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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>COMENTARIOS A LA PONENCIA DE LUIS BERNARDO FL&Oacute;REZ</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="right"><b>Gabriel Misas Arango*</b></p>     <p>* Profesor Asociado, Vicerrector Acad&eacute;mico, Universidad Nacional de Colombia</p><hr>     <p>Antes de todo, quiero agradecerle a los organizadores por la invitaci&oacute;n a este coloquio para comentar la ponencia de Luis Bernardo Fl&oacute;rez.</p>     <p>Yo comparto las tesis generales que ha presentado Luis Bernardo en su ponencia, su an&aacute;lisis de la econom&iacute;a pol&iacute;tica de la apertura. Quisiera solamente se&ntilde;alar algunos aspectos complementarios, pero antes, hacer dos anotaciones marginales a los comentarios realizados por Juan Jos&eacute; Echavarr&iacute;a.</p>     <p>La primera anotaci&oacute;n esque a m&iacute; me pasa lo mismo que a C&eacute;sar Gaviria<sup><a name="nr1"></a><a href="#1">1</a></sup>: me dejan perplejo tanto sus intervenciones, como las de sus colaboradores, sobre lo que sucedi&oacute; realmente en el inicio de la d&eacute;cada del noventa: C&eacute;sar Gonz&aacute;lez ha hecho unas muy buenas precisiones acerca de ese crecimiento desmesurado del gasto y del crecimiento desmesurado del endeudamiento, tanto interno como externo, en la primera mitad de esa d&eacute;cada, cuando la tasa del crecimiento del cr&eacute;dito fue tres veces mayor que la tasa de crecimiento de la econom&iacute;a y deriv&oacute; en esa inflaci&oacute;n de activos, en la burbuja especulativa que revent&oacute; en la segunda mitad de la d&eacute;cada.</p>     <p>Lo primero que debemos preguntarnos es, zcu&eacute;l fue esa inversi&oacute;n tan grande que se hizo en la primera mitad de la d&eacute;cada de los noventa? Estamos confundidos con las cifras por la siguiente raz&oacute;n: cuando las importaciones se miden, seg&uacute;n la Cuode, por el uso de los bienes importados, se acostumbra clasificar como bienes de capital a los cap&iacute;tulos de las importaciones de maquinaria el&eacute;ctrica, maquinaria no el&eacute;ctrica y equipos de transporte. Estos rubros crecieron much&iacute;simo, sobre todo en la primera mitad de los noventa. Sin embargo, cuando se hace un an&aacute;lisis detallado de los bienes que se importaron, se encuentra que no fueron propiamente maquinaria y equipo, sino bienes de consumo durable que se clasifican en estos rubros, tales como autom&oacute;viles particulares y electrodom&eacute;sticos, y no podemos olvidar que al inicio de la administraci&oacute;n Gaviria se import&oacute; un volumen creciente de electrogeneradores para enfrentar el apag&oacute;n que sufri&oacute; el pa&iacute;s. En el a&ntilde;o 1993, las importaciones crecieron un 48 por ciento y las exportaciones s&oacute;lo 2 por ciento.</p>     <p>La administraci&oacute;n Gaviria recibi&oacute; un super&aacute;vit en cuenta corriente de 5,6 por ciento, con respecto al PIB y lo dej&oacute; en un d&eacute;ficit de 4,5 por ciento del PIB. Se perdieron 10 puntos del PIB en ese per&iacute;odo. Un d&eacute;ficit grande en cuenta corriente no tiene ning&uacute;n problema si las importaciones que se llevan a cabo van a generar posteriormente un volumen creciente de exportaciones. Pero aqu&iacute; no sucedi&oacute; eso. La poca inversi&oacute;n que se hizo en el pa&iacute;s se centr&oacute; en la producci&oacute;n de bienes no transables y cuando uno hace inversiones en bienes no transables, por supuesto, no se incrementa de manera sustancial la capacidad exportadora.</p>     <p>La segunda anotaci&oacute;n se refiere a algo que ya dijeron: no es cierto que se est&eacute; duplicando el gasto p&uacute;blico, que haya uno a nivel central y otro a niÂ­ vel descentralizado. En el caso de salud y educaci&oacute;n, donde se pretende que tal cosa sucede, no es verdad. Los aparatos burocr&aacute;ticos del gobierno central son relativamente reducidos en estos sectores. El problema es que buena parte de los gastos del nivel central, como son el servicio de la deuda, la justicia y la seguridad, no pueden trasladarse al nivel regional. El problema central consisti&oacute; en que la Constituci&oacute;n de 1991 determin&oacute; que casi el 50 por ciento de los ingresos corrientes del Estado se trasladaÂ­ ran a las regiones, en un per&iacute;odo de solo seis meses.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Recientemente, Aznar, el presidente del gobierno espa&ntilde;ol, mostraba en su informe anual a las Cortes el gran &eacute;xito y el gran empuje que hab&iacute;a teÂ­ nido su gobierno en el proceso de descentralizaci&oacute;n. Espa&ntilde;a lleva 25 a&ntilde;os en ese proceso y las transferencias del gobierno central a los entes auton&oacute;micos, es decir, a las autonom&iacute;as territoriales, que son los municiÂ­ pios, y a las autonom&iacute;as regionales, o sea, Catalu&ntilde;a, el Pa&iacute;s Vasco, Andaluc&iacute;a, Castilla la Mancha, que son verdaderos &lsquo;Estados' y que tienen a su cargo una enorme cantidad de funciones, representan un poco menos del 40 por ciento del gasto total del gobierno central. Mientras tanto, noÂ­ sotros pasamos en seis meses de menos del 20 por ciento, al 50 por ciento, con la descentralizaci&oacute;n que hizo la Constituci&oacute;n de 1991.</p>     <p>Despu&eacute;s de esas dos anotaciones, quisiera hablar de los aspectos comÂ­ plementarios que mencion&eacute;. No vaya insistir mucho en la parte te&oacute;rica. El Consenso de Washington tiene enormes debilidades te&oacute;ricas. Me voy a referir solamente a una: a la reacci&oacute;n que se esperaba de los actores econ&oacute;micos, con respecto a la apertura.</p>     <p>Entre los trabajos m&aacute;s c&eacute;lebres se destacan los de Ann Harrison, quien trabaja las formas de competencia. En ellos se dec&iacute;a que si se hac&iacute;a un proceso de apertura, el choque externo iba a obligar a los agentes econ&oacute;micos a optar por las tecnolog&iacute;as, por las normas de producci&oacute;n existentes a nivel internacional, pues esa era una implicaci&oacute;n de la racionalidad de los agentes, o de lo contrario perd&iacute;an la posibilidad de hacer negocios. &iquest;Qu&eacute; sucedi&oacute; en Am&eacute;rica Latina al respecto? Dos cosas: una, no todos los bienes son transables. En el caso colombiano aproximadamente el 50 por ciento de la industria del pa&iacute;s produce bienes no transables y, en con secuencia, la apertura no dio lugar a ning&uacute;n <i>shock</i> externo. Por el contrario, en el sector transable, la competencia externa, unida a una fuerte revaluaci&oacute;n del peso, dio lugar a que buena parte de los productores de estos bienes no pudieran competir con los productos provenientes del exterior. Sus tasas de rentabilidad se redujeron en forma apreciable, dando lugar, de una parte, a una gran migraci&oacute;n de capital del sector de bienes transables al de no transables y, de otra parte, a que las empresas productoras de bienes transables dejaran de producir parte de ellos y se convirtieran en importadores de los mismos, aprovechando el conocimiento del mercado y las redes de distribuci&oacute;n que ten&iacute;an. En s&iacute;ntesis, los presupuestos del consenso de Washington no se cumplieron, con respecto a la relaci&oacute;n entre <i>shocks</i> externos e innovaci&oacute;n.</p>     <p>As&iacute; podemos seguir con cada uno de los diez mandamientos de que nos habla Williamson &#91;1997]. En uno de sus &uacute;ltimos trabajos, de finales de 1999, Dani Rodrik, se&ntilde;alaba, primero, que <i>las instituciones cuentan:</i> &lsquo;important&iacute;simo' descubrimiento relativamente reciente, de los antiguos partidarios del Consenso de Washington. Segundo, que uno puede abrir la econom&iacute;a y aumentar las exportaciones, mantenerlas constantes o disminuirlas. No hay, como lo se&ntilde;al&oacute; Juan Jos&eacute; Echavarr&iacute;a, relaci&oacute;n directa entre la apertura y un mayor valumen de exportaciones, tal como lo cre&iacute;a la administraci&oacute;n Gaviria.</p>     <p>Pero bien, zcu&aacute;l era el problema de Colombia en el momento de la apertura? Primero, hay que distinguir entre apertura comercial y la apertura de cuenta de capital y todos los estudios demuestran, entre ellos el de Dani Rodrik y los de Sebasti&aacute;n Edwards &#91;1998&#93;, que nunca se debieron hacer simult&aacute;neamente el proceso de apertura de la cuenta de capitales y el de la apertura comercial. Como se se&ntilde;ala en el teorema de la imposibilidad de Mundell: uno no puede tener libertad cambiaria, movimiento libre de capitales, una tasa de cambio fija o que var&iacute;a en una franja muy peque&ntilde;a y al mismo tiempo, autonom&iacute;a en la pol&iacute;tica monetaria y fiscal. Pueden tenerse dos de los tres v&eacute;rtices del tri&aacute;ngulo, salvo, como lo se&ntilde;al&oacute; Luis Bernardo Fl&oacute;rez, que se logren mediocremente los tres. Pero lo que hizo la administraci&oacute;n Gaviria, su principal error, fue abrir simult&aacute;neamente la cuenta de comercial y la cuenta de capitales y empezaron a llegar d&oacute;lares en forma tal que, entre enero del a&ntilde;o 1991 y diciembre del 1992, las reservas internacionales crecieron en 68 por ciento. &iquest;C&oacute;mo trataron de corregir esa situaci&oacute;n el Ministerio de Hacienda y el Banco de la Rep&uacute;blica? Con el aumento de las tasas de inter&eacute;s, que era como apagar un incendio con gasolina, pues aument&oacute; a&uacute;n m&aacute;s la introducci&oacute;n de caÂ­ pitales. Esto condujo a una expansi&oacute;n incontrolable del cr&eacute;dito y de los agregados monetarios, como se&ntilde;al&oacute; C&eacute;sar Gonz&aacute;lez, que oblig&oacute; al Banco a cambiar su pol&iacute;tica, a partir de julio de 1994, hecho que coincide con el cambio de gobierno, y se crearon entonces todas las condiciones de una estructura inestable de endeudamiento, a lo Minsky, que vino a reventar en la segunda mitad de la d&eacute;cada.</p>     <p>&iquest;Qu&eacute; ocurre con las grandes contradicciones que se generan por ausencia de una estrategia gubernamental? Hay un proceso de apertura que exige unas condiciones espec&iacute;ficas. La apertura de la cuenta de capitales y la apertura comercial exigen una gran flexibilidad laboral y una capacidad de Estado, de lograr super&aacute;vit fiscal, para evitar presiones inflacionarias y fuga de capitales. Pero est&aacute;bamos montados en la idea de que se pod&iacute;a hacer cualquier gasto, que los d&eacute;ficits eran poco importantes, porque a muy corto plazo, 3 &oacute; 4 a&ntilde;os, &iacute;bamos a nadar en los gigantescos ingresos generados por la explotaci&oacute;n del petr&oacute;leo de los pozos de Cusiana. Eran de tal magnitud los ingresos que se pensaba se iban a lograr, que al finalizar de la administraci&oacute;n Gaviria, la gran discusi&oacute;n entre los economistas era acerca de qu&eacute; &iacute;bamos a hacer con los ingresos provenientes de Cusiana. Ibamos a crear grandes fondos en el exterior, para que no se presionara la inflaci&oacute;n en Colombia. Hab&iacute;a todo tipo de discu siones. En julio del a&ntilde;o 1994, la administraci&oacute;n Gaviria present&oacute; un libro sobre Cusiana &#91;DNP, Banco Mundial 1994&#93;, en el que se hac&iacute;an las recomendaciones sobre c&oacute;mo manejar la bonanza petrolera. Entonces, se cre&iacute;a que los desequilibrios fiscales iban a ser temporales. Se dec&iacute;a: podemos gastar m&aacute;s, que en dos o tres a&ntilde;os, los ingresos petroleros van a ser tan grandes, que no vamos a tener problemas.</p>     <p>Eso condujo tambi&eacute;n a un endeudamiento creciente del sector privado. Este sector multiplic&oacute; por cinco su endeudamiento externo, que pas&oacute; de menos de 3 mil millones de d&oacute;lares en 1991, a 16 mil millones, en el a&ntilde;o 1998. Los bancos extranjeros avalaron ese crecimiento vertiginoso del endeudamiento, pues no habr&iacute;a problemas, debido a los ingresos petroleros que se iban a tener en el cercano futuro.</p>     <p>A nosotros nos dio la enfermedad holandesa, todos sus s&iacute;ntomas y todos los resultados, sin haber adquirido el virus, pues nunca tuvimos los ingresos petroleros de la magnitud pensada. Pero lo m&aacute;s grave es que cambiamos las formas institucionales de la econom&iacute;a; hicimos un cambio radical: abrimos la econom&iacute;a, mientras todas las normas anteriores, que prevalecieron por sesenta a&ntilde;os, fueron de cierre. Abrimos la cuenta de capitales, pero al mismo tiempo hicimos una reforma constitucional y estas dos decisiones entregan mensajes contradictorios: el primero, como ense&ntilde;a el teorema de la imposibilidad de Mundell, uno tiene que tener un super&aacute;vit fiscal, pues, bajo las condiciones anteriores, no se puede tener pol&iacute;tica de gasto p&uacute;blico aut&oacute;noma. A la vez, hay un mensa je interno muy fuerte en la Constituci&oacute;n, que se&ntilde;ala: se debe tener una pol&iacute;tica fiscal aut&oacute;noma, porque se tiene que responder por unos gastos que est&aacute;n consignados como deuda p&uacute;blica social. Los gobiernos de Gaviria, de Samper y de Pastrana han resuelto esa contradicci&oacute;n mediante el endeudamiento creciente del gobierno, tanto interna como externamente. La gran pregunta es hasta cu&aacute;ndo es factible seguir por este camino. Sin embargo, no podemos olvidar que todo gobierno debe lograr credibilidad de sus pol&iacute;ticas en los mercados internacionales, legitimidad pol&iacute;tica interna y crear las condiciones de valorizaci&oacute;n del capital privado construyendo las estructuras f&iacute;sicas y sociales requeridas para ello, por lo cual la decisi&oacute;n de recortar el gasto p&uacute;blico no es f&aacute;cil de llevar a cabo.</p>     <p>Aqu&iacute; se ha olvidado algo muy importante: el crecimiento de la guerra a partir de los a&ntilde;os noventa no tiene que ver nada con la apertura, Lo que sucede es que en los a&ntilde;os noventa coinciden muchas cosas: no solo se da la apertura, sino que algunos problemas internos colombianos empiezan a ser considerados en la agenda internacional: el narcotr&aacute;fico era un problema de polic&iacute;a para Estados Unidos y se manejaba en esos t&eacute;rminos, pero a partir de la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n, Estados Unidos decide que el narcotr&aacute;fico es un problema de seguridad nacional y comienza entonces a intervenir activamente en las econom&iacute;as que producen narc&oacute;ticos yeso aumenta el volumen del conflicto. La corrupci&oacute;n, que era un problema interno de todos los pa&iacute;ses, empieza a considerarse en la agenda internacional.</p>     <p>Esos cambios internacionales nos conducen a aumentar apreciablemente los gastos en seguridad y en defensa, gastos que obviamente no se pueden cortar, porque hay un exceso de demanda en otros sectores. No se puede decir tan f&aacute;cilmente a los militares que dejen de hacer patrullajes o dejen de volar a partir del mes de agosto o de septiembre en vista de que eso puede generar un d&eacute;ficit fiscal. El gasto p&uacute;blico depende de unas din&aacute;micas que no se presentan exactamente como quisi&eacute;ramos los economistas, pero los gobiernos tienen que lograr legitimidad pol&iacute;tica y tienen que cumplir tambi&eacute;n unos mandatos constitucionales, que no se pueden obviar tan f&aacute;cilmente.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&iquest;Entonces, cu&aacute;l fue el gran error de ese dise&ntilde;o? Dise&ntilde;amos una Constituci&oacute;n en contrav&iacute;a de un modelo econ&oacute;mico, lo que nos lleva a serios problemas y a serias contradicciones. Es lo que los te&oacute;ricos, los matem&aacute;ticos de teor&iacute;a de juegos llaman equilibrio de Nash: cada actor hace bien su trabajo, pero el trabajo en conjunto no llega a un &oacute;ptimo, es un desastre.</p>     <p>Yo quisiera hacer referencia al Banco de la Rep&uacute;blica. &iquest;Qu&eacute; hace el Banco en el a&ntilde;o 1998, a ra&iacute;z de esa presi&oacute;n sobre la moneda, sobre la tasa de cambio? Ning&uacute;n Banco Central sabe cu&aacute;l es el volumen de la presi&oacute;n de especulaci&oacute;n. Entonces, la reaccion autom&aacute;tica del Banco de la Rep&uacute;blica es ~ahr. a vender reservas internacionales, para mantener la tasa de cambio. Si las reservas se pierden y la presi&oacute;n es muy grande, tiene que recurir a aumentar la tasa de inter&eacute;s o si no lo hace, a medida que las re servas disminuyan, la presi&oacute;n contra las reservas es m&aacute;s grande y la probabilidad de &eacute;xito de los especuladores es mucho mayor. Pero por otro lado, ese resultado conduce a una par&aacute;lisis de la econom&iacute;a. El Banco no puede controlar la reducci&oacute;n del gasto p&uacute;blico. El error de los inicios de los a&ntilde;os noventa estuvo en que creamos unas formas institucionales que no son compatibles ni con las nuevas realidades nacionales ni las nuevas realidades internacionales.</p>      <p> Hubo cambios radicales en las formas institucionales y se generaron problemas irreversibles; expedimos una Constituci&oacute;n y desarrollamos unas practicas institucionales que est&aacute;n en contrav&iacute;a de los requerimientos de una econom&iacute;a abierta y con libre movilidad de capitales. No hemos podido constituir una Instituci&oacute;n global de la sociedad, de la que hablara Castoriadis, que le permita a l.a sociedad funcionar. Ese es un problema que tenemos que resolver y mientras tengamos esa tensi&oacute;n entre una organizaci&oacute;n pol&iacute;tica que va por un lado y una organizaci&oacute;n econ&oacute;mica que va por otro, vamos a tener graves conflictos sociales y pol&iacute;ticos. Frente a este problema,.un amplio conjunto de economistas ha optado por un extrano camino: dicen y escriben, Sin entender absolutamente nada de lo que es un problema constitucional, que la Corte Constitucional deber&iacute;a fallar en conveniencia y no en derecho. En plata blanca: deber&iacute;a fallar en funci&oacute;n de los resultados de la tesorer&iacute;a. Si la tesorer&iacute;a est&aacute; en superav&iacute;t, se reconocen los derechos sociales y econ&oacute;micos de los asociadosÂ· si la tesorer&iacute;a est&aacute; en d&eacute;ficit, no hay que reconocer tales derechos; eso es absolutamente absurdo. Lo que se&ntilde;alan los fallos de la Corte Constitucional es si una Ley est&aacute; o no de acuerdo con la Carta Constitucional. No dice si esas disposiciones econ&oacute;micas son buenas o malas. La esencia de los fallos de constitucionalidad en cualquier Estado Social de derecho es el ajuste de las normas a lo establecido por la Carta Pol&iacute;tica.</p>     <p>El problema es que nosotros como sociedad nos comprometimos con una Carta Constitucional que garantiza una amplia gama de derechos sociales y econ&oacute;micos, cuyo cumplimiento exige unos gastos adicionales del Estado. Lo que veo muy dif&iacute;cil es que despu&eacute;s de conseguir una Constituci&oacute;n con estas caracter&iacute;sticas podamos hacer un pacto social, un nuevo pacto pol&iacute;tico, para retrotraer el pacto social a la vieja Constituci&oacute;n de 1886, en la que, por ejemplo, los servicios de salud y educaci&oacute;n eran gratuitos para todos, pero no hab&iacute;a c&oacute;mo cumplirlos. La gran ventaja de la Constituci&oacute;n de 1991, y en eso tenemos que defenderla, es que se&ntilde;ala que la educaci&oacute;n es obligatoria y gratuita en la medida de las posibilidades de los padres de los estudiantes, mandato que se puede hacer cumplir, porque la Constituci&oacute;n cuenta con acciones de tutela y acciones de cumplimiento para obligar al Estado a cumplir las normas constitucionales. La salida al actual impase pasa necesariamente por encontrar un pacto mucho m&aacute;s incluyente, que nos permita salir de ese equilibrio de Nash de manera que se puedan alcanzar consensos pol&iacute;ticos que se traduzcan en reformas institucionales, que den lugar a un crecimiento sostenible de largo plazo, como lo ha se&ntilde;alado Luis Bernardo Fl&oacute;rez.</p>     <p>Yo creo que nosotros los economistas, en particular los profesores invesÂ­ tigadores de la Universidad Nacional, tenemos que hacer an&aacute;lisis cada vez m&aacute;s detallados de los procesos econ&oacute;micos y sociales que vive el mundo y particularmente Colombia y Am&eacute;rica Latina, an&aacute;lisis en torno a cu&aacute;l ha sido el resultado de ese proceso de apertura impulsado por el Consenso de Washington. Miremos que pas&oacute; en la Argentina, qu&eacute; pas&oacute; en Uruguay, qu&eacute; ha pasado en Brasil, donde se han hecho reformas similares, tanto as&iacute; que en el trabajo de la Cepal, <i>Una d&eacute;cada de luces y de sombras: Am&eacute;rica Latina en los a&ntilde;os noventa</i>, se presenta claramente c&oacute;mo en todos los pa&iacute;ses donde se ha hecho apertura, ha aumentado la pobreza, disminuido la calidad de vida de las personas y se han presentado procesos de desindustrializaci&oacute;n y reprimarizaci&oacute;n de las exportaciones.</p>     <p>En consecuencia, el problema no es solamente colombiano. Todos los pa&iacute;ses que han ensayado este modelo han tenido los mismos resultados. Como miembros de la Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas de la UniversiÂ­ dad Nacional, tenemos que profundizar el an&aacute;lisis y empezar a propoÂ­ ner alternativas. Ya estamos desprendi&eacute;ndonos de esa visi&oacute;n religiosa, en la que un grupo de elegidos por el &lsquo;Esp&iacute;ritu Santo' o el FMI se&ntilde;alaba como atrasados, retr&oacute;grados, paleol&iacute;ticos a aquellos que estaban en deÂ­ sacuerdo con el Consenso de Washington. Pierre Bourdieu, soci&oacute;logo franc&eacute;s, habla de la creaci&oacute;n de una nueva variante cultural, expresi&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n, que combina el periodismo exot&eacute;rico y la academia esot&eacute;rica, en la que unos personajes muy particulares, sin ninguna rigurosidad, dicen qui&eacute;n tiene la raz&oacute;n y qui&eacute;n no la tiene. Se reemplaz&oacute; el an&aacute;lisis sereno, sopesado del mundo acad&eacute;mico, por la descalificaci&oacute;n de los medios masivos de comunicaci&oacute;n.</p>     <p>Los art&iacute;culos publicados sobre apertura econ&oacute;mica entre el a&ntilde;o 1990 y el a&ntilde;o 1995, que sustentaron las pol&iacute;ticas de apertura y que recuenta Cepeda en uno de sus textos, son en su mayor&iacute;a peque&ntilde;os trabajos de 3 &oacute; 4 p&aacute;ginas, de corte period&iacute;stico, publicados en los medios masivos de comunicaci&oacute;n yen las revistas especializadas, no del tipo Cuadernos de Econom&iacute;a, sino Portafolio o Estrategia, de car&aacute;cter m&aacute;s apolog&eacute;tico que anal&iacute;tico. El gran problema que tuvimos fue que siempre se vieron las enormes ventajas de la apertura, sin que se analizara suficientemente ese proceso y sin que se plantearan las preguntas sobre los efectos que pod&iacute;a tener la apertura, sobre qu&eacute; pol&iacute;ticas se requer&iacute;an para compensar sus efectos negativos y sobre c&oacute;mo aprovechar sus efectos positivos.</p>     <p>Muchas gracias.</p>     <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p><a href="#nr1">1</a><a name="1"></a>  D&iacute;as antes de la celebraci&oacute;n de este encuentro, el expresidente C&eacute;sar Gaviria declar&oacute; que no entend&iacute;a lo que estaba pasando, porque cuando &eacute;l dej&oacute; el gobierno, todo era&lsquo;perfecto'.</p><hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p>&#91;1&#93; Williamson J. 1997. "The Washington Consensus Revisited", Emerij, L., editor, <i>Economic and Social Development into the XXI Century</i>, BID, Washington.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000034&pid=S0121-4772200100010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;2&#93; Rodrik D. 1999. <i>lnstitutions for Hish-Quality Growth: Why They Are and How to Acquire Them"</i>, Harvard University, octubre, mimeo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000035&pid=S0121-4772200100010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;3&#93; Edwards S. 1998, "Openness, Productivity and Growth: What Do We Really Know?", <i>Economic Journal</i>, 108, 383-398, marzo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000036&pid=S0121-4772200100010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;4&#93; Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n DNP, Banco Mundial. 1994. <i>Cusiana: un reto de pol&iacute;tica econ&oacute;mica</i>, Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000037&pid=S0121-4772200100010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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