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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[POLÍTICA MACROECONÓMICA Y SECTOR PRODUCTIVO]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article stresses the necessary coherence between macro-economic and sectiorial policies , illustrated with di verse experiences of the last decade, where the aim of stability becomes contradictory with the aims of growth and employrnent, leaving sequels of damage in the main economic in dicators. There is also .an exposition of the characteristics of specific sectonal policy , posrit.inq out that it is , finally the implementation of monetary trade and fiscal instruments in support of production, where what is important is the agreements between the public and priva te sectors, the political decision to do it and the strength of the institutions.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>POL&Iacute;TICA MACROECON&Oacute;MICA Y SECTOR PRODUCTIVO</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="right"><b>Ricardo Bonilla Gonz&aacute;lez*</b></p>     <p>* Profesor Asociado, Universidad Nacional de Colombia</p><hr />     <p><b>Resumen</b></p>     <p><i>El art&iacute;culo enfatiza en la necesaria armonizaci6n entre las pol&iacute;ticas macroecon&oacute;mica y sectorial, ilustrado con diversas experiencias de la &uacute;ltima decada donde el objetivo de estabilidad se torna contradictorio con los objetivos de crecimiento y empleo dejando secuelas de deterioro en los principales indacadores econ&oacute;micos.Tambi&eacute;n se exponen las caracter&iacute;sticas de la pol&iacute;tica sectorial, horizontal y vertical, se&ntilde;alando se&ntilde;alando que ella es, en &uacute;ltima instancia, la implementaci&oacute;n de instrumentos monetarios, cambiarios y fiscales en apoyo a la producci&oacute;n donde lo importante son los acuerdos entre los sectores p&uacute;blicos y privados, la decisi&oacute;n pol&iacute;tica para hacerlo y la fortaleza  de las instituciones.</i></p>      <p><b>Abstract</b></p>     <p><i>This article stresses the necessary coherence between macro-economic and sectiorial  policies , illustrated with di verse experiences of the last decade, where the aim of stability becomes contradictory with the aims of growth and employrnent, leaving sequels of damage in the main economic in dicators. There is also .an exposition of the characteristics of specific sectonal policy , posrit.inq out that it is , finally the implementation of monetary trade and fiscal instruments in support of production, where what is important is the agreements between the public and priva te sectors, the political decision to do it and the strength of the institutions.</i></p><hr />     <p>En una democracia, la relaci&oacute;n entre pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica y sector productivo es importante, aun cuando esa relaci&oacute;n no est&aacute; exenta de conflictos. La riqueza de una Naci&oacute;n est&aacute; constituida porla fortaleza de su aparato productivo y por la capacidad de explotar eficientemente sus recursos: los naturales, los humanos, los t&eacute;cnicos y los sociales. La construcci&oacute;n econ&oacute;mica es la suma de los esfuerzos p&uacute;blicos y privados por alcanzar objetivos comunes de crecimiento, estabilidad y bienestar social, esfuerzos que se manifiestan en el dise&ntilde;o e implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas de competitividad, con incentivos a la producci&oacute;n, creaci&oacute;n de capacidades y consolidaci&oacute;n de instituciones transparentes y eficaces. La pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica es un requisito y una regla de juego para alcanzar el &eacute;xito de esos objetivos, mientras que la misi&oacute;n del sector productivo consiste en entregar resultados favorables, de aumento de la riqueza y del bienestar de la sociedad. El resultado es, por lo tanto, consecuencia de la adecuada armonizaci&oacute;n de prop&oacute;sitos y pol&iacute;ticas. All&iacute; tambi&eacute;n se encuentra la fuente de los conflictos.</p>     <p>Los est&iacute;mulos a la producci&oacute;n pueden ser de diverso car&aacute;cter. Pueden ser directos, o de irrigaci&oacute;n m&uacute;ltiple; pueden ser generales, o aplicados en alguna actividad particular; puede ejecutarlos el sector p&uacute;blico o pueÂ­ de asignarse su ejecuci&oacute;n a los actores privados. En cualquiera de los caÂ­ sos, la pol&iacute;tica para la producci&oacute;n descansa en dos pilares: uno, la creaci&oacute;n de reglas de juego comunes o de medidas de car&aacute;cter general, mejor conocidas como de pol&iacute;tica horizontal; el otro, la creaci&oacute;n de medidas de apoyo espec&iacute;fico para sectores, regiones o n&uacute;cleos particulares de empresas, conocidas como medidas de pol&iacute;tica vertical o sectorial, propiamente dicha. Del primer pilar hace parte la relaci&oacute;n entre la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica y el desarrollo sectorial, con aspectos como las prioridades de la pol&iacute;tica, la armonizaci&oacute;n con otras pol&iacute;ticas y las acciones de beneficio mutuo; del segundo hacen parte los proyectos en los que existe alg&uacute;n elemento de selecci&oacute;n y de asignaci&oacute;n puntual de recursos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="verdana" size="3"><b>LAS PRIORIDADES DE LA POL&Iacute;TICA</b></font></p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>Y LA ESTABILIDAD MACROECON&Oacute;MICA</b></font></p>     <p>La pol&iacute;tica econ&oacute;mica se debate en medio de tres objetivos: estabilidad, crecimiento y empleo &#91;Stiglitz 1994&#93;. Para alcanzarlos, los diversos instrumentos deben actuar arm&oacute;nicamente y no siempre lo hacen en la direcci&oacute;n deseada. El mundo ideal se forma con una econom&iacute;a que tenga precios estables o una baja inflaci&oacute;n, una buena tasa de crecimiento del PIB y una baja tasa de desempleo. Las dos &uacute;ltimas condiciones parecen ir de la mano y se comportan c&iacute;clicamente, aun cuando existen otras razones que tambi&eacute;n explican el desempleo. Pero la primera, presenta conflicto con las otras dos. La estabilidad macroecon&oacute;mica se fundamenta en el comportamiento de la inflaci&oacute;n, complementada con el adecuado manejo de los otros precios macro, tasas de inter&eacute;s y de cambio, as&iacute; como con los posibles desequilibrios fiscal y en cuenta corriente. En la b&uacute;squeda de esa estabilidad se pueden generar condiciones adversas al crecimiento y estimular el desempleo, tal como lo explica la curva de Phillips. Las pol&iacute;ticas sectoriales son, en &uacute;ltima instancia, la puesta en marcha de algunos instrumentos de las pol&iacute;ticas monetaria, cambiaria y fiscal, con los que se busca apoyar el crecimiento productivo &#91;Bucaille 1988&#93;, de maÂ­ nera indirecta, con inversiones en infraestructura y otras actividades, o en forma directa, mediante el desarrollo de programas espec&iacute;ficos, diri gidos a sectores o empresas determinadas.</p>     <p>La principal regla de juego en la b&uacute;squeda del desarrollo sectorial es la estabilidad macroecon&oacute;mica. Su relaci&oacute;n con el sector productivo conduce a dos formulaciones extremas: de un lado, a afirmar que no es necesario tener una pol&iacute;tica de apoyo sectorial, si la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica es estable y clara, de tal manera que se convierte en la mejor gu&iacute;a para los inversionistas; en el otro extremo se afirma que los sectores productivos requieren de la permanente presencia e intervenci&oacute;n del Estado para su desarrollo, de tal manera que la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica es simult&aacute;neaÂ­ mente una pol&iacute;tica sectorial y la asignaci&oacute;n de los recursos p&uacute;blicos tiene como destino estimular la producci&oacute;n. Las versiones extremas no han teÂ­ nido los mejores resultados en aquellos pa&iacute;ses donde se han puesto en marcha, con lo que se demuestra que si solamente se aplica la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica, ella no es suficiente para estimular el crecimiento o, en su defecto, que los apoyos excesivos generan distorsiones, favorecen la concentraci&oacute;n y desestimulan la competencia. En Colombia, no se han dado las situaciones extremas, aun cuando s&iacute; se han presentado coyunturas en las que se busca desmontar los est&iacute;mulos o, por el contrario, otras, en las que se asignaron recursos p&uacute;blicos con destinaci&oacute;n espec&iacute;fica, acentuando la concentraci&oacute;n.</p>     <p>En una perspectiva de largo plazo, los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os, la caracter&iacute;stica predominante de la econom&iacute;a colombiana es que se desenvuelve en medio de un Estado que no es abiertamente intervencionista, que tiene una participaci&oacute;n relativamente reducida en la inversi&oacute;n industrial y agr&iacute;cola, as&iacute; como mayor concentraci&oacute;n en las &aacute;reas de infraestructura y servicios p&uacute;blicos. Ese Estado, no obstante, tampoco es un Estado liberal que se haya desentendido de los apoyos sectoriales y que haya dejado la producci&oacute;n al libre arbitrio del mercado. El modelo de industrializaci&oacute;n por sustituci&oacute;n de importaciones, ISI, se implement&oacute; con &eacute;xito, al igual que en otras regiones del mundo, en diversas &aacute;reas de la producci&oacute;n, permiti&oacute; el desarrollo en bienes de consumo, intermedios y algunos bienes de capital relacionados con infraestructura y obras de ingenier&iacute;a civil, de manera que qued&oacute; el gran vaci&oacute; de no promover la producci&oacute;n de m&aacute;quinas herramientas y la asimilaci&oacute;n de las nuevas tecnolog&iacute;as &#91;Bonilla 1998&#93;. En la agricultura, tambi&eacute;n se crearon diferentes apoyos y se logr&oacute; diversificar la oferta, consolidar algunos productos comerciales dirigidos a abastecer, prioritariamente, el mercado internoaz&uacute;car, palma, arroz, etc&eacute;terao o los nuevos productos de exportaci&oacute;nflores, banano y frutales. La miner&iacute;a es, quiz&aacute;s, la actividad que m&aacute;s recibi&oacute; el impulso del Estado, sea bajo la modalidad de inversi&oacute;n p&uacute;blica en petr&oacute;leo, carb&oacute;n y n&iacute;quel, o bajo la generaci&oacute;n de otras formas de gesti&oacute;n y control, como en los casos del oro, las esmeraldas, el hierro y los minerales no ferrosos.</p>     <p>Los instrumentos utilizados fueron varios, desde las pol&iacute;ticas arancelarias y administrativas del comercio exterior, hasta las decisiones de inversi&oacute;n en el Instituto de Fomento Industrial, IFI, el programa de Desarrollo Rural Integrado, DRI y en otras entidades., todo ello con el apoyo de pol&iacute;ticas de cr&eacute;dito con destino sectorial y tasas de inter&eacute;s diferenciales y de algunas exenciones tributarias. Adem&aacute;s de las decisiones de inversi&oacute;n p&uacute;blica, el manejo administrativo y arancelario fue probablemente el mejor estimulo para la construcci&oacute;n del edificio industrial con que cuenta el pa&iacute;s para afrontar los retos del siglo veintiuno. Sin embargo, el proceso se estanc&oacute; a mediados de los a&ntilde;os setenta y qued&oacute; la estela de una industria oligop&oacute;lica, con mercado cautivo y poco acostumbrada a competir, lo que dio paso a los diferentes esfuerzos de apertura econ&oacute;mica. Las reformas de comienzos de los noventa ampliaron el marco de la competencia, liberaron las importaciones y redujeron su costo, mientras la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica se dirigi&oacute; a estimular el consumo y a combatir la inflaci&oacute;n, objetivo incorporado en la nueva Constituci&oacute;n como prioritario. Las autoridades econ&oacute;micas soslayaron las posibilidades de la pol&iacute;tica sectorial y desmontaron buena parte de los instrumentos de apoyo. A partir de entonces, la disyuntiva entre estabilidad o crecimiento se resolvi&oacute; aplicando dr&aacute;sticamente el mandato constitucional de defender el poder adquisitivo de los colombianos, de tal manera que el control de la inflaci&oacute;n tiene hoy prioridad sobre el crecimiento y el empleo.</p>     <p>A la luz de las nuevas prioridades y con la meta de bajar la inflaci&oacute;n a un d&iacute;gito, se puso en marcha una serie sucesiva de reformas, tendientes a favorecer la internacionalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a colombiana. Entre ellas, las m&aacute;s importantes fueron la liberaci&oacute;n de las importaciones, la reducci&oacute;n arancelaria, la apertura al mercado financiero, la flexibilizaci&oacute;n del mercado laboral y el fortalecimiento de los recursos del fisco. La idea predominante era crear un nuevo marco de estabilidad, en el que las importaciones tuvieran el efecto de reducir los precios, v&iacute;a mayor competencia, y ampliar la variedad de bienes y servicios, al tiempo que se diversificaban las fuentes de recursos abriendo las puertas a la repatriaci&oacute;n de capitales y a la inversi&oacute;n externa, lo que confirmar&iacute;a el margen de confianza adquirido internacionalmente. Unas fueron las expectativas y otros los hechos reales, de tal manera que mientras la meta de inflaci&oacute;n se fue consiguiendo, luego de varios intentos fallidos, la econom&iacute;a se fue consumiendo lentamente, hasta llegar a la recesi&oacute;n, y la desconfianza e incertidumbre reemplazaron las dosis del optimismo inicial.</p>     <p>En la &uacute;ltima d&eacute;cada, se presentaron varios episodios en los que las pol&iacute;ticas de estabilizaci&oacute;n afectaron seriamente el crecimiento. Algunos ejemplos son suficientes:</p>     <p>A comienzos de los a&ntilde;os noventa, la tasa de cambio se encontraba por encima de su nivel de equilibrio, con lo que se favorec&iacute;an los exportadores y la balanza comercial quedaba en super&aacute;vit. El proceso de apertura condujo inicialmente a la liberaci&oacute;n de las importaciones, luego, a la reducci&oacute;n arancelaria y finalmente, a una gran revaluaci&oacute;n de la tasa de cambio, cuya consecuencia fue el tr&aacute;nsito del super&aacute;vit a un profundo d&eacute;ficit comercial, al tiempo que las importaciones penetraron masivamente el mercado y las actividades productivas que no estaban preparaÂ­ das comenzaron a flaquear. Los precios de los bienes importados se convirtieron en la se&ntilde;al del mercado sobre los productores nacionales, quienes quedaron en una situaci&oacute;n desventajosa, originada en las variaÂ­ bles de ajuste de los precios, dado que, mientras el bien importado ten&iacute;a tres disminuciones continuas -la de tr&aacute;mites, el arancel y el diferencial cambiario-, los proveedores locales segu&iacute;an con una tasa de inflaci&oacute;n cercana al 20 por ciento. La revaluaci&oacute;n alter&oacute; de manera significativa los precios relativos, dejando profundas huellas en la estructura productiva nacional: la quiebra de varios sectores agr&iacute;colas, la fractura de las cadenas productivas industriales, que sustituyeron insumas nacionales por importados, y la perdida parcial de algunos mercados internacionales, en confecciones, cuero y otros bienes tradicionales.</p>     <p>M&aacute;s grave a&uacute;n que lo anterior fue el efecto de la apertura simult&aacute;nea en lo comercial y lo financiero, con la eliminaci&oacute;n del control de cambios y la implementaci&oacute;n de una reforma administrativa, de resultados imprevisibles. El impacto de la apertura comercial era el esperado, en vista del abaratamiento de las importaciones, pero la eliminaci&oacute;n del control de cambios, propiciado por la apertura financiera, dej&oacute; indefenso al aparato productivo nacional y lo someti&oacute; a una inmisericorde competencia de toda &iacute;ndole, legal, desleal y con contrabando. El principal efecto de la liberaci&oacute;n financiera fue el ingreso de capitales externos, bajo diferentes modalidades, como deuda privada, como inversi&oacute;n externa y como repatriaci&oacute;n de capitales, de los que no se consult&oacute; su origen. Al sumar todo ello, se cre&oacute; una abundancia de divisas, que condujo a la revaluaci&oacute;n cambiaria, base del comercio y la competencia legal. El ingreso de capitales fue m&aacute;s all&aacute; de lo enunciado y el mercado cambiario se convirti&oacute; en una lavander&iacute;a de d&oacute;lares que aliment&oacute; el comercio paralelo del contrabando, fen&oacute;meno que alcanz&oacute; niveles cercanos al 20 por ciento de las importaciones legales, fortalecido por la perdida de capacidad policiva de la Dian -Direcci&oacute;n de Impuestos y Aduanas Nacionales-, la que tambi&eacute;n repercuti&oacute; para que aparecieran formas de contrabando t&eacute;cnico y competencia desleal. La pol&iacute;tica de estabilizaci&oacute;n, junto a la b&uacute;squeda de nuevos recursos y a la perdida de controles, dej&oacute; como consecuencia la mayor oleada de quiebras y de concordatos empresariales, de la que se tenga noticias en la historia colombiana y todo ello, antes de la recesi&oacute;n de 1999.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A lo largo de la d&eacute;cada y por diferentes razones atribuibles a alg&uacute;n prop&oacute;sito coyuntural de estabilizaci&oacute;n, las tasas de inter&eacute;s o el precio del dinero cr&eacute;dito permanecieron excesivamente elevadas, lo que contribuy&oacute; al deterioro econ&oacute;mico de las empresas, adem&aacute;s del de las familias. Dos episodios fueron especialmente ilustrativos de esta situaci&oacute;n: inicialmente, en medio de la crisis de credibilidad del gobierno Samper, se presentaron diferencias de opini&oacute;n entre el Emisor y el Gobierno Central, en relaci&oacute;n con los objetivos de la pol&iacute;tica y con la interpretaci&oacute;n de la coyuntura; en esa pol&eacute;mica, predomin&oacute; la opci&oacute;n del Banco y hubo por lo tanto resrtrici&oacute;n monetaria, situaci&oacute;n que se mantuvo hasta que cambio la composloon de la Junta Directiva de la entidad y los nuevos miembros aliviaron la tensi&oacute;n permitiendo la baja en las tasas de inter&eacute;s. No obstante, este alivio dur&oacute; poco, debido al r&aacute;pido deterioro de algunos.indicadores. Un poco. m&aacute;s tarde, cuando disminuy&oacute; el ingreso de los capitales externos y arreoaron los ataques sobre la banda cambiar&iacute;a, los esfuerzos por estabilizarla y mantenerla condujeron a enormes incrementos de las tasas de inter&eacute;s, de modo que se encarecieron los cr&eacute;ditos, se ahog&oacute; la confianza econ&oacute;mica de las empresas, aument&oacute; la cartera morosa y se agrav&oacute; la situaci&oacute;n de las familias usuarias del sistema Upac; aun cuando la banda se abandon&oacute;, el da&ntilde;o ya estaba hecho y este episodio fue el preludio de la recesi&oacute;n. Los intentos de estabilizar la tasa de cambio tuvieron efectos desfavorables sobre la actividad productiva y sobre los ingresos de las familias, que se ahogaron financieramente, sin que la Ley de Reactivaci&oacute;n Econ&oacute;mica les haya dado el suficiente respiro.</p>     <p>Las pol&iacute;ticas de estabilizaci&oacute;n incluyen el manejo adecuado de los desequilibrios fiscal y de cuenta corriente, los que, de acuerdo con experiencias internacionales, se pueden sostener, con d&eacute;ficit inferiores al 3,5 por ciento del PIB, siempre y cuando est&eacute;n adecuadamente financiados. El d&eacute;ficit en cuenta corriente, que super&oacute; el 6 por ciento del PIB, se corrigi&oacute; abruptamente con la recesi&oacute;n y la devaluaci&oacute;n acumulada de los tres &uacute;ltimos a&ntilde;os,la que de paso devolvi&oacute; algo de competitividad a los productores nacionales y un nuevo aire a los exportadores. Esto demostr&oacute; que la tasa de cambio de equilibrio es un instrumento importante de apoyo sectorial. El d&eacute;ficit fiscal, en cambio, se fue ampliando con la recesi&oacute;n y con el deterioro de algunos indicadores de la gesti&oacute;n p&uacute;blica, con el agravanÂ­ te de que su financiaci&oacute;n tiene efectos nocivos sobre la tasa de inter&eacute;s y la demanda de cr&eacute;dito del sector privado. La deuda p&uacute;blica total pas&oacute; de serel41 por ciento delPIB de 1991, al 50,2 por ciento de 1999. Se convirti&oacute; en la principal fuente de financiamiento del d&eacute;ficit fiscal, sobretodo en el mercado interno, en el que promovi&oacute; incrementos en la tasa de inter&eacute;s, como consecuencia de la competencia con el sector privado por los limitados recursos, hecho que precipit&oacute; el alto nivel de endeudamiento externo de este sector, durante el primer quinquenio, al encontrar fuentes m&aacute;s baratas y una tasa de cambio revaluada, as&iacute; como las restricciones de cr&eacute;dito internas posteriores, las que a&uacute;n se mantienen.</p>     <p>El &uacute;ltimo episodio representativo es m&aacute;s reciente y se produce sin haberse curado las heridas de la recesi&oacute;n de 1999 y cuando los s&iacute;ntomas de recuperaci&oacute;n son a&uacute;n muy d&eacute;biles. En el a&ntilde;o 2000, cuando algunos de los indicadores macroecon&oacute;micos fueron proclives a la recuperaci&oacute;n del mercado interno, la devaluaci&oacute;n devolvi&oacute; competitividad a los exportaÂ­ dores, el d&eacute;ficit en cuenta corriente se corrigi&oacute;, la inflaci&oacute;n fue de un d&iacute;gito y las tasas de inter&eacute;s bajaron, el desajuste fiscal persisti&oacute; y presion&oacute; a buscar otras salidas, en t&eacute;rminos de su financiamiento. Por lo tanto, se present&oacute; una nueva reforma tributaria -ley 677 de 2000-,la sexta en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os, mientras que los &iacute;ndices de evasi&oacute;n y elusi&oacute;n se manten&iacute;an. En fin, la reforma aparece como necesaria, desde el punto de vista de los requerimientos de recursos p&uacute;blicos, que no se pueden obtener con privatizaciones, al tiempo que el nivel de endeudamiento es demaslado alto y costoso. Pero tambien aparece como inoportuna y poco eficaz, desde el punta de vista del recaudo, porque representa otra disminuci&oacute;n del ingreso disponible. en media de la estruendosa ca&iacute;da de la demanda y en media de la incerudumbre sabre la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica.</p>     <p>Los resultados, despues de diez anos de haberse declarado la prioridad en el control de la inflaci&oacute;n y haberse dejado de lado la pol&iacute;tica sectorial, no son halagadores. La persistencia por obtener una inflaci&oacute;n de un d&iacute;gito finalmente se logro desp&uacute;es de muchos a&ntilde;os y con un costo social muy alto y sacrificando el crecimiento y el empleo, como consecuenda de la gran depresi&oacute;n de la demanda. Entre tanto, el tan anhelado equilibria en los indicadores macroecon&oacute;micos no se ha conseguido. El uso de una pol&iacute;tico monetaria restrictiva y el creciente endeudamiento interno del sector p&uacute;blico elevaron las tasas de interes a niveles que hiclieron insostenible el cr&eacute;dito y ahogaron la rentabilidad de las empresas y los ingresos de las familias usuarias del cr&eacute;dito de vivienda, en beneficio de las entidades financieras, que terminaron convertidas en casas de empe&ntilde;o y sufriendo las consecuencias del duro apret&oacute;n. Los desacuerdos entre las auroridades econ&oacute;micas tambien condujeron a implementar decisiones contrapuestas que efecteron la buena marcha de la econom&iacute;a y restaron espacio al sector privado, afectado par la oleada de quiebras y concordatos y par los embargos del sector financiero, par un lado. Por otro, se le redujo la capacidad de consumo, con la mayor demanda de recursos p&uacute;blicos en las seis reformas tributarias de la d&eacute;cada, en un permanente cambio de reglas de juego. Los est&iacute;mulos iniciales al consumidor con ofrecimientos de mayor variedad y de preeios m&aacute;s bajos, extendieron el mercado hacia tos productos importados y agotaron las reservas del ahorro nacional, de lo que qued&oacute; una econom&iacute;a endeudada y con el m&aacute;s alto nivel de desempleo de su historia. En medio de la debacle se intento recomponer la pol&iacute;tica sectorial con los Acuerdos Sectoriales de Competitividad. &iquest;Que papel pueden jugar esos acuerdos?</p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>ARMONIZACION DE LAS POL&Iacute;TICAS MACROECON&Oacute;MICA Y SECTORIAL</b></font></p>     <p>El desarrollo de una pol&iacute;tica sectorial tiene dos requisitos: en primer lugar,  a disposici&oacute;n pol&iacute;tica para concertar con los actores econ&oacute;micos el car&aacute;cter y los alcances de la misma En segundo tugar, armonizar las pol&iacute;ticas macroecon&oacute;mica y sectorial, para que las dos se orienten por el mismo abjetivo: El crecimiento a lo largo de la d&eacute;cada, las disposiciones fueron variando. Al comienzo hubo una opci&oacute;n distante y poco participativa, que enfatizaba en la apertura del mercado; m&aacute;s tarde, intentos de acercamiento desde el gobierno y desconfianza desde los gremios lo que no permitio, concretar avances. Finalmente, ante la evidencia de la crisis, se procuro la recomposici&oacute;n de las cadenas productivas, por de acuerdos en porque&ntilde;os sectores, particularmente aquellos orientados al desarrollo regional o con vocaci&oacute;n exportadora. Evidentemente, la actitud ha cambiado y hoy se acepta que hay necesidad de identifica; las dificultades para competir y ofrecer alternativas de soluci&oacute;n diferentes a las inexorables leyes del mercado. Los diagn&oacute;sticos indican que la competitividad colombiana est&aacute; lejos de los est&aacute;ndares internacionales que depende de lo que el pa&iacute;s sabe hacer, de su infraestructura e institucienes y que para mejorar hay mucho camino por recorrer. Se trata de comenzar a entender que la base de la competencia est&aacute; en las empresas, las cuales no se pueden dejar quebrar sin reaccionar: este reconocimiento es Importante para seguir adelante.</p>     <p>Una vez tomada la decisi&oacute;n, de actuar, quedan por resolver interrogantes como los siguientes: &iquest;a quien apoyar, c&oacute;mo y con qu&eacute; hacerlo? El primer aspecto conduce a una vieja discusi&oacute;n en la que hay posiciones discrepantes relacionadas con la equidad en la distribuci&oacute;n de recursos y con la manera de seleccionar a los beneficiarios. Sin pretender retornar a viejas pr&aacute;cticas proteccionistas y de asignaci&oacute;n discrecional de los recursos las directrices de lo que se conoce como la nueva pol&iacute;tica industrial en el mundo se orientan a la promoci&oacute;n de actividades de Inter&eacute;s general, aquellas que, generan externalidades positivas para todos los que est&eacute;n en disposici&oacute;n de aprovecharlas y que se conocen como programas de Pol&iacute;tica horizontal. Estos se acompa&ntilde;an de otros dirigidos a sectores, regiones o a una combinaci&oacute;n de ambos, con propuestas espec&iacute;ficas, correspondlentes a la pol&iacute;tica vertical o sectorial, propiamente dicha. Los otros aspectos tienen que ver con instrumentos y recursos que permitan cumplir los compromisos adquiridos y que deben estar de acuerdo con las grandes directrices nacionales. En otras palabras, la efectividad de las pol&iacute;ticas esta en funci&oacute;n de la armonizaci&oacute;n y coordinaci&oacute;n de las mismas &#91;Sanchez 1994&#93; y del contenido de las pol&iacute;ticas horizontal y vertical.</p>     <p>Haber tomado la decisi&oacute;n de actuar no es suficiente. Es necesario crear las condiciones para que la pol&iacute;tica sea efectiva y ello se relaciona al menos, con tres aspectos: las directrices hacia un patr&oacute;n de desarrollo el volumen y la administraci&oacute;n de los recursos y el papel del sector p&uacute;blico como actor determinante. La competencia internacional se hace fundamentalmente, con bienes y servicios transables, es decir, con pruductos agr&iacute;colas, mineros e industriales y en menor proporci&oacute;n con algunos servicios como transporte, turismo e intercambio de capacidades de las personas, bajo la figura de asesor&iacute;as, consultor&iacute;as e intangibles, adem&aacute;s de los diferenciales en los flujos financieros y el intercambio de informaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n. Alrededor de ellos giran las decisiones sobre el patr&oacute;n de desarrollo y es all&iacute; donde las autoridades econ&oacute;micas deben consultar y decidir acerca de las prioridades del pa&iacute;s, sea el fomento de bienes y servicios transables o el de aquellos que no lo son, aun cuando estos &uacute;ltimos constituyan una proporci&oacute;n mayoritaria en el PIB de cualquier Naci&oacute;n. Los acuerdos nacionales para mejorar la competitividad implican la promoci&oacute;n sectorial &#91;Clavija 1994&#93;, con alg&uacute;n criterio democr&aacute;tico de selecci&oacute;n, y el apoyo de la pol&iacute;tica de estabilizaci&oacute;n macroecon&oacute;mica, sea por el lado de los recursos o por el del gasto p&uacute;blico.</p>     <p>La armonizaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas macroecon&oacute;mica y sectorial es un objetivo te&oacute;rico que debe tener expresiones pr&aacute;cticas precisas y contundentes. Los diversos instrumentos de la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mice deben coordinarse en procura de alcanzar, simult&aacute;neamente, los objetivos de estabilidad macroecon&oacute;mica y crecimiento sectorial, de tal manera que la pol&iacute;tica monetaria y crediticia brinde recursos de cr&eacute;dito suficientes, con plazos razonables y con tasas de inter&eacute;s justas, que impidan que las empresas de los sectores productivos terminen pignoradas por las instituciones financieras. La pol&iacute;tica cambiaria es definitivamente el principal instrumento de promoci&oacute;n sectorial, excluida la posibilidad de proteger con aranceles y medidas administrativas, al permitir que una tasa de cambio de equilibrio para el largo plazo cree condiciones de cambio justo y reglas de juego claras a los productores nacionales, frente a las importaciones, lo que se pierde cuando hay revaluaci&oacute;n y se obtiene en exceso, con una mayor devaluaci&oacute;n. La pol&iacute;tica fiscal tiene dos caras: el apoyo a la inversi&oacute;n y las opciones relacionadas con las compras estatales. Ambas caras conciernen al destino del gasto p&uacute;blico: la primera, por las decisiones en infraestructura o para la acci&oacute;n productiva directa estatal, y la segunda, por la elevada capacidad de absorci&oacute;n de bienes y servicios que tiene el Estado, al ser el primer consumidor de cualquier pa&iacute;s.</p>     <p>Los elementos de la pol&iacute;tica sectorial, sea horizontal o vertical, tienen que ver con la implementaci&oacute;n de instrumentos de las pol&iacute;ticas monetaria y fiscal, en compa&ntilde;&iacute;a de los acuerdos sobre el papel y las actividades que deben desarrollar los sectores p&uacute;blico y privado. Entre los varios aspectos propicios para desarrollar una pol&iacute;tica horizontal se destacan la construcci&oacute;n de infraestructura, el fomento al cambio t&eacute;cnico, la capacitaci&oacute;n y los programas de cr&eacute;dito. En todos ellos, la acci&oacute;n estatal puede ser directa, a trav&eacute;s de la inversi&oacute;n o asignaci&oacute;n de recursos, o indirecta, con la creaci&oacute;n de condiciones para que el sector privado se fortalezca. En proporci&oacute;n muy importante, la infraestructura termina siendo un bien p&uacute;blico, cuyo dise&ntilde;o, construcci&oacute;n y mantenimiento corresponde decidir en &uacute;ltima instancia al Estado, mediante la asignaci&oacute;n de rubros representativos del gasto p&uacute;blico, para ejecuci&oacute;n directa o para otorgar al sector privado, por licitaciones o concesiones. De aqu&iacute; se derivan figuras recientes como los contratos BOMT. El cr&eacute;dito lo manejan las instituciones del sector financiero. No obstante, el Estado puede asignar recursos y crear condiciones que faciliten el acceso a plazos y costos razo nables, como bondad de la pol&iacute;tica monetaria. Los programas de cambio t&eacute;cnico y capacitaci&oacute;n son tambi&eacute;n otro destino del gasto p&uacute;blico &#91;Vence 1995&#93; y corresponden a la creaci&oacute;n de est&iacute;mulos para que el sector privado, sin discriminaci&oacute;n, se apropie de las nuevas tecnolog&iacute;as y labore con personal de mayor calificaci&oacute;n, al tiempo que se beneficia de los apoyos para la investigaci&oacute;n desarrollo, I-D, y de la modernizaci&oacute;n empresarial, con las importaciones de bienes de capital.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La pol&iacute;tica vertical es a&uacute;n m&aacute;s precisa y se vincula con programas espec&iacute;ficos de competitividad y de productividad por sectores &#91;Peres 1997&#93; o regiones &#91;OusseI1997&#93; o por la combinaci&oacute;n de unos y otros. Siguiendo la propuesta de Lall &#91;1995&#93;, esta pol&iacute;tica es una combinaci&oacute;n de est&iacute;mulos, creaci&oacute;n de capacidades e instituciones vigorosas, en la que los in centivos son complementarios a las se&ntilde;ales del mercado y se otorgan bajo la forma de instrumentos monetarios o fiscales, con cr&eacute;ditos, subsidios o aportes directos del Estado a grupos de empresas u organizacio nes gremiales encargadas de ejecutar los programas. La creaci&oacute;n de capacidades se confunde con algunos aspectos de la pol&iacute;tica horizontal, en cuanto a la construcci&oacute;n de infraestructura y la asimilaci&oacute;n de tecnolog&iacute;a y de conocimientos espec&iacute;ficos para desarrollar un sector o regi&oacute;n, mientras las instituciones se encargan de hacer transparentes las relaciones entre los sectores p&uacute;blico y privado, delimitar sus radios de acci&oacute;n y establecer los mecanismos de seguimiento y evaluaci&oacute;n de los programas. El exceso de instituciones, la debilidad de las mismas, la falta de coordinaci&oacute;n entre unas y otras o la falta de claridad sobre los alcances de los programas y los objetivos institucionales, adem&aacute;s de la falta de recursos, son frecuentemente las causas del fracaso de muchas pol&iacute;ticas y, al parecer, para evitar esas frustraciones lo m&aacute;s importante es la coordinaci&oacute;n entre las autoridades monetarias y fiscales, con los encargados de los programas sectoriales y regionales.</p>     <p>En s&iacute;ntesis, esta relaci&oacute;n no se puede desconocer y dejar al libre arbitrio del mercado. El desarrollo sectorial puede promoverse con una combinaci&oacute;n de pol&iacute;ticas donde los objetivos de estabilidad y crecimiento sean complementarios y donde los actores econ&oacute;micos dispongan de tres campos de acci&oacute;n: a) la estabilidad macroecon&oacute;mica como una regla de juego clara, donde las autoridades econ&oacute;micas toman decisiones que afectan al conjunto de la econom&iacute;a; b) la armonizaci&oacute;n entre las autoridades, para asignar recursos y promover inversiones que permitan construir capacidades en infraestructura, conocimiento tecnol&oacute;gico y formaci&oacute;n de capital humano, y c) la apropiaci&oacute;n de recursos crediticios decisiones de gasto p&uacute;blico, para desarrollar sectores y regiones espec&iacute;ficas con buen apoyo institucional. La macroeconom&iacute;a es importante pero no hay que olvidar que tiene efectos sobre toda la econom&iacute;a. Por eso, la solidez de las instituciones ,que hacen la pol&iacute;tica y sobre todo la credibilidad que despiertan son aun mas Importantes.</p><hr />     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p>&#91;1&#93; Bonilla, Ricardo, Uma&ntilde;a, Germ&aacute;n y Zerda, &Aacute;lvaro.1998. <i>Una propuesta de pol&iacute;tica industrial para Colombia,</i> CID-  Universidad Nacional de Colombia, Ministerio de Desarrollo, Bogot&aacute;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000036&pid=S0121-4772200100010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;2&#93; Bucaille, Alain y Costa de Beauregard, B&eacute;rold. 1988. <i>Les Etats, acteurs de la concurrence industrielle</i>, Economica, Par&iacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000037&pid=S0121-4772200100010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;3&#93; Clavijo, Fernando y Casar, Jos&eacute; 1994. <i> La industria mexicana en el mercado mundial, elementos para una pol&iacute;tica industrial</i>, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000038&pid=S0121-4772200100010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;4&#93; Dussel, Enrique, Piore, Michael y Ruiz, Clemente. 1997. "Hacia un nuevo paradigma industrial", <i>Pensar globalmente y actuar regionalmente</i>, UNAM, Fundaci&oacute;n Ebert y Editorial JUS, M&eacute;xico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000039&pid=S0121-4772200100010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;5&#93; Lall, Sanjaya, "Creaci&oacute;n de la ventaja competitiva:  el rol de la pol&iacute;tica industrial", <i>Desarrollo end&oacute;geno,</i> Creset, Colciencias, Fonade, Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000040&pid=S0121-4772200100010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;6&#93; Peres, Wilson, coordinador.1997. <i>Pol&iacute;ticas de competitividad industrial. Am&eacute;rica Latina y el Caribe en los a&ntilde;os noventa,</i>  Siglo XXI editores, M&eacute;xico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000041&pid=S0121-4772200100010000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;7&#93; S&aacute;nchez, Fernando, Fern&aacute;ndez, Manuel y P&eacute;rez, Eduardo. 1994.<i> La pol&iacute;tica Industrial ante la apertura,</i> Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, Secofi, M&eacute;xico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000042&pid=S0121-4772200100010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;8&#93; Stiglitz, Joseph.1994.<i>Econom&iacute;a,</i> Ariel Econom&iacute;a, Barcelona.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000043&pid=S0121-4772200100010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;9&#93; Vence Daza, Xavier. 1995. <i>Econom&iacute;a de la innovaci&oacute;n y del Cambio tecnol&oacute;gico,</i> siglo XXI de Espa&ntilde;a editores, Madrid.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000044&pid=S0121-4772200100010000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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