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<publisher-name><![CDATA[Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI), Universidad Nacional de Colombia]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[VIOLENCIA, RESISTENCIAS Y CIUDADANíA EN LOCALIDADES CAMPESINAS DE COLOMBIA. COMPARACIONES]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[VIOLENCE, RESISTANCE AND CITIZENSHIP IN RURAL LOCATIONS OF COLOMBIA. COMPARISONS]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article discusses the analysis of resistance against the actors, shocks and effects of war in peripheral areas of the central regions, that is, in traditional peasant towns framed by more than a century in the institutional and economic networks that structure Colombian nation, but situated in the most disjointed and excluded from the regions surrounding major metropolitan cities. The text examines the apparent differences in the interaction between armed groups and residents in outlying subregions of ancient settlement and the strong bonds of social identity, where armed groups, guerrillas and paramilitaries were in the early stages of a significant expansion.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="Verdana" size="3"><b>VIOLENCIA,  RESISTENCIAS Y CIUDADAN&Iacute;A EN LOCALIDADES CAMPESINAS DE COLOMBIA. COMPARACIONES*</b></font></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>VIOLENCE,  RESISTANCE AND CITIZENSHIP IN RURAL LOCATIONS OF COLOMBIA. COMPARISONS</b></p></font> <font face="verdana" size="2">    <p align="right"><b>Clara  In&eacute;s Garc&iacute;a<sup><a name="nra"></a><a href="#a">a</a></sup></b></p>     <p>* Este art&iacute;culo forma parte de los Resultados de la agenda de investigaci&oacute;n del ODECOFI -Observatorio Colombiano para el desarrollo integral, la convivencia ciudadana y el fortalecimiento  institucional, financiado por COLCIENCIAS y las universidades y centros de  investigaci&oacute;n socios del mismo: Universidad de Antioquia, Universidad Nacional, CINEP y CERAC. </p>     <p><sup><a href="#nra">a</a><a name="a"></a></sup> Investigadora del Instituto de  estudios Regionales (INER), Universidad de Antioquia <a href="mailto:cigarcia@iner.udea.edu.co">cigarcia@iner.udea.edu.co</a></a></p><hr>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>Este art&iacute;culo aborda el an&aacute;lisis de las resistencias  frente a los actores, embates y efectos de la guerra en territorios perif&eacute;ricos  de las regiones centrales, esto es, en localidades de campesinado tradicional  encuadrado por m&aacute;s de un siglo en las redes institucionales y econ&oacute;micas que  estructuran a la naci&oacute;n colombiana, pero situados en las zonas m&aacute;s  desarticuladas y excluidas de las regiones que rodean las principales ciudades  metropolitanas. El texto estudia las diferencias manifiestas en la interacci&oacute;n  entre grupos armados y pobladores en localidades perif&eacute;ricas de subregiones de  poblamiento antiguo y los fuertes lazos de identidad social, donde los grupos  armados -guerrillas y paramilitares- tuvieron en sus etapas de expansi&oacute;n una  presencia significativa. </p>     <p><b>Palabras clave</b>: Violencia, Resistencias, ciudadan&iacute;a,  Colombia </p><hr/>     <p><b>SUMMARY</b></p>     <p>This article discusses the analysis of resistance  against the actors, shocks and effects of war in peripheral areas of the central regions, that is, in traditional peasant towns framed by more than a  century in the institutional and economic networks that structure Colombian  nation, but situated in the most disjointed and excluded from the regions  surrounding major metropolitan cities. The text examines the apparent  differences in the interaction between armed groups and residents in outlying  subregions of ancient settlement and the strong bonds of social identity, where  armed groups, guerrillas and paramilitaries were in the early stages of a  significant expansion.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Keywords</b>: Violence, Resistance, citizenship, Colombia</p>     <p>Fecha de Recepci&oacute;n: 07/09/2012 y Fecha de Aprobaci&oacute;n: 24/11/2012</p><hr>     <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p>En Colombia la guerra se extiende ya por m&aacute;s de cuatro  d&eacute;cadas. Si bien en sus primeras etapas &eacute;sta se situ&oacute; en los territorios que  hasta ese momento estaban siendo colonizados, &eacute;sta se fue expandiendo  gradualmente hacia territorios cada vez m&aacute;s comprometidos con los centros de la  econom&iacute;a nacional, hasta afectar inclusive a los propios centros urbanos  metropolitanos. Las respuestas que los pobladores dan al conflicto armado que  se desarrolla en sus territorios son muy heterog&eacute;neas. La condici&oacute;n espacio-temporal del fen&oacute;meno le atribuye una complejidad especial. Y este es el reto de la  investigaci&oacute;n en la que participo: <i>identificar las distintas respuestas que  los pobladores despliegan frente a las condiciones de la guerra en sus  territorios y los factores que las  explican, distinguiendo los que obedecen a las tendencias de estructura y los  que responden a las particularidades geohist&oacute;ricas de cada lugar.</i></p>     <p>Los estudios que han abordado las relaciones entre  conflicto armado y territorio y la identificaci&oacute;n de las diferencias  socioespaciales, lo han hecho en el plano m&aacute;s general, el que establece las  diferencias binarias mayores. Por ejemplo: &quot;&hellip;las subregiones con poblamiento  m&aacute;s antiguo y fuertes lazos de identidad social o &eacute;tnica resisten mejor las  pretensiones de regulaci&oacute;n de los grupos armados, mientras que las zonas de  colonizaci&oacute;n reciente y baja cohesi&oacute;n social caen m&aacute;s f&aacute;cilmente bajo la &oacute;rbita  de dominio de los grupos armados no estatales.&quot; (T. V&aacute;squez, A. Vargas, J  Restrepo Ed, 2011: 439). Nosotros queremos ir m&aacute;s all&aacute; del establecimiento de las diferencias extremas y binarias como las del ejemplo anterior, y comenzar a  analizar un abanico m&aacute;s sutil y significativo de esas diferencias distinguiendo lugares donde la poblaci&oacute;n colabora con el grupo armado, o donde  se somete o acomoda, o donde establece alianzas, o donde resiste. Adem&aacute;s, y par profundizar en  problem&aacute;ticas m&aacute;s espec&iacute;ficas,tambi&eacute;n abordaremos el estudio de las  diferencias al interior de los mismos rangos de territorialidades: las gamas de  las resistencias, por ejemplo.</p>     <p>En este art&iacute;culo abordaremos el an&aacute;lisis de uno de los  tipos de respuestas -el de &quot;las resistencias&quot;- frente a los actores, embates y  efectos de esa guerra en territorios perif&eacute;ricos de las regiones centrales,  esto es, en localidades de campesinado tradicional encuadrado por m&aacute;s de un  siglo en las redes institucionales y econ&oacute;micas que estructuran a la naci&oacute;n colombiana, pero situados en las zonas m&aacute;s desarticuladas y excluidas de las regiones que rodean las principales ciudades metropolitanas. </p>     <p>El inter&eacute;s especial que nos merece este tipo de  territorios es justamente porque all&iacute; tendremos la oportunidad de <i>analizar  hasta d&oacute;nde las condiciones de la institucionalidad y la ciudadan&iacute;a previamente  establecidas -aunque lo sean precariamente- juegan en la configuraci&oacute;n de  resistencias colectivas a los actores armados</i>.</p>     <p>Abordaremos entonces el estudio de las diferencias manifiestas en la interacci&oacute;n entre grupos  armados y pobladores en localidades perif&eacute;ricas de subregiones de poblamiento  antiguo y fuertes lazos de identidad social, donde los grupos armados  -guerrillasy paramilitares- tuvieron en sus etapas de expansi&oacute;n una presencia  significativa.</p>     <p>Nos preguntamos por: </p>     <p>&iquest;Por qu&eacute; los pobladores de dos localidades campesinas tradicionales, similares en su encuadramiento en las redes econ&oacute;micas e institucionales de la misma zona perif&eacute;rica de una regi&oacute;n, plantean una resistencia a los actores armados cualitativamente diferente en orientaci&oacute;n, significado y relaciones escalares? </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&iquest;Cu&aacute;les son las diferencias fundamentales y en qu&eacute; se  asemejan?</p>     <p>&iquest;Qu&eacute; factores de la guerra, la institucionalidad y la ciudadan&iacute;a localesÂ permiten interpretar las diferencias y las similitudes en el tipo de resistencias que all&iacute; se  producen?</p>     <p><b>Las localidades de nuestro inter&eacute;s: Nari&ntilde;o y San Carlos en Antioquia</b></p>     <p>Nari&ntilde;o y San Carlos son dos localidades que pertenecen  al Oriente antioque&ntilde;o -adyacente a la ciudad de Medell&iacute;n- regi&oacute;n poblada e inserta de vieja data en las redes  econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas e institucionales del pa&iacute;s. Sonlocalidades  tradicionalmente campesinas de lo que denomino &quot;periferias-del-centro&quot;<sup><a name="nr1"></a><a href="#1">1</a></sup>. Han pertenecido de manera predominante a las redes del partido conservador y la iglesia cat&oacute;lica tambi&eacute;n ha tenido en ellas presencia significativa. Se localizan en la vertiente andina que comunica a la capital antioque&ntilde;a con el r&iacute;o Magdalena que es la principal arteria fluvial del pa&iacute;s y que fue una zona muy tempranamente involucrada en el  conflicto armado colombiano. San Carlos en la subregi&oacute;n de los Embalses, Nari&ntilde;o  en la de P&aacute;ramos.</p>     <p><a name="v26n77a2e1"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/anpol/v26n77/v26n77a2e1.jpg"></p>     <p>La regi&oacute;n a la que pertenecen no estuvo implicada en  las primeras etapas del conflicto armado colombiano (1966 - 1982); s&oacute;lo lo hace  a partir de la d&eacute;cada del ochenta. Y como se puede apreciar en la gr&aacute;fica No <a href="#v26n77a2e2">1</a>  fue s&oacute;lo a partir de 1997 cuando se intensificaron la confrontaci&oacute;n y sus  efectos de violencia sobre la poblaci&oacute;n. La regi&oacute;n ostent&oacute; por esas &eacute;pocas los &iacute;ndices de violencia m&aacute;s altos en el nivel nacional. Y la zona de la regi&oacute;n m&aacute;s  afectada por este conflicto fue justamente la de la vertiente cordillerana  donde se sit&uacute;an nuestras dos localidades de estudio -Nari&ntilde;o y San Carlos. </p>     <p><a name="v26n77a2e2"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/anpol/v26n77/v26n77a2e2.jpg"></p>     <p><b>Territorio y violencia. Diferencias en el punto de partida</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las guerrillas colombianas muestran tres grandes per&iacute;odos en su expansi&oacute;n  territorial en el pa&iacute;s: la primera etapa, cuando se forman y consolidan en las  zonas m&aacute;s apartadas que apenas se est&aacute;n colonizando, de 1966 -1982. El segundo  per&iacute;odo lo define la primera fase de su expansi&oacute;n, hacia centros de alguna  importancia econ&oacute;mica y en donde procuraron insertarse en la din&aacute;mica de sus conflictos sociales y de tener incidencia en algunos grupos de poblaci&oacute;n y en la orientaci&oacute;n de sus conflictos. El tercer per&iacute;odo lo forma la segunda fase de su expansi&oacute;n, marcada por una acci&oacute;n m&aacute;s militarista orientada a asestarle golpes contundentes al propio ej&eacute;rcito nacional, a controlar a sangre y fuego cada vez m&aacute;s amplias extensiones del territorio nacional y a golpear los centros neur&aacute;lgicos de la econom&iacute;a nacional. </p>     <p>Esta condici&oacute;n espacio-temporal de la inserci&oacute;n guerrillera en el territorio nacional produce una primera gran diferencia en la forma como se involucran las dos localidades de nuestro inter&eacute;s en la guerra. Tres asuntos marcan esa  diferencia. En primer lugar, el per&iacute;odo de inserci&oacute;n de las guerrillas en sus territorios. En segundo lugar, los grupos armados que se insertaron. En tercer  lugar, el tipo de comunidad que encontraron  en el momento de su inserci&oacute;n y con el cual interactuaron. Veamos.</p> <ul>    <li>En <u>San Carlos</u>, las guerrillas -FARC y  ELN- se insertan en la d&eacute;cada del ochenta cuando el Estado nacional adelantaba  all&iacute; la construcci&oacute;n de un complejo hidroel&eacute;ctrico que muchos impactos tuvo  sobre su poblaci&oacute;n y que la llev&oacute; a desarrollar un fuerte movimiento social loca por sus reivindicaciones y por el cambio de la tradicional &eacute;lite pol&iacute;tica conservadora que all&iacute; reg&iacute;a los destinos. Este contexto favoreci&oacute; la inserci&oacute;n  guerrillera y &eacute;sta pudo adquirir cierta influencia pol&iacute;tica e deol&oacute;gica en  algunos sectores de la poblaci&oacute;n local. Los paramilitares hicieron por la &eacute;poca  una temprana aparici&oacute;n con su acci&oacute;n exterminadora de los liderazgos  alternativos que all&iacute; se fortalec&iacute;an.</li>    </ul> <ul>    <li>En <u>Nari&ntilde;o</u>, por contraste, s&oacute;lo un  grupo guerrillero -las FARC- se inserta y lo hace muy tard&iacute;amente al comenzar  los a&ntilde;os 90s. Este territorio, totalmente marginal a la vida econ&oacute;mica y  pol&iacute;tica de la regi&oacute;n, s&oacute;lo interesaba a los grupos armados, en tanto corredor  estrat&eacute;gico hacia otros puntos clave del territorio nacional. La comunidad  campesina segu&iacute;a sin sobresaltos su din&aacute;mica social, econ&oacute;mica y pol&iacute;tica  tradicional.</li>    </ul>     <p><a name="v26n77a2e3"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/anpol/v26n77/v26n77a2e3.jpg"></p> <b>    <p>Las  Resistencias: similitudes y diferencias</p></b>     <p>A partir de los a&ntilde;os 90s las guerrillas cambian su  manera de estar en los territorios de su influencia y su manera de insertarse en los nuevos en los que aspiran imponer un control militar.Es <i>a partir de este per&iacute;odo en que la poblaci&oacute;n civil de localidades afectadas plantea acciones de resistencia frontales y decididas frente a los armados.</i> En Nari&ntilde;o y San Carlos las resistencias se articulan en torno de tres campos:</p> <ul>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>a) El que forman  el conjunto de acciones colectivas espont&aacute;neas o incipientemente organizadas y que <i>se dirigen directamente a interpelar  las acciones violentas de los actores armados</i>. Este tipo de resistencia se  plantea como &quot;acci&oacute;n directa&quot; (retomando la conceptualizaci&oacute;n de la literatura de resistencia no violenta) y lo hace en la etapa m&aacute;s &aacute;lgida y violenta del conflicto a la que hemos denominado &quot;momento l&iacute;mite&quot;(por el umbral de violencia percibido como insoportable de seguir siendo vivido por los  pobladores afectados).</p>     <p>b) Hay un seundo tipo de resistencia compuesta por el conjunto de acciones colectivas y privadas adelantadas por los pobladores locales que <i>le apuesta a la reconfiguraci&oacute;n de los espacios de representaci&oacute;n y  participaci&oacute;n pol&iacute;tica local</i> totalmente inoperantes desde que los grupos  armados dominan los territorios e impone su ley, bien sea por las armas  directamente, o bien por la &quot;captura&quot; de los espacios locales de representaci&oacute;n  pol&iacute;ti y d la gesti&oacute;n p&uacute;blicas. Este tipo de resistencia se plantea en una etapa que hemos denominado de &quot;frontera&quot;, por seguir inmersa en a&ntilde;os de disputa  armada entre guerrillas, paramilitares y ej&eacute;rcito y de sus violencias contra la poblaci&oacute;n, pero por pertenecer tambi&eacute;n a un per&iacute;odo en que se anuncian o comienzan cambios importantes en las l&oacute;gicas y din&aacute;micas de la guerra en el nivel nacional.</p>     <p>c) En esa misma etapa &quot;frontera&quot; en ambas localidades se presenta tambi&eacute;n un conjunto de acciones colectivas adelantadas por quienes se comienzan a identificar como <i>&quot;v&iacute;ctimas&quot; de la guerra</i>. Este tipo de  resistencia tiene sus primeras manifestacione en el a&ntilde;o de 2003, cuando  comienza a hablarse en el pa&iacute;s de la posible desmovilizaci&oacute;n de los paramilitares, y tiene sus primeras expresiones p&uacute;blicas entre 2004 y 2007. Sus repertorios son de un orden muy diferente al de los otros dos tipos de resistencia se&ntilde;alados.</p>    </ul>     <p>No obstante, y <i>a pesar de que los campos y las coyunturas en torno de los cuales se articulan las resistencias colectivas son los mismos, su orientaci&oacute;n y significado difieren sustancialmente de una a otra  localidad, especialmente en el segundo y tercer tipo de resistencia</i>. A continuaci&oacute;n detallaremos sus principales rasgos y estableceremos las  principales similitudes y diferencias.</p>     <p><b>Las  resistencias en el &quot;momento  l&iacute;mite&quot;</b> </p>    <p>En San Carlos y Nari&ntilde;o, los &quot;momentos l&iacute;mite&quot; se produjeron en la misma &eacute;poca (finales de los 90 y principios de los 2000s), en la coyuntura en que se escala la intensidad de la confrontaci&oacute;n armada en todo el pa&iacute;s. Sin embargo, en cada localidad  los actores involucrados, las razones particulares que los llevaron a escalar  la intensidad del conflicto, la condici&oacute;n del control de los armados sobre el territorio y las caracter&iacute;sticas de la violencia padecida por los pobladores, fueron diferentes: </p>     <p>En San Carlos el &quot;momento l&iacute;mite&quot; se produce cuando se escalan las acciones de violencia en funci&oacute;n de la decisi&oacute;n paramilitar de disputarle frontal y sistem&aacute;ticamente a las guerrillas los territorios. Es durante el climax de la de &quot;disputa&quot; -cuando los paramilitares entran a la zona rural, y el territorio queda dividido en dos con fronteras f&iacute;sicamente establecidas entre la zona dominada por ellos y el dominado por las guerrillas. A partir de ese  momento la poblaci&oacute;n queda autom&aacute;ticamente &quot;identificada&quot; por parte de los armados como pertenecientes al bando que domina la zona donde est&aacute;n situadas sus parcelas y habitaciones, y as&iacute;, convertida en objetivo militar de esa guerra. Es tambi&eacute;n el momento cuando toman posesi&oacute;n del casco urbano, establecen una casa de tortura y asesinato ante los ojos de los pobladores; y cuando a partir de todo ello guerrillas y paramilitares se confrontan fundamentalmente a partir de asesinatos, tomas del caso urbano, masacres de poblaci&oacute;n civil y desplazamiento forzado (el 80% de la poblaci&oacute;n del municipio abandon&oacute; el lugar).</p>     <p>En  Nari&ntilde;o, este &quot;momento l&iacute;mite&quot; se asocia a la decisi&oacute;n estrat&eacute;gica nacional de las guerrillas de dar un viraje militarista m&aacute;s agresivo, inclusive en los territorios  de su influencia, a&uacute;n donde nadie les disputa su presencia -como era el caso de  esta localidad. All&iacute; las FARC mantienen un control &quot;hegem&oacute;nico&quot; sobre el territorio y se toman a sangre y fuego la cabecera municipal, bombardeando con cilindros de gas el parque central dejando muertos y heridos y estragos por doquier. A partir de esta toma (1999<sup><a name="nr2"></a><a href="#2">2</a></sup>) el gobierno nacional decide sacar los comandos de la polic&iacute;a de otros pueblos de  dominio de la guerrilla en la regi&oacute;n<sup><a name="nr3"></a><a href="#3">3</a></sup>, y  queda el municipio bajo el total control guerrillero.</p>     <p>C&oacute;mo se caracteriza en cada una de las localidades la resistencia colectiva en ese <i>&quot;momento l&iacute;mite&quot;</i>? De manera general  podemos afirmar que:</p> <ul>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>En ambas localidades, las acciones de  resistencia que se producen en lo que hemos denominado el &quot;momento l&iacute;mite&quot; son similares: son principalmente las de &quot;acci&oacute;n directa&quot;; en ambos casos suelen  estar configuradas por el mismo tipo de repertorios y son agenciadas  nteramente por fuerzas locales asociadas a algunos funcionarios de la administraci&oacute;n local y -en el caso de San Carlos- tambi&eacute;n al p&aacute;rroco. Adem&aacute;s, est&aacute;n orientadas en el mismo sentido: en ambas localidades se trataba de retomar, aunque fuera por tiempo limitado, el control sobre un espacio, una actividad, unos vecinos y de asignarle, mediante actos, palabras y s&iacute;mbolos, un significado propio al espacio que pretend&iacute;an controlar los armados. </li>    </ul> <ul>    <li>La &uacute;nica diferencia radica en que en Nari&ntilde;o se realizaron unas acciones adicionales en las que los actores expusieron  directamente sus cuerpos para impedir secuestros, y que en San Carlos se di&oacute; un segundo tipo de acci&oacute;n de resistencia (no en Nari&ntilde;o),la que hemos denominado como &quot;programas constructivos&quot; o &quot;contrapartidas constructivas&quot; (Routledge,1993: 32-34),jalonadas por un par de instituciones locales a trav&eacute;s de  acciones orientadas a lograr objetivos de m&aacute;s largo aliento, m&aacute;s all&aacute; de la propia coyuntura de la acci&oacute;n. Pero el n&uacute;cleo duro de la resistencia fue similar. Veamos:</li>    </ul></p> <b>    <p><i>La resistencia como &quot;acci&oacute;n directa&quot;:</i></p></b>     <p>En Nari&ntilde;o y en San Carlos, las acciones colectivas que se desplegaron durant ese &quot;momento l&iacute;mite&quot; pretend&iacute;an <i>poner l&iacute;mites espec&iacute;ficos a los actos de violencia</i> que la guerrilla comet&iacute;a en tres campos: las exacciones econ&oacute;micas, los asesinatos y secuestros y las restricciones a la entrada al municipio o a las veredas por parte de no habitantes del municipio.<i>Se trataba de lograr maneras de vivir menos violentas a trav&eacute;s d lascondiciones de dominaci&oacute;n impuesta.</i> En todos  estos actos el miedo se supera y se confrontan las acciones del actor violento.Todas ellas se producen en <i>el casco urbano</i>. </p>     <p>En Nari&ntilde;o sus repertorios fueron: </p> <ul>    <p>    <li>un <i>acto simb&oacute;lico</i> para mostrarle al armado  su rechazo: se colocan banderitas blancas con un nudo negroamarrado, cada vez  que cometen un asesinato;</li></p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li><i>organizar y ampliar la resistencia</i> mediante reuniones realizadas secretamente; </li></p>     <p>    <li><i>acciones de acercamiento,  di&aacute;logo y negociaci&oacute;n con el comandanteguerrillero</i>; </li></p>     <p>    <li><i>una asamblea de la poblaci&oacute;n con los delegados  guerrilleros</i>, con el objeto de &quot;exponer demandas&quot; y &quot;poner  condiciones y normas de convivencia&quot; -dado que &quot;hab&iacute;a que aceptar esa  convivencia&quot; e la medida en que no se contaba con el Estado; </li></p>     <p>    <li><i>cierre  de comercio</i><i> y una reuni&oacute;n  masiva intempestiva de los pobladores en la calle y un clamor &quot;que nos llevena todos&quot;,</i> ante dos actos  de secuestro e intento de secuestro a un grupo de personas del casco urbano,  como forma de presionarsu liberaci&oacute;n, acciones que lograron su cometido. </li></p>    </ul>     <p>En  San Carlos, los repertorios fueron: </p> <ul>    <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li><i>una marcha acompa&ntilde;ada de una bandera de San Carlos</i>, como un clamor por la vida y por la paz, convocada por el alcalde y la fuerza p&uacute;blica.</li></p>    </ul>     <p>&quot;&hellip;inmensa, sacamos una bandera de San Carlos de como un kil&oacute;metro; ah&iacute; est&aacute; el cristo y ah&iacute; nos concentramos todos, como una especie de peregrinaci&oacute;n y estaba el cristo, es un cristo, all&aacute; la gent celebra la eucarist&iacute;a&quot;.(Umata)</p> <ul>    <p>    <li><i>una  marcha con velas</i></li></p>     <p>    <li><i>una  marcha con una imagen</i>, convocada por el p&aacute;rroco (ante un  asesinato)</li></p>    </ul>     <p>&quot;en esa &eacute;poca el p&aacute;rroco decidi&oacute; salir con una imagen que ellos lo llaman cuerpo de cristo&hellip;y  mucha gente detr&aacute;s de &eacute;l y salieron: que no matar m&aacute;s gente&hellip;&quot; (Umata)</p> <ul>    <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li><i>una gran asamblea</i> en el coliseo deportivo, cuando una bomba  (Farc) trat&oacute; de sabotear los juegos, y la decisi&oacute;n de continuarlos </li></p>     <p>&quot;&hellip;los equipos jugando, muchos equipos ac&aacute;, cuando ese carro bomba eso fue impresionante, algunos quer&iacute;an salir, luego hubo una gran asamblea en el coliseo, aqu&iacute; estaban  participando m&aacute;s o menos 700 deportistas en ese tiempo, de muchos municipios, se reunieron y la gente tom&oacute; esa determinaci&oacute;n: no, tomemos ese espacio&hellip;&quot; (W. Loaiza)</p>    </ul> <ul>    <p>    <li><i>una  manifestaci&oacute;n</i> en el parque central</li></p>    </ul>     <p>cuando la guerrilla  le disparaba a los buses, sobre todo en este sector de abajo, eso fue sobre todo en el 2000, 2001,2002, la gente se reuni&oacute; en el parque, a exigirle a las fuerzas militares que los defendieran.(Franklin Ciro) </p>     <p>En ambas localidades, estos actos de resistencia muestran c&oacute;mo <i>la situaci&oacute;n l&iacute;mite en que los actores </i>armados <i>hab&iacute;an puesto a los pobladores ya no lograba el acallamiento y la par&aacute;lisis colectiva, sino la reacci&oacute;n mediante actos p&uacute;blicos y masivos de car&aacute;cter expresivo  simb&oacute;lico</i> -con  gritos de consignas, con banderas blancas con nudo negro, con una bandera s&iacute;mbolo de la identidad local, con im&aacute;genes religiosas con velas.Y con acciones que iban m&aacute;s all&aacute; de la expresi&oacute;n y el simbolismo (como la asamblea y el no ceder al chantaje violento y continuar la actividad deportiva o como la de impedir el secuestro de vecinos, exponiendo sus propios cuerpos).Se fue inclusive m&aacute;s all&aacute;:<i>se expres&oacute; no s&oacute;lo el rechazo colectivo a la violencia sino que se confront&oacute; al armado retomando aunque fuera por tiempo limitado el control sobre un espacio, una actividad, unos vecinos.</i> En otras palabras <i>esta resistencia re-territorializaba el  espacio</i> al asignarle, mediante actos, palabras y s&iacute;mbolos, un significado  propio al espacio que pretend&iacute;an controlar los armados (la calle como lugar de  expresi&oacute;n p&uacute;blica, el uso del espacio deportivo, la reivindicaci&oacute;n y defensa de los propios cuerpos&hellip;).</p>     <p>Es interesante se&ntilde;alar, que <i>en estas acciones colectivas contra el orden de violencia impuesto siempre mediaron algunas  instituciones locales</i>: la iglesia, la administraci&oacute;n o los directivos de la actividad deportiva que se realizaba, en el caso de San Carlos<sup><a name="nr4"></a><a href="#4">4</a></sup>,  y un grupo de funcionarios de la administraci&oacute;n local -de la Umata<sup><a name="nr5"></a><a href="#5">5</a></sup>- en el caso de Nari&ntilde;o.</p> <b>    <p><i>La resistencia como &quot;contrapartidas constructivas&quot;</i></p></b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para este primer per&iacute;odo de la resistencia local, San Carlos muestra un tipo de resistencia adicional no presente en el caso de Nari&ntilde;o: es la resistencia  jalonada por las instituciones locales,las mismas que estuvieron comprometidas  en la &quot;acci&oacute;n directa&quot;, pero que tambi&eacute;n abren otro espacio de resistencia por medio de <i>&quot;programas constructivos&quot; o &quot;contrapartidas constructivas&quot;(Routledge,1993: 32,33-4<sup><a name="nr6"></a><a href="#6">6</a></sup>) con acciones de m&aacute;s largo aliento.</i> Fueron  especialmente dos:</p> <ul>    <p>    <li>El programa que la Iglesia emprendi&oacute; desde los tempranos a&ntilde;os 2000 con el objeto  de &quot;<i>blindar&quot; a los j&oacute;venes contra la  guerra esto es, darles alternativas</i> para que no se dejaran tentar por los atractivos que los armados les pintaban<sup><a name="nr7"></a><a href="#7">7</a></sup>; Se trat&oacute; de un <i>programa preventivo</i>.</li></p>     <p>    <li>Por su parte, un programa espec&iacute;fico agenciado a trav&eacute;s del deporte buscaba <i>romper las cadenas del miedo y el encerramiento en que andaba toda la poblaci&oacute;n</i>:</li></p>    </ul>     <p>&quot;en esa &eacute;poca se cre&oacute; los juegos por la paz y la integraci&oacute;n del Oriente antioque&ntilde;o,eso lleg&oacute; en muy  buen momento porque es que a la gente le daba miedo salir, la gente a las 7 de la noche esto parec&iacute;a un pueblo fantasma,cuando se cre&oacute; eso entonces las  familias en torno a eso iban al polideportivo, pod&iacute;an de alg&uacute;n modo liberar tanta tensi&oacute;n, del miedo de que los mataran, alrededor del deporte se cre&oacute; mucho.(Franklin Ciro) </p>     <p>Estos dos programas, que echaron sus ra&iacute;ces en los m&aacute;s  aciagos tiempos de la violencia,han perdurado hasta hoy 10 a&ntilde;os despu&eacute;s. En  este sentido, San Carlos fue en este campo de la resistencia, semilla en la creaci&oacute;n de dos &quot;espacialidades de la resistencia&quot;<sup><a name="nr8"></a><a href="#8">8</a></sup>que luego fueron retomadas por las fuerzas que en el nivel regional tambi&eacute;n  resist&iacute;an y proyectaban el fin de la confrontaci&oacute;n armada y la reconstrucci&oacute;n  de la regi&oacute;n, y las replicaron en esa dimensi&oacute;n socioespacial m&aacute;s amplia.<sup><a name="nr9"></a><a href="#9">9</a></sup></p>     <p><b>Las resistencias en el &quot;momento  frontera&quot;</b> </p>    <p>Entre los a&ntilde;os 2002 y 2003 en San Carlos y Nari&ntilde;o emerge un segundo tipo de resistencia Es cuando la resistencia se reconfigura y se plantea en torno de acciones orientadas a forjar un movimiento pol&iacute;tico alternativo capaz de  recuperar espacios de representaci&oacute;n pol&iacute;tica y de poder en ambas localidades; tambi&eacute;n es el momento en que &quot;las v&iacute;ctimas&quot; surgen como actor colectivo. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es un momento &quot;de frontera&quot;, por cuanto de un lado, las Farc en Nari&ntilde;o y los paramilitares en San Carlos se mantienen como los actores dominantes en medio de una intensa disputa (con el ej&eacute;rcito en el primer caso y con las guerrillas en el segundo) por el control del territorio, y la poblaci&oacute;n sigue padeciendo los efectos de la violencia; pero es tambi&eacute;n el momento cuando en ambas localidades se comienzan a percibir algunos cambios en &quot;la presencia institucional&quot; del Estado: en Nari&ntilde;o, con la llegada del Ej&eacute;rcito y la recuperaci&oacute;n de un m&iacute;nimo  control sobre el casco urbano y en San Carlos con el anuncio del proceso de desmovilizaci&oacute;n paramilitar en el nivel nacional y las inmediatas consecuencias que en la localidad se desencadenaron: el cambio de los Bloques paramilitares que agenciaron el control en ella; all&iacute; el Bloque Metro (que no se quer&iacute;a acoger a la desmovilizaci&oacute;n y se opon&iacute;a radicalmente al ala narco-paramilitar de las AUC) fue combatido y sustituido por el H&eacute;roes de Granada; y, al igual  que en Nari&ntilde;o,la fuerza P&uacute;blica comienza a hacer su aparici&oacute;n &quot;puntual&quot;.En otras palabras, es el momento en que los niveles de la confrontaci&oacute;n armada siguen muy altos, pero se produce un punto de inflexi&oacute;n en el ciclo nacional de la guerra con una nueva pol&iacute;tica p&uacute;blica frente a la misma.</p>     <p>Este  &quot;momento frontera&quot; plantea condiciones muy similares en ambas localidades en cuanto a la temporalidad -asociada a las inflexiones del ciclo naciona de la din&aacute;mica de la guerra- y al tipo de control armado que se da sobre el territorio -un control fragmentado y en disputa. Son diferentes sin embargo, los actores que se disputan y el nivel de violencia que los pobladores padecen: mientras en San Carlos los asesinatos, desapariciones, masacres y  desplazamientos contin&uacute;an su marcha, en Nari&ntilde;o, predominan las amenazas, los  asesinatos, los riesgos que implica la movilidad en el territorio y las  presiones sobre la administraci&oacute;n municipal.<sup><a name="nr10"></a><a href="#10">10</a></sup></p>     <p>C&oacute;mo se caracteriza en cada una de las localidades la resistencia colectiva en ese <i>&quot;momento frontera&quot;</i>? De manera general  podemos afirmar que:</p>     <p>En ambas localidades, las acciones de resistencia que se producen en este momento  son similares &uacute;nicamente en los campos en que se configuran: el del espacio de  la representaci&oacute;n pol&iacute;tica formal y el de la configuraci&oacute;n del nuevo sujeto pol&iacute;tico &quot;v&iacute;ctimas&quot;. Pero sus respectivos repertorios, el tipo de liderazgos que las agenciaron, el alcance territorial de la acci&oacute;n,las relaciones que establecieron con la institucionalidad local, regiona e internacional, y el significado de la acci&oacute;n, difieren sustancialmente.</p>     <p><b>La  resistencia en el espacio de la representaci&oacute;n y poder pol&iacute;tico local:</b></p>     <p>Observemos a continuaci&oacute;n esas diferencias:</p>     <p>En Nari&ntilde;o, el funcionario-l&iacute;der de la resistencia local  acompa&ntilde;ado del pu&ntilde;ado de funcionarios y l&iacute;deres sociales que agenciaron la resistencia del per&iacute;odo anterior deciden abrir un nuevo frente de acci&oacute;n sobre la base de una campa&ntilde;a y un movimiento pol&iacute;ticos que sustentaran su candidatura y un programa participativo enteramente novedoso en la localidad. Es una acci&oacute;n que tiene <i>doble prop&oacute;sito</i>: en primer lugar, buscan &quot;blindarse&quot; frente a las presiones y controles que la guerrilla ejerce sobre l&iacute;deres sociales y funcionarios locales a prop&oacute;sito de la inversi&oacute;n de los recursos, mediante una gesti&oacute;n del territori concertada con las comunidades.Â As&iacute;,l&iacute;deres de las acciones comunales y funcionarios pueden recorrer el territorio, gestionar y ejecutar proyectos, con elpresupuesto participativo legitimado en asambleas de diferente escala  espacial (desde la veredal,pasando por los centros zonales y finalizando con la del nivel municipal denominado &quot;COPACO&quot;):&quot;cada quien carga el presupuesto participativ entre el bolsillo&quot; para esgrimirlo cuando los guerrilleros cuestionen las acciones y as&iacute; neutralizar sus presiones con la &uacute;nica legitimidad que la guerrillas no cuestionan: una decisi&oacute;n directa de la comunidad. En segundo lugar, este movimiento pol&iacute;tico montado sobre la participaci&oacute;n ciudadana,busca tambi&eacute;n convertirse en una alternativa a los tradicionales poderes locales civiles que hab&iacute;an dominado en la localidad. En otras palabrasÂ  resistir a la guerrilla  se lo hace tambi&eacute;n cambiando las condiciones estructurales de dominaci&oacute;n pol&iacute;tica tradicional.<i>Resistir a la guerrilla se logra yendo m&aacute;s all&aacute; de ella:</i> no s&oacute;lo construy&eacute;ndose como sujetos colectivos frente al actor armado sino -y al mismo tiempo- como sujetos pol&iacute;ticos frente a la &eacute;lite pol&iacute;tica tradicional de la localidad; por la misma v&iacute;a quitarle el sustento mediante el cual el actor armado legitimaba su coacci&oacute;n y garantizar a futuro nuevas y alternativas condiciones de vida social y pol&iacute;tica en la localidad. Y este l&iacute;der de laresistencia en Nari&ntilde;o, John Fredy Cifuentes gan&oacute; la alcald&iacute;a,  y su gesti&oacute;n tuvo tal aceptaci&oacute;n y apoyo que el candidato que continu&oacute; con este  programa volvi&oacute; en las siguientes elecciones a ganar, garantizando as&iacute; 8 a&ntilde;os  de una nueva modalidad en el ejercicio del poderen la localidad, modalidad totalmente at&iacute;pica en el contexto regional. </p>     <p>En esta l&iacute;nea de la resistencia, se presentan un repertorio de acciones como las siguientes:</p> <ul>    <p>    <li>Acciones del candidato a alcalde que le garanticen &quot;llegar vivo&rdquo y &quot;no desplazado&quot; del territorio a las elecciones. En tal sentido, <i>se &quot;al&iacute;a&quot; con el candidato oponente y se ponen de acuerdo en c&oacute;mo llevar a cabo la campa&ntilde;a</i>:</li></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <blockquote>    <p>&quot;nosotros dos manej&aacute;bamos buenas relaciones, entonces nos sentamos,recuerdo patentico all&iacute; en el kiosco: hermano, esto se nos est&aacute; jodiendo, no volvamos a salir al campo,trabajemos lo que podamos aqu&iacute en el pueblo y dios ver&aacute;, luchemos los dos, trabajemos un poquitico unidos, que no vean, que los actores violentos ven una rendijita por donde se puedan meter se mete, entonces por ah&iacute; se meten entonces tratemos de disminuirle porque en ese entonces si hab&iacute;an ciertos pacienticos tratando de calentar la campa&ntilde;a aparte del actor armado ciertos fen&oacute;menos por ah&iacute;y ya concertamos.(John Fredy, 2010)</p></blockquote> <ul>    <p>    <li>Y <i>tampoco cedieron a la orden que reiteradamente les hicieron los actores armados de  presentarse ante ellos con sus respectivos programas de gobierno</i>. </li></p>     <p>    <li><i>Se impuls&oacute; la representaci&oacute;n del total de los centros zonales del municipio en el concejo</i>, al organizar listas al concejo surgidas de cada centr zonal y apoyadas por sus respectivas comunidades. Y as&iacute; tambi&eacute;n, mujeres llegan  por primera vez en la historia al concejo.</li></p>     <p>    <li><i>Se organiz&oacute; el sistema participativo de gesti&oacute;n local</i> que se denomin&oacute; COPACO (&hellip;&hellip;),una forma institucional que se hab&iacute;a creado y tratado de ampliar a&ntilde;os antes en todo el pa&iacute;s para el tema de la salud, y que este alcalde resolvi&oacute; <i>redise&ntilde;ar y resignificar, convirti&eacute;ndola en una espacialidad pol&iacute;tica alternativa en la que <i>el total<sup><a name="nr11"></a><a href="#11">11</a></sup>de las veredas y  barrios</i> tuvieron en adelante los canales institucionales para priorizar conjunta y concertadamente las inversiones en su territorio y para supervisar su ejecuci&oacute;n y presupuesto.</i></li></p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Como<i>alcalde, no volvi&oacute; a responder a los llamados de presentar el presupuesto a los guerrilleros, ni a presentarse personalmente ante ellos cuando lo requirieran</i></li></p>    </ul>     <blockquote>    <p>Â &quot;eso fue lo que me dio confianza, no es que les haya cogido confianza tampoco y que se me hubiera quitado el miedo de salir por estas carreteras, pero eso me blind&oacute; porque la guerrilla lo que m&aacute;s jod&iacute;a en ese entonces era para que el alcalde de turno o el tesorero les mandara el presupuesto y eso entonces inclusive lo sacaban en un comunicado y lo mandaban membreteado y que sub tal d&iacute;a el tesorero y tal y cual pascual. No,aqu&iacute; no, aqu&iacute; a cada presidente se le echaba el presupuesto  participativo con los proyectos que quedaron en su vereda, con su plata,con las fechas y ll&eacute;veselo, como estrategia, para que de all&aacute; no tuvieran que mandar a pedirlo sino que lo pidieran a los mismos presidentes. (John  Fredy-2010)</p></blockquote> <ul>    <p>    <li>El <i>alcalde mantiene presencia en todo el territorio, a&uacute;n en aquellas veredas donde por seguridad no puede hacer presencia f&iacute;sica</i>: en 2010, en los pocos espacios vetados a&uacute;n por la inseguridad de la presencia guerrillera, el alcalde participa en las reuniones de las comunidades por medios virtuales. Tal cosa se realiz&oacute;, por ejemplo,en la vereda Las Mangas a mediados de 2010(entrevista  julio 2010).</li></p>    </ul>     <p>Nos encontramos ante lo que Pile (1997: 30) denomina <i>&quot;re-territorializaci&oacute;n del espacio&quot;</i>, en este caso, del espacio de la pol&iacute;tica:  una espacialidad f&iacute;sica (rural y urbana), social (juntas de acci&oacute;n comunal) y pol&iacute;tica (concejo municipal, alcald&iacute;a), cuyo manejo y control estuvieron por 7 a&ntilde;os enajenados para el ejercicio de la libre movilidad, organizaci&oacute;n social (juntas de acci&oacute;n comunal sometidas a las regulaciones de los armados), representaci&oacute;n pol&iacute;tica(concejo y alcald&iacute;a en manos del clientelismo del  tradicional del partido conservador sometidos a las presiones de los  armados)Â y gesti&oacute;n del territorio (sometida a las presiones de los armados), espacialidad que fue transformada  por acciones de l&iacute;deres sociales, funcionarios locales y pobladores, que  minaron la forma de control que el actor armado ten&iacute;a sobre el territorio (&oacute;rdenes que se cumpl&iacute;an),recuperaron la movilidad en el territorio y la capacidad para el ejercicio de la ciudadan&iacute;a mediante c&aacute;nones participativos que sustituyeron los viejos clientelismos y agentes del poder local.</p>     <p>La orientaci&oacute;n de la acci&oacute;n de resistencia local emerge en un contexto regional de asambleas locales constituyentes y de participaci&oacute;n ciudadana.<i>No obstante muestra una debilidad: la fuerte dependencia que tiene de los l&iacute;deres -l&iacute;deres salidos del mismo funcionario  local- y las muy precarias capacidades ciudadanas previamente establecidas (bases sociales tradicionalmente pasivas y sometidas a los viejos  clientelismos).</i></p>     <p>En San Carlos,c&oacute;mo se desarrolla entre tanto la resistencia que all&iacute; se articula en torno de este mismo espacio de representaci&oacute;n y poder pol&iacute;tico local?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si bien -y al igual que en Nari&ntilde;o-los l&iacute;deres sociales que ven&iacute;an impulsando la resistencia en San Carlos, comenzaron en 2003 a articular una acci&oacute;n tendiente a formar un movimiento pol&iacute;tico alternativo, &eacute;ste tendr&iacute;a din&aacute;micas, orientaciones, dificultades y significados muy diferentes. En San Carlos no se trataba de &quot;neutralizar ciertas presiones del actor armado dominante ejercidas sobre l&iacute;deres y funcionarios, ni de disputarle los espacios formales del poder pol&iacute;tico local a las viejas &eacute;lites conservadoras, como en Nari&ntilde;o. Aqu&iacute; se trataba de disputarle abiertamente alparamilitarismo dominante en la localidad los espacios pol&iacute;tico formales (concejo y alcald&iacute;a) donde &eacute;stos se hab&iacute;an incrustado utilizando &quot;las formas institucionales&quot; establecidas (elecciones, esca&ntilde;os del concejo y alcald&iacute;a) y amparados, claro est&aacute;, en la fuerza de la violencia directa y desembozada de los agentes armados asentados inclusive en  el coraz&oacute;n urbano de la localidad. Organizar y mantener este movimiento demuestra una decisi&oacute;n y una capacidad resistente de envergadura notable. Pues no se trat&oacute; d acciones colectivas masivas puntuales como las del per&iacute;odo anterior, ni tampoco de acciones encaminadas a disputar el poder pol&iacute;tico forma a un actor dominante no armado, como en Nari&ntilde;o.Fueron acciones continuadas, sostenidas en el tiempo, en las que los l&iacute;deres se expon&iacute;an abiertamente y en las que se confrontaba al actor armado directamente en uno de los espacios de su control: el pol&iacute;tico formal.</p>     <p>Este movimiento se denomin&oacute; &quot;Manos Unidas&quot;, y su  primera campa&ntilde;a pol&iacute;tica se extendi&oacute; entre los a&ntilde;os 2003 y 2004, primero para la elecci&oacute;n (at&iacute;pica de concejales) y luego para elegir el alcalde del per&iacute;odo 2005-2007; a pesar de las amenazas, asesinatos, deserciones, desplazamientos forzados, miedos,limitaciones y errores, persistieron en el tiempo y  participaron en las diferentes elecciones que se sucedieron hasta hoy 2012.  Siempre lograron al menos un concejal, hasta que en 2010 ganaron la alcald&iacute;a. </p>     <p>En esta l&iacute;nea de la resistencia, se presentan un repertorio de acciones como las siguientes:</p> <ul>    <p>    <li><i>Convocaron</i> a personas que claramente estaban &quot;en desacuerdo con lo que se viv&iacute;a&quot; para armar  un movimiento pol&iacute;tico -Manos Unidas- que ganara esca&ntilde;os en el Concejo:</li></p>     <p>&quot;&hellip;nos  resistimos en unas elecciones para concejo, eran elecciones para concejo,como aqu&iacute; siempre las elecciones era irregulares, no coincid&iacute;an f&aacute;cil, entonces elecciones  para concejo, yo junto con Pastora convocamos gente a ver qui&eacute;nes estaban en desacuerdo con lo que se viv&iacute;a y armamos un movimiento pol&iacute;tico Manos Unidas y pusimos dos concejalesÂ  contra  movimientos de derecha que era en ese entonces bloque Metro o bloque Nutibara.&quot;  (Diego Tamayo, 2010)</p>     <p>    <li><i>Armaron una lista al concejo y persistieron en la campa&ntilde;a en medio d las amenazas y actos de violencia directa</i>.</li></p>     <p>&quot;Nosotros &eacute;ramos un grupo de unas 20 personas, hicimos la lista al concejo, a muchos los amenazaron  ntonces se hicieron a un lado: &acute;si me matan por eso entonces yo no&acute;.Nosotros, Pastora, yo otros tres o cuatro amigos dijimos: &acute;no, nosotros seguimos adelante&acute;.Viv&iacute;amos ah&iacute; en el parque, eso estaba muy militarizado en ese entonces, entonces las autodefensas a pesar de que viv&iacute;an por aqu&iacute; -este era un entro macabro, donde aqu&iacute; tra&iacute;an gente y la torturaban, degollaban, violaban las peladas, aqu&iacute; hubo muertos, enterrados, ese era el Hotel Punchin&aacute;. C&oacute;mo hicimos? Participamos pol&iacute;ticamente, qued&oacute; elegida en el 2003 una concejal, la concejal le han matado el marido, le roban el ganado las autodefensas, entonces  ella se fue y qued&oacute; Pastora que segu&iacute;a en votaci&oacute;n. Ella ten&iacute;a una hija  desaparecida para ese entonces, entonces ella sab&iacute;a que por medio de la pol&iacute;tica hab&iacute;a posibilidades de tener alg&uacute;n fuero, por intermedio de eso ella se meti&oacute; yo anduve con ella, nosotros hac&iacute;amos u evento pol&iacute;tico en el 2003, hac&iacute;amos bullita&hellip;&quot; (Diego Tamayo,2010)</p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Se valieron de <i>estrategias de resistencia,  principalmente aquellas de las que Fanon hablaba para realizar &quot;en las narices del enemigo&quot; peque&ntilde;os trucos para invisibilizase, enga&ntilde;arlo sobre los propios movimientos, lograr moverse en el espacio</i> :</li></p>     <p>&quot;Nosotros hac&iacute;amos un evento pol&iacute;tico en el 2003, hac&iacute;amos bullita y luego nos escond&iacute;amos, yo estaba aqu&iacute; ocho d&iacute;as Â  ten&iacute;a que hacer el simulacro que me iba y as&iacute; ve&iacute;a, porque la polic&iacute;a y el ej&eacute;rcito me ayudaba mucho a m&iacute;, sobre todo la polic&iacute;a, me orientaban para yo poder entrar o salir, porque de alguna manera nosotro &iacute;bamos contra las autodefensas.(&hellip;) Primero la estrategia de estarnos escondiendo y mantenerse en el parque, la polic&iacute;a me cuida mucho&quot; (Diego Tamayo, 2010)</p>     <p>&quot;se descuidaban y yo  me les volaba o le daba unas vueltas en motocicleta con un morral al hombro  como para irme y eran pilas que se va a ir y ese d&iacute;a yo no me iba, me embolataba, me quedaba escondido, a las 11, 12 de la noche en un carro o e una  moto y pun, con un aguacero, acostumbr&aacute;bamos mucho eso, un aguacero, por m&aacute;s berraquitos vigilando la carretera&hellip; en una lluvia, de esa manera resistimos y mantuvimos una posici&oacute;n pol&iacute;tica.&quot; (Diego Tamayo, 2010)</p>     <p>    <li>la resistencia organizada por estos l&iacute;deres <i>se apoya tambi&eacute;n en el esgrimir &quot;la ley&quot; (como situaci&oacute;n que le da fuerza de legitimidad al acto que el armado  pretende acallar </i>-por ejemplo una  reuni&oacute;n pol&iacute;tica,una concentraci&oacute;n p&uacute;blica) <i>o en acudir a &quot;la polic&iacute;a&quot;</i><sup><a name="nr12"></a><a href="#12">12</a></sup>(que para ese entonces cumpl&iacute;a con la funci&oacute;n de pasarles informaci&oacute;n  pertinente para su movilidad y respaldarlos en algunas de sus acciones):</li></p>     <p>&quot;&hellip;nosotros haciendo  campa&ntilde;a en el 2003 para hacer un bingo a media cuadra del parque llev&aacute;bamos 8,10 polic&iacute;as para poder ir all&aacute; a un bingo con la gente...&quot; (Diego Tamayo, 2010) </p>     <p>&quot;&hellip;nosotros ten&iacute;amos dos concejales, m&aacute;s que dos concejales eran dos opiniones fuertes, de resistencia, que fuimos capaces contra las autodefensas cuando nosotros  est&aacute;bamos reunidos aqu&iacute; por decir algo, e una reuni&oacute;n &eacute;ramos 20 las personas, cuando llegaban con los fusiles: qu&eacute; est&aacute;n haciendo aqu&iacute;?-estamos en una reuni&oacute;n pol&iacute;tica, es que ustedes no pueden,-de malas,la ley lo permite&hellip; y ah&iacute; mismo llam&aacute;bamos al  comando de la polic&iacute;a y nos cuidaban. &quot; (Diego Tamayo, 2010)</p>     <p>    <li><i>Participar tambi&eacute;n con candidato a alcalde alternativo en sucesivas elecciones.</i> A  pesar de no tener candidato propio y aliarse err&oacute;neamente en un principio,encontrar uno en un segundo intento, y persistir con &eacute;l hasta una tercera  ocasi&oacute;n (cuando el alcalde reci&eacute;n electo -parapol&iacute;tico- fue destituido y  encarcelado por los organismos estatales),&eacute;sta vez s&iacute; ganador.</li></p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>&quot;y nosotros,un grupito chiquito. El uno sac&oacute; dos mil y polla, el otrodos mil y polla y nosotros sacamos mil voticos. Nos quedamos quietitos con esos mil voticos. Todo  mundo pens&oacute; que nos &iacute;bamos a meter con el uno o con elotro y por antecedentes y cosas dijimos mejor solitos, as&iacute; perdamos. Gana est que fue el alcalde del 2003 al 2005, coge la administraci&oacute;n y al a&ntilde;o lo detienen,convocan elecciones  y nosotros desempolvamos el amigo que ten&iacute;amos ah&iacute;, que no era tan af&iacute;n a la causa, sino que nosotros como grupo pol&iacute;tico y esonos ha servido para  mantenernos porque tenemos un grupito, pero lo que menos importa es que yo sea  candidato a nada,o aquel sea candidato a nada, es como manejar como un grupito  de opini&oacute;n,&quot; (Pastora)</li></p>    </ul>     <p>Como es de acci&oacute;n continuada, esta resistencia es &quot;compleja&quot; en su estructuraci&oacute;n. En ella se combinan diferentes tipos de acciones de resistencia.En primer lugar, est&aacute; la acci&oacute;n que acude a <i>los espacios institucionales -que al momento estaban &quot;capturados&quot;<sup><a name="nr13"></a><a href="#13">13</a></sup>por los actores armados- para transformar los efectos  qu esa captura ten&iacute;a sobre el funcionamiento de la democracia local</i>. Proponer candidatos al concejo y realizar la campa&ntilde;a para ganar votos a su favor -a pesar de la amenaza a todo candidato alternativo y del amedrentamiento general de todala ciudadan&iacute;a a emitir opiniones que difieran de la voluntad de los poderes armados dominantes- es m&aacute;s que pura &quot;desobediencia&quot;; es una confrontaci&oacute;n directa.Utilizar los canales m&aacute;s tradicionalmente  institucionales de ejercicio de la pol&iacute;tica en la localidad adquir&iacute;a en el contexto de ese &quot;momento frontera&quot; un significado totalmente in&eacute;dito: pues no  se trataba de una competencia pol&iacute;tica en franca lid democr&aacute;tica, sino de una competencia en condiciones de desigualdad absoluta y obstaculizaci&oacute;n violenta sistem&aacute;tica.En segundo lugar, para sostener esa campa&ntilde;a se requirieron de <i>acciones  t&aacute;cticas para moverse a trav&eacute;s del espacio<sup><a name="nr14"></a><a href="#14">14</a></sup>controlado por los paramilitares</i>. A ello apuntaron las pr&aacute;cticas de esconderse, hacer el simulacro de que se iba del pueblo, volver aparecer pero en el parque protegido  por la polic&iacute;a, salir del pueblo previamente informadoÂ del momento y direcci&oacute;n oportuna. En tercer lugar, la resistencia organizada por estos l&iacute;deres <i>se acude tambi&eacute;n a dos elementos procedentes de la institucionalidad general: al cuerpo de polic&iacute;a en su muy precaria capacidad de protecci&oacute;n en ese per&iacute;odo</i>, y <i>a</i ><i>la ley como discurso legitimador, frente al actor que vive y act&uacute;a por fuera de ella, pero que aparenta  respetarla</i>.</p>     <p><i>Las  acciones de resistencia en San Carlos son de &quot;alto riesgo&quot;<sup><a name="nr15"></a><a href="#15">15</a></sup></i>,dada una triple condici&oacute;n del lugar: a)el control directo que el actor armado mantiene sobre el casco urbano y los espacios de representaci&oacute;n pol&iacute;tica y gesti&oacute;n local; b) las condiciones de la violencia imperantes en el entorno rural por la disputa guerrillas - paramilitares; y c) por el objeto sobre el cual se plantea la resistencia: recuperar espacios capturados por la parapol&iacute;tica en un lugar dominado por los paramilitares. La resistencia de &quot;alto riesgo&quot; logra,<i>sentar las bases para la reconfiguraci&oacute;n del espacio de acci&oacute;n y representaci&oacute;n pol&iacute;tica en la localidad</i> (meta que se alcanza en el siguiente per&iacute;odo).</p>     <p><i>La fortaleza que muestra la resistencia colectiva en San Carlos reside en que  susÂ liderazgos son independientes de las redes institucionales locales y que se fundan encapacidades ciudadanas construidas con anterioridad: en experiencias anteriores de resistencias y  autonom&iacute;a.</i></p>     <p>Es de resaltar que en estalocalidad el mismo n&uacute;cleo de l&iacute;deres sociales que promovi&oacute; la resistencia en torno de los espacios de la  representaci&oacute;n pol&iacute;tica local,logr&oacute; articular una segunda espacialidad de la  resistencia: la que constituye al sujeto pol&iacute;tico de las &quot;v&iacute;ctimas&quot;.All&iacute; no s&oacute;lo avanzaron (al igual que en Nari&ntilde;o) en lo que en el nivel regional se  impulsaba en el Programa de las &quot;Provisames&quot;<sup><a name="nr16"></a><a href="#16">16</a></sup> y en las acciones colectivas tendientes a fortalecer las solidaridades e identidades de quienes se identificaban como &quot;v&iacute;ctimas&quot; de los actos de violencia de los actores armados en conflicto<sup><a name="nr17"></a><a href="#17">17</a></sup>. </p>     <p>En San Carlos, el grupo organizado de las v&iacute;ctimas fue  mucho m&aacute;s all&aacute;y configur&oacute; un campo de acci&oacute;n enteramente novedoso: Dos fueron sus centros de inter&eacute;s: </p> <ul>    <p>    <li>el encuentro de los cad&aacute;veres de sus hijos o parientes desaparecidos y asesinados, y </li></p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>el manejo de los desmovilizados de las filas paramilitares que se reinsertar&iacute;an a la vida civil en el pueblo: 42 j&oacute;venes, muchos hijos de la misma localidad, y en todo caso, personas claramente identificadas por las v&iacute;ctimas como sus victimarios.</li></p>    </ul>     <p>La acci&oacute;n determinante consist&iacute;a en entrar en comunicaci&oacute;n con los paramilitares desmovilizados de la localidad; ellos ten&iacute;an la informaci&oacute;n de d&oacute;nde estaban las fosas. Pero la metodolog&iacute;a de esos  acercamientos era compleja porque la desconfianza mutua era infinita y la realidad de la desmovilizaci&oacute;n distaba mucho de lo que estaba firmado en el papel, pues lo desmovilizados segu&iacute;an recibiendo &oacute;rdenes de sus jefes -confinados ya en la c&aacute;rcel-, y alcald&iacute;a y concejo continuaban controlados por los &quot;parapol&iacute;ticos&quot;.</p>     <p>Se desarrollaron entonces dos tipos de acciones: una individual -por parte de la l&iacute;der Pastora Mira- que deidi&oacute; contactar a un desmovilizado que le dio la informaci&oacute;n requerida y comenz&oacute; a buscar la fosa de su hija. A parti de all&iacute; se inician las acciones colectivas adelantadas por las v&iacute;ctimas organizadas localmente y lideradas por  Pastora, y mediante las cuales lograron realizar una marcha en la que se repartieron 200 mapas para que an&oacute;nimamente quienes tuvieran informaci&oacute;n sobre lugares de fosas, lo aportaran, y organizar el CARE -Centro de Acercamiento para la Reconciliaci&oacute;n y la Reparaci&oacute;n- y adelantar acciones que garantizaran lo que las v&iacute;ctimas de San Carlos entend&iacute;an como &quot;reconciliaci&oacute;n&quot; y &quot;reparaci&oacute;n&rdquo <sup><a name="nr18"></a><a href="#18">18</a></sup></p>     <p><b>RESISTENCIAS,CIUDADAN&Iacute;AS E INSTITUCIONALIDAD EN LAS PERIFERIAS</b></p>     <p>El an&aacute;lisis comparado de las resistencias en dos  localidades de una regi&oacute;n &quot;perif&eacute;rica-de-centro&quot; en Colombia nos permite  identificar las siguientes tendencias, tendencias que jugar&aacute;n el papelÂ  de hip&oacute;tesis de trabajo en una investigaci&oacute;n comparada m&aacute;s amplia futura: </p>     <p>1. Son dos los rasgos en que se asemejan las resistencias: a) las coyunturas en que se producen (&quot;momento l&iacute;mite&quot; y &quot;momento frontera&quot;), y b) los &aacute;mbitos  en que se articulan: la resistencia que emerge en el &quot;momento l&iacute;mite&quot; se configura en ambas localidades en torno de acciones colectivas espont&aacute;neas o incipientemente organizadas que <i>se dirigen  directamente a interpelar las acciones violentas de los actores armados</i>.       La resistencia que se articula en el &quot;momento frontera&quot; y que lo hace <i>a prop&oacute;sito de la reconfiguraci&oacute;n de los espacios de representaci&oacute;n y participaci&oacute;n pol&iacute;tica local</i> de una parte,<i> y</i> de la construcci&oacute;n del nuevo sujeto pol&iacute;tico que se comienza a identificar como <i>&quot;v&iacute;ctimas&quot; de la guerra</i>. El que las resistencias sean similares en esos rasgos se explica en funci&oacute;n de los condicionantes impartidos por ciclos de la guerra en el nivel nacional y las oportunidades pol&iacute;ticas que ofrecen las decisiones pol&iacute;ticas frente a la guerra tambi&eacute;n en el nive nacional.</p>     <p>2. Son dos los asuntos sobre los cuales se diferencian las resistencias en las  localidades estudiadas: en el car&aacute;cter de la resistencia (definido por el grado del riesgo y de la autonom&iacute;a/tutelaje) y en los alcances de los       objetivos y logros de la acci&oacute;n (neutralizar presiones / recuperar       espacios). Esas diferencias se explican en funci&oacute;n deÂ caracter&iacute;sticas del territorio como: a) el papel que cumple el territorio para la guerra nacional (control geopol&iacute;tico lugar megaproyecto o corredor de movilidad), b) el tipo de poder local prevaleciente (con o sin v&iacute;nculos con los actores armados) y  c) el tipo de capacidades ciudadanas locales construidas previamente (con o sin experiencias previas en acciones de resistencia o de proyectos  alternativos).</p>     <p>Con  base en lo anterior podemos concluir con una breve reflexi&oacute;n acerca de <i>hasta d&oacute;nde las condiciones de la institucionalidad y la ciudadan&iacute;a previamente establecidas -aunque lo sean precariamente- juegan en la configuraci&oacute;n de resistencias colectivas a los actores armados</i>,</p>     <p>Los  pobladores de las dos localidades estudiadas son principalmente campesinos,  junto con algunos grupos de campesinos-mineros dispersos en ciertas zonas de  sus territorios y de los peque&ntilde;os comerciantes asentados en los cascos urbanos  de las cabeceras y corregimientos. Son localidades de baja densidad  poblacional, que han permanecido durante casi todo o todo el siglo XX aisladas<sup><a name="nr19"></a><a href="#19">19</a></sup>y en  las que la presencia institucional ha sido la m&iacute;nima. Han estado encuadrados a todo lo largo del siglo XX por la Iglesia cat&oacute;lica y por las redes de los dos partidos tradicionales,y de manera predominante -en ambos casos tambi&eacute;n- por las del partido conservador. Desde los a&ntilde;os 60 se aglutinaron en torno de las Acciones Comunales(al igual que en el resto del pa&iacute;s) y la Federaci&oacute;n de Cafeteros ha viabilizado las labores del campesinado dedicado. Como parte de una de las tantas zonas perif&eacute;ricas de la regi&oacute;n andina de Antioquia, su discurrir ciudadano se ha limitado al voto en las elecciones y al reforzamiento de una mentalidad asistencialista y clientelista en la pol&iacute;tica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A  pesar de sus precariedades institucionales y ciudadanas, y de las condiciones  extremas que el conflicto armado colombiano plante&oacute; en sus territorios, las  colectividades de Nari&ntilde;o y San Carlos adelantaron y sostuvieron en el tiempo  acciones de resistencia, de las cuales quisi&eacute;ramos resaltar, para cerrar esta  ponencia, lo siguiente:</p>     <p>Las capacidades ciudadanas<sup><a name="nr20"></a><a href="#20">20</a></sup> previamente establecidas -como las experienciasÂ en ejercicios de oposici&oacute;n, cr&iacute;tica abierta y planteamiento de proyectos alternativos a los poderes locales tradicionales que hab&iacute;a tenido en &eacute;pocas anteriores San Carlos- est&aacute;n en la base de la capacidad de grupos de ciudadanos de articular acciones deresistencia de alto riesgo en contextos de violencia aguda y de hacerlo adem&aacute;s de manera aut&oacute;noma con respecto de los tutelajes de instituciones o funcionarios locales.All&iacute; donde no existieron esasÂ  experiencias previas -como en el caso de Nari&ntilde;o- la resistencia tambi&eacute;n se plantea pero con una alta dependencia del tutelaje de las instituciones locales tanto para su emergencia com  para su sostenimiento en el tiempo.</p>     <p>4. El encuadramiento hist&oacute;rico en las redes de los partidos pol&iacute;ticos y las interacciones con los espacios de la institucionalidad local y con los  mediadores de los espacios institucionales de las escalas mayores por  precarias que &eacute;stas hayan sido, hacen valorar los espacios formales de la  representaci&oacute;n pol&iacute;tica local y de  elecci&oacute;n de tal manera que &eacute;stos se convierten en un &aacute;mbito central de  articulaci&oacute;n de la resistencia a las condiciones de violencia impuestas  por los actores armados en ambas localidades.</p>     <p>Para que la resistencia se articule en torno de este &aacute;mbito de la       institucionalidad pol&iacute;tica local en contextos de intensa violencia, no       basta con la valoraci&oacute;n que de ella se tenga por parte de los actores       resistentes. Se necesita adem&aacute;s que se ofrezcan oportunidades pol&iacute;ticas<sup><a name="nr21"></a><a href="#21">21</a></sup> en el nivel de la institucionalidad nacional-que son percibidas por los actores locales como la apertura de nuevos espacios y posibilidades de cambio-para que los actores se lancen en una acci&oacute;n resistente de alto o moderado riesgo en este &aacute;mbito.</p>     <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p><a href="#nr1">1</a><a name="1"></a> En Colombia se hace indispensable diferenciar tambi&eacute;n el tipo de &quot;periferias&quot;.  Una son las configuradas por los territorios de colonizaci&oacute;n recientes, propias  de las selvas amaz&oacute;nicas y de la costa Pac&iacute;fica, lo mismo que de lo que eran  selvas a mediados del siglo XX en algunos de los valles interandinos del centro del pa&iacute;s. Pero otras son las que denomino &quot;periferias-del-centro&quot;, aquellas  que, perteneciendo a las regiones &quot;integradas&quot; a las redes econ&oacute;micas,  pol&iacute;ticas y sociales de la naci&oacute;n, propias de algunas de las vertientes  andinas, que constituyen territorialidades muy precariamente integradas a las  din&aacute;micas regionales a las que pertenecen y con altos &iacute;ndices de desigualdad  econ&oacute;mica y social.</p>     <p><a href="#nr2">2</a><a name="2"></a> 30-31 de julio y 1 de  agosto </p>     <p><a href="#nr3">3</a><a name="3"></a> San Francisco y Argelia, y adem&aacute;s en otros dos del departamento de  Antioquia. Esta situaci&oacute;n repite lo que ya otros pueblos de Colombia hab&iacute;an  vivido: quedarse sin la presencia de la polic&iacute;a. Ver eltiempo.com - 15 de  agosto de 1999.</p>     <p><a href="#nr4">4</a><a name="4"></a> S&oacute;lo de la acci&oacute;n colectiva que se hizo con relaci&oacute;n a las omisiones del  Ej&eacute;rcito no se tienen noticias de haber tenido ese tipo de intermediaci&oacute;n. </p>     <p><a href="#nr5">5</a><a name="5"></a> UMATA: Unidad  Municipal de Asistencia T&eacute;cnica Agropecuaria</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#nr6">6</a><a name="6"></a> Citando las teor&iacute;as de la no-violencia </p>     <p><a href="#nr7">7</a><a name="7"></a> Muchos j&oacute;venes de San Carlos, lo mismo que de otros municipios, se  alistaron en las filas de los armados, atra&iacute;dos por el s&iacute;mbolo de poder que da  un arma,los dineros prometidos y la falta de oportunidades en su propia  localidad&hellip; </p>     <p><a href="#nr8">8</a><a name="8"></a> Concepto deÂ  Harvey, 1989: 213,  citado por Routledge, 1993: 28 </p>     <p><a href="#nr9">9</a><a name="9"></a> Me refiero a programas que se potenciaron, financiaron y regionalizaron  luego con los dineros del Laboratorio de Paz.</p>     <p><a href="#nr10">10</a><a name="10"></a> Por informaci&oacute;n de  entrevistas</p>     <p><a href="#nr11">11</a><a name="11"></a> En la l&oacute;gica inversa  a como opera el clientelismo tradicional, que s&oacute;lo promueve aquellas veredas  donde tienen el caudal electoral cautivo.</p>     <p><a href="#nr12">12</a><a name="12"></a> &quot;A ellos (los  polic&iacute;as) les tocaba de todas maneras compartir el territorio, qui&eacute;rase o no se  quiera un polic&iacute;a solo en el parque, sal&iacute;a a dar una vuelta y si no hab&iacute;a un mediano entendimiento donde se vieran el uno y el otro se tiraban, a veces le  tocaba un trabajo duro&hellip; pero entonces yo sent&iacute;a la polic&iacute;a que nos proteg&iacute;a, yo  ten&iacute;a unos tres de inteligencia de la polic&iacute;a y eran los que me cuidaban a m&iacute; y yo les ayudaba a ellos para encontrar a la gente, entonces yo sent&iacute;a que la polic&iacute;a me proteg&iacute;a, iban y hac&iacute;an un recorrido por la v&iacute;a y se daban cuenta  que no estaban en la carretera los bandidos me dec&iacute;an: Diego, h&aacute;gale&hellip;&quot;(d.t.2010) </p>     <p><a href="#nr13">13</a><a name="13"></a> Luis Jorge Garay  discute el concepto de &quot;captura del Estado&quot; desarrollado por varios autores, en tanto dicho concepto alude exclusivamente a las acciones de soborno mediante las cuales actores econ&oacute;micos legales manipulan la formulaci&oacute;n de leyes, decretos y en general la regulaci&oacute;n pol&iacute;tica para obtener beneficios y propone  el de &quot;cooptaci&oacute;n&quot; para dar cuenta de las acciones de actores ilegales (como los actores armados guerrilleros, paramilitares y mafiosos en Colombia) que  utilizan diversos procedimientos para manipular las instituciones del Estado  con el objeto de lograr beneficios no s&oacute;lo econ&oacute;micos, sino tambi&eacute;n judiciales  y pol&iacute;ticos.(Ver: Luis Jorge Garay, Eduardo Salcedo y Isaac de Le&oacute;n-Beltr&aacute;n. De la Captura del Estado a la Reconfiguraci&oacute;n Cooptada del Estado Una s&iacute;ntesis anal&iacute;tica. En: M&Eacute;TODO. Grupo Transdisciplinario de Investigaci&oacute;n en Ciencias  Sociales. ISSN: 1692-9667. <a href="http://www.grupometodo.org">www.grupometodo.org</a></p>     <p><a href="#nr14">14</a><a name="14"></a> Ver a Pile, 1997: 23 donde hace alusi&oacute;n a planteamientos de Franz Fanon a prop&oacute;sito de la resistencia.</p>     <p><a href="#nr15">15</a><a name="15"></a> Acogemos la noci&oacute;n trabajada por Pe&ntilde;aranda et all, (2011: 14-18) quienes con base en los desarrollos de Douglas Mc Adam, Elisabeth Wood,Mara Loveman y Sidney Tarrow desarrollan el concepto para el an&aacute;lisis de los contextos de intensa violencia colombianos.Este conceptoÂ se refiere a los &quot;costos futuros&quot; a &quot;los peligros inherente a la acci&oacute;n y anticipados a la misma&quot;; en estas acciones colectivasÂ &quot;las preferencias de los  individuos no necesariamente est&aacute;n dadas y las motivaciones no s&oacute;lo derivan de incentivos materiales&quot; sino tambi&eacute;n deÂ   &quot;las emociones, identidades&hellip;&quot; P&aacute;ginas 14 -18</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#nr16">16</a><a name="16"></a> Grupos de mujeres que acogieron el llamado de &quot;las abrazadas&quot;,un movimiento jalonado por dos ongs (Conciudadana&iacute;a y Programa por la Paz) y por AMOR(la organizaci&oacute;n de las mujeres de la regi&oacute;n) que en el 2003 iniciaron un programa de capacitaci&oacute;n y de recuperaci&oacute;n de los sujetos, mediante el trabajo sobre los sentimientos, los traumas y las par&aacute;lisis que los invad&iacute;a como v&iacute;ctimas de la violencia. Las mujeres que se acogieron asistieron durante tres a&ntilde;os a la capacitaci&oacute;n que las graduaba como &quot;Prov&iacute;sames&quot; (promotoras de vida  yÂ salud mental) -impartida en uno de los centros urbanos regionales y que a su vez impulsaba la multiplicaci&oacute;n de los part&iacute;cipes en la pr&aacute;ctica de &quot;las abrazadas&quot; en cada una de las localidades donde cada &quot;provisame&quot; replicaba su pr&aacute;ctica de abrazos en grupos de 15 personas. </p>     <p><a href="#nr17">17</a><a name="17"></a> &quot;las campa&ntilde;as de la luz&quot; (esos d&iacute;as se sale con una vela y con banderas blancas y con la consigna &quot;apaga  el miedo y enciende una luz&quot;),las &quot;trochas por  la vida&quot; por caminos y veredas con inmensas cargas de memorias de terror (recorridos por los caminos rurales plagados de memorias de la violencia y muchas veces hasta ese momento dejados de recorrer por a&ntilde;os),iniciativas  visuales como mantas, telones, pinturas, dibujos, fotograf&iacute;as de las v&iacute;ctimas y otros ejercicios de  memoria de los muertos y desaparecidos. Todas ellas, acciones de una fuerte carga simb&oacute;lic y subjetiva, que ten&iacute;an como objeto superar las par&aacute;lisis y los  miedos a recordar, hablar y actuar, lo mismo que a re-significar y re-apropiarse de los espacios (caminos, calles, esquinas, lugares de diferente especie) y la movilidad. Esta primera etapa  del movimiento desemboc&oacute; en la propuesta y actividades tendientes a la organizaci&oacute;n de la asociaci&oacute;n regional de v&iacute;ctimas APROVIACI -Asociaci&oacute;n Provincial de V&iacute;ctimas a Ciudadanas y en las labores de impulso a la  recuperaci&oacute;n de la palabra, en capacitaci&oacute;n en derechos y en acompa&ntilde;amiento a procedimientos jur&iacute;dicos a las miles de v&iacute;ctimas por parte de las ongs.San Carlos y Nari&ntilde;o entraron en esa din&aacute;mica, y en ambas localidades se formaron  grupos organizados de v&iacute;ctimas que siguieron estas pautas regionales. </p>     <p><a href="#nr18">18</a><a name="18"></a> Es un acto que tampoco se acoge a las directrices generales de la Asociaci&oacute;n Provincial de V&iacute;ctimas -APROVIACI- ni de otras en el pa&iacute;s, porque lo que predomina en el nivel regional y nacional es  el convencimiento de que a&uacute;n no es hora de ninguna acci&oacute;n de reconciliaci&oacute;n con los victimarios, mientras la Ley de Justicia y Paz con los paramilitares y los manejos que el gobierno central le da a la misma sigan arrojando las dudas  sobre sus verdaderas intenciones.</p>     <p><a href="#nr19">19</a><a name="19"></a> A pesar de que en San  Carlos,como lugar donde se construye un complejo hidroel&eacute;ctrico en los a&ntilde;os 80s, se construyen carreteras que interconectan lugares claves del complejo, como localidad, hoy sigue tan aislada como antes. De Medell&iacute;n a San Carlos (100 km) la lota sigue gastando 4 o 5 horas de viaje y durante la confrontaci&oacute;n armada, uno de sus dos accesos estuvo inhabilitado.</p>     <p><a href="#nr20">20</a><a name="20"></a> Entendidas como las  condiciones que facilitan, hacen proclive o dificultan la posibilidad funcional  de los actores para actuar en la esfera p&uacute;blica </p>     <p><a href="#nr21">21</a><a name="21"></a> &quot;&hellip;al intentar relacionar  losÂ  distintos cabos de la oportunidad  pol&iacute;tica entre s&iacute;, queremos ahondar enel an&aacute;lisis de una idea clave: la apertura y cierre del espacio pol&iacute;tico y su localizaci&oacute;n tanto institucional como sustantiva. Un aumento en las oportunidades en verdad significa m&aacute;s  espacio y menos constricciones.&quot; Adem&aacute;s,&quot;la oportunidad pol&iacute;tica implica la percepci&oacute;n de una posibilidad de cambio&hellip;&quot; William Gamson yÂ David s. Meyer Marcos interpretativos de la oportunidad pol&iacute;tica. En: Doug McAdam,John D. McCarthy,Mayer  N Zald. &quot;Movimientos sociales, perspectivas comparadas&quot;. Ciencia pol&iacute;tica. Istmo.Colecci&oacute;n Fundamentos No 157. Cambridge University Press 1996.Ediciones  Istmo 1999. Madrid. pags  392 y 401 </p><hr/>     <p><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></p>     <!-- ref --><p>1.Gamson, William yÂ  Meyer, David s.(1999).&quot;Marcos interpretativos de la oportunidad pol&iacute;tica&quot;. En: Doug McAdam, John D. McCarthy, Mayer N Zald. <i>Movimientos  sociales, perspectivas comparadas</i>.Ciencia pol&iacute;tica. Istmo. Colecci&oacute;n Fundamentos No 157 Ediciones Istmo. Madrid. 1999, p&aacute;gs. 392 y 401.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0121-4705201300010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>2. Garay, Luis Eduardo, Salcedo, Eduardo y de Le&oacute;n-Beltr&aacute;n, Isaac (1996). De la Captura del Estado a la Reconfiguraci&oacute;n Cooptada del Estado Una s&iacute;ntesis anal&iacute;tica.En <i>M&eacute;todo</i>. Grupo Transdisciplinario de Investigaci&oacute;n en Ciencias  Sociales. ISSN: 1692-9667. <a href="http://www.grupometodo.org" target="_blank">www.grupometodo.org</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0121-4705201300010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3.Garc&iacute;a,Clara In&eacute;s y Aramburo,Clara In&eacute;s.(2011).<i>Geograf&iacute;as de la guerra, el poder y las resistencias. Oriente y Urab&aacute; antioque&ntilde;os</i>.ODECOFI-CINEP-INER.Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0121-4705201300010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>     <p>4.Pe&ntilde;aranda, Daniel Ricardo(comp.).(2011).<i>Contra viento y marea. Acciones colectivas de alto riesgo en las zonas rurales colombianas 1985 - 2005</i>. Ed L Carreta Social, Medell&iacute;n.</p>     <!-- ref --><p>5. Pile, Steve and Keith, Michael (eds). (1997).<i>Geographies of resistence</i>. Routledge, London and New York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0121-4705201300010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p >    <!-- ref --><p>6. Routledge, Paul.(1993) <i>Terrains of Resistence. Nonviolent social  movements and the Contestation of Place in India</i>. Praeger Publishers, USA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0121-4705201300010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>7.V&aacute;squez T. Vargas, A. y Restrepo J. Eds, (2011). <i>Una vieja guerra en un nuevo contexto. Conflicto y Territorio en el sur de Colombia</i>. Ed. Pontifica Universidad Javeriana, Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0121-4705201300010000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->. </p><hr></font>     ]]></body><back>
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