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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[CONTRIBUCIONES DE LA OBRA DE SRAFFA Y RETOS DEL ANÁLISIS POSTSRAFFIANO]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This essay seeks to carry out a general analysis of sraffian and neoricardian theories in order to clarify their most important contributions to positive economic thought as well as identify the limitations and challenges that their authors must confronto]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>CONTRIBUCIONES DE LA OBRA DE SRAFFA Y RETOS DEL AN&Aacute;LISIS POSTSRAFFIANO</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="right"><b>Eduardo A. Bola&ntilde;os C.*</b></p>     <p>* Profesor de la Universidad de Antioquia</p> <hr>     <p><b>Resumen</b></p>     <p><i>En este ensayo se hace un an&aacute;lisis general de las teor&iacute;as sraffiana y neoricardiana que permita esclarecer sus principales aportes al pensamiento econ&oacute;mico positivo e identificar sus limitaciones y desafios, que sus autores deben afrontar.</i></p>     <p><b>Palabras clave</b>: teor&iacute;a sraffiana, teor&iacute;a neoricardiana.</p>     <p><b>Abstract</b></p>     <p><i>This essay seeks to carry out a general analysis of sraffian and neoricardian theories in order to clarify their most important contributions to positive economic thought as well as identify the limitations and challenges that their authors must confronto</i></p>     <p><b>Key words</b>: sraffian theory, neoricardian theory.</p><hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Piero Sraffa (1898-1983) hace parte del selecto grupo de economistas notables,pensadores originales y profundos, que tuvo que ver con el progreso del pensamiento econ&oacute;mico del siglo xx, tanto a nivel te&oacute;rico como doctrinal. Maestro en el manejo de la abstracci&oacute;n, como &uacute;nico m&eacute;todo posible para comprender el mundo econ&oacute;mico, propuso an&aacute;lisis modernos a partir del buen conocimiento de los cl&aacute;sicos premarxistas. Su trabajo te&oacute;rico elogiado, controvertido, minimizado o desde&ntilde;ado, de todas maneras, ha concernido a las m&aacute;s importantes teor&iacute;as generales y a no pocas parciales. El prop&oacute;sito de su obra era la creaci&oacute;n del fundamento de la cr&iacute;tica a la teor&iacute;a marginalista; cr&iacute;tica que reemprendieron los seguidores de su l&iacute;nea de pensamiento. En ese fundamento considera s&oacute;lo un conjunto de problemas de la teor&iacute;a econ&oacute;mica, muy restringido pero crucial; su preocupaci&oacute;n central, cuyo desarrollo constituir&iacute;a el &lsquo;n&uacute;cleo’ de su teor&iacute;a, eran las relaciones necesariamente existentes entre precios de producci&oacute;n y la distribuci&oacute;n de la renta nacional en condiciones dadas de producci&oacute;n. Su construcci&oacute;n te&oacute;rica tambi&eacute;n prob&oacute; ser apta para la soluci&oacute;n significativa de ciertos problemas, que ven&iacute;an siendo debatidos durante largo tiempo, referentes a la teor&iacute;a cl&aacute;sica y a la teor&iacute;a marxista del valor. Los cimientos establecidos por el autor, y sus prop&oacute;sitos te&oacute;ricos, generaron nuevas investigaciones y el refinamiento de herramientas anal&iacute;ticas y formales, las cuales se desarrollar&iacute;an aceleradamente, eleg&aacute;ndose a constituir despu&eacute;s de la d&eacute;cada de los sesenta una comunidad espec&iacute;fica de pensamiento, con no despreciables &eacute;xitos en la reinterpretaci&oacute;n de tesis hasta entonces instauradas y en la obtenci&oacute;n de nuevos resultados; esta es la corriente neoricardiana o postsraffiana.</p>     <p>Dado que la obra de Sraffa fue una de las m&aacute;s influyentes contribuciones al pensamiento econ&oacute;mico, que su naturaleza ha sido ampliamente controvertida y que tanto sus resultados te&oacute;ricos como los del postsraffianismo han provocado oposici&oacute;n, y motivado un intenso y permanente debate, es necesario reexaminar las construcciones conceptuales sraffiana y neoricardiana para esclarecer sus principales aportes al pensamiento positivo e identificar las limitaciones y los desaf&iacute;os que deben afrontar sus autores. Este escrito apunta en esa direcci&oacute;n, para lo cual tratar&aacute; de ajustarse a esta secuencia:</p>     <p>(i) La obra de Sraffa considerada en sus v&iacute;nculos con los autores cl&aacute;sicos y precl&aacute;sicos y en su continuidad o ruptura con las tradiciones cl&aacute;sica y neocl&aacute;sica; sus principales contribuciones. (ii) La obra de Sraffa y la cr&iacute;tica a la teor&iacute;a neocl&aacute;sica. (iii) Los principios metodol&oacute;gicos generales que gu&iacute;an el desarrollo te&oacute;rico del autor, de acuerdo a los cuales deben distinguirse dos niveles de abstracci&oacute;n. (iv) Implicaciones en el an&aacute;lisis postsraffiano de relajar estos principios metodol&oacute;gicos. (v) Consecuencias en el an&aacute;lisis postsraffiano de ubicar los precios de producci&oacute;n en la perspectiva del mercado. (vi) Cr&iacute;ticas de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica al modelo de precios de producci&oacute;n y r&eacute;plicas. (vii) Recapitulaci&oacute;n de los aportes de la teor&iacute;a sraffiana y de los desaf&iacute;os que se le presentan a la neoricardiana en sus desarrollos anal&iacute;ticos contempor&aacute;neos.</p>     <p><font face="Verdana" size="3"><b>1. APORTES DE LA OBRA DE SRAFFA</b></font></p>     <p>Piero Sraffa examin&oacute; el capitalismo como forma general de organizaci&oacute;n de la sociedad en que est&aacute; inmerso, abstrajo las bases econ&oacute;micas estructurales de esa realidad distingui&eacute;ndolas de los procesos pol&iacute;ticos y de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y lleg&oacute; a representar lo esencial de la econom&iacute;a a partir de conceptos cuyos contenidos fueran, en principio, emp&iacute;ricamente determinables. Se propuso construir una imagen de la sociedad comercial sobre fundamentos emp&iacute;ricos y no sobre hip&oacute;tesis no verificables o sobre presupuestos derivados de teor&iacute;as sobre la naturaleza humana &#91;Eatwell y Panico 1987,445; Napoleoni 1987, 191&#93;. En lo concerniente a la teor&iacute;a del valor, su obra cumbre: <i>Producci&oacute;n de mercanc&iacute;as por medio de mercanc&iacute;as. Preludio a una cr&iacute;tica de la Teoria Econ&oacute;mica,</i> <sup><a name="nr1"></a><a href="#1">1</a></sup> ha sido com&uacute;n considerarla en una relaci&oacute;n de continuidad con la tradici&oacute;n cl&aacute;sico-marxista y en una relaci&oacute;n de ruptura con la tradici&oacute;n neocl&aacute;sica. Su principal contribuci&oacute;n al pensamiento econ&oacute;mico se condensa en un sistema abstracto preciso y riguroso que se ha constituido en paradigma alternativo a la explicaci&oacute;n neocl&aacute;sica dominante del valor y la distribuci&oacute;n.</p>     <p>El sistema de Sraffa recupera, seg&uacute;n su mismo autor, elementos fundamentales comunes a las teor&iacute;as del valor avanzadas por pensadores como Petty, Cantillon, los Fisi&oacute;cratas, Smith, Ricardo y Marx, para obtener, en terminolog&iacute;a moderna, una estructura te&oacute;rica que le permita obtener una soluci&oacute;n consistente al problema del valor y la distribuci&oacute;n, usando exclusivamente los datos encontrados en el enfoque del excedente de estos autores &#91;Kurz 1998, 437&#93;. Esta elaboraci&oacute;n sienta las bases para el resurgimiento de la posici&oacute;n te&oacute;rica cl&aacute;sica, particularmente la de David Ricardo: el impacto de una alza -o ca&iacute;da- del salario real sobre la tasa de beneficio y los precios relativos. Pero no s&oacute;lo eso, el poder explicativo de esa reconstrucci&oacute;n tendr&aacute; importantes consecuencias en la revisi&oacute;n de algunas soluciones, la cr&iacute;tica de ciertos postulados y el estudio de nuevos temas relacionados &#91;Eatwell y Panico 1987,450; Garegnani 1979, 189&#93;.</p>     <p>El redescubrimiento del enfoque cl&aacute;sico se inicia con el bosquejo de su estructura esencial que Sraffa hace en su introducci&oacute;n a <i>Principios de econom&iacute;a pol&iacute;tica y tributaci&oacute;n</i> de Ricardo.<sup><a name="nr2"></a><a href="#2">2</a></sup> All&iacute; se&ntilde;ala, a partir de su interpretaci&oacute;n de la temprana  doctrina de este &uacute;ltimo, c&oacute;mo la racionalidad de ella reposa en la determinaci&oacute;n de la tasa de beneficio a partir de magnitudes en t&eacute;rminos f&iacute;sicos; delinea las implicaciones de adherir al concepto de costos reales f&iacute;sicos y arguye que el concepto de trabajo es suficientemente cercano y en ciertos casos equivalente al primero, lo que permiti&oacute; a Ricardo en <i>Principios</i> preservar el rasgo relevante de su temprana teor&iacute;a: la explicaci&oacute;n de todas las partes del ingreso, diferentes al salario, en t&eacute;rminos de sobreproducto. Con respecto a las teor&iacute;as ricardiana y marxista en particular, en <i>Producci&oacute;n</i> se especifican los l&iacute;mites de la primera y se da soluci&oacute;n a dificultades anal&iacute;ticas que hab&iacute;an quedado sin soluci&oacute;n en Ricardo y Marx, como son el problema de la determinaci&oacute;n de la tasa de ganancia y de los precios de producci&oacute;n, para lo cual se adoptan hip&oacute;tesis m&aacute;s generales que las de los dos grandes economistas.</p>     <p>Pero si bien la m&aacute;s importante empresa en teor&iacute;a econ&oacute;mica fue plantear las premisas para redescubrir la posici&oacute;n te&oacute;rica propia a los economistas cl&aacute;sicos y clarificar las limitaciones de sus proposiciones te&oacute;ricas, la obra de Sraffa no es menos importante en su relaci&oacute;n con la teor&iacute;a neocl&aacute;sica. A este respecto, como expresamente &eacute;l lo se&ntilde;ala, el conjunto de proposiciones te&oacute;ricas de <i>Producci&oacute;n</i> deber&aacute;n servir de base a una cr&iacute;tica de la teor&iacute;a  marginalista. Como era su aspiraci&oacute;n, esa cr&iacute;tica fue efectivamente emprendida por los economistas que siguieron su l&iacute;nea de pensamiento. El trabajo te&oacute;rico del autor italiano es de gran significaci&oacute;n por las implicaciones que tuvo sobre los fundamentos l&oacute;gicos de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica del valor y la distribuci&oacute;n, las cuales resultan de demostrar la consistencia l&oacute;gica del an&aacute;lisis cl&aacute;sico de los precios y la repartici&oacute;n.</p>     <p>Ciertos autores cuestionan la tesis de continuidad entre Sraffa y los cl&aacute;sicos y de ruptura con los neocl&aacute;sicos. As&iacute;, seg&uacute;n Claudio Napoleoni &#91;1998&#93; lo que es verdaderamente importante en la obra de Sraffa no es la solidaridad con una cierta tradici&oacute;n y la ruptura con otra, sino mas bien la cr&iacute;tica de las dos que permite su pensamiento. Pues, a partir de Sraffa se pueden forjar instrumentos para una teor&iacute;a del valor desprendida tanto del presupuesto ricardiano y marxista del valor-trabajo, como del presupuesto marginalista del concepto de “recursos originales”. El autor, partidario de esta visi&oacute;n, concluye que la posici&oacute;n de Sraffa es sim&eacute;trica con respecto a las dos tradiciones. La igual distancia de su posici&oacute;n te&oacute;rica tendr&iacute;a que ver no s&oacute;lo con el rechazo de todo presupuesto no emp&iacute;rico, sino tambi&eacute;n con la aceptaci&oacute;n de un aspecto central de la teor&iacute;a cl&aacute;sica: la producci&oacute;n como un proceso circular de “producci&oacute;n de mercanc&iacute;as por medio de mercanc&iacute;as” y de un aspecto central de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica: la posibilidad de representar la distribuci&oacute;n como siendo gobernada por una ley objetiva inmanente al mercado.<sup><a name="nr3"></a><a href="#3">3</a></sup></p>     <p>El objeto central del an&aacute;lisis presentado por Sraffa en <i>Producci&oacute;n</i> es el problema de los precios de producci&oacute;n y su relaci&oacute;n con el reparto del sobreproducto entre las clases sociales, para lo cual considera s&oacute;lo los factores que son directamente relevantes para el problema examinado. Este n&uacute;cleo te&oacute;rico se distingue de otros problemas que aunque relacionados no se examinan en su obra, sin que esto implique la negaci&oacute;n de an&aacute;lisis rigurosos sobre ellos: acumulaci&oacute;n capitalista y crisis, determinaci&oacute;n de la distribuci&oacute;n a partir de las relaciones entre las clases sociales, niveles de productos y realizaci&oacute;n, empleo, cambio tecnol&oacute;gico, crecimiento y desarrollo, etc. &#91;Roncaglia 1980,41-43; Garegnani 1979, 180&#93;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>1.1 La teor&iacute;a de Piero Sraffa</b></p>     <p>El n&uacute;cleo de la teor&iacute;a. de Sraffa se inscribe dentro del mundo te&oacute;rico de los “viejos economistas cl&aacute;sicos”, el cual se diferencia del mundo te&oacute;rico dominante, esencialmente, en dos aspectos: los determinantes de los precios normales y de la distribuci&oacute;n &#91;Garegnani 1998, 415-425&#93;. Respecto a los precios normales, &eacute;stos son determinados sin recurrir a las funciones de oferta y demanda. El an&aacute;lisis de precios rechaza el papel de la demanda en la determinaci&oacute;n de los precios de equilibrio en el sentido de tasa uniforme de beneficio- y, por tanto, esos precios no son del tipo <i>market-dearing</i> &#91;Hollander 1998, 430&#93;. La demanda - demanda efectiva- y oferta -cantidad llevada al mercado- son consideradas solamente para explicar la tendencia del precio de mercado de una mercanc&iacute;a hacia un nivel normal o natural, en el, cual se interesa Sraffa, pero que en si mismo est&aacute; determinado sin referencia a esas fuerzas del mercado.</p>     <p>Respecto al segundo aspecto, la distribuci&oacute;n del sobreproducto social es prioritaria y explicada por la acci&oacute;n de fuerzas econ&oacute;micas y sociales y no por funciones de demanda y oferta fundadas en preferencias individuales, en la t&eacute;cnica y en la sustituibilidad entre factores. El salario -o la tasa de beneficio- y el tama&ntilde;o y composici&oacute;n del producto social son tratados como datos en el an&aacute;lisis de los precios competitivos de largo plazo o precios normales. En la presentaci&oacute;n que a continuaci&oacute;n hacemos se ver&aacute; que, en las proposiciones m&aacute;s importantes de Sraffa, estos dos rasgos de la econom&iacute;a cl&aacute;sica siempre est&aacute;n presentes.</p>     <p>1.1.1 Teor&iacute;a de los precios de producci&oacute;n</p>     <p>P. Sraffa, en sus comentarios al primer volumen de <i>Trabajos y correspondencia de David Ricardo</i> (1950), &#91;Sraffa edici&oacute;n 1959&#93; hace una interpretaci&oacute;n de la teor&iacute;a del valor y la distribuci&oacute;n completamente diferente a la de la escuela marginalista, basada en el enfoque del excedente que de manera perspicaz entrev&eacute; tanto en el <i>Ensayo sobre el bajo precio del grano</i> (1815)<sup><a name="nr4"></a><a href="#4">4</a></sup> como en las sucesivas versiones de <i>Principios</i>. Esta interpretaci&oacute;n, que insinuar&aacute; en sus trabajos te&oacute;ricos posteriores, devuelve a Ricardo un sitio preferente en la teor&iacute;a econ&oacute;mica, cuyo an&aacute;lisis del valor hab&iacute;a sido relegado, deformado y hasta olvidado.</p>     <p>El autor capta la dificultad anal&iacute;tica, contra la cual persistentemente luch&oacute; Ricardo, que consiste en no disponer de un m&eacute;todo de medici&oacute;n del capital avanzado que sea coherente con la determinaci&oacute;n general de la tasa de beneficio “normal”. Esta dificultad y otra que preocupa a Ricardo, el problema de la unidad invariable de medida de los precios, se originan en el hecho de que los precios de las mercanc&iacute;as var&iacute;an debido a cambios en la distribuci&oacute;n aunque sus valores-trabajo permanezcan invariables. Sin embargo, Sraffa percibe impl&iacute;cito en el <i>Ensayo</i> un principio racional de determinaci&oacute;n de la tasa de beneficio el cual, al ser generalizado, permitir&aacute; resolver las dificultades te&oacute;ricas del economista ingl&eacute;s. La. nueva interpretaci&oacute;n de la obra de Ricardo tuvo una gran repercusi&oacute;n al difundirse, no tanto porque el an&aacute;lisis de la distribuci&oacute;n es central en la teor&iacute;a del crecimiento, abordada en la &eacute;poca por neocl&aacute;sicos y keynesianos, sino porque facilit&oacute; la comprensi&oacute;n de la parte del an&aacute;lisis marxista del valor fundamentada en la teor&iacute;a ricardiana y porque reivindic&oacute; la &oacute;ptica del excedente para estudiar el valor y la distribuci&oacute;n, la cual hab&iacute;a sido por mucho tiempo, y hasta ese entonces, casi olvidada o considerada l&oacute;gicamente deficiente.</p>     <p>En la primera parte de <i>Produai&oacute;n</i>, est&aacute; contenido lo esencial de la teor&iacute;a sraffiana: la demostraci&oacute;n de que el enfoque para el an&aacute;lisis del valor y la distribuci&oacute;n adoptado por los economistas cl&aacute;sicos, y Marx, es l&oacute;gicamente coherente y permite demostrar los precios como los medios de distribuir el sobreproducto social y ver que ellos reflejan causas tanto t&eacute;cnicas como sociales. Dentro de este marco general de an&aacute;lisis resuelve el problema de la determinaci&oacute;n de la tasa de beneficio y los precios relativos de las mercanc&iacute;as a partir de hip&oacute;tesis m&aacute;s generales que las de las teor&iacute;as del valor de Ricardo y Marx. Mientras en los desarrollos te&oacute;ricos de estos &uacute;ltimos se intenta determinar la tasa de ganancia como una raz&oacute;n de agregados en valor, despu&eacute;s de haber determinado los valores; en <i>Producci&oacute;n</i> se demuestra que la tasa y los valores deben determinarse simult&aacute;neamente.</p>     <p>Se parte de una serie de hip&oacute;tesis b&aacute;sicas que describen algunos elementos de la sociedad capitalista que se asumen dados y esenciales para el inicio del an&aacute;lisis proyectado. Tales elementos se refieren a los aspectos t&eacute;cnicos del sistema de producci&oacute;n y a ciertas normas sociales de distribuci&oacute;n y circulaci&oacute;n de la riqueza en un estado privilegiado del sistema econ&oacute;mico: la situaci&oacute;n de equilibrio o de referencia investigada por los antiguos economistas cl&aacute;sicos.A partir de este conjunto de supuestos se construye la imagen de lo esencial de una econom&iacute;a capitalista ideal: una econom&iacute;a descentralizada en la que s&oacute;lo se manifiestan fen&oacute;menos, relaciones y tendencias generales, t&eacute;cnicas y sociales, que tienen cierta regularidad, estabilidad y permanencia; haciendo abstracci&oacute;n de las fuerzas moment&aacute;neas, temporales y particulares. Dentro de esta construcci&oacute;n se explica la determinaci&oacute;n de los precios relativos de las mercanc&iacute;as que permiten a la vez la reproducci&oacute;n del sistema de producci&oacute;n, la distribuci&oacute;n del excedente socialy la continuidad del sistema econ&oacute;mico bajo una misma situaci&oacute;n.</p>     <p>Esta imagen o modelo te&oacute;rico que se ocupa de un problema espec&iacute;fico: el de los precios de producci&oacute;n y su relaci&oacute;n con la formaci&oacute;n de los ingresos de los grupos sociales, se constituye en el cuadro de referencia fundamental para el an&aacute;lisis de otros problemas relacionados, abordados en la misma obra de sraffa, O para desarrollos nuevos afrontados por economistas postsraffianos.<sup><a name="nr5"></a><a href="#5">5</a></sup> El modelo te&oacute;rico b&aacute;sico de derivaci&oacute;n cl&aacute;sica permite a su autor el estudio de un amplio rango de fen&oacute;menos, incluyendo la producci&oacute;n conjunta, el capital fijo, los recursos naturales escasos y la elecci&oacute;n de t&eacute;cnica.</p>     <p> Autores postsraffianos contempor&aacute;neos, como Schefold &#91;1997&#93; han defendido la tesis de que un tratamiento adecuado de la producci&oacute;n conjunta permite reencontrar la mayor parte de las propiedades bien conocidas de la producci&oacute;n simple y que las leyes enunciadas por los cl&aacute;sicos, y establecidas rigurosamente en el cuadro de la producci&oacute;n simple, tienen un alcance general.<sup><a name="nr6"></a><a href="#6">6</a></sup> Adem&aacute;s de los progresos en las investigaciones sobre la producci&oacute;n conjunta y el capital fijo, la teor&iacute;a de Sraffa inspir&oacute; a muchos acad&eacute;micos y los condujo a acelerados desarrollos en otras &aacute;reas como: la elecci&oacute;n de t&eacute;cnicas en un marco general; la integraci&oacute;n vertical en la producci&oacute;n y la reducci&oacute;n a cantidades de trabajo fechadas; la teor&iacute;a de la renta de la tierra y de los recursos escasos; el an&aacute;lisis de las diferentes formas de progreso t&eacute;cnico; la teor&iacute;a del comercio internacional; la teor&iacute;a de la “gravitaci&oacute;n” de los precios de mercado, etc. &#91;Kurz y Salvadori 2000&#93;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La m&aacute;s importante contribuci&oacute;n de Piero Sraffa a la teor&iacute;a econ&oacute;mica consiste en haber proporcionado una soluci&oacute;n rigurosa al problema de la determinaci&oacute;n de los precios de producci&oacute;n dentro de una estructura conceptual similar a la de la teor&iacute;a cl&aacute;sica antigua, cercana a la teor&iacute;a marxista y diferente a la teor&iacute;a neocl&aacute;sica tradicional y contempor&aacute;nea. Este marco conceptual, enfoque de la  medida del excedente no fundado en la teor&iacute;a del valor-trabajo, permiti&oacute; a su autor solucionar los principales problemas de la teor&iacute;a cl&aacute;sica del valor y la distribuci&oacute;n, particularmente los de la teor&iacute;a ricardiana, especificando sus limitaciones. Tambi&eacute;n hizo posible que doctrinas tradicionalmente aceptadas fueran escudri&ntilde;adas y se demostrara su sostenibilidad s&oacute;lo en casos especiales. Esto sucedi&oacute; con: la teor&iacute;a de la tasa de beneficio y los precios relativos basada en el enfoque marxista ortodoxo del valor-trabajo; la teor&iacute;a tradicional de la productividad marginal, del valor y la distribuci&oacute;n; y la teor&iacute;a del comercio internacional de Heckscher-Ohlin-Samuelson &#91;Bidard 1997; 1998&#93;.</p>     <p>1.1.2 Precios y distribuci&oacute;n de la renta nacional</p>     <p>El objeto espec&iacute;fico central del an&aacute;lisis de Sraffa es el problema de los precios y su relaci&oacute;n con la distribuci&oacute;n. Se propone aislar conceptualmente las variaciones en los precios relativos de equilibrio originadas en cambios en la distribuci&oacute;n del ingreso de aqu&eacute;llas asociadas a otras causas, por ejemplo, las que pueden ocurrir cuando las condiciones t&eacute;cnicas se alteran. En el caso general, es decir, cuando parte de la renta nacional se asigna a salarios y la parte restante a beneficios, es preciso indagar acerca de cambios en los precios cuando fluct&uacute;a la tasa de salario -&omega;- o la tasa de beneficio -r-,<sup><a name="nr7"></a><a href="#7">7</a></sup> manteni&eacute;ndose constantes las t&eacute;cnicas de producci&oacute;n, y explorar la posibilidad de predecirlos de acuerdo a una cierta regla.</p>     <p>En un primer examen Sraffa muestra que la regla buscada, si existe, no es sencilla.A pesar de ello, siguiendo a Ricardo &#91;1959, 29&#93; se&ntilde;ala el elemento esencial que debe analizarse para comprender la l&oacute;gica de los cambios de los precios de producci&oacute;n: los movimientos al alza o a la baja de los precios, y por tanto de <i>r</i> (o &omega;), se dan cuando la proporci&oacute;n entre trabajo y medios de producci&oacute;n es diferente de un sector productivo a otro. Sin embargo, no es f&aacute;cil saber en qu&eacute; sentido cambia el precio de una mercanc&iacute;a cualquiera, pues, variaciones en &omega; deben afectar tambi&eacute;n a los precios de los medios de producci&oacute;n que tambi&eacute;n son producidos normalmente por industrias con diferentes proporciones trabajo-medios de producci&oacute;n y tambi&eacute;n afectar&aacute;n a los precios de los insumas de estos medios de producci&oacute;n y as&iacute; sucesivamente hacia atr&aacute;s. Esto hace que no sea posible saber a ciencia cierta c&oacute;mo cambia el precio de una mercanc&iacute;a de cualquier industria. Una variaci&oacute;n de la distribuci&oacute;n altera los precios relativos de manera imprevisible, aun cualitativamente.</p>     <p>Lo &uacute;nico que se sabe es que el mantenimiento de una tasa de beneficio igual en todos los sectores necesita de una adaptaci&oacute;n de los precios. Pero es imposible enunciar una conclusi&oacute;n general sobre las reacciones del precio ante modificaciones del salario. Ahora bien, no s&oacute;lo es complicado establecer la direcci&oacute;n del movimiento del precio de una mercanc&iacute;a con respecto al valor del capital invenido en su producci&oacute;n, sino tambi&eacute;n el movimiento del precio de una mercanc&iacute;a con respecto al de otra que le sirve de numerario. Ante una variaci&oacute;n de &omega; es dif&iacute;cil saber si la alteraci&oacute;n del precio relativo de un bien es ocasionada por cambios en el valor del bien o en el valor del numerario o en el valor de ambos. Sraffa demuestra que, en general, nada se puede concluir acerca de la direcci&oacute;n del cambio de un precio relativo cuando se altera una variable distributiva. No existe una regla simple para determinar <i>a priori</i> si el precio relativo de una mercanc&iacute;a sube o baja cuando &omega; disminuye o <i>r</i> se eleva.</p>     <p>1.1.3 La unidad invariable de medida de los precios</p>     <p>P. Sraffa declaraba: “En un mundo donde todo se mueve en todas las direcciones &#91;&hellip;&#93; uno simpatiza con Ricardo en su b&uacute;squeda de una medida invariable del valor”.<sup><a name="nr8"></a><a href="#8">8</a></sup> Debido a que los precios de las mercanc&iacute;as y valores de los agregados son relativos, para conocer su real variaci6n ocasionada por cambios en las variables distributivas, la unidad de medida de los precios, o mercanc&iacute;a numerario, debe poseer las cualidades de tener valor y &eacute;ste ser invariable ante cambios en la distribuci&oacute;n. De lo contrario, no podr&iacute;a determinarse sin lugar a equ&iacute;vocos la verdadera variaci6n de todos los precios relativos  de los bienes cuando se modifican <i>r</i> o &omega;.</p>     <p>Se sabe que el valor de la generalidad de las mercanc&iacute;as es siempre variable ante cambios en la distribuci&oacute;n, por lo cual es dif&iacute;cil encontrar una de ellas cuyo valor permanezca constante ante tales cambios. Ricardo, hasta el final de su vida, se enfrent&oacute; a la soluci&oacute;n de este problema sin poder encontrar, entre el mundo de mercanc&iacute;as, una que tuviera las condiciones requeridas; sin embargo, sugirir los principios de la construcci6n de una tal mercanc&iacute;a, los cuales fueron desarrollados m&aacute;s de un siglo despu&eacute;s por Sraffa. Esos principios tienen que ver con las condiciones t&eacute;cnicas de producci&oacute;n ideales bajo las cuales deber&iacute;a ser obtenido el bien que desempe&ntilde;e la funci&oacute;n de unidad invariable de medida; esas condiciones deben ser acordes a una composici&oacute;n de capital especial: la <i>proporci&oacute;n cr&iacute;tica</i>, la cual debe ser recurrente en el per&iacute;odo de producci&oacute;n directo yen los per&iacute;odos indirectos &#91;Bola&ntilde;os 1997, 8&#93;.</p>     <p>La mercanc&iacute;a producida de acuerdo a la proporri&oacute;n cr&iacute;tica recurrente, o mercanc&iacute;a “equilibrada”, es el patr6n ideal que permite aislar los movimientos de precios de cualquier producto. Si un precio se expresa en t&eacute;rminos de ella siempre se estar&aacute; seguro de que sus alteraciones provienen de “las peculiaridades de la producci&oacute;n” de la mercanc&iacute;a medida y no de las del patr&oacute;n de medida: “Si pudi&eacute;ramos descubrir tal mercanc&iacute;a, nos encontrar&iacute;amos en posesi&oacute;n de un patr&oacute;n capaz de aislar los movimientos de precios de cualquier otro producto, de modo que pudieran ser observados como en un vac&iacute;o” &#91;Sraffa 1960, 38&#93;. Como lo demuestra el economista italiano, ese patr&oacute;n con tales requisitos es una mercanc&iacute;a compuesta, una cesta de bienes, la cual puede ser construida. Esa mercanc&iacute;a la denomina “mercanc&iacute;a compuesta patr&oacute;n” (MQ)<sup>9</sup> o simplemente "mercanc&iacute;a patr&oacute;n". Para construirla se toman las mercanc&iacute;as simples b&aacute;sicas del sistema econ&oacute;mico real en ciertas proporciones particulares que se pueden determinar. El valor<sup><a name="nr10"></a><a href="#10">10</a></sup> de la MCP es invariable e independiente de las variaciones en la distribuci&oacute;n y los consiguientes efectos de ellas sobre los precios. Introduciendo la “renta nacional patr&oacute;n” o “producto neto patr&oacute;n” como unidad de medida del sistema de precios, estos y &omega; est&aacute;n expresados en t&eacute;rminos de mercanc&iacute;a compuesta patr&oacute;n y se puede estar seguro de que cuando <i>r</i> cambia los primeros var&iacute;an mientras el valor de la unidad de medida se mantiene constante.</p>     <p>Sraffa logr&oacute; resolver el problema ricardiano de la unidad invariable de medida sac&aacute;ndolo del contexto de la teor&iacute;a del valor-trabajo, puesto que &eacute;sta demostr&oacute; ser incompatible con la soluci&oacute;n buscada. El problema pudo ser resuelto justamente porque &eacute;l lo sac&oacute; de una teor&iacute;a contradictoria. Sin embargo, al abandonar la teor&iacute;a del valor-trabajo tuvo que renunciar al prop&oacute;sito de Ricardo -y tambi&eacute;n de Marx- de explicar el valor del excedente en el mercado, en el intercambio -explicaci&oacute;n tambi&eacute;n incompatible con la teor&iacute;a del valor-trabajo tradicional-<sup><a name="nr11"></a><a href="#11">11</a></sup></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La mercanc&iacute;a patr&oacute;n prob&oacute; ser una poderosa herramienta de an&aacute;lisis y un &uacute;til recurso pedag&oacute;gico, que “es capaz de aislar los movimientos de los precios” cuando la distribuci&oacute;n cambia y facilita el estudio de la relaci&oacute;n entre las variables distributivas dentro de un ambiente t&eacute;cnico dado. Adem&aacute;s, esta construcci&oacute;n auxiliar y la demostraci&oacute;n de su unicidad permiten:</p>     <p>- Hacer la derivaci&oacute;n de la tasa de beneficio a la manera cl&aacute;sica -como en el <i>Ensayo</i> de Ricardo- y evidenciar su l&oacute;gica y posibilidad de generalizaci&oacute;n.</p>     <p>- Hacer visible la determinaci&oacute;n de la tasa de beneficio por la magnitud del excedente y el nivel del salario, dependiendo &eacute;ste del poder obrero en el proceso socio-pol&iacute;tico de apropiaci&oacute;n del sobreproducto social.</p>     <p>- Concluir la conveniencia pr&aacute;ctica de considerar a r -mejor que a &omega; - como la variable independiente o ex&oacute;gena en el sistema de precios, la cual puede ser fijada por fuera de las relaciones t&eacute;cnicas de producci&oacute;n, antes de que los precios sean determinados. La teor&iacute;a que explique esa fijaci&oacute;n no est&aacute; en los objetivos de la investigaci&oacute;n de Sraffa, as&iacute; d&eacute; una muy breve sugerencia para intentar explorar en la direcci&oacute;n de los desarrollos keynesianos sobre la tasa monetaria de inter&eacute;s &#91;Bola&ntilde;os 1997,24&#93;.</p>     <p>1.1.4 La relaci&oacute;n entre las variables distributivas</p>     <p>Al fracasar la validez general de <i>la teor&iacute;a del valor-trabajo incorporado</i> y demostrarse que el valor de cambio tiene dos causas y no una, ya la relaci&oacute;n entre las variables de repartici&oacute;n no es nada clara, pues, ahora ante variaciones de <i>r</i> el efecto sobre w no puede conocerse puesto que &eacute;stas, por la v&iacute;a de los precios, tambi&eacute;n afectan al valor del producto neto y al del capital. Si dentro del marco del modelo b&aacute;sico de Sraffa se intenta establecer esta relaci&oacute;n, encontramos de igual manera un elemento perturbador similar al de la explicaci&oacute;n dentro de la l&oacute;gica ricardiana. No pueden conocerse con claridad los cambios en la variable de repartici&oacute;n end&oacute;gena ocasionados por una modificaci&oacute;n de la variable ex&oacute;gena, debido a que &eacute;sta simult&aacute;neamente afecta a todos los precios y por tanto al valor del producto neto y del capital social. Como se ha visto antes, la influencia del comportamiento de los precios es bastante complicada impidiendo saber <i>a priori</i> las repercusiones sobre los valores del producto neto y el capital.</p>     <p> Se ha demostrado que, en general, el salario en t&eacute;rminos de una mercanc&iacute;a simple es funci&oacute;n mon&oacute;tona decreciente de <i>r</i> y viceversa &#91;Pasinetti 1983, 115&#93;. Pero no se puede conocer su forma, esta funci&oacute;n adopta en el mismo sistema econ&oacute;mico una forma compleja diferente cada vez que se cambie de mercanc&iacute;a numerario. Esto significa que no es posible eliminar del todo el efecto perturbador de los precios, pues al menos el precio del numerario perturba la relaci&oacute;n &omega;<i>r</i>. Esta complicaci&oacute;n tiene origen en las particularidades del m&eacute;todo de producci&oacute;n de esa mercanc&iacute;a numerario. Aunque puede saberse la direcci&oacute;n del cambio de una variable distributiva cuando la otra var&iacute;a, el efecto precio impide conocer <i>a priori</i> de manera sencilla la magnitud de esa variaci&oacute;n. Lo que proyectaba Ricardo en su investigaci&oacute;n, separar el problema de la distribuci&oacute;n de la renta nacional del de los precios, tampoco es posible dentro del marco de la teor&iacute;a sraffiana.</p>     <p>No obstante, la utilizaci&oacute;n de la Macomo numerario de los precios y de la tasa de salario hace posible la separaci&oacute;n de esos dos problemas, pues, permite establecer la relaci&oacute;n lineal entre salario y tasa de ganancia: <i>r</i> = R(l - &omega;).Esta sencilla relaci&oacute;n lineal presenta a <i>r</i> dependiendo de &omega;, mas no de los precios, ya que R es una tasa de rendimiento f&iacute;sico que puede conocerse antes que ellos. De esta manera, el alza de la tasa de beneficio es directamente proporcional a la baja de la tasa de salario. La mercanc&iacute;a compuesta patr&oacute;n hace posible analizar la distribuci&oacute;n de la renta nacional de una econom&iacute;a en forma independiente de los precios. Al usar esa mercanc&iacute;a particular como unidad de medida se elimina el efecto perturbador de los precios sobre la relaci&oacute;n salario-tasa de beneficio. Es decir que la mercanc&iacute;a patr&oacute;n hace desaparecer las dificultades anal&iacute;ticas que se presentan al estudiar la relaci&oacute;n &omega;<i>r</i> bajo las formas que resultan cuando se elige como unidad de medida de los precios y del salario cualquier mercanc&iacute;a simple.</p>     <p>Ahora bien, con una unidad de medida cualquiera se puede evidentemente obtener una relaci&oacute;n funcional, as&iacute; sea complicada, entre tasa de ganancia y salario, la cual constituye lo esencial para formar una teor&iacute;a del excedente. El hecho de que midiendo en t&eacute;rminos de MCP esta relaci&oacute;n se convierta en lineal, le confiere a ese tipo particular de unidad un grado de conveniencia pr&aacute;ctica mayor con respecto a otros tipos de unidad; sin embargo, eso no le confiere ninguna significaci&oacute;n te&oacute;rica particular. Sraffa que es perfectamente consciente de esto advierte al lector: “El sistema patr&oacute;n es una construcci&oacute;n puramente auxiliar. Deber&iacute;a ser, por tanto, posible presentar los elementos esenciales del mecanismo que estamos considerando sin recurrir a &eacute;l” &#91;Sraffa 1960, 53&#93;.</p>     <p>As&iacute;, el sistema patr&oacute;n, del cual se obtiene la MCP, dejada de lado su elegancia, no parece jugar otro papel que el de mantener el contacto con la &uacute;nica tradici&oacute;n del pensamiento econ&oacute;mico en la cual el problema del sobreproducto haya sido expl&iacute;citamente presentado. No hay que perder de vista que el verdadero punto central, aunque impl&iacute;cito, de <i>Producci&oacute;n</i> es aqu&eacute;l de la medida del valor -no el de la unidad invariable- y, en consecuencia, la refutaci&oacute;n de una parte importante de la teor&iacute;a econ&oacute;mica moderna. El punto significativo es el de la homogeneizaci&oacute;n de agregados heterog&eacute;neos, el cual es resuelto por Sraffa desde el  momento en que establece su sistema de precios de equilibrio, en el seno del cual la elecci&oacute;n de la unidad de medida es en principio totalmente indiferente &#91;Napoleoni 1961, 189&#93;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>1.2 Las paradojas del capital y la cr&iacute;tica a la Teor&iacute;a Neocl&aacute;sica</b></p>     <p>Desde sus primeros escritos, de 1925 y 1926, Sraffa inicia el estudio y la cr&iacute;tica de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica, predominantemente marshalliana &#91;Bola&ntilde;os 1998, 139&#93;. Encuentra que la ley de los rendimientos no proporcionales, soporte de la curva de oferta, es menos s&oacute;lida que los fundamentos de las otras partes de la teor&iacute;a. Al no poder ser demostrada esta ley, la determinaci&oacute;n de los precios en la teor&iacute;a sim&eacute;trica fracasa y, por tanto, no es posible suponer equilibrios en los mercados de factores productivos que garantizar&iacute;an un nivel &oacute;ptimo de salarios y ganancias. En 1930 declara la imposibilidad de cualquier rectificaci&oacute;n de la teor&iacute;a marshalliana, la encuentra incoherente, con serias deficiencias, y sugiere desecharla &#91;Bola&ntilde;os 1998, 140&#93;. La desestimaci&oacute;n del an&aacute;lisis del equilibrio parcial pronto se convertir&iacute;a en repudio del enfoque marginalista en general y de sus modelos “subjetivos”. La interdependencia entre las variables, nacida del car&aacute;cter circulatorio de la producci&oacute;n, impide razonar bajo el supuesto del <i>ceteris paribus</i>. Vuelca su atenci&oacute;n a las ideas y argumentos de los economistas cl&aacute;sicos ingleses, donde vislumbra un sistema te&oacute;rico de estructura “objetiva” y flexible para permitir la incorporaci&oacute;n de factores institucionales concretos.</p>     <p>Como subproducto del an&aacute;lisis de la teor&iacute;a cl&aacute;sica esencial, realizado en <i>Producci&oacute;n</i>, surgen elementos claves o se demuestran proposiciones decisivas para la cr&iacute;tica de los fundamentos l&oacute;gicos de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica. La aproximaci&oacute;n cr&iacute;tica que el autor hab&iacute;a hecho a esta teor&iacute;a en sus escritos anteriores a <i>Trabajos y Correspondencia</i> (Ricardo 1951-73) bas&aacute;ndose especialmente en los textos de teor&iacute;a marshalliana, es ahora conducida en t&eacute;rminos puramente l&oacute;gicos desde la perspectiva cl&aacute;sica. Seg&uacute;n el autor el conjunto de sus proposiciones te&oacute;ricas “aunque no entran en una discusi&oacute;n de la teor&iacute;a marginalista del valor y de la distribuci&oacute;n, han sido elaboradas, sin embargo para servir de base a una cr&iacute;tica de tal teor&iacute;a” &#91;Sraffa 1960, Prefacio&#93;. Sin embargo, la cr&iacute;tica a la teor&iacute;a neocl&aacute;sica est&aacute; solamente impl&iacute;cita en el libro; otros la volver&aacute;n expl&iacute;cita, y reemprender&aacute;n su estudio alcanzando resultados interesantes, durante las controversias del capital de los a&ntilde;os 60 y 70, las cuales concluir&aacute;n en la imposibilidad l&oacute;gica de concebir una magnitud homog&eacute;nea denominada capital.<sup><a name="nr12"></a><a href="#12">12</a></sup></p>     <p>Esta cr&iacute;tica t&aacute;cita puede notarse en algunos apartes de <i>Producci&oacute;n:</i> Un corolario del cap&iacute;tulo VI de la parte II tiene consecuencias contundentes sobre la teor&iacute;a neocl&aacute;sica del capital, basada en la funci&oacute;n agregada de producci&oacute;n, al establecer que la tasa de ganancia no se puede determinar a partir del producto marginal del capital, porque &eacute;ste no se puede medir como una magnitud independiente de la distribuci&oacute;n y de los precios. Desde 1929 el connotado economista de Tur&iacute;n hab&iacute;a se&ntilde;alado que para poder tener una teor&iacute;a marginal de la distribuci&oacute;n deber&iacute;a poderse disponer de una medida f&iacute;sica de la cantidad de cada factor, independientemente de su tasa de remuneraci&oacute;n &#91;Hollander 1998, 448&#93;.</p>     <p>Algunos autores como Bohm-Bawerk y'Wicksell creyeron haber encontrado en el concepto de “per&iacute;odo medio de producci&oacute;n” una medida de la “cantidad de capital” que es independiente de la distribuci&oacute;n y, por tanto de los precios &#91;Garegnani 1980, 30-40&#93;. En 1942 Sraffa observaba que esa medida del capital dejaba de ser independiente de la distribuci&oacute;n en el momento en que se adoptaran dos hip&oacute;tesis: que los capitalistas reclaman beneficios a una tasa compuesta de beneficio y que los procesos productivos emplean capital fijo. La inevitable implicaci&oacute;n es la obligatoria aceptaci&oacute;n de la “cantidad de capital” como una suma en valor pero con el inconveniente de que ella no es invariable con respecto a la tasa de beneficio; luego, nunca ser&aacute; posible <i>a priori</i> hablar, en general,de un incremento en la “cantidad de capital” antes de resolver las ecuaciones de precios y conocer la tasa de beneficio.</p>     <p>En la parte III de su obra principal, Sraffa investiga las propiedades de la elecci&oacute;n de m&eacute;todos de producci&oacute;n alternativos que sirve de fundamento a la idea marginalista de sustituci&oacute;n de factores. El descubrimiento de la posibilidad de <i>reswitching</i> de m&eacute;todos y de <i>reverse</i> de la intensidad de capital a medida que el salario -tasa de beneficio- cambia mon&oacute;tonamente, dio indicios de las deficiencias radicales en el tratamiento tradicional de tal elecci&oacute;n. Pues, el descubrimiento hecho por nuestro autor llev&oacute; a otro corolario: la intensidad del capital en la producci&oacute;n no es una funci&oacute;n inversa de la tasa de beneficio. Esto tambi&eacute;n repercutir&iacute;a sobre los postulados de la teor&iacute;a de la productividad marginal del capital, pues se refut&oacute; de manera clara los “Teoremas de sustituibilidad” los cuales establecen que la sustituci&oacute;n entre factores en una determinada direcci&oacute;n ocasiona variaciones en sus “precios” en sentido contrario, y viceversa &#91;Pasinetti 1983, 216-224&#93;.</p>     <p>Ya en 1939 Kaldor hab&iacute;a argüido que los &iacute;ndices que dan las relaciones capitaltrabajo de los diferentes m&eacute;todos o t&eacute;cnicas de producci&oacute;n pueden clasificarse en un rango “ordenado” y observar c&oacute;mo a mayor intensidad de capital el “precio” de este baja &#91;Hollander 1998, 449&#93;. Con Sraffa se demuestra que si la tasa de beneficio cambia, esos &iacute;ndices tambi&eacute;n se modifican y no conservan el orden inicial. Por tanto, en general no tiene sentido afirmar que una t&eacute;cnica es m&aacute;s “intensiva en capital” que otra, a menos que se especifique la tasa de beneficio para la cual se desea establecer la jerarqu&iacute;a de t&eacute;cnicas en t&eacute;rminos de intensidad de capital.</p>     <p>En los desarrollos te&oacute;ricos posteriores a <i>Producci&oacute;n</i>, la obtenci&oacute;n de las curvas &omega;<i>r</i> no lineales, a pesar de no permitir observar con claridad la variaci&oacute;n del reparto de la renta entre salarios y beneficios, fue de gran utilidad en la generalizaci&oacute;n del an&aacute;lisis de los problemas de selecci&oacute;n de t&eacute;cnicas cuando cambian las variables distributivas y alcanz&oacute; particular importancia en la refutaci&oacute;n de las conclusiones derivadas por la teor&iacute;a neocl&aacute;sica tradicional de la “funci&oacute;n de producci&oacute;n macroecon&oacute;mica” y de la “funci&oacute;n de producci&oacute;n sustituta de Samuelson”. De acuerdo a ellas, variaciones en la demanda llevan a una sustituci&oacute;n entre los factores productivos en una determinada direcci&oacute;n y a un cambio de sus precios en direcci&oacute;n contraria; es decir, existe una relaci&oacute;n mon&oacute;tona e inversa entre la tasa de beneficio y la proporci&oacute;n capital-trabajo; la tasa de ganancia aparece como un precio, juega el papel de cualquier precio en la teor&iacute;a tradicional, interpret&aacute;ndose como un &iacute;ndice de escasez.</p>     <p>La curva envolvente de todas las curvas &omega;<i>r</i> de un sistema de producci&oacute;n, denominada “frontera tecnol&oacute;gica”, permite observar que a medida que <i>r</i> aumenta -o disminuye- el criterio de rentabilidad conduce al sistema a elegir en unos casos t&eacute;cnicas intensivas en capital y en otros casos. t&eacute;cnicas intensivas en trabajo, pudiendo suceder que t&eacute;cnicas m&aacute;s intensivas en capital, seleccionadas a bajas tasas de beneficio pueden volverse a escoger a tasas de beneficio altas. Esto lleva a concluir que los resultados derivados de las funciones de producci&oacute;n macroecon&oacute;mica y sustituta, en general, no son v&aacute;lidos <sup><a name="nr13"></a><a href="#13">13</a></sup>. Seg&uacute;n Garegnani esas deficiencias en el tratamiento de las elecciones de t&eacute;cnica de producci&oacute;n por parte de la versi&oacute;n tradicional de la teor&iacute;a marginalista, corroboradas y profundizadas en el curso de las controversias sobre el capital de los a&ntilde;os 60 y 70, afectan igualmente a las versiones del equilibrio general intertemporal en las cuales los te&oacute;ricos hab&iacute;an encontrado protecci&oacute;n a la convicci&oacute;n de que ellos podr&iacute;an encontrar all&iacute; una base te&oacute;rica libre de se&ntilde;alamientos sraffianos &#91;Garegnani 1998, 424&#93;. En 1997 Schefold corrobora de manera aun m&aacute;s precisa que el concepto de cantidad de capital no puede ser definido rigurosamente y las t&eacute;cnicas no pueden ser clasificadas seg&uacute;n un orden absoluto asociado a esa cantidad. Aun m&aacute;s, este autor reubicar&aacute; estos debates en el contexto del equilibrio general intertemporal y establece que ese cuadro tampoco permite exceptuar las paradojas &#91;Schefold 1997&#93;.</p>     <p><font face="Verdana" size="3"><b>2. LIMITACIONES DEL AN&Aacute;LISIS POSTSRAFFIANO</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>2.1 Los precios de producci&oacute;n presuponen teor&iacute;as parciales</b></p>     <p>El an&aacute;lisis de Piero Sraffa se mantiene dentro del enfoque del sobreproducto presente en Quesnay, los cl&aacute;sicos y, a veces, en Marx, de acuerdo al cual la determinaci&oacute;n de los precios parte del conocimiento del excedente social existente en la econom&iacute;a y, por consiguiente, de las t&eacute;cnicas de producci&oacute;n, el salario real y las cantidades producidas. De esta manera, la determinaci&oacute;n del valor del excedente requiere una teor&iacute;a de los precios relativos que est&aacute; condicionada por otras teor&iacute;as parciales<sup><a name="nr14"></a><a href="#14">14</a></sup> o “datos intermedios” de la teor&iacute;a, como los denomina Garegnani, en el sentido de no ser datos para la teor&iacute;a en general, la cual tiene desde luego que explicarlos, sino que funcionan como tales solo en un campo particular de ella &#91;Garegnani 1998,419&#93;.</p>     <p>Esa clase de “datos intermedios” refleja la estructura l&oacute;gica espec&iacute;fica de un tipo de an&aacute;lisis econ&oacute;mico en el cual se reconocen dos campos que tienen que ser mantenidos separados. Un primer campo es aquel donde se considera que existen relaciones cuantitativas generales de forma suficientemente definida: estas consisten esencialmente en ecuaciones de precios competitivos por medio de las cuales se determinan precios y beneficios. Adem&aacute;s de este campo de an&aacute;lisis hay otro m&aacute;s amplio donde los “datos intermedios” tienen que ser estudiados: el salario real, los productos normales, las condiciones t&eacute;cnicas de producci&oacute;n, etc., deben determinarse end&oacute;genamente y ser analizados en la teor&iacute;a con todos sus condicionantes econ&oacute;micos, sociales e hist&oacute;ricos. En este segundo campo se considera que las relaciones en la econom&iacute;a son generalmente muy complejas y variables de acuerdo a las circunstancias, como para que se traduzcan en relaciones cuantitativas con una forma definida y general suficiente para ser &uacute;tiles en la explicaci&oacute;n de las relaciones econ&oacute;micas esenciales de que trata el primer campo de an&aacute;lisis.</p>     <p>En la teor&iacute;a cl&aacute;sica puede detectarse un “n&uacute;cleo” consistente esencialmente en las ecuaciones de precios que tienen que ver con relaciones generales que poseen propiedades claramente definidas; all&iacute; los “datos intermedios” juegan el papel de datos provisionales. En cambio, el resto de la teor&iacute;a considera relaciones de un tipo diferente que son la raz&oacute;n fundamental de cambios en esos datos provisionales. El resto de la teor&iacute;a deber&aacute; incluir las interacciones entre tales “datos intermedios”, as&iacute; como tambi&eacute;n cualquier reacci&oacute;n sobre ellos de las inc&oacute;gnitas del n&uacute;cleo.</p>     <p>En Sraffa, suponiendo la determinaci&oacute;n por separado de los niveles de producci&oacute;n y del salario real o de la tasa de ganancia, el modelo te&oacute;rico determina los precios relativos de equilibrio y la variable distributiva end&oacute;gena. Este an&aacute;lisis trata de conservar la caracter&iacute;stica del n&uacute;cleo del pensamiento cl&aacute;sico de separar la teor&iacute;a de la distribuci&oacute;n de las de los precios y de las cantidades. El estudio de la situaci&oacute;n de equilibrio se hace a partir de varias teor&iacute;as parciales que inicialmente se consideran separadas o independientes. Sin embargo a pesar de adoptar la caracter&iacute;stica de la separabilidad de las teor&iacute;as, en la obra de Sraffa, de manera diferente al pensamiento cl&aacute;sico tradicional, no se desarrollan esas teor&iacute;as parciales anteriores l&oacute;gicamente a la teor&iacute;a de los precios; tampoco se incorporan en un segundo momento del an&aacute;lisis ni las principales relaciones entre tales teor&iacute;as, ni las que se dan entre ellas y la teor&iacute;a de los precios.</p>     <p>A continuaci&oacute;n se presentan algunos rasgos de las teor&iacute;as sobre los niveles de producci&oacute;n y del salario real en los autores cl&aacute;sicos, a partir de las cuales, seg&uacute;n los neoricardianos, podr&iacute;a justificarse la opci&oacute;n tomada por el an&aacute;lisis sraffiano y a la vez completarse. Tambi&eacute;n se adelantan algunas ideas respecto a las consecuencias sobre el modelo sraffiano b&aacute;sico de considerar las interrelaciones entre las teor&iacute;as parciales y entre ellas y la teor&iacute;a de los precios. En la primera secci&oacute;n (2.1), las teor&iacute;as parciales consideradas tienen que ver con la determinaci&oacute;n de las cantidades de productos y de las variables distributivas; y en la segunda (2.2), la teor&iacute;a parcial integrada al an&aacute;lisis alude a los fen&oacute;menos del mercado.</p>     <p>2.1.1 Determinaci&oacute;n de los niveles de producci&oacute;n y efectos sobre el sistema de precios</p>     <p>Acorde a lo que acabamos de decir, Sraffa separa la determinaci&oacute;n del reparto del ingreso y los precios de aquella de las cantidades; estas &uacute;ltimas son tomadas como dadas o como variables independientes. Como lo hace ver Napoleoni &#91;1961, 178&#93; para nuestro autor la determinaci&oacute;n de las cantidades producidas es un problema econ&oacute;mico, pero ella solo tiene sentido si se supone que el consumo, el cual hace parte de las cantidades producidas, es un componente efectivo, aut&oacute;nomo, del sistema econ&oacute;mico y no un simple momento subordinado a la producci&oacute;n. Pero en la representaci&oacute;n de la econom&iacute;a, por la cual opta Sraffa, el consumo directo para la satisfacci&oacute;n de necesidades expresadas de manera aut&oacute;noma, no puede ser tenido en cuenta. Luego, en su esquema el consumo en el sentido propio del t&eacute;rmino no encuentra lugar, siendo claro, entonces, el hecho de asumir como dadas las cantidades de bienes; esta asunci&oacute;n es una manifestaci&oacute;n de coherencia.</p>     <p>Sin embargo, si se abandona el nivel de abstracci&oacute;n en el cual el principio de separaci&oacute;n es completamente v&aacute;lido y se pasa a grados crecientes de complejidad, en los cuales ese principio es cada vez m&aacute;s imperfecto, el an&aacute;lisis har&aacute; aparecer nuevas relaciones que podr&iacute;an poner en cuesti&oacute;n propiedades ya establecidas para el esquema sraffiano b&aacute;sico. Puede analizarse c&oacute;mo se “mover&aacute;” este si se consideran las determinaciones mutuas con un “dato intermedio” fundamental: las cantidades producidas y sus fluctuaciones. Esto se esboza a continuaci&oacute;n.</p>     <p><i>2.1.1.1 Niveles de producci&oacute;n y demanda</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La determinaci&oacute;n de los niveles de producci&oacute;n en la tradici&oacute;n cl&aacute;sica, y generalmente en la tradici&oacute;n sraffiana y postsraffiana,<sup><a name="nr15"></a><a href="#15">15</a></sup> es independiente de cualquier mecanismo de ajuste entre demanda y oferta agregada, postulando impl&iacute;citamente que las decisiones de producci&oacute;n se ajustan a la identidad entre ingresos - beneficios y salarios- y gastos -en consumo final e inversi&oacute;n-. El nivel de producci&oacute;n en los autores cl&aacute;sicos ingleses se determina bajo los supuestos de que toda decisi&oacute;n de ahorrar de los capitalistas es simult&aacute;neamente una decisi&oacute;n de inversi&oacute;n y de que los trabajadores consumen todo su salario. Estas hip&oacute;tesis llevan a la admisi&oacute;n de la <i>ley de Say</i>, de acuerdo a la cual los l&iacute;mites de la demanda est&aacute;n dados &uacute;nicamente por la producci&oacute;n. La admisi &oacute;n de esta ley por parte de los principales autores cl&aacute;sicos podr&iacute;a entenderse en el sentido de la siguiente afirmaci&oacute;n de P. Garegnani a prop&oacute;sito de Ricardo: “Parece posible concluir que la <i>ley de Say</i> no fue el resultado de un an&aacute;lisis del proceso ahorro-inversi&oacute;n sino m&aacute;s bien el resultado de la falta de tal an&aacute;lisis” &#91;Garegnani 1983, 28&#93;.</p>     <p>Aunque la teor&iacute;a postsraffiana est&aacute; fundada sobre el principio de la igualdad entre la oferta y la demanda, este tipo de interpretaci&oacute;n de la teor&iacute;a cl&aacute;sica ha motivado a autores postsraffianos a intentar algunos an&aacute;lisis separados de la determinaci&oacute;n del producto, en los cuales se considera a la demanda efectiva como reguladora del nivel de actividad y a los factores socioecon&oacute;micos afectando la composici&oacute;n del producto &#91;Schefold 1997, cap. 14&#93;. Algunos proponen la sustituci&oacute;n de la <i>ley de Say</i> por un principio de la demanda efectiva de acuerdo al cual los niveles de producci&oacute;n se determinar&iacute;an a partir de las decisiones de gasto de los capitalistas, en particular por los niveles de inversi&oacute;n neta &#91;Eatwell y Milgate 1983&#93;. Ese gasto -demanda efectiva- a diferencia de lo que ocurre en la teor&iacute;a neocl&aacute;sica, se considera aut&oacute;nomo y, por consiguiente, debe estar predeterminado, ser ex&oacute;geno e insensible a los precios e ingresos.<sup><a name="nr16"></a><a href="#16">16</a></sup>.</p>     <p><i>2.1.1. 2 Nivel deproducci&oacute;n y precios</i></p>     <p>En el razonamiento de Sraffa sobre los precios de producci6n, las cantidades producidas son consideradas como datos. Como en la teor&iacute;a cl&aacute;sica, no existe <i>a priori</i> el v&iacute;nculo entre precios y cantidades, no se estudia la dependencia de variaciones en los precios respecto a variaciones en las cantidades. En desarrollos neoricardianos modernos se demuestra la ausencia l&oacute;gica de ese v&iacute;nculo en el caso de producci&oacute;n simple y rendimientos constantes de escala: dado el salario real o la tasa de beneficio puede seleccionarse la t&eacute;cnica productiva acorde al criterio de rentabilidad y determinarse los precios de producci&oacute;n, correspondientes a esta t&eacute;cnica, independientemente del vector de cantidades producidas; consiguientemente, una variaci&oacute;n en este no afecta a los precios, ni viceversa.</p>     <p>Una alteraci&oacute;n de las cantidades producidas solo puede alterar los precios relativos indirectamente a trav&eacute;s de un cambio en la distribuci6n de los ingresos, por ejemplo, una variaci&oacute;n de las cantidades afectar&iacute;a la demanda de servicios de los factores y esta a la distribuci&oacute;n. Pero si se introduce la posibilidad de ocurrencia de rendimientos no constantes de escala, puede deducirse que variaciones en las producciones de cada mercanc&iacute;a tienen efectos directos sobre la determinaci&oacute;n de los precios relativos y, a su vez, cambios en estos ocasionar&aacute;n efectos indirectos -v&iacute;a salarios, t&eacute;cnicas de producci&oacute;n, etc.- sobre las cantidades producidas. Luego, en este caso, la terminaci&oacute;n del an&aacute;lisis de los precios requiere de una “teor&iacute;a parcial” que tenga en cuenta las m&uacute;ltiples interacciones entre precios, productos y condiciones t&eacute;cnicas, las cuales muy bien podr&iacute;an proporcionar el n&uacute;cleo de una teor&iacute;a de la acumulaci&oacute;n &#91;Garegnani 1998,422&#93;.</p>     <p><i>2.1.1.3 Nivel de producci&oacute;n y distribuci&oacute;n</i></p>     <p>La constancia del vector de cantidades producidas y de las proporciones de los medios de producci&oacute;n utilizados, en el an&aacute;lisis de Sraffa, refleja la necesidad de diferenciar los efectos esenciales de un cambio en la distribuci&oacute;n, de aquellos sobre los cuales ninguna conclusi6n general puede enunciarse. Esta necesidad legitima el an&aacute;lisis por separado, por un lado, de los determinantes de los precios relativos y, por el otro, de los niveles de producci&oacute;n y de la variable distributiva ex&oacute;gena -salario real o tasa de beneficio-. En cuanto a los efectos de la  distribuci&oacute;n sobre los precios relativos y las cantidades producidas, solo se abstrae el primer efecto para un vector dado de cantidades producidas que no se hace variar.</p>     <p>Cuando las cantidades var&iacute;an, este efecto tambi&eacute;n puede estudiarse, con los mismos resultados obtenidos por Sraffa, en el caso de asumir la ocurrencia de rendimientos constantes de escala. En este caso, una variaci&oacute;n de los precios relativos al no acarrear ninguna sustituci&oacute;n y, por tanto, ning&uacute;n cambio en la demanda de insumos, no llevar&aacute; a ninguna variaci&oacute;n en las cantidades. El an&aacute;lisis puede ampliarse para captar los posibles efectos de cambios en la distribuci&oacute;n sobre las cantidades producidas &#91;Garegnani 1985&#93;. Cuando los rendimientos de escala no son constantes las cantidades se pueden ver afectadas por dos tipos de efectos: por los cambios en la composici&oacute;n de la demanda final ocasionados por alteraciones en la distribuci&oacute;n y por variaciones en la composici&oacute;n de la demanda de insumos inducidas por modificaciones de los precios relativos, originadas en los mismos cambios distributivos. Con todo, estos efectos no pueden ser representados en una necesaria relaci&oacute;n cuantitativa general puesto que depender&aacute;n tanto de los patrones de consumo como de los rendimientos de escala espec&iacute;ficos de cada sector.</p>     <p>2.1.2 Determinaci&oacute;n de la variable distributiva ex&oacute;gena</p>     <p>En la tradici&oacute;n cl&aacute;sica, la determinaci&oacute;n del salario real natural no obedece a las leyes del mercado sino a factores extraecon&oacute;micos distintos a los factores relacionados con los principios que rigen los precios de mercado. Seg&uacute;n esta perspectiva, en general, el salario real natural depende de factores fisiol&oacute;gicos y de factores sociales<sup><a name="nr17"></a><a href="#17">17</a></sup>.El salario real corriente o salario real de mercado depende, adem&aacute;s, de factores institucionales y econ&oacute;micos.<sup><a name="nr18"></a><a href="#18">18</a></sup> La acci&oacute;n de estos factores en el largo plazo juega un papel primordial en el mecanismo de ajuste del “mercado” de trabajo, cuya din&aacute;mica har&iacute;a tender el salario real de su nivel corriente hacia su nivel natural.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>As&iacute; pues, seg&uacute;n los cl&aacute;sicos la determinaci&oacute;n ex&oacute;gena del salario real natural implica su independencia de los precios relativos y de los niveles de producci&oacute;n, el nivel de empleo y de las demandas agregadas; aunque el salario real corriente si puede depender de las cantidades; por ejemplo, exceso de oferta en los mercados de bienes podr&iacute;an llevar a excesos de oferta en el “mercado” de trabajo y de aqu&iacute; llegarse a una disminuci&oacute;n en el salario real. Los precios de producci&oacute;n dependen de un salario real natural dado que debe conocerse <i>a priori</i>, no hay simultaneidad en la determinaci&oacute;n de la variable distributiva ex&oacute;gena y de los precios, luego, el equilibrio garantizado por los precios naturales en los mercados de bienes no tiene por qu&eacute; ser asegurado en el mercado de trabajo. En esta l&iacute;nea de an&aacute;lisis es normal la posibilidad de que a los precios de equilibrio exista desempleo en el sistema econ&oacute;mico. La normalidad de este estado encontrar&aacute; despu&eacute;s en Keynes a su principal te&oacute;rico.</p>     <p>Esta caracterizaci&oacute;n del equilibrio, por parte de la teor&iacute;a cl&aacute;sica, de largo plazo contrasta con las cualidades de la posici&oacute;n de equilibrio de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica donde, al determinarse simult&aacute;neamente el vector de cantidades y el vector de precios de los bienes o factores, se garantiza el pleno empleo de todos los factores de producci&oacute;n. Seg&uacute;n esta teor&iacute;a, la cual asume que en condiciones de competencia perfecta existe una funci&oacute;n de demanda de trabajo salario-el&aacute;stica, en las situaciones de desempleo actuar&aacute;n mecanismos end&oacute;genos al mercado que llevar&iacute;an a la econom&iacute;a de mercado al pleno empleo. En la presencia de desempleo involuntario los salarios reales ser&iacute;an lo suficientemente flexibles, hacia abajo, para eliminarlo; la posibilidad de una situaci&oacute;n de equilibrio de mercado con desempleo est&aacute; descartada.</p>     <p>Seg&uacute;n los neoricardianos, la imposibilidad te&oacute;rica de validar el argumento neocl&aacute;sico sobre la tendencia al pleno empleo cuando se alcanza el equilibrio general, junto con la constataci&oacute;n emp&iacute;rica de desempleo en econom&iacute;as con salario real estable, lleva a la necesidad te&oacute;rica de construir una teor&iacute;a alternativa de la distribuci&oacute;n de los ingresos y legitima el retomo a la teor&iacute;a cl&aacute;sica. Seg&uacute;n esta,la competencia s&oacute;lo puede ser libre dentro de un marco institucional legal o convencional, el cual limita el contrato salarial -ajuste del salario real- a cierto rango que tiene como m&iacute;nimo el salario real natural y puede tener un m&aacute;ximo de acuerdo a la situaci&oacute;n examinada. Esto, y no la flexibilidad salarial indefinida, es considerado como natural y acorde a lo inmediatamente observable en el mercado de trabajo.</p>     <p>En <i>Producci&oacute;n</i>, hasta el momento en que se adopta la hip&oacute;tesis de salario fijado a nivel de subsistencia, el razonamiento sobre su determinaci&oacute;n es el mismo de los primeros economistas cl&aacute;sicos. En el instante en que es aceptada la pr&aacute;ctica de tratar todo el salario como variable end&oacute;gena, aunque se mantiene el criterio de que su determinaci&oacute;n se rige por leyes propias y distintas a aquellas que rigen los precios de las mercanc&iacute;as, su nivel ya no depende de los factores fisiol&oacute;gicos y sociales se&ntilde;alados por los cl&aacute;sicos ingleses. Ese nivel estar&aacute; influenciado directamente por factores econ&oacute;micos, sociales e hist&oacute;ricos; los salarios ser&aacute;n determinados por las acciones de las clases sociales dentro marcos institucionales hist&oacute;ricamente determinados, m&aacute;s precisamente, por los resultados de la resoluci&oacute;n de conflictos de intereses y relaciones de fuerza de los grupos comprometidos en la distribuci&oacute;n del ingreso. Aunque solo se esbocen estos lineamientos, quedando por hacer la teor&iacute;a sobre la determinaci&oacute;n del salario, se puede ver con claridad que, una vez se determina ex&oacute;genamente el valor del salario de equilibrio este puede ser mayor al valor del salario natural de Smith y Ricardo y, por tanto, es m&aacute;s contundente la conclusi&oacute;n de que en una situaci&oacute;n de equilibrio donde rijan los precios de producci&oacute;n, los excesos de demanda de trabajo no tienen por qu&eacute; ser nulos.</p>     <p>No obstante, la hip&oacute;tesis sraffiana de que los salarios se pagan <i>post-factum</i> con parte del excedente social deja indeterminada la especificidad de la relaci&oacute;n salarial. Pues, como componente del producto neto el ingreso de los trabajadores no se diferencia del ingreso de otros grupos sociales e incluso de la participaci&oacute;n que ciertas instituciones como el gobierno podr&iacute;an tener al reclamar ingresos bajo la forma de impuestos. Se pierde en Sraffa la esencia de la relaci&oacute;n salarial enfatizada por los cl&aacute;sicos y Marx.</p>     <p>Cuando en el sistema de precios es la tasa de beneficio la variable distributiva a fijar ex&oacute;genamente<sup><a name="nr19"></a><a href="#19">19</a></sup>, Sraffa solamente insin&uacute;a la posibilidad de ser determinada por fuera del sistema de producci&oacute;n, particularmente a partir de la pol&iacute;tica bancaria y de los datos emp&iacute;ricos de lo que sucede en los mercados crediticios o de dinero, los cuales juegan un papel importante en la formaci&oacute;n de la tendencia de largo plazo de las tasas monetarias de inter&eacute;s y, de aqu&iacute;, en la regulaci&oacute;n de la tasa de beneficio. Esta posibilidad sugiere tener en cuenta no s&oacute;lo nuevas variables como el tiempo, la incertidumbre y el riesgo, las cuales de esta manera influir&iacute;an indirectamente sobre el sistema de precios, sino tambi&eacute;n la conexi&oacute;n del mundo real con el mundo monetario y la afirmaci&oacute;n de la no neutralidad del dinero.</p>     <p>El acudir, como determinantes de la variable distributiva independiente a factores que no tengan que ver con las relaciones t&eacute;cnicas de producci&oacute;n o acumulaci&oacute;n -mundo real- va en la l&iacute;nea del pensamiento keynesiano seg&uacute;n la cual los tipos monetarios se determinan independientemente de las variables ahorro, inversi&oacute;n, ingreso y eficiencia marginal del capital. El tipo monetario de inter&eacute;s tiene que ver con la oferta y demanda de dinero, siendo la oferta determinada de forma aut&oacute;noma por la autoridad monetaria -determinante institucional- y la demanda la expresi&oacute;n de la “preferencia por liquidez” de los agentes econ&oacute;micos.</p>     <p>Los neoricardianos que exploran el problema de la variable independiente en la teor&iacute;a de los precios de producci&oacute;n, en la &oacute;ptica cl&aacute;sica y sraffiana, reconocen cierta insuficiencia en el conocimiento de esos precios, debida al car&aacute;cter opcional de la variable distributiva ex&oacute;gena: una vez elegida la variable que ser&aacute; independiente,la otra asume un papel totalmente pasivo y, por tanto, los factores econ&oacute;micos, sociales e hist&oacute;ricos de los cuales depende dejan de ser importantes.Sin embargo, muestran que poner el an&aacute;lisis del nivel de los precios en la direcci&oacute;n se&ntilde;alada por Sraffa lleva a territorios que, aunque no muy bien delineados, son probablemente menos ilusorios que situarlo en la direcci&oacute;n que pretende determinarlo todo dentro de su modelo general &#91;Garegmani 1998, 425&#93;.</p>     <p><b>2.2 Los precios de producci&oacute;n en la perspectiva del mercado</b></p>     <p>2.2.1 La demanda y la permanencia de los precios de producci&oacute;n</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De acuerdo a la interpretaci&oacute;n de los te&oacute;ricos neoricardianos, los precios de producci&oacute;n de Sraffa, deducidos dentro del marco de un an&aacute;lisis est&aacute;tico, corresponden a un estado especial de la econom&iacute;a que puede alcanzarse en el largo plazo. En este estado los valores de equilibrio de las variables end&oacute;genas estar&aacute;n determinado por los fen&oacute;menos econ&oacute;micos sistem&aacute;ticos, entre los cuales se destaca la utilizaci&oacute;n en toda la econom&iacute;a de t&eacute;cnicas productivas dominantes que minimizan los costos de producci&oacute;n de cada una de las industrias. Esta situaci&oacute;n ser&aacute; estable en el sentido de que para un conjunto de par&aacute;metros y variables ex&oacute;genas, una vez el sistema alcanza la fase de equilibrio, no habr&aacute; ninguna fuerza interna que aparte al sistema de esa posici&oacute;n. Luego, si en el mercado rigen los precios de producci&oacute;n estos tienden a permanecer vigentes a lo largo del tiempo y garantizan que el sistema econ&oacute;mico se siga reproduciendo de manera id&eacute;ntica.</p>     <p>Ahora bien, para la realizaci&oacute;n de esto &uacute;ltimo se necesita no s&oacute;lo que sigan existiendo las mismas condiciones t&eacute;cnicas y econ&oacute;micas, sino tambi&eacute;n que la composici&oacute;n y volumen del excedente social f&iacute;sico producido corresponda exactamente a la composici&oacute;n y volumen de la demanda por ese excedente.<sup><a name="nr20"></a><a href="#20">20</a></sup>La inexistencia de excesos de demanda por las diferentes mercanc&iacute;as no necesariamente es garantizada por los precios normales de producci&oacute;n ni se asume expl&iacute;citamente que se cumple, pues, Sraffa no se refiere a la demanda, ni quiere construir una teor&iacute;a de la oferta y la demanda. En el modelo de precios de Sraffa est&aacute; ausente cualquier referencia tanto a la composici&oacute;n f&iacute;sica del excedente como a las preferencias de los consumidores; o las exigencias de la demanda est&aacute;n impl&iacute;citas. Autores neoricardianos, aunque no por unanimidad, en aras de la perfecta inteligibilidad del modelo de Sraffa hacen expl&iacute;cita la idea de que “las cantidades que los productores llevan al mercado son exactamente lo que el mercado absorbe cuando las mercanc&iacute;as son vendidas a sus precios naturales y el equipo del que est&aacute;n dotados es exactamente aquel que les permite producir esas cantidades sin alejarse del grado normal de utilizaci&oacute;n de la capacidad de producci&oacute;n" &#91;Vianello 1985&#93;.</p>     <p>Sin embargo, el que los precios de producci&oacute;n correspondan a una situaci&oacute;n de equilibrio en que no existan excesos de demanda en los diferentes mercados ser&iacute;a una casualidad muy remota. En general, en una econom&iacute;a competitiva, cualquier vector de cantidades producidas no es compatible con una tasa de beneficio uniforme estable. Puede suceder, por ejemplo, que dado un vector de cantidades producidas y el correspondiente vector de precios de producci&oacute;n, el exceso de demanda a esos precios sea negativo para algunas mercanc&iacute;as y positivo para otras. Consecuentemente la competencia de capitales entrar&aacute; en acci&oacute;n, las cantidades producidas cambiar&aacute;n y, por tanto, pueden cambiar los precios, perdi&eacute;ndose la uniformidad de la tasa de beneficio. Entonces, el vector inicial de precios de producci&oacute;n, incapaz de permanecer vigente, no puede ser un vector de precios de equilibrio. En ese caso, los precios de producci&oacute;n de Sraffa no ser&iacute;an verdaderos precios de equilibrio. Para que lo fueran, har&iacute;a falta introducir en el an&aacute;lisis hip&oacute;tesis estrictas relativas a las preferencias de los consumidores.</p>     <p>El pensar en una situaci&oacute;n de equilibrio en ausencia de referencias expl&iacute;citas a las preferencias de los consumidores y a las cantidades producidas es equivalente a suponer que a los precios de producci&oacute;n la oferta se ajusta perfectamente a la demanda en todos los mercados. Las cantidades que se demandar&iacute;an a los precios normales son las <i>demandas efectivas</i> en t&eacute;rminos f&iacute;sicos de A. Smith o <i>cantidades normales</i>, como las denomina P. Garegnani.</p>     <p>En la teor&iacute;a cl&aacute;sica, la determinaci&oacute;n de las cantidades ofrecidas esta separada de aquella de los precios de producci&oacute;n y las <i>cantidades normales</i>: dadas las cantidades producidas y ofrecidas se determinan los precios de producci&oacute;n y la tasa de beneficio &uacute;nica. Se acostumbra pensar que dadas las t&eacute;cnicas de producci&oacute;n y cualquier vector de cantidades producidas, siempre se puede calcular el vector de precios de producci&oacute;n correspondiente. Pero no hay ninguna raz&oacute;n para concluir que ese vector dado de cantidades sea igual al vector de <i>cantidades normales</i> o cantidades demandadas en situaci&oacute;n de equilibrio. Si no se da la igualdad, los precios de mercado ser&aacute;n diferentes a los precios de producci&oacute;n calculados -los cuales no son los verdaderos precios de producci&oacute;n- y por la acci&oacute;n de la competencia las cantidades ofrecidas se alterar&aacute;n resultando, en la ocurrencia de rendimientos no constantes de escala, nuevos precios de producci&oacute;n. A no ser que se supiera <i>a priori</i> que el vector de cantidades a partir del cual se calculan los precios es el vector de <i>cantidades normales</i>. S&oacute;lo en ese caso los precios calculados ser&iacute;an los verdaderos precios de producci&oacute;n que no tendr&iacute;an ninguna tendencia al cambio.</p>     <p>En otro sentido, si bajo rendimientos no proporcionales las cantidades producidas var&iacute;an, entonces, las t&eacute;cnicas pueden cambiar, 10 que implica que las t&eacute;cnicas dominantes con las cuales se obtuvieron las producciones iniciales no eran aquellas que maximizan la tasa de beneficio. El &uacute;nico caso en que los precios de producci&oacute;n permanecen iguales debido a que las t&eacute;cnicas son independientes de las cantidades producidas y, en consecuencia, independientes de la composici&oacute;n de la demanda es aquel en que todos los sectores producen bajo condiciones de rendimientos constantes de escala. Luego, habr&iacute;a que introducir expl&iacute;citamente esta hip&oacute;tesis en el modelo b&aacute;sico de Sraffa para que no fuera incompatible con los movimientos de la demanda.</p>     <p>Los neoricardianos acostumbrados a razonar en t&eacute;rminos de an&aacute;lisisest&aacute;tico de largo plazo frecuentemente consideran que una eventual existencia de desajustes entre oferta y demanda en alg&uacute;n sector o entre las t&eacute;cnicas de producci&oacute;n utilizadas y aquellas que minimizan los costos de producci&oacute;n son irrelevantes en la determinaci&oacute;n de la posici&oacute;n de equilibrio de largo plazo, puesto que estos fen&oacute;menos al ser temporarios no existen, por definici&oacute;n, en ese estado. Esto significaque el enfoque est&aacute;tico de largo plazo se restringe s&oacute;lo a estudiar los efectos de cambios en una econom&iacute;a que ocurrir&iacute;an independientemente de los desajustes mencionados. Pero, como se acaba de ver, esto llevar&iacute;a a adoptar para ese estado ideal hip&oacute;tesis inaceptablemente restrictivas que quitan generalidad al an&aacute;lisis.</p>     <p>En conclusi&oacute;n, los precios de producci&oacute;n del modelo sraffiano ser&aacute;n precios de equilibrio, capaces de mantenerse indefinidamente estables en el tiempo, s&oacute;lo en el caso particular en que los procesos productivos funcionen bajo rendimientos constantes de escala. Ahora, si esto ocurre, no se necesita conocer el tama&ntilde;o del producto social, ni es cierto que no se requiera hacer supuestos sobre los rendimientos, contrariamente a como lo estipulan los supuestos del modelo.</p>     <p>2.2.2 Precios de producci&oacute;n como posible resultado del mercado</p>     <p>Como se acaba de ver, no es claro que los precios de producci&oacute;n garanticen un estado de la econom&iacute;a que tiende a perpetuarse una vez alcanzado. Pero, aun suponiendo que si garantizaran ese estado, es necesario e importante demostrar c&oacute;mo se llega a esos precios en el mercado. Se debe explicar c&oacute;mo los agentes part&iacute;cipes logran coordinar sus acciones de manera tal que la econom&iacute;a es conducida hacia un sistema &uacute;nico de precios de producci&oacute;n. Es decir, hay que demostrar c&oacute;mo, cualquiera sea la situaci&oacute;n del mercado, su din&aacute;mica propia lleva a las variables econ&oacute;micas a su estado &uacute;nico de equilibrio. La convergencia de la econom&iacute;a a este estado ideal es supuesta.<sup><a name="nr21"></a><a href="#21">21</a></sup> Sin embargo, no se explica el proceso que hace posible esa convergencia, no se da cuenta de ninguna relaci&oacute;n formal entre el per&iacute;odo en que se alcanza el equilibrio y los per&iacute;odos anteriores. La naturaleza est&aacute;tica del enfoque sraffiano y postsraffiano de largo plazo tiene que ver con el objeto de an&aacute;lisis o pregunta b&aacute;sica que se busca responder: la relaci&oacute;n entre precios de producci&oacute;n y la distribuci&oacute;n, haciendo abstracci&oacute;n de factores que no son directamente relevantes al problema a investigar. Estos factores son los que se manifestar&iacute;an transitoriamente o accidentalmente en las posiciones de desequilibrio que se suceden en la trayectoria hacia la posici&oacute;n de reposo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este an&aacute;lisis particular de largo plazo, en el cual no son consideradas las fuerzas transitorias o temporales tales como las fluctuaciones de la oferta y la demanda, supone la existencia de fuerzas capaces de llevar a la econom&iacute;a hacia una posici&oacute;n determinada solamente por factores estructurales. Estas fuerzas solo est&aacute;n impl&iacute;citas en dicho an&aacute;lisis pero, si este se ha de situar en la tradici&oacute;n cl&aacute;sica, debe suponerse que existen y funcionan de acuerdo a una cierta ley y dependen de la naturaleza competitiva de una econom&iacute;a de mercado, la cual induce a los capitalistas a la b&uacute;squeda del empleo m&aacute;s rentable del capital, obteni&eacute;ndose como resultado la uniformidad de la tasa de ganancia. Seg&uacute;n la teor&iacute;a cl&aacute;sica de la <i>gravitaci&oacute;n</i>, situaciones del sistema econ&oacute;mico en las cuales existan capitales moviliz&aacute;ndose en b&uacute;squeda de mejores rentabilidades o menores p&eacute;rdidas son situaciones de desequilibrio que, en un sistema mercantil en libre competencia, son de naturaleza necesariamente temporaria. El mecanismo competitivo har&iacute;a aparecer una situaci&oacute;n en la cual el mercado est&aacute; regido por precios de producci&oacute;n, las t&eacute;cnicas dominantes son las de m&iacute;nimo costo y las cantidades demandadas a estos precios son iguales a las cantidades ofrecidas por los sectores productivos.</p>     <p>La hip&oacute;tesis seg&uacute;n la cual los precios de producci&oacute;n determinados por la teor&iacute;a son el resultado de las fuerzas del mercado actuando en condiciones de libre competencia y la hip&oacute;tesis seg&uacute;n la cual esos precios, una vez alcanzados, garantizan excesos de demanda nulos y la correspondencia entre las t&eacute;cnicas de producci&oacute;n utilizadas y aquellas que minimizan los costos, no est&aacute;n suficientemente fundamentadas en la teor&iacute;a neoricardiana de los precios. Parece ser que la coherencia l&oacute;gica de los precios de producci&oacute;n y del supuesto movimiento gravitacional que conduce a ellos, contrariamente a como lo postula Sraffa, si requiere de una hip&oacute;tesis sobre los rendimientos: la hip&oacute;tesis de que todos los procesos productivos se rigen por rendimientos constantes de escala.</p>     <p>Algunos autores han llamado la atenci&oacute;n respecto a las consecuencias sobre el modelo de precios de producci&oacute;n y la correspondiente teor&iacute;a del ajuste de los precios de mercado, cuando se adopta la hip&oacute;tesis de rendimientos no constantes de escala &#91;De Barros 1993, 119&#93;. En ciertos casos se demuestra<sup><a name="nr22"></a><a href="#22">22</a></sup> la existencia de m&uacute;ltiples vectores de precios de producci&oacute;n compatibles con las condiciones de largo plazo: t&eacute;cnicas de producci&oacute;n disponibles, salario real y patrones de gasto de capitalistas y trabajadores. Para un vector dado de cantidades producidas puede obtenerse el vector de precios de producci&oacute;n correspondiente y garantizar la igualdad entre la oferta y la demanda en los diversos mercados, pero al variar las cantidades producidas existiendo rendimientos no constantes de escala no se mantiene el mismo vector de precios de producci&oacute;n  sino que resulta un vector de precios de producci&oacute;n diferente al primero. De esta manera, puede obtenerse una serie de precios de producci&oacute;n que cumplen los requisitos neoricardianos haciendo variar las cantidades producidas y, por tanto, las cantidades disponibles de cada insumo.</p>     <p>Estos resultados restan validez a la tentativa de identificar los precios de producci&oacute;n con los precios tendenciales de largo plazo y a la separaci&oacute;n entre la determinaci&oacute;n de cantidades producidas y la de precios relativos. Pues, bajo las hip&oacute;tesis utilizadas, no parece ser posible determinar el vector de precios de producci&oacute;n que casualmente no dependa de los fen&oacute;menos temporarios, tales como los cambios en las cantidades ofrecidas y en los insumas que se destinan a las producciones. Contrario a las exigencias de la teor&iacute;a neoricardiana, cada vector posible de precios de producci&oacute;n no podr&iacute;a determinarse a priori, sino que depender&iacute;a de las caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficas del proceso de gravitaci&oacute;n y del vector de cantidades iniciales de cada mercanc&iacute;a.</p>     <p>Ahora, suponiendo que un elemento del conjunto de vectores de precios de producci&oacute;n contenga el vector de los precios tendenciales de la econom&iacute;a de mercado, no es posible garantizar que esta ir&aacute; a converger al vector de cantidades normales de referencia. Pues, una eventual obtenci&oacute;n de este resultado depende no solo del vector de producciones iniciales, sino tambi&eacute;n del comportamiento del gasto capitalista a lo largo del proceso de desequilibrio, es decir, de cambios en los patrones de consumo final y productivo de los capitalistas a los precios de desequilibrio asociados a las tasas de beneficio no uniformes. Cambios en estos patrones llevar&aacute;n a cambios en las cantidades producidas que buscan adaptarse a las nuevas estructuras de la demanda pero no es f&aacute;cil demostrar, en el caso de ser factible, que estas sucesivas cantidades producidas se ajustan para confluir hacia las <i>cantidades normales</i>. Para intentar esta demostraci&oacute;n hace falta, como tambi&eacute;n sucede en la teor&iacute;a neocl&aacute;sica, desarrollar una teor&iacute;a sobre las decisiones de consumo e inversi&oacute;n a los diferentes precios relativos &#91;y demostrar que exista estabilidad&#93;. En tanto no se llene este vac&iacute;o no se podr&aacute; verificar la existencia de una &uacute;nica posici&oacute;n tendencial de los precios y cantidades de mercado.</p>     <p>Dificultades de los modelos de precios de producci&oacute;n similares a las anteriores tambi&eacute;n se han hecho evidentes en modelos con rendimientos no constantes de escala en los cuales las cantidades producidas var&iacute;an de un per&iacute;odo a otro,cuando parte de los beneficios capitalistas. son reinvertidos &#91;De Barros 1993, 152-153&#93;. En este caso se puede obtener vectores de “precios de producci&oacute;n” diferentes para los diferentes per&iacute;odos, cada uno de ellos asociado a una t&eacute;cnica diferente, que garantizan una tasa de beneficio uniforme y la no ocurrencia de excesos de demanda en todos los mercados. Aqu&iacute; sucede el caso raro en que el mismo vector de mercanc&iacute;as, seg&uacute;n estas cumplan la funci&oacute;n de productos o de insumos, est&aacute; asociado a dos vectores diferentes de “precios de producci&oacute;n”, constituy&eacute;ndose otra excepci&oacute;n m&aacute;s a la regla de los modelos sraffianos y neoricardianos en general.<sup><a name="nr23"></a><a href="#23">23</a></sup> En ausencia de rendimientos proporcionales solo se pueden obtener los precios de producci&oacute;n de la teor&iacute;a cl&aacute;sica en el caso en que las cantidades producidas permanezcan constantes a lo largo de todos los procesos de producci&oacute;n, es decir en una econom&iacute;a en estado estacionario &#91;Bidard 1991, 20&#93;. Esta es la &uacute;nica manera de garantizar estacionalidad de t&eacute;cnicas y, por tanto, precios de producci&oacute;n constantes en el tiempo.</p>     <p>Los dos casos anteriores ilustran suficientemente la debilidad de la afirmaci&oacute;n de Sraffa, y sus continuadores, seg&uacute;n la cual en su teor&iacute;a no es necesaria ninguna hip&oacute;tesis sobre los rendimientos. La validez de. esta afirmaci&oacute;n s&oacute;lo se conserva si se piensa el vector de precios de equilibrio como un punto independiente, totalmente separado (“como en un vac&iacute;o”) de la trayectoria temporal de los precios de producci&oacute;n. En el momento en que este vector se analiza integrado a ella, la coherencia del modelo sraffiano s&oacute;lo se logra bajo la hip&oacute;tesis nada general de rendimientos constantes de escala en todos los procesos productivos de un sistema econ&oacute;mico.</p>     <p><b>2.3 El modelo de precios de producci&oacute;n y la Teor&iacute;a Neocl&aacute;sica</b></p>     <p>Como se aludi&oacute; antes (en 1.2), y seg&uacute;n las consideraciones de los autores neoricardianos,el modelo te&oacute;rico de Sraffa permiti&oacute; se&ntilde;alar la existencia de problemas anal&iacute;ticos en la teor&iacute;a neocl&aacute;sica del capital, los cuales se convirtieron en el n&uacute;cleo del debate sobre la teor&iacute;a del capital que hab&iacute;a comenzado en 1950. Por una parte se demostr&oacute; que, en las funciones agregadas de producci&oacute;n neocl&aacute;sicas, no es posible encontrar alguna magnitud de la “cantidad de capital” como un agregado independiente de la distribuci&oacute;n. Por otra parte, con los descubrimientos te&oacute;ricos de Sraffa se refut&oacute; la “par&aacute;bola” neocl&aacute;sica seg&uacute;n la cual el precio del capital es el &iacute;ndice de su grado de escasez. Esta cr&iacute;tica va a romper toda idea de distribuci&oacute;n como precio de los factores, determinado tecnol&oacute;gicamente. De la demostraci&oacute;n de la posibilidad del “reswitching” de t&eacute;cnicas infiere que los “precios” de los factores primarios no siempre se relacionan de manera inversa y mon&oacute;tona con su escasez relativa; por lo tanto, es equivocada la idea seg&uacute;n la cual deben considerarse esos “precios”  como precios y asignadores &oacute;ptimos de recursos productivos.</p>     <P>Seg&uacute;n los neoricardianos estos resultados impiden realizar cualquier tentativa de obtener, en el enfoque neocl&aacute;sico, una teor&iacute;a coherente y rigurosa de los precios relativos y de la distribuci&oacute;n de la renta en un sistema econ&oacute;mico competitivo en el cual los procesos productivos utilizan factores de producci&oacute;n no reproducibles y bienes de capital. Ante la no viabilidad del camino neocl&aacute;sico, la alternativa ser&iacute;a ir a los modelos de precios de producci&oacute;n inspirados en la teor&iacute;a cl&aacute;sica, caracterizados por la determinaci&oacute;n por separado de los precios de equilibrio y las cantidades producidas, permitiendo la determinaci&oacute;n de los primeros independientemente de cualquier referencia a funciones neocl&aacute;sicas de demanda de factores de producci&oacute;n -no producidos- y funciones de demanda de bienes de capital.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La apreciaci&oacute;n de Sraffa, de asociar teor&iacute;a marginalista y “factores de producci&oacute;n” originales, es fundamentalmente correcta para las versiones austr&iacute;aca y walrasiana, pero para la versi&oacute;n moderna de Arrow-Debreu esa apreciaci&oacute;n puede ponerse en duda. En esta no aparece ninguna clasificaci&oacute;n de bienes por destino -no se establece que el destino de los bienes sea s&oacute;lo el consumo final ni se dice que los insumos de la producci&oacute;n sean tomados de los recursos iniciales -podr&iacute;an consistir en bienes de consumo final producidos-. S&oacute;lo si los bienes elaborados no entran en las nuevas producciones la distinci&oacute;n entre “factores de producci&oacute;n” y productos se mantiene y la cr&iacute;tica de Sraffa es admisible &#91;Bidard 1991, 267&#93;.</p>     <p>El nivel de abstracci&oacute;n retenido por el modelo de precios de producci&oacute;n sraffiano, la propiedad de interdependencia general de las variables consideradas y la posibilidad de endogeneizar “datos intermedios” exigen que sea confrontado con el modelo de equilibrio general Arrow-Debreu, particularmente en su versi&oacute;n de equilibrio interternporal,<sup><a name="nr24"></a><a href="#24">24</a></sup> y no con el modelo marginalista de los fundadores. Aunque el equilibrio general intertemporal a la Arrow y Debreu escapa a las paradojas del capital, debe utilizarse para establecer las diferencias con la teor&iacute;a de Sraffa y juzgar por qu&eacute; esta constituye una  representaci&oacute;n de la econom&iacute;a, alternativa a la neocl&aacute;sica &#91;Deleplace 1999,459&#93;. En esta confrontaci&oacute;n es donde se debe analizar la relevancia de las diferencias que subsisten respecto a: la fijaci&oacute;n ex&oacute;gena o flexibilidad end&oacute;gena del nivel de salario real, el equilibrio o desequilibrio en el mercado de trabajo y la concepci&oacute;n del equilibrio en t&eacute;rminos de reproducci&oacute;n o de estado.</p>     <p>2.3.1 La tesis de Hahn</p>     <p>Frank Hahn en un famoso art&iacute;culo publicado en 1982 &#91;Hahn 1982, 353-374&#93; cuestion&oacute; la utilizaci&oacute;n del modelo de Piero Sraffa y los planteamientos de los neoricardianos, arguyendo que, por un lado, la teor&iacute;a del capital es poco importante en los modelos de equilibrio general de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica (MEG)<sup><a name="nr25"></a><a href="#25">25</a></sup> y, por tanto, los resultados de la controversia del capital no demuestran la incoherencia ni tienen por que llevar al abandono del modelo de referencia de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica de los precios relativos y de la distribuci&oacute;n del ingreso. Por otro lado afirma que el modelo de precios de producci&oacute;n constituye un caso particular de los modelos neocl&aacute;sicos de equilibrio general.</p>     <p>Seg&uacute;n el gran autor neocl&aacute;sico, si en un MEG intertemporal se hace el supuesto, entre otros, de igualdad de las tasas de inter&eacute;s propias<sup><a name="nr26"></a><a href="#26">26</a></sup> y se endogeniza el vector de dotaciones iniciales de cada agente, se obtiene un modelo de precios de producci&oacute;n como el de Sraffa. La condici&oacute;n adicional de Hahn, de uniformidad de tasas de inter&eacute;s propias, es equivalente a la suposici&oacute;n de que los precios relativos no se alteran a lo largo de los per&iacute;odos de tiempo, caracter&iacute;stica esencial del modelo de precios de producci&oacute;n, en el cual el mismo vector de precios relativos es utilizado para calcular el valor de los insumas. En este caso, los precios del MEG son iguales a los precios de producci&oacute;n. Luego, el modelo de Sraffa antes que sentar las bases para una teor&iacute;a alternativa de los precios relativos no ser&iacute;a m&aacute;s que un caso particular de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica, rest&aacute;ndole solo el m&eacute;rito de haber permitido demostrar la imposibilidad de generalizaci&oacute;n l&oacute;gica a toda la econom&iacute;a de los resultados obtenidos por la teor&iacute;a neocl&aacute;sica de la funci&oacute;n de producci&oacute;n microecon&oacute;mica y de los modelos de crecimiento equilibrado para un sector y un agente.</p>     <p>La r&eacute;plica de F. Hahn a la posici&oacute;n neoricardiana en la controversia sobre el capital origin&oacute; una serie de art&iacute;culos, de los representantes de esta posici&oacute;n y de otros autores que quer&iacute;an corroborar los resultados de Hahn, en los que se discuten las caracter&iacute;sticas del equilibrio en los MEG y las condiciones requeridas para obtener de ellos modelos de precios de producci&oacute;n. Entre las demostraciones que intentan resultados similares a los de Hahn se puede mencionar la realizada por M. De Barros a partir de estudios sobre el MEG intertemporal de McKenzie &#91;De Barros 1993, 134-135&#93;. Demuestra que es posible obtener -bajo ciertas condiciones- un vector de precios walrasiano al cual esta asociada una tasa de beneficio uniforme para todos los procesos productivos, en cada periodo, a los precios no descontados<sup><a name="nr27"></a><a href="#27">27</a></sup>, la cual es igual a la tasa de inter&eacute;s<sup><a name="nr28"></a><a href="#28">28</a></sup> en ese mismo periodo.</p>     <p><b>2.3.2. R&eacute;plicas a las cr&iacute;ticas de Hahn</b></p>     <p><i>2.3.2.1 Sobre el supuesto de dotaciones iniciales end&oacute;genas</i></p>     <p>Seg&uacute;n los neoricardianos, la segunda condici&oacute;n impuesta por Hahn de ajustar el vector de dotaciones iniciales para obtener precios de producci&oacute;n en un MEG es contradictoria con las caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficas de la posici&oacute;n de equilibrio de este tipo de modelo, donde las dotaciones iniciales son un dato esencial. En el caso en que el vector de dotaciones iniciales no se ajuste exactamente a las cantidades &uacute;nicas requeridas para garantizar la uniformidad de las tasas propias de inter&eacute;s no es posible garantizar que los precios relativos ser&aacute;n constantes a lo largo de los diversos periodos, como sucede en los modelos de precios de producci&oacute;n para cualquier magnitud de cantidades producidas y, por lo tanto, para cualquier magnitud de dotaciones iniciales.</p>     <p>Seg&uacute;n los defensores de esta objeci&oacute;n, las razones de la necesidad de esta condici&oacute;n parad&oacute;jica son an&aacute;logas al problema encontrado por Walras al intentar, en la teor&iacute;a del capital, demostrar el equilibrio general en el largo plazo. El gran autor no pudo concluir, contrariamente a lo que esperaba, que la tasa de beneficio -“tasa de ingreso neto” - fuera uniforme. El problema del equilibrio en el largo plazo hubiera podido resolverse a trav&eacute;s de la supresi&oacute;n de la uniformidad de la tasa de beneficio como norma del equilibrio de largo plazo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>2.3.2.2 Sobre el supuesto de la unifomidad de las tasas de inter&eacute;s propias</i></p>     <p>Respecto a la primera condici&oacute;n introducida por Hahn, los neoricardianos afirman que en general las tasas de inter&eacute;s propias en un MEG no son uniformes, por lo que no siempre es posible obtener precios de producci&oacute;n en este tipo de modelos. La uniformidad en las tasas de inter&eacute;s solo se da en condiciones demasiado particulares<sup><a name="nr29"></a><a href="#29">29</a></sup> que en ning&uacute;n momento se corresponden con las condiciones de los modelos cl&aacute;sicos.de precios de producci&oacute;n. Por otra parte se afirma que los MEG desarrollados a partir del modelo original de Walras rompen con la caracterizaci&oacute;n tradicional de la posici&oacute;n de equilibrio en teor&iacute;a econ&oacute;mica cl&aacute;sica: la uniformidad de la tasa de beneficio. No es posible garantizar esta uniformidad a los precios walrasianos, raz&oacute;n por la cual debe concluirse que los precios walrasianos caracterizan la ocurrencia de un equilibrio de corto plazo.<sup><a name="nr30"></a><a href="#30">30</a></sup></p>     <p>La no uniformidad de la tasa de beneficio a los precios walrasianos se sustenta en argumentos como los siguientes: En primer lugar se afirma que, en general, no es posible compatibilizar la uniformidad de la tasa de beneficio con la exogeneidad del vector de dotaciones iniciales y excesos de demanda sectoriales nulos)<sup><a name="nr31"></a><a href="#31">31</a></sup> En la teor&iacute;a del capital de Walras, contrario a sus prop&oacute;sitos, se debe suprimir la igualdad de la tasa de beneficio como norma de equilibrio, puesto que, su sistema b&aacute;sico de precios de corto plazo result&oacute; incompatible con una propiedad que pertenece realmente al equilibrio de largo plazo: la igual remuneraci&oacute;n de los capitales. Ahora, abandonar la uniformidad de la tasa de beneficio como norma de equilibrio, as&iacute; se suponga un horizonte de largo plazo, lleva a abandonar el m&eacute;todo de largo plazo. Pues, la competencia entre los diferentes capitales llevar&iacute;a a alteraciones no solo en la composici&oacute;n de la oferta, sino tambi&eacute;n en las t&eacute;cnicas de producci&oacute;n utilizadas, no siendo ya posible diferenciar los fen&oacute;menos temporales de los fen&oacute;menos sistem&aacute;ticos en el an&aacute;lisis de los precios relativos. La alteraci&oacute;n frecuente de la posici&oacute;n de referencia -t&eacute;cnicas de producci&oacute;n dominantes- y los ajustes temporales sucesivos en tomo a ella -movimientos de oferta y demanda- ya no proporcionar&aacute;n ninguna gu&iacute;a al comportamiento de la econom&iacute;a.</p>     <p>En segundo lugar, es posible construir MEG tales que todas las mercanc&iacute;as utilizadas como insumos sean producidas y que los procesos productivos de todos los insumos reproducibles est&eacute;n asociados a una tasa de beneficio uniforme a los precios no descontados &#91;Dumenil y Levy 1996, 361-364; Schefold 1985, 113&#93;. Sin embargo, al contrario del modelo de precios de producci&oacute;n, en tales modelos el vector de precios relativos, descontados o no descontados, asociado a los insumos utilizados no es igual al vector de precios relativos correspondiente a las mercanc&iacute;as producidas y, por tanto, la tasa de beneficio calculada a esos precios es diferente a la tasa de beneficio de equilibrio de los modelos cl&aacute;sicos y sraffianos. Dumenil y Levy denominan a los precios de equilibrio deducidos de un MEG intertemporal “precios” de producci&oacute;n diacr&oacute;nicos“ y a la tasa de beneficio “tasa de beneficio diacr&oacute;nica”. Por otra parte, en los MEG intertemporales las tasas de inter&eacute;s propias de las diferentes mercanc&iacute;as no son uniformes. Por esta raz&oacute;n, el vector de precios de equilibrio de ese tipo de MEG a pesar de estar ligado a una tasa de beneficio uniforme, en general es diferente del vector de precios de producci&oacute;n. Adem&aacute;s, los precios de equilibrio y las tasas de beneficio de los MEG con producci&oacute;n e intertemporales dependen de datos que en ning&uacute;n momento son fundamentales en el marco cl&aacute;sico de la teor&iacute;a de los precios de producci&oacute;n: las dotaciones iniciales, las funciones de utilidad y el per&iacute;odo al cual se refiere el precio.</p>     <p>La posibilidad de construcci&oacute;n de estos modelos impide identificar los precios de producci&oacute;n diacr&oacute;nicos con una posici&oacute;n de largo plazo en una econom&iacute;a de mercado. La existencia de tasas de beneficio uniformes en estos modelos, uniformes para determinado per&iacute;odo t pero no uniformes intertemporalmente, implicar&iacute;a la existencia de alteraciones tanto del vector de cantidades producidas como de las t&eacute;cnicas de producci&oacute;n utilizadas. Esto implica la no existencia de propensi&oacute;n alguna a que los precios de producci&oacute;n diacr&oacute;nicos converjan hacia los precios de producci&oacute;n.</p>     <p>No es posible garantizar que los precios de producci&oacute;n diacr&oacute;nicos caractericen una posici&oacute;n tendencial de los precios de mercado porque estar&iacute;an reflejando los movimientos de fuerzas tanto accidentales como sistem&aacute;ticas de una econom&iacute;a de mercado. En los modelos de precios de producci&oacute;n neoricardianos, en el equilibrio, el mismo vector de precios est&aacute; asociado tanto a los insumos como a las mercanc&iacute;as producidas a partir de ellos. All&iacute;, la identificaci&oacute;n de los precios de producci&oacute;n con los de largo plazo presupone la existencia de un &uacute;nico vector de precios que minimiza los costos de producci&oacute;n asociado a una tasa de beneficio uniforme, dadas las condiciones de largo plazo: t&eacute;cnicas de producci&oacute;n disponibles y distribuci&oacute;n de la renta, las cuales se suponen inmodificables durante el tiempo real en que transcurre el movimiento gravitacional de los precios de mercado.</p>     <p><i>2.3.2.3 Posible convergencia de los precios walrasianos hacia los precios de producci&oacute;n.</i></p>     <p>Dumenil y Levy,<sup><a name="nr32"></a><a href="#32">32</a></sup> en respuesta a Hahn, despu&eacute;s de reconocerle raz&oacute;n a su tesis<sup><a name="nr33"></a><a href="#33">33</a></sup> s&oacute;lo en el caso en que los precios de producci&oacute;n fueran precios de equilibrio de corto plazo, defienden la proposici&oacute;n seg&uacute;n la cual la &uacute;nica relaci&oacute;n formal entre los MEG y los modelos de precios de producci&oacute;n tiene que ver con la trayectoria asint&oacute;tica del MEG intertemporal sobre un horizonte infinito. Demuestran que en un MEG intertemporal con horizonte infinito y con rendimientos constantes de escala, los precios walrasianos convergen progresivamente a los precios de producci&oacute;n cuando el &iacute;ndice del periodo tiende a infinito. Al crecer el n&uacute;mero de periodos hacia el infinito la interacci&oacute;n de la oferta y la demanda ya no act&uacute;a sobre los precios diacr&oacute;nicos que confluyen hacia los precios de producci&oacute;n y son determinados completamente por la t&eacute;cnica y la distribuci&oacute;n. Lo mismo sucede con las tasas de beneficio diacr&oacute;nicas qu~ convergen hacia la tasa de beneficio asociada a los precios de producci&oacute;n.</p>     <p>En un modelo walrasiano excepcional, MEG intertemporal sobre un horizonte infinito, surgen precios de producci&oacute;n pero este resultado no elude todas las cr&iacute;ticas dirigidas a los modelos walrasianos que intentan obtener precios de producci&oacute;n. Aun podr&iacute;a afirmarse, con Dumenil y Levy, que el MEG sobre horizonte infinito saca a la luz los defectos de la microeconom&iacute;a walrasiana. Los equilibrios walrasianos son equilibrios <i>ex ante</i> en el sentido de que son obtenidos como resultado de un ajuste preliminar realizado por un subastador. Este ajuste o tanteo es un proceso din&aacute;mico que se realiza en un tiempo ficticio y se caracteriza por ser completamente centralizado. El caso especial de MEG al que nos estamos refiriendo debe cumplir con este requisito del tanteo: los valores de equilibrio de todas las variables correspondientes a todos los periodos deben ser determinados simult&aacute;neamente al fin del proceso del tanteo. Esto implica que los valores de desequilibrio de las variables del mundo econ&oacute;mico real son relegados a un proceso imaginario que se desarrolla en un tiempo ficticio bajo la acci&oacute;n de una competencia ficticia.</p>     <p>Los precios y las cantidades de un MEG intertemporal sobre horizonte infinito convergen hacia los mismos l&iacute;mites asint&oacute;ticos de un modelo cl&aacute;sico de precios de producci&oacute;n, pero la gran diferencia est&aacute; en que en estos &uacute;ltimos la trayectoria de convergencia transcurre en una sucesi&oacute;n de estados en que la econom&iacute;a est&aacute; siempre en desequilibrio. La trayectoria walrasiana es la &uacute;nica que vincula las dotaciones iniciales al l&iacute;mite de convergencia -precios de producci&oacute;n- por medio de una sucesi&oacute;n de estados donde todos los factores est&aacute;n plenamente utilizados y donde todos los mercados est&aacute;n en equilibrio. En esta sucesi&oacute;n de estados no hay lugar para el desequilibrio del consumo y de la producci&oacute;n puesto que todas las formas de desequilibrio reposan en el proceso del tanteo. Luego, en este modelo particular, todo lo que suceda antes del l&iacute;mite asint&oacute;tico no tiene sentido econ&oacute;mico, pues las variables de las econom&iacute;as reales no gravitan en tomo a esa trayectoria walrasiana.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="3"><b>3. ANOTACIONES DE CONCLUSI&Oacute;N</b></font></p>     <p><b>3.1</b> El gran aporte de Piero Sraffa es la construcci&oacute;n de una teor&iacute;a del valor rigurosa y consistente, que apunta a obtener las herramientas te&oacute;ricas fundamentales, v&aacute;lidas y apropiadas buscadas por los autores de <i>Principios</i> y de <i>El Capital</i>, para descubrir y explicar las leyes de la din&aacute;mica capitalista; as&iacute; este &uacute;ltimo prop&oacute;sito no haya sido perseguido por el gran economista. En esta elaboraci&oacute;n el autor se desprende tanto del presupuesto ricardiano y marxista del valor-trabajo como de aquel marginalista de “recursos originales”. Su teor&iacute;a, al ofrecer una soluci&oacute;n al problema de la medida de la magnitud del valor, u homogeneizaci&oacute;n de agregados heterog&eacute;neos, permite dar luz o poner sobre bases rigurosas o corregir algunos enunciados cl&aacute;sicos: principio del valor trabajo, patr&oacute;n invariable, oposici&oacute;n de <i>w</i> y <i>r</i>, incidencia de los impuestos sobre la renta, movimiento de los precios relativos, orden de fertilidad de las tierras, etc.</p>     <p><b>3.2</b> Un resultado importante de la teor&iacute;a de Sraffa, en el campo de la econom&iacute;a positiva, es la demostraci&oacute;n de la existencia de una relaci&oacute;n inversa entre los salarios y la tasa de beneficio, la cual, a pesar de no ser admitida por la corriente  dominante de la ciencia econ&oacute;mica, no ha podido ser invalidada. Una explicaci&oacute;n posible, adem&aacute;s de las resistencias ideol&oacute;gicas, es que la teor&iacute;a de la distribuci&oacute;n del producto entre salarios y beneficios ha dejado de ser un tema de debate te&oacute;rico y en su lugar se ha privilegiado la aplicaci&oacute;n a los mercados de trabajo y de capital de las mismas herramientas microecon&oacute;micas “modernas” que se utilizan para los mercados de bienes &#91;Deleplace 1999, 457-461&#93;. Las dificultades internas del paradigma dominante del equilibrio general walrasiano -como la imposibilidad, demostrada por la teor&iacute;a de Sraffa, de generalizaci&oacute;n l&oacute;gica a toda la econom&iacute;a de los resultados obtenidos de la funci&oacute;n de producci&oacute;n microecon&oacute;mica y de los modelos de crecimiento equilibrado para un sector y un agente- han conducido a una gran parte de los economistas ortodoxos a relegarlas al olvido, para consagrarse a los ejercicios m&aacute;s excitantes de la “nueva microeconom&iacute;a” o de la “macroeconom&iacute;a real”.</p>     <p><b>3.3</b> Los progresos del an&aacute;lisis postsraffiano han sido considerables: conocimiento m&aacute;s preciso y refinado de las propiedades de la producci&oacute;n conjunta y los dominios conexos, tales como la producci&oacute;n con capital fijo o con tierra - teor&iacute;a de la renta-; establecimiento de las propiedades de los sistemas en los cuales las tasa de beneficio uniforme; derivaciones y generalizaci&oacute;n de las proposiciones te&oacute;ricas del modelo b&aacute;sico de Sraffa; establecimiento riguroso de condiciones de existencia de soluciones; intentos de explorar la incorporaci&oacute;n al modelo de aspectos relacionados con la demanda, etc.<sup><a name="nr34"></a><a href="#34">34</a></sup></p>     <p><b>3.4</b> Los temas que abarca la teor&iacute;a sraffiana est&aacute;n circunscritos al estudio del efecto de un cambio en una variable independiente de distribuci&oacute;n sobre la otra variable.y sobre los precios de producci&oacute;n. Este estudio ha conducido a resultados valiosos, sin embargo, su alcance es muy restringido frente a la amplia gama de desaf&iacute;os te&oacute;ricos que plantea la comprensi&oacute;n del funcionamiento de la sociedad mercantil capitalista. Esta teor&iacute;a no ha pretendido decir nada sobre el funcionamiento del mercado, la moneda, el papel de la demanda en la determinaci&oacute;n de las cantidades producidas o los efectos de la acumulaci&oacute;n de capital y del progreso t&eacute;cnico. La teor&iacute;a sraffiana no cubre sino un campo de la econom&iacute;a pol&iacute;tica cl&aacute;sica, y de una manera que da lugar a pensar que aquella puede ser dif&iacute;cilmente coordinada con el an&aacute;lisis de cuestiones que la &uacute;ltima si considera en su proyecto cient&iacute;fico.</p>     <p><b>3.5</b> La teor&iacute;a sraffiana conserva el mismo n&uacute;cleo del equilibrio general, en sentido amplio, que se encuentra en Ricardo, Marx -esquemas de reproducci&oacute;n- y Walras, y a la vez -la teor&iacute;a- distingue varios niveles de abstracci&oacute;n, dejando la puerta abierta a las determinaciones sociopol&iacute;ticas, institucionales e hist&oacute;ricas. No determina simult&aacute;neamente precios y cantidades de equilibrio, los primeros no dependen sino de las condiciones de producci&oacute;n y de una variable distributiva, en lugar de estar influenciados por el imperio de la demanda. La distribuci&oacute;n, resultado de la lucha de clases o de las decisiones de los banqueros, al igual que los niveles de actividad y las demandas, no son explicados. Toda referencia al pleno empleo y a la utilidad est&aacute; ausente. Estos rasgos de la teor&iacute;a sraffiana la presentan como una teor&iacute;a inacabada con respecto a la teor&iacute;a neocl&aacute;sica contempor&aacute;nea del equilibrio general. Los esfuerzos de los economistas neoricardianos contempor&aacute;neos, por cerrarla, no han tenido &eacute;xito hasta el presente pero ello no invalida la tentativa de reconstrucci&oacute;n y la teor&iacute;a de los precios  missma.</p>     <p><b>3.6</b> Un problema crucial existente en la concepci&oacute;n te&oacute;rica de Sraffa es la afirmaci&oacute;n, insuficientemente justificada, de que el concepto de precio de producci&oacute;n est&aacute; efectivamente construido independientemente de cualquier hip&oacute;tesis sobre las cantidades, la escala de producci&oacute;n y los rendimientos. Esa afirmaci&oacute;n no es f&aacute;cil sostenerla, pues, por lo visto<sup><a name="nr35"></a><a href="#35">35</a></sup>, s&oacute;lo bajo el supuesto de rendimientos constantes de escala -caso en el cual no es requisito conocer los niveles de producci&oacute;n- se puede garantizar la estabilidad de los precios de producci&oacute;n y s&oacute;lo bajo ese supuesto es posible sostener la “separaci&oacute;n” entre modelo b&aacute;sico y “datos intermedios”. Los precios de-producci&oacute;n no aparecen inteligibles sino bajo la adopci&oacute;n de rendimientos constantes de escala o de una situaci&oacute;n regular del sistema econ&oacute;mico. Por otra parte, casi en todas las obras de los postsraffianos se ve, contrariando a Sraffa, puesta impl&iacute;citamente la constancia de los rendimientos, frecuentemente por la facilidad de an&aacute;lisis que presentan las suaves trayectorias de crecimiento regular.</p>     <p><b>3.7</b> La tesis de Hahn, seg&uacute;n la cual el modelo de Sraffa es un caso particular de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica, no es tan f&aacute;cilmente defendible como lo pretend&iacute;a su autor. Pues, por una parte, el modelo de equilibrio general utilizado para sustentar la tesis no conserva ciertas caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficas esenciales a la naturaleza de un modelo de equilibrio general walrasiano y, por otra, necesita de condiciones adicionales que no se corresponden con las del modelo de precios de producci&oacute;n cl&aacute;sicos. La tesis s&oacute;lo puede aceptarse en casos te&oacute;ricos extremos artificiosamente configurados, que llevan bien a reinterpretar los precios de producci&oacute;n como precios de corto plazo o bien a reinterpretar los precios del MEG como precios de largo plazo.</p>     <p><b>3.8</b> Los progresos del an&aacute;lisis postsraffiano no parecen integrarse del todo al proyecto de Sraffa, ni necesariamente obedecen a la voluntad de ruptura subyacente en su obra. Esos avances anal&iacute;ticos no pocas veces ponen en duda la continuidad te&oacute;rica entre Sraffa y los postsraffianos. Estos han desarrollado y sofisticado la presentaci&oacute;n formal del modelo te&oacute;rico sraffiano y los conceptos relacionados y al hacerlo se salen de los principios metodol&oacute;gicos que, se supone, deb&iacute;an respetar, de tal manera que el modelo resulta pareci&eacute;ndose cada vez m&aacute;s al neocl&aacute;sico de equilibrio general.<sup><a name="nr36"></a><a href="#36">36</a></sup> En consecuencia, las cr&iacute;tica a este, desde la &oacute;ptica sraffiana, dejan de ser contundentes. Obviamente, este resultado no ha sido buscado de manera consciente, sino que ha surgido al desarrollar y refinar la teor&iacute;a b&aacute;sica, respetando las formas generales de esta e introduciendo ciertos elementos neocl&aacute;sicos con el estatuto de puras hip&oacute;tesis t&eacute;cnicas, destinadas a ser sobrepasadas. Esta manera de proceder ha llevado a obtener resultados positivos nuevos, pero, al mismo tiempo, a retroceder en la “cr&iacute;tica de la teor&iacute;a econ&oacute;mica” la cual, no debe olvidarse, est&aacute; en el proyecto inicial de Sraffa. Pareciera vislumbrarse una cierta incompatibilidad entre el programa original y el tratamiento que de el hacen los economistas postsraffianos. Queda planteada la cuesti&oacute;n de si el proyecto te&oacute;rico propuesto por Sraffa para restaurar la teor&iacute;a cl&aacute;sica y fundamentar la cr&iacute;tica a la neocl&aacute;sica debe ser replanteado o si es el an&aacute;lisis desarrollado de ese proyecto el que debe se revisado o reorientado.<sup><a name="nr37"></a><a href="#37">37</a></sup></p>     <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#nr1">1</a><a name="1"></a>  Sraffa &#91;1960&#93;. En adelante utilizaremos <i>Producci&oacute;n</i> para referirnos a esta obra</p>     <p><a href="#nr2">2</a><a name="2"></a> Ricardo &#91;1959&#93;. En adelante nos referiremos a esta obra como <i>Principios</i>.</p>     <p><a href="#nr3">3</a><a name="3"></a> La teor&iacute;a de Sraffa dar&iacute;a lugar a una determinaci&oacute;n de la distribuci&oacute;n, basada en la subsistencia y el conflicto social, regida por una ley objetiva. Comparando posiciones que se suceden en el largo plazo, cada una siendo definida como un esquema sraffiano, podr&iacute;a establecerse una ley de variaci&oacute;n del nivel hist&oacute;rico de subsistencia y del beneficio. Esta ley obedecer&iacute;a a la evoluci&oacute;n e interacci&oacute;n de las innovaciones tecnol&oacute;gicas, de las fuerzas sociales y de la funci&oacute;n espec&iacute;fica del capital-gesti&oacute;n del proceso productivo-. El conflicto social ser&iacute;a concebido como siendo interno a una regla objetiva &#91;Napoleoni 1987, 196-199&#93;.</p>     <p><a href="#nr4">4</a><a name="4"></a> Ricardo 1815. En adelante citaremos este art&iacute;culo como <i>Ensayo</i>.</p>     <p><a href="#nr5">5</a><a name="5"></a> Se utilizan aqu&iacute; los t&eacute;rminos <i>postsraffomismo y neoricardianismo</i> en la acepci&oacute;n m&aacute;s amplia com&uacute;nmente utilizada desde los a&ntilde;os setenta, es decir, para hacer referencia a los trabajos en teor&iacute;a econ&oacute;mica inspirados a partir de la obra principal de Sraffa. Las denominaciones <i>postsraffianos y neoricardianos</i> hacen alusi&oacute;n, por tanto, a los autores de estos trabajos en los cuales se explicita, interpreta y hace avanzar el estudio de los problemas planteados inicialmente en <i>Producci&aacute;n</i> y se adelantan an&aacute;lisis cr&iacute;ticos y de r&eacute;plica de otros enfoques de teor&iacute;a econ&oacute;mica sobre tales problemas.</p>     <p><a href="#nr6">6</a><a name="6"></a> Bidard cuestiona esta tesis y afirma que ciertas proposiciones de Sraffa concernientes a la producci&oacute;n conjunta son anal&iacute;ticamente indefendibles (Bidard 1997,685-701; Bidard 1998).</p>     <p><a href="#nr7">7</a><a name="7"></a> En adelante seguiremos utilizando los s&iacute;mbolos &omega; y <i>r</i>,para referirnos a esas tasas.</p>     <p><a href="#nr8">8</a><a name="8"></a> Kurz (1998, 45), cita tomada de los manuscritos no publicados de Sraffa.</p>     <p><a href="#nr9">9</a><a name="9"></a> En adelante utilizaremos las letras iniciales MCP para referirnos a la “mercanc&iacute;a compuesta patr&oacute;n” y PNP para el “producto neto patr&oacute;n”.</p>     <p><a href="#nr10">10</a><a name="10"></a>  Este valor ser&aacute; siempre igual al valor del PNP (1) m&aacute;s el valor de los medios de producci&oacute;n (1/ R) del sistema patr&oacute;n (Bola&ntilde;os 1997, 19).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#nr11">11</a><a name="11"></a>  Seg&uacute;n Napoleoni, ese abandono y esa renuncia hicieron que el problema ricardiano de la unidad de medida, resuelto por Sraffa, fuera del contexto de Ricardo ya no fuera un problema esencial. Para una sustentaci&oacute;n profunda de esta posici&oacute;n, ver Napoleoni (1961, 186-189).</p>     <p><a href="#nr12">12</a><a name="12"></a>  Como se&ntilde;ala Bidard, a prop&oacute;sito del &uacute;ltimo libro de Shefold, esta imposibilidad implica que las funciones de producci&oacute;n tipo Cobb-Douglas, CES, etc., deben ser desterradas del discurso del economista. Como esta imposibilidad ha resultado ser indiscutible (incluso para Samuelson), la teor&iacute;a econ&oacute;mica dominante, que utiliza abundantemente las funciones de producci&oacute;n agregadas, encuentra su “coherencia” olvidando la cuesti&oacute;n misma (Bidard 1998,230).</p>     <p><a href="#nr13">13</a><a name="13"></a>  Para un tratamiento amplio de este tema, ver Sraffa 1960, cap. XII; Pasinetti (1983, 197-230); Abraham-Frois (1977,133-138).</p>     <p><a href="#nr14">14</a><a name="14"></a> Entre estas teor&iacute;as parciales tambi&eacute;n pueden mencionarse: teor&iacute;a de las t&eacute;cnicas productivas, teor&iacute;a de la acumulaci&oacute;n (de la determinaci&oacute;n de la inversi&oacute;n neta, de las decisiones de gasto),teor&iacute;a de la competencia, etc.</p>     <p><a href="#nr15">15</a><a name="15"></a> Y en el n&uacute;cleo de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica.</p>     <p><a href="#nr16">16</a><a name="16"></a> M. De Barros hace una ilustraci&oacute;n de esta propuesta corroborando en efecto que el vector decantidades producidas queda totalmente determinado una vez se conozcan las inversiones netas aut&oacute;nomas. Para obtener este resultado hay que asumir rendimientos constantes de escala y salarios reales pagados <i>post-factum</i> gastados totalmente en subsistencias y suponer conocidos los precios de producci&oacute;n, la tasa de beneficio uniforme, la propensi&oacute;n marginal a ahorrar y determinar el vector de inversiones netas de tal manera que el valor del ahorro sea igual al valor de la inversi&oacute;n. En esta ilustraci&oacute;n se ve claramente, adem&aacute;s, la separaci&oacute;n propuesta por los cl&aacute;sicos entre teor&iacute;a de los precios relativos y teor&iacute;a de la acumulaci&oacute;n (determinaci&oacute;n del vector de inversiones netas). En un segundo momento del an&aacute;lisis, al asumir rendimientos no constantes.de escala, puede verse que tales teor&iacute;as son interdependientes. Ver De Barros (1993, 93).</p>     <p><a href="#nr17">17</a><a name="17"></a>  Fisiol&oacute;gicos como el sostenimiento de la vida del trabajador y su familia; sociales como los h&aacute;bitos, costumbres, convenciones, fen&oacute;menos culturales y psicol&oacute;gicos.</p>     <p><a href="#nr18">18</a><a name="18"></a>   Factores institucionales: en Smith, el poder de negociaci&oacute;n relativo entre trabajadores y capitalistas, que depende del aparato institucional del sistema econ&oacute;mico. Factores econ&oacute;micos: en Smith el ritmo de acumulaci&oacute;n, en Ricardo la relaci&oacute;n entre oferta y demanda de trabajo en el largo plazo.</p>     <p><a href="#nr19">19</a><a name="19"></a>  Opci&oacute;n que podr&iacute;a interpretarse como la renuncia a considerar que la tasa de beneficio -concepto central del an&aacute;lisis de la sociedad capitalista en la teor&iacute;a cl&aacute;sica- pueda tener una determinaci&oacute;n econ&oacute;mica. Ver Deleplace (1979,148-150).</p>     <p><a href="#nr20">20</a><a name="20"></a> Por otra parte, un producto neto dado y agotado en el mercado dificulta la comprensi&oacute;n de las variaciones en la distribuci&oacute;n, puesto que estas exigir&iacute;an que las mercanc&iacute;as producidas sean indiferentemente destinadas a los capitalistas o a los asalariados.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#nr21">21</a><a name="21"></a> As&iacute; por ejemplo Schefold, conspicuo postsraffiano actual, hace un postulado metodol&oacute;gico que le autoriza a no investigar ese tema: la gravitaci&oacute;n “debe ser vista como un axioma de la teor&iacute;a cl&aacute;sica m&aacute;s que como uno de sus resultados”. Ver Schefold (1997, 175).</p>     <p><a href="#nr22">22</a><a name="22"></a> De Barros &#91;1993, 147&#93; presenta un ejemplo num&eacute;rico interesante para ilustrar este caso.</p>     <p><a href="#nr23">23</a><a name="23"></a> Cuando las t&eacute;cnicas utilizadas para la producci&oacute;n de las mercanc&iacute;as no permanecen constantes a lo largo de los diversos per&iacute;odos, es imposible asociar el mismo vector de precios de producci&oacute;n tanto a las mercanc&iacute;as utilizadas como insumo como a las mercanc&iacute;as producidas a partir de esos insumos. La obtenci&oacute;n de precios de producci&oacute;n en los modelos neoricardianos presupone que el mismo conjunto de t&eacute;cnicas utilizado en la producci&oacute;n de un vector de mercanc&iacute;as sea igualmente utilizado en la producci&oacute;n de los insumos consumidos en esta producci&oacute;n y, as&iacute; sucesivamente, en todos los procesos de producci&oacute;n anteriores deben haber sido utilizadas las mismas t&eacute;cnicas productivas. No obstante, esta constancia de t&eacute;cnicas en general no es posible y est&aacute; ligada a la noci&oacute;n que se tenga de tiempo de largo plazo.</p>     <p><a href="#nr24">24</a><a name="24"></a> Pues, la teor&iacute;a neocl&aacute;sica contempor&aacute;nea del equilibrio general ser&iacute;a apta para tomar en cuenta la reproducci&oacute;n de mercanc&iacute;as con ayuda de ellas mismas, aunque la gran mayor&iacute;a de marginalistas mantienen esa capacidad ociosa, pues en ellos la representaci&oacute;n de la producci&oacute;n que predomina es la que m&aacute;s ha criticado Sraffa, aquella “de un camino en sentido &uacute;nico que va de los factores de producci&oacute;n hacia los bienes de consumo”.</p>     <p><a href="#nr25">25</a><a name="25"></a> En adelante se utilizar&aacute; la sigla MEG para hacer referencia al Modelo de Equilibrio General de la Teor&iacute;a Neocl&aacute;sica.</p>     <p><a href="#nr26">26</a><a name="26"></a> <i>La Tasa de inter&eacute;s propia</i>, de una cierta mercanc&iacute;a, es la tasa de actualizaci&oacute;n que iguala el valor actual de la cantidad de mercanc&iacute;a que se reembolsar&iacute;a en un per&iacute;odo futuro con el valor de la cantidad de la misma mercanc&iacute;a que se dar&iacute;a a cambio en el per&iacute;odo presente. En general, las tasas de inter&eacute;s propias de las diferentes mercanc&iacute;as para un mismo per&iacute;odo no son iguales.</p>     <p><a href="#nr27">27</a><a name="27"></a> Para tener una idea de este concepto es necesario referirse a otros conceptos utilizados en la teor&iacute;a walrasiana del equilibrio intertemporal, los cuales no se manejan en las teor&iacute;as del equilibrio tradicionales. En un MEG intertemporal· todas las transacciones de mercanc&iacute;as ocurren en un per&iacute;odo inicial &uacute;nico, as&iacute; vayan a ser entregadas en diferentes per&iacute;odos futuros. Los precios walrasianos a los que se efect&uacute;an esas transacciones se denominan <i>precios descontados o precios actualizados</i>, los cuales expresan el valor presente de todas las mercanc&iacute;as que estar&aacute;n disponibles en el transcurso de los diversos per&iacute;odos. Intuitivamente, el precio descontado de una mercanc&iacute;a que ser&aacute; entregada en el per&iacute;odo t es el valor de ella expresado en t&eacute;rminos del nivel general de precios del per&iacute;odo inicial (t=0); el precio del a&ntilde;o <i>t</i> est&aacute; ligado a los precios del a&ntilde;o inicial. Inversamente, el <i>precio no descontado</i> de una mercanc&iacute;a que ser&aacute; entregada en el per&iacute;odo <i>t</i> es el precio de ella expresado en t&eacute;rminos del nivel general de precios del per&iacute;odo t; el precio del a&ntilde;o <i>t</i> no est&aacute; ligado a los precios del a&ntilde;o inicial. Para definiciones precisas y rigurosas de estos conceptos. Ver Malinvaud (1997, 241-245); Dumenil y L&eacute;vy(1996, 359-365).</p>     <p><a href="#nr28">28</a><a name="28"></a>  Cuando la tasa de inter&eacute;s se refiere al numerario (una canasta de bienes) de los precios intertemporales, se le denomina simplemente <i>tasa de inter&eacute;s</i>. Esta es la tasa de actualizaci&oacute;n que iguala el valor actual de la cantidad de numerario que se dar&iacute;a en un per&iacute;odo futuro con el valor de la cantidad de numerario que se dar&iacute;a a cambio hoy; (ver notas &uacute;ltima y antepen&uacute;ltima).</p>     <p><a href="#nr29">29</a><a name="29"></a> Las condiciones adicionales a las requeridas para demostrar la existencia de precios walrasianos son: Rendimientos constantes de escala; un vector especial de cantidades iniciales, el cual debe ser “r-eficiente”; e hip&oacute;tesis adicionales sobre el comportamiento de la demanda final que garanticen excesos de demanda nulos a los precios de producci&oacute;n. Ver De Barros (1993, 136).</p>     <p><a href="#nr30">30</a><a name="30"></a> Schefold y Eatwell explican la posibilidad de que la tasa de beneficio no sea uniforme en el niodelo de McKenzie de equilibrio general y de que la posici&oacute;n de equilibrio representada en este modelo caracterice un equilibrio de corto plazo. Ver Schefold (19850 Yeatwell (1983).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#nr31">31</a><a name="31"></a> El caso particular que obtiene Hahn es a costa de eliminar esa exogeneidad de la lista de supuestos b&aacute;sicos de los MEG.</p>     <p><a href="#nr32">32</a><a name="32"></a> Dumenil y Levy (1996, 130,131 y anexo); Dumenily Levy (1985).</p>     <p><a href="#nr33">33</a><a name="33"></a> Tesis seg&uacute;n la cual los precios de producci&oacute;n son un caso particular de precios de equilibrio walrasiano y el modelo de precios de producci&oacute;n no tiene inter&eacute;s puesto que los precios no anulan los excesos de demanda de los mercados sino para valores predeterminados (no cualesquiera) de las dotaciones iniciales.</p>     <p><a href="#nr34">34</a><a name="34"></a> Una rese&ntilde;a de los trabajos (textos, art&iacute;culos) de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, reinterpretaciones y cr&iacute;ticas del an&aacute;lisis neoricardiano puede verse en Bola&ntilde;os (1998, 45).</p>     <p><a href="#nr35">35</a><a name="35"></a> En 2.1.1.2 y en 2.2.1.</p>     <p><a href="#nr36">36</a><a name="36"></a> Christian Bidard se&ntilde;ala tres “puentes” entre el modelo de precios de producci&oacute;n y el MEG: <i>(i)</i> An&aacute;lisis postsraffianos suponen frecuentemente la constancia de los rendimientos o crecimiento regular -en contra de la suposici&oacute;n de Sraffa-. Se ha demostrado que MEG de sistemas con crecimiento regular hacen surgir precios que. permiten la igualaci&oacute;n de las tasas de beneficio, obteni&eacute;ndose precios similares a los precios de producci&oacute;n. <i>(ii)</i> Sraffa y sus ep&iacute;gonos rechazan toda referencia a' la utilidad y a la explicaci&oacute;n de los precios de equilibrio con intervenci&oacute;n de la demanda, Ciertos autores postsraffianos, en ciertos estudios (p. ej. Salvadori (1985), Kurz y Salvadori (1995), impl&iacute;citamente identifican el concepto “proporciones requeridas” (Mencionado en <i>Producci&oacute;n</i>, par&aacute;grafo 50) al concepto neocl&aacute;sico de demanda. Otros han tratado de introducir al modelo sraffiano funciones de demanda flexibles. <i>(iii)</i> La identidad entre ahorro e inversi&oacute;n hace parte de las hip&oacute;tesis que los neoricardianos ponen corrientemente. En el modelo neodasico de equilibrio general intertemporalla <i>ley de Walras</i> toma la formaa de esa identidad. <i>(iv)</i> Al refutar a Marshall, Sraffa se decide por un marco conceptual que relieva las interacdones entre las industrias, con base en el cual concibe una teor&iacute;a coherente de los precios de largo plazo, pero, fuera de la demostraci&oacute;n de la existencia de esos precios no puede enunciarse ninguna ley positiva sobre la evoluci&oacute;n de esos precios y la distribuci&oacute;n. En la teor&iacute;a neocl&aacute;sica del equilibrio general ocurre una situaci&oacute;n parecida sobre la imposibilidad de explicar la din&aacute;mica de los precios relativos. Los neoricardianos al tener en cuenta y generalizar esas interacciones tambi&eacute;n ha debilitado el principio metodol&oacute;gico de Sraffa de distinguir diferentes “niveles de an&aacute;lisis” -variables a estudiary “datos intermedios” -. Ver Bidard (1998b, 778-795).</p>     <p><a href="#nr37">37</a><a name="37"></a> B. Schefold es optimista en cuanto a la identidad de las contribuciones neoricardianas, sus progresos en la “cr&iacute;tica de la teor&iacute;a econ&oacute;mica” y el papel de &eacute;sta como fundamento de una reconstrucci&oacute;n de la teor&iacute;a econ&oacute;mica. Ver Schefold (1997, cap. 14).</p>     <p><font face="Verdana" size="3"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></font></p>     <!-- ref --><p>&#91;1&#93; Abraham-Frois, G. (1977). <i>Elements de Dynamique Economique</i>. Dalloz, Par&iacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0121-4772200100020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;2&#93; Bidard, Christian. (1991). <i>Prix, reprodution; raret&eacute;</i>. Dunod, Par&iacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0121-4772200100020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;3&#93; Bidard, Christian. (1997). “Pure joint production”, <i>Cambridge Journal of Economics</i> 21,6, 685-701.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0121-4772200100020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;4&#93; Bidard, Christian.(1998a). “Bertram Schefold, Normal prices, technical change and accumulation”,(note bibliographique), <i>Cahiers d’ Economie Politique</i> 33, 229-248.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0121-4772200100020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;5&#93; Bidard, Christian. (1998b). “L’&eacute;volution m&eacute;thodologique de la th&eacute;orie post-sraffienne”, <i>Revue d’&eacute;conomie politique</i> 6, 777-797.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0121-4772200100020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;6&#93; Bola&ntilde;os, Eduardo A (1997). “Teor&iacute;a de Sraffa: Precios y distribuci&oacute;n de la renta nacional”. Documento de trabajo, Departamento de Econom&iacute;a, Universidad de Antioquia, 1-25.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0121-4772200100020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;7&#93; Bola&ntilde;os, Eduardo A (1998). “En el centenario del natalicio de Piero Sraffa”, <i>Lecturas de Econom&iacute;a</i> 48,133-148.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0121-4772200100020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;8&#93; Bola&ntilde;os, Eduardo A (1999). “David Ricardo” ,<i>Ensayos de Econom&iacute;a</i> 16, 61-87.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0121-4772200100020000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;9&#93; Cata&ntilde;o, J. F. Y Bola&ntilde;os, E. A. (1999). <i>Teor&iacute;as  econ&oacute;micas del mercado</i>, Informe de investigaci&oacute;n, Universidad Nacional-COLCIENCIAS, Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0121-4772200100020000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;10&#93; De Barros Lisboa, Marcos. (1993). <i>Precos de produca&otilde;, m&eacute;todo de longo prazo e equilibrio geral: Uma cr&iacute;tica &acirc; Teor&iacute;a Neo-Ricardiana dos precios relativos</i>. Sistema BNDS, Departamento de Relac&otilde;es Institucionais, R&iacute;o de Janeiro.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0121-4772200100020000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;11&#93; Deleplace, Ghislain. (1979). <i>Th&eacute;ories du capitalisme: une introduction</i>.  Presses universitaires de Grenoble, Grenoble.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0121-4772200100020000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;12&#93; Deleplace, Ghislain. (1999). <i>Histoire de la pens&eacute;e &eacute;conomique</i>. Dunod, Par&iacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0121-4772200100020000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;13&#93; Dumenil, Gerard y Levy, Dominique. (1985). “The classicals and the neoclassicals: a rejoinder to Frank Hahn’,<i>Cambridge Journal of Economics</i> 9,327-345.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0121-4772200100020000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;14&#93; Dumenil, Gerard y Levy, Dominique. (1996). <i>La dynamique du capital. Un si&eacute;de d’ &eacute;conomie am&eacute;ricaine</i>. Presses universitaires de France, Par&iacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0121-4772200100020000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;15&#93; Eatwell,J. (1983). “Long period theory of unemployment’, <i>Cambridge Journal of Econonomics</i>, vol. 7, 314,269-285.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0121-4772200100020000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;16&#93; Earwell, J. y Milgate, M., editores. (1983). <i>Keynes’s economics and the theory of value and distribution</i>. Duckworth.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0121-4772200100020000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;17&#93; Earwell, John y Panico, Carlo, (1987). “Sraffa, Piero”, en <i>The new Palgrave. A dictionary of economics</i>. The Macmillan Press Limited, London, 445-451.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0121-4772200100020000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;18&#93; Garegnani, Pierangelo <i>et al</i>. (1979). <i>Debates sobre la teor&iacute;a marxista del valor</i>. Siglo XXI, Cuadernos de pasado y presente, M&eacute;xico, n. 82.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0121-4772200100020000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;19&#93; Garegnani, Pierangelo. (1979). “F&oacute;rmulas m&aacute;gicas y polvo de ars&eacute;nico”, en Garegnani <i>et al</i>.(1979,177-190).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0121-4772200100020000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;20&#93; Garegnani, Pierangelo. (1980). <i>Le capital dans les th&eacute;ories de la repartition</i>. Presses universitaires de Grenoble.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0121-4772200100020000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;21&#93; Garegnani, Pierangelo. (1983). “Notes on consumtion, investment and effecive demand” , en Eatwell y Milgate (1983).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0121-4772200100020000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;22&#93; Garegnani, Pierangelo.(1985). “Sraffa: classical versus marginalist analisis”, en Conferencia <i>Twenty-five  years of production of commodities</i>. Florence.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0121-4772200100020000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;23&#93; Garegnani, Pierangelo. (1998). “Sraffa: The theoretical world of the 'old classical economists’, <i>The European journal of the History of Economic Thought</i> 5, 3. Oto&ntilde;o, 415-429.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0121-4772200100020000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;24&#93; Hahn, Frank, (1982). “The neo-Ricardians”<i>Cambridge Journal of Economics</i> 6,353-374.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0121-4772200100020000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;25&#93; Hollander, Samuel. (1998). “Sraffa in historiographical perspective: a provisional statement”,<i>The European Journal of the History of Economic Thought</i> 5,3. Oto&ntilde;o, 430-436.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0121-4772200100020000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;26&#93; Klimovsky, Edith. (1998). “La variable independiente en la teor&iacute;a cl&aacute;sica de los precios”. Art&iacute;culo de trabajo, Departamento de Econom&iacute;a, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, M&eacute;xico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0121-4772200100020000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;27&#93; Kurz, Heinz. (1998). “Against the current: Sraffa’s unpublished manuscripts and the History of economic thought”, <i>The European Journal of the History of Economic Thought</i> 5, 3. Oto&ntilde;o,437-451.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0121-4772200100020000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;28&#93; Kurz, Heinz, editor. (2000). <i>Critical essays on Piero Sraffa’s in economics</i>. Cambridge University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0121-4772200100020000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;29&#93; Kurz, H y Salvadori, N. (1995). <i>The theory of production. A long-period analysis</i>. Cambridge University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0121-4772200100020000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;30&#93; Kurz, H y Salvadori, N.(2000). “Piero Sraffa’s contributions to economics: a brief survey”, en Hurz, H (2000, 3-24).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0121-4772200100020000400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;31&#93; Malinvaud, Edmond (1997). <i>Lecons de theory microeconomique</i>. Dunod, Par&iacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0121-4772200100020000400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;32&#93; Napoleoni, Claudio. (1961). “Sur la th&eacute;orie de la production comme procesus circulaire”, <i>Cahiers d’ Economie Politique</i> 33, L’Harmattan, 1998, 175-190.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0121-4772200100020000400032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;33&#93; Napoleoni, Claudio. (1974). <i>fisiocracia, Smith, Ricardo y Marx</i>. Oikos-tau, Barcelona.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0121-4772200100020000400033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;34&#93; Napoleoni, claudio. (1987).“La th&eacute;orie de la valeur apr&eacute;s Sraffa”, <i>Cahiers d’ Economie Politique</i>. 33,L’Harmattan, 1998, 191-202.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0121-4772200100020000400034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;35&#93; Pasinetti, Luigi. (1983). <i>lecciones de teor&iacute;a de la producci&oacute;n</i>. Fondo de Cultura Econ&oacute;rnica, M&eacute;xico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0121-4772200100020000400035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;36&#93; Ricardo, David (1815). “Ensayo sobre la influencia del bajo precio del grano sobre los beneficios del capital”, en Napoleoni, C. (1974, 151-174).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0121-4772200100020000400036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;37&#93; Ricardo, David (1959). <i>Principios de econom&iacute;a pol&iacute;tica y tributaci&oacute;n</i>. Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0121-4772200100020000400037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;38&#93; Roncaglia, Alessandro. (1979). “Por qu&eacute; redescubr&iacute; la obra de Ricardo”, en Garegnani P. <i>et al</i>.(1979).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S0121-4772200100020000400038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;39&#93; Roncaglia, Alessandro. (1980). <i>Sraffa y la teor&iacute;a de los precios</i>. Ediciones Pir&aacute;mide, Madrid&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0121-4772200100020000400039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;40&#93; Salvadori, N. (1985). “Switching in methods of production and joint production”, <i>The Manchester School</i> 53.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000220&pid=S0121-4772200100020000400040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;40&#93; Schefold, Bertram. (1985). “On changes in the composition of output”, <i>Political Economy</i> 1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000221&pid=S0121-4772200100020000400041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;41&#93; Schefold, Bertram. (1997). <i>Normal prices, technical  and acumulation</i>. McMillan,Londres.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000222&pid=S0121-4772200100020000400042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;42&#93; Sraffa, Piero, editor. (1959).<i> Obras y Correspondencia de David Ricardo</i>. Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000223&pid=S0121-4772200100020000400043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;43&#93; Sraffa, Piero. (1960). <i>Producci&oacute;n de mercanc&iacute;as  por medio de mercanc&iacute;as. Preludio a una cr&iacute;tica de la Teor&iacute;a econ&oacute;mica</i>. Oikos-tau, Barcelona.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000224&pid=S0121-4772200100020000400044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;44&#93; Vianello, F. (1985). “The pace of accumulation”, <i>Political Economy</i> 1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000225&pid=S0121-4772200100020000400045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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