<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0121-4772</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Cuadernos de Economía]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Cuad. Econ.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0121-4772</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional de Colombia]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0121-47722001000100014</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[ALGUNAS IDEAS SOBRE LA TEORÍA MACROECONÓMICA ACTUAL]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[López]]></surname>
<given-names><![CDATA[Enrique]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional de Colombia Facultad de Ciencias Económicas ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2001</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2001</year>
</pub-date>
<volume>20</volume>
<numero>34</numero>
<fpage>267</fpage>
<lpage>279</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0121-47722001000100014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0121-47722001000100014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0121-47722001000100014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El objetivo del ensayo es mostrar las principales líneas de desarrollo de la teoría macroeconómica moderna. Se presentan los principales rasgos del debate que se dio a 10 largo del siglo veinte, desde la revolución keynesiana de los años treinta y cuarenta, hasta llegar a las dos grandes líneas de pensamiento actual: la llamada escuela del Ciclo Real de Negocios y el neokeynesianismo. El artículo destaca que el resultado reciente de la convergencia entre esas dos posturas teóricas es una tendencia clara, señalada por macroeconomistas importantes. Se examina, así mismo, la lógica que tendría el surgimiento de una nueva síntesis neoclásica, con la que se obtendría un consenso que, dada la turbulenta historia de esta rama de la ciencia económica, sorprende, pero que de todas formas es coherente.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The purpose of this paper is co show the main lines of improvement of modern macroeconomic theory. The fundamental teatures ot the debate that was carried out during the twenthieth century are presented, trom what is known as the keynesian revolution ot the thirties and torties up to the two actual main theoretical schools: What is known as the Real Business Cycle school and neo-keynesianism. The essay underlines that the recent result of the convergence between these two theoretical approaches is clear and that this is noted by the most important macroeconomic theoriticians. The Logic of the emergence ot a new neoclassical synthesis is discussed as a logical process that would allow a consensus which , given the present intensity of the debate in this area ot economic theory, allthough surprising would be coherent.]]></p></abstract>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>ALGUNAS IDEAS SOBRE LA TEOR&Iacute;A  MACROECON&Oacute;MICA ACTUAL</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="right"><b>Enrique L&oacute;pez*</b></p>     <p>* Profesor Asistente, Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas de la  Universidad Nacional de Colombia</p><hr>     <p><b>Resumen</b></p>     <p><i>El objetivo del ensayo es mostrar las principales l&iacute;neas de desarrollo  de la teor&iacute;a macroecon&oacute;mica moderna. Se presentan los principales rasgos del debate que se dio a 10 largo del siglo veinte, desde la revoluci&oacute;n keynesiana de los a&ntilde;os treinta y cuarenta, hasta llegar a las dos grandes l&iacute;neas de pensamiento actual: la llamada escuela del Ciclo Real de Negocios y el neokeynesianismo. El art&iacute;culo destaca que el resultado reciente de la convergencia entre esas dos posturas te&oacute;ricas es una tendencia clara, se&ntilde;alada por macroeconomistas importantes. Se examina, as&iacute; mismo, la l&oacute;gica que tendr&iacute;a el surgimiento de una nueva s&iacute;ntesis neocl&aacute;sica, con la que se obtendr&iacute;a un consenso que, dada la turbulenta historia de esta rama de la ciencia econ&oacute;mica, sorprende, pero que de todas formas es coherente.</i></p>     <p><b>Abstract</b></p>     <p><i>The purpose of this paper is co show the main lines of improvement ot modern macroeconomic theory. The fundamental teatures ot the debate that was carried out during the twenthieth century are presented, trom what is known as the keynesian revolution ot the thirties and torties up to the two actual main theoretical schools: What is known as the Real Business Cycle school and neo-keynesianism. The essay underlines that the recent result ot the convergence between these two theoretical approaches is clear and that this is noted by the most important macroeconomic theori ticians. The Logic of the emergen ce of a new neoclassical synthesis is discussed as a lo gical process that would allow a consensus which , given the present intensity ot the debate in this area ot economic theory, allthough surprising would be coherent.</i></p><hr />     <p><font face="verdana" size="3"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>     <p>Es com&uacute;n percibir la macroeconom&iacute;a como un &aacute;rea de confusi&oacute;n intelectual, en la que hay profundos y persistentes desacuerdos sobre la metodolog&iacute;a y la sustancia de su campo de estudio, entre bandos rivales de investigadores. El objetivo de estas breves l&iacute;neas es mostrar c&oacute;mo hoy empieza a aparecer una serie de escritos que se empe&ntilde;an en mostrar lo contrario: la existencia de una convergencia en las ideas macroecon&oacute;micas. En consecuencia, el rasgo m&aacute;s caracter&iacute;stico de la teor&iacute;a macroecon&oacute;mica actual es el surg&iacute;miento de un modelo integrado.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Blanchard, por ejemplo, muestra la historia de la macroeconom&iacute;a en el siglo veinte como una serie de batallas, revoluciones y contrarrevoluciones. De la revoluci&oacute;n keynesiana de los a&ntilde;os treinta y los a&ntilde;os cuarenta, llega a las contiendas entre los monetaristas y keynesianos de los a&ntilde;os cincuenta y sesenta; luego va de la revoluci&oacute;n de las expectativas racionales de los a&ntilde;os 70, a los encuentros de los neokeynesianos y neocl&aacute;sicos de los a&ntilde;os ochenta &#91;Blanchard 2000&#93;. Blanchard presenta tambi&eacute;n la otra fase de esta vibrante historia, al hacer hincapi&eacute; en el lento y sostenido proceso de acumulaci&oacute;n de conocimiento, en el que despu&eacute;s de los fragores de los combates, se descartan algunas ideas y otras se integran al &prime;n&uacute;cleo&prime;,</p>     <p>Esa evoluci&oacute;n resulta especialmente sorprendente, si se tiene en cuenta que la crisis de la macroeconom&iacute;a en la d&eacute;cada del 70 condujo a los investigadores a seguir en dos direcciones muy distintas: mientras un grupo busc&oacute; incorporar las imperfecciones de mercado en el an&aacute;lisis, otro trato de explicar las fluctuaciones sin tener que incorporar, en lo posible, esas caracter&iacute;sticas.</p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>CRISIS Y POSCRISIS</b></font></p>     <p>Recordemos brevemente el episodio de la crisis del keynesianismo de la s&iacute;ntesis y del debate que le sigui&oacute;. El rasgo esencial de la interpretaci&oacute;n del fen&oacute;meno macroecon&oacute;mico en la s&iacute;ntesis era la ausencia de una fundamentaci&oacute;n consistente, es decir, basada en el marco te&oacute;rico de la microeconom&iacute;a. Los intentos de Clower por dar ese soporte a la teor&iacute;a llegaron, en cierto sentido, a un callej&oacute;n sin salida. Se impuso la cr&iacute;tica de Friedman &#91;1968&#93; y, posteriormente, la de Lucas &#91;1976&#93;. En esa &uacute;ltima l&iacute;nea de pensamiento se elaborar&iacute;an m&aacute;s adelante los modelos del ciclo real de negocios, RBC.</p>     <p><font face="verdana" size="2"><b>Clower o la cr&iacute;tica incompleta</b></font></p>     <p>En su trabajo de 1965, Clower dirigi&oacute; su cr&iacute;tica a la macroeconom&iacute;a keynesiana convencional y a la microeconom&iacute;a contempor&aacute;nea. De acuerdo con la interpretaci&oacute;n radical que hace Clower de Keynes, el objetivo del segundo era elaborar una teor&iacute;a general que permitiera integrar los niveles micro y macroecon&oacute;mico. Para Keynes, no se trataba de hacer una yuxtaposici&oacute;n entre una nueva macroeconom&iacute;a y una microeconom&iacute;a no modificada. En consecuencia, Clower postulaba una idea central: las teor&iacute;as de equilibrio general no pueden mantenerse intactas si se quiere cambiar a los ortodoxos por Keynes.</p>     <p>Clower elabora esa idea buscando modificar la microeconom&iacute;a. Se examinan las transacciones realizadas en situaciones de desequilibrio keynesiano, es decir, por fuera de un &uacute;nico equilibrio walrasiano. La propuesta te&oacute;rica tiene en cuenta expl&iacute;citamente las cantidades, al mismo nivel que los precios, en las funciones de demanda. De esa manera, al contrario de las ense&ntilde;anzas recibidas de la teor&iacute;a tradicional, una demanda excedentaria puede no manifestarse en una econom&iacute;a con un desempleo que se encuentre por encima del nivel de pleno empleo. En esas condiciones, el salario real no se ajusta de la manera prevista por el modelo cl&aacute;sico y el desempleo no desaparece. Si se tiene en cuenta que el equilibrio walrasiano es un caso particular del modelo keynesiano, puede incorporarse al modelo general.</p>     <p>La idea de los precios reales fijos ser&aacute; retomada y desarrollada por la llamada teor&iacute;a del desequilibrio.<sup><a name="nr1"></a><a href="#1">1</a></sup> De acuerdo con esa escuela, los precios fijos bloquean el ajuste walrasiano al equilibrio. Se puede dar, en esa l&oacute;gica, una situaci&oacute;n en la que la demanda efectiva de bienes sea menor que la demanda nacional - potenc&iacute;al?-, de modo que se conforma una situaci&oacute;n de desempleo keynesiano. Tambi&eacute;n se puede presentar un desempleo cl&aacute;sico, en el que la oferta de trabajo que hacen los hogares es alta en relaci&oacute;n con la demanda, como consecuencia de un salario real demasiado elevado.</p>     <p>El camino iniciado por Clower se abandon&oacute;, al constarse, en primer lugar, que los precios fijos son <i>ad-hoc,</i> en tanto que la demanda excedentaria es de todas maneras observable, aspecto que deber&iacute;a llevar al ajuste de los precios. Tambi&eacute;n se encuentra que el abandono de toda referencia al marco walrasiano de la competencia perfecta conduce a que el modelo de Clower tenga una debilidad inherente, si busca trabajar con interdependencia de los mercados.</p>     <p>Sin embargo, no todo en la propuesta de Clower es perdido.<sup><a name="nr2"></a><a href="#2">2</a></sup> Una idea suya mucho menos radical se va a incorporar a la macroeconom&iacute;a moderna &#91;Clower 1967&#93;. En ese enfoque, construido sobre la base de la cr&iacute;tica a la incorporaci&oacute;n del dinero al modelo de equilibrio general, hecha por Patinkin, se cuestiona la forma en que se integra el dinero al modelo, pero no, la base del an&aacute;lisis de ese autor, la ley de Walras. Para Clower, el efecto de saldo real se debe apoyar no solamente en la demanda por el dinero como reserva de valor, sino tambi&eacute;n en su demanda como medio de cambio. Este enfoque es diferente al presentado en el art&iacute;culo de 1965, en el que se dise&ntilde;aba una c&aacute;mara de compensaci&oacute;n como mecanismo para introducir el dinero en el modelo. En la nueva presentaci&oacute;n, los saldos para transacci&oacute;n que requieren los agentes pueden obtenerse solamente en el per&iacute;odo y por medio de la venta de bienes. Esto solamente puede darse, sin embargo, si por precauci&oacute;n se mantienen unos saldos monetarios al comienzo del per&iacute;odo. Esta propuesta de Clower se retomar&aacute; posteriormente en los modelos llamados de <i>cash in advance.</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="verdana" size="2"><b>De Lucas a los modelos del Ciclo Real de Negocios</b></font></p>     <p>El fracaso de la propuesta radical de Clower, en, relaci&oacute;n con los fundamentos microecon&oacute;micos de la macroeconorma keynesiana, signific&oacute; que la teor&iacute;a tomara otro camino en esa b&uacute;squeda. La disyuntiva keynesiana entre la inflaci&oacute;n y alguna medida de producto o desempleo se puso en el centro del debate. Friedman arguy&oacute; que los principios macroecon&oacute;micos b&aacute;sicos exigian que la curva de Phillips de largo plazo fuera vertical. Esto es, los principios microecon&oacute;micos generales implican que los individuos - firmas- maximicen su utilidad - beneficio -, lo cual tiene como resultado curvas de demanda o de oferta que son homog&eacute;neas de grado cero en los precios nominales y en el ingreso monetario.</p>     <p>De esa forma, una inflaci&oacute;n sostenida era compatible con cualquier nivel de demanda real - u oferta - de bienes.</p>     <p>Lucas refuerza el punto anterior cuando argumenta que el tipo de relaciones de comportamiento explotadas por los constructores de modelos keynesianos era incapaz de evaluar correctamente los cambios en la poliacute;tica econ&oacute;mica, lo que s&iacute; pod&iacute;a hacerse si se part&iacute;a de verdaderos fundamentos microecon&oacute;micos.</p>     <p>Los ejemplos espec&iacute;ficos de Lucas se&ntilde;alan que las expectativas en torno a la pol&iacute;tica econ&oacute;mica futura afectan las decisiones corrientes y alteran las relaciones de comportamiento explotadas en las aplicaciones emp&iacute;ricas de la s&iacute;ntesis. M&aacute;s a&uacute;n, Lucas muestra que las expectativas no pod&iacute;an formularse arbitrariamente y ser consistentes con la maximizaci&oacute;n individual, sino que deb&iacute;an ser racionales en el sentido de Muth.<sup><a name="nr3"></a><a href="#3">3</a></sup></p>     <p>Los modelos del Ciclo Real de Negocios, RBC se apoyan en buena medida en los planteamientos de Lucas.<sup><a name="nr4"></a><a href="#4">4</a></sup> En particular, se aceptan las ense&ntilde;anzas que provee la introducci&oacute;n de la teor&iacute;a de las expectativas racionales y se comparte la proclama antikeynesiana de esos modelos.</p>     <p>Sin embargo, en contraste con los modelos de la nueva macroeconom&iacute;a cl&aacute;sica a la Lucas, los proponentes de los RBC rechazan el origen monetario, por choques no esperados, de las fluctuaciones en el producto y en el empleo. En este enfoque, la causa de esas fluctuaciones se encuentra en la persistencia de los efectos originados en los choques reales -del lado de la oferta-, que no se observa en los choques monetarios -o del lado de la demanda-. En los choques reales, el principal origen de las grandes fluctuaciones se encuentra en la tasa de progreso t&eacute;cnico, que conduce a desplazamientos en la funci&oacute;n de producci&oacute;n. Los agentes econ&oacute;micos dan una respuesta racional a esos choques que modifican los precios relativos y cambian su oferta de trabajo y su consumo. En ese contexto, las fluctuaciones son respuestas eficientes, en el sentido de Pareto, a los choques tecnol&oacute;gicos que afectan la funci&oacute;n de producci&oacute;n.</p>     <p>Faltar&iacute;a agregar, para completar la s&iacute;ntesis, que los ciclos del producto se ven como fluctuaciones de la tasa natural de producto, m&aacute;s que como desviaciones del producto, en relaci&oacute;n con una tendencia determin&iacute;stica. Esta posici&oacute;n significa el abandono de la separaci&oacute;n cl&aacute;sica entre ciclos de largo plazo y tendencia de largo plazo.</p>     <p>Las objeciones al modelo can&oacute;nico RBC provienen de varios frentes. En realidad, el modelo con sus mercados contingentes completos, con fluctuaciones originadas en los choques tecnol&oacute;gicos, se acept&oacute; menos que su metodolog&iacute;a. Las objeciones esenciales provienen, en el orden emp&iacute;rico, de la incapacidad del modelo para replicar ciertas observaciones del mercado laboral y de la medici&oacute;n del residuo de Solow &#91;Burnside y otros 1995&#93;. En un sentido m&aacute;s te&oacute;rico, se cuestiona, claro est&aacute;, el supuesto de los mercados contingentes completos, la estructura del agente representativo y el hecho de dejar a un lado las preocupaciones relacionadas con las no-convexidades.</p>     <p>El modelo del agente representativo con mercados contingentes completos no permite abordar temas esenciales de la econom&iacute;a. En primer lugar, que una multitud de agentes efect&uacute;a la elecci&oacute;n entre recursos escasos y que el comercio se da en todas las econom&iacute;as. En segundo t&eacute;rmino, que tal vez es mejor pensar la vida econ&oacute;mica como la interacci&oacute;n de unidades heterog&eacute;neas, que tienen, cada una, la habilidad para influir en las oportunidades de intercambio de otros, en entornos donde existen efectos externos &#91;Cooper 1998&#93;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="verdana" size="3"><b>NEOKEYNESIANISMO</b></font></p>     <p>Pero lo anterior era solamente una de las v&iacute;as de soluci&oacute;n de la crisis de la teoria macroecon&oacute;mica: modificar los modelos macro para que fueran consistentes con las elecciones te&oacute;ricas de la microeconom&iacute;a neocl&aacute;sica, dentro del marco te&oacute;rico del equilibrio general. Los economistas neokeynesianos eligieron un camino alternativo. Ellos trabajaron con la idea de adaptar la teor&iacute;a micro econ&oacute;mica, para hacerla consistente con las proposiciones keynesianas. Los neokeynesianos habitan un rudo nuevo mundo, en el que las fallas de coordinaci&oacute;n y las externalidades se originan en imperfecciones de mercado, como la competencia imperfecta, el trabajo heterog&eacute;neo y la asimetr&iacute;a de informaci&oacute;n &#91;Dixon 1997&#93;.</p>     <p>La propuesta de los neokeynesianos surgi&oacute; en un ambiente supremamente hostil e ideologizado, en el que se hab&iacute;a proclamado, incluso, la muerte del keynesianismo. Pero en realidad, no era para tanto. Si bien en un primer momento las propuestas de los te&oacute;ricos del Ciclo Real de Negocios difer&iacute;an radicalmente de las ideas keynesianas, en torno a la habilidad y la conveniencia de estabilizar la econom&iacute;a con el uso de la pol&iacute;tica monetaria y fiscal, pronto pudo establecerse un di&aacute;logo con las ideas neokeynesianas.</p>     <p>Ese di&aacute;logo se facilit&oacute; principalmente porque los neokeynesianos aceptaron de todas formas los desaf&iacute;os, planteados por Lucas, acerca de la coherencia que deb&iacute;a existir entre los modelos macroecon&oacute;micos ysus fundamentos, aunque ellos tomaron una ruta distinta, como vimos anteriormente. Tal vez fue esta &uacute;ltima coincidencia la que permiti&oacute; el di&aacute;logo y la posibilidad de la convergencia que hoy se presenta. Como K. Hoover hace notar, el programa de investigaci&oacute;n de la nueva microeconom&iacute;a cl&aacute;sica buscaba, adem&aacute;s de revivir la forma cl&aacute;sica de an&aacute;lisis del equilibrio, asegurar la muerte de la macroeconom&iacute;a, mientras que los neokeynesianos establecieron los microfundamentos de la macroeconom&iacute;a, aceptando los axiomas de maxirnizaci&oacute;n de la utilidad y maximizaci&oacute;n del beneficio, como parte de la b&uacute;squeda de los agentes individuales &#91;Hoover 1992&#93;.</p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>&iquest;UNA NUEVA S&Iacute;NTESIS?</b></font></p>     <p>En el &uacute;ltimo per&iacute;odo - posterior a 1980 -, la teor&iacute;a macroecon&oacute;mica se preocupa por incorporar las imperfecciones estudiadas por los neokeynesianos. Las rigideces nominales sirven para aclarar la lentitud en la respuesta en el nivel de precios a los incrementos en el dinero. Las rigideces nominales se generan por la presencia de rigideces reales -v&iacute;a precios relativos- o de competencia monopol&iacute;stica. Renace tambi&eacute;n el inter&eacute;s en el mercado de trabajo como algo especial: lo esencial en &eacute;l es la descentralizaci&oacute;n y la negociaci&oacute;n entre las partes. Acerca del mercado de cr&eacute;dito, uno de los campos m&aacute;s activos de investigaci&oacute;n en macroeconom&iacute;a, la idea original consiste en un mercado donde lo fundamental sea la asimetr&iacute;a de informaci&oacute;n. La investigaci&oacute;n en el mercado de bienes se concentra en los rendimientos crecientes y, la investigaci&oacute;n en los mercados financieros se concentra en la sicolog&iacute;a, para captar las conductas alejadas de la racionalidad de los economistas, que caracterizan los comportamientos de manada y las burbujas en los precios de los activos.</p>     <p>La preocupaci&oacute;n acerca del futuro de la macroeconom&iacute;a se concentra, en consecuencia, ya no la incorporaci&oacute;n de las imperfecciones, que ya se dio y en una forma que conduce a plantear que los debates en la frontera de la investigaci&oacute;n en macroeconom&iacute;a est&aacute;n sorprendentemente desprovistos de consideraciones ideol&oacute;gicas.<sup><a name="nr5"></a><a href="#5">5</a></sup> La preocupaci&oacute;n se concentra en reducir las imperfecciones. Un ejemplo de ello se encuentra en el modelo de Phelps &#91;1994&#93;, que aborda las implicaciones de la asimetr&iacute;a de informaci&oacute;n en los mercados laboral y de bienes.</p>     <p>Otros importantes autores &#91;Woodford 1999, Goodfriend y King 1997&#93; llegan a una conclusi&oacute;n similar. De hecho, su postura es m&aacute;s radical y plantean incluso la existencia de una nueva s&iacute;ntesis neocl&aacute;sica. Como en el modelo de la s&iacute;ntesis neocl&aacute;sica,la nueva literatura busca reducir la divisi&oacute;n metodol&oacute;gica entre microeconom&iacute;a y macroeconom&iacute;a, por medio de la utilizaci&oacute;n de los instrumentos del equilibrio general y de las expectativas racionales, para modelar las ense&ntilde;anzas keynesianas. Ya no se trata de cultivar la idea de que los agregados requieren una metodolog&iacute;a especial. Hoy en d&iacute;a, esto significa utilizar los instrumentos del equilibrio general intertemporal, para modelar completamente la din&aacute;mica macroecon&oacute;mica. Incluso, los resultados de una pol&iacute;tica de estabilizaci&oacute;n pueden ser discutidos ahora en t&eacute;rminos de mitigar las p&eacute;rdidas de eficiencia producidas por distorsiones en los mecanismos de mercado, como hac&iacute;an en el pasado los microeconomistas.</p>     <p>Como en el pasado, la nueva s&iacute;ntesis tambi&eacute;n propone dar a las ense&ntilde;anzas cl&aacute;sicas y keynesianas su verdadero peso, asign&aacute;ndoles a cada una un papel distinto en el modelo completo. Ya no se trata de la capacidad del modelo keynesiano para explicar el corto plazo, mientras que la teor&iacute;a del equilibrio general explica el largo. Se trata de que los factores destacados en la teor&iacute;a del Ciclo Real de Negocios explicar&iacute;an la evoluci&oacute;n en el tiempo del producto potencial, mientras que los rezagos en los ajustes de precios y salarios, que se modelan expl&iacute;citamente, explicar&iacute;an las desviaciones transitorias del potencial.</p>     <p>Parecer&iacute;a entonces que el impacto final de la literatura del RBC no ser&iacute;a haber establecido una nueva concepci&oacute;n acerca del fen&oacute;meno macroecon&oacute;mico, sino m&aacute;s bien un incremento en la sofisticaci&oacute;n metodol&oacute;gica, dentro de una tradici&oacute;n relativamente continua, dentro de la llamada corriente principal. Al respecto, el keynesianismo aporta su propia tradici&oacute;n de manejo de series de tiempo, su b&uacute;squeda por construir modelos que respeten las propiedades de esas series y el uso del an&aacute;lisis cuantitativo, para el an&aacute;lisis de las alternativas de la pol&iacute;tica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En torno a la pol&iacute;tica monetaria, la nueva s&iacute;ntesis propone un conjunto de conclusiones muy importantes. En primer lugar, dice que las acciones de la pol&iacute;tica monetaria tienen un efecto sobre la actividad real y que este efecto puede persistir por mucho tiempo, debido al lento ajuste de los precios individuales y del nivel general de precios. En segundo lugar, el modelo sugiere una disyuntiva menor entre la inflaci&oacute;n y la actividad real en el largo plazo. La nueva s&iacute;ntesis tambi&eacute;n sugiere que existen ganancias significativas por eliminar la inflaci&oacute;n, que se generan al incrementarse la eficiencia de las transacciones y al reducirse las distorsiones en los precios relativos. El modelo asigna una funci&oacute;n importante a la credibilidad en la comprensi&oacute;n de la pol&iacute;tica monetaria.</p>     <p>M&aacute;s.all&aacute; de los puntos generales, el modelo de la nueva s&iacute;ntesis permite an.ah~ar diferentes reglas de pol&iacute;tica monetaria. Esto permite precisar las p.nondades de los banqueros centrales en un marco de expectativas racionales. Para lograr la credibilidad de la pol&iacute;tica monetaria se requiere que se fije una regla simple. La pol&iacute;tica monetaria debe ser neutral, en el sentido de mantener el producto en su potencial sin presiones inflacionarias. Se sugiere estabilizar el margen <i>markup</i> del precio sobre el costo marginal y para lograr esto se requerir&iacute;a un r&eacute;gimen de pol&iacute;tica monetana de metas de inflaci&oacute;n <i>inflation targets.</i></p>     <p>A un nivel m&aacute;s concreto, la nueva s&iacute;ntesis aporta en relaci&oacute;n con la forma de implementar las metas de inflaci&oacute;n. Dado que las expectativas sobre <i>markups</i> futuros juegan un papel determinante en el proceso de generaci&oacute;n de la inflaci&oacute;n, una pol&iacute;tica exitosa de metas de inflaci&oacute;n requiere un compromIso cre&iacute;ble de reducir la inflaci&oacute;n. Con el fin de mantener la constancia del margen sobre costos, la pol&iacute;tica monetaria debe acomodar los movimientos en el producto potencial, originados en las fuerzas que afectan el ciclo de la econom&iacute;a, como la productividad, la pol&iacute;tica fiscalo los precios de las materias primas. Ese acomodamiento tiene dos dimensiones: el crecimiento del dinero debe satisfacer los cambios en la demanda y la autoridad monetaria debe mover su instrumento de tasa de inter&eacute;s de corto plazo, para mantener bajo control los movimientos de tasa de inter&eacute;s real causados por esos choques.</p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>A MANERA DE CONCLUSI&Oacute;N</b></font></p>     <p>Hace solo once a&ntilde;os, Mankiw, uno de los autores m&aacute;s activos en el campo neokeynesiano, construy&oacute; un modelo de ciclo real neokeynesiano &#91;Mankiw 1989&#93;. Posteriormente, se empezaron a ver movimientos en la otra orilla y hoy en d&iacute;a se habla cada vez m&aacute;s de una nueva gran s&iacute;ntesis, que combina las fortalezas de los dos enfoques. &iquest;Cu&aacute;l es el origen de este acercamiento? Es la pregunta que queda por responder.</p>     <p>Me vaya permitir algunas propuestas sobre el particular. Una primera explicaci&oacute;n para la convergencia se encuentra en una idea muy simple: la necesidad de encontrar un verdadero sucesor al modelo IS/LM, que para la mayor&iacute;a de los economistas fue el punto de partida de la teor&iacute;a macroecon&oacute;mica, en lugar de ser la Teor&iacute;a General. Ese heredero deb&iacute;a llenar ciertos requisitos, que en su momento determinaron el &eacute;xito del modelo elaborado por Hicks y que le permitieron sortear la avalancha de cr&iacute;ticas que iban desde la acusaci&oacute;n de ser un reduccionista del pensamiento de Keynes, hasta la de promover un keynesianismo bastardo, como se lo endilg&oacute; la se&ntilde;ora Robinson &#91;1962&#93;.</p>     <p>Debe existir un equilibrio, por cierto muy delicado, entre la legitima necesidad de rigor y generalidad que tienen los te&oacute;ricos y la relativa simplicidad que se requiere para que el modelo sea &uacute;til en el d&iacute;a a d&iacute;a de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica. En ese aspecto, las ventajas del IS/LM sobre los modelos din&aacute;micos de equilibrio general son muy grandes. De otro lado, el sucesor del IS/LM debe reproducir, mejor que los modelos corrientes, los hechos b&aacute;sicos estilizados de la macroeconom&iacute;a. Finalmente, la s&iacute;ntesis debe ser plausible, en el sentido de lograr simplicidad y transparencia, al tiempo que adquiere habilidad, sobre la base de mecanismos econ&oacute;micos que intuitivamente sean plausibles, para replicar a la macroeconom&iacute;a y a los hechos estilizados.</p>     <p>Para algunos, como se expuso antes, no se trata &uacute;nicamente de la convergencia. Ese modelo del Santo Grial ya existe y brinda, incluso, propuestas de pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Con eso tendr&iacute;amos un modelo que resume las ense&ntilde;anzas de los treinta a&ntilde;os de macroeconom&iacute;a que siguen a la crisis del keynesianismo, en los setenta. Esto fue posible en virtud de que los modelos del RBC fallaron en la explicaci&oacute;n de importantes regularidades macroecon&oacute;micas y financieras, por lo que debieron extenderse con piezas importantes tomadas del programa de investigaci&oacute;n neokeynesiano. Las regularidades que s&iacute; lograron replicar depend&iacute;an de mecanismos te&oacute;ricos como una curva de demanda de trabajo con pendiente positiva y una curva de oferta de trabajo con pendiente negativa.</p>     <p>Existen, por supuesto, diferencias a&uacute;n entre los que pregonan el acercamiento en las ideas. Pero en general, se est&aacute; de acuerdo en la buena capacidad que tuvo el neokeynesianisno para dar respuesta a las criticas de Lucas y de los te&oacute;ricos del RBC. Esta posibilidad estuvo apoyada, en forma importante, en las buenas y viejas ideas de la antigua s&iacute;ntesis, aunque muchas de las malas y viejas, tambi&eacute;n presentes en ella, debieron arrojarse a la cesta de la basura.</p>     <p>El modelo IS/LM, por ejemplo, provey&oacute; una buena estructura para construir la demanda agregada. La debilidad estaba en la construcci&oacute;n de la oferta agregada, que se bas&oacute;, en un primer momento, en la curva cl&aacute;sica de Phillips. La virtud de la cr&iacute;tica consisti&oacute; en se&ntilde;alar esa debilidad. La de los neokeynesianos, en elaborar teor&iacute;a sobre la base de la cr&iacute;tica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Un punto final se refiere al car&aacute;cter exclusivamente te&oacute;rico que originalmente tuvieron las propuestas neokeynesianas. Esta reducida orientaci&oacute;n hacia la pol&iacute;tica econ&oacute;mica fue un elemento positivo para que se expandieran las ideas. Hoy en d&iacute;a, en contraste,la nueva s&iacute;ntesis plantea propuestas muy concretas de pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Pareciera que los problemas te&oacute;ricos propuestos por Lucas estuvieran resueltos en buena medida, lo que permite avanzar hacia terrenos m&aacute;s propositivos.</p>     <p>Hay que recordar tambi&eacute;n que importantes economistas no est&aacute;n de acuerdo con ese consenso, que tiene un aire de acuerdo impl&iacute;cito y que recuerda a aquella expresi&oacute;n francesa de <i>paix des braves</i> - la paz que se logra despu&eacute;s de arduas batallas. Hahn y Solow &#91;1995&#93;, por ejemplo, se resisten a aceptar la tendencia del pensamiento macroecon&oacute;mico y quisieron generar una especie de respetable distancia te&oacute;rica con ella. Su mayor molestia, a mi modo de ver, proviene de que se considere que la validez de modelo macroecon&oacute;mico depende de la agregaci&oacute;n exacta de un modelo microecon&oacute;mico y que la microeconom&iacute;a deba ser walrasiana. Se llega de esa forma a una econom&iacute;a basada en la previsi&oacute;n perfecta, en la optimizaci&oacute;n con horizonte infinito y en la competencia perfecta. La idea central propone como alternativa que se comience con microfundamentos alternativos e insistiendo en el car&aacute;cter monetario de la econom&iacute;a o, en otras palabras, en lo propiamente macroecon&oacute;mico. En mi humilde parecer, este es un camino que los modelos de la nueva s&iacute;ntesis han allanado en buena medida.</p>     <p>En todo caso, para los pa&iacute;ses en desarrollo, el proceso descrito es ganancia neta, en tanto sus imperfecciones t&iacute;picas se entienden mejor hoy que en el pasado y empiezan a producirse textos importantes, con una gran utilizaci&oacute;n de estas ideas &#91;Agenor y MontieI1997&#93;.</p>     <p>NOTAS AL PIE</p>     <p><a href="#nr1">1</a><a name="1"></a> V&eacute;ase por ejemplo a Barro y Grossman &#91;1971&#93;. Tambi&eacute;n a Malinvaud &#91;1977&#93;.</p>     <p><a href="#nr2">2</a><a name="2"></a> Ver la presentaci&oacute;n que hace al respecto Deleplace &#91;1999&#93;.</p>     <p><a href="#nr3">3</a><a name="3"></a> Muth fue el primero, en 1961, en plantear el concepto de expecta tivas racionales &#91;Muth 1992&#93;.</p>     <p><a href="#nr4">4</a><a name="4"></a> Su programa de investigaci&oacute;n fue iniciado por Kydland y Prescott &#91;1982&#93;.</p>     <p><a href="#nr5">5</a><a name="5"></a> &quot;Today, the ideological divide is gone. Not in the sense of that underlyingideolog&iacute;cal differences are gone, but in the sense that trying to organize recent contributions along ideologicallines would not work weIl. As I argued earlier, most macroeoconomic implications of sorne imperfection or another, Al the frontier of the macroeconomic research, the field is surprising -ideological.&quot;&#91;Blanchard,2000, 1405 Y 1406&#93;.</p> <hr>    <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>&#91;1&#93; Agenor y Montiel 1997. <i>Development Macroeconomics,</i> Princeton University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000063&pid=S0121-4772200100010001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;2&#93; Barro R. y Grossman, H. 1971 &quot;A General Disequilibrium Model of Income and Unemployment&quot;, <i>American Economic Review,</i> 61, 82-93.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000064&pid=S0121-4772200100010001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;3&#93; Blanchard O. 2000. &quot;What do We Know about Macroeconomics that Fisher and Wicksell, did not?&quot;, <i>The Quarterly Journal of Economics,</i> noviembre.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S0121-4772200100010001400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;4&#93; Burnside, C., Eichnbaum, M. y Rebelo, S. 1995. &quot;Capital Utilization and Returns to Scale, B. Bernanke y J. Rotemberg, editores, <i>NBER Macroeconmics Annual,</i> MIT Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0121-4772200100010001400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;5&#93; Clower, R. 1965. &quot;The Keynesian Counterrevolution: A Theoretical Appra&iacute;sal&quot;, F. Hahn y F. Brechling editores, <i>The Theory of lnterest Rates,</i> Londres.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S0121-4772200100010001400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#091;6&#093; Clower, R. 1967. &quot;A Reconsideration of the Microfundations of Monetary Theory&quot;, <i>Western Economic Journal,</i> 6,.1,1-9, diciembre.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0121-4772200100010001400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;7&#93; Cooper, R. 1998. &quot;Business Cycles: Theory, Evidence and Policy Implications&quot;, <i>The Scandinavian Journal of Economics,</i> 100, 1,213-238.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S0121-4772200100010001400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;8&#93; Deleplace, G. 1999. <i>Histoire de la Pens&eacute;e Economique,</i> Dunod, Par&iacute;s&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000070&pid=S0121-4772200100010001400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;9&#93; Dixon, H. 1997. &quot;The Role of Imperfect Competition in New Keynesian Economics&quot;, B. Snowdon y H.R. Vane, editores, <i>Reflections on the Development of Modern Macroeconomics,</i> Elgar, Cheltenham, Reino Unido.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0121-4772200100010001400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;10&#93; Friedman. M. 1968. &quot;The Role of Monetary Policy&quot;, <i>American Economic Review,</i> marzo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S0121-4772200100010001400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;11&#93; Goodfriend Marvin y King, Robert. 1997. &quot;The New Neoclassical Synthesis and the Role of Monetary Pol&iacute;cy&quot;. <i>NBER Macroeconomics Annual.</i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0121-4772200100010001400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;12&#93; Hahn F. y Solow, R. 1995. <i>A Critical Essay on Modern Macroeconomics,</i> MIT Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0121-4772200100010001400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;13&#93; Hoover, K., editor. 1992. <i>The New Classical Macroeconomics,</i> 1, Aldershot, Reino Unido.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0121-4772200100010001400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;14&#93; Kydland y Prescott. 1982. &quot;Time to Build and Aggregate Fluctuations&quot;, <i>Econometrica</i> 50,1345-1370, noviembre.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0121-4772200100010001400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;15&#93; Lucas, R. 1976. &quot;Econometric Policy Evaluation: A Critique&quot;, Carnegie-Rochester, <i>Series of Public Policy</i> 1, 19-46.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0121-4772200100010001400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;16&#93; Malinvaud, E. 1977. <i>The Theory of Unemployment Reconsidered,</i> Basil Blackwell, Oxford.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0121-4772200100010001400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;17&#93; Mankiw, N. 1989. &quot;Real Business Cycle: A New Keynesian Perspective&quot;, Journal of Economic Perspectives. verano.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0121-4772200100010001400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;18&#93; Muth, J. 1992. &quot;Rational Expectations and the Theory of Price Movements&quot;, Hoover &#91;1992&#93;. Publicado previamente en 1961.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0121-4772200100010001400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;19&#93; Phelps, E. 1994. <i>Structural Slumps: The Modern Equilibrium Theory of Unemployment, Interest, and Assets,</i> Harvard University Press, Cambridge, MA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0121-4772200100010001400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;20&#93; Robinson, J. 1962. <i>Essays in the Theory of Economic Growth,</i> Mc Millan, Londres.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0121-4772200100010001400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;21&#93; Snowdon y Vane 1997. &quot;New-keynesian Economics Today&quot;, <i>Macroeconomics Reader,</i> Routledge, Londres.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0121-4772200100010001400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;22&#93; Woodford. 1999. <i>Revolution and Evolution in Twentieth-Century Macroeconomics,</i> mimeo, Princeton University.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0121-4772200100010001400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Agenor]]></surname>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Montiel]]></surname>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Development Macroeconomics]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-name><![CDATA[Princeton University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Barro]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Grossman]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A General Disequilibrium Model of Income and Unemployment]]></article-title>
<source><![CDATA[American Economic Review]]></source>
<year>1971</year>
<numero>61</numero>
<issue>61</issue>
<page-range>82-93</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Blanchard]]></surname>
<given-names><![CDATA[O]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[What do We Know about Macroeconomics that Fisher and Wicksell, did not?]]></article-title>
<source><![CDATA[The Quarterly Journal of Economics]]></source>
<year>2000</year>
<numero>noviembre</numero>
<issue>noviembre</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Burnside]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Eichnbaum]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rebelo]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Capital Utilization and Returns to Scale]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Bernanke]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rotemberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[NBER Macroeconmics Annual]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-name><![CDATA[MIT Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Clower]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Keynesian Counterrevolution: A Theoretical Appraísal]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Hahn]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Brechling]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Theory of lnterest Rates]]></source>
<year>1965</year>
<publisher-loc><![CDATA[Londres ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Clower]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A Reconsideration of the Microfundations of Monetary Theory]]></article-title>
<source><![CDATA[Western Economic Journal]]></source>
<year>1967</year>
<month>di</month>
<day>ci</day>
<volume>6</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>1-9</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cooper]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Business Cycles: Theory, Evidence and Policy Implications]]></article-title>
<source><![CDATA[The Scandinavian Journal of Economics]]></source>
<year>1998</year>
<volume>100</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>213-238</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Deleplace]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Histoire de la Pensée Economique]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-loc><![CDATA[París ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Dunod]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dixon]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Role of Imperfect Competition in New Keynesian Economics]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Snowdon]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Vane]]></surname>
<given-names><![CDATA[H.R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Reflections on the Development of Modern Macroeconomics]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cheltenham ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Elgar]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Friedman]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Role of Monetary Policy]]></article-title>
<source><![CDATA[American Economic Review]]></source>
<year>1968</year>
<month>ma</month>
<day>rz</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Goodfriend]]></surname>
<given-names><![CDATA[Marvin]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[King]]></surname>
<given-names><![CDATA[Robert]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The New Neoclassical Synthesis and the Role of Monetary Polícy]]></article-title>
<source><![CDATA[NBER Macroeconomics Annual]]></source>
<year>1997</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hahn]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Solow]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[A Critical Essay on Modern Macroeconomics]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-name><![CDATA[MIT Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hoover]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The New Classical Macroeconomics]]></source>
<year>1992</year>
<publisher-loc><![CDATA[Aldershot ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Reino Unido]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kydland]]></surname>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Prescott]]></surname>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Time to Build and Aggregate Fluctuations]]></article-title>
<source><![CDATA[Econometrica]]></source>
<year>1982</year>
<month>no</month>
<day>vi</day>
<volume>50</volume>
<page-range>1345-1370</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lucas]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Econometric Policy Evaluation: A Critique]]></article-title>
<source><![CDATA[Series of Public Policy]]></source>
<year>1976</year>
<volume>1</volume>
<page-range>19-46</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Malinvaud]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Theory of Unemployment Reconsidered]]></source>
<year>1977</year>
<publisher-loc><![CDATA[Oxford ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Basil Blackwell]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mankiw]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Real Business Cycle: A New Keynesian Perspective]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Economic Perspectives]]></source>
<year>1989</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Muth]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Rational Expectations and the Theory of Price Movements]]></source>
<year>1992</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<label>19</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Phelps]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Structural Slumps: The Modern Equilibrium Theory of Unemployment, Interest, and Assets]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge^eMA MA]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Harvard University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<label>20</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Robinson]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Essays in the Theory of Economic Growth]]></source>
<year>1962</year>
<publisher-loc><![CDATA[Londres ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Mc Millan]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<label>21</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Snowdon]]></surname>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Vane]]></surname>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[New-keynesian Economics Today]]></article-title>
<source><![CDATA[Macroeconomics Reader]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Londres ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Routledge]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<label>22</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Woodford]]></surname>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Revolution and Evolution in Twentieth-Century Macroeconomics]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-name><![CDATA[Princeton University]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
