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<publisher-name><![CDATA[Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI), Universidad Nacional de Colombia]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[ACUERDOS COMERCIALES Y COOPERACIÓN MILITAR ENTRE COLOMBIA Y ESTADOS UNIDOS, 1946-1953]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[TRADING AND MILITARY COOPERATION BETWEEN COLOMBIA AND THE UNITED STATES, 1946-1953]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper show the main economic and military cooperation treaties between Colombia and United States governments, during the first years after World War II, when the Cold War began and the United States adopted a policy of economic liberalism. Within this framework a new commerce and friendship agreement took place between them, and the Colombian government opened his doors to foreign capitals. Furthermore, the military treaties between both countries strengthen in those years, due to the United States idea of a hemispheric defense against the international communism, and the Colombian intention to improved their armed forces formation and modernization.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Relaciones entre Colombia y Estados Unidos]]></kwd>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Cooperación Militar]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <P align="center"><font size="4" face="Verdana"><b>ACUERDOS COMERCIALES Y COOPERACI&Oacute;N MILITAR ENTRE COLOMBIA Y ESTADOS UNIDOS, 1946-1953* </b></font></p>      <P align="center"> <font size="4" face="Verdana"><b>TRADING AND MILITARY COOPERATION BETWEEN COLOMBIA AND THE UNITED STATES, 1946-1953</b></font> </p>       <p> <b>Andr&eacute;s Prieto Ruiz**</b> </p>       <p> * Este trabajo de investigaci&oacute;n cont&oacute; con el respaldo de una Beca de Apoyo a la Investigaci&oacute;n de Posgrado, otorgada por el Centro de Estudios Estadounideses, CEE-Colombia, durante el per&iacute;odo 2010-2011. </p>      <p> ** Candidato a Magister en Historia de la Universidad Nacional de Colombia. Ex Becario del Centro de Estudios Estadounidenses. E-mail: <a href="mailto:aandres001@gmail.com">aandres001@gmail.com</a>. </p>      <p> <b>Fecha de recepci&oacute;n:</b> 15/09/2013     <br>  <b>Fecha de aprobaci&oacute;n:</b> 30/09/2013 </p>  <HR>      <p> <font size="3" face="Verdana"><b>RESUMEN</b></font> </p>       <p> En este art&iacute;culo se mostraran los principales acuerdos que en materia econ&oacute;mica y de cooperaci&oacute;n militar alcanzaron los gobiernos de Colombia y Estados Unidos en la primera etapa de la posguerra, momento en que se dio inicio a la guerra fr&iacute;a y el gobierno norteamericano impuls&oacute; una pol&iacute;tica de liberalismo econ&oacute;mico. Es en este marco que se negoci&oacute; un nuevo Tratado de Amistad y Comercio entre los dos pa&iacute;ses, mientras el gobierno colombiano pudo aumentar sus aranceles y abri&oacute; las puertas al capital extranjero. Adem&aacute;s, en estos a&ntilde;os se estrecharon los acuerdos militares bajo la idea estadounidense de garantizar la defensa hemisf&eacute;rica frente al comunismo internacional, y el inter&eacute;s colombiano por mejorar la formaci&oacute;n y modernizaci&oacute;n de sus fuerzas armadas. </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <b>Palabras claves:</b> Relaciones entre Colombia y Estados Unidos - Tratado Comercial - Cooperaci&oacute;n Militar - Guerra de Corea </p>       <p> <font size="3" face="Verdana"><b>SUMMARY</b></font> </p>       <p> This paper show the main economic and military cooperation treaties between Colombia and United States governments, during the first years after World War II, when the Cold War began and the United States adopted a policy of economic liberalism. Within this framework a new commerce and friendship agreement took place between them, and the Colombian government opened his doors to foreign capitals. Furthermore, the military treaties between both countries strengthen in those years, due to the United States idea of a hemispheric defense against the international communism, and the Colombian intention to improved their armed forces formation and modernization. </p>      <p> <b>Keywords: </b> Relations between Colombia and the United States - Commercial Treaty - Military cooperation - Korean War. </p>   <HR>      <p><font size="3" face="Verdana"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>      <p> Al finalizar la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos se consolid&oacute; como la primera potencia econ&oacute;mica y militar del mundo, gracias a que pudo conservar su aparato productivo inmune a los destrozos de la guerra, con una industria y un sector agr&iacute;cola con altos niveles de producci&oacute;n y en expansi&oacute;n. Por ello este pa&iacute;s impuls&oacute; en la posguerra una pol&iacute;tica de librecambio para abrir los mercados a sus productos e inversionistas, y para mantener y ampliar las fuentes de materias primas que su industria necesitaba<a href="#pie1" name="spie1">(1)</a>.</p>      <p> Esto coincidi&oacute; en el campo pol&iacute;tico con el surgimiento de la llamada "Guerra Fr&iacute;a"; la gran influencia que ten&iacute;a la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica sobre los territoriosliberados por el Ej&eacute;rcito Rojo y a los cuales no pensaba renunciar, hizo que, pa&iacute;ses como Gran Breta&ntilde;a con Winston Churchill, y Estados Unidos <a href="#pie2" name="spie2">(2)</a>, vieran la presencia comunista en Europa Oriental como una pretensi&oacute;n expansionista sovi&eacute;tica.</p>      <p> Ante esta situaci&oacute;n, aunada a un fuerte sentimiento anticomunista en la sociedad estadounidense, el presidente Harry Truman plante&oacute; en un mensaje al Congreso del 12 de marzo de 1947 su pol&iacute;tica de contenci&oacute;n al comunismo: "Creo que tiene que ser pol&iacute;tica de los Estados Unidos apoyar a los pueblos libres que se est&eacute;n resistiendo a un intento de sometimiento por parte de minor&iacute;as armadas o por presiones externas". (Tindall, 1993: 296)</p>      <p> As&iacute;, con esta proclama se inici&oacute; la pol&iacute;tica de contenci&oacute;n del comunismo, que bajo el liderazgo de Estados Unidos supon&iacute;a la bipolaridad pol&iacute;tica del mundo occidental y la alineaci&oacute;n de todas las naciones en las dos esferas de influencia de cada una de las dos superpotencias enfrentadas.A esta polarizaci&oacute;n del mundo no pod&iacute;a escapar Latinoam&eacute;rica, pues aunquela Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica no contaba con los medios para quebrar la hegemon&iacute;a norteamericana en la regi&oacute;n, los pa&iacute;ses del continente se alinearon con los Estados Unidos.</p>      <p> En este contexto los gobiernos colombianos de Mariano Ospina P&eacute;rez (1946-1950) y Laureano G&oacute;mez (1950-1953), guiaron las relaciones del pa&iacute;s con los Estados Unidosadoptando algunas medidas para favorecer el libre comercio y otorgando beneficios para el capital extranjero; optaron tambi&eacute;n por un fuerte anticomunismo expresado en el apoyo en escenarios internacionales como las Naciones Unidas o las reuniones interamericanas, por la participaci&oacute;n en la guerra de Corea y por la b&uacute;squeda de cooperaci&oacute;n militar.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El art&iacute;culo tiene como objetivo presentar dos escenarios de las relaciones bilaterales en este importante per&iacute;odo de la historia mundial, para evidenciar que los gobiernos colombianos optaron por negociar con su par estadounidense unos t&eacute;rminos favorables en su trato militar y comercial, procurando asegurar el mercado para su principal producto de exportaci&oacute;n, el caf&eacute;, al tiempo que crearon las condiciones para el aterrizaje de la inversi&oacute;n extranjera; esto en una relaci&oacute;n desigual pero aut&oacute;noma y consciente por parte de los dirigentes pol&iacute;ticos nacionales que ve&iacute;an en Estados Unidos un modelo econ&oacute;mico a seguir y una fuente de inversiones o ayuda para la modernizaci&oacute;n econ&oacute;mica y militar del pa&iacute;s. Para esto,se hace un r&aacute;pido recorrido hist&oacute;rico por los principales acuerdos en materia econ&oacute;mica y militar, iniciando con las negociaciones que permitieron la derogaci&oacute;n del convenio comercial de 1935 para la firma de un nuevo arreglo comercial en abril de 1951, luego se presenta el decreto No. 1625 de agosto de 1951 que estableci&oacute; un r&eacute;gimen de total libertad para la llegada y salida de capitales extranjeros, en sinton&iacute;a con uno de los principios fomentados por Estados Unidos en procura de un libre mercado; y luego se analiza el campo de las relaciones militares desde los primeros acuerdos de misiones de cooperaci&oacute;n a&eacute;rea y naval en el preludio de la Segunda Guerra Mundial, hasta el sistema de seguridad hemisf&eacute;rica y la firma de un acuerdo militar bilateral que pretend&iacute;a poner a las Fuerzas Militares colombianas bajo la &oacute;rbita estadounidense, a cambio de su modernizaci&oacute;n, dotaci&oacute;n y formaci&oacute;n. En este sentido, se aborda la participaci&oacute;n de tropas colombianas en la guerra de Corea porque fue el episodio que mostr&oacute; el mayor acercamiento entre los dos pa&iacute;ses, en cuanto a su cooperaci&oacute;n militar pero tambi&eacute;n su apoyo a la cruzada anticomunista.</p>      <p> <font size="3" face="Verdana"><b>NEGOCIACIONES COMERCIALES </b></font></p>      <p> El conservador Mariano Ospina P&eacute;rez fue elegido presidente gracias a la divisi&oacute;n liberal entre las candidaturas de Gabriel Turbay y Jorge Eliecer Gait&aacute;n, pero consciente de las tensiones pol&iacute;ticas entre los dos partidos prometi&oacute; un gobierno de "Uni&oacute;n Nacional"; en el plano internacional asegur&oacute; que respetar&iacute;a los compromisos internacionales y la tradici&oacute;n, construida por figuras de ambos partidos, de apoyo y solidaridad con los pa&iacute;ses del hemisferio,en particular con Estados Unidos, con quien esperaba construir una "futura cooperaci&oacute;n econ&oacute;mica entre los dos pa&iacute;ses" <a href="#pie3" name="spie3">(3)</a>.</p>      <p> Durante los a&ntilde;os de la posguerra Estados Unidos se convirti&oacute; en el principal mercado para los productos colombianos, al punto que seg&uacute;n un informe de la Secretaria de Comercio de los Estados Unidos, en 1949 ese pa&iacute;s recibi&oacute; en porcentaje de las exportaciones colombianas "el 90% del caf&eacute;, el 50% delpetr&oacute;leo, el 81% de los bananos, el 100% del oro y el platino, el 21% de las pieles y cueros, y el 40% de los otros productos" <a href="#pie4" name="spie4">(4)</a>. Esa tendencia se mantuvo en los a&ntilde;os siguientes y era m&aacute;s claro con el principal producto colombiano, el caf&eacute;, del cual proven&iacute;anm&aacute;s del 80% de los ingresos del pa&iacute;s: en 1950/51 Estados Unidos recibi&oacute; el 89.8% de las exportaciones colombianas; para 1951/52, el 88.4%; y para 1952/53, el 88.2%. (Junguitoy Pizano, 1993: 168).</p>      <p> Esta relaci&oacute;n econ&oacute;mica, tuvo como escenario un ambiente en el que se consolidaba en Colombia la idea de que era necesario adoptar alg&uacute;n grado de proteccionismo; ello debido a la importancia que fue adquiriendo el sector industrial, no solo por su propio crecimiento econ&oacute;mico sino tambi&eacute;n gracias a una intensa actividad pol&iacute;tica y de propaganda del gremio que defend&iacute;a sus intereses<a href="#pie5" name="spie5">(5)</a>; mientras en Estados Unidos las ideas de librecambio estaban en auge.</p>      <p> En efecto, para 1946, la pol&iacute;tica comercial del gobierno norteamericano se apoyaba en cuatro principios: a)El aumentoen el volumen del comercio internacional; b) Las compras y ventas internacionales de Estados Unidos deb&iacute;an hacerse a trav&eacute;s de empresas privadas, con pocas excepciones esenciales para su seguridad militar; c) El comercio deb&iacute;a ser multilateral antes que bilateral<a href="#pie6" name="spie6">(6)</a>, as&iacute; se evitar&iacute;an consideraciones pol&iacute;ticas (comunes en los acuerdos bilaterales) y la econom&iacute;a buscar&iacute;a las mejores oportunidades del mercado; y, d)La eliminaci&oacute;n de la discriminaci&oacute;n comercial. (Wilcox, 1946).</p>      <p> As&iacute;, teniendo en cuenta los intereses proteccionistas de la industria, y con el &aacute;nimo de fomentar el desarrollo econ&oacute;mico del pa&iacute;s, los principales puntos de discusi&oacute;n y negociaci&oacute;n econ&oacute;mica entre los dos pa&iacute;ses en la posguerra fueron: la denuncia del Convenio de Comercio de 1935, para poder eliminar el arancel de 1931 que estaba estancado<a href="#pie7" name="spie7">(7)</a>; la negociaci&oacute;n de un nuevo Tratado de Amistad, Comercio y Navegaci&oacute;n; y la implementaci&oacute;n de medidas tendientes a fomentar la llegada de capitales norteamericanos.</p>      <p> Con el objetivo de estudiar las medidas econ&oacute;micas y fiscales para atender los problemas del pa&iacute;s, el presidente form&oacute; un Comit&eacute; de Cr&eacute;dito P&uacute;blico y Asuntos Econ&oacute;micos, el cual recomend&oacute; que se aumentaran los impuestos a los giros hechos al exterior (esto afectaba principalmente a las empresas estadounidenses) y que se reformara el Convenio de 1935 para aumentar los ingresos del pa&iacute;s. Para reformar este Convenio se iniciaron reuniones con el gobierno estadounidense el 13 de mayo de 1948; el embajador colombiano explic&oacute; las dificultades fiscales del gobierno, de donde surgi&oacute; la propuesta de incrementar el arancel en un 75% por un periodo de dos a&ntilde;os<a href="#pie8" name="spie8">(8)</a>, al tiempo que se implementaban unos impuestos directos a la econom&iacute;a nacional (ya se hab&iacute;a aumentado el impuesto a la renta).</p>      <p> Los funcionarios del Departamento de Estado rechazaron el posible aumento, y advirtieron que pod&iacute;a ser una medida proteccionista contraria a su pol&iacute;tica comercial defendida en Londres, Ginebra y La Habana, lo cual el embajador colombiano neg&oacute;<a href="#pie9" name="spie9">(9)</a>. Para los estadounidenses era dif&iacute;cil entrar a revisar o negociar pactos comerciales que aumentaran los aranceles mientras intentaban liberalizar el comercio internacional, pues otros pa&iacute;ses podr&iacute;an buscar lo mismo; no obstante, ellos accedieron a estudiar el asunto.</p>      <p> Aunque Estados Unidos quiso que Colombia se uniera al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, por sus siglas en ingl&eacute;s), lo cual no le hubiera permitido establecer unas tarifas arancelarias acordes con las necesidades del pa&iacute;s como era su objetivo, finalmenteel 12 de octubre de 1949 se dio por terminado el Convenio de Comercio de 1935, y se impuso la idea del nuevo tratado comercial que estipular&iacute;a el tratamiento reciproco de la naci&oacute;n m&aacute;s favorecida.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Pese a no tener un nuevo acuerdo comercial<a href="#pie10" name="spie10">(10)</a>, el gobierno colombiano confiaba en que su principal producto, el caf&eacute;, seguir&iacute;a gozando de libre importaci&oacute;n en Estados Unidos, no solo por la demanda creciente del producto, sino por las ventajas que ofrec&iacute;a la TradeAgreementsAct (esta ley de 1933 extendi&oacute; los beneficios comerciales que Estados Unidos otorgaba a un pa&iacute;s a todos los dem&aacute;s pa&iacute;ses, aunque no existiera con ellos un pacto que obligara a otorgarles el tratamiento de naci&oacute;n m&aacute;s favorecida).</p>      <p> Adem&aacute;s, Colombia qued&oacute; con las manos libres para modificar su r&eacute;gimen arancelario y fomentar el proteccionismo, lo cual se concret&oacute;, luego de los estudios t&eacute;cnicos pertinentes, el 10 de julio de 1950. Ese d&iacute;a el gobierno nacional promulg&oacute; el Decreto Ley No. 2218 que estableci&oacute; el nuevo sistema de aranceles, el cual combin&oacute; la tarifa ad-valorem<a href="#pie11" name="spie11">(11)</a> con la espec&iacute;fica, y defini&oacute; 991 posiciones de arancel "semiescalonado": la tarifa para los bienes terminados y para las materias primas agr&iacute;colas era bastante alto, mientras que para las maquinarias, los equipos y los bienes intermedios no-agr&iacute;colas era bajo. (Kalmanovitz, 1985: 383).</p>      <p> Entretanto, las negociaciones del nuevo Tratado se iniciaron formalmente. Durante todo este proceso tomaron parte funcionarios de la Junta de Control de Cambios, del Ministerio de Hacienda, de la Presidencia y de la Canciller&iacute;a colombianos, quienes daban las instrucciones al embajador Eduardo Zuleta. Se discuti&oacute; art&iacute;culo por art&iacute;culo, para aceptarlos o sugerir modificaciones, adem&aacute;s velabanpara que el Tratado no fuera a resultar m&aacute;s restrictivo que el anterior convenio de 1935 o el de 1846<a href="#pie12" name="spie12">(12)</a>. Tambi&eacute;n se pidi&oacute; a los gremios, en especial la Asociaci&oacute;n Nacional de Industriales (ANDI) y a la Federaci&oacute;n Nacional de Comerciantes (FENALCO), que presentaran sus comentarios y sugerencias.</p>      <p> Sobre los cambios sugeridos por Colombia y las posiciones de los negociadores de ambos pa&iacute;ses, en julio de 1950 el Departamento de Estado present&oacute; un nuevo proyecto<a href="#pie13" name="spie13">(13)</a>. La parte final de las negociaciones se desarrollaron bajo el gobierno de Laureano G&oacute;mez, quien se posesion&oacute; el 7 de agosto de 1950 ante el rechazo total de parte del partido liberal, y en medio de un ambiente de profundas contradicciones partidistas y una creciente ola de violencia. Laureano fue elegido sin ning&uacute;n candidato opositor ya que el partido liberal retir&oacute; la candidatura de Dar&iacute;o Echand&iacute;a por considerar que el gobierno de Mariano Ospina P&eacute;rez no garantizaba las condiciones m&iacute;nimas de libertad de sufragio; esto se dio en medio de un ambiente de violencia pol&iacute;tica que azotaba buena parte del pa&iacute;s<a href="#pie14" name="spie14">(14)</a>.</p>      <p> El nuevo presidente, aunque hab&iacute;a tenido un pasado nacionalista y unas posiciones autoritarias que fueron contrarias a la pol&iacute;tica exterior estadounidense en varias ocasiones, manifest&oacute; desde finales de la Segunda Guerra su "amistad" hacia los Estados Unidos; yapoy&oacute; irrestrictamente la cruzada anticomunista, tanto en el exterior como en el interior (como parte de su estrategia pol&iacute;tica para asimilar al partido liberal como aliado de la doctrina comunista). Por otro lado, G&oacute;mez insisti&oacute; en que durante su gobierno se dar&iacute;an toda clase de facilidades para la inversi&oacute;n de capital extranjero en Colombia, pues seencontraba "interesado y preocupado por proteger e impulsar esa inversi&oacute;n, especialmente de capital norteamericano, en las industrias colombianas" <a href="#pie15" name="spie15">(15)</a>.</p>      <p> La nueva administraci&oacute;n continu&oacute; con las negociaciones. Finalmente, luego de hacer los &uacute;ltimos ajustes, y tras a&ntilde;o y medio de negociaci&oacute;n, el gobierno colombiano autoriz&oacute; al embajador para que firmara el tratado<a href="#pie16" name="spie16">(16)</a>. A la ceremonia que se celebr&oacute; el 26 de abril de 1951 en Washington, asisti&oacute; el Canciller Gonzalo Restrepo Jaramillo, y los signatarios fueron Eduardo Zuleta &Aacute;ngel, embajador de Colombia en Estados Unidos, y DeanAcheson, Secretario de Estado<a href="#pie17" name="spie17">(17)</a>. El tratado conten&iacute;a 26 art&iacute;culos y un protocolo adicional con 16 art&iacute;culos, y los principales puntos fueron:</p>      <p> &middot; Ambos pa&iacute;ses se concedieron la igualdad de tratamiento a sus ciudadanos, bienes y empresas que se establecieran en el territorio del otro para hacer negocios. Tambi&eacute;n recibir&iacute;an el trato de <i>nacionales</i> en materia de impuestos (no recibir grav&aacute;menes mayores) y pagos internacionales, y pod&iacute;an fundar, administrar y controlar empresas en la otra Parte.</p>      <p> &middot; Se permiti&oacute; a los nacionales y empresas de las Partes viajar libremente, establecer su residencia, disfrutar de la libertad de conciencia y de cultos, de propaganda y comunicaciones, as&iacute; como practicar de manera privada y p&uacute;blica su religi&oacute;n, de acuerdo a los principios morales del pa&iacute;s.</p>      <p> &middot; Se estableci&oacute; la absoluta libertad para la importaci&oacute;n y reexportaci&oacute;n de capitales, y se permiti&oacute; retirar utilidades, capital invertido, compensaciones por expropiaciones, regal&iacute;as, comisiones, pagos por servicios t&eacute;cnicos y lo necesario para amortizar pr&eacute;stamos. Solo se podr&iacute;an aplicar restricciones a la salida de capitales en caso de dificultades por escasez de cambio, previa consulta con la otra Parte, y garantizando las medidas para el posterior regreso de esos capitales a su pa&iacute;s de origen.</p>      <p> &middot; En comercio exterior se consagr&oacute; la cl&aacute;usula de la naci&oacute;n m&aacute;s favorecida, en forma incondicional y rec&iacute;proca. As&iacute;, ambas Partes pod&iacute;an gozar de todas las ventajas comerciales que la otra Parte le concediera a un tercer pa&iacute;s; y no se pod&iacute;a discriminar sus productos o gravar su importaci&oacute;n con tarifas m&aacute;s altas que las aplicadas a un tercero. Se acept&oacute; que se pod&iacute;an reglamentar algunas importaciones o exportaciones como oro, plata, materiales at&oacute;micos y armas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> &middot; Se estableci&oacute; la obligaci&oacute;n de no hacer expropiaciones a los nacionales y compa&ntilde;&iacute;as de la otra Parte, sino para fines de utilidad p&uacute;blica o inter&eacute;s social, siempre a cambio de una compensaci&oacute;n pronta, justa y efectiva, y con las garant&iacute;as de poder retirar del pa&iacute;s el pago de esa compensaci&oacute;n.</p>      <p> &middot; Se consagr&oacute;, sin ninguna limitaci&oacute;n, la libertad de Colombia para fijar y modificar su tarifa de aduanas.</p>      <p> &middot; Las diferencias que pudieran surgir en la aplicaci&oacute;n del tratado, si no pod&iacute;an ser solucionadas por v&iacute;a diplom&aacute;tica, ser&iacute;an sometidas al veredicto de la Corte Internacional de Justicia<a href="#pie18" name="spie18">(18)</a>.</p>      <p> Al final de las negociaciones el gobierno colombiano termin&oacute; muy satisfecho: a cambio de garantizar las condiciones favorables para la llegada de capitales,se asegur&oacute; la libre importaci&oacute;n del caf&eacute; sin necesidad de hacer una contraprestaci&oacute;n en las tarifas arancelarias; adem&aacute;s, se garantiz&oacute; que el pa&iacute;s recibir&iacute;a las concesiones aduaneras que Estados Unidos otorgara a terceros pa&iacute;ses, y, contrario a la propuesta inicial del Departamento de Estado y su posici&oacute;n durante las negociaciones, logr&oacute; que se le extendieran los beneficios del GATT sin tener que incorporarse a dicho acuerdo.</p>      <p> El otro punto relevante en los acuerdos econ&oacute;micos entre los dos pa&iacute;ses en estos a&ntilde;os era crear las mejores condiciones para el capital extranjero. El gobierno de Laureano G&oacute;mez, atendiendo este objetivo del gobierno estadounidense, brind&oacute; las garant&iacute;as necesarias a los inversionistas de ese pa&iacute;s. Primero inici&oacute; los estudios para preparar un estatuto para la importaci&oacute;n de capital extranjero en base a cuatro puntos: a) superaci&oacute;n del t&eacute;rmino de cinco a&ntilde;os que reg&iacute;a para la reexportaci&oacute;n de los capitales extranjeros invertidos en el pa&iacute;s; b) determinar las utilidades exportables; c) un r&eacute;gimen de exportaci&oacute;n de los salarios, intereses, comisiones y regal&iacute;as que los extranjeros percib&iacute;an en el pa&iacute;s, y d) el establecimiento de un sistema de transici&oacute;n entre el estatuto que exist&iacute;a sobre la importaci&oacute;n de capitales y el nuevo, con el fin de que sus disposiciones no afectaran la balanza de pagos que en el momento estaban invertidos en el pa&iacute;s<a href="#pie19" name="spie19">(19)</a>.</p>      <p> Tambi&eacute;n se estableci&oacute; que el Ministerio de Hacienda deb&iacute;a hacer un censo del capital extranjero en el pa&iacute;s, antes de promulgar cualquier legislaci&oacute;n sobre el tema<a href="#pie20" name="spie20">(20)</a>. Como resultado, se obtuvo que hasta el 31 de diciembre de 1950 el capital extranjero en el pa&iacute;s sumaba US$436.696.424.26 (los principales sectores eran: industria petrolera US$235.029.324.69; minas de oro, platino, etc. US$32.089.548.39; Flota Mercante US$7.145.418.85; por negociaci&oacute;n de la Handel US$8.375.830.43), y adem&aacute;s se determin&oacute; que exist&iacute;a un total de US$25.781.914.02 de dividendos porremesar, lo que daba un total de capital extranjero en el pa&iacute;s en la fecha indicada de US$462.478.338.28 <a href="#pie21" name="spie21">(21)</a>.</p>      <p>Teniendo estos datos, y con el concepto favorable del Comit&eacute; de Desarrollo Econ&oacute;mico en su "Informe sobre libre importaci&oacute;n y exportaci&oacute;n de capitales" <a href="#pie22" name="spie22">(22)</a>, el gobierno nacional, a trav&eacute;s de un Decreto del Consejo de Ministros, estableci&oacute; un nuevo Estatuto de Capitales, sobre la base de una completa libertad para la importaci&oacute;n de capital extranjero, as&iacute; como para su reexportaci&oacute;n y env&iacute;o de sus utilidades al exterior. Los principales puntos del Decreto No. 1625 del 3 de agosto de 1951, fueron:</p>      <p> &middot; Libre importaci&oacute;n a Colombia de capital extranjero en forma de divisas, maquinaria y equipo industrial, agr&iacute;cola o minero; teniendo solo que registrarse en la Oficina de Registro de Cambios, e indicando su origen y su destino.</p>      <p> &middot; El capital importado pod&iacute;a ser reexportado en cualquier momento, asimismo se pod&iacute;an remesar las utilidades netas del capital importado, y se podr&iacute;a registrar como capital importado las utilidades no distribuidas.</p>      <p> &middot; Cuando la importaci&oacute;n de capital se hiciera en maquinaria y/o equipo, se deb&iacute;a comprobar ante la Oficina de Registro de Cambios su costo o inversi&oacute;n real en divisas extranjeras dentro de los seis meses siguientes a su llegada al pa&iacute;s. Este capital se pod&iacute;a vender y exportar el producto de esa venta.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> &middot; En el Banco de la Rep&uacute;blica se pod&iacute;an establecer dep&oacute;sitos en moneda extranjera, siempre que se tratara de capital importado, los cuales estar&iacute;an disponibles en cualquier momento para sus depositantes. Si el interesado lo solicitaba, estos fondos se podr&iacute;an registrar, todo o en parte, como capital importado.</p>      <p> &middot; El capital extranjero invertido en los ramos de exploraci&oacute;n y explotaci&oacute;n de la industria del petr&oacute;leo, as&iacute; como sus utilidades netas, continuar&iacute;an bajo las leyes, contratos y dem&aacute;s disposiciones vigentes. Se establec&iacute;a lo mismo para los capitales extranjeros invertidos en la industria extractiva de metales preciosos.</p>      <p> &middot; Los capitales importados con anterioridad a la fecha del Estatuto, ten&iacute;an los mismos derechos que en &eacute;l se consagraban. Los saldos pendientes de remesa hasta esa fecha, podr&iacute;an ser reembolsados al exterior<a href="#pie23" name="spie23">(23)</a>.</p>      <p> La prensa conservadora dio la bienvenida a la medida, recordando que las condiciones de Colombia eran muy estimulantes para los inversionistas (impuestos bajos tanto para el capital como para su renta, rendimiento del dinero comparativamente m&aacute;s alto que en los pa&iacute;ses de avanzado desarrollo econ&oacute;mico), y record&oacute; que este decreto, y la "saludable corriente de capital extranjero" que llegar&iacute;a al pa&iacute;s, se constituyen en "un paso m&aacute;s hacia la plena libertad econ&oacute;mica, anhelado objetivo que con tanta decisi&oacute;n ha querido alcanzar el actual gobierno". Tambi&eacute;n se consider&oacute; que la libertad a los capitalesextranjeros, beneficiar&iacute;a en forma directa a los industriales y agricultores del pa&iacute;s, y servir&iacute;a para crear nuevas oportunidades de trabajo <a href="#pie24" name="spie24">(24)</a>. La prensa liberal tambi&eacute;n tuvo buenos comentarios sobre la medida, la cual fue considerada de "especial importancia para la econom&iacute;a y futuro desarrollo industrial de la naci&oacute;n"<a href="#pie25" name="spie25">(25)</a></p>      <p> Esta nueva legislaci&oacute;n complement&oacute; y ampli&oacute; lo establecido en el Tratado comercial con Estados Unidos, y a la postre facilit&oacute; la llegada de nuevos capitales privados que se fueron invirtiendo, en un porcentaje cada vez mayor, en la industria manufacturera. Sin embargo, en t&eacute;rminos globales, la industria petrolera mantuvo el primer lugar como campo de inversiones extranjeras, aunque el aumento relativo m&aacute;s importante se estaba dando en las industrias encargadas de producir bienes de consumo e intermedios. Las nuevas inversiones privadas estadounidense en el pa&iacute;s entre 1950 y 1954, alcanzaron la cifra de 271 millones de d&oacute;lares, mientras que las inversiones directas de Estados Unidos en Colombia "pasaron de 193 millones de d&oacute;lares en 1950 a 260 millones de d&oacute;lares en 1954". (Randall, 1992: 236).</p>      <p> <font size="3" face="Verdana"><b>LA COOPERACI&Oacute;N MILITAR </b></font></p>      <p> Los gobiernos conservadores de Mariano Ospina P&eacute;rez y Laureano G&oacute;mez se empe&ntilde;aron en conseguir asistencia militar de Estados Unidos para modernizar las Fuerzas Armadas; ello bajo el principio de la solidaridad hemisf&eacute;rica y el plan del presidente Truman por homogenizar los equipos militares, organizar los ej&eacute;rcitos del hemisferio, y aumentar la ayuda militar y las misiones de entrenamiento. La principal motivaci&oacute;n del gobierno colombiano era fortalecer las Fuerzas Militares para enfrentar los problemas internos de seguridad con los grupos guerrilleros.</p>      <p> Los contactos entre las Fuerzas Armadas colombianas y las Fuerzas Militares estadounidenses empezaron bajo el gobierno de Eduardo Santos, desde antes de la Segunda Guerra Mundial, y se formalizaron en 1939 con la llegada de una misi&oacute;n naval y una misi&oacute;n a&eacute;rea de los Estados Unidos; estas misiones encajaban perfectamente con los planes de defensa elaborados por los Estados Unidos cuando estall&oacute; la guerra en Europa y tuvo que preocuparse, en lo que concern&iacute;a a Colombia, por la defensa del Canal de Panam&aacute;<a href="#pie26" name="spie26">(26)</a>.</p>      <p>Tras el establecimiento del principio de ayuda rec&iacute;proca y cooperaci&oacute;n defensiva en la Segunda Reuni&oacute;n de Consulta de los Cancilleres (La Habana, 1940) <a href="#pie27" name="spie27">(27)</a>, y luego de una nueva reuni&oacute;n a principios de 1942 en R&iacute;o de Janeiro, el gobierno colombiano inici&oacute; conversaciones con los Estados Unidos para recibir materiales b&eacute;licos de ese pa&iacute;s. Como resultado, el 17 de marzo de 1942 se firm&oacute; entre los dos pa&iacute;ses el Convenio de Pr&eacute;stamo y Arriendo<a href="#pie28" name="spie28">(28)</a>, por medio del cual los Estados Unidos se comprometieron a suministrar a Colombia material de defensa hasta por un valor aproximado de 16 millones de d&oacute;lares sin costo alguno y con la posibilidad de adquirirlos despu&eacute;s de la guerra con un descuento del 50% de su valor. (Bushnell, 1984: 134-135). Aunque no todas las solicitudes colombianas para transferencias de armas fueron atendidas por el gobierno estadounidense, este convenio se convirti&oacute; en un importante antecedente para lo que suceder&iacute;a durante la Guerra Fr&iacute;a.</p>      <p> Ya durante el gobierno de Mariano Ospina P&eacute;rez se continu&oacute; con la cooperaci&oacute;n establecida en tiempos de guerra. Para ese momento el pa&iacute;s estaba esperando la llegada de municiones y un equipo completo para dos batallones de infanter&iacute;a, dos bater&iacute;as de artiller&iacute;a y la llegada de algunos aviones, los cuales hab&iacute;an sido ya aprobados por el Departamento de Estado<a href="#pie29" name="spie29">(29)</a>. Adem&aacute;s, se concret&oacute; la firma de un nuevo contrato con la Misi&oacute;n Naval para sustituir el firmado en 1938. Esto se cumpli&oacute; mediante canje de notas del 20 de noviembre y el 3 de diciembre de 1946, en las que se consign&oacute; que las actividades de la misi&oacute;n serian servir de consejera al director general y a los oficiales de la Marina de Guerra de Colombia, y asesorar al Ministerio de Guerra para la adquisici&oacute;n de barcos y equipos necesarios para modernizar las obsoletas naves colombianas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Tambi&eacute;n se iniciaron las negociaciones para cancelar el saldo del contrato de "Prestamos y Arriendos", por lo cual SpruilleBraden, secretario auxiliar de Estado para Am&eacute;rica Latina, le comunic&oacute; al embajador colombiano en Washington Carlos Sanz de Santamar&iacute;a, que en el periodo del primero de diciembre de 1945 a febrero 28 de 1946, el material de defensa transferido a Colombia bajo ese programa ascend&iacute;a a U$6.696.522.63, de los cuales U$2.975.000 correspond&iacute;an al porcentaje que deb&iacute;a pagar Colombia.</p>      <p> El nuevo embajador colombiano en Washington, Gonzalo Restrepo Jaramillo<a href="#pie30" name="spie30">(30)</a>, consideraba importante arreglar esta deuda para facilitar nuevas compras de material b&eacute;lico y para destrabar los empr&eacute;stitos que se estaban solicitando ante el Export-Import Bank para las obras p&uacute;blicas y el fomento agr&iacute;cola<a href="#pie31" name="spie31">(31)</a>.Sin embargo, el arreglo final solo se acord&oacute; hasta el 16 de marzo de 1950, momento en que la deuda era de U$1.092.406.87 y se planearon cinco pagos trimestrales, el primero por U$218.806.87 para abril de 1950, y los cuatro restantes por U$218.400<a href="#pie32" name="spie32">(32)</a>. Finalmente, en octubre de 1951 el pa&iacute;s cubri&oacute; el saldo y los intereses de la deuda<a href="#pie33" name="spie33">(33)</a>.</p>      <p> Durante este tiempo, ambos gobiernos negociaron prorrogar la misi&oacute;n militar en el pa&iacute;s, pero siguiendo los consejosdel coronel Wyburn Brown, jefe de la misi&oacute;n militar, y del coronel William Cleveland, jefe de la misi&oacute;n a&eacute;rea, el 21 de febrero de 1949 se firmaron en Washington dos nuevos convenios paraconstituir dos misiones separadas, una terrestre y otra a&eacute;rea, que trabajar&iacute;an de manera coordinada pero con funciones independientes <a href="#pie34" name="spie34">(34)</a>.</p>      <p> Estos convenios permit&iacute;an que militares estadounidenses entrenaran tropas colombianas, que las adiestraran en el manejo del equipo militar adquirido en ese pa&iacute;s, y tambi&eacute;n asesoraban a los mandos militares colombianos en planes de defensa y las compras de armamentos que Colombia quisiera hacer. Adem&aacute;s, en estos contratos se mantuvo una clausula, pese a la solicitud colombiana para retirarla, para que durante el tiempo que durara el convenio, incluidas sus prorrogas, el gobierno colombiano no pudiera contratar los servicios de otro gobierno extranjero en tareas relacionadas con el ej&eacute;rcito colombiano, con la excepci&oacute;n de que fuera avalados por el gobierno estadounidense.</p>      <p> Este punto era central para el prop&oacute;sito de Estados Unidos de excluir, por un lado, la competencia a su industria militar, y por otro lado, que militares de otras nacionalidades conocieran los planes de defensa hemisf&eacute;rica que se deb&iacute;an planear con cada uno de los pa&iacute;ses del continente. Esta pol&iacute;tica de Estados Unidos fue planteada por el presidente Truman en mayo de 1947 cuando envi&oacute; al congreso de su pa&iacute;s un proyecto de ley para la cooperaci&oacute;n militar con todo el hemisferio, con el objetivo de modernizar y estandarizar la organizaci&oacute;n, los m&eacute;todos de entrenamiento y los equipos de las fuerzas armadas de Am&eacute;rica Latina y de Canad&aacute;.</p>      <p> Teniendo en cuenta estos objetivos se reuni&oacute; en Rio de Janeiro la Conferencia Interamericana para el Mantenimiento de la Paz y la Seguridad (15 de agosto al 2 de septiembre de 1947), donde se dio vida al Tratado Interamericano de Asistencia Rec&iacute;proca (TIAR), el primer pacto militar regional en el cual se asegur&oacute; la unidad de todas las naciones americanas en la eventualidad de un ataque por parte de un enemigo com&uacute;n contra cualquier naci&oacute;n del continente. Aunque no se mencionaba formalmente al comunismo, era claro que el TIAR se firmaba como herramienta para enfrentar la amenaza comunista sovi&eacute;tica. Su punto clave se encuentra en el Art&iacute;culo 13:</p>    <p align="left"> Las Altas Partes Contratantes acuerdan que un ataque armado por cualquier Estado contra un Estado americano ser&aacute; considerado como un ataque contra todos los Estados americanos, y, por consiguiente, cada una de las mencionadas Partes Contratantes se compromete a ayudar a hacer frente al ataque en el ejercicio del derecho inherente a la defensa propia, individual o colectiva, reconocido en el Art&iacute;culo 51 de la Carta de las Naciones Unidas.</p>      <p> Para asegurar los preceptos propuestos por el presidente Truman y las obligaciones del TIAR, el Congreso de Estados Unidos aprob&oacute; la "Mutual Defense Assistance Act" de 1949<a href="#pie35" name="spie35">(35)</a> y sus enmiendas, que garantizaron la cooperaci&oacute;n militar con sus vecinos.</p>      <p> La misi&oacute;n principal de Colombia en el marco de la seguridad hemisf&eacute;rica consist&iacute;a, al igual que en la Segunda Guerra Mundial, en la defensa del Canal de Panam&aacute;; la protecci&oacute;n del canal era fundamental para los Estados Unidos, tal como se vio con el inicio de la guerra de Corea, cuando este pa&iacute;s suspendi&oacute; los vuelos sobre esta zona y fij&oacute; unos corredores para la navegaci&oacute;n a&eacute;rea<a href="#pie36" name="spie36">(36)</a>.</p>      <p> <font size="3" face="Verdana"><b>LA PARTICIPACI&Oacute;N DE COLOMBIA EN LA GUERRA DE COREA Y EL TRATADO DE ASISTENCIA MILITAR</b></font> </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Es precisamente a ra&iacute;z de ese conflicto que el gobierno colombiano dio otra muestra de su apoyo a la pol&iacute;tica anticomunista de Estados Unidos. En respuesta al llamado que el Secretario General de las Naciones Unidas hizo a los miembros de la organizaci&oacute;nel 14 de Julio de 1950, para que prestaran apoyo militar con el fin de repeler la agresi&oacute;n contra Corea del Sur, el gobierno de Ospina P&eacute;rez acept&oacute; el 28 de julio participar militarmente en ese conflicto, y una de las primeras acciones del gobierno de G&oacute;mez fue la consulta al Comando Unificado de las Naciones Unidas sobre el tipo de ayuda que se podr&iacute;a a ofrecer a Corea<a href="#pie37" name="spie37">(37)</a>.</p>      <p>Aunque se deb&iacute;a comunicar a las Naciones Unidas cualquier tipo de ofrecimiento, las conversaciones posteriores eran con los Estados Unidos <a href="#pie38" name="spie38">(38)</a>, y giraban en torno a dos cuestiones principalmente: por un lado, la forma en que el pa&iacute;s oferente pagar&iacute;a por el equipo y dem&aacute;s servicios que Estados Unidos le proporcionara, y por otro, se evaluar&iacute;a la real utilidad (capacidad operativa, de combate) de las tropas ofrecidas. De estas dos cuestiones, aunque teniendo en cuenta tambi&eacute;n la conveniencia pol&iacute;tica, depend&iacute;a que se aceptaran las tropas ofrecidas a las Naciones Unidas.</p>      <p>Las negociaciones con Colombia se materializaron en el marco de la V Asamblea General de las Naciones Unidas, cuando Roberto Urdaneta Arbel&aacute;ez <a href="#pie39" name="spie39">(39)</a>, Ministro de Guerra y Jefe de la Delegaci&oacute;n Colombiana ante la Asamblea, anunci&oacute; el 18 de Septiembre de 1950 que la fragata "Almirante Padilla" y sus 150 marineros estaban a disposici&oacute;n del Comando Unificado de las Naciones Unidas, confirmando un comunicado del 14 de Septiembre en este mismo sentido.</p>      <p> Esta noticia fue recibida muy gratamente en Washington y en los c&iacute;rculos de las Naciones Unidas, donde se mostraron impresionados por la actitud del gobierno de Colombia que vincul&oacute; al pa&iacute;s en la lucha contra los comunistas en Corea<a href="#pie40" name="spie40">(40)</a>. Los Estados Unidos hicieron un estudio de la oferta, destacaron el hecho de que era el primer ofrecimiento concreto de un pa&iacute;s latinoamericano, y concluyeron que la capacidadde combate de la fragata se ajustaba al cometido de las Naciones Unidas, adem&aacute;s pod&iacute;a recibir apoyo log&iacute;stico norteamericano <a href="#pie41" name="spie41">(41)</a>, por lo cual recomendaron que el Comando Unificado aceptara el ofrecimiento. En efecto, as&iacute; lo anunci&oacute;el General MacArthur el d&iacute;a 29 de Septiembre de 1950, aunque la aceptaci&oacute;n oficial se har&iacute;a protocolariamente 5 d&iacute;as m&aacute;s tarde <a href="#pie42" name="spie42">(42)</a>.</p>      <p> El gobierno colombiano organiz&oacute; todo para poner la fragata en acci&oacute;n lo antes posible y la envi&oacute; el 1&deg; de noviembre hacia Estados Unidos para su mantenimiento y adecuaci&oacute;n<a href="#pie43" name="spie43">(43)</a>. Luego, el 16 de Marzo de 1951, la fragata "Almirante Padilla" zarp&oacute; condestino a Corea donde particip&oacute; en diferentes acciones, siendo la m&aacute;s renombrada su intervenci&oacute;n en el bloqueo a Corea del Norte sobre el Mar Amarillo <a href="#pie44" name="spie44">(44)</a>. La fragata permaneci&oacute; en aguas asi&aacute;ticas hasta enero de 1952, cuando vino a ser relevada por la recientemente adquirida fragata "Capit&aacute;n Tono", antigua "USN Bisbee"<a href="#pie45" name="spie45">(45)</a>. La nueva fragata desempe&ntilde;&oacute; no solo funciones de bloqueo, sino que se le asignaron tambi&eacute;n acciones de bombardeo sobre la costa.</p>      <p> Por otro lado, y para completar la participaci&oacute;n colombiana en Corea, el 23 de Octubre de 1950 el gobierno le notific&oacute; oficialmente al Departamento deEstadoque estaba dispuesto a enviar mil soldados de las fuerzas regulares de Colombia a Corea, para colaborar en la causa de las Naciones Unidas <a href="#pie46" name="spie46">(46)</a>. El Subsecretario de Estado Miller se mostr&oacute; gratamente impresionado por el env&iacute;o de tropas colombianas, e incluso afirm&oacute; que "es la mejor noticia que he tenido en el Departamento de Estado"<a href="#pie47" name="spie47">(47)</a>.</p>      <p> Para formalizar el ofrecimiento, el 14 de Noviembre de 1950, el embajador colombiano en Washington Eduardo Zuleta &Aacute;ngel envi&oacute; una carta al Secretario de Estado, DeanAcheson, en la que pon&iacute;a a disposici&oacute;n del Comando Unificado un batall&oacute;n de infanter&iacute;a compuesto por aproximadamente 1080 hombres. El embajador solicitaba que Estados Unidos dotara al batall&oacute;n con armas y lo entrenara en su uso. La misiva terminaba reconociendo que el gobierno de Colombia contra&iacute;a "la obligaci&oacute;n de reembolsar al gobierno de los Estados Unidos el valor del entrenamiento, el apoyo log&iacute;stico y cualquier otra prestaci&oacute;n que el batall&oacute;n deba recibir", aunque dejaba para despu&eacute;s el arreglo de estos detalles<a href="#pie48" name="spie48">(48)</a>.</p>      <p> El estudio del ofrecimiento colombiano se&ntilde;al&oacute; que no se cumpl&iacute;a con todos los requerimientos (por ejemplo, Colombia no pod&iacute;a transportar el batall&oacute;n a Corea ni proveerle apoyo log&iacute;stico, y los Estados Unidos tendr&iacute;a que equiparlo con toda clase de provisiones); sin embargo, tanto el Departamento de Estado como el de Defensa, teniendo en cuenta que se pod&iacute;a brindar el apoyo log&iacute;stico y las provisiones, y considerando la importancia pol&iacute;tica de tener representaci&oacute;n de fuerzas terrestres del &aacute;rea latinoamericana, as&iacute; como el reconocimiento colombiano de reembolsar los costos que acarreara el batall&oacute;n, decidieron recomendar que la oferta colombiana fuese aceptada.</p>      <p> As&iacute;, tras el concepto favorable de Washington y del Comando Unificado, en cabeza del general MacArthur, se cre&oacute; el Batall&oacute;n Colombia mediante el Decreto No. 3297 del 26 de Diciembre de 1950. El gobierno colombiano estipul&oacute; que estar&iacute;a conformado por voluntarios del ej&eacute;rcito regular, quienes recibir&iacute;an el entrenamiento en territorio nacional, con el apoyo de una misi&oacute;n norteamericana y con el equipo suministrado por los Estados Unidos.</p>      <p> Todo el proceso de entrenamiento fue asesorado por oficiales norteamericanos, para lo cual lleg&oacute; una nueva misi&oacute;n militar proveniente de la zona del Canal de Panam&aacute; que se uni&oacute; a oficiales estadounidenses que ya trabajaban en Colombia. El entrenamiento implement&oacute; en el Batall&oacute;n Colombia la organizaci&oacute;n militar estadounidense, para facilitar luego el apoyo log&iacute;stico en el campo de batalla, y capacit&oacute; a los soldados en el manejo de las armas provenientes de Estados Unidos. (Valencia Tovar y Sandoval, 2001: 228-230).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Luego de haber culminado el entrenamiento en tierras colombianas, los actos de despedida empezaron. El Batall&oacute;n recibi&oacute; la bandera colombiana de manos del presidente Laureano G&oacute;mez, en un imponente acto en la Plaza de Bol&iacute;var<a href="#pie49" name="spie49">(49)</a>, antes de marcharse hacia Buenaventura desde donde ser&iacute;an transportados por un buque de la Armada estadounidense hasta Corea. Finalmente, el 21 de mayo de 1951, 1060 soldados colombianos partieron hacia una "lucha por la libertad" en el otro lado del mundo. (Valencia Tovar y Sandoval, 2001: 232-233).</p>      <p>El Batall&oacute;n Colombia permaneci&oacute; en la pen&iacute;nsula de Corea hasta Octubre de 1954, con diferentes relevos del personal <a href="#pie50" name="spie50">(50)</a>, y su participaci&oacute;n en diferentes operaciones militares le vali&oacute; el reconocimiento y felicitaci&oacute;n de los diferentes mandos militares de los Estados Unidos y el Comando Unificado de las Naciones Unidas, as&iacute; como del gobierno norteamericano y colombiano.</p>      <p> Gracias a esta experiencia, el ej&eacute;rcito colombiano recibi&oacute; una fuerte influencia de sus pares estadounidenses,b&aacute;sicamente en cuanto a su organizaci&oacute;n, t&aacute;cticas, estrategias y discurso ideol&oacute;gico, lo cual se va a reflejar en los a&ntilde;os siguientes. (Rodr&iacute;guez, 2006). Adem&aacute;s, Estados Unidos permiti&oacute; que despu&eacute;s de la guerra el Batall&oacute;n Colombia conservara el armamento que se le suministr&oacute;.</p>      <p>El hecho de que Colombia fuerael &uacute;nico pa&iacute;s latinoamericano en enviar tropas a Corea, fue positivo para las relaciones bilaterales <a href="#pie51" name="spie51">(51)</a>. Sin embargo, esto gener&oacute; una peque&ntilde;a diferencia a ra&iacute;z del reembolso que Colombia se hab&iacute;a comprometido a realizar por el entrenamiento, equipo, transporte y mantenimiento log&iacute;stico brindado al Batall&oacute;n Colombia, asunto que hab&iacute;a quedado para discusiones posteriores.</p>      <p> Llegado el momento, Colombia manifest&oacute; que estaba muy preocupada por los costos y que no podr&iacute;a reembolsarlos, y que la insistencia por un reembolso inmediato forzar&iacute;a el retiro de las tropas en Corea por la falta de recursos para su sostenimiento. De todas formas se dejaba abierta la puerta para futuras negociaciones, lo cual interesaba al Departamento de Estado, pues el retiro de las tropas generar&iacute;a un efecto desastroso en la idea de la acci&oacute;n colectiva, por lo que este consider&oacute; que con la negociaci&oacute;n se podr&iacute;a recibir un pago inferior al total, ya que la presencia de Colombia en Corea estaba dentro del "inter&eacute;s nacional" de los Estados Unidos<a href="#pie52" name="spie52">(52)</a>.</p>      <p> Una vez iniciaron las negociaciones, en las cuales particip&oacute; tanto el Departamento de Estado como el de Defensa y el del Tesoro, Colombia asegur&oacute; que no retirar&iacute;a el Batall&oacute;n de Corea, pues pese al alto costo y la necesidad de la tropa para atender la situaci&oacute;n de orden interno, permanecer&iacute;a "al lado de los Estados Unidos como un acto de amistad y de fe"<a href="#pie53" name="spie53">(53)</a>.</p>      <p> Teniendo en cuenta este compromiso, el gobierno estadounidense fij&oacute; los caminos que pod&iacute;a seguir la negociaci&oacute;n sobre los aproximadamente 8 millones de d&oacute;lares que adeudaba Colombia hasta julio de 1952 (aparte de Colombia otros 12 pa&iacute;ses se encontraban en este mismo tipo de negociaciones, y 5 ya las hab&iacute;an concluido). Los funcionarios estadounidenses vieron que el gobierno colombiano estaba en capacidad de pagar, aunque su disposici&oacute;n para hacerlo fuera diferente, y de igual forma era claro que Colombia estaba m&aacute;s interesada en desarrollar su programa econ&oacute;mico y en enfrentar a las guerrillas que en el esfuerzo de las Naciones Unidas en Corea, por lo que era necesario presentar opciones que, asegurando el mantenimiento del Batall&oacute;n, buscaran un pago total, as&iacute; fuera diferido a varios a&ntilde;os. Si en el transcurso de las negociaciones la posibilidad de un retiro de las tropas colombianas aumentaba, entonces se podr&iacute;a negociar un pago inferior y en un sistema de cuotas. Adem&aacute;s, se advert&iacute;a que si las negociaciones conduc&iacute;an hacia un perd&oacute;n total de la deuda, esta decisi&oacute;n s&oacute;lo pod&iacute;a ser tomada por el presidente<a href="#pie54" name="spie54">(54)</a>.</p>      <p> Poco a poco Estados Unidos reconoci&oacute; que habr&iacute;a que aceptar un pago inferior al total, ya que desde las conversaciones en que se negoci&oacute; el env&iacute;o de las tropas, los generales estadounidenses Ridgway y Bolte indicaron a Eduardo Zuleta &Aacute;ngel y a Roberto Urdaneta, Embajador y Ministro de Guerra respectivamente, que la cuesti&oacute;n del reembolso era de menor importancia frente a la necesidad de tropas para las Naciones Unidas. As&iacute;, el subsecretario Miller opinaba que el gobierno de Colombia nunca hubiera hecho la oferta de sus tropas para Corea de creer que correr&iacute;a con el total de los gastos; lo queseg&uacute;n &eacute;l, era tambi&eacute;n la principal raz&oacute;n por la cual no se hab&iacute;an obtenido tropas de otros pa&iacute;ses latinoam&eacute;ricanos <a href="#pie55" name="spie55">(55)</a>.</p>      <p> Bajo estos par&aacute;metros se fueron dilatando las discusiones, por un lado Colombia buscando la forma de evitar el pago de los servicios prestados al Batall&oacute;n y aprovechando la importancia (m&aacute;s pol&iacute;tica que militar) de su aporte, para que se le condonara la deuda, y por el otro Estado Unidos intentando recibir el reintegro de los gastos que Colombia inicialmente hab&iacute;a aceptado pagar. El tiempo fue pasando y el gobierno estadounidense se fue convenciendo, tras muchas conversaciones<a href="#pie56" name="spie56">(56)</a>, de que no exist&iacute;an evidencias de que Colombia estuviera dispuesta a pagar la deuda. As&iacute;, lentamente el problema fue perdiendo importancia y no se lleg&oacute; a ning&uacute;n acuerdo para el pago de la deuda colombiana.</p>      <p> Es importante resaltar que la intervenci&oacute;n en Corea fue justificada por el gobierno colombiano como respuesta a una amenaza global del comunismo, como un acto de defensa, pues estaba convencido que "los destinos de la patria se juegan hoy en el campo internacional en forma tan indiscutible", que por ello "el mejor m&eacute;todo para evitar que llegue hasta las tierras de Colombia la cat&aacute;strofe que amenaza al mundo, consiste en montar guardia en las fronteras lejanas donde se prepara la agresi&oacute;n". (Colombia. Presidente, 1951: 37-38).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Sin embargo, estos argumentos del gobierno no eran compartidos por todos los colombianos. Si bien, en un principio existi&oacute; un s&oacute;lido respaldo bipartidista respecto a la posici&oacute;n que deb&iacute;a asumir el pa&iacute;s frente a los sucesos de Corea<a href="#pie57" name="spie57">(57)</a>, esto dado que la mayor&iacute;a del partido Liberal compart&iacute;a el sentimiento anticomunista (Ramsey, 1967), luego por la confrontaci&oacute;n pol&iacute;tica interna algunos sectores liberales criticaron el env&iacute;o de tropas colombianas a la pen&iacute;nsula asi&aacute;tica.</p>      <p> La principal cr&iacute;tica era que Laureano G&oacute;mez hab&iacute;a enviado el Batall&oacute;n como una forma de congraciarse con los Estados Unidos (dado que a&uacute;n se manten&iacute;an ciertas reservas norteamericanas frente al gobierno por el estado de sitio y la situaci&oacute;n de violencia en el pa&iacute;s, as&iacute; como por las pasadas posiciones pol&iacute;ticas del presidente), y de paso obtener armamento para enfrentar a sus opositores pol&iacute;ticos, es decir a ellos.</p>      <p> Esta misma cr&iacute;tica se present&oacute; a ra&iacute;z de la firma de un acuerdo de ayuda militar bilateral, el Tratado de Asistencia Militar entre la Rep&uacute;blica de Colombia y los Estados Unidos de Am&eacute;rica, aprobado el 17 de abril de 1952, mediante el intercambio de notas en la Canciller&iacute;a de San Carlos, entre el Canciller Gonzalo Restrepo Jaramillo y el embajador CapusWaynick<a href="#pie58" name="spie58">(58)</a>.</p>      <p> Los puntos fundamentales de esteacuerdo de cooperaci&oacute;n militar, el cual sirvi&oacute; de base para los futuros acuerdos militares entre los dos pa&iacute;ses, eran los siguientes:</p>      <p> 1. Cada gobierno suministrar&iacute;a al otro los materiales, equipos y servicios, destinados a fomentar la defensa y la paz del Hemisferio Occidental.</p>      <p> 2. Se reiteraba el prop&oacute;sito de aumentar la producci&oacute;n de materiales b&aacute;sicos y estrat&eacute;gicos y de suministrarse rec&iacute;procamente los materiales, productos y servicios requeridos para la defensa de emergencia.</p>      <p> 3. La ayuda militar no se dedicar&iacute;a a otros fines para los cuales se suministraba.</p>      <p> 4. Los materiales o servicios que no fueran utilizados, excepto los que se suministraran en condiciones que exig&iacute;an pago, ser&iacute;an devueltos al pa&iacute;s que los suministr&oacute;.</p>      <p> 5. Los dos gobiernos acordar&iacute;an la manera como Colombia deb&iacute;a depositar o amparar el t&iacute;tulo de los dineros procedentes de cualquier plan de ayuda, para que no puedan ser confiscados y tomar&iacute;an las medidas de seguridad a fin de prevenir que los secretos militares se revelaran o se pusieran en peligro.</p>      <p> 6. El gobierno de Colombia se compromet&iacute;a a proporcionar a Estados Unidos pesos colombianos, para gastos de administraci&oacute;n y funcionamiento relacionados con el acuerdo.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 7. Las importaciones que se hicieran en materiales y equipos, estar&iacute;an exentas de impuestos</p>      <p>8. Cada gobierno aceptar&iacute;a personal del otro. Ese personal tendr&iacute;a todas las prerrogativas de los funcionarios diplom&aacute;ticos <a href="#pie59" name="spie59">(59)</a></p>      <p> Los Estados Unidos se comprometieron a "equipar un batall&oacute;n antia&eacute;reo y un batall&oacute;n de infanter&iacute;a, y a suministrar dos destructores y un escuadr&oacute;n de combate", para que Colombia pudiera cumplir sus obligaciones en la defensa com&uacute;n y el mantenimiento de la seguridad y la paz del Hemisferio Occidental. (Randall, 1992: 240).</p>      <p> Como ven&iacute;a sucediendo desde principios del gobierno de G&oacute;mez, los principales peri&oacute;dicos liberales y sectores de ese partido criticaron cualquier incremento de la asistencia militar al gobierno conservador, por considerar que esas armas ser&iacute;an utilizadas en su contra. De nuevo la prensa se convert&iacute;a en el escenario en que se ventilaban las diferencias entre el gobierno y la oposici&oacute;n liberal, ya que el peri&oacute;dico El Siglo respondi&oacute; a las cr&iacute;ticasliberales, defendiendo la firma del Acuerdo y acusando al peri&oacute;dico El Tiempo y a algunos sectores liberales de aliados del comunismo <a href="#pie60" name="spie60">(60)</a>.</p>      <p> Este tipo de discusiones eran frecuentes en estos a&ntilde;os, sobre todo por los graves incidentes de violencia que ocurr&iacute;an al interior del pa&iacute;s, y de los cuales los liberales culpaban al gobierno. &Eacute;ste, por su parte, solicitaba frecuentemente al partido liberal que manifestara p&uacute;blicamente si estaba apoyando o no a los grupos de guerrilleros que actuaban contra el gobierno conservador, pues en opini&oacute;n de muchos de sus miembros, los liberales eran, junto a los comunistas, responsables de la violencia que sufr&iacute;a el pa&iacute;s<a href="#pie61" name="spie61">(61)</a>. Dentro de la disputa partidista, los conservadores adoptaron el anticomunismo como una bandera en contra de la oposici&oacute;n liberal, buscando as&iacute; desacreditarlos y transportar al pa&iacute;s el discurso que opon&iacute;a al mundo occidental con el mundo sovi&eacute;tico.</p>      <p> Apoyado en el nuevo tratado militar, el gobierno colombiano solicit&oacute; a los Estados Unidos armamento y equipos militares para hacer frente a la violencia, describiendo la situaci&oacute;n interna como unos desordenes fomentados por la "peque&ntilde;a pero poderosa minor&iacute;a comunista", rest&aacute;ndole importancia pol&iacute;tica a la guerrilla, y asegurando que ante los infructuosos esfuerzos por buscar una salida conciliada, solo la fuerza militar pod&iacute;a solucionar esta situaci&oacute;n. Para discutir las "urgentes" necesidades militares del pa&iacute;s, el ministro de guerra, Jos&eacute; Mar&iacute;a Bernal, viaj&oacute; en Junio de 1952 a Washington, acompa&ntilde;ado de representantes del Ej&eacute;rcito, la Armada y la Fuerza A&eacute;rea colombiana, as&iacute; como de algunos oficiales de la misi&oacute;n militar estadounidense, llevando una lista de los equipos militares requeridos por un valor cercano a los 3 millones de d&oacute;lares.</p>      <p> En las reuniones celebradas en Washington, el ministro Bernal indic&oacute; al Departamento de Estado que para el gobierno colombiano era m&aacute;s importante la seguridad interna que las operaciones en Corea e incluso la defensa hemisf&eacute;rica; adem&aacute;s, esperaba que el material requerido fuera proporcionado a trav&eacute;sdel reciente pacto militar, y si esta posibilidad no era viable, anunci&oacute; que su gobierno estaba dispuesto a comprar los equipos <a href="#pie62" name="spie62">(62)</a>.</p>      <p> Por su parte, el Departamento de Estado se mostraba preocupado por la idea colombiana de usar los equipos militares para "mantener el orden interno", por todo lo que ello implicaba en la situaci&oacute;n en que se encontraba Colombia<a href="#pie63" name="spie63">(63)</a>, as&iacute; que recomendaron reducir lo m&aacute;s posible el equipo de car&aacute;cter antipersonal<a href="#pie64" name="spie64">(64)</a>, y en su lugar se aprobar&iacute;an equipos como camiones, radios y otros que servir&iacute;an en la tarea de la defensa hemisf&eacute;rica. Se esperaba que de este modo se podr&iacute;a "insinuar a los colombianos que, aunque estamos preparados para ayudar a Colombia a fortalecerse en la defensa del hemisferio, no es la pol&iacute;tica de nuestro gobierno suministrar armamentos para ser usados contra un partido pol&iacute;tico colombiano opositor"<a href="#pie65" name="spie65">(65)</a>.</p>      <p> Adem&aacute;s, el Departamento de Estado consideraba el riesgo de que el gobierno colombiano decidiera, en caso de una respuesta negativa a sus solicitudes, regresar el Batall&oacute;n Colombia que actuaba en Corea para utilizarlo en la situaci&oacute;n de orden interno<a href="#pie66" name="spie66">(66)</a>; a ello se sumaronlas recomendaciones del embajador Waynick en el sentido de que se aprobaran las solicitudes colombianas. De este modo, fue aprobadoel env&iacute;o de material antipersonal, aunque en un n&uacute;mero limitado, consistente en ametralladoras, subametralladoras, pistolas, municiones y granadas (este material hab&iacute;a sido solicitado por el embajador Zuleta &Aacute;ngel el 23 de Agosto de 1950, y ten&iacute;a un valor de 136.235 d&oacute;lares). Igualmente se aprob&oacute; la solicitud de unafragata (solicitada el 14 de Agosto 1952), aunque se neg&oacute; la solicitud (4 de Agosto de 1952) de bombas para demolici&oacute;n, fragmentaci&oacute;n y napalm <a href="#pie67" name="spie67">(67)</a>.</p>      <p> Sin embargo, y pese a que se hab&iacute;a aprobado y Colombia ya hab&iacute;a cancelado el material b&eacute;lico por cerca de US$3.500.000, el embajador en Washington, Cipriano Restrepo Jaramillo, se quejaba de que para finales de enero de 1953 no hab&iacute;an llegado los equipos negociados por el ministro Bernal en julio de 1952. El embajador lamentaba que "a pesar de todas las pruebas de amistad que Colombia ha dado a los Estados Unidos, ninguno de esos suministros ha sido entregado"; situaci&oacute;n similar se presentaba con unos aviones prometidos bajo el Pacto Militar Bilateral, ya que "ninguno ha sido recibido, tampoco hay raz&oacute;n para esperar que se reciba alguno en el futuro cercano"<a href="#pie68" name="spie68">(68)</a>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font size="3" face="Verdana"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>       <p> En el art&iacute;culo hemos podido ver como en el primer periodo de la guerra fr&iacute;a los gobiernos conservadores de Mariano Ospina P&eacute;rez y Laureano G&oacute;mez, establecieron una estrecha relaci&oacute;n con el gobierno de Estados Unidos, animados por el esp&iacute;ritu anticomunista y la idea de cooperaci&oacute;n y seguridad hemisf&eacute;rica. Aunque el partido liberal compart&iacute;a los principios de esta pol&iacute;tica exterior, la fuerte oposici&oacute;n en un clima de violencia partidista exacerbada, llev&oacute; a algunas cr&iacute;ticas de los liberales a los acuerdos de cooperaci&oacute;n militar bilateral, mas no a la estrecha relaci&oacute;n de los dos pa&iacute;ses en s&iacute;, esto por el temor de que las nuevas armas y equipos fueran utilizados en su contra por las fuerzas del Estado.</p>      <p> De todas formas, y pese a los avances en los acuerdos de cooperaci&oacute;n, se evidenciaron tambi&eacute;n ciertas dificultades para cumplir con los compromisos bilaterales por los retrasos en la entrega de los materiales b&eacute;licos, y porque los gobiernos colombianos no pudieron obtener todo el armamento que solicitaban. A las restricciones que manej&oacute; el Departamento de Estado ante la violencia que se viv&iacute;a en el pa&iacute;s, se sumaba el hecho de que las prioridades de Estados Unidos se concentraban en Asia y Europa b&aacute;sicamente, por lo que pese a su intenci&oacute;n de estandarizar los armamentos en todo el continente, la asistencia militar para Am&eacute;rica Latina en estos a&ntilde;os era irrisoria<a href="#pie69" name="spie69">(69)</a>.</p>      <p> Sin embargo, Colombia se constituy&oacute; en uno de los principales receptores de ayuda militar norteamericana en el continente durante esta d&eacute;cada; un autor afirma que durante el periodo de 1950 a 1957, Am&eacute;rica Latina recibi&oacute; 156 millones de d&oacute;lares, de los cuales a Colombia correspondieron 18.3 millones, ocupando el tercer lugar entre los beneficiarios (Randall, 1992: 240).</p>      <p> Por otra parte, pese a que la negociaci&oacute;n del Tratado de Amistad, Comercio y Navegaci&oacute;n de 1951 fue considerado por el gobierno colombiano como un &eacute;xito, finalmente sus disposiciones no quedaron en firme ya que el Tratado no fue ratificado en ninguno de los dos pa&iacute;ses. Una de las principales razones fue el ataque que sufr&iacute;an los misioneros protestantes, en su mayor&iacute;a ciudadanos estadounidenses, en distintos lugares del pa&iacute;s, raz&oacute;n por la cual se gener&oacute; una doble resistencia a aprobar el tratado: en Colombia la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica, con fuerte influencia en el &aacute;mbito pol&iacute;tico, ve&iacute;a como una amenaza a la "unidad espiritual" y a la religi&oacute;n del pa&iacute;s la llegada de protestantes en igualdad de condiciones a los nacionales colombianos; mientras que en Estados Unidos las noticias de los ataques gener&oacute; fuertes protestas del Departamento de Estado y de varios congresistas que no permitieron la discusi&oacute;n del acuerdo comercial.</p>      <p> Pese a lo anterior, en estos a&ntilde;os se estrecharon los lazos de cooperaci&oacute;n entre los dos pa&iacute;ses, en un mundo bipolar y siguiendo el discurso anticomunista aceptado por los l&iacute;deres pol&iacute;ticos de ambos partidos en Colombia, por lo que en general las relaciones bilaterales aunque con una clara y marcada diferencia de poder entre las dos naciones, permitieron a los gobiernos colombianos un margen de maniobra y avanzar en sus objetivos de modernizar las Fuerzas Militares y recibir las inversiones con las que esperaban mejor la econom&iacute;a del pa&iacute;s. Estos mismos objetivos se ir&iacute;an a repetir luego a finales del siglo XX y en los inicios del nuevo milenio.</p>  <hr>       <p>  <a href="#spie1" name="pie1">1.</a>  El recuerdo de las barreras comerciales que profundizaron la Gran Depresi&oacute;n antes de la guerra hac&iacute;an temer que se presentara una contracci&oacute;n  econ&oacute;mica, sin embargo la reconversi&oacute;n de una econom&iacute;a de guerra a la producci&oacute;n de art&iacute;culos de consumo, fue alentada por las reducciones de  impuestos y la supresi&oacute;n de controles, as&iacute; como por una alt&iacute;sima demanda de bienes de consumo y el mantenimiento de un alto nivel de gastos  gubernamentales (Adams, 1989: 345-350). </p>       <p>  <a href="#spie2" name="pie2">2.</a>  En particular en el Departamento de Estado, entre ellos Harriman Embajador en Mosc&uacute;, y su asesor George Kennan, as&iacute; como William Bullit, quienes  consideraban que la amenaza sovi&eacute;tica era real y muy pr&oacute;xima, por lo que Estados Unidos deb&iacute;a erigirse como el principal defensor de la  "civilizaci&oacute;n occidental". El presidente Truman estaba de acuerdo con esta posici&oacute;n. (Ambrose, 1992: 55-65). </p>       <p>  <a href="#spie3" name="pie3">3.</a>  <i>El Siglo</i>  , mayo 28 de 1946. P&aacute;gs. 1 y 9. </p>       <p>  <a href="#spie4" name="pie4">4.</a>  <i>El Siglo</i>  , "Interesante el estudio sobre el caf&eacute; colombiano", agosto 7 de 1950. P&aacute;g. 3. </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  <a href="#spie5" name="pie5">5.</a>  La Asociaci&oacute;n Nacional de Industriales (ANDI), creada en 1944, desarroll&oacute; campa&ntilde;as a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n y un intenso lobby ante  el gobierno y en el Congreso con el fin de defender sus intereses gremiales. (S&aacute;enz, 1992). </p>       <p>  <a href="#spie6" name="pie6">6.</a>  El gobierno de Estados Unidos lider&oacute; las negociaciones para liberalizar el comercio internacional en las reuniones de Londres (1946), Ginebra  (1947) y la Conferencia Internacional sobre Comercio y Empleo de La Habana (1947-1948). Sus principales objetivos eran lograr que se modificaran o  abandonaran las restricciones a las importaciones o la estimulaci&oacute;n artificial de las exportaciones, que los gobiernos eliminaran el trato  discriminatorio en el comercio, y que frenaran las pr&aacute;cticas que restring&iacute;an la producci&oacute;n y el comercio (carteles, monopolios). En octubre de 1947  se firm&oacute; el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, por sus siglas en ingles). </p>       <p>  <a href="#spie7" name="pie7">7.</a>  El sistema de 1931 se apoyaba en unas "tarifas espec&iacute;ficas, las cuales no se acomodaban a las oscilaciones internacionales de los precios, ni de  las fluctuaciones en el poder adquisitivo de la moneda nacional". Por eso al calcularse el arancel "por el peso de los art&iacute;culos, el poder  defensivo de la tarifa permanece estacionario y puede llegar a ser irrito en caso de un alza vertical de los precios o de una elevaci&oacute;n en el tipo  de cambio". <i>El Siglo</i>, "La conferencia del Ministro de Hacienda", julio 14 de 1950. P&aacute;gs. 1 y 5. </p>       <p>  <a href="#spie8" name="pie8">8.</a>  En una nota de la Embajada estadounidense de junio 27 de 1948, el embajador Beaulac inform&oacute; al Canciller Zuleta &Aacute;ngel, que la aplicaci&oacute;n de nuevos  aranceles a los productos importados de Estados Unidos constituir&iacute;a una violaci&oacute;n del Tratado de 1935. Foreign Relations of the United States.  (enadelante, FRUS). 1948. "<i>Memorandum of Conversation, by Mr. Gardner E. Palmer of the Division of Financial Affairs"</i>. Washington, september  20, 1948. P&aacute;g. 453. </p>       <p>  <a href="#spie9" name="pie9">9.</a>  No obstante la negativa a los funcionarios estadounidenses, el embajador record&oacute; al presidente que era necesario alg&uacute;n tipo de proteccionismo: "Al  iniciar una revisi&oacute;n formal del Tratado, no podremos perder de vista la necesidad de proteger nuestro incipiente desarrollo industrial", aunquesab&iacute;a que "plantear ese problema en este momento anular&iacute;a nuestras gestiones actuales". "  <i>Memorando de Gonzalo Restrepo Jaramillo a Mariano Ospina P&eacute;rez", </i>mayo 14 de 1948. Archivo Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia  (en adelante AMRE). </p>       <p>  <a href="#spie10" name="pie10">10.</a>  En ese momento comenz&oacute; a regir para los dos pa&iacute;ses el tratado Mallarino-Biddack de 1846, hasta que se concluyeran las negociaciones sobre el nuevo  Tratado. </p>       <p>  <a href="#spie11" name="pie11">11.</a>  Al explicar la reforma, el ministro de Hacienda Hern&aacute;n Jaramillo Ocampo explic&oacute; que la tarifa ad-valorem, atada no al peso sino al precio de los  art&iacute;culos, "provoca un ajuste natural entre los derechos arancelarios y el valor de las mercanc&iacute;as", conservando as&iacute; la protecci&oacute;n. <i>El Siglo</i>  , "La conferencia del Ministro de Hacienda", julio 14 de 1950. P&aacute;gs. 1 y 5. </p>       <p>  <a href="#spie12" name="pie12">12.</a>Las m&uacute;ltiples comunicaciones se pueden seguir en las comunicaciones entre la Embajada y las oficinas en Bogot&aacute;. Por ejemplo, "<i>Emcolombia a Exteriores y MinHacienda"</i>. Junio 6, 7, 9, 14, 27, 28; Julio 12 y 18 de 1950. AMRE. "  <i>Embajada en Washington a MinRelExt. Memorando "Sobre estado de las negociaciones del Tratado de comercio".</i> Julio 28 de 1950. AMRE. </p>       <p>  <a href="#spie13" name="pie13">13.</a>"<i>Eduardo Zuleta a MinRelExt. Memorando sobre el "DraftTreaty of Friendship, commerce&hellip;";</i> y texto del  <i>"DraftTreaty of Friendship, commerce&hellip;"</i>. Agosto 25 de 1950. AMRE. </p>       <p>  <a href="#spie14" name="pie14">14.</a>  Las elecciones presidenciales del 27 de Noviembre de 1949 se desarrollaron bajo una grave situaci&oacute;n de violencia, y el pa&iacute;s estaba bajo estado de  sitio desde el 9 de noviembre de 1949, medida que permiti&oacute; a Ospina cerrar el congreso, ampliar la censura de prensa, prohibir las reuniones o  manifestaciones p&uacute;blicas, y entreg&oacute; plenos poderes a los gobernadores para controlar el orden p&uacute;blico. En este escenario, el partido liberal  denunci&oacute;que el gobierno conservador hab&iacute;a desatado una campa&ntilde;a en su contra, por lo que anunciaron una total oposici&oacute;n al r&eacute;gimen conservador,  acudiendo incluso a las armas, y desconocieron el triunfo de Laureano G&oacute;mez. </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  <a href="#spie15" name="pie15">15.</a>  <i>El Siglo</i>  , julio 1 de 1950. P&aacute;gs. 1 y 3. </p>       <p>  <a href="#spie16" name="pie16">16.</a>  "<i>Preexteriores a Emcolombia Washington", </i>abril 19 de 1951. AMRE. </p>       <p>  <a href="#spie17" name="pie17">17.</a>  La prensa colombiana destac&oacute; un comunicado del Departamento de Estado, en que este manifest&oacute;: "la conclusi&oacute;n de este tratado marca crecientes  relaciones de buena vecindad entre Colombia y los Estados Unidos. Otras recientes evidencias de estrecha cooperaci&oacute;n son el despacho de un barco de  guerra colombiano a la zona de guerra de Corea, y la asignaci&oacute;n de un substancial contingente de tropas, para prestar servicios con las fuerzas de  las Naciones Unidas". <i>El Siglo</i>. "Nuevo paso para el adelanto del pa&iacute;s, el tratado con Estados Unidos", abril 27 de 1951. P&aacute;gs. 1 y 7. </p>       <p>  <a href="#spie18" name="pie18">18.</a>Ministerio de Relaciones Exteriores, Departamento de Asuntos Econ&oacute;micos y Consulares. <i>"</i>  <i>Tratado de Amistad, Comercio y Navegaci&oacute;n entre la Republica de Colombia y los Estados Unidos de Am&eacute;rica"</i>, abril 26 de 1951". AMRE. Ver  tambi&eacute;n: <i>El Siglo</i>, "Plena igualdad de tratamiento a empresas en Estados Unidos y Colombia", abril 26 de 1951 P&aacute;g. 1 y 7; <i>El Siglo</i>,  "El nuevo tratado con EE.UU.", abril 27 de 1951, P&aacute;g. 3; <i>El Tiempo</i>, "Nuevo tratado comercial con Estados Unidos", abril 27 de 1951. </p>       <p>  <a href="#spie19" name="pie19">19.</a>  <i>El Siglo</i>  , "Nuevo estatuto para la importaci&oacute;n de capital extranjero", septiembre 9 de 1950. P&aacute;gs. 1 y 8. </p>       <p>  <a href="#spie20" name="pie20">20.</a>  <i>El Siglo</i>  , marzo 7 de 1951. P&aacute;g. 1. </p>       <p>  <a href="#spie21" name="pie21">21.</a>  <i>El Siglo</i>  , "436 millones de d&oacute;lares es el capital extranjero actualmente en el pa&iacute;s", mayo 22 de 1951. P&aacute;gs. 1 y 7. </p>       <p>  <a href="#spie22" name="pie22">22.</a>  El informe conclu&iacute;a que: "No perjudica a Colombia la libre importaci&oacute;n para el capital extranjero, por el contrario es necesaria para el desarrollo  de nuestra producci&oacute;n y por consiguiente indispensable si se quiere elevar el nivel de vida del pueblo". <i>El Siglo</i>, marzo 9 de 1951. </p>       <p>  <a href="#spie23" name="pie23">23.</a>  El texto completo del Decreto se pude consultar en: <i>El Siglo</i>, "Texto del decreto sobre capitales", agosto 4 de 1951. P&aacute;g. 5. </p>       <p>  <a href="#spie24" name="pie24">24.</a>  <i>El Siglo</i>  , Editorial "Una medida redentora"<i>, </i>agosto 3 de 1951. P&aacute;g. 4. </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  <a href="#spie25" name="pie25">25.</a>  <i>El Tiempo</i>  , agosto 3 de 1951. P&aacute;g. 1 y 16. </p>       <p>  <a href="#spie26" name="pie26">26.</a>  La llegada de estas misiones se concret&oacute; el 23 de noviembre de 1938, con la firma de un convenio entre los Estados Unidos y el gobierno colombiano  de Eduardo Santos. Adem&aacute;s, tras el inicio de las hostilidades en Europa, otras negociaciones bilaterales permitieron el env&iacute;o de comisiones  militares a visitar las defensas de la zona del Canal de Panam&aacute; y el desplaza miento de oficiales colombianos para recibir entrenamiento en las  escuelas militares estadounidenses. La principal tarea que Estados Unidos esperaba que Colombia cumpliera, era evitar que desde su territorio se  pudiera atacar el Canal de Panam&aacute;. Finalmente, la influencia de los Estados Unidos en las Fuerzas Militares colombianas, qued&oacute; garantizada el 29 de  mayo de 1942 cuando se prolong&oacute; la estad&iacute;a de la misi&oacute;n militar estadounidense por 4 a&ntilde;os m&aacute;s. (Pizarro Leong&oacute;mez, 1987). </p>       <p>  <a href="#spie27" name="pie27">27.</a>  Los resultados de esta Reuni&oacute;n de Cancilleres generaron una fuerte oposici&oacute;n conservadora en el Congreso, sobre todo del sector dirigido por  Laureano G&oacute;mez, quien consideraba que los compromisos adquiridos con los Estados Unidos eran ajenos a los intereses colombianos, ya que el pa&iacute;s no  estaba expuesto a un ataque del Eje y para la defensa del Canal de Panam&aacute; bastaba con internacionalizarlo o neutralizarlo. Sin embargo, el gobierno  de Eduardo Santos consigui&oacute; el apoyo necesario para continuar adelante con los nuevos compromisos en el marco del denominado bloque continental. </p>       <p>  <a href="#spie28" name="pie28">28.</a>  "Esta ley, que fue aprobada por el Congreso norteamericano cuando a&uacute;n este pa&iacute;s manten&iacute;a su neutralidad en la guerra, otorgaba al presidente de ese  pa&iacute;s el derecho de conceder, en forma de pr&eacute;stamo y arriendo, armamentos y equipos militares a toda naci&oacute;n cuya defensa fuera considerada esencial  para la seguridad norteamericana". (Pizarro Leong&oacute;mez, 1987). </p>       <p>  <a href="#spie29" name="pie29">29.</a>  <i>"Emcolombia a Exteriores"</i>  , marzo 12 de 1946. AMRE. </p>       <p>  <a href="#spie30" name="pie30">30.</a>  Gonzalo Restrepo Jaramillo fue embajador de Colombia en Washington durante el gobierno de Mariano Ospina P&eacute;rez, desde abril de 1947 hasta  septiembre de 1949, y luego fue el primer ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno de Laureano G&oacute;mez. </p>       <p>  <a href="#spie31" name="pie31">31.</a>  "<i>Carta de Gonzalo Restrepo Jaramillo al Ministro de Relaciones Exteriores"</i>, mayo 5 de 1948. AMRE. </p>       <p>  <a href="#spie32" name="pie32">32.</a>  "<i>Fernando Gait&aacute;n, Secretario Embajada en Washington, a C&oacute;nsul General en Nueva York"</i>, abril 5 de 1950. AMRE. </p>       <p>  <a href="#spie33" name="pie33">33.</a>  Fernando Gait&aacute;n, primer secretario de la Embajada de Colombia envi&oacute; a la Canciller&iacute;a el recibo de pago del saldo de la deuda y anunci&oacute; que el  Departamento de Estado estaba agradecido con la cancelaci&oacute;n final de las cuentas, <i>"Emcolombia a Preexteriores"</i>, Washington, agosto 3 de  1951, AMRE. Finalmente, el nuevo embajador colombiano en Washington, Cipriano Restrepo Jaramillo, envi&oacute; al Departamento de Estado el recibo con los  &uacute;ltimos intereses del Convenio de Pr&eacute;stamo y Arriendo cancelados, <i>"Carta del Embajador al Secretario de Estado"</i>, Washington, Octubre 3 de  1951, AMRE. </p>       <p>  <a href="#spie34" name="pie34">34.</a>  <i>"Carta de Gonzalo Restrepo Jaramillo a Ministerio de Relaciones Exteriores</i>  ", febrero 21 de 1949. AMRE. </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  <a href="#spie35" name="pie35">35.</a>  Por medio de esta Ley se autorizaba al gobierno norteamericano para vender, a determinados pa&iacute;ses, material de guerra que tuvieran en exceso frente  a las necesidades de sus fuerzas militares. Se le autorizaba tambi&eacute;n a donar equipos militares cuando la seguridad nacional de los Estados Unidos  as&iacute; lo aconsejase. </p>       <p>  <a href="#spie36" name="pie36">36.</a>  <i>El Siglo</i>  , julio 5 de 1950. </p>       <p>  <a href="#spie37" name="pie37">37.</a>  <i>El Siglo</i>  , agosto 8 de 1950. </p>       <p>  <a href="#spie38" name="pie38">38.</a>  Paralelamente, otros pa&iacute;ses latinoamericanos realizaban exploraciones con los Estados Unidos para determinar su posible participaci&oacute;n en el  conflicto, pues los norteamericanos estaban muy interesados en poder contar con la cooperaci&oacute;n de varios pa&iacute;ses del Hemisferio. </p>       <p>  <a href="#spie39" name="pie39">39.</a>  Este pol&iacute;tico conservador, hab&iacute;a trabajado en diferentes gobiernos durante la Rep&uacute;blica Liberal y se desempe&ntilde;aba en la misi&oacute;n colombiana ante las  Naciones Unidas antes de que Laureano G&oacute;mez lo llamara a participar en su gobierno. Luego de ser Ministro de Guerra fue nombrado Ministro de  Gobierno, y el congreso lo eligi&oacute; como Designado presidencial, por lo que ante los graves problemas de salud del presidente titular, asumi&oacute; la  presidencia el 31 de octubre de 1951. Urdaneta compart&iacute;a con G&oacute;mez el anticomunismo y mantuvo sus mismas l&iacute;neas de apoyo a la pol&iacute;tica  internacional de Estados Unidos. (S&aacute;enz, 2002: 109-111). </p>       <p>  <a href="#spie40" name="pie40">40.</a>  Telegrama de la Embajada de Colombia en Washington a la Canciller&iacute;a. <i>"Emcolombia a Preexteriores",</i> Washington, septiembre 19 de 1950, AMRE. </p>       <p>  <a href="#spie41" name="pie41">41.</a>  De acuerdo a la legislaci&oacute;n norteamericana vigente, los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina pod&iacute;an recibir armamento as&iacute; las negociaciones por la transacci&oacute;n  se hicieran posteriormente. Adem&aacute;s, el presidente de Estados Unidos estaba autorizado para transferir equipo militar si le parec&iacute;a que era  necesario para la defensa y seguridad de su pa&iacute;s. (Valencia Tovar y Sandoval, 2001: 174). </p>       <p>  <a href="#spie42" name="pie42">42.</a>  <i>El Siglo</i>  , octubre 5 de 1950. </p>       <p>  <a href="#spie43" name="pie43">43.</a>  El gobierno colombiano seleccion&oacute; el personal que ir&iacute;a en la fragata Almirante Padilla, tan solo unos d&iacute;as antes de que zarpara rumbo a los Estados  Unidos. <i>El Siglo</i>, octubre 31 de 1950. </p>       <p>  El n&uacute;mero final de tripulantes que zarparon a bordo de la fragata "Almirante Padilla" fue de 10 oficiales y 180 hombres (30 suboficiales y 150  marinos). (Ramsey, 1967: 546). </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  <a href="#spie44" name="pie44">44.</a>  <i>El Siglo</i>  , mayo 17 de 1951. </p>       <p>  <a href="#spie45" name="pie45">45.</a>El embajador Zuleta &Aacute;ngel hab&iacute;a iniciado los tr&aacute;mites para adquirir dos fragatas ante el Departamento Naval de los Estados Unidos,  <i>"Carta del Embajador al Secretario de Estado"</i>, Washington, octubre 19 de 1950, AMRE. Casi un a&ntilde;o despu&eacute;s, el Secretario de EstadoDeanAcheson, anunciaba que Colombia hab&iacute;a cancelado el total de la primera Fragata, la cual se encontraba en perfectas condiciones operativas,<i>"Memorando Secretario de Estado"</i>, Washington, octubre 3 de 1951, AMRE. El precio de la Fragata "Bisbee", se calcul&oacute; en U$430.973.6 d&oacute;lares.  <i>El Siglo</i>, enero 2 de 1952. </p>       <p>  <a href="#spie46" name="pie46">46.</a>  <i>El Siglo</i>  , "Colombia ofreci&oacute; su tropa a EE.UU.", octubre 24 de 1950. P&aacute;g. 9. </p>       <p>  <a href="#spie47" name="pie47">47.</a>  <i>El Siglo</i>  , "Miller hace elogio del presidente", octubre 25 de 1950. P&aacute;gs. 1 y 9. </p>       <p>  <a href="#spie48" name="pie48">48.</a>  Pese a que se hab&iacute;a estipulado que los ofrecimientos se deb&iacute;an hacer ante las Naciones Unidas, equivocadamente Colombia dirigi&oacute; su oferta al  Departamento de Estado, seguramente porque era claro y evidente que los Estados Unidos eran los verdaderos directores de la acci&oacute;n en Corea.  (Valencia Tovar y Sandoval, 2001: 199-200). </p>       <p>  <a href="#spie49" name="pie49">49.</a>  <i>El Siglo</i>  , mayo 13 de 1951. </p>       <p>  <a href="#spie50" name="pie50">50.</a>  Un total de 3089 soldados colombianos participaron en la guerra de Corea. (Ramsey, 1967: 548) </p>       <p>  <a href="#spie51" name="pie51">51.</a>  El gobierno norteamericano reconoci&oacute; en varias ocasiones la importancia de la participaci&oacute;n colombiana dentro del bloque de pa&iacute;ses latinoamericano.  Por ejemplo, haciendo un balance de 1951, Edward Miller se&ntilde;alaba que "uno de los aspectos destacados de 1951 con respecto al cumplimiento por lospa&iacute;ses latinoamericanos de sus obligaciones internacionales, fue el env&iacute;o del batall&oacute;n colombiano a Corea, donde se ha desempe&ntilde;ado con gran valor".  <i>El Siglo</i>, enero 5 de 1952. </p>       <p>  <a href="#spie52" name="pie52">52.</a>  <i>"Memorandum by the Assistant Secretary of State for Inter-American Affairs (Miller) to the Secretary of State"</i>  , Washington, junio 6 de 1952, FRUS, 1952-1954, Vol. IV, pp. 769-771. </p>       <p>  <a href="#spie53" name="pie53">53.</a>  <i>"Memorandum of Conversation, by the Deputy Director of the Office of South American Affairs (Bennett)"</i>  , Washington, junio 11 de 1952, FRUS, 1952-1954, Vol. IV, pp. 772-773. </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  <a href="#spie54" name="pie54">54.</a>  <i>"State-Defense-Treasury position paper on Colombian reimbursement for logistical support"</i>  , Washington, septiembre 15 de 1952, FRUS, 1952-1954, Vol. IV, pp. 783-787. </p>       <p>  <a href="#spie55" name="pie55">55.</a>  <i>  "Memorandum by the Assistant Secretary of State for Inter-American Affairs (Miller) to the Director of the Office of South American Affairs  (Atwood)"  </i>  , Washington, diciembre15 de 1952, FRUS, 1952-1954, Vol. IV, pp. 792-793. </p>       <p>  <a href="#spie56" name="pie56">56.</a>Ver:  <i>"The Assistant Secretary of State for United Nations Affairs (Murphy) to the United States Representative at the United Nations (Lodge)"</i>,Washington, octubre 20 de 1953, FRUS, 1952-1954, Vol. IV, pp. 803-804; "  <i>Memorandum on Substance of Discussion at a Department of State-Joint Chiefs of Staff Meeting, Held in the Pentagon",</i> Washington, febrero 26de 1954, FRUS, 1952-1954, Vol. IV, pp. 808-809;  <i>"The Deputy Assistant Secretary of State for United Nations Affairs (Wainhouse) to the Deputy under Secretary of State (Murphy)"</i>,Washington, marzo 31 de 1954, FRUS, 1952-1954, Vol. IV, pp. 809-810;  <i>"Memorandum of Conversation, by Joseph J. Sisco of the Bureau of International Organization Affairs"</i>, Washington, septiembre 14 de 1954,  FRUS, 1952-1954, Vol. IV, pp. 810-811;  <i>  "Memorandum by Albert H. Gerberich of the Office of South American Affairs to the Assistant Secretary of State for Inter-American Affairs  (Holland)"  </i>  , Washington, noviembre 21 de 1954, FRUS, 1952-1954, Vol. IV, pp. 811-812. </p>       <p>  <a href="#spie57" name="pie57">57.</a>  Por ejemplo el peri&oacute;dico El Tiempo escribi&oacute; que: "&hellip;Colombia no (podr&iacute;a) vacilar entre quienes (defienden) la libertad y quienes (son) personeros  del despotismo&hellip; La actitud del pueblo colombiano debe ser inmodificable por lo que a la causa de la democracia se refiere. Y como es preciso  definir posiciones con oportunidad, y no a la zaga de los acontecimientos, conviene afirmar de una vez que la naci&oacute;n&hellip; habr&aacute; de estar en este  conflicto, ya al parecer inevitable, del lado de las fuerzas de la democracia como lo estuvo en 1939-1945. De la democracia representada en el  gallardo ej&eacute;rcito de los Estados Unidos". Junio 29 de 1950. </p>       <p>  <a href="#spie58" name="pie58">58.</a>  <i>El Siglo</i>  , abril 18 de 1952.Tal como lo manifest&oacute; en el discurso pronunciado durante el acto de la firma, para el Canciller colombiano el Acuerdo: "Confirma  y ampl&iacute;a el buen entendimiento que reina entre el gobierno y el pueblo de Colombia y el gobierno y el pueblo de los Estados Unidos de Am&eacute;rica, y  que es motivo de satisfacci&oacute;n patri&oacute;tica y prenda de tranquilidad internacional". Adem&aacute;s, con la celebraci&oacute;n de este Acuerdo, el gobierno "contin&uacute;a  su pol&iacute;tica perfectamente definida de cooperar en la defensa de la paz y la seguridad del hemisferio occidental". </p>       <p>El diplom&aacute;tico CapusWaynick present&oacute; sus credenciales como nuevo embajador de los Estados Unidos en Bogot&aacute;, el 22 de agosto de 1951.  <i>El Siglo</i>, agosto 23 de 1951. </p>       <p>  <a href="#spie59" name="pie59">59.</a>  El texto completo del Acuerdo Militar se puede consultar en: <i>El Siglo</i>, abril 18 de 1952. </p>       <p>  <a href="#spie60" name="pie60">60.</a>  Ver: <i>El Siglo</i>, Editorial "El Procomunismo", abril 16 de 1952, p&aacute;g. 3; <i>El Siglo</i>, Editorial "Acuerdo de Ayuda Militar", abril 18 de  1952, p&aacute;g., 3; <i>El Siglo</i>, Editorial "Los planes frustrados", abril 21 de 1952, p&aacute;g. 3; <i>El Siglo</i>, Editorial "Pacto con el diablo",  abril 24 de 1952, p&aacute;g. 3. </p>       <p>  <a href="#spie61" name="pie61">61.</a>  Por ejemplo, el ministro de gobierno, Domingo Sarasty, afirmaba que "la Direcci&oacute;n Liberal con su silencio aprueba la acci&oacute;n de los bandoleros", por  lo que el gobierno "empleara todos los medios posibles para acabar con el bandolerismo y la violencia";<i> El Siglo</i>, mayo 17 de 1951. Por su  parte, el ministro de guerra, Roberto Urdaneta Arbel&aacute;ez, acus&oacute; al partido liberal de estimular t&aacute;citamente a los bandoleros y le exig&iacute;a a esa  colectividad que condenara la violencia como prueba que no estaban implicados en ella. Adem&aacute;s, aseguraba que "el conservatismo en Colombia es  garant&iacute;a de la civilizaci&oacute;n. Mientras la oposici&oacute;n perturba el orden, nuestro partido trabaja por la patria", <i>El Siglo</i>, agosto 4 de 1951.  Otras declaraciones eran m&aacute;s directas, como las del gobernador de Boyac&aacute;, Torres Poveda, quien afirm&oacute; que "los jefes liberales son los directores  del bandolerismo", <i>El Siglo</i>, agosto 5 de 1951. </p>       <p>  <a href="#spie62" name="pie62">62.</a>  <i>"Memorandum of Conversation, by Maurice M. Bernbaum of the Office of South American Affairs"</i>, Washington, junio 6 de 1952, FRUS, 1952-1954, Vol. IV, pp. 767-768;  <i>"Memorandum of Conversation, by the Deputy Director of the Office of South American Affairs (Bennett)"</i>, Washington, junio 11 de 1952, FRUS,  1952-1954, Vol. IV, pp. 772-773; <i>"Memorandum of Conversation, by Maurice M. Bernbaum of the Office of South American Affairs"</i>, Washington,  junio 19 de 1952, FRUS, 1952-1954, Vol. IV, pp. 774-775. </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  <a href="#spie63" name="pie63">63.</a>  Los estadounidenses no compart&iacute;an la idea del gobierno colombiano seg&uacute;n la cual los liberales eran aliados del comunismo, ni tampoco que la  violencia en el pa&iacute;s era un caso de agresi&oacute;n comunista. </p>       <p>  <a href="#spie64" name="pie64">64.</a>  Se recomendaba que este equipo fuera para aproximadamente un batall&oacute;n de infanter&iacute;a, aunque Colombia solicitaba equipos para trece batallones. </p>       <p>  <a href="#spie65" name="pie65">65.</a>  <i>  "Memorandum by the Deputy Assistant Secretary of State for Inter-American Affairs (Mann) to the Assistant Secretary of State for Inter-American  Affairs (Miller)"  </i>, Washington, junio 23 de 1952, FRUS, 1952-1954, Vol. IV, pp. 778-779;  <i>"Memorandum of Conversation, by the Deputy Assistant Secretary of State for Inter-American Affairs (Mann)"</i>, Washington, junio 25 de 1952,  FRUS, 1952-1954, Vol. IV, pp. 779-780. </p>       <p>  <a href="#spie66" name="pie66">66.</a>  FRUS, 1952-1954, Vol. IV, pp. 778. Aunque los Estados Unidos siempre consideraron todos los asuntos relacionados con la asistencia militar en Corea(env&iacute;o de tropas, reembolso) aparte de la ayuda militar dada a los pa&iacute;ses (  <i>"TheAssistantSecretary of StateforUnitedNationsAffairs (Murphy) totheUnitedStatesRepresentative at theUnitedNations (Lodge)</i>"), Washington,  octubre 20 de 1953, FRUS, 1952-1954, Vol. IV, pp. 803-804), no dejaba de ser preocupante la posibilidad de que se rompiera la unidad de las fuerzas  de las Naciones Unidas. </p>       <p>  <a href="#spie67" name="pie67">67.</a>  <i>"Memorandum of Conversation, by Albert H. Gerberich of the Office of South American Affairs"</i>  , Washington, enero 28 de 1953, FRUS, 1952-1954, Vol. IV, pp. 795-796. </p>       <p>  <a href="#spie68" name="pie68">68.</a>  <i>"Memorandum of Conversation, by the Deputy Assistant Secretary of State for Inter-American Affairs (Mann)"</i>  , Washington, junio 25 de 1952, FRUS, 1952-1954, Vol. IV, pp. 779-780. </p>       <p>  <a href="#spie69" name="pie69">69.</a>  Tom Conally, presidente de la Comisi&oacute;n de relaciones exteriores del Senado, en el proyecto de ayuda al exterior para el a&ntilde;o fiscal de 1952,  destinaba una erogaci&oacute;n general de "ocho mil quinientos millones de d&oacute;lares, de los cuales cuarenta millones de d&oacute;lares serian para ayuda &#91;militar&#93;  a la Am&eacute;rica Latina y veintid&oacute;s millones de d&oacute;lares para programas de cooperaci&oacute;n bajo el punto cuarto &#91;que inclu&iacute;a pa&iacute;ses subdesarrollados de todo  el mundo&#93;". <i>El Siglo</i>, agosto 7 de 1951. </p>  <HR>      <p> <font size="3" face="Verdana"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>      <p> <b>Archivos</b></p>      <!-- ref --><p>1. Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores (Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0121-4705201300030000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->).</p>      <p> <b>Libros y art&iacute;culos </b></p>      <!-- ref --><p>2. ADAMS, Willi Paul (1989). Los Estados Unidos de Am&eacute;rica. Siglo XXI Editores. M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0121-4705201300030000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>3. AMBROSE, Sthepen (1992). Hacia el poder global. La pol&iacute;tica exterior norteamericana desde 1938 hasta Reagan. Grupo Editor Latinoamericano. Colecci&oacute;n Estudios Internacionales. Traducci&oacute;n de Mar&iacute;a E. Aramburu. Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0121-4705201300030000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>4. ATEHORTUA, Adolfo Le&oacute;n (2008). "Colombia en la guerra de Corea", en: Folios No. 27. Universidad Pedag&oacute;gicaNacional. Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0121-4705201300030000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      <!-- ref --><p>5. BETHELL, Leslie, ROXBOROUGH, Ian. Compiladores.(1992). Latin America between the Second World War and the Cold War, 1944-1948.Cambridge UniversityPress. Cambridge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0121-4705201300030000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>6. BUSHNELL, David (1984). Eduardo Santos y la pol&iacute;tica del Buen Vecino, 1938-1942. El Ancora Editores. Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0121-4705201300030000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      <!-- ref --><p>7. COLOMBIA. Presidente (1951).Un a&ntilde;o de gobierno, 1950-1951. Ministerio de Relaciones Exteriores. Gonzalo Restrepo Jaramillo, 17 de Julio de 1951.Imprenta Nacional. Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0121-4705201300030000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      <!-- ref --><p>8. COLOMBIA. Presidente (1951). Un a&ntilde;o de gobierno, 1950-1951. Ministerio de Guerra. Roberto Urdaneta Arbel&aacute;ez, 26 de Julio de 1951. Imprenta Nacional.Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0121-4705201300030000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      <!-- ref --><p>9. CONNEL-SMITH, Gordon (1971). El sistema interamericano. Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0121-4705201300030000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>10. DEPARTMENT OF STATE.(1945-1954) Foreign Relations of the United States.U.S. Government Printing Office.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0121-4705201300030000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>11. HOBSBAWM, Eric (2003). HistoriadelSiglo XX.1914-1991. Critica, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0121-4705201300030000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>12. JUNGUITO BONNET, Roberto; PIZANO SALAZAR, Diego. Coordinadores (1993). El Comercio Exterior y la pol&iacute;tica internacional del Caf&eacute;. Fedesarrollo. Fondo Cultural Cafetero. Editorial Nomos. Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0121-4705201300030000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      <!-- ref --><p>13. KALMANOVITZ, Salom&oacute;n (1985). Econom&iacute;a y Naci&oacute;n. Una breve historia de Colombia. Cinep, Universidad Nacional de Colombia. Siglo XXI Editores. Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0121-4705201300030000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      <!-- ref --><p>14. LLERAS RESTREPO, Carlos (1955). De la rep&uacute;blica a la dictadura. Editorial Argra. Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0121-4705201300030000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      <!-- ref --><p>15. OSHER SOFER, Douglas (2000). "La Mirada Norteamericana", en Gonzalo S&aacute;nchez (Editor), Grandes Potencias, el 9 de abril y la violencia. Editorial Planeta. Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000221&pid=S0121-4705201300030000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>16. PIZARRO LEONG&Oacute;MEZ, Eduardo (1987), "La profesionalizaci&oacute;n militar en Colombia II: el periodo de la violencia". En An&aacute;lisis Pol&iacute;tico No. 2. Universidad Nacional de Colombia. Bogot&aacute;, 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000223&pid=S0121-4705201300030000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>17. POWASKI, Ronald (1997). La Guerra Fr&iacute;a. Estados Unidos y la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, 1917-1991. Critica. Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000225&pid=S0121-4705201300030000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>  </font>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">18. PUYANA GARCIA, Gabriel (1993). &iexcl;Por la libertad... en tierra extra&ntilde;a! Cr&oacute;nicas y reminiscencias de la guerra de Corea. Banco de la Rep&uacute;blica. Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000227&pid=S0121-4705201300030000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  <font size="2" face="Verdana">    <!-- ref --><p>19. RAMSEY, Russell (1967). The Colombia Batalion in Korea and Suez.Journal of Inter-American Studies.Volume 9, Issue 4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000229&pid=S0121-4705201300030000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>20. RANDALL, Stephen (1992). Aliados y Distantes. Historia de las relaciones entre Colombia y Estados Unidos desde la independencia hasta la guerra contra las drogas. Tercer Mundo Editores. Ediciones Uniandes. CEI. Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000231&pid=S0121-4705201300030000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>21. REYES CANAL, Julio C&eacute;sar (2000). La fragata "Almirante Padilla" en la Guerra de Corea y otras memorias marineras. Editorial C&oacute;dice. Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000233&pid=S0121-4705201300030000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      <!-- ref --><p>22. REP&Uacute;BLICA DE COLOMBIA. Ministerio de Relaciones Exteriores (1952). La Pol&iacute;tica Internacional de Colombia, 1951-1952. Por Alfredo V&aacute;zquez Carrizosa, Ministro Encargado de Relaciones Exteriores. Suplemento a "Noticias de Colombia" No. 96. Departamento de Informaci&oacute;n y Prensa. Imprenta Nacional. Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000235&pid=S0121-4705201300030000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      <!-- ref --><p>23. SAENZ ROVNER, Eduardo (1992). La ofensiva empresarial. Industriales, pol&iacute;ticos y violencia en los a&ntilde;os 40 en Colombia. Ediciones Uniandes, Tercer Mundo Editores. Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000237&pid=S0121-4705201300030000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      <!-- ref --><p>24. S&Aacute;ENZ ROVNER, Eduardo (2002). Colombia a&ntilde;os 50. Industriales, pol&iacute;tica y diplomacia. Universidad Nacional de Colombia. Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000239&pid=S0121-4705201300030000300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      <!-- ref --><p>25. TINDALL, George; SHI, David (1993). Historia de los Estados Unidos. Tomos I y II. Tercer Mundo Editores. Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000241&pid=S0121-4705201300030000300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>26. VALENCIA TOVAR, &Aacute;lvaro; SANDOVAL FRANKY, &Aacute;lvaro (2001). Colombia en la Guerra de Corea. La historia secreta. Editorial Planeta. Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000243&pid=S0121-4705201300030000300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      <!-- ref --><p>27. WILCOX, Clair (1946). Discurso del Director de la Oficina de Pol&iacute;tica Comercial Internacional del Departamento de Estado, ante la Conferencia Nacional de Industriales. Septiembre 25 de 1946. En: Archivo Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000245&pid=S0121-4705201300030000300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <p><b>Prensa</b></p>      <!-- ref --><p>28. El Siglo (Bogot&aacute;), 1945-1953.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000248&pid=S0121-4705201300030000300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>29. El Tiempo (Bogot&aacute;), 1946-1951.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000250&pid=S0121-4705201300030000300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>  </font>      ]]></body><back>
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