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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>DISCURSO DE INAUGURACI&Oacute;N </b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="right"><b>Consuelo Corredor Mart&iacute;nez*</b></p>     <p>* Decana Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas, Universidad Nacional de Colombia </p><hr>     <p><b>Se&ntilde;or Rector, conferencistas, profesores, egresados, estudiantes, colegas y amigos </b></p>     <p>En los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os me ha correspondido como Decana de la Facul­tad de Ciencias Econ&oacute;micas continuar y liderar proyectos acad&eacute;mico­administrativos  que fortalezcan el desarrollo acad&eacute;mico de la Facultad y que aporten a la consolidaci&oacute;n institucional de la Universidad.</p>      <p>La Facultad ha tenido un papel importante en el quehacer nacional, no solo a trav&eacute;s de la formaci&oacute;n disciplinar y profesional, sino tambi&eacute;n a  trav&eacute;s de la investigaci&oacute;n y de la contribuci&oacute;n de sus egresados en los  sectores p&uacute;blico y privado.</p>      <p>Desde la creaci&oacute;n del Instituto de Ciencias Econ&oacute;micas en 1945 bajo la direcci&oacute;n del profesor Antonio Garc&iacute;a, han sido enormes los esfuerzos por responder a los cambios que exigen los contextos internacional y na­cional, las transformaciones econ&oacute;micas, sociales y pol&iacute;ticas, por respon­der a los desarrollos te&oacute;ricos de la disciplina, por una continua b&uacute;squeda del mejoramiento en la formaci&oacute;n de nuestros estudiantes, velar por la pertinencia de la investigaci&oacute;n y de las actividades de asesor&iacute;a y consul­tor&iacute;a,    por proyectar la Facultad en los &aacute;mbitos nacional e internacional y por desarrollar programas de extensi&oacute;n que nos acerquen a las comuni­dades y a los entornos que le son propios.</p>      <p>En estos cincuenta y seis a&ntilde;os de vida acad&eacute;mica han sido muy importantes los cambios institucionales, que dan cuenta de las transformaciones a las que me he referido. En efecto, en sus inicios el Instituto de Ciencias Econ&oacute;micas estuvo adscrito a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional, con un programa acad&eacute;mico orientado hacia la eco­nom&iacute;a p&uacute;blica. Este proceso de institucionalizaci&oacute;n de los estudios en econom&iacute;a estuvo ligado al desarrollo de la planificaci&oacute;n econ&oacute;mica en el pa&iacute;s y a las demandas administrativas del Estado. </p>     <p> Ya al inicio de los a&ntilde;os sesenta las opciones se diversificar     ofreciendo especializaciones, en los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os del programa, en econom&iacute;a p&uacute;blica, estad&iacute;stica econ&oacute;mica y econom&iacute;a privada. En 1965 se  abrieron las carreras de Administraci&oacute;n de Empresas y de Contadur&iacute;a y al a&ntilde;o    siguiente pasaron a la Facultad de Ciencias Humanas. Esta adscripci&oacute;n da cuenta de la preocupaci&oacute;n por una formaci&oacute;n m&aacute;s humanista e integral que superara los &eacute;nfasis en aspectos legales y t&eacute;cnicos. Sin duda, en esta orientaci&oacute;n fue muy valioso el aporte del profesor Lauchlin Currie, quien en 1949 vino a Colombia como Jefe de la Misi&oacute;n del Banco Mundial y que, para  fortuna del pa&iacute;s y de la academia, se qued&oacute; por el resto de su vida. Su  estad&iacute;a en la Universidad fue breve pero dej&oacute; una profunda huella. Por   iniciativa de un grupo de estudiantes, algunos de los cuales hoy est&aacute;n aqu&iacute; y han estado vinculados como profesores o investigadores, el profesor Currie asumi&oacute; la direcci&oacute;n del Departamento de Econo­m&iacute;a en 1966. Entre los legados  m&aacute;s importantes que dej&oacute;, se destaca su empe&ntilde;o por una formaci&oacute;n humana con &eacute;nfasis en una pedagog&iacute;a que atendiera m&aacute;s a la l&oacute;gica de los procesos, por una docencia de calidad ex­cepcional y su inter&eacute;s por promover la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica de cara a la realidad de los problemas nacionales. Esto se materializ&oacute; en la creaci&oacute;n del Centro de Investigaciones para el Desarrollo -CID-, centro al cual se vincularon por entonces importantes profesores, entre ellos Al­bert Berry a quien le agradecemos haber aceptado la invitaci&oacute;n para par­ticipar en este IV Congreso de Economistas. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Desde entonces la consolidaci&oacute;n de la disciplina y la diversificaci&oacute;n de programas llevaron a la creaci&oacute;n de la Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas en 1978, ya con las tres carreras de Econom&iacute;a, Administraci&oacute;n y Conta­dur&iacute;a. Pero los esfuerzos no cesaron. El a&ntilde;o pasado celebramos los veinte a&ntilde;os de la  Maestr&iacute;a en Econom&iacute;a con un seminario acad&eacute;mico y la creaci&oacute;n del Premio Jes&uacute;s Antonio Bejarano a la mejor ponencia en econo­m&iacute;a. Convocaremos en  breve a la segunda edici&oacute;n de este premio. En 1996 se cre&oacute; la Maestr&iacute;a en Administraci&oacute;n y un a&ntilde;o m&aacute;s tarde se puso en marcha el programa de Doctorado    en Ciencias Econ&oacute;micas, &uacute;nico en el pa&iacute;s, y el cual constituye uno de los    mayores retos acad&eacute;micos para la Universidad y la Facultad.</p>      <p>Desde el momento de su creaci&oacute;n como Facultad, en 1978, las    distintas administraciones acad&eacute;micas han puesto su liderazgo al servicio del desarrollo acad&eacute;mico y la construcci&oacute;n institucional. Las decanaturas de los profesores C&eacute;sar Gonz&aacute;lez, Luis Bernardo Fl&oacute;rez, Homero Cuevas, Jes&uacute;s A. Bejarano - a quien nos lo arrebat&oacute; la absurda violencia -, Gabriel Misas, Juan Jos&eacute; Echavarr&iacute;a, Clemente Forero, Salom&oacute;n Kalmanovitz,   Jorge Iv&aacute;n Gonz&aacute;lez y Germ&aacute;n Uma&ntilde;a hicieron una enorme contribu­ci&oacute;n para consolidar la formaci&oacute;n profesional y disciplinaria. Sea esta una ocasi&oacute;n para agradecerles su aporte y el haber mantenido los v&iacute;ncu­los con la Facultad. Muchos de ellos, hoy est&aacute;n con nosotros y esperamos seguir contando con ellos.</p>      <p>El IV Congreso que hoy nos convoca, pretende recuperar espacios de    encuentro para el debate, la reflexi&oacute;n y, por supuesto, para alimentar los v&iacute;nculos de amistad. Esta primera iniciativa se realiz&oacute; en agosto de 1966, convoc&oacute; a 56 egresados y cont&oacute; con la participaci&oacute;n activa de todos ellos. Aqu&iacute; quiero destacar que como parte de la Junta Directiva que organiz&oacute; dicho evento estuvo Ra&uacute;l Alameda, quien hoy nos acompa&ntilde;a como Presidente Honorar    de este Congreso, como un homenaje a su infatigable empe&ntilde;o por el desarrollo    de la econom&iacute;a, labor que ha cristalizado en el importante aporte que hoy hace la Academia Colombiana de Ciencias Econ&oacute;micas, con la cual mantenemos estrechas relaciones.</p>      <p>D&eacute;jenme, entonces, expresarles los prop&oacute;sitos de esta convocatoria y las principales preocupaciones que nos llevaron, con la iniciativa y colaboraci&oacute;n de muchos de ustedes, a propiciar este encuentro. </p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>NUESTRO    COMPROMISO CON LA REALIDAD NACIONAL</b></font></p>     <p>En reciente entrevista, Daniel P&eacute;caut record&oacute; que hace 35 a&ntilde;os cuando comenz&oacute; a estudiar a Colombia consideraba que los grandes retos eran: "Borrar  las huellas de la Violencia; lograr el reconocimiento pol&iacute;tico y simb&oacute;lico de los actos atroces y de las humillaciones; acceder a la moder­nizaci&oacute;n cultural; producir una mayor igualdad social y en particular adelantar una reforma agraria". Y concluye, "En esto fracas&oacute; Colombia".</p>      <p>Y en efecto, hoy d&iacute;a esos retos est&aacute;n a&uacute;n    vigentes, los problemas se han multiplicado y los escenarios y actores son   m&aacute;s complejos. De ah&iacute; que pr&aacute;cticamente haya consenso en que el principal reto que tiene Colombia, es la soluci&oacute;n pol&iacute;tica negociada del conflicto  armado. Pero este es s&oacute;lo el primer paso. La b&uacute;squeda de la reconciliaci&oacute;n es la garant&iacute;a para poder construir una paz cierta y duradera. Para ello es imperativo reconstruir el orden &eacute;tico y pol&iacute;tico. </p>     <p>La Carta Constitucional de 1991 acord&oacute; la puesta    en vigencia de un Estado Social de Derecho, y hoy, una d&eacute;cada despu&eacute;s,    estamos frente a una sociedad m&aacute;s desigual y m&aacute;s desintegrada, en la que tan s&oacute;lo unos pocos tienen garantizado el ejercicio de sus derechos fundamentales. </p>     <p>Ahora, m&aacute;s que nunca, se hace necesario contribuir a un proceso    construcci&oacute;n de identidad y de civilidad, corno dir&iacute;a Hegel, a prop&oacute;sito del deber ser de la pedagog&iacute;a. </p>      <p><font face="verdana" size="3"><b>&iquest;C&Oacute;MO APORTAR DESDE LA ACADEMIA A LA COMPRENSI&oacute;N Y A LA SOLUCI&Oacute;N DE LOS GRAVES PROBLEMAS QUE AQUEJAN AL PA&Iacute;S?</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los desarrollos investigativos en las Ciencias Sociales ya no se    logran en los n&uacute;cleos de las grandes disciplinas en s&iacute; mismas, sino en espacios interdisciplinarios. Es necesario mejorar la formulaci&oacute;n de nuestros problemas y, por supuesto, encontrar respuestas adecuadas. La    investigaci&oacute;n es por excelencia una actividad acad&eacute;mica y la Universidad debe buscar una mayor y mejor articulaci&oacute;n con el pa&iacute;s. Y ello pasa por fortalecer  el car&aacute;cter p&uacute;blico de la Universidad y su compromiso con la construcci&oacute;n de un proyecto nacional. </p>     <p>El desarrollo de las disciplinas y de las profesiones requiere una modificaci&oacute;n de sus objetos de estudio debido al avance de la ciencia y a los procesos hist&oacute;ricos en continuo movimiento, as&iacute; corno tambi&eacute;n un cambio en los m&eacute;todos  que exigen repensar las tradicionales formas de abordar los problemas. Estos deben ser recontextualizados para que tengan sentido. </p>     <p>No es conveniente  mantener la rigidez de las separaciones institucionales del conocimiento y  con ello no se llama a la confusi&oacute;n o a la incerti­dumbre. De lo que se trata es de promover una visi&oacute;n interdisciplinaria. y una  muestra de ello es el problema de la negociaci&oacute;n pol&iacute;tica del conflicto armado. En esta reflexi&oacute;n son muchas las disciplinas que tienen que aportar. Es todo un desaf&iacute;o metodol&oacute;gico. </p>      <p><font face="verdana" size="3"><b>NO ES POR AZAR QUE HOY ESTAMOS AQU&iacute;</b></font></p>     <p>Es un reto avanzar hacia la reflexi&oacute;n pro positiva y prospectiva pesar del escepticismo. Corno dijo Julieta Kirkwood "Hay que pararse en  el umbral de la utop&iacute;a para obligar a la realidad a que se acerque  ella". </p>     <p>Nos  proponernos crear un espacio para que nuestro quehacer incida de una mejor y  m&aacute;s amplia manera en la realidad. La invitaci&oacute;n es a crear una opini&oacute;n colectiva y visible. Los esfuerzos individuales pueden arrojar resultados  invisibles y muy localizados, pero no sociales.</p>      <p>Los tres ternas centrales que hoy nos convocan en este Congreso, dan cuenta de nuestra preocupaci&oacute;n por contribuir a la comprensi&oacute;n de la crisis de la econom&iacute;a colombiana en un escenario de globalizaci&oacute;n y de liberalizaci&oacute;n de los mercados, de cara al desarrollo del pa&iacute;s y a la negociaci&oacute;n del conflicto armado.</p>      <p>Los procesos  de ajuste y las reformas estructurales, adelantados desde inicios de la d&eacute;cada pasada, no han rendido los frutos esperados. La mayor e indiscriminada  apertura a los mercados internacionales puso al descubierto la fragilidad de la econom&iacute;a y el poco margen de las pol&iacute;ticas dom&eacute;sticas. La crisis de la econom&iacute;a colombiana, con todos sus efectos nocivos, es un componente del conflicto y, a la vez, una seria restricci&oacute;n para una salida negociada que permita la construcci&oacute;n de una paz duradera. </p>     <p> La inequidad, expresada en los profundos desequilibrios sociales y regionales, la corrupci&oacute;n, la impunidad, son todos aspectos que contribuyen a la precaria legitimidad institucional. Aunado a lo anterior, la perversa din&aacute;mica que de tiempo atr&aacute;s ha introducido el narcotr&aacute;fico, ha subvertido los valores, ha alterado y modificado la efectividad de las pol&iacute;ticas y ha cambiado en forma importante la identidad de los actores en conflicto. El conflicto, en buena medida, se ha despolitizado y la de­gradaci&oacute;n de la guerra ha llegado a niveles intolerables. </p>     <p>De ah&iacute; que  una de las preocupaciones sea la estrategia gubernamental para combatir el narcotr&aacute;fico, en particular el Plan Colombia. Este es hoy objeto de una de las mayores controversias por su mirada unilateral ha­cia la oferta, por su alto componente militar y por las consecuencias que pueda tener en avivar la guerra expandiendo la din&aacute;mica del conflicto, cobrando un mayor n&uacute;mero de vidas humanas y de recursos naturales y medioambientales. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Y frente a esta magnitud de problemas, los retos de la reflexi&oacute;n te&oacute;rica son enormes. En particular, el problema de la globalizaci&oacute;n y la liberalizaci&oacute;n de los mercados, que es el contexto en el que se mueve el actual orden internacional, amerita un espacio acad&eacute;mico de inter&eacute;s para identificar en qu&eacute; estarnos y qu&eacute; alternativas de interpretaci&oacute;n debernos construir. </p>      <p>Ser&iacute;a equivocado afirmar que se trata de los  problemas de siempre. Ya se&ntilde;alarnos que el contenido de los objetivos y las    metodolog&iacute;as para abor­darlos son cambiantes. Y es deber de la academia ser  vigilante y actuar en estos contextos cambiantes. </p>     <p>Cada una de las disciplinas debe aportar a este conocimiento, reconociendo y  fortaleciendo su identidad, en di&aacute;logo con los otros saberes, para poder dar cuenta de su complejidad y contribuir a definir lo que es pol&iacute;tica y econ&oacute;micamente conveniente y posible.</p>      <p>Es necesario recuperar el prestigio de la pol&iacute;tica. Corno dice Fernando Savater, "Uno de los problemas de nuestro siglo es el desprestigio de la pol&iacute;tica. Se habla mucho de &eacute;tica y moral. Incluso  los pol&iacute;ticos se la pasan hablando de &eacute;tica y moral en vez de hablar de pol&iacute;tica. La pol&iacute;tica es algo tan respetable e interesante como la moral y no  puede ser sustituida por &eacute;sta. Una filosof&iacute;a o reflexi&oacute;n pol&iacute;tica seria, a la    altura de nuestro tiempo, deber&iacute;a tomar en cuenta las nuevas tecnolog&iacute;as, la nueva distribuci&oacute;n de los mercados, los movimientos estrat&eacute;gicos".</p>      <p>Si se trata de un proyecto colectivo de tanta    trascendencia, como es la construcci&oacute;n de naci&oacute;n, de identidad y de civilidad, debe haber un mayor di&aacute;logo e interlocuci&oacute;n entre la reflexi&oacute;n acad&eacute;mica y la acci&oacute;n pol&iacute;ti­ca. Los logros acad&eacute;micos deben socializarse y ponerse al servicio de los distintos sectores sociales, y una de las v&iacute;as es a trav&eacute;s de crear opini&oacute;n para que sea debatida y escuchada por los hacedores y ejecutores de la pol&iacute;tica. </p>     <p>Este es uno de los prop&oacute;sitos de este encuentro. Sentar las bases para que la comunidad de la Universidad Nacional, egresados, profesores y estu­diantes, creemos ese espacio y podamos cumplir con los compromisos que, como ciudadanos, tenemos con la naci&oacute;n. </p>     <p>Esta es una invitaci&oacute;n a fortalecer el pensamiento libre e independiente. Son muchos y muy complejos los problemas que nos aquejan como naci&oacute;n. La construcci&oacute;n de la paz, de una sociedad en la cual los valores del respeto, de la diferencia, de la dignidad y de la justicia nos permitan desplegar nuestras capacidades y potencialidades en torno de un proyecto com&uacute;n, constituyen el reto que debemos asumir para aportar a la cons­trucci&oacute;n del pa&iacute;s que imaginamos y so&ntilde;amos.</p>      <p>Es esta convicci&oacute;n la que nos ha llevado a este    empe&ntilde;o de convocar a la comunidad acad&eacute;mica de la Universidad Nacional. Una    comunidad independiente, que, a trav&eacute;s de su desempe&ntilde;o con mayores o menores contribuciones, es patrimonio de la naci&oacute;n, por su capital intelectual y por su aporte al desarrollo profesional y de las disciplinas. Una comunidad que  se ha construido sobre la base de sus m&eacute;ritos. Que se empe&ntilde;a en el poder de la raz&oacute;n y no en el poder de la fuerza. </p>     <p>El momento por el que atraviesa el pa&iacute;s requiere de sus mejores talentos. Los egresados y miembros de la Universidad Nacional se destacan por su independencia de criterio, por su capacidad acad&eacute;mica y por su actitud &eacute;tica. </p>     <p>Los quiero invitar a aunar voces, pasiones, reflexiones y esfuerzos en torno de un objetivo com&uacute;n: la construcci&oacute;n de naci&oacute;n a trav&eacute;s de la construcci&oacute;n de ciudadan&iacute;a que permita ejercer los derechos econ&oacute;micos, sociales, pol&iacute;ticos y culturales. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No quiero terminar sin expresar nuestros sinceros agradecimientos a todos ustedes, quienes han respondido a esta convocatoria. Agradecer, en especial, a las instituciones que nos apoyaron y a los conferencistas que en forma entusiasta se sumaron a esta iniciativa. y, por supuesto, a todas    las personas que desde hace ocho meses nos han contribuido incansablemente en    la log&iacute;stica y organizaci&oacute;n de este evento. </p><hr></font>     ]]></body>
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