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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>LA ECONOM&Iacute;A COMO DISCIPLINA  Y COMO PROFESI&Oacute;N</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="right"><b>Homero Cuevas*</b></p>     <p>* Profesor Em&eacute;rito, Universidad Nacional de Colombia</p><hr>     <p><font face="verdana" size="3"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>     <p>Albert Berry fue uno de mis profesores hace m&aacute;s de treinta a&ntilde;os. En ese  momento, ya hab&iacute;a dedicado un periodo importante de su vida a la investigaci&oacute;n pura sobre la teor&iacute;a del bienestar y era reconocido a nivel internacional como un destacado experto en desarrollo econ&oacute;mico. Desde entonces, ha sabido acumular sabidur&iacute;a tras cada instante, m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites del conocimiento convencional. Y la lleva bajo una gruesa capa de modestia, transform&aacute;ndola en lo que un poeta colombiano llamar&iacute;a sus tesoros &iacute;ntimos. Esto se trasluce en cada uno de los p&aacute;rrafos de su ponencia.<sup><a name="nr1"></a><a href="#1">1</a></sup> En contraste, las proposiciones de quienes apenas hemos alcanzado los argumentos ordinarios lucen como un exhibicionismo de oropeles. De hecho, el ensayo de Berry es la cr&iacute;tica m&aacute;s seria y contundente que he conocido sobre los modelos de apertura y liberalizaci&oacute;n en pa&iacute;ses subdesarrollados, como Colombia. Por esto, no considero pertinente a&ntilde;adir observaciones al respecto.</p>     <p>De otro lado, al menos en la versi&oacute;n que me correspondi&oacute; leer, el profesor Berry formula algunas reflexiones sobre el ejercicio de los economistas, que inspiraron las siguientes inquietudes, que considero conveniente compartir.</p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>LA TEOR&Iacute;A PURA</b></font></p>     <p>La teorizaci&oacute;n abstracta, sin un componente simult&aacute;neo de validaci&oacute;n estad&iacute;stica, podr&iacute;a seguir constituyendo una actividad estrat&eacute;gica, debido por lo menos a las siguientes razones:</p> <ul>    <p>a. La medici&oacute;n econ&oacute;mica presupone una inversi&oacute;n significativa en elaboraci&oacute;n conceptual y en su refinamiento, a medida que las posibilidades de aplicaci&oacute;n se expanden.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ul> <ul>    <p>b. La investigaci&oacute;n te&oacute;rica puede considerarse como una condici&oacute;n necesaria aunque no suficiente para la investigaci&oacute;n concreta.</p>    </ul> <ul>    <p>c. La consistencia y la influencia ideol&oacute;gicas constituyen apetecibles fuentes de poder.</p>    </ul> <ul>    <p>d. Puede transcurrir un largo periodo antes de disponer de la informaci&oacute;n emp&iacute;rica adecuada para validar todas las proposiciones te&oacute;ricas relevantes.</p>    </ul>     <p>Claro est&aacute;, los desarrollos te&oacute;ricos contempor&aacute;neos tambi&eacute;n lucen abrumadores con el peso de los adornos especulativos y los refinamientos de la formalizaci&oacute;n. Pero esto parece una condici&oacute;n general de las mercanc&iacute;as en la opulenta sociedad de consumo masivo. Para indicar la hora con precisi&oacute;n aceptable, bastar&iacute;a un reloj de solamente cinco d&oacute;lares, mientras los adornos a&ntilde;adidos pueden llegar a costar miles de veces ese valor, para no mencionar las publicaciones fr&iacute;volas, la m&uacute;sica exitosa, los espect&aacute;culos y el lujo desplegado en los centros comerciales. Quiz&aacute; gustar&iacute;a que la producci&oacute;n de los economistas no estuviese sujeta a las mismas leyes del mercado. Pero este es precisamente un problema que plantea una amplia discusi&oacute;n.</p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>LAS MATEM&Aacute;TICAS</b></font></p>     <p>Walras y Debreu intentaron quebrar las ilusiones de quienes aspiraban a la respetabilidad entre los economistas siendo mitad matem&aacute;ticos y las de quienes aspiraban a la respetabilidad entre los matem&aacute;ticos siendo mitad economistas. El primero defini&oacute; a la econom&iacute;a como una rama de las matem&aacute;ticas. Y el segundo se mof&oacute; de la denominada econom&iacute;a matem&aacute;tica se&ntilde;alando su distinci&oacute;n con el &eacute;xito alcanzado por los matem&aacute;ticos profesionales, dentro del mundo acad&eacute;mico de la econom&iacute;a.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En medio de todo esto, y en cualquier caso, parece incuestionable la demanda por idoneidad. Por eso luce triste el espect&aacute;culo de una matem&aacute;tica del p&eacute;ndulo del siglo dieciocho, con la ingenua pretensi&oacute;n de poder demostrar la malevolencia inmanente de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y la superioridad de las reglas sobre la discrecionalidad. Cuando se requieran las matem&aacute;ticas, se deber&iacute;an usar las mejores que est&eacute;n a disposici&oacute;n, o sea, en forma id&oacute;nea. Para eso, seria conveniente acelerar el arribo y la bienvenida de las matem&aacute;ticas m&aacute;s poderosas para el an&aacute;lisis de los problemas del equilibrio econ&oacute;mico, que desnudan la incompetencia de las ingenuidades lineales, a trav&eacute;s de sus din&aacute;micas no lineales, sus atractores y sus exponentes de Lyapunov.</p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>LA ECONOMETR&Iacute;A</b></font></p>     <p>El profesor Currie sonre&iacute;a al referir el siguiente chiste: cuando en f&iacute;sica, los datos contradicen a la teor&iacute;a, la teor&iacute;a est&aacute; mal. Cuando en econorrua, los datos contradicen a la teor&iacute;a, los datos est&aacute;n mal. Y tard&eacute; a&ntilde;os para sospechar que el humor estaba en creer que se trataba de un chiste. Vale la pena documentar esto con un caso.</p>     <p>Con unas fotograf&iacute;as de las estrellas, Hubble pudo refutar la teor&iacute;a del universo de Einstein, considerado entonces como la maxima autondad en f&iacute;sica. En cambio, cuando Leontief quiz&aacute; el econometrista m&aacute;s destacado del siglo veinte, descubri&oacute; que los datos de Estados Unidos se contradec&iacute;an con la teor&iacute;a del comercio internacional, concluy&oacute; que los datos estaban mal. Y los cambi&oacute;. Tambi&eacute;n me parece haber le&iacute;do en alg&uacute;n ensayo de Arrow su protesta ante la pr&aacute;ctica de manipular las series hasta alcanzar las conclusiones previstas. Podr&iacute;an existir, sin embargo, algunos bases para estas diferencias, pues las magnitudes agregad.as de capital, por ejemplo, no son como fotograf&iacute;as sobre diferentes posiciones de la Luna. En s&iacute;ntesis, la validaci&oacute;n econom&eacute;trica se encuentra limitada por la cantidad y calidad de la teorizaci&oacute;n sobre los conceptos observados.</p>     <p>Una segunda limitaci&oacute;n es la insuficiencia, por lo menos durante un per&iacute;odo importante, de informaci&oacute;n emp&iacute;rica adecuada. Por ejemplo, los investigadores del comercio internacional suelen verse forzados a utilizar  matricess con una sola tecnolog&iacute;a por producto ya suponer que la matriz de coeficientes t&eacute;cnicos de Estados Unidos es id&eacute;ntica a la de cada pa&iacute;s en el resto del mundo. De manera similar, los investigadores sobre ciclos econ&oacute;micos carecen de informaci&oacute;n adecuada para zanjar sus diferencias sobre la identidad y la importancia de una diversidad de choques ex&oacute;genos.</p>     <p>Y una tercera limitaci&oacute;n surge de los efectos de la condici&oacute;n <i>ceteris paribus</i>. Como en el caso de las matem&aacute;ticas, deber&iacute;amos acelerar el arnbo y preparar la bienvenida de la econometr&iacute;a m&aacute;s poderosa e id&oacute;nea, capaz de evaluar en forma objetiva el alcance relativo de sus propias contribuciones y de desnudar la incompetencia de toda superioridad levantada sobre bases injustificadas.</p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>EL AN&Aacute;LISIS INSTITUCIONAL</b></font></p>     <p>Como el profesor Berry ha indicado, las falacias de composici&oacute;n siguen apareciendo en argumentaciones econ&oacute;micas sobre problemas estrat&eacute;gicos. Una adicional es la idea de que la mayor especializaci&oacute;n de una instituci&oacute;n, sin especializar simult&aacute;neamente a otras en las funciones abandonadas, constituye un mejoramiento del sistema institucional en su conjunto. De esta manera, podr&iacute;a juzgarse admirable la imitaci&oacute;n del sistema monetario de un pa&iacute;s de la Uni&oacute;n Europea sin reproducir y aun sin intentar la limitaci&oacute;n del resto de su sistema institucional.</p>     <p>Pero, &eacute;por qu&eacute; habr&iacute;an de preocuparse los economistas de las funciones abandonadas, si no existiese una demanda efectiva para ello? Plantearse una pregunta as&iacute; podr&iacute;a ser como mirarse en uno de los espejos de Borges, en el que el reflejo rec&iacute;proco de las im&aacute;genes genera una sucesi&oacute;n sin soluci&oacute;n definida. En todo caso, no parece usual que en forma expl&iacute;cita los economistas sigan el ejemplo de los psicoanalistas y se pongan en el div&aacute;n antes de poner a otros, o apliquen el mismo an&aacute;lisis econ&oacute;mico a su ejercicio de la econom&iacute;a. Si esto fuese posible, podr&iacute;an surgir algunos problemas interesantes, como el del valor presente neto de unos benefiÂ­ cios potencialmente obtenibles de una pol&iacute;tica, solo despu&eacute;s de diez a&ntilde;os de inversi&oacute;n en los sacrificios; o si se desea eludir eso, el de una tasa de descuento no aplicable a nivel intergeneracional, por razones de equidad, y caer entonces en el de esta &uacute;ltima, col&aacute;ndose dentro del respetable ejercicio profesional; o el del estudio mismo de algunos bienes p&uacute;blicos, como bienes p&uacute;blicos adicionales.</p>     <p>El dram&aacute;tico algoritmo de los espejos podr&iacute;a permanecer sin soluci&oacute;n, pero por lo menos estar&iacute;amos en capacidad de reconocer la existencia de ese problema.</p><hr />     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>NOTAS AL PIE</p>     <p><a href="#nr1">1</a><a name="1"></a> El au tor se refiere a la ponencia de Albert Berry en el Congreso de Economistas, incluida en este mismo n&uacute;mero de Cuadernos de Econom&iacute;a (nota del editor).</p><hr></font>     ]]></body>
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