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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA ESTRUCTURA LÓGICA DE LA TEORÍA GENERAL DE KEYNES]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In this paper we study the construetion of Keynes' theory, conceived as a structure composed by three general and basic models, which are deduced ones from the others. We show that Say's law as criticized by Keynes can be formalized by means of a “recursive supply” modelo Keynes’ criticism leads to a different model, a “non -wal rasian and general interdepedence” one, which does not allow to criticize the adjustement to a full employment equilibrium. lt is used by Keynes as a basic model from which, in a third stage, he obtains the keynesian model, defined as the model which admits at Ieast one involuntary unemployment equilibrium with flexibility of wages and priees. We conclude that the construction of Keynes’ theory is logically coherent and we show the limitations of his theoretical “heresy”.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">     <p align="center"><b>LA ESTRUCTURA L&Oacute;GICA DE LA <i>TEOR&Iacute;A GENERAL </i>DE KEYNES </b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="right"><b>Carlo Benetti*</b></p>     <p>* Universidad Par&iacute;s X - Nanterre El autor agradece a Jean Cartelier, Ghislain Deleplace, Michel De Vroey y Amaine Rebeyrol por sus valiosos comentarios. Este ensayo se public&oacute; originalmente en <i>Cahiers d' &eacute;conomie politique</i> 30-31. Traducci&oacute;n de Jos&eacute; F&eacute;lix Cata&ntilde;o con autorizaci&oacute;n del autor y de los editores. </p><hr>     <p><b>Resumen</b></p>     <p><i>El objetivo de este art&iacute;culo es la construcci&oacute;n de la teor&iacute;a de Keynes, concebida como una estructura compuesta por tres modelos generales y de base que se deducen unos de otros. Se muestra que la ley de Say, a la que se opone Keynes, se puede formalizar por medio de un modelo "recursivo por la oferta". La cr&iacute;tica de Keynes conduce a un modelo diferente: "uno no walrasiano y de interdependencia general" que no admite la critica del ajuste al equilibrio de pleno empleo. Es un modelo de referencia a  partir del cual, en una tercera etapa, se obtiene el modelo keynesiano propiamente dicho, que admite al menos un equilibrio con desempleo involuntario en condiciones de flexibilidad de salarios y de precios. Este estudio muestra tanto la coherencia de la construcci&oacute;n de la teor&iacute;a de Keynes como los limites de su "herej&iacute;a" te&oacute;rica.</i></p>     <p><b>Abstract</b></p>     <p><i>In this paper we study the construetion of Keynes' theory, conceived as a structure composed by three general and basic models, which are deduced ones from the others. We show that Say's law as criticized by Keynes can be formalized by means of a "recursive supply" modelo Keynes' criticism leads to a different model, a "non -wal rasian and general interdepedence" one, which does not allow to criticize the adjustement to a full employment equilibrium. lt is used by Keynes as a basic model from which, in a third stage, he obtains the keynesian model, defined as the model which admits at Ieast one involuntary unemployment equilibrium with flexibility of wages and priees. We conclude that the construction of Keynes' theory is logically coherent and we show the limitations of his theoretical "heresy".</i></p><hr>     <p><font face="verdana" size="3"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>     <p>1. El objeto de este art&iacute;culo es la construcci&oacute;n de la teor&iacute;a de Keynes, considerada como una estructura compuesta por modelos diferentes, generales y de base, que se deducen unos de otros. Este m&eacute;todo, que llamaremos 'l&oacute;gico', es compatible con   nuestro principal objetivo: la comprensi&oacute;n de una teoria tan singular como la "herej&iacute;a" keynesiana &#91;1934, 489&#93;. Los resultados de los enfoques hist&oacute;ricos, que tratan cuestiones de g&eacute;nesis y del m&eacute;todo anal&iacute;tico no son satisfactorios. El amplio debate generado por la teor&iacute;a de Keynes ha hecho creer que esta teor&iacute;a ha alcanzado una formulaci&oacute;n coherente y que se tiene bien identificado el alcance de las diferentes hip&oacute;tesis utilizadas. Sin embargo, no est&aacute; de m&aacute;s revisar de tal estructura anal&iacute;tica, ya que si encontramos alguna incoherencia podr&iacute;amos mejorar el modelo, aun sin lograr grandes avances en comprensi&oacute;n. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El mismo Keynes aporta una justificaci&oacute;n: "La econom&iacute;a es una ciencia que piensa en t&eacute;rminos de modelos, y es el arte de escoger los modelos relevantes en el mundo contempor&aacute;neo" &#91;1938, 296). La segunda parte de esta definici&oacute;n se refiere a la teor&iacute;a dominante cuya cr&iacute;tica es el punto de partida obligado de todo enfoque que pretenda ser heterodoxo. </p>     <p>Para Keynes la debilidad de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica no est&aacute; en su consistencia l&oacute;gica, sino en "la falta de claridad y de generalidad de sus premisas" &#91;1936, p. XXl, traducci&oacute;n corregida&#93;. El resto se deduce. Al cambiar ciertas hip&oacute;tesis del modelo neocl&aacute;sico configuramos un modelo diferente pero que no permite la critica del ajuste al equilibrio de pleno empleo.Este &uacute;ltimo cumple el papel de modelo de referencia a partir del cual, en una tercera etapa, se consigue un modelo ke nesiano propiamente dicho. As&iacute; que la comprensi&oacute;n de la teor&iacute;a de Keyne requiere responder estas preguntas: </p>     <p>i) ¿Cu&aacute;l es el modelo de referencia al que se opone? </p>     <p>ii) ¿Cu&aacute;l es el modelo de referencia adoptado por Keynes? </p>     <p>iii) ¿Cu&aacute;l es el modelo keynesiano, el deducido del modelo de referencia, que concluye en la posibilidad de equilibrios con desempleo in oluntario en una econom&iacute;a con precios y salarios flexibles? </p>      <p>Al menos en parte, estas son las mismas preguntas  que formula H&iacute;cks en el art&iacute;culo de 1937 y que resuelve con los tres  modelos que  exponemos en el Anexo <sup><a name="nr1a"></a><a href="#1a">1</a></sup>. </p>     <p>2. La dificultad de hacer un estudio de la teor&iacute;a   keynesiana desde el punto de vista l&oacute;gico -que es una de las mayores justificaciones- es que Keynes no presenta de forma expl&iacute;cita ni el modelo de referencia de la teor&iacute;a a la que se opone, ni la teor&iacute;a que propone. Sin embargo provee todos los elementos que se necesitan para deducirlos. El resultado muestra la consistencia del enfoque de Keynes y los l&iacute;mites de su "herej&iacute;a" te&oacute;rica.<sup><a name="nr1"></a><a href="#1">1</a></sup></p>     <p>Con este m&eacute;todo no examinamos los aspectos  especificas de la teor&iacute;a de Keynes -de sus contribuciones m&aacute;s importantes&ndash;  sino que nos dedicamos al estudio l&oacute;gico de la teor&iacute;a en conjunto para definir un marco de referencia que permita realizar an&aacute;lisis particulares. </p>     <p>En suma, las principales etapas del m&eacute;todo que seguimos comienza con la exposici&oacute;n y la cr&iacute;tica de la ley de Say y de los dos postulados fundamentales de la econom&iacute;a cl&aacute;sica' para avanzar en la b&uacute;squeda de los dos modelos de referencia, el neocl&aacute;sico y el keynesiano. De aqu&iacute; se puede deducir el modelo de referencia que Keynes asigna a la teor&iacute;a dominante (el modelo de la ley de Sayo recursivo por la oferta) y el modelo de referencia que &eacute;l adopta (el modelo no walrasiano de interdependencia general),espectivamente. Sobre esta base se de arrolla la teor&iacute;a de la demanda global. Al contrario de cierta tradici&oacute;n, no se llega a un modelo recursivo por la demanda sino a modelos originales de interdependencia que admiten equilibrios con desempleo involuntario. Posteriormente presentamos la noci&oacute;n de equilibrio keynesiano. La respuesta a las tres preguntas planteadas en la secci&oacute;n anterior es la siguiente: que la teor&iacute;a de Keynes se construye en oposici&oacute;n a un modelo recursivo por la oferta, y el resultado es un modelo no walrasiano de interdependencia general, a partir del cual se derivan los modelos keynesianos de determinaci&oacute;n del equilibrio con desempleo involuntario. En la &uacute;ltima secci&oacute;n sacamos algunas conclusiones generales. En los dos Anexos presentamos una discusi&oacute;n de la interpretaci&oacute;n de Hicks y de algunas afirmaciones usuales que consideramos inexactas. </p>     <p>Como se podr&aacute; notar, nuestro objeto no es el pensamiento o "la econom&iacute;a de Keynes" propiamente dicha &#91;Cartelier 1995&#93; sino la parte que se expone en la <i>Teor&iacute;a General </i>y que identificaremos, con un poco de abuso, como la teor&iacute;a de Keynes, </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="verdana" size="3"><b>LA REFERENCIA DE LA TEOR&Iacute;A  CL&Aacute;SICA: MODELO RECURSIVO POR LA OFERTA O LEY DE SAY</b></font></p>     <p>3. Keynes no presenta de manera explicita la teor&iacute;a neocl&aacute;sica, aunque la identifica claramente de acuerdo a us caracter&iacute;sticas principales pues &eacute;l mismo afirm&oacute; "seg&uacute;n mi leal saber y entender" &#91;1936, 18&#93;. Se trata de la teor&iacute;a que cumple la ley de Say, y que reposa sobre dos postulados fundamentales acerca del mercado de trabajo. Como lo veremos se trata de las dos caras de la misma moneda ya que cada propiedad implica la otra. </p>     <p>En los siguientes pasajes Keynes presenta su interpretaci&oacute;n de la ley de Say: </p>     <blockquote>    <p>Que la oferta crea su propia demanda en el sentido de que el precio de la demanda global es igual al precio de la oferta global para cualquier nivel de producci&oacute;n y de ocupaci&oacute;n &#91;1936, 31&#93;, Y en la teor&iacute;a cl&aacute;sica, de acuerdo con la cual &#91;la demanda global es igual a la oferta global&#93; para todos los valores de N, la cantidad de ocupaci&oacute;n est&aacute; en equilibrio neutral en todos los casos en que sea inferior al m&aacute;ximo, de manera que puede esperarse que la fuerza de la competencia entre los empresarios lo eleve hasta dicho valor m&aacute;ximo. S&oacute;lo en este punto, seg&uacute;n la teor&iacute;a cl&aacute;sica, puede existir equilibrio estable &#91;1936,37&#93;.</p></blockquote>     <p> El punto central es que la idea de que "la oferta crea su propia demanda" no tiene sentido en el modelo macroecon&oacute;mico con mercados interdependientes, donde la oferta crea la demanda, y la demanda crea la oferta. Esa propiedad s&oacute;lo se verifica en un modelo macro econ&oacute;mico donde la oferta global pueda determinarse de manera independiente y previa a la demanda global.El equilibrio general se obtiene por medio de la adaptaci&oacute;n de esta &uacute;ltima a la oferta global predeterminada. Para construir ese modelo se parte de un modelo macroecon&oacute;mico de interdependencia, se sustraen las ecuaciones de la oferta global de la interdependencia general, y la oferta y la demanda de trabajo deben depender &uacute;nicamente del salario real. Las ecuaciones del mercado de trabajo y la funci&oacute;n producci&oacute;n forman un subsistema qu  puede aislar del resto pues la soluci&oacute;n es independiente de los otros par&aacute;metros y de las otras ecuaciones a las que ella se impone. Lo llamamos el "subsistema de la oferta global". Para resolver el sistema completo hay que ir por partes de manera secuencial. Primero, el sub ist ma dela oferta determina el salario real, el empleo y la oferta d quilibrio. En segundo lugar estos valores se introducen en el subsistema compuesto de las ecuaciones de la demanda global&ndash;el subsistema de la demanda&ndash; cuya &uacute;nica funci&oacute;n es determinar las otras variables de manera que la demanda global sea igual a la oferta global predeterminada. </p>       <p>Llamarerno "recursivo por la oferta" al modelo de referencia de la teor&iacute;a a la cual se opone Keynes. Este modelo es  la formalizaci&oacute;n de la ley de ay en el entido keynesiano.<sup><a name="nr2"></a><a href="#2">2</a></sup> </p>     <p>i) na caracter&iacute;stica importante del modelo de la ley de Say es que es un modelo general, una representaci&oacute;n de la econom&iacute;a en conjunto cuyo resultado esencial se consigue por medio de un an&aacute;lisis de "equilibrio parcial" limitado al mercado de trabajo. La condici&oacute;n de este tipo d an&aacute;lisis no es el hecho de que las variables relativas a los otros mercados est&eacute;n fijas sino el hecho de la recursividad por la oferta, en virtud de la cual estas variables se ajustan autom&aacute;ticamente a la soluci&oacute;n parcial del subsistema de la oferta. </p>     <p>ii) El enunciado de que "la oferta crea su propia demanda cualquiera que sea el nivel de empleo" no es inteligible sino en el modelo recursivo por la oferta donde, contrariamente a los modelos de interdependencia, todo nivel de producci&oacute;n determinado por el subsistema de la oferta se impone al subsistema de la demanda. As&iacute;, la demanda global no puede ser diferente de la oferta global. </p>     <p>iii) En un modelo recursivo por la oferta la &uacute;nica causa del desempleo involuntario es la ausencia de ajuste del salario real.Es esa precisamente la teor&iacute;a de Pigou que Keynes presenta y cr&iacute;tica en el Anexo del cap&iacute;tulo 19 de la <i>Teoria General. </i>"El  profesor Pigou concluye que la desocupaci&oacute;n se debe primordialmente a una pol&iacute;tica de salarios que no se ajusta lo bastante por s&iacute; misma a los cambios en la funci&oacute;n de demanda real de mano de obra" &#91;1936, 246&#93;. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>iv) A menudo la ley de Say se identifica con el reflujo a las empresas de la integridad del ingreso que ellas ya han distribuido. De ah&iacute; procede la cr&iacute;tica basada en la posesi&oacute;n de saldos en dinero, formulado por Marx y retomada por Keynes cuando este &uacute;ltimo afirma que "un acto de ahorro individual significa -por decirlo as&iacute;- el prop&oacute;sito de no comer hoy, pero no supone la necesidad de tomar una decisi&oacute;n de comer o comprar un par de botas dentro de una semana o de un a&ntilde;o o de consumir cualquier cosa concreta en fecha alguna determinada. &#91;La situaci&oacute;n ser&iacute;a diferente&#93; si el ahorro consistiera no s&oacute;lo en abstenerse de consumir en el presente, sino en situar simult&aacute;neamente una orden espec&iacute;fica de consumo posterior" &#91;1936,188&#93;.<sup><a name="nr3"></a><a href="#3">3</a></sup> Este argumento es ambiguo. En cuanto a los flujos el enunciado "la oferta crea la demanda" no puede criticarse v&aacute;lidamente haciendo intervenir un acervo. En segundo lugar, la condici&oacute;n de reflujo es demasiado general porque  pertenece al concepto de equilibrio, cualquiera que sea el modelo usado, y  sea recursivo por la oferta (la oferta de equilibrio crea su demanda) o ya  sea de interdependencia (la oferta y la demanda de equilibrio se determinan simult&aacute;neamente). Si la recursividad por la oferta implica el reflujo en el sentido mencionado antes, la proposici&oacute;n inversa no es cierta: la ley de Say es la condici&oacute;n suficiente del reflujo, pero no es condici&oacute;n necesaria a la inversa: el reflujo es condici&oacute;n necesaria pero no suficiente de la ley de Say. </p>     <p>4. El resultad es exactamente el mismo que se obtiene si partimos de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica del empleo. Keynes notaba que "la teor&iacute;a fundamental &#91;acerca de las fluctuaciones de empleo&#93; en que descansa &#91;&hellip;&#93; se ha cre&iacute;do tan sencilla y evidente que no habr&iacute;a caso para mencionarla".Ella descansa en dos postulados fundamentales: el salario es igual al producto marginal del trabajo, y la utilidad del salario, cuand e u a d terminado volumen de trabajo, es igual a la desutilidad marginal de ese mismo volwnen de ocupaci&oacute;n &#91;1936, 17&#93;.<sup><a name="nr4"></a><a href="#4">4</a></sup> </p>     <p>En un sistema de interdependencia donde ning&uacute;n subconjunto de mercado e privilegia en detrimento de otros, estas dos condiciones no er&iacute;an 'fundamentales' o no m&aacute;s importantes que las condiciones de las funciones de oferta y de demanda de las otras mercanc&iacute;as. Deducimos que la teor&iacute;a a la que e opone Keynes no es la versi&oacute;n macroecon&oacute;rnica de un esquema de interdependencia general. </p>     <p>La condiciones de las funciones de oferta y demanda de trabajo s&oacute;lo son fundamentales en modelos donde estas dos funciones determinan la variable central del sistema. e trata ciertamente del nivel de empleo. ya vimos que este resultado s&oacute;lo se consigue en un modelo recursivo por la ferta. </p>     <p>5. El modelo de la ley de Say e escribe como sigue: </p>     <p>EL subsistema de la oferta est&aacute; compuesto por cuatro ecuaciones, a saber: </p>     <p><a name="v19n33a02e2"></a></p> <table align="center" width=580 border=0> <tbody><tr> <td><img src="img/revistas/ceco/v19n33/v19n33a02e2.jpg"></td> <td width="16">&#091;1&#093; </p></td></tr> </tbody> </table></td>             <p><a name="v19n33a02e3"></a></p> <table align="center" width=580 border=0> <tbody><tr> <td><img src="img/revistas/ceco/v19n33/v19n33a02e3.jpg"></td> <td width="16">&#091;2&#093; </p></td></tr> </tbody> </table></td>             <p><a name="v19n33a02e4"></a></p> <table align="center" width=580 border=0> <tbody><tr> <td><img src="img/revistas/ceco/v19n33/v19n33a02e4.jpg"></td> <td width="16">&#091;3&#093; </p></td></tr> </tbody> </table></td>              <p><a name="v19n33a02e5"></a></p> <table align="center" width=580 border=0> <tbody><tr> <td><img src="img/revistas/ceco/v19n33/v19n33a02e5.jpg"></td> <td width="16">&#091;4&#093; </p></td></tr> </tbody> </table></td>             ]]></body>
<body><![CDATA[<p>las cuales determinan las cuatro inc&oacute;gnitas w/p, N<sup>s</sup> N<sup>d</sup>, e Y. </p>     <p>El subsistema de la demanda est&aacute; compuesto por cuatro ecuaciones: dos funciones y dos condiciones de equilibrio cuyo papel es cundario. Se puede usar la presentaci&oacute;n (que se volvi&oacute;) est&aacute;ndar: </p>     <p><a name="v19n33a02e6"></a></p> <table align="center" width=580 border=0> <tbody><tr> <td><img src="img/revistas/ceco/v19n33/v19n33a02e6.jpg"></td> <td width="16">&#091;5&#093; </p></td></tr> </tbody> </table></td>             <p><a name="v19n33a02e7"></a></p> <table align="center" width=580 border=0> <tbody><tr> <td><img src="img/revistas/ceco/v19n33/v19n33a02e7.jpg"></td> <td width="16">&#091;6&#093; </p></td></tr> </tbody> </table></td>             <p><a name="v19n33a02e8"></a></p> <table align="center" width=580 border=0> <tbody><tr> <td><img src="img/revistas/ceco/v19n33/v19n33a02e8.jpg"></td> <td width="16">&#091;7&#093; </p></td></tr> </tbody> </table></td>             <p><a name="v19n33a02e9"></a></p> <table align="center" width=580 border=0> <tbody><tr> <td><img src="img/revistas/ceco/v19n33/v19n33a02e9.jpg"></td> <td width="16">&#091;8&#093; </p></td></tr> </tbody> </table></td>             <p>conociendo Y y ,podemos resolver estas cuatro ecuaciones y encontrar   las cuatro inc&oacute;gnitas C,I, r y p.<sup><a name="nr5"></a><a href="#5">5</a></sup> </p>     <p>Esta forma del modelo <i>cl&aacute;sico </i>puede sorprender. Las ecuaciones &#91;5&#93; a &#91;8&#93; resumen la teor&iacute;a de la demanda de la s&iacute;ntesis neocl&aacute;sica, a la que contribuy&oacute;, de manera decisiva, la obra de Keynes. El hecho de atribu&iacute;rsela a los economistas <i>cl&aacute;sicos, </i>a los que Keynes se opone, e un anacronismo evidente (&sect;24). Este defecto que es intolerable en hi toria del an&aacute;lisis, es aceptable desde nuestra perspectiva ya que permite hacer una presentaci&oacute;n unificada del encadenamiento de los tres modelos constitutivos de la teor&iacute;a de Keynes, sin afectar la argumentaci&oacute;n. </p>     <p>6. Es verdaderamente admirable la perspicacia de Keynes en cuanto a la comprensi&oacute;n de la estructura del modelo neocl&aacute;sico b&aacute;sico. La recursividad por la oferta no es una caracter&iacute;stica propia de la ortodoxia en la &eacute;poca de Keynes. La encontramos en la mayor&iacute;a delas versione contempor&aacute;neas del modelo macroecon&oacute;mico neocl&aacute;sico de base, lo que es a&uacute;n m&aacute;s sobresaliente tras considerar los decenios de triunfo indiscutible de la teor&iacute;a del equilibrio general que ha impuesto la concepci&oacute;n de la econon&uacute;a en t&eacute;rminos de interdependencia general. </p>       <p>Curiosamente, la primera presentaci&oacute;n clara del modelo <i>cl&aacute;sico </i>est&aacute; en la obra de Patinkin, quien defendi&oacute; con gran vigor la construcci&oacute;n de la macroeconom&iacute;a en el esp&iacute;ritu de la interdependencia general. u opini&oacute;n sobre la ley de Say es extra&ntilde;a. En la primera parte de su libro la <i>Microeconom&iacute;a, </i>critica ampliamente la ley de Say vista por Lange. Sin embargo, el modelo macroecon&oacute;mico de base que propone en la segunda parte, se apoya en la ley de Say tal como era vista por Keynes.<sup><a name="nr6"></a><a href="#6">6</a></sup> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la actualidadela recursividad por la oferta se considera como una pr piedad vidente por lo que no necesita justificaci&oacute;n. La obra de arg nt es un caso ejemplar: la recursividad del modelo <i>cl&aacute;sico </i>es una caracter&iacute;stica tan "peculiar e importante" como misteriosa &#91;1987, 22&#93;. </p>       <p>7. La quivalencia entre la ley de Say y los modelos recursivos por la ferta que acabamo de establecer, permite revisar la cr&iacute;tica keynesiana a la teor&iacute;a d neocl&aacute;sica de la tasa de inter&eacute;s. Es un punto crucial en tanto ta variable es la que ajusta la igualdad de la inversi&oacute;n y el ahorro, e mplemento necesario de la ley de Say (&sect;25). As&iacute;, no debe sorprender que Keyne sit&uacute;e   en este mismo punto "el error fatal" de la teor&iacute;a ortodoxa y su principal desacuerdo ya que conduce a una determinaci&oacute;n de la demanda efectiva y el empleo, de donde se sacan "conclusiones que &#91;&hellip;&#93; parecen ser inaceptables"  &#91;1934, 489&#93;. </p>     <p>La critica qu se desarrolla en el cap&iacute;tulo 14 de la <i>Teor&iacute;a General </i>trata de que si el ahorro es funci&oacute;n de la tasa de inter&eacute;s y el ingreso, existen tanta ta a de inter&eacute;s de equilibrio como niveles posibles de ingreso, de donde surge la indeterminaci&oacute;n de la tasa de inter&eacute;s de equilibrio. Garegnani critica esta visi&oacute;n explicando que en la teor&iacute;a neocl&aacute;sica s&oacute;lo existe un nivel de equilibrio del ingreso (compatible con el pleno empleo) y, por lo tanto, una &uacute;nica tasa de inter&eacute;s de  equilibrio. &eacute;l lleva la cr&iacute;tica a la relaci&oacute;n funcional mon&oacute;tona y decreciente entre la inversi&oacute;n y la tasa de inter&eacute;s, invalidadas en el caso general, como lo most&oacute; el debate de la reversi&oacute;n de t&eacute;cnicas &#91;Garegnani 1964 y 1965&#93;. </p>     <p>La cr&iacute;tica keynesiana &ndash;y con ella la de Garegnani&ndash; es dudosa. Como vimos en el modelo de la ley de Say el modelo recursivo por  la oferta, todo depende de la condici&oacute;n del salario real: </p>      <p>i) El ingreso de pleno empleo invocado por Garegnani s&oacute;lo se consigue si se supone la flexibilidad del salario real. Si &eacute;ste es rigido a la baja, el ingreso se estabiliza en un nivel menor al prevaleciente. Por lo tanto Keynes tiene raz&oacute;n por considerar este caso, y a&uacute;n m&aacute;s porque refleja la posici&oacute;n dominante a la que se opone. </p>     <p>ii) in embargo, est&aacute; equivocado al inferir que la tasa de inter&eacute;s queda indeterminada. Para cada nivel de salario real el subsistema de la oferta determina un nivel de empleo y de producci&oacute;n. Y la tasa de inter&eacute;s se determinar&aacute; resolviendo el subsistema de la demanda. </p>     <p>En realidad, el razonamiento de Keynes es el siguiente: considerando un desplazamiento de "la curva de la demanda del capital" concluye que la teor&iacute;a neocl&aacute;sica no puede determinar la nueva tasa de inter&eacute;s de equilibrio a menos que suponga constante el nivel del ingreso. Sin embargo, "esta es una teor&iacute;a absurda" porque el ingreso cambia "con el resultado de que todo el esquema basado en la hip&oacute;tesis de un ingreso dado se derrumba"  &#91;1936, 161&#93;. </p>     <p>En verdad, lo que nos parece que "no tiene sentido" es el razonamiento de Keynes, debido  a la disyuntiva entre los siguientes razonamientos: </p>     <p>i) el desplazamiento de la "curva de demanda del capital" se acompa&ntilde;a del desplazamiento de la curva de demanda de trabajo, si por ejemplo, el origen del primero es un cambio t&eacute;cnico. El nivel del ingreso determinado por el subsistema de la oferta cambia, y las ecuaciones del subsistema de la demanda determinan la nueva tasa de inter&eacute;s de equilibrio. As&iacute;, el ingreso cambia y, sin embargo, la tasa de inter&eacute;s no queda indeterminada. </p>     <p>ii) la curva de demanda de trabajo no se desplaza, el ingreso permanece inalterado y la tasa de inter&eacute;s se fija tal como dice Keynes. Pero en este caso el ingreso constante no resulta de una "hip&oacute;tesis" &ndash;como pretende&ndash; sino que se deduce correctamente del  funcionamiento del modelo recursivo por la oferta. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estas debilidades de la cr&iacute;tica a la teor&iacute;a de la tasa de inter&eacute;s son m&aacute;s sorprendentes cuando sabemos que se trata de la ley de Say, que presenta Keynes de forma clara en los cap&iacute;tulos 2 y 3 de la <i>Teor&iacute;a General. </i>Es f&aacute;cil ver que los argumentos del cap&iacute;tulo 14 contradicen los de los cap&iacute;tulos 2 y 3. Si la oferta crea su propia demanda de manera que oferta y demanda global se igualan, cualquiera que sea el nivel del ingreso y de empleo, no se puede pretender que la teor&iacute;a deje indeterminada la tasa de inter&eacute;s, que es &ndash;como admite Keynes&ndash; la variable por la cual la demanda  global iguala la oferta global. No se puede sostener que la tasa de inter&eacute;s de equilibrio est&aacute; determinada s&oacute;lo para un nivel de ingreso dado cuando se desplaza la curva de demanda  de capital, y a la vez afirmar que la igualdad entre demanda y oferta global e tablecida por la ley de Say se cumple para cualquier ni el del ingreso. </p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>LA REFERENCIA DE LA TEOR&Iacute;A  KEYNESIANA: UN MODELO NO WALRASIANO DE INTERDEPENDENCIA GENERAL </b></font></p>      <p>8.Al principio de la <i>Teor&iacute;a General</i> la oposici&oacute;n  de Keynes a la teor&iacute;a d rninante toma la f rma d aceptaci&oacute;n del primero y rechazo del segundo de los dos 'postulado fundamentales' de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica del empleo (&sect;4). sta visi&oacute;n es central en la construcci&oacute;n de la teor&iacute;a de Keynes (&sect;9) a pesar de la falta de claridad de esta forma de planteamiento. </p>     <p>a) El desempleo involuntario de equilibrio es definido para un salario real que es igual a la productividad marginal del trabajo, y superior a la de utilidad marginal del trabajo que corresponde al nivel de empleo N&circ;&lt;N<sup>s</sup>. Esta  situaci&oacute;n es extra&ntilde;a, ya que significa que las empresa est&aacute;n de acuerdo en pagar a los obreros m&aacute;s de lo que &eacute;stos estar&iacute;an di puestos a aceptar  para realizar la cantidad de trabajo N&circ;. En resumen es el "lado largo" del mercado el que fija el precio. </p>     <p>nos parece que el origen de esta idea es la teor&iacute;a de Marshall del ajuste competitivo. La cantidad de una mercanc&iacute;a producida y ofrecida en el mercado se considera dada. Dependiendo de s&iacute; el precio de demanda &ndash;que es igual al precio de mercado&ndash; es superior o inferior al precio de oferta, la cantidad ofrecida aumenta o disminuye. </p>     <p>Aplicando este esquema al mercado de trabajo nos da que al nivel de empleo inferior al pleno empleo corresponde un salario real o precio de demanda de trabajo (igual a la productividad marginal del trabajo) superior a su precio de oferta (igual a la desutilidad marginal del trabajo). </p>     <p>Podemos admitir que el precio de la demanda fija el precio de mercado en un esquema de tanteo marshalliano, donde se trata de confrontar las 'di posiciones" de compradores y de vendedores para determinar su compatibilidad. Por el contrario, no nos parece posible definir en el marco de ese mismo an&aacute;lisis, una situaci&oacute;n de equilibrio con desempleo involuntario. No vemos razones por las que las empresas aceptar&iacute;an pagar la cantidad de trabajo de N&circ; a un salario real uperior al que los obreros est&aacute;n dispuestos aceptar a cambio de esta misma cantidad de trabajo. Si se excluye una prohibici&oacute;n absoluta de modificar el salario real, estando los empleados de acuerdo y las empresas tienen inter&eacute;s en ello, es razonable considerar que el salario real puede situarse en cualquier nivel entre el precio de demanda y la des utilidad marginal del trabajo correspondiente al nivel de empleo N&circ; </p>     <p>i) Las empresas ya no est&aacute;n sobre su curva de demanda de trabajo. Eso es normal ya que el exceso de oferta "nocional" en el mercado de trabajo les permite conseguir la cantidad de trabajo que desean (NA) a un precio m&aacute;s bajo que el asociado a su beneficio 'competitivo' (aquel al cual ellas se debieran contentar s&iacute; el mercado de trabajo estuviese equilibrado al nivel de empleo N&circ;). </p>     <p>ii) Al permanecer inalterado el nivel de empleo N&circ; el desempleo involuntario depende del salario real y se transforma en de empleo voluntario cuando este &uacute;ltimo es igual a la desutilidad marginal del trabajo. </p>     <p>As&iacute; llegamos a una situaci&oacute;n que contradicen punto por punto el argumento de Keynes sobre los "dos postulados de la econom&iacute;a cl&aacute;sica". Esto equivale a decir que el concepto de de empleo involuntario deducido de la discusi&oacute;n de estos dos postulados es ambiguo: no es claro sino cuando se trata de una situaci&oacute;n de desequilibrio (que es inutilizable por Keynes) mientras que pierde toda la pertinencia en el equilibrio (&eacute;ste es precisamente el &uacute;nico caso interesante para Keynes). Veremo que e ta cr&iacute;tica no pu de ser dirigida al desempleo involuntario de equilibrio tal como aparece en el modelo keynesiano de interdependencia (&sect;20 a &sect;22). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>b) Hay que aceptar ambos postulados si un "volumen determinado de trabajo empleado" es de equilibrio,. Por fuera del equilibrio lo ag nte no est&aacute;n "sobre sus curvas" y para las empresas no se cumple el primer postulado. Nos parece que la &uacute;nica raz&oacute;n para aceptar el primer postulado y rechazar el segundo, es que limita el an&aacute;lisis a los casos de exceso de oferta de trabajo. </p>     <p>Al rechazar el segundo postulado, Keynes parece rechazar la funci&oacute;n de oferta de trabajo, en tanto su "objeci&oacute;n m&aacute;s importante" es que los contratos de trabajo se pacten en el salario nominal, y porque "los obreros en un conjunto no pueden disponer de un medio que les permita hacer coincidir el equivalente del nivel general de salarios nominales en art&iacute;culos para asalariados, con la desutilidad marginal  del volumen de ocupaci&oacute;n existente" &#91;1936, 23-24&#93;. Pero si uno adopta esta interpretaci&oacute;n ya no es posible concebir o medir el desempleo involuntario. volvemos a la  misma conclusi&oacute;n: cuando Keynes rechaza el segundo postulado, pretende no limitar el an&aacute;lisis a las situaciones d de lo breros est&aacute;n 'sobre' la curva de oferta. </p>     <p>9. Keynes no presenta su propio modelo de referencia. Pero su cr&iacute;tica al modelo neocl&aacute;sico permite deducirlo. </p>     <p>El rechazo del segundo postulado conduce a la desactivaci&oacute;n de la funci&oacute;n de oferta de trabajo (en el sentido propuesto antes) y de esa manera la supresi&oacute;n de la condici&oacute;n del equilibrio en el mercado de trabajo. La consecuencia inmediata es la indeterminaci&oacute;n del modelo inicial (&sect;S). Al eliminar las ecuaciones &#91;2&#93; y &#91;4&#93; y la inc&oacute;gnita N<sup>s</sup>, uno tiene una inc&oacute;gnita m&aacute;s que las ecuaciones independientes. </p>     <p>Esta indeterminaci&oacute;n desaparece al poner el salario monetario ex&oacute;geno: w = w<sup>o</sup>. Como explica con creces en el cap&iacute;tulo 19 de la <i>Teoria General </i>para Keynes el salario no es r&iacute;gido sino que se conoce a partir de factores externos al modelo y que por ende no es afectado por las otras ecuaciones ni por el cambio de otros par&aacute;metros. </p>     <p>La recursividad por la oferta del modelo inicial desaparece. La cr&iacute;tica de Keynes lo transforma en un modelo de interdependencia general. otemo que este resultado se puede obtener a trav&eacute;s de dos tipos de r&iacute;ticas de la ley de Say que vale la pena distinguir. La primera es de tipo walrasiano y consiste en atacar la recursividad por la oferta escribiendo la oferta de trabajo en funci&oacute;n de w, de p y tambi&eacute;n de r. La segunda es la keynesiana. Por otra parte, es f&aacute;cil verificar que esta &uacute;ltima conduc al mismo modelo, si, en lugar de la ley de Say, la critica se dirige a un modelo walrasiano donde la funci&oacute;n de oferta de trabajo se modifica como acabamos de indicar. El salario monetario ex&oacute;geno y la desactivaci&oacute;n de la funci&oacute;n de oferta de trabajo son las dos caras de la misma moneda, que tambi&eacute;n se puede ver como la anulaci&oacute;n de la ley de Walras, o como su aplicaci&oacute;n limitada a una sola parte de la econom&iacute;a al xcluir el mercado de trabajo. </p>     <p>Cuando la demanda de trabajo es inferior a la oferta, la restricci&oacute;n presupuestal de los asalariados se altera radicalmente ya que los recursos de los asalariados estar&aacute;n medidos por w /p N<sup>d</sup> Y no por w /p N<sup>s</sup>. El c&aacute;lculo econ&oacute;mico de los asalariados requiere, adem&aacute;s de precios, la informaci&oacute;n de las cantidades N<sup>d</sup>.<sup><a name="nr7"></a><a href="#7">7</a></sup> De lo que resultan dos consecuencias importantes: </p>     <p>La funci&oacute;n de oferta de trabajo es "desactivada". Lo que quiere decir que a los precios y salarios corrientes, los asalariados pueden calcular su plan de asignaci&oacute;n de recursos maximizando u funci&oacute;n de utilidad con la restricci&oacute;n presupuestal usual. El resultado es la cantidad de bienes y de trabajo que desean comprar y vender, respectivamente. Pero en la situaci&oacute;n definida por N<sup>d</sup> &lt; N<sup>s</sup> este c&aacute;lculo no tiene efecto econ&oacute;mico, porque, como ya vimos, en la restricci&oacute;n de presupuesto N<sup>s</sup> es  reemplazado por N<sup>d</sup>. Esta sustituci&oacute;n 'desactiva' la funci&oacute;n de oferta de trabajo: le quita cualquier papel como fuerza activa en una econom&iacute;a con el desequilibrio de N<sup>d</sup> &lt; N<sup>s</sup>. Las magnitudes significa tivas son las demandas "efectivas", calculadas reemplazando N<sup>s</sup> por N<sup>d</sup> en la restricci&oacute;n de presupuesto de los asalariados. </p>      <p>En este caso, la ley de Walras se anula ya que al agregar todas las restricciones de presupuesto de la econom&iacute;a se obtiene &sum;<sup>n-1</sup><sub>i=1</sub> P<sub>1</sub> Z<sub>i</sub>,(p)= 0. Pero, dado que la restricci&oacute;n de presupuesto de los asalariados s modifica, la suma de todas las restricciones d presupuesto de la econom&iacute;a tambi&eacute;n da &sum;<sup>n-1</sup><sub>i=1</sub> P<sub>i</sub> Z<sub>i</sub>(p)=0. donde los (n-1) mercados son los n mercados menos el de trabajo. De all&iacute; se crea la posibilidad de equilibrios de la econom&iacute;a que excluyen el mercado de trabajo.<sup><a name="nr8"></a><a href="#8">8</a></sup> </p>     <p>En suma, la discusi&oacute;n keynesiana de los dos postulados de la econom&iacute;a neocl&aacute;sica deriva en una condici&oacute;n compuesta por tres aspectos, cada uno de los cuales implica los otros dos: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>i) w = W<sup>o</sup> </p>     <p>ii) la desactivaci&oacute;n de la funci&oacute;n de oferta de trabajo. </p>     <p>iii) el mercado de trabajo est&aacute; excluido de la ley de Walras. </p>      <p>La ecuaciones &#91;<a href="#v19n33a02e2">1</a>&#93; -&#91;<a href="#v19n33a02e5">4</a>&#93; del modelo inicial se modifican. Aunque en &sect;19 indicaremos la diferencias, por ahora podemos adoptar cualquiera de esta formulaciones: </p>     <p><a name="v19n33a02e10"></a></p> <table align="center" width=580 border=0> <tbody><tr> <td><img src="img/revistas/ceco/v19n33/v19n33a02e10.jpg"></td> <td width="16">&#091;1'&#093; </p></td></tr> </tbody> </table></td>             <p><a name="v19n33a02e11"></a></p> <table align="center" width=580 border=0> <tbody><tr> <td><img src="img/revistas/ceco/v19n33/v19n33a02e11.jpg"></td> <td width="16">&#091;2&#093; </p></td></tr> </tbody> </table></td>             <p><a name="v19n33a02e12"></a></p> <table align="center" width=580 border=0> <tbody><tr> <td><img src="img/revistas/ceco/v19n33/v19n33a02e12.jpg"></td> <td width="16">&#091;3'&#093; </p></td></tr> </tbody> </table></td>             <p>o bien:</p>       <p><a name="v19n33a02e13"></a></p> <table align="center" width=580 border=0> <tbody><tr> <td><img src="img/revistas/ceco/v19n33/v19n33a02e13.jpg"></td> <td width="16">&#091;1"&#093; </p></td></tr> </tbody> </table></td>             <p><a name="v19n33a02e14"></a></p> <table align="center" width=580 border=0> <tbody><tr> <td><img src="img/revistas/ceco/v19n33/v19n33a02e14.jpg"></td> <td width="16">&#091;2&#093; </p></td></tr> </tbody> </table></td>             ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="v19n33a02e15"></a></p> <table align="center" width=580 border=0> <tbody><tr> <td><img src="img/revistas/ceco/v19n33/v19n33a02e15.jpg"></td> <td width="16">&#091;3&#093; </p></td></tr> </tbody> </table></td>             <p><a name="v19n33a02e12"></a></p> <table align="center" width=580 border=0> <tbody><tr> <td><img src="img/revistas/ceco/v19n33/v19n33a02e12.jpg"></td> <td width="16">&#091;3'&#093; </p></td></tr> </tbody> </table></td>       <p><a name="v19n33a02e16"></a></p> <table align="center" width=580 border=0> <tbody><tr> <td><img src="img/revistas/ceco/v19n33/v19n33a02e16.jpg"></td> <td width="16">&#091;4'&#093; </p></td></tr> </tbody> </table></td>             <p>Donde U es el de empleo involuntario.<sup><a name="nr9"></a><a href="#9">9</a></sup> El &uacute;nico papel de la funci&oacute;n d oferta de trabajo expl&iacute;cita en la egunda formalizaci&oacute;n e impl&iacute;cita en la primera en la gu &oacute;lo aparec n las fuerzas econ&oacute;micas activas, es la medida del d empleo involuntario. Notemos que La funci&oacute;n de oferta de trabajo no estar&iacute;a desactivada si la condici&oacute;n w = W<sup>0</sup> no se hubiera acado de la negaci&oacute;n keynesiana del egundo postulado neocl&aacute;sico. En este caso, ella volver&iacute;a superflua la ecuaci&oacute;n monetaria del modelo inicial que seguir&iacute;a siendo recursivo por la oferta y cuya soluci&oacute;n seria el quilibrio de pleno empleo. </p>     <p>La soluci&oacute;n del modelo neocl&aacute;sico as&iacute; modificado es un conjunto de equilibrio competitivos cada uno parametrizado seg&uacute;n el salario monetario ex&oacute;geno, y cuya caracter&iacute;stica com&uacute;n es la realizaci&oacute;n de los plane d producci&oacute;n de la  empresas, cualquiera que sea el grado de r alizaci&oacute;n de Lo planes de los a alariados. Un subconjunto de estos equilibri corresponde al pleno empleo. </p>     <p>El resultado es un modelo de interdependencia general que no cumple La ley de Say ni la ley de Walra ,y que adelante llamaremos "modelo no walrasiano de interdependencia general"(En &sect;26 y &sect;27 indicamos las relacione con el modelo walrasiano).Este modelo es el esquema de ref rencia a partir del cual se construyen los modelos de Keynes. </p>     <p>10. Keynes obtiene este  modelo al final del cap&iacute;tulo 2 de la <i>Teoria General </i>Especifiquemos algunos puntos (&sect;26). </p> <ul>    <p>&ndash; El primero se refiere a su dominio de validez,   definido por  N<sup>d</sup>&le;N<sup>s</sup>. Este modelo, donde el empleo de equilibrio es parametrizado con el salario monetario ex&oacute;geno s&oacute;lo puede ser usado para valores de W<sup>0</sup> que cumplen  la condici&oacute;n anterior. </p>    </ul> <ul>    <p>&ndash; Este modelo se distancia en puntos importantes de  los trabajos de Hicks &#91;1937&#93; y de Clower &#91;1965&#93; de los cuales se deriva. Hicks propone una primera versi&oacute;n al imponer al modelo est&aacute;ndar los aspectos (i) y (ii) de la condici&oacute;n del &sect;9. Pero introduce una ambigüedad cuando impone el salario monetario r&iacute;gido. Como examinaremos m&aacute;s adelante, &eacute;sta no es la condici&oacute;n de Keynes. </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p>Clower aport&oacute; un aspecto importante: la parte (iii) de la condici&oacute;n anterior, que deduce del an&aacute;lisis de una econom&iacute;a walra iana en desequilibrio.<sup><a name="nr10"></a><a href="#10">10</a></sup> A diferencia  del an&aacute;lisis de Clower, en el de Keynes el modelo no walrasiano de interdependencia e de equilibrio. </p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>LA DIFICULTAD DEL MODELO RECURSIVO POR LA DEMANDA </b></font></p>     <p>11. Consideremos el problema tal como se plantea en esta etapa crucial de la elaboraci&oacute;n de la teor&iacute;a de Keynes. &eacute;sta se dirige contra lo que &eacute;l designa "escuela del ajuste autom&aacute;tico" &#91;1934, 488 y ss&#93;. </p>     <p>Esta escu la se apoya en un modelo cuyas soluciones, en condiciones de flexibilidad de precios y salarios, son todas de pleno empleo. El modelo de  la ley de Say posee esta propiedad. La cr&iacute;tica del segundo postulado neocl&aacute;sico no conduce a un modelo en que, en 'las mismas' condiciones de flexibilidad de salarios y precio algunas soluciones son de subempleo. En efecto, como ya vimos, en el modelo no walrasiano de interdependencia el equilibrio de subempleo es paramettizado por el salario monetario ex&oacute;geno. Se trata, por ende, de saber cu&aacute;l es, en este modelo, el efecto de una disminuci&oacute;n del salario monetario sobre el empleo. La respuesta que se deduce de la posici&oacute;n general de Keynes &ndash;un&aacute;nimemente compartida hasta una reciente fecha (&sect;25)&ndash; es que el empleo aumenta cuando el salario monetario baja. Este resultado no depend del funcionamiento <i>cl&aacute;sico </i>del mercado de trabajo ya que la oferta de trabajo est&aacute; desactivada. n realidad se obtiene a partir del den minad "efecto  Keynes": la disminuci&oacute;n de los precios que se genera por la di rninuci&oacute;n del salario monetario, aumenta los saldos l&iacute;quidos reales. ste exceso de oferta de dinero reduce la tasa de inter&eacute;s en el mercado de t&iacute;tulos, de donde se deriva el aumento de la inversi&oacute;n privada.<sup><a name="nr11"></a><a href="#11">11</a></sup> desempleo involuntario s&oacute;lo puede persistir a causa de la rigidez a la baja del salario monetario. </p>     <p>En suma, la exclusi&oacute;n del mercado del trabajo de la  interdependencia general conduce a un modelo recursivo por la oferta donde el desempleo involuntario tiene como origen la falta de ajuste del salario r al. La discusi&oacute;n keynesiana de los dos postulados neocl&aacute;sicos lleva a la exclusi&oacute;n del mercado del trabajo de la ley de Walras, y esta modificaci&oacute;n permite obtener el modelo no walrasiano de  interdependencia general, donde el equilibrio con desempleo involuntario depende del salario nominal ex&oacute;geno. Se estar&aacute; de acuerdo en que la diferencia entre los resultados de estos dos modelos no es considerable. Pero apenas a esto es que llega la critica keynesiana d teoria n ocl&aacute; ica del empleo.<sup><a name="nr12"></a><a href="#12">12</a></sup></p>     <p>La oposici&oacute;n de Keynes a la escuela del ajuste autom&aacute;tico puede ser ahora precisada. Para simplificar supongamos que el modelo de la ley de Say tiene una &uacute;nica soluci&oacute;n. &eacute;sta es <i>tambi&eacute;n </i>una soluci&oacute;n del modelo no walrasiano de interdependencia que se ha deducido: existe un nivel del alario monetario ex&oacute;geno al cual este modelo da el mismo re ultado que el modelo de la ley de Sayo Consideremos ahora un salario monetario diferente, de tal manera que se est&eacute; dentro del dominio de validez del modelo no walrasiano de interdependencia. A este salario corresponde un equilibrio con desempleo involuntario, que es tanto m&aacute;s d&eacute;bil cuanto que el salario monetario ex&oacute;geno es m&aacute;s bajo. Precisamente, es en este punto que se debe situar, en el plano de la l&oacute;gica, la oposici&oacute;n de Keynes. Ella no se refiere a la estabilidad del equilibrio de pleno empleo del modelo de la ley de Sayo Keynes <i>no plantea </i>este problema. Como lo indicamos antes, &eacute;l considera que ese resultado (la existencia y la estabilidad del equilibrio de pleno empleo) se deduce correctamente de las premisas del modelo. </p>     <p>La cr&iacute;tica de estas &uacute;ltimas tiene el efecto de descartar el modelo de la ley de Say y, con ella, el problema del ajuste en ese modelo. Se deduce que la oposici&oacute;n de Keynes sigue un camino l&oacute;gico indirecto cuya etapa decisiva es la critica de la estabilidad del equilibrio de pleno empleo en el modelo no walrasiano de interdependencia general, es decir, en su propio modelo de referencia. </p>     <p>12. Dado que la variable de ajuste es la demanda global, es <i>la teor&iacute;a de la demanda </i>la que va a proporcionar el modelo keynesiano propiamente dicho. La <i>Teor&iacute;a General </i>es fundamentalmente la exposici&oacute;n de una teor&iacute;a de la demanda. El cap&iacute;tulo 3, con el que termina el libro 1, proporciona la presentaci&oacute;n sint&eacute;tica de un modelo donde el empleo es determinado por lo que Keynes llama "el principio de la demanda efectiva". Tras un segundo libro dedicado a las definiciones, vienen los dos libros centrales, 3 y 4, donde se trata los dos componentes de la demanda, el consumo y la inversi&oacute;n, respectivamente. En el libro 5, cap&iacute;tulo 19, Keynes regresa a la hip&oacute;tesis de salario monetario ex&oacute;geno y afirma que en su sistema, la flexibilidad del salario tiene efectos despreciables que pueden ser negativos sobre el empleo. As&iacute;, en el modelo de Keynes el salario monetario ex&oacute;geno no es la condici&oacute;n de un equilibrio con desempleo involuntario, mientras s&iacute; lo era en el modelo no walrasiano de interdependencia general. </p>     <p>13. La soluci&oacute;n radical del problema planteado ser&iacute;a la pura y simple eliminaci&oacute;n del efecto Keynes, </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esto requiere una teor&iacute;a de la demanda que suprima la interdependencia del modelo de referencia de Keynes y que lo transforme en un modelo recursivo por la demanda (cuyo dominio de validez esvidentemente  el mismo que el modelo del cual se deduce). </p>      <p>ste &uacute;ltim e La expre i&oacute;n de lo que podemos llamar la "anti-ley de ay": n lo l&iacute;mites de los recur os disponibles, la demanda crea su propia oferta. </p>     <p>La variables del modelo de referencia son C, I, Y, r,N, y p. Se obtiene  el modelo recursivo por La demanda concibiendo la demanda global como un subsistema de 4 ecuaciones (&sect;5) susceptible de determinar las 4 prim ras variabl s (La funci&oacute;n de inversi&oacute;n debe modificarse eliminand 1 argumento N). Conociendo Y, la funci&oacute;n de producci&oacute;n determina . La igualdad del salario y la productividad marginal del trabajo e suficiente para determinar p.El sistema se resuelve de manera secuencial. atemos que esta &uacute;ltima igualdad juega un papel diferent en el modelo recursivo por la oferta y el recursivo por la demanda. En el primero, contribuye a la determinaci&oacute;n del empleo y del salario real de equilibrio, mientras que en el segundo, sirve para determinar el precio p <i>(y </i>por consiguiente, el salario real de equilibrio) que corresponde al alario monetario ex&oacute;geno y al nivel del empleo fijada por el subsistema de la demanda. </p>     <p>Se toca aqu&iacute; un punto crucial y muy delicado de la <i>Teor&iacute;a General </i>La e ndici&oacute;n suficiente y al mismo tiempo la dificultad central de la transformaci&oacute;n del modelo no walrasiano de nterdependencia general en un modelo recur ivo por la demanda es la escritura de las ecuaciones de la demanda por fuera de precios. S&oacute;lo en este caso, las 4 ecuaciones de la demanda forman un subsistema cuya soluci&oacute;n para C, I,Y y r es independiente de las otras ecuaciones. Sin embargo, es imposible eliminar los precios de las ecuaciones de la demanda. A pesar de la ambigüedad de ciertostextos (&sect;14) Keynes no comete este error. Para mostrarlo nos apoyamos en el cap&iacute;tulo 19 de la <i>Teor&iacute;a General </i>que e central para la comprensi&oacute;n de la estructura l&oacute;gica de la teor&iacute;a de keynes. De hecho, es el  &uacute;nico donde Keynes estudia con cuidado el funcionamiento de una econom&iacute;a con desempleo involuntario y flexibilidad de salarios. Como Patinkin lo subray&oacute; acertadamente, "constituye el cl&iacute;max del argumento de Keynes" &#91;1965, 643&#93;. </p>     <p>Keynes plantea el problema claramente: "el asunto concreto que se discute es si la baja de los alanos nominales ir&aacute; o no acompa&ntilde;ada por la misma demanda global efectiva de antes medida en dinero" &#91;1936, 227&#93;. La respuesta no se apoya en un modelo recursivo por la demanda. Keynes considera que, cualquiera que sea el modelo que se tome el salario monetario act&uacute;a sobre la demanda global atrav&eacute;s de los precios. Esto es claro en el modelo neocl&aacute;sico donde "una reducci&oacute;n de los salarios nominales estimular&aacute;, <i>Ceteris paribus, </i>la demanda al hacer bajar el precio de los productos acabados" &#91;1936, 227&#93;. Y tambi&eacute;n es obvio en su propio modelo donde "una baja de los salarios nominales reducir&aacute; algo los precios. Acarrear&aacute;, por tanto, cierta redistribuci&oacute;n de los ingresos reales &#91;1936, 231&#93; &#91;y&#93; contraer&aacute; la necesidad de efectivo para consumo y para negocios, y abatir&aacute;, por tanto la curva de preferencia por liquidez de la comunidad en conjunto. <i>Ceteris paribus, </i>esto reducir&aacute; la tasa de inter&eacute;s y ser&aacute; favorable a la inversi&oacute;n" &#91;1936, 232&#93;. Reconocemos aqu&iacute; el efecto Keynes. </p>     <p>En raz&oacute;n de que el precio es una variable de las ecuaciones de la demanda, a pesar de una larga tradici&oacute;n probablemente salida de la interpretaci&oacute;n de Hicks (Anexo <a href="#v19n33a02e1">1</a>), el modelo recursivo por la demanda  no es la formalizaci&oacute;n conveniente de la proposici&oacute;n central de Keynes, seg&uacute;n la cual "el volumen de la ocupaci&oacute;n est&aacute; ligado en una sola forma con el  de la demanda efectiva" &#91;1936, 230&#93;. &eacute;sta debe interpretarse como sigue: la reducci&oacute;n del salario nominal no act&uacute;a directamente sobre el empleo, por medio de la disminuci&oacute;n del salario real. Esto implica la adaptaci&oacute;n pasiva de la demanda a la oferta, es decir, en el fondo, la ley de Sayo Al rechazar esta &uacute;ltima se deduce que la disminuci&oacute;n del salario nominal act&uacute;a de manera indirecta sobre el empleo, a trav&eacute;s de la modificaci&oacute;n de ciertas variables de las ecuaciones de la demanda, en particular del precio y, por este medio, a la tasa de inter&eacute;s. ta formulaci&oacute;n de la interdependencia entre la oferta y la demanda global es pesada. Su &uacute;nica ventaja es mostrar en que consiste "la inversi&oacute;n" del modelo neocl&aacute;sico inicial qu se obtiene al rechazar la ley de Sayo </p>     <p>La critica a la teor&iacute;a de Pigou aclara las cosas: "El profesor Pigou cree que, a la larga, la desocupaci&oacute;n puede remediarse por medio de ajustes en los salarios, y yo sostengo que el salario real &#91;&hellip;&#93; no est&aacute; determinado en primer t&eacute;rmino por los ajustes de salario sino por las otras fuerzas del sistema" &#91;Keynes 1936,247&#93;. Esas fuerzas son las de la demanda, en particular, la eficiencia marginal del capital y la tasa de inter&eacute;s. En una situaci&oacute;n de de empleo involuntario, si bien es leg&iacute;timo postular la adaptaci&oacute;n espont&aacute;nea de la oferta a una demanda aumentada, el rec&iacute;proco no es necesariamente cierto. Sin embargo, seg&uacute;n Keynes, es esto lo que afirma la teor&iacute;a neocl&aacute;sica cuando considera que la demanda agregada medida en dinero "no se reduzca en la misma proporci&oacute;n que la reducci&oacute;n de los salarios nominales" &#91;1936, 229&#93;, es decir, que la demanda crece en t&eacute;rminos reales. Ya sabemos que este resultado s&oacute;lo se garantiza en el modelo de la ley de Say, recursivo por la oferta. </p>     <p>14. Dos textos de la <i>Teor&iacute;a General </i>son especialmente ambiguos en la cuesti&oacute;n de la presencia de los precios en las ecuaciones de la demanda. Se trata de los cap&iacute;tulos 15 y 3. </p>     <p>i)En el primero, Keynes escribe la ecuaci&oacute;n monetaria: M = L<sub>1</sub>(R) +(r) (donde M=pL<sub>1</sub>(Y)+L<sub>2</sub>(r)). Patinkin destac&oacute; que, dado que las magnitudes M y R eran nominales, la demanda especulativa de dinero era afectada por la ilusi&oacute;n monetaria.<sup><a name="nr13"></a><a href="#13">13</a></sup> Esta cr&iacute;tica es justa. Pero como lo muestra Patinkin, el error de Keynes tiene consecuencias negativas sobre el an&aacute;lisis de la teoria neocl&aacute;sica de la tasa de inter&eacute;s, no afecta la ausencia de recursividad por la demanda en los modelos keynesianos. El efecto Keynes del cap&iacute;tulo 19 no se anula en raz&oacute;n de la ecuaci&oacute;n  anterior. &oacute;lo ocurrir&iacute;a si la ilusi&oacute;n monetaria cubriera toda la demanda de dinero y no s&oacute;lo la demanda especulativa, o, lo que vi n a ser lo mismo, si la demanda de dinero se identificara &uacute;nicamente con la demanda especulativa, tal como se encuentra en uno de los modelos keynesianos de Hicks (Anexo <a name="nr1a"></a><a href="#1a">1</a>). </p>      <p>ii)Al contrario, la dificultad del cap&iacute;tulo 3 es seria m&aacute;s por las interpretaciones que ha inspirado este cap&iacute;tulo que por su propia contenido. qu&iacute; abordamos s&oacute;lo un problema haciendo abstracci&oacute;n de lo otros numerosos en ese texto: ¿el "principio de la demanda efectiva" se apoya, s&iacute; o no, en alg&uacute;n modelo recursivo por la demanda? </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>priori, </i>podemos dar dos respuestas opuestas. La primera es afirmativa: si el salario nominal se supone constante, la oferta y la demanda globales son medidas en unidades de salario (en t&eacute;rminos reales). El empleo depende del nivel de consumo y de inversi&oacute;n, y por consiguiente, s&oacute;lo de la demanda. Una vez que haya sido determinado, la igualdad del salario real y la productividad marginal del trabajo permite encontrar el precio. Por esta raz&oacute;n Keynes concluye que "la teor&iacute;a de precios ocupa su lugar apropiado como subsidiaria de nuestra teor&iacute;a general"  &#91;1936, 39&#93;. Pero tambi&eacute;n podemos dar la respuesta contraria. Keynes advierte que la hip&oacute;tesis del salario nominal r&iacute;gido es una "simplificaci&oacute;n, de  la que prescindiremos despu&eacute;s, y que se usa &uacute;nicamente para facilitar la  exposici&oacute;n.El car&aacute;cter del argumento es exactamente igual, sin importar que los salarios nominales, etc., sean o no susceptibles de modificarse"  &#91;1936, 35&#93;. llegamos a la misma conclusi&oacute;n anterior (&sect;13) de que el modelo de la demanda efectiva no es recursivo por la demanda. </p>     <p>La siguiente observaci&oacute;n permite evitar la conclusi&oacute;n perezosa que se limita a constatar la incoherencia. Las ecuaciones de la demanda subyacentes al principio de la demanda efectiva son tres y no cuatro, como en el modelo completo. Sin ecuaci&oacute;n de la demanda por dinero, el subsistema de la demanda s&oacute;lo es determinado si se pone la tasa de inter&eacute;s de manera ex&oacute;gena, cuya consecuencia es la eliminaci&oacute;n pura y simple del efecto Keynes. Esta hip&oacute;tesis no es arbitraria. Corresponde a una etapa de la evoluci&oacute;n del pensamiento de Keynes, aquel en que "el resultado &#91;&hellip;&#93;   era dejar la tasa de inter&eacute;s en el aire" &#91;1937,212&#93;. Pero si tal es la condici&oacute;n necesaria para la consistencia del modelo recursivo por la demanda del cap&iacute;tulo 3, se estar&aacute; f&aacute;cilmente de acuerdo en que no merece mucha atenci&oacute;n. En particular, es abusivo interpretarlo como " el modelo keynesiano". Se trata en realidad de un modelo simplificado, usado &uacute;nicamente para presentar un esbozo -" un breve resumen" &#91;Keynes 1936, 35&#93;- de la teor&iacute;a que se desarrollar&aacute; en los cap&iacute;tulos siguientes, y cuyo &uacute;nico objetivo es refutar la ley de Sayo Por tal motivo, basta notar, como lo hace Keynes, que no se puede admitir que todo crecimiento de la oferta necesariamente crea su propia demanda antes de haber analizado los determinantes de la demanda. Se habr&iacute;a evitado toda ambigüedad en la recursividad s&iacute; Keynes hubiera expresado la condici&oacute;n de la exogeneidad de la tasa de inter&eacute;s expl&iacute;citamente y no hubiera afirmado que la teor&iacute;a de precios s&oacute;lo posee un papel subsidiario. </p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>LOS MODELOS KEYNESIANOS</b></font></p>     <p>15. Dado que el efecto Keynes del modelo de referencia no puede ser eliminado por medio de un modelo recursivo por la demanda, el &eacute;xito del proyecto de Keynes depende en lo esencial, de una teor&iacute;a de la demanda tal que el resultado de este efecto sea atenuado, o aun invertido. 1 modelo que proporciona este resultado es designado "modelo  keyne iano", </p>     <p>El efect Keynes pone en acci&oacute;n dos relaciones:<sup><a name="nr14"></a><a href="#14">14</a></sup> una entre la cantidad de dinero y la tasa de inter&eacute;s, la otra entre esta &uacute;ltima y la inversi&oacute;n.Asi, la condici&oacute;n de un modelo keynesiano es una teor&iacute;a de la tasa de inter&eacute;s o una teor&iacute;a de la inversi&oacute;n que modifique al menos una cuaci&oacute;n de la demanda en el modelo de referencia. En s&iacute;ntesis, el blanco principal de la teor&iacute;a de la demanda global de Keynes, o del model keyn iano es, finalmente, el efecto Keynes. </p>     <p>A partir de este instante las cosa no son tan claras como en el momento del estudio de los dos modelos anteriores. No s&oacute;lo el modelo keynesiano a&uacute;n no tiene el mismo grado de precisi&oacute;n, sino que ad m&aacute; ,e el objeto de una gran diversidad de opiniones tal como lo at stigua la variedad de escuelas que se reclaman de &eacute;l. No es   necesario entrar neto debates. Basta recordar la intuici&oacute;n que se encuentra en la base de los diferentes modelos keynesianos de la <i>Teor&iacute;a General </i>(a fin de cuentas, bien  conocida) para definir el concepto de equilibrio keynesiano, o Keynes podemos encontrar por lo menos tres teor&iacute;as, dos de la tasa de inter&eacute;s y una de la inversi&oacute;n que justifican tres modelos keynesianos distintos (que pueden ser complementarios).<sup><a name="nr15"></a><a href="#15">15</a></sup></p>     <p>16. La teor&iacute;a de la preferencia por liquidez es la m&aacute;s conocida puesto que se ha integrado con mayor &eacute;xito en la s&iacute;ntesis neocl&aacute;sica, y por eso se ha usado desde el primer modelo (&sect;5). </p>     <p>El efecto Keynes se anula cuando la soluci&oacute;n del modelo no walrasiano es un desempleo positivo y una tasa de inter&eacute;s a la cual la elasticidad de la demanda de dinero resulta igual a &infin;. La ecuaci&oacute;n monetaria se modifica y el modelo se comporta como si fuese recursivo por la demanda. Las ecuaciones de la demanda determinan C,I,Y, r<sub>min</sub>. El precio queda indeterminado, pero esto no tiene importancia, ya que el mercado del dinero est&aacute; equilibrado, cualquiera que sea p. Conociendo Y, el precio se determina al mismo tiempo que el empleo, por las ecuaciones de la oferta. La disminuci&oacute;n de precios, con cutiva a la disminuci&oacute;n del salario nominal, no afecta la tasa de inter&eacute;s, y por consiguiente, tampoco al empleo. Su &uacute;nico efecto es la deflaci&oacute;n. Y como la tasa de inter&eacute;s nominal no puede ser negativa, la tasa real de inter&eacute;s termina por aumentar, de donde se deriva la di miouci&oacute;n de las inversiones y el aumento del desempleo. </p>     <p>17. El segundo modelo keynesiano se obtiene modificando la ecuaci&oacute;n monetaria en el sentido sugerido en el cap&iacute;tulo 17 de la <i>Teor&iacute;a General; </i>donde la tasa de inter&eacute;s es determinada por la tasa propia del dinero. Es el caso menos estudiado. </p>     <p>18. El modelo keynesiano m&aacute;s importante es el tercero que resulta de la modificaci&oacute;n de la funci&oacute;n de inversi&oacute;n al introducir entre los argumentos las expectativas inciertas de los empresario ,o el estado de confianza (cap&iacute;tulo 12 de la <i>Teor&iacute;a General</i>). Todo descansa en el concepto de eficiencia marginal del capital que "es de fundamental importancia porque la expectativa del futuro influye sobre el presente principalmente a trav&eacute;s de este factor (mucho m&aacute; que a trav&eacute;s de la tasa de inter&eacute;s)" &#91;1936, 133&#93;. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Uno de los resultados m&aacute;s notables del an&aacute;lisis del cap&iacute;tulo 12 es el escepticismo sobre una pol&iacute;tica de la tasa de inter&eacute;s. En particular, el efecto Keynes se anula porque el efecto positivo de la disminuci&oacute;n del salario nominal y de los precios sobre la tasa de inter&eacute;s puede er m&aacute;s que compensado por el efecto negativo en la eficiencia marginal del capital.Entonces la teor&iacute;a de la acumulaci&oacute;n del capital es la pieza central del modelo keynesiano &ndash; que seg&uacute;n el estado actual del tema es en gran medida de car&aacute;cter program&aacute;tico&ndash; haciendo que el progreso en el modelo keynesiano est&aacute; condicionado por el desarrollo de esa teor&iacute;a. </p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>EL EQUILIBRIO CON DESEMPLEO INVOLUNTARIO O EQUILIBRIO KEYNESIANO</b></font></p>     <p>19. Consideremos este &uacute;ltimo modelo. </p>     <p>I)Sea N&circ; el nivel  del empleo correspondiente al salario monetario w= W<sup>o</sup> acordado por una negociaci&oacute;n salarial. La confrontaci&oacute;n con la oferta de trabajo a este salario y con los precios determinados por el modelo, permite calcular el nivel de desempleo. <sup><a name="nr16"></a><a href="#16">16</a></sup> Si resulta positivo, es involuntario en el sentido de que el salario real W<sup>o</sup>/p es superior a la d sutilidad marginal del volumen de empleo de N&circ;. Pero, por involuntario que sea,este desempleo no es necesariamente keynesiano ya que no es necesariamente de equilibrio. </p>     <p>II) i disminuye el salario monetario y los precios bajan. Hay dos posibilidades en cuanto al nivel del empleo: (i) que aumente, (ii) que no cambie o que disminuya. En el primer caso, el desempleo determinado en (I) no es de equilibrio, es decir que no es keynesiano. Su origen est&aacute; en la rigidez de los salarios a la baja. En el segundo caso, y s&oacute;lo en ese, el desempleo es de equilibrio o keynesiano. En este caso el desempleo  s&oacute;lo puede disminuir por medio de una intervenci&oacute;n exterior al sistema d mercado.<sup><a name="nr17"></a><a href="#17">17</a></sup></p>     <p>20. Ahora el problema es escoger el m&eacute;todo para hacer el 'test' de la etapa (TI) que puede ser an&aacute;lisis din&aacute;mico o de est&aacute;tica comparativa. En este &uacute;ltimo caso, el efecto de la disminuci&oacute;n del salario nominal se conoce calculando los equilibrios est&aacute;ticos que corresponden a los nivele cada vez m&aacute;s bajos del par&aacute;metro w<sup>o</sup>.</p>     <p>El an&aacute;lisis din&aacute;mico presenta serios inconvenientes. Como  sucede a menudo con los ajustes, el resultado depende de la fuerza relativa de I fectos de la disminuci&oacute;n del salario monetario, favorable (en la tasa de inter&eacute;s) y desfavorable (en el estado de confianza) sobre la inversi&oacute;n. Aunque la teor&iacute;a de la demanda global propuesta por Keynes fuese irreprochable, el resultado ser&iacute;a fr&aacute;gil. En efecto, se obtiene por medio de un tipo del an&aacute;lisis cuyas conclusiones no tienen un car&aacute;cter general ya que tiene una fuerte dependencia de los valores de los coeficientes de reacci&oacute;n, sin hablar de las dificultades para resolver los modelos din&aacute;micos que  obligan a adoptar m&eacute;todo de simulaci&oacute;n, por dem&aacute;s inciertos. </p>      <p>La est&aacute;tica comparativa tampoco es la soluci&oacute;n porque s&oacute;lo da un resultado satisfactorio si el equilibrio es estable y &uacute;nico. Por un lado, uno tiene &ndash;ahora de manera impl&iacute;cita&ndash; las dificultades mencionadas anteriormente. Por otro lado, si el  equilibrio no es &uacute;nico (lo que es el caso general) el desempleo  keynesiano s&oacute;lo se obtiene si en <i>todos </i>los equilibrios que corresponden a cada salario monetario inferior a w<sup>o</sup>, el nivel del empleo no es superior al inicial. Es f&aacute;cil percibir la dificultad de esta verificaci&oacute;n. </p>     <p>21. En el modelo keynesiano, una soluci&oacute;n con desempleo involuntario con salario nominal W<sup>o</sup> es un equilibrio si todos los mercados, excluyendo el de trabajo, est&aacute;n en equilibrio y si el desempleo existente no e puede eliminar con la disminuci&oacute;n del  salario monetario. Entonces el equilibrio as&iacute; concebido no se puede  reducir a una soluci&oacute;n de punto fijo correspondiente a un par&aacute;metro W<sup>o</sup> dado porque esa situaci&oacute;n es compatible con la explicaci&oacute;n de desempleo por la rigidez del salario nominal. </p>     <p>En el an&aacute;lisis keynesiano el desempleo involuntario al salario w<sup>o</sup>, e d equilibrio por el fracaso del ajuste por medio de la disminuci&oacute;n del salario y de los precios. Por lo tanto, una demostraci&oacute;n de existencia del equilibrio con desempleo al salario W<sup>o</sup> es insuficiente. s s&oacute;lo una primera etapa. Este equilibrio s&oacute;lo es keynesiano si no puede ser mejorado por el mecanismo espont&aacute;neo del mercado. Por esta circunstancia, representa la situaci&oacute;n econ&oacute;mica menos mala que puede conocer una econom&iacute;a competitiva. </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>As&iacute; se explica la conclusi&oacute;n del cap&iacute;tulo 19 de la <i>Teor&iacute;a General </i> "a la luz de estas consideraciones opino ahora que el mantenimiento de un nivel general estable de salarios nominales es, en general, la pol&iacute;tica m&aacute;s aconsejable para un sistema cerrado" &#91;1936, 238&#93;. O tambi&eacute;n, el equilibrio con desempleo involuntario se determina al salario W<sup>o</sup> no porque el salario no pueda bajar sino porque el nivel de desempleo no disminuye si el salario baja. Por esto es deseable que este &uacute;ltimo no baje. </p>     <p>22&iquest; porqu&eacute; la soluci&oacute;n keyneiana e un equilibrio? Se trata de un concept riginal irreductible tanto al equilibrio walrasiano como a una variante del equilibrio de precios fijos: </p>     <p>Patinkin considera que "todo lo que est&aacute; estrictamente en equilibrio,es el nivel, o posiblemente s&oacute;lo el hecho del desempleo; pero no existe equilibri de la tasa de salario monetario" &#91;patinkin 1965, 643-644&#93;. El m delo keyne iano no excluye que pueda existir un nivel del salario monetario al cual la soluci&oacute;n sea el pleno empleo. Si ella es de subempleo no implica que el salario monetario no sea de equilibrio sino que el equilibrio del modelo de Keynes no es waltasiano. </p>     <p>ii) La definici&oacute;n del equilibrio keynesiano implica un an&aacute;lisis din&aacute;mico (o al meno de est&aacute;tica comparativa). Desde el punto de vista walrasiano, el quilibrio keynesiano equivale a la inestabilidad del equilibrio de pleno empleo (el cual es estable en el caso de desempleo no keynesiano). La distinci&oacute;n entre la existencia y la estabilidad del equilibrio e establece si el equilibrio keynesiano se define para un salario monetario que no s&oacute;lo es ex&oacute;geno sino tambi&eacute;n r&iacute;gido. Pero en e te caso el equilibrio keynesiano ser&iacute;a s&oacute;lo una variante del concepto m&aacute;s general de equilibrio de precios r&iacute;gidos. Esta conclusi&oacute;n es incorecta ya que en el modelo keynesiano el salario nominal puede bajar. </p>     <p>Nuestra respuesta es la siguiente. La soluci&oacute;n del modelo keynesiano al salario W<sup>o</sup> es un equilibrio en el sentido de que nadie tiene inter&eacute;s en alterar u po ici&oacute;n; si el salario  bajara nadie ganar&iacute;a (las empresas c ntinuar&iacute;an estando en equilibrio competitivo), y algunos perder&iacute;an (el empleo no e elevar&iacute;a m&aacute;s). Esto implica que todos tienen inter&eacute;s en bloquear el mecanismo del mercado al aceptar el salario w<sup>o</sup>. </p>      <p>En el plano formal, esta interpretaci&oacute;n no es completamente satis factoria porque &oacute;lo considera la variaci&oacute;n a la baja del salario, sin decir nada de lo que pasar&iacute;a si el salario aumentara. Sin embargo, en este an&aacute;lisis la disminuci&oacute;n del salario es la m&aacute;s significativa &ndash;y La &uacute;nica que considera Keynes&ndash; porque no es razonable imaginar un aumento del salario en una situaci&oacute;n de desempleo masivo.<sup><a name="nr18"></a><a href="#18">18</a></sup> </p>     <p>23.El estudio de la teor&iacute;a de Keynes conduce a una  doble conclusi&oacute;n: (i) esta teor&iacute;a se construye de manera notablemente coherente (ii) fu a de las cuestiones espec&iacute;ficas acerca de las distinta funciones que aparecen en el modelo keyne iano, el problema general no encontr&oacute; una soluci&oacute;n satisfactoria: el concepto de equilibrio keynesiano es demasiado dependiente del an&aacute;lisis din&aacute;mico. </p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>     <p>24. La consistencia l&oacute;gica de la teoria keynesiana es un resultado m&aacute;s significativo en tanto el proyecto de Keynes es fundamentalmente te&oacute;rico. </p>     <p>Keynes critica vigorosamente a aquellos que creyeron poder elab rar una heterodoxia sin darse el trabajo de atacar las base de la teor&iacute;a ortodoxa &#91;1934, 489&#93;. Seg&uacute;n &eacute;l, la critica te&oacute;rica e la condici&oacute;n para que una 'herej&iacute;a' suficientemente s&oacute;lida ea convincente &#91;1964, 492&#93;. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Keynes es el &uacute;nico autor de un gran libro de teor&iacute;a econ&oacute;mica qu desde el comienzo del Pr&oacute;logo y los primeros cap&iacute;tulo, reivindica su oposici&oacute;n a la teor&iacute;a dominante. Su cr&iacute;tica no es empirista pue no apunta a la falta de realismo de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica. Hemos visto que en la &eacute;poca de Keyne la existencia del desempleo involuntario  era reconocida por todos los participantes en el debate, diferente a la situaci&oacute;n actual donde a eces se ruega. La &uacute;nica divergencia se refer&iacute;a a la explicaci&oacute;n de este fen&oacute;meno. Si Keynes considera que la teor&iacute;a neocl&aacute;sica no es pertinente para resolver los problemas del mundo real &#91;1936, 333&#93;, no es porque ella niegue un aspecto de la realidad sino porque da una explicaci&oacute;n que considera err&eacute;nea.En cuanto a la cr&iacute;tica keynesiana de los postulados de la teor&iacute;a del empleo, aqu&iacute; no se hace intervenir ninguna consideraci&oacute;n mp&iacute;rica. o es la observaci&oacute;n de una realidad cualquiera lo que permite inducir un juicio sobre la ley de Sayo Sucede lo mismo en el plan positivo. Lo fundamental es el resultado te&oacute;rico y no alguna proposici&oacute;n de pol&iacute;tica econ&oacute;mica: </p>     <blockquote>    <p>Considero que mis sugerencias para una cura, que no est&aacute;n completamente elaboradas &ndash;lo admito&ndash; se encuentran en plano distinto al del diagn&oacute;stico. No quiere decir que sean definitivas. Est&aacute;n sujetas a todo tipo de hip&oacute;tesis especiales y necesariamente est&aacute;n relacionadas con las condiciones paniculares de cada momento. Pero mis principales razones para alejarme de la teor&iacute;a tradicional van mucho mis al fondo de esto, Ellas son de un alto car&aacute;cter general y pretenden ser definitivas &#91;1937, 122&#93;. </p></blockquote>     <p>Al encerrarse en la ley de Say, la teor&iacute;a ortodoxa se hab&iacute;a impuesto la imposibilidad de avanzar. En efecto, mientras se contin&uacute;e razonando en el marco de un modelo recursivo por la oferta donde el &uacute;nico papel de la demanda es ajustarse pasivamente a una oferta predeterminada, la teor&iacute;a no puede progresar mucho. En este sentido interpretamos este diagn&oacute; tico de Keynes sobre que "la falta grave de la escuela cl&aacute;sica, ejemplificada por Pigou, ha sido la de exigirle demasiado a un modelo anticuado o demasiado simple, y en no darse cuenta de que el progreso e taba en mejorar el modelo" &#91;1938,296&#93;. </p>     <p>El modelo <i>cl&aacute;sico </i>es "muy  simple" porque, en conformidad con la ley de ay, todas us conclusiones dependen, a final de cuentas, s&oacute;lo de las tres ecuacione que representan el mercado de trabajo. Ahora vemos mejor en qu&eacute; consiste su 'mejor&iacute;a': la teor&iacute;a de los determinantes de la demanda global, propuesto por Keynes en los libros III y IV de la <i>Teor&iacute;a General</i>.</p>     <p>25 En lo esencial, la doctrina ortodoxa vista por Keynes es la de la 'escuela del ajuste autom&aacute;tico' al equilibrio de pleno empleo. </p>     <p>La situaci&oacute;n actual difiere mucho de los d&iacute;as de Keynes. La ausencia de resultados satisfactorios en la teor&iacute;a neocl&aacute;sica de la estabilidad confirma el escepticismo de Keynes en las virtudes de autorregulaci&oacute;n del sistema competitivo. En este punto central es m&aacute;s bien la teor&iacute;a ortodoxa la que se ha acercado a las posiciones defendida por Keynes no lo contrario. </p>     <p>Pero, al mismo tiempo, el mismo proyecto de Keynes sale afectado.Vimo que seg&uacute;n Keynes, la estabilidad del equilibrio de pleno empleo e st&aacute; correctamente deducida de las hip&oacute;tesis del modelo neocl&aacute;sico b&aacute;sico. Esta posici&oacute;n es f&aacute;cilmente explicable. Keynes identifica la teor&iacute;a ortodoxa al modelo de la ley de Sayo Ahora bien, un modelo recur i, o por la oferta se comporta como un modelo de equilibrio parcial donde la estabilidad del sistema en su conjunto se reduce finalmente s&oacute;lo a la estabilidad del equilibrio del mercado  de trabajo. </p>     <p>Es verdad que la ley de Say implica el ajuste del ahorro y la inversi&oacute;n por medio de la tasa de inter&eacute;s. Eso explica por qu&eacute; Keynes atribuye la mala teor&iacute;a neocl&aacute;sica de la demanda efectiva "al fracaso de la doctrina cl&aacute;sica en desarrollar una  teor&iacute;a satisfactoria de la tasa de inter&eacute;s". Pero en el modelo recursivo por la oferta la critica de este tipo de ajuste no es posible. La tasa de inter&eacute;s iguala el ahorro y la inver i&oacute;n para un nivel dado de la producci&oacute;n, predeterminada por el subsistema de la oferta. Si este mecanismo es inestable, de aqu&iacute; no se deduce que el equilibrio de pleno empleo sea inestable sino que toda soluci&oacute;n del sistema, a cualquier nivel del empleo, es inestable. No puede sorprendernos, por consiguiente, que la critica de Keynes a la teor&iacute;a neocl&aacute;sica del inter&eacute;s apunta a la determinaci&oacute;n del equilibrio y no a la estabilidad. </p>     <p>En un modelo diferente al  de la ley de Say el problema de&#93; ajuste al pleno empleo puede plantearse apropiadamente. Vimos que se trata del modelo no walrasiano de interdependencia de donde se deriva el modelo keynesiano propiamente dicho. El mecanismo de ajuste propio del primero, el efecto Keynes, se anula en el segundo.La critica actual del ajuste autom&aacute;tico sigui&oacute; otro camino, sugerido por Tobin.<sup><a name="nr19"></a><a href="#19">19</a></sup> Recientemente se mostr&oacute; que en un modelo neocl&aacute;sico convencional menos particular que el de la ley de Say (modelo de las generaciones traslapadas) el estado regular puede no ser estable &#91;Hahn y Solow 1995 cap.2&#93;. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Desde el momento en que la oposici&oacute;n al ajuste neocl&aacute;sico no requiere ninguna nueva teor&iacute;a, la motivaci&oacute;n de la teor&iacute;a keynesiana est&aacute; debilitada. Pero esta &uacute;ltima no se  vuelve superflua porque la cr&iacute;tica a la estabilidad del equilibrio neocl&aacute;sico no proporciona ninguna noci&oacute;n sobre la posibilidad de un equilibrio diferente al de pleno empleo. </p>     <p>Otros resultados recientes del an&aacute;lisis del proceso din&aacute;mico permiten avanzar en esa direcci&oacute;n. Se trata de la cr&iacute;tica 'interna' del efecto Keynes. Como se podr&iacute;a esperar, se mostr&oacute; que siendo  flexibles los salarios y los precios, el equilibrio de pleno empleo en el modelo no walrasiano de interdependencia puede ser inestable &#91;Flaaschel <i>et al.</i>1996, cap. 6&#93;. Esto implica  que la soluci&oacute;n de ese modelo para un salario ex&oacute;geno W<sup>o</sup> un equilibrio  keynesiano. En lo esencial, este resultado central puede con eguirse limit&aacute;ndose a los dos primeros cap&iacute;tulos de la <i>Teor&iacute;a General.</i> La intuici&oacute;n de Keynes respecto a los posibles efecto negativos de la disminuci&oacute;n del salario nominal resulta confirmada, al mismo tiempo que se pone en duda el  inter&eacute;s mismo de su proyecto  te&oacute;rico.</p>     <p>26. Muy probablemente Keynes consider&oacute; que la cr&iacute;tica de las hip&oacute;tesis e la m&aacute; radical, ya que apunta a los fundamentos de la teor&iacute;a. sta idea no nos parece correcta. En el modelo no walrasiano de interdependencia, btenido por la cr&iacute;tica keynesiana del postulado relativo a la oferta de trabajo, el equilibrio al salario W<sup>o</sup> puede excluir el mercado de trabajo. Se ha concluido que se trata de una teor&iacute;a alternativa a la ortodoxia. sta interpretaci&oacute;n tiene origen en la famosa afirmaci&oacute;n de Clower: "o la ley de Walras es incompatible con la econom&iacute;a Keynesiana, o Keynes no ten&iacute;a nada fundamentalmente nu para agregar a la teor&iacute;a econ&oacute;mica ortodoxa" &#91;Clower 1965, 278&#93;. Pero la existencia de una soluci&oacute;n, parametrizada por el salario monetario, diferente a la del modelo ortodoxo, no implica que se trate de una construcci&oacute;n l&oacute;gicamente distinta. Como lo confirma claramente el art&iacute;culo de Clower, ella resulta de este mismo modelo al modificar una de sus hip&oacute;tesis. Tambi&eacute;n, recordemos que Hicks no consideraba que la de activaci&oacute;n de la funci&oacute;n de oferta de trabajo y su reemplazo por el salario monetario ex&oacute;geno trastornaba el modelo neocl&aacute; sico. Hasta tal punto que &eacute;l mismo atribu&iacute;a estas mismas caracter&iacute;stica "al modelo cl&aacute;sico" (Anexo <sup><a name="nr1a"></a><a href="#1a">1</a></sup>). n cuanto al equilibrio con un "exceso de oferta de trabajo", no perturba, "por s&iacute; mismo", el modelo de Walras &#91;Hicks 1980-1981 321&#93;. </p>     <p>De una manera general, la modificaci&oacute;n de una u otra de las hip&oacute;tesis del modelo de referencia de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica no modifica la teor&iacute;a sin &oacute;lo el <i>resultado </i>conseguido con esta misma. De este punto de vista se puede decir que una teor&iacute;a es m&aacute;s poderosa en tanto sea capaz de acoger un n&uacute;mero mayor de hip&oacute;tesis diferentes, lo que le permite tratar un n&uacute;mero mayor de casos. Al tener esta propiedad, la teor&iacute;a del Equilibrio General proporciona la referencia de la mayor parte de las teor&iacute;as actuales, incluyendo aun las de inspiraci&oacute;n keynesiana &#91;Benetti  1997&#93;. dem&aacute;s estas &uacute;ltimas se han agotado en la investigaci&oacute;n de las  modificaciones que conviene aportar al modelo est&aacute;ndar para conseguir el resultado "keynesiano" deseado. </p>     <p>27. Como todas las grandes obras de teor&iacute;a econ&oacute;mica, la <i>Teor&iacute;a General </i>empieza con la teor&iacute;a del valor, pero a diferencia de los otros, Keynes no lo hace para desarrollarla ino para excluirla. 1 proyecto de Keyne tiene como punto de partida (i) la separaci&oacute;n de los problema del nivel de empleo de los recursos y de la asignaci&oacute;n de los recursos empleados,<sup><a name="nr20"></a><a href="#20">20</a></sup> y (ii) la delimitaci&oacute;n del papel de los precios a la distribuci&oacute;n de un volumen de recursos empleados", que adem&aacute;s, seg&uacute;n Keynes, lo realizan de manera satisfactoria. Esto implica que "lo que determina la ocupaci&oacute;n real de los recursos disponibles" &#91;1936, 16&#93; depende de otra ley, externa a los precios. </p>     <p>Esta dicotom&iacute;a solo e leg&iacute;tima si e adopta una teor&iacute;a del valor que determina lo precios independientemente de las cantidades producidas. qu&iacute; podemos reconocer la teor&iacute;a ricardiana, al menos la formalizada por Sraffa. Keynes tiene raz&oacute;n en referirse a Ricardo para justificar la dicotom&iacute;a entre el nivel y la asignaci&oacute;n de los recursos empleados: "Ricardo neg&oacute; expresamente que tuviera alg&uacute;n &iacute;nteres el <i>monto</i> del dividendo nacional como hecho independiente de su distribuci&oacute;n", pero se equivoc&oacute; al considerar que la teor&iacute;a ortodoxa segu&iacute;a siendo ricardiana: "pero sus sucesores, con una visi&oacute;n menos clara, han usado la teor&iacute;a cl&aacute;sica en estudios sobre las causas de la riqueza" &#91;1936, nota 1, 16&#93;. </p>     <p>En el enfoque neocl&aacute;sico, el nivel y la asignaci&oacute;n de recurso con el mismo y &uacute;nico problema. Desde el momento en que el equilibrio, en el entido a la vez de la asignaci&oacute;n eficiente y del pleno empleo, se obtiene por medio del mismo mecanismo, el sistema de precios, no hay ning&uacute;n lugar para la idea central de Keynes seg&uacute;n La cual la regulaci&oacute;n de la demanda global es suficiente para asegurar un buen funcionamiento de la econom&iacute;a, al suponerse que el mecanismo de precios se encarga de garantizar la asignaci&oacute;n eficiente de los recursos. </p>     <p>De hecho, existe la siguiente disyuntiva: (i) O bien, el mecanismo de los precios funciona como lo afirma la teor&iacute;a neocl&aacute;sica, y en este ca o la regulaci&oacute;n de la demanda global no es necesaria ya que el pleno empleo es autom&aacute;ticamente asegurado; (ii) O bien, el mecanismo de precios no funciona, la regulaci&oacute;n de la demanda global es necesaria, pero uno no puede estar seguro de que se utilicen los recursos de manera eficiente ya que por hip&oacute;tesis, el mecanismo de precios es defectuoso. La teor&iacute;a del valor no tiene un objetivo espec&iacute;fico propiamente dicho. Constituye el principio de donde se derivan las otras teor&iacute;as. La negativa de toda discusi&oacute;n sobre la teor&iacute;a del valor significa aceptar, de hecho, el modelo de base de la teor&iacute;a ortodoxa. Para Keynes se trata, por ende, de eliminar uno de los resultados principales: S&oacute;lo existe un equilibrio en el pleno empleo. Para con reguirlo, construye un modelo donde el funcionamiento walrasiano del mecanismo de precios se anula al negar el segundo postulado neocl&aacute;sico y la supresi&oacute;n de la hip&oacute;tesis de sistema completo de mercados. Sobre esta base se elabora la funci&oacute;n de inversi&oacute;n de la que depende el equilibrio de subempleo con flexibilidad de precios. Por lo tanto, este &uacute;ltimo pertenece al   conjunto de equilibrios ineficientes que resultan de la modificaci&oacute;n de una o de otra de las hip&oacute;tesis del modelo de referencia. Es cierto que el modelo de Keynes es el que se aleja m&aacute;s del modelo walrasiano, sin embargo, no deja de obtenerse por medio de la aplicaci&oacute;n del mismo m&eacute;todo a trav&eacute;s del cual se elabora actualmente la mayor parte de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica positiva.<sup><a name="nr21"></a><a href="#21">21</a></sup> </p>     <p>Keynes concibe su proyecto coloc&aacute;ndose en un nivel intermedio entre los fundamentos de la teor&iacute;a y la pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Este nivel r pre enta la mayor parte de la ense&ntilde;anza universitaria de la teor&iacute;a econ&oacute;mica y por con iguiente, es aquel que sirve para la formaci&oacute;n econ&oacute;mica de "funcionarios p&uacute;blicos y pol&iacute;ticos, y aun los agitadores" &#91;19 6 337&#93;. Si bien su importancia es obvia, no es compatible  suficientemente con una teor&iacute;a "her&eacute;tica". </p>     <p><b>Notas al pie</b></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#nr1">1</a><a name="1"></a>  Este juicio tiene justificaci&oacute;n en algunos an&aacute;lisis particulares pero es falso respecw a la estructura l&oacute;gica de la Teor&iacute;a. </p>     <p><a href="#nr2">2</a><a name="2"></a>  Como constatamos, &eacute;sto no tiene que ver con la interpretaci&oacute;n de la ley de Say propuesto por Lange y retomada por Patinkin.  Esta &uacute;ltima se caracteriza por una recursividad del sector real en su  totalidad (y no de la oferta real) con respecto al sector monetario. Por otra parte, en la interpretaci&oacute;n de Keynes, la ley de Say no excluye la presencia del dinero bajo la forma de un saldo de liquidez para transacciones (primer modelo de Patinkin). Lo que implica que el saldo de dinero de: asalariado s&oacute;lo depende del ingreso real, y es independiente de la tasa de inter&eacute;s. </p>     <p><a href="#nr3">3</a><a name="3"></a> Seg&uacute;n los te&oacute;ricos del equilibrio general el sistema de mercados no est&aacute; completo. </p>     <p><a href="#nr4">4</a><a name="4"></a> No se trata de postulados sino de condiciones de primer orden de rnaximiaaci&oacute;n de las respectivas funciones objetivo de empresarios y de obreros, en competencia perfecta. </p>     <p><a href="#nr5">5</a><a name="5"></a> Este modelo describe un equilibrio de flujos, y su acervo de capital est&aacute; dado. Sus fundamentos 'microecon&oacute;micos' se explican en Sargenr &#91;1987, 7-19&#93;. </p>     <p><a href="#nr6">6</a><a name="6"></a> Patinkin justifica su enfoque diciendo que "si ignoramos estas influencias adicionales (saldos reales, acervo de titulos y tasa de inter&eacute;s) es porque el mercado de trabajo como tal no nos  interesa en el an&aacute;lisis siguiente; su &uacute;nica funci&oacute;o es proporcionar el punto l&iacute;mite del pleno empleo &#91;&hellip;&#93; La introducci&oacute;n de estas influencias adicionales no afectar&iacute;an el an&aacute;lisis de est&aacute;tica comparativa aunque si complicar&iacute;a de manera importante el an&aacute;lisis din&aacute;mico" &#91;patinkin 1965, 204-205&#93;. </p>     <p><a href="#nr7">7</a><a name="7"></a> Desde este punto de vista, el salario en la  restricci&oacute;n de resupuesto del asalariado ocupa un lugar an&aacute;logo al que el modelo An:ow-Debreu asigna a la ganancia en la restricci&oacute;n de presupuesto del consumidor. </p>     <p><a href="#nr8">8</a><a name="8"></a> Para un estudio del modelo con "ley de Walras restringida" ver Cartelier &#91;1995, 47 y ss&#93;. </p>     <p><a href="#nr9">9</a><a name="9"></a> No hay cambio esencial si se adopta una funci&oacute;n walrasiana de oferta de trabajo de N<sup>s</sup> = N<sup>s</sup> (w/p,r). </p>       <p><a href="#nr10">10</a><a name="10"></a> La teor&iacute;a de Clower elimina una incoherencia de la definici&oacute;n tradicional de ofertas y demandas en desequilibrio. Pero no conduce a ning&uacute;n concepto distinto del equilibrio walrasiano, lo que explica el desarrollo de modelos de equilibrio con precios fijos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#nr11">11</a><a name="11"></a> No  es el cap&iacute;tulo 19, Keynes analiza las diferentes (siete) efectos de la disminuci&oacute;n de los salarios monetarios y concluye que es sobre lo que se llamar&aacute; despu&eacute;s "Efecto Keynes", que "deben hacer descansar su argumentaci&oacute;n aquellos que creen en la propiedad del sistema econ&oacute;mico de ajustarse autom&aacute;ticamente; aunque no s&eacute; que lo hayan hecho as&iacute;" &#91;1936,266&#93;. </p>     <p><a href="#nr12">12</a><a name="12"></a> Una parte considerable de los trabajos de los "nuevos keynesianos" se dedica a proporcionar "los fundamentos microecon&oacute;micos" de estas dos formas de rigidez del salario. Cualquiera que sea el inter&eacute;s intr&iacute;nseco de estas teor&iacute;as, su alcance para la teor&iacute;a de Keynes es sumamente limitado. </p>     <p><a href="#nr13">13</a><a name="13"></a> En efecto, si los individuos "se confrontan con un doble nivel de precio duplicado &#91;&hellip;&#93; su demanda por saldos nominales L2(r) se mantiene constante, as&iacute; que su demanda por saldos reales especulativos disminuir&aacute;" &#91;Patinkin 1965,254  y ss.,nota K2 p&aacute;g. 637 y ss&#93;. </p>     <p><a href="#nr14">14</a><a name="14"></a> Hacemos abstracci&oacute;n del efecto de saldos reales que est&aacute; por fuera de la <i>Teor&iacute;a General.</i> Esto no parece molestar. Pacinkin, el autor que m&aacute;s insisti&oacute; en este efecto, lo considera tan esencial para La teor&iacute;a monetaria (la existencia del efecto) como despreciable para el ajuste macroecon&oacute;mico (la fuerza del efecto). Por ejemplo, en los Estados Unidos entre 1929 y 1932 el valor real de los saldos netos privados aument&oacute; 46 por ciento mientras que el ingres nacional real baj&oacute; 40 por ciento &#91; Patinkin 1949&#93;. Por su lado Neary y Stiglitz &#91;1982&#93; calcularon que, a pesar de la fuerte baja de precios durante la gran depresi&oacute;n, seria necesario m&aacute;s de dos siglos para que por medio del efecto de los saldos reales, el pleno empleo pueda restaurarse. </p>     <p><a href="#nr15">15</a><a name="15"></a> Estos tres modelos no agotan los factores de la anulaci&oacute;n del efecto Keynes que se e&ntilde;alan en la <i>Teor&iacute;a General </i>&#91;1936, 262-264&#93;. Entre estos hay que poner atenci&oacute;n a la "Influencia depresiva que ejerce sobre los empresarios el aumento de la carga de deuda &#91;que&#93; puede neutralizar parcialmente cualquier reacci&oacute;n optimista que resulte del descenso de los salarios" &#91;1936,233&#93;.</p>     <p><a href="#nr16">16</a><a name="16"></a> Si se adopta la primera formalizaci&oacute;n del numeral 9, se puede tener que N<sup>o</sup> &gt; N<sup>s</sup>, en tal caso la soluci&oacute;n de N&circ; no es viable. En los otros casos, las dos formalizaciones dan el mismo resultado. </p>     <p><a href="#nr17">17</a><a name="17"></a> El abanico de opciones es muy el amplio: desde la inversi&oacute;n p&uacute;blica hasta las acciones con el fin de modificar expectativas de largo plazo. </p>     <p><a href="#nr18">18</a><a name="18"></a>  Esos l&iacute;mites del concepto de equilibrio keynesiano no justifican de ninguna manera la gran confusi&oacute;n que se gener&oacute;. e tom&oacute; el mal h&aacute;bito de calificar como "keynesiano" un equilibrio con desempleo y, por extensi&oacute;n, el modelo que genera ese resultado. En la mayor&iacute;a de los casos, o los salarios Y los precios son flexibles, pero el desempleo de equilibrio no es involuntario; o el desempleo de equilibrio es involuntario, pero (cualquiera que sea la justifiaci&oacute;n) los salarios nominales o reales (y a veces los precios) no var&iacute;an. Ver Anexo <a href="#v31n1a17e7">2</a> . </p>     <p><a href="#nr19">19</a><a name="19"></a> Tobin &#91;1975, 1993&#93; subraya en particular el efecto desestabilizador del endeudamiento utilizando modelos que combinan caracteristicas keynesiaoas y neocl&aacute;sicas. </p>     <p><a href="#nr20">20</a><a name="20"></a> La &uacute;nica excepci&oacute;n notable es el cap&iacute;tulo 17 de la <i>Teor&iacute;a General. </i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#nr21">21</a><a name="21"></a> Si aparece un e quema de base diferente al equilibrio general, de hecho una teor&iacute;a alternativa del valor, se podr&aacute; elaborar una teor&iacute;a en el seno de la cual podr&aacute;n integrarse con seguridad importantes elementos del modelo keynesiano. </p>     <p><a href="#nr22">22</a><a name="22"></a> Hacemos abstracci&oacute;n del cuarto modelo que &ndash;como se&ntilde;ala Hicks&ndash; es una "generalizaci&oacute;n" mas que una formalizaci&oacute;n de la teor&iacute;a de Keynes.  Por otra parte, los modelos de Hicks poseen dos bienes (de consumo y de inversi&oacute;n). Pero dado que sus peeaos relativos no tienen ning&uacute;n papel, no se pierde nada si se considera s&oacute;lo un bien. </p>     <p><a href="#nr23">23</a><a name="23"></a> Esta recursividad monetaria est&aacute; bien explicada por Cartelier &#91;1995, 88&#93;, Pero &eacute;l considera que en la recria neocl&aacute;sica la hip&oacute;tesis de salario monetario fijo es incompatible con la presencia de la ecuaci&oacute;n monetaria, ya que su coexistencia conllevar&iacute;a a la sobredeterminaci&oacute;n de los precios nominales &#91;Canelier 1995,46-47&#93;. Este argumemo no nos parece convincente. En un modelo, el papel de una ecuaci&oacute;n no se define de una vez por todas, independientemente de las hip&oacute;tesis de las otras ecuaciones. La cr&iacute;tica de Cartelier conduciria a rechazar la utilizaci&oacute;n keynesiana de la ecuaci&oacute;n F'<sub>N</sub>=w/p para determinar p bajo el pretexto de que su papel es determinar la demanda de trabajo. </p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>ANEXO <a href="#nr1a">1</a><a name="1"></a>. LOS MODELOS DE HICKS</b></font></p>     <p>La int rpretaci&oacute;n de la teor&iacute;a de Keynes que Hicks propone en su art&iacute;culo de 1937 se apoya en los tres modelos siguientes.<sup><a name="nr22"></a><a href="#22">22</a></sup> </p>      <p><a name="v19n33a02e1"></a></p>      <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v19n33/v19n33a02e1.jpg">      <p>Donde R es el ingreso que es igual a p Y. </p>     <p>Estos tres modelos tienen las mismas inc&oacute;gnitas: N,Y,w, p, r, I, S, Y las mismas ecuaciones de la oferta &#91;1&#93;-&#91;3&#93;. Ninguno es recursivo por la oferta. El modelo <i>cl&aacute;sico </i>posee una recursividad monetaria, R es la &uacute;nica inc&oacute;gnita de la ecuaci&oacute;n &#91;7&#93;. Por este hecho, el empleo es determinado por el subsistema definido por las ecuaciones &#91;<a href="#v19n33a02e2">1</a> &#93;-&#91;<a href="#v19n33a02e4">3</a>&#93; y &#91;<a href="#v19n33a02e8">7</a>&#93;. Basta  escribir &#91;7&#93; M<sup>o</sup> = k wp/wY. Utilizando las ecuaciones &#91;<a href="#v19n33a02e2">1</a>&#93; a &#91;<a href="#v19n33a02e4">3</a>&#93;, la ecuaci&oacute;n &#91;<a href="#v19n33a02e8">7</a>&#93; tiene una sola inc&oacute;gnita: N.<sup><a name="nr23"></a><a href="#23">23</a></sup> </p>     <p>Los dos modelos 'keynesianos' son recursivos por la demanda, Los subsistemas de la demanda (ecuaciones &#91;4&#93;-&#91;7'&#93; y &#91;4&#93;-&#91;7"&#93;) determinan r, I, S y R. Al conocer el ingreso nominal de equilibrio, las ecuaciones de la oferta determinan Y y N. El empleo es una funci&oacute;n creciente del ingreso nominal (el aumento de R no puede ir acompa&ntilde;ado del crecimiento proporcional de p, sin contradecir las ecuaciones &#91;1&#93;-&#91;3&#93;). </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La diferencia entre los dos &uacute;ltirnos modelos reside en la determinaci&oacute;n de la demanda. En el primero, las cuatro ecuaciones de la demanda se resuelven de maneta secuencial: r est&aacute; determinada por la ecuaci&oacute;n monetaria &#91;7'&#93;. Enseguida se conoce 1 mediante la ecuaci&oacute;n &#91;4&#93;,luego R por el multiplicador o la ecuaci&oacute;n &#91;6'&#93; . Por el contrario, a causa de La modificaci&oacute;n de la ecuaci&oacute;n monetaria, en el segundo modelo se r uelven la cuatro ecuaciones de la demanda simult&aacute;neamente. Es el modelo IS-LM </p>     <p>Ninguno de estos modelo es claro. El primero porque no es cl&aacute;sico, los d porque no son keynesianos. a primera afirmaci&oacute;n es evidente: el modelo cl&aacute;sico de Hick no es el de la ley de Say.No  es recursivo por la oferta sino por la ecuaci&oacute;n monetaria. </p>     <p>Es trivial considerar que los modelos keynesianos de Hicks son el ig n de las equivocaciones sobre la teor&iacute;a de Keynes. Pero no nos referiremos a los limites reales o supuestos del modelo IS-LM, tales como la coexistencia de variables estado y de control (lo que es evidente) o la formalizaci&oacute;n de la teor&iacute;a de Keynes por medio de un modelo de interdependencia (esta critica no nos parece justificada). Para nosotros, La equivocaci&oacute;n m&aacute;s grave se origina en la identificaci&oacute;n de los modelos keynesianos con los modelos recursivos por la demanda.Una consecuencia notable es la importancia concedida a la ilusi&oacute;n monetaria en la demanda especulativa de dinero, en particular en el "modelo especial" que se presenta como la separaci&oacute;n m&aacute;s importante que &lt;eynes logr&oacute; realizar con respecto a la teor&iacute;a dominante.Est modelo es el origen de profundas confusiones sobre la sig nificaci&oacute;n de la "determinaci&oacute;n monetaria de la tasa de inter&eacute;s" de Keynes.Sobre todo los modelos keynesianos de Hicks formalizan la que hemos llamamos la anti-ley de Say que, adem&aacute;s, no se opone aqu&iacute; a ninguna ley de Say (el modelo cl&aacute;sico es recursivo por la ecuaci&oacute;n monetaria). La estructura l&oacute;gica de la teor&iacute;a de Keynes se oscurece completamente.</p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>ANEXO <a href="#nr2a">2</a><a name="2"></a>. A PROP&Oacute;SITO DE ALGUNAS AFIRMACIONES CORRIENTES</b></font></p>     <p>Vamos a considerar algunas afirmaciones corrientes, sin cuidamos del orden ni de su profundidad. </p>     <p>&ndash; "Al contrario del modelo de equilibrio general, el modelo keynesiano depende del an&aacute;lisis de equilibrio parcial". Esta afirmaci&oacute;n es injustificada y es un contrasentido. La importancia del an&aacute;lisis de equilibrio parcial no reside en el hecho de permitir estudiar el mercad de arvejas por fuera de las perturbaciones causadas por la variaci&oacute;n de los precios en otros mercados, principalmente en aqu&eacute;llo de las otra verduras. En la macroeconom&iacute;a, el equilibrio parcial est&aacute; ligado a la ley de Say que permite conseguir resultados a nivel del sistema en su conjunto a partir &uacute;nicamente del an&aacute;lisis de un mercado particular (el de trabajo). Precisamente es contra este enfoque de equilibrio parcial que Keynes propone su idea central seg&uacute;n la cual el empleo depende del funcionamiento de otros mercados diferentes al de trabajo. n el plano metodol&oacute;gico, la concepci&oacute;n de la macroeconom&iacute;a en t&eacute;rminos de interdependencia es ciertamente una de la mayores contribuciones de Keynes. </p>     <p>Debemos precisar que esta visi&oacute;n no implica la asignaci&oacute;n del mismo grado de interdependencia a todos los mercados. Por ejemplo, n excluye que la valoraci&oacute;n financiera pueda alejarse de la valoraci&oacute;n real (valor fundamental). Esta cuesti&oacute;n importante ni siquiera podr&iacute;a plantear en un modelo de equilibrio parcial. </p>     <p>&ndash; "Al contrario del modelo walrasiano de interdependencia general, el modelo keynesiano es recursivo". Complementa la anterior y tambi&eacute;n nos parece injustificada. En los d&iacute;as de Keynes no s la interdependencia sino la recursividad (por la oferta) la caracter&iacute;stica del modelo dominante. Es posible que, dej&aacute;ndose llevar por la corriente, Keynes estuviera tentado a oponerle un modelo de recursividad por la demanda, la anti-ley de Sayo Hemos encontrado s&oacute;lo un rastro en el cap&iacute;tulo 3 de la <i>Teor&iacute;a General. </i>Pero la interpretaci&oacute;n no es clara. Se trata de un resumen tan parcial de su teor&iacute;a que una ecuaci&oacute;n tan importante como la de la tasa de inter&eacute;s est&aacute; ausente. Los modelos keynesianos son de interdependencia general. Uno solo entre ellos, el de la preferencia para la liquidez, admite entre todas las soluciones un equilibrio particular, la trampa de liquidez, donde el modelo se comporta como si fuese recursivo por la demanda. </p>     <p>Es verdad que, en el modelo de Keynes, las decisiones de los agentes no son simult&aacute;neas. Debido a la presencia de N<sup>d</sup> en las restricciones de presupuesto de los asalariados, sus decisiones son necesariamente posteriores a las de las empresas. Pero la no simultaneidad de las decisiones no implica la recursividad del modelo. El Equilibrio General es evidentemente un modelo de interdependencia. Sin embargo, en la formulaci&oacute;n dada por Arrow y Debreu, las decisiones no se hacen de manera simultanea porque en la restricci&oacute;n de presupuesto de los consumidor s figuran las ganancias de las empresas. Por otra parte, el modelo de la ley de Say es recursivo a pesar de que las decisiones sean simult&aacute;neas. </p>     <p>&ndash;Una interpretaci&oacute;n corriente de la teor&iacute;a de Keynes como un modelo tecur i o por la demanda se apoya en una de las dos deducciones siguientes. La primera (i) (a) dado que la pol&iacute;tica keynesiana de eliminaci&oacute;n del desempleo involuntario consiste en la expansi&oacute;n de la d manda global, (b) entonces, la teor&iacute;a keynesiana es la que explica el de empleo involuntario por la insuficiencia de la demanda global.La segunda es la siguiente (ii): (a') dado que el desempleo keynesiano es aquel que no puede ser disminuido por la baja de salarios, (b')entonces, &eacute;l es explicado por la insuficiencia de la demanda global. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por lo tanto la teor&iacute;a keynesiana del desempleo involuntario se deduce de la pol&iacute;tica contra desempleo seg&uacute;n (i), y de la definici&oacute;n del desempleo de equilibrio seg&uacute;n (ii). Consideramos que ambas son incorrecta. n el modelo de Keynes esbozado antes, el nivel del empleo se determina simult&aacute;neamente con las otras inc&oacute;gnitas, y por ende, es explicado por la totalidad de las ecuaciones. Por lo anterior dep nde tanto de las condiciones de la demanda como de las condiciones de la oferta. Es a la soluci&oacute;n de este modelo que se aplica el test de la disminuci&oacute;n del par&aacute;metro w<sup>o</sup>, Si el nivel del empleo no aumenta, el desempleo es keynesiano: la definici&oacute;n (a') no implica (b'). </p>     <p>La soluci&oacute;n del modelo depende de las ecuaciones y de sus par&aacute;metros. Si la ecuaciones de la demanda permanecen iguales, el empleo de equilibrio es diferente si, por ejemplo, la funci&oacute;n de producci&oacute;n cambia o si la producci&oacute;n se decide con un criterio diferente al de la maximizaci&oacute;n de la masa de ganancia (por ejemplo, la tasa). La cuesti&oacute;n de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica es saber cu&aacute;les son los par&aacute;metros y las variables sobre las cuales puede actuar el Estado. Un vistazo a las ecuaciones del modelo es suficiente para percibir que la sola posibilidad se refiere a las ecuaciones de la demanda. El conjunto de t&eacute;cnicas disponible as&iacute; como las decisiones de producci&oacute;n escapan a la acci&oacute;n del estado. La justificaci&oacute;n de la pol&iacute;tica keynesiana no se debe buscar en la recursividad por la demanda, sino en el hecho de que permite actuar sobre el desempleo keynesiano (ineliminable por la disminuci&oacute;n de salarios) respetando la propiedad privada de medios de la producci&oacute;n. La proposici&oacute;n (a) no implica (b). </p>     <p>&ndash; 'Al contrario de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica que est&aacute; concebida en t&eacute;rminos reales, la teor&iacute;a de Keynes es monetaria". Si lo anterior se entiende en el sentido de que el dinero se integra en la teor&iacute;a de la determinaci&oacute;n de las magnitudes, esto es tan inexacto respecto a Keynes como a los neocl&aacute;sicos. El dinero aparece en dos lugares: en la ecuaci&oacute;n monetaria y en el salario ex&oacute;geno. En el primer caso, es captado solamente a trav&eacute;s de la propiedad de reserva de valor. Ahora bien, como lo han mostrado ampliamente los trabajos neocl&aacute;sicos en teor&iacute;a monetaria, la integraci&oacute;n del dinero intentada por este enfoque es un fracaso. Como unidad de medida del salario ex&oacute;geno, el dinero aparece solamente en la propiedad de unidad de cuenta. As&iacute; como en la teor&iacute;a neocl&aacute;sica, a la teor&iacute;a de Keynes le falta la integraci&oacute;n del dinero. La raz&oacute;n es la misma: ninguna de las dos teor&iacute;as le abre campo al dinero como medio de cambio. El an&aacute;lisis de las transacciones (se est&eacute; o no en equilibrio) est&aacute; ausente. </p>     <p>&ndash; Como casi toda la <i>Teor&iacute;a General </i>est&aacute; escrita con la hip&oacute;tesis de salario monetario ex&oacute;geno, se concluy&oacute; que "la rigidez del salario monetario es la condici&oacute;n del equilibrio keynesiano". Es obvio que, tanto el modelo neocl&aacute;sico como el keynesiano, se presta para ser usado para el estudio de los efectos de rigideces de precios o de salarios. Pero es incorrecto pensar que el equilibrio con desempleo involuntario depende de una rigidez cualquiera. sta proposici&oacute;n falsa resulta de la confusi&oacute;n entre el salario monetario ex&oacute;geno y r&iacute;gido. Keynes adopta la primera hip&oacute;tesis y no la segunda. La variaci&oacute;n ex&oacute;gena del salario monetario es la que permite el 'test' decis&iacute;vo de la  etapa II (§19). </p>      <p>&ndash; "Un modelo es keynesiano si todas sus soluciones son equilibrios con desempleo involuntario". Esta interpretaci&oacute;n falsa tiene sus or&iacute;genes en la inversi&oacute;n abusiva del resultad  del modelo de equilibrio general en el que todas las soluciones son de pleno   empleo. Un modelo es keynesiano si admite entre sus soluciones un equilibrio con desempleo involuntario (ineliminable por la flexibilidad de salarios y de precios). </p>     <p>&ndash; Se dice que "el desempleo keynesiano es explicado por el dinero". Pero en el modelo keynesiano, que es de interdependencia, el desempleo se explica tanto por la ecuaci&oacute;n monetaria como por las otras ecuaciones. Tambi&eacute;n esto es cierto en el caso de la trampa de liquidez, donde la tasa de inter&eacute;s m&iacute;nima es la que corresponde a la soluci&oacute;n del conjunto del modelo. </p>      <p>&ndash; Se afirma que el desempleo keynesiano se explica por el dinero porque "Keynes tien una teor&iacute;a monetaria de la tasa de inter&eacute;s". S&oacute;lo la encontrarnos en dos ocasiones. Una primera vez, en el segundo m delo de Hicks, llamado "teor&iacute;a especial de Keynes" ¡Pero en la interpretaci&oacute;n de Hicks, Keyne tiene una teor&iacute;a monetaria de la tasa d inter&eacute;s dela misma manera que los <i>cl&aacute;sicos </i>tienen una teor&iacute;a monetaria de la producci&oacute;n! Una segunda vez, a prop&oacute;sito de la determinaci&oacute;n de la tasa de inter&eacute;s por la tasa propia del dinero pero se trata de la teor&iacute;a de la tasa de inter&eacute;s, de la que no se conoce su papel en el modelo keynesiano. </p><hr> <font face="verdana" size="3">    <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS </b></p></font>     <!-- ref --><p>&#91;1&#93; Benetti, C. (1997). El m&eacute;todo normativo de la teor&iacute;a econ&oacute;mica positiva", <i>Cuadernos de Econom&iacute;a </i>26, 7-19. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000221&pid=S0121-4772200000020000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;2&#93; Cartelier, J. (1995). <i>L'&eacute;conomie de Keynes,</i> De Boeck, Bruxelles. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000222&pid=S0121-4772200000020000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;3&#93; Clower, R. (1965). "The Keynesian Counter- Revolution: A Theoretical Appraisal", <i>Monetary Theory, </i>Clower, R, editor, Penguin Books, 1969. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000223&pid=S0121-4772200000020000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;4&#93; Flaaschel, P., Franke, R. y Semmler, W. (1996). <i>Non-linear Macrodynamics - instability, Fluctuations and Growth in Monetary Economies, </i>MIT Press, Cambridge. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000224&pid=S0121-4772200000020000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;5&#93; Garegnani, P. (1964- 1965)."Note su consum&iacute;,  investimenti e demanda effettiva", <i>Econom&iacute;a Internazionale, </i>noviembre. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000225&pid=S0121-4772200000020000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;6&#93; Hahn, F., y Solow, R. (1995). <i>A Critical Essay on Modern  Macroeconomic Theory,</i> Blackwell, Oxford. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000226&pid=S0121-4772200000020000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;7&#93; Hicks, J. (1937). "Mr. Keynes and the Classics", <i>Money, Interest and Wages,</i> Blackwell, Oxford,1982. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000227&pid=S0121-4772200000020000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;8&#93; Hicks, J. (1980-1981). "IS-LM: n explanation", <i>Money. Interest and Wages,</i> Blackwell, Oxford, 1982. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000228&pid=S0121-4772200000020000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;9&#93; Keynes.J,M, (1934). "Poverty in Plenty: is the  Economic System self- Adjusting?", <i>Collected Writings of John Maynard Keynes </i> XIV Macmillan, Londres, (1973). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000229&pid=S0121-4772200000020000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;10&#93; Keynes, J.M. (1936). <i>Teor&iacute;a General de la ocupaci&oacute;n, el inter&eacute;s y el Dinero.</i> FCE, 1965. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000230&pid=S0121-4772200000020000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;11&#93; Keynes,J.M. (1937). "Alternative Theories of the Rare of Interest", <i>The Economic Journal,</i> Junio, y reproducido en <i>Collected Writings of John  Maynard Keynes</i> XlV Macmillan, Londres, 1973. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000231&pid=S0121-4772200000020000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;12&#93; Keynes,J.M. (1938). "Lettere &aacute; R.F.Harrod",<i>Collected  Writings of John Maynard Keynes </i>XIV Macmillan, Londres, 1973. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000232&pid=S0121-4772200000020000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;13&#93; Neary, P. y Stiglitz J. (1982). "Expectations, Assets Accumulation and the Real Balance Effect", <i>Dublin  Meetings of the Econometric society, </i> septiembre. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000233&pid=S0121-4772200000020000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;14&#93; Patinkin, D. (1948). "Flexibility and Full  Employment", <i>American Economic Review </i> 38,septiembre,  543-64. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000234&pid=S0121-4772200000020000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;15&#93; Patinkin, D. (1965). <i>Money, lnterest and Prices,</i> Harper &amp; Row, Nueva York. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000235&pid=S0121-4772200000020000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;16&#93; Tobio, J. (1975). "Keynesian Models of Recession and Depression", <i>American Economic Review Papers and Proceedings </i> 55, mayo, 195-202. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000236&pid=S0121-4772200000020000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;17&#93; Tobin, J.(1993). "Price Flexibility and Output Stability: An Old Keynesian View",<i>Journal of Economic Perspective</i>7,1,45-65. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000237&pid=S0121-4772200000020000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;18&#93; Sargent, Th. (1987). <i>Macroeconomic Theory,</i> segunda edici&oacute;n, Academic Press, Nueva York.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000238&pid=S0121-4772200000020000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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