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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>PALABRAS DE APERTURA </b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="right"><b>Antonio Hern&aacute;ndez Gamarra *</b></p>     <p>* Economista, Universidad Nacional de Colombia </p><hr>     <p>Se re&uacute;ne el IV Congreso de Economistas de la Universidad Nacional de Colombia en momentos en que nuestra Facultad adelanta dos muy im­portantes construcciones. </p>     <p>Es la primera de ellas una construcci&oacute;n de car&aacute;cter material que ampliar&aacute; el espacio en el que la Facultad ha funcionado desde 1961, luego de su errante peregrinar por algunas aulas de la antigua Facultad de Filosof&iacute;a, por la Facultad de Derecho y por el tercer piso de la Facultad de Odonto­log&iacute;a. El nuevo edificio, ahora en pleno progreso, incrementar&aacute; de manera notoria las diecis&eacute;is aulas hoy    existentes y est&aacute; concebido acorde con las l&iacute;neas arquitect&oacute;nicas del actual, cuya condici&oacute;n de monumento nacional fue reconocida por el Decreto 1418 de 1996. La nueva edificaci&oacute;n, una vez terminada, ser&aacute; un logro que nos llenar&aacute; de regocijo y hace merecedores de nuestra gratitud a quienes concibieron la idea y la han impulsado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. </p>     <p>La segunda construcci&oacute;n es  de car&aacute;cter espiritual. Un grupo de profesores y de ex alumnos, incluidos  entre otros Alberto Corchuelo, Alcides G&oacute;mez, Alfredo Sarmiento y Armando  Rodr&iacute;guez, nos hemos empe&ntilde;ado, desde hace alg&uacute;n tiempo, en construir y publicar las memorias de la Facultad. Edgar Morin nos ense&ntilde;&oacute; que la memoria  que no se regenera con las remembranzas tiende a degradarse, pero que cada remembranza puede adornar o desfigurar la memoria, por el humano deseo de rechazar el recuerdo que no nos conviene, o de borrar los eventos del pasado que juzgamos como desfavorables. En virtud de esa ense&ntilde;anza nos hemos propuesto  que la elaboraci&oacute;n de las memorias de la Facultad no sea producto de una acci&oacute;n oficial sino el resultado de un esfuerzo colectivo, a muchas voces, para que adem&aacute;s de derrotar la peste del olvido, nos encontremos con nuestros or&iacute;genes, recordemos nuestros sue&ntilde;os y nos sintamos orgullosos de saber qui&eacute;nes somos y por lo tanto capaces de sembrar en las nuevas    generaciones, como un desaf&iacute;o, la obligaci&oacute;n de conocerse. </p>     <p>Basados en esos principios, esperamos que el contenido de las memorias se divida en tres partes. Estar&aacute; constituida la primera de ellas por la des­cripci&oacute;n del transcurrir administrativo acad&eacute;mico desde los tiempos del Instituto de Estudios de Econom&iacute;a fundado por Antonio Garc&iacute;a en 1945 hasta nuestros d&iacute;as, con el debido reconocimiento a quienes en todos estos a&ntilde;os fungieron como  orientadores de la docencia o fueron nuestros profesores. La segunda parte comprender&aacute; las construcciones anal&iacute;ticas, la interpretaci&oacute;n hist&oacute;rica o las solas remembranzas de estudiantes, tra­bajadores, profesores, administradores de la docencia o directores de in­vestigaci&oacute;n, sobre su vida en la Facultad. La parte final incluir&aacute; juicios sobre la incidencia que la Facultad haya podido tener en la vida nacional.</p>     <p>La coordinaci&oacute;n del trabajo ha sido encomendada al buen cuidado del profesor Beethoven Herrera. De la manera como ustedes, sus compa&ntilde;eros y sus amigos, se pueden vincular a este proyecto, tendr&aacute;n    oportunidad de hablar con el profesor Beethoven en estos d&iacute;as. Quienes impulsamos la idea esperamos de todos ustedes comentarios, cr&iacute;ticas y sugerencias. </p>     <p>Como una de las piedras angulares de las memorias es la gratitud a ellas contribuir&aacute;n tambi&eacute;n las voces de los maestros del pasado. Antonio Garc&iacute;a, desde un lejano diciembre de 1949, nos dir&aacute;:"personalmente no me importa que mis disc&iacute;pulos sigan a Keynnes, a Schumpeter, a Hansen, si con todos ellos podemos resolver los problemas de nuestra construcci&oacute;n y nuestra defensa. Lo que me interesa de la ciencia econ&oacute;mica no es la capacidad de dar juicios abstractos&hellip; sino la facultad de influir decisivamente sobre el destino del hombre. Nunca he aceptado el que la admisi&oacute;n de una doctrina se convierta en una superstici&oacute;n, en un nudo ciego de la inteligencia o en un sistema de segar la honda y sensible corriente  de la inquietud." El criterio de Alvaro Daza Roa se&ntilde;alar&aacute;, hacia mediados de los a&ntilde;os 60, el peligro de la falta de rigor en la ense&ntilde;anza de la econom&iacute;a: "quiz&aacute; &hellip; hemos considerado el estudio, el conocimiento y la aplicaci&oacute;n de esta disciplina como la panacea salvadora a todos nuestros  males, sin serlo realmente, y estamos forzando a que la econom&iacute;a borre sus fronteras y se pierda en un universalismo indefinido que le impida identificarse como una ciencia con su propia fisonom&iacute;a y sus propios  principios &hellip; &iquest;No estar&aacute; ocurriendo que un esp&iacute;ritu renovador est&aacute; contribuyendo en nuestros pa&iacute;ses a buscar la desintegraci&oacute;n, o al menos la transformaci&oacute;n hacia otra disciplina radicalmente diferente de lo que conocemos como ciencia econ&oacute;mica en este momento?" </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A las memorias contribuir&aacute; la voz del profesor Albert Berry, hoy aqu&iacute; presente, para manifestar la  importancia de los estudios de postgrado en la formaci&oacute;n del profesorado, para se&ntilde;alar la trascendencia que para nuestro pa&iacute;s tienen los estudios sobre la distribuci&oacute;n del ingreso y el mejor conocimiento de nuestra sociedad rural. Tambi&eacute;n durante los a&ntilde;os 60 el profesor Lauchlin Currie repetir&aacute; una y otra vez la necesidad de estudiar la sem&aacute;ntica, lo fatal que para el buen juicio es caer en la tiran&iacute;a de las palabras y enunciar&aacute; las calidades de una  buena educaci&oacute;n. A Currie le oiremos decir en un espa&ntilde;ol trabajoso, pero con impecable l&oacute;gica: "si la educaci&oacute;n est&aacute; bien realizada, puede contribuir  al m&aacute;s importante de todos los objetivos, el entrenamiento de la mente  humana como instrumento de an&aacute;lisis. Las caracteristicas de una mente bien  disciplinada son: el logro de una cierta objetividad, humildad intelectual, conocimiento de las grandes dificultades envueltas en la mayor&iacute;a de los problemas y particularmente los problemas humanos, respeto por la autoridad, no tanto en el sentido popular del t&eacute;rmino si no en el de la autoridad intelectual, un conocimiento de los puntos esenciales de las grandes contro­versias de nuestro tiempo, la habilidad para descubrir la demagogia, los argumentos mendicantes, los sofismas de simple l&oacute;gica y los argumentos emocionales y, finalmente, un cierto grado de conocimiento de nuestros propios procesos mentales." </p>     <p>Irreverente v reflexivo Jes&uacute;s Antonio Bejarano estar&aacute; en nuestras memorias alert&aacute;ndonos sobre la importancia de distinguir    entre la educaci&oacute;n para el mercado, la educaci&oacute;n para la ciencia y la educaci&oacute;n para el buen ejercicio de la ciudadan&iacute;a, que debe afianzarse en nuestra cultura para contribuir con su ejemplo a la lucha por el progreso y la igualdad social. Desgarrados por el dolor le oiremos decir a Chucho: "Ser&aacute; preciso admitir que pese a la abrumadora realidad cotidiana nutrida de hechos de violen­cia de todo orden, lo cierto es que entendemos poco de esa violencia y lo poco que entendemos no lo entendemos bien. Una parte de las razones de nuestra limitada comprensi&oacute;n, est&aacute; en la desorientaci&oacute;n de las ciencias sociales seg&uacute;n la forma habitual en que se practican en Colombia. La sociolog&iacute;a, la econom&iacute;a, las ciencias pol&iacute;ticas, parecieran a menudo dar rodeos para evitar enfrentar explicaciones rigurosas de estos fen&oacute;menos, cuando no es que asumen de manera acr&iacute;tica como verdades bien sabidas, afirmaciones que hacen carrera, sin mayor sustento emp&iacute;rico y que se apoyan las m&aacute;s de las veces en una mala lectura de cifras". </p>     <p> Por esas memorias pasar&aacute;n tambi&eacute;n las voces de    Luis Ospina V&aacute;squez y de Jorge M&eacute;ndez Mun&eacute;var, y la de todos aquellos que han ejercido a lo largo de cincuenta a&ntilde;os el oficio de decanos de la Facultad. </p>     <p>Estar&aacute;n atravesados estos recuerdos por las mocedades andariegas y el calor jovial de quienes participamos en la organizaci&oacute;n estudiantil luchando. por una sociedad colombiana m&aacute;s  democr&aacute;tica y m&aacute;s igualitana y reivimdicando la existencia de la Universidad P&uacute;blica, principalmente de la Universidad Nacioonal, para que, como dice su legislaci&oacute;n organica pueda "contribuir a la unidad nacional, en su condici&oacute;n  de centro de vida intelectual y cultural, abierta a todas las corrientes de pensamiento y a todos los sectores sociales, &eacute;tnicos, regionales y    locales." Centro cultural en donde se formen ciudadanos libres, promotores de valores democr&aacute;ticos, comprometidos con la tolerancia, con la    defensa de los derechos civiles y con el respeto a los derechos humanos. </p>     <p>Estar&aacute; all&iacute; la lucha juvenil de todos los tiempos    para que el curr&iacute;culum de nuestra Facultad no sea ajeno a los problemas de nuestro atraso, no se olvide de la pobreza de la mayor&iacute;a de los colombianos y de la injusticia soc&iacute;al que nos agobia, y que por todo ello la ense&ntilde;anza no se satisfaga con la fragmentaci&oacute;n del    conoctrruento de la econom&iacute;a como &uacute;nicamente la ciencia del mercado.</p>     <p> Seguramente, durante algunos per&iacute;odos, aparecer&aacute; la lucha estudiantil contra la educaci&oacute;n bancaria, o sea. aquella que se    inspira en el principio de que una buena educaci&oacute;n requiere que los estudiantes pasen buena par~e de su tiempo sentados en los bancos de clase. Y desde luego apareceran los muchos vestidos que los estudiantes de todas las &eacute;pocas nos tuvimos que poner en un mismo d&iacute;a para atender los requerimientos  de la lucha pol&iacute;tica, el gozo de la poes&iacute;a, el disfrute del teatro y de la  m&uacute;sica, la unpresion de nuestros peri&oacute;dicos y el estudio de la teor&iacute;a econ&oacute;mica y de sus ciencias auxiliares. </p>     <p>Esperemos que por las memorias pasen, porque  es parte de nuestra historia, los ex:enuantes debates sobre la metodolog&iacute;a de la ense&ntilde;anza; que algunas anecdotas nos recuerden el cariz de lo encarretadores que fueron en su momento los debates de pasillo; o el enorme desest&iacute;mulo que en Ciertas &eacute;pocas provoco el Cierre de la Universidad, en algunos casos a consecuencia de la franca represi&oacute;n pol&iacute;tica y en otros como remedio al anarquismo. </p>     <p>Tamb&eacute;n contendr&aacute;n las memorias, los esfuerzos que    los profesores y los estudiantes ~an hecho en materia de investigaci&oacute;n y c&oacute;mo se ha reflejado en la Revista de la Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas, en los <i>Cuadernos de Econom&iacute;a, en S&iacute;ntesis de la Econom&iacute;a y la Cultura, en Isitome </i> y en la ahora muy despierta hoja juvenil <i>El Pasqu&iacute;n. </i></p>     <p>Como he dicho har&aacute; parte de esta historia la  organizaci&oacute;n institucional de la Facultad: la creaci&oacute;n del Instituto en 1945, su conversi&oacute;n en Facultad el 22 de enero de 1952; los p&eacute;nsumesde 1956y 1958; la reforma del 60; la fundaci&oacute;n del Departamento de Sociolog&iacute;a en 1959 y su conversi&oacute;n en una nueva Facultad en 1961; la lucha de los a&ntilde;os 60 en busca de una  formaci&oacute;n m&aacute;s universal y la integraci&oacute;n con la Facultad de Ciencias Hu­manas; la creaci&oacute;n de los departamentos de Contadur&iacute;a y de Adminis­traci&oacute;n de Empresas; la vuelta a la Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas en 1978; la institucionalizaci&oacute;n de la Maestr&iacute;a y el Doctorado en Ciencias Econ&oacute;micas; la creaci&oacute;n de la Maestr&iacute;a en  Administraci&oacute;n de Empresas. </p>     <p>Pasar&aacute;n por nuestra memoria todos nuestros maestros, los sabios, los dedicados como nuestro nunca bien recordado Leonidas Mora, y los menos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> De esta memoria colectiva y vario pinta, cada uno de nosotros elaborar&aacute; su propia s&iacute;ntesis y conservar&aacute; sus propios recuerdos pero muy segura­mente todos reconoceremos como nuestro sello el mantener un esp&iacute;ritu alerta, preocupado por el estudio del desarrollo econ&oacute;mico y la distribuci&oacute;n equitativa de la riqueza y el ingreso, y un poco menos por la pol&iacute;tica econ&oacute;mica de corto plazo. </p>     <p>Quiz&aacute;s nos pongamos de acuerdo en que todos hemos luchado porque la Facultad nos dote de instrumentos para el entendimiento y la soluci&oacute;n de los problemas, m&aacute;s que por el logro de unas habilidades espec&iacute;ficas. Y a&uacute;n as&iacute;, seguramente le haremos justicia a una educaci&oacute;n que desde la &oacute;ptica de la estructura social imperante se juzga injustamente m&aacute;s subversiva que rigurosa. </p>     <p>La nueva edificaci&oacute;n y la elaboraci&oacute;n de las memorias de la Facultad, que se levantan una al lado de la otra, se terminar&aacute;n el a&ntilde;o entrante cuando se cumplan los cincuenta a&ntilde;os formales de la fundaci&oacute;n de la Facultad, oca­si&oacute;n que ser&aacute; propicia para rendirles  espec&iacute;ficos tributos de gratitud, admiraci&oacute;n y respeto a nuestros maestros con Antonio Garc&iacute;a a la cabeza. </p>     <p>Estas edificaciones deber&aacute;n albergar a los muchachos y a sus maestros, quienes las har&aacute;n suyas para seguir luchando por una educaci&oacute;n universal, rigurosa y profundamente ligada a nuestras ra&iacute;ces  culturales y a la soluci&oacute;n de nuestros problemas como naci&oacute;n. </p>     <p>Para contribuir a esa lucha y como complemento de las construcciones en curso, quisiera proponerle a este Congreso que los ex alumnos ayude­mos a establecer un coloquio, mediante el cual rescatemos a la sind&eacute;resis para el an&aacute;lisis de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica en el pa&iacute;s, cuyas vacaciones ya tan prolongadas es hora de dar por terminadas.</p>     <p>Nuestro coloquio lindar&aacute; por el norte con la incertidumbre racional, como principio del conocimiento y la lucha contra el error; limitar&aacute; por el oriente con la reciprocidad l&oacute;gica como principio del di&aacute;logo y el respeto por el otro; se acotar&aacute; por el occidente con la  indulgente simpat&iacute;a, como mecanismo para combatir el sectarismo; se ver&aacute; circunscrito por el sur por el repudio a la amargura, como manera de decir que no podemos perder el tiempo en    peque&ntilde;as vanidades cuando tenemos tanto por construir; tendr&aacute; como nadir la gratitud y ser&aacute; su cenit la libertad.</p>     <p> Arquitecto constructor del l&iacute;mite norte ser&aacute; designado Edgar Morin, quien nos recordar&aacute; que la verdadera racionalidad,    abierta por naturaleza, dialoga con la realidad que se le resiste. "La racionalidad constructiva elabora teor&iacute;as coherentes verificando el car&aacute;cter l&oacute;gico de la organizaci&oacute;n te&oacute;rica, la compatibilidad entre las ideas que componen la teor&iacute;a, el acuerdo entre sus afirmaciones y los elementos emp&iacute;ricos a los cuales se dedica. Esta racionalidad debe permanecer abierta a la discusi&oacute;n para evitar que se vuelva a encerrar  en una doctrina y se convierta en racionalizaci&oacute;n." </p>     <p>Desde el l&iacute;mite del    principio de la reciprocidad l&oacute;gica Estanislao Zuleta nos recordar&aacute; "no se puede respetar el pensamiento del otro cuando se habla desde la verdad misma, cuando creemos que la verdad habla por nuestra boca; porque entonces el pensamiento del otro s&oacute;lo puede ser error o mala fe; y el hecho mismo de su diferencia con nuestra verdad es prueba contundente de su falsedad, sin que se requiera ninguna otra." Para rengl&oacute;n seguido recordarnos que "la dif&iacute;cil tarea de aplicar un mismo m&eacute;todo explicativo y cr&iacute;tico a nuestra posici&oacute;n y a la opuesta no significa desde luego que consideremos  equivalentes las doctrinas, las metas y los intereses de las personas, los partidos, las clases y las naciones en conflicto. Significa por el contrario que tenemos suficiente confianza en la superioridad de la causa que    defendemos." </p>     <p>De la vigilancia del costado occidental de nuestro coloquio encargaremos a Carlo Cipolla, quien nos dir&aacute; que el humorismo entendido como profunda e indulgente simpat&iacute;a humana "es el mejor remedio para disi­par tensiones, resolver situaciones que podr&iacute;an resultar   penosas y facilitar el trato y las relaciones humanas." </p>     <p>De la lucha contra la amargura, del siembro de la gratitud y de la defensa de la libertad acad&eacute;mica nos encargaremos todos nosotros. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Desde este coloquio, con el concurso de otras Facultades de Econom&iacute;a, a cuyos profesores y estudiantes aqu&iacute; hoy presentes    queremos agradecer de manera especial, construiremos una comunidad acad&eacute;mica que como quer&iacute;a Chucho Bejarano tenga paradigmas, tenga colegio, tenga canales de comunicaci&oacute;n y tenga jerarqu&iacute;as. </p>     <p>Como he dicho ser&aacute; el nuestro un dialogo abierto, mediante el cual se sientan a todo gusto los predicadores y cultivadores de la sind&eacute;resis. Del cual no se vean excluidos el debate racional, ni la controversia inteligente, ni la duda, ni la incertidumbre.</p>      <p>Esa seguir&aacute; siendo la contribuci&oacute;n de la Facultad de Econom&iacute;a de la Universidad Nacional a la dignificaci&oacute;n de la pol&iacute;tica. Ayudaremos como ha propuesto Gonzalo S&aacute;nchez a  que los partidos tengan inteligencia y que la inteligencia pueda tomar partido. Ello nos legitimar&aacute; en la ardua tarea de reconfigurar la naci&oacute;n y nos dar&aacute; voz para condenar la violencia que hoy tanto nos agobia, cualquiera sea su manifestaci&oacute;n, cualquiera sea su ropaje, cualquiera sean sus motivaciones reales o pretendidas.     <br>     <p>Anoche record&oacute; aqu&iacute; Consuelo Corredor lo importante que es jalarle la pita a la realidad para que se acerque a la utop&iacute;a. D&aacute;ndole continuidad al temario de este Congreso y para seguir construyendo nuestras memorias, nuestro coloquio deber&iacute;a en el futuro inmediato darle cabida al an&aacute;lisis de la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica, al examen del desarrollo rural en las &aacute;reas del    conflicto armado y al an&aacute;lisis peri&oacute;dico de los avances de la teor&iacute;a econ&oacute;mica. </p>      <p>En concreto propongo que de  manera peri&oacute;dica, sistem&aacute;tica y rigurosa en la Facultad de Econom&iacute;a de la Universidad Nacional se analice el informe que dos veces al a&ntilde;o la Junta Directiva del Banco de la Rep&uacute;blica le presenta al Congreso Nacional. No se trata desde luego de sustituir a esa Instituci&oacute;n como el &oacute;rgano ante el cual la autoridad monetaria, cambiaria y crediticia est&aacute; obligada a rendirle a la ciudadan&iacute;a cuenta por su gesti&oacute;n. Se trata de complementar esa tarea haci&eacute;ndola m&aacute;s reflexiva, m&aacute;s anal&iacute;tica, m&aacute;s profunda. Se trata de que la voz de la raz&oacute;n y la discrepan­cia anal&iacute;tica no se vean silenciadas por la apetencia del micr&oacute;fono o por la concupiscencia del linotipo, como alguna vez dijo Gilberto Alzate. Aparte de ello este debate se constituir&aacute; en un referente obligado para que los profesores del &aacute;rea de la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica  mejoren la calidad de su docencia. </p>     <p>El otro campo de an&aacute;lisis ser&iacute;a la apertura de un debate sobre el papel que la sustituci&oacute;n de los cultivos il&iacute;citos puede tener en el desarrollo rural de este pa&iacute;s y la manera de integrar esas regiones en lo econ&oacute;mico, en lo cultural y en lo social al resto de la sociedad  colombiana. </p>     <p>El tercer campo de reflexi&oacute;n peri&oacute;dica se dar&iacute;a    con ocasi&oacute;n de la realizaci&oacute;n de un seminario internacional, cada dos a&ntilde;os, sobre los avances de la teor&iacute;a econ&oacute;mica. </p>     <p>Desde luego, con el tiempo los temas podr&iacute;an variar. Acord&eacute;monos que el fin &uacute;ltimo del coloquio es aminorar los humos de la pasi&oacute;n y el rencor, desterrar la insolencia, y sustituir el debate irascible y el lenguaje altisonante por la controversia acad&eacute;mica en su nicho natural, que es la Universidad. </p>     <p>Norberto Bobio ha dicho que cuando uno se hace viejo le importan m&aacute;s los afectos que los conceptos. Este Congreso no parece darle la raz&oacute;n. La Facultad de Econom&iacute;a de la Universidad Nacional con el paso de los a&ntilde;os quiere renovarse en sus afectos para recrear sus conceptos. Aqu&iacute; hay hoy una prueba viviente de ello. Este Congreso tiene como su Presidente Honorario a Ra&uacute;l Alameda, un joven pr&oacute;ximo a cumplir 76 a&ntilde;os, a cuyo entusiasmo por la vida de la Facultad se debe en buena parte la organizaci&oacute;n de los tres anteriores Congresos de Ex alumnos y quien tambi&eacute;n ha puesto su concurso intelectual para la organizaci&oacute;n de este que ahora inicia sus deliberaciones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Muchas gracias. </p><hr></font>     ]]></body>
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