas -sin desconocer que tambi&eacute;n lo es  del notorio ascenso de la delincuencia com&uacute;n en las ciudades- es la persistente  y profunda exclusi&oacute;n social en el pa&iacute;s, que mezcla -en coctel explosivo que  estimula la violencia- a la pobreza, el desempleo, el subempleo o empleo  informal, el eterno problema de tierras y sobre todo el agresivo contraste  entre miseria y opulencia en las mismas zonas geogr&aacute;ficas. Y como si esto fuera  poco, habr&iacute;a que agregar la recurrencia de las pr&aacute;cticas violentas como  mediadoras de la pol&iacute;tica en la historia republicana del pa&iacute;s, consecuencia  directa de la persistente debilidad pol&iacute;tica del Estado. Contradictoriamente,  el fortalecimiento financiero del Estado durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas alimenta  tal debilidad, mediante una mayor capacidad para el ejercicio del clientelismo  y la corrupci&oacute;n. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los vaivenes  de evoluci&oacute;n de los grupos de paramilitares y sus acciones criminales, sumados  a los producidos por las guerrillas, han tra&iacute;do como consecuencia destacada  desplazamientos de la poblaci&oacute;n en zonas cr&iacute;ticas del conflicto armado. De este  fen&oacute;meno, que ubica a Colombia como uno de los pa&iacute;ses con mayor desplazamiento  forzado del mundo, existen diversas cifras, como ocurre con todas las  estad&iacute;sticas derivadas del conflicto. Incluso, en cifras oficiales hay con  frecuencia diferencias seg&uacute;n la agencia que las presente. Al final de 2009, el  gobierno registraba m&aacute;s de 3.3 millones de desplazados. CODHES, la ONG que m&aacute;s  ha trabajado al respecto en el pa&iacute;s, considera que desde mediados de los a&ntilde;os  ochenta la cifra supera los cuatro millones de personas. Por su parte, el  Ministerio de Defensa reconoce que entre 2002 y 2010 hubo un total de 3.157.758<a href="#17" name="s17">(17)</a>.</p>     <p>Hay que  mencionar tambi&eacute;n que la evoluci&oacute;n que han tenido las BACRIM ha vuelto muy  complejo el problema, comenzando por su nueva geograf&iacute;a y su entronque con el  narcotr&aacute;fico. De acuerdo con la Fundaci&oacute;n Nuevo Arco Iris, hay tres redes con  vocaci&oacute;n de cartel: la del Oriente, los Confederados y Los Urabe&ntilde;os, que es  grupo rival del anterior. Pero es importante tener en cuenta al respecto el  fracaso de la pol&iacute;tica antidrogas del Plan Colombia, ya que pasados 10 a&ntilde;os de  vigencia e ingentes recursos utilizados sus logros relativos dependen en  esencia del contexto internacional, tanto en el consumo como en la producci&oacute;n y  diversificaci&oacute;n de drogas (Romero, 2011). </p>     <p>Los cultivos  de coca se estancaron en el pa&iacute;s desde 2004 alrededor de las 80.000 hect&aacute;reas,  luego de su disminuci&oacute;n inicial con ese plan. En el informe de Naciones Unidas  para 2011, estos cultivos bajaron a 68.000 Hs. -73.000, con peque&ntilde;os cultivos-,  en 2009, y a 57.000 -62.000, con peque&ntilde;os cultivos-, en 2010. La erradicaci&oacute;n  fue de 60.544 Hs. manuales y 104.771 fumigadas, en 2009, y de 43.792 manuales y  101.939 fumigadas, en 2010. Sin tener en cuenta inconsistencias de las cifras  del informe, como la erradicaci&oacute;n frente a la producci&oacute;n, ellas exhiben el  enorme esfuerzo en recursos para acabar con los cultivos, aun considerando los  resultados relativamente positivos de los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os. Entre los cambios  operados en los cultivos, hubo crecimiento en el Pac&iacute;fico (42%), seguido por la  zona central (25%) y Meta-Guaviare (14%) (UNODC, 2011; Thoumi, 2011). </p>     <p>Esta  complejidad del problema refleja tambi&eacute;n diversas alianzas por conveniencia  delincuencial, econ&oacute;mica o pol&iacute;tica, o por la mezclas de &eacute;stas. Hay alianzas  entre bandas que conforman redes, y tambi&eacute;n competencias de car&aacute;cter violento.  En algunas zonas han ocurrido alianzas de bandas con frentes guerrilleros del  ELN y las FARC por conveniencia econ&oacute;mica mutua en el narcotr&aacute;fico. Adem&aacute;s, no  s&oacute;lo la poblaci&oacute;n civil ha sido v&iacute;ctima, sino que hay sectores sociales que se  benefician y las apoyan. Y hasta podr&iacute;a ser conveniente 'ignorarlas' para  sectores de la Fuerza P&uacute;blica, dado su papel de 'contenci&oacute;n' de frentes  guerrilleros. Ser&iacute;a el caso de la Fuerza de Tarea Omega -unidad &eacute;lite  antisubversiva- con respecto a ERPAC y sus acciones alrededor del &aacute;rea del Plan  Consolidaci&oacute;n Integral de La Macarena. Todo esto, sin descontar las alianzas  internacionales, en especial con los carteles mexicanos de narcotraficantes  (UNODC, 2011; Thoumi, 2011; ICG, 2010).</p>     <p>Importa  se&ntilde;alar ac&aacute;, al final de este subt&iacute;tulo, un problema adicional de orden  ideol&oacute;gico que -como ya se mencion&oacute;- tiene profundas ra&iacute;ces en las  instituciones castrenses debido a su car&aacute;cter jer&aacute;rquico, cerrado y  conservador: la ideolog&iacute;a maniquea del anticomunismo, alimentada durante la  guerra fr&iacute;a por la polarizaci&oacute;n mundial y la concepci&oacute;n militarizada de seguridad  nacional, que se junt&oacute; adem&aacute;s con el tradicional 'esp&iacute;ritu de cuerpo' castrense<a href="#18" name="s18">(18)</a>. </p>     <p>Esta  ideolog&iacute;a tuvo su expresi&oacute;n nacional con la formaci&oacute;n y desarrollo de  guerrillas subversivas durante la guerra fr&iacute;a, las cuales no se debilitaron  cuando &eacute;sta finaliz&oacute; hace un par de d&eacute;cadas debido a la complejidad del  conflicto armado interno. El desastre de 'El Cagu&aacute;n', sumado a la polarizante  pol&iacute;tica en la opini&oacute;n p&uacute;blica a lo largo de los ocho a&ntilde;os de gobierno del  presidente Uribe, no s&oacute;lo mantuvo este problema sino que lo acrecent&oacute;. </p>     <p>Parte de esa  polarizaci&oacute;n se reflej&oacute; en la deslegitimaci&oacute;n de la justicia que pretendi&oacute; el  presidente Uribe. Si bien es cierto que la polarizaci&oacute;n alcanz&oacute; tambi&eacute;n a  sectores de la administraci&oacute;n de justicia, su efecto principal se hace evidente  en algunos jueces, a distintos niveles, cuando profieren fallos que traspasan  el componente ideol&oacute;gico y profesional equilibrado que tiene cualquier conducta  humana. Naturalmente, ello se da a lado y lado del espectro ideol&oacute;gico. Pero  cuando los fallos afectan intereses que se reflejan en el 'esp&iacute;ritu de cuerpo'  castrense,Â  casi siempre relacionados con  actos de fuerza derivados del oficio militar, se perciben como persecutorios y  parte de un problema generalizado, al punto de descalificar casi toda acci&oacute;n  correctiva disciplinaria que provenga de autoridades civiles, y con mayor raz&oacute;n  si la acci&oacute;n es de car&aacute;cter penal<a href="#19" name="s19">(19)</a>. </p>     <p>Los problemas  derivados de la polarizaci&oacute;n y sus efectos en la comunidad castrense salieron a  la luz p&uacute;blica luego de esc&aacute;ndalos, condenas y retiros de militares en los  primeros meses de 2011, ya con el nuevo gobierno. El centro del malestar  castrense radica en los antiguos argumentos de la 'guerra pol&iacute;tica', la 'guerra  jur&iacute;dica' y la 'guerra medi&aacute;tica' -que incluyen una supuesta desaparici&oacute;n de la  Justicia Penal Militar (JPM)-, lo que se suma a la guerra que libran los  militares contra la 'amenaza terrorista', nombre que Uribe le dio al conflicto  armado. Tales esc&aacute;ndalos incluyeron el apoyo institucional del Ej&eacute;rcito a la  ONG 'Defensa Militar' (DEMIL)<a href="#20" name="s20">(20)</a>.</p>     <p>Este  arraigado problema, alimentado por 'intelectuales org&aacute;nicos' -militares y  civiles- de sectores castrenses, afecta de manera negativa el contexto pol&iacute;tico  de la sociedad y sobre todo la profesionalidad militar en el ejercicio de su  ambivalente tarea represiva, m&aacute;xime en un escenario de conflicto armado con  visibilidad internacional. La inercia de la larga violaci&oacute;n dom&eacute;stica de los  derechos humanos antes que desaparecer ha sido acrecentada por factores ya  mencionados. Esta situaci&oacute;n ha sido fuente de problemas que incluyen un  potencial pol&iacute;tico explosivo. El reconocimiento p&uacute;blico por parte del nuevo  gobierno -avalado por los altos mandos- de la existencia de un conflicto armado  interno, es un punto de partida necesario para frenar esa inercia -y ojal&aacute; para  reversarla-, si la maneja de manera adecuada en el plano pol&iacute;tico.</p>     <p>No sobra  terminar este recuento sobre los problemas de la PSD mencionando un importante  vac&iacute;o normativo, sobre todo si se tiene en cuenta el escenario permanente de  conflicto armado. Se trata de la ausencia de una ley de seguridad y defensa,  necesaria para fijar par&aacute;metros de responsabilidad de los diversos organismos y  autoridades estatales que tienen que ver con la seguridad, y tambi&eacute;n para  definir el papel que le corresponde a la sociedad civil en esta materia. Ya se  hizo referencia a los fracasos en llenar el vac&iacute;o de la desueta Ley 48 de 1968,  luego de entrar en vigencia la nueva Constituci&oacute;n, pero a estos hay que  agregarle uno m&aacute;s. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Un aspecto  adicional del esfuerzo de reactivaci&oacute;n de la PSD a partir de 2007 fue la  elaboraci&oacute;n y presentaci&oacute;n al Congreso de un proyecto de ley de seguridad y  defensa, el cual finalmente se desvaneci&oacute; como ocurri&oacute; con parte de esa  reactivaci&oacute;n. No son pocos los problemas mencionados que se hubieran prevenido  o aliviado mediante la existencia de un marco tal, pero que estuviera a tono  con la situaci&oacute;n presente y no mostrara las ambigÃ¼edades jur&iacute;dicas e  ideol&oacute;gicas de los proyectos y normas fracasadas.</p>     <p>Esto es lo  que ocurre con la ley de inteligencia y contrainteligencia, aprobada en junio  de 2011, pues adem&aacute;s de su amplitud en generalidades, deber&iacute;a ser una ley  subsidiaria de una m&aacute;s amplia sobre seguridad y defensa, que no existe o que  apenas est&aacute; en proceso de reciclaje. Esa ley marco muestra debilidad en sus  mecanismos de control, limitaciones al acceso a la informaci&oacute;n p&uacute;blica y  penalizaci&oacute;n de conductas que atenta contra el ejercicio de la libre expresi&oacute;n  (Reed &amp; Soto, 2011). Por estos motivos, esa norma no resuelve el grave problema  de la inteligencia como rueda suelta -secreta- en un pa&iacute;s con persistente  conflicto armado, que se ha prestado a innumerables abusos y delitos (las  'chuzadas', el m&aacute;s conocido) en todos los organismos especializados, pues no ha  sido solamente el DAS el que los ha cometido, as&iacute; haya cargado con toda la  culpa frente a la opini&oacute;n p&uacute;blica nacional e internacional<a href="#21" name="s21">(21)</a>. </p></font>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>CAMBIO DE GOBIERNO SIN SORPRESAS EN SEGURIDAD</b></font></p> <font size="2" face="Verdana">    <p>La temprana sorpresa  brindada por el presidente electo Juan Manuel Santos (2010-2011), en el sentido  de comenzar a desligarse de la pesada herencia del gobierno anterior, incluy&oacute;  el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas sociales que sustentan resultados de acciones efectivas  de la Fuerza P&uacute;blica y, lo m&aacute;s importante, que reducen hacia el futuro la  necesidad de emplear esa fuerza en acciones armadas. En tales pol&iacute;ticas se  destaca el hecho de enfrentar el grave problema social y pol&iacute;tico de tierras  con un proyecto de ley sobre el particular. Esta decisi&oacute;n, que ya ha despertado  poderosos oponentes, enfrenta tal vez el problema m&aacute;s prolongado y con mayores  efectos negativos en la historia nacional. De ah&iacute; la atenci&oacute;n especial con que  el gobierno enfrent&oacute; desde el comienzo esta importante tarea. El proyecto fue  aprobado al a&ntilde;o siguiente, en junio de 2011, mediante la 'Ley de v&iacute;ctimas y  restituci&oacute;n de tierras'<a href="#22" name="s22">(22)</a>. </p>     <p>La sorpresa dada por  el Presidente incluy&oacute; adem&aacute;s la voluntad de 'destapar ollas podridas' de  corrupci&oacute;n -como es el caso emblem&aacute;tico de la salud-, problema generalizado en  el pa&iacute;s que incide de manera negativa en la seguridad, por raz&oacute;n del  debilitamiento pol&iacute;tico que produce en el Estado. La ley correspondiente al  'Estatuto Anticorrupci&oacute;n' fue aprobada al mismo tiempo con la ley de tierras<a href="#23" name="s23">(23)</a>.  El complejo entramado de corrupci&oacute;n incluye no s&oacute;lo a funcionarios p&uacute;blicos,  sino ante todo a congresistas, 'caciques', autoridades regionales y locales, y  contratistas del Estado, en muchos casos en alianza con paramilitares y  narcotraficantes. Por eso, investigadores de este problema acu&ntilde;aron el t&eacute;rmino  'captura del Estado', lo que implica su consecuente debilitamiento pol&iacute;tico y  por lo tanto serias limitaciones para afrontar de manera eficaz los problemas  de seguridad (L&oacute;pez H., 2010). </p>     <p>Pero tambi&eacute;n hubo  sorpresa en pol&iacute;tica exterior. No solamente por el notorio contraste con la  adelantada por el gobierno anterior, que la orient&oacute; en funci&oacute;n de intereses  estadounidenses en seguridad, incluida la prolongada, ineficaz e injusta lucha  prohibicionista y punitiva contra las drogas, sino por las implicaciones  directas que tiene para la seguridad del pa&iacute;s. La atenci&oacute;n temprana y  prioritaria que puso el gobierno a las relaciones internacionales y a su  posicionamiento en el contexto internacional son haberes indudables para una  futura paz que sea sostenible. El cambio r&aacute;pido de relaciones con los pa&iacute;ses  vecinos, luego de repetidas crisis durante el gobierno anterior, y el liderazgo  regional en la soluci&oacute;n de la crisis de Honduras son ejemplos positivos al  respecto. </p>     <p>La militarizaci&oacute;n de  las relaciones internacionales provocada por la guerra fr&iacute;a y su nuevo realce  con el '11 de Septiembre', luego de 11 a&ntilde;os de culminada esa guerra,  distorsion&oacute; nuevamente el manejo diplom&aacute;tico en detrimento de la seguridad.  Esta situaci&oacute;n contribuy&oacute; a mantener el conflicto armado en el pa&iacute;s y alterar la  concepci&oacute;n militar tradicional de defensa de la soberan&iacute;a. Por eso, la mejor  garant&iacute;a de seguridad hacia el exterior y sus consecuentes beneficios internos  lo proporciona una diplomacia fuerte en un mundo globalizado como el actual. </p>     <p>Al lado de notorios  efectos negativos de la presente globalizaci&oacute;n -como la prolongaci&oacute;n de la  militarizaci&oacute;n de Estados Unidos como potencia global en declive y la  exportaci&oacute;n de sus intereses financieros depredadores para la mayor parte de  pa&iacute;ses y grupos sociales-, se proyectan normas positivas de derecho derivadas  del modelo de democracia liberal. Tales son el desarrollo internacional de los  derechos humanos, el DIH y el desarrollo penal internacional. Tambi&eacute;n son  positivas sus tendencias de integraci&oacute;n y cooperaci&oacute;n entre pa&iacute;ses y regiones,  en detrimento de conflictos armados internacionales. </p>     <p>Frente a ese panorama  nacional, sin duda positivo, el gobierno no le ha puesto debida atenci&oacute;n a  otros problemas sociales sustento de inseguridad, como el creciente y grave  subempleo. Tampoco ha abordado la urgencia de combatir la pronunciada inequidad  social, con pol&iacute;ticas destinadas a contrarrestar factores que la reproducen,  como ocurre con la extendida mala calidad de la educaci&oacute;n en el pa&iacute;s, cuya  atenci&oacute;n y concepci&oacute;n oficiales dejan mucho que desear. As&iacute; mismo, tras la  continuidad del antiguo modelo de desarrollo, es imposible que el gobierno  aborde una pol&iacute;tica global sobre tal inequidad, que incluya por ejemplo una  desconcentraci&oacute;n de tierras mayor que la relativamente limitada permitida con  la dif&iacute;cil aplicaci&oacute;n de la ley de tierras. Esa lucha contra la inequidad  incluir&iacute;a medidas para desconcentrar el ingreso y correctivos para un futuro  sostenible, como es el respeto al medio ambiente y su conservaci&oacute;n. El realce  dado a la 'locomotora de la miner&iacute;a' por parte del gobierno -as&iacute; &eacute;ste haya  expresado ideas para controlar su inherencia depredadora- es el mejor ejemplo  de la contrav&iacute;a por la que transita esa 'm&aacute;quina' con respecto a un futuro  sostenible. Todos estos factores mantienen, inducen y potencian diversos  problemas de inseguridad.</p>     <p>Al observar ahora  asuntos de seguridad que tienen que ver de manera directa con la lucha armada y  la Fuerza P&uacute;blica, no se perciben cambios de importancia. Ha sido clara la  continuidad del &eacute;nfasis represivo, comenzando por confirmar la tendencia de  aumento presupuestal en seguridad. En el campo policial, el gobierno anunci&oacute;  desde temprano una pol&iacute;tica de seguridad ciudadana con dos pilares, preventivo  y proactivo, que se concret&oacute; en aumento de polic&iacute;as en las ciudades -aspecto  positivo-, proyectos sobre C&oacute;digo de Convivencia Ciudadana, modificaciones a  los c&oacute;digos Penal y de Procedimiento Penal, y Ley de Infancia y Adolescencia,  adem&aacute;s de rescatar la anterior iniciativa policial del 'plan cuadrantes'.<a href="#24" name="s24">(24)</a> Pero el problema principal de esas iniciativas radica en el &eacute;nfasis en castigos  y la insuficiencia en prevenci&oacute;n y educaci&oacute;n, tan necesitadas en el pa&iacute;s. En  cuanto al aspecto presupuestal, no hubo redistribuci&oacute;n importante frente a la  conveniencia de reforzamiento policial y freno a la sobredimensi&oacute;n de recursos  militares. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ejemplo de esta  sobredimensi&oacute;n fue la 'Operaci&oacute;n Sodoma', ejecutada al mes de iniciado el  gobierno, en septiembre de 2010, que elimin&oacute; al famoso y temido 'Mono Jojoy'<a href="#25" name="s25">(25)</a>.  Sus positivos resultados hubieran podido obtenerse sin el exceso de recursos  ante el miedo a fracasar en la desaparici&oacute;n de este s&iacute;mbolo real -y fabricado-  del terrorismo. La inercia de operaciones recientes ('Fenix', 'Jaque' y  'Camale&oacute;n') tiene mucho de negativo, en el sentido de aplicar los avances en  inteligencia y cooperaci&oacute;n entre fuerzas en costosas operaciones conjuntas  puntuales para acabar con figuras emblem&aacute;ticas del crimen, con un trasfondo de <i>vendetta</i> y b&uacute;squeda de r&eacute;ditos pol&iacute;ticos  y medi&aacute;ticos. Los &eacute;xitos de esas acciones no siempre coinciden con una  evaluaci&oacute;n positiva en t&eacute;rminos de seguridad sostenible, pues las estructuras  jer&aacute;rquicas suplen espacios no pocas veces con ventaja. </p>     <p>Estas acciones -que  despiertan triunfalismos negativos- tienden a que se descuiden dise&ntilde;os y  aplicaci&oacute;n de estrategias dirigidas a afectar estructuras permanentes de  organizaciones armadas delictivas, que son las que le dan continuidad al  conflicto. Tambi&eacute;n, a que se presenten situaciones contradictorias, como cuando  excepcionalmente se desmantelan estructuras jer&aacute;rquicas que hubieran servido  para alcanzar una paz negociada, pues la mayor&iacute;a de conflictos armados internos  terminan en esta forma. En este sentido, habr&iacute;a que evitar la fragmentaci&oacute;n y  dispersi&oacute;n en bandas de delincuencia com&uacute;n que crean 'inseguridades difusas'.  Sirve de ejemplo al respecto el pos-conflicto de El Salvador, con sus altas y  prolongadas tasas de criminalidad. Guardadas las diferencias del caso, la  eliminaci&oacute;n de los jefes de los carteles de Medell&iacute;n y Cali, y su fragmentaci&oacute;n  posterior en numerosos 'cartelitos', tambi&eacute;n ilustra esa situaci&oacute;n.</p>     <p>A este problema se  a&ntilde;ade la reafirmaci&oacute;n del anterior uso de recompensas por informaci&oacute;n, pr&aacute;ctica  que ha dejado no pocos interrogantes '&eacute;ticos' y de corrupci&oacute;n, para no hablar  del est&iacute;mulo para cometer cr&iacute;menes. La eficacia de la inteligencia apoyada en  recompensas no es la mejor f&oacute;rmula para llenar el vac&iacute;o de formaci&oacute;n de  ciudadan&iacute;a en el pa&iacute;s, y s&iacute; contribuye al deterioro de los fr&aacute;giles y  contradictorios valores ciudadanos, expresados ac&aacute; en un aliciente al dinero  f&aacute;cil, vicio generalizado y estimulado por largo rato en todos los niveles de  la estructura social. </p>     <p>Aunque la  inteligencia -t&eacute;cnica y humana- y la cooperaci&oacute;n en este campo entre las  fuerzas armadas fueron mejoradas significativamente desde antes, no se han  aprovechado lo suficiente y de la mejor manera. En un conflicto como el  colombiano, estas herramientas son el mejor ant&iacute;doto frente al desmedido  presupuesto en defensa, destinado a mantener un pie de fuerza militar excesivo  y costoso, con graves y variadas consecuencias a mediano y largo plazo. Tal  capacidad operativa deber&iacute;a orientarse m&aacute;s hacia la seguridad preventiva, que  es la policial, y menos hacia la seguridad ofensiva, que es la militar, adem&aacute;s  de limitar los costosos golpes de mano con trasfondo de ganancia pol&iacute;tica y  medi&aacute;tica, y menos en seguridad sostenible. </p>     <p>Desde temprano, frente a repetidos  golpes de mano de las guerrillas a la Fuerza P&uacute;blica -sobre todo a partir de  2009-, el actual gobierno, a trav&eacute;s del Ministro de Defensa, afirm&oacute; que esas  fuerzas 'se estaban reinventando' y estaban a la ofensiva, y no replegadas como  se hab&iacute;a afirmado. Adem&aacute;s, se&ntilde;al&oacute; que la 'amenaza terrorista' hab&iacute;a  evolucionado y que la Fuerza P&uacute;blica tambi&eacute;n ten&iacute;a que evolucionar. Haciendo  eco a estas afirmaciones, el Presidente anunci&oacute; el re-lanzamiento (&iquest;m&aacute;s de lo  mismo?) de la PCSD<a href="#26" name="s26">(26)</a>.</p>     <p>Los posteriores y prolongados  desastres invernales de finales de 2010 y principios de 2011 le restaron  capacidad gubernamental al avance en frentes sociales que sustentan la  seguridad. Sin embargo, en el plano operativo las Fuerzas Militares han logrado  la eliminaci&oacute;n y captura de varios mandos medios de las FARC durante el primer  semestre de 2011. El Bloque Oriental de esa guerrilla y el Comando Conjunto de  Occidente -dirigido por 'Alfonso Cano'- han sido los objetivos militares  principales, luego de que se debilitaron otros frentes ante acciones armadas.  Eliminado 'Jojoy' en el primer objetivo, la atenci&oacute;n se centra en el segundo,  que es el m&aacute;s din&aacute;mico, y cuyo eje es la cordillera central hacia el  suroccidente. Pero su car&aacute;cter obsesivo ha limitado la visi&oacute;n pol&iacute;tica  gubernamental frente a la necesidad de dise&ntilde;ar planes consistentes con  objetivos hacia una paz sostenible. Frente a la larga tendencia de degradaci&oacute;n  de la guerra -por ejemplo, con mayor uso de explosivos y 'sembrado' de minas  antipersona por parte de la guerrilla, y fuertes bombardeos previos a la  ocupaci&oacute;n militar en las acciones oficiales-, las FARC afinan su 'Plan 2010' y  las Fuerzas Militares sus operaciones (Avila, 2011b)<a href="#27" name="s27">(27)</a>.</p></font>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>&iquest;HACIA  UNA NUEVA POL&Iacute;TICA DE SEGURIDAD?</b></font></p> <font size="2" face="Verdana">    <p>A fines de mayo de 2011, el gobierno  formaliz&oacute; su 'Pol&iacute;tica Integral de Seguridad y Defensa para la Prosperidad'  (PISDP). El Ministerio de Defensa hizo p&uacute;blico el texto respectivo, que cuenta  con cinco cap&iacute;tulos: 1) Situaci&oacute;n actual de la seguridad y la defensa nacional;  2) La responsabilidad del sector defensa y seguridad en la estrategia nacional  de seguridad para la prosperidad; 3) Concepto estrat&eacute;gico de la pol&iacute;tica  integral de seguridad y defensa para la prosperidad; 4) Alineaci&oacute;n estrat&eacute;gica  de la pol&iacute;tica de seguridad y defensa para la prosperidad; y 5) Tablero de  control (Ministerio de Defensa, 2011). </p>     <p>El primer cap&iacute;tulo indica los avances  en seguridad durante los &uacute;ltimos ocho a&ntilde;os y el debilitamiento de los grupos  armados ilegales u organizaciones terroristas. Seg&uacute;n el documento, &eacute;stos son:  FARC, ELN, &quot;entramado criminal en torno al narcotr&aacute;fico&quot; y su transformaci&oacute;n en  BACRIM, cambio en la econom&iacute;a criminal e intensificaci&oacute;n de delitos tales como  extorsi&oacute;n, microtr&aacute;fico y hurto, y convergencia com&uacute;n de grupos al margen de la  ley (GAML) y BACRIM, adem&aacute;s de incremento de la corrupci&oacute;n como dinamizadora de  la violencia y debilitamiento del Estado.</p>     <p>El segundo cap&iacute;tulo se refiere al Plan  Nacional de Desarrollo del gobierno, para indicar que la consolidaci&oacute;n de la  paz involucra un esfuerzo conjunto del Estado, con el liderazgo del sector  defensa y seguridad. Con seis objetivos estrat&eacute;gicos busca neutralizar amenazas  provenientes de cuatro factores: grupos armados al margen de la ley, delitos  contra los ciudadanos, amenazas externas y desastres naturales. A la  responsabilidad de los organismos estatales a&ntilde;ade la labor de la ciudadan&iacute;a y  la empresa privada.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El tercer cap&iacute;tulo afirma que pese a  los avances la tarea no est&aacute; concluida. Se&ntilde;ala sobre el particular que esa  tarea impulsa estrategias para lograr un balance entre seguridad interna y disuasi&oacute;n  externa. Esta &uacute;ltima -indica- se apoya en una estrategia de diplomacia para la  seguridad. Y la primera -se&ntilde;ala- es un esfuerzo operativo diferencial en 'zonas  rojas', 'zonas amarillas' y 'zonas verdes'. Estas &uacute;ltimas, que son &aacute;reas  consolidadas, se afirmar&aacute;n con fuerzas de polic&iacute;a, inteligencia y tecnolog&iacute;a. La  eliminaci&oacute;n de las zonas rojas es prop&oacute;sito gubernamental para 2014. En cuanto  a la convivencia y seguridad ciudadana, dice que la polic&iacute;a ha incluido  estrategias apoyadas en tecnolog&iacute;a, investigaci&oacute;n criminal e inteligencia.  Finaliza diciendo que las zonas cr&iacute;ticas se tratar&aacute;n mediante acci&oacute;n militar,  para confluir en un ingreso paulatino de la fuerza policial y el resto del  Estado.</p>     <p>El cuarto cap&iacute;tulo expresa que el  objetivo general es alcanzar condiciones para la prosperidad democr&aacute;tica. A  partir de ah&iacute; expone seis objetivos con sus respectivas estrategias, as&iacute;: 1)  Llevar a un m&iacute;nimo hist&oacute;rico la producci&oacute;n de narc&oacute;ticos, con las siguientes  estrategias: a) erradicar cultivos il&iacute;citos, b) fortalecer las capacidades de  interdicci&oacute;n, y c) desarticular las BACRIM; 2) Desarticular los GAML y crear  condiciones para la consolidaci&oacute;n, con las siguientes estrategias: a) acabar  con la violencia desarticulando los GAML, b) integrar y adaptar los esquemas de  seguridad, c) implementar un modelo de control, administraci&oacute;n y seguridad  fronteriza, y d) fortalecer la acci&oacute;n integral; 3) Crear condiciones de  seguridad para la convivencia ciudadana, con las siguientes estrategias: a)  fortalecer el control policial en el territorio nacional, b) desarticular las  organizaciones delincuenciales, y c) fortalecer la investigaci&oacute;n criminal; 4)  Avanzar hacia un sistema de capacidades disuasivas cre&iacute;ble, integrado e  interoperable, con las siguientes estrategias: a) dise&ntilde;ar e implementar un  sistema de defensa integrado, flexible y sostenible, b) incrementar la  cooperaci&oacute;n de Colombia, tanto a nivel regional como internacional, y c)  implementar un programa de ciberseguridad y ciberdefensa; 5) Contribuir a la  atenci&oacute;n oportuna a desastres naturales y cat&aacute;strofes, con las siguientes estrategias:  a) crear una instancia de respuesta sectorial, b) promulgar una pol&iacute;tica  sectorial, y c) estabilizar y asegurar &aacute;reas afectadas; y 6) Fortalecer la  institucionalidad y el bienestar del sector seguridad y defensa nacional, con  las siguientes estrategias: a) modernizar la gesti&oacute;n sectorial, b) impulsar  proyectos de ciencia, tecnolog&iacute;a e innovaci&oacute;n, c) alcanzar un Grupo Social y  Empresarial de la Defensa (GSED) competitivo, y d) avanzar en una estrategia de  bienestar para los miembros de la Fuerza P&uacute;blica. 7) En este punto el documento  menciona los pilares de la PISDP: mejora sustancial de la inteligencia,  fortalecimiento del mando y control, aumento de la coordinaci&oacute;n e integraci&oacute;n,  protecci&oacute;n estrat&eacute;gica de la poblaci&oacute;n, aplicaci&oacute;n estrat&eacute;gica de la fuerza, y  respeto a los derechos humanos y DIH. 8) El &uacute;ltimo punto enuncia los principios  de la PISDP: buen gobierno, sostenibilidad, legitimidad y corresponsabilidad.</p>     <p>El &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, Tablero de  Control, es un cuadro de s&iacute;ntesis del cap&iacute;tulo anterior, con los seis objetivos  y sus estrategias, que son 20 en total.</p>     <p>Este documento sobre la PISDP se  diferencia de los elaborados antes para la PSD por su mayor amplitud de temas,  coherencia y esfuerzo de concepci&oacute;n integral. Sin embargo, es necesario se&ntilde;alar  algunos problemas, como la reiterativa visi&oacute;n anterior de la seguridad desde el  &aacute;mbito militar del Ministerio de Defensa y, en particular, vac&iacute;os y  contradicciones con respecto a lo que se observa en el manejo oficial de las  pol&iacute;ticas relacionadas con el contexto de la seguridad hasta mediados de 2011. </p>     <p>En primer lugar, no hay relaci&oacute;n entre  lo expresado en el documento y lo que muestran las pol&iacute;ticas sociales del  gobierno y las acciones de las Fuerzas Militares, cuyos aspectos principales se  indicaron en el subt&iacute;tulo anterior, pues ni siquiera se mencionan. Esto hace  suponer que el documento se elabor&oacute; en abstracto, como 'tipo ideal', sin tener  en cuenta lo que acontece en la realidad -en particular los aspectos  positivos-, lo que lleva a contradicciones entre los dos contextos. </p>     <p>Al respecto, no hay referencia a  pol&iacute;ticas sociales, proyectos y leyes aprobadas que buscan que la seguridad sea  sostenible, al crear con su desarrollo y ejecuci&oacute;n un ambiente propicio para  ello. Por ejemplo, desconoce la muy publicitada 'Ley de v&iacute;ctimas y restituci&oacute;n  de tierras', como factor que pretende apuntalar acciones militares y b&uacute;squeda  de paz. </p>     <p>Aunque el documento menciona la  &quot;diplomacia para la seguridad&quot;, lo hace de manera gen&eacute;rica al no hacer  expl&iacute;cita la que adelanta con &eacute;xito el gobierno. Adem&aacute;s, lo m&aacute;s grave, ese  'tipo ideal' contradice la orientaci&oacute;n oficial al afirmar como objetivo un  &quot;sistema de capacidades disuasivas cre&iacute;ble&quot;, mediante la estrategia de un  &quot;sistema de defensa integrado, flexible y sostenible&quot;. Es decir que avala un  eventual fortalecimiento armado disuasivo hacia otros pa&iacute;ses, en especial los  vecinos. &iquest;Hasta qu&eacute; punto, entonces, hay dos vertientes opuestas? Una, la  deseable de acuerdo con el documento: continuidad del armamentismo  (&iquest;'guerrerismo'?), y otra, ignorar la pol&iacute;tica exterior gubernamental, que va  en otra direcci&oacute;n.Â  </p>     <p>En segundo lugar, el documento  desconoce la realidad de la seguridad ciudadana, es decir, la que corresponde a  los centros urbanos, al no identificar siquiera a las autoridades respectivas,  que son los gobernadores y alcaldes. Tal desconocimiento lleva a ignorar las  funciones constitucionales de esas autoridades. Al respecto, los gobernadores  son agentes del presidente de la Rep&uacute;blica para el mantenimiento del orden  p&uacute;blico. Y los alcaldes deben conservar el orden p&uacute;blico en el municipio, de  acuerdo con instrucciones del presidente de la Rep&uacute;blica y el respectivo  gobernador. Adem&aacute;s, son las primeras autoridades de polic&iacute;a de los municipios  y, por lo tanto, las &oacute;rdenes que impartan, por conducto de los respectivos  comandantes, deben ser cumplidas por la Polic&iacute;a Nacional<a href="#28" name="s28">(28)</a>. </p>     <p>Sobre el mismo asunto de seguridad  ciudadana, el documento pasa por alto la iniciativa de la Polic&iacute;a Nacional del  'Plan Nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes' (PNVCC), que ante el  vac&iacute;o en esta materia por parte del gobierno anterior y tambi&eacute;n del actual, ha  sido llevada al primer plano de la pol&iacute;tica de seguridad en las ocho ciudades  principales del pa&iacute;s, con un total de 1.791 cuadrantes. Este experimento,  adaptado en especial del modelo chileno, se apoya en tres pilares: prevenci&oacute;n,  educaci&oacute;n y disuasi&oacute;n. Su desarrollo progresivo, a partir de los antiguos CAI,  con una concepci&oacute;n de 'polic&iacute;a polivalente', que limita las especialidades en  el &aacute;mbito cotidiano urbano, y con objetivos a cuatro a&ntilde;os, se apoya tambi&eacute;n en  recursos de las alcald&iacute;as (Polic&iacute;a Nacional &amp; Fundaci&oacute;n Ideas para la Paz,  2011). </p>     <p>En esta experiencia policial llama la  atenci&oacute;n la diversificaci&oacute;n innecesaria de la concepci&oacute;n de cuadrantes, ya que  le ha incorporado m&uacute;ltiples funciones de acciones policiales mediante la  asignaci&oacute;n de un n&uacute;mero particular de cuadrantes a cada una de ellas.  Inteligencia, investigaci&oacute;n criminal, gesti&oacute;n humana, atenci&oacute;n al ciudadano,  procedimientos policiales, tecnolog&iacute;a policial, gesti&oacute;n social integral,  veedur&iacute;as ciudadanas, y educaci&oacute;n para la convivencia y seguridad expresan la  diversidad de aristas que corresponden a la actividad policial moderna, que han  sido incorporadas al esquema generalizado de 'cuadrantes' (Polic&iacute;a Nacional  &amp; Fundaci&oacute;n Ideas para la Paz, 2011).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En tercer lugar, un importante vac&iacute;o  en el documento es la ausencia del sector de vigilancia y seguridad privada,  que tiene gran peso en el pa&iacute;s y ha sido desarrollado por oficiales retirados,  la mayor&iacute;a del Ej&eacute;rcito. El Decreto 3222 de 2002 estableci&oacute; que las empresas de  seguridad y vigilancia hacen parte de 38 redes de apoyo y seguridad ciudadana,  en ocho regionales controladas por la Polic&iacute;a Nacional. Seg&uacute;n el documento  COMPES 3528 de 2008, la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada  (SVSP) supervisa y controla esas redes, mediante lineamientos respectivos. En  ese a&ntilde;o hab&iacute;a registradas 502 empresas de vigilancia, 50 cooperativas, 813  departamentos de seguridad, adem&aacute;s de varias empresas transportadoras de  valores, escuelas de capacitaci&oacute;n y empresas asesoras. Aunque no se conocen  cifras confiables, sobre todo por la existencia de empresas ilegales  -calculadas en un 15 por ciento del total-, se cre&iacute;a que hab&iacute;a al menos 170.000  personas empleadas como vigilantes y escoltas: un verdadero ej&eacute;rcito privado  (Torres, 2009). Esta situaci&oacute;n muestra que el documento no consider&oacute; siquiera  lo m&aacute;s importante del contexto armado de la seguridad, que aunque sobresaliente  es s&oacute;lo una de las dimensiones de la seguridad.</p>     <p>Por &uacute;ltimo, conviene cerrar este  subt&iacute;tulo recordando la enorme distorsi&oacute;n de la seguridad producida por el  entorno internacional, la larga vigencia de violencias en el pa&iacute;s y el actual  conflicto armado. Esta situaci&oacute;n se agrav&oacute; debido a la constante improvisaci&oacute;n  pol&iacute;tica de los gobiernos y a la irresponsabilidad que en materia de seguridad  han tenido casi todos ellos, al haber evadido la obligaci&oacute;n de asumir su  direcci&oacute;n y dej&aacute;rsela al arbitrio de autoridades militares. La gran v&iacute;ctima de  este prolongado proceso ha sido la misma Fuerza P&uacute;blica, puesto que el  constante &eacute;nfasis militar de la seguridad ha alterado sus funciones en  distintos aspectos y momentos, con enormes costos para sus instituciones, para  su desarrollo profesional moderno y para la sociedad en general. Basta mirar la  sobredimensi&oacute;n militar actual, el h&iacute;brido policial producto de su acentuado  lastre de militarizaci&oacute;n, la inconveniente autonom&iacute;a administrativa de la  Polic&iacute;a y las persistentes violencias que estimulan este contexto<a href="#29" name="s29">(29)</a>.  Y en el horizonte de este panorama incierto se mantienen los millones de  v&iacute;ctimas en numerosos y diversos ambientes de la sociedad.</p></font>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>DESAF&Iacute;OS DE LA SEGURIDAD</b></font></p> <font size="2" face="Verdana">    <p>Por lo menos  desde 1982, cuando comenzaron los 'procesos de paz', en el ambiente pol&iacute;tico  del pa&iacute;s se ha venido hablando de paz. Gobiernos, instituciones oficiales,  partidos pol&iacute;ticos, ONG, misiones internacionales y hasta grupos armados  legales e ilegales han reafirmado una supuesta b&uacute;squeda de paz en medio de  diversidad de acciones y posiciones. Entre estas sobresale la que se conoce  gen&eacute;ricamente como 'proceso de paz', que implica conversaciones entre gobierno  y opositores armados con trasfondo pol&iacute;tico en sus acciones, con el fin de  lograr negociaciones para que &eacute;stos se reintegren a la vida civil y contribuyan  a la paz. </p>     <p>En las  &uacute;ltimas d&eacute;cadas, solamente hubo acuerdos negociados durante los gobiernos de  Virgilio Barco y C&eacute;sar Gaviria, con los grupos guerrilleros M-19, PRT, Quint&iacute;n  Lame, CRS, Milicias Populares Metropolitanas y del Valle de Aburr&aacute;, y Frente  Francisco Garnica. El desprestigio posterior de esta v&iacute;a tras el desastre  pol&iacute;tico del Cagu&aacute;n y el est&iacute;mulo que en esa direcci&oacute;n propici&oacute; el gobierno de  Uribe, proyect&oacute; en la maleable opini&oacute;n p&uacute;blica una visi&oacute;n &uacute;nica, simplista, excluyente  y polarizada de ese tipo de procesos: 'negociaci&oacute;n o guerra', que en realidad  significa 'claudicaci&oacute;n o triunfo armado'. De esta manera, se ignoraron  alternativas derivadas de la esencia de un Estado democr&aacute;tico, cual es  'inventar' a diario la pol&iacute;tica para solucionar problemas en la sociedad. En  otras palabras, buscar, mediante el ejercicio de la pol&iacute;tica en su concepci&oacute;n  moderna, la manera de institucionalizar los conflictos y negociar los  intereses, con el fin de evitar confrontaciones armadas en la sociedad.Â  </p>     <p>Conviene  cerrar el cap&iacute;tulo mencionando lo que en realidad es el n&uacute;cleo de las  condiciones sociales que favorecen el reciclaje de las violencias, sin cuyo  control o remoci&oacute;n cualquier paz que se obtenga tender&aacute; a ser transitoria, como  ha ocurrido en repetidas oportunidades en el pa&iacute;s. </p>     <p>La capacidad  permanente de reproducci&oacute;n de las violencias, en general, y del conflicto  armado interno, en particular, se nutre del caldo de cultivo que representan  graves problemas sociales de orden estructural en el pa&iacute;s. Esto significa que  esos problemas se han mantenido a lo largo del tiempo, pese a los numerosos y  profundos cambios que han tenido lugar en la historia nacional, en particular  los derivados de la ca&oacute;tica modernizaci&oacute;n capitalista iniciada en la &eacute;poca de  'La Violencia', a mediados del siglo pasado. </p>     <p>La  pronunciada exclusi&oacute;n social y su agresiva inequidad -ya se&ntilde;aladas- constituyen  est&iacute;mulos permanentes a la violencia<a href="#30" name="s30">(30)</a>.  En este panorama sobresale el ancestral 'problema de tierras', que incorpora  una vasta gama de manifestaciones. Entre ellas se destacan la concentraci&oacute;n de  tierras en pocos propietarios, la sobre-representaci&oacute;n pol&iacute;tica de los  terratenientes -en especial en el Congreso-, la incapacidad de cobrar impuestos  prediales rurales y municipal equilibrados por raz&oacute;n de la 'autoridad' ejercida <i>de facto </i>por los terratenientes en  los municipios, el despojo violento y 'legal'<a href="#31" name="s31">(31)</a> de tierras a los campesinos, el desplazamiento forzado de &eacute;stos y la falta de  titulaci&oacute;n como propietario de tierras del campesinado. Este problema ha sido  facilitado por ser Colombia un pa&iacute;s que ha mantenidoÂ  colonizaciones desde la &eacute;poca de la Conquista  en diferentes regiones y un 'territorio ilimitado' frente al reducido tama&ntilde;o  relativo de una poblaci&oacute;n dispersa hasta hace pocas d&eacute;cadas.</p>     <p>Aunque el  gobierno muestra un t&iacute;mido inicio en la direcci&oacute;n correcta, mediante el logro  de aprobaci&oacute;n de su iniciativa con la 'Ley de v&iacute;ctimas y restituci&oacute;n de  tierras', el reto principal al respecto es su reglamentaci&oacute;n y ejecuci&oacute;n. Pero,  en el fondo, el problema real para estos efectos -y sobre todo para proseguir  en la inmensa tarea de avanzar hacia la soluci&oacute;n del problema de tierras-  radica en que este gobierno -y varios anteriores- est&aacute; sustentado en un  depredador modelo de desarrollo y en poderosos intereses nacionales e  internacionales que lo apuntalan. </p>     <p>Otro problema  estructural adicional es la hist&oacute;rica incapacidad del Estado de hacer  presencia, incluso armada, en amplias zonas rurales del pa&iacute;s, lo que hace  esquivo el ideal de Estado democr&aacute;tico moderno de monopolizar el uso de la  fuerza y la justicia. El primero de estos dos usos deber&iacute;a ser un recurso  excepcional y complementario al manejo cotidiano de la pol&iacute;tica para la  soluci&oacute;n de problemas. Pero el dilema que se observa ac&aacute; es que la presencia de  diversos grupos armados ilegales a lo largo de la historia nacional ha impedido  que se haga realidad este objetivo, debido a la capacidad de reproducci&oacute;n que  han tenido tales grupos. Ahora, mediante el incremento sin parang&oacute;n de la  Fuerza P&uacute;blica y la consecuente militarizaci&oacute;n de una supuesta soluci&oacute;n de la  inseguridad, este ideal a&uacute;n sigue lejano, pues el caldo de cultivo sigue activo<a href="#32" name="s32">(32)</a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No obstante  lo planteado, es imposible que se alcance una situaci&oacute;n ideal para enfrentar de  manera adecuada este complejo panorama. Por ello, teniendo en cuenta lo  expuesto, se percibe una ambigua intenci&oacute;n del gobierno de avanzar hacia una  paz con las guerrillas, que podr&iacute;a ser negociada. Es posible que el eventual  sigilo oficial se deba al pesado lastre de militarizaci&oacute;n de la seguridad en  todos los &oacute;rdenes, a las poderosas fuerzas sociales que se opondr&iacute;an a un  intento en esa direcci&oacute;n y a la ratificaci&oacute;n del pa&iacute;s al Estatuto de Roma, que proh&iacute;be  indultar o amnistiar por cr&iacute;menes de guerra o delitos de lesa humanidad.  Adem&aacute;s, por el lado de las guerrillas, se requerir&iacute;a una voluntad real de paz.  Si esta apreciaci&oacute;n es correcta, solamente cuando el gobierno vea seguridades  claras en el camino transitado, ser&iacute;a factible que el Presidente 'destapara sus  cartas'. Esta suposici&oacute;n permite vislumbrar un resquicio de luz sobre una paz  en Colombia, que ojal&aacute; sea sostenible<a href="#33" name="s33">(33)</a>.</p></font>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>ADENDA</b></font></p> <font size="2" face="Verdana">    <p>Sin que se conozcan cambios  pol&iacute;tico-estrat&eacute;gicos en la Fuerza P&uacute;blica durante los primeros siete meses de  2011 -adem&aacute;s de la formalidad expresada en el documento 'Pol&iacute;tica Integral de  Seguridad y Defensa para la Prosperidad' (PISDP)-, como resultado del anuncio  -en septiembre de 2010- del Ministro de Defensa sobre la necesidad de que esta  fuerza evolucionara tal como lo hab&iacute;a hecho &quot;la amenaza terrorista&quot; (Nota 40),  conviene mencionar algunas consideraciones generales para eventuales cambios  que se hagan sobre el particular. </p>     <p>Colombia se destaca entre los pa&iacute;ses  de Am&eacute;rica Latina por su regionalizaci&oacute;n acentuada (articulaci&oacute;n de geograf&iacute;a  f&iacute;sica y humana), dispersa, desequilibrada y con tendencias culturales  end&oacute;genas -ind&iacute;genas, negritudes, mestizajes y variadas clases y grupos  sociales-. Adem&aacute;s, esta regionalizaci&oacute;n presenta notorios desequilibrios en  recursos naturales, riquezas, ingresos y desarrollo, que ha hecho dif&iacute;cil una  integraci&oacute;n social, econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y de infraestructura adecuada para una  formaci&oacute;n nacional con mayor identidad. </p>     <p>Este factor fundamental deber&iacute;a  tenerse en cuenta para sustentar dise&ntilde;os, evaluaciones peri&oacute;dicas y  subsecuentes ajustes de una estrategia pol&iacute;tico-militar de car&aacute;cter nacional  con proyecci&oacute;n en las regiones, con el fin de que la Fuerza P&uacute;blica confronte  con &eacute;xito a la delincuencia organizada. Esa eventual estrategia deber&iacute;a incorporar,  de manera sobrepuesta, la ubicaci&oacute;n, caracter&iacute;sticas y sub-clasificaci&oacute;n de  'zonas rojas' del conflicto, incluidas diferentes modalidades de actores  armados y sus est&iacute;mulos nacionales y regionales espec&iacute;ficos. </p>     <p>En una estrategia tal habr&iacute;a que puntualizar  la diferenciaci&oacute;n de objetivos entre Fuerzas Militares y Polic&iacute;a Nacional,  apoyada en sus respectivas funciones b&aacute;sicas, ofensivas y preventivas. En  estas, ser&iacute;a necesario considerar las diferencias funcionales entre las Fuerzas  Militares y dentro de cada una de &eacute;stas -la Infanter&iacute;a de Marina, por ejemplo-,  y las que existen en la Polic&iacute;a, con el objeto de articularlas -y  diferenciarlas- entre s&iacute; para evitar errores e improvisaciones. Mientras  subsista el conflicto armado, la Polic&iacute;a deber&iacute;a contar con un cuerpo -bajo una  sub-direcci&oacute;n definida- que incorpore de manera exclusiva su herencia de  militarizaci&oacute;n para afrontar tareas rurales y en centros urbanos peque&ntilde;os  destinadas a enfrentar la delincuencia organizada.</p>     <p>En el campo de la inteligencia, habr&iacute;a  que sostener la dif&iacute;cil tarea de cooperaci&oacute;n entre las tres Fuerzas Militares y  entre &eacute;stas y la Polic&iacute;a Nacional, diferenciando de manera precisa las  funciones correspondientes en este campo en cada una de las cuatro fuerzas. De  esta manera, la informaci&oacute;n que se obtenga deber&iacute;a llegar de manera transversal  a los organismos especializados de cada fuerza. Tales organismos desglosar&iacute;an  la informaci&oacute;n, luego de evaluarla mediante t&eacute;cnicas reconocidas  internacionalmente, de acuerdo con las funciones asignadas a cada fuerza y a  cada uno de sus componentes y especialidades operativas. </p>     <p>De esta manera, el campo de la  inteligencia deber&iacute;a ser el eje para definir de manera coordinada qu&eacute; clase de  acciones se llevar&iacute;an a cabo y c&oacute;mo se ejecutar&iacute;an, para evitar en lo posible  que desembocaran en confrontaciones armadas. Solamente as&iacute;, mediante procesos  relativamente breves y &aacute;giles, podr&iacute;a hacerse una evaluaci&oacute;n sopesada acerca  del tama&ntilde;o que requerir&iacute;a cada una de las cuatro fuerzas y el de sus  respectivos componentes, con el fin de re-dise&ntilde;ar la distorsionada situaci&oacute;n  actual. Durante las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas, ante cualquier tipo de fracasos en las  acciones de la Fuerza P&uacute;blica, el remedio a la mano -casi siempre sin  evaluaciones equilibradas- ha sido el crecimiento de efectivos, para no  mencionar el de asignaciones y reajustes presupuestales.</p>     <p>Para no alargar deducciones l&oacute;gicas  que podr&iacute;an hacerse a partir de una evaluaci&oacute;n detallada de la evoluci&oacute;n y  altibajos que ha tenido la din&aacute;mica armada del conflicto, habr&iacute;a que tener en  cuenta adem&aacute;s las condiciones econ&oacute;micas y sociales del conflicto, tanto en la  sociedad en general como en el Estado en particular. De esta forma, podr&iacute;an  prevenirse situaciones dif&iacute;ciles de manejar y solucionar, que han sido comunes  en conflictos armados internos de numerosos pa&iacute;ses durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. </p>     <p>Las medidas expuestas servir&iacute;an para  articularlas con el dise&ntilde;o de potenciales pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y sociales en  general, con el fin de que sirvan de complemento a &eacute;xitos armados que se  obtengan, pero ante todo para que tiendan a ser sostenibles en el tiempo los  dif&iacute;ciles avances hacia una paz. Naturalmente, esta visi&oacute;n general no puede ser  solamente dom&eacute;stica, en un mundo en el que la globalizaci&oacute;n impuesta por la  tendencia de universalizaci&oacute;n del sistema capitalista presenta numerosas  contradicciones que hacen m&aacute;s compleja la incorporaci&oacute;n del componente  internacional en consideraciones relacionada con el pa&iacute;s. </p></font> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3" face="Verdana"><b>COMENTARIOS </b></font></p> <font size="2" face="Verdana">    <p><a href="#s1" name="1">1</a>. Hasta el  inicio del gobierno de &Aacute;lvaro Uribe (2002-2010), este art&iacute;culo se apoya en dos  escritos de mi autor&iacute;a con sus respectivas fuentes: (Leal, 2002: 58), (Leal,  2006: cap. 2).</p>       <p><a href="#s2" name="2">2</a>. El  proceso de profesionalizaci&oacute;n militar se produjo luego del arraigo sectario al  bipartidismo de la mayor parte de la poblaci&oacute;n durante las guerras civiles de  la segunda mitad del siglo XIX. Este retardo ayuda a explicar la subordinaci&oacute;n  militar a las autoridades civiles y la ausencia de golpes de Estado frente a su  proliferaci&oacute;n en la mayor parte de pa&iacute;ses de la regi&oacute;n.</p>     <p><a href="#s3" name="3">3</a>. La  seguridad nacional supone una permanente amenaza de fuerzas nacionales e  internacionales vinculadas al comunismo, a diferencia de la defensa nacional  cuyo m&oacute;vil era la tradicional salvaguardia de la soberan&iacute;a, principalmente  frente a pa&iacute;ses vecinos.</p>     <p><a href="#s4" name="4">4</a>. Este  estatuto se&ntilde;alaba, entre otras cosas, las atribuciones del presidente y del  ministro de Defensa en relaci&oacute;n con la defensa nacional, y las funciones del  comandante general de las Fuerzas Militares y de la Polic&iacute;a Nacional.</p>     <p><a href="#s5" name="5">5</a>. A partir de  este subt&iacute;tulo y hasta comienzos de 2010, este art&iacute;culo se apoya en los siguientes  escritos de mi autor&iacute;a y sus respectivas fuentes: (Leal, 2002: 58); <i>(</i>Leal, 2006: cap. 6<i>)</i>; (Leal, 2010a); (Leal, 2010b).</p>     <p><a href="#s6" name="6">6</a>. A fines de  2005, el crecimiento del n&uacute;mero de unidades del Ej&eacute;rcito era ostensible: siete  divisiones, 20 brigadas convencionales, 15 brigadas m&oacute;viles (una m&aacute;s inactiva)  y 7 batallones de alta monta&ntilde;a, adem&aacute;s de una brigada de selva, una brigada  blindada, la Brigada Contra el Narcotr&aacute;fico, la Brigada de Aviaci&oacute;n, la Brigada  de Fuerzas Especiales y la Fuerza de Despliegue R&aacute;pido, Fudra -que pas&oacute; a  depender de la Fuerza de Tarea Conjunta Omega-, entre otras.</p>     <p><a href="#s7" name="7">7</a>. A  mediados de 2011, luego de seis a&ntilde;os de sancionada esta ley, aunque ha sido  &uacute;til para hacer p&uacute;blicos muchos cr&iacute;menes atroces, la pobreza de sus resultados  es ostensible: solamente una sentencia en firme (MAMPUJAN), otra en apelaci&oacute;n  ante la Corte Suprema de Justicia ('El Loro') y otra que esta Corte anul&oacute;. (Comisi&oacute;n  Colombiana de Juristas, 2011).</p>     <p><a href="#s8" name="8">8</a>. &quot;&iquest;Montaje comisionado?&quot;, en <i>Semana, </i>No.  1504, Bogot&aacute;, febrero 28 a marzo 7 de 2011; &quot;Verdades y mentiras&quot;, en <i>Semana, </i>No. 1506, Bogot&aacute;, 14 a 21 de  marzo de 2011. </p>     <p><a href="#s9" name="9">9</a>. Desde  mediados de 2008, tal vez motivada por el &eacute;xito de la 'Operaci&oacute;n Jaque', la  Fuerza P&uacute;blica se inclin&oacute; hacia golpes puntuales con operaciones conjuntas y  bombardeos de la Fuerza A&eacute;rea. A mediados de 2010, en las postrimer&iacute;as del  gobierno, ocurri&oacute; la 'Operaci&oacute;n Camale&oacute;n', que liber&oacute; a tres altos oficiales de  la Polic&iacute;a Nacional y un suboficial del Ej&eacute;rcito secuestrados por las FARC.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#s10" name="10">10</a>. De  acuerdo con la Contralor&iacute;a, el valor que el Estado deber&aacute; cancelar en 2011 en  pensiones a retirados de las Fuerzas Militares es de 1.3 billones de pesos y,  por el mismo concepto, a la Polic&iacute;a, 1.7 billones. A su vez, a esta entidad le  preocupa la poca rentabilidad de bienes administrados por la Caja de Retiro de  las FF.MM. (Cremil), avaluados en 121.946 millones de pesos, y la de los  administrados por la Caja de Sueldos de Retiro de la Polic&iacute;a Nacional (Casur),  valorados en 44.422 millones. Tal rentabilidad produce solamente 12.000 millones  de pesos de ingresos al a&ntilde;o. &quot;Alerta por bienes poco productivos de Fuerza  P&uacute;blica&quot;, en <i>El Tiempo, </i>Bogot&aacute;, 28 de  junio de 2011.</p>     <p><a href="#s11" name="11">11</a>. Ministerio  de Defensa , <i>Logros de la pol&iacute;tica de la  seguridad y defensa. Seguridad para la prosperidad</i> , disponible en <a href="http://fedeagromisbol.org/index2.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=123&amp;pop=1&amp;page=0&amp;!temid=1" target="_blank">http://fedeagromisbol.org/index2.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=123&amp;pop=1&amp;page=0&amp;!temid=1</a>;  consultado en, agosto de 2010.</p>      <p><a href="#s12" name="12">12</a>. International Crisis Group estimaban que las FARC ten&iacute;an en 2010 entre 8.000 y  10.000 efectivos. (ICG, 2010).</p>     <p><a href="#s13" name="13">13</a>. Dos d&iacute;as  antes de terminar su gobierno, el presidente Uribe expidi&oacute; el Decreto 2933,  &quot;con el fin de coordinar la acci&oacute;n integral del Estado y las actividades de los  particulares para la ejecuci&oacute;n de la Estrategia de Consolidaci&oacute;n Territorial&quot;.  Con esta medida se ampli&oacute; la responsabilidad de estos experimentos a varios  organismos gubernamentales (PODEC, 2011).</p>     <p><a href="#s14" name="14">14</a>. Al  respecto, &quot;La seguridad en entredicho&quot; (<i>Semana</i> No. 1512,Â  Bogot&aacute;, 25 de abril a 2 de  mayo de 2011) analiza cinco fen&oacute;menos con gran visibilidad: 'La guerrilla  despert&oacute;', 'El terror de las bacrim', 'Inseguridad urbana', 'La voz ciudadana'  y 'Regiones asediadas'. </p>     <p><a href="#s15" name="15">15</a>. &quot;La  historia desconocida de los 'falsos positivos', en <i>Semana, </i>No. 1519, Bogot&aacute;, 13 al 20 de junio de 2011; &quot;'Falsos  positivos' 2010: Clamor por la verdad y la justicia&quot;, en Cinep, Programa por la  Paz, <i>Informe especial,</i> Bogot&aacute;, mayo  de 2011.</p>     <p><a href="#s16" name="16">16</a>. Es el  caso de la herencia que recibi&oacute; la Polic&iacute;a Nacional, a comienzo de 2010, de  parte del desprestigiado (&iquest;e inamovible?) DAS, de 18.000 expedientes y 36  investigaciones de polic&iacute;a judicial, y 685 notificaciones vigentes sobre 647  colombianos y 38 extranjeros. (Polic&iacute;a Nacional de Colombia, 2010).</p>     <p><a href="#s17" name="17">17</a>. Ministerio  de Defensa, <i>Logros de la pol&iacute;tica  Integral de Defensa y Seguridad para la Prosperidad, </i>Bogot&aacute;, marzo 2011;  disponible en  <a href="http://www.acnur.org/t3/operaciones/situacion-colombia/desplazamiento" target="_blank">http://www.acnur.org/t3/operaciones/situacion-colombia/desplazamiento</a>.</p>     <p><a href="#s18" name="18">18</a>. El 'esp&iacute;ritu  de cuerpo' es un acendrado sentido de pertenencia a las instituciones  militares, derivado de la formaci&oacute;n profesional cerrada y jerarquizada, cuya  fuerza internaliza un sentimiento de superioridad frente a las dem&aacute;s  instituciones. Su origen en Am&eacute;rica del Sur se remonta a las guerras de independencia  colonial, que indujeron la creencia institucional de que los militares hab&iacute;an  sido los forjadores de la nacionalidad, identificada con el difuso concepto de  patria. Aunque con la modernizaci&oacute;n capitalista y la penetraci&oacute;n de la  globalizaci&oacute;n en el pa&iacute;s ha mermado el arraigo de superioridad institucional,  &eacute;ste sigue siendo importante con ayuda de la ideolog&iacute;a anticomunista.</p>     <p><a href="#s19" name="19">19</a>. El  contraste entre penas severas -a veces injustas- a militares e irrisorias a  autores de cr&iacute;menes atroces, debido a que a algunos de los ejecutores de estos  &uacute;ltimos los cobija una 'justicia transicional', visibiliza a&uacute;n m&aacute;s las  reacciones militares negativas. Por eso, en aras de avanzar hacia una paz  duradera, ser&iacute;a conveniente incluir a la Fuerza P&uacute;blica en normas de justicia  transicional, a&uacute;n con las implicaciones que ello tiene. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#s20" name="20">20</a>. &quot;Tolemaida Resort&quot;, en <i>Semana, </i>No.  1509, Bogot&aacute;, 4 a 11 de abril de 2011; &quot;Fuero o desafuero&quot;, en <i>Semana, </i>No. 1510, 11 a 18 de abril de  2011; &quot;&iquest;Qu&eacute; pasa en las FF.AA.?&quot;, <i>Semana, </i>No. 1511, Bogot&aacute;, 18 a 25 de abril de 2011; &quot;&iquest;Qu&eacute; es lo justo?&quot;, en <i>Semana, </i>No. 1514, Bogot&aacute;, 9 a 16 de mayo  de 2011; &quot;Matamoros alerta sobre riesgo de la guerra pol&iacute;tica&quot;, en 'La hora de  la verdad', Radio Super, Bogot&aacute;, 28 de abril de 2011. </p>     <p><a href="#s21" name="21">21</a>. La Ley  1444, del 4 de mayo de 2011, otorg&oacute; facultades extraordinarias al Ejecutivo  para reformar el DAS en un plazo de seis meses. Ante la gravedad de los hechos  delictivos de esta instituci&oacute;n -y en general de los organismos de inteligencia  del Estado-, se supone que esa reforma 'avanza', pero en medio del secreto  gubernamental ya que no ha salido a la luz p&uacute;blica propuesta alguna para su  necesario debate. (Reed &amp; Soto, 2011).</p>     <p><a href="#s22" name="22">22</a>. Pese  a limitaciones y dudas sobre capacidad y garant&iacute;as oficiales para su desarrollo  y aplicaci&oacute;n, esta norma es un comienzo in&eacute;dito en el pa&iacute;s, pleno de  simbolismos de todo orden. &quot;Ley de v&iacute;ctimas: un paso hist&oacute;rico&quot;, en <i>Semana, </i>No. 1517, 30 de mayo al 6 de  junio de 2011.</p>     <p><a href="#s23" name="23">23</a>. Ley de  V&iacute;ctimas: Proyecto de ley (PL) No. 107/10 de C&aacute;mara o 213/10 de Senado;  Estatuto Anticorrupci&oacute;n: Pl No. 174/10 C&aacute;mara o 142/10 de Senado, en <i>Informe Semanal, </i>Congreso Visible.org,  Uniandes, lunes 6 al viernes 10 de junio de 2011.</p>     <p><a href="#s24" name="24">24</a>. <i>Semana.com, </i>Bogot&aacute;, 20 de septiembre de  2010. Meses despu&eacute;s, en junio de 2011, junto con las leyes de v&iacute;ctimas y el  'Estatuto Anticorrupci&oacute;n' fueron aprobados el 'Estatuto de Seguridad Ciudadana'  (PL No. 160/10 de C&aacute;mara o 164/10 de Senado) y el 'Estatuto de inteligencia y  contrainteligencia' (PLE No. 195/11 de C&aacute;mara o 263/11 de Senado). <i>Informe Semanal,Â  </i>Congreso Visible.org, Uniandes, lunes 20  al viernes 24 de junio de 2011.</p>     <p><a href="#s25" name="25">25</a>. &quot;Cay&oacute;  'Jojoy'&quot;, en <i>El Tiempo, </i>Bogot&aacute;, 24 de  septiembre de 2010.</p>     <p><a href="#s26" name="26">26</a>. <i>El Tiempo.com, </i>Bogot&aacute;, 18 y 19 de  septiembre de 2010.</p>     <p><a href="#s27" name="27">27</a>. &quot;'Cano'  ha perdido a 10 fichas claves, en un a&ntilde;o&quot;, en <i>El Tiempo, </i>Bogot&aacute;, 6 de junio de 2011.</p>     <p><a href="#s28" name="28">28</a>. <i>Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia,</i> T&iacute;tulo XI, Cap&iacute;tulo III, art&iacute;culos 303 y 315.</p>     <p><a href="#s29" name="29">29</a>. La  Polic&iacute;a Nacional depende del ministro de Defensa, como delegado del presidente  de la Rep&uacute;blica. Si bien esta situaci&oacute;n contribuy&oacute; al proceso de  desmilitarizaci&oacute;n de la instituci&oacute;n, una vez que la cartera de Defensa pas&oacute; a  manos civiles, su complejo aparataje requiere de una estructura administrativa  diferente, como podr&iacute;a ser un ministerio de seguridad ciudadana, del que  depender&iacute;a no s&oacute;lo la Polic&iacute;a, sino todos los organismos armados civiles del  Estado y las funciones actuales de la superintendencia respectiva. Dada la  ayuda oficial que recibe de Estados Unidos la Polic&iacute;a Nacional, su embajada  tiene mayor injerencia sobre la instituci&oacute;n que la que puede tener el ministro  de Defensa.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#s30" name="30">30</a>. Hace  pocas d&eacute;cadas, diversos sectores sociales interesados en mantener el <i>statu quo</i> hac&iacute;an mofa, mediante  argumentos generales y abstractos, de las 'causas objetivas de la violencia',  luego de que un gobierno se atrevi&oacute; a afirmar que hab&iacute;a que removerlas para  encontrar la paz. Es oportuno recordar ac&aacute; que, junto con Honduras y Guatemala,  Colombia es el &uacute;nico pa&iacute;s del Continente que no mejor&oacute; el desempleo -y que  adem&aacute;s aument&oacute; el subempleo y mantuvo la concentraci&oacute;n del ingreso- en la  primera d&eacute;cada del siglo. El coeficiente GINI nacional, que mide el nivel de  desigualdad, es de 0.58, lo que ubica a Colombia como el pa&iacute;s m&aacute;s desigual de  Am&eacute;rica Latina y el cuarto a nivel mundial. Por su parte, la poblaci&oacute;n del pa&iacute;s  que vive en la miseria es de 16.4 por ciento. Jos&eacute; F. Aguirre y Pablo Uribe,  &quot;Reinventar el capitalismo&quot;, en <i>Gesti&oacute;n  Sostenible, </i>Bogot&aacute;, Semana-Dinero, 2011.</p>     <p><a href="#s31" name="31">31</a>. &quot;Con  licencia para despojar&quot;, en <i>Semana, </i>No.  1517, Bogot&aacute;, 30 de mayo al 6 de junio de 2011.</p>     <p><a href="#s32" name="32">32</a>. Teniendo  en cuenta el tratamiento estatal armado al conflicto, el ejemplo emblem&aacute;tico  son las FARC. El crecimiento de sus acciones armadas en la primera mitad de  2011, como continuaci&oacute;n de lo ocurrido desde tres a&ntilde;os atr&aacute;s, con &eacute;nfasis en  Cauca, Nari&ntilde;o, Choc&oacute;, Norte de Santander, Arauca, Meta, Caquet&aacute; y parte de  Antioquia, muestra el empecinamiento oficial -&iquest;honor patri&oacute;tico?- de una  estrategia armada con vac&iacute;os en pol&iacute;ticas alternativas o complementarias. Sobre  esta situaci&oacute;n, v&eacute;ase &quot;La nueva realidad de las Farc&quot;, en <i>El Tiempo, </i>Bogot&aacute;, 17 de julio de 2011; &quot;Suroeste salvaje&quot;, en <i>Semana, </i>No. 1519, Bogot&aacute;, 13 al 20 de  junio de 2011; &quot;Seguridad para las 'locomotoras'&quot;, en <i>Semana, </i>No. 1520, Bogot&aacute;, 20 al 27 de junio de 2011; &quot;Seguridad,  &iquest;cu&aacute;l es la verdad&quot;, en <i>Semana, </i>No.  1523, Bogot&aacute;, 11 al 18 de julio de 2011; &quot;Aqu&iacute; no contamos ovejas sino  cilindros&quot;, en <i>Semana, </i>No. 1524,  Bogot&aacute;, 18 al 25 de julio de 2011.</p> </font>     <p><font size="2" face="Verdana"><a href="#s33" name="33">33</a>. Adem&aacute;s de  anuncios de entrega de 'bacrim', hubo dos mensajes de 'Alfonso Cano', jefe de  las FARC -uno al comienzo del gobierno y otro en junio de 2011-, con respuestas  del Presidente que, aunque condicionadas, no cerraron las puertas de una salida  negociada. &iquest;Se entregar&aacute;n?, en <i>Semana, </i>No.  1521, Bogot&aacute;, 27 de junio al 4 de julio de 2011; &quot;!Hombre, conversemos!&quot;, en <i>Semana.com, </i>s&aacute;bado 31 julio 2010     <br> <a href="http://www.semana.com/nacion/hombreconversemos/142431-3.aspx" target="_blank">http://www.semana.com/nacion/hombreconversemos/142431-3.aspx</a>;     <br> &quot;Siempre  ser&aacute; posible construir escenarios de negociaci&oacute;n con el Gobierno&quot;  <a href="http://www.publico.es/internacional/381305/siempre-sera-posible-construir-escenarios-de-negociacion-con-el-gobierno" target="_blank">http://www.publico.es/internacional/381305/siempre-sera-posible-construir-escenarios-de-negociacion-con-el-gobierno</a></font></p>  <hr size="1">     <p><font size="3" face="Verdana"><b>REFERENCIAS </b></font></p> <font size="2" face="Verdana">    <!-- ref --><p>1. Acero V. Hugo (2011),  &quot;La criminalidad en aumento: percepciones, cifras y metas&quot;, en <i>Raz&oacute;n P&uacute;blica, </i>21 de febrero de 2011. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0121-4705201100030000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. &Aacute;vila Ariel Fernando  (2011a), &quot;Criminalidad urbana y narcomenudeo&quot;, en <i>Arcanos, </i>No. 16, Bogot&aacute;, abril de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0121-4705201100030000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. &Aacute;vila Ariel Fernando (2011b), &quot;De la guerra de 'Jojoy' a  la guerra de 'Cano', en <i>Arcanos, </i>No.  16, Bogot&aacute;, abril de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0121-4705201100030000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Comisi&oacute;n Colombiana de  Juristas (2010), <i>Colombia: La met&aacute;fora  del desmantelamiento de los grupos paramilitares. Segundo informe de balance  sobre la aplicaci&oacute;n de la ley 975, </i>Bogot&aacute;, Opciones Gr&aacute;ficas Editores  Ltda., Bogot&aacute;, Marzo de 2010.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0121-4705201100030000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. ICG, International  Crisis Group (2010), Â &quot;Mejorar la  pol&iacute;tica de seguridad en Colombia&quot;, en ICG, <i>Policy  Briefing, </i>Bolet&iacute;n Informativo sobre Am&eacute;rica Latina No. 23, Bogot&aacute;/Bruselas,  29 de junio de 2010.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0121-4705201100030000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Leal Buitrago  Francisco (2010), Entrevista personal con funcionarios del PCIM.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0121-4705201100030000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Leal Buitrago Francisco (2010a), &quot;La  seguridad en Colombia&quot;, en Mauricio Garc&iacute;a Dur&aacute;n, S.J. (compilador), <i>Memorias. Seguridad, espacio p&uacute;blico y  participaci&oacute;n democr&aacute;tica, </i>Bogot&aacute;, Cinep-Cordaid, febrero 11 y 12 de 2010. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0121-4705201100030000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Leal Buitrago  Francisco (2002), &quot;La seguridad: dif&iacute;cil de abordar con democracia&quot;, en <i>An&aacute;lisis Pol&iacute;tico, </i>No. 46, Bogot&aacute;,  mayo/agosto 2002. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0121-4705201100030000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Leal Buitrago Francisco (2010b),  &quot;Pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica y desaf&iacute;os de la seguridad&quot;, en <i>Pol&iacute;tica Colombiana, </i>No. 04, Bogot&aacute;,  abril-junio 2010.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S0121-4705201100030000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Leal Buitrago  Francisco (2006), <i>La inseguridad de la  seguridad, </i>Bogot&aacute;, Planeta.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0121-4705201100030000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. L&oacute;pez H. Claudia  (2010), <i>Y refundaron la patria... De c&oacute;mo  mafiosos y pol&iacute;ticos reconfiguraron el Estado colombiano, </i>Bogot&aacute;,  Corporaci&oacute;n Nuevo Arco Iris.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000220&pid=S0121-4705201100030000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Mej&iacute;a Daniel y otros  (2011), &quot;Una evaluaci&oacute;n del Plan de Consolidaci&oacute;n Integral de la Macarena (PCIM)&quot;, <i>Documentos CEDE, </i>No. 13, Uniandes,  Bogot&aacute;, marzo de 2011. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000221&pid=S0121-4705201100030000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. N&uacute;&ntilde;ez Magda Paola  (2011), &quot;ELN: Debilitamiento nacional y fortalecimiento regional&quot;, en <i>Arcanos, </i>No. 16, Bogot&aacute;, abril de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000222&pid=S0121-4705201100030000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>PODEC, Plataforma de Organizaciones de Desarrollo  Europeas en Colombia (2011), &quot;An&aacute;lisis del Plan de Consolidaci&oacute;n de Montes de  Mar&iacute;a&quot;, Bolet&iacute;n No. 6, Bogot&aacute;, marzo 2011.</p>     <!-- ref --><p>14. Quiroga Diego (2011),  &quot;&iquest;Qu&eacute; tan nuevas son las bandas criminales?&quot;, en <i>Cien D&iacute;as, </i>No. 72, Bogot&aacute;, abril-julio 2011. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000224&pid=S0121-4705201100030000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Reed Michael &amp;  Nini Johanna Soto (2011), &quot;M&aacute;s all&aacute; del DAS o no DAS: el verdadero dilema de la  inteligencia&quot;, en <i>Raz&oacute;n P&uacute;blica, </i>19  de junio de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000225&pid=S0121-4705201100030000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Romero Mauricio (2011),  &quot;A diez a&ntilde;os de inicio del Plan Colombia: Los herederos de las AUC, la  geograf&iacute;a del narcotr&aacute;fico y la amenaza de nuevos carteles&quot;, en <i>Arcanos, </i>No. 16, Bogot&aacute;, abril de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000226&pid=S0121-4705201100030000100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Thoumi  Francisco (2011), &quot;Conflicto, drogas y paz&quot;, en <i>Raz&oacute;n P&uacute;blica, </i>domingo, 03 de julio de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000227&pid=S0121-4705201100030000100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Torres V. Javier  (2009), &quot;El sector de vigilancia y seguridad privada en Colombia&quot;, Bogot&aacute;,  Propuesta para el pa&iacute;s, (sin publicar).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000228&pid=S0121-4705201100030000100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. UNODC,  United Nations Office on Drugs and Crime (2011), <i>World Drug Report 2011, </i>United Nations, New York.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000229&pid=S0121-4705201100030000100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Estatuto Anticorrupci&oacute;n: Pl No. 174/10  C&aacute;mara o 142/10 de Senado, en <i>Informe  Semanal, </i>Congreso Visible.org, Uniandes, lunes 6 al viernes 10 de junio de  2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000230&pid=S0121-4705201100030000100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Ley de V&iacute;ctimas: Proyecto de ley (PL)  No. 107/10 de C&aacute;mara o 213/10 de Senado.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000231&pid=S0121-4705201100030000100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Ministerio de Defensa  Nacional (2011), <i>Pol&iacute;tica Integral de  Seguridad y Defensa para la Prosperidad, </i>Bogot&aacute;, Mayo 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000232&pid=S0121-4705201100030000100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. Ministerio de Defensa  (2010), <i>Logros de la pol&iacute;tica de la  seguridad y defensa. Seguridad para la prosperidad, </i>Bogot&aacute;, agosto 2010. Disponible  en <a href="http://fedeagromisbol.org/index2.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=123&amp;pop=1&amp;page=0&amp;!temid=1" target="_blank">http://fedeagromisbol.org/index2.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=123&amp;pop=1&amp;page=0&amp;!temid=1</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000233&pid=S0121-4705201100030000100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. Polic&iacute;a Nacional de  Colombia (2011), Edici&oacute;nNo. 5,  Bogot&aacute;, Mayo 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000234&pid=S0121-4705201100030000100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Polic&iacute;a  Nacional de Colombia (2010), Edici&oacute;n No. 3, Bogot&aacute;, Marzo 2010.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000235&pid=S0121-4705201100030000100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Polic&iacute;a Nacional y  Fundaci&oacute;n Ideas para la Paz (2011), <i>Estrategia,  evaluaci&oacute;n de impacto y seguimiento. Mesa de expertos sobre PNVCC, </i>Bogot&aacute;,  1 de junio de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000236&pid=S0121-4705201100030000100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. &quot;!Hombre, conversemos!&quot;, en <i>Semana.com, </i>s&aacute;bado 31 julio 2010. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000237&pid=S0121-4705201100030000100027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. &quot;&iquest;Montaje  comisionado?&quot;, en <i>Semana, </i>No. 1504,  Bogot&aacute;, febrero 28 a marzo 7 de 2011; &quot;Verdades y mentiras&quot;, en <i>Semana, </i>No. 1506, Bogot&aacute;, 14 a 21 de  marzo de 2011. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000238&pid=S0121-4705201100030000100028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. &quot;&iquest;Qu&eacute; es lo justo?&quot;,  en <i>Semana, </i>No. 1514, Bogot&aacute;, 9 a 16  de mayo de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000239&pid=S0121-4705201100030000100029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. &quot;&iquest;Qu&eacute; pasa en las  FF.AA.?&quot;, <i>Semana, </i>No. 1511, Bogot&aacute;,  18 a 25 de abril de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000240&pid=S0121-4705201100030000100030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. &quot;&iquest;Se entregar&aacute;n?&quot;, en <i>Semana, </i>No. 1521, Bogot&aacute;, 27 de junio al 4 de julio de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000241&pid=S0121-4705201100030000100031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">32. &quot;'Cano' ha perdido  a 10 fichas claves, en un a&ntilde;o&quot;, en <i>El  Tiempo, </i>Bogot&aacute;, 6 de junio de 2011.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000242&pid=S0121-4705201100030000100032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33. &quot;Alerta por bienes poco productivos de Fuerza  P&uacute;blica&quot;, en <i>El Tiempo, </i>Bogot&aacute;, 28 de  junio de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000243&pid=S0121-4705201100030000100033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34. &quot;Aqu&iacute; no contamos  ovejas sino cilindros&quot;, en <i>Semana, </i>No.  1524, Bogot&aacute;, 18 al 25 de julio de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000244&pid=S0121-4705201100030000100034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>35. &quot;Cay&oacute; 'Jojoy'&quot;, en <i>El Tiempo, </i>Bogot&aacute;, 24 de septiembre de  2010.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000245&pid=S0121-4705201100030000100035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>36. &quot;Con licencia para  despojar&quot;, en <i>Semana, </i>No. 1517,  Bogot&aacute;, 30 de mayo al 6 de junio de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000246&pid=S0121-4705201100030000100036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">37. &quot;Fuero o desafuero&quot;, en <i>Semana, </i>No. 1510, 11 a 18 de abril de 2011. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000247&pid=S0121-4705201100030000100037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">38. &quot;La historia desconocida de los 'falsos  positivos', en <i>Semana, </i>No. 1519,  Bogot&aacute;, 13 al 20 de junio de 2011.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000248&pid=S0121-4705201100030000100038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>39. &quot;La nueva realidad de  las Farc&quot;, en <i>El Tiempo, </i>Bogot&aacute;, 17  de julio de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000249&pid=S0121-4705201100030000100039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>40. &quot;Ley de v&iacute;ctimas: un  paso hist&oacute;rico&quot;, en <i>Semana, </i>No. 1517,  30 de mayo al 6 de junio de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000250&pid=S0121-4705201100030000100040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>41. &quot;Matamoros alerta  sobre riesgo de la guerra pol&iacute;tica&quot;, en 'La hora de la verdad', Radio Super,  Bogot&aacute;, 28 de abril de 2011. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000251&pid=S0121-4705201100030000100041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>42. &quot;Seguridad para las  'locomotoras'&quot;, en <i>Semana, </i>No. 1520,  Bogot&aacute;, 20 al 27 de junio de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000252&pid=S0121-4705201100030000100042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>43. &quot;Seguridad, &iquest;cu&aacute;l es  la verdad&quot;, en <i>Semana, </i>No. 1523,  Bogot&aacute;, 11 al 18 de julio de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000253&pid=S0121-4705201100030000100043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>44. &quot;Suroeste salvaje&quot;, en <i>Semana, </i>No. 1519, Bogot&aacute;, 13 al 20 de  junio de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000254&pid=S0121-4705201100030000100044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>45. &quot;Tolemaida Resort&quot;, en <i>Semana, </i>No. 1509, Bogot&aacute;, 4 a 11 de  abril de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000255&pid=S0121-4705201100030000100045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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