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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA ESTRUCTURA LÓGICA DE LA TEORÍA GENERAL DE KEYNES: UNA CRÍTICA DE BENETTI]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article criticizes Benetti' s article "The logical structure of Keynes´s General Theory". I criticize Benetti´s claim that a sequen ce of three models is necessary in order to give a foundation to Keynes' concept of involuntary unemployment. Likewise, I criticize the view, first brought forward by Patinkin and taken up by Benetti, that chapter 19 of the General Theory constitutes the climax of Keynes´ book and provides an explanation of involuntary unemployment in a flex-price context.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">     <p align="center"><b>LA ESTRUCTURA L&Oacute;GICA DE LA <i>TEOR&Iacute;A GENERAL</i> DE KEYNES.</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center">UNA CR&Iacute;TICA DE BENETTI</p>     <p align="right"><b> Michel De Vroey*</b></p>     <p>* Agradezco a Carlo Benetti, a los miembros del comit&eacute; de redacci&oacute;n de <i>Cabiers d´economie politique</i> y a un lector an&oacute;nimo las observaciones a una versi&oacute;n anterior a este art&iacute;culo. Traducci&oacute;n de Carolina M&eacute;ndez T&eacute;llez y Jos&eacute; F&eacute;lix Cata&ntilde;o.</p><hr>     <p><b>Resumen</b></p>     <p><i>Este art&iacute;culo critica el de Benetti &quot;La estructura l&oacute;gica de la Teor&iacute;a General de Keynes&quot; Critico el argumento de Benetti de que se necesita una secuencia de tres modelos para fundamentar el concepto de Keynes del desempleo involuntario. De igual forma, critico la idea adelantada por Patinkin y adoptada por Benetti, de que el capitulo 19 de la Teor&iacute;a General constituye el climax de libro de Keynes y proporciona una explicaci&oacute;n de desempleo involuntario en un contexto de precios flexibles.</i></p>     <p><b> Abstract</b></p>     <p><i> This article criticizes Benetti' s article "The logical structure of Keynes´s General Theory&quot;. I criticize Benetti´s claim that a sequen ce of three models is necessary in order to give a foundation to Keynes' concept of involuntary unemployment. Likewise, I criticize the view, first brought forward by Patinkin and taken up by Benetti, that chapter 19 of the General Theory constitutes the climax of Keynes´ book and provides an explanation of involuntary unemployment in a flex-price context.</i></p><hr>     <p><font face="verdana" size="3"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El art&iacute;culo de Benetti titulado "La estructura l&oacute;gica de la <i>Teor&iacute;a General</i> de Keynes" merece atenci&oacute;n al menos por dos razones: primero, porque actualmente no es com&uacute;n encontrar art&iacute;culos que propongan una nueva interpretaci&oacute;n de una gran obra de teor&iacute;a econ&oacute;mica; y en segundo lugar, porque la mayor&iacute;a de comentaristas de Keynes &ndash;excepto aquellos que Coddington llam&oacute; "los fundamentalistas"&ndash; se resignaron a admitir que el contenido de la <i>Teor&iacute;a General</i> no es coherente, y que es una mezcla de l&iacute;neas de razonamiento que resultan, en cierta forma, incompatibles. Al contrario, Benetti pretende mostrar que la construcci&oacute;n de la <i>Teor&iacute;a General</i> es de una "consistencia sobresaliente". Estas dos razones caracterizan la originalidad y la pretensi&oacute;n del art&iacute;culo. La lectura del trabajo de Benetti vale la pena porque hace un an&aacute;lisis profundo y estimulante.</p>     <p> Su tesis central es que para entender la estructura l&oacute;gica de la <i>Teor&iacute;a General</i> se deben distinguir tres modelos distintos pero interrelacionados, que se deducen uno de otro. El primero es el "modelo recursivo por la oferta". Se trata de "un modelo macroecon&oacute;mico donde la oferta global pueda determinarse de manera independiente y previa a la demanda global" &#91;2000, 14&#93;. A con tinuaci&oacute;n se opone un segundo modelo denominado "el modelo de referencia keynesiano". Nos dice Benetti, que este es un modelo no-walrasiano de interdependencia general. Por &uacute;ltimo, se presenta el "modelo keynesiano propiamente dicho" que se constituye teniendo como referencia el precedente. En cada uno de estos modelos se puede tener   un resultado con desempleo involuntario. En el primero de ellos se explicar&iacute;a por la rigidez del salario real, y en el segundo, por lo que Benetti llama la "desactivaci&oacute;n" de la oferta de trabajo. Sin embargo seg&uacute;n &eacute;l, s&oacute;lo en el tercer modelo el desempleo involuntario corre ponde a una situaci&oacute;n de equilibrio keynesiano, cuya caracter&iacute;stica central es que &eacute;sta no puede ser eliminada mediante una r ducci&oacute;n del salario.</p>     <p>La tesis de Benetti es atractiva y est&aacute; construida con br&iacute;o y aplomo. Pero infortunadamente, como vaya demostrado no resiste un examen cr&iacute;tico.</p>     <p> En este trabajo desarrollar&eacute; dos cr&iacute;ticas. La primera es sobre el v&iacute;nculo que establece Benetti entre los tres modelos. Para dar cuenta del p oyecto de Keynes ¿es necesario concebir tres modelos relacionados, como sugiere Benetti? ¿Existe un v&iacute;nculo l&oacute;gicamente deductivo entre estos modelos? Mi respuesta a estas dos preguntas es negativa. Mi segunda cr&iacute;tica es sobre la solidez de la argumentaci&oacute;n de Benetti. Por un examen atento de su art&iacute;culo aparece que ella descansa en una serie de puntos no explicitas o de dudoso alcance. Primero, no es claro qu&eacute; es lo que se denomina con la etiqueta de "modelo no-walrasiano de interdependencia general". egundo, la hip&oacute;tesis de la desactivaci&oacute;n carece de fundamento. Tercero, la distinci&oacute;n entre salario ex&oacute;geno y  salario r&iacute;gido me parece enga&ntilde;osa. Cuarto, el modelo keynesiano prop&iacute;amente dicho plantea muchos problemas. Para comenzar, yo no veo c&oacute;mo s puede deducir del modelo de referencia de Keynes.  ambi&eacute;n considero que el desempleo involuntario de equilibrio esta definido de una manera extra&ntilde;a, y finalmente, que los ejemplos del modelo keynesiano propiamente dicho dados por Benetti no validan la caracter&iacute;sticas atribuidas a este modelo. Y en quinto lugar, difiero del punto de vista defendido por Patinkin y retomado por Benetti,  g&uacute;n I cual el cap&iacute;tulo 19 de la <i>Teor&iacute;a General</i> constituir&iacute;a su apoteosis y de mostrar&iacute;a la existencia del desempleo involuntario en un contexto de salario flexibles. Una vez presentemo estos elementos la  onclusi&oacute;n positiva de Benetti se derrumba. Al contrario, se confirma que continua sin soluci&oacute;n el proyecto de Keynes de plantear en un marco neocl&aacute; ico una teor&iacute;a del desempleo involuntario que tuviera como fundamento algo distinto a la rigidez del salario nominal y que nec sitara como remedio el aumento de la demanda global inducida por el Estado.</p>      <p><font face="verdana" size="3"><b>EL MODELO RECURSIVO POR LA OFERTA</b></font></p>     <p>La noci&oacute;n de "modelo recursivo por la oferta" &ndash; terminolog&iacute;a que remite a un comentario de Sargent en la discusi&oacute;n de su modelo cl&aacute;sico &#91;1987&#93;&ndash; parece tener por prop&oacute;sito lo que yo denomino una econom&iacute;a marshalliana &#91;De V roey 1999&#93;. Aunque Benetti no menciona este t&eacute;rmino, creo que es &uacute;til para comprender su planteamiento. Veamos entonces algunas de sus caracter&iacute;sticas.</p>     <p> En primer lugar, en el sistema de Marshall los diferentes mercados funcionan como lugares aut&oacute;nomos de formaci&oacute;n del equilibrio, mientras que la noci&oacute;n de mercados separados no tiene sentido cuando uno describe una econom&iacute;a walrasiana, el objeto mismo del discurso de la teor&iacute;a wahasiana &#91;Allais 1994&#93;. En segundo lugar, una de las caracter&iacute;sticas de la econom&iacute;a marshalliana es que los mercados de factores se realizan previamente a los mercados de bienes finales, mientras que en una econom&iacute;a walrasiana todos los intercambios se realizan simult&aacute;neamente. En tercer lugar, una econom&iacute;a marshalliana es monetaria. En cada mercado, el precio monetario (o, en el caso del mercado de trabajo, el salario monetario) es la variable de ajuste. Esta no impide que los agentes deban ser representados como razonando en t&eacute;rminos reales. Por ejemplo, frente a un salario nominal dado, los oferentes de trabajo le asocian una expectativa sobre el poder de compra del salario nominal pactado, es decir, sobre la magnitud del  alario real. Sin embargo es cierto que cuando el mercado de trabajo se termina, solamente el salario nominal resulta determinado. La magnitud efectiva del salario real s&oacute;lo se conocer&aacute; al cierre del mercado de bienes. Si se invalidan las expectativas de los agentes, habr&aacute; una diferencia entre el salario real esperado y el efectivo. Finalmente, al adoptar la hip&oacute;tesis de secuencialidad entre los mercados de insumas y los mercados de productos nos encontramos en un universo en el cual la idea de Clower de decisi&oacute;n dual es perfectamente utilizable. Al participar en los mercados de insumas, las familias obtienen un ingreso para gastar en el mercado de bienes. Para que cada mercado pueda funcionar de una manera aislada hay que suponer que la sustituibilidad bruta sea igual a cero. La demanda por el bien x tomar&aacute; la forma de d<sub>x</sub> =f(p<sub>x'</sub> Y /&alpha;), d&oacute;nde Y es el ingreso monetario obtenido en el mercado de insumas y (1/ &alpha;) es la parte del gasto que el agente preasigna al mercado del bien x. Entonces uno entiende por qu&eacute; Mar hall, contrariamente a Walras, no hab&iacute;a cre&iacute;do conveniente introducir una  restricci&oacute;n presupuestal expl&iacute;cita. Pero si uno quisiera hacerlo, llegarla a la restricci&oacute;n especial de Clower incluyendo las transacciones efectiva en los insumas, en lugar de la restricci&oacute;n general formulado en t&eacute;rminos de magnitudes nocionales. Este &uacute;ltimo punto es importante. De hecho, uno puede ver que el concepto de restricci&oacute;n presupuestaria restringida a la manera de Clower juega un papel importante en el razonamiento de Benetti. Pero &eacute;ste s&oacute;lo la considera p rtinente en el marco de su segundo modelo. Al contrario, sostengo que es perfectamente aplicable en el modelo recursivo por la oferta, mientras que resulta ser una anomal&iacute;a en el modelo no-walrasiano, Por consiguiente, el contraste descrito por Benetti entre su primer y segundo modelo se revela menos claro y la introducci&oacute;n del segundo modelo es menos necesaria de lo que el autor sugiere. </p>      <p>En el modelo recursivo por la oferta, Benetti nos dice que el desempleo involuntario es concebible siempre que uno introduzca una rigidez en el salario real. Aunque esta formulaci&oacute;n sea tradicional, la encuentro inadecuada porque en este contexto la rigidez que importa es la del salario nominal. Ya sea como dijo Laidler, la idea de precio y salario r&iacute;gido es un tema antiguo en la historia de las teor&iacute;as.<sup><a name="nr1"></a><a href="#1">1</a></sup> Hicks tampoco ten&iacute;a reticencia alguna respecto a ella.<sup><a name="nr2"></a><a href="#2">2</a></sup></p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>MODELO NO-WALRASIANO DE INTERDEPENDENCIA GENERAL</b></font></p>     <p><font face="verdana" size="2"><b>¿Cu&aacute;l es el <i>modelo no-walrasiano</i> de interdependencia general.<sup><a name="nr3"></a><a href="#3">3</a></sup></b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El modelo que acabamos de discutir representa, seg&uacute;n Benetti, el punto de vista cl&aacute;sico. Seg&uacute;n &eacute;l. Keynes tiene que pensar en un modelo diferente, el modelo no-walrasiano de interdependencia general. Benetti lo toma como el modelo de referencia de Keynes. Sin embargo, aqu&iacute; no hay nada expl&iacute;cito porque como el mismo Benetti admite, "Keynes no presenta su propio modelo de referencia. Pero su cr&iacute;tica al modelo neocl&aacute;sico permite deducirlo" &#91;2000, 22&#93;.</p>     <blockquote>    <p>  La discusi&oacute;n keynesiana de los dos 'postulados' neocl&aacute;sicos lleva a la exclusi&oacute;n del mercado del trabajo de la ley de Walras, y esta modificaci&oacute;n permite obtener el modelo no-walrasiano de interdependencia general, donde el equilibrio con desempleo involuntario depende del salario nominal ex&oacute;geno &#91;Benetti 2000, 26&#93;.</p></blockquote>     <p>Infortunadamente, esta descripci&oacute;n de la g&eacute;nesis del modelo nowalrasiano de interdependencia general es demasiada sibilina.<sup><a name="nr4"></a><a href="#4">4</a></sup> Adem&aacute;s, lo que Benetti entiende por modelo no-walrasiano de interdependencia general no est&aacute; claro. El se&ntilde;ala de paso que la noci&oacute;n de modelo no-walrasiano de interdependencia general surge de los trabajos de Hicks &#91;1967a&#93; y de Clower &#91;1965&#93;. ¿Se trata de una reconstrucci&oacute;n personal que hace el mismo Benetti o se refiere a un modelo existente? Al optar por esta &uacute;ltima hip&oacute;tesis y teniendo en cuenta el acento que pone Benetti en la restricci&oacute;n presupuestaria modificada, supongo que el modelo preciso para poner bajo la etiqueta de no-walrasiano de interdependencia es el modelo de Clower.</p>     <p>Este m delo e tan conocid que no es necesario exponerlo. ubrayem aqu&iacute; que luego de un examen atento el modelo no produce un resultado de d s mpleo involuntario -como uno creer&iacute;a a simple vista &ndash; sino la persistencia de &eacute;ste. Para comprobarlo es uficiente considerar la forma c&oacute;mo se introduce el racionamiento en  el mercad. n la referencia al ejemplo de la champa&ntilde;a, Clower  escribe: "Por el momento imagin&eacute;monos a nosotros mismos estar involuntariamente desempleados en el sentido de Keynes" &#91;1984,48&#93;. Aqu&iacute; n pu d haber duda: imaginarse ser desempleado involuntario es, en verdad. plantear este estado como la hip&oacute;tesis de partida. Esto mi mo ucede en su argumentaci&oacute;n formalizada. El comienza evocando la ituaci&oacute;n en qu el ingre o efectivo de quien ofrece el trabajo no es menor que u ingreso nocional. En este caso dice, las funciones nocionales de oferta y demanda de trabajo operan. Y &eacute;l contin&uacute;a escribiendo: "sin embargo, en el ca o contrario. v.gr. Si &sum;<sub>j</sub><sup>n</sup> P<sub>j</sub>S<sub>j</sub> &lt; &sum;<sub>j</sub><sup>n</sup> P´<sub>j</sub>S´<sub>j</sub>  se hace una eguada ronda de decisi&oacute;n como es lo indicado, es decir maximizando &#91;la utilidad&#93; sujeto a la restricci&oacute;n presupue tal modificada" &#91;1984, 49-50&#93;. </p>      <p>La continuaci&oacute;n del razonamiento xamina las consecuencias de la hipotesis resumida n la desigualdad anterior. Esta expresa el racionamiento de la ferta en el mercado de trabajo, la oferta efectiva del mercado (ps) siendo inferior que la oferta nocional de mercado (ps´). De nue te racionamiento no es un resultado demostrado,  ino que se pone como hip&oacute;tesis. O, alternativamente, uno puede decir que ee la consecuencia de haber puesto un salario real efectivo mayor gue el salario real alrasiano, de haber supuesto que esta magnitud est&eacute; bloqueada y finalmente, por haber considerado que los intercambios, a pesar de todo se realizan. Por lo tanto, la &uacute;nica teor&iacute;a explicativa del desempleo involuntario en Clower es el car&aacute;cter fijo del salario real.</p>      <p>El atractivo del modelo de Clower reside en su intenci&oacute;n de querer pr ntar la posibilidad de la persi tencia del desempleo asociada a un fen&oacute;meno de predicci&oacute;n creativa y qu e hace posible por el no funcionamiento de las se&ntilde;ales que supuestamente rigen el sistema. Pero  el mecanismo oculto es totalrn nte <i>ad hoc;</i> como aparece claramente cuando uno se pr guata por la dimensi&oacute;n institucional del problema.<sup><a name="nr5"></a><a href="#5">5</a></sup></p>       <p>¿C&oacute;mo se puede realizar un intercambio en el 'lado corto' sin haber sido identificado y corregido previamente por el secretario del mercado? Se deben reunir las siguientes condiciones: primero, es necesario que el bien racionado &ndash; aqu&iacute;, el servicio del trabajo- sirva de numerario, lo cual ya es una hip&oacute;tesis totalmente arbitraria. Luego, es necesario suponer que el secretario del mercado grite los precios de los bienes diferentes al numerario. Esto est&aacute; autorizado por la ley de Walras y, nonnalmente, no puede poner en peligro el buen funcionamiento del tanteo. Tambi&eacute;n se necesita que los agentes tomen consciencia del desequilibrio que afecta el servicio del trabajo. Adem&aacute;s, ellos deber&iacute;an empezar a infringir la regla que los hace reaccionar frente a los precios anunciados por el secretario del mercado, es decir, s&oacute;lo expresar las magnitudes nocionales y formular las demandas excedentes fundadas en una restricci&oacute;n de presupuesto llamada efectiva. Esta percepci&oacute;n del desequilibrio por los mismos agentes es en s&iacute; misma, ya una anomal&iacute;a. El hecho de responder al secretario del mercado a partir de una restricci&oacute;n de presupuesto efectiva, es una infracci&oacute;n de las reglas del juego. Ahora bien, sin &eacute;sta, el secretario del mercado hubiera podido corregir la situaci&oacute;n de racionamiento.</p>     <p> La raz&oacute;n por la cual la mayor&iacute;a de economistas rechazan el modelo de Clower as&iacute; como tambi&eacute;n el de Barro y Grossman que lo generaliza, reside en la no aceptabilidad de la hip&oacute;tesis de precio r&iacute;gido que fundamenta estos modelos. Esto refleja el abandono del punto de vista anteriormente dominante, y recordado antes, seg&uacute;n el cual, por el contrario, la adopci&oacute;n de esta hip&oacute;tesis es absolutarnent justificable. Para m&iacute; este cambio de perspectiva debe estar asociado con el deslizamiento de un enfoque marshalliano hacia uno walrasiano. Mientras el primero se fundamenta en una metodolog&iacute;a realista, el segundo trata de un mundo imaginario cuya l&oacute;gica interna debe ser respetada imperativamente. Se trata no s&oacute;lo de sus premisas y micro fundamentos sino tambi&eacute;n de su marco institucional. obre esta &uacute;ltima consideraci&oacute;n es necesario darse cuenta que la hip&oacute;tesis del tanteo o del secretario del mercado hace parte del enfoque walrasiano &#91;De Vroey 1998&#93;. En su entusiasmo por el car&aacute;cter realista de la rigidez, los te&oacute;ricos del desequilibrio descuidaron examinar si las hip&oacute;tesis de rigidez y del subastador son compatibles. Al hacer esto, s&oacute;lo podr&iacute;an exponerse a la cr&iacute;tica de Lucas seg&uacute;n la cual no sirve de nada introducir el invento del secretario del mercado para que a continuaci&oacute;n se le quiten sus poderes &#91;1987, 52-53&#93;. En otras palabras, el error de Clower fue querer introducir la idea de decisi&oacute;n dual y su consecuencia, la restricci&oacute;n presupuestaria restringida, en una econon&uacute;a walrasiana, sin darse cuenta que contradice los rasgos de base de esta &uacute;ltima.<sup><a name="nr6"></a><a href="#6">6</a></sup>  </p>     <p><font face="verdana" size="2"><b>¿Por qu&eacute; acudir al modelo no-walrasiano de interdependencia general?</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El lector s&oacute;lo se puede asombrar por el hecho de que Benetti se sienta obligado a acudir a un modelo walrasiano, como el de Clower, para explicar el proyecto de Keynes.</p>     <p> Primero, el anacronismo es obvio. El modelo de Clower data de los a&ntilde;os de 1960. ¿C&oacute;mo podr&iacute;a ser &eacute;ste la referencia sobre la cual Keynes se basarla para construir su propio modelo?<sup><a name="nr7"></a><a href="#7">7</a></sup> Ciertamente Benetti es consciente de este problema de anacronismo:</p>       <blockquote>    <p>Las ecuaciones &#91;5&#93; a &#91;8&#93; resumen la teor&iacute;a de la demanda de la s&iacute;ntesis neocl&aacute;sica, a la que contribuy&oacute;, de manera decisiva, la obra de Keynes. El hecho de atribu&iacute;rsela a los economistas <i>cl&aacute;sicos,</i> a los que Keynes se opone, es un anacronismo evidente (&sect;24). Este defecto que es &iacute;ntolerable en historia del an&aacute;lisis, es aceptable desde nuestra perspectiva ya que permite hacer una presentaci&oacute;n unificada del encadenamiento de los tres modelos constitutivos de la recr&iacute;a de Keynes, sin afectar la argumentaci&oacute;n &#91;2000, 17&#93;.</p></blockquote>     <p>Pero su respuesta est&aacute; leja de ser satisfactoria, en la medida en que la necesidad de una pre entaci&oacute;n unificada de los tres modelos de Keynes no se plantea sino si ellos son verdaderamente constitutivos del proyecto keynesiano que es precisament lo hay que demostrar.</p>     <p>En consecuencia es nece ario preguntarse qu&eacute; aporta de nuevo este recurso en relaci&oacute;n con el re ultado que se obtiene reflexionando sobre el modelo recursivo por la oferta. En &eacute;ste &uacute;ltimo el desempleo involuntario est&aacute; presente como resultado del salario nominal ex&oacute;geno. Sucede lo mismo, como ya lo vimos, para la idea de restricci&oacute;n presupuestaria restringida. Desde ese momento, uno no ve razones para introducir el modelo no-walrasiano. ¿Es para tener una per pectiva de equilibrio general? Pero yo considero que el modelo  recursivo por la oferta tambi&eacute;n es un modelo de equilibrio general, en este caso un equilibrio general marshalliano. En resumen, uno no entiende por qu&eacute; Benetti cree que el modelo no-walrasiano era la referencia de Keynes, ni tampoco por qu&eacute; considera necesario referirse a este modelo en su argumentaci&oacute;n.</p>     <p><font face="verdana" size="2"><b>La exogeneidad del salario</b></font></p>    <p>Subray&eacute; antes que la idea del precio r&iacute;gido &ndash; y por consiguiente de salario r&iacute;gido &ndash; es incongruente en un enfoque walrasiano. Sin embargo, esta posici&oacute;n no es la de Benetti, quien a este respecto permanece fiel al punto de vista de Hicks mencionado arriba. Es entonces, sin complejos que plantea la hip&oacute;tesis de un salario monetario ex&oacute;geno.</p>     <blockquote>    <p> Esta indeterminaci&oacute;n desaparece al poner el salario monetario ex&oacute;geno: w = w<sup>o</sup>. Como explica, con creces, en el cap&iacute;tulo 19 de la <i>Teoria General,</i> para Keynes el salario no es &oacute;gido, sino que se conoce a partir de factores externos al modelo y que por consiguiente no es afectado por las otras ecuaciones ni por el cambio de otros par&aacute;metros &#91;2000,22&#93;.</p></blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Aqu&iacute; surgen dos objeciones. Primero, uno puede asombrarse que se introduzca la noci&oacute;n del salario monetario en la discusi&oacute;n de los modelos walrasianos. Como yo veo las cosas, &eacute;stos no incluyen ninguna magnitud monetaria. De manera que la parametrizaci&oacute;n debe plantearse en t&eacute;rminos del salario real.<sup><a name="nr8"></a><a href="#8">8</a></sup> En segundo lugar, me gustar&iacute;a objetar la idea seg&uacute;n la cual el car&aacute;cter ex&oacute;geno del salario no lo volver&iacute;a por tanto fijo. Lo que Benetti considera como salario fijo no  es claro. La referencia al cap&iacute;tulo 19 de la Teor&iacute;a General puede sugerir que e trata de un car&aacute;cter fijo en el horizonte intertemporal Un salario que er&iacute;a, al mismo tiempo, ex&oacute;geno y no fijo ser&iacute;a un salario ex&oacute;geno que cambia a trav&eacute;s del tiempo. Por ejemplo, el gobierno podria cambiar el piso del salario m&iacute;nimo de una fecha de intercambio a la otra. Pero la cuesti&oacute;n que nos concierne es la de la aparici&oacute;n del racionamiento en un punto del tiempo, en una fecha de intercambio dada. n tal perspectiva las nociones de fijo y de exogeneidad deben  ser e consideradas como sin&oacute;nimo.<sup><a name="nr9"></a><a href="#9">9</a></sup> </p>     <p><font face="verdana" size="2"><b> La desactivaci&oacute;n de la oferta de trabajo</b></font></p>     <p>Al retomar la hip&oacute;tesis de Hicks y Modigliani del salario nominal fijo, Benetti tambi&eacute;n adelanta un nuevo razonamiento sobre lo que &eacute;l llama "la desactivaci&oacute;n de la oferta de trabajo".En sus palabras:</p>     <blockquote>    <p>Cuando la demanda de trabajo es inferior a la oferta, la restricci&oacute;n presupuesta! de los asalariados se altera radicalmente, ya que los recursos de los asalariados estar&aacute;n medidos por w/p N<sup>d</sup> y no por w/p N<sup>s</sup>.&#91; &hellip; &#93; La funci&oacute;n de oferta de trabajo es "desactivada". Lo que quiere decir que a los precios y salarios corrientes, los asalariados pueden calcular su plan de asignaci&oacute;n de recursos maximizando su funci&oacute;n de utilidad con la restricci&oacute;n presupuesta! usual. El resultado es la cantidad de bienes y de trabajo que desean comprar y vender, respectivamente. Pero en la situaci&oacute;n definida por N<sup>d</sup> &lt; N<sup>s</sup> este c&aacute;lculo no tiene efecto econ&oacute;mico, porque, como ya lo vimos, en la restricci&oacute;n de presupuesto N<sup>s</sup> es reemplazado por N<sup>d</sup>. Esta sustituci&oacute;n 'desactiva' la funci&oacute;n de oferta de trabajo: le quita cualquier papel como fuerza activa en una econom&iacute;a con el desequilibrio de N<sup>d</sup> &lt; N<sup>s</sup>. Las magnitudes significativas son las demandas "efectivas", calculadas reemplazando  N<sup>s</sup> por N<sup>d</sup> en la restricci&oacute;n de presupuesto de los asalariados &#91;2000, 23&#93;.</p></blockquote>     <p>La idea de la desactivaci&oacute;n tiene sin duda un origen marxista. Esto remite a la idea de relaci&oacute;n alarial, con su connotaci&oacute;n de subordinaci&oacute;n de los asalariados a los capitalistas. Para mi no hay problema de principio por aplicar esta idea en un universo neocl&aacute;sico, ya ea marshalliano o walrasiano, y por pensar que la sociedad est&aacute; dividida ea dos clases, una formada de proletarios, que s&oacute;lo tienen su fuerza de trabajo paLa intercambiar, y el otro conformado por los agentes de m&uacute;ltiples dotaciones. Uno podr&iacute;a, si fuera el caso, especificar que el primero no tiene el acceso al cr&eacute;dito al contrario los segundos. La posici&oacute;n de proletario de la primera clase de agentes puede afectar su funci&oacute;n de oferta de trabajo, distingui&eacute;ndolo de la de los agentes de la otra clase. Y Â¿por qu&eacute; esto impedirla balancear el mercado de trabajo? La existencia del proletariado no es per fe una condici&oacute;n suficiente para desactivar la oferta de trabajo ni para fundamentar un funcionamiento diferente del mercado de trabajo. Me parece que tampoco se puede afirmar que la desactivaci&oacute;n es el efecto de la restricci&oacute;n presupuestaria especial de los oferentes de trabajo a la Clower, en la que la oferta nocional de trabajo ser&iacute;a reemplazada por una oferta restringida de menor tama&ntilde;o. De hecho, tal restricci&oacute;n solamen te tiene sentido si ha habido, con antelaci&oacute;n, racionamiento en el mercado de trabajo. Es una circularidad. Porque uno afirmar&iacute;a que la causa del racionamiento es la restricci&oacute;n presupuestaria especial de los proletarios. Y tendr&iacute;amos que admitir que la modificaci&oacute;n de la restricci&oacute;n presupuestaria resulta del racionamiento en el mercado de trabajo.</p>     <p><font face="verdana" size="3"><b> EL VERDADERO MODELO KEYNESIANO</b></font></p>     <p>Para Benetti el modelo no-walrasiano de interdependencia general no es el modelo keynesiano propiamente dicho. Y sobre este &uacute;ltimo dice:</p>     <blockquote>    <p> El modelo keynesiano, el deducido del modelo de referencia, que concluye en la posibilidad de equilibrios con desempleo involuntario en una econom&iacute;a con precios y salarios flexibles &#91;2000, 12&#93;.</p></blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La definici&oacute;n tradicional de desempleo involuntario del cap&iacute;tulo 2 de la <i>Teor&iacute;a General</i>, es que hay agentes ansiosos por trabajar al salario existente pero que en efecto no llegan a vender su fuerza de trabajo. Esta definici&oacute;n se verifica en el modelo recursivo por la oferta y en el de Clower. Para que exista "desempleo involuntario y keynesiano de equilibrio", Benetti agrega una condici&oacute;n que consisten en que el remedio para el racionamiento del mercado de trabajo sea un aumento ex&oacute;geno de la demanda y no una disminuci&oacute;n de los salarios. Un caso de desempleo involuntario eliroinable mediante una reducci&oacute;n del salario no es keynesiano.<sup><a name="nr10"></a><a href="#10">10</a></sup> </p>   Benetti aporta una prueba de existencia del desempleo involuntario tal como &eacute;l lo concibe. Esta prueba ser&aacute; hecha por el economista omnisciente, observando la econom&iacute;a del exterior.     <blockquote>    <p> I) Sea N&circ; el nivel del empleo correspondiente al salario monetario w = W<sup>o</sup> acordado por una negociaci&oacute;n salarial. La confrontaci&oacute;n con la oferta de trabajo a este salario y con los precios determinados por el modelo, permite calcular el nivel de desempleo. i resulta positivo, es involuntario en el sentido de que el salario real W<sup>o</sup>/p es superior a la desucilidad marginal del volumen de empleo de N&circ;. Pero, por involuntario que sea, este desempleo no es necesariamente keynesiano ya que no es necesariamente de equilibrio.</p>     <p>II) Si disminuye el salario monetario y los precios bajan. Hay dos posibilidades en cuanto al nivel del empico: (i) que aumente; (ii) que no cambie o que disminuya. En el primer caso, el desempleo determinado en (I) no es de equilibrio, es decir que no es keynesiaoo. Su origen est&aacute; en la rigidez de los salarios a la baja. En el segundo caso, y s&oacute;lo en ese, el desempleo es de equilibrio o keynesiano. En este caso el desempleo s&oacute;lo puede disminuir por medio de una intervenci&oacute;n exterior al sistema de mercado &#91;2000,34&#93;.</p></blockquote>     <p>La historia que respeta la perspectiva benettiana se puede responder de esta manera: inicialmente ocurre una negociaci&oacute;n salarial de la cual resulta un salario nominal; los empresarios la integran en su c&aacute;lculo de la demanda efectiva; esta determina unilateralmente el empleo.</p>     <p> En esta fase el economista omnisciente entra en escena para emplearse a un ejercicio mental retroactivo. Se imagina que se hubiera podido alcanzar otra magnitud nominal en el momento de la negociaci&oacute;n del salario, reconstruye entonces la demanda efectiva que habr&iacute;a correspondido a ese salario y examina la nueva situaci&oacute;n (hipot&eacute;tica) del empleo. Si se demuestra que &eacute;ste no aument&oacute;, el desempleo involuntario observado puede calificarse de keynesiano.</p>     <p> Este escenario suscita varias preguntas: Primero, la fijaci&oacute;n del salario permanece misteriosa. ¿En qu&eacute; consiste la negociaci&oacute;n del salario evocada por Benetti? ¿Tenemos un modelo de sindicatos? Si hay negociaci&oacute;n salarial ¿no habr&iacute;a que cuestionar la exogeneidad del salario? De hecho, Benetti hubiera tambi&eacute;n podido hablar de un salario m&iacute;nimo fijado por la ley. En segundo lugar, cualquier salario alcanzado inicialmente podr&iacute;a ser considerado como un salario de equilibrio en el sentido de Benetti &ndash; un resultado por lo menos extra&ntilde;o &ndash;.<sup><a name="nr11"></a><a href="#11">11</a></sup> Tercera y &uacute;ltima observaci&oacute;n cr&iacute;tica: nos gustar&iacute;a conocer quien es la fuente de tal resultado.</p>     <p>Seg&uacute;n Benetti, varios modelos keynesianos ca-existen en la <i>Teor&iacute;a General</i>, el m&aacute;s famoso de ellos ser&iacute;a el de la teor&iacute;a de la preferencia por la liquidez, los otros dos se encontrar&iacute;an en los cap&iacute;tulos 12 y 17. Dirij&aacute;monos entonces desde ahora en el primero de &eacute;stos, el m&aacute;s expl&iacute;cito de los modelos propiamente keynesiano. Benetti afirma que el modelo de Hicks verifica su prueba. Seg&uacute;n &eacute;l, una disminuci&oacute;n del salario nominal no disminuye el empleo debido a la trampa de liquidez. Pero, seg&uacute;n mi lectura, esto no es cierto. Al contrario, una disminuci&oacute;n del salario nominal va a reducir el desempleo involuntario. De hecho, Hicks escribi&oacute; "un aumento de la tasa de salario monetario, necesariamente, disminuir&aacute; la tasa de empleo y aumentar&aacute; los salarios reales" &#91;1967, 130&#93;. Uno puede inferir que lo contrario tambi&eacute;n es ci rto: que una disminuci&oacute;n del salario nominal genera un aumento del empleo. </p>      <p>De forma lapidaria, la conclusi&oacute;n es que contrariamente a lo que Benetti sugiere, sucede que cuando uno levanta la tapa de la caja "modelo keynesiano propiamente dicho", encuentra que est&aacute; vac&iacute;a. El resultado de desempleo involuntario keynesiano de equilibrio, seg&uacute;n la definici&oacute;n de Benetti, no ha sido producido.</p>     <p> En realidad, esto no debe sorprender. Lo que sucede, simplemente, es que Benetti pone la barra muy arriba. De hecho ¿c&oacute;mo se puede afirmar al mismo tiempo que la causa del racionamiento es el salario ex&oacute;geno muy elevado y que una disminuci&oacute;n de este salario no  implicar&aacute; una reducci&oacute;n del racionamiento?<sup><a name="nr12"></a><a href="#12">12</a></sup> Recordemos la dificultad gue los ccon mi ta ban encontrado para generar un resultado de de empl involuntario eg&uacute;n la definici&oacute;n tradicional de violaci&oacute;n del principi de alario de reserva (De Vroey 1997&#93;.<sup><a name="nr13"></a><a href="#13">13</a></sup> Si este programa no s ha podido realizar de manera atisfactoria a posteriori el programa mucho m&aacute; ambicio o que Benetti atribuye a Keynes, tiene menos oportunidad para ver la luz del d&iacute;a.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="verdana" size="3"><b>¿LA SALIDA POR MEDIO DEL CAP&Iacute;TULO 19 DE LA TEOR&Iacute;A GENERAL?</b></font></p>     <p>Benetti retoma la te is de Patinkin seg&uacute;n la cual el cap&iacute;tulo 19 seria el ap o de la <i>Teoria General</i>. eg&uacute;n Patinkin, en este cap&iacute;tulo Keynes abandona la hip&eacute; tesi del salario nominal r&iacute;gido, lo que demostrar&iacute;a que el desempleo involuntario tambi&eacute;n e posible en un contexto de preci flexible.</p>     <blockquote>    <p>El cap&iacute;tulo 19 es el climax de La <i>Teor&iacute;a General</i>. y esto aclara que a pesar de Las mu ha observaciones criticas en sentido contrario, el an&aacute;lisis de este libro no depende del supuesto de salarios rnonetanos absolutamente r&iacute;gidos &#91;patinkin 1987,28&#93;.</p></blockquote>     <p>En los t&eacute;rminos de Benetti:</p>     <blockquote>    <p>En el libro 5 capitulo 19, Keynes regresa a la hip&oacute;tesis de salario monetario exogeno afirma que en su sistema, La flexibilidad del salario tiene efectos despreciable que pueden ser negarivos sobre el empleo. As&iacute;, en el modelo de Keynes el salario monetario ex&oacute;geno no es la condici&oacute;n de un equilibrio con desempleo involuntario, mientras s&iacute; lo era en el modelo no-walrasiano de interdependencia general &#91;2000,27&#93;.</p></blockquote>     <p>De nuevo, el argumento de Benetti parec implicar una ambig&uuml;edad fundamental acerca del sentido del t&eacute;rmino flexibilidad. ¿Piensa en la flexibilidad en un punto del tiempo o en la flexibilidad intertemporal?  A primera vista, la tesis de Patinkin y de Benetti es la siguiente. Se admite que el resultado de desempleo involuntario obtenido en una primera etapa del an&aacute;lisis y referido a una fecha de intercambio particular, s&oacute;lo lo se consigue con la hip&oacute;tesis de salario nominal r&iacute;gido. Pero se pretende que el resultado se mantenga cuando se abandona esta hip&oacute;tesis y la reemplaza por la de flexibilidad de precios, siempre referido a una fecha del intercambio particular. e afirma entonces, que este ejercicio de abandono de la hip&oacute;tesis de salario r&iacute;gido, se encuentra en el cap&iacute;tulo 19 de la <i>Teor&iacute;a General.</i></p>     <p>Muchos autores siguieron a Patinkin en este punto. A pesar de molestarme de ponerle palos a la rueda pienso que est&aacute;n equivocados. De hecho, me parece que el problema que trata el cap&iacute;tulo 19 no es la sustituci&oacute;n de la rigidez en un punto del tiempo por la flexibilidad en un punto del tiempo. Su objeto es m&aacute;s bien la flexibilidad intertemporal y sus efectos, considerando que la rigidez est&aacute; presente en un punto del tiempo. En otros t&eacute;rminos, se concibe un salario ex&oacute;geno en cada instante del tiempo pero variable a trav&eacute;s de &eacute;ste. Entonces, la cuesti&oacute;n planteada es la de los efectos de tal variaci&oacute;n en el empleo. Sobre este tema Keynes puede tener raz&oacute;n al decir que, al hacer las cuentas, son preferibles los precios r&iacute;gidos intertemporales que los precios flexibles intertemporales. Pero la argumentaci&oacute;n desarrollada para este efecto &ndash; que adem&aacute;s est&aacute; en estado embrionario &ndash; no realiza el proclamado proyecto de reemplazar la hip&oacute;tesis de flexibilidad por la de la rigidez, en lo que se refiere a la aparici&oacute;n del desempleo involuntario durante el periodo de intercambio inicial. ta tarea no se cumple, contrariamente a lo que sugieren las afirmaciones de Patinkin y de Benetti. El cap&iacute;tulo 19 de la <i>Teor&iacute;a General</i> s&oacute;lo tiene como objeto la persistencia de un desempleo involuntario cuya existencia es previamente postulada. Esto no libra el an&aacute;lisis de Keynes de la hip&oacute;tesis del salario r&iacute;gido en un instante del tiempo.</p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>CONCLUSI&Oacute;N </b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Mi perplejidad respecto al art&iacute;culo de Benetti se debe en &uacute;ltimo t&eacute;rmino a que parece dudar entre dos tesis alternativas. La primera que se podr&iacute;a bautizar "el retorno a Modigliani" &#91;Modigliani 1944&#93;. El punto de partida del modelo keynesiano sena la idea de un salario monetario ex&oacute;geno, posiblemente fijado por razones sociol&oacute;gicas y cuyo efecto s la exi tencia de desempleo involuntario. Es posible defender tal lectura de la Teoria General. o obstante, aparecen varios probl ma . Primero la originalidad de la tesis de Keynes se debilita fuertemente. Segundo, si esta es la tesis de Benetti no entendemos por qu&eacute;, para demostrarla es necesario recorrer un camino sinuoso por el que se lleva a los lectores es decir, ¿por qu&eacute; este encadenamiento de tres modelos  por qu&eacute; recurrir a la desactivaci&oacute;n de la oferta de trabajo y a la restricci&oacute;n presupuestaria de Clower? Tercero, si Benetti quiere colocarse en la l&iacute;nea de Modigliani la &uacute;nica originalidad de fondo respecto a ella, st&aacute; en la d finici&oacute;n m&aacute; restrictiva del de empleo involuntario keynesiano de equilibrio, as&iacute; como del desempleo que no disminuye cuando disminuye el salario nominal. Pero esto es tambi&eacute;n un tema en el cual Benetti se conforma proponiendo una definici&oacute;n sin entrar seriamente en la demo traci&oacute;n dela existencia del fen&oacute;meno en causa y por causa.</p>     <p>La otra tesis es que el desempleo involuntario no causado por la  rigidez del salario y gu bay una posible co-existencia del salario flexible con el de empleo involuntario. Esto se ugiere en las citas dadas en la parte final del art&iacute;culo. Entonces e ostiene que para demostrar estas tesis se necesita un razonamiento m&aacute;s complejo que implica el encadenamiento de lo tres modelo. n esta perspectiva se deber&iacute;a dar un papel central a nocione como la de desactivaci&oacute;n de la oferta y la de restricci&oacute;n de presupuesto de Clower. El cap&iacute;tulo 19 de la <i>Teoria General</i>, tambi&eacute;n jugar&iacute;a un papel central en la argumentaci&oacute;n. Infortunadamente debemo constatar que sta tesis queda sin desarrollarse. </p>     <p><b>Notas al pie</b></p>         <p><a href="#nr1">1</a><a name="1"></a> "The nominal stickiness idea did rnake frequect appearances in me Classical literarure, because that certain ideas universally agreed to have been central to Classical monetary theocy, specifically those about the short-run non-neutraliry of money, do not make sense unless we interpret their exponente as having taken for granted that money wages and prices fail to move fast enough to keep markets cominuously cleared" &#91;Laidler 1996, 98&#93;. "All in all I think it is safe ro eonclude that money wage stickiness was a phenomeoon widely taken foc granted in Brirain in che late nineteenth and early twentieth centuries, and that me Marshall's originality lay, not so muro in postulating ir, but in recognizing irs potential relevance to me explanation of outpuc and ernployment fluctuations as integral featurc:s of me cycle, It was to becorne a staple, though not always central, ingredienr of Btitish discussions of mese rnarters for me next century" &#91;Laidler 1996,100-101&#93;.</p>     <p><a href="#nr2">2</a><a name="2"></a> "This &#91;price rigidity&#93; is a special assumption that can be ineorporated into any theory. Cenainly the econornisrs of tbe past cannot be criticised for nor making ir, for in their time, ir would quite clearly, not have been true. This is not a matter on which there can be any theoretical contradiction; ir is the kind of change in the exposition of me theory which we ought to be making, all the time, in response to changing faers" &#91;Hicks 1967b, 147&#93;.</p>     <p><a href="#nr3">3</a><a name="3"></a> El t&eacute;rmino "No Walrasiano" no debe inducir a un error. Entendido literalmente debe designar los modelos que se oponen radicalmente a! modelo walrasiano. Aqu&iacute; no es el caso. En efecto tal como se utiliza en la literatura esta designaci&oacute;n se aplica a modelos &ndash; como por ejemplo el de Barro-Grossman &#91;1971&#93;&ndash; que pertenece plenamente a la perspectiva walrasiana que s&oacute;lo se aleja del modelo walrasiano de base sobre una u otra hip&oacute;tesis. En suma, los modelos llamados no walrasianos son fundamentalmente walrasiaaos.</p>     <p><a href="#nr4">4</a><a name="4"></a> Otros textos de Benetti sobre el mismo tema son de poca ayuda. Por ejemplo &eacute;l dice que la critica de Keynes lo transforma &#91;al modelo recursivo por la oferta&#93; en un modelo de interdependencia general. Esto no nos hace avanzar mucho. y tambi&eacute;n afirma que Keynes obtiene el modelo no-walrasiano de interdependencia general al final del cap&iacute;tulo 2 de la <i>Teoria General</i>. Pero de nuevo es dificil desarrollar tal afirmaci&oacute;n.</p>     <p><a href="#nr5">5</a><a name="5"></a> Aunque Clower tampoco sea claro a este respecto, su reflexi&oacute;n s&oacute;lo tiene sentido si se basa en la hip&oacute;tesis del tanteo.</p>         <p><a href="#nr6">6</a><a name="6"></a> Mientras que, como lo hemos visto, ella cabe perfectamente en una econom&iacute;a marshalliana. </p>     <p><a href="#nr7">7</a><a name="7"></a> Adem&aacute;s, Keynes como Marshall s&oacute;lo sent&iacute;an desd&eacute;n por el enfoque de Walras.</p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#nr8">8</a><a name="8"></a> Mi proposici&oacute;n seg&uacute;n la cual una econom&iacute;a walrasiana no es monetaria, podr&aacute; chocar a cienos lectores que evocar&aacute;n a favor de la tesis inversa, por ejemplo, el caso de Patinkin. Ella surge porque acepto el punto de vista adoptado por Jaff&eacute; seg&uacute;n el cual el modelo monetario de Walras no modifica sustancia.lmente el resultado obtenido por Walras en su modelo de capital. Tambi&eacute;n computo con Bridella constataci&oacute;n de fracaso del intento de Walras de integrar el dinero en su teor&iacute;a &#91;1997&#93;. Respecto al esfuerzo de Parinkin &#91;1965&#93; en este sentido pienso que con el paso del tiempo debe ser igualmente descalificado. En efecto reposa enteramente sobre la hip&oacute;tesis <i>ad hoc</i> de que los pagos se distribuyen aleatoriamente. Patinkin postula de hecho, en un contexto de la semana de Hicks, que los intercambios se hacen el lunes pero que la fecha precisa en la cual se deben hacer los pagos durante la semana est&aacute; determinada aleatoriamente en el interior de la semana hicksiana &#91;1965, 18&#93;. En consecuencia el patrocinio de Patinkin no puede ser invocado para justificar la utilizaci&oacute;n del concepto de salario monetario en un enfoque walrasiano.</p>     <p><a href="#nr9">9</a><a name="9"></a>  Esto no excluye gue subsistan algunos problemas sem&aacute;nticos. Ver. De Vroey &#91;2000&#93;. </p>     <p><a href="#nr10">10</a><a name="10"></a>  Se plantea entonces la cuesti&oacute;n de la conciliaci&oacute;n entre la prueba de Benetti y la celebre de finici&oacute;n de desempleo involuntario dada por Keyncs &#91;1936, 151 que tambi&eacute;n puede ser vista como una prueba de existencia. Keynes declara all&iacute; que la existencia de desempleo involuntario se comprueba en el momento en que una baja del salario real, derivada de una expansi&oacute;n monetaria &ndash; el salario nominal quedando constante &ndash; genera un aumento del empleo. En este pasaje, Keynes no quiere salir de la hip&oacute;tesis de salario nominal &eacute;gido. Pero me parece plausible pensar que si &eacute;l aceptara pensar en una baja directa del salario nominal, &eacute;l mantendr&iacute;a su conclusi&oacute;n.</p>     <p><a href="#nr11">11</a><a name="11"></a> "La soluci&oacute;n del modelo keynesiaoo al salario W<sup>o</sup> es un equilibrio en el sentido de que nadie tiene inter&eacute;s en alterar su posici&oacute;n; si el salario bajara nadie ganaria (las empresas continuar&iacute;an estando en equilibrio competitivo), y algunos perder&iacute;an (el empleo no se elevar&iacute;a m&aacute;s). Esto implica que todos tienen inter&eacute;s en bloquear el mecanismo del mercado al aceptar el salario W<sup>o</sup>" &#91;2000, 36&#93;.</p>     <p><a href="#nr12">12</a><a name="12"></a> Es cierto que Benerti no formular&aacute; las cosas en estos t&eacute;rminos. Evocar&aacute; m&aacute;s bien la desactivaci&oacute;n de La oferta o la restricci&oacute;n presupuestal de los asalariados. Pero, si como vimos, sus argumentos no tienen fundamento, s&oacute;lo se puede volver al salario ex&oacute;geno.</p>     <p><a href="#nr13">13</a><a name="13"></a> De Vroey &#91;1997 1383&#93; define el salario de reserva como "aquel valor m&aacute;ximo del salario real que promueve una demand de ocio igual a la dotaci&oacute;n en tiempo del agente". del &#91; N. del T.&#93;</p><hr> <font face="verdana" size="3">    <p><b> REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p></font>       <!-- ref --><p>&#91;1&#93; Allais, Maurice. (1994). <i>Traite d'economie pure</i>, Paris, Cl&eacute;ment Juglar, tercera edici&oacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0121-4772200000020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;2&#93; Barro, Robert y Herschell, Grossman, (1971). "A General Disequilibrium Model of Income and Employment" ,<i>American Economic Review</i> 61,82-93.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0121-4772200000020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;3&#93; Benetti, Carlo. (2000). "La estructura l&oacute;gica de la Teor&iacute;a General de Keynes", <i>Cuadernos de Econom&iacute;a</i> 33, 9-49.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0121-4772200000020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;4&#93; Bridel, Pascal. (1997).<i> Money and General Equlilibrium Theory. From  Walras to Pareto,</i> (1870- 1923), Cheltenham, Edward Elgar.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0121-4772200000020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;5&#93; Clower, Robert. (1965). "The Keynesian Counterrevolution: A theoretical Appraisal", Walker &#91;1984,34-58&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0121-4772200000020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;6&#93; De Vroey, Michel. (1997). "Le concept de ch&ocirc;mage involontaire de Keynes aux nouveaux keyn&eacute;siens", <i>Revue &eacute;conomiqu</i>e 48, 6, 1381-1408.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0121-4772200000020000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;7&#93; De Vroey, Michel. (1998). "Is the T&acirc;tonnement Hypothesis a Good Caricature of Marker Forces?", <i>Journal of Economic Methodology</i> 5, 201-222.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0121-4772200000020000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;8&#93; De Vroey, Michel. (1999). "The Marshallian Market and the Walrasian Economy. Two Incompatible Bedfellows", <i>The Scottisb Journal of Political Economy</i> 46,3,319-338.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0121-4772200000020000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;9&#93; De Vroey, Michel. (2000). <i>Price Rigidity and Market Clearing. A Conceptual Clarification</i>, mimeo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0121-4772200000020000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;10&#93; Forresr, C. y Wood G., editores. (1996). <i>Monetary Theories in the 1930s. The Henry Thonton Lectures,</i> Macmillan, Londres.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0121-4772200000020000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;11&#93; Hicks, John R (1967a). 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(1967c). <i>Critical Essays in Monetary Theory</i>, Oxford, Clarendon Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0121-4772200000020000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;14&#93; Keynes, John M. (1936). <i>The General Theory of Employment, Interest, and Money</i>, Macmillan, London.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0121-4772200000020000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;15&#93; Laidler, David. (1996). 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